Mostrando entradas con la etiqueta Autoridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autoridad. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de septiembre de 2026

MARTES DE LA 22 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

1 Corintios 2,10b-16
Salmo 144: El Señor es justo en todos sus caminos
Lucas 4,31-37


Hermanos: El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios. ¿Quién conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él? Pues, lo mismo, lo íntimo de Dios lo conoce sólo el Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido un Espíritu que no es del mundo, es el Espíritu que viene de Dios, para que tomemos conciencia de los dones que de Dios recibimos. Cuando explicamos verdades espirituales a hombres de espíritu, no las exponemos en el lenguaje que enseña el saber humano, sino en el que enseña el Espíritu, expresando realidades espirituales en términos espirituales. A nivel humano, uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios, le parece una necedad; no es capaz de percibirlo, porque sólo se puede juzgar con el criterio del Espíritu. En cambio, el hombre de espíritu tiene un criterio para juzgarlo todo, mientras él no está sujeto al juicio de nadie. "¿Quién conoce la mente del Señor para poder instruirlo?" Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo.


Salmo 144: El Señor es justo en todos sus caminos

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.
R. El Señor es justo en todos sus caminos

Que todas tus criaturas te den gracias,
Señor, que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas.
R. El Señor es justo en todos sus caminos

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.
R. El Señor es justo en todos sus caminos

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
R. El Señor es justo en todos sus caminos



En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de la Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios". Jesús le intimó: "¡Cierra la boca y sal!" El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: "¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen". Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

COMENTARIOS:
La autoridad del cristiano viene Espiritu Santo, no de la experiencia humana o de las licenciaturas en teología    

lunes, 12 de diciembre de 2022

El Concilio Vaticano I (1869-1870)



La autoridad del Papa sobre los obispos

El pasado mes de marzo (2022) el papa Francisco destituyó a Daniel Fernández Torres de su obispado de Arecibo, Puerto Rico. Según Fernández, su destitución se produjo sin una explicación formal y sin el debido proceso aunque admitió que no había estado en sintonía con sus colegas puertorriqueños en varias cuestiones: su negativa a firmar una declaración sobre la obligación de vacunarse contra el virus COVID-19; su negativa a enviar seminaristas al Seminario Interdiocesano de Puerto Rico; y su política de permitir de forma general la celebración de la Forma Extraordinaria del Rito Romano. 

Es posible que no todos los asuntos involucrados en el caso sean conocidos por el público. Pero lo que se conoce plantea preocupaciones legítimas. Porque la destitución de un obispo de su diócesis, en ausencia de graves cuestiones doctrinales o morales, tiene graves consecuencias teológicas.

El Concilio Vaticano I

¿Tiene el Papa autoridad para llevar a cabo este tipo de expulsión? Tal acción es jurídica y teológicamente posible porque el Concilio Vaticano I (1869-1870), en su constitución dogmática Pastor aeternus, enseñó que el obispo de Roma tiene jurisdicción inmediata, ordinaria y universal sobre toda la Iglesia. De hecho, el concilio anatematizó a los que negaban tal jurisdicción en los términos más fuertes posibles:

“Si alguien dijera que el Romano Pontífice… no tiene la plena y suprema potestad de jurisdicción sobre toda la Iglesia, no sólo en las cuestiones que atañen a la fe y a las costumbres, sino también en las que se refieren a la disciplina y al gobierno de la Iglesia en todo el mundo, o si alguien dijera que sólo tiene la parte principal y no la plenitud absoluta de esta suprema potestad, o si alguien dijera que esta potestad no es ordinaria e inmediata sobre todas y cada una de las iglesias o sobre todos y cada uno de los pastores y fieles, sea anatema”.

La frase «jurisdicción inmediata, ordinaria y universal» fue controvertida en el Vaticano I precisamente porque parecía arrogar toda la autoridad jurídica al obispo de Roma. ¿Acaso la autoridad del obispo local fue aplastada y socavada por la jurisdicción papal universal? Un obispo conciliar señaló las nefastas implicaciones ecuménicas: hay que tener cuidado porque los ortodoxos orientales rechazan como herético cualquier sistema en el que el Papa actúe como monarca absoluto sin limitaciones.

Límites de la autoridad papal

Antes de la votación sobre esta delicada cuestión, el obispo Federico Zinelli, miembro de la comisión teológica del Vaticano I, pronunció un largo discurso destinado a calmar los temores de los preocupados por la prepotencia papal. El resumen de Zinelli fue que existen claros límites a la autoridad papal. La autoridad de un obispo no deriva del Papa, y la jurisdicción papal está necesariamente limitada por la ley natural y divina, incluyendo los dictados de las Escrituras, la tradición y las definiciones conciliares. Zinelli alentó la confianza en la Santa Sede, que «usaría su autoridad para proteger, no para destruir, el poder de los obispos».

La Pastor aeternus fue finalmente aprobada por el concilio, pero la cuestión de la jurisdicción papal no desapareció. Poco después de que terminara el Vaticano I, Otto von Bismarck, el canciller de Alemania, argumentó que el concilio había convertido a los obispos católicos no en vicarios de Cristo, sino en meros agentes del papa. Eran esencialmente «administradores de sucursales» más que sucesores de los apóstoles.

En 1875, los obispos alemanes respondieron a la acusación de Bismarck, afirmando que no eran meros burócratas bajo el control del Papa. Su respuesta, todavía importante en la eclesiología católica, dice:

“Es en virtud de la misma institución divina sobre la que descansa el papado que el episcopado también existe. También tiene sus derechos y deberes, otorgados por la ordenación de Dios mismo, y el Papa no tiene ni el derecho ni el poder de cambiarlos. Es un completo malentendido de los decretos vaticanos creer que por ellos «la jurisdicción episcopal ha sido ahora absorbida por la papal» y que el Papa ha «tomado en principio el lugar de cada obispo individual…”.

Como es evidente, los obispos alemanes hicieron una fuerte defensa del carácter divinamente revelado del oficio episcopal, un oficio que no puede ser subsumido teológica o jurídicamente en el papado. Pío IX confirmó su declaración, calificándola de «enseñanza brillante».

Pero a pesar de los comentarios aclaratorios de Zinelli y del episcopado alemán, la cuestión de la jurisdicción inmediata y ordinaria ha seguido siendo controvertida, incluso hasta nuestros días. Por ejemplo, en 2010, un organismo ecuménico luterano-católico (el Grupo de Farfa Sabina), declaró: «Esta comprensión de la jurisdicción universal [del Papa] es, por lo tanto, un obstáculo importante —si no el mayor— para un acercamiento entre la Iglesia católica y otras iglesias«. ¿Por qué? Porque si se toma en sentido estricto, esa jurisdicción directa e inmediata no reconoce la legítima, aunque relativa, autonomía de las demás iglesias.

Hemos revisado brevemente el tema de la jurisdicción papal/episcopal para poder reflexionar sobre la remoción del obispo de Arecibo por parte del Papa Francisco. Si el obispo fue destituido simplemente por las razones que han sido reconocidas públicamente -esas cuestiones menores que lo separan de sus colegas puertorriqueños- entonces el papa parece confirmar la crítica de Bismarck al Vaticano I: que el papado ha anulado la autoridad legítima del episcopado.

Por supuesto, es dudoso que Francisco tenga algún interés en apoyar la interpretación de Bismarck sobre el Vaticano I. Pero si el canciller alemán ha de ser refutado teológicamente (y no simplemente verbalmente) -y si otras iglesias han de aceptar la comprensión tradicional de Roma sobre la relación papal-episcopal, entonces seguramente son necesarias algunas explicaciones claras y teológicamente precisas sobre este extraño caso.


Fuente: First Things Magazine, Mons. Thomas G. Guarino
Monseñor Thomas G. Guarino es profesor emérito de teología sistemática en la Universidad de Seton Hall y autor de The Disputed Teachings of Vatican II.


+ SOBRE EL PAPA
+ SOBRE EL CONCILIO VATICANO I

lunes, 7 de noviembre de 2022

Los miembros no sacerdotes de órdenes y congregaciones también podrán ser superiores

Vida religiosa masculina:
Los miembros no sacerdotes de órdenes y congregaciones 
también podrán ser superiores


El Papa concedió a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica la facultad de autorizar, discrecionalmente y en casos individuales, a los miembros no clérigos, el otorgar el oficio de Superior Mayor en los Institutos Religiosos Clericales de Derecho Pontificio y en las Sociedades Clericales de Vida Apostólica de Derecho Pontificio de la Iglesia latina y dependientes de ella.

El Dicasterio que se ocupa de la vida religiosa en la Iglesia católica en todo el mundo dio a conocer el miércoles 18 de mayo (2022) un cambio significativo en la disciplina de la vida religiosa masculina que reservaba a los miembros sacerdotes de una orden, congregación u asociación católica análoga, la facultad de ser elegidos superiores mayores, sea superiores generales o provinciales.

La autorización ha venido directamente del Papa. Esto significa que, en adelante, los religiosos no sacerdotes de órdenes, congregaciones u asociaciones con miembros donde hay tanto clérigos como no clérigos, podrían ser elegidos superiores. Nótese el “podrían”, pues se ha reservado a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA) el nombramiento “después de haber obtenido una licencia escrita de la Congregación”. Los pasos serían los siguientes:

Presupuesto: la CIVCSVA goza de la facultad de autorizar discrecionalmente y en casos individuales

Paso 1: Es nombrado después de haber obtenido una licencia escrita de la CIVCSVA
Paso 2: Se requiere confirmar con licencia escrita
Paso 3: CIVCSVA se reserva el derecho de evaluar el caso y las razones

Rescripto donde se comunica este cambio que afecta a no pocas congregaciones masculinas en el mundo.

Rescriptum ex audientia: 
Rescripto del Santo Padre Francisco sobre la derogación del can. 588 §2 CIC

El Santo Padre Francisco, en la Audiencia del pasado 11 de febrero al infrascrito Cardenal Prefecto y Arzobispo-Secretario concedió a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica la facultad de autorizar, discrecionalmente y en casos individuales, a los miembros no clérigos, el otorgar el oficio de Superior Mayor en los Institutos Religiosos Clericales de Derecho Pontificio y en las Sociedades Clericales de Vida Apostólica de Derecho Pontificio de la Iglesia latina y dependientes de ella, en derogación del can. 588 §2 CIC y el derecho propio del Instituto de Vida Consagrada o de la Sociedad de Vida Apostólica, quedando firme el c. 134 §1.

El miembro no clérigo de un Instituto de Vida Consagrada o Sociedad de Vida Apostólica Clerical de Derecho Pontificio es nombrado Superior local por el Moderador Supremo con el consentimiento de su Consejo.

El miembro no clérigo de un Instituto de Vida Consagrada o de una Sociedad clerical de Vida Apostólica de Derecho Pontificio es nombrado Superior Mayor, después de haber obtenido una licencia escrita de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica a petición del Moderador Supremo con el consentimiento del Consejo.

El miembro no clérigo de un Instituto de Vida Consagrada o de una Sociedad clerical de Vida Apostólica de Derecho Pontificio que sea elegido Moderador Supremo o Superior Mayor, según las modalidades previstas por el derecho propio,requiere la confirmación -por licencia escrita-de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

En los casos previstos en los §§2-3, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólicase reserva el derecho de evaluar el caso individual y las razones dadas por el Moderador Supremo o el Capítulo General.

El Santo Padre ha ordenado también que este Rescripto se publique en L’Osservatore Romano, y posteriormente en el comentario oficial del Acta Apostolicae Sedis, que entra en vigor hoy.

Vaticano, 18 de mayo de 2022

João Braz Card. de Aviz
Prefetto

José Rodríguez Carballo, O.F.M.
Arcivescovo Segretario

sábado, 29 de octubre de 2022

Sobre la Autoridad

 



Atar y desatar:

Citas del Antiguo Testamento:

Citas del Nuevo Testamento:




Comentarios:

Vocabulario:


Sobre el Principio de Autoridad

El principio de autoridad es el que utiliza las palabras, hechos, o recomendaciones de una persona que tiene buena reputación en un determinado asunto para incitarnos a tomar una decisión, incluso en contra de nuestros intereses personales.

Principio de autoridad es el procedimiento, expresado con la locución latina “magister dixit”, por el que una proposición se acepta por el solo hecho de estar afirmada en un texto considerado como cierto y no sujeto a debate. 

Esto ocurría con la escolástica medieval, que consideraba fuente de conocimiento de autoridad incuestionable no sólo a las Sagradas Escrituras (cuya consideración de "reveladas por Dios" hacía inconcebible toda posible crítica), sino también a los textos supervivientes de la Antigüedad clásica (sobre todo Aristóteles, Claudio Ptolomeo, Hipócrates, Galeno, etc.) que habían adquirido tal prestigio que se consideraban fuera de toda posible crítica. 

La utilización de este tipo de argumentos entra en crisis con la revolución científica de los siglos XVI y XVII, entre la que se incluye el denominado debate de los antiguos y los modernos; aunque no fue hasta la Ilustración del siglo XVIII cuando el método científico moderno puede considerarse como de uso general. 

"Sapere Aude"

“Sapere aude” es una locución latina que significa: “atrévete a saber, atrévete a pensar, ten el valor de utilizar tu propia razón”.

Su divulgación se debe al filósofo Immanuel Kant en su ensayo Respuesta a la pregunta: ¿Qué es Ilustración?, aunque su uso original se da en la Epístola II de Horacio del Epistularum liber primus:
Dimidium facti, qui coepit, habet: sapere aude, / incipe ("Quien ha comenzado, ya ha hecho la mitad: atrévete a saber, empieza").

La frase fue acuñada por Horacio en el siglo I a. C. y se encuentra en una epístola a su amigo Lolius. Tiene muchas traducciones, pero en el contexto de la carta (en la cual trata sobre los múltiples procedimientos que Ulises usó en su regreso de Troya para superar las pruebas a las que se enfrentó) se puede entender como «tener el valor de usar tu habilidad para pensar».

Desde entonces se utiliza muy frecuentemente como tópico literario y también como lema de varias universidades

No obstante, la resistencia a cualquier nueva idea científica no desapareció, como probaron los debates en torno al darwinismo. Tal resistencia es objeto central de los estudios de Karl Popper y Thomas Kuhn (conceptos de revolución científica y cambio de paradigma).


sábado, 15 de octubre de 2022

Sobre la autoridad de "atar" y "desatar"

 



Perdonar pecados, pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares


Inmediatamente después de que Jesús entrega las llaves del Reino a Pedro, le dice también: «Y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos» (Mt 16,19b)

Ante estas palabras, los destinatarios, principalmente judíos, veían un claro signo de autoridad pues, en la tradición judía, la expresión “atar y desatar”, atestiguada en los textos rabínicos con la fórmula aramea אסר, ’asar, y ש רא, shera’, se hace eco en la versión aramea de Mateo, el cual mantiene exactamente las mismas palabras, אסיר, ’asir, y ש רא, shere’, en arameo siriaco.[1]

En la literatura rabínica, estos verbos no sólo eran empleados para referirse a la autoridad disciplinar, es decir, a la admisión y expulsión de la sinagoga y a la facultad de permitir o prohibir en asuntos importantes, sino también a la autoridad para enseñar e interpretar la ley.

Ahora, en el nuevo pacto, el poder de atar y desatar toma una nueva dimensión, haciendo alusión al poder para perdonar pecados (cf. Jn 20,23), además de la autoridad para pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares en la Iglesia (cf. CEC, 553). 

Después de resucitar, Jesús hace partícipes de su propia misión a los apóstoles, a los que les confiere la potestad para perdonar pecados, como narra el evangelista san Juan[2]. De ahí que, temprano en el desarrollo disciplinar de la Iglesia, se asociara la confesión de las culpas a la potestad para perdonar pecados, confesión que, aunque hoy es en privado, al principio se realizaba de manera pública, como lo atestiguan el libro de los Hechos de los Apóstoles[3] y el Salmo 32[4]. 

Es importante señalar, sin embargo, que el poder de atar y desatar, es decir, de:

• perdonar pecados
• pronunciar sentencias doctrinales
• tomar decisiones disciplinares en la Iglesia

concedido primero a Pedro, no está reservado a él, sino que después fue concedido a los apóstoles, es decir, a todo el colegio apostólico. «Yo os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo»[5] (Mt 18,18)

El colegio apostólico como sínodo tiene, por lo tanto, la autoridad conferida por Jesús, pero exige la figura de Pedro, quien recibió esta autoridad y poder personalmente (Mt 16,19). Por eso, el colegio apostólico no puede renunciar al ministerio petrino (perdería la unidad, consistencia y seguridad en la fe), pero tampoco puede, Pedro, suprimir a los apóstoles. 

De la misma manera, el Papa no puede prescindir del colegio episcopal en el gobierno de la Iglesia y ejercer un gobierno personal, porque eso es contrario al evangelio y también corrompe la unidad cristiana.

La unidad de Pedro y los apóstoles, es decir, del Papa y los obispos, es fundamental. Gobiernan la Iglesia juntos, no separados. Así se constituye la unidad del colegio apostólico, fundamento visible de la unidad de toda la comunidad de los discípulos de Jesús, la Iglesia.

Notas: 

[1] (Mt 16,19b, Khabouris Codex)                                                                     
[2] «Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» 
      Dicho esto, sopló y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, 
      les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos»» (Jn 20,21-23)
[3] «Muchos de los que habían creído venían a confesar y declarar públicamente sus prácticas. 
      Bastantes de los que habían practicado la magia reunieron los libros y los quemaron delante 
      de todos. […]» (Act 19,18-19)
[4] «Reconocí mi pecado y no te oculté mi culpa; me dije: «Confesaré a Yahvé mis rebeldías». 
      Y tú absolviste mi culpa, perdonaste mi pecado» (Sal 32,5)
[5] “Extensión a los ministros de la Iglesia (a los que en primer lugar se dirige todo este discurso) 
     de uno de los poderes conferidos a Pedro” (Desclée de Brouwer, 1998)

Fuente: Instituto Diocesano de Teología, Ciudad Juarez, México.


sábado, 8 de octubre de 2022

Sanación y conversión, por Julio González, S.F.




Comentario por Julio González, SF

Las lecturas de este domingo aceptan una gran variedad de comentarios, sin embargo, los "signos de los tiempos" nos muestran que la mejor interpretación de la curación de Naamán, el sirio, y de los diez leprosos, es la que Jesús hizo ante un pueblo que le pedía pruebas de su mesianismo (Lc 4,16-30): nuestro Dios sana también al extranjero, al que no es como nosotros, y esto incomoda a muchos.

Un sirio y un samaritano

Jesús no utilizó este episodio del Segundo libro de los Reyes para que su pueblo fuera crítico y orgulloso frente a otros pueblos y culturas. Algunos creyentes utilizan la palabra de Dios para juzgar a los demás, confirmándose ellos en sus creencias y tradiciones; en cambio, Jesús retoma estas historias para que su pueblo se convierta. En este caso, pone como receptores de la gracia de Dios a unas personas, un sirio y un samaritano, que muchos judíos despreciaban.

Los sacerdotes

Jesús envía a los leprosos a los sacerdotes. ¿Por qué? Los sacerdotes tenían autoridad para juzgar si una persona estaba enferma o sana y, por lo tanto, podían poner fin a la exclusión en la que vivían los leprosos.

De camino quedan sanados; entonces, ¿hace falta que se presenten a los sacerdotes? Sí. Los sacerdotes todavía deben decidir su reinserción en la sociedad, pero el acto de servicio (la sanación) ya se ha realizado. Vemos, pues, que la autoridad de los sacerdotes y la autoridad de Jesús es diferente.

"Dar gloria a Dios"

Solamente uno de los diez leprosos vuelve para agradecer a Jesús el bien que le ha hecho. "Alabar a Dios", "dar gloria a Dios" (según las traducciones empleadas) describen un sentimiento mucho más profundo y determinante que "estar agradecido".

Cuando el médico nos prescribe una medicina que nos cura, le estamos agradecidos porque nuestra vida vuelve a ser como antes de que sufriéramos la enfermedad; sin embargo, "dar gloria a Dios" significa que se ha producido un cambio no solamente en el cuerpo de la persona sino también en sus emociones y espiritualidad, es decir, en su vida.

"Levántate, tu fe te ha sanado"

El episodio termina de una manera que sorprende a muchos y despierta nuevos interrogantes: "Levántate, tu fe te ha sanado". Esa fe, según los fariseos y escribas, no es la fe de un israelita sino la fe de un samaritano... ¿Jesús alaba la fe del samaritano?

En realidad, Jesús muestra a su pueblo que un samaritano ha vuelto para "dar gloria a Dios" mientras que los otros nueve sanados están más comprometidos con las estructuras y el sistema de su pueblo: un sistema excluyente y xenófobo.

sábado, 1 de octubre de 2022

La fe crece arriesgando. No hay fe si no hay riesgo.


Comentario por Julio González, S.F.

Santa Teresa de Ávila le decía a Jesús: "Señor, no me extraña que tengas tan pocos amigos si les tratas como a mí." En la primera lectura escuchamos la súplica de un creyente que lucha con su fe y, a fin de cuentas, con Dios:

"Hasta cuando, Señor, 
he de pedirte ayuda sin que tu me escuches? 
Hasta cuando he de quejarme de la violencia 
sin que tu nos salves? 
¿Por qué me haces presenciar calamidades? 
¿Por qué debo contemplar el sufrimiento?"

Algunas veces oramos diciendo "Señor, aumenta mi fe", cuando lo que queremos decir es "Señor, aumenta mi felicidad, mi comodidad, mi salud, mis seguridades...", pues esto lo que en realidad queremos. Pero la fe es otra cosa.

El cristiano que dice "Señor, aumenta mi fe" no le pide a Dios un cambio de planes, sino "esperanza, fortaleza, sabiduría, para enfrentarse a sus inseguridades y debilidades, a sus desafíos y conflictos".

La fe nos sostiene cuando nuestra paz, comodidad y seguridades, están en peligro. Por eso, oramos diciendo "aumenta mi fe". La fe no nos da la seguridad de que tendremos éxito, pero el miedo al fracaso no nos paraliza porque la misión del cristiano no consiste en asegurar la salud, la vida, las propiedades, sino en compartirlas, perderlas por algo o, mejor, por Alguien mas importante y querido que uno mismo.

Por eso, la fe es un don. No podemos inventarnos esa llamada, esa misión que da sentido a nuestra vida y a nuestra muerte. Esto es algo que se nos propone poco a poco, crece desde lo pequeño, sin prisas, sin embargo, una vez que se hace presente en la oración y vida del creyente, entonces, ya sólo tenemos dos opciones: o lo damos todo o abandonamos.

Cuando un amigo de Martin Luther King, Jr., le dijo: "Si continuas luchando por los derechos de nuestros hermanos, te van a matar", King respondió: "Si abandono ahora, mi vida sería mucho más tranquila y mi familia dejaría de preocuparse por mí, pero entonces viviría sin un propósito, sin un motivo, sin una causa por la que dar mi vida".

¿Qué es mejor: una vida llena de sentido, con entrega y sacrificio, o una vida sin entrega y sacrificio, pero sin sentido? Algunos aspiran a vivir una vida llena de sentido sin preocuparse y sin sacrificarse. ¿Es esto posible? No será que la entrega y el sacrificio son también necesarios en nuestra realización y crecimiento personal?

La entrega y el sacrificio no son malos, algo que hay que debemos evitar a toda costa. A veces este es el único camino para no vivir instalado en la mediocridad, pero para eso hace falta tener fe.

domingo, 24 de julio de 2022

25 de julio: SANTIAGO, Apóstol (Lecturas)

Hechos 4,33;5,12.27-33;12,2
Salmo 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben
2 Corintios 4,7-15
Mateo 20,20-28


Hechos 4,33;5,12.27-33;12,2

En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los condujeron a presencia del Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó: "¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre." Pedro y los apóstoles replicaron: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen." Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos. Más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.


Salmo 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben



Hermanos: Este tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros. Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: "Creí, por eso hablé", también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.



En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó:
— ¿Qué deseas?
Ella contestó:
— Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Pero Jesús replicó:
— No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?
Contestaron:
— Lo somos.
Él les dijo:
— Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo:
— Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.

sábado, 23 de julio de 2022

Números 27,12-23: Josué constituido jefe de la comunidad

Números 27,12-23:
Josué constituido jefe de la comunidad

12 Luego el Señor dijo a Moisés: 
     «Sube a esta montaña de los Abarím y contempla la tierra que he dado a los israelitas.
13 Una vez que la hayas contemplado, irás a reunirte con los tuyos, lo mismo que tu hermano Aarón.
14 Porque en el desierto de Sin, cuando la comunidad promovía una querella, 
     ustedes se rebelaron contra la orden de manifestar mi santidad 
     a los ojos de ellos por medio del agua». 
     Se trata del agua de Meribá de Cades, en el desierto de Sin.
15 Entonces Moisés dijo al Señor:
16 «Que el Señor, el Dios que anima a todo viviente, ponga al frente de esta comunidad a un hombre
17 que la guíe en todos sus pasos y al que ellos obedezcan en todo. 
     Así la comunidad del Señor no estará como una oveja sin pastor.
18 El Señor respondió a Moisés: «Toma a Josué, hijo de Nun, que es un hombre animado por el espíritu, 
     e impone tu mano sobre él.
19 Luego lo presentarás al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad, 
     para transmitirle tus órdenes en presencia de ellos,
20 y le comunicarás una parte de tu autoridad, a fin de que toda la comunidad de los israelitas 
    le preste obediencia.
21 Josué deberá presentarse al sacerdote Eleazar, que consultará para él las decisiones del Urim, 
     delante del Señor. El y toda la comunidad de los israelitas harán todo conforme a estas decisiones».
22 Moisés hizo lo que el Señor le había ordenado: 
     tomó a Josué y lo presentó ante el sacerdote Eleazar y ante toda la comunidad.
23 Luego impuso su mano sobre él y le transmitió sus órdenes, 
     como el Señor lo había ordenado por medio de Moisés.

viernes, 17 de junio de 2022

Tito 3,1-11: Justificados por la gracia

Justificados por gracia

1 Amonéstales que vivan sumisos a los magistrados y a las autoridades, 
   que les obedezcan y estén prontos para toda obra buena;
2 que no injurien a nadie, que no sean pendencieros sino apacibles, 
   mostrando una perfecta mansedumbre con todos los hombres.
3 Pues también nosotros fuimos en algún tiempo insensatos, desobedientes, descarriados, 
   esclavos de toda suerte de pasiones y placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y 
   aborreciéndonos unos a otros.
4 Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres,
5 él nos salvó, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia, 
   por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo,
6 que derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador,
7 para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna.
8 Es cierta esta afirmación, y quiero que en esto te mantengas firme, para que los que creen en Dios
   traten de sobresalir en la práctica de las buenas obras. Esto es bueno y provechoso para los hombres.
9 Evita discusiones necias, genealogías, contiendas y disputas sobre la Ley, porque son inútiles y vanas.
10 Al sectario, después de una y otra amonestación, rehúyele;
11 ya sabes que ése está pervertido y peca, condenado por su propia sentencia.

Tito 2,1-15 Enseñanza de la sana doctrina

Enseñanza de la sana doctrina

1 Mas tú enseña lo que es conforme a la sana doctrina;
2 que los ancianos sean sobrios, dignos, sensatos, sanos en la fe, en la caridad, 
   en la paciencia, en el sufrimiento;
3 que las ancianas asimismo sean en su porte cual conviene a los santos: 
   no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, maestras del bien,
4 para que enseñen a las jóvenes a ser amantes de sus maridos y de sus hijos,
5 a ser sensatas, castas, hacendosas, bondadosas, sumisas a sus maridos, 
   para que no sea injuriada la Palabra de Dios.
6 Exhorta igualmente a los jóvenes para que sean sensatos en todo.
7 Muéstrate dechado de buenas obras: pureza de doctrina, dignidad,
8 palabra sana, intachable, para que el adversario se avergüence, 
   no teniendo nada malo que decir de nosotros.
9 Que los esclavos estén sometidos en todo a sus dueños, sean complacientes y no les contradigan;
10 que no les defrauden, antes bien muestren una fidelidad perfecta para honrar en todo la doctrina 
     de Dios nuestro Salvador.
11 Porque se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres,
12 que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, 
     vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente,
13 aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios 
     y Salvador nuestro Jesucristo;
14 el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad 
     y purificar para sí un pueblo que fuese suyo, fervoroso en buenas obras.
15 Así has de enseñar, exhortar y reprender con toda autoridad. Que nadie te desprecie.

lunes, 27 de septiembre de 2021

MARTES DE LA 26 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año impar (Lecturas)

Zacarías 8,20-23
Salmo 86: Dios está con nosotros
Lucas 9,51-56

Zacarías 8,20-23

Así dice el Señor de los ejércitos: "Todavía vendrán pueblos y vecinos de ciudades populosas; los de una ciudad irán a los de otra y les dirán: "Vamos a aplacar al Señor." "Yo voy contigo a visitar al Señor de los ejércitos." Así vendrán pueblos numerosos y naciones poderosas a visitar al Señor de los ejércitos en Jerusalén y a aplacar al Señor. Así dice el Señor de los ejércitos: En aquellos días, diez hombres de cada lengua extranjera agarrarán a un judío por la orla del manto y le dirán: "Vamos con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros.""

Salmo 86: Dios está con nosotros

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
R. Dios está con nosotros

"Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes han nacido allí."
Se dirá de Sión: "Uno por uno
todos han nacido de ella;
el Altísimo en persona la ha fundado."
R. Dios está con nosotros

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
"Éste ha nacido allí."
Y cantarán mientras danzan:
"Todas mis fuentes están en ti."
R. Dios está con nosotros

Lucas 9,51-56

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?" Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.

miércoles, 15 de enero de 2020

Marcos 1,21-28: "Enseñanza de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún"

Marcos 1,21-28
Martes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
— ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.
Jesús lo increpó:
— Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
— ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Este enseñar con autoridad es nuevo
Tres características que dan autoridad al sacerdote  

jueves, 5 de diciembre de 2019

Mateo 7,21-29: "No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos"

Mateo 7,21-29
Jueves de la 12 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: "Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?" Yo entonces les declararé: "Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados." El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente." Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.

Comentarios:

lunes, 27 de agosto de 2018

1 Timoteo 2,1-7: La oración litúrgica

La oración litúrgica
2:1 Ante todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres,
2:2 por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna.
2:3 Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador,
2:4 porque él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
2:5 Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo, hombre él también,
2:6 que se entregó a sí mismo para rescatar a todos. Este es el testimonio que él dio a su debido tiempo,
2:7 y del cual fui constituido heraldo y Apóstol para enseñar a los paganos la verdadera fe. Digo la verdad, y no miento.

martes, 14 de agosto de 2018

Juan 19,1-11: La flagelación y la coronación de espinas

La flagelación y la coronación de espinas
Mt 27,27-31; Mc 15,16-20

19:1 Pilato mandó entonces azotar a Jesús.
19:2 Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto de color púrpura,
19:3 y acercándose, le decían: "¡Salud, rey de los judíos!", y lo abofeteaban.
19:4 Pilato volvió a salir y les dijo: "Miren, lo traigo afuera para que sepan que no encuentro en él ningún motivo de condena".
19:5 Jesús salió, llevando la corona de espinas y el manto de color púrpura. Pilato les dijo: "¡Aquí tienen al hombre!"
19:6 Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron: "¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!" Pilato les dijo: "Tómenlo ustedes y crucifíquenlo. Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo".
19:7 Los judíos respondieron: "Nosotros tenemos una Ley, y según esa Ley debe morir porque él pretende ser Hijo de Dios".
19:8 Al oír estas palabras, Pilato se alarmó más todavía.
19:9 Volvió a entrar en el pretorio y preguntó a Jesús: "¿De dónde eres tú?" Pero Jesús no le respondió nada.
19:10 Pilato le dijo: "¿No quieres hablarme? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y también para crucificarte?"
19:11 Jesús le respondió: "Tú no tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti ha cometido un pecado más grave".

Lucas 20,1-8: Discusión sobre la autoridad de Jesús

Discusión sobre la autoridad de Jesús
Cf. Mt 21,23-27; Mc 11,27-33  

20:1 Un día en que Jesús enseñaba al pueblo en el Templo y anunciaba la Buena Noticia, se le acercaron los sumos sacerdotes y los escribas con los ancianos,
20:2 y le dijeron: "Dinos con qué autoridad haces estas cosas o quién te ha dado esa autoridad".
20:3 Jesús les respondió: "Yo también quiero preguntarles algo. Díganme:
20:4 El bautismo de Juan, ¿venía del cielo o de los hombres?"
20:5 Ellos se hacían este razonamiento: "Si respondemos: "Del cielo", él nos dirá: "¿Por qué no creyeron en él?"
20:6 Y si respondemos: "De los hombres", todo el pueblo nos apedreará, porque está convencido de que Juan es un profeta"
20:7 Y le dijeron que no sabían de dónde venía.
20:8 Jesús les respondió: "Yo tampoco les diré con qué autoridad hago esto".