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domingo, 12 de junio de 2022

Hechos 28,15-31: Pablo con los judíos de Roma

28,15-31: Pablo con los judíos de Roma
                28,16-20.30-31: Sábado de la 7 Semana de Pascua

15 Los hermanos, informados de nuestra llegada, salieron a nuestro encuentro hasta el Foro Apio 
     y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Dios y cobró ánimos.
16 Cuando entramos en Roma se le permitió a Pablo permanecer en casa particular con un soldado 
     que le custodiara.
17 Tres días después convocó a los principales judíos. Una vez reunidos, les dijo: 
     «Hermanos, yo, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de los padres, 
     fui apresado en Jerusalén y entregado en manos de los romanos,
18 que, después de haberme interrogado, querían dejarme en libertad porque no había en mí ningún 
     motivo de muerte.
19 Pero como los judíos se oponían, me vi forzado a apelar al César, sin pretender con eso acusar a los 
     de mi nación.
20 Por este motivo os llamé para veros y hablaros, pues precisamente por la esperanza de Israel 
     llevo yo estas cadenas.»
21 Ellos le respondieron: «Nosotros no hemos recibido de Judea ninguna carta que nos hable de ti, 
     ni ninguno de los hermanos llegados aquí nos ha referido o hablado nada malo de ti.
22 Pero deseamos oír de ti mismo lo que piensas, pues lo que de esa secta sabemos es que en todas 
     partes se la contradice.»
23 Le señalaron un día y vinieron en mayor número adonde se hospedaba. 
     El les iba exponiendo el Reino de Dios, dando testimonio e intentando persuadirles acerca de Jesús, 
     basándose en la Ley de Moisés y en los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.
24 Unos creían por sus palabras y otros en cambio permanecían incrédulos.
25 Cuando, en desacuerdo entre sí mismos, ya se marchaban, Pablo dijo esta sola cosa: 
     «Con razón habló el Espíritu Santo a vuestros padres por medio del profeta Isaías:
26 "Ve a encontrar a este pueblo y dile: Escucharéis bien, pero no entenderéis, miraréis bien, 
     pero no veréis.
27 Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; 
     no sea que vean con sus ojos, y con sus oídos oigan, y con su corazón entiendan y se conviertan, 
     y yo los cure."
28 «Sabed, pues, que esta salvación de Dios ha sido enviada a los gentiles; ellos sí que la oirán.»
29 [[Y después de haber dicho esto, los judíos se fueron discutiendo fuertemente entre sí.]]
30 Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado 
     y recibía a todos los que acudían a él;
31 predicaba el Reino de Dios y enseñaba lo referente al Señor Jesucristo con toda valentía, 
     sin estorbo alguno.

Hechos 27,27-44: Naufragio

27,27-44: Naufragio

27 Era ya la décima cuarta noche que íbamos a la deriva por el Adriático, 
     cuando hacia la media noche presintieron los marineros la proximidad de tierra.
28 Sondearon y hallaron veinte brazas; un poco más lejos sondearon de nuevo y hallaron quince brazas.
29 Temerosos de que fuésemos a chocar contra algunos escollos, echaron cuatro anclas desde la popa 
     y esperaban ansiosamente que se hiciese de día.
30 Los marineros intentaban escapar de la nave, y estaban ya arriando el bote con el pretexto 
     de echar los cables de las anclas de proa.
31 Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: «Si no se quedan éstos en la nave, 
     vosotros no os podréis salvar.»
32 Entonces los soldados cortaron las amarras del bote y lo dejaron caer.
33 Mientras esperaban que se hiciera de día, Pablo aconsejaba a todos que tomasen alimento diciendo: 
     «Hace ya catorce días que, en continua expectación, estáis en ayunas, sin haber comido nada.
34 Por eso os aconsejo que toméis alimento, pues os conviene para vuestra propia salvación; 
     que ninguno de vosotros perderá ni un solo cabello de su cabeza.»
35 Diciendo esto, tomó pan, dio gracias a Dios en presencia de todos, lo partió y se puso a comer.
36 Entonces todos los demás se animaron y tomaron también alimento.
37 Estábamos en total en la nave 276 personas.
38 Una vez satisfechos, aligeraron la nave arrojando el trigo al mar.
39 Cuando vino el día, los marineros no reconocían la tierra; solamente podían divisar una ensenada 
     con su playa; y resolvieron lanzar la nave hacia ella, si fuera posible.
40 Soltaron las anclas que dejaron caer al mar; aflojaron al mismo tiempo las ataduras de los timones; 
     después izaron al viento la vela artimón y pusieron rumbo a la playa.
41 Pero tropezaron contra un lugar con mar por ambos lados, y encallaron allí la nave; la proa clavada, 
     quedó inmóvil; en cambio la popa, sacudida violentamente, se iba deshaciendo.
42 Los soldados entonces resolvieron matar a los presos, no fuera que alguno se escapase a nado;
43 pero el centurión, que quería salvar a Pablo, se opuso a su designio y dio orden de que los que supieran 
     nadar se arrojasen los primeros al agua y ganasen la orilla;
44 y los demás saliesen unos sobre tablones, otros sobre los despojos de la nave. 
     De esta forma todos llegamos a tierra sanos y salvos.

sábado, 11 de junio de 2022

Hechos 25,13-22: Encuentro de Festo y Agripa

25,13-22: Encuentro de Festo y Agripa
Viernes de la 7 Semana de Pascua

13 Pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea y fueron a saludar a Festo.
14 Como pasaran allí bastantes días, Festo expuso al rey el caso de Pablo: «Hay aquí un hombre, 
     le dijo, que Félix dejó prisionero.
15 Estando yo en Jerusalén presentaron contra él acusación los sumos sacerdotes y los ancianos 
     de los judíos, pidiendo contra él sentencia condenatoria.
16 Yo les respondí que no es costumbre de los romanos entregar a un hombre antes de que el acusado 
     tenga ante sí a los acusadores y se le dé la posibilidad de defenderse de la acusación.
17 Ellos vinieron aquí juntamente conmigo, y sin dilación me senté al día siguiente en el tribunal 
     y mandé traer al hombre.
18 Los acusadores comparecieron ante él, pero no presentaron ninguna acusación de los crímenes 
     que yo sospechaba;
19 solamente tenían contra él unas discusiones sobre su propia religión y sobre un tal Jesús, ya muerto, 
     de quien Pablo afirma que vive.
20 Yo estaba perplejo sobre estas cuestiones y le propuse si quería ir a Jerusalén 
     y ser allí juzgado de estas cosas.
21 Pero como Pablo interpuso apelación de que su caso se reservase a la decisión del Augusto, 
     mandé que se le custodiara hasta remitirle al César.»
22 Agripa dijo a Festo: «Querría yo también oír a ese hombre.» - «Mañana, dijo, le oirás.»

Hechos 24,22-27: Cautividad de Pablo en Cesarea

24,22-27: Cautividad de Pablo en Cesarea

22 Félix, que estaba bien informado en lo referente al Camino, les dio largas diciendo: 
     «Cuando baje el tribuno Lisias decidiré vuestro asunto.»
23 Y ordenó al centurión que custodiase a Pablo, que le dejase tener alguna libertad y que no impidiese 
     a ninguno de los suyos el asistirle.
24 Después de unos días vino Félix con su esposa Drusila, que era judía; mandó traer a Pablo 
     y le estuvo escuchando acerca de la fe en Cristo Jesús.
25 Y al hablarle Pablo de la justicia, del dominio propio y del juicio futuro, Félix, aterrorizado, 
     le interrumpió: «Por ahora puedes marcharte; cuando encuentre oportunidad te haré llamar.»
26 Esperaba al mismo tiempo Félix que Pablo le diese dinero; por eso frecuentemente le mandaba 
     a buscar y conversaba con él.
27 Pasados dos años Félix recibió como sucesor a Porcio Festo; y queriendo congraciarse con los judíos, 
     dejó a Pablo prisionero.

Hechos 24,1-9: Proceso de Pablo ante Felix

Hechos 24,1-9: Proceso de Pablo ante Felix

1 Cinco días después bajó el Sumo Sacerdote Ananías con algunos ancianos y un tal Tértulo, 
   abogado, y presentaron ante el procurador acusación contra Pablo.
2 Citado Pablo, Tértulo dio principio a la acusación diciendo: «Gracias a ti gozamos de mucha paz 
   y las mejoras realizadas por tu providencia en beneficio de esta nación,
3 en todo y siempre las reconocemos, excelentísimo Félix, con todo agradecimiento.
4 Pero para no molestarte más, te ruego que nos escuches un momento con tu característica clemencia.
5 Hemos encontrado esta peste de hombre que provoca altercados entre los judíos de toda la tierra 
   y que es el jefe principal de la secta de los nazoreos.
6 Ha intentado además profanar el Templo, pero nosotros le apresamos.
7 El tribuno Lisias, con gran violencia, lo arrancó de nuestras manos, 
   mandando que sus acusadores viniesen a ti.
8 Interrogándole, podrás tú llegar a conocer a fondo todas estas cosas de que le acusamos.»
9 Los judíos le apoyaron, afirmando que las cosas eran así.

Hechos 23,23-35: Traslado de Pablo a Cesarea

23,23-35: Traslado de Pablo a Cesarea

23 Después llamó a dos centuriones y les dijo: «Tened preparados para la tercera hora de la noche 
     doscientos soldados, para ir a Cesarea, setenta de caballería y doscientos lanceros.
24 Preparad también cabalgaduras para que monte Pablo; y llevadlo a salvo al procurador Félix.»
25 Y escribió una carta en estos términos:
26 «Claudio Lisias saluda al excelentísimo procurador Félix.»
27 Este hombre había sido apresado por los judíos y estaban a punto de matarlo cuando, 
     al saber que era romano, acudí yo con la tropa y le libré de sus manos.
28 Queriendo averiguar el crimen de que le acusaban, le bajé a su Sanedrín.
29 Y hallé que le acusaban sobre cuestiones de su Ley, pero que no tenía ningún cargo digno de muerte 
     o de prisión.
30 Pero habiéndome llegado el aviso de que se preparaba una celada contra este hombre, 
     al punto te lo he mandado y he informado además a sus acusadores que formulen sus quejas 
     contra él ante ti.»
31 Los soldados, conforme a lo que se les había ordenado, tomaron a Pablo y lo condujeron de noche 
     a Antipátrida;
32 a la mañana siguiente dejaron que los de caballería se fueran con él y ellos se volvieron al cuartel.
33 Al llegar aquéllos a Cesarea, entregaron la carta al procurador y le presentaron también a Pablo.
34 Habiéndola leído, preguntó de qué provincia era y, al saber que era de Cilicia, le dijo:
35 «Te oiré cuando estén también presentes tus acusadores.» Y mandó custodiarle en el pretorio 
     de Herodes.

23,12-22: Complot de los judíos contra Pablo

23,12-22: Complot de los judíos contra Pablo

12 Al amanecer, los judíos se confabularon y se comprometieron bajo anatema a no comer ni beber 
     hasta que hubieran matado a Pablo.
13 Eran más de cuarenta los comprometidos en esta conjuración.
14 Estos, pues, se presentaron a los sumos sacerdotes y a los ancianos y le dijeron: 
     «Bajo anatema nos hemos comprometido a no probar cosa alguna hasta que no hayamos dado muerte 
     a Pablo.
15 Vosotros por vuestra parte, de acuerdo con el Sanedrín, indicad al tribuno que os lo baje donde 
     vosotros, como si quisierais examinar más a fondo su caso; nosotros estamos dispuestos a matarle 
     antes de que llegue.»
16 El hijo de la hermana de Pablo se enteró de la celada. Se presentó en el cuartel, entró y se lo contó 
     a Pablo.
17 Pablo llamó a uno de los centuriones y le dijo: «Lleva a este joven donde el tribuno, pues tiene algo 
     que contarle.»
18 El tomó y le presentó al tribuno diciéndole: «Pablo, el preso, me llamó y me rogó que te trajese este 
     joven que tiene algo que decirte.»
19 El tribuno le tomó de la mano, le llevó aparte y le preguntó: «¿Qué es lo que tienes que contarme?»
20 - «Los judíos, contestó, se han concertado para pedirte que mañana bajes a Pablo al Sanedrín con el 
     pretexto de hacer una indagación más a fondo sobre él.
21 Pero tú no les hagas caso, pues le preparan una celada más de cuarenta hombres de entre ellos, 
     que se han comprometido bajo anatema a no comer ni beber hasta haberle dado muerte; 
     y ahora están preparados, esperando tu asentimiento.»
22 El tribuno despidió al muchacho dándole esta recomendación: «No digas a nadie que me has 
     denunciado estas cosas.»

Hechos 23,1-11: Pablo ante el Sanedrín

Hechos 23,1-11: Pablo ante el Sanedrín

1 Pablo miró fijamente al Sanedrín y dijo: «Hermanos, yo me he portado con entera buena conciencia 
    ante Dios, hasta este día.»
2 Pero el Sumo Sacerdote Ananías mandó a los que le asistían que le golpeasen en la boca.
3 Entonces Pablo le dijo: «¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Tú te sientas para juzgarme 
   conforme la Ley y mandas, violando la Ley, que me golpeen?»
4 Pero los que estaban a su lado le dijeron: «¿Insultas al Sumo Sacerdote de Dios?»
5 Pablo contestó: «No sabía, hermanos, que fuera el Sumo Sacerdote; pues está escrito: 
   No injuriarás al jefe de tu pueblo.»
6 Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y la otra fariseos, gritó en medio del Sanedrín: 
   «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos; por esperar la resurrección de los muertos se me juzga.»
7 Al decir él esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos y la asamblea se dividió.
8 Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; 
   mientras que los fariseos profesan todo eso.
9 Se levantó, pues, un gran griterío. Se pusieron en pie algunos escribas del partido de los fariseos 
   y se oponían diciendo: «Nosotros no hallamos nada malo en este hombre. 
   ¿Y si acaso le habló algún espíritu o un ángel?»
10 Como el altercado iba creciendo, temió el tribuno que Pablo fuese despedazado por ellos 
     y mandó a la tropa que bajase, que le arrancase de entre ellos y le llevase al cuartel.
11 A la noche siguiente se le apareció el Señor y le dijo: «¡Animo!, pues como has dado testimonio 
     de mí en Jerusalén, así debes darlo también en Roma.»

jueves, 9 de junio de 2022

Hechos 22,22-30: Ciudadanía romana de Pablo

22,22-30: Ciudadanía romana de Pablo

22 Hasta ese punto habían estado escuchando, después alzaron la voz diciendo: 
     —Elimina a ese hombre; no puede seguir viviendo. 
23 Como seguían gritando y rasgándose los vestidos y echando polvo al aire, 
24 el comandante mandó que lo introdujeran en la fortaleza y lo interrogasen a latigazos 
     para averiguar por qué motivo clamaban contra él. 
25 Cuando lo sujetaban con las correas, Pablo dijo al centurión allí presente:
     —¿Les está permitido azotar sin proceso a un ciudadano romano?  
26 Al oírlo, el centurión fue a avisar al comandante: —¿Qué vas a hacer? Ese hombre es romano. 
27 El comandante se acercó y le preguntó: —Dime, ¿eres romano? Contestó: —Sí.
28 Repuso el comandante: —Yo he comprado la ciudadanía por una buena suma. Pablo dijo: 
     —Yo la poseo de nacimiento.
29 Inmediatamente se apartaron de él los que lo iban a interrogar. El comandante se asustó al saber que 
     lo tenía arrestado siendo romano. 
30 Al día siguiente, queriendo saber con certeza las acusaciones que le hacían los judíos, lo soltó 
     y mandó reunirse a los sumos sacerdotes y el Consejo en pleno. Después hizo bajar a Pablo y se lo 
     presentó.

domingo, 18 de febrero de 2018

Romanos 14,7-15: La conciencia y el Juicio de Dios

Romanos 14,7-15

  7 Ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere para sí.
8 Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: 
   tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor.
9 Porque Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos.
10 Entonces, ¿con qué derecho juzgas a tu hermano? ¿Por qué lo desprecias? 
     Todos, en efecto, tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios,
11 porque está escrito: Juro que toda rodilla se doblará ante mí y toda lengua dará gloria a Dios, 
     dice el Señor.
12 Por lo tanto, cada uno de nosotros tendrá que rendir cuenta de sí mismo a Dios.
13 Dejemos entonces de juzgarnos mutuamente; 
     traten más bien de no poner delante de su hermano nada que lo haga tropezar o caer.
14 Estoy plenamente convencido en el Señor Jesús de que nada es impuro por sí mismo; 
     pero si alguien estima que una cosa es impura, para él sí es impura.
15 Si por un alimento, afliges a tu hermano, ya no obras de acuerdo con el amor. 
     ¡No permitas que por una cuestión de alimentos se pierda aquel por quien murió Cristo!