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domingo, 12 de junio de 2022

2 Corintios 4,1-6: La luz del Evangelio

4,1-6: La luz del Evangelio

1 Por eso, investidos misericordiosamente del ministerio apostólico, no nos desanimamos 
2 y nunca hemos callado nada por vergüenza, ni hemos procedido con astucia 
   o falsificando la Palabra de Dios. Por el contrario, manifestando abiertamente la verdad, 
   nos recomendamos a nosotros mismos, delante de Dios, frente a toda conciencia humana. 
3 Si nuestro Evangelio todavía resulta impenetrable, lo es sólo para aquellos que se pierden, 
4 para los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les ha enceguecido el entendimiento, 
   a fin de que no vean resplandecer el Evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. 
5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús, el Señor, 
   y nosotros no somos más que servidores de ustedes por amor de Jesús. 
6 Porque el mismo Dios que dijo: "Brille la luz en medio de las tinieblas", 
   es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria 
   de Dios, reflejada en el rostro de Cristo.

jueves, 24 de junio de 2021

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,1-5: Llamado de atención a los gálatas

3,1-5: Llamado de atención a los gálatas

1 Gálatas insensatos, ¿quién los ha seducido a ustedes, 
   ante quienes fue presentada la imagen de Jesucristo crucificado? 
2 Una sola cosa quiero saber: ¿ustedes recibieron el Espíritu por las obras de la Ley 
   o por haber creído en la predicación? 
3 ¿Han sido tan insensatos que llegaron al extremo de comenzar por el Espíritu, 
   para acabar ahora en la carne? 
4 ¿Habrá sido en vano que recibieron tantos favores? ¡Ojalá no haya sido en vano! 
5 Aquel que les prodiga el Espíritu y está obrando milagros entre ustedes,    
   ¿lo hace por las obras de la Ley o porque han creído en la predicación?

lunes, 27 de agosto de 2018

1 Carta a Timoteo 5,17-22: Los presbíteros

Los presbíteros
5:17 Los presbíteros que ejercen su cargo debidamente merecen un doble reconocimiento, sobre todo, los que dedican todo su esfuerzo a la predicación y a la enseñanza.
5:18 Porque dice la Escritura: No pondrás bozal al buey que trilla, y también: El obrero tiene derecho a su salario.
5:19 No admitas acusaciones contra un presbítero, a menos que estén avaladas por dos o tres testigos.
5:20 A los que incurran en pecado, repréndelos públicamente, para que sirva de escarmiento a los demás.
5:21 Delante de Dios, de Jesucristo y de sus ángeles elegidos, te ordeno que observes estas indicaciones, sin prejuicios y procediendo con imparcialidad.
5:22 No te apresures a imponer las manos a nadie, y no te hagas cómplice de pecados ajenos. Consérvate puro.

1 Carta a Timoteo 4,6-11: Exhortación a la piedad

Exhortación a la piedad
4:6 Si explicas todo esto a los hermanos, serás un buen servidor de Cristo Jesús, alimentado por las enseñanzas de la fe y de la buena doctrina que siempre seguiste fielmente.
4:7 Rechaza esos mitos ridículos, esos cuentos de viejas, y ejercítate en la piedad.
4:8 Los ejercicios físicos son de poca utilidad; la piedad, en cambio, es útil para todo, porque encierra una promesa de Vida para el presente y para el futuro.
4:9 Esta es doctrina cierta y absolutamente digna de fe.
4:10 Nosotros nos fatigamos y luchamos porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los que creen.
4:11 Predica esto y enséñalo.

viernes, 24 de agosto de 2018

I Tesalonicenses 2,1-7: La actividad de Pablo en Tesalónica

La actividad de Pablo en Tesalónica
2:1 Ustedes saben muy bien, hermanos, que la visita que les hicimos no fue inútil.
2:2 Después de ser maltratados e insultados en Filipos, como ya saben, Dios nos dio la audacia necesaria para anunciarles su Buena Noticia en medio de un penoso combate.
2:3 Nuestra predicación no se inspira en el error, ni en la impureza, ni en el engaño.
2:4 Al contrario, Dios nos encontró dignos de confiarnos la Buena Noticia, y nosotros la predicamos, procurando agradar no a los hombres, sino a Dios, que examina nuestros corazones.
2:5 Ustedes saben —y Dios es testigo de ello— que nunca hemos tenido palabras de adulación, ni hemos buscado pretexto para ganar dinero.
2:6 Tampoco hemos ambicionado el reconocimiento de los hombres, ni de ustedes ni de nadie,
2:7 si bien, como Apóstoles de Cristo, teníamos el derecho de hacernos valer.

jueves, 16 de agosto de 2018

Hechos de los Apóstoles 9,23-31: Pablo en Jerusalén

9:23 Al cabo de un tiempo, los judíos se pusieron de acuerdo para quitarle la vida,
9:24 pero Saulo se enteró de lo que tramaban contra él. Y como los judíos vigilaban noche y día las puertas de la ciudad, para matarlo,
9:25 sus discípulos lo tomaron durante la noche, y lo descolgaron por el muro, metido en un canasto.
9:26 Cuando llegó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían desconfianza porque no creían que también él fuera un verdadero discípulo.
9:27 Entonces Bernabé, haciéndose cargo de él, lo llevó hasta donde se encontraban los Apóstoles, y les contó en qué forma Saulo había visto al Señor en el camino, cómo le había hablado, y con cuánta valentía había predicado en Damasco en el nombre de Jesús.
9:28 Desde ese momento, empezó a convivir con los discípulos en Jerusalén y predicaba decididamente en el nombre del Señor.
9:29 Hablaba también con los judíos de lengua griega y discutía con ellos, pero estos tramaban su muerte.
9:30 Sus hermanos, al enterarse, lo condujeron a Cesarea y de allí lo enviaron a Tarso.
9:31 La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo.

sábado, 14 de julio de 2018

Marcos 6,7-13: Misión de los Doce

Marcos 6,7-13
Jueves de la 4 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros. Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran calzados con sandalias, y que no tuvieran dos túnicas. Les dijo: "Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir. Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos". Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.

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sábado, 29 de julio de 2017

Romanos 10,14-21: El misterio de la incredulidad de Israel

Romanos 10,14-21

10:14 Pero, ¿cómo invocarlo sin creer en él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de él? ¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo predica?
10:15 ¿Y quiénes predicarán, si no se los envía? Como dice la Escritura: ¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias!
10:16 Pero no todos aceptan la Buena Noticia. Así lo dice Isaías: Señor, ¿quién creyó en nuestra predicación?
10:17 La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo.
10:18 Yo me pregunto: ¿Acaso no la han oído? Sí, por supuesto: Por toda la tierra se extiende su voz y sus palabras llegan hasta los confines del mundo.
10:19 Pero vuelvo a preguntarme: ¿Es posible que Israel no haya comprendido? Ya lo dijo Moisés: Yo los pondré celosos con algo que no es un pueblo, los irritaré con una nación insensata.
10:20 E Isaías se atreve a decir: Me encontraron los que no me buscaban y me manifesté a aquellos que no preguntaban por mí.
10:21 De Israel, en cambio, afirma: Durante todo el día tendí mis manos a un pueblo infiel y rebelde. 

miércoles, 24 de mayo de 2017

Hechos 17,15.22-18,1: Examen del discurso de Pablo

Hechos 17,15.22-18,1

En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con Pablo cuanto antes. Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: "Atenienses, veo que sois casi nimios en lo que toca a religión. Porque, paseándome por ahí y fijándome en vuestros monumentos sagrados, me encontré un altar con esta inscripción: "Al Dios desconocido." Pues eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo. El Dios que hizo el mundo y lo que contiene, él es Señor de cielo y tierra y no habita en templos construidos por hombres, ni lo sirven manos humanas; como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo. De un solo hombre sacó todo el género humano para que habitara la tierra entera, determinando las épocas de su historia y las fronteras de sus territorios. Quería que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo dicen incluso algunos de vuestros poetas: "Somos estirpe suya." Por tanto, si somos estirpe de Dios, no podemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Dios pasa por alto aquellos tiempos de ignorancia, pero ahora manda a todos los hombres en todas partes que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre designado por él; y ha dado a todos la prueba de esto, resucitándolo de entre los muertos." Al oír "resurrección de muertos", unos lo tomaban a broma, otros dijeron: "De esto te oiremos hablar en otra ocasión." Pablo se marchó del grupo. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más. Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.

— Comentario por Reflexiones Católicas 

De todos los discursos misioneros dirigidos a los paganos, el más largo es el de Pablo a los atenienses. Pablo demuestra cómo el apóstol adapta su mensaje al auditorio ante el que se encuentra. Por ello escoge un tema bíblico susceptible de ser comprendido por los paganos. Sin duda no era el primero en confrontar las ideas de dos mundos diferentes. Pablo se aprovecha de las búsquedas y de la experiencia de autores sapienciales y helenistas.

a) El conocimiento de Dios es el tema fundamental del discurso

¿Cómo puede un pagano conocer a Dios? Para el judío, el desconocimiento (ignorancia) del Dios verdadero era el fruto de las pasiones desatadas (Rom 1,18-32; Sab 13,14; Ef 4,17-19). Pero Pablo abandona el tono severo de la Escritura para descubrir en la piedad, incluso de los paganos, una suerte de confesión de su ignorancia de Dios: la dedicación de un altar al "Dios desconocido".

El apóstol manipula el epitafio que estaba en plural y que expresaba un sentimiento de temor ante los maleficios de los dioses que los atenienses habrían podido olvidar. Pablo manifiesta, pues, una cierta simpatía por las ideas paganas, pero entendiéndolas con su mentalidad bíblica, y cree poder presentarse a los paganos como quien viene a colmar una ignorancia de la que ellos no tienen conciencia.

b) Dios no habita en templos construidos por hombres (v. 24)

Pablo recoge una corriente del pensamiento griego, pero que era igualmente una idea bíblica que Esteban había ya defendido ante un auditorio judío (Act 7, 48) y que se remonta a las antiguas polémicas de Israel contra la idolatría (v. 29; cf. Sal 113/115; Is 44,9-20; Jer 10,1-16). Pablo presenta hábilmente argumentos típicamente bíblicos pero conocidos por el paganismo griego y subraya que el cristianismo, tanto para los paganos como para los judíos, es una llamada a la espiritualización de su concepción de Dios y del culto que le es debido.

c) Pertenencia a la raza de Dios

Pablo presenta la pertenencia a la raza de Dios a partir de la cita de un filósofo griego (v. 28), pero comprendida a la manera bíblica (v. 26), como un anuncio del reagrupamiento de la humanidad tras el nuevo Adán (Rom 5, 12-21; 1 Cor 15, 21-22) y en la filiación divina.

d) Los últimos versículos del discurso provocan la ruptura

En ellos Pablo acumula unas expresiones incomprensibles para los griegos: la idea de un "ahora" (v. 30), es decir, de un momento privilegiado en la historia vinculado a un sentido escatológico poco en armonía con las concepciones paganas; la idea de resurrección sobre la que, además, se pedirá a Pablo que se detenga, concepción que incluso numerosos judíos se negaban a admitir (cf. vv. 31-32).

Examen del discurso de Pablo

Puede ser instructivo examinar el discurso de Pablo a la luz de las dificultades encontradas por los cristianos modernos para explicitar su fe ante los ateos. Ciertamente, el contexto ha cambiado porque Pablo y los griegos se encuentran todavía en un ambiente sacralizado; cristianos y ateos se encuentran hoy en un mundo secularizado, pero los puntos de fricción siguen siendo los mismos, tanto desde el punto de vista doctrinal como psicológico.

En primer lugar hemos de reconocer en Pablo una preocupación real por estar atento a la mentalidad de sus interlocutores. Pablo abandona la argumentación clásica del kerygma apostólico, basado sobre una cultura demasiado bíblica para los paganos. Además se tomó el trabajo de conocer las principales corrientes espirituales del paganismo griego y especialmente la concepción de una paternidad universal (v, 28), así como la de una religión liberada del materialismo y del formalismo (v. 29).

He aquí dos actitudes particularmente importantes en el diálogo contemporáneo entre cristianos y ateos: la conciencia común de la dignidad humana y de una superación del fenómeno religioso y mítico constituyen excelentes plataformas de comunión y de diálogo.

Por el contrario, dos puntos del discurso de Pablo son bastante chocantes para sus oyentes. El primero es la larga exposición sobre el Dios desconocido. Dejemos el mismo procedimiento por el que Pablo utiliza a favor de su Dios el culto pagano al Dios desconocido. Es un argumento táctico bueno. Pero lo que parece más grave es el hecho de que Pablo, convencido de que los otros son ignorantes, se presenta como "el que sabe" frente a los que "no saben".

El otro punto donde el discurso de Pablo revela alguna debilidad es la concepción de una historia que tiene un sentido más allá de sí misma en la voluntad de Dios que la lleva a su realización.

Ciertamente, esta concepción de la historia pertenece a la fe y no puede ser minimizada, pero qué puede significar para los atenienses convencidos del desarrollo cíclico y fatal de la historia y para los ateos de hoy convencidos de que la historia, lo mismo que la naturaleza, se explica por sí misma sin recurso a lo divino.

¿Es mediante discursos cómo el cristiano debe abordar el mundo pagano o ateo?

¿No es importante comenzar por insertarse en el mismo corazón de las actividades humanas y vivirlas de tal manera que se descubra en ellos progresivamente su significación para Dios? Es claro que el ateo será siempre para el creyente alguien que no sabe, pero ¿no habrá de situarse en el mismo terreno en que el hombre cree poder afirmar la inutilidad de Dios y el absurdo de la historia para purificar su fe y ser capaz de dar cuenta de ella?

viernes, 20 de enero de 2017

Marcos 3:13-19: Institución de los Doce

Marcos 3:13-19
Viernes de la 2 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron junto a él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Llamó a los que quiso y respondieron a su llamada  
Instituidos para predicar el Evangelio

Imágenes del Evangelio:
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jueves, 15 de septiembre de 2016

1 Corintios 15,1-11: El Evangelio de Pablo

1 Corintios 15,1-11
Domingo de la 5 Semana del Tiempo Ordinario, ciclo C
3 de mayo: Fiesta de San Felipe y Santiago (1 Cor 15,1-8)
15 de septiembre: Ntra. Sra. de los Dolores

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los me apareció también a mí. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

SOBRE EL MISMO TEMA:
En preparación  

lunes, 8 de febrero de 2016

Marcos 6,53-56: Testimonio del Reino

Marcos 6,53-56

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

— Comentario por Orden Carmelita

El texto del Evangelio de hoy es la parte final del conjunto más amplio de Marcos 6,45-56 que comprende tres asuntos diferentes:

a) Jesús sube solo a la montaña para rezar (Mc 6,45-46)
b) Va al encuentro de los discípulos que luchan contra las olas del mar (Mc 6,47-52)
c) La gente busca a Jesús para que sane sus enfermedades (Mc 6,53-56)

Marcos 6,53-56: La gente le busca

La gente busca a Jesús. Viene de todos los lados, cargando a los enfermos. Llama la atención el entusiasmo de la gente que reconoce a Jesús. Lo que impulsa a esta búsqueda no es sólo el deseo de encontrarse con él sino también el deseo de que sane sus enfermedades.

“Recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que él estaba. Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados”. El evangelio de Mateos comenta este hecho citando la figura del Siervo de Yahvé, del cual Isaías dice: “Cargó sobre sí todas nuestras enfermedades” (Is 53,4 y Mt 8,16-17).

• Enseñar y curar, curar y enseñar:

Jesús recorre los poblados de Galilea para hablar a la gente sobre el Reino de Dios que está por llegar (Mc 1,14-15). Allí donde encuentra gente para escucharle, habla y transmite la Buena Nueva de Dios, acoge y sana a los enfermos. Cualquier lugar sirve para hablar a la gente:

  • Sinagogas durante el sábado (Mc 1,21; 3,1; 6,2); 
  • En casas de amigos (Mc 2,1.15; 7,17; 9,28; 10,10)
  • Por el camino con los discípulos (Mc 2,23) 
  • En la playa, sentado en un barco (Mc 4,1)
  • En el desierto (Mc 1,45; 6,32-34)
  • En la montaña (Mt 5,1)
  • En las plazas de las aldeas y ciudades (Mc 6,55-56)
  • En el Templo de Jerusalén (Mc 14,49)

Curar y enseñar, enseñar y curar era lo que Jesús más hacía (Mc 2,13; 4,1-2; 6,34). Era lo que siempre hacía (Mc 10,1). La gente quedaba admirada (Mc 12,37; 1,22.27; 11,18) y le buscaba.

En la raíz de este gran entusiasmo estaba, por un lado, la persona de Jesús, que llamaba y atraía, y, por el otro, el abandono de la gente que era como oveja sin pastor (cf. Mc 6,34).

En Jesús, ¡todo es revelación de aquello que lo anima por dentro! El no solamente habla sobre Dios, sino que, más bien, comunica algo que el mismo vive. No sólo anuncia la Buena Nueva del Reino. Él es un testimonio vivo del Reino.

En Jesús aparece aquello que acontece cuando un ser humano deja que Dios reine en su vida. Lo que vale no son sólo sus palabras, sino sobre todo el testimonio, el gesto concreto. ¡Esta es la Buena Nueva del Reino que atrae!

viernes, 22 de enero de 2016

Lucas 1,1-4;4,14-21: Prólogo y Enseñanza de Jesús en Nazaret

Lucas 1,1-4; 4,14-21
Domingo de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, ciclo C 

Ilustre Teófilo, muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la Palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido. En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea, con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan. Fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el Libro del Profeta Isaías y desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
– “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor".
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba, y se sentó.
Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles:
– Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír.

SOBRE EL MISMO TEMA:
En preparación 

lunes, 1 de septiembre de 2014

1 Corintios 2,1-5: "Hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios (...) me presenté a vosotros débil y temblando de miedo (...) mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres"

1 Corintios 2,1-5
Lunes de la 22 Semana del Tiempo Ordinario II,

Yo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado. Me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

jueves, 28 de noviembre de 2013

La Alegría del Evangelio, n. 38: Sobre la Predicación

La Alegría del Evangelio 
(Exhortación Apostólica del papa Francisco)
24 de noviembre, 2013

Es importante sacar las consecuencias pastorales de la enseñanza conciliar, que recoge una antigua convicción de la Iglesia. Ante todo hay que decir que en el anuncio del Evangelio es necesario que haya una adecuada proporción. Ésta se advierte en la frecuencia con la cual se mencionan algunos temas y en los acentos que se ponen en la predicación. Por ejemplo, si un párroco a lo largo de un año litúrgico habla diez veces sobre la templanza y sólo dos o tres veces sobre la caridad o la justicia, se produce una desproporción donde las que se ensombrecen son precisamente aquellas virtudes que deberían estar más presentes en la predicación y en la catequesis. Lo mismo sucede cuando se habla más de la ley que de la gracia, más de la Iglesia que de Jesucristo, más del Papa que de la Palabra de Dios.