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sábado, 7 de septiembre de 2024

Isaías 35,1-10: Vuelta a Sión

Isaías 35,1-10:
Vuelta a Sión

1 El desierto y la tierra reseca se regocijarán, el arenal de alegría florecerá, 
2 como flor de narciso florecerá, desbordando de gozo y alegría; tiene la gloria del Líbano, 
   la belleza del Carmelo y del Sarón; ellos verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios.
3 Fortalezcan las manos débiles, afirmen las rodillas vacilantes.
4 Digan a los cobardes: Sean fuertes, no teman; ahí está su Dios, que trae el desquite, 
   viene en persona, los desagraviará y los salvará. 
5 Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, 
6 saltará como ciervo el tullido, la lengua del mudo cantará; porque ha brotado agua en el desierto, 
   arroyos en la estepa, 
7 el arenal será un estanque, lo reseco un manantial, la hierba cañas y juncos, 
   en la cueva donde se tumbaban chacales.
8 Lo cruzará una calzada que llamarán Vía Sacra, no pasará por ella el impuro, 
   los inexpertos no se extraviarán. 
9 No habrá por allí leones, no se acercarán bestias feroces, sino que caminarán los redimidos 
10 y volverán por ella los rescatados del Señor: volverán a Sión con cánticos: en cabeza, 
     alegría perpetua, siguiéndolos, gozo y alegría; pena y aflicción se alejarán.

miércoles, 21 de agosto de 2024

Libro de Josué 19,1-51: Repartición del resto del país

 Libro de Josué
Capítulo 19

La tribu de Simeón
Gn 49,5-7; 1 Cro 4,28-33

1 En segundo lugar salió la suerte de Simeón, por clanes. 
   Su herencia quedaba en medio de la herencia de Judá. 
2 Les tocaron como herencia: Berseba, Semá, Molada, 
3 Jasar Suel, Balá, Esem, 
4 Eltolad, Betul, Jormá, 
5 Sicelag, Bet-Marcabot, Jasar Susá, 
6 Bet-Lebaot, Sarujén. Trece ciudades con sus poblados. 
7 Ayin, Rimón, Eter y Asán. Cuatro ciudades con sus poblados. 
8 Más todos los poblados que hay en torno a esas ciudades hasta Baalat Beer y Ramat del Negueb. 
   Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Simeón. 
9 La herencia de Simeón estaba enclavada en el lote de Judá, 
   porque a Judá le había tocado una parte demasiado grande; 
   por eso los de Simeón tenían su herencia en medio de Judá. 

La tribu de Zabulón
Jc 1,30; Gn 49,13; Dt 33,18-19

10 En tercer lugar salió la suerte de Zabulón, por clanes. 
11 Su límite llegaba hasta Sarid, subía por el oeste a Maralá, llegaba a Dabeset 
     y hasta el torrente que está frente a Yocneán, 
12 de Sarid volvía al este, hasta el término de Quislot Tabor, salía a Daberat y subía a Yapía; 
13 de allí, siguiendo hacia el este, pasaba por Guitá–Jefer hasta Itá Casín, 
     salía a Rimón y torcía hacia Neá; 
14 después daba la vuelta por el norte de Janatón, para terminar en el valle de Yiptajel. 
15 Su territorio incluía además Catat, Nahlal, Simerón, Yidalá y Belén. 
     Doce ciudades con sus poblados.  
16 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Zabulón: las ciudades y sus poblados. 
17 En cuarto lugar salió la suerte de la tribu de Isacar, por clanes. 

La tribu de Isacar
Gn 49,14-15; Dt 33,18-19

18 Su territorio comprendía: Yezrael, Quesulot, Sunán, 
19 Jafaraym, Sión, Anajarat, 
20 Harabit, Quisión, Abes, 
21 Yarmut, En Ganim, En Jadá, Bet-Fasés; 
22 el límite llegaba al Tabor, Sajasín y Bet-Semes y terminaba en el Jordán. 
     Dieciséis ciudades con sus poblados. 
23 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Isacar: las ciudades y sus poblados. 

La tribu de Aser
Jc 1,31-32; Gn 49,20; Dt 33,24-25

24 En quinto lugar salió la suerte de la tribu de Aser, por clanes. 
25 Su territorio comprendía: Jelcat, Jalí, Beten, Acsaf, 
26 Alamélec, Amad y Misal; el límite occidental llegaba al Carmelo y Sijor Libnat; 
27 volviendo al este hacia Bet-Dagón, llegaba a Zabulón y a la parte norte del Valle de Yiptajel, 
     a Bet-Emec y Nehiel, saliendo por el norte a Cabul, 
28 Abdón, Rejob, Jamón, Caná y Sidón capital; 
29 volvía hacia Ramá y la fortaleza de Tiro, volvía luego por Josá y terminaba en el mar. 
     El territorio incluía, además, la región de Aczib, 
30 Uma, Afec y Rejob. Veintidós ciudades con sus poblados. 
31 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Aser: las ciudades y sus poblados.

La tribu de Neftalí
Jc 1,33; Gn 49,21; Dt 33,23

32 En sexto lugar salió la suerte de la tribu de Neftalí, por clanes. 
33 Su límite partía de Jélef, la Encina de Sananín, Adamá Haneqeb y Yabneel, hasta Lacún, 
     y terminaba en el Jordán, 
34 volvía luego por el este, hacia Aznot Tabor; 
     de allí salía hacia Jucoc y lindaba con Zabulón por el sur, con Aser al oeste y con el Jordán al este; 
35 comprendía las ciudades fortificadas de Sidín, Ser, Jamat, Racat, Genesaret, 
36 Adamá, Haramá, Jasor, 
37 Cades, Edrey, En Jasor, 
38 Yirón, Migdalel, Jorén, BetAnat y Bet-Semes. Diecinueve ciudades con sus poblados. 
39 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Neftalí: las ciudades y sus poblados. 

La tribu de Dan
Gn 49,16-17; Dt 33,22

40 En séptimo lugar salió la suerte de la tribu de Dan, por clanes. 
41 El territorio de su herencia comprendía: Sorá, Estaol, Ir Semes, 
42 Salbín, Ayalón, Yitlá, 
43 Elón, Timná, Ecrón, 
44 Elteque, Gabatón, Baalá, 
45 Yehud, Bene Barac, Gat Rimón, 
46 Río Yarqón con el término frente a Jafa. 
47 Pero aquel territorio resultaba demasiado estrecho para los hijos de Dan, 
     y por eso subieron a atacar a Lais; la conquistaron, pasaron a cuchillo a sus habitantes, 
     tomaron posesión y se instalaron en ella, y la llamaron Dan, en recuerdo de su antepasado. 
48 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Dan: las ciudades y sus poblados. 
49 Así terminaron de repartir la tierra y de marcar sus límites. 
     Después los israelitas dieron a Josué, hijo de Nun, una herencia en medio de ellos. 
50 Siguiendo la orden del Señor, le dieron el pueblo que pidió: Timná Séraj, en la sierra de Efraín. 
     Josué lo reconstruyó y se instaló allí. 
51 Ésta fue la herencia que repartieron entre las tribus de Israel 
     el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los cabezas de familia, echando a suertes en Siló, 
     en presencia del Señor, a la entrada de la tienda del encuentro. Así terminaron de repartir el país.

martes, 7 de junio de 2022

1 Reyes 18,20-40: El juicio de Dios en el monte Carmelo

1 Reyes 18,20-40
Miércoles de la 10 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo II

20 Ajab mandó buscar a todos los israelitas y reunió a los profetas sobre el monte Carmelo.
21 Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: "¿Hasta cuándo van a andar rengueando de las dos piernas? 
     Si el Señor es Dios, síganlo; si es Baal, síganlo a él". Pero el pueblo no le respondió ni una palabra.
22 Luego Elías dijo al pueblo: "Como profeta del Señor, he quedado yo solo, 
     mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta.
23 Traigamos dos novillos; que ellos se elijan uno, que lo despedacen y lo pongan sobre la leña, 
     pero sin prender fuego. Yo haré lo mismo con el otro novillo: lo pondré sobre la leña 
     y tampoco prenderé fuego.
24 Ustedes invocarán el nombre de su dios y yo invocaré el nombre del Señor: el dios que responda 
     enviando fuego, ese es Dios". Todo el pueblo respondió diciendo: "¡Está bien!"
25 Elías dijo a los profetas de Baal: "Elíjanse un novillo y prepárenlo ustedes primero, 
     ya que son los más numerosos; luego invoquen el nombre de su dios, pero no prendan fuego".
26 Ellos tomaron el novillo que se les había dado, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal 
     desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: "¡Respóndenos, Baal!". Pero no se oyó ninguna voz 
     ni nadie que respondiera. Mientras tanto, danzaban junto al altar que habían hecho.
27 Al mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: "¡Griten bien fuerte, porque es un dios! 
     Pero estará ocupado, o ausente, o se habrá ido de viaje. A lo mejor está dormido y se despierta".
28 Ellos gritaron a voz en cuello y, según su costumbre, se hacían incisiones con cuchillos y punzones, 
     hasta chorrear sangre.
29 Y una vez pasado el mediodía, se entregaron al delirio profético hasta la hora en que se ofrece 
     la oblación. Pero no se oyó ninguna voz, ni hubo nadie que respondiera o prestara atención.
30 Entonces Elías dijo a todo el pueblo: "¡Acérquense a mí!". Todo el pueblo se acercó a él, 
     y él restauró el altar del Señor que había sido demolido:
31 tomó doce piedras, conforme al número de los hijos de Jacob, a quien el Señor había dirigido 
     su palabra, diciéndole: "Te llamarás Israel",
32 y con esas piedras erigió un altar al nombre del Señor. Alrededor del altar hizo una zanja, 
     como un surco para dos medidas de semilla.
33 Luego dispuso la leña, despedazó el novillo y lo colocó sobre la leña.
34 Después dijo: "Llenen de agua cuatro cántaros y derrámenla sobre el holocausto y sobre la leña". 
     Así lo hicieron. Él añadió: "Otra vez". Lo hicieron por segunda vez, y él insistió: "Una vez más". 
     Lo hicieron por tercera vez.
35 El agua corrió alrededor del altar, y hasta la zanja se llenó de agua.
36 A la hora en que se ofrece la oblación, el profeta Elías se adelantó y dijo: "¡Señor, Dios de Abraham, 
     de Isaac y de Israel! Que hoy se sepa que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por 
     orden tuya hice todas estas cosas.
37 Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo reconozca que tú, Señor, eres Dios, 
     y que eres tú el que les ha cambiado el corazón".
38 Entonces cayó el fuego del Señor: Abrazó el holocausto, la leña, las piedras y la tierra, 
     y secó el agua de la zanja.
39 Al ver esto, todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y dijo: "¡El Señor es Dios! 
     ¡El Señor es Dios!".
40 Elías les dijo: "¡Agarren a los profetas de Baal! ¡Que no escape ninguno!". Ellos los agarraron: 
     Elías los hizo bajar al torrente Quisón y allí los degolló.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Isaías 33,1-24: Esperanza en el Señor

Isaías 33,1-24:
Esperanza en el Señor


1 ¡Ay de ti, devastador, nunca devastado; saqueador, nunca saqueado! Cuando acabes de devastar 
   te devastarán a ti, cuando termines de saquear te saquearán a ti. 
2 ¡Piedad, Señor, que esperamos en ti!, sé nuestro brazo por la mañana y nuestra salvación 
   en el peligro. 
3 A tu voz atronadora se desbandaron los pueblos, al levantarte tú se dispersaron las naciones, 
4 y se recogía botín como se recoge la langosta, se abalanzaban a él como avalancha de saltamontes. 
5 El Señor es sublime, porque habita en lo alto, él ha llenado a Sión de justicia y derecho; 
6 la fidelidad será su adorno, la sabiduría y el conocimiento serán su provisión salvadora, 
   el respeto del Señor será su tesoro. 
7 Oigan, los enviados gimen en la calle, los mensajeros de paz lloran amargamente: 
8 están destruidas las calzadas y ya no transitan caminantes. 
   Ha roto la alianza, despreciando a los testigos y no respetando al hombre. 
9 Languidece y se marchita el país, el Líbano se decolora y queda mustio, 
   el Sarón está hecho una estepa, están pelados el Basán y el Carmelo. 
10 Ahora me pongo de pie, dice el Señor; ahora me yergo, ahora me alzo: 
11 Concebirán paja y darán a luz polvo, y mi aliento como fuego los consumirá; 
12 los pueblos serán calcinados, como cardos segados arderán.
13 Los lejanos, escuchen lo que he hecho; los cercanos, reconozcan mi valor. 
14 Temen en Sión los pecadores, un temblor se apodera de los perversos: 
     ¿Quién de nosotros habitará en un fuego devorador, quién de nosotros habitará 
     en una hoguera perpetua? 
15 –El que procede con justicia, habla con rectitud y rehúsa el lucro de la opresión; 
    el que sacude la mano rechazando el soborno y tapa su oído a propuestas sanguinarias; 
    el que cierra los ojos para no complacerse en el mal,
16 ése morará en las alturas: picachos rocosos serán su fortificación, 
     con abundancia de pan y provisión de agua. 
17 Un rey en su esplendor contemplarán tus ojos, verán un país dilatado, 
18 y te dirás sobrecogido: 
     ¿Dónde está el que contaba, dónde está el que pesaba, dónde el que contaba las torres?
19 Ya no verás al pueblo violento, cuya lengua es oscura y no se entiende, 
     que pronuncia de modo extraño e incomprensible. 
20 Contempla a Sión, ciudad de nuestras fiestas: tus ojos verán a Jerusalén, morada tranquila,
     tienda permanente, cuyas estacas no se arrancarán, cuyas cuerdas no se soltarán. 
21 Que allí el Señor es nuestro capitán, en un lugar de ríos y canales anchísimos, 
     que no surcan barcas de remo ni la nave capitana los cruza: 
23a están flojas sus cuerdas, no sujetan el mástil ni despliegan las velas. 
22 Porque el Señor es nuestro juez, el Señor nuestro gobernador, el Señor nuestro rey; él nos salvará: 
23b entonces el ciego repartirá enorme botín y hasta los cojos se darán al saqueo;
24 y ningún vecino dirá:  Me siento mal, porque al pueblo que allí habita le han perdonado la culpa.

sábado, 5 de agosto de 2017

1 Reyes 18.41-46: El fin de la sequía

1 Reyes 18.41-46  

18:41 Elías dijo a Ajab: "Sube a comer y a beber, porque ya se percibe el ruido de la lluvia".
18:42 Ajab subió a comer y a beber, mientras Elías subía a la cumbre del Carmelo. Allí se postró en tierra, con el rostro entre las rodillas.
18:43 Y dijo a su servidor: "Sube y mira hacia el mar". Él subió, miró y dijo: "No hay nada". Elías añadió: "Vuelve a hacerlo siete veces".
18:44 La séptima vez, el servidor dijo: "Se eleva del mar una nube, pequeña como la palma de una mano". Elías dijo: "Ve a decir a Ajab: Engancha el carro y baja, para que la lluvia no te lo impida".
18:45 El cielo se oscureció cada vez más por las nubes y el viento, y empezó a llover copiosamente. subió a su carro y partió para Izreel.
18:46 La mano del Señor se posó sobre Elías; él se ató el cinturón y corrió delante de Ajab hasta la entrada de Izreel.

1 Reyes 18,16-19: El encuentro de Elías con Ajab

1 Reyes 18,16-19  

18:16 Abdías fue al encuentro de Ajab; le comunicó el mensaje, y Ajab fue a encontrarse con Elías.
18:17 Apenas vio a Elías, Ajab le dijo: "¿Así que eres tú, el que trae la desgracia a Israel?"
18:18 Elías respondió: "No soy yo el que traigo la desgracia a Israel, sino tú y la casa de tu padre, porque han abandonado al Señor y te has ido detrás de los Baales.
18:19 Y ahora, manda que todo Israel se reúna junto a mí en el monte Carmelo, con los cuatrocientos profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de Aserá que comen a la mesa de Jezabel".