jueves, 30 de enero de 2020

31 de enero: San Juan Bosco

JUEVES DE LA 3 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, ciclo II (Lecturas)

2 Samuel 7,18-19.24-29
Salmo 131: El Señor Dios le dará
el trono de David su padre 
Marcos 4,21-25

2 Samuel 7,18-19.24-29

Después que Natán habló a David, el rey fue a presentarse ante el Señor y dijo: "¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia, para que me hayas hecho llegar hasta aquí? ¡Y, por si fuera poco para ti, mi Señor, has hecho a la casa de tu siervo una promesa para el futuro, mientras existan hombres, mi Señor! Has establecido a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre, y tú, Señor, eres su Dios. Ahora, pues, Señor Dios, mantén siempre la promesa que has hecho a tu siervo y su familia, cumple tu palabra. Que tu nombre sea siempre famoso. Que digan: "¡El Señor de los ejércitos es Dios de Israel!" Y que la casa de tu siervo David permanezca en tu presencia. Tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, has hecho a tu siervo esta revelación: "Te edificaré una casa"; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. Ahora, mi Señor, tú eres el Dios verdadero, tus palabras son de fiar, y has hecho esta promesa a tu siervo. Dígnate, pues, bendecir a la casa de tu siervo, para que esté siempre en tu presencia; ya que tú, mi Señor, lo has dicho, sea siempre bendita la casa de tu siervo."

Salmo 131: El Señor Dios le dará 
el trono de David, su padre

Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob.
R. El Señor Dios le dará 
el trono de David, su padre

"No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob."
R. El Señor Dios le dará 
el trono de David, su padre

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
"A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono."
R. El Señor Dios le dará 
el trono de David, su padre

"Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono."
R. El Señor Dios le dará 
el trono de David, su padre

Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
"Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo."
R. El Señor Dios le dará 
el trono de David, su padre

Marcos 4,21-25

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: «¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga.» Les dijo también: «Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.»

martes, 28 de enero de 2020

MIERCOLES DE LA 3 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, ciclo II (Lecturas)

2 Samuel 7,4-17
Salmo 88: Le mantendré eternamente mi favor
Marcos 4,1-20

2 Samuel 7,4-17

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: "Ve y dile a mi siervo David: "Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta hoy, no he habitado en una casa, sino que he viajado de acá para allá en una tienda que me servía de santuario. Y, en todo el tiempo que viajé de acá para allá con los israelitas, ¿encargué acaso a algún juez de Israel, a los que mandé pastorear a mi pueblo Israel, que me construyese una casa de cedro?" Pues bien, di esto a mi siervo David: "Así dice el Señor de los ejércitos: Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo; si se tuerce, lo corregiré con varas y golpes como suelen los hombres, pero no le retiraré mi lealtad como se la retiré a Saúl, al que aparté de mi presencia. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre."" Natán comunicó a David toda la visión y todas estas palabras.

Salmo 88: Le mantendré eternamente mi favor

Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
"Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades."
R. Le mantendré eternamente mi favor

"Él me invocará: "Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora";
y yo lo nombraré mi primogénito,
excelso entre los reyes de la tierra.
R. Le mantendré eternamente mi favor

Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable;
le daré una posteridad perpetua
y un trono duradero como el cielo.
R. Le mantendré eternamente mi favor

Marcos 4,1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: "Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno." Y añadió: "El que tenga oídos para oír, que oiga." Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo: "A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que "por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen."" Y añadió: "¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno."

Libro del Apocalipsis (6): Carta a las Iglesias de Tiatira y Sardes

28 de enero: Santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia

lunes, 27 de enero de 2020

27 de enero: Santa Ángela de Merici, fundadora de la ursulinas

27 de Enero: Santa Ángela Merici, por Celestino Hueso SF


Hoy tenemos ante nosotros a otra gran mujer. Ángela quedó huérfana con tan solo diez años y tuvo que irse a casa de un tío. Cuando regresó a su pueblo tenía 25 años y quedó sorprendida por la ignorancia de los niños.

Algunos de los padres no podían darles educación pero había otros muchos que sencillamente no querían dársela. Decían que para qué les iba a servir saber leer y escribir. Los garbanzos había que ganárselos trabajando.

Ángela animó a sus amigas y empezaron a educar a las niñas. Alcanzó un éxito tan rotundo que fue invitada a fundar otra escuela en Brescia. Pocos años después fundó la primera Congregación religiosa femenina dedicada a la enseñanza bajo el patronazgo de Santa Úrsula, la patrona de las universidades medievales.

Las ursulinas originalmente no tenían conventos, se reunían para la oración, la enseñanza y algunos trabajos más en común pero vivían cada una con su familia.

En la actualidad, pese a los cambios sufridos y su vida conventual, las ursulinas conservan la finalidad para la que el Espíritu Santo las llamó: La educación, especialmente de las personas pobres.

Santa Ángela se nos fue para el cielo tal día como hoy de 1540.

+ SOBRE SANTA ÁNGELA MERICI

domingo, 26 de enero de 2020

Domingo de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, Año A

Se cumplió lo que habla dicho el profeta Isaías: "País de Zabulón y país de Neftalí, Galilea de los gentiles. Al pueblo que habitaba en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló." Entonces Jesús comenzó a predicar: "Convertíos." Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón Pedro y Andrés. Les dijo: "Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres."

Lecturas del Domingo de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, A
Domingo de la Palabra de Dios 
Comentarios:
   por Francisco González, SF  

sábado, 25 de enero de 2020

25 de enero: FIESTA DE LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO (Lecturas)

Hechos 22,3-16
o también Hechos 9,1-22
Salmo 116,1.2: Id al mundo entero 
y proclamad el Evangelio
Marcos 16,15-18

Hechos de los Apóstoles 22,3-16

«Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel en la exacta observancia de la Ley de nuestros padres; estaba lleno de celo por Dios, como lo estáis todos vosotros el día de hoy. Yo perseguí a muerte a este Camino, encadenando y arrojando a la cárcel a hombres y mujeres, como puede atestiguármelo el sumo sacerdote y todo el consejo de ancianos. De ellos recibí también cartas para los hermanos de Damasco y me puse en camino con intención de traer también encadenados a Jerusalén a todos los que allí había, para que fueran castigados. «Pero yendo de camino, estando ya cerca de Damasco, hacia el mediodía, me envolvió de repente una gran luz venida del cielo; caí al suelo y oí una voz que me decía: 'Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?' Yo respondí: '¿Quién eres, Señor?' Y él a mí: 'Yo soy Jesús Nazoreo, a quien tú persigues.' Los que estaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo dije: '¿Qué he de hacer, Señor?' Y el Señor me respondió: 'Levántate y vete a Damasco; allí se te dirá todo lo que está establecido que hagas.' Como yo no veía, a causa del resplandor de aquella luz, conducido de la mano por mis compañeros llegué a Damasco. «Un tal Ananías, hombre piadoso según la Ley, bien acreditado por todos los judíos que habitaban allí, vino a verme, y presentándose ante mí me dijo: 'Saúl, hermano, recobra la vista.' Y en aquel momento le pude ver. Él me dijo: 'El Dios de nuestros padres te ha destinado para que conozcas su voluntad, veas al Justo y escuches la voz de sus labios, pues le has de ser testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oído. Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su nombre.'

o también Hechos de los Apóstoles 9,1-22

Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres. Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Él preguntó: "¿Quién eres tú, Señor?". "Yo soy Jesús, a quien tú persigues, le respondió la voz. Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer". Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber. Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: "¡Ananías!" Él respondió: "Aquí estoy, Señor". El Señor le dijo: "Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. Él está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista". Ananías respondió: "Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre". El Señor le respondió: "Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre". Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: "Saulo, hermano mío, el Señor Jesús —el mismo que se te apareció en el camino— me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo". En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas. Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. Todos los que lo oían quedaban sorprendidos y decían: "¿No es este aquel mismo que perseguía en Jerusalén a los que invocan este Nombre, y que vino aquí para llevarlos presos ante los jefes de los sacerdotes?" Pero Saulo, cada vez con más vigor, confundía a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que Jesús es realmente el Mesías.

Salmo 116,1.2: Id al mundo entero 
y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor todas las naciones,
aclamadlo todos los pueblos.
R. Id al mundo entero 
y proclamad el Evangelio

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
R. Id al mundo entero 
y proclamad el Evangelio

Marcos 16,15-18 

Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estos son los signos que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.»

martes, 21 de enero de 2020

MIERCOLES DE LA 2 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

1 Samuel 17, 32--51
Salmo 143: Bendito el Señor, mi Roca
Marcos 3, 1-6

1 Samuel 17,32-51

En aquellos días, Saúl mandó llamar a David, y éste le dijo:
— Majestad, no os desaniméis. Este servidor tuyo irá a luchar con ese filisteo" Pero Saúl le contestó:
— No podrás acercarte a ese filisteo para luchar con él, porque eres un muchacho, y él es un guerrero desde mozo.
David replicó:
— El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras oso, me librará de las manos de este filisteo.
Entonces Saúl le dijo:
— Anda con Dios.
Agarró la cayada, escogió cinco cantos de arroyo, se los echó al zurrón, empuñó la honda y se acercó al filisteo. Este, precedido de su escudero, iba avanzando, acercándose a David; lo miró de arriba abajo y lo despreció, porque era un muchacho de buen color y guapo, y le gritó:
— ¿Soy yo un perro, para que vengas a mi con un palo?
Luego maldijo a David, invocando a sus dioses, y le dijo:
— Ven acá, y echaré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo.
Pero David le contestó:
— Tú vienes hacia mí armado de espada, lanza y jabalina; yo voy hacia ti en nombre del Señor de los ejércitos, Dios de las huestes de Israel, a las que has desafiado. Hoy te entregará el Señor en mis manos, te venceré, te arrancaré la cabeza de los hombros y echaré tu cadáver y los cadáveres del campamento filisteo a las aves del cielo y las fieras de la tierra; y todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni lanzas, porque ésta es una guerra del Señor y él os entregará en nuestro poder.
Cuando el filisteo se puso en marcha y se acercaba en dirección a David, éste salió de la formación y corrió velozmente en dirección al filisteo; echó mano al zurrón, sacó una piedra, disparó la honda y le pegó al filisteo en la frente: la piedra se le clavó en la frente, y cayó de bruces en tierra. Así venció David al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin empuñar espada. David corrió y se paró junto al filisteo, le agarró la espada, la desenvainó y lo remató, cortándole la cabeza.

Salmo 143: Bendito el Señor, mi Roca

Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea.
R. Bendito el Señor, mi Roca

Mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos.
R. Bendito el Señor, mi Roca

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas;
para ti, que das la victoria a los reyes
y salvas a David, tu siervo.
Defiéndeme de la espada cruel.
R. Bendito el Señor, mi Roca

Marcos 3,1-6

En aquel tiempo entró Jesús otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis:
— Levántate y ponte ahí en medio.
Y a ellos les preguntó:
— ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?
Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira y dolido de su obstinación, le dijo al hombre:
— Extiende el brazo. Lo extendió y quedó restablecido.
En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

22 de enero: San Vicente

lunes, 20 de enero de 2020

21 de enero: Santa Inés

20 de enero: San Sebastián

20 de enero: San Sebastián, mártir


Fuentes históricas y popularidad

La información histórica sobre San Sebastián es muy poca, pero la difusión de su culto ha perdurado, y está muy viva: tres municipios en Italia llevan su nombre y muchos otros lo veneran como santo patrón. También lo recuerda la ciudad española de San Sebastián, la isla de Sao Sebastiao en Brasil, frente a Sao Paolo.

La ‘Depositio martyrum’ que data del 354, lo recuerda el 20 de enero y el “Comentario sobre el Salmo 118” de S. Ambrosio (340-397). Las pocas noticias fueron ampliadas y adornadas, más tarde en ‘Passio’, probablemente escrito en el siglo V por el monje Arnobio el Joven.

¿Quién era Sebastián?

Sebastián era hijo de familia militar y noble. Nació en de Narbona (Francia), de donde era su padre, pero se había educado en Milán, de donde era su madre. Fue educado en la fe cristiana y en el 270 se trasladó a Roma donde inició la carrera militar hacia el 283.

Llegó a ser capitán de la primera corte de la guardia pretoriana. Era respetado por todos y apreciado por los emperadoradores Maximiano y Diocleciano, que desconocían su cualidad de cristiano. Cumplía con la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios idolátricos. Además, como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de Cristo.

Obligado entre ser soldado o seguir a Cristo

Sebastián fue denunciado al emperador Maximiano quien lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir siendo cristiano. Sebastián escogió la milicia de Cristo y el desairado emperador lo amenazó de muerte. Sebastián se mantuvo firme en su fe.

Enfurecido Maximiano, lo condenó a morir asaeteado: los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de saetas, dándolo por muerto. Sin embargo, sus amigos que estaban al acecho, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, que lo mantuvo escondido en su casa y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.

Sus amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero Sebastián se negó y se presentó públicamente durante la celebración de unos juegos ante el emperador Diocleciano y su asociado Maximiano, a quienes el santo reprochó su conducta por perseguir a los cristianos con acusaciones falsas.

Diocleciano mandó que lo azotaran hasta morir, y los soldados cumplieron esta vez sin errores. La ejecución tuvo lugar en el hipódromo Palatino (año 304) y el cuerpo de Sebastián fue tirada a la cloaca Máxima para que no pudiera ser recuperado.

Enterrado junto a san Pedro y san Pablo

El mártir apareció en sueños a la matrona Lucina, indicando el lugar donde estaba el cadáver, y la comunidad cristiana de Roma lo enterró en el cementerio “ad Catacumbas” en la Via Appia. Hasta finales del siglo VI, los peregrinos iban allí atraídos por la “memoria” de san Pedro y de san Pablo, en la basílica de Constantiniano erigida en memoria de los dos apóstoles justo encima del cementerio, también visitaban la tumba del mártir, cuya figura se había vuelto muy popular y cuando en 680 se atribuyó a su intercesión, el final de una grave plaga en Roma.

El mártir san Sebastián fue elegido intercesor contra las epidemias y la iglesia comenzó a llamarse “Basílica Sancti Sebastiani”. Por su trabajo de asistencia a los cristianos, fue proclamado por el Papa San Cayo “defensor de la Iglesia”. El santo es venerado el 20 de enero y es considerado el tercer patrón de Roma, después de los dos apóstoles Pedro y Pablo.

Fuentes:
Aciprensa
Primeros Cristianos

+ SOBRE SAN SEBASTIÁN

LUNES DE LA 2 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

I Samuel 15, 16-23
Salmo 49: Al que sigue buen camino 
le haré ver la salvación de Dios
Marcos 2,18-22

1 Samuel 15,16-23

En aquellos días, Samuel dijo a Saúl:
— Déjame que te cuente lo que el Señor me ha dicho esta noche.
Contestó Saúl:
— Dímelo.
Samuel dijo:
— Aunque te creías pequeño, eres la cabeza de las tribus de Israel, porque el Señor te ha nombrado rey de Israel. El Señor te envió a esta campaña con orden de exterminar a esos pecadores amalecitas, combatiendo hasta acabar con ellos. ¿Por qué no has obedecido al Señor? ¿Por qué has echado mano a los despojos, haciendo lo que el Señor reprueba?
Saúl replicó:
— ¡Pero si he obedecido al Señor! He hecho la campaña a la que me envió, he traído a Agag, rey de Amalec, y he exterminado a los amalecitas. Si la tropa tomó del botín ovejas y vacas, lo mejor de lo destinado al exterminio, lo hizo para ofrecérselas en sacrificio al Señor tu Dios en Guilgal".
Samuel contestó:
— ¿Quiere el Señor sacrificios y holocaustos o quiere que obedezcan al Señor? Obedecer vale más que un sacrificio; ser dócil, más que grasa de carneros. Pecado de adivinos es la rebeldía, crimen de idolatría es la obstinación. Por haber rechazado al Señor, el Señor te rechaza hoy como rey".

Salmo 49: Al que sigue buen camino 
le haré ver la salvación de Dios

No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa
ni un cabrito de tus rebaños.
R. Al que sigue buen camino 
le haré ver la salvación de Dios

¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandamientos?
R. Al que sigue buen camino 
le haré ver la salvación de Dios

Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.
R. Al que sigue buen camino 
le haré ver la salvación de Dios

Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: "Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?" Jesús les contestó: "¿Es que pueden ayunar los amigos del novio mientras está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán". Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado, porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo viejo- y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos".

HOMILÍAS DE ESTE DÍA:
Abrid el corazón a la novedad el Espíritu Santo  

20 de enero: SANTOS FRUCTUOSO obispo y mártir, EULOGIO Y AUGURIO diáconos y mártires

Mural románico en la Iglesia de San Fructuoso, Huesca

San Fructuoso de Tarragona fue un clérigo cristiano hispanorromano que llegó a ser obispo de Tarragona.

Es el primero de los “testigos” que nos ofrece la historia de la Iglesia española. Las Actas de su martirio están reconocidas por los estudiosos como de las pocas que pueden ser consideradas fieles, hasta el punto de considerar a Fructuoso como "el protomártir hispano justificado ante la historia" por su autenticidad.

Fue martirizado junto con los diáconos Eulogio y Augurio. Murió quemado vivo en el anfiteatro de Tarraco el 20 de enero del 258, durante la persecución decretada por los emperadores romanos Valeriano y Galieno contra los cristianos.

San Agustín sentía gran admiración por estos tres mártires hispanos y escribió uno de sus sermones para la misa de su festividad.

— Martirio

En 257 se promulgaba un edicto por el cual los jefes de las iglesias eran obligados a ofrecer sacrificios a las divinidades del Imperio. En los primeros días del año siguiente, la policía imperial arrestaba a Fructuoso en Tarragona y le encerraba en la cárcel con dos de sus diáconos, Eulogio y Augurio.

En la prisión, el obispo seguía predicando y catequizando. Incluso bautizó a un convertido. Siete días más tarde, Fructuoso, Eulogio y Augurio comparecieron ante el tribunal. Como el obispo y los dos diáconos se negaron a adorar a los dioses romanos, el juez Emiliano ordenó que los tres fuesen quemados vivos. Los esbirros los llevaron al anfiteatro de Tarraco, lugar designado para el suplicio.

En el trayecto, varios «hermanos» se acercaron a los reos ofreciendo una copa de vino. Fructuoso la rehusó diciendo: «Aún no es hora de romper el ayuno». Era miércoles, día de ayuno para los primeros cristianos, ayuno que duraba hasta las tres de la tarde. En realidad, con esta excusa iba unida la más noble modestia: el brebaje ofrecido no era un vino puro, sino una bebida que mezclaba infusiones de plantas aromáticas y que daban al cuerpo un vigor momentáneo y le hacían menos sensible a los dolores.

Tertuliano, el Africano, se reía de los mártires a quienes había que ayudar con tales artificios. Pero Fructuoso tenía un sentido demasiado alto del honor cristiano para permitir que le confundiesen con aquellos «mártires ambiguos» de que hablaba el africano. Imitando al Salvador, apartó los labios de la copa que debía adormecer su agonía y prefirió beber hasta las heces el cáliz del martirio.

La hoguera ardía y alguien se acercó para desatarle las sandalias. También ahora rehusó el mártir, prefiriendo descalzarse él mismo. Ya avanzaba, cuando un cristiano llamado Félix se le acercó, le cogió de la mano y le rogó que se acordara de él. Entonces Fructuoso, extendiendo a lo lejos la mirada, dijo: «Es preciso que tenga en mi pensamiento a la Iglesia Católica, derramada de Oriente hasta Occidente».

Estas fueron sus últimas palabras. Inmediatamente, sin la menor señal de turbación, penetró en la hoguera. Sus diáconos le siguieron. Rotas por el fuego las cuerdas que sujetaban sus manos, los tres mártires cayeron de rodillas con los brazos extendidos. Al verlos así, en medio de las llamas, dice Prudencio, todos recordaban a los tres jóvenes hebreos en el horno de Babilonia, «Dos de nuestros hermanos, pertenecientes a la casa del prefecto—dicen las actas—, vieron a los tres elegidos subir al cielo», y la hija del gobernador fue también testigo de la maravilla.

Los fieles, cuando el fuego consumió los cuerpos, se precipitaron en el anfiteatro, rociaron los huesos con vino, en recuerdo de las libaciones que hacían los antiguos en la ceremonia de la cremación, y, habiendo cogido cada cual lo que pudo de las reliquias, se las llevaron a sus casas. Comprendiendo luego que aquello era un celo mal entendido, depositaron las cenizas en un mismo sarcófago «para que recibiesen juntos la corona los que juntos habían alcanzado la victoria».

Tal fue la muerte con que el gran obispo dio testimonio de su fe. Aquella serenidad impresionó a todos sus conciudadanos y uno de ellos, testigo de vista, nos ha conservado la emoción en un relato. Es uno de los documentos más venerables de la antigua Iglesia de España.

Fueron las posteriores apariciones de estos tres mártires las que facilitaron que en las ruinas del antiguo anfiteatro se construyera una iglesia paleocristiana dedicada a San Fructuoso. La Iglesia celebra la memoria de estos tres mártires el 20 de enero.

Fuente:
primeroscristianos.com
santopedia.com

domingo, 19 de enero de 2020

Domingo de la 2 Semana del Tiempo Ordinario, Año A

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: 
«Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 
Ése es aquel de quien yo dije: 
"Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, 
porque existía antes que yo."

viernes, 17 de enero de 2020

VIERNES DE LA 2 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

1 Samuel 24,3-21
Salmo 56: Misericordia, Dios mío, misericordia
Marcos 3,13-19

1 Samuel 24,3-21

En aquellos días, Saúl, con tres mil soldados de todo Israel, marchó en busca de David y su gente hacia las Peñas de los Rebecos; llegó a unos apriscos de ovejas junto al camino, donde había una cueva, y entró a hacer sus necesidades. David y los suyos estaban en lo más hondo de la cueva, y le dijeron a David sus hombres:
— Este es el día del que te dijo el Señor: Yo te entrego tu enemigo. Haz con él lo que quieras. Pero él les respondió:
— ¡Dios me libre de hacer eso a mi señor, el ungido del Señor, extender la mano contra él!
Y les prohibió enérgicamente echarse contra Saúl, pero él se levantó sin meter ruido y le cortó a Saúl el borde del manto, aunque más tarde le remordió la conciencia por haberle cortado a Saúl el borde del manto. Cuando Saúl salió de la cueva y siguió su camino, David se levantó, salió de la cueva detrás de Saúl y le gritó:
— ¡Majestad!
Saúl se volvió a ver, y David se postró rostro en tierra rindiéndole vasallaje. Le dijo:
— ¿Por qué haces caso a lo que dice la gente, que David anda buscando tu ruina? Mira, lo estás viendo hoy con tus propios ojos: el Señor te había puesto en mi poder dentro de la cueva; me dijeron que te matara, pero te respeté y dije que no extendería la mano contra mi señor, porque eres el ungido del Señor. Padre mío, mira en mi mano el borde de tu manto: si te corté el borde del manto y no te maté, ya ves que mis manos no están manchadas de maldad, ni de traición, ni de ofensa contra ti, mientras que tú me acechas para matarme. Que el Señor sea nuestro juez. Y que él me vengue de ti; que mi mano no se alzará contra ti. Como dice el viejo refrán: La maldad sale de los malos..., mi mano no se alzará contra ti. ¿Tras de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién vas persiguiendo? ¡A un perro muerto, a una pulga! El Señor sea juez y sentencie nuestro pleito, vea y defienda mi causa, librándome de tu mano".
Cuando David terminó de decir esto a Saúl, Saúl exclamó:
— Pero ¿es ésta tu voz, David, hijo mío?
Luego levantó la voz, llorando, mientras decía a David:
— ¡Tú eres inocente, y no yo! Porque tú me has pagado con bienes, y yo te he pagado con males; y hoy me has hecho el favor más grande, pues el Señor me entregó a ti y tú no me mataste. Porque si uno encuentra a su enemigo, ¿lo deja marchar por las buenas? ¡El Señor te pague lo que hoy has hecho conmigo! Ahora, mira, sé que tú serás rey y que el reino de Israel se consolidará en tu mano.

Salmo 56: Misericordia, Dios mío, misericordia

Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas,
mientras pasa la calamidad.
R. Misericordia, Dios mío, misericordia

Invoco al Dios Altísimo,
al Dios que hace tanto por mí.
Desde el cielo me enviará la salvación,
confundirá a los que ansían matarme,
enviará su gracia y su lealtad.
R. Misericordia, Dios mío, misericordia

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.
Por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
R. Misericordia, Dios mío, misericordia

Marcos 3,13-19

En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges -Los Truenos-; Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, que lo entregó.

17 de enero: San Antonio, Abad

17 de Enero: San Antonio, el grande, por Celestino Hueso SF


San Antonio nació el año catapún en Egipto, en el seno de una familia rica que pronto quedó reducida a él y su hermana pequeña de la que tuvo que cuidar a partir de los veinte años. Como era cristiano de los de verdad, además de hacer el bien a todo el mundo, iba a misa todos los domingos y fiestas de guardar.

Un día escuchó las palabras de Jesús al joven rico “Si quieres ser perfecto, ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo, después sígueme” Al joven rico estas palabras de Cristo lo espantaron y salió escopeteado pero a nuestro santo le hicieron tilín y se fue ipso facto a vender todo lo que pilló y a darlo a los pobres.

A su hermana la colocó en una especie de convento de monjas de la época y él se retiró a una tumba abandonada para vivir como ermitaño. Más tarde se fue al desierto, desde donde acudía a las cárceles y a las minas para atender a los cristianos encerrados en ellas durante la persecución de Maximino.

Huyendo de la comodidad cambió su residencia al monte Cozum frente al mar Rojo, donde se convirtió en el padre de los cenobitas (monjes), pues muchos ermitaños se fueron a vivir cerca de él y Antonio aprovechó para organizarlos, darles unas normas de vida y dirigirlos por el camino del seguimiento de Cristo.

Dice la leyenda dorada que el demonio le declaró la guerra de manera descarada, de tal modo que, una vez se le presentó con la apariencia de la mujer más bella que se pueda imaginar, con poca ropa y menos vergüenza, Antonio le dio calabazas, además de darle con la escoba. El Tiñoso volvió a la carga, convertido esta vez, en un tiparraco de dos metros, más negro que un pecado mortal y más feo que Picio, pero a base de oración y penitencia lo hizo trasponer más allá de todas partes.

La tercera vez que recibió tan indeseable visita, no salió bien parado, porque el tío de los cuernos de cabra vino haciendo un ruido atroz y le dio tal paliza que lo dejó sin sentido. Antonio temió que Jesús le hubiera dejado sólo y fue a pedirle explicaciones “¿Dónde estabas, que el bicho ese casi me mata?” “Siempre a tu lado” fue la respuesta del Señor. Ante semejante valedor el demonio tuvo que retirarse para siempre con la cola entre las piernas.

Nuestro santo vivió más de cien años y la fama de sus milagros alcanzó a los hombres y a los animales que bendecía. De ahí la costumbre de bendecir los animales en este día y también que muchas familias antiguamente criaran un cerdo para repartir su carne a los pobres el día de San Antón. El chanchito a los pies del santo en muchas de sus imágenes tiene también este origen.

Yo llegué a conocer “el cochinillo de San Antón” recorriendo las calles de Villacarrillo con sus orejas cortadas. Se trataba de uno o varios cerdos que se soltaban por el pueblo y eran alimentados con las sobras que le echaban los vecinos. Su carne era repartida entre los más necesitados el 17 de Enero.
Si oís hablar de San Antón, San Antonio Abad, San Antonio del desierto, San Antonio egipcio o San Antonio, el grande, no os arméis líos. Se trata de la misma persona. Nuestro santo de hoy.

+ SOBRE SAN ANTONIO

jueves, 16 de enero de 2020

JUEVES DE LA PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

1 Samuel 4,1-11
Salmo 43: Redímenos, Señor, por tu misericordia
Marcos 1,40-45

1 Samuel 4,1-11

Por entonces se reunieron los filisteos para atacar a Israel. Los israelitas salieron a enfrentarse con ellos y acamparon junto a Piedrayuda, mientras que los filisteos acampaban en El Cerco. Los filisteos formaron en orden de batalla frente a Israel. Entablada la lucha, Israel fue derrotado por los filisteos; de sus filas murieron en el campo unos cuatro mil hombres. La tropa volvió al campamento, y los ancianos de Israel deliberaron: "¿Por qué el Señor nos ha hecho sufrir hoy una derrota a manos de los filisteos? Vamos a Siló, a traer el arca de la alianza del Señor, para que esté entre nosotros y nos salve del poder enemigo". Mandaron gente a Siló, a por el arca de la alianza del Señor de los ejércitos entronizado sobre querubines. Los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, fueron con el arca de la alianza de Dios. Cuando el arca de la alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel lanzó a pleno pulmón el alarido de guerra, y la tierra retembló. Al oír los filisteos el estruendo del alarido, se preguntaron: "¿Qué significa ese alarido que retumba en el campamento hebreo?" Entonces se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento, y, muertos de miedo, decían: "¡Ha llegado su dios al campamento! ¡Ay de nosotros! Es la primera vez que nos pasa esto. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos, los dioses que hirieron a Egipto con toda clase de calamidades y epidemias? ¡Valor, filisteos! Sed hombres, y no seréis esclavos de los hebreos como lo han sido ellos de nosotros. ¡Sed hombres, y al ataque!" Los filisteos se lanzaron a la lucha y derrotaron a los israelitas, que huyeron a la desbandada. Fue una derrota tremenda: cayeron treinta mil de la infantería israelita. El arca de Dios fue capturada, y los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, murieron.

Salmo 43: Redímenos, Señor, por tu misericordia

Ahora nos rechazas y nos avergüenzas,
y ya no sales, Señor, con nuestras tropas:
nos haces retroceder ante el enemigo,
y nuestro adversario nos saquea.
R. Redímenos, Señor, por tu misericordia

Nos haces el escarnio de nuestros vecinos,
irrisión y burla de los que nos rodean.
Nos has hecho el refrán de los gentiles,
nos hacen muecas las naciones.
R. Redímenos, Señor, por tu misericordia

Despierta, Señor, ¿por qué duermes?;
levántate, no nos rechaces más.
¿Por qué nos escondes tu rostro
y olvidas nuestra desgracia y opresión?
R. Redímenos, Señor, por tu misericordia

Marcos 1,40-45

En aquel tiempo se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: "Si quieres, puedes limpiarme". Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: "Quiero: queda limpio". La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. El lo despidió, encargándoles severamente: "No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés. Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Marcos 1,40-45: Curación de un leproso

Marcos 1,40-45 (Cf. Mateo 8,2-4; Lucas 5,12-16)
Jueves de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II
Domingo de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año B

En aquel tiempo se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: "Si quieres, puedes limpiarme". Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: "Quiero: queda limpio". La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. El lo despidió, encargándoles severamente: "No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés. Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

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miércoles, 15 de enero de 2020

Miércoles de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año II (Lecturas)

1 Samuel 3,1-10.19-20
Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Marcos 1,29-39

1 Samuel 3,1-10.19-20

En aquellos días, el pequeño Samuel servía en templo del Señor bajo la vigilancia de Elí. Por aquellos días las palabras del Señor eran raras y no eran frecuentes las visiones. Un día estaba Elí acostado en su habitación; se le iba apagando la vista y casi no podía ver. Aún ardía la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel y él respondió: "Aquí estoy. Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy; vengo porque me has llamado". Respondió Elí: "No te he llamado; vuelve a acostarte. Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. El se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy, vengo porque me has llamado". Respondió Elí: "No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte".Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor.Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy; vengo porque me has llamado".Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho y dijo a Samuel: "Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: Habla Señor, que tu siervo te escucha". Samuel fue y se acostó en su sitio.El Señor se presentó y le llamó como antes: "¡Samuel, Samuel!" El respondió: "Habla, Señor, que tu sirvo te escucha".Samuel crecía, Dios estaba con él, y ninguna de sus palabras dejó de cumplirse; y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel era profeta acreditado ante el Señor.

Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Yo esperaba con ansia al Señor:
él se inclinó y escuchó mi grito.
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras
que se extravían con engaños.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y en cambio me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: "Aquí estoy".
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Como está escrito en mi libro:
"Para hacer tu voluntad".
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Marcos 1,29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y poseídos. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: "Todo el mundo te busca". El les respondió: "Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he venido". Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Marcos 1,29-39: La suegra de Simón estaba en cama con fiebre

Marcos 1,29-39
Miércoles de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año III

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.» Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.» Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

1,30: La suegra de Simón estaba en cama con fiebre
1:31a: Tres gestos de ternura
1,31b: ...Y se puso a servirles
1,35: Se fue a un lugar retirado a orar    

MARTES DE LA 1 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

1 Samuel 1,9-20
Interleccional, 1Samuel 2: 
Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador
Marcos 1,21-28

1 Samuel 1,9-20

En aquellos días, después de la comida en Siló, mientras el sacerdote Elí estaba sentado en su silla junto a la puerta del templo del Señor, Ana se levantó y, desconsolada, rezó al Señor deshaciéndose en lágrimas e hizo este voto: "Señor de los ejércitos, si te dignas mirar la aflicción de tu esclava, si te acuerdas de mí y no me olvidas, si concedes a tu esclava un hijo varón, se lo ofreceré al Señor para toda la vida y la navaja no pasará por su cabeza". Mientras repetía su oración al Señor, Elí la observaba. Ana hablaba para sus adentros: movía los labios, sin que se oyera su voz. Elí, creyendo que estaba borracha, le dijo: "¿Hasta cuándo vas a seguir borracha? Devuelve el vino que has bebido". Ana respondió: "No es eso, señor; no he bebido vino ni licores; lo que pasa es que estoy afligida y me desahogo con el Señor. No me tengas por una mujer perdida, que hasta ahora he hablado movida por mi gran desazón y pesadumbre".Entonces dijo Elí: "Vete en paz. Que el Señor de Israel te conceda lo que le has pedido". Y ella respondió: "Que tu sierva halle gracia ante ti".La mujer se marchó, comió, y se transformó su semblante. A la mañana siguiente madrugaron, adoraron al señor y se volvieron. Llegados a su casa de Ramá, Elcaná se unió a su mujer, Ana, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió, dio a luz un hijo y le puso de nombre Samuel, diciendo: "¡Al Señor se lo pedí!"

Interleccional, 1Samuel 2: 
Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador

Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación.
R. Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador

Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía.
R. Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.
R. Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador

El levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria.
R. Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador

Marcos 1,21-28

Llego Jesús a Cafarnaúm y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios". Jesús lo increpó: "Cállate y sal de él". El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió.Todos se preguntaron estupefactos: "¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen". Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Marcos 1,21-28: "Enseñanza de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún"

Marcos 1,21-28
Martes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año III

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
— ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.
Jesús lo increpó:
— Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
— ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Este enseñar con autoridad es nuevo
Tres características que dan autoridad al sacerdote  

lunes, 13 de enero de 2020

LUNES DE LA PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

1 Samuel 1,1-8
Salmo 115: Te ofreceré, 
Señor, un sacrificio de alabanza
Marcos 1, 14-20

1 Samuel 1,1-8

Había un hombre sufita oriundo de Ramá, en la serranía de Efraím, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Fenina; Fenina tenía hijos, y Ana no los tenía. Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí, Jofní y Finés.Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Fenina para sus hijos e hijas, mientras que a Ana le daba sólo una ración; y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. Su rival la insultaba, ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. Así hacía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así.Una vez Ana lloraba y no comía. Y Elcaná, su marido, le dijo: "Ana, ¿por qué lloras y no comes?, ¿por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos?"

Salmo 115: Te ofreceré, Señor, 
un sacrificio de alabanza

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
R. Te ofreceré, Señor, 
un sacrificio de alabanza

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
R. Te ofreceré, Señor, 
un sacrificio de alabanza

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo;
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
R. Te ofreceré, Señor, 
un sacrificio de alabanza

Marcos 1,14-20

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertíos y creed la Buena Noticia". Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Marcos 1,14-20: Los primeros discípulos

Marcos 1,14-20
Lunes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año 1 y 2
Domingo de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo B

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertíos y creed la Buena Noticia". Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Alternativa al sinsentido e inhumanidad
La voz no será silenciada 

13 de enero: San Hilario de Poitiers

SOBRE SAN HILARIO:

13 de Enero: San Hilario, por Celestino Hueso SF


“¿Quién dice la gente que soy yo?”, preguntaba Jesús a sus amigos. “Unos dicen que eres Elías, otros Jeremías o alguno de los profetas”, responden ellos. "Y vosotros ¿Quién decís que soy?”, vuelve a preguntar. Y San Pedro que se sabía el catecismo de pe a pa le dice: “Tú eres el Hijo de Dios”.
Ésta pregunta la sigue haciendo Jesús a los hombres y mujeres de todas las épocas.

Arrio y sus seguidores decían que Jesucristo era el maestro de maestros, un hombre fuera de serie, un modelo para la humanidad, un portento, un supermán de la época, pero que no era Dios.
El problema es que si Cristo no es Dios no ha podido salvar a nadie y nosotros estamos en la olla.

Hilario que se había convertido al cristianismo gracias a sus estudios de filosofía les dijo a los arrianos que naranjas de la china, que estaban equivocados de medio a medio. Y se pasó toda la vida defendiendo que Cristo es al mismo tiempo Dios y hombre. Y que por eso nos salva y nos hace hijos de Dios. ¡Faltaría más! Y lo dijo en un libro gordo sobre la Santísima Trinidad.

Fue obispo de Poitiers, su ciudad natal, y por creer que Cristo es hombre y Dios verdadero y vivir su fe con profundidad, lo tenemos en los altares.

+ SOBRE SAN HILARIO DE POITIERS

domingo, 12 de enero de 2020

martes, 7 de enero de 2020

7 de Enero: San Raimundo de Peñafort

7 de Enero: San Raimundo de Peñafort, por Celestino Hueso SF



Raimundo nació en el castillo de Peñafort cerca de Vilafranca del Penedés, cuando todavía no existía el cava (champán) en aquella región.

Tuvo el mejor de los maestros de su época, San Alberto Magno; y es contemporáneo de los santos Pedro Nolasco, Francisco de Asís, Tomás de Aquino y Antonio de Padua ¡menudo póker!

Se especializó en Derecho en la universidad de Bolonia y allí fue un catedrático de los de aúpa durante muchos años, hasta que el obispo Berenguer de Palou lo llamó a su lado para organizar su diócesis en Barcelona.

Eso no era lo suyo. Él quería ser santo pero pobre; y se hizo fraile dominico. Ni así pudo estar tranquilo. Fue confesor de Papas y de reyes y superior general de la orden de Santo Domingo. Lo dejó todo para impulsar las misiones y colaborar con San Pedro Nolasco y Jaime I en la fundación de los mercedarios para la redención de cautivos.

Cuando el Señor le encontró sitio en el cielo San Raimundo de Peñafort tenía ya 99 años, dedicados todos ellos a alabar a Dios y a servir al prójimo.

+ SOBRE SAN RAMÓN DE PEÑAFORT

lunes, 6 de enero de 2020

7 de enero: San Raimundo de Peñafort



— Patrón de los abogados

Es el santo patrón de los juristas, del Derecho canónico, de los abogados y de los Colegios de Abogados (Cataluña).

— Entre Peñafort y Barcelona

Raimundo nace en el castillo de Peñafort, cerca de Barcelona, hacia el año 1175. Hijo del señor de Peñafort y de su esposa Sara. Joven, ingresa en la comunidad de la catedral de Barcelona para prepararse al presbiterado.

— Bolonia

Hacia los 30 años de edad se traslada a Bolonia para perfeccionar su conocimiento de las ciencias jurídicas. Allí obtiene el doctorado en derecho civil y eclesiástico. En Bolonia conoce a Domingo de Guzmán así como la vida y misión de los dominicos. Pide a su obispo Berenguer de Palou la creación de una comunidad dominicana en Barcelona.

— Miembro de la Orden de Predicadores

Raimundo vuelve a la capital de Cataluña donde, como eminente jurisconsulto, se dedica a la enseñanza del derecho y es árbitro en pleitos y litigios.

Visita con frecuencia la nueva comunidad de hermanos predicadores. El obispo le nombra canónigo de Barcelona. Raimundo lo acepta consagrándose más al retiro, a la celebración de las Horas y a la docencia. Anhela un estilo de vida más evangélico, por eso, a los 47 años, el viernes santo de 1222, renuncia a la canonjía y entra en la Orden de Predicadores. Opta así por una vida de austeridad y trabajo.

— Colaborador en la fundación de la Orden de la Merced

Los mahometanos encarcelan y torturan a cristianos para hacerlos abandonar su fe. En 1223 colabora con Pedro Nolasco, de quien era confesor, y con el rey Jaime I de Aragón en la fundación de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, para liberar a los cristianos cautivos y esclavizados por los musulmanes. Raimundo de Peñafort colabora en la redacción de las Constituciones de la nueva Orden.

— El Código de Derecho Medieval

En 1228 acompañó al legado papal, Jean d'Abbeville, en su visita a los reinos hispánicos para implantar la reforma y decisiones del Concilio de Letrán IV. Con Jean d'Abbeville viajó a Roma en donde alcanzó el rango de capellán y penitenciario (1232) del papa Gregorio IX, quien le encargó la elaboración del Corpus Decretalium o las Decretales, es decir, el Código de Derecho Canónico Medieval. Su publicó en 1234 y junto a los libros posteriores, fue el cuerpo de Derecho canónico que usó la Iglesia Católica hasta la aprobación del Código de Derecho Canónico de 1917.

Como reconocimiento a los servicios prestados, Gregorio IX normalizó la Orden de la Merced, creada por San Pedro Nolasco y apoyada desde sus orígenes por Raimundo de Peñafort. El Papa también quiso premiarle con la concesión del arzobispado de Tarragona, pero cansado y enfermo, lo rechazó para retirarse a un convento, en Barcelona (1236).

Poco tiempo después reinició su actividad. Raimundo parece incansable y colabora en las Cortes de Monzón de 1236, intercede en favor de Jaime I para que no se le excomulgue (1237), favorece la dimisión del obispo de Tortosa y los nombramientos de los obispos de Huesca y Mallorca (reconquistada recientemente); también participa en actividades jurídicas: ejercer de juez o asesor en procesos de herejía y nulidades matrimoniales.

— Tercer Superior General de los dominicos

En 1238, el capítulo general de su orden le confía la revisión de sus Constituciones y en 1239 es elegido tercer general de la orden de los dominicos, sucediendo a Jordano de Sajonia. En ese puesto visita los principales conventos y obtiene bulas papales para el desarrollo de la Orden y la integración de la rama femenina dentro de los dominicos.

En 1240 dimite tras un breve pero intenso período de gobierno, regresando al Convento de Santa Catalina de Barcelona, donde ejerce como inquisidor del Reino y asesor jurídico. Es, además, confesor y consejero del rey Jaime I.

— Pastor y misionero

Raimundo de Peñafort desempeñó una importante acción pastoral y misionera. Fundó un Studium o escuela de lengua árabe en Túnez (1245) y en Murcia (1266) para facilitar la conversión de los musulmanes.

Solicitó a Santo Tomás de Aquino, también dominico, la redacción de un manual apologético, conocido como Summa contra gentiles (1259 - 1261), cuyo fin principal era el de proporcionar argumentos racionales y filosóficos a los predicadores para convertir a judíos y árabes.

— Autor prolífico

Además, es autor de una Summa Iuris Canonici (escrita aproximadamente entre 1218 y 1221), de las Dubitalia cum responsionibus ad quaedam ad Pontificem (primera mitad S. XIII) y de pequeños tratados sobre afinidades y consanguinidades matrimoniales, de casos jurídicos (Summa de casibus poenitentiae) y compilaciones de las Decretales para el uso de los dominicos.

— Muerte y santidad

Falleció el día 6 de enero de 1275 en la ciudad de Barcelona, a los 95 ó 100 años. Se le atribuyen milagros y hechos extraordinarios, de entre los cuales destaca la utilización de su capa como embarcación para llegar a Barcelona desde Sóller. El Concilio de Tarragona de 1279 solicitó su canonización, que aconteció en 1601 por el Papa Clemente VIII, previa beatificación en 1542 por Pablo III.

Su festividad se introdujo en 1671 en el santoral católico para el día 23 de enero, siendo desplazada al 7 de enero (día posterior a su muerte) en 1969.

Sus restos mortales fueron depositados en el Convento de Santa Catalina; en 1838 fueron trasladados a la Catedral de Barcelona. Ocupan la capilla actual desde 1879.

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