Desideria es el nombre de uno de los personajes creados por San Jose Manyanet (1833-1901) para ilustrar su espiritualidad y su pensamiento. Desideria puede ser un hombre o una mujer, una persona joven o adulta. Pero Desideria es, ante todo, un espiritu ingenuo, inquieto e infantil, cuyo deseo de aprender y ser feliz parece no tener limites.
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jueves, 28 de agosto de 2025
sábado, 14 de septiembre de 2024
Mc 8,27-35: Sobre la identidad y misión de Jesús
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
— ¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
— Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas.
Él les preguntó:
— Y vosotros, ¿quién decís que soy?
Tomando la palabra Pedro le dijo:
— Tú eres el Mesías.
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos:
— El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
— Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!
Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo:
— El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.»
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domingo, 23 de junio de 2024
24 de junio: Natividad de San Juan Bautista
Liturgia de la Palabra:
Comentarios:
Sobre Juan Bautista:
sábado, 17 de febrero de 2024
Marcos 1,12-15: Tentaciones en el desierto y comienzo de la predicación de Jesús
Marcos 1,12-15
Comienza la predicación de Jesús Cf. Mt 4,12-17; Lc 4,14-15
En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivió allí entre animales salvajes, y los ángeles le servían. Después de que, arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”.
SOBRE EL MISMO TEMA:
sábado, 6 de enero de 2024
Mc 1,9-11: El bautismo de Jesús
Mc 1,9-11
(Cf. Mt 3,13-17; Lc 3,21-22)
9 En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
10 Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él
como una paloma;
11 y una voz desde el cielo dijo:
11 y una voz desde el cielo dijo:
"Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección".
domingo, 1 de octubre de 2023
Mateo 21,28-32: Parábola de los dos hijos
Mateo 21,28-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?» Contestaron: «El primero.» Jesús les dijo: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»
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sábado, 24 de junio de 2023
Hechos 13,13-41: En Antioquía de Pisidia: discurso de Pablo
En Antioquía de Pisidia: discurso de Pablo
13 Navegando desde Pafos, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia.
Juan se separó de ellos y se volvió a Jerusalén.
14 Ellos continuaron desde Perge hasta Antioquía de Pisidia,
14 Ellos continuaron desde Perge hasta Antioquía de Pisidia,
y entrando un sábado en la sinagoga, tomaron asiento.
15 Terminada la lectura de la ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir:
15 Terminada la lectura de la ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir:
—Hermanos, si tienen alguna palabra de aliento para el pueblo, pueden decirla.
16 Pablo se levantó y, pidiendo silencio con la mano, dijo:
16 Pablo se levantó y, pidiendo silencio con la mano, dijo:
—Israelitas y todos los que temen a Dios, escúchenme:
17 El Dios de este pueblo, el Dios de Israel eligió a nuestros padres y engrandeció al pueblo
17 El Dios de este pueblo, el Dios de Israel eligió a nuestros padres y engrandeció al pueblo
mientras residía en Egipto. Más tarde, con brazo poderoso los sacó de allí
18 y durante cuarenta años los condujo por el desierto.
19 Aniquiló a siete pueblos paganos de Canaán y entregó su territorio en heredad a Israel,
20 por cuatrocientos cincuenta años; les dio jueces hasta el profeta Samuel.
21 Entonces pidieron un rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín,
18 y durante cuarenta años los condujo por el desierto.
19 Aniquiló a siete pueblos paganos de Canaán y entregó su territorio en heredad a Israel,
20 por cuatrocientos cincuenta años; les dio jueces hasta el profeta Samuel.
21 Entonces pidieron un rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín,
que reinó cuarenta años.
22 Lo depuso y nombró rey a David, de quien dio testimonio: Encontré a David, el de Jesé,
22 Lo depuso y nombró rey a David, de quien dio testimonio: Encontré a David, el de Jesé,
un hombre a mi gusto, que cumplirá todos mis deseos.
23 De la descendencia de David, según la promesa, sacó Dios a Jesús como salvador de Israel.
24 Antes de su llegada Juan predicó un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel.
25 Hacia el fin de su carrera mortal Juan dijo: Yo no soy el que ustedes creen;
23 De la descendencia de David, según la promesa, sacó Dios a Jesús como salvador de Israel.
24 Antes de su llegada Juan predicó un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel.
25 Hacia el fin de su carrera mortal Juan dijo: Yo no soy el que ustedes creen;
detrás de mí viene uno al que no tengo derecho a quitarle las sandalias de los pies.
Hechos 13,26-33
26 Hermanos, descendientes de Abrahán, y todos los que temen a Dios:
A ustedes se les envía este mensaje de salvación.
27 Los vecinos de Jerusalén y sus jefes no acogieron a Jesús ni entendieron las palabras
27 Los vecinos de Jerusalén y sus jefes no acogieron a Jesús ni entendieron las palabras
de los profetas que se leen cada sábado. Pero, al juzgarlo, las cumplieron.
28 Pidieron a Pilato que lo condenara, aunque no encontraron causa para una sentencia de muerte.
29 Cuando se cumplió todo lo escrito de él lo descolgaron del madero y le dieron sepultura.
30 Pero Dios lo resucitó de la muerte
31 y se apareció durante muchos días a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén.
28 Pidieron a Pilato que lo condenara, aunque no encontraron causa para una sentencia de muerte.
29 Cuando se cumplió todo lo escrito de él lo descolgaron del madero y le dieron sepultura.
30 Pero Dios lo resucitó de la muerte
31 y se apareció durante muchos días a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén.
Ellos son hoy sus testigos ante el pueblo.
32 Y nosotros, les anunciamos a ustedes esta Buena Noticia:
32 Y nosotros, les anunciamos a ustedes esta Buena Noticia:
la promesa que Dios hizo a nuestros padres
33 fue cumplida por él a sus descendientes, que somos nosotros, resucitando a Jesús,
33 fue cumplida por él a sus descendientes, que somos nosotros, resucitando a Jesús,
como está escrito en el salmo segundo: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy.
34 Y que lo ha resucitado para que nunca se someta a la corrupción está anunciado así:
Cumpliré las santas promesas hechas a David, aquellas que no pueden fallar.
35 Y en otro lugar dice: No permitirás que tu fiel sufra la corrupción.
36 Ahora bien, David, después de haber cumplido la voluntad de Dios durante su propia generación,
35 Y en otro lugar dice: No permitirás que tu fiel sufra la corrupción.
36 Ahora bien, David, después de haber cumplido la voluntad de Dios durante su propia generación,
murió, fue sepultado y sufrió la corrupción.
37 En cambio, el que Dios resucitó no sufrió la corrupción.
38 Sépanlo, hermanos, se les anuncia el perdón de los pecados por medio de él,
39 y todo el que crea será perdonado de todo lo que no pudo perdonar la ley de Moisés.
40 ¡Tengan cuidado! Que no les suceda lo anunciado por los profetas:
41 Ustedes, los que desprecian, llénense de estupor y ocúltense: Porque en estos días voy a realizar
37 En cambio, el que Dios resucitó no sufrió la corrupción.
38 Sépanlo, hermanos, se les anuncia el perdón de los pecados por medio de él,
39 y todo el que crea será perdonado de todo lo que no pudo perdonar la ley de Moisés.
40 ¡Tengan cuidado! Que no les suceda lo anunciado por los profetas:
41 Ustedes, los que desprecian, llénense de estupor y ocúltense: Porque en estos días voy a realizar
algo que si alguien lo contara no lo podrían creer.
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Lucas 1,57-66: Nacimiento y circuncisión de Juan Bautista
Lucas 1,57-66
A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo:
— ¡No! Se va a llamar Juan.
Le replicaron:
— Ninguno de tus parientes se llama así.
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió:
— Juan es su nombre.
Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: ¿Qué va a ser este niño? Porque la mano del Señor estaba con él.
SOBRE EL MISMO TEMA:
miércoles, 22 de marzo de 2023
Juan 5,31-47: Testimonio del Padre en favor de Jesús
Juan 5,31-47
Viernes de la 3 Semana de Adviento (Jn 5,33-36)
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis. Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése sí lo recibiréis. ¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?"
lunes, 12 de diciembre de 2022
La duda de Juan Bautista
¿Un Mesías que castiga a los pecadores o un Mesías compasivo con todos? El adviento es «un tiempo de inversión de perspectivas» donde cabe asombrarse de la misericordia de Dios.
Domingo 11, 2022
Alocución del Papa antes del rezo del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
Al oír hablar de las obras de Jesús, a Juan le asalta la duda de si realmente es el Mesías o no. De hecho, él pensaba en un Mesías severo que, al llegar, haría justicia con fuerza castigando a los pecadores. Jesús, en cambio, tiene palabras y gestos de compasión hacia todos, en el centro de su acción está la misericordia que perdona, por lo que «los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva» (v. 5). Nos hace bien detenernos en esta crisis de Juan el Bautista, porque nos puede decir algo importante también a nosotros.
El texto subraya que Juan se encuentra en la cárcel, y esto, además de en el lugar físico, hace pensar en la situación interior que está viviendo: en la cárcel hay oscuridad, falta la posibilidad de ver claro y ver más allá. De hecho, el Bautista ya no logra reconocer Jesús como Mesías esperado. Está asaltado por la duda y envía a los discípulos a verificar: «Id a ver si es el Mesías o no».
Nos maravilla que esto le suceda precisamente a Juan, el cual había bautizado a Jesús en el Jordán y lo había indicado a sus discípulos como el Cordero de Dios (cfr. Jn 1,29). Pero esto significa que también el creyente más grande atraviesa el túnel de la duda. Y esto no es un mal, es más, a veces es esencial para el crecimiento espiritual: nos ayuda a entender que Dios es siempre más grande de cómo lo imaginamos; las obras que realiza son sorprendentes respecto a nuestros cálculos; su acción es diferente, siempre, supera nuestras necesidades y nuestras expectativas; y por eso no debemos dejar nunca de buscarlo y de convertirnos a su verdadero rostro.
Un gran teólogo decía que a Dios «hay que redescubrirlo a etapas… a veces creyendo que lo pierdes» (H. de Lubac, Sulle vie di Dio, Milán 2008, 25). Así hace el Bautista: ante la duda, lo busca una vez más, lo interroga, «discute» con Él y finalmente lo descubre. Juan, definido por Jesús el mayor entre los nacidos de mujer (cfr. Mt 11,11), nos enseña a no cerrar a Dios en nuestros esquemas. Este es siempre el peligro, la tentación: hacernos un Dios a nuestra medida, un Dios para usarlo. Y Dios es otra cosa.
Hermanos y hermanas, también nosotros a veces podemos encontrarnos en su situación, en una cárcel interior, incapaces de reconocer la novedad del Señor, que quizá tenemos prisionero de la presunción de saber ya todo sobre Él. Queridos hermanos y hermanas, nunca se sabe todo sobre Dios, ¡nunca! Quizá tenemos en la cabeza un Dios poderoso que hace lo que quiere, en vez del Dios de humilde mansedumbre, el Dios de la misericordia y del amor, que interviene siempre respetando nuestra libertad y nuestras elecciones. Quizá nos surge también a nosotros decirle: «¿Eres realmente Tú, tan humilde, el Dios que viene a salvarnos?». Y puede sucedernos algo parecido también con los hermanos: tenemos nuestras ideas, nuestros prejuicios y ponemos a los demás –especialmente a quien sentimos diferente de nosotros– etiquetas rígidas.
El Adviento, entonces, es un tiempo de inversión de perspectivas, donde dejarnos asombrar por la grandeza de la misericordia de Dios. El asombro: Dios siempre asombra. (Lo hemos visto hace poco, en el programa «A Sua Immagine», estaban hablando del asombro). Dios siempre es Aquel que suscita en ti el asombro. Un tiempo –el Adviento– en el que, preparando el belén para el Niño Jesús, aprendemos de nuevo quién es nuestro Señor; un tiempo en el que salir de ciertos esquemas, de ciertos prejuicios hacia Dios y los hermanos. El Adviento es un tiempo en el que, en vez de pensar en regalos para nosotros, podemos donar palabras y gestos de consolación a quién está herido, como hizo Jesús con los ciegos, los sordos y los cojos.
Que la Virgen nos tome de la mano, como madre, nos tome de la mano en estos días de preparación a la Navidad y nos ayude a reconocer en la pequeñez del Niño la grandeza de Dios que viene.
sábado, 10 de diciembre de 2022
Domingo de la Tercera Semana de Adviento, ciclo A, por Mons. Francisco González, SF.
Comentario de Mons. Francisco González, SF.
San Pablo escribe su carta a los Filipenses desde la prisión y parece como si fuera una contradicción: prisión y alegría. Parte de dicha carta se lee en los otros dos ciclos litúrgicos, hoy leemos (2º lectura) a Santiago Apóstol, quien nos presenta un tema algo diferente: la paciencia ante la venida del Señor. Una paciencia que para ser virtud no puede ser pasividad, sino más bien perseverancia y ánimo.
La comunidad a quien Santiago se dirige no parece tener los rasgos de la comunidad de que nos hablan los Hechos de los Apóstoles (2,42-46) donde reinaba la fraternidad, la alegría y la aceptación de las enseñanzas apostólicas. La comunidad a la que Santiago escribe parece ser un tanto impaciente, las cosas no están sucediendo como querían, y como muy bien sabemos, cuando reina la impaciencia, empiezan los roces, los malentendidos y el chisme impera y se engorda. Santiago les pide, y nos pide, imitar a los profetas tanto en su paciencia como en su sufrimiento. No podemos dictar a Dios lo que debe hacer, ni cuándo. Él vendrá cuando él mismo decida y, a todas, todas, será en el momento más propicio y oportuno.
La venida del Señor la podemos desdoblar en la de Belén y la Parusía. En estas semanas conmemoramos la primera y nos preparamos para la segunda. En el evangelio vemos a Juan el Bautista, encarcelado en Maqueronte, posiblemente experimentando, como tantos otros, la noche oscura de su alma, manda unos mensajeros a Jesús, pues parece no estar seguro de que ese Jesús pueda ser el Esperado. La predicación de Juan Bautista y la de Jesús suenan distintas, hay un contraste un tanto marcado: uno predica el juicio de Dios, el otro enfatiza la salvación.
Posiblemente muchos de nosotros también hayamos sentido el aguijón de nuestras dudas acerca de Dios, de su Hijo, de la Iglesia. No hay que temer, sobre todo si cuando en nuestras noches oscuras sabemos ser sinceros como Juan. Jesús no se ofende por la pregunta, ni le impide declarar: “No ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista”.
Y es que Jesús, que es la Buena Nueva, a pesar de nuestras caídas, pecados, dudas, fracasos, siempre encuentra algo bueno en nosotros. ¡Qué lástima que a veces ni nosotros mismos reconocemos lo bueno que hay en nosotros! Sí, es verdad que somos pecadores, pero pecadores redimidos, bañados en la Sangre del Cordero.
¿Qué nos dice la Palabra de Dios que proclamamos en este tercer domingo de Adviento? Que seamos pacientes, que imitemos a los profetas, que creamos en la verdadera alegría, que Jesús es Buena Nueva, que no nos asustemos de nuestras dudas sinceras, que sepamos ver lo bueno de nosotros y en los demás, que dejemos de lado el chisme, que carguemos con los cojos, que seamos ojos para los ciegos, que hablemos cosas buenas para que no haya sordos y que demos nuestra vida para que otros no mueran.
miércoles, 30 de noviembre de 2022
Mateo 4,12-23: Comienzo de la predicación de Jesús. Primeros discípulos
Mateo 4,12-23
30 de noviembre: San Andrés, apóstol (4,18-22)
Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que habla dicho el profeta Isaías: "País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló." Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos."
Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.
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sábado, 15 de octubre de 2022
Mateo 16,13-23: Profesión de fe de Pedro
Mateo 16,13-27
22 de febrero: Fiesta de San Pedro Cátedra (Mt 16,13-19)
Solemnidad de San Pedro y San Pablo (Mt 16,13-19)
Domingo de la 21 Semana del Tiempo Ordinario A (Mt 16,13-20)
— ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?
Ellos dijeron:
— Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.
Díceles él:
— Y vosotros ¿quién decís que soy yo?
Simón Pedro contestó:
— Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.
Replicando Jesús le dijo:
— Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo:
— ¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!
Pero él, volviéndose, dijo a Pedro:
— ¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!
SOBRE EL MISMO TEMA:
por Camilo Valverde
Imágenes del Evangelio:
viernes, 9 de septiembre de 2022
Origen y significado del Mandeísmo
El mandeismo es la religión de los mandeos, una secta baptista gnóstica, que se desarrolló en los siglos I y II en la región del río Jordán, y que existe todavía hoy día particularmente al sur del Irak y al suroeste del Irán.
Los mandeos se cuentan entre los pueblos semitas. Hablan un dialecto del arameo oriental conocido como mandeo. El término mandeísmo proviene del arameo, מַנְדַּע, que romanizado se denominó manda, que literalmente significa [nosotros] sabemos. Mandeísmo, al igual que la gnosis griega significa conocimiento.
El término mandeo se refiere sólo a los laicos. Los sacerdotes son a veces llamados nazarenos, o nasoreanos. En medio oriente, pero fuera de su comunidad, se les conoce como los Subba (en árabe, صُبَّة , romanizado: ubba; en singular ubbī, o sabianos o sabeos. El término Subba se deriva de la raíz aramea relacionada con el bautismo, que en neomandeo es Sabi. A raíz de ello, las comunidades mandeas en la diáspora se autodenominan con frecuencia sabeos mandeos. De manera errónea, los mandeos fueron llamados «cristianos de San Juan», tras su encuentro con misioneros católicos portugueses durante la mitad del siglo XVI.
Aun cuando tenemos testimonios tempranos de Ios mandeos de Babilonia y del suroeste del Irán, su origen está en el entorno de sectas baptistas (semi)judaicas en la margen oriental de Siria y Palestina (región del río Jordán). Sin embargo, algunos estudiosos han adoptado la perspectiva de que el mandeísmo es más antiguo y data de tiempos precristianos.
El Mandeísmo hoy
La religión mandeísta ha seguido practicándose sobre todo alrededor de los ríos Karun, Éufrates y Tigris y los ríos que rodean el canal del río Shatt-al-Arab, parte del sur de Irak y de la provincia de Juzestán en Irán. Muchos iraquíes mandeos han escapado de su país debido al caos que padece Irak, así como el aumento de la violencia sectaria por parte de extremistas musulmanes; de ahí, que actualmente se haya producido una disgregación de fieles mandeos.
La religión mandeísta está dirigida por la casta sacerdotal, que se divide en dos tipos: los iniciados al más alto nivel (ganzibra=tesoreros), y otros con menor rango de iniciación (tarmidia =discípulo). Utilizan como lengua litúrgica un dialecto arameo oriental sólo entendido por sacerdotes.
Polémica antijudaica y anticristiana
La polémica antijudaica, muy viva, indica una separación del judaísmo. El bautismo mandeo, en su esencia, es una interpretación gnóstica de lustraciones judías. Este influjo, junto con otros elementos cristianos (celebración del domingo), sin embargo, son secundarios. La actitud de los mandeos frente al cristianismo es negativa (efecto de las persecuciones).
La figura de Juan Bautista en la literatura mandea es una tradición tardía. Los misioneros portugueses en Irak que se toparon con comunidades mandeas los designaron erróneamente «cristianos de san Juan» en el siglo XVI, pero los mandeos nunca han aceptado a Jesús, a quien consideran un traidor que fue crucificado por Dios como castigo por volverse contra Juan el Bautista.
Especialmente importante es la cuestión del mandeísmo y su relación con el judaísmo y el cristianismo.
lunes, 13 de enero de 2020
Marcos 1,14-20: Los primeros discípulos
Marcos 1,14-20
Lunes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año 1 y 2
Domingo de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo B
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertíos y creed la Buena Noticia". Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.
Alternativa al sinsentido e inhumanidad
La voz no será silenciada
Lunes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año 1 y 2
Domingo de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo B
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertíos y creed la Buena Noticia". Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.
Alternativa al sinsentido e inhumanidad
La voz no será silenciada
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martes, 14 de agosto de 2018
Juan 1,19-29: Jesús, el Cordero de Dios
Jesús, el Cordero de Dios
19 Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén,
para preguntarle: "¿Quién eres tú?"
20 Él confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: "Yo no soy el Mesías".
21 "¿Quién eres, entonces?", le preguntaron: "¿Eres Elías?" Juan dijo: "No". "¿Eres el Profeta?"
"Tampoco", respondió.
22 Ellos insistieron: "¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado?
¿Qué dices de ti mismo?"
23 Y él les dijo: "Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor,
23 Y él les dijo: "Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor,
como dijo el profeta Isaías".
24 Algunos de los enviados eran fariseos,
25 y volvieron a preguntarle: "¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías,
24 Algunos de los enviados eran fariseos,
25 y volvieron a preguntarle: "¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías,
ni Elías, ni el Profeta?"
26 Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes
26 Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes
no conocen:
27 él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia".
28 Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
27 él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia".
28 Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
domingo, 5 de agosto de 2018
Jn 3,22-31: El último testimonio de Juan el Bautista
3:22 Después de esto, Jesús fue con sus discípulos a Judea. Permaneció allí con ellos y bautizaba.
3:23 Juan seguía bautizando en Enón, cerca de Salim, porque había mucha agua en ese lugar y la gente acudía para hacerse bautizar.
3:24 Juan no había sido encarcelado todavía.
3:25 Se originó entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío, acerca de la purificación.
3:26 Fueron a buscar a Juan y le dijeron: "Maestro, el que estaba contigo al otro lado del Jordán y del que tú has dado testimonio, también bautiza y todos acuden a él".
3:27 Juan respondió: "Nadie puede atribuirse nada que no haya recibido del cielo.
3:28 Ustedes mismos son testigos de que he dicho: "Yo no soy el Mesías, pero he sido enviado delante de él".
3:29 En las bodas, el que se casa es el esposo; pero el amigo del esposo, que esta allí y lo escucha, se llena de alegría al oír su voz. Por eso mi gozo es ahora perfecto.
3:30 Es necesario que él crezca y que yo disminuya.
3:31 El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra.
3:23 Juan seguía bautizando en Enón, cerca de Salim, porque había mucha agua en ese lugar y la gente acudía para hacerse bautizar.
3:24 Juan no había sido encarcelado todavía.
3:25 Se originó entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío, acerca de la purificación.
3:26 Fueron a buscar a Juan y le dijeron: "Maestro, el que estaba contigo al otro lado del Jordán y del que tú has dado testimonio, también bautiza y todos acuden a él".
3:27 Juan respondió: "Nadie puede atribuirse nada que no haya recibido del cielo.
3:28 Ustedes mismos son testigos de que he dicho: "Yo no soy el Mesías, pero he sido enviado delante de él".
3:29 En las bodas, el que se casa es el esposo; pero el amigo del esposo, que esta allí y lo escucha, se llena de alegría al oír su voz. Por eso mi gozo es ahora perfecto.
3:30 Es necesario que él crezca y que yo disminuya.
3:31 El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra.
domingo, 24 de junio de 2018
La voz que clama en el desierto, De los Sermones de san Agustín
24 de junio, Solemnidad de la Natividad de san Juan Bautista
San Juan Bautista es el único santo que se conmemora el día de su nacimiento, porque fue santificado en el vientre de su madre por la visita del Salvador. Su nacimiento es motivo de inmensa alegría para la humanidad por el anuncio que trae de la próxima Redención.
— De los Sermones de san Agustín, obispo:
La voz del que clama en el desierto.
La Iglesia celebra el nacimiento de Juan como algo sagrado, y él es el único de los santos cuyo nacimiento se festeja; celebramos el nacimiento de Juan y el de Cristo.
Ello no deja de tener su significado, y, si nuestras explicaciones no alcanzaran a estar a la altura de misterio tan elevado, no hemos de perdonar esfuerzo para profundizarlo y sacar provecho de él.
Juan nace de una anciana estéril; Cristo, de una jovencita virgen. El futuro padre de Juan no cree el anuncio de su nacimiento y se queda mudo; la Virgen cree el del nacimiento de Cristo y lo concibe por la fe. Esto es, en resumen, lo que intentaremos penetrar y analizar; y, si el poco tiempo y las pocas facultades de que disponemos no nos permiten llegar hasta las profundidades de este misterio tan grande, mejor os adoctrinará aquél que habla en vuestro interior, aun en ausencia nuestra, aquél que es el objeto de vuestros piadosos pensamientos, aquél que habéis recibido en vuestro corazón y del cual habéis sido hechos templo.
Juan viene a ser como la línea divisoria entre los dos Testamentos, el antiguo y el nuevo. Así lo atestigua el mismo Señor, cuando dice: La ley y los profetas llegan hasta Juan. Por tanto, él es como la personificación de lo antiguo y el anuncio de lo nuevo. Porque personifica lo antiguo, nace de padres ancianos; porque personifica lo nuevo, es declarado profeta en el seno de su madre.
Aún no ha nacido y, al venir la Virgen María, salta de gozo en las entrañas de su madre. Con ello queda ya señalada su misión, aun antes de nacer; queda demostrado de quién es precursor, antes de que él lo vea. Estas cosas pertenecen al orden de lo divino y sobrepasan la capacidad de la humana pequeñez. Finalmente, nace, se le impone el nombre, queda expedita la lengua de su padre. Estos acontecimientos hay que entenderlos con toda la fuerza de su significado.
Zacarías calla y pierde el habla hasta que nace Juan, el precursor del Señor, y abre su boca. Este silencio de Zacarías significaba que, antes de la predicación de Cristo, el sentido de las profecías estaba en cierto modo latente, oculto, encerrado. Con el advenimiento de aquel a quien se referían estas profecías, todo se hace claro. El hecho de que en el nacimiento de Juan se abre la boca de Zacarías tiene el mismo significado que el rasgarse el velo al morir Cristo en la cruz.
Si Juan se hubiera anunciado a sí mismo, la boca de Zacarías habría continuado muda. Si se desata su lengua es porque ha nacido aquel que es la voz; en efecto, cuando Juan cumplía ya su misión de anunciar al Señor, le dijeron: Dinos quién eres. Y él respondió: Yo soy la voz del que clama en el desierto. Juan era la voz; pero el Señor era la Palabra que existía ya al comienzo de las cosas. Juan era una voz pasajera, Cristo la Palabra eterna desde el principio.
(Sermón 293, 1-3: PL 38, 1327-1328)
San Juan Bautista es el único santo que se conmemora el día de su nacimiento, porque fue santificado en el vientre de su madre por la visita del Salvador. Su nacimiento es motivo de inmensa alegría para la humanidad por el anuncio que trae de la próxima Redención.
— De los Sermones de san Agustín, obispo:
La voz del que clama en el desierto.
La Iglesia celebra el nacimiento de Juan como algo sagrado, y él es el único de los santos cuyo nacimiento se festeja; celebramos el nacimiento de Juan y el de Cristo.
Ello no deja de tener su significado, y, si nuestras explicaciones no alcanzaran a estar a la altura de misterio tan elevado, no hemos de perdonar esfuerzo para profundizarlo y sacar provecho de él.
Juan nace de una anciana estéril; Cristo, de una jovencita virgen. El futuro padre de Juan no cree el anuncio de su nacimiento y se queda mudo; la Virgen cree el del nacimiento de Cristo y lo concibe por la fe. Esto es, en resumen, lo que intentaremos penetrar y analizar; y, si el poco tiempo y las pocas facultades de que disponemos no nos permiten llegar hasta las profundidades de este misterio tan grande, mejor os adoctrinará aquél que habla en vuestro interior, aun en ausencia nuestra, aquél que es el objeto de vuestros piadosos pensamientos, aquél que habéis recibido en vuestro corazón y del cual habéis sido hechos templo.
Juan viene a ser como la línea divisoria entre los dos Testamentos, el antiguo y el nuevo. Así lo atestigua el mismo Señor, cuando dice: La ley y los profetas llegan hasta Juan. Por tanto, él es como la personificación de lo antiguo y el anuncio de lo nuevo. Porque personifica lo antiguo, nace de padres ancianos; porque personifica lo nuevo, es declarado profeta en el seno de su madre.
Aún no ha nacido y, al venir la Virgen María, salta de gozo en las entrañas de su madre. Con ello queda ya señalada su misión, aun antes de nacer; queda demostrado de quién es precursor, antes de que él lo vea. Estas cosas pertenecen al orden de lo divino y sobrepasan la capacidad de la humana pequeñez. Finalmente, nace, se le impone el nombre, queda expedita la lengua de su padre. Estos acontecimientos hay que entenderlos con toda la fuerza de su significado.
Zacarías calla y pierde el habla hasta que nace Juan, el precursor del Señor, y abre su boca. Este silencio de Zacarías significaba que, antes de la predicación de Cristo, el sentido de las profecías estaba en cierto modo latente, oculto, encerrado. Con el advenimiento de aquel a quien se referían estas profecías, todo se hace claro. El hecho de que en el nacimiento de Juan se abre la boca de Zacarías tiene el mismo significado que el rasgarse el velo al morir Cristo en la cruz.
Si Juan se hubiera anunciado a sí mismo, la boca de Zacarías habría continuado muda. Si se desata su lengua es porque ha nacido aquel que es la voz; en efecto, cuando Juan cumplía ya su misión de anunciar al Señor, le dijeron: Dinos quién eres. Y él respondió: Yo soy la voz del que clama en el desierto. Juan era la voz; pero el Señor era la Palabra que existía ya al comienzo de las cosas. Juan era una voz pasajera, Cristo la Palabra eterna desde el principio.
(Sermón 293, 1-3: PL 38, 1327-1328)
domingo, 18 de febrero de 2018
Mateo 4,12-17: El comienzo de la predicación de Jesús
Mateo 4,12-17 (Cf. Mc 1,14-15; Lc 4,14-15)
4:12 Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.
4:13 Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,
4:14 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
4:15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!
4:16 El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; Isaías sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
4:17 A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”.
4:12 Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.
4:13 Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,
4:14 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
4:15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!
4:16 El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; Isaías sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
4:17 A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”.
lunes, 8 de enero de 2018
Mateo 3,13-17: Bautismo de Jesús
Mateo 3,13-17 (Cf. Mc 1,9-11; Lc 3,21-22)
Bautismo del Señor A
Entonces se presenta Jesús, que viene de Galilea al Jordán, a donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?» Jesús le respondió: «Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.» Entonces le dejó. Una vez bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.»
SOBRE EL MISMO TEMA:
por M. Dolors Gaja, MN
Bautismo del Señor A
Entonces se presenta Jesús, que viene de Galilea al Jordán, a donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?» Jesús le respondió: «Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.» Entonces le dejó. Una vez bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.»
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