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domingo, 30 de octubre de 2022

Filipenses 2,1-11: Humillación y glorificación de Cristo


1 Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, 
   si algo vale el consuelo que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión,
2 les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos. Tengan un mismo amor, 
   un mismo corazón, un mismo pensamiento.
3 No hagan nada por rivalidad o vanagloria, 
   y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos.
4 Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás.

2,5-11: La humillación y la glorificación de Cristo

5 Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús.
6 Él, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios 
   como algo que debía guardar celosamente:
7 al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor 
   y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano,
8 se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.
9 Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre,
10 para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos,
11 y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: "Jesucristo es el Señor".

jueves, 9 de junio de 2022

Hechos 21,1-16: Viaje de Pablo a Jerusalén

Hechos 21,1-16: Viaje de Pablo a Jerusalén

1 Nos separamos de ellos, zarpamos y navegamos directamente a Cos, al día siguiente hasta Rodas 
   y desde allí hasta Pátara. 
2 Encontrando un barco que cruzaba hacia Fenicia, nos embarcamos y zarpamos. 
3 Avistando Chipre y dejándola a nuestra izquierda, navegamos hacia Siria y llegamos a Tiro, 
   donde la nave tenía que descargar. 
4 Encontramos a los discípulos y nos detuvimos allí siete días. Algunos, movidos por el Espíritu, 
   aconsejaban a Pablo que no subiera a Jerusalén. 
5 Cuando se cumplió nuestro plazo, salimos para continuar el viaje. Todos, con sus mujeres e hijos, 
   nos acompañaron hasta fuera de la ciudad. Nos arrodillamos en la playa y oramos. 
6 Después nos despedimos mutuamente, embarcamos y ellos se volvieron a casa. 
7 Desde Tiro atravesamos hasta llegar a Tolemaida. Saludamos a los hermanos y nos quedamos 
   con ellos un día.
8 Al día siguiente salimos y llegamos a Cesarea; entramos en casa de Felipe, uno de los siete 
   evangelistas, y nos hospedamos con él. 
9 Tenía éste cuatro hijas solteras profetisas. 
10 Tras varios días de estadía, bajó de Judea un profeta llamado Ágabo. 
11 Se acercó a nosotros, tomó el cinturón de Pablo y se ató con él de manos y pies, y dijo:
     —Esto dice el Espíritu Santo: Al dueño de este cinturón los judíos lo atarán en Jerusalén 
     y lo entregarán a los paganos. 
12 Al oírlo, nosotros y los vecinos del lugar le suplicábamos a Pablo que no subiera a Jerusalén. 
13 Pero Pablo respondió: —¿Qué hacen llorando y ablandándome el corazón? 
     Por el nombre del Señor Jesús yo estoy dispuesto a ser encadenado y a morir en Jerusalén. 
14 Como no podíamos convencerlo, nos tranquilizamos diciendo: Que se cumpla la voluntad del Señor. 
15 Pasados aquellos días hicimos los preparativos y emprendimos la subida hacia Jerusalén. 
16 Algunos discípulos de Cesarea nos acompañaron hasta la casa de un viejo discípulo, 
     Nasón de Chipre, que nos dio alojamiento.

domingo, 18 de febrero de 2018

Romanos 14,7-15: La conciencia y el Juicio de Dios

Romanos 14,7-15

  7 Ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere para sí.
8 Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: 
   tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor.
9 Porque Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos.
10 Entonces, ¿con qué derecho juzgas a tu hermano? ¿Por qué lo desprecias? 
     Todos, en efecto, tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios,
11 porque está escrito: Juro que toda rodilla se doblará ante mí y toda lengua dará gloria a Dios, 
     dice el Señor.
12 Por lo tanto, cada uno de nosotros tendrá que rendir cuenta de sí mismo a Dios.
13 Dejemos entonces de juzgarnos mutuamente; 
     traten más bien de no poner delante de su hermano nada que lo haga tropezar o caer.
14 Estoy plenamente convencido en el Señor Jesús de que nada es impuro por sí mismo; 
     pero si alguien estima que una cosa es impura, para él sí es impura.
15 Si por un alimento, afliges a tu hermano, ya no obras de acuerdo con el amor. 
     ¡No permitas que por una cuestión de alimentos se pierda aquel por quien murió Cristo!  

domingo, 27 de agosto de 2017

Éxodo 34,1-10: Renovación de la alianza

Éxodo 34,1-10: Renovación de la alianza
Cf. Deuteronomio 10,1-5

1 Dijo Yahveh a Moisés. "Labra dos tablas de piedra como las primeras, sube donde mí, 
   al monte y yo escribiré en las tablas las palabras que había en las primeras tablas que rompiste.
2 Prepárate para subir mañana temprano al monte Sinaí; 
   allí en la cumbre del monte te presentarás a mí.
3 Que nadie suba contigo, ni aparezca nadie en todo el monte. Ni oveja ni buey paste en el monte."
4 Labró Moisés dos tablas de piedra como las primeras y, levantándose de mañana, 
   subió al monte Sinaí como le había mandado Yahveh, llevando en su mano las dos tablas de piedra.
5 Descendió Yahveh en forma de nube y se puso allí junto a él. Moisés invocó el nombre de Yahveh.
6 Yahveh pasó por delante de él y exclamó: "Yahveh, Yahveh, Dios misericordioso y clemente, 
   tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad,
7 que mantiene su amor por millares, que perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, 
   pero no los deja impunes; que castiga la iniquidad de los padres en los hijos y en los hijos de los hijos 
   hasta la tercera y cuarta generación."
8 Al instante, Moisés cayó en tierra de rodillas y se postró,
9 diciendo: "Si en verdad he hallado gracia a tus ojos, oh Señor, 
   dígnese mi Señor venir en medio de nosotros, aunque sea un pueblo de dura cerviz; 
   perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y recíbenos por herencia tuya."
10 Respondió él: "Mira, voy a hacer una alianza; realizaré maravillas delante de todo tu pueblo, 
     como nunca se han hecho en toda la tierra ni en nación alguna; 
     y todo el pueblo que te rodea verá la obra de Yahveh; 
     porque he de hacer por medio de ti cosas que causen temor.

sábado, 12 de agosto de 2017

Mateo 17,14-20: "Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo".

Mateo 17,14-20
Sábado de la 18 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: "Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo." Jesús contestó: "¡Generación perversa e infiel! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: "¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?" Les contestó: "Por vuestra poca fe. Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible."

SOBRE EL MISMO TEMA:
Compromiso de vida
La poca fe de los discípulos   

martes, 4 de noviembre de 2014

Filipenses 2,5-11: Humillación y glorificación de Cristo

Filipenses 2,5-11
Martes de la 31 Semana del Tiempo Ordinario II,
Domingo de la 26 Semana del Tiempo Ordinario A,

Hermanos: Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre"; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

jueves, 23 de octubre de 2014

Efesios 3,14-21: "Doblo las rodillas ante el Padre (...) que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento (...) así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano".

Efesios 3,14-21
Jueves de la 29 Semana del Tiempo Ordinario II,

Hermanos: Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.