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lunes, 27 de septiembre de 2021

MARTES DE LA 26 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año impar (Lecturas)

Zacarías 8,20-23
Salmo 86: Dios está con nosotros
Lucas 9,51-56

Zacarías 8,20-23

Así dice el Señor de los ejércitos: "Todavía vendrán pueblos y vecinos de ciudades populosas; los de una ciudad irán a los de otra y les dirán: "Vamos a aplacar al Señor." "Yo voy contigo a visitar al Señor de los ejércitos." Así vendrán pueblos numerosos y naciones poderosas a visitar al Señor de los ejércitos en Jerusalén y a aplacar al Señor. Así dice el Señor de los ejércitos: En aquellos días, diez hombres de cada lengua extranjera agarrarán a un judío por la orla del manto y le dirán: "Vamos con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros.""

Salmo 86: Dios está con nosotros

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
R. Dios está con nosotros

"Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes han nacido allí."
Se dirá de Sión: "Uno por uno
todos han nacido de ella;
el Altísimo en persona la ha fundado."
R. Dios está con nosotros

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
"Éste ha nacido allí."
Y cantarán mientras danzan:
"Todas mis fuentes están en ti."
R. Dios está con nosotros

Lucas 9,51-56

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?" Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.

sábado, 12 de agosto de 2017

1 Reyes 19,9-18: El encuentro de Elías con Dios

Domingo de la 19 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo A

9 Allí, entró en la gruta y pasó la noche. Entonces le fue dirigida la palabra del Señor.
10 El Señor le dijo: "¿Qué haces aquí, Elías?". Él respondió: "Me consumo de celo por el Señor, 
     el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron 
     a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida".
11 El Señor le dijo: "Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor". Y en ese momento el Señor 
     pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del 
     Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor 
     no estaba en el terremoto.
12 Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, 
     se oyó el rumor de una brisa suave.
13 Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. 
     Entonces le llegó una voz, que decía: "¿Qué haces aquí, Elías?"
14 Él respondió: "Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas 
     abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo 
     solo y tratan de quitarme la vida".
15 El Señor le dijo: "Vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues, 
     ungirás a Jazael como rey de Arám.
16 A Jehú, hijo de Nimsí, lo ungirás rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás 
     profeta en lugar de ti.
17 Al que escape de la espada de Jazael, lo hará morir Jehú; al que escape de la espada de Jehú, 
     lo hará morir Eliseo.
18 Pero yo preservaré en Israel un resto de siete mil hombres: todas las rodillas que no se doblaron ante 
     Baal y todas las bocas que no lo besaron".

SOBRE EL MISMO TEMA:  
El silencio que rodea la venida de Dios  

sábado, 5 de agosto de 2017

1 Reyes 18,1-15: El encuentro de Elías con Abdías

1 Reyes 18,1-15  

18:1 Mucho tiempo después, al tercer año, la palabra del Señor llegó a Elías, en estos términos: "Ve a presentarte a Ajab, y yo enviaré lluvia a la superficie del suelo".
18:2 Entonces Elías partió para presentarse ante Ajab.
18:3 Ajab llamó a Abdías, el mayordomo de palacio. -Abdías era muy temeroso del Señor,
18:4 y cuando Jezabel perseguía a muerte a los profetas del Señor, él había recogido a cien de ellos, los había ocultado en dos cuevas, cincuenta en cada una, y los había provisto de pan y agua-.
18:5 Ajab dijo a Abdías: "Vamos a recorrer todos los manantiales y torrentes del país. Tal vez encontremos pasto para conservar con vida los caballos y las mulas, y así no tendremos que sacrificar ganado".
18:6 Se repartieron el país para recorrerlo: Ajab partió solo por un camino y Abdías, también solo, se fue por otro.
18:7 Mientras Abdías iba por el camino, le salió al encuentro Elías. Apenas lo reconoció, cayó con el rostro en tierra y dijo: "¿Eres tú, Elías, mi señor?"
18:8 "Soy yo, le respondió él. Ve a decirle a tu señor que Elías está aquí".
18:9 Pero él replicó: "¿Qué pecado he cometido para que pongas a tu servidor en manos de Ajab y él me haga morir?
18:10 ¡Por la vida del Señor, tu Dios!, no hay nación ni reino adonde mi señor Ajab no te haya mandado buscar. Y cuando decían: No está aquí, él hacía jurar a ese reino y a esa nación que no te habían encontrado.
18:11 Y ahora tú dices: 'Ve a decirle a tu señor que aquí está Elías'.
18:12 Pero en cuanto yo me aparte de ti, el espíritu del Señor te llevará quién sabe adónde, y cuando vaya a avisarle a Ajab, él no te encontrará y me matará. Sin embargo, tu servidor teme al Señor desde su juventud.
18:13 ¿Acaso no te han contado lo que hice cuando Jezabel mataba a los profetas del Señor, cómo oculté a cien de ellos en dos cuevas, cincuenta en cada una, y los proveí de pan y agua?
18:14 Y ahora tú me dices: 'Ve a decirle a tu señor que aquí está Elías'. ¡Seguro que me matará!"
18:15 Pero Elías replicó: "¡Por la vida del Señor de los ejércitos, a quien yo sirvo! Hoy mismo me presentaré a él".

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Miqueas 4,1-5: El reinado futuro del Señor en Sión

El reinado futuro del Señor en Sión  
4:1 Sucederá al fin de los tiempos que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Los pueblos afluirán hacia ella
4:2 y acudirán naciones numerosas, que dirán: "¡Vengan, subamos a la Montaña del Señor y a la Casa del Dios de Jacob! Él nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas". Porque de Sión saldrá la Ley y de Jerusalén, la palabra del Señor.
4:3 Él será juez entre pueblos numerosos y árbitro de naciones poderosas, hasta las más lejanas. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra.
4:4 Cada uno se sentará bajo su parra y bajo su higuera, sin que nadie lo perturbe, porque ha hablado la boca del Señor de los ejércitos.
4:5 Todos los pueblos caminan cada uno en el nombre de su dios; pero nosotros caminamos en el nombre del Señor, nuestro Dios, por siempre jamás.

jueves, 19 de mayo de 2016

Santiago 5,1-6: Advertencia a los ricos

Santiago 5,1-6
Jueves de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, año II

Ahora, vosotros, los ricos, llorad y lamentaos por las desgracias que os han tocado. Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados. Vuestro oro y vuestra plata están herrumbrados, y esa herrumbre será un testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como el fuego. ¡Habéis amontonado riqueza, precisamente ahora, en el tiempo final! El jornal defraudado a los obreros que han cosechado vuestros campos está clamando contra vosotros; y los gritos de los segadores han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en este mundo con lujo y entregados al placer. Os habéis cebado para el día de la matanza. Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste.

sábado, 19 de marzo de 2016

2 Samuel 7,4-17: Profecía de Natán

2 Samuel 7,4-17
Miércoles de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, Año II
18 de marzo: Fiesta de San José (2 Sam7,4-5a.12-14a.16)

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: "Ve y dile a mi siervo David: "Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta hoy, no he habitado en una casa, sino que he viajado de acá para allá en una tienda que me servía de santuario. Y, en todo el tiempo que viajé de acá para allá con los israelitas, ¿encargué acaso a algún juez de Israel, a los que mandé pastorear a mi pueblo Israel, que me construyese una casa de cedro?" Pues bien, di esto a mi siervo David: "Así dice el Señor de los ejércitos: Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo; si se tuerce, lo corregiré con varas y golpes como suelen los hombres, pero no le retiraré mi lealtad como se la retiré a Saúl, al que aparté de mi presencia. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre."" Natán comunicó a David toda la visión y todas estas palabras.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Promesa de Yahvé a David
Dios peregrina con los suyos  

viernes, 11 de marzo de 2016

Jeremías 11,18-20: Conspiración contra Jeremías

Jeremías 11,18-20
Sábado de la 4 Semana de Cuaresma

El Señor me instruyó, y comprendí, me explicó lo que hacían. Yo, como cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra mí planeaban: "Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra vital, que su nombre no se pronuncie más." Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente, pruebas las entrañas y el corazón; veré mi venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.

sábado, 6 de febrero de 2016

DOMINGO DE LA 5 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, ciclo C, por Francisco González, S.F.

Isaías 6, 1-2.3-8
Salmo 137,1-8: Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor
1 Corintios 15, 1-11
Lucas 5, 1-11

Isaías 6,1-2.3-8

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él. Y se gritaban uno a otro, diciendo: "¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!" Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: "¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos." Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: "Mira; esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado." Entonces, escuché la voz del Señor, que decía: "¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?" Contesté: "Aquí estoy, mándame."

Salmo 137: Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario.
R. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.
R. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.
R. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
R. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

1 Corintios 15, 1-11

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los me apareció también a mí. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

Lucas 5,1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Rema mar adentro, y echad las redes para pescar." Simón contestó: "Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes." Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador." Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres." Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Comentario de Mons. Francisco González, S.F.

El tema común que corre a través de Liturgia de la Palabra para este fin de semana es, sin duda alguna, el tema de la "vocación".

En la primera lectura, el llamado de Isaías. En la segunda lectura, San Pablo explica que él es también apóstol porque fue llamado por el Señor. Por último, en este comienzo del capítulo 5 de San Lucas encontramos la narración del momento en que Cristo anuncia a las dos parejas de hermanos, que desde ahora en adelante serán "pescadores de hombres".

En tiempos pasados más que ahora, aunque sin embargo todavía se dá, al hablar de vocación se pensaba siempre en los llamados a la vida consagrada. Todo cristiano tiene una vocación, pues todo cristiano ha sido llamado por Dios a la fe por el bautismo que hemos recibido y de ahí se sigue que hemos sido todos llamados a la conversión, al discipulado, a la santidad y al apostolado. Cada uno según los carismas que haya recibido, pero todos participamos de ese llamado.

Por el bautismo recibimos la vida de la gracia, la vida divina, el Espíritu que nos fortalece y guía para hacer profesión de nuestra fe en Dios. Cristo desde el comienzo de su ministerio público llama a la conversión. Nosotros, si respondemos con generosidad, podemos llegar a la santidad, no por nuestros méritos propios, sino por la gracia del mismo Dios que nos ha llamado y nunca nos abandona.

Todo llamado de Dios incluye una misión, el apostolado que todo bautizado debe hacer y que en estos tiempos el Papa y nuestro arzobispo nos lo recuerda constantemente con la invitación urgente que nos han hecho a toda la Iglesia para una nueva evangelización, que es el mismo mensaje de siempre: CRISTO RESUCITADO, pero anunciado con una nueva energía y entusiasmo, en una forma que llegue al corazón del ser humano y de las instituciones políticas, sociales, económicas, artísticas y demás que están a su servicio.

En los relatos de estos tres llamados que estamos contemplando en la liturgia de este fin de semana, encontramos en los tres casos el itinerario del desarrollo de la vocación que se dá en la Sagrada Escritura. Comienza todo con la iniciativa de Dios que llama y el asombro, rayando en un miedo reverencial por parte de la persona que ha entrado en contacto con la divinidad. Un segundo paso ocurre cuando el Dios que llama explica la misión que le quiere confiar y por último la respuesta del que ha sido llamado.

En la primera lectura vemos al profeta Isaías, una vez purificado, respondiendo al Señor: "Aquí estoy, mándame". San Pablo cuenta cómo también a él se le apareció el Señor y cómo desde entonces, cambiando su vida totalmente, se ha dedicado a responder y ser fiel al llamado recibido, y que como muy bien apunta todo se lo debe a la gracia de Dios. Por último los pescadores que abandonan la seguridad de su propio trabajo, para dedicarse a algo que todavía es más incierto que su propio oficio.

Jesús claramente nos dá a entender que busca colaboradores para su misión y trabajo. Él ha decidido no hacerlo todo, por eso, llama y sigue llamando a la gente para convertirla en “pescadores de hombres”. El establecimiento del Reino de Dios pide que colaboremos con Jesús en esa misión.

En las confirmaciones y donde quiere que vaya trato de hablar de las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. ¿No te gustaría responder a la pregunta del Señor sobre tu disponibilidad? Como lo hizo Isaías y más tarde Pedro y sus compañeros: “Aquí me tienes, mándame a mí.”

Se necesitan voluntarios para la misión de proclamar la Buena Nueva, que es (2º lectura): Jesús murió por nuestros pecados y resucitó al tercer día, y nosotros estamos llamados a participar de la misma. Todo un mensaje de Buena Nueva.

Nuestra fe se fortalece, nuestra conversión se profundiza, nuestra santidad se realiza, nuestra misión se cumple cuando permitimos que Dios opere en nosotros sin que le pongamos obstáculos ni cortapisas. El ejemplo más sublime de vocación lo tenemos en la Santísima Virgen. El llamado fue divino, la respuesta perfecta: ‘Soy la esclava del Señor, hágase en mí según tu voluntad’ (Lc. 1,38).

jueves, 28 de enero de 2016

2 Samuel 7,18-19.24-29: Oración de David

2 Samuel 7,18-19.24-29
Jueves de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

Después que Natán habló a David, el rey fue a presentarse ante el Señor y dijo: "¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia, para que me hayas hecho llegar hasta aquí? ¡Y, por si fuera poco para ti, mi Señor, has hecho a la casa de tu siervo una promesa para el futuro, mientras existan hombres, mi Señor! Has establecido a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre, y tú, Señor, eres su Dios. Ahora, pues, Señor Dios, mantén siempre la promesa que has hecho a tu siervo y su familia, cumple tu palabra. Que tu nombre sea siempre famoso. Que digan: "¡El Señor de los ejércitos es Dios de Israel!" Y que la casa de tu siervo David permanezca en tu presencia. Tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, has hecho a tu siervo esta revelación: "Te edificaré una casa"; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. Ahora, mi Señor, tú eres el Dios verdadero, tus palabras son de fiar, y has hecho esta promesa a tu siervo. Dígnate, pues, bendecir a la casa de tu siervo, para que esté siempre en tu presencia; ya que tú, mi Señor, lo has dicho, sea siempre bendita la casa de tu siervo."

SOBRE EL MISMO TEMA:
Acción de gracias de David    

lunes, 11 de enero de 2016

1 Samuel 1,9-20: Oración de Ana y nacimiento de Samuel

1 Samuel 1,9-20
Martes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

En aquellos días, después de la comida en Siló, mientras el sacerdote Elí estaba sentado en su silla junto a la puerta del templo del Señor, Ana se levantó y, desconsolada, rezó al Señor deshaciéndose en lágrimas e hizo este voto: "Señor de los ejércitos, si te dignas mirar la aflicción de tu esclava, si te acuerdas de mí y no me olvidas, si concedes a tu esclava un hijo varón, se lo ofreceré al Señor para toda la vida y la navaja no pasará por su cabeza". Mientras repetía su oración al Señor, Elí la observaba. Ana hablaba para sus adentros: movía los labios, sin que se oyera su voz. Elí, creyendo que estaba borracha, le dijo: "¿Hasta cuándo vas a seguir borracha? Devuelve el vino que has bebido". Ana respondió: "No es eso, señor; no he bebido vino ni licores; lo que pasa es que estoy afligida y me desahogo con el Señor. No me tengas por una mujer perdida, que hasta ahora he hablado movida por mi gran desazón y pesadumbre".Entonces dijo Elí: "Vete en paz. Que el Señor de Israel te conceda lo que le has pedido". Y ella respondió: "Que tu sierva halle gracia ante ti".La mujer se marchó, comió, y se transformó su semblante. A la mañana siguiente madrugaron, adoraron al señor y se volvieron. Llegados a su casa de Ramá, Elcaná se unió a su mujer, Ana, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió, dio a luz un hijo y le puso de nombre Samuel, diciendo: "¡Al Señor se lo pedí!"

SOBRE EL MISMO TEMA:
Que se cumpla lo que has pedido  

martes, 28 de enero de 2014

2 Samuel 7,18-19.24-29: "Señor Dios, mantén siempre la promesa que has hecho a tu siervo y su familia, cumple tu palabra (...) Señor de los ejércitos, Dios de Israel, has hecho a tu siervo esta revelación: Te edificaré una casa".

2 Samuel 7,18-19.24-29
Jueves de la 3 semana del tiempo ordinario (ciclo II),

Después que Natán habló a David, el rey fue a presentarse ante el Señor y dijo: "¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia, para que me hayas hecho llegar hasta aquí? ¡Y, por si fuera poco para ti, mi Señor, has hecho a la casa de tu siervo una promesa para el futuro, mientras existan hombres, mi Señor! Has establecido a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre, y tú, Señor, eres su Dios. Ahora, pues, Señor Dios, mantén siempre la promesa que has hecho a tu siervo y su familia, cumple tu palabra. Que tu nombre sea siempre famoso. Que digan: "¡El Señor de los ejércitos es Dios de Israel!" Y que la casa de tu siervo David permanezca en tu presencia. Tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, has hecho a tu siervo esta revelación: "Te edificaré una casa"; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. Ahora, mi Señor, tú eres el Dios verdadero, tus palabras son de fiar, y has hecho esta promesa a tu siervo. Dígnate, pues, bendecir a la casa de tu siervo, para que esté siempre en tu presencia; ya que tú, mi Señor, lo has dicho, sea siempre bendita la casa de tu siervo."

2 Samuel 6,12b-15.17-19: "David llevó el arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, haciendo fiesta. Cuando los portadores del arca del Señor avanzaron seis pasos, sacrificó un toro y un ternero cebado. E iba danzando ante el Señor con entusiasmo, vestido sólo con un roquete de lino (...) David ofreció sacrificios de comunión al Señor y bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los ejércitos; luego repartió a hombres y mujeres de la multitud israelita, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas".

2 Samuel 6,12b-15.17-19
Martes de la 3 semana del tiempo ordinario (ciclo 2),

En aquellos días, fue David y llevó el arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, haciendo fiesta. Cuando los portadores del arca del Señor avanzaron seis pasos, sacrificó un toro y un ternero cebado. E iba danzando ante el Señor con todo entusiasmo, vestido sólo con un roquete de lino. Así iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores y al sonido de las trompetas. Metieron el arca del Señor y la instalaron en su sitio, en el centro de la tienda que David le había preparado. David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión al Señor y, cuando terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los ejércitos; luego repartió a todos, hombres y mujeres de la multitud israelita, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas a cada uno. Después se marcharon todos, cada cual a su casa.

lunes, 27 de enero de 2014

2 Samuel 5,1-10: " Las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: Hueso y carne tuya somos (...) Ellos ungieron a David como rey de Israel (...) Tenía treinta años cuando empezó a reinar y reinó cuarenta años (...) David iba creciendo en poderío y el Señor de los ejércitos estaba con él".

2 Samuel 5,1-10
Lunes del 3 semana del tiempo ordinario (ciclo II),

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: "Hueso y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además, el Señor te ha prometido "Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tu serás el jefe de Israel"". Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. Tenía treinta años cuando empezó a reinar y reinó cuarenta años; en Hebrón reinó sobre Judá siete años y medio, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre Israel y Judá. El rey y sus hombres marcharon sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban el país. Los jebuseos dijeron a David: "No entrarás aquí. Te rechazarán los ciegos y los cojos. (Era una manera de decir que David no entraría)". Pero David conquistó el alcázar de Sión, o sea, la llamada: "Ciudad de David". David iba creciendo en poderío y el Señor de los ejércitos estaba con él.

lunes, 13 de enero de 2014

1 Samuel 1,1-8: "Tenía dos mujeres: Fenina tenía hijos, y Ana no los tenía. Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor (...) Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Fenina para sus hijos e hijas, mientras que a Ana le daba sólo una ración; y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril (...) Su rival la insultaba, ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril (...) Ana, ¿por qué lloras y no comes?, ¿por qué te afliges?"

1 Samuel 1, 1-8
Lunes de la 1 semana del tiempo ordinario (ciclo 2),

Había un hombre sufita oriundo de Ramá, en la serranía de Efraím, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Fenina; Fenina tenía hijos, y Ana no los tenía. Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí, Jofní y Finés.Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Fenina para sus hijos e hijas, mientras que a Ana le daba sólo una ración; y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. Su rival la insultaba, ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. Así hacía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así.Una vez Ana lloraba y no comía. Y Elcaná, su marido, le dijo: "Ana, ¿por qué lloras y no comes?, ¿por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos?"

martes, 24 de diciembre de 2013

Isaías 9,1-3.5-6: "Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia (...) Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado (...) Príncipe de la paz (...) habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino (...) El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto".

Isaías 9,1-3. 5-6
Misa de la medianoche de Navidad,

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín. Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz.» Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Isaías 25,6-10a: "El Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de vinos de solera (...) Arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos (...) Aniquilará la muerte para siempre (...) Aquí está nuestro Dios, celebremos su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte".

Isaías 25,6-10a
Miércoles de la 1 Semana de Adviento

Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. -Lo ha dicho el Señor-. Aquel día se dirá: "Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte."

martes, 8 de octubre de 2013

JUEVES DE LA 27 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Malaquías 3,13-20a
Salmo 1: Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor
Lucas 11,5-13

Malaquías 3,13-20a

"Vuestros discursos son arrogantes contra mí -oráculo del Señor-. Vosotros objetáis: "¿Cómo es que hablamos arrogantemente?" Porque decís: "No vale la pena servir al Señor; ¿qué sacamos con guardar sus mandamientos?; ¿para qué andamos enlutados en presencia del Señor de los ejércitos? Al contrario: nos parecen dichosos los malvados; a los impíos les va bien; tientan a Dios, y quedan impunes. "Entonces los hombres religiosos hablaron entre sí: "El Señor atendió y los escuchó." Ante él se escribía un libro de memorias a favor de los hombres religiosos que honran su nombre. Me pertenecen -dice el Señor de los ejércitos- como bien propio, el día que yo preparo. Me compadeceré de ellos, como un padre se compadece del hijo que lo sirve. Entonces veréis la diferencia entre justos e impíos, entre los que sirven a Dios y los que no lo sirven. Porque mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir -dice el Señor de los ejércitos-, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas."

Salmo 1: Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
R. Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor

Será como árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
R. Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.
R. Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor

Lucas 11,5-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: "Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle." Y, desde dentro, el otro le responde: "No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos." Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?"

martes, 1 de octubre de 2013

LUNES DE LA 26 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año impar (Lecturas)

Zacarías 8,1-8
Salmo 101: El Señor reconstruyó Sión, 
y apareció en su gloria
Lucas 9,46-50

Zacarías 8,1-8

En aquellos días, vino la palabra del Señor de los ejércitos: "Así dice el Señor de los ejércitos: Siento gran celo por Sión, gran cólera en favor de ella. Así dice el Señor: Volveré a Sión y habitaré en medio de Jerusalén. Jerusalén se llamará Ciudad Fiel, y el monte del Señor de los ejércitos, Monte Santo. Así dice el Señor de los ejércitos: De nuevo se sentarán en las calles de Jerusalén ancianos y ancianas, hombres que, de viejos, se apoyan en bastones. Las calles de Jerusalén se llenarán de muchachos y muchachas que jugarán en la calle. Así dice el Señor de los ejércitos: Si el resto del pueblo lo encuentra imposible aquel día, ¿será también imposible a mis ojos? -oráculo del Señor de los ejércitos-. Así dice el Señor de los ejércitos: Yo libertaré a mi pueblo del país de oriente y del país de occidente, y los traeré para que habiten en medio de Jerusalén. Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios con verdad y con justicia."

Salmo 101: El Señor reconstruyó Sión, 
y apareció en su gloria

Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones.
R. El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.
R. El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria

Los hijos de tus siervos vivirán seguros,
su linaje durará en tu presencia,
para anunciar en Sión el nombre del Señor,
y su alabanza en Jerusalén,
cuando se reúnan unánimes los pueblos
y los reyes para dar culto al Señor.
R. El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria

Lucas 9,46-50

En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: "El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante." Juan tomó la palabra y dijo: "Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir." Jesús le respondió: "No se lo impidáis; el que no está contra vosotros, está a favor vuestro."