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sábado, 24 de febrero de 2024

DOMINGO DE SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA, Ciclo B (Lecturas)

Génesis 22,1-2.9a.10-13.15-18
Salmo 115: Caminaré en presencia del Señor 
en el país de la vida
Romanos 8,31b-34
Marcos 9,2-10


En aquellos días Dios puso a prueba a Abrahán llamándole:
— ¡Abrahán!
Él respondió:
—  Aquí me tienes.
Dios le dijo:
—  Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo en sacrificio, sobre uno de los montes que yo te indicaré.
Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí un altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor gritó desde el cielo:
— ¡Abrahán, Abrahán!
Él contestó:
— Aquí me tienes.
Dios le ordenó:
— No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo.
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo:
— Juro por mí mismo —oráculo del Señor—: Por haber hecho eso, por no haberte reservado tu hijo, tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistaran las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.


Salmo 115: Caminaré en la presencia del Señor, 
en el país de la vida

Tenía fe, aun cuando dije:
“Qué desgraciado soy."
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de tus fieles.
R.- Caminaré en la presencia del Señor, 
en el país de la vida

Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
R.- Caminaré en la presencia del Señor, 
en el país de la vida

Cumpliré al Señor mis votos,
en presencia de todo el pueblo;
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti Jerusalén.
R.- Caminaré en la presencia del Señor, 
en el país de la vida



Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros, ¿cómo no nos dará todo con Él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica, ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?



En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les apreció Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:
— Maestro. ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Estaban asustados y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:
—  Este es mi Hijo amado; escuchadlo.
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús los mandó:
— No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.
Esto se les quedó grabado y discutían que querría decir aquello de resucitar de entre los muertos.

jueves, 6 de julio de 2023

Maria Goretti: "¡Lo quiero conmigo en el paraíso!"


Alessandro Serenelli (1882-1970) era un joven trabajador robusto que vivía cerca de la familia Goretti cuando ésta se trasladó al Agro Pontino. Arrastrado por la pasión intentó varias veces seducir a la joven María Goretti, que todavía no tenía 12 años, y violarla. Ante su resistencia un día la apuñaló 14 veces con un objeto afiliado.

Al principio, en la cárcel, no mostró ningún arrepentimiento. Tampoco cuando le visitó el obispo para hablarle del perdón de Dios. Pero unos días después pidió hablar con el obispo: había soñado con Marietta, su víctima, que llevaba 14 lirios (tantos como puñaladas) y le sonreía resplandeciente. Ahí empezó su transformación.

Recogemos aquí el testamento espiritual del Alessandro Serenelli anciano, ya con casi 80 años, poco antes de su muerte, transformado por la fe de "Marietta" (hoy Santa María Goretti) y por la vivencia de la espiritualidad franciscana.


El asesino, debido a la edad (entonces la mayoría de edad era a los 21 años) no fue condenado a la cadena perpetua, sino a 30 años de reclusión. Su camino espiritual fue lento y duro. Fue tentado, por desesperación, incluso a quitarse la vida. Lo salvaron la certeza del perdón de «Marietta» y sus últimas palabras: «¡Lo quiero conmigo en el paraíso!»

La Navidad de 1934 visitó a Assunta, la madre de Marietta. Ella le dijo que ya le había perdonado. Fueron juntos a la Misa de Navidad para admiración de todos los que les reconocieron. Se mantuvieron siempre en contacto. Juntos vieron a Santa María Goretti canonizada en 1950. Alessandro estuvo junto a la anciana Assunta cuando ella murió.


Assunta (madre de Maria Goretti) y Alessandro


Alessandro murió en la enfermería de los padres capuchinos de Marerata el 6 de mayo de 1970, donde había sido portero durante décadas.

El texto que publicamos, su testamento espiritual, se encontró a su muerte en un sobre cerrado, con fecha del 5 de mayo. Está tomado de: Madre di Dio. Mensile mariano (noviembre 2002). La traducción es de Pablo Cervera Barranco.

Soy un viejo de casi 80 años, pronto voy a terminar mis días. Echando una mirada al pasado, reconozco que en mi primera juventud recorrí un sendero falso, la vía del mal que me condujo a la ruina.

Veía todo a través de la prensa, los espectáculos y los malos ejemplos que siguen la mayoría de los jóvenes sin siquiera pensarlo. Y yo hice lo mismo. No me preocupaba.

Personas creyentes y practicantes tenía cerca de mí, pero no les prestaba atención, cegado por una fuerza brutal que me empujaba hacia un sendero malo. A los 20 años cometí el delito pasional, del que hoy me horrorizo con sólo recordarlo.

María Goretti, ahora santa, fue el ángel bueno que la Providencia había puesto ante mis pasos para guiarme y salvarme. Todavía tengo grabadas en mi corazón sus palabras de compasión y de perdón. Rezó por mí e intercedió por su asesino.

Siguieron treinta años de prisión. Si no hubiera sido menor de edad, hubiera estado condenado a cadena perpetua. Acepté la merecida condena. Expié mi culpa.

La pequeña María fue verdaderamente mi luz, mi protectora; con su ayuda, me porté bien en mis 27 años de cárcel e intenté vivir honradamente cuando la sociedad me aceptó de nuevo entre sus miembros.

Los Hermanos de San Francisco, los Capuchinos de las Marcas, me acogieron con caridad seráfica en su monasterio no como un siervo, sino como un hermano y con ellos convivo desde hace 24 años. Ahora espero sereno el momento de ser admitido en la visión de Dios, de abrazar a mis seres queridos de nuevo y de estar junto a mi ángel protectora y su querida madre, Assunta.

Los que lean esta carta, ojalá que quieran seguir la feliz enseñanza de huir del mal y seguir el bien siempre.

Pienso que la religión con sus preceptos no es una cosa que se pueda menospreciar, sino que es el verdadero consuelo, el único camino seguro en toda circunstancia, hasta las más dolorosas de la vida.

¡Paz y bien!

Alessandro Serenelli

domingo, 16 de abril de 2023

Juan 20,19-31: Apariciones de Jesús a sus discípulos

Juan 20,19-31


Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
– Paz a vosotros.
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
– Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y dicho esto exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
– Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
– Hemos visto al Señor.
Pero él les contestó:
– Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
A los ocho días estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
– Paz a vosotros.
Luego dijo a Tomás:
– Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Contestó Tomás:
– ¡Señor mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
– ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos que están escritos en este libro hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

SOBRE EL MISMO TEMA:

domingo, 9 de abril de 2023

Hechos 10,34-43: Discurso de Pedro

34 Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: 
     "Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas,
35 y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él.
36 Él envió su Palabra a los israelitas, 
     anunciándoles la Buena Noticia de la paz por medio de Jesucristo, 
     que es el Señor de todos.
37 Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, 
     comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan:
38 cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. 
     Él pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, 
     porque Dios estaba con él.
39 Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. 
     Y ellos lo mataron, suspendiéndolo de un patíbulo.
40 Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara,
41 no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, 
     que comimos y bebimos con él, después de su resurrección.
42 Y nos envió a predicar al pueblo, 
     y a atestiguar que él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos.
43 Todos los profetas dan testimonio de él, 
     declarando que los que creen en él reciben el perdón de los pecados, 
     en virtud de su Nombre".

martes, 28 de febrero de 2023

PRIMER MARTES DE CUARESMA (Lecturas)

Isaías 55,10-11
Salmo 33,4-5.6-7.16-17.18-19: 
El Señor libra de sus angustias a los justos
Mateo 6,7-15



Así dice el Señor: "Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo."

El Señor libra de sus angustias a los justos

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.
R. El Señor libra de sus angustias a los justos

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.
R. El Señor libra de sus angustias a los justos

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
R. El Señor libra de sus angustias a los justos

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
R. El Señor libra de sus angustias a los justos



En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas."

Mateo 6,7-15: El Padre nuestro

Mateo 6,7-15 (Cf. Lc 11,1-13)
Jueves de la 11 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas."

SOBRE EL MISMO TEMA:

domingo, 6 de noviembre de 2022

Lucas 17:1-6: Tropezar es inevitable, por Julio González, SF


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: "Lo siento", lo perdonarás.» Los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.» El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." Y os obedecería.»

Comentario de Julio González, SF:
"Tropezar es inevitable"

Los tropiezos, las caídas, las debilidades, la tentación, son inevitables, pero "¡ay del que los provoca!" Con una profunda sensibilidad espiritual y social, el Señor da pie a que distingamos entre el escándalo y el que lo provoca ("Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca!") Este detalle es importante porque muchos decimos que no hacemos nada malo y, sin embargo, alguien podría decirnos que nuestro estilo de vida no tiene en cuenta a millones de personas que quisieran vivir en "la normalidad" que vivimos nosotros; lo cual, también es motivo de escándalo.

Por otra parte, algunas veces esperamos a que sean los otros los que se equivoquen. El fracaso de los demás nos produce cierto alivio porque de esta manera podemos justificar nuestro silencio y pasividad. El silencio y la pasividad también tienen su lado oscuro.

La envidia, el orgullo, los complejos, están en el corazón de todas las personas. Estos sentimientos nos han de ayudar a reconocer nuestras infidelidades: nuestra incapacidad para amar y para dejarnos amar. Sin embargo, místicos y santos no sienten el pecado como algo absolutamente negativo sino como una oportunidad para conocerse mejor: "Béndito sea mi pecado, mis debilidades y caídas, si me ayudan a ver que no soy tan bueno como me creía".

Jesús presenta el pecado a sus discípulos como una ocasión para el arrepentimiento y el perdón, no para que nos condenemos unos a otros. Esto es debido a que sin pecar y sin arrepentirnos no podemos llegar a ser la persona, la familia, la comunidad y la Iglesia, que estamos llamados a ser; por eso, los discípulos de Jesús no deberíamos escandalizarnos del pecador sino del modo como reaccionamos ante el pecado, el nuestro y el de los demás.

Lucas 17,1-6: Escándalo, corrección fraterna y el poder de la fe

Lucas 17,1-6
Lunes de la 32 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

• La gravedad del escándalo
(Cf. Mateo 18,6-10; Marcos 9,42-48)

1 Después dijo a sus discípulos: "Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona!
2 Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, 
   antes que escandalizar a uno de estos pequeños.
3 Por lo tanto, ¡tengan cuidado!

• La corrección fraterna
Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo.
4 Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: "Me arrepiento", perdónalo".

• El poder de la fe

5 Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe".
6 Él respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, 
   y dijeran a esa morera que está ahí: "Arráncate de raíz y plántate en el mar", ella les obedecería.


SOBRE EL ESCÁNDALO Y EL PECADO:

miércoles, 26 de octubre de 2022

Marcos 11,11-26: Expulsión de los mercaderes del templo

Marcos 11,11-26
Viernes de la 8 Semana del Tiempo Ordinario, año I y II

Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo:
— Nunca jamás coma nadie de ti.
Los discípulos lo oyeron. Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo. Y los instruía, diciendo:
— ¿No está escrito: "Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos." Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos.
Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz. Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús:
— Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
Jesús contestó:
— Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte: "Quítate de ahí y tirate al mar", no con dudas, sino con fe en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas.


SOBRE EL MISMO TEMA:

sábado, 23 de julio de 2022

Lucas 11,1-13: El Padrenuestro. Parábola del amigo insistente

Lucas 11,1-13

El Padre nuestro
Miércoles de la 27 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II 

1 Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: 
   "Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos".
2 Él les dijo entonces: "Cuando oren, digan:
   Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino;
3 danos cada día nuestro pan cotidiano;
4 perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden;
   y no nos dejes caer en la tentación".


SOBRE EL MISMO TEMA:


Parábola del amigo insistente
Jueves de la 27 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

5 Jesús agregó: "Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, 
   para decirle: "Amigo, préstame tres panes,
6 porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle",
7 y desde adentro él le responde: "No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, 
   y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos".
8 Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, 
   se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
9 También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
10 Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
11 ¿Hay algún padre entre ustedes que dé a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado?
12 ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
13 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, 
     ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!"

SOBRE EL MISMO TEMA:

Colosenses 2,12-14

Colosenses 2,12-14
Domingo de la 17 Semana del Tiempo Ordinario, Año C

Hermanos: Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo, y habéis resucitado con él, porque habéis creído en la fuerza de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Estabais muertos por vuestros pecados, porque no estabais circuncidados; pero Dios os dio vida en él, perdonándoos todos los pecados. Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas y era contrario a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz.

martes, 19 de julio de 2022

Números 14,20-38: El castigo de la infidelidad

Números 14,20-38:
El castigo de la infidelidad

20 El Señor respondió: «Lo perdono, como tú me lo has pedido.
21 Sin embargo –tan cierto como que yo vivo, y que la gloria del Señor llena toda la tierra–
22 ninguno de los hombres que vieron mi gloria y los prodigios que realicé en Egipto y en el desierto, 
     ninguno de los que ya me han puesto a prueba diez veces y no me han obedecido,
23 verá la tierra que prometí a sus padres con un juramento; 
     no la verá ninguno de los que me han despreciado.
24 En cuanto a mi servidor Caleb, por estar animado de otro espíritu y haberse mantenido fiel a mí, 
     lo llevaré a la tierra donde ya entró una vez, y sus descendientes la poseerán.
25 Pero como los amalecitas y los cananeos ocupan el valle, 
     den vuelta mañana y partan para el desierto por el camino del Mar Rojo».
26 Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón:
27 «¿Hasta cuándo esta comunidad perversa va a seguir protestando contra mí? 
     Ya escuché las incesantes protestas de los israelitas.
28 Por eso, diles: «Juro por mi vida, palabra del Señor, 
     que los voy a tratar conforme a las palabras que ustedes han pronunciado.
29 Por haber protestado contra mí, sus cadáveres quedarán tendidos en el desierto: 
     los cadáveres de todos los registrados en el censo, de todos los que tienen más de veinte años.
30 Ni uno solo entrará en la tierra donde juré establecerlos, 
     salvo Caleb hijo de Iefuné y Josué hijo de Nun.
31 A sus hijos, en cambio, a los que ustedes decían que iban a ser llevados como botín, 
     sí los haré entrar; ellos conocerán la tierra que ustedes han despreciado.
32 Pero los cadáveres de ustedes quedarán tendidos en este desierto.
33 Mientras tanto, sus hijos andarán vagando por el desierto durante cuarenta años, 
     sufriendo por las prostituciones de ustedes, hasta que el último cadáver quede tendido en el desierto.
34 Ustedes cargarán con su culpa durante cuarenta años, por los cuarenta días que emplearon 
     en explorar la tierra: a razón de un año por cada día. 
     Entonces conocerán lo que significa rebelarse contra mí.
35 Así lo he dispuesto yo, el Señor. De esa manera trataré a toda esta comunidad perversa que se ha 
     confabulado contra mí: hasta el último hombre morirá en este desierto».
36 Los hombres que Moisés envió a explorar el territorio –esos que al volver instigaron a toda la 
     comunidad a protestar contra él, difundiendo falsos rumores
37 y propagando malas noticias acerca de la tierra– cayeron muertos en las presencia del Señor.
38 De los que habían ido a explorar el territorio, solamente sobrevivieron Josué, hijo de Nun, y Caleb, 
     hijo de Iefuné.

domingo, 10 de julio de 2022

Isaías 6,1-13: Vocación de Isaías

Isaías 6,1-13:
Vocación de Isaías


1 El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: 
   el borde de su manto llenaba el templo. 
2 Por encima de él había serafines erguidos, con seis alas cada uno: con dos alas se cubrían el rostro, 
   con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas volaban. 
3 Y se gritaban el uno al otro: ¡Santo, santo, santo, el Señor Todopoderoso, 
   la tierra está llena de su gloria! 
4 Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. 
5 Yo dije: ¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros que habito en medio de un pueblo 
    de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor Todopoderoso. 
6 Y voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en la mano, 
   que había retirado del altar con unas tenazas; 
7 lo aplicó a mi boca y me dijo: Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, 
   está perdonado tu pecado.
8 Entonces escuché la voz del Señor, que decía: –¿A quién mandaré?, ¿quién irá de nuestra parte? 
   Contesté: –Aquí estoy, mándame. 
9 Él replicó: –Anda y dile a ese pueblo: Escuchen con sus oídos, pero sin entender; 
   miren con sus ojos, pero sin comprender. 
10 Entorpece el corazón de ese pueblo, endurece su oído, ciega sus ojos: que sus ojos no vean, 
     que sus oídos no oigan, que su corazón no entienda, que no se convierta y sane. 
11 Pregunté: –¿Hasta cuándo, Señor? Y me contestó: –Hasta que se desmoronen las ciudades 
     despobladas y las casas deshabitadas, y queden los campos desolados. 
12 Porque el Señor alejará a los hombres, y crecerá el abandono en el país. 
13 Y aunque queden en él uno de cada diez, de nuevo será barrido; como la encina o el roble que, 
     al cortarlos, sólo dejan un tronco. Este tronco será semilla santa.

martes, 5 de julio de 2022

Isaías 55,1-13: Promesa de una nueva alianza



1 ¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! 
   Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche.
2 ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? 
   Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares.
3 Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. 
   Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David.
4 Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones.
5 Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá hacia ti, 
   a causa del Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica.
6 ¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca!
7 Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva al Señor, 
   y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar.
8 Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, 
   ni los caminos de ustedes son mis caminos —oráculo del Señor—.
9 Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos 
   y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
10 Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, 
     sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come,
11 así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, 
     sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.

Epílogo: Salida de Babilonia

12 Saldrán con alegría, los llevarán seguros: montes y colinas romperán a cantar ante ustedes 
     y aplaudirán los árboles silvestres. 
13 En vez de espinos, crecerá el ciprés; en vez de ortigas, el arrayán: 
     serán el renombre del Señor y monumento perpetuo, indestructible.


SOBRE EL MISMO TEMA:

sábado, 11 de junio de 2022

Hechos 26,1-23: Discurso de Pablo ante el rey Agripa

Hechos 26,1-23: Discurso de Pablo ante el rey Agripa

1 Agripa dijo a Pablo: «Se te permite hablar en tu favor.» 
   Entonces Pablo extendió su mano y empezó su defensa:
2 «Me considero feliz, rey Agripa, al tener que defenderme hoy ante ti de todas las cosas de que me 
   acusan los judíos,
3 principalmente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones de los judíos. 
   Por eso te pido que me escuches pacientemente.
4 «Todos los judíos conocen mi vida desde mi juventud, desde cuando estuve en el seno de mi nación, 
   en Jerusalén.
5 Ellos me conocen de mucho tiempo atrás y si quieren pueden testificar que yo he vivido 
   como fariseo conforme a la secta más estricta de nuestra religión.
6 Y si ahora estoy aquí procesado es por la esperanza que tengo en la Promesa hecha por Dios a 
   nuestros padres,
7 cuyo cumplimiento están esperando nuestras doce tribus en el culto que asiduamente, noche y día, 
   rinden a Dios. Por esta esperanza, oh rey, soy acusado por los judíos.
8 ¿Por qué tenéis vosotros por increíble que Dios resucite a los muertos?
9 «Yo, pues, me había creído obligado a combatir con todos los medios el nombre de Jesús, el Nazoreo.
10 Así lo hice en Jerusalén y, con poderes recibidos de los sumos sacerdotes, yo mismo encerré a 
     muchos santos en las cárceles; y cuando se les condenaba a muerte, yo contribuía con mi voto.
11 Frecuentemente recorría todas las sinagogas y a fuerza de castigos les obligaba a blasfemar y, 
     rebosando furor contra ellos, los perseguía hasta en las ciudades extranjeras.
12 «En este empeño iba hacia Damasco con plenos poderes y comisión de los sumos sacerdotes;
13 y al medio día, yendo de camino vi, oh rey, una luz venida del cielo, más resplandeciente que el sol, 
     que me envolvió a mí y a mis compañeros en su resplandor.
14 Caímos todos a tierra y yo oí una voz que me decía en lengua hebrea: 
     “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? Te es duro dar coces contra el aguijón.”
15 Yo respondí: “¿Quién eres, Señor?” Y me dijo el Señor: “Yo soy Jesús a quien tú persigues.
16 Pero levántate, y ponte en pie; pues me he aparecido a ti para constituirte servidor 
     y testigo tanto de las cosas que de mí has visto como de las que te manifestaré.
17 Yo te libraré de tu pueblo y de los gentiles, a los cuales yo te envío,
18 para que les abras los ojos; para que se conviertan de las tinieblas a la luz, 
     y del poder de Satanás a Dios; y para que reciban el perdón de los pecados 
     y una parte en la herencia entre los santificados, mediante la fe en mí.”
19 «Así pues, rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial,
20 sino que primero a los habitantes de Damasco, después a los de Jerusalén 
     y por todo el país de Judea y también a los gentiles he predicado que se convirtieran 
     y que se volvieran a Dios haciendo obras dignas de conversión.
21 Por esto los judíos, habiéndome prendido en el Templo, intentaban darme muerte.
22 Con el auxilio de Dios hasta el presente me he mantenido firme dando testimonio a pequeños 
     y grandes sin decir cosa que esté fuera de lo que los profetas y el mismo Moisés dijeron 
     que había de suceder:
23 que el Cristo había de padecer y que, después de resucitar el primero de entre los muertos, 
     anunciaría la luz al pueblo y a los gentiles.»

jueves, 9 de diciembre de 2021

Isaías 33,1-24: Esperanza en el Señor

Isaías 33,1-24:
Esperanza en el Señor


1 ¡Ay de ti, devastador, nunca devastado; saqueador, nunca saqueado! Cuando acabes de devastar 
   te devastarán a ti, cuando termines de saquear te saquearán a ti. 
2 ¡Piedad, Señor, que esperamos en ti!, sé nuestro brazo por la mañana y nuestra salvación 
   en el peligro. 
3 A tu voz atronadora se desbandaron los pueblos, al levantarte tú se dispersaron las naciones, 
4 y se recogía botín como se recoge la langosta, se abalanzaban a él como avalancha de saltamontes. 
5 El Señor es sublime, porque habita en lo alto, él ha llenado a Sión de justicia y derecho; 
6 la fidelidad será su adorno, la sabiduría y el conocimiento serán su provisión salvadora, 
   el respeto del Señor será su tesoro. 
7 Oigan, los enviados gimen en la calle, los mensajeros de paz lloran amargamente: 
8 están destruidas las calzadas y ya no transitan caminantes. 
   Ha roto la alianza, despreciando a los testigos y no respetando al hombre. 
9 Languidece y se marchita el país, el Líbano se decolora y queda mustio, 
   el Sarón está hecho una estepa, están pelados el Basán y el Carmelo. 
10 Ahora me pongo de pie, dice el Señor; ahora me yergo, ahora me alzo: 
11 Concebirán paja y darán a luz polvo, y mi aliento como fuego los consumirá; 
12 los pueblos serán calcinados, como cardos segados arderán.
13 Los lejanos, escuchen lo que he hecho; los cercanos, reconozcan mi valor. 
14 Temen en Sión los pecadores, un temblor se apodera de los perversos: 
     ¿Quién de nosotros habitará en un fuego devorador, quién de nosotros habitará 
     en una hoguera perpetua? 
15 –El que procede con justicia, habla con rectitud y rehúsa el lucro de la opresión; 
    el que sacude la mano rechazando el soborno y tapa su oído a propuestas sanguinarias; 
    el que cierra los ojos para no complacerse en el mal,
16 ése morará en las alturas: picachos rocosos serán su fortificación, 
     con abundancia de pan y provisión de agua. 
17 Un rey en su esplendor contemplarán tus ojos, verán un país dilatado, 
18 y te dirás sobrecogido: 
     ¿Dónde está el que contaba, dónde está el que pesaba, dónde el que contaba las torres?
19 Ya no verás al pueblo violento, cuya lengua es oscura y no se entiende, 
     que pronuncia de modo extraño e incomprensible. 
20 Contempla a Sión, ciudad de nuestras fiestas: tus ojos verán a Jerusalén, morada tranquila,
     tienda permanente, cuyas estacas no se arrancarán, cuyas cuerdas no se soltarán. 
21 Que allí el Señor es nuestro capitán, en un lugar de ríos y canales anchísimos, 
     que no surcan barcas de remo ni la nave capitana los cruza: 
23a están flojas sus cuerdas, no sujetan el mástil ni despliegan las velas. 
22 Porque el Señor es nuestro juez, el Señor nuestro gobernador, el Señor nuestro rey; él nos salvará: 
23b entonces el ciego repartirá enorme botín y hasta los cojos se darán al saqueo;
24 y ningún vecino dirá:  Me siento mal, porque al pueblo que allí habita le han perdonado la culpa.

lunes, 5 de julio de 2021

2 Corintios 2,5-11: El perdón al ofensor

5 Si alguien me entristeció, no me entristeció a mí solamente sino también, en cierta medida 
    –lo digo sin exagerar– a todos ustedes.
6 Pienso que es suficiente el castigo que la mayoría ha impuesto al ofensor. 
7 Conviene ahora perdonarlo y animarlo para que el pobre no quede agobiado por una pena excesiva. 
8 Por eso, les ruego que en este caso hagan prevalecer el amor. 
9 Antes les escribí para ponerlos a prueba y ver si son capaces de obedecer en todo. 
10 Pero ahora, yo también perdono al que ustedes perdonaron, y lo hago en la presencia de Cristo 
     por amor de ustedes, 
11 para que Satanás no saque ventaja de nosotros, ya que conocemos bien 
     sus intenciones.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Col 3,12-17: Exhortación al amor

Col 3,12-17  

3:12 Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia.
3:13 Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo.
3:14 Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección.
3:15 Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.
3:16 Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados.
3:17 Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.

Col 1,1-14: Saludo inicial y acción de gracias

Col 1,1-14  

1:1 Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo
1:2 saludan a los santos de Colosas, sus fieles hermanos en Cristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre.
1:3 Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando sin cesar por ustedes,
1:4 desde que nos hemos enterado de la fe que tienen en Cristo Jesús y del amor que demuestran a todos los santos,
1:5 a causa de la esperanza que les está reservada en el cielo. Ustedes oyeron anunciar esta esperanza por medio de la Palabra de la verdad, de la Buena Noticia
1:6 que han recibido y que se extiende y fructifica en el mundo entero. Eso mismo sucede entre ustedes, desde que oyeron y comprendieron la gracia de Dios en toda su verdad,
1:7 al ser instruidos por Epafras, nuestro querido compañero en el servicio de Dios. Él es para ustedes un fiel ministro de Cristo,
1:8 y por él conocimos el amor que el Espíritu les inspira.
1:9 Por eso, desde que nos enteramos de esto, oramos y pedimos sin cesar por ustedes, para que Dios les haga conocer perfectamente su voluntad, y les dé con abundancia la sabiduría y el sentido de las cosas espirituales.
1:10 Así podrán comportarse de una manera digna del Señor, agradándolo en todo, fructificando en toda clase de obras buenas y progresando en el conocimiento de Dios.
1:11 Fortalecidos plenamente con el poder de su gloria, adquirirán una verdadera firmeza y constancia de ánimo,
1:12 y darán gracias con alegría al Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la herencia luminosa de los santos.
1:13 Porque él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido,
1:14 en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados.