viernes, 28 de diciembre de 2018

A PROPÓSITO DE LAS "INOCENTADAS", por Celestino Hueso, SF


A propósito de las inocentadas de este día está claro que se llaman así por darse en el día de los Santos Inocentes, pero su origen nada tiene que ver con ellos, sino con una fiesta de la Edad Media, llamada "Fiesta del obispillo"

Esta fiesta consistía en investir como "obispo" en plan chascarrillo, a un niño de la escolanía de la catedral. Se solía hacer el día 6 que es la fiesta de San Nicolás, santo que, como explicaba el otro día, está en el origen del Papá Noel.

La fiesta duraba hasta el 28 de Diciembre y se generalizó en España y en algunos países latinoamericanos; en otros muchos lugares, incluso países latinos como Francia o Italia, la fiesta de las bromas es el 1 de Abril.

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28 de Diciembre: Santos Inocentes, por Celestino Hueso, SF


Herodes también quería ver al Niño. ¡Claro que él no quería posibles rivales para su trono! Por eso buscaba al Niño pero para cortarle el gañote.

Los magos ya se habían olido algo así, además el ángel les advirtió que regresaran a sus pueblos sin hacer ruido, por otro camino.

Cuando Herodes se enteró que se la habían dado con queso, puso el grito en el cielo. Es un decir, seguramente donde puso el grito fue en el infierno, y pensó que de todas formas a él no se le escapaba aquel mocoso, así es que mandó matar a todos los bebés nacidos en Belén y sus alrededores en los últimos dos años. Aquello fue Troya.

A pesar de todo se le escaparon dos. Jesús que fue llevado a Egipto por San José y la Virgen, siguiendo el consejo del ángel, y el bebé que, según la leyenda, escondió Artabán, el cuarto rey mago debajo de su manto. A todos los demás los celebramos hoy como los primeros que entregaron su vida por el nombre de Jesús.

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jueves, 27 de diciembre de 2018

¿Qué significa en español la palabra «Navidad»?

La palabra «Navidad» es un cultismo que viene del latín «Nativitate», que significa:

Nati = nacimiento
vita = de la vida
te = para ti

Por lo tanto, «Navidad» significa en español: «Nacimiento de la vida para ti». Que así sea.

27 de diciembre: San Juan, evangelista por Celestino Hueso, SF


Hoy celebramos a un santo grande. Nada más y nada menos que san Juan Evangelista. Sí, el mejor amigo de Jesús. Se conocieron un día que Juan y su hermano Santiago estaban echando las redes en el mar de Galilea. Jesús también echaba redes pero de otro tipo. A Él le interesaba pescar hombres y los dos hermanitos se enredaron en su red.

La imagen que tenemos de san Juan es la de un santo delicado y dulce que en la Última Cena recostó su cabeza en el pecho de Jesús y que estuvo también en el Calvario, donde Jesús le regaló como madre a su propia madre. La cuestión es que, al comienzo, no debía ser así. De hecho Jesús, que conoce a la gente mejor que nadie, les puso a los dos hermanitos el mote de “los truenos” porque seguramente eran de esas personas que explotan antes de que las mires.

En todo caso su seguimiento del Maestro fue de tal calibre que cambió por completo su vida y su carácter y llegó a convertirse en el amigo más cercano del Salvador, el discípulo que nunca lo abandonó, el que acudió como una flecha al sepulcro en cuanto escuchó la noticia de que había resucitado, el que no necesitó ver para creer, el que dicen que vivió más de cien años, el único que no murió martirizado. Y el que, finalmente, nos dejó el testamento de vida eterna de Jesús a través del cuarto Evangelio.

Hoy los Juanes tienen otro motivo para celebrar.

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miércoles, 26 de diciembre de 2018

26 DE DICIEMBRE: Martirio de San Estaban (lecturas)


Hechos de los apóstoles 6,8-10;7,54-60
Salmo 30,3cd-4.6 y Sab 16bc-17: 
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu
Mateo 10,17-22

Hechos de los apóstoles 6,8-10;7,54-60

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.» Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.» Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y, con estas palabras, expiró.

Salmo 30,3cd-4.6 y Sab 16bc-17
R/. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirigeme y guíame.
R/. A tus manos, Señor, 
encomiendo mi espíritu

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción.
R/. A tus manos, Señor, 
encomiendo mi espíritu

Líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
R/. A tus manos, Señor, 
encomiendo mi espíritu

Mateo 10,17-22

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará.»

sábado, 22 de diciembre de 2018

22 de diciembre (Lecturas de la Misa)

Samuel 1,24-28
Salmo 1Sam 2,1.45.6-7.8abcd: 
Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador
Lucas 1,46-56

Samuel 1,24-28

En aquellos días, cuando Ana hubo destetado a Samuel, subió con él al templo del Señor, de Siló, llevando un novillo de tres años, una fanega de harina y un odre de vino. El niño era aun muy pequeño. Cuando mataron el novillo, Ana presentó el niño a Elí, diciendo: «Señor, por tu vida, yo soy la mujer que estuvo aquí junto a ti, rezando al Señor. Este niño es lo que yo pedía; el Señor me ha concedido mi petición. Por eso se lo cedo al Señor de por vida, para que sea suyo.»
Después se postraron ante el Señor.

Salmo 1Sam 2,1.45.6-7.8abcd
Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador

Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación.
R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador

Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía.
R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.
R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador

Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria.
R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador

Lucas 1,46-56

En aquel tiempo, María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

martes, 18 de diciembre de 2018

Adviento: 18 de diciembre (Lecturas)

Jeremías 23,5-8
Salmo 71: Que en sus días florezca la justicia, 
y la paz abunde eternamente
Mateo 1,18-24

Jeremías 23,5-8

«Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: "El-Señor-nuestra-justicia". Por eso, mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que no se dirá: "Vive el Señor, que sacó a los israelitas de Egipto", sino que se dirá: "Vive el Señor, que sacó a la raza de Israel del país del Norte y de los países adonde los expulsó, y los trajo para que habitaran en sus campos".»

Salmo 71,1-2.12-13.18-19:
R/. Que en sus días florezca la justicia, 
y la paz abunde eternamente

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.
R. Que en sus días florezca la justicia, 
y la paz abunde eternamente

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres.
R. Que en sus días florezca la justicia, 
y la paz abunde eternamente

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso;
que su gloria llene la tierra. ¡Amén, amén!
R. Que en sus días florezca la justicia, 
y la paz abunde eternamente

Mateo 1,18-24

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".» Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

lunes, 17 de diciembre de 2018

San Josep Manyanet i Vives: "La familia es el pilar de la sociedad y la paternidad es como un sacerdocio", por Isabel Orellana Vilches


«Profeta de la Sagrada Familia. Fue un incansable apóstol que extendió en España, puntos diversos de Europa y de América el amor que le profesó. Es impulsor del templo expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona, obra de Gaudí»

El «evangelio de la familia» tuvo en él a su más insigne difusor. Hoy continúa alumbrando con sus enseñanzas a una sociedad que necesita modelos para caminar, y especialmente a quienes se han comprometido con un proyecto de vida en común.

Es posible que haber nacido en el seno de una familia numerosa y creyente influyese en su acontecer marcándole con un amor singular a la Sagrada Familia. Nació el 7 de enero de 1833 en Tremp, Lleida, España. Su madre, artífice de su amor a María, siguió la bellísima tradición de consagrarle a la Virgen bajo la advocación de Valldeflors, a la que se honraba en la localidad porque era su patrona.

Sintiendo la llamada al sacerdocio recibió formación en Barbastro primeramente, y luego en seminarios de Lleida y Urgell costeándose él mismo los estudios con su trabajo. Virtuoso hombre de oración, devoto de la Eucaristía, prudente y sensible, con encomiable espíritu de servicio, después de ser ordenado sacerdote el 9 de abril de 1859 fue de impagable ayuda para el prelado de Urgell que lo tuvo a su lado durante doce años. Fue su secretario particular, mayordomo, vicesecretario de cámara, secretario de visita pastoral y también se ocupó de la biblioteca del seminario.

En esos años de ejercicio pastoral en la Seu d’Urgell acrecentó su convicción de que la familia es el pilar de la sociedad. Porque ciertamente los valores que se aprenden en ella en gran medida condicionan el resto de la vida; es clave en la educación y enseña el modo de afrontar las vicisitudes y contingencias que se van presentando. «Los primeros y principales educadores de la tierna juventud deben ser los propios padres». La paternidad tenía para él tal valor que no dudaba en calificarla «como un sacerdocio». Y «el principal cuidado de los padres de familia es aprender y saber gobernar su casa en el servicio de Dios»[…]. «La casa y la familia fundadas sin la bendición de Dios no pueden vivir en buena paz y armonía cristianas».Si el devenir de un hogar está anclado en el modelo que ofrece la Sagrada Familia los frutos no se hacen esperar. Josep fue consciente de que la sociedad precisaba este referente inequívoco. «La Sagrada Familia debe ser el modelo de todas las demás familias, si desean paz en la tierra y aspiran a la eterna felicidad». Decía también que «el mundo es como una familia cuyo Padre es Dios».

Tomó conciencia de la importancia de tutelar de forma exquisita la educación dirigida a niños y a jóvenes; sería un semillero de gracias vertidas en la sociedad a través de ellos. De modo que, con este objetivo evangelizador, puso en marcha en 1864 los Hijos de la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Y diez años más tarde fundó las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret.

Al emprender su obra, pensaba, sobre todo, en ese colectivo infantil y juvenil que no tenía recursos económicos: «Los ricos tienen colegios para educar a sus hijos; hagamos colegios para educar e instruir a los hijos de los obreros». Estaba convencido de que «los padres prefieren más dejar al hijo sabio que rico de bienes temporales».

En medio de conflictos políticos sufrió persecución y clausura de uno de sus centros, pero continuó su labor sin arredrarse. Durante cuatro décadas, marcadas por intensa actividad, se mantuvo al frente de sus hijos e hijas. Bajo su amparo y tutela se multiplicaron escuelas, colegios, talleres y vías diversas de apostolado en distintos puntos de España, que luego se extendieron a parte de Europa y América. Viéndole trabajar con tanto ahínco, lleno de fe y esperanza, escribiendo textos dirigidos a difundir la devoción por la Sagrada Familia, era difícil adivinar que todo ello procedía de un hombre de frágil salud que, además, debía hacer frente a numerosos contratiempos que le salían al paso. Pero así era. En su costado tenía lo que él solía denominar «las misericordias del Señor», unas llagas abiertas que es fácil imaginar lo que debieron suponer de padecimientos durante los últimos 16 años de su vida.

Fue un ejemplo de fortaleza y fidelidad. Se distinguió también por su predicación. Mantuvo viva hasta el fin la urgencia por difundir lo que Juan Pablo II denominó «evangelio de la familia», diseminado en numerosas obras dirigidas a sus hijos, a los escolares que se formaban en los centros regidos por ellos y a las familias.

Entre otras, fue autor de La Escuela de Nazaret, Casa de la Sagrada Familia (de carácter autobiográfico), Preciosa joya de familia y El espíritu de la Sagrada Familia. Impulsó la revista Sagrada Familia y la construcción del templo expiatorio dedicado a ella en Barcelona, obra monumental del genial arquitecto y siervo de Dios, Antoni Gaudí.

Viendo su quehacer en conjunto, se aprecia el afán de Josep por llevar a todos el amor a Jesús, María y José mostrándolos al mundo como ejemplo a imitar. Y el nombre de los tres fue el que brotó de sus labios cuando le llegó la suprema hora el 17 de diciembre de 1901. Quienes le rodeaban le oyeron decir por última vez lo que tantas veces había expresado: «Jesús, José y María, recibid cuando yo muera el alma mía», jaculatoria que incontables familias han enseñado a recitar a sus hijos desde niños para que la rezaran poco antes de conciliar el sueño. Juan Pablo II lo beatificó el 25 de noviembre de 1984 y él mismo lo canonizó el 16 de mayo de 2004.

Fuente: Isabel Orellana Vilches, Zenit

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San Josep Manyanet y Vives (1833-1901), Apóstol de la Sagrada Familia


Josep Manyanet nació el 7 de enero de 1833 en Tremp (Lleida, España), en el seno de una familia numerosa y cristiana. Fue bautizado el mismo día y, a la edad de 5 años, fue ofrecido por su madre a la Virgen de Valldeflors, patrona de la ciudad. Tuvo que trabajar para completar los estudios secundarios en la Escuela Pía de Barbastro y los eclesiásticos en los seminarios diocesanos de Lleida y Urgell. Fue ordenado sacerdote el 9 de abril de 1859.

Tras doce años de intenso trabajo en la diócesis de Urgell al servicio del obispo, en calidad de paje y secretario particular, mayordomo de palacio, bibliotecario del seminario, vicesecretario de cámara y secretario de visita pastoral, se sintió llamado por Dios para hacerse religioso y fundar dos congregaciones religiosas.

Fundador y apóstol de la Sagrada Familia

Contando con la aprobación del obispo, en 1864, fundó a los Hijos de la Sagrada Familia Jesús, María y José, y en 1874, a las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret, con la misión de imitar, honrar y propagar el culto a la Sagrada Familia de Nazaret y procurar la formación cristiana de las familias, principalmente por medio de la educación e instrucción católica de la niñez y juventud y el ministerio sacerdotal.

Con oración y trabajo constantes, guió e impulsó a lo largo de casi cuarenta años la formación y expansión de los institutos, abriendo escuelas, colegios y talleres y otros centros de apostolado en varias poblaciones de España. Hoy, los dos institutos están presentes en países de Europa, las dos Américas y África.

Especialmente llamado por Dios para presentar al mundo el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret, escribió varias obras y opúsculos para propagar la devoción a la Familia de Jesús, María y José, fundó la revista La Sagrada Familia y promovió la erección, en Barcelona, del templo expiatorio de la Sagrada Familia, obra del arquitecto siervo de Dios Antonio Gaudí, destinado a perpetuar las virtudes y ejemplos de la Familia de Nazaret y ser el hogar universal de las familias.

Su pensamiento

San Josep Manyanet predicó abundantemente la Palabra de Dios y escribió también muchas cartas y otros libros y opúsculos para la formación de los religiosos y religiosas, de las familias y de los niños, y para la dirección de los colegios y escuelas/talleres. Sobresale La Escuela de Nazaret y Casa de la Sagrada Familia (Barcelona 1895), su autobiografía espiritual, en la cual, mediante unos diálogos del alma, personificada en Desideria, con Jesús, María y José, traza todo un proceso de perfección cristiana y religiosa inspirada en la espiritualidad de la casa y escuela de Nazaret.

También Preciosa joya de familia (Barcelona 1899), una guía para los matrimonios y familias, que les recuerda la dignidad del matrimonio como vocación y la importante tarea de la educación cristiana de los hijos.

Para la formación de los religiosos escribió un libro de meditaciones titulado El Espíritu de la Sagrada Familia, en donde describe la identidad de la vocación y misión de las religiosas y religiosos Hijos de la Sagrada Familia en la sociedad y en la Iglesia.

Existe una edición de sus Obras Selectas (Madrid 1991) y está en fase de impresión el primer volumen de sus Obras Completas.

Enfermedades y muerte

Las obras del Padre Manyanet crecieron entre muchas dificultades: ni le faltaron varias dolorosas enfermedades corporales que le atormentaron durante toda su vida. Pero su constancia y fortaleza, nutridas con una profunda adhesión y obediencia a la voluntad de Dios, le ayudaron a superar todas las dificultades.

Minada su salud por unas llagas abiertas en el costado durante 16 años —que llamaba «las misericordias del Señor»—, el 17 de diciembre de 1901, esclarecido en virtudes y buenas obras, volvió a la casa del Padre, en Barcelona, en el colegio Jesús, María y José, con la misma sencillez que caracterizó toda su existencia. Sus últimas palabras fueron la jaculatoria que había repetido tantas veces: Jesús, José y María, recibid cuando yo muera el alma mía.

Sus restos mortales descansan en la capilla/panteón del mismo colegio Jesús, María y José, continuamente acompañados por la oración y el agradecimiento de sus hijos e hijas espirituales y de innumerables jóvenes, niños y familias que se han acercado a Dios, atraídos por su ejemplo y sus enseñanzas.

El testimonio de su santidad

La fama de santidad que le distinguió en vida, se extendió por muchas partes. Por lo que, introducida la Causa de Canonización en 1956, reconocida la heroicidad de sus virtudes en 1982 y aprobado un milagro debido a su intercesión, fue declarado Beato por Juan Pablo II en 1984. Ahora, con la aprobación de un nuevo milagro obrado por su intercesión, está prevista su canonización para el día 16 de mayo de 2004.

La santidad de Josep Manyanet, como afirmó Juan Pablo II, tiene su origen en la Sagrada Familia. Fue llamado por Dios «para que en su nombre sean bendecidas todas las familias del mundo». El Espíritu forjó su personalidad para que anunciara con valentía el «Evangelio de la familia». Su gran aspiración era que «todas las familias imiten y bendigan a la Sagrada Familia de Nazaret»; por ello, quiso hacer un Nazaret en cada hogar, una «Santa Familia» de cada familia.

La canonización del Beato Josep Manyanet sanciona ahora no sólo la santidad, sino también la actualidad de su mensaje nazareno familiar. Es, por eso, el profeta de la familia, el protector de nuestras familias.

+ SOBRE SAN JOSÉ MANYANET  

16 de Diciembre: San José Mañanet, por Celestino Hueso, SF



Hoy celebramos a un santo muy especial, San José Mañanet. Nuestro santo de cabecera. El Apóstol de la familia y la juventud, fundador de las Congregaciones de Hijas e Hijos de la Sagrada Familia.

Se hizo cura, sin becas de ningún tipo. Se pagó los estudios con su propio trabajo, primero como educador de los niños en casa de la familia Morlius y después cómo sirviente en el obispado de Urgell.

Le tocó vivir una época muy complicada con la estructura familiar desmoronada, el ochenta por ciento de la población totalmente analfabeta y la pobreza y la intolerancia campando por sus respetos.

Pensó que las cosas no podían seguir así de ninguna manera y fundó las dos Congregaciones que se habían de dedicar a la reconstrucción de la familia a través de la educación cristiana de los niños y jóvenes, tomando como modelo a la Sagrada Familia.

San José Mañanet sabía perfectamente que la única fuerza capaz de cambiar el mundo es el amor. Por eso “se pasó a vivir con la Sagrada Familia a su casa de Nazaret” y nos la dio como modelo a imitar.

Se le ocurrió, además, la idea de edificar un templo expiatorio en su honor en la ciudad de Barcelona. Idea que llevaría a la práctica el arquitecto Gaudí.

Apóstol incansable de la familia fundó escuelas y colegios hasta en una corbeta (barquito).

Hoy su obra se extiende por Europa, las dos Américas y África.

Pasó definitivamente a la casa de la Sagrada Familia en el cielo el 17 de Diciembre de 1901.

Sus restos reposan en el Santuario que lleva su nombre en el Barrio de San Andrés de Palomar en Barcelona. Si queréis visitarlo las puertas están abiertas para todos.

¡Ah! Recuerdo que hoy empieza la Novena de Navidad

Felicidades a todas las familias en el día de su Apóstol y también a los Josés.

Buen día del Señor para todos.

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sábado, 15 de diciembre de 2018

SÁBADO DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO (Lecturas)

Eclesiástico 48,1-4.9-11
Salmo 79,2ac.3b.15-16.18-19
Oh Dios, restáuranos, 
que brille tu rostro y nos salve
Mateo 17,10-13

Eclesiástico 48,1-4.9-11

Surgió Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido. Les quitó el sustento del pan, con su celo los diezmó; con el oráculo divino sujetó el cielo e hizo bajar tres veces el fuego. ¡Qué terrible eras, Elías!; ¿quién se te compara en gloria? Un torbellino te arrebató a la altura; tropeles de fuego, hacia el cielo. Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle, para reconciliar a padres con hijos, para restablecer las tribus de Israel. Dichoso quien te vea antes de morir, y más dichoso tú que vives.

Salmo 79,2ac.3b.15-16.18-19
Oh Dios, restáuranos, 
que brille tu rostro y nos salve

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece;
despierta tu poder y ven a salvarnos.
R. Oh Dios, restáuranos, 
que brille tu rostro y nos salve

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa.
R. Oh Dios, restáuranos, 
que brille tu rostro y nos salve

Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.
R. Oh Dios, restáuranos, 
que brille tu rostro y nos salve

Mateo 17,10-13


Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús: "¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?" Él les contestó: "Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos." Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan, el Bautista.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

3 detalles impresionantes de la tilma


Hace casi 500 años, Nuestra Madre se apareció a San Juan Diego, un indígena de México y le pidió que se construyese un templo. Como prueba, su imagen quedó impresa en la tilma del indígena. Este manto que se encuentra expuesto en la Basílica de Nuestra Señor de Guadalupe, en Ciudad de México, uno de los lugares de peregrinación que más personas recibe al año.

Esta imagen tiene muchos detalles y estos 3 nos parecen impresionantes:

Figuras en los ojos

El manto fue analizado digitalmente por el ingeniero peruano José Aste Tönsmann, del Centro de Estudios Guadalupanos de México. El proceso digital usado fue el mismo que se utiliza en los satélites o sondas espaciales para transmitir información visual del espacio.

En el estudio se descubrieron 13 figuras en el iris y la pupila de los ojos de María. Los ojos de la Virgen muestran la escena cuando san Juan Diego mostraba la imagen del Obispo Fray Juan de Zumárraga.

No es una pintura

En el siglo XVII se hizo un estudio que trataba de copiar la imagen en tilmas como la del santo. Fue muy difícil replicarlo, pero las réplicas conseguidas no duraron más de 20 años ya que naturalmente se denigraban. Hay que recordar que la imagen impresa en la tilma de San Juan Diego tiene ahí 500 años.

Sus colores no son naturales

La tinta de la imagen es hasta ahora inexplicable. El premio Nobel de Química, Richard Kuhn realizó un análisis de la imagen. Descubrió que los tintes utilizados no son animales, vegetales ni minerales. Como la impresión sintética no existía en aquella época, es inexplicable científicamente cómo llegó la imagen ahí.

Fuente: ChurchPop

+ SOBRE NTRA. SRA. DE GUADALUPE

martes, 11 de diciembre de 2018

11 de diciembre: san Dámaso

San Dámaso, primer Papa de origen hispano (305-384)


Su padre, Antonio, era español. El nombre de su madre, Laurencia (Lorenza), hasta principios del siglo XX no era conocido. Dámaso nació probablemente en España hacia el año 305 pero creció en Roma y prestó sus servicios en la iglesia de San Lorenzo mártir.

Elección conflictiva

Fue elegido Papa por gran mayoría en octubre del año 366, sin embargo, los seguidores ultra conservadores del difunto papa Liberio lo rechazaron y escogieron al diácono Ursino (o Ursicino), a quien consagraron de modo irregular e intentaron sentarlo en la silla de Pedro con violencia y llegando al derramamiento de sangre. Detalles de este escandaloso conflicto están relatados en el “Libello Precum” (P.L., XIII, 83-107) de forma tendenciosa por Faustino y Marcelino, dos presbíteros contrarios a Dámaso (cf. también Ammianus Marcellinus, Rer. Gest, XXVII, c. 3).

El emperador Valentiniano reconoció a Dámaso y desterró a Ursino a Colonia en el año 367 aunque posteriormente pudo ir Milán. Los partidarios arrianos del antipapa no dejaron de incordiar al papa Dámaso a quien acusaron de adulterio ante la corte imperial en el 378. El papa Dámaso fue exonerado de la acusación primero por el emperador Graciano (Mansi, Coll. Conc. III, 628) y poco después por un sínodo romano de cuarenta y cuatro obispos (Liber Pontificalis, ed. Duchesne, s.v.; Mansi, op. cit., III, 419) que terminó excomulgando a sus acusadores.

Defensor de la fe y la unidad

Dámaso defendió con vigor la fe católica en una época de graves peligros. En dos sínodos romanos (368 y 369) condenó el Apolinarismo y Macedonianismo; también envió legados al Concilio de Constantinopla (año 381), convocado contra las herejías mencionadas.

En el sínodo romano del año 369 (o 370) Auxentio, el Obispo arriano de Milán fue excomulgado; mantuvo la sede hasta su muerte, en el año 374, facilitando la sucesión a san  Ambrosio.

El hereje Prisciliano, condenado por el Concilio de Zaragoza (año 380) atrajo a Dámaso, pero en vano (Prisciliano era natural de Galicia, España y hay eruditos que consideran a Dámaso o a su familia también gallega).

San Dámaso y san Jerónimo

Dámaso animó a san Jerónimo a realizar su famosa revisión de las versiones latinas más tempranas de la Biblia. Durante algún tiempo, san Jerónimo también fue su secretario particular (Ep. 123, n. 10).

Un canon importante del Nuevo Testamento fue proclamado por él en el sínodo romano del año 374.

Con la Iglesia Oriental

La Iglesia Oriental recibió gran ayuda y estímulo de Dámaso contra el arrianismo triunfante, en la persona de san Basilio de Cesárea; el papa, sin embargo, mantuvo cierto grado de suspicacia hacia el gran doctor de Capadocia.

Con relación al Cisma Meletiano en Antioquía, Dámaso, Atanasio y Pedro de Alejandría, simpatizaron con el partido paulino por ser el mejor representante de la ortodoxia de Nicea; a la muerte de Meletio trabajó para afianzar en la sucesión a Paulino excluyendo a Flaviano (Socrates, Hist.  Eccl., V, 15).

El cristianismo, religión del estado

Apoyó la petición de los senadores cristianos ante el Emperador Graciano para el retirar el altar de Victoria del Senado (Ambrosio, Ep. 17, n. 10) y dio la bienvenida al decreto de Teodosio I, “Del fide Católica” (27 Feb. 380) que declaraba como la religión del estado romano la doctrina que san Pedro había predicado a los romanos y de la cual Dámaso era su cabeza suprema (Cod. Theod., XVI, 1, 2).

Cuando, en el año 379, la Iliria fue separada del Imperio de Occidente, Dámaso se movió para salvaguardar la autoridad de la Iglesia romana creando una vicaría apostólica y nombrando para ella a Ascolio, Obispo de Tesalónica; éste es el origen del importante Vicariato Papal durante mucho tiempo ligado a la sede.

Supremacía eclesiástica de la sede de Roma

La primacía de la Sede de Roma fue defendida vigorosamente por este Papa con actas y decretos imperiales; entre los pronunciamientos importantes sobre este tema esta la afirmación (Mansi, Coll. Conc., VIII, 158) que basa la supremacía eclesiástica de la Iglesia Romana en las propias palabras de Jesucristo (Mt 16,18) y no en decretos conciliares.

El prestigio aumentado de los primeros decretales papales, habitualmente atribuido a su sucesor, Siricio (384-99), muy probablemente debe ser atribuido al papado de Dámaso (“Cánones Romanorum ad Gallos”; Babut, “Las decretales más antiguas”, París, 1904).

El desarrollo de la administración papal, sobre todo en Occidente, se pudo confundir a veces con pretensiones mundanas, lo cual llegó a afectar las costumbres del clero romano cuyo estilo de vida fue reprobado por san  Jerónimo, cosiguiendo que un decreto del emperador Valentiniano dirigido al papa el 29 de julio del 370 prohibiera a los eclesiásticos y monjes pedir a viudas y huérfanos la ofrenda a la Iglesia sus regalos y herencias. Por su parte, el papa hizo que este decreto fuese observado.

Dámaso restauró la Iglesia de san Lorenzo e hizo que albergara los archivos de la Iglesia Romana. En la Vía Argentina, también construyó una basilicula, o pequeña iglesia, cuyas ruinas fueron descubiertas en 1902 y 1903, y donde, según el “Liber Pontificalis”, el papa fue enterrado junto con su madre y su hermana. El descubridor, Monseñor Wilpert, encontró también el epitafio de la madre del papa de la que no se sabía hasta entonces que su nombre era Lorenza, ni tampoco que había vivido los sesenta años de su viudez al servicio de Dios, y que murió a los ochenta y nueve  años, después de haber visto a la cuarta generación de sus descendientes.

Dámaso construyó en el Vaticano un baptisterio en honor de san Pedro y gravó en él una de sus inscripciones artísticas todavía conservada en las criptas vaticanas. Desecó esa zona subterránea para que los cuerpos que se enterraran allí (beati sepulcrum juxta Petri) no se vieran afectados por agua estancada o por inundaciones. Su devoción a los mártires romanos ahora es muy bien conocida y se debe particularmente a los trabajos de Juan Bautista De Rossi.

Impulsó el culto a los mártires

San Dámaso ha merecido el título de “Papa de las catacumbas”. Propagó el culto a los mártires, restaurando los cementerios suburbanos donde reposaban sus cuerpos; apoyó la investigación para encontrar sus tumbas; honró a los mártires con bellas inscripciones métricas que después grababa en hermosas letras capitales su calígrafo Furio Dionisio Filócalo, cuyos trazos todavía podemos admirar hoy en alguna lápida que nos ha llegado de entre el medio centenar que debió esculpir.

Constantino había levantado en honor de los mártires espléndidas basílicas, como las de san Pedro, san Pablo, san Lorenzo y santa Inés. Pero no era posible hacer otro tanto con los que yacían enterrados en los lóbregos subterráneos de las catacumbas pues hubieran hecho falta sumas enormes. La idea de san Dámaso fue darles veneración en los mismos lugares de su enterramiento, según la tradición romana, que ligó siempre el culto a la tumba del mártir. Para facilitar la visita de los fieles era necesario abrir nuevas entradas, ensanchar las escaleras, adornar las salas o cubículos donde reposaban los cuerpos santos. El papa Dámaso se entregó con entusiasmo a esta obra. La cripta de los Papas del siglo lll, uno de los más sagrados recintos de la cristiandad, fue adornada con columnas, arquitrabes y cancelas, y colocó una de sus famosas inscripciones, que todavía puede leerse, recompuesta en pedazos: Hic congesta iacet quaeris si turba piorum Corpora sanctorum retinente veneranda sepulcra: “Si los buscas, encontrarás aquí la inmensa muchedumbre de los santos. Sus cuerpos están en los sepulcros venerables, sus almas fueron arrebatadas a los alcázares del cielo…”

Dámaso emprendió esta obra de exaltación de los mártires en agradecimiento por haber conseguido la reconciliación del clero tras el cisma de Ursino.

Los poemas damasianos reflejan el entusiasmo y el afecto que mostraba hacia los atletas de Cristo: “Amado de Dios que seas propicio a Dámaso te pido ¡oh santo Tiburcio!  O en el de Santa Inés: “¡Oh santa de toda mi veneración, ejemplo de pureza!, que atiendas las plegarias de Dámaso te pido, ínclita mártir”.

Dámaso introdujo el culto de los mártires en Roma. Al fundar un “título” o iglesia parroquial en su propia casa según la costumbre, le dió su propio nombre: “in Damaso”, pero ligándola al recuerdo del mártir español san Lorenzo. Aunque la iglesia estaba dedicada a Cristo, al poner el nombre del santo diácono como una invitación a honrarle, sentó un precedente que evolucionaría con gran rapidez. Las iglesias se empezaron a dedicar a los santos. El nombre del fundador caería en desuso y quedaría el del patrón.

Muerte del papa Dámaso

Dámaso murió casi octogenario el 11 de diciembre de 384. Con anterioridad, había manifestado su deseo de ser enterrado en la cripta del cemeterio de san Calixto, pero por humildad se hizo preparar para él y su familia una basílica funeraria en la vía Ardeatina, no lejos del área donde estaban los mártires queridos.

Esta capilla se presentaba a los peregrinos medievales como una etapa entre Roma y la visita de las catacumbas. Dámaso compuso tres epitafios; para su madre, su hermana y el suyo. Este es particularmente humilde y lleno de fe. Recuerda la resurrección de Lázaro por Cristo y termina con esta hermosa frase: “De entre las cenizas hará resucitar a Dámaso, porque así lo creo“.

Sus reliquias fueron llevadas posteriormente a la iglesia de San Lorenzo in Damaso y están conservadas debajo del altar mayor. Su gran amigo san Jerónimo hizo de él este hermoso elogio en su tratado De la virginidad: “Vir egregius et eruditus in Scripturis, virgo virginis Ecclesiae doctor: Varón insigne e impuesto en la ciencia de las Escrituras, doctor virgen de la Iglesia virginal”.

Liturgia dominical

La liturgia también le es deudora de sabias reformas y a san Dámaso se debe la introducción en la misa, conforme a la costumbre palestinense, del canto del aleluya los domingos y la reforma del viejo cursus salmódico para darle un carácter más popular.

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11 de Diciembre: San Dámaso, por Celestino Hueso SF


Los primeros siglos del cristianismo fueron muy duros. Ser cristiano significaba jugarse el pellejo en cada esquina. Las persecuciones se sucedían con mucha frecuencia y son innumerables los mártires de la época.

A san Dámaso no le tocaron ya las persecuciones, pero muchas de las historias de santos famosos se las debemos a él, que dedicó buena parte de su vida a escribir los epitafios de los mártires.

Fue secretario de dos papas y cuando lo eligieron a él tomó decisiones trascendentales en la historia de la Iglesia. Se buscó como secretario nada más y nada menos que a san Jerónimo y le encargó traducir la Biblia a la lengua que hablaba el pueblo, la lengua vulgar a fin de que todos pudieran degustar la palabra de Dios. No olvidemos que la lengua que hablaba el pueblo era el latín.

Por todo lo dicho a esta traducción de la Biblia se la llamó Vulgata y es la que ha usado la Iglesia durante quince siglos.

La segunda decisión importante fue añadir al final de las oraciones el Gloria al Padre...

Por lo demás Dámaso fue la humildad personificada de tal manera que en su epitafio, redactado por él mismo dice “Yo, Dámaso, hubiera querido ser sepultado junto a las tumbas de los santos, pero tuve miedo de ofender su santo recuerdo. Espero que Jesucristo que resucitó a Lázaro, me resucite también a mí en el último día”

Con todos los santos se encuentra celebrando una gran fiesta en el banquete del Reino.

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lunes, 10 de diciembre de 2018

¿Por qué la Virgen de Loreto es la patrona del Ejército del Aire?


El 10 de diciembre se celebra la festividad de la Virgen de Loreto, patrona del Ejército del Aire. Pero… ¿a qué se debe la elección de esta Virgen en España como patrona de las Fuerzas Aéreas españolas? La tradición se remonta al 7 de diciembre de 1920 cuando el Rey Alfonso XIII, previa información y petición del provicario general Castrense, pone bajo el patrocinio de Nuestra Señora de Loreto. Previamente, el Papa Benedicto XV, por decreto del 24 de marzo de 1920, declaró y constituyó a Nuestra Señora de Loreto patrona de todos los aeronautas.

La decisión del Papa se tomó porque la Virgen de Loreto (lugar poblado de laureles en latín) está vinculada al traslado milagroso de la casa donde nació la madre de Jesucristo de Nazaret hasta Croacia, primero, y luego al monte de laureles, en el territorio de Recanati (Italia). Cuenta la leyenda que fue trasladada por los ángeles tras una invasión mameluca, aunque otros cuestionan este hecho y aluden a un traslado por vía marítima.

«Esta tradición narra que en el año 1291, cuando los cruzados se vieron obligados a abandonar Tierra Santa, la Casa de la Virgen donde se encarnó el hijo de Dios y donde pasó la mayor parte de su vida junto a la Virgen María y San José (Lc 2,51-52) en Nazaret (Palestina) fue transportada mediante misterio angélico desde Nazaret a Tersaco, en Dalmacia, y desde allí, en la noche del 10 de diciembre de 1294, al monte de laureles, en el territorio de Recanati (Italia)».

El Santuario de la Virgen de Loreto se levantó en el siglo XIV. En su interior se encuentra la Santa Casa. Desde entonces la localidad italiana de Loreto se ha convertido en un centro de peregrinación.

Otros países de tradición hispánica como Argentina, Colombia, Chile, Venezuela o Perú también asumieron a esta virgen como la patrona de sus fuerzas aéreas y de sus aviadores.

Autor: Esteban Villarejo

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10 de diciembre: Virgen de Loreto, por Celestino Hueso, SF


Adviento es una invitación a caminar hacia el que viene para que la espera no se haga larga y el encuentro sea más gozoso. Significa allanarle el camino y prepararle la casa. La casa somos cada uno de nosotros y el que viene es nada más y nada menos que Jesucristo.

Por eso las figuras clave del Adviento son la virgen María y san José. Nadie como ellos ha sabido esperar al Hijo de Dios haciendo camino de santidad.

Digo todo esto porque hoy celebramos nuevamente a la Virgen en esa casa que supo preparar para el Señor.

Dice la leyenda que la santa casa de Loreto es la misma de la Sagrada Familia en Nazaret que fue traída por los aires por parte de los ángeles para librarla de la destrucción en la época de las cruzadas. Por eso la Virgen de Loreto es patrona de la aviación.

En realidad parece que fue construida con materiales traídos de Nazareth hacia el año 1200 y que desde entonces se ha venido celebrando allí a la Sagrada Familia.

Por el santuario de Loreto han pasado varios Papas y un montón de santos entre ellos san José Mañanet, fundador de las Hijas e Hijos de la Sagrada Familia, Congregación a la que pertenezco.

Desde allí se nos invita a imitar a la Familia Santa, haciendo de cada una de nuestras casas un hogar al estilo de Nazareth, donde reine siempre el amor.

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jueves, 6 de diciembre de 2018

Oración a San Nicolás


¡Oh bienaventurado San Nicolás!
a quién Dios ha glorificado con innumerables milagros
manifestando su voluntad de que acudamos a ti,
en los momentos difíciles de nuestra vida,
confiados en tu protección.

¡Oh portento de caridad!
al que acuden las familias,
los pobres, los enfermos, los comerciantes,
los empleados, los presos, los niños,
las doncellas en peligro;
yo, humildemente te pido
me alcances la gracia que de ti espero,
confiado en tu protección,
la que nunca niegas a tus devotos,
para que favorecidos por tus bondades,
cantemos una vez más las misericordias del Señor,
y las maravillas de sus santos.

¡Providentísimo San Nicolás!
no me abandones.

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San Nicolás de Mira, también conocido como Nicolás de Bari


Obispo de Myra en Licia, murió el 6 de diciembre del año 345 ó 352. Aunque es uno de los santos más populares en las iglesias griega y latina, hay poca información sobre él excepto que fue obispo de Myra en el siglo IV.

Nació en Patara, una ciudad de Licia en Asia Menor; en su juventud hizo una peregrinación a Egipto y Palestina; poco después de su regreso fue nombrado obispo de Myra; fue enviado a prisión durante la persecución de Diocleciano, y liberado después del ascenso de Constantino; estuvo presente en el Concilio de Nicea. En 1087 unos mercaderes italianos robaron su cadáver en Myra y lo trasladaron a Bari, Italia.

Los cuantiosos milagros atribuidos a san Nicolás, tanto antes como después de su muerte, se derivan de una larga tradición. Existen motivos para poner en duda su presencia en Nicea, ya que su nombre no aparece en ninguna de las antiguas listas de obispos participantes.

La veneración que se le da en la iglesia griega es muy antigua y especialmente popular en Rusia. Ya en el siglo VI el emperador Justiniano I construyó una iglesia en su honor en Constantinopla, y su nombre aparece en la liturgia atribuida a san Crisóstomo.

En Italia, la veneración a este santo parece haber empezado con el traslado de sus reliquias a Bari, pero en Alemania empezó bajo el reinado de Otón II, probablemente porque su esposa, Teofanía, era griega.

Se sabe que el obispo Reginaldo de Eichstaedt (f. 991) escribió el poema "Vita S. Nicholai".

El paso de los siglos no ha reducido la popularidad de este santo. Los siguientes lugares lo honran como santo patrono: Grecia, Rusia, el Reino de Nápoles, Sicilia, Lorena, la Diócesis de Liège; muchas ciudades de Italia, Alemania, Austria y Bélgica; Campen en Holanda; Corfú en Grecia; Friburgo en Suiza; y Moscú en Rusia. También es patrono de los marineros, comerciantes, panaderos, viajeros, niños, etc.

Las imágenes que suelen representarlo en diversas obras de arte son tan variadas como sus supuestos milagros. En Alemania, Suiza y Holanda acostumbran hacerlo proveedor secreto de regalos para los niños el 6 de diciembre, el día que la iglesia celebra su fiesta; en los Estados Unidos y algunos otros países, se ha identificado a san Nicolás con “Santa Claus”, quien distribuye regalos entre los niños la víspera de Navidad. Sus reliquias aún se conservan en la iglesia de San Nicolás en Bari; todavía en la actualidad se dice que brota de ellas una sustancia aceitosa, conocida como maná de san Nicolás, muy apreciada por sus poderes medicinales.

Las leyendas tradicionales de san Nicolás fueron recopiladas y escritas por primera vez en la Grecia del siglo X por Metafrastes. Están impresas en P.G. 116 sq.

Fuente: Enciclopedia Católica Online

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San Nicolás: todo lo repartía entre los pobres


Por haber sido tan amigo de la niñez, en su fiesta se reparten dulces y regalos a los niños, y como en alemán se llama "San Nikolaus", lo empezaron a llamar Santa Claus, siendo representado como un anciano vestido de rojo, con una barba muy blanca, que pasaba de casa en casa repartiendo regalos y dulces a los niños.

De San Nicolás escribieron san Juan Crisóstomo y otros grandes santos, pero su biografía fue escrita por el Arzobispo de Constantinopla, san Metodio.

Desde niño se caracterizó porque todo lo que conseguía lo repartía entre los pobres. Unos de sus tíos era obispo y fue éste quien lo consagró como sacerdote, pero al quedar huérfano, el santo repartió todas sus riquezas entre los pobres e ingresó a un monasterio.

Según la tradición, en la ciudad de Mira, en Turquía, los obispos y sacerdotes se encontraban en el templo reunidos para la elección del nuevo obispo, ya que el anterior había muerto. Al fin dijeron: "Elegiremos al próximo sacerdote que entre al templo". En ese momento sin saber lo que ocurría, entró Nicolás y por aclamación de todos fue elegido obispo. Fue muy querido por la cantidad de milagros que concedió a los fieles.

En la época de Licino, quien decretó una persecución contra los cristianos, Nicolás fue encarcelado y azotado. Con Constantino fueron liberados él y los demás prisioneros cristianos. Se dice que el santo logró impedir que los herejes arrianos entrasen a la ciudad de Mira.

El santo murió el 6 de diciembre del año 345. En oriente lo llaman Nicolás de Mira, por la ciudad donde fue obispo, pero en occidente se le llama Nicolás de Bari, porque cuando los mahometanos invadieron a Turquía, un grupo de católicos sacó de allí, en secreto, las reliquias del santo y se las llevó a la ciudad de Bari, en Italia.

En esta ciudad se obtuvieron tan admirables milagros por su intercesión, que su culto llegó a ser sumamente popular en toda Europa. Es Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía.

Fuente: aciprensa.com

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lunes, 3 de diciembre de 2018

3 de diciembre: San Francisco Javier

La alegría de san Francisco Javier


Un testimonio sobre la alegría y el contento que transpiraba por todos los poros San Francisco Javier es aquel que —desde la isla de la Mora, tierra salvaje y estéril en donde al misionero todo le falta— escribe él mismo, de su puño y letra, en una carta a San Ignacio de Loyola:

«Los peligros a que estoy expuesto y los trabajos a que me entrego sólo por amor de Dios son para mí fuentes inagotables de alegrías espirituales. De manera que en estas islas, en donde todo falta, casi se me ofusca la vista por las lágrimas de alegría que vierto continuamente. No me acuerdo haber sentido nunca tan íntima delicia, y estas consolaciones del alma son tan puras, tan plenas y continuas, que por ellas se me quita enteramente la sensación de los sufrimientos corporales.»

Una vida entregada a los demás es siempre fuente de alegría.

«La mayor alegría de los cristianos es que a ellos es dado, con su misma pobreza, comprar el reino de los cielos», escribía San Agustín. Para gustar de la alegría hay que haber aprendido —ante las dificultades, las cruces, los fracasos— a entregarse con generosidad a Dios y a los hombres.

+ SOBRE FRANCISCO JAVIER  

San Francisco Javier: la clave de su éxito, por el P. Segundo Llorente SJ, misionero en Alaska durante 40 años


El fracaso aparente de Javier y su abandono final apenas tienen precedente en la Historia de la Iglesia. Conquistas espirituales nunca vistas, planes, ambiciones, sueños divinos. Poco a poco Dios se lo fue quitando todo; le despojó como despojaron a Jesucristo al subir al Calvario; le dejó solo con un chino en una isla pequeña perdida en el mar infinito. Cuando le tiene acorralado y sin salida, le quita la salud. Cae enfermo, y como no tiene casa propia donde reclinar su cabeza, le dan de limosna una choza de paja batida por el viento frigidísimo de diciembre que se acercaba. No hay cama ni médico ni sacerdote. Nadie en el mundo sabe que el P. Francisco está enfermo. Lo que pasó entre Javier y Dios lo vieron las ángeles que le circundaban admirados.

Javier murió solo, sin sacramentos, lejos de Navarra y del P. Ignacio a quien escribía de rodillas. Luego de expirar en aquella soledad, le metieron en una caja con cuatro sacos de cal viva. Cavaron una hoya muy honda y Antonio le enterró con la ayuda de un portugués, un chino y dos esclavos. Total cinco personas. Escribe Antonio que no asistieron más al entierro porque hacía mucho frío. No llegaron a media docena los que asistieron al entierro.

Pudo parecer que todo había terminado allí. Los que han sido testigos de las procesiones y fiestas solemnísimas que ha suscitado en el mundo el paso triunfal del brazo de San Francisco Javier, podrán entender mejor cómo aquel funeral de Sanchón medio a escondidas fue luego seguido por manifestaciones de primera magnitud en los tiempos modernos. Dios, si vale la frase, disfruta en guasearse del mundo mostrando con una ironía manifiesta lo que le agrada y lo que le desagrada. Le desagradan el egoísmo, la soberbia y el apegamiento a lo terreno en cualquier forma que sea. Le agradan la caridad, la humildad y el desasimiento de todo lo terreno por amor a Él.

El P. Francisco mató y enterró el «yo» maldito que todos llevamos en las carnes y vigiló cauteloso para que no resucitara. Se entregó a Dios no negándole nada que le pidiese; y mientras más le pedía Dios, más le daba a Dios Javier. Entonces Dios, para no dejarse vencer en generosidad, le dio primero un trono de gloria en el cielo al lado de los Apóstoles, y en la tierra triunfos apoteósicos en que no soñaba ciertamente Javier cuando salió calenturiento de la nave para la choza de paja llevando de limosna debajo del brazo unas almendras y unos calzones de paño. Somos muchos los que venimos a misiones como Javier; pero en 400 años no hemos visto quien le iguale; o por lo menos Dios no nos ha querido manifestar a ninguno. Tal vez no hemos sabido matar y enterrar hasta que se pudra este «yo» traidor que se quiere apropiar la gloria que es debida a solo Dios.

+ SOBRE FRANCISCO JAVIER

3 de Diciembre: San Francisco Javier, por Celestino Hueso, SF


Javier, en realidad, es el nombre del castillo navarro donde nació otro gran Francisco. Parece que este nombre sea sinónimo de santidad. Nuestro santo de hoy era un niño muy avispado que quería sobresalir y triunfar en la vida. Para conseguirlo fue a estudiar a la universidad de París y allí se topó con san Ignacio de Loyola que lo ganó para su causa que es la causa de Cristo y su evangelio.

Por petición del Papa, san Ignacio destinó a dos misioneros para la India, pero se enfermaron y le tocó la china a Javier que partió para aquellas tierras sin saber que se iba a convertir en el misionero más famoso de todos los tiempos. En tan sólo diez años recorrió inmensas distancias en la India, Indostán, Japón y otras naciones, sin más equipaje que su libro de oraciones y su fe. Predicaba, atendía enfermos, bautizaba y oraba.

A los portugueses de Goa se les había olvidado que eran cristianos y en lo único que pensaban era en enriquecerse a costa de lo que fuera. Eran tan expertos que Francisco Javier llegó a decir “estoy aterrado de la variedad de modalidades que tienen estos hombres para robar” Poco se imaginaba nuestro santo que, con el tiempo, vendrían otros ladrones con unos métodos más refinados, que dejan en pañales a aquellos portugueses de Goa

Con su amabilidad y buen trato consiguió llevar a todos a su zurrón. Por eso ganó a tantos miles de personas para la causa del Evangelio. Soñó ser un triunfador y fue mucho más que eso. Nada menos que un campeón de la santidad. La Iglesia le ha nombrado patrono universal de las misiones.

+ SOBRE FRANCISCO JAVIER   

domingo, 2 de diciembre de 2018

DOMINGO DE LA 1 SEMANA DE ADVIENTO, Ciclo C

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO, Año C (Lecturas)

Jeremías 33:14-16
Salmo 25: A ti, Señor, levanto mi alma
1 Tesalonicenses 3:12-4:2
Lucas 21:25-28,34-36

Jeremías 33:14-16

Mirad que días vienen-oráculo de Yahveh- en que confirmaré la buena palabra que dije a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella sazón haré brotar para David un Germen justo, y practicará el derecho y la justicia en la tierra. En aquellos días estará a salvo Judá, y Jerusalén vivirá en seguro. Y así se la llamará: "Yahveh, justicia nuestra."

Salmo 25: A ti, Señor, levanto mi alma

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad;
enséñame porque tú eres mi Dios y Salvador.
R. A ti, Señor, levanto mi alma

El Señor es bueno y recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.
R. A ti, Señor, levanto mi alma

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad,
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con sus fieles
y les da a conocer su alianza.
R. A ti, Señor, levanto mi alma

1 Tesalonicenses 3:12-4:2

Hermanos: Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos, y que así os fortalezca internamente; para que cuando Jesús nuestro Señor vuelva acompañado de sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios nuestro Padre. Para terminar, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios: pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos en nombre del Señor Jesús.

Lucas 21:25-28.34-36

"Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustias de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación." "Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por la preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improvisto sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre."

+ SOBRE PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO, C

sábado, 1 de diciembre de 2018

Significado de la palabra Adviento

El Adviento es el tiempo de la venida del Señor. Eso significa la palabra latina “adventus”: venida, advenimiento. Esta palabra se aplicaba principalmente a la llegada de algún personaje importante; por eso, los cristianos se la dedican a Jesús.

El papa Benedicto XVI ha explicado el sentido cristiano y la exigencia espiritual de la palabra “adventus”:

“La palabra latina ‘adventus’ se refiere a la venida de Cristo y pone en primer plano el movimiento de Dios hacia la humanidad, al que cada uno está llamado a responder con la apertura, la espera, la búsqueda y la adhesión. Y al igual que Dios es libre al revelarse y entregarse, porque sólo lo mueve el amor, también la persona humana es libre al dar su asentimiento, aunque tenga la obligación de darlo: Dios espera una respuesta de amor. Durante estos días la liturgia nos presenta como modelo perfecto de esa respuesta a la Virgen María, a quien el próximo 8 de diciembre contemplaremos en el misterio de la Inmaculada Concepción” (Angelus 4-XII-2005).

El tiempo litúrgico del Adviento es el tiempo de Dios que viene hacia nosotros y que reclama nuestra acogida de fe y amor. Nuestra espera no es la espera de los hombres y mujeres de la Antigua Alianza que no habían recibido aún al Salvador. Nosotros ya hemos conocido su venida hace dos mil años en Belén. Pero la venida histórica de Jesús en la humildad de nuestra carne, deja en nosotros el anhelo de una venida más plena. Por eso decimos que el Adviento celebra una triple venida del Señor:

Primero: la venida histórica, cuando asumió nuestra carne y nació de Santa María siempre Virgen.

Segundo: la que se realiza en nuestra existencia personal, iniciada por el Bautismo y continuada en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía, donde está presente. El Señor viene a nosotros en los sucesos de cada día, en los acontecimientos de la historia y manifiesta así que la vida cristiana es permanente Adviento.

Y tercero: la venida definitiva o escatológica, al final de los tiempos, cuando el Jesús instaure definitivamente el Reino de Dios.

+ SOBRE EL ADVIENTO

¿Cuál es el núcleo de la vivencia del Adviento?, por Cardenal Joseph Ratzinger

El Adviento y la Navidad han experimentado un incremento de su aspecto externo y festivo profano tal, que en el seno de la Iglesia surge la aspiración a un Adviento auténtico: la insuficiencia de ese ánimo festivo se deja sentir y nuestras aspiraciones apuntan el núcleo del acontecimiento, ese alimento del espíritu fuerte y consistente del que nos queda un reflejo en las palabras piadosas con que nos felicitamos las pascuas. ¿Cuál es ese núcleo de la vivencia del Adviento?

Significado del Adviento

Podemos tomar como punto de partida la palabra Adviento; este término no significa espera, como podría suponerse, sino que es la traducción de la palabra griega parusía, que significa presencia, o mejor dicho, llegada, es decir, presencia comenzada.

En la antigüedad se usaba para designar la presencia de un rey o señor, o también del dios al que se rinde culto y que regala a sus fieles el tiempo de su parusía. Es decir, que el Adviento significa la presencia comenzada de Dios mismo. Por eso nos recuerda dos cosas:

a) que la presencia de Dios en el mundo ya ha comenzado, y que él ya está presente de una manera oculta;

b) que esa presencia de Dios acaba de comenzar, aún no es total, sino que esta en proceso de crecimiento y maduración.

Su presencia ya ha comenzado, y somos nosotros, los creyentes, quienes hemos de hacerlo presente en el mundo. Es por medio de nuestra fe, esperanza y amor como él quiere hacer brillar la luz en la noche del mundo.

Luz en medio de la noche

De modo que las luces que encendamos en las noches oscuras de este invierno serán a la vez consuelo y advertencia: certeza consoladora de que la luz del mundo se ha encendido ya en la noche oscura de Belén y ha cambiado la noche del pecado humano en la noche santa del perdón divino; por otra parte, la conciencia de que esta luz solamente puede —y solamente quiere— seguir brillando si es sostenida por aquellos que, por ser cristianos, continúan a través de los tiempos la obra de Cristo.

La luz de Cristo quiere iluminar la noche del mundo a través de la luz que somos nosotros; su presencia ya iniciada ha de seguir creciendo por medio de nosotros.

Cuando en la noche santa suene una y otra vez el himno Hodie Christus natus est, debemos recordar que el inicio que se produjo en Belén ha de ser en nosotros inicio permanente, que aquella noche santa es nuevamente un hoy cada vez que un hombre permite que la luz del bien haga desaparecer en él las tinieblas del egoísmo (...) el niño-Dios nace allí donde se obra por inspiración del amor del Señor, donde se hace algo más que intercambiar regalos.

Adviento significa presencia de Dios ya comenzada pero, también, tan sólo comenzada. Esto implica que el cristiano no mira solamente a lo que ya ha sido y ya ha pasado, sino también a lo que está por venir.

En medio de todas las desgracias del mundo tiene la certeza de que la simiente de luz sigue creciendo oculta, hasta que un día el bien triunfará definitivamente y todo le estará sometido: el día que Cristo vuelva. Sabe que la presencia de Dios, que acaba de comenzar, será un día presencia total. Y esta certeza le hace libre, le presta un apoyo definitivo (...).

"Alegraos en el Señor"

(...) «“Alegraos, una vez más os lo digo: alegraos”. La alegría es fundamental en el cristianismo, que es por esencia evangelium, buena nueva.

Y sin embargo es ahí donde el mundo se equivoca, y sale de la Iglesia en nombre de la alegría, pretendiendo que el cristianismo se la arrebata al hombre con todos sus preceptos y prohibiciones. Ciertamente, la alegría de Cristo no es tan fácil de ver como el placer banal que nace de cualquier diversión. Pero sería falso traducir las palabras: Alegraos en el Señor por estas otras: Alegraos, pero en el Señor, como si en la segunda frase se quisiera recortar lo afirmado en la primera.

Significa sencillamente alegraos en el Señor, ya que el apóstol evidentemente cree que toda verdadera alegría está en el Señor, y que fuera de él no puede haber ninguna. Y de hecho es verdad que toda alegría que se da fuera de él o contra él no satisface, sino que, al contrario, arrastra al hombre a un remolino del que no puede estar verdaderamente contento.

Por eso aquí se nos hace saber que la verdadera alegría no llega hasta que no la trae Cristo, y que de lo que se trata en nuestra vida es de aprender a ver y comprender a Cristo, el Dios de la gracia, la luz y la alegría del mundo. Pues nuestra alegría no será auténtica hasta que deje de apoyarse en cosas que pueden sernos arrebatadas y destruidas, y se fundamente en la más íntima profundidad de nuestra existencia, imposible de sernos arrebatada por fuerza alguna del mundo. Toda pérdida externa debería hacernos avanzar un paso hacia esa intimidad y hacernos más maduros para nuestra vida auténtica.

Así se echa de ver que los dos cuadros laterales del tríptico de Adviento, Juan y María, apuntan al centro, a Cristo, desde el que son comprensibles. Celebrar el Adviento significa, dicho una vez más, despertar a la vida la presencia de Dios oculta en nosotros. Juan y María nos enseñan a hacerlo. Para ello hay que andar un camino de conversión, de alejamiento de lo visible y acercamiento a lo invisible.

Andando ese camino somos capaces de ver la maravilla de la gracia y aprendemos que no hay alegría más luminosa para el hombre y para el mundo que la de la gracia, que ha aparecido en Cristo. El mundo no es un conjunto de penas y dolores, toda la angustia que exista en el mundo está amparada por una misericordia amorosa, está dominada y superada por la benevolencia, el perdón y la salvación de Dios.

Quien celebre así el Adviento podrá hablar con derecho de la Navidad feliz bienaventurada y llena de gracia. Y conocerá cómo la verdad contenida en la felicitación navideña es algo mucho mayor que ese sentimiento romántico de los que la celebran como una especie de diversión de carnaval».

Estar preparados

«En el capitulo 13 que Pablo escribió a los cristianos en Roma, dice el Apóstol lo siguiente:

“La noche va muy avanzada y se acerca ya el día. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y vistamos las armas de la luz. Andemos decentemente y como de día, no viviendo en comilonas y borracheras, ni en amancebamientos y libertinajes, ni en querellas y envidias, antes vestíos del Señor Jesucristo...” 

Según eso, Adviento significa ponerse en pie, despertar, sacudirse del sueño. ¿Qué quiere decir Pablo? Con términos como “comilonas, borracheras, amancebamientos y querellas” ha expresado claramente lo que entiende por noche. Las comilonas nocturnas, con todos sus acompañamientos, son para él la expresión de lo que significa la noche y el sueño del hombre. Esos banquetes se convierten para San Pablo en imagen del mundo pagano en general que, viviendo de espaldas a la verdadera vocación humana, se hunde en lo material, permanece en la oscuridad sin verdad, duerme a pesar del ruido y del ajetreo.

La comilona nocturna aparece como imagen de un mundo malogrado. ¿No debemos reconocer con espanto cuan frecuentemente describe Pablo de ese modo nuestro paganizado presente? Despertarse del sueño significa sublevarse contra el conformismo del mundo y de nuestra época, sacudirnos, con valor para la virtud v la fe, sueño que nos invita a desentendernos a nuestra vocación y nuestras mejor posibilidades.

Tal vez las canciones del Adviento, que oímos de nuevo esta semana se tornen señales luminosas para nosotros que nos muestra el camino y nos permiten reconocer que hay una promesa más grande que la el dinero, el poder y el placer. Estar despiertos para Dios y para los demás hombres: he ahí el tipo de vigilancia a la que se refiere el Adviento, la vigilancia que descubre la luz y proporciona más claridad al mundo.

Juan Bautista y María

Juan el Bautista y María son los dos grandes prototipos de la existencia propia del Adviento. Por eso, dominan la liturgia de ese período.

¡Fijémonos primero en Juan el Bautista! Está ante nosotros exigiendo y actuando, ejerciendo, pues, ejemplarmente la tarea masculina. Él es el que llama con todo rigor a la metanoia, a transformar nuestro modo de pensar. Quien quiera ser cristiano debe cambiar continuamente sus pensamientos.

Nuestro punto de vista natural es, desde luego, querer afirmarnos siempre a nosotros mismos, pagar con la misma moneda, ponernos siempre en el centro.

Quien quiera encontrar a Dios tiene que convertirse interiormente una y otra vez, caminar en la dirección opuesta. Todo ello se ha de extender también a nuestro modo de comprender la vida en su conjunto.

Día tras día nos topamos con el mundo de lo visible. Tan violentamente penetra en nosotros a través de carteles, la radio, el tráfico y demás fenómenos de la vida diaria, que somos inducidos a pensar que sólo existe él. Sin embargo, lo invisible es, en verdad, más excelso y posee más valor que todo lo visible.

Una sola alma es, según la soberbia expresión de Pascal, más valiosa que el universo visible. Mas para percibirlo de forma viva es preciso convertirse, transformarse interiormente, vencer la ilusión de lo visible y hacerse sensible, afinar el oído y el espíritu para percibir lo invisible.

Aceptar esta realidad es más importante que todo lo que, día tras día, se abalanza violentamente sobre nosotros. Metanoeite: dad una nueva dirección a vuestra mente, disponedla para percibir la presencia de Dios en el mundo, cambiad vuestro modo de pensar, considerar que Dios se hará presente en el mundo en vosotros y por vosotros.

Ni siquiera Juan el Bautista se eximió del difícil acontecimiento de transformar su pensamiento, del deber de convertirse. ¡Cuán cierto es que éste es también el destino del sacerdote y de cada cristiano que anuncia a Cristo, al que conocemos y no conocemos!».

+ SOBRE EL ADVIENTO  

Lucas 21:25-28,34-36

Lucas 21:25-28,34-36
Domingo de la 1 Semana de Adviento, C

"Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustias de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación." "Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por la preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improvisto sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre."

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Indignación y esperanza  

Lucas 21:25-28,34-36: Indignación y esperanza, por José Antonio Pagola

Lucas 21:25-28,34-36

 "Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustias de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación." "Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por la preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improvisto sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre."

Indignación y esperanza
por José Antonio Pagola

 Una convicción indestructible sostiene desde sus inicios la fe de los seguidores de Jesús: alentada por Dios, la historia humana se encamina hacia su liberación definitiva. Las contradicciones del ser humano y los horrores que se cometen en todas las épocas no han de destruir nuestra esperanza.

Este mundo que nos sostiene no es definitivo. Un día la creación entera dará «signos» de que ha llegado a su final para dar paso a una vida nueva y liberada que ninguno de nosotros puede imaginar ni comprender.

Los evangelios recogen el recuerdo de una reflexión de Jesús sobre este final de los tiempos. Paradójicamente, su atención no se concentra en los «acontecimientos cósmicos» que se puedan producir en aquel momento. Su principal objetivo es proponer a sus seguidores un estilo de vivir con lucidez ante ese horizonte.

El final de la historia no es el caos, la destrucción de la vida, la muerte total. Lentamente, en medio de luces y tinieblas, escuchando las llamadas de nuestro corazón o desoyendo lo mejor que hay en nosotros, vamos caminando hacia el misterio último de la realidad que los creyentes llamamos «Dios».

No hemos de vivir atrapados por el miedo o la ansiedad. El «último día» no es un día de ira y de venganza, sino de liberación. Lucas resume el pensamiento de Jesús con estas palabras admirables: «Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación». Solo entonces conoceremos de verdad cómo ama Dios al mundo.

Hemos de reavivar nuestra confianza, levantar el ánimo y despertar la esperanza. Un día los poderes financieros se hundirán. La insensatez de los poderosos se acabará. Las víctimas de tantas guerras, crímenes y genocidios conocerán la vida. Nuestros esfuerzos por un mundo más humano no se perderán para siempre.

Jesús se esfuerza por sacudir las conciencias de sus seguidores. «Tened cuidado: que no se os embote la mente». No viváis como imbéciles. No os dejéis arrastrar por la frivolidad y los excesos. Mantened viva la indignación. «Estad siempre despiertos». No os relajéis. Vivid con lucidez y responsabilidad. No os canséis. Mantened siempre la tensión.

¿Cómo estamos viviendo estos tiempos difíciles para casi todos, angustiosos para muchos, y crueles para quienes se hunden en la impotencia? ¿Estamos despiertos? ¿Vivimos dormidos? Desde las comunidades cristianas hemos de alentar la indignación y la esperanza. Y solo hay un camino: estar junto a los que se están quedando sin nada, hundidos en la desesperanza, la rabia y la humillación.