sábado, 29 de marzo de 2014

El Domingo "Laetare", cuarto de Cuaresma


El Domingo IV de Cuaresma reviste características especiales. Recibe el nombre de la primera palabra latina con que comienza la antífona de entrada de la Misa: Laetare, que significa "Alégrese". El texto completo de esta antífona dice así: "Laetare. Ierusalem, et conventum facite, omnes qui diligitis eam. Guadete cum laetitia"."Alégrese, Jerusalén, y que se congreguen cuantos la aman. Compartan su alegría los que estaban tristes. Vengan a saciarse con su felicidad". (Cf. Isaías 66,10-11).

Este domingo es, tanto en sus textos bíblicos como en los eucológicos, un cántico a la alegría y a la esperanza cristianas, al igual que el Domingo Gaudete, tercero de Adviento.

Antiguamente, un signo concreto de esta alegría eran las primeras rosas de estación que un día como hoy los catecúmenos se intercambiaban en el templo. Las rosas evocaban la nueva vida, la luz y el color signos de la Pascua del Señor. Vestigio de esa tradición fue la costumbre papal de bendecir en este día una rosa de oro y enviársela a algún soberano católico.


Actualmente la rosa de oro es ofrecida por el Santo Padre a algún santuario mariano, como acto de veneración a la Madre de Dios.

Signos litúrgicos del Domingo Laetare:

– Se permite el uso de la música del órgano y otros instrumentos musicales no solamente para acompañar el canto -como es propio del Tiempo cuaresmal- sino también con la sola melodía (...sonus instrumentorum admittitur...).

– Se pueden adornar con flores el altar (...ornari potest floribus altare...) y el templo. En los otros días de este Tiempo, excepto en las fiestas y solemnidades, no están permitidos los adornos florales, sino que, como para las liturgias fúnebres, se prefiere el sobrio uso de plantas verdes.

– En lugar de los ornamentos morados pueden usarse los rosados (violaceus vel rosaceus), siendo este color el característico de la liturgia del día, debido a que es intermedio entre el blanco de la gloria y el morado de la penitencia.

Es oportuno resaltar las particularidades de este domingo, colocando al frente del altar un paño rosado, y procurando que las flores sean en su mayoría del mismo color. Lo mismo vale para el conopeo y el cubre cáliz.

Los cantos deben ser más alegres que en los otros días cuaresmales, aunque no tanto como lo serán en el Tiempo pascual. A diferencia de las fiestas y solemnidades, en este Domingo IV de Cuaresma está prohibido el himno Gloria in excelsis, y el Aleluya.

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