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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Lucas 14:25-33: "Cualquiera de ustedes que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser mi discipulo"




Comentario de Julio González, SF

¿Qué tiene que ver el sacrificar el amor a los padres, a la esposa, a los hijos, a los hermanos y hermanas, y la propia vida, con el seguimiento de Jesus? Encontramos la respuesta a esta pregunta en la última frase del evangelio de hoy: "Cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes no puede ser mi discípulo".

Jesús desafía y confronta a las familias de su tiempo (y también del nuestro) que se comportan como una comunidad que amasa bienes en lugar de como verdadera familia universal de los hijos e hijas de Dios; de ahí, que el primer paso consiste en renunciar a esos bienes.

¿Qué "amor" es ese, según Jesús, que la familia debe sacrificar? El amor que se alimenta del orgullo de sangre y raza. Jesús pone al descubierto los prejuicios y la rigidez de las familias y, por tanto, de la sociedad de su tiempo.

SOBRE EL MISMO TEMA:

miércoles, 21 de octubre de 2015

Jesús y su familia en los evangelios: "El modelo de Jesús es la alternativa a la familia patriarcal", por Evaristo Villar

En la cultura y espiritualidad cristina domina, en general, el monolitismo referente a la familia. Se habla de la "familia cristiana" como institución que prolonga la familia modélica de Jesús. Pero, a la luz de los evangelios, ¿fue tan modélica la familia de Jesús?

1. El conflicto en la familia de Jesús

Entre la extrañeza por las obras que hace y el poco aprecio de sus paisanos por la humildad de su origen, los tres evangelios sinópticos dejan constancia de la familia de Jesús:

"¿No es este el carpintero [Mt 13,55 dice "el hijo del carpintero, y Lc 4, 22, del "hijo de José"], el hijo de María y hermano de Santiago y José, de Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas con nosotros", Mc 6,3?1

Como atestigua Lucas en el libro de los Hechos 1,14, parte de esta familia se encuentra en la naciente Iglesia después de la pascua. Santiago, a quien se conoce como "hermano del Señor" (Gal 1,9), presidió la Iglesia madre de Jerusalén (Hch 15,13), y, junto a Pedro y Juan, "dio la mano" a Pablo y Bernabé cuando tuvieron que acudir a Jerusalén para dar cuenta de su predicación entre los gentiles (Gal 2,9). Este dato se mantiene también durante el s. II en la tradición extracanónica.

Pero, contrariamente a esta aparente "armonía familiar", los evangelios sinópticos, más pegados al tiempo real de Jesús, dan algunas noticias sobre el comportamiento de la familia de Jesús antes de la pascua. Y no son precisamente apologéticas. Reflejan grandes tensiones entre Jesús y sus familiares. Una relación nada armónica que va desde el escepticismo que refleja el evangelio de Juan ("es que ni siquiera sus hermanos creían en él", Jn 7,5) hasta el conflicto, como veremos a continuación. El modo extraño de comportarse Jesús acaba rompiendo la armonía de la familia que llega a pensar que padece "trastorno mental".

La escena que cuenta Marcos 3,21-31, seguido de Mateo y de Lucas, es paradigmática. Jesús está en casa de Pedro y una multitud, descontenta con el sistema ("no podían ni comer") se apiña a su entorno. Pero "al enterarse los suyos se pusieron en camino para echarle mano, pues decían que había perdido el juicio... Llegó su madre con sus hermanos y, quedándose fuera, lo mandaron llamar".

La fama de la familia, en especial de María, su madre, está en entredicho. "El hijo sensato, como rezaba el refrán popular, es alegría del padre, pero el hijo necio es pena para la madre" (Prov 10,1). En una sociedad agraria como aquella, el reconocimiento de la madre está en el número y valía de hijos varones; pero el fracaso de estos acarrea también el fracaso de la madre. Por esta razón han venido su madre y sus hermanos para retornarlo a la cordura familiar.

Entre la multitud, sentada en semicírculos a los pies de Jesús, alguien le pasa el aviso: "Tu madre y tus hermanos te buscan ahí fuera". Ni siquiera entran para no hacerse cómplices de sus extravíos. Sin inmutarse, Jesús reacciona con una pregunta: "¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?" A nadie, y menos a su madre, le podía dejar buen estómago esta respuesta. Si no fuera por la aclaración que, después de observar la reacción del auditorio, él mismo hace, cabría pensar en una grave desconsideración con su familia y hasta de una humillación pública de su madre. Pero no parece ser esa la intención de Jesús. En su respuesta deja claro que lo que más profundamente vincula a los seres humanos no es el origen, sino la participación en el mismo proyecto. "Mi madre y mis hermanos, dice, son quienes se ponen en camino para hacer lo que Dios anhela". La participación en el Reino de Dios, viene a decir, no se funda tanto en la sangre o la carne, representada allí por su madre, cuanto en el proyecto de fraternidad que constituye a la gente por igual en hermanos y hermanas.

Reforzando esta escena emblemática de la casa de Pedro -pero ahora sin la presencia de los familiares directos- está esta otra que narra exclusivamente Lucas 11, 27-28. Para todo el mundo es notorio que el establishment judío no soporta de buen grado la transformación física y mental de la gente que sigue y oye los discursos de Jesús. El poder oficial le acusa de magia por la terapia que practica y le exige señales del cielo para acreditar el origen divino de sus poderes. En estas, una mujer que lo viene siguiendo y conoce perfectamente la esperanza que infunde en las masas, grita mirando a Jesús y contra la ceguera de los dirigentes: "Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron". Jesús no la desmiente, pero aclara en seguida que la dicha, aun de esa madre afortunada, no está tanto en la vinculación natural con él, sino en la fidelidad de ambos al proyecto global de Dios: "Dichosos, mejor, los que escuchan el mensaje de Dios y lo cumplen".

Mantener estos datos conflictivos, contra la tendencia de esa primera época cristiana a convertir a Jesús en leyenda y objeto de culto es, a juicio de Gerd Theissen, profesor de Nuevo testamento en Heidelberg, un buen indicio de su historicidad.

2. Apuntando directamente a las causas

El extraño comportamiento de Jesús con su madre y sus hermanos apunta directamente a las causas: su modelo de familia, como luego veremos, no coincide con el que ellos representan. El de Jesús es justamente la alternativa a la familia patriarcal. Frente a la dependencia y sumisión de la primera, Jesús apuesta abiertamente por la autonomía y la igualdad en las funciones y en los sexos. Veamos algunos ejemplos paradigmáticos:

— El referente a la paz y la espada (Lc 12:51-53)

"¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? Os digo que paz no, sino división. Porque, de ahora en adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; se dividirá padre contra hijo e hijo contra padre, madre contra hija e hija contra madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra".

La decisión a favor o en contra de Jesús está causando, en las comunidades de Lucas, una división profunda en el seno de las familias. No hay paz, sino guerra porque, en el fondo, se están enfrentando dos proyectos alternativos, el de la verticalidad patriarcal y el de horizontalidad del proyecto de Jesús. Y todo esto se manifiesta tanto en el conflicto generacional que enfrenta a los hijos con los padres como en el conflicto de género que rompe la dependencia de las mujeres frente a los varones.

— Odiar a la propia familia (Lc 14, 26)

La expresión, para nuestra sensibilidad, resulta hiriente. No nos está permitido odiar a nadie y menos a la propia familia. Tampoco, así como suena, encaja bien en el pensamiento real de Jesús. Este aparece más certeramente expresado en este dicho a propósito de los enemigos: "Os han enseñado que se mandó: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos" (Mt 5, 43).

Los paralelismos con otros lugares del Antiguo y Nuevo Testamento han inclinado a los exégetas a traducir el verbo griego "miseo" (odiar) por "amar menos" o "amar más" (como en Mt 10,37). Las nuevas Biblias castellanas entienden adecuadamente la opción alternativa por el seguimiento de Jesús al traducir este semitismo por "preferir": "Si uno quiere ser de los míos y no me prefiere a su padre y a su madre...".

Superado este semitismo, estamos, como en el dicho anterior sobre la paz y la espada, ante la doble ruptura generacional y de género. Ante el peligro de convertir la familia en gueto privilegiado y clasista, excluyente de los extraños y frecuente foco de egoísmo colectivo y posesivo, Jesús ofrece un proyecto de familia abierta, levantada sobre la gratuidad y la universalidad

— El divorcio o la igualdad del hombre y la mujer (Mc 10,11; Mt 19,8; Lc 16,18)

Los tres evangelios sinópticos reflejan este dicho de Jesús. Pero, mientras Marcos lo acomoda a la mentalidad grecorromana, más liberal, Lucas se mantiene más pegado a la tradición androcéntrica judía: "Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con una repudiada comete adulterio".

Jesús no se opone a la legislación judía que convierte al divorcio en privilegio del varón. En este contexto jurídico, contra el que Jesús reacciona, se rompe el proyecto ideal del Génesis 2, 24 que apunta a la constitución, desde el amor, de un solo ser sin sometimientos ni dominios en la pareja. La ley judía está siendo injusta porque deshumaniza a la mujer y a toda la familia sometiéndolos al dominio del patriarca. El conflicto, una vez más, surge entre la igualdad que propugna el Reino y el sometimiento que vige en la familia patriarcal, reflejo, a su vez, del dominio de la clase dominante sobre el pueblo.

3. La alternativa de Jesús o la familia Dei

El tipo de familia que propone Jesús es en definitiva una respuesta crítica y, a la vez, una propuesta alternativa al modelo patriarcal vigente. Surge como reacción espontánea a la provocación ética que está generando la realidad sociopolítica y religiosa de la Galilea de su tiempo. Una realidad impuesta desde el poder que está dejando fuera de las instituciones oficiales a mucha gente. No podía ser nunca bueno un sistema que ignora y excluye a la mayoría social. Y la familia androcéntrica y patriarcal, que reproduce en el espacio doméstico este mismo desajuste social, es, por este motivo, rechazable.

La alternativa de Jesús apuesta por una forma de articulación social que, invirtiendo el (des)orden establecido por las instituciones oficiales del imperio y del templo, comienza desde abajo, desde las víctimas que estas mismas instituciones están creando. Su propuesta o tipo de familia que Jesús propone y pone él mismo en marcha se concentra en lo que él mismo consideraba la familia Dei.

En esquema, se reduce a las dos claves siguientes:

Frente a la familia patriarcal fundada sobre la propiedad de los bienes y de las personas que se convierte en un sistema cerrado, excluyente y posesivo, el nuevo proyecto se levanta sobre la sociabilidad y la gratuidad de los bienes y las personas, abierto a la inclusión y la universalidad. Y frente a la verticalidad que se impone desde arriba y reproduce el viejo (des)orden de autarquía y sumisión, Jesús propone un nuevo tipo desde abajo que se levanta desde la autonomía e igualdad de todos los miembros. Al poder monárquico y absoluto de la figura del padre que todo lo somete y domina se opone la toma de conciencia de la igual dignidad desde la que todas y todos son hermanos: "Vosotros, en cambio, no llaméis a nadie "padre" vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro "Padre": el del cielo" (Mt 23, 9).

De entre la multitud de gente que lo seguía, algunas personas se comprometen con el nuevo modelo. Provienen des distintas situaciones. Un colectivo amplio lo constituyen los que nada tienen, víctimas del sistema; otros lo hacen por vocación.

El primer grupo lo constituyen los que Holl calificó de "malas compañías", es decir, los pobres y mendigos, los sin hogar y sin tierra, desarraigados y siempre en camino. Entre los segundos se cuentan los que, por opción, han dejado casa, hacienda o familia. Unos y otros van creando en torno a Jesús círculos de pertenencia de forma espontánea, desde los "meros oidores de su palabra" y los discípulos y discípulas que lo siguen de forma itinerante entre las aldeas hasta los mismos labradores que ponen su casa y sus bienes a disposición de lo que anuncia un nuevo estilo de vida, el del Reino de Dios.

4. Una reflexión final

Pretender trasladar la realidad de hoy al evangelio y querer descubrir en él la presencia explícita de todos y cada uno de los tipos de convivencia que hoy se dan, es, quizás, demasiado artificial. Pero tampoco sería correcto dejar tanta vida fuera del evangelio.

Hay, a mi modo de ver, dos instancias desde las que todos estos tipos de familia entran por la puerta grande en la nueva Familia de Jesús o Familia Dei: desde la situación de exclusión, rechazo y marginación de la que-si no jurídicamente en algunos países- están siendo objeto sociopolítica y religioso-culturalmente en la "buena sociedad" y en las viejas iglesias. Son ellos hoy aquellas "malas compañías" de las que quiso rodearse Jesús en su día. Esto en primer lugar. Y, luego, desde el principio del amor, omnipresente en todos los rincones de los evangelios. También hoy se puede oír la propuesta de Jesús: "Amadlos como yo los he amado".

Fuente: religiondigital.com

jueves, 7 de mayo de 2015

14 de mayo: Fiesta de San Matías, por Julio González, S.F.

El evangelio que nos propone la liturgia de hoy (fiesta de san Matías) nos presenta el origen de una familia, de una comunidad, de la Iglesia.

Juan 15:9-17

“Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes. No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros."

Comentario:

La espiritualidad de la Sagrada Familia anima la vida de la comunidad joánica. No se trata de una comunidad de "siervos" sino de una comunidad de "amigos", cuya amistad se inspira en el amor entre Jesús y el Padre; por eso, nosotros la llamamos familia de hermanos y hermanas.

La primera iglesia doméstica se forma en un lugar llamado Nazaret, pero no estaba destinada solamente a ser una iglesia local. La universalidad de la Iglesia se manifiesta por primera vez en Nazaret: en el amor de Nazaret, en los diálogos de Nazaret, en las comidas de Nazaret, en los desafíos de Nazaret..., pero no termina en Nazaret.

La Iglesia no nace en un instante o en una noche. Es cierto que necesitamos celebrar determinadas fechas, pero la Iglesia es, en palabras del apóstol Pablo, un "cuerpo" que se va gestando laboriosamente. Por eso, los cristianos no escuchamos las palabras de Jesús para "recordarlas" sino como una llamada, un desafío, una tarea que todavía nos está esperando.

La Iglesia debe inspirarse en el modelo de la Sagrada Familia para ser familia, o según el evangelio de san Juan: para ser una “comunidad de amigos”, cuya amistad se inspira en la relación de Jesús con el Padre; de lo contrario, se convierte en una institución más.

domingo, 5 de enero de 2014

La familia es la fuente de toda fraternidad, Francisco, Papa.

La fraternidad es una dimensión esencial del hombre, que es un ser relacional. La viva conciencia de este carácter relacional nos lleva a ver y a tratar a cada persona como una verdadera hermana y un verdadero hermano; sin ella, es imposible la construcción de una sociedad justa, de una paz estable y duradera. Y es necesario recordar que normalmente la fraternidad se empieza a aprender en el seno de la familia, sobre todo gracias a las responsabilidades complementarias de cada uno de sus miembros, en particular del padre y de la madre. La familia es la fuente de toda fraternidad, y por eso es también el fundamento y el camino primordial para la paz, pues, por vocación, debería contagiar al mundo con su amor.

Fuente: La fraternidad, fundamento y camino para la paz, n.1, Mensaje del papa Francisco para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, 2014.

viernes, 13 de agosto de 2010

"Si eso pasa entre el esposo y la esposa, lo mejor seria no casarse!"



















Algunos de los fariseos llegaron para tenderle una trampa. Entonces le preguntaron:
— ¿Puede un hombre divorciarse de su esposa por cualquier razón?
Jesús les respondió:
— ¿No recuerdan lo que dice la Biblia? En ella está escrito que, desde el principio, Dios hizo al hombre y a la mujer para que vivieran juntos. Por eso Dios dijo: "El hombre tiene que dejar a su padre y a su madre para casarse y vivir con su esposa. Los dos vivirán como si fueran una sola persona". De esta manera, los que se casan ya no viven como dos personas separadas, sino como si fueran una sola. Por tanto, si Dios ha unido a un hombre y a una mujer, nadie debe separarlos.
Los fariseos le preguntaron:
— Entonces, ¿por qué Moisés nos dejó una ley que dice que el hombre puede separarse de su esposa dándole un certificado de divorcio?
Jesús les respondió:
— Moisés les permitió divorciarse porque ustedes son muy tercos y no quieren obedecer a Dios. Pero Dios, desde un principio, nunca ha querido que el hombre se separe de su esposa. Y yo les digo que si su esposa no ha cometido ningún pecado sexual, ustedes no deben divorciarse de ella ni casarse con otra mujer. Porque si lo hacen, serán castigados por ser infieles en el matrimonio.
Los discípulos le dijeron a Jesús:
— Si eso pasa entre el esposo y la esposa, lo mejor sería no casarse.
Jesús les contestó:
— Esta enseñanza sólo la entienden las personas a quienes Dios les da como regalo no casarse. Es cierto que algunos no pueden casarse porque nacen con algún defecto que se lo impide. Otros no pueden casarse porque alguien les ha dañado el cuerpo. Pero también hay personas que no se casan para dedicarse sólo a trabajar en el reino de Dios. Por eso, esta enseñanza es sólo para quienes decidan vivir así.
(Mateo 19:3-12)

Muchos comentaristas de este episodio del evangelio de Mateo se han dado cuenta de que el conflicto que aquí se nos muestra no versa solamente sobre el divorcio. Mateo comienza diciendo que el objetivo de los fariseos era tender a Jesus una trampa. 

No nos puede pasar desapercibido que el divorcio ya fue utilizado por los fariseos para atacar a Jesús y dividir a sus seguidores. Fijaros que no son los fariseos sino los discipulos quienes en la escena al final manifiestan su sorpresa: "Si eso pasa entre el esposo y la esposa, lo mejor seria no casarse".

Lo primero que debe llamarnos la atención es la presentación del tema: "Puede un hombre divorciarse de su esposa por cualquier razon?" En lo que debemos fijarnos es que es el hombre el que tiene derecho a pedir el divorcio, pero ¿y la mujer?


Para comprender lo que aqui esta en juego debemos familiarizarnos con la familia patriarcal del tiempo de Jesús. La esposa no tenia derecho a tomar decisiones que afectaran a la vida de la familia y, mucho menos, a denunciar a su marido. El marido, o mejor dicho, el patriarca, era quien gobernaba la familia. Por eso, Jesús comienza explicando qué es el matrimonio. En una sociedad patriarcal las palabras de Jesús introducen una novedad que para muchos resulta ofensiva: "Por eso, el hombre tiene que dejar a su padre y a su madre para casarse y vivir con su esposa".


En la familia patriarcal era muy corriente que el nuevo matrimonio viviera con la familia del esposo. Entonces, ¿quién mandaba? El cabeza de familia: el patriarca. Este decidia los casamientos, los trabajos, los castigos, etc. Es evidente que Jesús no esta hablando aquí estrictamente del divorcio sino del modo como los fariseos y muchos hombres entendían el matrimonio y la familia.


La mujer era una propiedad del marido y el dueño de todo era el patriarca, de ahi que a veces cualquier motivo era suficiente para despedir a una mujer. Jesús se opone a esa tradición y explica cómo eran las relaciones del hombre y la mujer al principio. Desde este punto de vista (como era al principio), Jesús responde a "la trampa" de los fariseos.


Entonces, las exigencias del matrimonio son tan pesadas para el esposo como para la esposa... y los discípulos de Jesús comentan sorprendidos: "Si eso pasa entre el esposo y la esposa, lo mejor sería no casarse". 


Aqui los discípulos no están diciendo que lo han dejado todo (mujer, familia, hermanos, hermanas...) para seguir a Jesús, sino que el matrimonio (entendido como desde el principio) es una una carga ("cruz") demasiado pesada. Curioso comentario! 

Este comentario de los discipulos nos obliga a revisar nuestras propias ideas del matrimonio, porque durante muchos siglos (y todavía hoy algunos piensan así) el matrimonio se entendió como una respuesta de segunda categoría al plan de Dios. Los escogidos estaban destinados al sacerdocio; el matrimonio era para la tropa, aquellos que no podian frenar su apetito sexual.

sábado, 26 de junio de 2010

Evangelio segun san Lucas: "Primero dejame ir a enterrar a mi padre"

Iban por el camino cuando alguien le dijo:
—Te seguiré a dondequiera que vayas.
—Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —le respondió Jesús—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
A otro le dijo:
—Sígueme.
—Señor —le contestó—, primero déjame ir a enterrar a mi padre.
—Deja que los muertos entierren a sus propios muertos, pero tú ve y proclama el reino de Dios —le replicó Jesús.
Otro afirmó:
—Te seguiré, Señor; pero primero déjame despedirme de mi familia.
Jesús le respondió:
—Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios.
(Lucas 9:55-62)

"Enterrar al padre" era una obligacion del hijo para con su padre. Uno de los mandamientos es "honra a tu padre y a tu madre", pues bien, dar sepultura al padre era tambien una manera de honrarlo. Que un hijo no se tomara como un deber y una prioridad los preparativos del entierro de su padre era considerado una ofensa, una deshonra, propia de un mal hijo. Es importante tener esto en cuenta para descubrir el escandalo que provoco la respuesta de Jesus.

Es indudable que en algun momento Jesus sostuvo enfrentamientos con su propia familia y con las familias de algunos de sus seguidores. Por eso, encontramos que el evangelio de Jesus divide a la familia ("el padre contra los hijos, hermanos contra hermanos, madres contra nueras...). Esto nos hace ver que seguir a Jesus no era como atender a las clases de un rabino mas. Jesus no funda una escuela rabinica ni es un maestro que ensena una sabiduria. Las familias adineradas enviaban a sus hijos con maestros de excelente reputacion o los contrataban porque deseaban una "buena educacion" para sus hijos. Sin embargo, el evangelio pone en evidencia no solamente la desconfianza de algunas familias frente al movimiento que lidera Jesus, sino tambien la division que el mensaje de Jesus provoca en el seno de la familia.

Por que? El cabeza de familia o patriarca era el que decidia cual iba a ser el medio de vida de sus hijos. Tambien escogia a la esposa o esposo de sus descendientes, por supuesto, teniendo en cuenta que la familia del o de la pretendiente formara parte de su mismo circulo social y financiero. De ninguna manera se daba la bienvenida a extranos, extrajeros o paganos (gentiles) pues no formaban parte del pueblo de Dios. En el tiempo de Jesus, la familia era una celula de poder, honor y orgullo, que se siente amenazada ante el mensaje y las maneras del profeta de Nazaret.

domingo, 14 de marzo de 2010

EL REGRESO DEL HIJO PRODIGO

El Evangelio de la Familia:
El Regreso del Hijo Prodigo
(Lucas 15:11-32)

Murillo, El Regreso del Hijo Prodigo
National Gallery, Washington, D.C. 

Jesus utiliza los conflictos de una familia para hablarnos de Dios. A veces los ninos nos preguntan "como es Dios?", pues bien, esta parabola de Jesus es ideal para hablarles de "como es Dios".

Una vez, un nino me pregunto: "Y donde esta la mama?" "Vaya con la preguntita...," pense yo. Asi que le conteste con otra pregunta: "Tu, donde piensas que esta la mama?" El nino sonrio y dijo: "Esta preparando la cena para la fiesta". "Seguro que si", conteste yo.

Para "liar" un poquito mas la parabola os dire que el padre de los dos muchachos es tan, tan, tan suave... (por decirlo de alguna manera) que mas de un hombre escuchando a Jesus penso: "Este padre no es un hombre, mas bien se comporta como una madre!"

Es cierto!, ningun padre en la epoca de Jesus hubiera dado al hijo lo que este le pedia. Y ningun padre en la epoca de Jesus hubiera recibido al hijo prodigo con los brazos abiertos, como este padre lo recibio. La justicia paterna no tenia nada que ver con la misericordia y mucho con el honor, el orgullo y el derecho.

miércoles, 3 de marzo de 2010

EVANGELIO DE LA FAMILIA: "Envia a Lazaro a la casa de mi padre"

Lucas 16:27-28: "Te ruego entonces, padre, que envies a Lazaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que el los prevenga,
no sea que ellos caigan tambien en este lugar de tormento".

El episodio de Lazaro y el hombre rico nos presenta a un pecador fallecido pidiendo a Abraham que envie a Lazaro de nuevo a la tierra para que prevenga a sus cinco hermanos "no sea que ellos caigan tambien en este lugar de tormento". La respuesta de Abraham es seca: "Tienen a Moises y a los profetas, que los escuchen (...) Si no escuchan a Moises y a los profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convenceran".


Fracaso de la familia

La respuesta de Abraham muestra el fracaso de la familia del hombre rico. La familia es la primera escuela donde el hombre rico y sus hermanos debian haber escuchado y aprendido el mensaje de los profetas y la ley. De hecho, el hombre rico y su familia pensaban que ya cumplian con la ley y los profetas: vestir "de purpura y lino finisimo" y hacer "cada dia esplendidos banquetes", son imagenes biblicas que aluden al premio de los "justos" y los "escogidos".

La parabola de Jesus es una provocacion contra muchas familias acomodadas que consideraban la riqueza y el bienestar como una bendicion divina a su esfuerzo y a su trabajo, y la pobreza y la enfermedad como el resultado de la pereza, el vicio, y tambien un castigo divino.

"Tienen a Moises y a los profetas"

El hombre rico y su familia no eran gentiles, paganos, extranjeros... es decir, habian recibido en herencia la palabra de Dios y disfrutaban de sus bienes sin ocultarlos. La celebracion de "banquetes" no era algo ordinario ni privado sino un acontecimiento social donde participaban parientes, amigos y hasta vecinos. La familia que mas banquetes ofrecia era considerada la mas bendecida, digna de respeto y honor.

El hombre rico y su familia eran el ejemplo de la familia feliz, fiel y piadosa. El modo como el difunto se dirige a Abraham no deja lugar a dudas: "Padre Abraham, ten piedad de mi y envia a Lazaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua." Estas palabras no salen de la boca de un pagano o de una persona que ha rechazado ser hijo de Abraham.

Los "vestidos de purpura y lino finisimos", los "banquetes", el "Padre Abraham", la peticion, "Tienen a Moises y los profetas", son signos que nos muestran el lugar de privilegio que el hombre rico ocupaba a los ojos de sus vecinos y del mismo Dios. Pues bien, esos signos parecen no haber servido de nada porque ahora el hombre rico esta en un lugar de tormento, de donde ni el mismo Abraham le puede sacar ("Entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo", Lucas 16,26).

"Aunque resucite alguno de entre los muertos
tampoco se convenceran"

El difunto rico sabe que si su fe, leyes y tradiciones familiares-religiosas no le abrieron los ojos para compadecerse de Lazaro, que sufria a la puerta de su casa, tampoco se abriran los ojos de sus cinco hermanos. Por eso, en un ultimo intento de salvar a los que todavia pueden salvarse, el difunto rico pide a Abraham que envie a Lazaro a la casa de su padre. Podemos decir sin temor a equivocarnos que a las puertas de la casa de esta familia, que celebra banquetes con gran asiduidad, hay otros "Lazaros" a la espera que alguien se apiede de ellos. Por eso, Abraham, aunque quiera, no puede apiadarse de esos cinco hermanos: el "resucitado" que el difunto rico pide para sus hermanos sera el crucificado, el sacrificado, el varon de dolores, el divino herido, que solo los arrepentidos, los penitentes, los humildes, en fin, los bienaventurados... podran reconocer cuando llegue.

EVANGELIO DE LA FAMILIA: LA MADRE DE SANTIAGO Y JUAN

Mateo 20:17-28

20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. 21 Él le dijo: «¿Qué quieres?» Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino.» 22 Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?» Dícenle: «Sí, podemos.» 23 Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.»

El evangelio de Jesús es generoso en sorpresas: padres que se comportan como madres, y madres que se comportan como padres.

Padres que se comportan como madres

En una sociedad patriarcal, el comportamiento del padre del hijo prodigo es una sorpresa para todos. El hijo menor había menospreciado a su familia (el hermano mayor lo sabe muy bien), y el padre debía "poner las cosas en su sitio". Sin embargo, este padre no actúa en ningún momento como "el cabeza de familia": ni cuando le da a su hijo lo que pide, ni tampoco cuando el hijo vuelve a casa "porque hasta los esclavos de mi padre viven en mejores condiciones que yo".

La ternura de este hombre escandaliza hasta al padre "más justo". "El modo de comportarse de este padre no es justo", dirían los padres de la época de Jesús: "Va en contra de los derechos del hermano mayor y pone en peligro el bienestar de toda la familia".

Las madres tienden a juzgar los errores de sus hijos de otra manera porque son carne de su carne... Por eso, los padres sabían que cuando castigaban a un hijo también castigaban a su madre. Los éxitos de los hijos eran los exitos del padre ("mi hijo trae honra a esta casa"), pero los errores de los hijos  son los errores de la madre ("ese hijo tuyo...").

Madres que se comportan como padres

Hoy vemos el caso contrario: ¡una madre que se comporta como un padre! Cuando la madre de los Zebedeo, los apóstoles Santiago y Juan, pide "honores y privilegios" para sus hijos, esta madre ha cambiado su rol.

La mujer se pone en evidencia delante de Jesús y los otros discípulos, y también pone en evidencia a sus hijos, Santiago y Juan. No solamente por lo que pide sino porque no es ella a quien le toca pedirlo.

Hoy solemos leer este episodio como una indicación de que esta mujer no ha entendido todavía el mesianismo de Jesus, pero para los primeros seguidores de Jesus la sorpresa inicial no estaba en lo que esta madre pedía sino en su atrevimiento para presentarse ante Jesús con unas prerrogativas propias del padre, no de la madre.


El evangelio de la familia

Esta crisis de roles en el evangelio de Jesus no es una coincidencia. Jesús habla de la familia porque ella es la primera escuela, el primer taller, la primera iglesia de todos nosotros. Nuestra salud (física, emocional, espiritual) está condicionada por los valores y las vivencias que compartimos en familia. Por eso, la llamada de Jesús a la conversión, al perdón, a la reconciliación, va dirigida en primer lugar a cada uno de nosotros y, en nosotros, a nuestras familias.

El mensaje de Jesús a la familia fue una "provocación" en su tiempo y también es un reto para las familias de hoy. Esta "conversión" en los roles de padre y madre no es presentada en los evangelios como un modelo a seguir sino para hacernos "despertar" ("vigilad, estad alerta") de la normalidad en que creemos vivir.

En realidad, Jesús apunta mucho más allá de nuestros roles y prerrogativas. A través del cuestionamiento de las seguridades y privilegios de los miembros de una familia, Jesús cuestiona toda una mentalidad y manera de vivir.

sábado, 27 de febrero de 2010

EL EVANGELIO DE LA SAGRADA FAMILIA: La Transfiguracion

EL EVANGELIO DE NAZARET

          La Transfiguración:
          Mateo 17,1-8
          Marcos 9,2-8
          Lucas 9,28-36


APRENDER A MIRAR A JESUS CON LOS OJOS DEL PADRE

Poco antes del episodio de la transfiguración, Pedro nos dice quién es Jesús: "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo", Mateo 16,13-19; Marcos 8,27-29; Lucas 9,18-20

En el evangelio de Mateo, Jesús alaba a Simón (Pedro) porque "ningún hombre te ha mostrado esto, sino mi Padre". Ahora, otra vez..., el Padre le dice a Pedro, Santiago y Juan: "Este es mi hijo amado, escuchadle".

Estas "repeticiones" del Padre no se deben a su "mala memoria" (en mi casa diríamos que el Padre se está haciendo mayor y repetirse es síntoma de que comienza a "chochear"), sino un AVISO para el discípulo y para la comunidad que escucha el evangelio.

Cuando el Padre repite sus palabras es porque sabe que todavía no hemos eschuchado o comprendido; vaya, que todavía no nos hemos enterado! Así que Jesús lleva a Pedro, Santiago y Juan, a lo alto de una montaña para ver si estando más cerca de las "alturas" hay alguna posibilidad de que escuchen mejor.

Para Pedro, volver a escuchar lo que a su modo ya había dicho antes, fue una señal. La misma señal descubrirá cuando Jesús le pregunte varias veces seguidas: "¿Pedro, me amas?" "Tú sabes que te amo" contestará, sin embargo, Pedro siente que algo se está rompiendo en su interior: algo está muriendo y algo está naciendo dentro de él, aunque todavía no sabe qué o quién es.

NUEVO Y ANTIGUO TESTAMENTO

No nos debe pasar desapercibido el cambio de actitud del Padre. En el Antiguo Testamento el Padre parece arrepentido de habernos creado "a su imagen y semejanza" (Génesis 1,26). Sus hijos le han decepcionado profundamente, de modo que... se las apañen solos. La separación entre el Padre y sus hijos es tal, que "ver al Padre" significa "despídete porque vas a morir!". Cuando Moisés pregunta: "¿Quién eres?" la respuesta es: "Yo soy el que soy!", o dicho de otro modo: "Ya te irás enterando..."

En realidad, el Padre sigue intentado que sus hijos aprendan de otro modo lo que deberían haber aprendido a su lado. Solo así tiene sentido que el Padre envíe a su Hijo, "no para condenar al mundo sino para salvarlo". Sin embargo, el problema entre nosotros sigue siendo el mismo: Adán y Eva vieron al Padre con sus "nuevos ojos" y quedaron temerosos y confundidos. El mismo problema tienen Pedro, Santiago y Juan: "Eschuchan al Padre" con los "oídos de de sus antepasados", y siguen temerosos y confundidos.

PEDRO

En el evangelio de Marcos y Lucas (Mateo es más discreto), Pedro intuye que deberían "hacer algo" pero no sabe el qué. Por este motivo, se le ocurre la idea de "levantar tres tiendas o hacer tres chozas". En realidad, Pedro no está del todo desacertado: ¡el Padre no los quiere pasivos!, por eso les dice a los tres: "Escúchenlo".

Para el Padre, "escuchar" es mucho más exigente que "poner el oido". "Escuchar" quiere decir: "¡Espabilen de una vez y hagan lo que él (Jesús) les diga!"

SIN EMBARGO, SIGUEN SIN ENTENDER

Los evangelistas, Mateo, Marcos y Lucas, dejan muy claro al final del episodio que los discípulos seguían sin enterarse. Los tres nos están diciendo que no conocemos al Padre y al Hijo, que no entenderemos sus palabras "solo poniendo el oído". Hay que caminar, hay que bajar de la montaña donde nos hemos subido para volver a subir con la intención purificada.