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domingo, 30 de octubre de 2022

Lucas 18,9-14: Parábola del fariseo y el publicano

Lucas 18,9-14


9 Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, 
   dijo también esta parábola: 
10 "Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. 
11 El fariseo, de pie, oraba en voz baja: 
     "Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, 
     que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. 
12 Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas". 
13 En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, 
     no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, 
     sino que se golpeaba el pecho, diciendo: 
     "¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!"
14 Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. 
     Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado".


SOBRE EL MISMO TEMA:

sábado, 22 de octubre de 2022

DOMINGO DE LA 30 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, ciclo C (Lecturas)

Eclesiástico 35:12-14.16-18 
Salmo 34: Si el afligido invoca al Señor, El lo escucha
2 Timoteo 4:6-8,16-18
Lucas 18:9-14


Eclesiástico 35, 12-14.16-18

El Señor es un Dios justo, que no puede ser parcial; no es parcial contra el pobre, escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja; sus penas consiguen su favor, y su grito alcanza las nubes; los gritos del pobre atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansan; no ceja hasta que Dios le atiende, y el juez justo le hace justicia.

Salmo 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.
R. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias.
R. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él.
R. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha


2 Timoteo 4,6-8.16-18

Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. La primera vez que me defendí, todos me abandonaron, y nadie me asistió. Que Dios los perdone. Pero el Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: "Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo. "El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador. "Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."

miércoles, 12 de octubre de 2022

Lucas 18:9-14: La actitud del que ora, por M. Dolors Gaja, M.N.



Comentario por M. Dolors Gaja, MN

Lucas insiste a lo largo de todo el evangelio en la necesidad de orar. Y en este relato se nos dice, además, cómo debemos orar, qué actitud es precisa para orar de verdad.

Tradicionalmente se llama a este fragmento “parábola del fariseo y el publicano”; no obstante, no se trata de una parábola (una realidad de la tierra que nos habla de una del cielo) sino de un “relato ejemplar”. En los relatos ejemplares se suelen presentar parejas opuestas (bueno-malo) y los rasgos se exageran para poner de relieve el mensaje. Es lo que hace Jesús.

La intención

Jesús es Maestro por excelencia. Tiene un mensaje claro pero sabe adaptarlo al público que tiene delante. Y en este momento habla a un grupo que se tiene por justo, por santo, por recto... Y como consecuencia inmediata de tanta seguridad, ese grupo desprecia a todos los que no piensan como ellos, los que no hacen como ellos, los que no son como ellos. Se han convertidos en poseedores de la verdad. Y a mí me recuerda que esa corriente también existe en la Iglesia, que hay grupos potentes “más papistas que el Papa”, y gente que siempre tiene una receta para todo. Leamos esta “parábola” identificándonos con el fariseo.

El fariseo

Cumplidor de la Ley hasta el extremo sube al Templo a orar. Pero su mirada no se dirige a Dios sino a él mismo: da gracias por no ser como el otro, los otros, da gracias por todo lo que hace.

Repito que Jesús exagera y Lucas incluso subraya maliciosamente que oraba “de pie” cuando en el mundo judío es una postura normal. Pero Lucas lo subraya porque lo que estaba erguido era el corazón. 

Quizá no nos identificamos mucho con el fariseo porque la exageración parece que no va con nosotros. Pero atendamos la mirada y preguntémonos si cuando oramos nuestro corazón se centra en Dios o si es un momento para hablar – y sólo hablar – de mis problemas, mis deseos, mis miedos, mis éxitos, mis buenos propósitos, mi vocación, mi matrimonio…mi…mi…

El fariseo es un nuevo Narciso que no alaba a Dios porque ya se alaba a sí mismo. Y no olvidemos que nuestra sociedad fomenta el narcisismo, así que alerta. Por otra parte, el fariseo parece entender que la bondad o santidad dependen del cumplimiento de una serie de leyes y eso le aleja de Dios.

El publicano

No es, desde luego, “el bueno”. Usurero, injusto, ladrón (encima parece que era adúltero pues lo más seguro es que el fariseo supiera la vida y milagros del publicano), todo lo que dice el fariseo era lo habitual en los publicanos. Además eran colaboracionistas romanos, traidores a la patria etc etc.

Pero la gran diferencia es que el publicano tiene conciencia de su pecado. Y “conoce” lo suficiente a Dios como para pedirle que se compadezca de Él. Su inteligencia emocional, diríamos hoy, es bastante más sana que la del fariseo. Este publicano sabe cómo es él y cómo es Dios; el fariseo ni se conoce a sí mismo ni conoce a Dios. Es por tanto incapaz de orar. En cambio el publicano es apto para orar porque parte de su realidad…y no se preocupa de los otros. Conocerse a sí mismo es el principio de toda sabiduría. Si el publicano es elogiado no lo es, desde luego, por el mal que hace, pero sí por su capacidad de reconocerlo y sentir dolor por ello.

Me temo que estamos formando muchos fariseos. Queriendo privar a los niños de un sentimiento de culpa (que puede ser muy sano) los hemos casi convencido de que todo está bien. A lo sumo, cometen errores. Son muchas las personas – niños y adultos – que no saben de qué confesarse. Si es así, uno mismo se coloca en el lugar del fariseo. La Palabra de Dios es tajante en ese sentido. Ante Dios uno sólo puede sentirse pecador…y pecador amado. Los cristianos no somos otra cosa que pecadores con vocación de santos.

El evangelio termina con una sentencia que recuerda el Magnificat de María: “Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”. María y este publicano coincidían. ¿Coincido yo y tengo esa misma relación con Dios? 

jueves, 21 de julio de 2022

Números 18,25-32: Los diezmos

Números 18,25-32:
Los diezmos

25 El Señor dijo a Moisés:
26 Habla en estos términos a los levitas: 
     Cuando ustedes reciban de los israelitas los diezmos que yo les asigné como herencia, 
     reservarán la décima parte como una ofrenda para el Señor:
27 esto les será tenido en cuenta a título de contribución. 
     Como se hace con el trigo de la era y el mosto del lagar,
28 también ustedes pondrán aparte para el Señor una ofrenda tomada de los diezmos 
     que reciban de los israelitas, y se la entregarán al sacerdote Aarón, 
     en calidad de ofrenda reservada al Señor.
29 De los dones que reciban, reservarán las ofrendas debidas al Señor: 
     la mejor porción de cada cosa, o sea, la parte que debe ser consagrada.
30 Diles también: Una vez que hayan reservado la mejor parte 
     –que les será tenida en cuenta como el trigo de la era y el mosto del lagar–
31 ustedes y sus familias podrán comerla en cualquier lugar, 
     porque esa es su recompensa por los servicios que prestan en la Carpa del Encuentro.
32 Así, si ustedes reservan la mejor parte, no cargarán con un pecado, 
     no profanarán los dones sagrados de los israelitas ni morirán.

Números 18,20-24: Los derechos de los levitas

Números 18,20-24:
Los derechos de los levitas

20 Y el Señor dijo a Aarón: 
     Tú no recibirás una herencia en el territorio de los israelitas ni tendrás una parte entre ellos: 
     yo soy tu parte y tu herencia.
21 Yo doy como herencia a los levitas todos los diezmos de Israel, 
     a cambio de los servicios que prestan en la Carpa del Encuentro.
22 De ahora en adelante, los israelitas no se acercarán a la Carpa del Encuentro, 
     porque cargarían con un pecado y morirían.
23 Sólo los levitas prestarán servicios en ella y cargarán con sus propias faltas. 
     Este es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones. 
     Pero no tendrán una herencia entre los israelitas,
24 porque yo les doy como herencia los diezmos que los israelitas pondrán aparte como una ofrenda 
     para el Señor. Por eso dije, refiriéndome a ellos, que no tendrán una herencia entre los israelitas.

sábado, 18 de junio de 2022

Génesis 14,1-24: Abram vence a reyes poderosos

1 Aconteció en los días de Amrafel, rey de Senaar, de Aryok, rey de Ellasar, de Kedorlaomer, 
   rey de Elam, y de Tidal, rey de Goyim,
2 que éstos hicieron guerra a Berá, rey de Sodoma, a Birsá, rey de Gomorra, a Sinab, rey de Admá, 
   a Semeber, rey de Seboyim, al rey de Belá (o sea, Soar).
3 Estos últimos se juntaron en el valle de Siddim (esto es, el mar de la Sal).
4 Doce años habían servido a Kedorlaomer, pero el año trece se rebelaron.
5 Vinieron, pues, en el año catorce Kedorlaomer y los reyes que estaban por él, 
   y derrotaron a los refaítas en Asterot Carnáyim, a los zuzíes en Ham, 
   a los emíes en la llanura de Quiryatáyim,
6 y a los joritas en las montañas de Seír hasta El Parán, que está frente al desierto.
7 De vuelta, llegaron a En Mispat (o sea, Cadés), y batieron todo el territorio de los amalecitas, 
   y también a los amorreos que habitaban en Jasesón Tamar.
8 Salieron entonces el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Admá, 
   el rey de Seboyim y el rey de Belá (esto es, de Soar) y en el valle de Siddim les presentaron batalla:
9 a Kedorlaomer, rey de Elam, a Tidal, rey de Goyim, a Amrafel, rey de Senaar, 
   y a Aryok, rey de Ellasar: cuatro reyes contra cinco.
10 El valle de Siddim estaba lleno de pozos de betún, y como huyesen los reyes 
     de Sodoma y Gomorra, cayeron allí. Los demás huyeron a la montaña.
11 Los vencedores tomaron toda la hacienda de Sodoma y Gomorra 
     con todos sus víveres y se fueron.
12 Apresaron también a Lot, el sobrino de Abram, y su hacienda, pues él habitaba en Sodoma, 
     y se fueron.
13 Un evadido vino a avisar a Abram el hebreo, que habitaba junto a la encina de Mambré el amorreo, 
     hermano de Eskol y de Aner, aliados a su vez de Abram.
14 Al oír Abram que su hermano había sido hecho cautivo, movilizó la tropa de gente 
     nacida en su casa, en número de 318, y persiguió a aquéllos hasta Dan.
15 Y cayendo él y sus siervos sobre ellos por la noche, los derrotó, y los persiguió hasta Jobá, 
     que está al norte de Damasco;
16 recuperó toda la hacienda, y también a su hermano Lot con su hacienda así como a las mujeres 
     y a la gente.
17 A su regreso después de batir a Kedorlaomer y a los reyes que con él estaban, 
     le salió al encuentro el rey de Sodoma en el valle de Savé (o sea, el valle del Rey).

14,18-20

18 Entonces Melquisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios Altísimo,
19 y le bendijo diciendo: "¡Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de cielos y tierra,
20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!" 
     Y Abram le dio el diezmo de todo.

21 Dijo luego el rey de Sodoma a Abram: "Dame las personas, y quédate con la hacienda."
22 Pero Abram dijo al rey de Sodoma: "Alzo mi mano ante el Dios Altísimo, 
     creador de cielos y tierra:
23 ni un hilo, ni la correa de un zapato, ni nada de lo tuyo tomaré, y así no dirás: 
     "Yo he enriquecido a Abram."
24 Nada en absoluto, salvo lo que han comido los mozos y la parte de los hombres 
     que fueron conmigo: Aner, Eskol y Mambré. Ellos que tomen su parte."

sábado, 21 de noviembre de 2020

Levítico 27,30-34: Los diezmos

Levítico 27,30-34:
Los diezmos

30 La décima parte de lo que produce la tierra –tanto los campos sembrados como los árboles frutales– pertenece al Señor: es una cosa consagrada al Señor.
31 Si un hombre quiere rescatar alguna parte de sus diezmos, deberá añadir un quinto de su valor.
32 La décima parte del ganado mayor o menor –o sea, uno cada diez de todos los animales que pasan bajo el cayado del pastor– será consagrada al Señor.
33 Nadie deberá seleccionar entre lo bueno y lo malo, o sustituir uno por otro. Si hace el sustituto serán una cosa sagrada, y no se los podrá rescatar.
34 Estos son los mandamientos que el Señor dio a Moisés para los israelitas sobre la montaña del Sinaí.

lunes, 14 de agosto de 2017

Mateo 17,22-27: Segundo anuncio de la Pasión. El diezmo

Mateo 17,22-27
Lunes de la 19 semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: «Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.» Ellos se pusieron muy tristes. Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?» Contestó: «Sí.» Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?» Contestó: «A los extraños.» Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.»

SOBRE EL MISMO TEMA:
Más allá de la obligación   

miércoles, 14 de octubre de 2015

Lucas 11,42-46: "Abrumáis a la gente con cargas insoportables"

Lucas 11,42-46
Miércoles de la 28 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, dijo el Señor: "¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar, sin descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle! ¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo!" Un maestro de la Ley intervino y le dijo: "Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros." Jesús replicó: "¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo!"