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jueves, 16 de febrero de 2023

Génesis 9,1-13: Custodiar la paz


Dios bendijo a Noé y a sus hijos diciéndoles: «Sed fecundos, multiplicaos y llenad la tierra. Todos los animales de la tierra y todas las aves del cielo os temerán y os respetarán; todos los reptiles del suelo y todos los peces del mar están a vuestra disposición. Todo lo que vive y se mueve os servirá de alimento: os lo entrego todo, lo mismo que los vegetales. Pero no comáis carne con sangre, que es su vida. Pediré cuentas de vuestra sangre, que es vuestra vida; se las pediré a cualquier animal. Y al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano. Quien derrame la sangre de un hombre, por otro hombre será su sangre derramada; porque a imagen de Dios hizo él al hombre. Vosotros sed fecundos y multiplicaos, moveos por la tierra y dominadla». Dios dijo a Noé y a sus hijos: «Yo establezco mi alianza con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañan, aves, ganados y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Establezco, pues, mi alianza con vosotros: el diluvio no volverá a destruir criatura alguna ni habrá otro diluvio que devaste la tierra». Y Dios añadió: «Esta es la señal de la alianza que establezco con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las generaciones: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra».

Comentario del papa Francisco:
"Custodiar la paz"

El Papa Francisco ha hablado durante su homilía en la Casa Santa Marta de la responsabilidad de todos de custodiar la paz, pues la guerra comienza en el corazón del hombre. El Santo Padre se detuvo en tres puntos que aparecen presentes en la primera lectura del Génesis: la paloma, el arcoíris y la alianza.

El Papa indicó que la alianza que Dios hace es fuerte “pero no es fácil custodiar la paz”. “Es un trabajo de todos los días –señaló– porque dentro de nosotros está esa semilla, aquel pecado original, el espíritu de Caín que por envidia, celos, avidez y querer dominar, hace la guerra”.

Por eso se lee en la primera lectura: “Pediré cuenta al hombre de la vida del hombre, a cada uno, de su hermano”. De este modo, añadía que “hoy en el mundo hay derramamientos de sangre. Hoy en el mundo hay guerras. Tantos hermanos y hermanas mueren, también inocentes, porque los grandes, los potentes quieren un pedazo de tierra, más poder o ganar más con el tráfico de las armas”.

“Y también a nosotros, aunque aquí nos parece estar en paz, el Señor pedirá cuentas sobre la sangre de nuestros hermanos y hermanas que sufren la guerra”, dijo.

Cómo se preocupa uno y cuida uno el arco iris y la paloma de la paz, “¿qué hago para que el arco iris sea siempre una guía?”. Porque “todos nosotros estamos involucrados en esto”.

La oración por la paz “no es una formalidad, el trabajo por la paz no es una formalidad”, y señaló que “la guerra comienza en el corazón del hombre, en la casa, en las familias, entre amigos y de allí a todo el mundo”.

Cuando miramos el diario o los noticieros, ¿somos sensibles a las noticias de las bombas que caen en un hospital, una escuela o que matan a los niños? La paz “no solo hay que custodiarla, sino construirla con las manos, artesanalmente, todos los días”.

El Papa recordó un hecho que vio en su niñez: “Empezó a sonar la alarma de los bomberos, después en los diarios y en la ciudad. Esto se hacía para llamar la atención sobre algún hecho, tragedia u otra cosa. Y sentí a la vecina que llamaba a mi mamá: ‘Señora Regina, venga, venga, venga. Mi madre salió un poco asustada: ¿Qué pasó?. Y esa señora de la otra parte del jardín le decía: ‘¡Ha terminado la guerra’!, y lloraba.

“Que el Señor nos de la gracia de decir: ‘ha terminado la guerra y llorando. Ha terminado la guerra en mi corazón, en mi familia, en mi barrio, en mi trabajo, ha terminado la guerra en el mundo”. Así será más fuerte la paloma, el arco iris y la alianza.

martes, 25 de octubre de 2022

Exodo 17,8-16: Victoria sobre los amalecitas

Exodo 17,8-16

8 Vinieron los amalecitas y atacaron a Israel en Refidim.
9 Moisés dijo a Josué: "Elígete algunos hombres, y sal mañana a combatir contra Amalec. 
   Yo me pondré en la cima del monte, con el cayado de Dios en mi mano."
10 Josué cumplió las órdenes de Moisés, y salió a combatir contra Amalec.
     Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima del monte.
11 Y sucedió que, mientras Moisés tenía alzadas las manos, prevalecía Israel; 
     pero cuando las bajaba, prevalecía Amalec.
12 Se le cansaron las manos a Moisés, y entonces ellos tomaron una piedra y se la pusieron debajo; 
     él se sentó sobre ella, mientras Aarón y Jur le sostenían las manos, uno a un lado y otro al otro. 
     Y así resistieron sus manos hasta la puesta del sol.
13 Josué derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
14 Yahveh dijo Moisés: "Escribe esto en un libro para que sirva de recuerdo, 
     y haz saber a Josué que yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo de los cielos."
15 Después edificó Moisés un altar, al que puso por nombre Yahveh Nissí
16 diciendo: "La bandera de Yahveh en la mano; 
     Yahveh está en guerra con Amalec de generación en generación."

Orígenes y el empleo de la alegoría para interpretar la violencia en el Antiguo Testamento

        

Los subtítulos del vídeo pueden leerse también en español


Texto del vídeo:

Si leen los argumentos de los nuevos autores ateos —Hitchens y Dawkins, Dennet, Sam Harris— encontrarán este: “El Dios de la Biblia es un Dios terrible que ordena y justifica asesinatos”. Muchos cristianos leen estos relatos también sin comprenderlos y con dificultad. Se refieren a ellos como “pasajes difíciles”, abundantes sobre todo en el Antiguo Testamento. 

Un ejemplo lo hallamos en el episodio en el que Dios ordena a Saúl que lance el “anatema” contra los amalecidas, lo cual significaba la aniquilación de cada hombre, mujer, niño y animal. Moisés extiende sus brazos en alto mientras reza y, de este modo, la batalla se decanta a su favor, finalizando con la derrota de sus enemigos. Entonces se nos dice: “Yaveh masacró a Amalec y a toda su gente al filo de la espada”.

Hasta los Cristianos más devotos pueden encontrar de mal gusto estos pasajes ¿Por qué? Porque estos relatos parecen ajenos al Dios misericordioso y compasivo del Nuevo Testamento. Jesús dice: “Amen a sus enemigos, bendigan a quienes los maldicen, recen por quienes los maltratan”. 

¿Cómo se puede reconciliar la crueldad de Dios en el Antiguo Testamento 
con el amor sacrificial de Dios en el Nuevo Testamento?

Esta controversia no es nueva. En los primeros tiempos de la Iglesia hubo grupos, como los gnósticos y, sobre todo, los marcionitas, que ya en el siglo II decían: “Resolvamos el problema descartando el Antiguo Testamento porque presenta un Dios malvado, no el verdadero Dios. Deshagámonos de eso y quedémonos solamente con el Nuevo Testamento que revela al verdadero Dios”.

Pero los mejores maestros en la escritura y la teólogía se negaron a rechazar el Antiguo Testamento, opuniéndose a Marción, y propusieron una lectura conjunta con el Nuevo, tomando éste como la clave de interpretación de aquél. 

Una de las grandes figuras en aquella controversia fue Orígenes de Alejandría. Su primera observación fue: “Debemos leer la Biblia desde el punto de vista del último libro de la Biblia”. 

¿Qué quiere decir? Orígenes se refiere al capítulo quinto del Libro del Apocalipsis, donde hallamos el vidente habla de la aparición un pergamino sellado con siete sellos. El pergamino representa la Biblia completa, es decir, toda la revelación. El sellado significa lo difícil que es leerlo e interpretarlo. Una voz que dice: “¿Quién abrirá..., quién quitará los sellos del pergamino [para que podamos leerlo]?” A continuación, aparece un cordero; para ser más exactos, un cordero que ha sido sacrificado, es decir, una creatura que transmite debilidad y bondad, mansedumbre; pues bien, esta creatura es presentada como la única que puede romper el sello y abrir el pergamino.

El punto de vista desde el que los cristianos leemos e interpretamos la Biblia, dice Orígenes, es el del “cordero sacrificado”, el “Cordero de Dios” —Jesucristo— que quita el pecado del mundo a través de su sacrificio en la cruz. Esta es la aportación de Orígenes. 

De otro modo, si leemos la Biblia desde la clave de lectura de un Dios cruel que nos mueve a ser violentos, entonces, leemos la Biblia ajenos al testimonio de Jesucristo, el cordero sacrificado. Esto era importante en el siglo II y también lo es hoy. Orígenes dijo: “Lee estos pasajes de un modo metafórico, alegórico y simbólico, como referidos al combate espiritual”. 

La finalidad del Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento, el pueblo de Israel representa a un pueblo que escucha y responde a la llamada (elección) de Dios en contraposición a los pueblos adoradores de ídolos (paganos). Los enemigos de Israel (amalecitas, filisteos, asirios, babilonios, griegos, romanos) representan a los pueblos (idólatras) que han rechazado o no reconocen al Dios Credor verdadero. 

Según estos relatos, ¿cómo deberíamos combatir lo que está en contra del Dios verdadero? El Antiguo Testamento dice: “Debemos combatir hasta suprimir el mal y no solamente un parte del mal”. Con esto en mente, tomemos el “pasaje difícil” en el que Dios ordena a Saúl que lance el “anatema” contra los amalecidas. 

“Anatema” significa aquí: “matar a cada hombre, mujer, niño, animal”. Saúl mata a la mayoría de ellos pero se queda con un lote en el que está Agag, el rey de los amalecitas. Tal vez, se lo queda para pedir un rescate, ¿quién sabe? Lo cierto, es que a pesar de la orden que ha recibido de Dios, Saúl decide no matarlo. A continuación, aparece en escena el profeta Samuel, el cual reprende a Saúl, desenvaina la espada, y mata a Agag, desmembrándolo. Uno haría bien en preguntarse: ¿Cómo es posible que la Biblia enseñe estas cosas? 

"¿Qué es lo que la mayoría de los pecadores hacemos con el mal?"

Ahora, piense y responda a esta pregunta: ¿Qué es lo que la mayoría de los pecadores hacemos con el mal? Muchos de nosotros lo combatimos en cierto grado, pero a menudo dejamos algo para nuestro provecho y no lo suprimimos totalmente. ¡Este es el pecado de Saúl y esta es la enseñanza que una lectura alegórica y cristiana no ofrece del episodio!

Les propongo un par de metáforas para aportar más claridad a este episodio, ya de por sí difícil. Supongamos que estoy hablando con el cardenal George y le digo amistosamente: “Estoy muy feliz de ser un sacerdote célibe. Soy célibe el 90% del tiempo”. ¿Qué pensará? ¿estará contento conmigo? O un esposo conversando con su esposa, le dice: “Cariño, te quiero, y por eso quiero que sepas que te soy fiel el 75% del tiempo”. ¿Estara la esposa contenta? O si dijera: “El abuso de menores es un problema serio en mi diócesis y, por eso, tenemos controlado un 65% de los abusos”. 

Algunas manifestaciones del mal son terribles y han de suprimirse completamente. Esta es la enseñanza del relato que les he mencionado. Los cristianos hemos leído este relato, al menos desde el siglo II, como una alegoría del combate espiritual que hay en el mundo y de cómo deberíamos erradicar el mal completamente. 

Nos hemos obsesionado con la historicidad de los relatos, pero los antiguos no tenían esta obsesión. Se sentían cómodos con una lectura simbólica o alegórica de los textos. Imagínese usted siendo israelita: pueblo beligerante, siempre combatiendo a sus enemigos. Usted intenta mostrar la verdad de Dios a través de un relato y echa mano de la metáfora militarista. ¿Cómo? Si habla de Dios — el todopoderoso y omnipotente— ¿qué va a decir? ¨que ¿“Yahvé mató a la tercera parte de los filisteos”? Si usted está intentando expresar el poder de Dios a través de una metáfora militarista, seguramente dirá: “Aniquiló a todos los enemigos de Israel”. El lector no ha de obsesionarse con una descripción periodística de lo que exactamente ocurrió y verlo, más bien, como una evocación de la soberanía de Dios.

Terminaré con esto: me molesta cómo los nuevos ateos, y mucha gente, se escandalizan de la violencia de los relatos de la Biblia como si la acabaran de descubrir. Nuestros exegetas y teólogos se enfrentaron a este problema desde el principio y nos dieron las claves de interpretación que hoy siguen siendo valiosas. Por eso, los cristianos leemos la Biblia a la luz del compasivo, y misericordioso, Cordero de Dios crucificado. Lea la Biblia desde esta óptica y la interpretará correctamente.


jueves, 2 de diciembre de 2021

Isaías 2,1-5: Sión, centro del reino escatológico

Isaías 2,1-5: 
Sión, centro del reino escatológico
Primer Domingo de Adviento, Año A


1 Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén:
2 Al final de los tiempos estará firme el monte de la casa del Señor, sobresaliendo entre los montes, 
   encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán las naciones, 
3 caminarán pueblos numerosos. Dirán: Vengan, subamos al monte del Señor, 
   a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas, 
   porque de Sión saldrá la ley; de Jerusalén, la Palabra del Señor. 
4 Será el árbitro entre las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados;
   de las lanzas, hoces. No alzará la espada pueblo contra pueblo, ya no se adiestrarán para la guerra. 
5 Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor.

lunes, 13 de agosto de 2018

Mc 13,5-13: El comienzo de las tribulaciones

El comienzo de las tribulaciones
Cf. Mt 24,4-14; Lc 21,8-19

13:5 Entonces Jesús comenzó a decirles: "Tengan cuidado de que no los engañen,
13:6 porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: "Soy yo", y engañarán a mucha gente.
13:7 No se alarmen cuando oigan hablar de guerras y de rumores de guerras: es necesario que esto ocurra, pero todavía no será el fin.
13:8 Se levantará nación contra nación y reino contra reino. En muchas partes, habrá terremotos y hambre. Este será el comienzo de los dolores del parto.
13:9 Estén atentos: los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas, y por mi causa serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos.
13:10 Pero antes, la Buena Noticia será proclamada a todas las naciones.
13:11 Cuando los entreguen, no se preocupen por lo que van a decir: digan lo que se les enseñe en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu Santo.
13:12 El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los matarán.
13:13 Serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero el que persevere hasta el fin, se salvará.

sábado, 12 de agosto de 2017

1 Reyes 20,26-34: Segunda derrota de los arameos

1 Reyes 20,26-34  

20:26 Al año siguiente, Ben Hadad pasó revista a los arameos y subió a Afec para librar batalla contra Israel.
20:27 También los israelitas fueron revistados y abastecidos de víveres, y partieron a su encuentro. Los israelitas acamparon frente a ellos, como dos rebaños de cabras, mientras que los arameos llenaban el país.
20:28 El hombre de Dios se acercó y dijo al rey de Israel: "Así habla el Señor: Por haber dicho Arám: 'El Señor es un Dios de las montañas y no de las llanuras', yo pondré en tus manos esta gran multitud. Así ustedes sabrán que yo soy el Señor".
20:29 Durante siete días estuvieron acampados unos frente a otros. Al séptimo día se libró la batalla, y los israelitas derrotaron a los arameos: ¡cien mil hombres de a pie en un solo día!
20:30 Los demás huyeron a la ciudad de Afec, pero la muralla se desplomó sobre los veinte mil hombres que aún quedaban.
Ben Hadad se refugió en la ciudad, huyendo de un lugar a otro.
20:31 Pero sus servidores le dijeron: "Mira, hemos oído decir que los reyes de la casa de Israel son misericordiosos. Pongámonos un sayal y atémonos cuerdas a la cabeza, y rindámonos al rey de Israel. Tal vez así te perdone la vida".
20:32 Ellos se ciñeron un sayal y se ataron cuerdas a la cabeza; luego se presentaron al rey de Israel y le dijeron: "Tu servidor Ben Hadad ha dicho: Perdóname la vida". Él respondió: "¿Vive todavía? ¡Es mi hermano!"
20:33 Los hombres vieron en esto un buen augurio, y se apresuraron a tomarle la palabra, diciendo: "¡Ben Hadad es tu hermano!". El rey añadió: "Vayan a buscarlo". Entonces salió Ben Hadad y él lo hizo subir a su propio carro.
20:34 Ben Hadad le dijo: "Restituiré las ciudades que mi padre le quitó al tuyo, y tú podrás instalar bazares en Damasco, como mi padre los había instalado en Samaría". "Yo, por mi parte, replicó Ajab, mediante un pacto, te dejaré partir". Ajab concluyó un pacto en favor de él, y lo dejó partir.

sábado, 5 de agosto de 2017

1 Reyes 15,16-24: La guerra de Asá contra Basá, rey de Israel

1 Reyes 15,16-22: La guerra de Asá contra Basá, rey de Israel
Cf. 2 Crónicas 16,1-10

15:16 Entre Asá y Basá, rey de Israel, hubo guerras continuas.
15:17 Basá, rey de Israel, subió contra Judá y fortificó Ramá, para cortarle las comunicaciones a Asá, rey de Judá.
15:18 Entonces Asá recogió toda la plata y el oro que aún quedaban en los tesoros de la Casa del Señor y en los de la casa del rey, y se los confió a sus servidores, a los que envió luego a Ben Hadad, hijo de Tabrimón, hijo de Jezión, rey de Arám, que residía en Damasco, con el siguiente mensaje:
15:19 "Hay una alianza entre tú y yo, como la hubo entre mi padre y el tuyo. Aquí te envío como presente plata y oro. Rompe entonces tu alianza con Basá, rey de Israel, para que se retire de mi territorio".
15:20 Ben Hadad le hizo caso y envió a los jefes de su ejército contra las ciudades de Israel. Atacó a Iyón, Dan, Abel Bet Maacá, toda la región de Quinéret y todo el territorio de Neftalí.
15:21 Cuando se enteró Basá, suspendió la fortificación de Ramá y regresó a Tirsá.
15:22 El rey Asá convocó luego a todos los habitantes de Judá, sin excepción, y se llevaron las piedras y la madera con que Basá estaba fortificando Ramá. Con ellas, el rey Asá fortificó Gueba de Benjamín y Mispá.

1 Reyes 15,23-24: Fin del reinado de Asá
Cf. 2 Crónicas 16,11-14

15:23 El resto de todos los hechos de Asá, su valentía, sus obras y las ciudades que construyó, ¿no está escrito todo eso en el libro de los Anales de los reyes de Judá? Cuando ya era anciano, se enfermó de los pies.
15:24 Asá se fue a descansar con sus padres, y fue sepultado en la Ciudad de David, su padre. Su hijo Josafat reinó en lugar de él.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Miqueas 4,1-5: El reinado futuro del Señor en Sión

El reinado futuro del Señor en Sión  
4:1 Sucederá al fin de los tiempos que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Los pueblos afluirán hacia ella
4:2 y acudirán naciones numerosas, que dirán: "¡Vengan, subamos a la Montaña del Señor y a la Casa del Dios de Jacob! Él nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas". Porque de Sión saldrá la Ley y de Jerusalén, la palabra del Señor.
4:3 Él será juez entre pueblos numerosos y árbitro de naciones poderosas, hasta las más lejanas. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra.
4:4 Cada uno se sentará bajo su parra y bajo su higuera, sin que nadie lo perturbe, porque ha hablado la boca del Señor de los ejércitos.
4:5 Todos los pueblos caminan cada uno en el nombre de su dios; pero nosotros caminamos en el nombre del Señor, nuestro Dios, por siempre jamás.

lunes, 9 de agosto de 2010

Discurso del Padre George Zabelka, sacerdote catolico que bendijo las bombas de Hiroshima y Nagasaki hace 65 anyos.


















Yo bendije las bombas
por George Zabelka

El Padre George Zabelka, sacerdote catolico de las Fuerzas Aereas de Estados Unidos, fue el capellan de los soldados que arrojaron las bombas atomicas sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945. Durante los siguientes veinte anyos, fue gradualmente convenciendose de que habia participado en algo horrible y que habia negado su propia fe ofreciendo apoyo moral y religioso al lanzamiento de las bombas. Zabelka, que fallecio en 1992, dio esta charla en el 40 aniversario del lanzamiento de las bombas. 

La ejecucion de civiles en tiempo de guerra siempre ha estado prohibido por la Iglesia, y si un soldado viene a mi y me pregunta si puede ejecutar a un nino, le diria que no sin dudarlo. Esto seria un pecado mortal. En 1945, la isla de Tinian era el aeropuerto mas grande del planeta. Cada minuto podian despegar tres aviones y, asi, durante horas. Muchos de esos aviones se dirigian a Japon con el proposito de aniquilar, no un nino o un civil, sino miles de ninos y civiles, y yo no dije nada.

Siendo capellan catolico conoci a un buen catolico irlandes que arrojo la bomba sobre la catedral de Urakami en Nagasaki, centro del catolicismo en Japon. Sabia que san Francisco Javier, siglos antes, habia llevado la fe catolica a Japon. Sabia que escuelas, iglesias, y comunidades religiosas fueron aniquilidadas, pero no dije nada.

Nunca predique ni una sola palabra contra la matanza de civiles a los hombres que estaban llevando a cabo esas matanzas. Me habian lavado el cerebro! Nunca pense en protestar publicamente por los ataques masivos a civiles. Me habian dicho que era necesario. La jerarquia militar lo decia abiertamente y la jerarquia religiosa lo aprobaba con su silencio. No me consta que los cardenales americanos o algun obispo se opusiera abiertamente a estos ataques masivos contra civiles. El silencio era la senal dada al gobierno y a la poblacion americana de que se estabamos de acuerdo.

Yo trabaje con Martin Luther King, Jr., durante las manifestaciones por los derechos civiles en Flint, Michigan. Su ejemplo y sus ensenanzas de la accion no violenta (escoger amar en lugar de odiar, la verdad en lugar de la mentira, la no violencia en lugar de la violencia) me conmovieron profundamente. Aquello me puso cara a cara con el movimiento pacifista: la accion no violenta como resistencia a la maldad. Yo recordaba las palabras de King despues de que le encerraron en la prision de Montgomery y mi cabeza dio un vuelco de 180 grados. En aquella ocasion, Martin Luther King, Jr., habia dicho: "La sangre puede correr sobre las calles de Montgomery antes de que seamos libres, pero debe ser nuestra sangre la que corra, y no la del hombre blanco. No debemos danar ni un cabello de la cabeza de nuestros hermanos blancos".

Mi corazon estaba divido. Yo luchaba y discutia. Sin embargo, este era el Sermon de la Montana: "Ama a tus enemigos. Ofrece bien por mal". Entonces, atravese una crisis de fe. O aceptaba lo que Cristo habia dicho, aunque me pareciera imposible y estupido, o le debia negar completamente.

Durante los ultimos 1700 anyos la Iglesia no solamente ha presentado la guerra como algo respetable y digno, sino que ha ensenado que ser militar es una profesion cristiana honorable. Esto no es verdad, es mentira. Nos han lavado el cerebro y manipulado.

Yo he visto lo que es la guerra. Aquellos de ustedes que han visto lo que es una guerra real, pueden corroborar lo que digo. Os aseguro que la guerra no es una opcion cristiana. No es el camino de Cristo. No hay modo de hacer la guerra siguiendo las ensenanzas de Jesus. No hay modo de entrenar a alguien para matar siguiendo las ensenanzas de Jesus.

La moral que defiende que la guerra es la unica alternativa al terror es una moral que Cristo nunca enseno. La etica de la destruccion massiva no puede ser encontrada en las ensenanzas de Jesus. En la etica de la guerra justa, Jesucristo es irrelevante. En esa etica Jesus no existe. En la etica de la guerra justa, no hay modo de apelar a el o citar sus ensenanzas, porque Jesus no nos ofrece una sola idea en la cual se nos diga que nivel de destruccion o aniquilacion es aceptable.

El mundo nos esta observando hoy. Una etica que defienda la destruccion masiva no es lo que el mundo necesita de la Iglesia, aunque esto es lo que muchos esperan de los seguidores de Cristo. Lo que el mundo necesita es que los cristianos se unan para dar testimonio de Jesucristo. Lo que el mundo necesita es que los cristianos proclamen, con un lenguaje sencillo que todos puedan entender, que los seguidores de Cristo no pueden participar en las destrucciones masivas. El cristiano debe amar como Cristo amo, vivir como Cristo vivio, y, si es necesario, morir como Cristo murio: amando a sus enemigos.

Durante los primeros 300 anyos que siguieron a la resurrecion de Jesucristo, la Iglesia reconocio a un Cristo de la no violencia. Debemos recordar que la Iglesia enseno la no violencia en una situacion extrema de violencia, donde al menos en tres ocasiones estuvo al borde del aniquilamiento. La Iglesia sufria entonces la tortura y ejecuciones de sus miembros. Si alguna vez hubo un momento en que la Iglesia pudo justificar las represalias y la violencia en defensa propia, aquel fue el momento. La elite economica, politica y militar del Estado Romano habia enfrentado a sus ciudadanos contra los cristianos, animadoles a exterminar a las comunidades cristianas.

Sin embargo, la Iglesia insistia sin la menor duda que cuando Jesus desarmo a Pedro, desarmo a todos los cristianos.

Los cristianos siguieron creyendo que Cristo era su refugio y su fortaleza (palabras de la liturgia primitva), y que si Cristo era todo lo que necesitaban para su seguridad y defensa, entonces Cristo era todo lo que debian tener. Esto era una nueva etica. Los cristianos sabian que si seguian a Jesus no se perderian. Cuando se les daban oportunidades para contentar al Estado Romano, por ejemplo, enrolandose en el ejercito, esas oportunidades fueron rechazadas, porque la Iglesia vio incompatibilidad entre el amor a Cristo y matar. Era Cristo, no el dios Marte, el que les daba seguridad y paz a los cristianos.

Hoy, el mundo esta al borde del abismo porque la Iglesia rechaza ser la Iglesia. Porque los cristianos nos hemos estado enganado a nosotros mismos, y a los no cristianos, sobre la verdad de Cristo. No es posible seguir a Cristo, amar como Cristo amo, y al mismo tiempo matar a nuestros enemigos. Es una mentira decir que el Espiritu de Dios mueve el gatillo del lanzallamas. Es una mentira decir que aprender a matar es aprender a ser como Cristo. Es una mentira decir que hundir la bayoneta en el pecho de nuestros enemigos viene motivado por nuestro pensamiento cristiano. Militarizar a los cristianos es una contradiccion.

Ahora, hermanos y hermanas, en el aniversario de la mas grande atrocidad llevada a cabo por cristianos, debo ser el primero en decir que cometi una terrible equivocacion. Me poseia el padre de la mentira. Yo participe en la gran mentira ecumenica de los catolicos, protestantes y ortodoxos. Yo vesti el uniforme. Yo fui parte del sistema. Cuando celebraba la misa en el campamento, me ponia el alba y la casulla sobre el uniforme. Cuando el Padre Dave Becker resigno como capellan de la base de submarinos Trident en 1982, me dijo: "Cada vez que celebraba la Eucaristia y me ponia las vestiduras sobre el uniforme, me venian las palabras de Jesus: 'Tened cuidado de los lobos que se visten con la piel de los corderos".

Como capellan de las Fuerza Aereas yo pinte una ametralladora en la manos de Jesus y distribui esa pintura perversa por el mundo como si fuera verdad. Yo cantaba, "santo, santo, santo..." y repartia municion. Como capellan catolico de la Brigada 509, fui el canal que comunico esta fraudulenta imagen de Cristo a la tripulacion del Enola Gay y del Boxcar.

Todo lo que puedo decir es que estaba equivocado. Cristo no podia ser el instrumento para desatar el horror sobre su propia gente. Excusas y justificaciones no sirven para nada. Todo lo que puedo decir es: "Estaba equivocado". Guardar silencio seria perderme el primer paso en el proceso de arrepentimiento y reconciliation: admitir el error, admitir la culpa.

Yo estaba alli y estaba equivocado. Si, la guerra es un infierno y Cristo no vino a justificar la creacion del infierno en la tierra por obra de sus discipulos. La justificacion de la guerra puede ser compatible en algunas religiones y filosofias, pero no es compatible con la ensenanzas de Jesus. Yo estaba equivocado. Y a quienes han sufrido porque cai bajo la influencia del padre de la mentira, les dijo que lo siento de corazon y les pido perdon.

Pedi perdon a los Hibakushas (japoneses que sobrevivieron a las bombas atomicas) en Japon el anyo pasado, durante la peregrinacion que realice desde Tokyo a Hiroshima. Cai de rodillas en el santuario, ofreci flores y ore por el perdon (por mi, por mi pais, por mi Iglesia). Pedi perdon y ellos pidieron perdon por el ataque a Pearl Harbor y por las acciones horribles del ejercito japones. Algunos estaban alli y nos abrazamos y lloramos juntos. Este es el primer paso de la reconciliacion: admitir la falta y el perdon. Oremos para que otros encuentren el camino de la paz y la reconciliacion.

Todas la religiones ensenan la fraternidad. Las personas quieren la paz. Son los gobiernos y los militares los que promueven la guerra y el aniquilamiento. Por eso, dejar que vuestra voz se oiga. No podemos dejar estos asuntos a nuestros lideres politicos y religiosos. Ellos cambiaran cuando les hagamos cambiar. Ellos nos representan. Debemos decirles que han de pensar y actuar por la seguridad de todos los pueblos, y no solo para la seguridad de su pais. No es posible que un pais piense solamente en sus propio interes y seguridad. Nos necesitamos mutuamente. O vivimos como hermanos y hermanas o estamos condenados a morir en un holocausto.

Cada uno de nosotros es responsable por los crimenes de guerra, porque los crimenes de guerra necesitan colaboracion en su preparacion y ejecucion. Esto incluye a los militares, a quienes fabrican las armas, a quienes dan el dinero para comprar armas. No lo duden, todos somos responsables. El silencio, no hacer nada, es uno de los peores pecados.

La bomba sobre Nagasaki me acusa todavia mas que la bomba sobre Hiroshima. El 9 de agosto de 1945, ya sabiamos lo que la bomba podia hacer, pero la volvimos a lanzar. Sabiamos del sufrimiento y la agonia que ibamos a provocar y tambien sabiamos (al menos, nuestros lideres) que no era necesaria. Los japoneses ya estaban derrotados. Se estaban preparando para la rendicion. Pero nosotros insistimos en la rendicion incondicional, lo cual va en contra incluso de la etica de la guerra justa. Una vez que el enemigo esta derrotado y no puede hacerte dano, se debe buscar la paz.

Gracias a Dios, hoy soy capaz de estar aqui y hablar en contra de la guerra, de todas las guerras. Los profetas del Antiguo Testamento denunciaron los falsos idolos, hechos de oro y plata. Hoy muchos adoran un Dios hecho de metal: la bomba. Ponemos nuestra confianza en el poder militar. La bomba es nuestra seguridad y fortaleza, no Dios. Los profetas del Antiguo Testamento lo dijeron de una manera muy sencilla: "No pongais vuestra confianza en carros y armas que no os pueden salvar".

Todos debemos ser profetas. Todos debemos hacer algo por la paz. Debemos detener esta locura de adorar a los dioses de metal. Dedemos oponernos al mal y la idolatria. Este debe ser nuestro empeno en el momento mas critico de la historia. Pero tambien es la oportunidad mas grande que se le ofrece a cualquier grupo de personas: salvar nuestro mundo de la completa aniquilacion.

P. Zabelka,
Agosto, 1985

La bendición de la bomba atómica: Religión Digital

La bendición de la bomba atómica :: América :: Religión Digital

George Zabelka el sacerdote catolico que bendijo las bombas se haria pacifista. Nagasaki era el centro del catolicismo en Japon.