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martes, 20 de agosto de 2024

Libro de Josué 13,1-33: Reparto del país entre las tribus

Libro de Josué
Capítulo 13
REPARTO DEL PAÍS ENTRE LAS TRIBUS

Tierras que quedan sin conquistar
 
1 Josué era viejo, de edad avanzada, y el Señor le dijo: 
   –Ya eres viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por ocupar, 
2 toda la parte filistea y todo Guesur; 
3 desde el Sijor, en tierra de Egipto, hasta el límite de Ecrón, al norte, 
   zona considerada como cananea; 
   allí están los cinco principados filisteos –Gaza, Asdod, Ascalón, Gat, y Ecrón– y los heveos 
4 del sur. Además queda todo el país cananeo, desde la Cueva de los Fenicios hasta Afec, 
   y hasta la frontera de los amorreos. 
5 Y por último todo el país de Biblos y el Líbano oriental, desde Baal-Gad, al pie del Hermón, 
   hasta el Paso de Jamat. 
6 Yo expulsaré ante los israelitas a todos los habitantes de la montaña, 
   desde el Líbano hasta Misrepot Maym, y a todos los fenicios. 
   Tú sólo tienes que repartir el país entre los israelitas mediante un sorteo, 
   según te lo he mandado. 
7 Sí, ya es hora de que repartas esta tierra entre las nueve tribus 
   y la media tribu de Manasés para que la posean como herencia.

DESCRIPCIÓN DE LAS TRIBUS DE LA TRANSJORDANIA
Nm 32; Dt 3,12-17

8 La otra media tribu de Manasés, los de Rubén y los de Gad habían recibido ya la herencia 
   que Moisés, siervo del Señor, les había asignado en Transjordania: 
9 desde Aroer a la orilla del Arnón, con la ciudad que está en medio del valle, 
   toda la llanura de Mandaba hasta Dibón, 
10 y todas las ciudades de Sijón, rey amorreo que reinaba en Jesbón, 
     hasta la frontera de los amonitas. 
11 Además les había asignado Galaad, el territorio de los guesureos y macateos, 
     todo el Hermón y todo el Basán hasta Salcá, 
12 y todo el reino de Og de Basán, que reinaba en Astarot y Edrey, 
     y era uno de los últimos refaimitas a los que Moisés derrotó y expulsó. 
13 En cambio, los israelitas no pudieron expulsar a guesureos y macateos, 
     que han seguido viviendo en medio de Israel hasta hoy. 
14 Sólo a la tribu de Leví no le asignó Moisés una herencia; 
    el Señor, Dios de Israel, es su herencia, como les había prometido. 

La tribu de Rubén
Gn 49,3-4; Dt 33,6

15 A la tribu de Rubén Moisés le asignó, por clanes, 
16 una herencia cuyo territorio era: desde Aroer a la orilla del Arnón, 
     con la ciudad que está en medio del valle, toda la llanura de Madabá; 
17 Jesbón y todos los pueblos de la meseta: Dibón, MotBaal, Bet-Baal-Maón, 
18 Yasá, Cademot, Mepaat, 
19 Quiriataym, Sibmá y Séret Sajar, en el monte y en el valle, 
20 Bet-Fegor, las estribaciones del Fasga y Bet-Yesimot: 
21 todos los pueblos de la llanura y todo el reino de Sijón, rey amorreo que reinaba en Jesbón, 
     al que derrotó Moisés, lo mismo que a los príncipes de Madián: Eví, Requen, Sur, 
     Hur y Reba, vasallos de Sijón que vivían en el país. 
22 Al adivino Balaán, hijo de Beor, los israelitas lo acuchillaron con los demás. 
23 Así que el territorio de los rubenitas fue el Jordán y su ribera. 
     Ésa fue, con sus ciudades y poblados, la herencia de los rubenitas, repartida por clanes. 

La tribu de Gad
Gn 49,19; Dt 33,20-21

24 A la tribu de Gad –a los gaditas– Moisés le asignó, por clanes, 
25 una herencia cuyo territorio comprendía Jezer, todos los pueblos de Galaad, 
     la mitad del país amonita, hasta Aroer, frente a Rabat, 
26 y a partir de Jesbón hasta Ramat Hammispe y Betonim, 
     desde Majnaym hasta los términos de Lodabar. 
27 En el valle: Bet Haram y Bet-Nimrá, Sucot y Safón, 
     lo que quedaba del reino de Sihón, rey de Jesbón. 
     El Jordán servía de límite hasta la orilla del Mar de Galilea en Transjordania. 
28 Ésa fue, con ciudades y poblados, la herencia de los gaditas, repartida por clanes. 

La media tribu de Manasés

29 A la media tribu de Manases, Moisés le había asignado, por clanes, 
30 una herencia cuyo territorio comprendía desde Majanaim, todo Basán, 
     todo el reino de Og, rey de Basán, todas las villas de Yair en Basán: sesenta poblaciones. 
31 Medio Galaad, Astarot y Edrey, ciudades del reino de Og de Basán, 
     les tocaron a los mauiritas de Manases, media tribu de Manasés, por clanes. 
32 Ésa fue la tierra que Moisés repartió en herencia en los llanos de Moab, en Transjordania, 
     al este de Jericó. 
33 A la tribu de Leví no le asignó herencia. El Señor, Dios de Israel, es su herencia, como les había prometido. 

sábado, 14 de octubre de 2023

Isaías 25,1-12: Himno de los salvados

Isaías 25,1-12:
Himno de los salvados

1 Señor, tú eres mi Dios, te ensalzo y te doy gracias, porque realizaste planes admirables, 
   asegurados desde antiguo. 
2 Convertiste la ciudad en escombros, la plaza fuerte en demolición, 
   el castillo de los bárbaros en ruina que jamás será reedificada. 
3 Por eso un pueblo poderoso reconoce tu gloria y la capital de los tiranos te respeta: 
4 porque fuiste refugio del desvalido, refugio del pobre en peligro, reparo del aguacero, 
   sombra contra el calor. Porque el ímpetu de los tiranos es aguacero de invierno, 
5 es calor de verano el tumulto de los bárbaros; tú aplacas el calor con sombras de nubes 
   y ahogas los cantos de los tiranos.
6 El Señor Todopoderoso ofrece a todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, 
   un festín de vinos añejados, manjares deliciosos, vinos generosos. 
7 Arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones; 
8 y aniquilará la muerte para siempre. El Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros 
   y alejará de la tierra entera la humillación de su pueblo –lo ha dicho el Señor–. 
9 Aquel día se dirá: Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara: 
   celebremos y festejemos su salvación. 
10 La mano del Señor se posará en este monte, mientras que Moab será pisoteado en su sitio, 
     como se pisa la paja en el agua del estercolero; 
11 allí dentro extenderá las manos, como las extiende el nadador al nadar. 
     Pero el Señor aplastará su orgullo y los esfuerzos de sus manos; 
12 los altos baluartes de sus murallas los doblegará, abatirá y tumbará en el suelo, en el polvo.

domingo, 24 de julio de 2022

Números 36,1-13: La herencia de la mujer casada

Números 36,1-13:
La herencia de la mujer casada

1 Los jefes de familia del clan de los descendientes de Galaad –hijo de Maquir, hijo de Manasés, 
    uno de los clanes de los descendientes de José– se presentaron delante de Moisés 
    y de los principales jefes de familia de Israel
2 y les dijeron: El Señor mandó a Moisés que repartiera el país entre los israelitas mediante un sorteo, 
   y Moisés también recibió del Señor la orden de entregar a sus hijas la herencia de nuestro hermano 
   Selofjad.
3 Ahora bien, si ellas se casan con un miembro de otra tribu de Israel, 
   su parte será sustraída de la herencia de la tribu a la que van a pertenecer. 
   De esa manera, disminuirá la herencia que nos ha tocado en suerte.
4 Y cuando los israelitas celebren el año del jubileo, 
   la herencia de ellas se sumará a la de la otra tribu y será sustraída del patrimonio de nuestra tribu.
5 Entonces Moisés, por orden del Señor, dio estas instrucciones a los israelitas: 
   La tribu de los descendientes de José tiene razón.
6 Esto es lo que el Señor ha ordenado respecto de las hijas de Selofjad: 
   Ellas pueden casarse con quien les parezca mejor, con tal que lo hagan dentro de un clan perteneciente 
   a la tribu de su padre.
7 La parte hereditaria de los israelitas no pasará de una tribu a otra, 
   sino que cada israelita deberá retener la herencia de su tribu paterna.
8 Por lo tanto, toda joven que posea una herencia en alguna tribu de los israelitas, 
   se casará dentro de un clan de su tribu paterna, 
   de manera que los israelitas conserven cada uno la herencia de sus padres.
9 Así, ninguna herencia pasará de una tribu a otra, 
   sino que cada una de las tribus de los israelitas retendrá su parte.
10 Las hijas de Selofjad procedieron como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
11 Majlá, Tirsá, Joglá, Milcá y Noá, hijas de Selofjad, se casaron con hijos de sus tíos paternos.
12 Y como lo hicieron dentro de los clanes de los descendientes de Manasés, 
     la herencia de ellas quedó en la tribu del clan de su padre.

Conclusión

13 Estos son los mandamientos y las leyes que el Señor dio a los israelitas por medio de Moisés, 
     en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó.

Números 35,1-8: La herencia de los levitas

Números 35,1-8:
La herencia de los levitas

1 El Señor dijo a Moisés en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó:
2 Ordena a los israelitas que cedan a los levitas, de su patrimonio hereditario, ciudades para vivir 
   y campos de pastoreo alrededor de las mismas.
3 Las ciudades les servirán de morada, y los campos de pastoreo serán para su ganado 
   y sus otros animales.
4 Los campos de pastoreo de las ciudades que ustedes cederán a los levitas, 
   se extenderán hasta quinientos metros alrededor de la ciudad, a partir de las murallas.
5 Ustedes medirán fuera de la ciudad, mil metros hacia el este, mil hacia el sur, mil hacia el oeste, 
   y mil hacia el norte, tomando la ciudad como centro: estos serán los campos de pastoreo para las 
   ciudades.
6 Las ciudades que cederán a los levitas serán las seis ciudades de refugio que ustedes deben separar 
   para que los homicidas puedan huir a ellas, añadiendo además, otras cuarenta y dos.
7 Así darán a los levitas un total de cuarenta y ocho ciudades, todas ellas con sus campos de pastoreo.
8 Cuando cedan esas ciudades, tomándolas de lo que es propiedad de los israelitas, 
   exigirán más de los grupos numerosos, y menos de los grupos más pequeños, 
   y menos de los grupos más pequeños. De esta manera, cada uno cederá a los levitas 
   una cantidad de ciudades proporcionada a la herencia que haya recibido.

sábado, 23 de julio de 2022

Números 33,50-56: Instrucciones acerca del reparto de Canaán

Números 33,50-56:
Instrucciones acerca del reparto de Canaán

50 El Señor dijo a Moisés en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó:
51 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando crucen el Jordán en dirección al país de Canaán
52 y hayan desposeído de sus dominios a todos los habitantes del país, 
     ustedes harán desaparecer todas sus imágenes esculpidas y todas sus estatuas de metal fundido, 
     y demolerán todos sus lugares altos.
53 Tomarán posesión del país y habitarán en él, porque yo les di esa tierra para que la posean.
54 Además, se repartirán el país entre sus clanes por medio de un sorteo, 
     asignando una herencia mayor al grupo más numeroso, 
     y una herencia más pequeña al grupo más reducido: 
     cada uno tendrá lo que le toque en suerte, 
     y se repartirán la tierra entre las tribus patriarcales.
55 Pero si no despojan de sus dominios a los habitantes del país, 
     los que ustedes hayan dejado serán como espinas en sus ojos y como aguijones en su costado, 
     que los asediarán en la tierra donde habiten.
56 Y Yo los trataré a ustedes como había decidido tratarlos a ellos.

Números 33,37-49: De Cades a Moab

Números 33,37-49:
De Cades a Moab

37 Partieron de Cades y acamparon el monte Hor, en los límites de Edom.
38 El sacerdote Aarón, por orden del Señor, subió al monte Hor y allí murió, 
     el primer día del quinto mes, cuarenta años después que los israelitas salieron de Egipto.
39 Cuando murió en el monte Hor, Aarón tenía ciento veintitrés años.
40 El cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Négueb, en el país de Canaán, 
     recibió entonces la noticia de la llegada de los israelitas.
41 Luego partieron del monte Hor y acamparon en Salmoná.
42 Partieron de Salmoná y acamparon en Punón.
43 Partieron de Punón y acamparon en Obot.
44 Partieron de Obot y acamparon sobre el territorio de Moab, en Iyé Ha Abarím.
45 Partieron de Iyím y acamparon en Dibón Gad.
46 Partieron de Dibón Gad y acamparon en Almón Diblataim.
47 Partieron de Almón Diblataim y acamparon en las montañas de Abarím, frente al Nebo.
48 Partieron de las montañas de Abarím y acamparon en las estepas de Moab, junto al Jordán, 
     a la altura de Jericó.
49 Acamparon junto al Jordán, desde Bet Ha Iesimot hasta Abel Sitím, en las estepas de Moab.

Números 31,1-12: La guerra contra Madián

Números 31,1-12:
La guerra contra Madián

1 El Señor dijo a Moisés:
2 «Tienes que vengar a Israel de los madianitas, después irás a reunirte con los tuyos».
3 Entonces Moisés dijo al pueblo: «Que algunos de ustedes se equipen para el combate 
   y ataquen a Madián, para ejecutar contra ellos la venganza del Señor.
4 Deberán enviar al combate mil hombres por cada una de las tribus de Israel».
5 Entre las divisiones de Israel se reclutaron doce mil hombres equipados para la guerra, 
   a razón de mil hombres por tribu,
6 y Moisés los envió al combate, junto con Pinjás, hijo del sacerdote Eleazar, 
   que llevaba consigo los vasos sagrados y las trompetas para lanzar el grito de guerra.
7 Ellos pelearon contra Madián, como el Señor lo había ordenado a Moisés, 
   y mataron a todos los varones.
8 Además de otras víctimas, mataron a los cinco reyes de Madián: 
   Eví, Réquem, Sur, Jur y Reba. También pasaron al filo de la espada a Balaam hijo de Beor.
9 Los israelitas tomaron cautivas a las mujeres y a los hijos de los madianitas, 
   y se llevaron como botín todos sus animales, sus rebaños y sus bienes.
10 Además incendiaron las ciudades donde ellos habitaban y sus campamentos.
11 Luego recogieron todo el botín –tanto hombres como animales–
12 y se lo llevaron a Moisés, al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad de los israelitas, 
    que estaban acampados en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó.

Números 26,63-65: Los registrados en el segundo censo

Números 26,63-65:
Los registrados en el segundo censo

63 Estas son las personas registradas por Moisés y el sacerdote Eleazar, 
     cuando hicieron el censo de los israelitas en las estepas de Moab, junto al Jordán, 
     a la altura de Jericó.
64 Entre estos no figuró ninguno de los que Moisés y el sacerdote Aarón 
     habían registrado en el desierto del Sinaí.
65 Porque el Señor había dicho acerca de ellos: 
     «Morirán en el desierto». Ninguno de ellos sobrevivió, 
     excepto Caleb, hijo de Iefuné, y Josué, hijo de Nun.

Números 26,1-51: El segundo censo

Números 26,1-51:
El segundo censo

1 el Señor dijo a Moisés y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón:
2 «Hagan un censo de toda la comunidad de israelitas, anotando por familias 
   a todos los que tengan más de veinte años, a los aptos para la guerra en Israel».
3 Entonces Moisés y el sacerdote Eleazar dieron las instrucciones correspondientes, 
   en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó,
4 acerca de los tenían más de veinte años, como el Señor se lo había ordenado a Moisés. 
   Los israelitas que salieron de Egipto fueron:
5 Los clanes de los descendientes de Rubén, el primogénito de Israel, fueron: 
   de Janoc, el clan de los janoquitas; de Palú, el clan de los paluitas;
6 de Jesrón, el clan de los carmitas.
7 Estos eran los clanes de los rubenitas, según el censo: 43.730 hombres.
8 El hijo de Palú fue Eliab.
9 Los hijos de Eliab fueron Nemuel, Datán y Abirón. Datán y Abirón 
   –representantes de la comunidad– son los mismos que se amotinaron contra Moisés y Aarón, 
   junto con los secuaces de Coré, cuando se produjo el amotinamiento contra el Señor.
10 Después de lo cual la tierra abrió sus fauces y los devoró junto con Coré, 
     cuando murió aquel grupo y el fuego devoró a los doscientos cincuenta hombres, 
     para que sirvieran de escarmiento.
11 Los hijos de Coré, sin embargo, no murieron.
12 Los clanes de los descendientes de Simeón fueron: de Nemuel, el clan de los nemuelitas; ´
     de Iamín, el clan de los iaminitas; de Iaquín, el clan de los iaquinitas;
13 de Zéraj, el clan de los zerajitas; de Saúl, el clan de los saulitas.
14 Estos eran los clanes de los simeonitas: 22.200 hombres.
15 Los clanes de los descendientes de Gad fueron: 
     de Sefón, el clan de los sefonitas; de Jaguí, el clan de los jaguitas; de Suní, el clan de los sunitas;
16 de Ozní, el clan de los oznitas; de Erí, el clan de los eritas;
17 de Arod, el clan de los aroditas; de Arelí, el clan de los arelitas.
18 Estos eran los clanes de los gaditas, según el censo: 40.500 hombres.
19 Los hijos de Judá fueron Er y Onán. Er y Onán murieron en la tierra de Canaán.
20 Los clanes de los descendientes de Judá fueron: de Selá, el clan de los selaítas; 
     de Péres, el clan de los peresitas; de Séraj, el clan de los serajitas.
21 Los descendientes de Péres fueron: de Jesrón, el clan de los jesronitas; 
     de Jamul, el clan de los jamulitas.
22 Estos eran los descendientes de Judá, según el censo: 76.500 hombres.
23 Los clanes de los hijos de Isacar fueron: de Tolá, el clan de los tolaítas; 
     de Puá, el clan de los puaítas;
24 de Iasub, el clan de los iasubitas; de Simrón, el clan de los simronitas.
25 Estos eran los clanes de Isacar, según el censo: 64.300 hombres.
26 Los clanes de los descendientes de Zabulón fueron: 
     de Séred, el clan de los sereditas; de Elón, el clan de los elonitas; de Iajlel, el clan de los iajlelitas.
27 Estos eran los clanes de los zabulonitas, según el censo: 60.500 hombres.
28 Los descendientes de José fueron Manasés y Efraím con sus clanes.
29 Los descendientes de Manasés fueron: de Maquir, el clan de los maquiritas 
     –Maquir fue padre de Galaad–. De Galaad, el clan de los galaaditas.
30 Los descendientes de Galaad fueron: 
     de Iézer, el clan de los iezeritas; de Jélec, el clan de los jelequitas;
31 de Asriel, el clan de los asrielitas; de Sequém, el clan de los sequemitas;
32 de Semidá, el clan de los semidaítas; de Jéfer, el clan de los jeferitas.
33 Selofjad, hijo de Jéfer, no tuvo hijos, sino solamente hijas.
34 Los nombres de estas fueron Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá. 
     Estos eran los clanes de Manasés, según el censo: 52.700 hombres.
35 Los clanes de los descendientes de Efraím fueron los siguientes: 
     de Sutélaj, el clan de los sutelajitas; de Béquer, el clan de los bequeritas; 
     de Taján, el clan de los tajanitas.
36 Los descendientes de Sutélaj fueron los siguientes: de Erán, el clan de los eranitas.
37 Estos eran los clanes de Efraím, según el censo: 32.500 hombres. 
     Todos estos eran los clanes de los hijos de José.
38 Los clanes de los descendientes de Benjamín fueron los siguientes: 
     de Belá, el clan de los belaítas; de Asbel, el clan de los asbelitas; 
     de Ajiram, el clan de los ajiramitas;
39 de Sufam el clan de los sufamitas; de Jufam, el clan de los jufamitas.
40 Los hijos de Belá fueron Ard y Naamán, De Ard, el clan de los arditas; 
     de Naamán, el clan de los naamanitas.
41 Estos eran los clanes de los descendientes de Benjamín, según el censo: 45.600 hombres.
42 Los clanes de los descendientes de Dan fueron los siguientes: 
     de Sujam, el clan de los sujamitas. Estos eran los clanes de los descendientes de Dan.
43 Todos los clanes de los sujamitas, según el censo, comprendían 64.400 hombres.
44 Los clanes de los descendientes de Aser fueron: 
     de Imná, el clan de los imnanitas; de Isví, el clan de los isvitas; de Beriá, el clan de los beriaítas.
45 De los descendientes de Beriá: de Jéber, el clan de los jeberitas; 
     de Malquiel, el clan de los malquielitas.
46 La hija de Aser se llamaba Séraj.
47 Estos eran los clanes de Aser, según el censo: 53.400 hombres.
48 Los clanes de los descendientes de Neftalí fueron: 
     de Iajsel, el clan de los iajselitas; de Guní, el clan de los gunitas;
49 de Iéser, el clan de los ieseritas; de Silém, el clan de los silemitas.
50 Estos eran los clanes de Neftalí, según el censo: 45.400 hombres.
51 Los israelitas registrados en el censo eran en total 601.730 hombres.

Números 25,1-19: Idolatría de Israel en Peor

Números 25,1-19:
Idolatría de Israel en Peor

1 Mientras Israel estaba en Sitím, el pueblo comenzó a prostituirse con las mujeres moabitas,
2 que lo invitaron a participar de los sacrificios en honor de su dios. 
   El pueblo comió de ellos y adoró a ese dios.
3 Así Israel se sometió al Baal de Peor, y por eso el Señor se indignó contra él.
4 El Señor dijo a Moisés: «Toma a todos los jefes del pueblo y cuélgalos públicamente delante del Señor, 
   para que se aplaque la indignación del Señor contra Israel».
5 Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: 
   «Cada uno de ustedes matará a aquellos de sus hombres que se sometieron al Baal de Peor».
6 Precisamente entonces, llegó un israelita trayendo una mujer madianita adonde estaban sus hermanos, 
   a la vista de Moisés y de todos los israelitas, que lloraban a la entrada de la Carpa del Encuentro.
7 Al ver esto, Pinjás, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, se apartó de la comunidad y, 
   tomando una lanza,
8 siguió al israelita hasta la alcoba y allí los traspasó a los dos, al israelita y a la mujer, en pleno vientre. 
   Entonces cesó la plaga que asolaba a los israelitas.
9 Los que habían muerto a causa de la plaga fueron veinticuatro mil.
10 Y el Señor dijo a Moisés:
11 «Pinjás, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha apartado mi ira de los israelitas, 
     porque ha demostrado en medio de ellos un celo igual al mío. 
     Por eso yo no acabé con los israelitas, dejándome llevar por mi celos.
12 Y ahora declaro: Yo le concedo mi alianza de paz.
13 En favor de él y de su descendencia habrá una alianza que le asegurará al sacerdocio para siempre, 
     porque se mostró celoso por su Dios, e hizo expiación por los israelitas».
14 El israelita que fue muerto junto con la mujer madianita se llamaba Zimrí, hijo de Salú, 
     jefe de una familia patriarcal de Simeón.
15 Y la mujer que fue muerta se llamaba Cozbí, hija de Sur, 
     el cual era jefe de un clan en una tribu madianita.
16 Luego el Señor dijo a Moisés:
17 «Acomete contra los madianitas y derrótalos,
18 porque ellos acometieron contra ustedes con sus malas artes, 
     en el incidente de Peor y en el de Cozbí –la hija del jefe madianita y hermana de ellos– 
     que fue herida de muerte de la plaga motivada por el incidente de Peor».
19 Cuando cesó la plaga,

Números 22,36-40: La llegada de Balaam a Moab

Números 22,36-40:
La llegada de Balaam a Moab

36 Cuando Balac supo que Balaam estaba por llegar, fue a encontrarlo en Ar Moab, 
     sobre la frontera del Arnón, en el límite de su territorio,
37 y le dijo: «Yo te mandé a llamar urgentemente. ¿Por qué no querías venir? 
     ¿Acaso no dispongo de medios para colmarte de honores?».
38 Entonces Balaam respondió a Balac: «Aquí me tienes. Pero, ¿qué puedo decir yo ahora? 
     Sólo diré la palabra que Dios ponga en mi boca».
39 Luego Balaam se fue con Balac. Llegados a Quiriat Jusot,
40 Balac inmoló vacas y ovejas y se las envió a Balaam y lo hizo subir a Bamot Baal, 
     desde donde pudo ver a una parte del pueblo.

Numeros 22,15-21: El segundo llamado a Balaam

Numeros 22,15-21:
El segundo llamado a Balaam

15 Entonces Balac envió otros jefes, más numerosos y distinguidos que los primeros.
16 Ellos se presentaron a Balaam y le dijeron: «Así habla Balac, hijo de Sipor: 
     «Por favor, no te niegues a venir en mi ayuda.
17 Yo te colmaré de honores y haré todo lo que me digas. 
     Te ruego que vengas y me maldigas a este pueblo».
18 Pero Balaam respondió a los servidores de Balac: 
     «Aunque Balac me diera su casa llena de planta y oro, yo no podría transgredir, 
     ni siguiera en lo más mínimo, una orden del Señor, mi Dios.
19 Con todo, quédense aquí también ustedes esta noche, y veré qué me dice el Señor esta vez».
20 Durante la noche, Dios se manifestó a Balaam y le dijo: 
     «Si esta gente ha venido a buscarte, puedes ir con ellos. 
     Pero no hagas nada fuera de lo que yo te ordene».
21 Por la mañana, Balaam se levantó, ensilló su asna y partió junto con los jefes de Moab.

Números 22,1-14: El primer llamado de Balac a Balaam

Números 22,1-14:
El primer llamado de Balac a Balaam

1 Luego los israelitas reanudaron la marcha y fueron a acampar en las estepas de Moab, 
   el otro lado del Jordán, a la altura de Jericó.
2 Balac, hijo de Sipor, vio todo lo que los israelitas habían hecho a los amorreos,
3 y los moabitas sintieron un gran temor a la vista de ese pueblo tan numeroso. 
   Atemorizados por la presencia de los israelitas,
4 los moabitas dijeron a los ancianos de Madián: 
   «Ahora esta turba va a devorarlo todo a nuestro alrededor como un buey devora la hierba del campo». 
   Entonces Balac, hijo de Sipor, que era rey de Moab en aquel tiempo,
5 envió unos mensajeros a Balaam, hijo de Beor –que vivía en Petor, junto al Eufrates, 
   en el país en Petor, junto al Eufrates, en el país de los descendientes de Amav– 
   para que le hicieran esta invitación: «Un pueblo que salió de Egipto y cubrió toda la tierra se ha 
   establecido frente a mí.
6 Ven, por favor, y maldíceme a este pueblo, porque es más fuerte que yo. 
   Tal vez así podré derrotarlo y expulsarlo del país. Porque yo sé que el que tú bendices, 
   queda bendecido, y el que maldices, queda maldecido».
7 Los ancianos de Moab y de Madián partieron, llevando la retribución para el adivino. 
   Cuando se presentaron a Balaam y le transmitieron el mensaje de Balac,
8 Balaam les respondió: «Pasen aquí la noche, y yo les daré la respuesta que el Señor me inspire». 
   Entonces los jefes de Moab se quedaron con Balaam.
9 Pero Dios se manifestó a Balaam y le dijo: «¿Quiénes son esos hombres que están contigo?».
10 Balaam respondió a Dios: «Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, me envió este mensaje:
11 «Aquí hay un pueblo que salió de Egipto y cubrió toda la tierra. 
     Por eso, ven a maldecírmelo. Tal vez así podré combatir contra él y expulsarlo».
12 Dios dijo a Balaam: «No vayas con ellos ni maldigas a ese pueblo, porque está bendecido».
13 A la mañana siguiente, Balaam se levantó y dijo a los jefes enviados por Balac: 
     «Vuélvanse a su país, porque el Señor me prohíbe acompañarlos».
14 Entonces los jefes de Moab partieron, y cuando estuvieron de regreso dijeron a Balac: 
     «Balaam se niega a venir con nosotros».

Números 21,21-32: La derrota de Sijón, rey de los amorreos

Números 21,21-32:
La derrota de Sijón, rey de los amorreos

21 Israel envió unos mensajeros a Sijón, rey de los amorreos, con esta propuesta:
22 «Déjame pasar por tu país. No nos desviaremos hacia los campos o los viñedos, 
     ni beberemos agua de los pozos. Iremos por el camino principal, 
     hasta que hayamos atravesado tu territorio».
23 Sijón no permitió que Israel pasara por su territorio, sino que reunió todas sus fuerzas 
     y fue a combatir contra Israel en el desierto. Cuando llegó a Iahás, presentó batalla a Israel,
24 pero Israel lo pasó al filo de la espada y se apoderó de su territorio, desde el Arnón hasta el Iaboc, 
     y hasta Az de los amonitas, porque Az servía de frontera con los amonitas.
25 Israel se apoderó de todas esas ciudades, y se estableció en las ciudades de los amorreos, 
     en Jesbón y en sus ciudades dependientes.
26 Jesbón era la ciudad de Sijón, el rey de los amorreos que había luchado contra un rey anterior 
     de Moab y le había arrebatado su territorio hasta el Arnón.
27 Por eso los poetas recitan: 
     «¡Vengan a Jesbón! Que sea reconstruida, que sea restaurada la ciudad de Sijón.
28 Porque ha salido fuego de Jesbón, una llamarada de la ciudad de Sijón, 
     que consumió a Ar de Moab y a los jefes de las alturas del Arnón.
29 ¡Ay de ti, Moab! ¡Estás perdido, pueblo de Quemós! 
     El puso en fuga a sus hijos, e hizo prisioneras a sus hijas en manos de Sijón, un rey amorreo.
30 Los hemos traspasado a flechazos, está en ruinas Jesbón hasta Dibón; 
     hemos arrasado hasta Nofaj, que está junto a Mádaba».
31 De esta manera, Israel ocupó el país de los amorreos.
32 Luego Moisés mandó a explorar Iázer, y los israelitas conquistaron las ciudades dependientes de ella, 
     y despojaron a los amorreos que estaban allí.

viernes, 22 de julio de 2022

Números 21,10-20: Las etapas hacia la Transjordania

Números 21,10-20:
Las etapas hacia la Transjordania

10 Los israelitas partieron y acamparon en Obot.
11 Luego siguieron avanzando y acamparon en Iyé Ha Abarím, 
    en el desierto que está en el límite con Moab, hacia oriente.
12 Partiendo de allí, acamparon junto al torrente Zéred.
13 Después continuaron avanzando y acamparon más allá del Arnón, 
     en el desierto que se extiende desde el territorio de los amorreos, 
     porque el Arnón sirve de frontera entre Moab y los amorreos.
14 Por eso, el Libro de las Guerras del Señor habla de 
     «...Vaheb en Sufá, y los torrentes; el Arnón,
15 con sus afluentes, que se extiende hasta el territorio de Moab...».
16 De allí partieron para Beer, el pozo donde el Señor dijo a Moisés: 
     «Reúne al pueblo y le daré agua».
17 Entonces Israel entonó este canto: 
     «¡Surge, Pozo! ¡Entónenle un canto!
18 Pozo que cavaron los jefes, que perforaron los nobles del pueblo, 
     con sus cetros, con sus bastones». De Mibdar fueron a Mataná,
19 de Mataná a Najaliel, de Najaliel a Bamot,
20 y de Bamot al valle que está en el campo de Moab, 
     hacia la cima del Pisgá, dominando el desierto.

martes, 7 de diciembre de 2021

Isaías 16,6-14: Lamentaciones sobre Moab

Isaías 16,6-14:
Lamentaciones sobre Moab


6 Nos hemos enterado de la soberbia de Moab, una soberbia desmedida; de su orgullo, 
   su soberbia y su arrogancia; ¿qué vale su inútil charlatanería? 
7 Por eso gemirán los moabitas por Moab, todos gemirán; por las tortas pasas de Quir Hareset 
   suspiren de puro afligidos. 
8 Languidece la campiña de Jesbón, la viña de Sibmá, jefes de naciones aplastaron sus sarmientos: 
   hasta Jazer llegaban, serpenteaban por el desierto, sus retoños se extendían y cruzaban el mar.
9 Por eso lloraré con el llanto de Jazer por la viña de Sibmá; los regaré con mis lágrimas, 
   Jesbón y Elalé. Que murieron las coplas de tu vendimia y tu cosecha, 
10 se retiraron del huerto el gozo y la alegría; en las viñas ya no cantan jubilosos, 
     ya no pisan el vino en el lagar, las coplas enmudecieron. 
11 Por eso mis entrañas por Moab vibran como cítara y mi pecho por Villa del Alfarero.
12 Un día se verá a Moab fatigarse hacia su santuario, irá con plegarias a su templo, pero no le valdrá.
13 Tal fue la amenaza que en otro tiempo pronunció el Señor contra Moab; 
14 pero ahora dice el Señor: Dentro de tres años, años de jornalero, será humillada la nobleza de Moab           con toda su numerosa plebe, y los que queden serán pocos, escasos e impotentes.

Isaías 16,1-5: Los moabitas se refugian en Judá

Isaías 16,1-5:
Los moabitas se refugian en Judá


1 Envíen carneros al soberano del país, desde Petra del desierto al Monte Sión.
2 Como pájaros espantados, nidada dispersa, irán las muchachas de Moab por los vados del Arnón. 
3 Danos consejo, toma una decisión; extiende tu sombra como la noche, en pleno mediodía, 
   esconde a los fugitivos, no descubras al prófugo. 
4 Da asilo a los fugitivos de Moab, sé tú su escondrijo ante el devastador. Cuando cese la opresión, 
   termine la devastación y desaparezca el que pisoteaba el país, 
5 habrá en la tienda de David un trono fundado en la lealtad y la verdad: 
   en él se sentará un juez celoso del derecho, y que practique la justicia.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Isaías 15,1-9: El luto de Moab

Isaías 15,1-9:
El luto de Moab


1 Oráculo contra Moab: La noche que asolaron Ar, sucumbió Moab; 
   la noche que asolaron Quir, sucumbió Moab.
2 La gente de Dibón sube llorando a las alturas; por Nebo y Madaba lanza alaridos Moab, 
   con las cabezas rapadas y las barbas afeitadas.
3 En las calles, vestidos de sayal, en plazas y azoteas todos lanzan alaridos, deshechos en llanto.
4 Se lamentan Jesbón y Elalé, hasta en Yahas se escucha su clamor; 
   por eso a Moab le tiemblan las entrañas, respira jadeando. 
5 Mi corazón se lamenta por Moab: sus fugitivos marchan hacia Soar. 
   Que por la cuesta de Lujit suben llorando, que por la vía de Joronain lanzan gritos desgarradores, 
6 que la fuente de Nimrín se ha secado, marchito está el césped, consumida la hierba, falta el verdor.
7 Por eso cargan con riquezas y provisiones hacia el torrente de los Sauces.
8 Que un grito va recorriendo las fronteras de Moab: hasta Eglaín llega su grito, 
   hasta Beer Elim su alarido.
9 Que la fuente de Dimón está llena de sangre. Reservo nuevas plagas contra Dimón: 
   el león contra el resto de Moab, contra los supervivientes del campo.