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viernes, 28 de julio de 2017

Exodo 18,13-27: Nombramiento de jueces

Exodo 18,13-27: Nombramiento de jueces
Cf. Deuteronomio 1, 9-18

18:13 Al día siguiente, se sentó Moisés para juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo ante Moisés desde la mañana hasta la noche.
18:14 El suegro de Moisés vio el trabajo que su yerno se imponía por el pueblo, y dijo: "¿Cómo haces eso con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo haciendo que todo el pueblo tenga que permanecer delante de ti desde la mañana hasta la noche?"
18:15 Contestó Moisés a su suegro: "Es que el pueblo viene a mí para consultar a Dios.
18:16 Cuando tienen un pleito, vienen a mí; yo dicto sentencia entre unos y otros, y les doy a conocer los preceptos de Dios y sus leyes."
18:17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: "No está bien lo que estás haciendo.
18:18 Acabarás agotándote, tú y este pueblo que está contigo; porque este trabajo es superior a tus fuerzas; no podrás hacerlo tú solo.
18:19 Así que escúchame; te voy a dar un consejo, y Dios estará contigo. Sé tú el representante del pueblo delante de Dios y lleva ante Dios sus asuntos.
18:20 Enséñales los preceptos y las leyes, dales a conocer el camino que deben seguir y las obras que han de practicar.
18:21 Pero elige de entre el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres fieles e incorruptibles, y ponlos al frente del pueblo como jefes de mil, jefes de ciento, jefes de cincuenta y jefes de diez.
18:22 Ellos juzgarán al pueblo en todo momento; te presentarán a ti los asuntos más graves, pero en los asuntos de menor importancia, juzgarán ellos. Así se aliviará tu carga, pues ellos te ayudarán a llevarla.
18:23 Si haces esto, Dios te comunicará sus órdenes, tú podrás resistir, y todo este pueblo por su parte podrá volver en paz a su lugar."
18:24 Escuchó Moisés la voz de su suegro e hizo todo lo que le había dicho.
18:25 Eligió, pues, hombres capaces de entre todo Israel, y los puso al frente del pueblo, como jefes de mil, jefes de ciento, jefes de cincuenta, y jefes de diez.
18:26 Estos juzgaban al pueblo en todo momento; los asuntos graves se los presentaban a Moisés, mas en todos los asuntos menores juzgaban por sí mismos.
18:27 Después Moisés despidió a su suegro, que se volvió a su tierra.

Exodo 18,1-12: Encuentro con Jetró

Exodo 18,1-12  

18:1 Jetró, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, se enteró de lo que había hecho Dios en favor de Moisés y de Israel, su pueblo, y cómo Yahveh había sacado a Israel de Egipto.
18:2 Entonces Jetró, suegro de Moisés, tomó a Séfora, mujer de Moisés, a la que Moisés había despedido,
18:3 y a sus hijos; el uno se llamaba Guersom, pues Moisés dijo: "Forastero soy en tierra extraña,"
18:4 y el otro se llamaba Eliezer, pues dijo Moisés: "El Dios de mi padre es mi protector y me ha librado de la espada de Faraón."
18:5 Llegó, pues, Jetró, suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de Moisés, al desierto, donde estaba acampado junto al monte de Dios.
18:6 Y dijo a Moisés: Yo, Jetró, tu suegro, vengo a ti con tu mujer y sus dos hijos."
18:7 Moisés salió al encuentro de su suegro, se postró y le besó. Se saludaron ambos y entraron en la tienda.
18:8 Moisés contó a su suegro todo lo que Yahveh había hecho a Faraón y a los egipcios, en favor de Israel; todos los trabajos sufridos en el camino y cómo Yahveh les había librado de ellos.
18:9 Jetró se alegró de todo el bien que Yahveh había hecho a Israel, librándole de la mano de los egipcios.
18:10 Y dijo Jetró: "¡Bendito sea Yahveh, que os ha librado de la mano de los egipcios y de la mano de Faraón y ha salvado al pueblo del poder de los egipcios!
18:11 Ahora reconozco que Yahveh es más grande que todos los dioses..."
18:12 Después Jetró, suegro de Moisés, ofreció un holocausto y sacrificios a Dios; y Aarón y todos los ancianos de Israel fueron a comer con el suegro de Moisés en presencia de Dios. 

miércoles, 19 de julio de 2017

Exodo 4,1-31: Moisés regresa a Egipto

Exodo 4,1-31  

4:1 Respondió Moisés y dijo: "No van a creerme, ni escucharán mi voz; pues dirán: "No se te ha aparecido Yahveh.""
4:2 Díjole Yahveh: "¿Qué tienes en tu mano?" "Un cayado", respondió él.
4:3 Yahveh le dijo: "Échalo a tierra." Lo echó a tierra y se convirtió en serpiente; y Moisés huyó de ella.
4:4 Dijo Yahveh a Moisés: "Extiende tu mano y agárrala por la cola." Extendió la mano, la agarró, y volvió a ser cayado en su mano...
4:5 "Para que crean que se te ha aparecido Yahveh, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob."
4:6 Y añadió Yahveh: "Mete tu mano en el pecho." Metió él la mano en su pecho y cuando la volvió a sacar estaba cubierta de lepra, blanca como la nieve.
4:7 Y le dijo: "Vuelve a meter la mano en tu pecho." La volvió a meter y, cuando la sacó de nuevo, estaba ya como el resto de su carne.
4:8 "Así pues, si no te creen ni escuchan la voz por la primera señal, creerán por la segunda.
4:9 Y si no creen tampoco por estas dos señales y no escuchan tu voz, tomarás agua del río y la derramarás en el suelo; y el agua que saques del Río se convertirá en sangre sobre el suelo."
4:10 Dijo Moisés a Yahveh: "¡Por favor, Señor! Yo no he sido nunca hombre de palabra fácil, ni aun después de haber hablado tú con tu siervo; sino que soy torpe de boca y de lengua."
4:11 Le respondió Yahveh: "¿Quién ha dado al hombre la boca? ¿? Quién hace al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo, Yahveh?
4:12 Así pues, vete, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que debes decir."
4:13 El replicó: "Por favor, envía a quien quieras."
4:14 Entonces se encendió la ira de Yahveh contra Moisés, y le dijo: "¿No tienes a tu hermano Aarón el levita? Sé que él habla bien; he aquí que justamente ahora sale a tu encuentro, y al verte se alegrará su corazón.
4:15 Tu le hablarás y pondrás las palabras en su boca; yo estaré en tu boca y en la suya, y os enseñaré lo que habéis de hacer.
4:16 El hablará por ti al pueblo, él será tu boca y tú serás su dios.
4:17 Toma también en tu mano este cayado, porque con él has de hacer las señales."

Moisés regresa a Egipto

4:18 Moisés volvió y regresó a casa de Jetró, su suegro, y le dijo: "Con tu permiso, me vuelvo a ver a mis hermanos de Egipto para saber si viven todavía." Dijo Jetró a Moisés: "Vete en paz."
4:19 Yahveh dijo a Moisés en Madián: "Anda, vuelve a Egipto ; pues han muerto todos los que buscaban tu muerte."
4:20 Tomó, pues, Moisés a su mujer y a su hijo y, montándolos sobre un asno, volvió a la tierra de Egipto. Tomó también Moisés el cayado de Dios en su mano.
4:21 Y dijo Yahveh a Moisés: "Cuando vuelvas a Egipto, harás delante de Faraón todos los prodigios que yo he puesto en tu mano; yo, por mi parte, endureceré su corazón, y no dejará salir al pueblo.
4:22 Y dirás a Faraón: Así dice Yahveh: Israel es mi hijo, mi primogénito.
4:23 Yo te he dicho: "Deja ir a mi hijo para que me dé culto," pero como tú no quieres dejarle partir, mira que yo voy a matar a tu hijo, a tu primogénito."
4:24 Y sucedió que en el camino le salió al encuentro Yahveh en el lugar donde pasaba la noche y quiso darle muerte.
4:25 Tomó entonces Seforá un cuchillo de pedernal y, cortando el prepucio de su hijo, tocó los pies de Moisés, diciendo: "Tú eres para mí esposo de sangre."
4:26 Y Yahveh le soltó; ella había dicho: "esposo de sangre", por la circuncisión.
4:27 Dijo Yahveh a Aarón: "Vete al desierto al encuentro de Moisés." Partió, pues, y le encontró en el monte de Dios y le besó.
4:28 Moisés contó a Aarón todas las palabras que Yahveh le había encomendado y todas las señales que le había mandado hacer.
4:29 Fueron, pues, Moisés y Aarón y reunieron a todos los ancianos de los israelitas.
4:30 Aarón refirió todas las palabras que Yahveh había dicho a Moisés, el cual hizo las señales delante del pueblo.
4:31 El pueblo creyó, y al oír que Yahveh había visitado a los israelitas y había visto su aflicción, se postraron y adoraron.

domingo, 28 de febrero de 2016

¿Quién es Jetró, Raguel, Jobab?

Exodo 3,1

En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios.

— Sobre Jetró, por Reflexiones Católicas

«Moisés era el pastor del ganado de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián». Empieza así el relato del célebre episodio de la zarza ardiente en donde Dios se revela al futuro caudillo del pueblo hebreo en el éxodo de Egipto como «Yo soy el que soy» (Ex 3).

El texto se ofrece en el tercer domingo de Cuaresma y nos gustaría presentar en escena precisamente a este personaje, al suegro de Moisés, el padre de su mujer, Séfora. Hay, sin embargo, una especie de enigma en torno a esta figura. En otra página del Éxodo (2,18) se le llama Ragüel y en otro pasaje de la Biblia aparece con el nombre de Jobab (Núm 10,29).

Jetró, trino y uno, tal vez a causa de las diferentes tradiciones antiguas que han transmitido su historia variando su nombre, aparece al completo especialmente en el capítulo 18 del libro del Éxodo.

Moisés, que le había dado dos nietecitos, Guersón y Eliezer, tiene que dejar la familia por mandato divino y ponerse a la cabeza de las tribus hebreas que dejan Egipto para marchar hacia la tierra prometida. Ya sabemos cómo se desarrollaron aquellos hechos gloriosos y dramáticos. Pues bien, durante la marcha del Éxodo, Jetró sale al encuentro de Moisés con su hija y sus dos nietos.

La escena del abrazo es solemne y queda señalada con un sacrificio que, curiosamente, celebra el propio Jetró, sacerdote perteneciente a una tribu, la de los madianitas, tradicionalmente enemiga de Israel, Es más, las palabras que el suegro pronuncia son casi una profesión de fe en el Señor: « ¡Bendito sea el Señor que os ha liberado de la mano de los egipcios y del Faraón! Ahora reconozco que el Señor es más fuerte que todos los dioses» (18,10-11).

Después el anciano Jetró sugiere a Moisés una especie de reforma institucional para una gestión del poder en Israel más correcta, es decir, el nombramiento de un colegio de jueces para las cuestiones menores, reservando únicamente a Moisés las de más envergadura. Los estudiosos piensan que en la base de esta noticia pueda haber un deseo de relacionar de algún modo a Moisés con una estructura posterior, la de la separación de las funciones sagradas y fundamentales de la jurisdicción civil normal. Sin embargo sorprende el hecho de que esta estructura vaya unida a la sugerencia de un extranjero, Jetró. Quizá exista un dato histórico real: la antigua práctica judicial hebrea dependía en realidad de una adaptación de la que estaba vigente entre los madianitas.

«Moisés escuchó a su suegro e hizo lo que él le había aconsejado. Moisés escogió de entre todo Israel hombres de valía y los puso al frente del pueblo como jefes de millar, de centena, de cincuentena y de decena» (18,24-25). Pero hay que tener en cuenta que esta subdivisión no es la civil, sino que se refería a la distribución militar.

Como conclusión recordemos que los drusos, una población con su propia identidad cultural y religiosa, distribuida entre el Líbano, Siria e Israel, consideran como su profeta fundador a Jetró, cuya tumba legendaria está situada en un pueblo de Galilea.