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lunes, 4 de julio de 2022

65,8-16: Suerte de buenos y malos

Suerte de buenos y malos

8 Así dice el Señor: Como al encontrar jugo en un racimo se dice: 
   No lo eches a perder, que es una bendición, así haré yo en atención a mis siervos: 
   no lo echaré a perder todo.
9 Sacaré descendencia de Jacob, de Judá, quienes posean mis montañas: 
   las poseerán mis elegidos y mis siervos habitarán allí. 
10 El Sarón será un redil de ovejas, y el Valle de Acor, pastizal de vacas, 
     para mi pueblo que me ha buscado. 
11 Pero a ustedes que abandonaron al Señor olvidando mi Monte Santo, 
     que preparaban la mesa en honor de la Fortuna y levantaron la copa en honor del Destino, 
12 yo los destino a la espada, y todos se encorvarán para el degüello: 
     porque llamé y no respondieron, hablé y no escucharon, hicieron lo que no me agrada, 
     eligieron lo que no quiero. 
13 Por eso, así dice el Señor: Miren: mis siervos comerán, y ustedes pasarán hambre; 
     miren: mis siervos beberán, y ustedes tendrán sed; miren: mis siervos estarán alegres, 
     y ustedes avergonzados; 
14 miren: mis siervos cantarán de puro contento, y ustedes gritarán de puro dolor 
     y aullarán con el corazón desgarrado. 
15 Dejarán su nombre a mis elegidos como fórmula de imprecación. 
     A ustedes el Señor les dará muerte, y a sus siervos les dará otro nombre.
16 El que quiera felicitarse en el país, se felicitará con el Dios fiel; el que quiera jurar en el país, 
     jurará por el Dios fiel. Sí, se olvidarán las angustias del pasado y hasta de mi vista desaparecerán.

domingo, 12 de agosto de 2018

Mt 26,47-56: Arresto de Jesús

Arresto de Jesús
Cf. Mc 14,43-52; Lc 22,47-53; Jn 18,2-11

47 Jesús estaba hablando todavía, cuando llegó Judas, uno de los Doce, 
     acompañado de una multitud con espadas y palos, 
     enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo.
48 El traidor les había dado esta señal: "Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo".
49 Inmediatamente se acercó a Jesús, diciéndole: "Salud, Maestro", y lo besó.
50 Jesús le dijo: "Amigo, ¡cumple tu cometido!". Entonces se abalanzaron sobre él y lo detuvieron.
51 Uno de los que estaban con Jesús sacó su espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, 
     cortándole la oreja.
52 Jesús le dijo: "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere.
53 ¿O piensas que no puedo recurrir a mi Padre? 
     Él pondría inmediatamente a mi disposición más de doce legiones de ángeles.
54 Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, según las cuales debe suceder así?"
55 Y en ese momento dijo Jesús a la multitud: 
     "¿Soy acaso un bandido, para que salgan a arrestarme con espadas y palos? 
     Todos los días me sentaba a enseñar en el Templo, y ustedes no me detuvieron".
56 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas.
     Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.