sábado, 18 de diciembre de 2010

Nazaret, espiritualidad de los acontecimientos, por Maria Dolors Gaja












Vivir en Nazaret supone tener la audacia de asumir todas las preguntas que la persona se plantea buscando en los signos de los tiempos, en el día a día, en la rutina cotidiana, esa sinfonia maravillosa que es ver el mundo bajo la mano amorosa de Dios.

Vivir escrutando el cielo, masticando cada acontecimiento, dejándolo reposar en el corazón – como María- aceptando con naturalidad que se nos resista su significado sin por ello dejar de creer que tiene profunda significación cualquier tilde de nuestra vida.

Tener todas las preguntas y abandonar el ansia y la inquietud por las respuestas, creyendo que Él saldrá por algún lado para hacernos ver con claridad aquello que, para nuestro torpe corazón y nuestra mirada tantas veces opaca, permanece oculto en lo secreto.

Vivir en Nazaret supone creer que el ritmo de Dios no se detiene, que Él actúa siempre y que, no sabemos cómo, mil gracias derramando, pasa por mi pequeña tarea, mi dolor de cabeza, mi rabieta o malhumor, mi gozo y mi pena, dejándolos transfigurados, vestidos de hermosura.

Las preguntas que se haría María, las que se hizo José fueron, abandonadas en Dios, anclas que los amarró al cielo. Con frecuencia puede que no entiendas porqué ocurre esa desgracia, qué quiere decir esa inquietud que sientes en la oración, adónde te lleva ese nuevo compromiso, cómo acabará esa misión que has comenzado, de qué manera vas a soportar tanto dolor...esas son las preguntas que lanzadas al cielo pueden anclar tu corazón en Dios. ¿O acaso no te has fijado que el interrogante tiene forma de anzuelo? “Enganchados” a su corazón Infinito conoceremos no la respuesta que buscamos sino su Grandeza. Y conoceremos también que, pese a todo, nuestra pequeñez es esa lámpara que la Luz necesita para brillar en casa.

Vivir en Nazaret te anima a orientarte, como los marinos, como los antiguos peregrinos, mirando las estrellas. La de Nazaret es una espiritualidad sideral, una espiritualidad que te hace mirar la tenue luz de las estrellas para saber dónde poner el paso siguiente. Nada más. Paradójicamente este escrutar al cielo no nos asegura la Luz pero sí la voz de Dios diciendonos constantemente: no tengas miedo, yo estoy contigo.

Vivir en Nazaret es aceptar vivir como la mayoría o la casi totalidad de los humanos: en el anonimato y en la noche. Pero desde una fe y una confianza tan profunda en la misericordia de Dios, en que todo lo encamina al Bien, que la noche se hace transparente. Es noche que no interrumpe su historia con nosotros. Porque de noche sucedieron las grandes claves históricas de la Salvación: una noche nace Aquel que es Luz del mundo y una noche, más clara que el día, lo ve resucitar. En la noche pues, pero como centinelas. En la noche, pero como vírgenes que sostienen su débil lámpara. Una lámpara que no las ilumina a ellas sino que señala el camino al Esposo...

Nazaret es intemperie. No hay mañana seguro pero es el futuro. Es maná agradecido, jamás despensa. Es provisionalidad y abandono, libertad y pobreza.Nada hay seguro en Nazaret salvo la Providencia de Dios. Nada puede darse por sentado ni por sabido porque Él puede ampliar la tienda que lo aloja – el corazón- o sacarte de la tierra para llevarte a una que sólo Él ve. Mas para quien ama la humanidad de Dios, para quien ama Nazaret, una oficina, una cocina, una cama o silla de ruedas, puede ser su Nazaret. Basta con aprender a leer los signos pobres, con azuzar el espíritu y no dejar que se aletargue, con ir soltando amarras para anclarse más en Dios.

Nazaret no es un camino hecho, es una senda que mis pasos deben abrir cada día. Nadie va a Dios por el mismo camino que otro ha ido, dice el poeta.

Asumir Nazaret es, en definitiva, asumir un Dios extraño. Un Dios que no hace ostentación, que no ama ni busca las manifestaciones incuestionables. Tampoco es un Dios que se esconda, como quien juega. Somos nosotros que, teniéndole delante no le vemos. No sabemos entenderle, no sabemos escucharlo.

Por eso, Nazaret es la escuela de toda la humanidad, de toda la Iglesia. ¡El mismo Jesús aprendió en Nazaret a descubrir la Voluntad de Dios sobre Él!

Vayamos pues a Nazaret. Porque es en los acontecimientos, en la vida cotidiana, que Dios sigue obrando en mí. Es en todo lo que sucede y me sucede que yo puedo crecer – como Jesús- en sabiduría y gracia.

A nosotros nos ha sido dado conocer los designios secretos del Reino (Mt 13,11). ¿Por qué pues, somos capaces de interpretar el aspecto del cielo y no sabemos leer los signos de los tiempos? (Mt 16,3)

Que Jesús, María y José sean nuestros maestros.

Cuarto Domingo de Adviento, por Francisco Gonzalez, Obispo Auxiliar de Washington D.C.

Isaias 7,10-14 
Salmos 23
Romanos 1,1-7
Mateo 1,18-24

Algunos dicen que ya llega la Navidad. Unos días más y nos despertaremos con el 25 de diciembre. Otros lo expresan tal vez con un tanto de desesperación, pues no están preparados como ellos se lo habían imaginado y así les oímos decir: "Se nos echó la Navidad encima". Así es, el sábado próximo estaremos celebrando, cada uno según su costumbre: la Navidad, el Nacimiento del Niño Jesús.

La primera lectura de este cuarto domingo nos habla de fe. El rey Acaz se ve rodeado de enemigos que quieren destrozar su reino. El Señor le da ánimos, le promete protección. En un momento dado le sugiere que pida una señal y así se dará cuenta de que está protegido. Él rehúsa dicho consejo con una frase que aún siendo bonita y piadosa, es pronunciada con voz y corazón vacío de fe: "No la pido, pues no quiero tentar al Señor".

El rey tiene miedo creer en un signo que le obligaría a confiar en Dios al cien por cien, y él no tiene suficiente fe.

Un ejemplo de fe lo encontramos en la segunda lectura. Pablo está convencido de que ha sido llamado a proclamar el evangelio de Dios, evangelio que se refiere a Jesús, que habiendo nacido de mujer sigue siendo Dios, y por la fe en ese Cristo que es Hijo de Dios, está convencido de ser su apóstol para llevar a todos los pueblos a la fe.

Este es un ejemplo extraordinario, pues Pablo ha perseguido a los seguidores de Cristo, pero ahora está convencido de que en este Cristo, del que es discípulo y apóstol, se cumplen los anuncios y profecías del Antiguo Testamento, por lo cual todo ello es gracias no solamente para él personalmente, sino para todo aquel que escucha el Evangelio y lo acepta.

Y si continuamos hablando de fe por la que uno acepta la Palabra de Dios y entra de lleno en ese plan, nos encontramos con la narración de Mateo del nacimiento de Jesús, que nace de María, prometida de José y que antes de vivir juntos había concebido por obra del Espíritu Santo.

Las lecciones que José nos da son innumerables. El varón justo que sin comprender del todo la situación acepta la explicación que ha recibido de parte del ángel del Señor y cumple con la misión que le ha sido asignada: será padre legal de esta criatura y ejercerá dicha prerrogativa comenzando por ponerle un nombre: Jesús, que significa "Dios salva", y que concuerda con la profecía de Isaías quien anuncia que la Virgen dará a luz un niño, a quien pondrán por nombre: Enmanuel, que quiere decir "Dios con nosotros".

Qué lejos parece que estemos de aquellos momentos del "Dios con nosotros". Parece como si la humanidad está más cerca de la forma de pensar del rey Acaz, que de la forma de ser y pensar del Apóstol y de José. Estos últimos arriesgaron bastante con aceptar el llamado de los Alto y sin embargo respondieron con extraordinaria generosidad. Los "acaces" de nuestros días siguen viviendo una vida sin vida, en medio de zarzas y cardos.

El Enmanuel (Dios con nosotros), el Jesús (Dios salva) no puede ser menos que la gran esperanza para la humanidad. Dios no tiene otra intención que darnos la salvación por medio de su Hijo Jesucristo, que habiendo entrado visiblemente en la historia de la humanidad como un bebé necesitado de cuidados, se convierte en el dador de vida, de vida en abundancia. Un Dios como él, no puede ser menos que salvación para todo ser humano, pues como los romanos de aquellos tiempos "hemos sido elegidos amorosamente por Dios para construir su pueblo".

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Comunidades de Vida Cristiana (CVX): laicos con una espiritualidad ignaciana

Las Comunidades de Vida Cristiana son una asociacion internacional de cristianos laicos cuya razon de ser y mision se inspira en la espiritualidad ignaciana (de san Ignacio de Loyola). No dependen juridicamente de la Compania de Jesus. Estas comunidades estan formadas de personas corrientes, hombres y mujeres de todas las edades y procedencia social. Comparten su opcion por seguir a Jesus de una manera concreta y por su compromiso, en la Iglesia y en la sociedad, en favor de los valores humanos y evangelicos esenciales para la dignidad de la persona, el bienestar de la familia y la integridad de la creacion.

La espiritualidad de las Comunidades de Vida Cristiana surge de los Ejercicios de San Ignacio. Seguir esta vocacion implica vivir la espiritualidad ignaciana todos los dias, practicando la oracion, el examen de conciencia diario ignaciano y las reuniones en grupos de vida. Los Ejercicion Espirituales son la fuente y el instrumento caracteristico del itinerario vital de la Comunidades de Vida Cristiana porque es lo que les permite afrontar los desafios del dia a dia de una manera diferente. Pasar por la experiencia de los ejercicios espirituales es ineludible para cualquier integrante de la comunidad.

Entrar a formar parte de esta asociacion ignaciana requiere de un proceso de maduracion personal y de discernimiento de la vocacion. Durante la primera etapa se da mas importancia a la formacion. Les une el compartir una misma vocacion y mision. Los miembros de cada comunidad cuentan con el apoyo comunitario a traves de los grupos de vida, reuniones periodicas en las que se ofrece un espacio para la formacion, para compartir experiencias y para la reflexion.

La opcion por los mas pobres y por la justicia es muy importante y, por ello, se muestran decididos a cambiar las estructuras que provocan desigualdades, ya sea a traves de la politica, la cultura o el sindicalismo.

La vida de las Comunidades Cristianas es apostolica y esta enfocada a la mision. No tiene limites, se extiende a la Iglesia y a la sociedad para hacer presente el evangelio a todos y para servirles. En Espana, estan centrados en tres campos: migraciones, jovenes y familia.

Abordan estas cuestiones desde un punto de vista integral. En el caso de la inmigracion, combinan la colaboracion en procesos de reflexion con la labor asistencial a traves de las instituciones de la Compania de Jesus o de otras.

A nivel organizativo, la Comunidad de cada pais cuenta con una Asamblea General y un Consejo Ejecutivo, cuyas funciones son las de asegurar las estructuras y programas de formacion necesarios para responder al desarrollo de toda la comunidad. Tambien determinan las politicas y las normas, y las hacen cumplir. Web:www.cvx-clc.net/

Fuente: http://www.vidanueva.es/



Gaudi y la Biblia

“El templo de la Sagrada Familia es una autentica catequesis en piedra, cuyas lecciones se imparten no solo dentro del templo, sino tambien en el exterior, en sus campanarios, fachadas, muros y ventanales. Es de sobra conocido que las tres fachadas principales representan los misterios de la infancia, pasion y gloria del Senor. Lo que a lo mejor muchos no conocen es el simbolismo biblico de la nave central, construida como un bosque plantado frente al trono de Dios. Sus columnas (las diocesis del mundo) evocan la vision de la Jerusalen celestial en el libro del Apocalipsis (cap. 22) y la vision del templo del profeta Ezequiel: “Junto a los dos margenes del torrente creceran toda clase de arboles frutales: sus hojas no se marchitaran ni sus frutos se acabaran. Cada mes daran frutos nuevos, porque el agua sale del santuario. Sus frutos serviran de alimento y su follaje de medicina” (Ez 47,12).

Fuente: Nuria Calduch-Benages

Templo de la Sagrada Familia: San Jose, Gaudi y Jose Ratzinger

"Como anecdota es simpatico saber que aquel santazo de Gaudi reconoceria que la obra que llevaba entre manos le desbordaba, pero que no tenia prisa; que san Jose la terminaria. Y, casualmente, el Papa que la ha consagrado se llama Jose". Alberto Iniesta, Obispo auxiliar emerito de Madrid.

Fachada del Nacimiento (detalle)

martes, 14 de diciembre de 2010

Lunes de la tercera semana de Adviento (Mateo 21:23-27): "Con que autoridad haces esto?"

Mateo 21:23-27

"Llegado al Templo, mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo:
-- ¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?
Jesús les respondió:
-- También yo os voy a preguntar una cosa; si me contestáis a ella, yo os diré a mi vez con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?
Ellos discurrían entre sí:
-- Si decimos: 'Del cielo', nos dirá: 'Entonces ¿por qué no le creísteis?' Y si decimos: 'De los hombres', tenemos miedo a la gente, pues todos tienen a Juan por profeta.
Respondieron, pues, a Jesús:
-- No sabemos.
Y él les replicó asimismo:
-- Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.
(Mateo 21:23-27; Lunes de la tercera semana de Adviento)

Comentario:

En todos los sistemas, organizaciones, asociaciones, comunidades y familias, la autoridad es importante. Reconocer que todos necesitamos de la guía, el ejemplo y el mecenazgo de otras personas, es parte esencial de nuestro aprendizaje y desarrollo humano y espiritual; por eso, la cuestión no es tanto si necesitamos líderes, guías, maestros, personas que nos ayuden a reconocer nuestros talentos y limitaciones..., sino escoger a quién le confiamos esta responsabilidad.

En las sociedades teocráticas (como la de Jesús), la autoridad puede llegar a considerarse sagrada. De hecho, la autoridad sagrada, es decir, la que Dios otorga (no la de los hombres), es la autentica.

La autoridad profana, es decir, la que se conceden los hombres entre ellos es la causante de las desavenencias, las injusticias y las guerras.

La pregunta que los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo hacen a Jesús llevaba mucho veneno. ¿Por qué? En los evangelios, Jesús produce admiración, sorpresa y escándalo al mismo tiempo entre sus vecinos. Los orígenes de Jesús no hacian presagiar que gozara de autoridad para poder realizar los prodigios que se le atribuian: "No es este el hijo de... y de...?", "No conocemos nosotros a su familia?" "De Nazaret puede salir algo bueno?"

De ahí que le pregunten: "¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado la autoridad?" Algunos, indignados, dicen que Jesús hace tales prodigios porque Satanás le ha dado autoridad para hacerlos.

Los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, por su parte, justificaban su autoridad a través de la ley, de las tradiciones y de sus familias.

Aunque algunos hayan intentado encontrar en la familia de Jesús y en su geneología razones para justificar que Jesús de Nazaret era el Mesias, el Hijo de David, es evidente que Jesús no gozó del privilegio de haber nacido en una familia a la que los fariseos y maestros de la ley reconocieran la autoridad que se les reconocía a los sumos sacerdotes y a los reyes de Israel.

Para los seguidores de Jesús esto supone una prueba de fe. No le siguen porque sea el hijo de María o de José... La autoridad de Jesús no tiene nada que ver con los privilegios que la sociedad concedía y sigue concediendo a ciertas personalidades. "Jesus nace en un establo, fuera de la ciudad, porque no hallaron posada".

En el camino de la vida nos encontramos con tres grupos de personas:

1. La mayoria de las personas apenas tienen incidencia en nuestras vidas. Podemos estar esperando el autobús o el tren en una estación abarrotada de gente y la mayoría de esas personas desaparecerán de nuestra vista sin que nos hayan influido en nada.

2. Hay un grupo minoritario de personas que nos utilizarán, comprarán, camelarán, convencerán, para alcanzar sus objetivos. Esas personas nos buscan para conseguir lo que necesitan y harán todo lo que esté en su mano para que les demos lo que quieren de nosotros.

3. Hay un grupo todavía mas reducido de personas que estarán a nuestra lado para ayudarnos a crecer, mejorar, llegar a ser la persona que estamos llamados a ser. Estas personas nos darán algo de ellas mismas para que progresemos humana y espiritualmente sin que por ello pidan algo a cambio.

Es muy importante que encontremos y reconozcamos a personas del tercer grupo porque sin ellas nunca llegaríamos a madurar humana y espiritualmente. El significado etimologico de la palabra "autoridad" apunta hacia esas personas.

"Autoridad" viene del latin auctoritas, palabra que a su vez deriva de auctor, cuya raíz es augere y significa aumentar, hacer progresar, promover. Desde el punto de vista etimologico, la "autoridad" es una cualidad creadora de ser y de progreso. Por eso, es tan necesaria entre los hombres y, de acuerdo a la Biblia, su origen no reside en el ser humano, pues ha sometido la autoridad a todo tipo de manipulaciones, sino en Dios.

lunes, 13 de diciembre de 2010

12 de diciembre: fiesta de Nuestra Senora de Guadalupe

Hay dos meses en los cuales Maria de Nazaret nos muestra de una manera muy maternal el amor de Dios. Durante el mes de mayo esta mujer sencilla, humilde, de pueblo, nos descubre el lado mas hermoso y extraordinario de la primavera: la naturaleza renace y se renueva. Durante el mes de diciembre, cuando los dias parecen mas cortos, la espera de Maria se traduce en servicio y solidaridad hacia los mas debiles.

Las horas de luz y calor se han ido acortando durante los ultimos meses pero, segun las lecturas del Adviento, esto no es una excusa para que Maria se preocupe solamente de ella misma. De la "espera activa" de Maria surgira hacia el 24 de diciembre una nueva luz que crecera lentamente y que los cristianos reconocemos plenamente en la vida y el mensaje del hijo de Maria: Jesus de Nazaret.

La fiesta de Maria de Guadalupe es una ocasion que nos presenta la historia de los espanoles en America para que conozcamos mejor a la madre de Jesus. Hace pocos dias celebrabamos la fiesta de la Inmaculada Concepcion, que tambien nos servia para adentrarnos en la vida y en el misterio de esta mujer. Ahora, la fiesta de la Guadalupana vuelve a recordarnos que Maria de Nazaret es la madre de los humildes y los pobres.

Que la madre de Dios se apareciera a un indigena no cuadraba en la mente de algunas personalidades; por eso, necesitaban un prueba: rosas de castilla. Pero para muchos cristianos, hoy, Maria no se ha revelado en el milagro de la aparicion misteriosa de unas rosas frescas sino a traves del indio Juan Diego. Una vez mas, Maria es la enviada de un Dios Creador que parece saltarse las reglas de sus creaturas mas aventajadas para traernos la noticia de su presencia a traves de los humildes.

Rosa de Castilla

Juan Diego

viernes, 10 de diciembre de 2010

Tercer Domingo de Adviento, por Francisco Gonzalez, S.F., Obispo Auxiliar de Washington D.C.

Isaias 35,1-6.10
Salmo 145
Santiago 5,7-10
Mateo 11,2-11

Las jerarquías entre personas se han usado y abusado. Cuanto más arriba se encuentra la persona, parece que le confiere más categoría al evento, algo que pasa en todos los ambientes de la sociedad, tanto en lo político, como en lo militar y no menos en lo eclesiástico. Estamos muy apegados al rango, a los uniformes, a los títulos.

Algo de esto sufre el profeta, pues en este hermoso canto a la esperanza, a la transformación del desierto en Paraíso, la desaparición de las enfermedades todo porque viene “vuestro Dios en persona”, este Dios os resarcirá, al mismo tiempo que os sanará. Este Dios no manda a profetas o maestros, ni a jueces o sacerdotes, viene en persona porque la misión es importante y sólo él le puede dar cumplimiento, conseguir la salvación. El Señor escondido se va a mostrar públicamente.

La segunda lectura, tomada de Santiago Apóstol, leemos de cómo el apóstol Santiago trata de dar ánimos a sus oyentes. La venida del Señor ha sido proclamada y muchos lo están esperando, aunque se les nota un cierto desánimo ya que no la ven. El apóstol continúa hablándoles de la esperanza, del significado de la segunda venida, de mantenerse firme en dicha espera, aconsejándoles evitar las quejas de unos hacia otros, pues de lo contrario podrían ser juzgados, algo que resultaría mucho peor.

A continuación les habla de los profetas que sus bocas estaban llenas de la Palabra de Dios pues hablaban en su nombre, llamaban al cambio como hace todo profeta, y a continuación les adelantaba el anuncio de muchos bienes y bendiciones, les da la esperanza de un mundo mejor, donde reine el amor, la justicia y la paz.

La lectura evangélica nos presenta una escena de gran colorido por un lado, pero también de un momento decisivo para los que intervienen. Juan estando en la cárcel oye muchas cosas, entre ellas acerca de Jesús. Pablo se siente un poco desorientado porque ha escuchado de Jesús y no parece quedar impresionado con su predicación, el mesianismo al que Jesús se subscribe no es, no se parece al que Juan ha vislumbrado y por eso manda a dos de sus discípulos a preguntar a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

Una vez más Jesús no responde directamente, sino que invita a los dos discípulos que regresen a Juan y como respuesta a su pregunta le digan, les cuenten lo que han visto y oído: los ciegos, los sordos, los inválidos y los leprosos quedan curados, incluso los muertos resucitan, y lo que está por encima de todo y que es la causa de la esperanza para la humanidad, pues hasta los muertos resucitan.

Cuando los dos mensajeros de Juan se regresan con la respuesta que han recibido de parte de Jesús, el Maestro se dirige a sus oyentes para hablarles de ese Juan que parece estar un tanto decepcionado, pero que sin embargo es, en las palabras del Señor, alguien más, mayor que un profeta. Es nada más y nada menos que el mensajero de Dios para anunciar la llegada del enviado y la necesidad de prepararle el camino.

¿Cómo nos preparamos? Las tiendas permanecen abiertas mucho más tiempo, hemos comprado tarjetas y regalos, incluso unos boletos para viajar unos días a visitar a la familia o para ir a algún lugar donde el sol resplandece en todo su fulgor. Tal vez haya bastantes en nuestra área que no podrán hacer nada de eso y se contentarán con ver escaparates caminando por el centro comercial arriba y abajo. Algunos seguirán pateando las calles, el Internet y otros medios de comunicación buscando trabajo. Otros estarán orando para que todo este ajetreo pase pronto y se pueda volver a la normalidad y continuar viviendo las diferencias entre ricos y pobres, aunque no tan marcadas como durante la Navidad.

Es Dios que está viniendo en persona; tengamos paciencia si todavía no ha llegado; sigamos ayudando, aliviando a los necesitados pues ésa es una forma de acelerar su venida, pues la verdad es que lo necesitamos y que su presencia nos recuerde nuestra fraternidad y dejar de una vez para siempre las divisiones, el pisar y oprimir al/a hermano/a y así se establezca el reino del Dios magnífico.

martes, 7 de diciembre de 2010

Significado de la palabra Adviento

El Adviento es el tiempo de la venida del Señor. Eso significa la palabra latina “adventus”: venida, advenimiento. Esta palabra se aplicaba principalmente a la llegada de algún personaje importante; por eso, los cristianos se la dedican a Jesús.

El papa Benedicto XVI ha explicado el sentido cristiano y la exigencia espiritual de la palabra “adventus”:

“La palabra latina ‘adventus’ se refiere a la venida de Cristo y pone en primer plano el movimiento de Dios hacia la humanidad, al que cada uno está llamado a responder con la apertura, la espera, la búsqueda y la adhesión. Y al igual que Dios es libre al revelarse y entregarse, porque sólo lo mueve el amor, también la persona humana es libre al dar su asentimiento, aunque tenga la obligación de darlo: Dios espera una respuesta de amor. Durante estos días la liturgia nos presenta como modelo perfecto de esa respuesta a la Virgen María, a quien el próximo 8 de diciembre contemplaremos en el misterio de la Inmaculada Concepción” (Angelus 4-XII-2005).

El tiempo litúrgico del Adviento es el tiempo de la espera del gesto de Dios que viene hacia nosotros y que reclama nuestra acogida de fe y amor. Nuestra espera no es la espera de los hombres y mujeres de la Antigua Alianza que no habían recibido aún al Salvador. Nosotros ya hemos conocido su venida hace dos mil años en Belén. Pero la venida histórica de Jesús en la humildad de nuestra carne, deja en nosotros el anhelo de una venida más plena. Por eso decimos que el Adviento celebra una triple venida del Señor:

Primero: la venida histórica, cuando asumió nuestra carne y nació de Santa María siempre Virgen.

Segundo: la que se realiza en nuestra existencia personal, iniciada por el Bautismo y continuada en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía, donde está presente. El Señor viene a nosotros en los sucesos de cada día, en los acontecimientos de la historia y manifiesta así que la vida cristiana es permanente Adviento.

Y tercero: la venida definitiva o escatológica, al final de los tiempos, cuando el Jesús instaure definitivamente el Reino de Dios.

Significado de la palabra Aleluya, Halleluia

“Aleluya” es una exclamación de alegria propia del judaísmo y tambien muy presente en el cristianismo, por ser la palabra más alegre para alabar a Dios.

La palabra aleluya, הַלְּלוּיָהּ (hallel-lu-Yah: hebreo), halaluiah (latin) es una palabra compuesta:

Hallel: alaba
u: vosotros
a Yah: a Dios.
“¡Alaben a Dios! ¡Gloria al Señor!”

Hallel expresa no solo alabanza a, sino gloria a, loor a. Se trata de término aplicable a personas muy honorables y, en su sentido mas estricto, solamente a Dios porque solo a El pertenece la gloria. Los hombres pueden alabarse a si mismos, pero la gloria solo le pertenece a Dios.

"Aleluya" en su sentido religiosos se traduce: "Gloria al único que existe en si mismo (Yah: Dios)”. Yah es abreviación del nombre divino, Yahveh.

En algunos países de América Latina se denomina "aleluyas" a los cristianos evangélicos y en general a los protestantes.

Uso litúrgico

Durante los primeros siglos se cantaba Aleluya el Domingo de Resurrección; mas tarde comenzó a usarse durante todo el tiempo Pascual y, posteriormente, todos los domingos.

Hoy, en la Iglesia oriental, se escucha en todas las épocas del año. El rito occidental, sigue el ordenamiento del papa san Gregorio I (590-604) sobre la celebración de la misa, el cual establece que se canta el aleluya desde la Pascua hasta el Pentecostés. El aleluya se omite durante los tiempos penitenciales como la Cuaresma (en la cual tampoco se canta el Gloria in excelsis), las misas de difuntos o las misas feriales de Adviento.

En la Biblia, los salmos son principalmente una alabanza, por lo que muchos comienzan con la palabra Aleluya (106, 111, 112, 113, 135, 146, 147, 148, 149, 150) o terminan con esta palabra (105, 115, 116, 117).

San Agustín, relaciona la liturgia con el tiempo celestial: “Los que en la tierra digan ‘amén’ para aceptar a Dios plenamente, en el cielo dirán ‘aleluya’ para cantar su gloria y su poder”.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Catequesis/Parroquia/ Preparación del retiro de Adviento


Por segundo año consecutivo los jóvenes que se preparan para recibir el sacramento de la confirmación y sus catequistas, junto con el párroco, han preparado el retiro de Adviento de la parroquia.

La idea de que los jóvenes participen activamente en la preparación del retiro de Adviento surgió el año pasado. ¿El motivo? La espiritualidad del Adviento nos presenta la novedad, la sorpresa, la humildad, la simplicidad y la sencillez, el desafío... como señales de la presencia de Dios en medio de nosotros. Los jóvenes encarnan todo eso y mucho más.

Durante las últimas semanas el grupo de confirmación tuvo que añadir un par de clases más entre semana para preparar el retiro de Adviento, pero durante esas horas los candidatos a recibir el sacramento de la confirmación dejan de estar a la escucha para proponer y organizar lecturas, meditaciones, oraciones y actividades, destinadas a los adultos y... parece que el esfuerzo vale la pena.

Los catequistas marcan la pauta del retiro (temas y horario) pero los jóvenes deciden el enfoque y la manera de hacer las presentaciones. Si se les dice a los jóvenes lo que tienen que decir, entonces, el retiro de Adviento no funciona, ni para ellos ni para el resto de los participantes.

La finalidad del retiro de Adviento no es enseñar doctrina, lo cual ya se hace en las clases, sino abrir los corazones de los participantes. El corazón se abre cuando nuestras experiencias, alegrías y tristezas, gozos, esperanzas, conflictos, problemas... entran a formar parte de nuestra oración y son iluminadas por ella.



viernes, 3 de diciembre de 2010

Segundo domingo de Adviento, por Mons. Francisco Gonzalez, S.F., Obispo Auxiliar de Washington D.C.

Isaias 11,1-10
Salmo 71
Romanos 5,4-9
Mateo 3,1-12

Es bien esperanzador hacer una lectura pausada y reflexionar sobre la primera lectura de este segundo domingo de Adviento. Nos presenta cómo serán las cosas cuando venga el que va a gobernar, pero que invita a todos a participar de ese nuevo orden. Sobre él, como sobre todos aquéllos que han sido llamados, reposará el espíritu del Señor. ¿Qué caracteriza ese Espíritu?

El Espíritu está lleno de sabiduría, de inteligencia, de consejo, de fortaleza, de ciencia y del temor del Señor. Este “brote del tronco de José”, poseedor de dichas cualidades ejercerá su poder, su gobierno, su servicio, su ministerio basándose en las virtudes de la justicia, de la rectitud y de la fidelidad, especialmente con los desamparados, con los pobres y así creará una armonía donde “nadie hará el mal ni causará daño alguno”.

¡Qué extraordinario panorama! Y si nos paramos a reflexionar, la cosa no parece tan difícil, incluso para nosotros del siglo XXI. Aceptando la Palabra de Dios se puede conseguir toda esa armonía, paz, tranquilidad y entendimiento entre todos los seres humanos, empezando por aquéllos con los que vivimos o nos asociamos.

La segunda lectura (Pablo a los romanos y a nosotros) nos recuerda que las Escrituras nos producen consuelo y esperanza, y añade: “Dios, por su parte, de quien proceden la perseverancia y el consuelo, les conceda vivir en armonía a ejemplo de Cristo Jesús, para que con un solo corazón y una sola boca alaben a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo."

Este es el reto que nos hace el apóstol, hacernos como Cristo, tener sus sentimientos y así podremos vivir en paz y entendimiento unos con otros dejando de lado esa mala costumbre de juzgar a los demás por apariencias y rumores que simplemente son alimento para el chisme que mina y destruye las buenas relaciones, incluso entre las personas más allegadas.

¿Qué hacer pues? El evangelio es clarísimo. Juan el Bautista que viene del desierto y allí comienza su predicación, el anuncio de lo que ya había profetizado Isaías grita: Conviértanse, porque ha llegado el reino de los cielos.

La misión de Juan es profética, su indumentaria es de profeta, del profeta que recuerda a su audiencia lo que deben hacer si quieren encontrar el camino de salvación: Conviértanse. Más y más lo vamos a oír al caminar con las Escrituras, que los caminos de Dios no son los del hombre, y que la diferencia es como la distancia entre los cielos y la tierra. Hay quienes se acercan al profeta pues quieren participar de ese reino, pero él los descubre, les quita las máscaras que llevan puestas y los llama por su nombre: ¡Razas de víboras! Víboras que se arrastran por el suelo, que no pueden elevarse y que son venenosas. Así describe a los fariseos y saduceos que se acercan a él para que les eche un poco de agua, como si eso fuera suficiente.

La conversión de la que habla Juan y que también Cristo hablará después, es algo más profundo, porque este brote de Jesé no va a juzgar por las apariencias, él quiere penetrar en lo más íntimo del ser humano, y la entrada en el reino de los cielos que anuncia Juan el Bautista requiere un cambio radical, un bautismo en el Espíritu Santo y fuego, fuego purificador, que incluso puede dejar las apariencia intactas, pero el interior ha sido completamente renovado, así como una casa un tanto descascarillada por fuera pero que ha sido pintada, renovada, amueblada por dentro, donde los inquilinos viven en paz, armonía y muy confortables.

Es necesario orar para que a nivel personal y comunitario nos convirtamos abriendo nuestro corazón a la influencia del Espíritu Santo, y unidos como hermanos ayudemos a transformar este mundo en el reino de los cielos anunciado por Juan, incluyendo aquellos que se sienten desamparados y rechazados, dando esperanzas de un mundo mejor a ellos, a los mayores y a los jóvenes para que llenos de esperanza caminen con los pulmones llenos del aliento del Espíritu y el corazón abierto al amor, caminando en familia hacia la Casa del Padre.

Vocabulario del Adviento: Humildad


La humildad es una de las actitudes más importantes en la vida del ser humano y no podía serlo menos en lo que concierne a nuestra vida espiritual.

El Adviento es un tiempo de intenso crecimiento humano y espiritual. Siempre debemos estar preparados para afrontar los desafíos que se nos presentan en la vida diaria con humildad, paciencia, esperanza, creatividad; sin embargo, también necesitamos tiempos de periodos de descanso y rutina.

El Adviento es un tiempo para recuperarnos de la monotonía y poner a prueba nuestra capacidad de sorprendernos, admirarnos, escandalizarnos, desafiarnos, reconocer nuestras debilidades y fracasos, en fin, cambiar. Todo lo cual es imposible sin humildad.

Para unas pocas personas la humildad parece ser una capacidad innata, pero para la mayoría de nosotros la humildad es una actitud que debemos esforzarnos en cultivar y asumir. Es cierto, la humildad es un don, pero no es menos cierto que este don lo hemos recibido todos, como el don de la vida y el amor, aunque muchas veces tardemos décadas en darnos cuenta.

La humildad es necesaría para dar el perdón y para pedirlo. Sin humildad, el diálogo, el debate, la discusión, el conflicto, facilmente se convierten en un monólogo. La humildad derriba barreras sociales, culturales, religiosas, generacionales, que parecían infranqueables.

La humildad nos ayuda a reconocer los talentos y las limitaciones de los demás y, también, a vernos a nosotros mismos tal y como somos. La humildad nos prepara para recibir las novedades sin falsos prejuicios y autosuficiencia.

Etimología de la palabra humildad

Humildad viene del latín humilitas, la cual a su vez deriva de la palabra humilis, que significa humilde.

El humilis (humilde) es la persona susceptible de recibir la acción del verbo humiliare, que significa "postrar a uno por tierra, hacer que se postre en el suelo ante otro en reconocimiento de su bajeza y la superioridad o dominio del otro sobre el".

A su vez, todas estas palabras derivan de humus, que significa suelo, tierra. La palabra humildad está relacionada con la aceptación de nuestras propias limitaciones.

Citas:

"El grado más perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y humillaciones. Vales mas delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas", san Francisco de Sales

"La humildad es la verdad" (El humilde ve las cosas como son, lo bueno como bueno, lo malo como malo. En la medida en que un hombre es más humilde crece una visión más correcta de la realidad), santa Teresa de Avila

"Los instrumentos de Dios son siempre los humildes", san Juan Crisostomo

jueves, 2 de diciembre de 2010

Adviento en la carpinteria de Jose

Jueves de la primera semana de Adviento

Primera lectura:
Isaias 26,1-6

Aquel día se cantará este cantar en tierra de Judá: “Ciudad fuerte tenemos; para protección se le han puesto murallas y antemuro. Abrid las puertas, y entrará una gente justa que guarda fidelidad; de ánimo firme y que conserva la paz, porque en ti confió. Confiad en Yahvé por siempre jamás, porque en Yahvé tenéis una Roca eterna. Porque él derroca a los habitantes de los altos, a la villa inaccesible; la hace caer, la abaja hasta la tierra, la hace tocar el polvo; la pisan pies, pies de pobres, pisadas de débiles.”

Evangelio
Mt 7,21.24-27

“No todo el que me diga: 'Señor, Señor', entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.”

Comentario:

A veces parece que hemos convertido la fe y la religión cristiana en un cuerpo de doctrinas, pero ser cristiano no se reduce solamente a decir "Señor, Señor".

Jesús no creó una escuela filosófica. Jesús dice "sígueme"; por supuesto, para seguir a Jesus es necesario creer en El, pero el seguimiento no es tanto una doctrina como una manera de vivir, de ser y estar con los demás, de crecer y realizarse como persona; de ahí, que la esencia del cristianismo se muestra mucho más en la vida que llevamos que en las palabras que decimos.

Hoy, los creyentes debemos reconocer que vivimos en un mundo empachado de palabras, credos, ideologías e hipocresía. Si no reconocemos nuestros fracasos no puede haber perdón y reconciliación, crecimiento humano y espiritual.

No, el Adviento no es el tiempo de la Palabra sino el tiempo de los gestos. Luego, cuando la Palabra se haga carne ya habrá tiempo para explicaciones.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Miercoles de la primera semana del tiempo de Adviento


Primer martes de Adviento
Primer jueves de Adviento

Primera lectura
Isaias 25,6-9

Hará Yahvé a todos los pueblos en este monte un convite de manjares frescos, convite de buenos vinos: manjares de tuétanos, vinos depurados; consumirá en este monte el velo que cubre a todos los pueblos y la cobertura que cubre a todas las gentes; consumirá a la Muerte definitivamente. Enjugará el Señor Yahvé las lágrimas de todos los rostros, y quitará el oprobio de su pueblo de sobre toda la tierra, porque Yahvé ha hablado. Se dirá aquel día: “Ahí tenéis a nuestro Dios: esperamos que nos salve; éste es Yahvé en quien esperábamos; nos regocijamos y nos alegramos por su victoria.”

Evangelio
Mateo 15,29-37

Pasando de allí Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. Y se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y él los curó. De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.
Le dicen los discípulos:
¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?
Díceles Jesús:
— ¿Cuántos panes tenéis?
Ellos dijeron:
— Siete, y unos pocos pececillos.
Él mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas.
 
Comentario:

Las dos lecturas de hoy comparten varios detalles narrativos que no deben pasarnos desapercibidos. Ambas lecturas:

1) nos dicen que la accion ocurre en lo alto de un monte;
2) hablan de comer y quedar saciados;
3) dan testimonio de la misericordia de Dios.

La lectura del Antiguo Testamento es un anuncio: Dios invitara a todos los pueblos a un banquete en lo alto de la montaña y enjugará las lágrimas de todos los rostros.

En el evangelio escuchamos la respuesta a ese anuncio: Jesús ha comenzado a enjugar las lágrimas de los cojos, lisiados, ciegos, mudos, etc., pero los discípulos dudan de que pueda alimentarlos a todos: "¿Cómo hacernos con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?"

Los dos episodios ocurren en lo alto de una montaña/monte, ¿Por qué? La Biblia nos presenta la cumbre de los montes y las montañas como lugares idóneos para el encuentro con Dios.

"Subir la montaña" exige preparación, disciplina, sacrificio. La persona que se prepara para afrontar el desafío de subir la montaña, una vez en la cumbre comprenderá su sacrificio de otra manera, con otros ojos, con otra mirada.

Pero la montaña no es solamente un lugar geografico, tambien es un lugar sagrado. Aquí nuestra vida adquiere un nuevo significado, un nuevo propósito y dirección. Por eso, al escuchar hoy el evangelio no hace falta que esperemos a estar en lo alto de una montaña para darnos cuenta del desafio de vivir en la presencia de Dios. Les ocurrió a los discípulos y nos debe ocurrir también a nosotros.

El anuncio ya se ha producido, el Señor está en medio de nosotros; entonces, ¿a qué esperamos para continuar la obra del maestro? Hoy la palabra de Dios nos habla en primer lugar de curar a los que necesitan ser curados y alimentar a los hambrientos.

Algunos dudan de que la religión y la espiritualidad consiste en curar al enfermo y alimentar al que tiene hambre, pero eso es lo que hace Jesús en este episodio y su acción es profundamente espiritual porque no se trata de anunciar los productos alimenticios de tal o cual marca, sino de mostrar con nuestras acciones el amor de Dios.

Vocabulario del Adviento: Universalidad. Qué significa ser católico? La desafiante universalidad del católico


Las historias y el mensaje bíblico del Adviento nos recuerdan que cuando nuestra fe, creencias, familia, comunidad, Iglesia, pueblo, se inspiran en el amor de Dios, entonces, es universal. En este sentido, la Iglesia debe ser católica porque, de lo contrario, no sería fiel a su misión y a su propia razón de ser.

Algunos creyentes utilizan la palabra católico para referirse a los cristianos que aceptan el primado y la autoridad universal del obispo de Roma; por eso, llaman a esta iglesia romano-católica. Sin embargo, la catolicidad (=universalidad) del evangelio que anuncia la Iglesia católica no se inspira en la persona del obispo de Roma sino en Jesús de Nazaret:

"Id y haced mis discípulos a todos los habitantes del mundo; 
bautizadlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
y enseñadles a cumplir todo lo que os he mandado"
(Mateo 28:19-20),

"Vayan y prediquen el evangelio a toda criatura" (Marcos 16:15).


La vida de Jesús de Nazaret, sus gestos y sus palabras, son el mejor testimonio de la universalidad del Evangelio. En una sociedad en que el poder y la sabiduría estaba en manos de una élite aristocrática, los primeros cristianos confiesan que el Hijo de Dios vino al mundo en un lugar muy humilde.

La genealogía de Jesús no presenta un linaje de hombres y mujeres puros sino que en ella encontramos de todo: reyes, carpinteros, santos, pecadores, judíos, extranjeros, etc. Conocemos los orígenes de Jesus de Nazaret no porque el evangelista tuviera nostalgia de un pasado glorioso, sino porque nos quiere mostrar la diversidad y pluralidad de las gentes que forman parte del árbol genealógico de Jesús.

En una sociedad donde la enseñanza de la palabra de Dios estaba reservada a los hombres, Jesús le dice a Marta que su hermana, María, ha escogido la mejor parte: lo cual, en aquel momento de intimidad y revelación, consistía en estar con el maestro y escucharle.

Pero lo que más escandalizó en aquel tiempo a los representantes de la ley de Dios es que Jesús de Nazaret entrase en la casa de los pecadores y comiera con ellos; tal vez, no encontremos otro ejemplo más claro de la universalidad del Evangelio. La palabra de Dios no es para que unos pocos (justos, puros, rectos) gocen de su presencia, sino para guiar a los que se han perdido, sanar a los que están enfermos, fortalecer a los débiles..., y escandalizar a las élites.

Hasta aquí, el sentido de católico no apunta a la exclusividad del evangelio sino a su desafiante universalidad, y a la diversidad y pluralidad de las gentes que se juntan para escuchar el Evangelio.

A partir de la primera década del siglo II d.C., la palabra católico comienza a identificar a un grupo muy concreto de creyentes.

Encontramos por primera vez la palabra católico en la carta que san Ignacio de Antioquía (tercer obispo de Antioquía, discípulo de los apostoles Pedro y Juan) dirige a los cristianos de Esmina (aprox. 110 d.C.). Pero Ignacio no inventa la palabra católico, pues ya era utilizada con anterioridad para referirse a aquello que "afecta a todo el mundo y es universal". Sin embargo, Ignacio le da un nuevo giro a la palabra católico para decir: "Donde esté el obispo esté la muchedumbre, así como donde está Jesucristo está la iglesia católica" (8:2).

Algunos debaten si católico en este contexto significa universal o verdadera/auténtica. La mayoría de los autores favorece el primer significado, "universal", con el razonamiento de que "así como el obispo preside la iglesia local, así mismo Jesucristo preside la iglesia universal."

San Policarpo, martirizado 50 años después que san Ignacio de Antioquía, utiliza la palabra católico en ambos sentidos (universal y auténtica): tres veces con el sentido de universal y una vez con el sentido de autentica. En su tiempo, Policarpo, ya es reconocido como Obispo de la Iglesia Católica de Esmirna.

En el año 375 d.C., san Paciano de Barcelona escribe: 

"Cristiano es mi nombre y católico mi apellido. El primero me denomina, mientras que el otro me instituye específicamente. De esta manera he sido identificado y registrado... Cuando somos llamados católicos, es por esta forma, que nuestro pueblo se mantiene alejado de cualquier nombre herético" (Carta a Sympronian).

El concepto de catolicidad es desarrollado por san Cirilo de Jerusalén (315-386) en sus catequesis: 

"La Iglesia es católica porque está esparcida por todo el mundo; enseña en plenitud toda la doctrina que los hombres deben conocer; trae a todos los hombres a la obediencia religiosa; es la cura universal para el pecado y posee todas las virtudes" (Catequesis 18:23).

Mucho más tarde, santo Tomás de Aquino desarrollará en profundidad los diversos elementos de la teología de la catolicidad. En resumen, santo Tomás dice que la Iglesia es universal (=católica) en tres sentidos: 

1) Se encuentra en todos los lugares, teniendo tres partes: en la tierra, en el cielo, en el purgatorio. 
2) Incluye personas de todos los estados de vida. 
3) No tiene límite de tiempo desde Abel hasta la consumación de los siglos.

Los escritos de los Padres Apostólicos demuestran que la esencia de la Iglesia Católica no ha cambiado sino que ha profundizado en el conocimiento.