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martes, 27 de septiembre de 2022

Lucas 9,57-62: El Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza

Lucas 9,57-62
Miércoles de la 26 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

Mientras iban de camino, le dijo uno:
– Te seguiré adonde vayas.
Jesús le respondió:
– Las zorras tienen madriguera y los pájaros nido, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.
A otro le dijo:
– Sígueme.
Él respondió:
– Déjame primero ir a enterrar a mi padre.
Le contestó:
– Deja que los muertos entierren a tus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.
Otro le dijo:
– Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.
Jesús le contestó:
– El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios.

SOBRE EL MISMO TEMA:

lunes, 11 de julio de 2022

Isaías 7,1-9: Primer aviso a Acaz

 Isaías 7,1-9
LIBRO DE EMANUEL

1 Reinaba en Judá Acaz, hijo de Yotán, hijo de Ozías. Rasín, rey de Damasco, y Pécaj, 
   hijo de Romelías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para atacarla; pero no lograron conquistarla. 
2 Llegó la noticia al heredero de David: –Los sirios acampan en Efraín. Y se agitó su corazón 
   y el del pueblo como se agitan los árboles del bosque con el viento.
3 Entonces el Señor dijo a Isaías: –Ve al encuentro de Acaz, con tu hijo Sear Yasub, 
   hacia el extremo del canal del Estanque de Arriba, junto al camino del campo del Tintorero, 
4 y le dirás: ¡Vigilancia y calma! No temas, no te acobardes, ante esos dos cabos de tizones humeantes.
5 Aunque Siria trame tu ruina diciendo:
6 Subamos contra Judá, sitiémosla, abramos brecha en ella y nombraremos en ella rey al hijo de Tabeel. 
7 Así dice el Señor: No se cumplirá ni sucederá: 
8a Damasco es capital de Siria, y Rasín, capitán de Damasco; 
9b Samaría es capital de Efraín, y el hijo de Romelías, capitán de Samaría. 
8b Dentro de sesenta y cinco años, Efraín, destruido, dejará de ser pueblo. 
9b Si ustedes no creen, no subsistirán.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Isaías 36,1-22: Invasión de Senaquerib

Isaías 36,1-22:
Invasión de Senaquerib


1 El año catorce del reinado de Ezequías, Senaquerib, rey de Asiria, subió contra las ciudades 
   fortificadas de Judá y las conquistó. 
2 Desde Laquis el rey de Asiria despachó al copero mayor para que fuera con un fuerte destacamento 
   a Jerusalén, al rey Ezequías. El copero mayor se detuvo ante el canal del Estanque de Arriba, 
   junto al camino del Campo del Tintorero. 
3 Salieron a recibirlo Eliacín, hijo de Jelcías, mayordomo de palacio; Sobná, el secretario, 
   y Yoaj, el canciller, hijo de Asaf. 
4 El copero mayor les dijo: –Digan a Ezequías: Así dice el emperador, el rey de Asiria: 
   ¿En qué fundas tu confianza? 
5 Tú piensas que la estrategia y la valentía militares son cuestión de palabras. 
   ¿En quién confías para rebelarte contra mí? 
6 ¿Te fías de ese bastón de caña quebrada que es Egipto? Al que se apoya en él se le clava en la mano 
   y se la atraviesa. Eso es el faraón para los que confían en él. 
7 Y si me replicas: Confiamos  en el Señor, nuestro Dios, ¿no es éste el Dios cuyos lugares de culto 
   y altares ha suprimido Ezequías, exigiendo a Judá y a Jerusalén que se postren solamente ante ese 
   altar? 
8 Por tanto, haz una apuesta con mi señor, el rey de Asiria, y te daré dos mil caballos, 
   si es que tienes quien los monte. 
9 ¿Cómo te atreves a desairar a uno de los últimos siervos de mi señor, el rey de Asiria, 
   confiando en que Egipto te proporcionará carros y jinetes? 
10 ¿Te crees que he subido a devastar este país sin contar con el Señor? 
     Fue el Señor quien me dijo que subiera a devastar este país. 
11 Eliacín, Sobná y Yoaj dijeron al copero mayor: –Por favor, háblanos en arameo, que lo entendemos; 
     no nos hables en hebreo ante la gente que está en las murallas.
12 Pero el copero les replicó: –¿Crees que mi Señor me ha enviado para que les comunique a ti y a tu 
     señor este mensaje? También es para los hombres que están en la muralla, y que con ustedes 
     tendrán que comer su excremento y beber su orina. 
13 E irguiéndose el copero mayor, gritó bien fuerte en hebreo: 
     –Escuchen las palabras del emperador, rey de Asiria:
14 Así dice el rey: que no los engañe Ezequías, porque no podrá librarlos. 
15 Que Ezequías no los haga confiar en el Señor, diciendo: 
     El Señor nos librará y no entregará esta ciudad al rey de Asiria. 
16 No hagan caso a Ezequías, porque esto dice el rey de Asiria: ríndanse y hagan la paz conmigo, 
     y cada uno comerá de su viña y su higuera y beberá de su pozo; 
17 hasta que llegue yo, para llevarlos a una tierra como la de ustedes, 
     tierra de grano y de vino nuevo, tierra de pan y de viñas.
18 Que no los engañe Ezequías, diciendo: El Señor nos librará. ¿Acaso los dioses de las naciones 
     libraron a sus países de la mano del rey de Asiria? 
19 ¿Dónde están los dioses de Jamat y Arpad, dónde los dioses de Sefarvaín? 
     ¿Han librado a Samaría de mi poder? 
20 ¿Qué dios de esos países ha podido librar sus territorios de mi mano? 
     ¿Y va el Señor a librar a Jerusalén de mi mano?
21 Ellos callaron y no le respondieron palabra. Tenían orden del rey de no responder. 
22 Entonces Eliacín, hijo de Jelcías, el mayordomo de palacio, Sobná, el secretario, 
     y Yoaj el canciller, hijo de Asaf, se presentaron al rey Ezequías con las vestiduras rasgadas 
     y le comunicaron las palabras del copero mayor.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Isaías 10,5-16: Asiria, instrumento de Dios


5 ¡Ay Asiria, vara de mi ira, bastón de mi furor!
6 Contra una nación impía lo despaché, lo mandé contra el pueblo de mi cólera, 
   para que entrase a saquear y lo despojase y lo pisase como barro de la calle.
7 Pero él no pensaba así, no eran ésos sus cálculos; su propósito era aniquilar, 
   exterminar no pocas naciones. 
8 Decía: ¿No son todos mis ministros reyes?
9 ¿No fue Calno como Cárquemis? ¿No fue Jamat como Arpad? ¿No fue Samaría como Damasco?
10 Como mi mano se apoderó de reinos insignificantes y de sus imágenes... 
11 Lo que hice con Samaría y sus imágenes, ¿no lo voy a hacer con Jerusalén y sus ídolos?
12 –Cuando termine el Señor toda su tarea en el monte Sión y en Jerusalén, 
     exigirá cuentas de sus conquistas a su orgullo, a la arrogancia altanera de sus ojos–. 
13 Él decía: Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi talento, porque soy inteligente. 
     Cambié las fronteras de las naciones, saqueé sus tesoros y derribé como un héroe a los jefes 
     de sus sitiales. 
14 Mi mano tomó, como un nido, las riquezas de los pueblos; como quien recoge huevos abandonados, 
     agarré toda la tierra, y no hubo quien batiese las alas, quien abriese el pico para piar. 
15 –¿Cómo?, ¿se envanece el hacha contra el leñador?, ¿se gloría la sierra contra quien la maneja? 
    Como si el bastón manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño. 
16 Por eso, el Señor Todopoderoso meterá debilidad en su gordura, y debajo del hígado le encenderá 
     una fiebre como un fuego abrasador.

Isaías 9,7-21: La ira del Señor

Isaías 9,7-21:
La ira del Señor


7 El Señor ha lanzado una amenaza contra Jacob, ha alcanzado a Israel; 
8 la entenderá el pueblo entero, Efraín y los jefes de Samaría, que van diciendo con soberbia 
   y presunción: 
9 ¿Se cayeron los ladrillos?, reconstruiremos con piedras talladas; ¿se derrumbó el maderamen 
    de sicómoro?, lo reemplazaremos con cedro. 
10 El Señor incitará contra ellos al enemigo y provocará a sus adversarios: 
11 por delante Damasco, por la espalda los filisteos devorarán a Israel a boca llena. 
     Y, con todo, no se aplaca su ira, sigue extendida su mano. 
12 Pero el pueblo no se ha vuelto al que lo hería, no ha buscado al Señor Todopoderoso. 
13 El Señor cortará a Israel cabeza y cola, palma y junco en un solo día. 
14 El anciano honorable es la cabeza, el profeta embaucador es la cola. 
15 Los que guían a ese pueblo lo extravían, los que se dejan guiar son aniquilados. 
16 Por eso el Señor no perdona a los jóvenes, no se compadece de huérfanos y viudas; 
     porque todos son impíos y malvados y toda boca profiere infamias. 
     Y, con todo, no se aplaca su ira, sigue extendida su mano. 
17 Sí, la maldad está ardiendo como fuego que consume zarzas y cardos, prende en la espesura 
     del bosque, y el humo se alza en torbellinos. 
18a Con la ira del Señor arde el país, y el pueblo es pasto del fuego: 
19b uno devora la carne de su prójimo 
18b y ninguno perdona a su hermano; 
19a destroza a la derecha, y sigue con hambre, devora a izquierda, y no se sacia. 
20 Manasés contra Efraín, Efraín contra Manasés, juntos los dos contra Judá. 
21 Y, con todo, no se aplaca su ira, sigue extendida su mano.

Isaías 8,1-10: El hijo de Isaías. Ivasión y liberación

Isaías 8,1-4: 
El hijo de Isaías

1 El Señor me dijo: –Toma una tabla grande, y escribe con caracteres ordinarios: 
   Pronto-al-saqueo, Rápido-al-botín.
2 Entonces yo tomé dos testigos fieles: Urías, sacerdote, y Zacarías, hijo de Baraquías. 
3 Me acerqué a la profetisa; ella concibió y dio a luz un hijo. El Señor me dijo:
4 –Ponle por nombre Pronto-al-saqueo, Rápido-al-botín. Porque antes que el niño 
   aprenda a decir papá, mamá, las riquezas de Damasco y el despojo de Samaría 
   serán llevados a presencia del rey de Asiria.

Isaías 8,5-8:
Invasión

5 El Señor volvió a dirigirme la palabra:
6 Ya que ese pueblo ha despreciado el agua de Siloé, que corre mansa, por la arrogancia de Rasín 
   y del hijo de Romelías,
7 sepan que el Señor hará que los sumerjan las aguas del Éufrates, torrenciales e impetuosas: 
   –el rey de Asiria, con todo su ejército– rebasan las orillas, desbordan las riberas, 
8 invaden Judá, lo inundan, crecen y alcanzan hasta el cuello. Y se desplegarán sus alas hasta cubrir 
   la anchura de tu tierra, ¡oh Emanuel!

Isaías 8,9-10:
Liberación

9 Sean crueles, pueblos, que saldrán derrotados, escúchenlo, países lejanos: ármense, que saldrán 
   derrotados, ármense, que saldrán derrotados; 
10 hagan planes, que fracasarán; pronuncien amenazas, que no se cumplirán, 
     porque tenemos a Emanuel.

lunes, 27 de septiembre de 2021

MARTES DE LA 26 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año impar (Lecturas)

Zacarías 8,20-23
Salmo 86: Dios está con nosotros
Lucas 9,51-56

Zacarías 8,20-23

Así dice el Señor de los ejércitos: "Todavía vendrán pueblos y vecinos de ciudades populosas; los de una ciudad irán a los de otra y les dirán: "Vamos a aplacar al Señor." "Yo voy contigo a visitar al Señor de los ejércitos." Así vendrán pueblos numerosos y naciones poderosas a visitar al Señor de los ejércitos en Jerusalén y a aplacar al Señor. Así dice el Señor de los ejércitos: En aquellos días, diez hombres de cada lengua extranjera agarrarán a un judío por la orla del manto y le dirán: "Vamos con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros.""

Salmo 86: Dios está con nosotros

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
R. Dios está con nosotros

"Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes han nacido allí."
Se dirá de Sión: "Uno por uno
todos han nacido de ella;
el Altísimo en persona la ha fundado."
R. Dios está con nosotros

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
"Éste ha nacido allí."
Y cantarán mientras danzan:
"Todas mis fuentes están en ti."
R. Dios está con nosotros

Lucas 9,51-56

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?" Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.

lunes, 2 de octubre de 2017

Lucas 9,51-56: El paso de Jesús por Samaria

Lucas 9,51-56
Domingo de la 13 Semana del Tiempo Ordinario, Año C (9,51-62)
Martes de la 26 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: «Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?» Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.

sábado, 12 de agosto de 2017

1 Reyes 22,52-54: El reinado de Ocozías en Israel (853-852)

1 Reyes 22,52-54 

22:52 Ocozías, hijo de Ajab, comenzó a reinar sobre Israel, en Samaría, el decimoséptimo año de Josafat, rey de Judá, y reinó dos años sobre Israel.
22:53 Él hizo lo que es malo a los ojos del Señor, y siguió el camino de su padre y de su madre, y el camino de Jeroboám, hijo de Nebat, que hizo pecar a Israel.
22:54 Sirvió a Baal y se postró ante él, provocando así la indignación del Señor, tal como lo había hecho su padre.

1 Reyes 22,29-40: Muerte de Ajab en Ramot de Galaad

1 Reyes 22,29-40: Muerte de Ajab en Ramot de Galaad
Cf. 2 Crónicas 18,28-34

22:29 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, subieron a Ramot de Galaad.
22:30 Y el rey de Israel dijo a Josafat: "Yo me voy a disfrazar para entrar en batalla, pero tú quédate con tus vestiduras". El rey de Israel se disfrazó y entró en combate.
22:31 El rey de Arám, por su parte, había dado esta orden a los treinta y dos comandantes de sus carros de guerra: "No ataquen a nadie, ni pequeño ni grande, sino sólo al rey de Israel".
22:32 Cuando los comandantes de los carros vieron a Josafat, dijeron: "Seguro que ese es el rey de Israel", y se volvieron hacia él para atacarlo. Josafat lanzó un grito,
22:33 y los comandantes de los carros, al ver que ese no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo.
22:34 Pero un hombre disparó su arco al azar e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la coraza. El rey dijo al conductor de su carro: "Vuelve atrás y sácame del campo de batalla, porque estoy malherido".
22:35 Aquel día, el combate fue muy encarnizado. El rey debió ser sostenido de pie sobre el carro, frente a los arameos, y murió al atardecer. La sangre de su herida había chorreado hasta el fondo del carro.
22:36 A la puesta del sol, corrió un grito por el campo de batalla: "¡Cada uno a su ciudad! ¡Cada uno a su tierra!
22:37 ¡El rey ha muerto!" Así entraron en Samaría y sepultaron allí al rey.
22:38 Y cuando lavaron el carro en el estanque de Samaría, los perros lamieron su sangre y las prostitutas se bañaron en ella, conforme a la palabra que había dicho el Señor.
22:39 El resto de los hechos de Ajab y todo lo que él hizo, la casa de marfil que edificó y las ciudades que construyó, ¿no está escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
22:40 Ajab se fue a descansar con sus padres, y su hijo Ocozías reinó en lugar de él.

1 Reyes 20,1-12: El asedio de Samaría

1 Reyes 20,1-12

20:1 Ben Hadad, rey de Arám, reunió todo su ejército, y acompañado de treinta y dos reyes, con caballería y carros de guerra, subió a combatir contra Samaría y la sitió.
20:2 Entonces envió mensajeros a la ciudad, a Ajab, rey de Israel,
20:3 para decirle: "Así habla Ben Hadad: Tu plata y tu oro me pertenecen, y también me pertenecen tus mujeres y tus hermosos hijos".
20:4 El rey de Israel respondió diciendo: "¡A tus órdenes, rey, mi señor! A ti pertenecemos yo y todos mis bienes".
20:5 Pero los mensajeros regresaron y dijeron: "Así habla Ben Hadad: Mando a decirte que me entregues tu plata y tu oro, tus mujeres y tus hijos.
20:6 Así que mañana, a esta misma hora, te enviaré a mis servidores: ellos registrarán tu casa y las casas de tus súbditos; se apoderarán de todo lo que tú más quieres, y se lo llevarán".
20:7 El rey convocó a los ancianos del país y les dijo: "¡Fíjense bien cómo ese hombre trata de arruinarme! Porque cuando me reclamó mis mujeres y mis hijos, mi plata y mi oro, yo no le negué nada".
20:8 Todos los ancianos y todo el pueblo le dijeron: "¡No lo escuches! ¡No aceptes!"
20:9 Entonces él replicó a los mensajeros de Ben Hadad: "Díganle al rey, mi señor: Haré todo lo que me mandaste la primera vez; pero esto otro no lo puedo hacer". Los mensajeros se fueron y llevaron la respuesta.
20:10 Ben Hadad le mandó a decir: "Que los dioses me castiguen, si queda bastante polvo en Samaría para que cada uno de mis hombres recoja un puñado".
20:11 Y el rey de Israel respondió: "Díganle: ¡No hay que cantar victoria antes de tiempo!".
20:12 Apenas oyó esta palabra, Ben Hadad, que estaba bebiendo con los reyes en las tiendas de campaña, ordenó a sus servidores: "¡A sus puestos!". Y ellos tomaron posiciones frente a la ciudad.

sábado, 5 de agosto de 2017

1 Reyes 16,29-34: El reinado de Ajab en Israel (875-853)

1 Reyes 16,29-34  

16:29 Ajab, hijo de Omrí, comenzó a reinar sobre Israel el trigésimo octavo año de Asá, rey de Judá, y reinó sobre Israel, en Samaría, durante veintidós años.
16:30 Ajab, hijo de Omrí, hizo lo que es malo a los ojos del Señor, más que todos sus predecesores.
16:31 Y como si no le hubiera bastado persistir en los pecados de Jeroboám, hijo de Nebat, tomó por esposa a Jezabel, hija de Etbaal, rey de los sidonios, y fue a servir a Baal y se postró delante de él.
16:32 Erigió además un altar a Baal en el templo que le había construido en Samaría.
16:33 Ajab hizo también el Poste sagrado, y continuó provocando la indignación del Señor, el Dios de Israel, más que todos los reyes que lo habían precedido.
16:34 En su tiempo, Jiel de Betel reconstruyó Jericó: poner los cimientos le costó la vida de Abirám, su primogénito, y asentar las puertas le costó la vida de Segub, su hijo menor, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Josué, hijo de Nun.

1 Reyes 16,23-28: El reinado de Omrí en Israel (886-875)

1 Reyes 16,23-28

16:23 El trigésimo primer año de Asá, rey de Judá, comenzó a reinar Omrí sobre Israel, y reinó doce años. Reinó seis años en Tirsá,
16:24 y luego le compró a Sémer el monte de Samaría, por dos talentos de plata. Levantó edificaciones en la montaña, y dio a la ciudad que había edificado el nombre de Samaría, por el nombre de Sémer, el dueño del monte.
16:25 Omrí hizo lo que es malo a los ojos del Señor, y obró peor aún que sus predecesores.
16:26 Siguió en todo el camino de Jeroboám, hijo de Nebat, y persistió en los pecados con que él hizo pecar a Israel, provocando con sus ídolos vanos la indignación del Señor, el Dios de Israel.
16:27 El resto de los hechos de Omrí, todo lo que él hizo y las proezas que realizó, ¿no está escrito todo eso en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
16:28 Omrí se fue a descansar con sus padres y fue sepultado en Samaría. Su hijo Ajab reinó en lugar de él.

martes, 11 de julio de 2017

Mateo 10,1-7: Convocación y misión de los Doce

Mateo 10,1-7
Institución de los Doce (Cf. Mc 3,13-19; Lc 6,12-16)
y misión de los Doce (Mc 6,7-13; Lc 9,1-6)

Sábado de la 1 Semana de Adviento
Miércoles de la 14 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, Jesús, llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.»

SOBRE EL MISMO TEMA:

domingo, 28 de mayo de 2017

Hechos 1,1-11: Ascensión del Señor

Hechos 1,1-11 (Cf. Lucas 24,46-53)
Ascensión del Señor, ciclo A-B- C

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios. Una vez que comían juntos, les recomendó: "No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo." Ellos lo rodearon preguntándole: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?" Jesús contestó: "No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo." Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: "Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse."

SOBRE EL MISMO TEMA:
Todo el ministerio de Jesús es una ascensión
¿Qué hacéis mirando al cielo? 
¡Jesús quiere hacerse visible a través de sus discípulos!
Estamos aquí de paso  

sábado, 20 de mayo de 2017

Hechos 8,4-25: Felipe en Samaria


4 Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra.
5 Felipe descendió a la ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo.
6 Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe.
7 Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, 
   y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados.
8 Y fue grande la alegría de aquella ciudad.

Simón el mago

9 Desde hacía un tiempo, vivía en esa ciudad un hombre llamado Simón, 
   el cual con sus artes mágicas tenía deslumbrados a los samaritanos y pretendía ser un gran personaje.
10 Todos, desde el más pequeño al más grande, lo seguían y decían: 
     "Este hombre es la Fuerza de Dios, esa que es llamada Grande".
11 Y lo seguían, porque desde hacía tiempo los tenía seducidos con su magia.
12 Pero cuando creyeron a Felipe, que les anunciaba la Buena Noticia del Reino de Dios 
     y el nombre de Jesucristo, todos, hombres y mujeres, se hicieron bautizar.
13 Simón también creyó y, una vez bautizado, no se separaba de Felipe. 
     Al ver los signos y los grandes prodigios que se realizaban, él no salía de su asombro.
14 Cuando los Apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los samaritanos habían recibido 
     la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan.
15 Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo.
16 Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, 
     sino que solamente estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús.
17 Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.
18 Al ver que por la imposición de las manos de los Apóstoles se confería el Espíritu Santo, 
     Simón les ofreció dinero,
19 diciéndoles: "Les ruego que me den ese poder a mí también, 
     para que aquel a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo".
20 Pedro le contestó: "Maldito sea tu dinero y tú mismo, 
     porque has creído que el don de Dios se compra con dinero.
21 Tú no tendrás ninguna participación en ese poder, porque tu corazón no es recto a los ojos de Dios.
22 Arrepiéntete de tu maldad y ora al Señor: quizá él te perdone este mal deseo de tu corazón,
23 porque veo que estás sumido en la amargura de la hiel y envuelto en los lazos de la iniquidad".
24 Simón respondió: "Rueguen más bien ustedes al Señor, 
     para que no me suceda nada de lo que acabas de decir".
25 Y los Apóstoles, después de haber dado testimonio y predicado la Palabra del Señor, 
     mientras regresaban a Jerusalén, anunciaron la Buena Noticia a numerosas aldeas samaritanas.


SOBRE EL MISMO TEMA:

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Miqueas 1,1-7: El juicio del Señor contra Samaría

El juicio del Señor contra Samaría
1:1 Palabra del Señor que llegó a Miqueas de Moréset, en tiempos de Jotám, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá. Esto es lo que él vio acerca de Samaría y Jerusalén.
1:2 ¡Escuchen, todos los pueblos; presten atención, tierra y todo lo que hay en ella! Que el Señor sea testigo contra ustedes, el Señor, desde su santo Templo.
1:3 Porque el Señor sale de su lugar sagrado, desciende y camina sobre las alturas de la tierra.
1:4 A su paso se derriten las montañas y se agrietan los valles, como la cera ante el fuego, como el agua derramada por una pendiente.
1:5 Todo esto, por la rebeldía de Jacob, por el pecado de la casa de Israel. ¿Cuál es la rebeldía de Jacob? ¿No es acaso Samaría? ¿Y cuál es el pecado de Judá? ¿No es acaso Jerusalén?
1:6 Yo haré de Samaría un campo de ruinas, una tierra para plantar viñedos; haré rodar sus piedras hasta el valle y pondré al desnudo sus cimientos.
1:7 Todas sus estatuas serán destrozadas, todos sus salarios serán presa de las llamas, y yo arrasaré todos sus ídolos. Porque ella los amontonó con salarios de prostitutas y volverán a ser salario de prostitución.

lunes, 29 de febrero de 2016

2 Reyes 5,1-15a: Curación del sirio Naamán

2 Reyes 5,1-15a
Lunes de la 3 Semana de Cuaresma

En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria. Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra. En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora: "Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaría: él lo libraría de su enfermedad." Naamán fue a informar a su señor: "La muchacha israelita ha dicho esto y esto." El rey de Siria le dijo: "Ven, que te doy una carta para el rey de Israel." Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así: "Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad." Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando: "¿Soy yo un dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí." El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado: "¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel. Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo. Eliseo le mandó uno a decirle: "Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia." Naamán se enfadó y decidió irse, comentando: "Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?" Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: "Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes." Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: "Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel."