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lunes, 26 de agosto de 2024

Mateo 15,1-9: Jesús y las tradiciones de los antepasados

Mateo 15,1-9: Jesús y las tradiciones de los antepasados

1 Entonces, unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron:
2 "¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros antepasados 
   y no se lavan las manos antes de comer?"
3 Él les respondió: "¿Y por qué ustedes, por seguir su tradición, no cumplen el mandamiento de Dios?
4 En efecto, Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre y: 
   El que maldice a su padre o a su madre, será condenado a muerte.
5 Pero ustedes afirman: El que diga a su padre o a su madre: 
   "He ofrecido al Templo los bienes que tenía para ayudarte",
6 está libre de los deberes hacia ellos. Así ustedes, en nombre de su tradición, 
   han anulado la Palabra de Dios.
7 ¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo:
8 Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
9 En vano me rinden culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos".

Marcos 7,1-13: Discusión sobre las tradiciones y la ley



Marcos 7,1-13
Martes de la 5 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.) Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús:
— ¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?
Él les contestó:
— Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos. Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.
Y añadió:
— Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y "el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte"; en cambio, vosotros decís: Si uno le dice a su padre o a su madre: "Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo", ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os trasmitís; y como éstas hacéis muchas."

SOBRE EL MISMO TEMA:

lunes, 18 de julio de 2022

Números 7,1-11: Las ofrendas de los jefes para la dedicación del Santuario

Números 7,1-11:
Las ofrendas de los jefes para la dedicación del Santuario

1 Cuando Moisés terminó de erigir la Morada, la ungió y la consagró, junto con todo su mobiliario, 
   y lo mismo hizo con el altar y sus utensilios. Y una vez que la ungió y la consagró,
2 los jefes de Israel –los jefes de las familias patriarcales, los capitanes de las tribus, los encargados 
   de supervisar el censo– se acercaron
3 a presentar sus ofrendas delante del Señor, a saber, seis carros de carga y doce bueyes, 
   un carro cada dos jefes y un buey por cada uno. Al presentarlos ante la Morada,
4 el Señor dijo a Moisés:
5 «Acéptales estas cosas para que sean usadas en el culto de la Carpa del Encuentro, 
   y dáselas a los levitas de acuerdo con el servicio que presta cada uno».
6 Entonces Moisés recibió los carros y los bueyes y se los dio a los levitas:
7 a los gersonitas les dio dos carros y cuatro bueyes, como exigían los servicios que ellos prestaban;
8 y a los meraritas, cuatro carros y ocho bueyes, como exigían los servicios que ellos prestaban a las 
   órdenes de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
9 A los quehatitas, en cambio, no les dio nada, porque ellos se ocupaban de los objetos más santos 
   y tenían que llevar su carga al hombro.
10 Los jefes presentaron la ofrenda de la dedicación del altar cuando este fue ungido. 
     Y mientras iban presentado sus ofrendas ante el altar,
11 el Señor dijo a Moisés: Que cada día un jefe ofrezca por turno su ofrenda por la dedicación del altar».

Números 4,1-20: Las obligaciones de los levitas: los quehatitas

 Números 4,1-20:
Las obligaciones de los levitas: los quehatitas

1 El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
2 Realiza un censo especial de los levitas hijos de Quehat, por clanes y por familias.
3 Registra a todos los que puedan entrar en servicio, para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro,       es decir, a los que tengan entre treinta y cincuenta años.
4 Los quehatitas serán los responsables, en la Carpa del Encuentro, de los objetos más santos.
5 Cuando haya que levantar campamento, Aarón y sus hijos irán a descolgar el velo protector 
   y cubrirán con él el Arca del Testimonio.
6 Sobre él pondrán una funda de cuero fino, y encima extenderán una tela, toda de púrpura violeta. 
   Luego le ajustarán las andas.
7 En seguida extenderán una tela de púrpura violeta sobre la mesa de los panes de la ofrenda, 
   y depositarán sobre ella las fuentes, los vasos, las tazas y los jarros para la libación. 
   El pan de la ofrenda perpetua estará sobre la mesa.
8 Encima de todo esto, extenderán una tela de púrpura escarlata 
   y la envolverán con una funda de cuero fino. Luego le ajustarán las andas.
9 Asimismo, tomarán una tela de púrpura violeta y cubrirán el candelabro, sus lámparas, sus tenazas, 
   sus platillos, y todas las vasijas de aceite que se emplean para el servicio del candelabro.
10 Lo pondrán, junto con todos sus enseres, en una funda de cuero fino, 
     y después lo depositarán sobre angarillas.
11 Luego extenderán una tela de púrpura violeta sobre el altar de oro, 
     lo cubrirán con una funda de cuero fino y le ajustarán las andas.
12 Recogerán todos los utensilios que se emplean en el culto del Santuario, les pondrán una tela de 
     púrpura violeta, los cubrirán con una funda de cuero fino, y finalmente los depositarán sobre unas 
     angarillas.
13 Después de haber limpiado las cenizas del altar, extenderán sobre él una tela de púrpura escarlata
14 y pondrán encima todos los enseres que se usan para su servicio: los braseros, los tenedores, las 
     palas y los aspersorios, o sea, todos los enseres del altar. Luego extenderán sobre él una funda de 
     cuero fino y le ajustarán las andas.
15 Y al levantarse el campamento, una vez que Aarón y sus hijos hayan terminado de cubrir 
     los objetos sagrados y todos sus accesorios, vendrán los hijos de Quehat para transportarlos, 
     pero no tocarán los objetos sagrados, porque morirían. Estos son los objetos de la Carpa del 
     Encuentro, que deberán ser transportados por los hijos de Quehat.
16 El sacerdote Eleazar, hijo de Aarón, será el encargado del aceite para iluminación, 
     del incienso aromático, de la ofrenda perpetua y del óleo de la unción; ´
     ejercerá la supervisión de toda la Morada, con todos los objetos sagrados y todos los utensilios que 
     hay en ella.
17 El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
18 No permitan que el grupo de los clanes de los quehatitas sea eliminado del número de los levitas.
19 Por eso, para que puedan vivir y no mueran cuando se acerquen a los objetos más santos, 
     procedan con los quehatitas de la siguiente manera: vendrán Aarón y sus hijos, 
     y asignarán a cada uno de ellos su oficio y su carga;
20 pero los quehatitas no entrarán a ver los objetos sagrados ni siguiera un momento, 
     no sea que mueran.

miércoles, 13 de julio de 2022

Números 3,14-39: El censo de los levitas

El censo de los levitas

14 El Señor dijo a Moisés en el desierto del Sinaí:
15 Inscribe en un registro, por familias y por clanes, 
     a todos los levitas varones que tengan más de un mes.
16 Moisés los registró, según la orden que había recibido del Señor.
17 Los nombres de los hijos de Leví eran Gersón, Quehat y Merarí.
18 Los nombres de los hijos de Gersón, por clanes, eran Ligní y Semei;
19 los hijos de Quehat, por clanes, eran Amram, Ishar, Hebrón y Oziel;
20 y los hijos de Merarí, por clanes, eran Majlí y Musí. ´
     Los clanes de los levitas, repartidos por familias, eran los siguientes:
21 De Gersón procedían el clan de los libnitas y el clan de los semeítas: 
     estos eran los clanes de los gersonitas.
22 Los registrados, contando todos los varones de un mes en adelante, eran en total 7.500 hombres.
23 Los clanes de los gersonitas acampaban detrás de la Morada, hacia el oeste.
24 El jefe de la casa paterna de los gersonitas era Eliasaf, hijo de Lael.
25 Los gersonitas tenían a su cargo, en la Carpa del Encuentro, la Morada y la Carpa, 
     su toldo y el tapiz que estaba a la entrada de la Carpa del Encuentro;
26 las cortinas del atrio y el cortinado para la entrada del atrio que rodea la Morada, 
     las cuerdas y el altar; todo el servicio relacionado con esos objetos.
27 De Quehat procedían el clan de los amritas, el clan de los isharitas, 
     el clan de los hebronitas y el clan de los ozielitas: estos eran los clanes de los quehatitas
28 Contando todos los varones de un mes en adelante, eran en total 8.300 hombres. 
     Ellos tenían a su cargo el servicio del Santuario.
29 Los clanes de los quehatitas acampaban en el lado sur de la Morada.
30 El jefe de la casa paterna de los clanes de los quehatitas era Elisafán, hijo de Oziel.
31 Ellos tenían a su cargo el Arca, la mesa, el candelabro, los altares, los utensilios sagrados 
     que se usaban en el culto, el cortinado que dividía el Santuario y todo el servicio relacionado 
     con esos objetos.
32 El jefe supremo de todos los levitas era Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, 
     que tenía la supervisión de todos los que realizaban las tareas del Santuario.
33 De Merarí procedían el clan de los majilitas y el clan de los musitas: 
     estos eran los clanes de los meraritas.
34 Los registrados, contando todos los que tenían de un mes en adelante, eran en total 6.200 hombres.
35 El jefe de la casa paterna de los clanes de los meraritas era Suriel, hijo de Abijail. 
     Estos acampaban al norte de la Morada.
36 Los hijos de Merarí tenían a su cargo el cuidado de los bastidores de la Morada, 
     sus travesaños, sus postes, sus bases y todos sus enseres; 
     todo el servicio relacionado con esos objetos.
37 También debían ocuparse de las columnas que rodean el atrio, de sus bases, 
     sus estacas y sus cuerdas.
38 Al este, frente a la Morada, delante de la Carpa del Encuentro, 
     acampaban Moisés, Aarón y sus hijos, que realizaban las tareas del Santuario, 
     en favor de los israelitas. Cualquier extraño que se acercara debía ser castigado con la muerte.
39 Los levitas inscritos –los varones mayores de un mes, que Moisés y Aarón registraron por familias, 
     según las orden del Señor– fueron en total 22.000 hombres.

domingo, 3 de julio de 2022

Isaías 66,1-4: El culto auténtico

El culto auténtico
(Jr 7; Sal 50)

1 Así dice el Señor: El cielo es mi trono, y la tierra, el estrado de mis pies: 
   ¿Qué templo podrán construirme o qué lugar para mi descanso? 
2 Todo esto lo hicieron mis manos, y así existió todo esto –oráculo del Señor–. 
   Pero en ése pondré mis ojos: en el humilde y en el abatido que se estremece ante mis palabras. 
3 Hay quien inmola un toro, y es como si matara a un hombre; hay quien sacrifica una oveja, 
   y es como si desnucara un perro; hay quien trae una ofrenda, y es como si fuera sangre de cerdo; 
   hay quien inciensa invocando, y es como si bendijera a un ídolo. 
   Todos ellos eligieron su camino y escogieron sus prácticas idolátricas, 
4 pues yo también elegiré sus castigos y les mandaré lo que más temen; 
   porque llamé, y nadie contestó; hablé, y no escucharon; 
   hicieron lo que no me agrada, escogieron lo que no quería.

jueves, 16 de junio de 2022

2 Timoteo 1,1-18: No te avergüences del testimonio que has de dar

Salutación

1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la Promesa de vida 
   que está en Cristo Jesús,
2 a Timoteo, hijo querido. Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre 
   y de Cristo Jesús Señor nuestro.

Testificando de Cristo

3 Doy gracias a Dios, a quien, como mis antepasados, rindo culto con una conciencia pura, 
   cuando continuamente, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones.
4 Tengo vivos deseos de verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de alegría.
5 Pues evoco el recuerdo de la fe sincera que tú tienes, fe que arraigó primero en tu abuela Loida 
   y en tu madre Eunice, y sé que también ha arraigado en ti.
6 Por esto te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
7 Porque no nos dio el Señor a nosotros un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad 
   y de templanza.
8 No te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; 
   sino, al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio, ayudado por la fuerza de Dios,
9 que nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa, no por nuestras obras, sino por su propia 
   determinación y por su gracia que nos dio desde toda la eternidad en Cristo Jesús,
10 y que se ha manifestado ahora con la Manifestación de nuestro Salvador Cristo Jesús, 
     quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar vida e inmortalidad por medio del Evangelio
11 para cuyo servicio he sido yo constituido heraldo, apóstol y maestro.
12 Por este motivo estoy soportando estos sufrimientos; pero no me avergüenzo, 
     porque yo sé bien en quién tengo puesta mi fe, y estoy convencido de que es poderoso 
     para guardar mi depósito hasta aquel Día.
13 Ten por norma las palabras sanas que oíste de mí en la fe y en la caridad de Cristo Jesús.
14 Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros.
15 Ya sabes tú que todos los de Asia me han abandonado, y entre ellos Figelo y Hermógenes.
16 Que el Señor conceda misericordia a la familia de Onesíforo, pues me alivió muchas veces 
     y no se avergonzó de mis cadenas,
17 sino que, en cuanto llegó a Roma, me buscó solícitamente y me encontró.
18 Concédale el Señor encontrar misericordia ante el Señor aquel Día. 
     Además, cuántos buenos servicios me prestó en Éfeso, tú lo sabes mejor.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Mc 7,14-23: La queja de Dios

Mc 7,14-23: La queja de Dios
por José Antonio Pagola

Un grupo de fariseos de Galilea se acerca a Jesús en actitud crítica. No vienen solos. Les acompañan algunos escribas venidos de Jerusalén, preocupados sin duda por defender la ortodoxia de los sencillos campesinos de las aldeas. La actuación de Jesús es peligrosa. Conviene corregirla.

Han observado que, en algunos aspectos, sus discípulos no siguen la tradición de los mayores. Aunque hablan del comportamiento de los discípulos, su pregunta se dirige a Jesús, pues saben que es él quien les ha enseñado a vivir con aquella libertad sorprendente. ¿Por qué?

Jesús les responde con unas palabras del profeta Isaías que iluminan muy bien su mensaje y su actuación. Estas palabras con las que Jesús se identifica totalmente hemos de escucharlas con atención, pues tocan algo muy fundamental de nuestra religión. Según el profeta de Israel, esta es la queja de Dios.

«Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí». Este es siempre el riesgo de toda religión: dar culto a Dios con los labios, repitiendo fórmulas, recitando salmos, pronunciando palabras hermosas, mientras nuestro corazón «está lejos de él». Sin embargo, el culto que agrada a Dios nace del corazón, de la adhesión interior, de ese centro íntimo de la persona de donde nacen nuestras decisiones y proyectos.

Cuando nuestro corazón está lejos de Dios, nuestro culto queda sin contenido. Le falta la vida, la escucha sincera de la Palabra de Dios, el amor al hermano. La religión se convierte en algo exterior que se practica por costumbre, pero en la que faltan los frutos de una vida fiel a Dios.

La doctrina que enseñan los escribas son preceptos humanos. En toda religión hay tradiciones que son «humanas». Normas, costumbre, devociones que han nacido para vivir la religiosidad en una determinada cultura. Pueden hacer mucho bien. Pero hacen mucho daño cuando nos distraen y alejan de lo que Dios espera de nosotros. Nunca han de tener primacía.

Al terminar la cita del profeta Isaías, Jesús resume su pensamiento con unas palabras muy graves: «Vosotros dejáis de lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».

Cuando nos aferramos ciegamente a tradiciones humanas, corremos el riesgo de olvidar el mandato del amor y desviarnos del seguimiento a Jesús, Palabra encarnada de Dios. En la religión cristiana, lo primero es siempre Jesús y su llamada al amor. Solo después vienen nuestras tradiciones humanas, por muy importantes que nos puedan parecer. No hemos de olvidar nunca lo esencial.

jueves, 23 de agosto de 2018

Filipenses 3,1-6: Advertencia contra los judaizantes

Advertencia contra los judaizantes
3:1 Mientras tanto, hermanos míos, alégrense en el Señor. A mí no me cuesta nada escribir las mismas cosas, y para ustedes es una seguridad.
3:2 ¡Cuídense de los perros, de los malos obreros y de los falsos circuncisos!
3:3 Porque los verdaderos circuncisos somos nosotros, los que ofrecemos un culto inspirado en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, en lugar de poner nuestra confianza en la carne, aunque yo también tengo motivos para poner mi confianza en ella.
3:4 Si alguien cree que puede confiar en la carne, yo puedo hacerlo con mayor razón:
3:5 circuncidado al octavo día; de la raza de Israel y de la tribu de Benjamín; hebreo, hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, un fariseo;
3:6 por el ardor de mi celo, perseguidor de la Iglesia; y en lo que se refiere a la justicia que procede de la Ley, de una conducta irreprochable.

sábado, 24 de febrero de 2018

Génesis 22,1-24: Sacrificio de Isaac

Génesis 22,1-24
Vigilia Pascual (22,1-18)

1 Después de estas cosas sucedió que Dios tentó a Abraham y le dijo: 
   "¡Abraham, Abraham!" El respondió: "Heme aquí",
2 Le dijo: "Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria 
   y ofrécelo allí en holocausto   en uno de los montes, el que yo te diga."
3 Se levantó, pues, Abraham de madrugada, aparejó su asno y tomó consigo a dos mozos y a su hijo 
   Isaac. Partió la leña del holocausto y se puso en marcha hacia el lugar que le había dicho Dios.
4 Al tercer día levantó Abraham los ojos y vio el lugar desde lejos.
5 Entonces dijo Abraham a sus mozos: "Quédense aquí con el asno. 
   Yo y el muchacho iremos hasta allí, haremos adoración y volveremos donde ustedes".
6 Tomó Abraham la leña del holocausto, la cargó sobre su hijo Isaac, 
   tomó en su mano el fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos.
7 Dijo Isaac a su padre Abraham: "¡Padre!" Respondió: "¿qué hay, hijo?" 
    — "Aquí está el fuego y la leña, pero, ¿dónde está el cordero para el holocausto?"
8 Dijo Abraham: "Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío." 
   Y siguieron andando los dos juntos.
9 Llegados al lugar que le había dicho Dios, construyó allí Abraham el altar, y dispuso la leña; 
   luego ató a Isaac, su hijo, y le puso sobre el ara, encima de la leña.
10 Alargó Abraham la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.
11 Entonces le llamó el Ángel del Señor desde los cielos diciendo: ¡Abraham, Abraham!" 
     Él dijo: "Heme aquí."
12 Dijo el Ángel: "No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, 
     que ahora ya sé que tú eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único."
13 Levantó Abraham los ojos, miró y vio un carnero trabado en un zarzal por los cuernos. 
     Fue Abraham, tomó el carnero, y lo sacrificó en holocausto en lugar de su hijo.
14 Abraham llamó a aquel lugar "el Señor provee", de donde se dice hoy en día: 
     "En el monte "el Señor provee""
15 El Ángel del Señor llamó a Abraham por segunda vez desde los cielos,
16 y dijo: "Por mí mismo juro, oráculo del Señor, que por haber hecho esto, 
     por no haberme negado tu hijo, tu único,
17 yo te colmaré de bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia 
     como las estrellas del cielo y como las arenas de la playa, 
     y se adueñará tu descendencia de la puerta de sus enemigos.
18 Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, 
     en pago de haber obedecido tú mi voz."
19 Volvió Abraham al lado de sus mozos, y emprendieron la marcha juntos hacia Berseba. 
     Y Abraham se quedó en Berseba.

Noticias sobre el clan

20 Después de estas cosas, se anunció a Abraham: 
     "También Milká ha dado hijos a tu hermano Najor:
21 Us, su primogénito; Buz, hermano del anterior, y Quemel, padre de Aram,
22 Késed, Jazó, Pildás, Yidlaf y Betuel."
23 (Betuel engendró a Rebeca.) Estos ocho le dio Milká a Najor, hermano de Abraham.
24 Su concubina, llamada Reumá, también dio a luz a Tébaj, Gájam, Tájas, y Maaká.

domingo, 18 de febrero de 2018

Lucas 4,1-15: Tentaciones de Jesús en el desierto y comienzo de la predicación de Jesús

Lucas 4,1-15 (Cf. Mateo 4,1-11; Marcos 1,12-13)
Domingo de la 1 Semana de Cuaresma, ciclo C

1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán 
   y fue conducido por el Espíritu al desierto,
2 donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. 
   No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre.
3 El demonio le dijo entonces: 
   "Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan".
4 Pero Jesús le respondió: "Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan".
5 Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, 
   le mostró en un instante todos los reinos de la tierra
6 y le dijo: "Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, 
   porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero.
7 Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá".
8 Pero Jesús le respondió: 
   "Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto".
9 Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: 
   "Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo,
10 porque está escrito: 
     Él dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden.
11 Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra".
12 Pero Jesús le respondió: 
     "Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".
13 Una vez agotadas todas las formas de tentación, 
     el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.

Comienzo de la predicación de Jesús
Cf. Mt 4,12-17; Mc 1,14-15  

4:14 Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu y su fama se extendió en toda la región.
4:15 Enseñaba en sus sinagogas y todos lo alababan.


SOBRE EL MISMO TEMA:

viernes, 28 de julio de 2017

Exodo 23,20-33: Exhortación final

Exodo 23,20-33
2 de octubre: Santos Ángeles Custodios

23:20 He aquí que yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado.
23:21 Pórtate bien en su presencia y escucha su voz; no le seas rebelde, que no perdonará vuestras transgresiones, pues en él está mi Nombre.
23:22 Si escuchas atentamente su voz y haces todo lo que yo diga, tus enemigos serán mis enemigos y tus adversarios mis adversarios.
23:23 Mi ángel caminará delante de ti y te introducirá en el país de los amorreos, de los hititas, de los perizitas, de los cananeos, de los jivitas y de los jebuseos; y yo los exterminaré.
23:24 No te mostrarás ante sus dioses, ni les darás culto, ni imitarás su conducta; al contrario, los destruirás por completo y romperás sus estelas.
23:25 Vosotros daréis culto a Yahveh, vuestro Dios, yo bendeciré tu pan y tu agua. Y apartaré de ti las enfermedades.
23:26 No habrá en tu tierra mujer que aborte ni que sea estéril; y colmaré el número de tus días.
23:27 "Sembraré delante de ti mi terror; llenaré de turbación a todos los pueblos donde llegues; y haré que todos tus enemigos huyan ante ti.
23:28 Enviaré avispas delante de ti que ahuyentarán de tu presencia al jivita, al cananeo y al hitita.
23:29 No les expulsaré de tu presencia en un solo año, no sea que al quedar desierta la tierra se multipliquen contra ti las fieras del campo.
23:30 Les expulsaré de tu vista poco a poco, hasta que tú te multipliques y te apoderes de la tierra.
23:31 Y fijaré tus confines desde el mar de Suf hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el Río, pues entregaré en tus manos a los habitantes del país para que los arrojes de tu presencia.
23:32 No hagas pacto con ellos ni con sus dioses.
23:33 No habitarán en tu tierra, no sea que te hagan pecar contra mí, pues dando culto a sus dioses caerías en un lazo."

COMENTARIOS: 
  Nos ayuda a avanzar en el camino de la salvación  

sábado, 22 de julio de 2017

Romanos 1,8-15: Acción de gracias y súplica

Romanos 1,8-15  

1:8 En primer lugar, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo, a causa de todos ustedes, porque su fe es alabada en el mundo entero.
1:9 Dios, a quien tributo un culto espiritual anunciando la Buena Noticia de su Hijo, es testigo de que yo los recuerdo constantemente,
1:10 pidiendo siempre en mis oraciones que pueda encontrar, si Dios quiere, la ocasión favorable para ir a visitarlos.
1:11 Porque tengo un gran deseo de verlos, a fin de comunicarles algún don del Espíritu que los fortalezca,
1:12 mejor dicho, a fin de que nos reconfortemos unos a otros, por la fe que tenemos en común.
1:13 Hermanos, quiero que sepan que muchas veces intenté visitarlos para recoger algún fruto también entre ustedes, como lo he recogido en otros pueblos paganos; pero hasta ahora no he podido hacerlo.
1:14 Yo me debo tanto a los griegos como a los que no lo son, a los sabios como a los ignorantes.
1:15 De ahí mi ardiente deseo de anunciarles la Buena Noticia también a ustedes, los que habitan en Roma.

viernes, 21 de julio de 2017

Exodo 12,29-32: Décima plaga: la muerte de los primogéntios

Exodo 12,29-32    

12:29 Y sucedió que, a media noche, Yahveh hirió en el país de Egipto a todos los primogénitos, desde el primogénito de Faraón, que se sienta sobre su trono, hasta el primogénito del preso en la cárcel, y a todo primer nacido del ganado.
12:30 Levantóse Faraón aquella noche, con todos sus servidores y todos los egipcios; y hubo grande alarido en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto.
12:31 Llamó Faraón a Moisés y a Aarón, durante la noche, y les dijo: "Levantaos y salid de en medio de mi pueblo, vosotros y los israelitas, e id a dar culto a Yahveh, como habéis dicho.
12:32 Tomad también vuestros rebaños y vuestras vacadas, como dijisteis. Marchaos y bendecidme también a mí." 

Exodo 10,21-29: Novena plaga: las tinieblas

Exodo 10,21-29  

10:21 Yahveh dijo a Moisés: "Extiende tu mano hacia el cielo, y haya sobre la tierra de Egipto tinieblas que puedan palparse."
v22 Extendió, pues, Moisés su mano hacia el cielo, y hubo por tres días densas tinieblas en todo el país de Egipto.
10:23 No se veían unos a otros, y nadie se levantó de su sitio por espacio de tres días, mientras que todos los israelitas tenían luz en sus moradas.
10:24 Llamó Faraón a Moisés y dijo: "Id y dad culto a Yahveh; que se queden solamente vuestras ovejas y vuestras vacadas. También vuestros pequeños podrán ir con vosotros."
10:25 Respondió Moisés: "Nos tienes que conceder también sacrificios y holocaustos, para que los ofrendemos a Yahveh, nuestro Dios.
10:26 También nuestro ganado ha de venir con nosotros. No quedará ni una pezuña; porque de ellos hemos de tomar para dar culto a Yahveh, nuestro Dios. Y no sabemos todavía qué hemos de ofrecer a Yahveh hasta que lleguemos allá."
10:27 Yahveh endureció el corazón de Faraón, que no quiso dejarles salir.
10:28 Y dijo Faraón a Moisés: "¡Retírate de mi presencia! ¡Guárdate de volver a ver mi rostro, pues el día en que veas mi rostro, morirás!"
10:29 Respondió Moisés: "Tú lo has dicho: no volveré a ver tu rostro."

Exodo 10,1-20: Octava plaga: las langostas

Exodo 10,1-20  

10:1 Dijo Yahveh a Moisés: "Ve a Faraón, porque he endurecido su corazón y el corazón de sus siervos, para obrar estas señales mías en medio de ellos;
10:2 y para que puedas contar a tu hijo, y al hijo de tu hijo, cómo me divertí con Egipto y las señales que realicé entre ellos, y sepáis que yo soy Yahveh."
10:3 Fueron, pues, Moisés y Aarón donde Faraón y le dijeron: "Así dice Yahveh, el Dios de los hebreos: ¿Hasta cuándo te resistirás a humillarte ante mí? Deja salir a mi pueblo para que me dé culto.
10:4 Si te niegas a dejar salir a mi pueblo, mira que mañana traeré langostas sobre tu territorio;
10:5 y cubrirán la superficie del país, de suerte que ni podrá verse el suelo. Devorarán lo que os quedó de la granizada, y comerán todos los árboles que os crecen en el campo.
10:6 Llenarán tus casas, las casas de todos los egipcios, como nunca vieron tus padres, ni los padres de tus padres, desde el día en que existieron sobre la tierra hasta el día de hoy." Y retirándose salió de la presencia de Faraón.
10:7 Dijeron entonces a Faraón sus siervos: "¿Hasta cuándo ha de ser este hombre causa de nuestra ruina? Deja salir a esa gente y que den culto a Yahveh, su Dios. ¿Te darás cuenta a tiempo de que Egipto se pierde?"
10:8 Hicieron, pues, volver a Moisés y a Aarón a la presencia de Faraón; el cual les dijo: "Id a dar culto a Yahveh, vuestro Dios. ¿Quiénes van a ir?"
10:9 Respondió Moisés: "Saldremos con nuestros niños y nuestros ancianos, con nuestros hijos y nuestras hijas, con nuestras ovejas y nuestras vacadas; porque es nuestra fiesta de Yahveh."
10:10 Contestóles: "¡Así esté Yahveh con vosotros como voy a dejaros salir a vosotros con vuestros pequeños! Ved cómo a la vista están vuestras malas intenciones.
10:11 No será así; salid si queréis los varones solos y dad culto a Yahveh, pues eso es lo que buscabais." Y fueron echados de la presencia de Faraón.
10:12 Yahveh dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para que venga la langosta; que suba sobre el país de Egipto y coma toda la hierba del país, todo lo que dejó el granizo."
10:13 Moisés extendió su cayado sobre la tierra de Egipto; y Yahveh hizo soplar el solano sobre el país todo aquel día y toda la noche. Y cuando amaneció, el solano había traído la langosta.
10:14 La langosta invadió todo el país de Egipto, y se posó en todo el territorio egipcio, en cantidad tan grande como nunca había habido antes tal plaga de langosta ni la habría después.
10:15 Cubrieron toda la superficie del país hasta oscurecer la tierra; devoraron toda la hierba del país y todos los frutos de los árboles que el granizo había dejado; no quedó nada verde ni en los árboles ni en las hierbas del campo en toda la tierra de Egipto.
10:16 Entonces Faraón llamó a toda prisa a Moisés y a Aarón, y dijo: "He pecado contra Yahveh, vuestro Dios, y contra vosotros.
10:17 Ahora, pues, perdonad por favor mi pecado, siquiera por esta vez; rogad a Yahveh, vuestro Dios, que aparte de mí al menos esta mortandad."
10:18 Salió Moisés de la presencia de Faraón y rogó a Yahveh.
10:19 Yahveh hizo que soplara con gran violencia un viento del mar que se llevó la langosta y la echó al mar de Suf. No quedó ni una langosta en todo el territorio de Egipto.
v20 Pero Yahveh endureció el corazón de Faraón, que no dejó salir a los israelitas. 

Exodo 9,13-35: Séptima plaga: la tormenta

Exodo 9,13-35  

9:13 Dijo Yahveh a Moisés: "Levántate de mañana, preséntate a Faraón y dile: Así dice Yahveh, el Dios de los hebreos: "Deja salir a mi pueblo para que me den culto."
9:14 Porque esta vez voy a enviar todas mis plagas sobre ti, sobre tus siervos y sobre tu pueblo para que sepas que no hay como yo en toda la tierra.
9:15 Si yo hubiera extendido mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con peste, ya habrías desaparecido de la tierra;
9:16 pero te he dejado con vida, para hacerte ver mi poder, y para que sea celebrado mi nombre sobre toda la tierra.
9:17 Tú te opones todavía a mi pueblo, para no dejarle salir.
9:18 Pues mira que mañana, a esta hora, haré llover una granizada tan fuerte, como no hubo otra en Egipto desde el día en que fue fundado hasta el presente.
9:19 Ahora, pues, manda poner a salvo tu ganado y cuanto tienes en del campo; porque el granizo descargará sobre todos los hombres y animales que se hallan en el campo, y cuantos no se hayan recogido bajo techumbre perecerán."
9:20 Aquéllos de los siervos de Faraón que temieron la palabra de Yahveh pusieron al abrigo a sus siervos y su ganado;
9:21 mas los que no hicieron caso de la palabra de Yahveh, dejaron en el campo a sus siervos y su ganado.
9:22 Dijo Yahveh a Moisés: "Extiende tu mano hacia el cielo, y que caiga granizo en toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los ganados y sobre todas las hierbas del campo que hay en la tierra de Egipto."
9:23 Extendió Moisés su cayado hacia el cielo, y Yahveh envió truenos y granizo; cayeron rayos sobre la tierra, y Yahveh hizo llover granizo sobre el país de Egipto.
9:24 El granizo y los rayos mezclados con el granizo cayeron con fuerza tan extraordinaria que nunca hubo semejante en toda la tierra de Egipto desde que comenzó a ser nación.
9:25 El granizo hirió cuanto había en el campo en todo el país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados. El granizo machacó también toda la hierba del campo, y quebró todos los árboles del campo.
9:26 Tan sólo en la región de Gosen, donde habitaban los israelitas, no hubo granizo.
9:27 Faraón hizo llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: "Ahora sí, he pecado; Yahveh es el justo, y yo y mi pueblo somos inicuos.
9:28 Rogad a Yahveh que cesen ya los truenos y el granizo; y os dejaré salir. No tendréis que quedaros más tiempo aquí."
9:29 Moisés le respondió: "Cuando salga de la ciudad extenderé mis manos hacia Yahveh, cesarán los truenos, y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es de Yahveh.
9:30 Pero bien sé que ni tú ni tus siervos teméis todavía a Yahveh, Dios."
9:31 Fueron destrozados el lino y la cebada, pues la cebada estaba ya en espiga, y el lino en flor.
9:32 El trigo y la espelta no fueron destrozados por ser tardíos.
9:33 Dejando a Faraón, salió Moisés de la ciudad, extendió las manos hacia Yahveh, y cesaron los truenos y granizos, y no cayó más lluvia sobre la tierra.
9:34 Cuando Faraón vio que había cesado la lluvia, el granizo y los truenos, volvió a pecar, endureciendo su corazón, tanto él como sus siervos.
9:35 Endurecióse, pues, el corazón de Faraón y no dejó salir a los israelitas como Yahveh había dicho por boca de Moisés.

Exodo 9,1-7: Quinta plaga: la peste sobre el ganado

Exodo 9,1-7  

9:1 Yahveh dijo a Moisés: "Preséntate a Faraón y dile: Así dice Yahveh, el Dios de los hebreos: "Deja salir a mi pueblo para que me den culto."
9:2 Si te niegas a dejarles salir y los sigues reteniendo,
9:3 mira que la mano de Yahveh caerá sobre tus ganados del campo, sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre la vacadas y sobre las ovejas; habrá una grandísima peste.
9:4 Pero Yahveh hará distinción entre el ganado de Israel y el ganado de los egipcios, de modo que nada perecerá de lo perteneciente a Israel."
9:5 Y Yahveh fijó el plazo, diciendo: "Mañana hará esto Yahveh en el país."
9:6 Al día siguiente cumplió Yahveh su palabra y murió todo el ganado de los egipcios; mas del ganado de los israelitas no murió ni una sola cabeza.
9:7 Faraón mandó hacer averiguaciones, y se vio que del ganado de Israel no había muerto ni un solo animal. Sin embargo, se endureció el corazón de Faraón y no dejó salir al pueblo. 

Exodo 8,16-28: Cuarta plaga: los tábanos

Exodo 8,16-28  

8:16 Yahveh dijo a Moisés: "Levántate muy de mañana, preséntate a Faraón cuando vaya a la ribera, y dile: Así dice Yahveh: "Deja salir a mi pueblo, para que me dé culto."
8:17 Si no dejas salir a mi pueblo, mira que voy a enviar tábanos contra ti, contra tus siervos, tu pueblo y tus casas, de manera que las casas de los egipcios y hasta el suelo sobre el cual están se llenarán de tábanos.
8:18 Pero exceptuaré ese día la región de Gosen, donde está mi pueblo, para que no haya allí tábanos, a fin de que sepas que yo soy Yahveh en medio de la tierra;
8:19 haré distinción entre mi pueblo y el tuyo. Este prodigio sucederá mañana."
8:20 Así lo hizo Yahveh, y un enorme enjambre de tábanos vino sobre la casa de Faraón y la casas de sus siervos; y toda la tierra de Egipto; la tierra fue devastada por los tábanos.
8:21 Entonces llamó Faraón a Moisés y a Aarón y les dijo: "Id y ofreced sacrificios a vuestro Dios en este país."
8:22 Moisés respondió: "No conviene que se haga así, porque el sacrificio que ofrecemos a Yahveh, nuestro Dios, es abominación para los egipcios. ¿No nos apedrearían los egipcios si ofreciéramos ante sus ojos un sacrificio que para ellos es abominable?
8:23 Iremos tres jornadas de camino por el desierto, y allí ofreceremos sacrificios a Yahveh, nuestro Dios, según él nos ordena."
8:24 Contestó Faraón: "Os dejaré ir, para que ofrezcáis en el desierto sacrificios a Yahveh, vuestro Dios, con tal que no vayáis demasiado lejos. Rogad por mí."
8:25 Moisés respondió: "En cuanto salga rogaré a Yahveh, y mañana los tábanos se alejarán de Faraón, de sus siervos y de su pueblo; pero que no nos siga engañando Faraón, impidiendo que el pueblo vaya a ofrecer sacrificios a Yahveh."
8:26 Salió, pues, Moisés de la presencia de Faraón, y rogó a Yahveh.
8:27 Hizo Yahveh lo que Moisés pedía, y alejó los tábanos del Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin quedar ni uno.
8:28 Pero también esta vez endureció Faraón su corazón y no dejó salir al pueblo.

Exodo 7,25-29.8,1-11: Segunda plaga: las ranas

Exodo 7,25-29.8,1-11

7:25 Pasaron siete días desde que Yahveh hirió el Río.
7:26 Y dijo Yahveh a Moisés: "Preséntate a Faraón y dile: Así dice Yahveh: "Deja salir a mi pueblo para que me dé culto."
7:27 Si te niegas a dejarle partir infestaré de ranas todo tu país.
7:28 El rio bullirá de ranas, que subirán y entrarán en tu casa, en tu dormitorio y en tu lecho, en las casas de tus servidores y en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas.
7:29 Subirán la ranas sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre tus siervos."

8:1 Dijo Yahveh a Moisés: "Di a Aarón: Extiende tu mano con tu cayado sobre los canales, sobre los ríos y sobre las lagunas, y haz que suban las ranas sobre la tierra de Egipto."
8:2 Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto; subieron la ranas y cubrieron la tierra de Egipto.
8:3 Pero los magos hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron subir las ranas sobre la tierra de Egipto.
8:4 Faraón llamó a Moisés y a Aarón y dijo: "Pedid a Yahveh que aparte las ranas de mí y de mi pueblo, y yo dejaré salir al pueblo para que ofrezca sacrificios a Yahveh."
8:5 Respondió Moisés a Faraón: "Dígnate indicarme cuándo he de rogar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que se alejen las ranas de ti y de tus casas, y queden solamente en el Río."
8:6 "Mañana", contestó el. Replicó Moisés: "Será conforme a tu palabra, para que sepas que no hay como Yahveh, nuestro Dios.
8:7 Las ranas se apartarán de ti, de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y quedarán sólo en el Río."
8:8 Salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón, invocó Moisés a Yahveh acerca de las ranas que afligían a Faraón,
8:9 y Yahveh hizo lo que Moisés pedía: murieron las ranas de las casas, de los patios y de los campos.
8:10 Las juntaron en montones y el país apestaba.
8:11 Pero Faraón viendo que tenía este respiro, endureció su corazón, y no les escuchó como había predicho Yahveh.