viernes, 31 de octubre de 2014

"Hay una analogía profunda entre el ´fiat´ pronunciado por María a las palabras del ángel y el ´amén´ que cada fiel pronuncia cuando recibe el cuerpo del Señor" Ecclesia de Eucharistia n.55

55. En cierto sentido, María ha practicado su fe eucarística antes incluso de que ésta fuera instituida, por el hecho mismo de haber ofrec...

"Cuando no comulgáredes y oyéredes misa, podéis comulgar espiritualmente, que es de grandísimo provecho (...) que es mucho lo que se imprime el amor ansí deste Señor" Sta. Teresa de Jesús

34. (...) La Eucaristía se manifiesta, pues, como culminación de todos los Sacramentos, en cuanto lleva a perfección la comunión con Dios ...

"La Eucaristía es la principal y central razón de ser del sacramento del sacerdocio", Ecclesia de Eucharistia n.31

31. Si la Eucaristía es centro y cumbre de la vida de la Iglesia, también lo es del ministerio sacerdotal. Por eso, con ánimo agradecido a...

"Una comunidad realmente eucarística no puede encerrarse en sí misma, como si fuera autosuficiente, sino que ha de mantenerse en sintonía con todas las demás comunidades católicas", Ecclesia de Eucharistia n.39

39. Además, por el carácter mismo de la comunión eclesial y de la relación que tiene con ella el sacramento de la Eucaristía, se debe reco...

¿Qué es el pan? Es el cuerpo de Cristo. ¿En qué se transforman los que lo reciben? En cuerpo de Cristo; pero no en muchos cuerpos sino en un sólo cuerpo", san Juan Crisóstomo

Con la comunión eucarística la Iglesia consolida también su unidad como cuerpo de Cristo. San Pablo se refiere a esta eficacia unifica...

San Pablo califica como «indigno» de una comunidad cristiana que se participe de la Cena del Señor si se hace en un contexto de división y de indiferencia hacia los pobres

Una consecuencia significativa de la tensión escatológica propia de la Eucaristía es que da impulso a nuestro camino histórico, ponien...

Filipenses 1,1-11: Saludo inicial

Filipenses 1,1-11
Viernes de la 30 Semana del Tiempo Ordinario II,

Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos que residen en Filipos, con sus obispos y diáconos. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios cada vez que os menciono; siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Ésta es mi convicción: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús. Esto que siento por vosotros está plenamente justificado: os llevo dentro, porque, tanto en la prisión como en mi defensa y prueba del Evangelio, todos compartís la gracia que me ha tocado. Testigo me es Dios de lo entrañablemente que os echo de menos, en Cristo Jesús. Y ésta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios.

VIERNES DE LA 30 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Filipenses 1,1-11
Salmo 110: Grandes son las obras del Señor
Lucas 14,1-6

Filipenses 1,1-11

Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos que residen en Filipos, con sus obispos y diáconos. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios cada vez que os menciono; siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Ésta es mi convicción: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús. Esto que siento por vosotros está plenamente justificado: os llevo dentro, porque, tanto en la prisión como en mi defensa y prueba del Evangelio, todos compartís la gracia que me ha tocado. Testigo me es Dios de lo entrañablemente que os echo de menos, en Cristo Jesús. Y ésta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios.

Salmo 110: Grandes son las obras del Señor

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman.
R. Grandes son las obras del Señor

Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente.
R. Grandes son las obras del Señor

Él da alimento a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles.
R. Grandes son las obras del Señor

Lucas 14,1-6

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Jesús se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los letrados y fariseos, preguntó: "¿Es lícito curar los sábados, o no?" Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: "Si a uno de vosotros se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?" Y se quedaron sin respuesta.

jueves, 30 de octubre de 2014

Efesios 6,10-20: "Poneos las armas que Dios os da para poder resistir a las estratagemas del diablo (...) Nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra las fuerzas sobrehumanas del mal (...) Estad firmes: abrochaos el cinturón de la verdad, por coraza poneos la justicia; bien calzados para estar dispuestos a anunciar el Evangelio de la paz. Tened embrazado el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias del malo. Tomad por casco la salvación y por espada la palabra de Dios, insistiendo y pidiendo en la oración. Orad en toda ocasión. Tened vigilias en que oréis con constancia por todos los santos".

Efesios 6,10-20
Jueves de la 30 Semana del Tiempo Ordinario II,

Hermanos: Buscad vuestra fuerza en el Señor y en su invencible poder. Poneos las armas que Dios os da, para poder resistir a las estratagemas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra los principados, autoridades y poderes que dominan este mundo de tinieblas, contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal. Por eso, tomad las armas de Dios, para poder resistir en el día fatal y, después de actuar a fondo, mantener las posiciones. Estad firmes, repito: abrochaos el cinturón de la verdad, por coraza poneos la justicia; bien calzados para estar dispuestos a anunciar el Evangelio de la paz. Y, por supuesto, tened embrazado el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias del malo. Tomad por casco la salvación y por espada la del Espíritu, es decir, la palabra de Dios, insistiendo y pidiendo en la oración. Orad en toda ocasión con la ayuda del Espíritu. Tened vigilias en que oréis con constancia por todos los santos. Pedid también por mí, para que Dios abra mi boca y me conceda palabras que anuncien sin temor el misterio contenido en el Evangelio, del que soy embajador en cadenas. Pedid que tenga valor para hablar de él como debo.

martes, 28 de octubre de 2014

Efesios 2,19-22: "No sois extranjeros sino ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se ha levantado hasta formar un templo consagrado al Señor".

Efesios 2,19-22
San Simón y Judas, apóstoles (28 de octubre),

Hermanos: Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se ha levantado hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

lunes, 27 de octubre de 2014

Efesios 4,32-5,8: "Sed buenos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros (...) inmoralidad, indecencia o afán de dinero, es impropio de santos (...) nada de estupideces o frases de doble sentido; lo vuestro es alabar a Dios. Nadie que se da a la inmoralidad, a la indecencia o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Dios (...) caminad como hijos de la luz".

Efesios 4,32-5,8
Lunes de la 30 Semana del Tiempo Ordinario II,

Hermanos: Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor. Por otra parte, de inmoralidad, indecencia o afán de dinero, ni hablar; es impropio de santos. Y nada de chabacanerías, estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de sitio. Lo vuestro es alabar a Dios. Meteos bien esto en la cabeza: nadie que se da a la inmoralidad, a la indecencia o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con argumentos especiosos; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos; porque en otro tiempo erais tinieblas,`ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz.

sábado, 25 de octubre de 2014

VOCABULARIO: Cátedra de Pedro, por Luis Antequera


Expresión que todos utilizamos alguna vez y que a muchos nos invita a imaginar a un Apóstol Pedro impartiendo clases magistrales en alguna universidad romana ataviado con el birrete de los catedráticos… nada más lejos de la realidad.

Cuando hablamos de “la cátedra de San Pedro”, y más concretamente aún, cuando indicamos que el Papa se sienta “en la cátedra de San Pedro”, hablamos concretamente de eso, de un lugar en el que las personas, aunque en este caso se trate de todo un obispo de Roma, aposentan sus reales para adoptar una postura más descansada en posición de inmovilidad: una cátedra, pues cátedra, “cathedra” en latín, no significa en origen otra cosa que eso, “asiento”, como bien indica el Diccionario de la Real Academia de la Lengua cuando explica la historia etimológica de la palabra “Del lat. cathedra"

Curiosamente, en una lengua no latina como el inglés dicha correspondencia aparece con gran claridad, dando “chair” para designar lo que en español designamos como “silla”.

En francés también se observa la relación con relativa claridad, dando “chaise”, y más que en ninguna otra en portugués, donde da “cadeira”, o en catalán, donde da “cadira”. Pero no en otras lenguas que se pueden considerar entre las más latinas -ya saben Vds. que se acostumbra a decir que el francés es la más germánica de las lenguas latinas, y el inglés la más latina de las lenguas germánicas-, donde la raíz se busca, como bien indica también el Diccionario de la Real Academia, en la latina “sella”,dando “silla” en español o “sedia” en italiano.

Esta raíz latina “cathedra” originará en español dos grandes familias semánticas: la que se relaciona con el mundo de la universidad, y la que la relaciona con el mundo de la Iglesia.

En cuanto a la primera, la que la relaciona con el mundo de la Universidad, a ella pertenecen las siguientes acepciones del magno texto de la Real Academia:

3. f. Asiento elevado, desde donde el maestro da lección a los discípulos.
5. f. Especie de púlpito con asiento, donde los catedráticos y maestros leen y explican las ciencias a sus discípulos.
1. f. Empleo y ejercicio del catedrático.
2. f. Facultad o materia particular que enseña un catedrático.
4. f. aula (en los centros docentes).

En cuanto a la que la relaciona con la segunda, la Iglesia, -emplazadas, como hemos hecho arriba por lo que al ambiente universitario se refiere, no en el orden que las coloca el Diccionario en función de su uso, que marcamos con la cifra que las precede, sino en aquél en el que de una manera lógica se puede suponer que fueron apareciendo-, éstas son las acepciones que recoge el Diccionario:

8. f. Lugar que ocupa el obispo en su catedral, desde el que preside las celebraciones litúrgicas.
6. f. Dignidad pontificia o episcopal.
7. f. Capital o matriz donde reside el prelado.

Una acepción ésta última de la que, con toda claridad se infiere procede otra palabra bien conocida, “catedral”, convertida así en algo más que una mera silla para pasar a ser toda una sede de la “capital o matriz donde reside el prelado”.

Un tironcito de orejas para la Real Academia, -a quien nadie atribuye la infalibilidad como sí al Papa-, que entre tantas acepciones omite la importantísima que hoy comentamos aquí, la que refiere la palabra a la “cátedra de Pedro”, la cual, por cierto, tiene también una significación mucho más física aún que la que hoy comentamos, si bien a ella le dedicaremos una entradita diferente en un próximo futuro.

Fuente: religionenlibertad.com

Salmo 121: Vamos alegres a la casa del Señor

Salmo 121: Vamos alegres a la casa del Señor
Sábado de la 29 Semana del Tiempo Ordinario II,

¡Qué alegría cuando me dijeron:
"Vamos a la casa del Señor"!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
R. Vamos alegres a la casa del Señor

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor.
R. Vamos alegres a la casa del Señor

Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.
R. Vamos alegres a la casa del Señor

Efesios 4,7-16: "Él ha constituido apóstoles, profetas, pastores, maestros..., para el perfeccionamiento de los santos y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos a la unidad en la fe (...) para que realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del cual todo el cuerpo, unido a través del complejo de junturas que lo nutren, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor".

Efesios 4,7-16
Sábado de la 29 Semana del Tiempo Ordinario II,

Hermanos: A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Por eso dice la Escritura: "Subió a lo alto llevando cautivos y dio dones a los hombres." El "subió" supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos para llenar el universo. Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud. Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y llevados al retortero por todo viento de doctrina, en la trampa de los hombres, que con astucia conduce al error; sino que, realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del cual todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor.

¿Desacralizar el papado?, por José Ignacio González Faus, S.J.

Puedo garantizar la anécdota porque me la contó su protagonista: un obispo (de cuyo nombre no debo acordarme) a quien Francisco, el actual obispo de Roma, le dijo literalmente en conversación privada: “reza por mí; la derecha eclesial me está despellejando. Me acusan de desacralizar el papado”.

Permítaseme preguntar si lo que está haciendo Francisco es desacralizar el papado o más bien cristianizarlo. Hace unos diez siglos, san Bernardo escribió una carta al papa Eugenio III y lo que le pedía en ella viene a ser otra “desacralización” del papado: que se parezca a Pedro y no a Constantino (o al sumo sacerdote judío), y que recuerde que Pedro no necesitó grandes palacios, ni mantos de armiño, ni lujosos medios de transporte para anunciar a Cristo. Por si fuera poco, el nada sospechoso Benedicto XVI declaró poco antes de su renuncia que esa carta de san Bernardo debería ser libro de cabecera para todos los papas.

Pedro fue muy apreciado en la iglesia primera, pero el libro de los Hechos de los Apóstoles no da ningún testimonio de que ello se debiera a una sacralización de su persona o de su ministerio: se le quería porque era perseguido y encarcelado, porque tenía intuiciones de líder sobre los nuevos caminos que había de emprender la iglesia primera, quizá también porque era humano y se le podían pedir cuentas cuando daba un paso que algunos timoratos no entendían (como entrar en casa de un pagano), o incluso se le podía reprender públicamente como hizo Pablo…

Algo parecido a lo que pedía san Bernardo es lo que intenta Francisco. Pero eso es cristianizar al papado. ¿O acaso habrá que acusar al mismo Jesucristo de “desacralizar” a Dios, por haberse vaciado de su rango divino y haber asumido figura de siervo (Fil, 2,6 ss)? Pues no: más bien hay que decir que un ministerio de Pedro sacralizado no hace más fácil la evangelización, ni más auténtica la fe de los católicos. Sólo sirve para que la curia romana se autosacralice a sí misma bajo la sombra del papa.

Tratando de comprender esa desviación cabría decir que brota de lo que suele presentarse como lo más característico, la gran virtud y el gran peligro de lo “católico”. Kat-hólico significa universal, pero no en sentido cuantitativo sino cualitativo: significa que ninguna dimensión natural queda fuera de lo cristiano (salvo el pecado que, por muy metido que lo tengamos, es lo más antinatural). Católico deriva del mismo vocablo griego (“holon”, en lugar de “pan”) de donde procede nuestra palabra holístico puesta hoy tan de moda, y que se refiere a una totalidad, pero en sentido distinto al que pueden evocar palabras como ”pan-germanismo” o pan-sexualismo.

Por eso se decía antaño que la diferencia entre catolicismo y protestantismo estaba sólo en una “y” (fe y razón, Dios y hombre, Gracia y libertad, vertical y horizontal…). Ésta sería la gran virtud de lo católico. Su gran peligro, de ahí derivado, es que puede contribuir a que nos perdamos en detalles ensombreciendo lo esencial cristiano y creyendo que comulgar en la boca (por ejemplo) es más santo y más piadoso que hacerlo en la mano. Al querer afirmarlo todo, se da el mismo valor a todo y se difumina la tremenda radicalidad cristiana.

La reforma de Lutero buscó en realidad una concentración en eso esencial cristiano, que luego algunos tacharon de reducción. Pero también se ha podido tildar a algunas personas y posturas católicas de ser “muy católicas pero muy poco cristianas”, terrible aviso que ya lanzó Fernando de los Ríos en 1933. Los shows multitudinarios del papa Wojtila con los gritos de “totus tuus” o “santo súbito” podrían ser tachados de muy católicos pero quizá poco cristianos. Y en fin: no sé si cabe decir que el protestantismo es como el canto gregoriano y el catolicismo como la polifonía barroca (y esto lo escribe un católico admirador del gregoriano).

Todos esos entornos de vestimentas especiales (y con sastres especiales), residencias regias, genuflexiones, apelativos de “santo padre”, viajes especiales… son en realidad muy secundarios. Cuando se los exagera y se los absolutiza contribuyen a crear una aureola idolátrica en torno al sucesor de aquel pescador de Galilea, llamado Pedro. Jesús no se sirvió de esas auras sagradas para anunciar la paternidad de Dios y el reinado de Dios. Y con el cristianismo se ha abolido la distinción entre lo sagrado y lo profano: porque, según Jesús, lo único sagrado es el ser humano, que está por encima de todos los “sábados” de la historia. De modo que, seguramente, el Maestro repetiría hoy a todo esos monseñores preocupados, sus palabras de antaño: “deja a los muertos que entierren a sus muertos, y ve a anunciar el reinado de la libertad de los hijos de Dios y la fraternidad de los hermanos en Cristo” (Lc 9,60).

Así pues: ¿que Francisco está desacralizando el papado? Demos gracias a Dios por ello, porque contribuirá a purificar la fe de los católicos facilitando además el acercamiento de otras iglesias cristianas. Porque, aunque sea cierto que a Dios sólo llegamos a través de mediaciones, eso no significa que debamos sacralizarlas.

Fuente: religiondigital.com

viernes, 24 de octubre de 2014

Éxodo 22,20-26: Leyes sociales y religiosas

Éxodo 22,20-26
Domingo de la 30 Semana del Tiempo Ordinario A,

Así dice el Señor: «No oprimirás ni vejarás al forastero, porque forasteros fuisteis vosotros en Egipto. No explotarás a viudas ni a huérfanos, porque, si los explotas y ellos gritan a mí, yo los escucharé. Se encenderá mi ira y os haré morir a espada, dejando a vuestras mujeres viudas y a vuestros hijos huérfanos. Si prestas dinero a uno de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero, cargándole intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo.»

DOMINGO 30 DEL TIEMPO ORDINARIO, año A (Lecturas)

Exodo 22:20-26 
Salmo 18: Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza
1 Tesalonicenses 1:5-10
Mateo 22:34-40


Éxodo 22,20-26

Así dice el Señor: «No oprimirás ni vejarás al forastero, porque forasteros fuisteis vosotros en Egipto. No explotarás a viudas ni a huérfanos, porque, si los explotas y ellos gritan a mí, yo los escucharé. Se encenderá mi ira y os haré morir a espada, dejando a vuestras mujeres viudas y a vuestros hijos huérfanos. Si prestas dinero a uno de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero, cargándole intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo.»

Salmo 18,2-3a.3bc-4.47.51ab:
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza

Yo te amo, Señor;
tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca,
mi alcázar, mi libertador.
R. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos.
R. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu Ungido.
R. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza

1 Tesalonicenses 1,5c-10

Sabéis cuál fue nuestra actuación entre vosotros para vuestro bien. Y vosotros seguisteis nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la palabra entre tanta lucha con la alegría del Espíritu Santo. Así llegasteis a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya. Desde vuestra Iglesia, la palabra del Señor ha resonado no sólo en Macedonia y en Acaya, sino en todas partes. Vuestra fe en Dios había corrido de boca en boca, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la acogida que nos hicisteis: cómo, abandonando los ídolos, os volvisteis a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.

Mateo 22,34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
— Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?
Él le dijo:
— Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.

Efesios 4,1-6: "Os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocado. Sed humildes y amables, comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados".

Efesios 4,1-6
Viernes de la 29 Semana del Tiempo Ordinario II,

Hermanos: Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

VIERNES DE LA 29 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Efesios 4,1-6
Salmo 23: Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor
Lucas 12,54-59

Efesios 4,1-6

Hermanos: Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

Salmo 23: Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.
R. Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos.
R. Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.
R. Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Lucas 12,54-59

En aquel tiempo decía Jesús a la gente: "Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: "Chaparrón tenemos", y así sucede. Cuando sopla el sur decís: "Va a hacer bochorno", y lo hace. ¡Hipócritas!: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer? Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo".

jueves, 23 de octubre de 2014

Efesios 3,14-21: "Doblo las rodillas ante el Padre (...) que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento (...) así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano".

Efesios 3,14-21
Jueves de la 29 Semana del Tiempo Ordinario II,

Hermanos: Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 32: La misericordia del Señor llena la tierra

Salmo 33 (32): La misericordia del Señor llena la tierra
Jueves de la 29 Semana del Tiempo Ordinario II

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas.
R. La misericordia del Señor llena la tierra

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
R. La misericordia del Señor llena la tierra

Pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
R. La misericordia del Señor llena la tierra

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
R. La misericordia del Señor llena la tierra

20 Domingo del Tiempo Ordinario C (Lecturas)

Jeremías 38:4-6.8-10
Salmo 40: “Señor, date prisa en socorrerme”
Hebreos 12:1-4
Lucas 12:49-53

Jeremías 38,4-6.8-10

En aquellos días, los príncipes dijeron al rey: "Muera ese Jeremías, porque está desmoralizando a los soldados que quedan en la ciudad y a todo el pueblo, con semejantes discursos. Ese hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia." Respondió el rey Sedecías: "Ahí lo tenéis, en vuestro poder: el rey no puede nada contra vosotros." Ellos cogieron a Jeremías y lo arrojaron en el aljibe de Malquías, príncipe real, en el patio de la guardia, descolgándolo con sogas. En el aljibe no había agua, sino lodo, y Jeremías se hundió en el lodo.Ebedmelek salió del palacio y habló al rey: "Mi rey y señor, esos hombres han tratado inicuamente al profeta Jeremías, arrojándolo al aljibe, donde morirá de hambre, porque no queda pan en la ciudad." Entonces el rey ordenó a Ebedmelek, el cusita: "Toma tres hombres a tu mando, y sacad al profeta Jeremías del aljibe, antes de que muera."

Salmo 39: Señor, date prisa en socorrerme

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito.
R. Señor, date prisa en socorrerme

Me levantó de la fosa fatal, de la charca fangosa;
afianzó mis pies sobre roca, y aseguró mis pasos.
R. Señor, date prisa en socorrerme

Me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios.
Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos y confiaron en el Señor.
R. Señor, date prisa en socorrerme

Yo soy pobre y desgraciado, pero el Señor se cuida de mí;
tú eres mi auxilio y mi liberación: Dios mío, no tardes.
R. Señor, date prisa en socorrerme

Hebreos 12,1-4

Hermanos: Una nube ingente de testigos nos rodea: por tanto, quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Recordad al que soportó la oposición de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo. Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado.

Lucas 12,49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra."

JUEVES DE LA 29 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Efesios 3,14-21
Salmo 32: La misericordia del Señor llena la tierra
Lucas 12,49-53

Efesios 3,14-21

Hermanos: Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 32: La misericordia del Señor llena la tierra

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas.
R. La misericordia del Señor llena la tierra

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
R. La misericordia del Señor llena la tierra

Pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
R. La misericordia del Señor llena la tierra

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
R. La misericordia del Señor llena la tierra

Lucas 12,49-53

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo la paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra".

miércoles, 22 de octubre de 2014

Efesios 3,2-12: "Habéis oído hablar de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro (...) se me dio a conocer por revelación el misterio (...) de Cristo, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas (...) también los gentiles son miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa de Jesucristo (...) A mí, el más insignificante de los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza que es Cristo".

Efesios 3,2-12
Miércoles de la 29 Semana del Tiempo Ordinario II,

Hermanos: Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, del que os he escrito arriba brevemente. Leedlo y veréis cómo comprendo yo el misterio de Cristo, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa de Jesucristo, por el Evangelio, del cual yo soy ministro por la gracia que Dios me dio con su fuerza y su poder. A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él.

MIÉRCOLES DE LA 29 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Efesios 3, 2-12
Interleccional: Isaías 12, 2-6: 
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador
Lucas 12,39-48

Efesios 3,2-12

Hermanos: Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, del que os he escrito arriba brevemente. Leedlo y veréis cómo comprendo yo el misterio de Cristo, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa de Jesucristo, por el Evangelio, del cual yo soy ministro por la gracia que Dios me dio con su fuerza y su poder. A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él.

Interleccional: Isaías 12, 2-6: 
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador

Él es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación.
R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso.
R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
"Qué grande es en medio de ti
el santo de Israel."
R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador

Lucas 12,39-48

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Comprended que, si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre". Pedro preguntó: "Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?" El Señor le respondió: "¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo al llegar encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda al llegar", y empieza a pegarle a los mozos y a las muchachas, a comer y deber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere, y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá".

martes, 21 de octubre de 2014

Eucaristía, solidaridad y diálogo

El Sacramento de la Eucaristía: Eucaristía, solidaridad y diálogo: El camino de la solidaridad 27. La Eucaristía no sólo es expresión de comunión en la vida de la Iglesia; es también proyecto de solidari...

Eucaristía, testimonio y misión

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Comunión eucarística y misión

El Sacramento de la Eucaristía: Comunión eucarística y misión: «Levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén» (Lc 24,33) 24. Los dos discípulos de Emaús, tras haber reconocido al Señor, «se leva...

Eucaristía y comunión eclesial

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Lucas 12,35-38: "Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo".

Lucas 12,35-38
Martes de la 29 Semana del Tiempo Ordinario II,

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas; vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.

Salmo 84: Dios anuncia la paz a su pueblo

Salmo 84: Dios anuncia la paz a su pueblo
Martes de la 29 Semana del Tiempo Ordinario II,

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
"Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos."
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra.
R. Dios anuncia la paz a su pueblo

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo.
R. Dios anuncia la paz a su pueblo

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.
R. Dios anuncia la paz a su pueblo

Efesios 2,12-22: "Ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el odio que los separaba. Ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, para crear en él un hombre nuevo (...) Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte al odio (...) Trajo la paz a los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu (...) No sois extranjeros, sino ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios (...) Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas y Cristo Jesús es la piedra angular (...) Se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu".

Efesios 2,12-22
Martes de la 29 Semana del Tiempo Ordinario II,

Hermanos: Antes no teníais un Mesías, erais extranjeros a la ciudadanía de Israel y ajenos a las instituciones portadoras de la promesa. En el mundo no teníais ni esperanza ni Dios. Ahora, en cambio, estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu. Por lo tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

MARTES DE LA 29 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Efesios 2,12-22
Salmo 84: Dios anuncia la paz a su pueblo
Lucas 12,35-38

Efesios 2,12-22

Hermanos: Antes no teníais un Mesías, erais extranjeros a la ciudadanía de Israel y ajenos a las instituciones portadoras de la promesa. En el mundo no teníais ni esperanza ni Dios. Ahora, en cambio, estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu. Por lo tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Salmo 84: Dios anuncia la paz a su pueblo

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
"Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos."
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra.
R. Dios anuncia la paz a su pueblo

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo.
R. Dios anuncia la paz a su pueblo

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.
R. Dios anuncia la paz a su pueblo

Lucas 12,35-38

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas; vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.

lunes, 20 de octubre de 2014

Lucas 12,13-21: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia. Él le contestó: Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?"

Lucas 12,13-21
Lunes de la 29 Semana del Tiempo Ordinario II,

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia." Él le contestó: "Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?" Y dijo a la gente: "Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno -ande sobrado, su vida no depende de sus bienes." Y les propuso una parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos anos; túmbate, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?" Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios."

Efesios 2,1-10: "Hubo un tiempo en que estabais muertos por vuestros pecados, cuando seguíais la corriente del mundo bajo el espíritu que actúa en los rebeldes contra Dios (...) Antes procedíamos nosotros también así; obedeciendo los impulsos de la carne y de la imaginación; y estábamos destinados a la reprobación, como los demás (...) Pero Dios, rico en misericordia, estando nosotros muertos por los pecados, nos has hecho vivir con Cristo (...) Así muestra a las edades futuras su gracia, su bondad para con nosotros (...) Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir. Somos, pues, obra suya".

Efesios 2,1-10
Lunes de la 29 Semana del Tiempo Ordinario II,

Hermanos: Hubo un tiempo en que estabais muertos por vuestros delitos y pecados, cuando seguíais la corriente del mundo presente, bajo el jefe que manda en esta zona inferior, el espíritu que ahora actúa en los rebeldes contra Dios. Antes procedíamos nosotros también así; siguiendo los deseos de la carne, obedeciendo los impulsos de la carne y de la imaginación; y, naturalmente, estábamos destinados a la reprobación, como los demás. Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos has hecho vivir con Cristo -por pura gracia estáis salvados-, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él. Así muestra a las edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir. Somos, pues, obra suya. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos.

domingo, 19 de octubre de 2014

El Sacramento de la Eucaristía: La comunión de los divorciados, por María Vallejo-...

El Sacramento de la Eucaristía: La comunión de los divorciados, por María Vallejo-...: La Comunión es el Cuerpo Verdadero y la Sangre verdadera de Cristo, querido lector. Supongo que lo sabe bien… Yo no lo creía, hasta que un ...

29 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A, por Julio César Rioja, cmf

29 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A
Isaías 45,1.4-6
Salmo 95: Aclamad la gloria y el poder del Señor
Mateo 22,15-21

Isaías 45,1.4-6

Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: «Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.»

Salmo 95,1.3.4-5.7-8.9-10a.10e
Aclamad la gloria y el poder del Señor

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor

Porque es grande el Señor,
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo.
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente.»
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor

1Tesalonicenses 1,1-5b

Pablo, Silvano y Tirnoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordarnos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.

Mateo 22,15-21

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:
— Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?»
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
— Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.
Le presentaron un denario. Él les preguntó:
— ¿De quién son esta cara y esta inscripción?
Le respondieron:
— Del César.
Entonces les replicó:
— Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

— Comentario de Julio César Rioja, cmf

Tema complicado, ¿es compatible la pertenencia al Reino y tener a Dios como soberano absoluto y la obediencia a las autoridades civiles y el ser ciudadanos?

Desde siempre las relaciones entre lo religioso y lo político estuvieron saturadas de confusión y esto llega hasta hoy, (recordemos la Constitución, el Concordato, la asignatura de religión, el pago de la entrada a las Catedrales, el patrimonio, la cruz en la declaración de la renta…; pero éste es tema de unas charlas, no de una homilía).

Ya los primeros cristianos tenían el dilema de ser fieles al Dios de Jesucristo y al Emperador, la solución parece darla el texto de hoy: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.

El problema se planteará también más tarde ante Pilatos que le preguntará: “¿Eres Rey?” y por lo tanto si dice sí, atenta contra el César; conocemos la respuesta: “Soy Rey, pero mi reino no es de este mundo”, no corresponde al esquema político que tenemos en la cabeza.

Lo original de su Reino, es la soberanía absoluta de Dios sobre el mundo, la primera lectura de Isaías afirma: “Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay Dios”.

Solemos caer en el error de pensar en un Dios que reina al estilo nuestro, con un esquema político, burocrático y en ocasiones militar, (¿Qué significa sino que el Papa sea jefe de Estado?). El reinado de Dios se ejerce en el interior de los corazones y mediante el ejercicio de la justicia es salvaguarda de los derechos del hombre.

En este tema tan complicado es necesario tener algunas ideas claras: el Reino de Dios es más amplio que la Iglesia, pero esto no quiere decir que no haya una relación querida por Jesús entre la comunidad cristiana y el Reino. La Iglesia debe caracterizarse por la defensa de los derechos absolutamente inalienables del hombre, lo que llamamos los valores del Reino, (por ejemplo el derecho a la vida). En este sentido la Iglesia no está en contraposición con el Estado o la política, los dos buscan el bien de las personas. Esto exige, desde la honestidad y la sinceridad de corazón una actitud de constante búsqueda y autocrítica, mirar los “signos de los tiempos”: tanto a la Iglesia como al Estado o la política. Con el ejemplo anterior, defender la vida: es preocuparse por las leyes abortistas, por el 0,7% y el tercer mundo, apoyar económicamente a las familias, estar en contra de la pena de muerte…

Por mucho que lo digan ciertos voceros, nosotros somos ciudadanos y la fe no es algo de las sacristías o íntimo y privado, la Iglesia y los cristianos, desde la humildad, tienen derecho a decir en público lo que piensan sobre la organización y marcha de la vida. No tenemos todas las soluciones e incluso tantos defectos como otras instituciones, pero aportamos nuestro grano de arena, (Últimamente un buen ejemplo de ello es la Exhortación del Papa Francisco “La Alegría del Evangelio”).

La Iglesia puede prestar una gran contribución a la sociedad, nos lo recuerda el DOMUND, que se celebra en este domingo con el lema: “Renace la alegría” y tantos y tantos misioneros. No hay contraposición afirmamos que Dios y Jesús es el Señor y también nuestra pertenencia a un pueblo del que somos parte activa. Si le damos a la comunidad humana todo lo que le podemos dar, estamos seguros de que también se lo damos a Dios. Todo lo que se hace a favor de la justicia, es tarea a favor del Reino de Dios.

Fuente: ciudadredonda.org

sábado, 18 de octubre de 2014

Mateo 22,15-21: "Los fariseos llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta (...) ¿es licito pagar impuesto al César o no? (...) Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto (...) ¿De quién son esta cara y esta inscripción? Del César. Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".

Mateo 22,15-21
Domingo de la 29 Semana del Tiempo Ordinario A,

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:
— Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?»
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
— Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.
Le presentaron un denario. Él les preguntó:
— ¿De quién son esta cara y esta inscripción?
Le respondieron:
— Del César.
Entonces les replicó:
— Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

1 Tesalonicenses 1,1-5b: "Damos gracias a Dios por vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones (...) recordarnos la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza (...) Él os ha elegido y cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda"

1 Tesalonicenses 1,1-5b
Domingo de la 29 Semana del Tiempo Ordinario A,

Pablo, Silvano y Tirnoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordarnos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.

Isaías 45,1.4-6: "Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas"

Isaías 45,1.4-6
Domingo de la Semana 29 del Tiempo Ordinario A,

Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: «Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.»

29 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A (Lecturas)

Isaías 45,1.4-6
Salmo 95: Aclamad la gloria y el poder del Señor
Mateo 22,15-21

Isaías 45,1.4-6

Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: «Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.»

Salmo 95,1.3.4-5.7-8.9-10a.10e
Aclamad la gloria y el poder del Señor

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor

Porque es grande el Señor,
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo.
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente.»
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor

1 Tesalonicenses 1,1-5b

Pablo, Silvano y Tirnoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordarnos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.

Mateo 22,15-21

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:
— Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?»
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
— Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.
Le presentaron un denario. Él les preguntó:
— ¿De quién son esta cara y esta inscripción?
Le respondieron:
— Del César.
Entonces les replicó:
— Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

domingo, 12 de octubre de 2014

Domingo de la 28 Semana del Tiempo Ordinario, año A, por Mons. Francisco González, S.F.

Isaias 25,6-10
Salmo 22
Filipenses 4,12-14.19-20
Mateo 22,1-14

Pienso, y no creo equivocarme por mucho, que la lectura del libro del Apocalipsis pone la piel de gallina, como se suele decir, a muchas personas. He oído algunas prédicas en la televisión que verdaderamente te hacen temblar. Incluso el Diccionario de la Lengua Española define apocalíptico como “dicho de lo que amenaza o implica exterminio: terrorífico, espantoso”. Sin embargo este libro fue escrito, principalmente, para dar esperanza a un nuevo pueblo, que al final el bien triunfará sobre el mal, y Dios sobre el demonio.

La primera lectura está tomada de lo que algunos llaman el “Apocalipsis de Isaías”. Estos cinco versículos son de lo más bello y consolador. En él se describe lo que el Señor va a celebrar: un banquete de manjares suculentos, de vinos de solera, de manjares exquisitos, y vinos refinados. Sólo de pensarlo uno no puede evitar una gran sonrisa y frotarse las manos.

¿Por qué toda esa celebración? Simplemente porque el Señor, en ese mismo monte, destruirá la mortaja, el sudario y la muerte. Las lágrimas y el oprobio también desaparecerán. Hay que hacer fiesta porque el Señor nos ha salvado.

El santo evangelio de hoy también nos presenta una gran enseñanza que Jesús explica tomando como tema la boda del hijo del rey. Como no puede ser menos ha preparado un banquete y manda a los criados a los que habían sido invitados anunciándoles que “mi banquete ya está preparado, vengan ya”.

La reacción de los invitados es de lo más raro y encontramos tres respuestas: unos simplemente no quieren ir, otros se vuelven violentos y golpean a los emisarios, incluso los matan, y el resto se fueron a sus negocios.

No menos extraño es el comportamiento del rey pues manda a sus tropas detrás de todos esos antiguos invitados para que acabasen con ellos, y en vez de cancelar el banquete, que como muy bien él dice, está preparado, envía de nuevo a sus criados a buscar gente por los caminos, de hecho a invitar a todos aquéllos con los que se crucen por las vías, calzadas, veredas, calles. Y así trajeron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala se llenó.

El rey todo feliz porque el banquete de la boda de su hijo se iba a celebrar y como buen anfitrión, se paseó por la sala saludando a los comensales en cada una de las mesas, cuando en una de ellas se encuentra con uno de los comensales que no “llevaba el vestido de bodas”. Después de preguntarle la razón y ante el silencio del hombre, el rey lo mandó atar de pies y manos y lo arrojó fuera a las tinieblas. Otra cosa extraña de esta parábola, pues si ibas de camino y te invitan a un banquete y debes ir ya, ¿cómo y dónde puedes conseguir el traje?

Algunos puntos para una reflexión posterior y más detenida. Dios nos llama, y nos ha llamado a la vida y a la salvación. A la vida, pero como dice Jesús, a una vida en plenitud. ¿Cómo respondemos al llamado de Dios? ¿rehúso responder al Señor? ¿maltrato a los mensajeros o me deshago de ellos para no tenerles que escuchar? ¿o estoy tan comprometido en otras cosas que no tengo tiempo para Dios?

Es muy posible también que haya aceptado dicha llamada, pero ¿me he presentado con el vestido o traje que las circunstancias lo requieren? El aceptar la invitación del Señor, siempre exige un cambio de mi parte. Al aceptar la invitación a una boda, siempre hay que hacer un regalo. ¿Qué estoy yo dispuesto a ofrecer al que me invitó al banquete/boda/salvación?

La idea del rey de invitar a los que andaban por los caminos se podría interpretar como invitación a gente que no se ha casado con nada, ni con nadie, gente que es libre. ¿Eres libre para aceptar la invitación que te viene de Dios?

Tal vez sea este un momento propicio para examinar nuestras ataduras, los vínculos que nos sujetan, las trabas que nos encadenan. Mientras el globo esté amarrado, no va a poder ascender.

Mateo 22,1-14 por M. Dolors Gaja, MN.

Mateo 22,1-14
Domingo de la 28 Semana del Tiempo Ordinario A,

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.

— Comentario por M. Dolors Gaja, MN

En la parábola Jesús presenta una realidad humana inverosímil: un rey celebra la boda de su hijo y los invitados no sienten el honor de haber sido escogidos sino que se atreven a rechazar la invitación. ¡Tienen otras cosas que hacer!

Sabemos que esto no pasaría nunca en nuestro mundo, que nadie rechaza la invitación de un rey (más bien lo comunica con orgullo a todos los vecinos…)

Y ya podemos ver cuán absurda resulta la postura, tan usual, de rechazar a Dios. Porque lo rechazamos cuando no oramos, cuando no leemos su palabra… y cuando no ayudamos al débil, al enfermo y menesteroso.  Vivimos cargados de excusas: tengo mucho trabajo, voy de bólido, ahora no puedo… Este evangelio nos invita a pensar cuántas excusas ponemos para crecer en la fe.

La libertad siempre es respetada por Dios. Pero Él ha decidido celebrar una Alianza con la humanidad a través de su Hijo, que es lo que insinúa la imagen de la boda. Israel rechazó al Hijo de Dios pero la Alianza se celebra con los invitados de los cruces del camino, con los invitados de las afueras, es decir, con el mundo pagano.

No obstante, ser invitado y asistir al banquete no basta. Es preciso el vestido (clara alusión al bautismo), es precisa una actitud coherente. Al banquete se invitan los amigos y así se dirige Dios al que no lleva traje de boda: Amigo…No basta estar bautizado, es preciso vivir como amigo de Dios.

La sentencia final no es cuestión numérica. Es cuestión de pensar si en una sociedad donde muchos han recibido la fe sólo unos pocos viven de forma coherente. Y es cuestión de preguntarse dónde estoy yo. 

28 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A (Lecturas)

Isaias 25:6-10a
Salmo 22: Habitaré en la casa del Señor por años sin término
Filipenses 4:12-14,19-20
Mateo 22:1-14

Isaías 25,6-10a

Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. Lo ha dicho el Señor. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte.»

Salmo 22,1-6: Habitaré en la casa del Señor
por años sin término

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
R. Habitaré en la casa del Señor
por años sin término

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R. Habitaré en la casa del Señor
por años sin término

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
R. Habitaré en la casa del Señor
por años sin término

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
R. Habitaré en la casa del Señor
por años sin término

Filipenses 4,12-14.19-20

Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Mateo 22,1-14

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.

lunes, 6 de octubre de 2014

El Papa avisa de que el Sínodo de la Familia «no sirve para ver quién es más inteligente»



En un fuerte llamamiento al examen de conciencia personal, el Papa Francisco advirtió a los 253 participantes en el Sínodo de la Familia que «las asambleas sinodales no sirven para discutir ideas bonitas y originales o para ver quién es más inteligente, sino para cultivar mejor la viña del Señor, para cooperar en su proyecto de amor por su pueblo».

En su homilía de la misa de inauguración del Sínodo, que durará hasta el 19 de octubre, el Papa reiteró que «el Señor nos pide ocuparnos de la familia, que es, desde los orígenes, parte integrante de su proyecto de amor por la humanidad».

Comentando la parábola de los campesinos avariciosos que desean apropiarse de una viña y llegan a matar al hijo del propietario, el Santo Padre alertó de un peligro grave: «La codicia del dinero y del poder. Para saciar esa codicia, los malos pastores cargan sobre las hombros de la gente pesos insoportables».

Con humildad, el Papa reconoció que «Todos somos pecadores, y también nosotros podemos sufrir la tentación de apoderarnos de la viña, por la codicia que no falta nunca en los seres humanos».

A lo largo de la historia se ha visto que «los sueños de Dios respecto a su pueblo chocan siempre con la hipocresía de algunos de sus servidores». Para evitarlo, el Papa aconsejó «dejarnos guiar por el Espíritu Santo. El Espíritu nos da una sabiduría -que va más allá de la ciencia- para trabajar generosamente con verdadera libertad y humilde creatividad».

En las oraciones de los fieles –reflejo de la sensibilidad del mundo real– se rezó tanto «por los legisladores y gobernantes» como «por las personas heridas a causa del escándalo» y «los pueblos castigados por la guerra».

Concelebraron la misa con el Papa en la basílica de San Pedro los 191 cardenales y obispos participantes en el Sínodo de la Familia, cuyo protagonismo central corresponde a los 127 presidentes de las conferencias episcopales de todo el planeta.

A su vez, asistían en primera fila los 16 expertos, 38 auditores y 8 delegados fraternos de otras confesiones cristianas. Entre los expertos y auditores, que intervienen también en los debates, figuran 13 matrimonios procedentes de distintos países del mundo.

El Papa al Sínodo de la Familia: «Aquí se puede decir todo; hablad con valentía y escuchad con humildad»


Para erradicar de un plumazo los miedos y secretismos, el Papa Francisco abrió los debates del Sínodo de la Familia animando a «decir todo lo que se piensa, con valentía. Vosotros traéis la voz de las Iglesias particulares y debéis hablar claro. Que nadie piense ‘esto no se puede decir’». Era un mensaje clarísimo a los 253 participantes: cardenales, obispos, sacerdotes, trece matrimonios y numerosos laicos, en su mayoría mujeres.

El Santo Padre lamentó que en la reunión de todos los cardenales a puerta cerrada el pasado mes de febrero, algunos «no tuvieron el valor de hablar delante del Papa porque pensaban que no estaría de acuerdo con ellos. Esto no está bien. Esto no es sinodalidad. Hay que decir todo con valentía y, al mismo tiempo, escuchar con humildad. Hacedlo con tranquilidad y paz».

Para remacharlo, el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de Obispos, indicó a los padres sinodales, oyentes y expertos que «sois libres de hablar con la Prensa fuera del aula en todo momento y de todos los temas, pero se ruega no tuitear durante las reuniones».

El clima de libertad era extraordinario. En sus palabras iniciales, Francisco había dicho que, en este Sínodo de la Familia, todos los cargos habían sido elegidos por votación: el secretario general, los relatores «e incluso los presidentes delegados que debe nombrar el Papa. Le pedí al Consejo Sinodal que los eligiese y yo confirmé los nombres».

domingo, 5 de octubre de 2014

COMIENZA EL SÍNODO DE LA FAMILIA, por M. Dolors Gaja, MN.



La palabra Sínodo, del griego, significa "caminar juntos". Y ese caminar juntos de los obispos comienza este domingo, con la solemne celebración eucarística presidida por el santo padre Francisco, que abre la III Asamblea General del Sínodo de los obispos sobre el tema "Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización".

"Estamos en camino", ha indicado el purpurado, porque el itinerario sinodal comenzó con el consistorio de los cardenales del 20 al 21 de febrero de este año, tiene su segunda etapa con la Asamblea Extraordinaria de este mes de octubre y concluirá con la Asamblea Ordinaria de 2015.

El sínodo es sobre la familia a nivel mundial, no es solamente sobre las temáticas de la familia en occidente (la prensa europea hace días que centra el Sínodo sobre el tema de la comunión para las personas divorciadas que se han vuelto a casar) sinó a nivel mundial y se tratarán temas como la poligamia, la violencia doméstica, la explotación de los menores, los matrimonios mixtos, etc. De este modo, ha señalado que entre las parejas que participan en el sínodo como auditores, está un matrimonio mixto de una católica con un musulmán.

Los padres sinodales que participarán en esta Asamblea serán en total 191, subdivididos en tres categorías: 162 por oficio, 3 por elección y 26 por nominación papal.

La procedencia de los Padres es de los cinco continentes:

42 de África,
38 de América,
29 de Asia,
78 de Europa
4 de Oceanía.

Además, formarán parte de esta Asamblea sinodal otros invitados procedentes de distintas culturas y naciones: 16 expertos o colaboradores del Secretario Especial, 38 Auditores, 8 delegados fraternos. Participan 12 parejas de padres y esposos.

Recordemos que este Sínodo se ha preparado con un cuestionario  que se envió a las Conferencias Episcopales. Habrá que diferenciar y constatar que en algunas diócesis se ha hecho trabajar mucho a los laicos, en otras no.

Para acompañar este proceso, se han organizado momentos de oración en la diócesis de Roma. En Santa María la Mayor cada tarde a las 18 horas, un obispo o un cardenal celebrará la santa misa por la familia. Asimismo en distintos puntos del mundo, se rezará en los santuarios, especialmente en aquellos dedicados a la Sagrada Familia, en los monasterios, en las comunidades de vida consagrada, en las diócesis y en las parroquias.

El documento final será la base para el sínodo Ordinario del 2015.

Filipenses 4,6-9: Santidad cristiana

Filipenses 4,6-9
Domingo de la 27 Semana del Tiempo Ordinario A,

Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

DOMIGO 27 DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A (Lecturas)

Isaías 5:1-7
Salmo 80: La Viña del Señor es la Casa de Israel
Filipenses 4:6-9
Mateo 21:33-43

Isaías 5,1-7

Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en fértil collado. La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones. Pues ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones? Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su tapia para que la pisoteen. La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella. La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.

Salmo 79,9.12.13-14.15-16.19-20
La viña del Señor es la casa de Israel

Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste.
Extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el Gran Río.
R. La viña del Señor es la casa de Israel

¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas?
R. La viña del Señor es la casa de Israel

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó
y que tú hiciste vigorosa.
R. La viña del Señor es la casa de Israel

No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.
Señor, Dios de los ejércitos,
restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
R. La viña del Señor es la casa de Israel

Filipenses 4,6-9

Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

Mateo 21,33-43

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero, venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.» Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?" Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»

sábado, 4 de octubre de 2014

Job 42,1-3.5-6.12-16: "Te conocía sólo de oídas, ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto y me arrepiento, echándome polvo y ceniza (...) El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio (...) Después Job vivió cuarenta años, y conoció a sus hijos y a sus nietos y a sus biznietos. Y Job murió anciano y satisfecho".

Job 42,1-3.5-6.12-16
Sábado de la 26 Semana del Tiempo Ordinario II,

Job respondió al Señor: "Reconozco que lo puedes todo, y ningún plan es irrealizable para ti, yo, el que te empaño tus designios con palabras sin sentido; hablé de grandezas que no entendía, de maravillas que superan mi comprensión. Te conocía sólo de oídas, ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto y me arrepiento, echándome polvo y ceniza." El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio; sus posesiones fueron catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas. Tuvo siete hijos y tres hijas: la primera se llamaba Paloma, la segunda Acacia, la tercera Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre les repartió heredades como a sus hermanos. Después Job vivió cuarenta años, y conoció a sus hijos y a sus nietos y a sus biznietos. Y Job murió anciano y satisfecho.

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viernes, 3 de octubre de 2014

Lucas 10,13-16: ""¡Ay de ti, Corozaín, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza (...) el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo"

Lucas 10,13-16
Viernes de la 25 Semana del Tiempo Ordinario II,

En aquel tiempo dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado".