Mostrando entradas con la etiqueta Liturgia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Liturgia. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de diciembre de 2023

Sobre la Liturgia del Adviento


Instrucciones generales de las celebraciones de Adviento



Ambientación

La ambientación del lugar donde la comunidad celebra su fe debe ayudar a que todos se den cuenta de que comienza una nueva etapa dentro del año litúrgico; por eso, el lugar de la celebración debería ambientarse con un aire peculiar, no de penitencia, pero sí de austeridad.

No se dice o canta el Gloria, salvo en las solemnidades. 

Se dice el Aleluya en la antífona antes del Evangelio, a diferencia de la Cuaresma.

Color morado y ausencia de flores

En primer lugar, debe resaltar el tono morado de la decoración, junto con la ausencia de flores en el altar; de este modo, la comunidad participará mejor y gozará más de la alegría festiva de la Navidad con sus ornamentos blancos y los arreglos florales.

Aunque no debe haber flores, es oportuno colocar plantas de interior en el presbiterio. Puede ser muy expresivo, también, una pancarta en un lugar visible del templo con frases como: “Ven, Señor Jesus”, “Esperamos tu venida”, “Preparemos los caminos del Señor”, etc.


Incienso

En las celebraciones litírgicas de este tiempo puede emplearse el incienso, si así se desea (IGMR 276). 

Música

Se debe escoger cuidadosamente el canto de entrada, el cual debe recrear el ambiente de la celebración. Cantos como: “Ven, Señor, no tardes”, “Esperando al Mesias”, “Ven, Salvador”, etc., son los más apropiados. Es preferible repetir un canto los cuatro domingos en lugar de cambiarlo y perderse la atmósfera propia del Adviento.

La presentación de los dones es conveniente hacerla en silencio o con una melodía suave, para resaltar el caracter austero del Adviento y permitir la meditación de los fieles. El uso de instrumentos debe realizarse con moderación. 

Liturgia de la Palabra

Conviene recordar durante el Primer Domingo de Adviento que se inicia un nuevo ciclo de lecturas.

El "Aleluya" debería cantarse los domingos y mejor omitirse los dias feriales.

Domingos

Los domingos del Tiempo de Adviento se celebran con las misas y lecturas propias, y en ellos no es posible utilizar ningún otro formulario. Si hay una memoria o fiesta, se omite ese año. Si hay una solemnidad, se traslada al día siguiente.

Ferias (días entre semana)

Hasta el 16 de diciembre, la celebración la determina tanto la semana como el día en que se encuentre: por ejemplo, Martes de la II Semana del Tiempo de Adviento. Se pueden celebrar las memorias libres y obligatorias. El formulario de la Misa se toma del propio del santo, y el prefacio puede ser del santo o del propio del tiempo. También se pueden celebrar Misas rituales, por diversas necesidades por utilidad pastoral, Misas exequiales y en el primer aniversario de muerte.

A partir del día 17, las ferias ya no se determinan por su lugar en una semana sino por la fecha en el calendario; es decir, hay una celebración para el 17, otra para el 18, y así hasta el 24 de diciembre. A estas se les llama ferias mayores de adviento, y son la novena (nueve días) antes de la Navidad. Ya no pueden celebrarse las memorias o fiestas de los santos. Pero puede hacerse una conmemoración: para ello, se dice la colecta del santo, y todo lo demás se toma del formulario de la feria. En esos días solo pueden celebrarse misas rituales y exequiales. El prefacio siempre es el del tiempo de Adviento. 

La Corona de Adviento



La corona de adviento es un círculo de follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas.

El círculo nos recuerda que Dios no tiene ni principio ni fin, es eterno.

Las ramas verdes simbolizan que Dios no cambia.

Sobre las ramas se ponen cuatro velas, una por cada semana del Adviento. Significan la luz que disipan las tinieblas del pecado; la proxima venida de la Navidad. Recordamos la espera de la Humanidad que, cayendo en el pecado, vivió en la oscuridad. Tres son de color morado, que expresan el deseo de conversión y una rosa, que expresa la alegría de la comunidad con María por la inminente llegada de Jesús. La vela blanca (quinta vela) del centro es la luz de Jesús, que con su nacimiento, viene a iluminar la vida del hombre.


sábado, 8 de abril de 2023

Tiempo Pascual: El Presbiterio (Pquia. Holy Family, Chimayo, New Mexico, USA)


PRESBITERIO



ALTAR



AMBÓN



AMBÓN



SEDE

Despedida solemne para Pascua


Prefacio cantado del Domingo de Pascua


Este prefacio se dice durante el tiempo pascual. En la Misa de la Vigilia pascual se dice «en esta noche»; el día de pascua y durante la octava: «en este día»; en las restantes Misas: «en este tiempo».

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
 
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
 
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
 
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
glorificarte siempre, Señor;
pero más que nunca en (esta noche) (este día) (este tiempo)
en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
 
Porque Él es el verdadero Cordero
que quitó el pecado del mundo:
muriendo destruyó nuestra muerte,
y resucitando restauró nuestra vida.
 
Por eso, con esta efusión del gozo pascual,
el mundo entero está llamado a la alegría
junto con los ángeles y los arcángeles
que cantan un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:
 
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Significado del Cirio Pascual




Es el símbolo más destacado de la pascua cristiana. La palabra "cirio" viene del latín "cereus", y tiene el significado de cera, el producto de las abejas.

El cirio pascual es desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la vigilia pascual. Esta se celebra de noche.

El cirio pascual tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras alfa y omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la pascua de Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza en el año concreto que vivimos.

Al cirio pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz.

En la procesión de entrada de la vigilia pascual se canta tres veces la aclamación: "Luz de cristo. Demos gracias a Dios", entonces se encienden los cirios de los fieles y las luces de la iglesia. El cirio se coloca en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne pregón pascual.

Junto al simbolismo de la luz, el cirio pascual tiene también el de la ofrenda:

"Acepta, Padre Santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios... Te rogamos que este Cirio, consagrado a tu nombre, para destruir la oscuridad de esta noche".

El cirio pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés.

Al finalizar el tiempo pascual, conviene que el cirio se conserve dignamente en el baptisterio.

El cirio pascual también se usa durante los bautizos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna.




jueves, 6 de abril de 2023

El Papa cambia la rúbrica sobre el lavatorio de pies durante la Liturgia de la Misa "in Coena Domini"


El Santo Padre, con fecha 20 de diciembre de 2015, escribió una carta al cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Doctrina de los Sacramentos, en la que dispone que a partir de ahora, las personas elegidas para que sus pies sean lavados en la liturgia del Jueves Santo pertenezcan a todo el Pueblo de Dios y no sean solamente hombres o muchachos.

El Papa -escribe al purpurado- desde hace tiempo reflexiona sobre «el rito del lavatorio de los pies contenido en la Liturgia de la Misa in Coena Domini con el intento de mejorar la modalidad de actuación para que exprese plenamente el significado del gesto efectuado por Jesús en el Cenáculo, su entregarse 'hasta el final' por la salvación del mundo, su caridad sin límites».

«Después de una atenta ponderación -continúa- he llegado a la deliberación de aportar un cambio en las rúbricas del Misal Romano. Dispongo por lo tanto que se modifique la rúbrica en la que las personas elegidas para el lavatorio de los pies deban ser hombres o muchachos, de manera que, a partir de ahora, los Pastores de la Iglesia puedan elegir a los participantes en el rito entre todos los miembros del Pueblo de Dios. Se recomienda, además, que a los elegidos se les de una explicación adecuada del rito».

Por su parte, la Congregación para el Culto Divino y la Doctrina de los Sacramentos -con fecha 6 de enero de 2016, y también publicado hoy- ha emanado un decreto sobre dicho rito que publicamos a continuación.

"La reforma de la Semana Santa, con decreto Maxima Redemptionis nostra mysteria (30 de noviembre 1955) otorgó la facultad, allí donde lo aconsejase un motivo pastoral, de efectuar el lavatorio de los pies a doce hombres durante la Misa en la Cena del Señor, después de la lectura del evangelio según san Juan, como para manifestar de forma representativa la humildad y el amor de Cristo hacia sus discípulos.

En la liturgia romana ese rito se transmitía con el nombre de Mandatum del Señor sobre la caridad fraterna según las palabras de Jesús (cfr Jn 13,34) cantadas en la antífona durante la celebración.
Al cumplir ese rito, los obispos y sacerdotes están invitados a conformarse profundamente a Cristo que "no vino para ser servido, sino para servir" (Mat, 20,28) y empujado por un amor "hasta el final" (Jn 13,1), a dar su vida por la salvación de todo el género humano.

Para manifestar este significado pleno del rito a cuantos participan en él, el Sumo Pontífice Francisco ha considerado oportuno cambiar la norma que se lee en las rúbricas del Missale Romanun (p. 300 n.11) "Los hombres elegidos son acompañados por los ministros".. que debe variar como sigue: "Los elegidos entre el Pueblo de Dios son acompañados por los ministros" ..(y, en consecuencia, en el Caeremoniale Episcoporum n.301 y n.229 b "las sillas para los designados") de modo que los pastores puedan elegir a un grupo de fieles que represente la variedad y la unidad de cada porción del pueblo de Dios. Ese grupo puede estar formado por hombres y mujeres y, convenientemente, por jóvenes y ancianos, sanos y enfermos, clérigos, consagrados, laicos.

Esta Congregación para el Culto Divino y la Doctrina de los Sacramentos, en vigor de las facultades concedidas por el Sumo Pontífice, introduce esa innovación en los libros litúrgicos del Rito Romano, recordando a los pastores su tarea de instruir adecuadamente tanto a los fieles elegidos como a los demás, para que participen en el rito responsable, activa y fructuosamente"».

Fuente: infocatolica.com

LA LITURGIA DEL JUEVES SANTO


La liturgia del Jueves Santo es una invitación a profundizar en el misterio de la Pasión de Cristo, ya que quien quiera seguirle tiene que sentarse a su mesa y participar de lo que aconteció en la noche en que iban a entregarlo.

Jesús nos da testimonio de la vocación al servicio del mundo y de la Iglesia que tenemos todos los cristianos. El Evangelio de San Juan presenta a Jesús “sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos” pero que, ante cada hombre, siente tal amor que se arrodilla y le lava los pies.

En la segunda lectura, san Pablo recuerda a las comunidades cristianas lo que él mismo recibió: aquella noche la entrega de Cristo se hizo sacramento en un pan y en un vino que convierte en alimento su Cuerpo y Sangre para todos los que quieran recordarle y esperar su venida al final de los tiempos, quedando instituida la Eucaristía.

La Santa Misa es entonces la celebración de la Cena del Señor en la cuál Jesús, la víspera de su pasión, "mientras cenaba con sus discípulos tomó pan..." (Mt 28,26).

Como en su última Cena, quiso que sus discípulos nos reuniéramos y nos acordáramos de Él bendiciendo el pan y el vino: "Hagan esto en memoria mía" (Lc 22,19).

Antes de ser entregado, Cristo se entrega como alimento. Lo que hizo, lo hizo como anuncio profético y ofrecimiento anticipado de su muerte. Por eso "cuando comemos de ese pan y bebemos de esa copa, proclamamos la muerte del Señor hasta que vuelva" (1 Cor 11,26). De modo que podemos decir que la Eucaristía es memorial de la Última Cena y de la Muerte de Cristo. Él mismo dijo en su despedida: "Un poco y ya no me veréis y otro poco y me volveréis a ver" (Jn 16,16).

Como dice el prefacio de este día: "Cristo verdadero y único sacerdote se ofreció como víctima de salvación y nos mandó perpetuar esta ofrenda en conmemoración suya".

Esta Eucaristía debe celebrarse con características propias: como Misa "en la Cena del Señor".

De manera distinta a todas las demás Eucaristías, no celebramos "directamente" ni la muerte ni la Resurrección de Cristo. No nos adelantamos al Viernes Santo ni a la Noche de Pascua. Hoy celebramos la alegría de saber que esa muerte del Señor tuvo un por qué y para qué: fue una "entrega", un "darse", fue "por algo" o, mejor dicho, "por alguien", por "nosotros y por nuestra salvación" (Credo).

Esta Eucaristía debe celebrarse solemnemente, pero, en los cantos, en los signos, en el mensaje, no debe ser tan festiva como la Noche de Pascua, en que celebramos el desenlace glorioso de esta entrega sin el cual hubiera sido inútil; hubiera sido la entrega de uno más que muere por los pobres y no los libera.

Pero esta Misa no está llena de la solemne y contrita tristeza del Viernes Santo porque lo que celebramos en este momento es que "el Padre nos entregó a su Hijo para que tengamos vida eterna" (Jn 3,16) y que el Hijo se entregó voluntariamente a nosotros.

Hoy hay alegría y la Iglesia rompe la austeridad cuaresmal cantando el "gloria": es la alegría del que se sabe amado por Dios, pero al mismo tiempo es sobria y dolorida porque conocemos el precio que le costamos a Cristo. Podríamos decir que la alegría es por nosotros y el dolor por Él; sin embargo, predomina el gozo porque el que da y se da con amor y por amor lo hace con alegría y para dar alegría.

Podemos decir que hoy celebramos con la liturgia (1a Lectura), la Pascua, pero la de la Noche del Éxodo (Ex 12) y no la de la llegada a la Tierra Prometida (Jos 5,10-ss). Hoy inicia la fiesta de la "crisis pascual", es decir de la lucha entre la muerte y la vida, ya que la vida nunca fue absorbida por la muerte pero si combatida por ella. La noche del Sábado de Gloria es el canto a la victoria teñida de sangre y hoy es el himno a la lucha pero de quien lleva la victoria.

domingo, 11 de diciembre de 2022

El color negro en la liturgia





El color negro y su significado litúrgico

El ritual católico utiliza el color negro para exteriorizar la tristeza de la muerte, el duelo. Es por eso que las vestimentas litúrgicas de color negro se pueden utilizar en los oficios fúnebres, misa de réquiem, viernes santos y para celebrar el día de difuntos, el día primero de noviembre.

El luto se trasmitió desde la cultura hebrea que privilegiaba el uso de sencillas vestimentas oscuras en señal de dolor. Para la antigua cultura occidental el color negro tenía una connotación funesta, asociada a la oscuridad de la noche y al miedo por lo desconocido.

En el plano material, se puede apuntar que teñir lanas y telas de tono oscuro era mucho más económico. El negro era el color de las personas humildes. Por este motivo algunas órdenes utilizaron prendas oscuras en señal de renuncia al mundo, sencillez y austeridad.

martes, 6 de diciembre de 2022

El rosa como color litúrgico





El color rosa en los ornamentos litúrgicos, es propio de los domingos de "Gaudete" (el tercer domingo de Adviento) y "Laetare" (el cuarto domingo de Cuaresma), que servían para recordar a los ayunadores y penitentes sobre la cercanía de la Navidad y la Pascua, y por tanto el cese de la penitencia.

El nombre de "Gaudete" viene de las palabras iniciales de la antigua antífona de entrada latina con la que se inicia ese día la Santa Misa. Significa "alegraos". De ahí el empleo del color rosa, que es símbolo de alegría, aunque sea de una alegría efímera, propia sólo de ciertas ocasiones.

El nombre “Laetare” también viene de la antífona de entrada y significa “festejad” y expresa que ya queda poco para llegar al feliz tiempo de la Resurrección.



Solemnidad de la Inmaculada Concepción: vestiduras litúrgicas azules



La solemnidad de la Inmaculada Concepción de la bienaventurada Virgen Maria permite que en algunos lugares puedan usarse vestiduras litúrgicas azules. 

El color azul es un privilegio que tiene España y los países que anteriormente fueron parte de la corona hispana únicamente para el 8 de diciembre. No puede usarse en otras fiestas marianas, donde deben usarse vestiduras blancas (IGMR 346).

Este privilegio se le concedió a España en un decreto por su defensa y propagación de la devoción a la Inmaculada Concepción, ya que los monarcas hispanos no solo pusieron a España bajo el patronazgo de esta advocación sino que pidieron en numerosas ocasiones a los papas que definieran el dogma. (Riguetti, Mario, "Primeros testimonios de la diversidad de los colores litúrgicos", en Los colores litúrgicos, Cuadernos Phase, n. 165, Barcelona, Centre de Pastoral Liturgica, p. 20).

Los papas concedieron especial misa y oficio de este misterio a la corona hispana y a todos sus dominios, al mismo tiempo que el privilegio de usar ornamentos azules en la fiesta y durante su octava y misas votivas.

El privilegio del uso de ornamentos de color azul celeste también se extiende a la órden franciscana por su defensa a la Inmaculada siguiendo las enseñanzas de Duns Scotto. También lo tiene Alemania en algunas festividades de nuestra Señora, y algunas diócesis de Nápoles.

En todos los demás países está terminantemente prohibido, y para enfatizar esta prohibición, el decreto que concede el "privilegio español" ha sido sacado de ediciones posteriores de las misales, no porque haya sido revocado, sino para frustrar la posible pretensión de obtener un permiso similar por parte de cualquier otra diócesis local.

En los lugares en donde no se cuenta con el privilegio del color azul y en las demás conmemoraciones marianas, el celeste puede estar presente en las vestiduras, pero solo como adorno. Es la forma en que lo usa el papa, en Roma. Por ejemplo, así son las vestiduras que ha usado en la solemnidad de la bienaventurada Virgen María Madre de Dios en los últimos nueve años.

sábado, 26 de noviembre de 2022

¿Que son las vísperas?: las vísperas de la Navidad

Vísperas es el oficio divino vespertino (o de la tarde) en la liturgia de las horas, en las Iglesias católica y la ortodoxa. En general, es el rezo de la tarde, y en las fiestas solemnes, la tarde anterior a la celebración.

¿Qué días es vispera de Navidad?

La Nochebuena es la celebración litúrgica de la noche en que nació Jesús. la noche del 24 de diciembre es la víspera del día de Navidad, 25 de diciembre.

Significado de Liturgia

Etimología de la palabra "liturgia":

Liturgia proviene del griego λειτουργια (leitourgía), que significa obra del pueblo. Está compuesto por λαος (láos) = pueblo y εργον (érgon) = trabajo, obra. 

En el mundo helénico este término no tenía las connotaciones religiosas actuales, sino que hacía referencia a las obras que algún ciudadano hacía en favor del pueblo o a las funciones militares y políticas, etc.

En en Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento, escrito en el dialecto griego llamado κοινε (koiné), esta palabra se utiliza con cuatro significados fundamentales:

• Obra civil (7 veces): como el cuidar a los pobres, colectas, etc.

• Culto del templo (5 veces): como un sentido ritual, similar al culto del templo de Jerusalem.

• Ejercicio público de la religión (1 vez): Como la predicación que se hacía en las sinagogas 
  o en las plazas.

• Culto espiritual comunitario (2 veces): Como la asamblea litúrgica que se reúne para celebrar 
   en comunidad la fe.

La liturgia del pueblo de Dios trasciende las acciones y acontecimientos particulares, descubriendo en la historia la voluntad (acción) de Dios. En la acción litúrgica, que participa en la historia y la trasciende, el pueblo participa en la obra (creadora) de Dios (Jn 17,4).

La liturgia es...

Celebración del acontecimiento fundante de la Iglesia; plegaria que desborda el ámbito individual y comunitario para acercarse a lo divino.

La liturgia es la celebración de la Iglesia, que escucha, proclama, vive, el misterio de Dios a través de un ritual de la palabra y el gesto. Una vivencia donde Dios toma la iniciativa en la comunicación, la cual se hace "audible y visible" en la celebración; acción que debe ser continuamente actualizada y meditada para entender y ahondar en su significado.

La "plegaria liturgica" es respuesta de la comunidad a la acción (o al silencio) de Dios. Dios mismo es el animador de la liturgia y quien otorga la fuerza para vivir como cristianos.

La liturgia de la Iglesia es proclamación, petición, acción de gracias, que reconoce la gratuidad (don, gracia) de la revelación (experiencia de Dios) y que, por tanto, no se puede instrumentalizar o privatizar.

martes, 1 de noviembre de 2022

Apuntes litúrgicos: CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS (2 de noviembre)


MISA DE LA CONMEMORACIÓN: 
Color blanco, morado o violeta, negro.



Blanco



Violeta o morado




Negro



Color de la vestimenta:

El primer tema de estos apuntes litúrgicos sobre la fiesta de los fieles difuntos es el color de la casulla, estola, etc. He visto celebraciones en donde el color que predomina es el blanco, en otras el morado, y en otras el negro.

El Calendario litúrgico pastoral publicado en España señala el color morado como el apropiado para esta celebración; sin embargo, el Calendario Litúrgico Pastoral de los Estados Unidos y el Reino Unido ofrece la posibilidad de escoger entre blanco, morado o negro.

Comprender el significado de los colores de las vestiduras y ornamentos que se usan en la Eucaristía puede ayudarnos a escoger el color para esta celebración en aquellas diócesis en donde se ofrece esta opción.

Blanco:

El color blanco simboliza tiempo de esperanza y júbilo. Antiguamente, cuando el color más usado en las exequias era el negro o morado, en el funeral de un niño recién nacido que ya hubiese sido bautizado, se usaban vestiduras blancas. Suele ser usado también en funerales de adultos como signo de resurrección.

Morado:

El color morado simboliza una profundización espiritual, una preparación. Se usa en funerales y misas de difuntos.

Rojo:

El color rojo simboliza el martirio y la fuerza del Espíritu Santo. Es usado en las fiestas de la Pasión del Señor, de los santos mártires y del Espíritu Santo, Domingo de Ramos, Viernes Santo y Pentecostés. En Roma, es usado para los funerales de cardenales y del Sumo Pontífice.

Negro:

El color negro simboliza duelo y tristeza. Antiguamente se usaba mucho, sobre todo en las misas exequiales o de funerales (sigue estando permitido). En el rito romano tradicional se usa el Viernes Santo, en las Misas de difuntos o de Requiem y en las tres misas que se dicen en la Conmemoración de los Fieles Difuntos (2 de noviembre). Aún más anteriormente durante la Cuaresma.

MISAL:

– Antífonas y oraciones. propias: 3 formularios a libre elección del celebrante.
– Prefacio de difuntos: el misal ofrece 5 opciones.
– No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

LECCIONARIO:

Se toman tres lecturas de las Misas de difuntos: Volumen V y VIII

Cristo es la Resurrección. Hoy la Iglesia recuerda con piedad y amor a todos los hermanos difuntos y eleva su oración al Señor a favor de todos ellos. El dolor, la misma muerte, deben conducir a confiar plenamente en Dios (1 lectura), porque Jesús es la vida y nos enseña el camino y la verdad (Evangelio); Pablo reafirma nuestra fe en la vida del resucitado (2 lectura).

COMUNIÓN:

Los fieles que hayan recibido la Comunión en una Misa pueden recibirla otra vez dentro de la celebración eucarística en la que participe.

ADORNOS:

Este día el altar no se adorna con flores.

MÚSICA:

La música de órgano y de los otros instrumentos solo se permite para sostener el canto.

OTRAS CELEBRACIONES:

Hoy no se permiten otras celebraciones, excepto la Misa exequial.


Fuentes:
Ordo de las Arquidiócesis de Denver y Santa Fe; de las diócesis de Cheyenne, Colorado Springs, Gallup, Las Cruces, Phoenix, Pueblo, Tucson (USA)
Calendario Litúrgico Pastoral, Conferencia Episcopal Española.
Calendario Litúrgico Pastoral, Conferencia Episcopal USA.
Calendario Litúrgico Pastoral, Conferencia Episcopa Reino Unido.
EWTN.com

viernes, 21 de octubre de 2022

Sobre el maestro de ceremonias

¿En una parroquia puede haber un maestro de ceremonias? 

Sí. El maestro de ceremonias y los ceremonieros pueden actuar en cualquier celebración, sea presidida por un diácono, por un sacerdote o por un obispo, para la adecuada preparación y perfecta ejecución de la celebración. 

Es conveniente que, al menos, en las catedrales y en las iglesias mayores haya un maestro de ceremonias que disponga las celebraciones sagradas para que sean realizadas con decoro, orden y piedad por los ministros sagrados y por los fieles laicos (IGMR 106)

¿Un laico puede ser ceremoniero?

No se exige ser clérigo ni acolito instituido para desempeñar los ministerios de maestro de ceremonias o ceremoniero; se le pueden encomendar a un laico (IGMR 107) siempre y cuando cumpla con los conocimientos y las virtudes necesarias.

El ceremoniero puede ser diácono, laico, etc., pero si es ministro ordenado no participará como tal en la celebración, entiéndase vestir estola cruzada y llevar dalmática, proclamar el Evangelio y otras funciones propias, solamente guiará la celebración.

¿Cuáles son esos conocimientos y virtudes?

El maestro de ceremonias debe ser debidamente versado en sagrada liturgia, en su historia, en su índole, en sus leyes y preceptos, con celo por las cosas sagradas, se ocupa de guiar la ejecución de los ritos según las normas de las celebraciones, su espíritu y las legítimas tradiciones (CE 34), con el objeto de que la liturgia consiga su fin espiritual.

El maestro de ceremonias y los ceremonieros deben ser conocedores de las normas litúrgicas. No deben adornar las celebraciones para hacerlas “más bonitas”, “más antiguas”, o “más adecuadas a los tiempos actuales” según su parecer.

Los ceremonieros y el maestro de ceremonias deben ser humildes. El maestro de ceremonias debe dividir las tareas entre los ceremonieros. Y tanto él como los ceremonieros deben saber que no están para ejecutar las acciones litúrgicas por si, sino para guiarlas. Ellos están para coordinar oportunamente con los cantores, asistentes, ministros, celebrantes, aquellas cosas que deben hacer y decir (CE 35).

Sobre el ceremoniero

Estar a un lado del celebrante y cambiar las páginas del misal no vuelve a una persona ceremoniero. Eso lo puede realizar un acólito. Esta es la función más accesoria de un ceremoniero. 

Lo propio de un ceremoniero es organizar y dirigir una celebración litúrgica. Un ceremoniero debe preparar la celebración. En diálogo con el celebrante, decidir los textos optativos. Ensayar con todos los que participen. Y durante la celebración, debe dirigir los movimientos de todos los participantes, recordándoles cuándo actuar y cómo hacerlo.

Tener un maestro de ceremonias para que se vea más solemne una celebración no tiene sentido. Está para organizar y cuidar que todo se ejecute conforme a las rúbricas, para permitir a todos desempeñar mejor su función, para que el celebrante pueda orar sin distraerse en estar pidiendo a los acólitos o lectores que pasen o se retiren.

Los libros litúrgicos no indican en qué lugar camina un ceremoniero en la procesión de entrada. Ello es para dejarle libertad de movimientos. Si solo hay un ceremoniero, conviene que camine hasta adelante, para que pueda irle indicando a cada uno de los que participan en la procesión en donde colocarse al llegar al presbiterio. Si hay varios, puede uno caminar hasta el frente y otro junto al celebrante principal.

Los libros litúrgicos tampoco indican en donde debe colocarse el ceremoniero durante la celebración. Ese silencio es para darle libertad de movimientos. Así, cuando solo hay un ceremoniero, puede acompañar a los lectores, a los acólitos y a los diáconos mientras desempeñan sus funciones. Si son varios, el maestro de ceremonias puede estar junto al celebrante, para dirigir desde ahí a todos los ceremonieros y ayudar al celebrante con el misal.

sábado, 15 de octubre de 2022

¿Por qué encendemos velas ante las imágenes? Nikolai de Zica



Nikolai de Zica: obispo serbio ortodoxo de la primera mitad del siglo XX, considerado santo por los ortodoxos y conocido a menudo como el “Crisóstomo serbio".

Acerca del significado de las velas que encendemos en la iglesia, ante las imágenes de Cristo, de Nuestra Señora o de los Santos. Es un texto muy sencillo, pero que refleja la sabiduría de alguien que es consciente de que la Tradición de la Iglesia está llena de gestos profundísimos, que nos llevan de forma segura y directa hacia Dios. Sin duda, todos habremos encendido velas alguna vez, pero quizá no hayamos meditado con detenimiento sobre el significado de ese gesto. Y por supuesto, los paganos, que piensan que lo que hacemos es “pedir un deseo", no se enteran de nada.


¿Por qué se encienden lamparillas ante los iconos?

1. Porque nuestra fe es luz. Cristo dijo: Yo soy la luz del mundo (Jn 8,12). La luz de la lamparilla nos recuerda esa luz con la que Cristo ilumina nuestras almas.

2. Para recordarnos la naturaleza radiante del santo ante cuyo icono encendemos la lamparilla, pues los santos son llamados hijos de la luz (Jn 12,36, Lc 16,8).

3. De modo que sirva como reproche para nosotros por nuestras malas acciones y por nuestros deseos y pensamientos oscuros; para que nos llame de nuevo al camino de la luz del Evangelio e intentemos con más fuerza cumplir los mandatos del Señor: Así brille vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mt 5,16).

4. Con objeto de que la lamparilla sea nuestro humilde sacrificio a Dios, que se entregó por completo a sí mismo en sacrificio por nosotros, y un pequeño signo de nuestra inmensa gratitud y nuestro amor ardiente por Aquel al que pedimos en nuestra oración que nos conceda vida, salud, salvación y todo lo que sólo el infinito amor divino puede otorgar .

5. Para que infunda terror a los poderes malignos que a veces nos atacan incluso durante la oración y desvían nuestros pensamientos del Creador. Los demonios aman la oscuridad y tiemblan ante la luz, especialmente la luz que pertenece a Dios y a aquellos que cumplen su voluntad.

6. De manera que la luz nos empuje a entregar nuestro ser. De igual modo que el aceite y la mecha se queman en la lamparilla, obedeciendo a nuestra voluntad, nuestras almas deben consumirse en la llama del amor en todos nuestros sufrimientos, obedeciendo siempre a la Voluntad de Dios.

7. Para enseñarnos que, como la lamparilla no puede encenderse sin la acción de nuestra mano, tampoco nuestro corazón, que es nuestra lamparilla interior, podría encenderse sin el santo fuego de la gracia de Dios, aunque estuviera repleto de todas las virtudes. Todas esas virtudes nuestras son, a fin de cuentas, mero combustible y el fuego que las enciende proviene de Dios.

8. Con el fin de recordarnos que, antes que cualquier otra cosa, el Creador del mundo creó la luz y sólo después creó todo lo demás, por orden: Y dijo Dios, que sea la luz: y la luz fue (Gen 1,3). Así debe ser también al comienzo de nuestra vida espiritual, de modo que, antes que cualquier otra cosa, la luz de Cristo brille en nuestro interior. Es esta luz de la verdad de Cristo la que logrará, después, que todos los bienes sean creados, surjan y crezcan en nosotros.

¡Que la luz de Cristo os ilumine también!

Fuente: infocatolica.com