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domingo, 7 de mayo de 2023

Hechos 14,8-20: Curación de un paralítico en Listra

14,8-20: Curación de un paralítico en Listra


(vv. 5-7) En aquellos días, se produjeron en Iconio conatos de parte de los gentiles y de los judíos, a sabiendas de las autoridades, para maltratar y apedrear a Pablo y a Bernabé; ellos se dieron cuenta de la situación y se escaparon a Licaonia, a las ciudades de Listra y Derbe y alrededores, donde predicaron el Evangelio.

8 Había en Listra un hombre que tenía los pies paralizados, inválido de nacimiento, 
   que nunca había caminado. 
9 Escuchaba sentado lo que Pablo decía. Éste fijó en él la mirada y, viendo que tenía fe para salvarse, 
10 le dijo en voz alta: —Ponte derecho sobre los pies. Él dio un salto y se puso a caminar.
11 Al ver lo que había hecho Pablo, la gente empezó a gritar en lengua licaonia: 
     —¡Dioses en figura de hombres han bajado hasta nosotros! 
12 A Bernabé lo llamaban Zeus y a Pablo Hermes, porque era el portavoz. 
13 El sacerdote del templo de Zeus, que estaba a la entrada de la ciudad, trajo toros y guirnaldas 
     a las puertas de la ciudad e intentaba ofrecer un sacrificio con la multitud.
14 Al oírlo, los apóstoles Bernabé y Pablo se rasgaron los vestidos 
     y se lanzaron hacia la multitud gritando: 
15 —¡Amigos! ¿Qué están haciendo? Nosotros también somos hombres igual que ustedes 
     y les predicamos que deben abandonar los ídolos para convertirse al Dios vivo, que hizo el cielo, 
     la tierra, el mar y cuanto contienen. 
16 Aunque en otros tiempos, Él permitió a los paganos seguir sus caminos; 
17 nunca dejó de manifestarse como bienhechor, enviándoles lluvias desde el cielo, buenas cosechas, 
     alimentándolos y teniéndolos contentos. 
18 Con estas palabras apenas lograron impedir que la multitud les ofreciera sacrificios. 
19 Pero unos judíos, venidos de Antioquía e Iconio, convencieron a la gente para que apedrease a Pablo.
     Luego dándolo por muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad. 
20 Los discípulos lo rodearon, él se levantó y entró en la ciudad.

sábado, 23 de julio de 2022

Números 25,1-19: Idolatría de Israel en Peor

Números 25,1-19:
Idolatría de Israel en Peor

1 Mientras Israel estaba en Sitím, el pueblo comenzó a prostituirse con las mujeres moabitas,
2 que lo invitaron a participar de los sacrificios en honor de su dios. 
   El pueblo comió de ellos y adoró a ese dios.
3 Así Israel se sometió al Baal de Peor, y por eso el Señor se indignó contra él.
4 El Señor dijo a Moisés: «Toma a todos los jefes del pueblo y cuélgalos públicamente delante del Señor, 
   para que se aplaque la indignación del Señor contra Israel».
5 Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: 
   «Cada uno de ustedes matará a aquellos de sus hombres que se sometieron al Baal de Peor».
6 Precisamente entonces, llegó un israelita trayendo una mujer madianita adonde estaban sus hermanos, 
   a la vista de Moisés y de todos los israelitas, que lloraban a la entrada de la Carpa del Encuentro.
7 Al ver esto, Pinjás, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, se apartó de la comunidad y, 
   tomando una lanza,
8 siguió al israelita hasta la alcoba y allí los traspasó a los dos, al israelita y a la mujer, en pleno vientre. 
   Entonces cesó la plaga que asolaba a los israelitas.
9 Los que habían muerto a causa de la plaga fueron veinticuatro mil.
10 Y el Señor dijo a Moisés:
11 «Pinjás, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha apartado mi ira de los israelitas, 
     porque ha demostrado en medio de ellos un celo igual al mío. 
     Por eso yo no acabé con los israelitas, dejándome llevar por mi celos.
12 Y ahora declaro: Yo le concedo mi alianza de paz.
13 En favor de él y de su descendencia habrá una alianza que le asegurará al sacerdocio para siempre, 
     porque se mostró celoso por su Dios, e hizo expiación por los israelitas».
14 El israelita que fue muerto junto con la mujer madianita se llamaba Zimrí, hijo de Salú, 
     jefe de una familia patriarcal de Simeón.
15 Y la mujer que fue muerta se llamaba Cozbí, hija de Sur, 
     el cual era jefe de un clan en una tribu madianita.
16 Luego el Señor dijo a Moisés:
17 «Acomete contra los madianitas y derrótalos,
18 porque ellos acometieron contra ustedes con sus malas artes, 
     en el incidente de Peor y en el de Cozbí –la hija del jefe madianita y hermana de ellos– 
     que fue herida de muerte de la plaga motivada por el incidente de Peor».
19 Cuando cesó la plaga,

martes, 12 de julio de 2022

Isaías 48,1-11: Pleito con el pueblo

Pleito con el pueblo

1 Escuchen esto, casa de Jacob, que llevan el nombre de Israel, y brotan de la semilla de Judá, 
   que juran por el Nombre del Señor, e invocan al Dios de Israel, pero sin verdad ni rectitud, 
2 aunque toman nombre de la Ciudad Santa y se apoyan en el Dios de Israel, 
   cuyo nombre es Señor Todopoderoso. 
3 El pasado lo predije de antemano: de mi boca salió y lo anuncié; de repente lo realicé y sucedió. 
4 Porque sé que eres obstinado, que tu cuello es una barra de hierro y tu frente es de bronce; 
5 por eso te lo anuncié de antemano, antes de que sucediera te lo predije, para que no dijeras: 
   Mi ídolo lo ha hecho, mi estatua de leño o metal lo ha ordenado.
6 Lo oíste; míralo todo, ¿por qué no lo anuncias?, 
   y ahora te predigo algo nuevo, secretos que no conoces; 
7 ahora son creados, y no antes, ni de antemano los oíste, para que no digas: Ya lo sabía. 
8 Ni lo habías oído ni lo sabías, aún no estaba abierta tu oreja; porque yo sabía lo pérfido que eres, 
   que desde el vientre de tu madre te llaman rebelde.
9 Por mi Nombre modero mi cólera, por mi honor me contengo para no aniquilarte. 
10 Mira, yo te he refinado como plata, te he probado en el crisol de la desgracia; 
11 por mí, por mí lo hago: porque mi Nombre no ha de ser profanado y mi gloria no la cedo a nadie.

Isaías 46,1-7: Contra los dioses de Babilonia

Contra los dioses de Babilonia

1 Se encorva Bel, se desploma Nebo; cargan sus imágenes sobre bestias y animales de carga, 
   y las estatuas que les cargan en andas son una carga abrumadora; 
2 a una se encorvan y se desploman: incapaces de librar al que los lleva, 
   ellos mismos marchan al destierro.
3 Escúchenme, casa de Jacob, resto de la casa de Israel, con quien he cargado desde que nacieron, 
   a quien he llevado desde que salieron de las entrañas: 
4 hasta que envejezcan yo seré el mismo, hasta las canas yo los sostendré; yo lo he hecho, 
   yo los seguiré llevando, yo los sostendré y los libraré. 
5 ¿A quién me compararán, me igualarán o me asemejarán? ¿Quién se me puede comparar? 
6 Sacan oro de la bolsa y pesan plata en la balanza; asalarian un orfebre que con ello fabrique un dios, 
   se postran y lo adoran. 
7 Se lo cargan a hombros, lo transportan; donde lo ponen, allí se queda; no se mueve de su sitio. 
   Por mucho que le griten, no responde, no los salva del peligro.

lunes, 11 de julio de 2022

Isaías 45.1-25: Investidura de Ciro

Investidura de Ciro

1 Así dice el Señor a su ungido, Ciro, a quien lleva de la mano: 
   Doblegaré ante él naciones, desarmaré a los reyes, abriré ante él las puertas, 
   los batientes no se le cerrarán.
2 Yo iré delante de ti allanándote cerros; haré trizas las puertas de bronce, 
   arrancaré los cerrojos de hierro, 
3 te daré tesoros ocultos, caudales escondidos. 
   Así sabrás que yo soy el Señor, que te llamo por tu nombre, el Dios de Israel.
4 Por mi siervo, Jacob; por Israel, mi elegido. 
   Te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. 
5 Yo soy el Señor, y no hay otro; fuera de mí no hay dios. 
   Te pongo la insignia, aunque no me conoces, 
6 para que sepan de oriente a occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro: 
7 artífice de la luz, creador de las tinieblas, autor de la paz, creador de la desgracia; 
   yo, el Señor, hago todo esto.  
8 Cielos, destilen el rocío; nubes, derramen la victoria; 
   ábrase la tierra y brote la salvación, y con ella germine la justicia: yo, el Señor, lo he creado. 
9 ¡Ay del que pleitea con su artífice, vasija contra el alfarero! 
   ¿Acaso dice la arcilla al artesano: Qué estás haciendo, tu vasija no tiene asas? 
10 ¡Ay del que le dice al padre: ¿Qué engendras?, o a la mujer: ¿Por qué te retuerces? 
11 Así dice el Señor, el Santo de Israel, su artífice: Y ustedes, ¿van a pedirme cuentas de mis hijos? 
    ¿Me van a dar instrucciones sobre la obra de mis manos?
12 Yo hice la tierra y creé sobre ella al hombre; mis propias manos desplegaron el cielo, 
     y doy órdenes a su entero ejército. 
13 Yo lo he suscitado para la victoria y allanaré todos sus caminos: 
     él reconstruirá mi ciudad, libertará a mis deportados sin precio ni soborno 
     –dice el Señor Todopoderoso–. 
14 Así dice el Señor: Los obreros de Egipto, los mercaderes de Nubia 
     y los sabeos de alta estatura a ti pasarán, tuyos serán, tras de ti marcharán, 
     desfilarán en cadenas; se postrarán ante ti y te suplicarán: 
     Sólo en ti está Dios, y no hay más dioses.
15 Es verdad: Tú eres el Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. 
16 Derrotados, fracasados todos juntos, se marchan con su fracaso los fabricantes de ídolos, 
17 mientras el Señor salva a Israel con una salvación perpetua, 
     y no serán derrotados ni fracasarán nunca jamás. 
18 Así dice el Señor, creador del cielo –él es Dios–, el que modeló la tierra, la fabricó y la afianzó; 
     no la creó vacía, sino que la formó habitable: Yo soy el Señor y no hay otro. 
19 No hablé a escondidas, en un país tenebroso; no dije a la estirpe de Jacob: 
     Búsquenme en el vacío. Yo soy el Señor que pronuncia sentencia y declara lo que es justo. 
20 Reúnanse, vengan, acérquense juntos, supervivientes de las naciones: 
     No discurren los que llevan su ídolo de madera y rezan a un dios que no puede salvar. 
21 Declaren, expongan las pruebas, que deliberen juntos: 
     ¿quién anunció esto desde antiguo, quién lo predijo desde entonces? 
     ¿No fui yo, el Señor? No hay otro Dios fuera de mí. 
     Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más. 
22 Vengan a mí para ser salvados, confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro. 
23 Lo juro por mi Nombre, de mi boca sale una sentencia, una palabra irrevocable: 
     Ante mí se doblará toda rodilla, por mí jurará toda lengua. 
24 Dirán: Sólo el Señor tiene la justicia y el poder. 
     A él vendrán derrotados los que se enfurecían contra él, 
25 por el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Isaías 44,9-20: Sátira contra la idolatría

Sátira contra la idolatría

9 Los que modelan ídolos no valen nada, y es inútil lo que ellos aman, 
   sus devotos no ven nada ni conocen; por eso quedan defraudados. 
10 ¿Quién modela un dios o funde una imagen si no es para sacar algo? 
11 Miren: todos sus seguidores quedarán defraudados, 
     porque los que los fabrican no son más que hombres. 
     Que se reúnan todos para comparecer: sentirán espanto y vergüenza a la vez.
12 El herrero trabaja el ídolo en las brasas, lo va modelando con el martillo, 
     lo trabaja con brazo robusto; pasa hambre, se agota, no bebe y está exhausto. 
13 El tallista aplica la regla, lo diseña a lápiz, lo trabaja con la gubia y lo delínea con el compás: 
     le da figura de hombre y belleza humana, para instalarlo en un templo. 
14 Se corta cedros, se escoge una encina o un roble, dejándolos crecer entre los árboles del bosque, 
     o planta un fresno que crece con la lluvia. 
15 A la gente le sirve de leña, lo toman para calentarse o también para hacer fuego y cocer pan; 
     pero él hace un dios y lo adora, fabrica una imagen y se postra ante ella. 
16 Con una parte hace fuego: asa carne sobre las brasas, se la come, queda satisfecho, 
     se calienta y dice: Bueno, estoy caliente y tengo luz. 
17 Con el resto se hace la imagen de un dios, se postra, lo adora y le reza: 
     Líbrame, que tú eres mi dios. 
18 No comprenden ni distinguen, tienen los ojos cegados y no ven, la mente, y no entienden. 
19 No reflexiona, no tiene inteligencia ni criterio para decir: 
     La mitad la he quemado en el fuego; he cocido pan sobre las brasas, he asado carne para comer. 
     ¿Y voy a hacer del resto un ídolo? ¿Y a postrarme ante un trozo de madera?
20 Él se alimenta de ceniza, una mente ilusa lo extravía, no es capaz de liberarse diciendo: 
     ¿No es un engaño lo que tengo en mi mano?

Isaías 42,14-17: Nueva salvación

Nueva salvación

14 Desde antiguo guardé silencio, me callaba, aguantaba; como parturienta, jadeo y resuello. 
15 Arrasaré montes y colinas, secaré toda su hierba, convertiré los ríos en tierra árida, 
     secaré los estanques; 
16 conduciré a los ciegos por un camino que desconocen, los guiaré por senderos que ignoran. 
     Ante ellos convertiré las tinieblas en luz, lo escabroso en llano. 
     Esto es lo que pienso hacer, y no dejaré de hacerlo. 
17 Retrocederán defraudados los que confían en el ídolo, los que dicen a una estatua: 
     Tú eres nuestro Dios.

Isaías 42,1-9: Mi elegido


1 Miren a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. 
   Sobre él he puesto mi Espíritu, para que promueva el derecho en las naciones.
2 No gritará, no clamará, no voceará por las calles. 
3 No romperá la caña quebrada, no apagará la mecha vacilante. 
   Promoverá fielmente el derecho, 
4 no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y su ley que esperan las islas. 
5 Así dice el Señor Dios, que creó y desplegó el cielo, afianzó la tierra con su vegetación, 
   dio el respiro al pueblo que la habita y el aliento a los que se mueven en ella. 
6 Yo, el Señor, te he llamado para la justicia, te he tomado de la mano, 
   te he formado y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.
7 Para que abras los ojos de los ciegos, 
   saques a los cautivos de la prisión y de la cárcel a los que habitan en tinieblas:
8 Yo soy el Señor, éste es mi Nombre, no cedo mi gloria a nadie ni mi honor a los ídolos.
9 Lo antiguo ya ha sucedido, y algo nuevo yo anuncio, antes de que brote se lo comunico.

martes, 5 de julio de 2022

Isaías 57,1-13: Idolatría

1 Perece el inocente, y nadie hace caso; se llevan a los hombres fieles, 
   y nadie comprende que ante la maldad se llevan al inocente, 
2 para que entre en la paz y descanse en su lecho el que procedía con sinceridad.

Idolatría

3 Acérquense ustedes, hijos de bruja, raza de un adúltero y una prostituta: 
4 ¿de quién se burlan abriendo la boca y sacando la lengua? 
   ¿No son ustedes hijos ilegítimos, una raza bastarda?
5 Ustedes que arden de lujuria entre los robles, bajo cualquier árbol frondoso; 
   que inmolan niños junto a los arroyos y entre las grietas de las rocas. 
6 Las piedras lisas del arroyo serán tu herencia, ellas te tocarán en suerte: 
   en su honor derramabas libaciones y ofrecías sacrificios. 
7 Sobre un monte alto y elevado colocabas tu cama; allá subías a ofrecer sacrificios.
   ¿Podrá eso aplacarme? 
8 Detrás de los postes de la puerta colocabas tu amuleto; te olvidabas de mí, te desnudabas, 
   subías al lecho y hacías sitio; hacías trato con tus amantes, con los que te gustaba acostarte; 
   mirando su desnudez, fornicabas con ellos sin cesar.
9 Ibas a Moloc con ungüento, prodigando perfumes; despachabas lejos a tus mensajeros, 
   los hacías bajar hasta el abismo. 
10 Te cansabas de tanto caminar, pero no decías es inútil, recobrabas fuerzas y no desfallecías. 
11 ¿Quién te asustaba, a quién temías para negarme y no acordarte de mí ni pensar en mí? 
     ¿No es que yo callaba y disimulaba, y por eso no me temías? 
12 Pero yo te denunciaré, tu justicia y tus obras no te servirán; 
13 tus ídolos ni te librarán cuando grites, a todos los barrerá el viento, un soplo los arrebatará. 
     Pero el que se refugia en mí, heredará el país y poseerá mi Monte Santo.

domingo, 3 de julio de 2022

Isaías 66,1-4: El culto auténtico

El culto auténtico
(Jr 7; Sal 50)

1 Así dice el Señor: El cielo es mi trono, y la tierra, el estrado de mis pies: 
   ¿Qué templo podrán construirme o qué lugar para mi descanso? 
2 Todo esto lo hicieron mis manos, y así existió todo esto –oráculo del Señor–. 
   Pero en ése pondré mis ojos: en el humilde y en el abatido que se estremece ante mis palabras. 
3 Hay quien inmola un toro, y es como si matara a un hombre; hay quien sacrifica una oveja, 
   y es como si desnucara un perro; hay quien trae una ofrenda, y es como si fuera sangre de cerdo; 
   hay quien inciensa invocando, y es como si bendijera a un ídolo. 
   Todos ellos eligieron su camino y escogieron sus prácticas idolátricas, 
4 pues yo también elegiré sus castigos y les mandaré lo que más temen; 
   porque llamé, y nadie contestó; hablé, y no escucharon; 
   hicieron lo que no me agrada, escogieron lo que no quería.

domingo, 12 de junio de 2022

2 Corintios 6,14-18: Las relaciones con los paganos

6,14-18-7,1: Las relaciones con los paganos

14 No tengan relaciones indebidas con los que no creen. Porque, 
     ¿qué tienen en común la justicia con la iniquidad, o la luz con las tinieblas? 
15 ¿Qué entendimiento puede haber entre Cristo y Belial?, 
     ¿o qué unión entre el creyente y el que no cree? 
16 ¿Qué acuerdo entre el templo de Dios y los ídolos? 
     Porque nosotros somos el templo del Dios viviente, como lo dijo el mismo Dios: 
     Yo habitaré y caminaré en medio de ellos; seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. 
17 Por eso, salgan de en medio de esa gente y pónganse aparte, dice el Señor. 
     No toquen nada impuro, y yo los recibiré. 
18 Y seré para ustedes un Padre, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor todopoderoso.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Isaías 31,7-9: Conversión de Judá y fin de Asiria

Isaías 31,7-9:
Conversión de Judá y fin de Asiria


7 Aquel día todos rechazarán los ídolos de plata y los ídolos de oro que hicieron sus manos pecadoras. 
8 Asiria caerá a espada no humana, espada no de mortal la devorará; 
   y si sus mozos escapan de la espada, caerán en trabajos forzados. 
9 Despavorida escapará su Roca, sus jefes quedarán espantados de su bandera 
   –oráculo del Señor, que tiene una hoguera en Sión, un horno en Jerusalén–.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Isaías 30,18-26: Conversión del pueblo

Isaías 30,18-26:
Conversión del pueblo


18 Pero el Señor espera para apiadarse de ustedes, aguanta para tenerles compasión 
     porque el Señor es un Dios recto: dichosos los que esperan en él. 
19 Vecinos de Sión, habitantes de Jerusalén, no tendrán que llorar, porque se apiadará al oír tu gemido; 
     apenas te oiga, te responderá. 
20 Aunque el Señor les dé el agua tasada y el pan medido, ya no se esconderá tu Maestro, 
     con tus ojos verás a tu Maestro; 
21 si se desvían a derecha o izquierda, tus oídos oirán una llamada a la espalda: 
     Éste es el camino, caminen por él. 
22 Tendrás por impuros tus ídolos recubiertos de plata y tus estatuas revestidas de oro: 
     las arrojarás como inmundicia, las tratarás como basura.
23 Te dará lluvia para la semilla que siembres en el campo, el grano de la cosecha del campo será rico 
     y sustancioso; aquel día tus ganados pastarán en anchas praderas; 
24 los bueyes y asnos que trabajan en el campo comerán forraje fermentado, 
     aventado con pala y horquilla. 
25 En todo monte elevado, en toda colina alta, habrá acequias y cauces de agua, 
     el día de la gran matanza, cuando caigan las torres. 
26 La luz de la luna será como la del sol, la luz del sol será siete veces más intensa,
     cuando el Señor vende la fractura a su pueblo y le sane la herida que le causó.

martes, 7 de diciembre de 2021

Isaías 19,1-15: Contra Egipto

Isaías 19,1-15:
Contra Egipto


1 Contra Egipto: Miren al Señor, que montando en nube ligera penetra en Egipto: 
   vacilan ante él los ídolos de Egipto, y el corazón de los egipcios se desmaya en el pecho. 
2 Incitaré a egipcios contra egipcios: pelearán uno con su hermano, otro con su compañero, 
   ciudad contra ciudad, reino contra reino.
3 El valor de los egipcios se les deshará en el pecho y anularé sus planes. 
   Consultarán a los ídolos y a los agoreros, y a los adivinos y a los hechiceros. 
4 Entregaré a los egipcios en manos de señor cruel, un rey cruel los dominará 
   –oráculo del Señor Todopoderoso–. 
5 Se secarán las aguas del Nilo, el río quedará seco y árido, 
6 apestarán los canales, los brazos del Nilo menguarán hasta secarse, cañas y juncos se marchitarán. 
7 La hierba de la orilla del Nilo y todos los sembrados junto al Nilo se secarán, 
   barridos por el viento desaparecerán. 
8 Gimen los pescadores, se lamentan los que echan el anzuelo en el Nilo, 
   y los que extienden las redes en el agua desfallecen; 
9 quedan defraudados los que trabajan el lino, los cardadores y tejedores están pálidos, 
10 los amos están consternados, los jornaleros abatidos.
11 ¡Qué locos los magnates de Tanis, los sabios que aconsejan al faraón consejos desatinados! 
     ¿Cómo dicen al faraón: Soy discípulo de sabios, discípulo de antiguos reyes?
12 ¿Dónde han quedado tus sabios? Que te anuncien, ya que tanto saben, 
     lo que el Señor Todopoderoso planea contra Egipto. 
13 Los magnates de Tanis son necios, son ilusos los magnates de Menfis, 
     los notables de sus tribus descarrían a Egipto.
14 El Señor ha infundido en sus entrañas un soplo de vértigo: 
     descarrían a Egipto en todas sus empresas, como da traspiés el borracho vomitando.
15 No les resultará a los egipcios empresa que emprendan, sean cabeza o cola, palma o junco.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Isaías 10,5-16: Asiria, instrumento de Dios


5 ¡Ay Asiria, vara de mi ira, bastón de mi furor!
6 Contra una nación impía lo despaché, lo mandé contra el pueblo de mi cólera, 
   para que entrase a saquear y lo despojase y lo pisase como barro de la calle.
7 Pero él no pensaba así, no eran ésos sus cálculos; su propósito era aniquilar, 
   exterminar no pocas naciones. 
8 Decía: ¿No son todos mis ministros reyes?
9 ¿No fue Calno como Cárquemis? ¿No fue Jamat como Arpad? ¿No fue Samaría como Damasco?
10 Como mi mano se apoderó de reinos insignificantes y de sus imágenes... 
11 Lo que hice con Samaría y sus imágenes, ¿no lo voy a hacer con Jerusalén y sus ídolos?
12 –Cuando termine el Señor toda su tarea en el monte Sión y en Jerusalén, 
     exigirá cuentas de sus conquistas a su orgullo, a la arrogancia altanera de sus ojos–. 
13 Él decía: Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi talento, porque soy inteligente. 
     Cambié las fronteras de las naciones, saqueé sus tesoros y derribé como un héroe a los jefes 
     de sus sitiales. 
14 Mi mano tomó, como un nido, las riquezas de los pueblos; como quien recoge huevos abandonados, 
     agarré toda la tierra, y no hubo quien batiese las alas, quien abriese el pico para piar. 
15 –¿Cómo?, ¿se envanece el hacha contra el leñador?, ¿se gloría la sierra contra quien la maneja? 
    Como si el bastón manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño. 
16 Por eso, el Señor Todopoderoso meterá debilidad en su gordura, y debajo del hígado le encenderá 
     una fiebre como un fuego abrasador.

Isaías 2,6-22: Teofanía y juicio de Dios

Isaías 2,6-22:
Teofanía y juicio de Dios


6 Has desechado a tu pueblo, a la casa de Jacob, porque está llena de adivinos de oriente, 
   de astrólogos filisteos, y han pactado con extraños. 
7 Su país está lleno de plata y oro, y sus tesoros no tienen número; su país está lleno de caballos, 
   y sus carros no tienen número; 
8 su país está lleno de ídolos, y se postran ante las obras de sus manos, hechas con sus dedos.
9 Pero el mortal será doblegado, será humillado el hombre y no podrá levantarse. 
10 Métete entre las rocas, escóndete en el polvo, ante el Señor terrible, ante su majestad sublime. 
11 Los ojos orgullosos serán humillados, será doblegada la arrogancia humana; 
     sólo el Señor será ensalzado aquel día, 
12 que es el día del Señor Todopoderoso: contra todo lo orgulloso y arrogante, contra todo lo alto 
     y engreído, 
13 contra todos los cedros del Líbano, contra todas las encinas de Basán, 
14 contra todos los montes elevados, contra todas las colinas encumbradas, 
15 contra todas las altas torres, contra todas las murallas fortificadas, 
16 contra todas las naves de Tarsis, contra todos los navíos opulentos: 
17 será doblegado el orgullo del hombre, será humillada la arrogancia humana; 
     sólo el Señor será ensalzado aquel día, 
18 y todos los ídolos desaparecerán. 
19 Métanse en las cuevas de las rocas, en las grietas de la tierra, ante el Señor terrible, 
     ante su majestad sublime, cuando él se levante para llenar la tierra de espanto. 
20 Aquel día el hombre arrojará sus ídolos de plata; sus ídolos de oro –que se hizo para postrarse 
     ante ellos–, a los ratones y a los murciélagos; 
21 y se meterá en huecos de las rocas y en las hendiduras de las piedras. Ante el Señor terrible, 
     ante su majestad sublime, cuando se levante llenando la tierra de espanto. 
22 Dejen de confiar en el hombre que solo tiene un soplo de vida en la nariz: ¿Para qué estimarlo tanto?

domingo, 19 de agosto de 2018

1 Corintios 10,23-30: La libertad de conciencia

La libertad de conciencia
10:23 "Todo está permitido", pero no todo es conveniente. "Todo está permitido", pero no todo es edificante.
10:24 Que nadie busque su propio interés, sino el de los demás.
10:25 Coman de todo lo que se vende en el mercado, sin hacer averiguaciones por escrúpulos de conciencia.
10:26 Porque del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella.
10:27 Si un pagano los invita a comer y ustedes aceptan, coman de todo aquello que les sirva, sin preguntar nada por motivos de conciencia.
10:28 Pero si alguien les dice: "Esto ha sido sacrificado a los ídolos", entonces no lo coman, en consideración del que los previno y por motivos de conciencia.
10:29 Me refiero a la conciencia de ellos, no a la de ustedes: ¿acaso mi libertad va a ser juzgada por la conciencia de otro?
10:30 Si yo participo de la comida habiendo dado gracias, ¿seré reprendido por aquello mismo de lo que he dado gracias?

jueves, 16 de agosto de 2018

Hechos 7,1-53: Discurso de Esteban

Discurso de Esteban
7:1 El Sumo Sacerdote preguntó a Esteban: "¿Es verdad lo que estos dicen?"
7:2 Él respondió: "Hermanos y padres, escuchen: El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham, cuando aún estaba en la Mesopotamia, antes de establecerse en Jarán,
7:3 y le dijo: "Abandona tu tierra natal y la casa de tu padre y ve al país que yo te indicaré".
7:4 Abraham salió de Caldea para establecerse en Jarán. Después de la muerte de su padre, Dios le ordenó que se trasladara a este país, donde ustedes ahora están viviendo.
7:5 Él no le dio nada en propiedad, ni siquiera un palmo de tierra, pero prometió darle en posesión este país, a él, y después de él a sus descendientes, aunque todavía no tenía hijos.
7:6 Y Dios le anunció que sus descendientes emigrarían a una tierra extranjera, y serían esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años.
7:7 Pero yo juzgaré al pueblo que los esclavizará —dice el Señor— y después quedarán en libertad y me tributarán culto en este mismo lugar.
7:8 Le dio luego la alianza sellada con la circuncisión y así Abraham, cuando nació su hijo Isaac, lo circuncidó al octavo día; Isaac hizo lo mismo con Jacob, y Jacob con los doce patriarcas.
7:9 Los patriarcas, movidos por la envidia, vendieron a su hermano José para que fuera llevado a Pero Dios estaba con él
7:10 y lo salvó de todas sus tribulaciones, le dio sabiduría, y lo hizo grato al Faraón, rey de Egipto, el cual lo nombró gobernador de su país y lo puso al frente de su casa real.
7:11 Luego sobrevino una época de hambre y de extrema miseria en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y nuestros padres no tenían qué comer.
7:12 Jacob, al enterarse de que en Egipto había trigo, decidió enviar allí a nuestros padres. Esta fue la primera visita.
7:13 Cuando llegaron por segunda vez, José se dio a conocer a sus hermanos, y el mismo Faraón se enteró del origen de José.
7:14 Éste mandó llamar a su padre Jacob y a toda su familia, unas setenta y cinco personas.
7:15 Jacob se radicó entonces en Egipto, y allí murió, lo mismo que nuestros padres.
7:16 Sus restos fueron trasladados a Siquém y sepultados en la tumba que Abraham había comprado por una suma de dinero a los hijos de Emor, que habitaban en Siquém.
7:17 Al acercarse el tiempo en que debía cumplirse la promesa que Dios había hecho a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto,
7:18 hasta que vino un nuevo rey que no sabía nada acerca de José.
7:19 Este rey, empleando la astucia contra nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres y los obligó a que abandonaran a sus hijos recién nacidos para que no sobrevivieran.
7:20 En ese tiempo nació Moisés, que era muy hermoso delante de Dios. Durante tres meses fue criado en la casa de su padre,
7:21 y al ser abandonado, la hija del Faraón lo recogió y lo crió como a su propio hijo.
7:22 Así Moisés fue iniciado en toda la sabiduría de los egipcios y llegó a ser poderoso en palabras y obras.
7:23 Al cumplir cuarenta años, sintió un vivo deseo de visitar a sus hermanos, los israelitas.
7:24 Y como vio que maltrataban a uno de ellos salió en su defensa, y vengó al oprimido matando al egipcio.
7:25 Moisés pensaba que sus hermanos iban a comprender que Dios, por su intermedio, les daría la salvación. Pero ellos no lo entendieron así.
7:26 Al día siguiente sorprendió a dos israelitas que se estaban peleando y trató de reconciliarlos, diciéndoles: "Ustedes son hermanos, ¿por qué se hacen daño?"
7:27 Pero el que maltrataba a su compañero rechazó a Moisés y le dijo: "¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro?
7:28 ¿Acaso piensas matarme como mataste ayer al egipcio?"
7:29 A oír esto, Moisés huyó y fue a vivir al país de Madián, donde tuvo dos hijos.
7:30 Al cabo de cuarenta años se le apareció un ángel en el desierto del monte Sinaí, en la llama de una zarza ardiente.
7:31 Moisés quedó maravillado ante tal aparición y, al acercarse para ver mejor, oyó la voz del Señor que le decía:
7:32 "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob". Moisés, atemorizado, no se atrevía a mirar.
7:33 Entonces el Señor le dijo: "Quítate las sandalias porque estás pisando un lugar sagrado.
7:34 Yo he visto la opresión de mi Pueblo que está en Egipto, he oído sus gritos de dolor, y por eso he venido a librarlos. Ahora prepárate, porque he decidido enviarte a Egipto".
7:35 Y a este Moisés, a quien ellos rechazaron diciendo: ¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro? Dios lo envió como jefe y libertador con la ayuda del ángel que se apareció en la zarza.
7:36 Él los liberó, obrando milagros y signos en Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto, durante cuarenta años.
7:37 Y este mismo Moisés dijo a los israelitas: Dios suscitará de entre ustedes un profeta semejante a mí.
7:38 Y cuando el pueblo estaba congregado en el desierto, él hizo de intermediario en el monte Sinaí, entre el ángel que le habló y nuestros padres, y recibió las palabras de vida que luego nos comunicó.
7:39 Pero nuestros padres no sólo se negaron a obedecerle, sino que lo rechazaron y, sintiendo una gran nostalgia por Egipto,
7:40 dijeron a Aarón: "Fabrícanos dioses que vayan al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a ese Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto".
7:41 Entonces, fabricaron un ternero de oro, ofrecieron un sacrificio al ídolo y festejaron la obra de sus manos.
7:42 Pero Dios se apartó de ellos y los entregó al culto de los astros, como está escrito en el libro de los Profetas: Israelitas, ¿acaso ustedes me ofrecieron víctimas y sacrificios durante los cuarenta años que estuvieron en el desierto?
7:43 Por el contrario, llevaron consigo la carpa de Moloc y la estrella del Dios Refán, esos ídolos que ustedes fabricaron para adorarlos. Por eso yo los deportaré más allá de Babilonia.
7:44 En el desierto, nuestros padres tenían la Morada del Testimonio. Así lo había dispuesto Dios, cuando ordenó a Moisés que la hiciera conforme al modelo que había visto.
7:45 Nuestros padres recibieron como herencia esta Morada y, bajo la guía de Josué, la introdujeron en el país conquistado a los pueblos que Dios iba expulsando a su paso. Así fue hasta el tiempo de David.
7:46 David, que gozó del favor de Dios, le pidió la gracia de construir una Morada para el Dios de Jacob.
7:47 Pero fue Salomón el que le edificó una casa,
7:48 si bien es cierto que el Altísimo no habita en casas hechas por la mano del hombre. Así lo dice el Profeta:
7:49 El cielo es mi trono, y la tierra la tarima de mis pies. ¿Qué casa me edificarán ustedes,  dice el Señor, o dónde podrá estar mi lugar de reposo?
7:50 ¿No fueron acaso mis manos las que hicieron todas las cosas?
7:51 ¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres.
7:52 ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes,
7:53 los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron".

sábado, 31 de marzo de 2018

Ezequiel 36,17a.18-28: Renovación espiritual de Israel

Ezequiel 36,17a.18-28 
Vigilia Pascual 

La palabra del Señor me llegó en estos términos. Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel habitaba en su propio suelo, lo contaminó con su conducta y sus acciones. Entonces derramé mi furor sobre ellos, por la sangre que habían derramado sobre el país y por los ídolos con que lo habían contaminado. Los dispersé entre las naciones y ellos se diseminaron por los países. Los juzgué según su conducta y sus acciones. Y al llegar a las naciones adonde habían ido, profanaron mi santo Nombre, haciendo que se dijera de ellos: «Son el pueblo del Señor, pero han tenido que salir de su país.» Entonces yo tuve compasión de mi santo Nombre, que el pueblo de Israel profanaba entre las naciones adonde había ido. Por eso, di al pueblo de Israel: Así habla el Señor : Yo no obro por consideración a ustedes, casa de Israel, sino por el honor de mi santo Nombre, que ustedes han profanado entre las naciones adonde han ido. Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes. Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Col 3,5-11: El hombre viejo y el hombre nuevo

Col 3,5-11

3:5 Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría.
3:6 Estas cosas provocan la ira de Dios sobre los rebeldes.
3:7 Ustedes mismos se comportaban así en otro tiempo, viviendo desordenadamente.
3:8 Pero ahora es necesario que acaben con la ira, el rencor, la maldad, las injurias y las conversaciones groseras.
3:9 Tampoco se engañen los unos a los otros. Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras,
3:10 y se revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose constantemente según la imagen de su Creador.
3:11 Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos.