martes, 28 de febrero de 2017

El rito de la ceniza, por Casiano Floristán


El carnaval es un tiempo de regocijo y de inconformismo que surgió en la Edad Media para cristianizar los licenciosos "lupercales" romanos. Durante unos días, año tras año, se permitían toda clase de bromas, imitaciones y críticas, antes de comenzar la cuaresma mediante la imposición de la ceniza, uno de los ritos religiosos más arraigados en nuestro pueblo.

Durante los carnavales brillan las caretas y los disfraces, que ocultan gozosa y momentáneamente la dureza de la vida. Al recobrar el miércoles de ceniza los vestidos ordinarios, la cara descubierta y la frente alzada, se vuelve a mostrar lo que de verdad es el ser humano.

El claroscuro de la ceniza

La ceniza -que etimológicamente significa polvo- es residuo purificado de una combustión, lo que queda al extinguirse el fuego. Ampliamente usada en las religiones antiguas, se asocia a la culpa y a la caducidad, al luto y a la penitencia.

Simboliza la amenaza constante que tiene el ser humano de retornar a la tierra. Para los griegos, egipcios, árabes y tribus primitivas, esparcir ceniza en la cabeza era un gesto de luto y de humildad. Los yoguis hindúes cubren su cuerpo de ceniza para expresar su renuncia al mundo. En las culturas antiguas, la ceniza es símbolo de muerte y de remordimiento.

Al mismo tiempo la ceniza es un "resto", es decir, algo que parece un final y en realidad es un comienzo, dados los rescoldos que la acompañan. Según la mitología primitiva, de la ceniza se alza el ave fénix a una nueva vida. Es señal de nacimiento y de resurrección.

En la tradición bíblica, la ceniza significa lo mismo que el polvo, a saber, pecado y fragilidad, ya que mancha, es perecedera y no tiene valor. Al mismo tiempo recuerda la pequeñez de la criatura frente a Dios. Se relaciona, de un lado, con el polvo; de otro, con el fuego y la llama. Es, pues, signo de aflicción, penitencia, calor y esperanza.

Cenizas son asimismo los restos últimos del cuerpo humano incinerado que se guardan en una urna, se entierran en un cementerio o en un jardín junto a un árbol, se esparcen sobre la olas del mar o se lanzan a los cuatro vientos. En todo caso siempre se respetan o se honran. Son "restos mortales" sagrados.

"Dios formó al hombre del polvo de la tierra" -dice el Génesis mediante una parábola grandiosa-, y gracias al soplo divino se convirtió en un ser viviente. Hasta la reforma litúrgica del Vaticano II decía el sacerdote al penitente en la imposición de la ceniza: "Acuérdate de que eres polvo y en polvo te convertirás" (Gén 3,19).

Después del Concilio se privilegian la conversión y la renovación cuaresmal, con esta fórmula: "Conviértete y cree en el evangelio" (Mc 1,15).

Recibida en la cabeza como duelo y penitencia es, pues, imagen de la fugacidad de la vida, reconocimiento público de la condición pecadora del ser humano y exhortación a la conversión. Los primitivos penitentes se ponían ceniza en sus cabezas para indicar públicamente que eran pecadores. La ceniza mancha, aunque es más liviana y menos pegajosa que el barro y el limo. Es símbolo de muerte e inicio de nueva vida. Dios saca vida de las cenizas y de la tierra.

Los cristianos introdujeron en sus ritos penitenciales el gesto de la ceniza. En los s. IV y V la recibían en sus cabezas los "penitentes públicos", aquellos que habían roto con la comunión eclesial por ser culpables de pecados graves, como el homicidio, la idolatría y el adulterio. Desde el s. VI, el rito de la ceniza del miércoles anterior al primer domingo de la cuaresma inaugura este tiempo de conversión. En el s. XI el papa Urbano II extendió su uso a todos los fieles del mundo.

La ceniza, que en principio es polvo o signo de lo transitorio, se convierte en comienzo de trascendencia. La cuaresma empieza para los cristianos con la ceniza de la conversión y acaba con la luz pascual renovadora.

Condición terrena

El número cuarenta, del que procede la palabra cuaresma, significa en algunas religiones un periodo de retiro para favorecer la experiencia de Dios y la comunión con los hermanos.

En la Biblia es retiro en el desierto como tiempo de prueba y de tentaciones, en el que los deseos oscuros de acaparar riquezas y poderes deben perecer, para dar lugar a una criatura renovada, transfigurada por la luz de la razón y la gloria de Dios.

En las cuarentenas bíblicas hay una lucha entre hambre y saciedad, riquezas y generosidad, poder y servicio, cenizas y purificaciones, tinieblas y luz, guerra y paz, ídolos de muerte y Dios de vida. El creyente pone a prueba la llamada de Dios o su vocación de cara a un compromiso de renovación en la paz, solidaridad y justicia. Recuerda al mismo tiempo la condición terrena del hombre pecador, asediado por mil preocupaciones y tentaciones.

El carnaval y la ceniza reflejan respectivamente la exaltación de lo lúdico y la pesadumbre del sufrimiento, ingredientes que componen la vida popular, por no decir la vida a secas. Cuando se apagan los carnavales, empieza la cuaresma con el "miércoles de ceniza".

Sobre el autor:
CASIANO FLORISTÁN, Profesor emérito de Teología Práctica de la Universidad Pontificia de Salamanca, España.

+ SOBRE EL MIÉRCOLES DE CENIZA

11 cosas que conviene saber para el Miércoles de Ceniza


Al acercarse la Cuaresma, el tiempo de preparación para la Pascua, recordamos algunas cosas esenciales que todo católico debe saber para poder vivir intensamente este tiempo.

1.- ¿Qué es el Miércoles de Ceniza?
Es el primer día de la Cuaresma, es decir, de los 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.

El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano. En este se explica que al término de la Misa, se bendice e impone la ceniza hecha de los ramos de olivo bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior.

2.- ¿Cómo nace la tradición de imponer las cenizas?
La tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva. Por aquel entonces las personas se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo.

La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años después de Cristo y a partir del siglo XI la Iglesia de Roma impone las cenizas al inicio de este tiempo.

3.- ¿Por qué se impone la ceniza?
La ceniza es un símbolo. Su función está descrita en un importante documento de la Iglesia, más precisamente en el artículo 125 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia:

“El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las Cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”.

4. ¿Qué simbolizan y qué recuerdan las cenizas?
La palabra ceniza, que proviene del latín "cinis", representa el producto de la combustión de algo por el fuego. Esta adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia.

La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gn 2,7); "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).

5.- ¿Cómo se hace la ceniza?
Para la ceremonia se deben quemar los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Estas son rociadas con agua bendita y luego aromatizadas con incienso.

6.- ¿Cómo se impone la ceniza?
Este acto tiene lugar en la Misa al término de la homilía y está permitido que los laicos ayuden al sacerdote. Las cenizas son impuestas en la frente, haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro dice las palabras bíblicas: «Polvo eres y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el Evangelio».

7.- ¿Qué hacer cuando no hay sacerdote?
Cuando no hay sacerdote la impartición de cenizas puede realizarse sin Misa, de forma extraordinaria. Sin embargo, es recomendable que al acto se preceda por una liturgia de la palabra.

Es importante recordar que la bendición de las cenizas solo puede realizarla sacerdote o diácono.

8.- ¿A quién se puede imponer la ceniza?
Puede recibir este sacramental cualquier persona, incluso no católica. Como especifica el Catecismo (1670 ss.) los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo como sí lo hacen los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia estos «preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella».

9.- ¿Es obligatoria la imposición de las cenizas?
El Miércoles de Ceniza no es día de precepto y por lo tanto no es obligatoria. No obstante, ese día concurre una gran cantidad de personas a la Santa Misa, algo que siempre es recomendable.

10.- ¿Cuánto tiempo hay que tener la ceniza en la frente?
Cuanto uno desee. No existe un tiempo determinado.

11.- ¿Es obligatorio el ayuno y la abstinencia?
El Miércoles de Ceniza es obligatorio el ayuno y abstinencia, como en el Viernes Santo, para los mayores de 18 años y menores de 60. Fuera de esos límites es opcional. Ese día los fieles pueden tener una comida “fuerte” una sola vez.

La abstinencia de comer carne es obligatoria desde los 14 años. Todos los viernes de Cuaresma también son de abstinencia obligatoria. Los demás viernes del año también, aunque según el país puede sustituirse por otro tipo de mortificación u ofrecimiento como el rezo del rosario.

Fuente: religionenlibertad.com

Del miércoles de ceniza: breve reseña histórica, por Luis Antequera


Lo primero que se ha de decir cuando del Miércoles de Ceniza se habla es que se trata de una de las fiestas móviles existentes en la liturgia de la Iglesia, dependiente de la fecha en la que quede emplazado el Domingo de Resurrección.

Esto dicho, el Miércoles de Ceniza marca el comienzo de la cuaresma, y en consecuencia, tiene lugar cuarenta días antes del día en que da comienzo la Pascua cristiana o Semana Santa, esto es, el Domingo de Ramos.

Cuarenta días contabilizados al modo judío, es decir, incluyendo en el cómputo tanto el día de inicio como el de consumación, lo que en términos actuales significa en realidad 39, de parecida manera a como Jesús resucita al tercer día siendo así que es crucificado un viernes y resucita un domingo. Hechas todas estas premisas, cae el miércoles de ceniza entre el 4 de febrero el año que más temprano, y el 10 de marzo el año que más tarde.

Consiste el ceremonial en la imposición sobre la frente de unas cenizas que son el resultado de la quema de los ramos de la Semana Santa del año anterior, rociadas con agua bendita y luego sahumadas con incienso y acompañada de unas palabras que actualmente son “conviértete y cree en el Evangelio”, tomadas del Evangelio de Marcos:

“Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; 
y proclamaba la Buena Nueva de Dios: 
‘El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; 
convertíos y creed en la Buena Nueva’” 
(Mc. 1,15).

Aunque tradicionalmente fueron “recuerda, hombre, que polvo eres y en polvo te convertirás”, procedentes del libro del Génesis:

“Con el sudor de tu rostro comerás el  pan, 
hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. 
Porque eres polvo y al polvo tornarás” 
(Gn. 3,19).

Y es también día tanto de ayuno como de abstinencia. Un ayuno y una abstinencia que forman parte de las escasas imposiciones alimenticias del cristianismo, bastante excepcionales por comparación a las que imponen las otras dos religiones monoteístas, judaísmo e islam.

La ceniza no es un elemento desconocido a la liturgia judía. Buena prueba de ello son las alusiones que recoge el Antiguo Testamento, concretamente en el libro de Daniel donde la vemos relacionada con el ayuno:

“El año primero de Darío, hijo de Asuero, de estirpe meda y rey del imperio de los caldeos, el año primero de su reinado, yo, Daniel, me puse a investigar en las Escrituras sobre los setenta años que, según la palabra de Yahvé dirigida al profeta Jeremías, debía durar la ruina de Jerusalén. Me dirigí hacia el Señor Dios, implorándole con oraciones y súplicas, con ayuno, saco y ceniza” (Dn. 9, 1-3).

Y también éste del libro de Jonás:

“Por segunda vez Yahvé habló a Jonás, diciéndole: ‘Prepárate y vete a Nínive, la metrópoli, para anunciarle el mensaje que yo te comunique’ Jonás se preparó y marchó a Nínive, de acuerdo con la orden de Yahvé. Nínive era una gran metrópoli, con un recorrido de tres días. Jonás comenzó a atravesar la ciudad y caminó un día entero proclamando: ‘En el plazo de cuarenta días Nínive será destruida’. Los ninivitas creyeron en Dios, organizaron un ayuno y grandes y pequeños se vistieron de saco. El anuncio llegó hasta el rey de Nínive, que se bajó del trono, se quitó su manto, se cubrió de saco y se sentó en la ceniza” (Jn. 3, 1-6).

En el que una vez más la vemos relacionada con el ayuno y no sólo con el ayuno, sino con el plazo de cuarenta días, en este caso los que restan para que Nínive sea destruída.

De que la práctica estaba vigente en tiempos de Jesús da buena cuenta esta referencia en el Evangelio de Mateo, donde el Nazareno hace esta advertencia:

“¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! 
Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros 
que se han hecho en vosotras, 
tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido” 
(Mt. 11, 21)

Existen menciones muy antiguas al ritual de la ceniza en la literatura paleocristiana. Está desde luego en las primeras copias existentes del Sacramentario Gregoriano, del s. VIII. Y la recoge también el abad benedictino inglés Aelfrico de Eynsham (955-1010 o 1022), importante escritor que escribió mucho sobre las prácticas de la iglesia, en cuya obra “Vida de santos” nos cuenta:

“Leemos en ambos libros en la Antigua Ley y en la Nueva que los hombres que se arrepentían de sus pecados se cubrían a sí mismos con cenizas y vestían sus cuerpos con cilicio. Ahora hagamos este poco al comienzo de nuestra Cuaresma, que rociemos cenizas sobre nuestras cabezas para denotar que debemos arrepentirnos de nuestros pecados durante el ayuno cuaresmal”.

Fuente: religionenlibertad.com

MIÉRCOLES DE CENIZA (Lecturas)

Joel 2,12-18
Salmo 50: “Misericordia, Señor: hemos pecado”
2 Corintios 5,20–6,2
Mateo 6,1-6.16-18

Joel 2,12-18

Ahora, oráculo del Señor, convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas.» Quizá se arrepienta y nos deje todavía su bendición, la ofrenda, la libación para el Señor, vuestro Dios. Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión. Congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos. Congregad a muchachos y niños de pecho. Salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: «Perdona, Señor, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio, no la dominen los gentiles; no se diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios? El Señor tenga celos por su tierra, y perdone a su pueblo.

Salmo 50:  Misericordia, Señor: hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
R. Misericordia, Señor: hemos pecado

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
R. Misericordia, Señor: hemos pecado

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
R. Misericordia, Señor: hemos pecado

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso. Señor,
me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
R. Misericordia, Señor: hemos pecado

2 Corintios 5,20–6,2

Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: «En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda»; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.

Mateo 6,1-6.16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensara.»

SOBRE EL MIÉRCOLES DE CENIZA  

lunes, 27 de febrero de 2017

LUNES DE LA OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año impar (Lecturas)

Eclesiástico 17,20-28
Salmo 31,1-2.5.6.7
Alegraos, justos, y gozad con el Señor
Marcos 10,17-27

Eclesiástico 17,20-28

A los que se arrepienten Dios los deja volver y reanima a los que pierden la paciencia. Vuelve al Señor, abandona el pecado, suplica en su presencia y disminuye tus faltas; retorna al Altísimo, aléjate de la injusticia y detesta de corazón la idolatría. En el Abismo, ¿quién alaba al Señor, como los vivos, que le dan gracias? El muerto, como si no existiera, deja de alabarlo, el que está vivo y sano alaba al Señor. ¡Qué grande es la misericordia del Señor, y su perdón para los que vuelven a él!

Salmo 31,1-2.5.6.7:
Alegraos, justos, y gozad con el Señor

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.
R. Alegraos, justos, y gozad con el Señor

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: "Confesaré al Señor mi culpa",
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.
R. Alegraos, justos, y gozad con el Señor

Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará.
R. Alegraos, justos, y gozad con el Señor

Tú eres mi refugio, me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación.
R. Alegraos, justos, y gozad con el Señor

Marcos 10,17-27

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre." Él replicó: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño." Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: "Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dales el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, luego sígueme." A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!" Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: "Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios." Ellos se espantaron y comentaban: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?" Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo."

Salmo (32) 31,1-2.5.6.7: Dichoso el que está absuelto de su culpa

Viernes de la 5 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Lunes de la 8 Semana del Tiempo Ordinario Año I

Salmo (32) 31,1-2.5.6.7
R. Dichoso el que está absuelto de su culpa

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.
R. Dichoso el que está absuelto de su culpa

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa,»
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.
R. Dichoso el que está absuelto de su culpa

Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará.
R. Dichoso el que está absuelto de su culpa

Tú eres mi refugio, me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación.
R. Dichoso el que está absuelto de su culpa

SOBRE EL SALMO 32 (21)  

Marcos 10,17-30: "¿Qué haré para heredar la vida eterna?"

Marcos 10,17-30
Lunes de la 8 Semana del Tiempo Ordinario, Año I (10,17-27)
Domingo de la 28 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo B

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:
«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó:
«¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»
Él replicó:
«Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo:
«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego síguerne.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
«¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Ellos se espantaron y comentaban:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando. y les dijo:
«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»
Pedro se puso a decirle:
«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo:
«Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna.»

SOBRE EL MISMO TEMA:
Heredar la vida eterna
por Mons. Francisco González, SF. 

domingo, 26 de febrero de 2017

Mateo 6,24-34: "No podéis servir a Dios y al dinero"

Mateo 6,24-34
Domingo de la 8 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo A
Sábado de la 11 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y yo os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos."

SOBRE EL MISMO TEMA:
Imágenes del Evangelio:

sábado, 25 de febrero de 2017

1 Corintios 4,1-5: El juicio reservado a Jesucristo

Domingo de la 8 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo A

El juicio reservado a Cristo
4:1 Los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
4:2 Ahora bien, lo que se pide a un administrador es que sea fiel.
4:3 En cuanto a mí, poco me importa que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo mismo me juzgo.
4:4 Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor.
4:5 Por eso, no hagan juicios prematuros. Dejen que venga el Señor: él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces, cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.

SALMO 62 (61)

SALMO 62 (61)

Sólo Dios es mi roca y mi salvación
62:1 Del maestro de coro. Al estilo de Iedutún. Salmo de David.

Seguridad del que confía en el Señor
62:2 Sólo en Dios descansa mi alma,
de él me viene la salvación.
62:3 Sólo él es mi Roca salvadora,
él es mi baluarte: nunca vacilaré.
62:4 ¿Hasta cuándo se ensañarán con un hombre
para derribarlo entre todos,
como si fuera un muro inclinado
o un cerco que está por derrumbarse?
62:5 Sólo piensan en menoscabar mi dignidad
y se complacen en la mentira;
bendicen con la boca
y maldicen con el corazón.
62:6 Sólo en Dios descansa mi alma,
de él me viene la esperanza.
62:7 Sólo él es mi Roca salvadora,
él es mi baluarte: nunca vacilaré.
62:8 Mi salvación y mi gloria
están en Dios:
él es mi Roca firme,
en Dios está mi refugio.

Exhortación a la confianza en Dios
62:9 Confíen en Dios constantemente,
ustedes, que son su pueblo;
desahoguen en él su corazón,
porque Dios es nuestro refugio.
62:10 Los hombres no son más que un soplo,
los poderosos son sólo una ficción:
puestos todos juntos en una balanza,
pesarían menos que el viento.
62:11 No se fíen de la violencia,
ni se ilusionen con lo robado;
aunque se acrecienten las riquezas,
no pongan el corazón en ellas.
62:12 Dios ha dicho una cosa,
dos cosas yo escuché:
que el poder pertenece a Dios,
62:13 y a ti, Señor, la misericordia.
Porque tú retribuyes a cada uno
según sus acciones.

SOBRE EL SALMO 62 (61):
En la liturgia de la Iglesia:
61,2-3.6-7.8-9ab  
Biblia en imágenes: 

DOMINGO DE LA 8 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A (Lecturas)

Isaías 49,14-15
Salmo 61,2-3.6-7.8-9ab
Descansa sólo en Dios, alma mía
1 Corintios 4,1-5
Mateo 6,24-34

Isaías 49,14-15

Sión decía: "Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado." ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.

Salmo 61,2-3.6-7.8-9ab:
Descansa sólo en Dios, alma mía

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación;
mi alcázar: no vacilaré.
R. Descansa sólo en Dios, alma mía

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.
R. Descansa sólo en Dios, alma mía

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.
Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón.
R. Descansa sólo en Dios, alma mía

1 Corintios 4,1-5

Hermanos: Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador, lo que se busca es que sea fiel. Para mí, lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas. La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor. Así, pues, no juzguéis antes de tiempo: dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá la alabanza de Dios.

Mateo 6,24-34

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos."

Salmo 61,2-3.6-7.8-9ab: Descansa sólo en Dios, alma mía

Domingo de la 8 Semana del Tiempo Ordinario, ciclo A

Salmo 61,2-3.6-7.8-9ab
Descansa sólo en Dios, alma mía

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación;
mi alcázar: no vacilaré.
R. Descansa sólo en Dios, alma mía

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.
R. Descansa sólo en Dios, alma mía

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.
Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón.
R. Descansa sólo en Dios, alma mía

SOBRE EL SALMO 62 (61)  

Isaías 49,14-15: Reconstrucción de Sión

Isaías 49,14-15
Domingo de la 8 Semana del Tiempo Ordinario, ciclo A

Sión decía: "Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado." ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.

viernes, 24 de febrero de 2017

VIERNES DE LA SÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (lecturas)

Eclesiástico 6,5-17
Salmo 118: Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos
Marcos 10,1-12

Eclesiástico 6,5-17

Una voz suave aumenta los amigos, unos labios amables aumentan los saludos. Sean muchos los que te saludan, pero confidente, uno entre mil; si adquieres un amigo, hazlo con tiento, no te fíes en seguida de él; porque hay amigos de un momento que no duran en tiempo de peligro; hay amigos que se vuelven enemigos y te afrentan descubriendo tus riñas; hay amigos que acompañan en la mesa y no aparecen a la hora de la desgracia; cuando te va bien, están contigo, cuando te va mal, huyen de ti; si te alcanza la desgracia, cambian de actitud y se esconden de tu vista. Apártate de tu enemigo y sé cauto con tu amigo. Al amigo fiel tenlo por amigo, el que lo encuentra encuentra un tesoro; un amigo fiel no tiene precio ni se puede pagar su valor; un amigo fiel es un talismán, el que teme a Dios lo alcanza; su camarada será como él, y sus acciones como su fama.

Salmo 118: Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Bendito eres, Señor,
enséñame tus leyes.
R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Tu voluntad es mi delicia,
no olvidaré tus palabras.
R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu voluntad.
R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Instrúyeme en el camino de tus decretos,
y meditaré tus maravillas.
R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón.
R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Guíame por la senda de tus mandatos,
porque ella es mi gozo.
R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Marcos 10,1-12

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba. Se acercaron unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?" Él les replicó: "¿Qué os ha mandado Moisés?" Contestaron: "Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio." Jesús les dijo: "Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandorá el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne." De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: "Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio."

Marcos 10,1-12: El matrimonio y el divorcio

Marcos 10,1-12
Viernes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba. Se acercaron unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?" Él les replicó: "¿Qué os ha mandado Moisés?" Contestaron: "Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio." Jesús les dijo: "Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandorá el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne." De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre."En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: "Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio."

SOBRE EL MISMO TEMA:  
Jesús no se deja liar por la casuística de teólogos iluminados

Evangelio en imágenes:

jueves, 23 de febrero de 2017

Marcos 9,41-50: La gravedad del escándalo

Marcos 9,41-50
Jueves de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la sazonaréis? Que no falte entre vosotros la sal, y vivid en paz unos con otros."

SOBRE EL MISMO TEMA:
La relación con los pequeños y excluidos 
¿Qué es el escándalo?
Evangelio en imágenes: 















Marcos 9,41-50: ¿Qué es el escándalo?, por el papa Francisco

Marcos 9,41-50  

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manosa la ugehennan al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”. Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros».

— Comentario por el papa Francisco
"¿Qué es el escándalo?"

¿Qué es el escándalo? Es la doble vida, proponer una cosa y hacer la contraria, explica el Papa
Francisco.

El Evangelio de hoy usa expresiones muy fuertes de Jesús contra el "escándalo". "Si tu mano te hace pecar, córtatela". "Si tu ojo te hace pecar, arráncatelo". Ahí el Evangelio condena con fuerza también el "escándalo a los pequeños".

El papa Francisco ha explicado que "los pequeños" son aquí los justos, “aquellos que confían en el Señor, o que sencillamente creen en el Señor”.

“¿Qué cosa es el escándalo? El escándalo es decir una cosa y hacer otra; es la doble vida. Yo soy muy católico, yo voy siempre a Misa, pertenezco a esta asociación y a esta otra; pero mi vida no es cristiana, no pago lo justo a mis empleados, exploto a la gente, soy sucio en los negocios, hago blanqueo de dinero… doble vida. Y tantos católicos son así. Y escandalizan. Cuántas veces hemos oído  – todos nosotros, en el barrio y en otras partes  – ‘pero, para ser católico como aquel, es mejor ser ateo’. Ese es el escándalo. Te destruye. Te derriba".

"Y esto sucede todos los días. Basta ver el telediario o leer los periódicos. En los periódicos hay tantos escándalos, y también está la gran publicidad de los escándalos. Y con los escándalos se destruye”.

Francisco ofreció el ejemplo de una empresa importante que estaba a punto de la quiebra. Las autoridades querían evitar una huelga justa, que no habría hecho bien, y querían hablar con las autoridades de la compañía. Los trabajadores, además, no tenían dinero para sus necesidades básicas porque no recibían el sueldo. Y el responsable, un católico, estaba de vacaciones de invierno en una playa de Oriente Medio, y la gente se enteró aunque la noticia no salió en los periódicos. “Estos son los escándalos”, dijo Francisco.

“Jesús dice sobre los que escandalizan, sin decir la palabra escándalo, pero se entiende: ‘Tú llegarás al Cielo y llamarás a la puerta y: ‘¡Soy yo, Señor!’ – ‘Sí, ¿no te acuerdas? Yo iba a la iglesia, estaba cerca de ti, pertenecía a tal asociación, hago esto… ¿no te acuerdas de todas las ofrendas que hice?’ – ‘Sí, recuerdo. Las ofrendas, aquellas las recuerdo: todas sucias. Todas robadas a los pobres. No te conozco’. Aquella será la respuesta de Jesús a estos escandalosos que tienen doble vida”.

La doble vida se produce por seguir las pasiones del corazón, los pecados capitales que son las heridas del pecado original, señaló. "Esconder las pasiones, pero seguirlas, denunció el Papa. Y precisamente la primera Lectura exhorta a no secundarlas y a no confiar en las riquezas, no decir: “Me basto a mí mismo”.

Francisco invitó a no retardar la conversión: "A todos nosotros, a cada uno de nosotros, nos hará bien pensar si hay algo de doble vida en nosotros, aparecer justos, parecer buenos creyentes, buenos católicos, pero por debajo hacer otra cosa; si hay algo de doble vida, si hay una confianza excesiva: ‘Pero, sí, el Señor después me perdonará todo, y yo sigo…’. Si hay algo que decir: ‘Sí, esto no va bien, me convertiré, pero hoy no: mañana’. Pensemos en esto. Y aprovechemos la Palabra del Señor y pensemos que el Señor en esto es muy duro. El escándalo destruye”.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Marcos 9,41-50: La relación con los pequeños y excluidos

Marcos 9,41-50 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la gehenna. Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la gehenna, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros».

— Comentario por la Orden Carmelita

El evangelio de hoy nos presenta algunos consejos de Jesús sobre la relación de los adultos con los pequeños y excluidos. En aquel tiempo, mucha gente era excluida y marginada. No podía participar. Muchos perdían la fe. El texto que vamos a meditar tiene algunas afirmaciones extrañas que si se toman al pie de la letra causan perplejidad en la gente.

• Marcos 9,41: Un vaso de agua es recompensado

Dos pensamientos:

a) “Cualquier que os dé un vaso de agua”: Jesús está yendo a Jerusalén para entregar su vida. ¡Gesto de gran entrega! Pero no olvida los gestos pequeños de entrega del diario vivir: un vaso de agua, una acogida, una limosna, tantos gestos. Quien desprecia el ladrillo, ¡no construye nunca una casa!

b) “Porque sois de Cristo”: Jesús se identifica con nosotros que queremos pertenecer a El. Esto significa que, para El, tenemos mucho valor.

• Marcos 9,42: Escándalo para los pequeños

"Escándalo", literalmente, es la piedra por el camino; es aquello que desvía a una persona del buen camino. Escandalizar a los pequeños es ser motivo por el cual los pequeños se desvían del camino y pierden la fe en Dios. Quien hace esto recibe la siguiente sentencia: “¡Al cuello una piedra de molino y ser echado al mar!”

¿Por qué tanta severidad? Jesús se identifica con los pequeños (Mt 25,40.45). ¡Quien hace algo a ellos, lo hace a Jesús! Hoy, en el mundo entero, los pequeños, los pobres, muchos de ellos se están yendo de las iglesias tradicionales.

Cada año, solamente en América Latina, casi unos tres millones de personas migran hacia otras iglesias. ¡No consiguen creer en lo que profesamos en nuestra iglesia! ¿Por qué será? ¿Hasta dónde tenemos la culpa? ¿Merecemos al cuello la piedra de molino?

• Marcos 9,43-48: Cortar la mano y el pie, arrancar el ojo

Jesús manda a la persona que se arranque la mano, el pie y el ojo, en caso de que fueran motivo de escándalo. Dice: “Es mejor entrar en la vida o en el Reino con un pie (mano, ojo) que entrar en el infierno con dos pies (manos, ojos)”.

Estas frases significan que una persona tiene que ser radical en la opción por Dios y por el Evangelio. La expresión ”gehena (infierno) donde su gusano no muere y el fuego no se apaga”, es una imagen para indicar la situación de la persona que queda sin Dios. La gehena era el nombre de un valle cerca de Jerusalén, donde se tiraba la basura de la ciudad y donde siempre había un fuego que quemaba la basura. Este lugar era nauseabundo y para la gente era símbolo de la situación de una persona que dejaba de participar en el Reino de Dios.

• Marcos 9,49-50: Sal y Paz

Estos dos versículos ayudan a entender las palabras severas sobre el escándalo. Jesús dice: “¡Tened sal en vosotros y tened paz unos con otros!”

Una comunidad en la cual se vive en paz, unos con otros, es como un poco de sal que da gusto a toda la comida. La convivencia pacífica y fraterna en la comunidad es la sal que da gusto a la vida del la gente en el barrio. Es un signo del Reino, una revelación de la Buena Noticia de Dios. ¿Estamos siendo sal? Sal que no da gusto, ¡no sirve para nada!

— Jesús acoge y defiende la vida de los pequeños

Varias veces, Jesús insiste en la acogida que hay que dar a los pequeños. “Quien acoge a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me acoge” (Mc 9,37). Quien da un vaso de agua a uno de estos pequeños no perderá su recompensa (Mt 10,42). El pide que no se desprecien los pequeños (Mt 18,10). Y en el juicio final los justos serán recibidos porque dieron de comer “a uno de estos pequeñuelos” (Mt 25,40).

Si Jesús insiste tanto en la acogida que hay que dar a los pequeños, es porque había mucha gente pequeña ¡que no era acogida! De hecho, muchas mujeres, muchos niños no contaban (Mt 14,21; 15,38), eran despreciados (Mt 18,10) y silenciados (Mt 21,15-16).

Hasta los apóstoles impedían que llegasen cerca de Jesús (Mt 19,13; Mc 10,13-14). En nombre de la ley de Dios, mal interpretada por las autoridades de la época, mucha buena gente era excluida. En vez de acoger a los excluidos, la ley era usada para legitimar la exclusión.

En los evangelios, la expresión “pequeños” (en griego se dice elachistoi, mikroi o nepioi), a veces indica “niños”, otras veces, indica los sectores excluidos de la sociedad. No es fácil discernir.

A veces lo que es “pequeño” en un evangelio, es “niños” en otro. Porque los niños pertenecían a la categoría de los “pequeños”, de los excluidos. Además de esto, no siempre es fácil discernir entre lo que viene del tiempo de Jesús y lo que viene del tiempo de las comunidades para las cuales los evangelios fueron escritos. Aún así, lo que resulta claro es el contexto de exclusión que estaba presente en la época y la imagen que las primeras comunidades conservaron de Jesús: Jesús se pone del lado de los pequeños, de los excluidos, y asume su defensa.

Para la reflexión personal

• En nuestra sociedad y en nuestra comunidad, ¿quiénes son hoy los pequeños y los excluidos? ¿Cómo está siendo la acogida que les damos?
• “Cuerda al cuello”. Mi comportamiento ¿merece una cuerda o una cuerdecilla al cuello? ¿Y el comportamiento de nuestra comunidad: qué se merece?

Jueves de la 7ª Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Eclesiástico 5,1-10
Salmo 1: Dichoso el hombre 
que ha puesto su confianza en el Señor
Marcos 9,41-50

Eclesiástico 5,1-10

No confíes en tus riquezas, ni digas: «Con esto me basta». No sigas tu instinto y tu fuerza, secundando las pasiones de tu corazón. Y no digas: «Quién puede dominarme?», o bien: «Quién logrará someterme por lo que he hecho?», porque el Señor ciertamente te castigará. No digas: «He pecado, y ¿qué me ha pasado?», porque el Señor sabe esperar. Del perdón no te sientas tan seguro, mientras acumulas pecado tras pecado. Y no digas: «Es grande su compasión, me perdonará mis muchos pecados», porque él tiene compasión y cólera, y su ira recae sobre los malvados. No tardes en convertirte al Señor, ni lo dejes de un día para otro, porque de repente la ira del Señor se enciende, y el día del castigo perecerás. No confíes en riquezas injustas, porque de nada te servirán el día de la desgracia.

Salmo 1: Dichoso el hombre 
que ha puesto su confianza en el Señor

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los Cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
R. Dichoso el hombre 
que ha puesto su confianza en el Señor

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
R. Dichoso el hombre 
que ha puesto su confianza en el Señor

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.
R. Dichoso el hombre 
que ha puesto su confianza en el Señor

Marcos 9,41-50

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manosa la ugehennan al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”. Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros».

Mateo 16,13-23: Profesión de fe de Pedro

Mateo 16,13-27
22 de febrero: Fiesta de San Pedro Cátedra (Mt 16,13-19)
Solemnidad de San Pedro y San Pablo (Mt 16,13-19)
Domingo de la 21 Semana del Tiempo Ordinario A (Mt 16,13-20)

Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos:
— ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?
Ellos dijeron:
— Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.
Díceles él:
— Y vosotros ¿quién decís que soy yo?
Simón Pedro contestó:
— Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.
Replicando Jesús le dijo:
— Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo:
— ¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!
Pero él, volviéndose, dijo a Pedro:
— ¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!

SOBRE EL MISMO TEMA:
por Camilo Valverde
por M. Dolors Gaja, MN
por Orden Carmelitana

Imágenes del Evangelio:
















Jesús señala a Pedro el camino de la cruz

22 de febrero: FIESTA DE LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO (Lecturas)

1 Pedro 5,1-4
Salmo 22: El Señor es mi pastor, nada me falta
Mateo 16,13-19

1 Pedro 5,1-4

Queridos hermanos: A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

Salmo 22: El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor,nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Mateo 16,13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo."

martes, 21 de febrero de 2017

DIRECCIÓN ESPIRITUAL: "Para dirigir en el camino de la santidad hace falta ya tener un camino recorrido para ser ayuda y no freno"

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Francisco explica por qué improvisa tanto en las homilías

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Marcos 9,30-37: Segundo anuncio de la Pasión. La verdadera grandeza

Marcos 9,30-37
Martes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, año III
Domingo de la 25 Semana del Tiempo Ordinario, Año B

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se entera se, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

SOBRE EL MISMO TEMA:  
La "santa vergüenza" ante la tentación de la ambición
Trepadores en la Iglesia
Imágenes del Evangelio:

La "santa vergüenza" ante la tentación de la ambición, por el papa Francisco

MARTES DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I
Comentario por el papa Francisco
“Santa vergüenza” ante la tentación de la ambición

La primera lectura indica que quien quiere servir al Señor, debe prepararse para hacer frente a “la tentación de no cumplir la misión. Y añadió que también Jesús fue tentado: tres veces por el diablo en el desierto y después por Pedro, cuando les reveló su muerte.

La otra tentación de la que habla el Evangelio del día es que los discípulos van discutiendo por el camino sobre quién de ellos es el más grande y cuando Jesús les pregunta de qué estaban hablando ellos callan, porque se avergüenzan.

“Era gente buena –señala Francisco– que quería seguir al Señor. Pero no sabían que el camino del servicio al Señor no era tan fácil, no era como entrar en una institución o una asociación de beneficencia para hacer el bien: no, es otra cosa”.

Además, señala Francisco, tenían “la tentación de la mundanidad: desde el momento en que la Iglesia es Iglesia hasta hoy, esto ha sucedido, sucede y sucederá”. Como en las parroquias cuando se discute: ‘Yo quiero ser presidente de esta asociación, subir un poco’, ‘¿Quién es el más grande, aquí? ¿Quién es el más grande en esta parroquia? No, yo soy más importante que aquel, y aquel otro no, porque ha hecho aquella cosa…’, y de ahí la cadena de los pecados”.

“Algunas veces nosotros los sacerdotes lo decimos con vergüenza en los presbiterios: ‘Yo querría aquella parroquia…’ – ‘Pero el Señor está aquí…’ – ‘pero yo querría aquella…’. Lo mismo. No es el camino del Señor, sino el camino de la vanidad, de la mundanidad”.

El Santo Padre invitó que se rece al Señor pidiendo “la gracia de avergonzarnos, cuando nos encontramos en estas situaciones”.

Jesús sentado junto a ellos –explica Francisco– les recuerda que “si uno quiere ser el primero, deberá ser el último y el servidor de todos”, lo dice tomando un niño que pone en medio de ellos.

“Que el Señor nos dé la gracia de la vergüenza, aquella santa vergüenza, cuando nos encontramos en aquella situación, bajo aquella tentación y avergonzarnos: ‘¿Pero yo soy capaz de pensar así? Cuando veo a mi Señor en la cruz, ¿quiero usar al Señor para subir?’”.

Que el Señor nos dé la gracia de la sencillez de un niño: comprender que sólo vale el camino del servicio… de poder decir de uno mismo: ‘Soy un siervo inútil’”.

lunes, 20 de febrero de 2017

SALMO 37 (36)

SALMO 37 (36)

Los humildes heredarán la tierra
37:1 De David.
No te exasperes a causa de los malos,
ni envidies a los que cometen injusticias,
37:2 porque pronto se secarán como el pasto
y se marchitarán como la hierba verde.
37:3 Confía en el Señor y practica el bien;
habita en la tierra y vive tranquilo:
37:4 que el Señor sea tu único deleite,
y él colmará los deseos de tu corazón.
37:5 Encomienda tu suerte al Señor,
confía en él, y él hará su obra;
37:6 hará brillar tu justicia como el sol
y tu derecho, como la luz del mediodía.
37:7 Descansa en el Señor y espera en él;
no te exasperes por el hombre que triunfa,
ni por el que se vale de la astucia
para derribar al pobre y al humilde.
37:8 Domina tu enojo, reprime tu ira;
no te exasperes, no sea que obres mal:
37:9 porque los impíos serán aniquilados,
y los que esperan al Señor, poseerán la tierra.
37:10 Un poco más, y el impío ya no existirá;
si buscas su casa, ya no estará;
37:11 pero los humildes poseerán la tierra
y gozarán de una gran felicidad.
37:12 El malvado urde intrigas contra el justo,
y al verlo, rechinan sus dientes;
37:13 pero el Señor se burla de él,
sabiendo que se le acerca la hora.
37:14 Los impíos desenvainan la espada
y tienden sus arcos para matar al justo;
37:15 pero su espada les atravesará el corazón
y sus arcos quedarán destrozados.
37:16 Vale más la pobreza del justo
que las grandes riquezas del malvado:
37:17 porque los brazos del impío se quebrarán,
pero el Señor sostiene a los justos.
37:18 El Señor se preocupa de los buenos
y su herencia permanecerá para siempre;
37:19 no desfallecerán en los momentos de penuria,
y en tiempos de hambre quedarán saciados.
37:20 Pero los malvados irán a la ruina,
y los enemigos del Señor pasarán
como la hermosura de los prados,
se disiparán más pronto que el humo.
37:21 El impío pide prestado y no devuelve,
el justo, en cambio, da con generosidad;
37:22 los que el Señor bendice, poseerán la tierra,
y los que él maldice, serán exterminados.
37:23 El Señor asegura los pasos del hombre
en cuyo camino se complace:
37:24 aunque caiga no quedará postrado,
porque el Señor lo lleva de la mano.
37:25 Yo fui joven, ahora soy viejo,
y nunca vi a un justo abandonado,
ni a sus hijos mendigando el pan;
37:26 él presta siempre con generosidad
y su descendencia será bendecida.
37:27 Aléjate del mal, practica el bien,
y siempre tendrás una morada,
37:28 porque el Señor ama la justicia
y nunca abandona a sus fieles.
Los impíos serán aniquilados
y su descendencia quedará extirpada,
37:29 pero los justos poseerán la tierra
y habitarán en ella para siempre.
37:30 La boca del justo expresa sabiduría
y su lengua dice lo que es recto:
37:31 la ley de Dios está en su corazón
y sus pasos no vacilan.
37:32 El malvado está al acecho del justo
con la intención de matarlo,
37:33 pero el Señor no lo abandona en sus manos
ni deja que lo condenen en el juicio.
37:34 Espera en el Señor y sigue su camino:
él te librará de los impíos;
te honrará con la posesión de la tierra
y tú mismo verás la ruina de los malos.
37:35 Yo vi a un impío lleno de arrogancia,
que florecía como un cedro frondoso;
37:36 pasé otra vez, y ya no estaba,
lo busqué, y no se lo pudo encontrar.
37:37 Observa al inocente, fíjate en el bueno:
el que busca la paz tendrá una descendencia;
37:38 pero los pecadores serán aniquilados
y su descendencia quedará extirpada.
37:39 La salvación de los justos viene del Señor,
él es su refugio en el momento del peligro;
37:40 el Señor los ayuda y los libera,
los salva porque confiaron en él.

SOBRE EL SALMO 37 (36)
En la liturgia de la Iglesia:
36,3-4.18-19.27-28.39-40  
La Biblia en imágenes:  

MARTES DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (lecturas)

Eclesiástico 2,1-13
Salmo 36,3-4.18-19.27-28.39-40:
Encomienda tu camino al Señor, y él actuará
Marcos 9,30-37

Eclesiástico 2,1-13

Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente, no te asustes en el momento de la prueba; pégate a él, no lo abandones, y al final serás enaltecido. Acepta cuanto te suceda, aguanta enfermedad y pobreza, porque el oro se acrisola en el fuego, y el hombre que Dios ama, en el horno de la pobreza. Confía en Dios, que él te ayudará; espera en él, y te allanará el camino. Los que teméis al Señor, esperad en su misericordia, y no os apartéis, para no caer; los que teméis al Señor, confiad en él, que no retendrá vuestro salario hasta mañana; los que teméis al Señor, esperad bienes, gozo perpetuo y salvación; los que teméis al Señor, amadlo, y él iluminará vuestros corazones. Fijaos en las generaciones pretéritas: ¿quién confió en el Señor y quedó defraudado?; ¿quién esperó en él y quedó abandonado?; ¿quién gritó a él y no fue escuchado? Porque el Señor es clemente y misericordioso, perdona el pecado y salva del peligro.

Salmo 36,3-4.18-19.27-28.39-40:
Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

Confía en el Señor y haz el bien,
habita tu tierra y practica la lealtad;
sea el Señor tu delicia, y él te
dará lo que pide tu corazón.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

El Señor vela por los días de los buenos,
y su herencia durará siempre;
no se agostarán en tiempo
de sequía, en tiempo de hambre se saciarán.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles.
Los inicuos son exterminados,
la estirpe de los malvados se extinguirá.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados
y los salva porque se acogen a él.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

Marcos 9,30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: -«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará. » Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: -«¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: -«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: -«El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mi, sino al que me ha enviado. »

Eclesiástico 2,1-13: Confianza en Dios

Eclesiástico 2,1-13
Martes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente, no te asustes en el momento de la prueba; pégate a él, no lo abandones, y al final serás enaltecido. Acepta cuanto te suceda, aguanta enfermedad y pobreza, porque el oro se acrisola en el fuego, y el hombre que Dios ama, en el horno de la pobreza. Confía en Dios, que él te ayudará; espera en él, y te allanará el camino. Los que teméis al Señor, esperad en su misericordia, y no os apartéis, para no caer; los que teméis al Señor, confiad en él, que no retendrá vuestro salario hasta mañana; los que teméis al Señor, esperad bienes, gozo perpetuo y salvación; los que teméis al Señor, amadlo, y él iluminará vuestros corazones. Fijaos en las generaciones pretéritas: ¿quién confió en el Señor y quedó defraudado?; ¿quién esperó en él y quedó abandonado?; ¿quién gritó a él y no fue escuchado? Porque el Señor es clemente y misericordioso, perdona el pecado y salva del peligro.

Salmo 36,3-4.18-19.27-28.39-40: Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

Martes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Salmo 36,3-4.18-19.27-28.39-40: 
Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

Confía en el Señor y haz el bien,
habita tu tierra y practica la lealtad;
sea el Señor tu delicia, y él te
dará lo que pide tu corazón.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

El Señor vela por los días de los buenos,
y su herencia durará siempre;
no se agostarán en tiempo
de sequía, en tiempo de hambre se saciarán.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles.
Los inicuos son exterminados,
la estirpe de los malvados se extinguirá.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados
y los salva porque se acogen a él.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

SOBRE EL SALMO 37 (36)  

Marcos 9,14-29: Curación de un endemoniado epiléptico

Marcos 9,14-29 (Cf. Mt 17,14-20; Lc 9,37-43)
Lunes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discutís?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces."Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración."

SOBRE EL MISMO TEMA:
El mal más fuerte que nosotros
El fracaso de los discípulos
Imágenes del Evangelio:

Marcos 9,14-29: El fracaso de los discípulos

Marcos 9,14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discutís?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces."Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración."

— Comentario del texto:
"El fracaso de los discípulos"

• El descenso del monte al valle

Este pasaje establece un fuerte contraste con el anterior. Veamos algunos detalles:

– De la gloria de Dios que vieron en el monte, bajaron a encontrarse con un joven poseído por Satanás.
– De la compañía de Moisés y Elías, pasaron a estar en medio de los escribas incrédulos.
– Del esplendor de la transfiguración, volvieron a las escenas de dolor y debilidad en el valle.
– De la sensación de triunfo que sintieron los tres discípulos en el monte, fueron al encuentro de los otros nueve que se encontraban inmersos en una situación de fracaso.

Pero si los discípulos sintieron este contraste al bajar del monte, esto no era nada comparado con el descenso que el Señor había hecho al dejar el trono de Dios en el cielo para venir a este mundo (Fil 2:6-7). Su propósito era revelarnos la gloria del Padre, tal como había hecho en el monte de la transfiguración pero esto no servía para cambiar la situación de los hombres y mujeres que agonizan en este mundo por causa del pecado. Esto queda ilustrado en este episodio en el que Cristo libera a hijo poseído por Satanás.

• "Toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron"

¿A qué se debía este asombro? Algunos opinan que se debió a su llegada repentina e inesperada. Otros piensan que algo del resplandor de la transfiguración era visible en el rostro de Jesús. Recordemos que algo similar le había ocurrido a Moisés al descender del monte después que Dios le diera las tablas de la ley (Ex 34:29).

• "Dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron"

Los discípulos no habían podido echar al espíritu maligno que atormentaba a un pobre muchacho. Esto no pasó inadvertido a los escribas, que siempre estaban buscando alguna ocasión para ridiculizarlos y desacreditarlos ante la gente.

Esto es siempre así; el mundo nos observa buscando nuestros fallos. Y es triste admitir, que los tenemos, que no siempre alcanzamos lo que el Señor espera de nosotros.

Cuando Jesús les preguntó qué era lo que discutían con los escribas, ellos estaban avergonzados y no contestaron nada. Fue entonces cuando salió un hombre de entre la multitud que explicó cómo había venido buscándole a él, pero al no encontrarle, trajo a su hijo endemoniado a los discípulos, con el fin de que lo sanasen, pero la experiencia con ellos había sido frustrante.

La misma experiencia del padre ha sido compartida por muchas personas que en algún momento han quedado desilusionadas por los discípulos del Señor.

• "Mi hijo tiene un espíritu mudo..."

El padre explica a Jesús cuál era la situación de su hijo: "Tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando... desde niño... muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle".

Su penosa condición física la había producido un espíritu inmundo. En este caso, la enfermedad estaba relacionada con la posesión demoniaca; sin embargo, debemos ser cautelosos, porque no siempre hay una relación entre enfermedad y la presencia de un espíritu inmundo.

Dicho esto, no es difícil entender la angustia del padre, viendo el trágico efecto de la obra de Satanás en el muchacho. Y por supuesto, el dolor del propio muchacho, que bajo la influencia de un poderoso demonio era llevado una y otra vez a su propia autodestrucción.

Tal vez, lo que más nos cuesta entender es cómo el demonio había logrado tomar posesión de este muchacho cuando aun era un niño, tal como indica el padre. En cualquier caso, el pasaje sirve para ilustrar con claridad que ni siquiera la infancia es la edad de la inocencia, pues como vemos aquí, en algunos casos, el diablo adquiere dominio sobre el corazón en una edad muy temprana.

• "¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo os he de soportar?"

La angustia de este hombre no era nada en comparación con la que Dios mismo sentía viendo cómo su pueblo no manifestaba una fe auténtica. Así que, antes de atender al muchacho, era necesario también hacer una seria llamada de atención a todos los presentes: "¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar?".

¿A quién dirigió Jesús esta severa amonestación? Su indignación era contra la incredulidad que se había extendido por toda aquella generación:

– Los escribas, siempre buscando una ocasión para altercar con Jesús y sus discípulos con el fin de desprestigiarles.
– La multitud, que a pesar de haber presenciado tantas manifestaciones del poder de Cristo, no hacían sino curiosear, dispuestos a vitorear al vencedor o silbar al vencido.
– Los discípulos, que a pesar de que en otras ocasiones habían echado demonios en su Nombre, en esta ocasión, todavía se resistían a aceptar los planes del Señor, y en especial el anuncio de la cruz, por lo que su poca fe no daba frutos.
– El padre, que fluctuaba entre la fe y la desesperación.

La gravedad de esta amonestación se deja ver por el lenguaje empleado por Jesús, muy similar al que Moisés usó siglos atrás para amonestar a su pueblo Israel por haberse apartado de Dios para ir en pos de los ídolos: "Generación torcida y perversa. ¿Así pagáis a Dios, pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? El te hizo y te estableció?" (Dt 32:6) … "Pero sacrificaron a los demonios y no a Dios; a dioses que no habían conocido" (Dt 32:17) … "y lo vio Dios y se encendió en ira por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas" (Dt 32:19) … "y dijo: veré cuál será su fin; porque son una generación perversa, hijos infieles" (Dt 32:20).

En estas circunstancias, Jesús hace una pregunta que pone en evidencia la resistencia que aquella generación estaba ofreciendo a su misión divina: "¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar?".

• “¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?”

Aunque los discípulos habían fracasado en sus intentos de liberar al muchacho del poder diabólico que lo dominaba, Jesús pidió que trajeran al muchacho. Esto nos recuerda que siempre podemos acudir a Jesús cuando todo lo demás falla.

Una vez que el joven estuvo delante de Jesús, el espíritu comenzó a sacudirlo con violencia, de tal manera que cayó en tierra revolcándose y echando espumarajos. Sin duda era una escena terrible pero, a pesar de esto, Jesús no hizo todavía nada por el joven, sino que comenzó una conversación con el padre. ¿Por qué? Pues porque si bien era importante que su hijo fuera restablecido, no eran menos importantes los problemas de fe que el padre arrastraba. Esto quedó claro inmediatamente por la forma en que el padre hizo su petición al Señor.

• "Si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos"

Tal vez el fracaso de los discípulos había llevado a este hombre a dudar de Jesús, así que cuando hizo su petición parecía no estar muy seguro de que Jesús pudiera ayudar a su hijo.

Recordamos también cómo el leproso de Galilea se acercó a Jesús diciéndole "si quieres, puedes limpiarme" (Mc 1:40). Ninguno de los dos comprendían que Jesús quiere y puede salvar a todos los que se acercan a él con fe. Pero la cuestión era si realmente tenían fe.

• "Si puedes creer, al que cree todo le es posible"

El Señor llevó el asunto al mismo centro del problema: la falta de fe. Todos tenemos esta tendencia a ver los fracasos de los demás y justificar con ellos los nuestros propios. Pero esto es una forma de engañarnos a nosotros mismos. Como el Señor dijo: “Al que cree todo le es posible”. Por lo tanto, si no avanzamos más en la vida cristiana, es por nuestra falta de fe, y no por culpa de otros.

En cuanto a la frase "al que cree todo le es posible", es probable que se refiera no tanto a lo que podemos hacer mediante la fe sino a lo que Dios nos dará en respuesta a esa fe tal como le ocurrió al padre del muchacho. Y por supuesto, no quiere decir "cualquier cosa que nosotros queramos", porque la verdadera fe se somete siempre a la voluntad de Dios y confía en él.

• "Creo; ayuda mi incredulidad"

Con total honestidad expresó su fe, al mismo tiempo que reconocía la flaqueza de la misma. Es dramática, a la vez que conmovedora, la lucha que se percibe en el corazón de este hombre entre la fe y la incredulidad. Sin embargo, había algo de fe, tal vez tan pequeña como una semilla de mostaza, pero siendo genuina, el Señor se encargaría de robustecerla y hacerla crecer.

De esto debemos aprender también que la forma correcta de enfrentar nuestra incredulidad es llevándosela a Jesús, igual que le llevamos también todos nuestros pecados y debilidades.

• "Jesús reprendió al espíritu inmundo: 
yo te mando, sal de él, y no entres más en él"

Mientras Jesús hablaba con el padre, la multitud empezó a agolparse en torno a ellos con el fin de ver el resultado. Como ya hemos visto en otras muchas ocasiones, Jesús huía de toda espectacularidad, así que aceleró la curación del muchacho.

Y aunque aquel espíritu maligno era realmente poderoso, como más adelante indicó Jesús, no pudo resistir el poder del Señor, que no sólo le mandó salir del muchacho, sino que también le prohibió volver a él.

Al salir, el espíritu le hizo al muchacho todo el daño que pudo, dejándole tirado en el suelo como muerto. Pero el Señor, en un gesto realmente hermoso, le tomó de la mano y lo restauró plenamente, devolviéndole las fuerzas y levantándolo a la vida.

• "¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?"

Los discípulos, una vez que estuvieron a solas con él, le preguntaron por qué ellos no habían podido echar fuera al demonio.

Seguramente recordaban la ocasión en que Jesús les había enviado a ellos solos y cómo habían echado a muchos espíritus inmundos sin que recordaran un fracaso tan vergonzoso como este (Mc 3:14-15). ¿Qué había fallado en esta ocasión?

Pero el Señor ya había contestado a esta pregunta: "¡Oh generación incrédula!". La falta de fe era la causa de su fracaso. Como el Señor le había dicho al padre del muchacho; "al que cree todo lo es posible".

El problema de los discípulos era que si bien habían llegado a entender quién era Jesús y lo habían reconocido como el Cristo (Mc 8:29), sin embargo, no aceptaban que él tuviera que morir en una cruz. Este rechazo a la voluntad de Dios, les estaba llevando a actuar al margen de su poder. En esas circunstancias no era de extrañar la derrota que acababan de sufrir.

• "Este género con nada puede salir sino con oración"

El Señor también les explicó que había diferentes géneros de demonios, algunos más poderosos y malignos que otros. Y por sus indicaciones, parece que este uno de la peor clase.

El problema de los discípulos es que habían ido a enfrentarse con las fuerzas de Satanás sin estar revestidos de toda la armadura de Dios. Varias cosas habían descuidado: primeramente, como ya hemos indicado, les faltaba fe, pero también "oración". Es por medio de todas estas cosas que entramos en comunión con Dios y en dependencia de él, lo que se traduce en poder para el servicio.

Tal vez los discípulos confiaron en sus éxitos del pasado (Mc 6:7,13), creyendo que iban a repetirse automáticamente, y como consecuencia, no recurrieron a Cristo. Pero todos sabemos que espiritualmente hablando, no se puede vivir de las rentas. Ellos habían recibido la autoridad del Señor, pero necesitaban de la oración para mantenerlo. Sin ella, cualquier don que hayamos recibido, se seca y acaba por morir. Quizá habían comenzado a creer que podían llevar a cabo estas obras por sí mismos. Su fracaso fue la forma dolorosa en la que el Señor les tuvo que enseñar la importancia de la fe y la oración.

Todos nosotros debemos aprender también esta importante lección: todo intento de servicio al Señor, sin tener una comunión constante con él, acabará siendo estéril y vano. Recordemos las palabras de Jesús y guardémoslas en nuestros corazones: (Jn 15:5) "Sin mí nada podéis hacer".