jueves, 9 de febrero de 2017

Marcos 7,24-30: La mujer griega sirofenicia

Marcos 7,24-30

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa, procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió; una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era griega, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo:
— Deja que coman primero los hijos. No está bien echarles a los perros el pan de los hijos.
Pero ella replicó:
— Tienes razón, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños.
Él le contestó:
— Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija.
Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

— Comentario a Marcos 7,24-30
LA MUJER GRIEGA SIROFENICIA DE NACIÓN

• “Y levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón” (v. 24a):

Este territorio es gentil. La región de Tiro y Sidón era el hogar de Jezabel, enemiga de Elías (1 Reyes 16:31). Inspiró la ira de los profetas (Ezequiel 26:15-17; Zacarías 9:3). “Tiro representaría la expresión más extrema de paganismo, tanto real como simbólico, con el que un judío esperaría encontrarse…

Al viajar a ‘la vecindad de Tiro,’ y particularmente al recibir a la mujer sirofenicia, Jesús expande los límites de su ministerio más allá de lo imaginado para el Mesías. Desde una perspectiva socio-religiosa, y de una manera sin precedente en el judaísmo, la visita de Jesús a Tiro hace universal el concepto de un Mesías en cuestiones de geografía, origen étnico, género, y religión”.

• “Entrando en casa, quiso que nadie lo supiese” (v. 24b):

Según el carácter de esta historia, es probable que esta casa sea un hogar judío. No está claro el propósito de Jesús por visitar esta zona. V.24 hace pensar que está buscando apartarse de las multitudes que le siguen por toda Galilea.

Algunos sugieren que, habiendo aclarado previamente lo que constituye algo limpio o impuro (vv. 1-23), Jesús ahora pone sus enseñanzas en práctica, proveyendo ministerio a los impuros. Si en el pasaje que precede Jesús ‘declaró limpias todas las comidas’ (7:19), en estas historias él declara limpias a todas personas.

Cuando Marcos escribió este Evangelio (65-70 d.C.), la iglesia incluía a muchos gentiles. El hecho que Marcos debe explicar estas tradiciones judías (7:3-4; 7:11,19) sugiere que la mayor parte de sus lectores es gentil. En los días de Marcos, la iglesia ya había experimentado controversias para poder determinar la relación que debía tener con gentiles. Esta historia de Jesús y la mujer sirofenicia refleja los comienzos de esta lucha.

• “Mas no pudo esconderse” (v. 24c):

En esta historia y la próxima, los esfuerzos de Jesús para pasar desapercibido se frustran. Igual que el sol no puede esconderse en el cielo, tampoco el Hijo puede esconderse en la tierra.

• “Una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se echó á sus pies. La mujer era griega, sirofenicia de nación” (vv. 25-26):

Marcos vuelve a enfatizar el hecho que esta mujer griega vive en territorio gentil – es una gentil sirofenicia, nada menos – una mujer de la abominable zona gentil.

Fenicia es una larga y estrecha tira de costa rodeada por el Mediterráneo al oeste y montañas al este – la planicie costal de lo que hoy es el Líbano. Al sur, su borde es el Monte de Carmel (al este del Mar Galileo), y se extiende aproximadamente 185 millas (300 kilómetros) al norte desde ahí. Sus ciudades principales incluyen Ptolemais, Tiro, y Sidón. La palabra “sirofenicia” conecta a esta mujer con Siria y con Fenicia.

• “Deja primero hartarse los hijos, porque no es bien tomar el pan de los hijos y echarlo á los perrillos” (kynariois) (v. 27):

Este versículo es uno de los más preocupantes en el Nuevo Testamento. La mujer pide sanar, no para ella misma, sino para su hija. Era extremadamente difícil para una mujer gentil pedir ayuda a un hombre judío, pero la necesidad que tiene es abrumante. Viene con fe suplicando – ¿qué más podría pedir Jesús? Resulta que podría pedir que fuera judía – “Deja primero hartarse los hijos, porque no es bien tomar el pan de los hijos y echarlo á los perrillos.”

Algunos eruditos intentan suavizar las palabras de Jesús, sugiriendo que éste es un proverbio conocido que no sonaría tan grave poniéndolo en su contexto – o que el diminutivo "kynariois", se refiere a animales domésticos, implicando un tono afectuoso. Sin embargo, no parece apropiado domesticar las palabras de Jesús. No podemos dar validez a este dicho como si fuera un proverbio corriente. Se trata de una declaración fuerte. La mayoría de referencias bíblicas a los perros son negativas (véase Éxodo 22:31; 1 Samuel 24:14; 2 Samuel 16:9; 1 Reyes 21:23; 22:38; 2 Reyes 9:36; Isaías 56:10; Mateo 7:6; Lucas 16:21; Filipos 3:2).

Las escrituras dejan claro que Jesús conoce los corazones de la gente y responde según ellos. Un hombre rico viene preguntando qué debe hacer para ganarse la vida eterna. Jesús, sabiendo como el hombre ama el dinero, dice, “Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme” (Marcos 10:21). Hay otros relatos como éste en el Nuevo Testamento – relatos donde Jesús conoce los corazones de la gente y responde según lo que encuentra en ellos (véase también 12:15). Si eso es verdad, Jesús debe conocer lo que hay en el corazón de esta madre – y sabe que ella no se rendirá si él la presiona un poco. Hace esto para darle a ella la oportunidad de ganarse su caso.

— Misión entre el pueblo judío

Claramente, Jesús cree necesario enfocar su misión en los judíos. Los cuatro Evangelios, que en principio fueron escritos para audiencias gentiles, indican que los contactos entre Jesús y los gentiles eran pocos pero excepcionales. El tiempo llegará cuando gentiles serán bienvenidos en la iglesia, pero todavía no ha llegado ese momento.

Como dijo Pablo en su carta a los Romanos (escrita antes que el Evangelio de Marcos), “al judío primeramente y también al griego” (Romanos 1:16). Un constructor debe preparar un cimiento sólido antes de empezar a construir paredes y tejados. Así es que Jesús limita su ministerio a gentiles en deferencia a la gente que Dios escogió hacía tantos siglos. Ministerio a gentiles llegará en buen tiempo.

• “Y respondió ella, y le dijo: Sí, Señor (kurie – Señor); pero aun los perrillos debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos” (v. 28):

En varias ocasiones en este Evangelio, Jesús se refiere a si mismo como Señor (2:28; 5:19; 11:3; 12:36), pero este lugar es el único donde otra persona le llama “Señor.” Es irónico que la persona que le llama “Señor” sea una mujer gentil en vez de uno de sus discípulos.

La mujer contesta bien – reconoce el lugar especial de los judíos, llama atención a su propia necesidad, y utiliza las palabras de Jesús para seguir con su súplica. Kynarion – animales domésticos – son parte del hogar y están bajo el cuidado del amo. La mujer utiliza la imagen de los hijos dejando caer al suelo pedacitos de comida descuidadamente (o quizá a propósito). ¿Qué daño resultará por dejar que el kynarion consuma las sobras que los niños no comerán de todos modos?

• “Entonces le dice: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija” (v. 29):

Jesús no la acompaña a su casa. No toca a la hija. No hace una declaración para sanarla. Simplemente declara que su hija está sanada. El énfasis de esta historia no es sanar, sino la relación de Jesús con los gentiles.

En el relato de Mateo, Jesús encomienda la fe de la mujer (Mateo 15:28), pero aquí encomienda su buena respuesta.

• “Y como fue á su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija echada sobre la cama” (v. 30):

La mujer no rogó que Jesús la acompañara a ver a su hija. Primero, ella demostró una simple pero profunda fe al venir a Jesús, y ahora expresa una simple pero profunda fe al irse. Su fe es como la del centurión romano (Mateo 5:5-13; Lucas 7:1-10) – también gentil. Al llegar a su casa, encuentra que el demonio se ha ido y que su hija ha sido sanada.

— Meditación

Esta mujer sirve de ejemplo para aquéllos que se desalientan cuando su oración persistente no es inmediatamente contestada. Nos proporciona un testimonio a través de la oración completa y profunda, en vez de simplemente recitar oraciones memorizadas o una lista de necesidades.

No toda oración ferviente será contestada como lo pedimos, pero Dios responde al fervor mientras se distancia de las oraciones tibias (Revelaciones 3:16). El modelo de oración ferviente es Jacob luchando con Dios en Peniel hasta que recibió una bendición (Génesis 32:22-32).

Esta mujer también sirve de modelo de madre que ama a su hija lo suficiente como para exponerse al escarnio de los demás. Podría haber encontrado excusas para no ir a Jesús, pero no lo hizo. Podría haberse desalentado con la respuesta inicial de Jesús, pero persistió.

La mujer también provee un fuerte contraste de los escribas y fariseos que retaron a Jesús en la historia que precede (7:1-23). Recuerdan lo que dijeron los profetas acerca del Mesías que se acerca. Han visto (o por lo menos oído) alimentar de los cinco mil (6:30-44) y sanar a los enfermos en Genesaret (6:53-56), pero prefieren encontrar fallos en Jesús y en sus discípulos (7:1-23). En cada oportunidad que tienen de mirar a través de ojos de fe, eligen mirar a través de ojos sin fe. Esta mujer, una gentil, elige ver a través de los ojos de la fe.

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