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miércoles, 21 de agosto de 2024

Libro de Josué 24,1-33: El pacto de Siquem

Libro de Josué
Capítulo 24

LA GRAN ASAMBLEA DE SIQUEM
Recuerdo de la vocación de Israel

1 Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. 
   Convocó a los ancianos de Israel, a los jefes de familia, a los jueces y escribas, 
   y se presentaron ante el Señor. 
2 Josué habló al pueblo: 
   –Así dice el Señor, Dios de Israel: Al otro lado del río Éufrates vivieron antiguamente sus padres, 
   Téraj, padre de Abrahán y de Najor, sirviendo a otros dioses. 
3 Pero yo tomé a Abrahán, su padre, del otro lado del río, 
   lo conduje por todo el país de Canaán y multipliqué su descendencia dándole a Isaac. 
4 A Isaac le di Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír, 
   mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. 
5 Envié a Moisés y a Aarón para castigar a Egipto con los portentos que hice, 
   y después los saqué de allí. 
6 Saqué de Egipto a sus padres, y llegaron al mar. 
   Los egipcios persiguieron a sus padres con caballería y carros hasta el Mar Rojo; 
7 pero gritaron al Señor, y él puso una nube oscura entre ustedes y los egipcios; 
   después desplomó sobre ellos el mar, cubriéndolos. 
   Sus ojos vieron lo que hice en Egipto. Después vivieron en el desierto muchos años. 
8 Los llevé al país de los amorreos, que vivían en Transjordania; 
   los atacaron y se los entregué; ustedes se apoderaron de sus territorios; 
    y yo se los quité de delante. 
9 Entonces Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, atacó a Israel; 
   mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que los maldijera; 
10 pero yo no quise oír a Balaán, que no tuvo más remedio que bendecirlos, 
     y los libré de sus manos. 
11 Pasaron el Jordán y llegaron a Jericó. Los jefes de Jericó los atacaron: 
     los amorreos, fereceos, cananeos, hititas, guirgaseos, heveos y jebuseos, pero yo se los entregué; 
12 sembré el pánico ante ustedes, y expulsaron a los dos reyes amorreos 
     no con tu espada ni con tu arco; 
13 y les di una tierra por la que no habían sudado, ciudades que no habían construido 
     y en las que ahora viven; viñedos y olivares que no habían plantado y de los que ahora comen.

Israel elige a Yahvé
 
14 Por lo tanto, teman al Señor y sírvanlo con toda sinceridad; 
     dejen de lado a los dioses que sirvieron sus padres al otro lado del río y en Egipto, 
     y sirvan al Señor. 
15 Y si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir: 
     a los dioses que sirvieron sus padres al otro lado del río 
     o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitan, que yo y mi familia serviremos al Señor. 
16 El pueblo respondió: 
     –¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses! 
17 Porque el Señor, nuestro Dios, es quien nos sacó a nosotros 
     y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto, quien hizo ante nuestros ojos 
     aquellos grandes prodigios, nos guardó en todo nuestro peregrinar 
     y entre todos los pueblos que atravesamos. 
18 El Señor expulsó ante nosotros a los pueblos amorreos que habitaban el país. 
     Por eso también nosotros serviremos al Señor: ¡él es nuestro Dios! 
19 Josué dijo al pueblo: 
     –No podrán servir al Señor, porque es un Dios santo, un Dios celoso. 
     No perdonará sus delitos ni sus pecados. 
20 Si abandonan al Señor y sirven a dioses extranjeros, se volverá contra ustedes, 
     y después de haberlos tratado bien, los maltratará y aniquilará. 
21 El pueblo respondió: –¡No! Serviremos al Señor. 
22 Josué insistió: 
     –Son testigos contra ustedes mismos de que han elegido servir al Señor. 
     Respondieron: 
     –¡Somos testigos! 
23 –Entonces dejen de lado los dioses extranjeros que conservan 
     y pónganse de parte del Señor, Dios de Israel. 
24 El pueblo respondió: 
     –Nosotros serviremos al Señor, nuestro Dios, y le obedeceremos. 

El pacto de Siquén

25 Aquel día Josué selló una alianza con el pueblo y les dio leyes y mandatos en Siquén. 
26 Escribió las cláusulas en el libro de la ley de Dios, agarró una gran piedra y la erigió allí, 
     bajo la encina del santuario del Señor, 
27 y dijo a todo el pueblo: 
    –Miren esta piedra, que será testigo contra nosotros, 
    porque ha oído todo lo que el Señor nos ha dicho. 
    Será testigo contra ustedes para que no renieguen de su Dios. 
28 Luego despidió al pueblo, cada cual a su herencia. 

Muerte de Josué
Jc 2,6-10

29 Algún tiempo después murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años. 
30 Lo enterraron en el territorio de su herencia, en Timná Séraj, en la serranía de Efraín, 
     al norte del monte Gaas. 
31 Israel sirvió al Señor mientras vivió Josué y durante toda la vida de los ancianos 
     que le sobrevivieron y que habían visto las hazañas del Señor en favor de Israel. 

Los huesos de José
Muerte de Eleazar

32 Los huesos de José, traídos por los israelitas de Egipto, los enterraron en Siquén, 
     en el campo que había comprado Jacob a los hijos de Jamor, padre de Siquén, por cien pesos, 
     y que pertenecía a los hijos de José. 
33 También murió Eleazar, hijo de Aarón. Lo enterraron en Guibeá, población de su hijo Fineés, 
     que la había recibido en propiedad en la serranía de Efraín.


sábado, 24 de junio de 2023

Isaías 49,1-13: La misión

La misión
Isaías 49,1-6

1 Escúchenme, islas; presten atención, pueblos lejanos: 
   Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. 
2 Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; 
   me hizo flecha puntiaguda, me guardó en su aljaba 


3 y me dijo: Tú eres mi siervo –Israel–, de quien estoy orgulloso. 
4 Mientras yo pensaba: En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas; 
   en realidad mi derecho lo defendía el Señor, mi salario lo tenía mi Dios.
5 Y ahora habla el Señor, que ya en el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, 
   para que le reuniese a Israel –tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza–:
6 Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; 
   te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
7 Así dice el Señor, redentor y Santo de Israel, al despreciado, al aborrecido de las naciones, 
   al esclavo de los tiranos: Te verán los reyes, y se pondrán de pie; los príncipes, y se postrarán; 
   porque el Señor es fiel, porque el Santo de Israel te ha elegido. 
8 Así dice el Señor: En tiempo de gracia te he respondido, en el día de la salvación te he auxiliado; 
   te he defendido y constituido alianza del pueblo; para restaurar el país, 
   para repartir las herencias devastadas, 
9 para decir a los cautivos: Salgan; a los que están en tinieblas: 
   Vengan a la luz; aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; 
10 no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el viento ardiente ni el sol; 
     porque los conduce el que los compadece y los guía a manantiales de agua. 
11 Convertiré mis montes en caminos y mis senderos se nivelarán. 
12 Miren, unos vienen de un país remoto; miren, otros del norte y del occidente, 
     y aquellos del país de Siene. 
13 Grita de alegría, cielo; alégrate, tierra; prorrumpan en aclamaciones, montañas, 
     porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados.

lunes, 12 de diciembre de 2022

Lucas 1,26-38: Anunciación del Señor

Lucas 1,26-38
22 de agosto: María Reina
8 de diciembre: Inmaculada Concepción
12 de diciembre: Ntra. Sra. de Guadalupe


A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel.

SOBRE EL MISMO TEMA:

domingo, 27 de noviembre de 2022

Mateo 8,5-17: "Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades"

Mateo 8,5-17

Mt 8,5-13: Curación del sirviente de un centurión

5 Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole:
6 "Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente".
7 Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo".
8 Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra     y mi sirviente se sanará.
9 Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a 
   mis órdenes: "Ve", él va, y a otro: "Ven", él viene; y cuando digo a mi sirviente: "Tienes que hacer 
   esto", él lo hace".
10 Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie 
     en Israel que tenga tanta fe.
11 Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con 
     Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos;
12 en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y      
     rechinar de dientes". 
13 Y Jesús dijo al centurión: "Ve, y que suceda como has creído". Y el sirviente se curó en ese mismo 
     momento.

Mt 8,14-15: Curación de la suegra de Pedro
Cf. Marcos 1,29-31; Lucas 4,38-39

14 Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de éste en cama con fiebre.
15 Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.

Mt 8,16-17: Diversas curaciones
Cf. Marcos 1,32-34; Lucas 4,40-41

16 Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a 
     todos los que estaban enfermos,
17 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: Él tomó nuestras 
     debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.

sábado, 19 de noviembre de 2022

Lucas 20,27-38: Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer?"

Lucas 20,27-40
Sábado de la 33 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella."Jesús les contestó: "En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos." Intervinieron unos escribas: "Bien dicho, Maestro." Y no se atrevían a hacerle más preguntas.


SOBRE EL MISMO TEMA:

sábado, 23 de julio de 2022

Números 32,6-15: La respuesta de Moisés

Números 32,6-15:
La respuesta de Moisés

6 Pero Moisés respondió a los gaditas y a los rubenitas: 
   «¿Así que ustedes se quedarán aquí, mientras sus hermanos van a la guerra?
7 ¿Por qué desalientan a los israelitas para no crucen al país que el Señor les ha dado?
8 Esto es lo hicieron sus padres cuando yo los envié desde Cades Barné a reconocer el país.
9 Después que fueron al valle de Escol y vieron al país, ellos desalentaron a los israelitas, 
   a fin de que no invadieran la tierra que el Señor les había dado.
10 Por eso, aquel día el Señor se indignó y pronunció este juramento:
11 «Ninguno de los hombres mayores de veinte años que salieron de Egipto verá la tierra que prometí 
     con el juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque ellos me han sido infieles.
12 Ninguno, excepto Caleb, hijo de Iefuné, el quenizita, y Josué, hijo de Nun, 
     que permanecieron fieles al Señor».
13 Así se indignó el Señor contra Israel y los hizo andar errantes por el desierto, 
     hasta que desapareció toda aquella generación que había desagradado al Señor.
14 Y ahora ustedes, raza de pecadores, ocupan el lugar de sus padres para añadir 
     todavía más al enojo del Señor contra Israel.
15 Si se apartan del Señor, él los dejará todavía en el desierto, 
     y así ustedes causarán la ruina de todo este pueblo».

Números 24,10-25: El cuarto oráculo de Balaam

Números 24,10-25:
El cuarto oráculo de Balaam

10 Entonces Balac, enfurecido contra Balaam golpeó las manos y le dijo: 
     «Yo te llamé para que maldijeras a mis enemigos, y tú ya los has bendecido tres veces.
11 Huye a tu patria cuanto antes. Estaba dispuesto a colmarte de honores, 
     pero el Señor te ha privado de ellos».
12 Balaam le respondió: «Ya le había anticipado a los mensajeros que me enviaste:
13 «Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, yo no podría transgredir una orden del Señor, 
     haciendo algo por mi cuenta, ni bueno ni malo. Yo debo decir únicamente lo que dice el Señor».
14 Y ahora que regreso a mi cada, déjame anunciarte lo que este pueblo hará con el tuyo en los días 
     que vendrán».
15 Entonces pronunció su poema, diciendo: 
     «Oráculo de Balaam, hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante;
16 oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo;
     del recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis pero con los ojos abiertos.
17 Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca: una estrella se alza desde Jacob, 
     un cetro surge de Israel: golpea las sienes de Moab y el cráneo de todos los hijos de Set.
18 Edom será un país conquistado. Seír será conquistado por sus enemigos, 
     mientras que Israel hará proezas:
19 un vencedor sale de Jacob y elimina a los fugitivos de Ar».
20 Al ver a Amalec, Balaam pronunció su poema, diciendo: 
     «Amalec es la primicia de las naciones, pero su destino es desaparecer para siempre».
21 Al ver a los quenitas, Balaam pronunció su poema, diciendo: 
    «Firme es tu morada, Caín, y tu nido está asentado en la roca,
22 sin embargo, va ser consumido, cuando Asur te lleve prisionero».
23 Finalmente pronunció su poema, diciendo: «¿Quién subsistirá cuando Dios haga esto?
24 Vendrán barcos del lado de Quitím, oprimirán a Asur, oprimirán a Eber; 
     y ellos, a su vez, desaparecerán para siempre».
25 Entonces Balaam emprendió el camino de regreso a su patria, y también Balac siguió su camino.

Números 24,1-9: El tercer oráculo de Balaam

Números 24,1-9:
El tercer oráculo de Balaam

1 Pero Balaam al ver que el Señor se complacía en bendecir a Israel, no fue, como las otras veces, 
   en busca de presagios, sino que volvió su rostro hacia el desierto.
2 Cuando alzó los ojos y vio a Israel acampado por tribus, el espíritu de Dios vino sobre él
3 y pronunció su poema, diciendo: 
   «Oráculo de Balaam hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante;
4 oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo; 
   del que recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis, pero con los ojos abiertos.
5 ¡Qué hermosas son tus carpas, Jacob, y tus moradas, Israel!
6 Son como quebradas que se extienden, como jardines junto a un río, 
   como áloes que plantó el Señor, como cedros junto a las aguas.
7 El agua desborda de sus cántaros, su simiente tiene agua en abundancia. 
   Su rey se eleva por encima de Agag y su reino es exaltado.
8 Dios, que lo hace salir de Egipto, es para él como los cuernos de un búfalo. 
   El devora a las naciones enemigas, les tritura los huesos y las hiere con sus flechas.
9 Se agazapa, se recuesta, como un león, como una leona. 
   ¿Quién lo hará levantar? ¡Bendito sea el que te bendiga, y maldito el que te maldiga!».

Números 23,16-30: El segundo oráculo de Balaam

Números 23,16-30:
El segundo oráculo de Balaam

16 El Señor se reveló a Balaam y se puso una palabra en su boca. 
     Luego le dijo: «Regresa adonde está Balac y háblale de esta manera».
17 Al llegar, lo encontró de pie junto a su holocausto, acompañado de los jefes de Moab. 
     Balac le preguntó: «¿Qué ha dicho el Señor?».
18 Entonces Balaam pronunció su poema, diciendo: 
     «¡Levántate, Balac, y escucha, préstame atención, hijo de Sipor!
19 Dios no es un hombre, para mentir; ni es un mortal, para desdecirse: 
     ¿Acaso él dice y no hace, promete una cosa y no cumple?
20 Yo recibí la misión de bendecir: él ha bendecido y no lo puedo contradecir.
21 No se ve ningún mal en Jacob ni se percibe ninguna desgracia en Israel. 
     El Señor, su Dios, está con él, y entre ellos se oye proclamar a un rey.
22 Dios, que lo hace salir de Egipto, es para él como los cuernos de un búfalo.
23 No hay magia en Jacob ni adivinación en Israel: 
     a su debido tiempo se le dirá a Jacob y a Israel lo que hace Dios.
24 Un pueblo se alza como una leona, se yergue como un león: 
     no se recuesta hasta devorar la presa y beber la sangre de sus víctimas».
25 Balac dijo entonces a Balaam: «Si no lo maldices, ¡por lo menos no lo bendigas!».
26 Pero Balaam respondió a Balac: «Ya te advertí que haría todo lo que el Señor me dijera».
27 Luego Balac dijo a Balaam: 
     «Ven, te llevaré a otro lugar. Tal vez Dios vea con buenos ojos que me los maldigas desde allí».
28 En seguida lo llevó a la cima del Peor, que domina la región desértica,
29 y Balaam dijo a Balac: «Constrúyeme aquí siete altares y prepárame siete novillos y siete carneros».
30 Balac hizo lo que Balaam le había indicado, y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.

Números 23,1-15: El primer oráculo de Balaam

Números 23,1-15:
El primer oráculo de Balaam

1 Balaam dijo de Balac: «Constrúyeme aquí siete altares y prepárame siete novillos y siete carneros».
2 Balac hizo lo que Balaam le había indicado, y entre los dos ofrecieron un novillo y un carnero 
   en cada altar.
3 Luego Balaam dijo a Balac: «Quédate junto a tus ofrendas, mientras voy a ver si el Señor 
   me hace una revelación. Yo te comunicaré lo que él me manifieste». Y se fue a una colina desierta.
4 El Señor se reveló a Balaam, y este le dijo: 
   «Yo erigí los siete altares, y ofrecí un novillo y un carnero en cada altar».
5 Entonces el Señor puso una palabra en la boca de Balaam y le dijo: 
   «Regresa adonde está Balac y háblale de esta manera».
6 Balaam regresó y lo encontró de pie junto a su holocausto, acompañado de todos los jefes de Moab.
7 Entonces pronunció su poema, diciendo: 
   «Desde Aram me hizo venir Balac, el rey de Moab desde las montañas del este: 
   "¡Ven, maldíceme a Jacob, ven, pronuncia una execración contra Israel!".
8 ¿Cómo maldeciré a quien Dios no ha maldecido? ¿Cómo execraré a quien Dios no ha execrado?
9 Cuando lo miro desde la cima de las montañas y lo contemplo desde las colinas, 
   veo un pueblo que vive aparte y no se cuenta entre las naciones.
10 ¿Quién puede contar el polvo de Jacob, o numerar la polvareda de Israel? 
     ¡Que yo muera la muerte de los justos, y que mi fin sea como el suyo!».
11 Balac dijo a Balaam: «¿Qué me has hecho? Yo te traje para que maldijeras a mis enemigos, 
     y tú los has bendecido».
12 «Yo sólo puedo repetir fielmente lo que el Señor pone en mi boca», respondió Balaam.
13 Entonces Balac le dijo: «Ven conmigo a otro lugar desde donde podrás verlos, si no a todos, 
     por lo menos a una parte de ellos, y maldícemelos desde allí».
14 En seguida lo llevó al campo de Sufím, en la cima del Pisgá. 
     Allí construyó siete altares, y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.
15 Entonces Balaam dijo a Balac: 
     «Quédate aquí, junto a tu holocausto, mientras yo voy más allá en busca de una revelación».

martes, 12 de julio de 2022

Isaías 49,14-26: Consuelo de Sión

Consuelo de Sión

14–Decía Sión: Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado.
15–¿Puede una madre olvidarse de su criatura, dejar de querer al hijo de sus entrañas? 
      Pero, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré. 
16 Mira, en mis palmas te llevo tatuada, tus muros están siempre ante mí; 
17 los que te construyen van más aprisa que los que te destruían, los que te arrasaban se alejan de ti. 
18 Levanta los ojos  a tu alrededor y mira: todos se reúnen para venir a ti; 
     por mi vida –oráculo del Señor–, a todos los llevarás como vestido precioso, 
     serán tu cinturón de novia.
19 Porque tus ruinas, tus escombros, tu país desolado, resultarán estrechos para tus habitantes, 
     mientras se alejarán los que te devoraban. 
20 Los hijos que dabas por perdidos te dirán otra vez: Mi lugar es estrecho, hazme sitio para habitar. 
21 –Pero tú te preguntarás: ¿Quién me engendró a éstos? Yo, sin hijos y estéril, ¿quién los ha criado? 
     Me habían dejado sola, ¿de dónde vienen éstos?
22 –Esto dice el Señor: Mira, con la mano hago seña a las naciones, alzo mi estandarte para los pueblos: 
     traerán a tus hijos en brazos, a tus hijas las llevarán al hombro. 
23 Sus reyes serán tus tutores; sus princesas, tus niñeras; 
     rostro en tierra te rendirán homenaje, lamerán el polvo de tus pies, y sabrás que yo soy el Señor, 
     que no defraudo a los seres que esperan en mí. 
24 –Pero, ¿se le puede quitar la presa a un soldado, se le escapa su prisionero a un tirano? 
25 –Esto responde el Señor: Si a un soldado le quitan su prisionero y la presa se le escapa a un tirano, 
     yo mismo defenderé tu causa, yo mismo salvaré a tus hijos. 
26 Haré a tus opresores comerse su propia carne, se embriagarán de su sangre como de vino; 
     y sabrá todo el mundo que yo soy el Señor, tu salvador, y que tu redentor es el Fuerte de Jacob.

Isaías 48,12-21: Msión de Ciro y salida de Babilonia

Misión de Ciro

12 Escúchame, Jacob; Israel, a quien llamé: 
     yo soy, yo soy el primero y yo soy el último. 
13 Mi mano cimentó la tierra, mi diestra desplegó el cielo; 
     cuando yo los llamo, se presentan juntos. 
14 Reúnanse todos y escuchen: ¿quién de ellos lo ha predicho? 
     Mi amigo cumplirá mi voluntad contra Babilonia y la raza de los caldeos. 
15 Yo, yo mismo he hablado y lo he llamado, lo he traído y he dado éxito a su empresa. 
16 Acérquense y escuchen esto: No hago predicciones en secreto, y cuando sucede, ya estoy yo allí 
     –y ahora el Señor Dios me ha enviado con su espíritu–. 
17 Así dice el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: 
     Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu provecho, te guío por el camino que sigues. 
18 Si hubieras atendido a mis mandatos, sería tu paz como un río, tu justicia como las olas del mar; 
19 tu descendencia sería como la arena, como sus granos, los retoños de tus entrañas; 
    tu nombre no sería aniquilado ni destruido ante mí.

Salida de Babilonia

20 ¡Salgan de Babilonia, huyan de los caldeos! Con gritos de júbilo anúncienlo y proclámenlo,        
     publíquenlo hasta el confín de la tierra. Digan: el Señor ha redimido a su siervo Jacob.
21 No pasaron sed cuando los guió por el desierto, agua de la roca hizo brotar, partió la roca 
     y brotó agua.

Isaías 46,1-7: Contra los dioses de Babilonia

Contra los dioses de Babilonia

1 Se encorva Bel, se desploma Nebo; cargan sus imágenes sobre bestias y animales de carga, 
   y las estatuas que les cargan en andas son una carga abrumadora; 
2 a una se encorvan y se desploman: incapaces de librar al que los lleva, 
   ellos mismos marchan al destierro.
3 Escúchenme, casa de Jacob, resto de la casa de Israel, con quien he cargado desde que nacieron, 
   a quien he llevado desde que salieron de las entrañas: 
4 hasta que envejezcan yo seré el mismo, hasta las canas yo los sostendré; yo lo he hecho, 
   yo los seguiré llevando, yo los sostendré y los libraré. 
5 ¿A quién me compararán, me igualarán o me asemejarán? ¿Quién se me puede comparar? 
6 Sacan oro de la bolsa y pesan plata en la balanza; asalarian un orfebre que con ello fabrique un dios, 
   se postran y lo adoran. 
7 Se lo cargan a hombros, lo transportan; donde lo ponen, allí se queda; no se mueve de su sitio. 
   Por mucho que le griten, no responde, no los salva del peligro.

lunes, 11 de julio de 2022

Isaías 45.1-25: Investidura de Ciro

Investidura de Ciro

1 Así dice el Señor a su ungido, Ciro, a quien lleva de la mano: 
   Doblegaré ante él naciones, desarmaré a los reyes, abriré ante él las puertas, 
   los batientes no se le cerrarán.
2 Yo iré delante de ti allanándote cerros; haré trizas las puertas de bronce, 
   arrancaré los cerrojos de hierro, 
3 te daré tesoros ocultos, caudales escondidos. 
   Así sabrás que yo soy el Señor, que te llamo por tu nombre, el Dios de Israel.
4 Por mi siervo, Jacob; por Israel, mi elegido. 
   Te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. 
5 Yo soy el Señor, y no hay otro; fuera de mí no hay dios. 
   Te pongo la insignia, aunque no me conoces, 
6 para que sepan de oriente a occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro: 
7 artífice de la luz, creador de las tinieblas, autor de la paz, creador de la desgracia; 
   yo, el Señor, hago todo esto.  
8 Cielos, destilen el rocío; nubes, derramen la victoria; 
   ábrase la tierra y brote la salvación, y con ella germine la justicia: yo, el Señor, lo he creado. 
9 ¡Ay del que pleitea con su artífice, vasija contra el alfarero! 
   ¿Acaso dice la arcilla al artesano: Qué estás haciendo, tu vasija no tiene asas? 
10 ¡Ay del que le dice al padre: ¿Qué engendras?, o a la mujer: ¿Por qué te retuerces? 
11 Así dice el Señor, el Santo de Israel, su artífice: Y ustedes, ¿van a pedirme cuentas de mis hijos? 
    ¿Me van a dar instrucciones sobre la obra de mis manos?
12 Yo hice la tierra y creé sobre ella al hombre; mis propias manos desplegaron el cielo, 
     y doy órdenes a su entero ejército. 
13 Yo lo he suscitado para la victoria y allanaré todos sus caminos: 
     él reconstruirá mi ciudad, libertará a mis deportados sin precio ni soborno 
     –dice el Señor Todopoderoso–. 
14 Así dice el Señor: Los obreros de Egipto, los mercaderes de Nubia 
     y los sabeos de alta estatura a ti pasarán, tuyos serán, tras de ti marcharán, 
     desfilarán en cadenas; se postrarán ante ti y te suplicarán: 
     Sólo en ti está Dios, y no hay más dioses.
15 Es verdad: Tú eres el Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. 
16 Derrotados, fracasados todos juntos, se marchan con su fracaso los fabricantes de ídolos, 
17 mientras el Señor salva a Israel con una salvación perpetua, 
     y no serán derrotados ni fracasarán nunca jamás. 
18 Así dice el Señor, creador del cielo –él es Dios–, el que modeló la tierra, la fabricó y la afianzó; 
     no la creó vacía, sino que la formó habitable: Yo soy el Señor y no hay otro. 
19 No hablé a escondidas, en un país tenebroso; no dije a la estirpe de Jacob: 
     Búsquenme en el vacío. Yo soy el Señor que pronuncia sentencia y declara lo que es justo. 
20 Reúnanse, vengan, acérquense juntos, supervivientes de las naciones: 
     No discurren los que llevan su ídolo de madera y rezan a un dios que no puede salvar. 
21 Declaren, expongan las pruebas, que deliberen juntos: 
     ¿quién anunció esto desde antiguo, quién lo predijo desde entonces? 
     ¿No fui yo, el Señor? No hay otro Dios fuera de mí. 
     Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más. 
22 Vengan a mí para ser salvados, confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro. 
23 Lo juro por mi Nombre, de mi boca sale una sentencia, una palabra irrevocable: 
     Ante mí se doblará toda rodilla, por mí jurará toda lengua. 
24 Dirán: Sólo el Señor tiene la justicia y el poder. 
     A él vendrán derrotados los que se enfurecían contra él, 
25 por el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Isaías 44,21-23: Redención de Israel

Redención de Israel

21Acuérdate de esto, Jacob; de que eres mi siervo, Israel. 
    Te formé, y eres mi siervo, Israel, no te olvidaré. 
22 He disipado como niebla tus rebeliones; como nube tus pecados: vuelve a mí, que soy tu redentor. 
23 Aclamen, cielos, porque el Señor ha actuado; griten de alegría, profundidades de la tierra, 
     rompan en aclamaciones, montañas, y tú, bosque, con todos tus árboles; 
     porque el Señor ha redimido a Jacob y se gloría de Israel.

Isaías 44,1-8: Dios consuela a su pueblo

 Dios consuela a su pueblo

1 Y ahora escucha, Jacob, siervo mío; Israel, mi elegido: 
2 Así dice el Señor que te hizo, que te formó en el vientre y te auxilia: 
   No temas, siervo mío, Jacob, mi cariño, mi elegido; 
3 voy a derramar agua sobre el suelo sediento y torrentes en la tierra seca; 
   voy a derramar mi aliento sobre tu descendencia y mi bendición sobre tus retoños. 
4 Crecerán como hierba junto a la fuente, como sauces junto a las acequias. 
5 Uno dirá: Soy del Señor; otro se pondrá el nombre de Jacob; uno se tatuará en el brazo: 
   Del Señor, y se apellidará Israel.
6 Así dice el Señor, Rey de Israel, su redentor, el Señor Todopoderoso: 
   Yo soy el primero y yo soy el último; fuera de mí no hay dios. 
7 ¿Quién se parece a mí?, que hable, que lo explique y me lo exponga. 
   ¿Quién anunció de antemano el porvenir, quién nos predice lo que ha de suceder? 
8 No teman, no tiemblen: ¿no lo anuncié y lo predije por adelantado? Ustedes son testigos: 
   ¿Hay un dios fuera de mí? No existe roca que yo no conozca.

Isaías 43,22-28: Requisitoria contra el pueblo

Requisitoria contra el pueblo

22 Pero tú no me invocabas, Jacob; ni te esforzabas por mí, Israel; 
23 no me ofrecías ovejas en holocausto, no me honrabas con tus sacrificios; 
     yo no te avasallé exigiéndote ofrendas, ni te cansé pidiéndote incienso, 
24 no me comprabas canela con dinero, no me saciabas con la grasa de tus sacrificios; 
     pero me avasallabas con tus pecados, y me cansabas con tus culpas. 
25 Yo, yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes y no me acordaba de tus pecados; 
26 recuérdamelo tú, y discutiremos; razona tú, y saldrás absuelto. 
27 Ya tu primer padre pecó, tus jefes se rebelaron contra mí; 
28 por eso profané a príncipes consagrados, entregué a Jacob al exterminio y a Israel a los insultos.

Isaías 43,1-7: Rescate del pueblo

Rescate del pueblo

1 Y ahora, así dice el Señor, el que te creó, Jacob; el que te formó, Israel: 
   No temas, que te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú eres mío.
2 Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo, la corriente no te anegará; 
   cuando pases por el fuego, no te quemarás, la llama no te abrasará.
3 Porque yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. 
   Como rescate tuyo entregué a Egipto, a Etiopía y Sabá a cambio de ti; 
4 porque te aprecio y eres valioso y yo te quiero, entregaré hombres a cambio de ti, 
   pueblos a cambio de tu vida: 
5 no temas, que contigo estoy yo; desde oriente traeré a tu descendencia, desde occidente te reuniré.
6 Diré al Norte: Entrégalo; al Sur: No lo retengas; 
   tráeme a mis hijos de lejos y a mis hijas del confín de la tierra; 
7 a todos los que llevan mi Nombre, a los que creé para mi gloria, a los que hice y formé.

Isaías 42,18-25: Ceguera del pueblo

Ceguera del pueblo

18 Sordos, escuchen y oigan; ciegos, miren y vean: 
19 ¿quién es ciego sino mi siervo, quién es sordo sino el mensajero que envío? 
     ¿Quién es ciego como mi enviado, quién es sordo como el siervo del Señor?
20 Mucho mirar y no sacabas nada, con los oídos abiertos no te enterabas.
21 El Señor, por amor de su justicia, quería glorificar y engrandecer su ley;
22 pero son un pueblo saqueado y despojado, atrapados todos en cuevas, encerrados en cárceles. 
     Lo saqueaban, y nadie lo libraba; lo despojaban, y nadie decía: Devuélvelo. 
23 ¿Quién de ustedes prestará oído a esto, y atento escuchará el futuro? 
24 ¿Quién entregó a Jacob al saqueo, a Israel al despojo? 
     ¿No fue el Señor, contra quien pecamos no queriendo seguir sus caminos ni obedecer su ley? 
25 Descargó sobre él el ardor de su ira, el furor de la guerra; 
     lo rodeaban sus llamas, y no se daba cuenta; lo quemaban, y no hacía caso.

Isaías 41,21-29: Pleito con los dioses

Pleito con los dioses

21 Expongan su caso, dice el Señor; presenten sus pruebas, dice el Rey de Jacob; 
22 que se adelanten y nos anuncien lo que va a suceder. 
     Nárrennos sus predicciones pasadas y prestaremos atención; 
     anúnciennos el futuro, y comprobaremos el desenlace; 
23 narren los sucesos futuros, y sabremos que son dioses. 
     Hagan algo, bueno o malo, que nos demos cuenta y lo veamos todo. 
24 Miren, ustedes son nada; sus obras, vacío; es despreciable elegirlos. 
25 Yo lo hice aparecer en el norte, y ha venido; en oriente lo llamo por su nombre; 
     pisará gobernantes como barro, como pisa el alfarero la arcilla. 
26 ¿Quién lo anunció de antemano para que lo supiéramos, por adelantado para que dijéramos: 
     Tiene razón? Ninguno lo narra, ninguno lo anuncia, nadie oye el discurso de ustedes. 
27 Lo anuncié yo el primero en Sión y envié un mensajero a Jerusalén. 
28 Busqué; pero entre ellos no había nadie, ningún consejero a quien preguntarle para que me informara. 
29 Todos juntos eran nada; sus obras, vacío; aire y nulidad sus estatuas.