viernes, 31 de julio de 2015

Mateo 14,1-12: "Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos"

Mateo 14,1-12
Sábado de la 17 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes: "Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes actúan en él." Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: "Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista." El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

31 de julio: SAN IGNACIO DE LOYOLA, por Celestino Hueso, S.F.


Íñigo de Loyola quería ser soldado. Y lo consiguió. Y disfrutaba como un cosaco en medio de las batallas. Hasta que una bala de cañón le cortó las alas. Bueno, las alas exactamente, no fue lo que le cortó, quedó malherido de una pierna y no tuvo más remedio que pasarse una buena temporada en cama.

Se aburría como una ostra, así es que empezó a pedir con insistencia libros de caballería para leer, pero el Capitán Trueno aún no existía y en el castillo de Loyola lo único que encontraron fue la Vida de Cristo y un libro de las vidas de los santos.

A falta de pan, buenas son tortas, se dijo; pero la lectura de las vidas de los santos, cambió por completo su propia vida, pues marchó a Montserrat donde realizó una confesión general y se decidió a cambiar definitivamente la espada por la cruz. En una cueva de Manresa, donde se retiró, vieron la luz los ejercicios espirituales.

Desde entonces se dedicó a la causa de Cristo, estudió, entre otros lugares, en París, donde se ganó a varios compañeros para la causa y finalmente fundó la Compañía de Jesús o Jesuitas que tanto bien ha hecho y sigue haciendo en nuestro mundo. Y el antiguo soldado se convirtió así en un gran campeón del reino de Cristo.

Bueno, felicidades a los Ignacios, Iñakis y Nachos.

jueves, 30 de julio de 2015

30 Julio: San Pedro Crisólogo, por Celestino Hueso, S.F.


Hoy celebramos a un gran santo, aunque también es de la época de Mari Castaña; pero ya sabemos que la santidad no tiene épocas ni edades, es eterna.

Cornelio, el obispo de Imola, convenció a Pedro que el camino hacia la auténtica grandeza pasa por el dominio de sí mismo y el servicio a los demás. Así vivió siempre, incluso cuando ya era arzobispo de Rávena, amigo del Papa y del emperador y estaba dedicado casi plenamente a la predicación, buscando la conversión de los muchos paganos de su diócesis.

Hizo auténticas filigranas porque fueron muchos los convertidos al cristianismo gracias a su predicación. ¡Por cierto! Se le llama Crisólogo que significa “el que habla muy bien” porque sus predicaciones eran cortas, claras y sencillas. Hasta el más torpe le entendía. La gente se admiraba de que en predicaciones tan cortas fuera capaz de resumir las verdades más profundas de la fe.

Pasó definitivamente al Padre el 31 de este mes del año 450 y desde entonces se le conoce como San Pedro Crisólogo.

SOBRE EL SANTO:
El cristiano es en Cristo sacerdote y víctima

miércoles, 29 de julio de 2015

La diócesis de Cádiz y Ceuta explica las razones por las que un transexual no puede ser padrino de bautismo


El Obispado de Cádiz impide a un transexual ser padrino de bautizo de su sobrino


29 de julio: Santa Marta (Ilustración por Fano)

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MIÉRCOLES DE LA 17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Exodo 34,29-35
Salmo 98: Santo eres, Señor, Dios nuestro
Mateo 13,44-46

Exodo 34,29-35

Cuando Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas de la alianza en la mano, no sabía que tenía radiante la piel de la cara, de haber hablado con el Señor. Pero Aarón y todos los israelitas vieron a Moisés con la piel de la cara radiante, y no se atrevieron a acercarse a él. Cuando Moisés los llamó, se acercaron Aarón y los jefes de la comunidad, y Moisés les habló. Después se acercaron todos los israelitas, y Moisés les comunicó las órdenes que el Señor le había dado en el monte Sinaí. Y, cuando terminó de hablar con ellos, se echó un velo por la cara. Cuando entraba a la presencia del Señor para hablar con él, se quitaba el velo hasta la salida. Cuando salía, comunicaba a los israelitas lo que le había mandado. Los israelitas veían la piel de su cara radiante, y Moisés se volvía a echar el velo por la cara, hasta que volvía a hablar con Dios.

Salmo 98: Santo eres, Señor, Dios nuestro

Ensalzad al Señor, Dios nuestro,
postraos ante el estrado de sus pies:
Él es santo.
R. Santo eres, Señor, Dios nuestro

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,
Samuel con los que invocan su nombre,
invocaban al Señor,
y él respondía.
R. Santo eres, Señor, Dios nuestro

Dios les hablaba desde la columna de nube;
oyeron sus mandatos y la ley que les dio.
R. Santo eres, Señor, Dios nuestro

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante su monte santo:
Santo es el Señor, nuestro Dios.
R. Santo eres, Señor, Dios nuestro

Mateo 13,44-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra."

lunes, 27 de julio de 2015

Mateo 13,31-35: "El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza (...) a la levadura"

Mateo 13,31-35
Lunes de la 17 Semana del Tiempo Ordinario I y II,

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: "El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas".

Les dijo otra parábola: "El Reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente". Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas, y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: "Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo".

sábado, 25 de julio de 2015

Domingo de la 17 Semana del Tiempo Ordinario: Apuntes para la reflexión

Cliquea en la imagen para acceder a Apuntes para la reflexión

Juan 6:1-15, por la Orden de los Carmelitas

Juan 6:1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

— Comentario por la Orden de los Carmelitas

• Hoy empieza la lectura del capítulo 6 del evangelio de Juan que trae dos señales o milagros: la multiplicación de los panes (Jn 6,1-15) y Jesús que camina sobre las aguas (Jn 6,16-21). Inmediatamente después, aparece el largo diálogo sobre el Pan de Vida (Jn 6,22-71). Juan sitúa el hecho cerca de la fiesta de Pascua (Jn 6,4). El enfoque central es la confrontación entre la antigua Pascua del Éxodo y la nueva Pascua que se realiza en Jesús. El diálogo sobre el pan de vida aclarará la nueva Pascua que se realiza en Jesús.

• Juan 6,1-4: La situación. En la antigua pascua, el pueblo atravesó el Mar Rojo. En la nueva pascua, Jesús atraviesa el Mar de Galilea. Una gran multitud siguió a Moisés. Una gran multitud siguió a Jesús en este nuevo éxodo. En el primer éxodo, Moisés subió a la montaña. Jesús, el nuevo Moisés, también sube a la montaña. El pueblo seguía Moisés que realizó señales. El pueblo sigue a Jesús porque había visto las señales que él realizaba para los enfermos.

• Juan 6,5-7: Jesús y Felipe. Viendo a la multitud, Jesús confronta a los discípulos con el hambre de la gente y pregunta a Felipe: "¿Dónde nos procuraremos panes para que coman éstos?" En el primer éxodo, Moisés había obtenido alimento para el pueblo hambriento. Jesús, el nuevo Moisés, hará lo mismo. Pero Felipe, en vez de mirar la situación a la luz de la Escritura, miraba la situación con los ojos del sistema y respondió: "¡Doscientos denarios de pan no bastan!" Un denario era el salario mínimo de un día. Felipe constata el problema y reconoce su total incapacidad para resolverlo. Se queja, pero no presenta ninguna solución.

• Juan 6,8-9: Andrés y el muchacho. Andrés, en vez de quejarse, busca soluciones. Encuentra a un muchacho con cinco panes y dos peces. Cinco panes de cebada y dos peces eran el sustento diario del pobre. El muchacho entrega su alimento. Hubiera podido decir: "Cinco panes y dos peces, ¿qué es esto para tanta gente? ¡No va a servir para nada! ¡Vamos a compartirlos entre nosotros con dos o tres personas!" En vez de esto, ¡tuvo el valor de entregar los cinco panes y los dos peces para alimentar a 5000 personas (Jn 6,10)! ¡Quien hace esto o es loco o tiene mucha fe, pensando que, por amor a Jesús, todos se disponen a compartir su comida como hizo el muchacho!

• Juan 6,10-11: La multiplicación. Jesús pide que la gente se recueste por tierra. En seguida, multiplica el sustento, la ración del pobre. El texto dice: “Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, y comieron todo lo que quisieron." Con esta frase, escrita en el año 100 después de Cristo, Juan evoca el gesto de la Ultima Cena (1Cor 11,23-24). La Eucaristía, cuando se celebra como es debido, llevará a compartir como hizo el muchacho, y a entregar el propio sustento para ser compartido.

• Juan 6,12-13: Sobraron doce canastos. El número doce evoca la totalidad de la gente con sus doce tribus. Juan no informa si sobraron peces. Lo que le interesa es evocar el pan como símbolo de la Eucaristía. El evangelio de Juan no tiene la descripción de la Cena Eucarística, pero describe la multiplicación de los panes como símbolo de lo que debe acontecer en las comunidades a través de la celebración de la Cena Eucarística. Si entre los pueblos cristianos hubiese un verdadero compartir, habría comida abundante para todos y sobrarían doce canastas ¡para mucha más gente!

• Juan 6,14-15: Quieren hacerlo rey. La gente interpreta el gesto de Jesús diciendo: "¡Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo!" La intuición de la gente es correcta. De hecho, Jesús es el nuevo Moisés, el Mesías, aquel que el pueblo estaba esperando (Dt 18,15-19). Pero esta intuición estaba siendo desviada por la ideología de la época que quería un gran rey que fuera fuerte y dominador. Por esto, viendo la señal, ¡el pueblo proclamaba a Jesús como Mesías y avanza para hacerle rey! Jesús percibiendo lo que iba a acontecer, se refugia sólo en la montaña. Y así no acepta ser mesías y espera el momento oportuno para ayudar a la gente a dar un paso.

Fuente: Orden Carmelita

Juan 6:1-15, por José Antonio Pagola

Juan 6:1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

— Comentario por José Antonio Pagola

El episodio de la multiplicación de los panes gozó de gran popularidad entre los seguidores de Jesús. Todos los evangelistas lo recuerdan. Seguramente, les conmovía pensar que aquel hombre de Dios se había preocupado de alimentar a una muchedumbre que se había quedado sin lo necesario para comer.

Según la versión de Juan, el primero que piensa en el hambre de aquel gentío que ha acudido a escucharlo es Jesús. Esta gente necesita comer; hay que hacer algo por ellos. Así era Jesús. Vivía pensando en las necesidades básicas del ser humano.

Felipe le hace ver que no tienen dinero. Entre los discípulos, todos son pobres: no pueden comprar pan para tantos. Jesús lo sabe. Los que tienen dinero no resolverán nunca el problema del hambre en el mundo. Se necesita algo más que dinero.

Jesús les va a ayudar a vislumbrar un camino diferente. Antes que nada, es necesario que nadie acapare lo suyo para sí mismo si hay otros que pasan hambre. Sus discípulos tendrán que aprender a poner a disposición de los hambrientos lo que tengan, aunque solo sea «cinco panes de cebada y un par de peces».

La actitud de Jesús es la más sencilla y humana que podemos imaginar. Pero, ¿quién nos va enseñar a nosotros a compartir, si solo sabemos comprar? ¿Quién nos va a liberar de nuestra indiferencia ante los que mueren de hambre? ¿Hay algo que nos pueda hacer más humanos? ¿Se producirá algún día ese «milagro» de la solidaridad real entre todos?

Jesús piensa en Dios. No es posible creer en él como Padre de todos, y vivir dejando que sus hijos e hijas mueran de hambre. Por eso, toma los alimentos que han recogido en el grupo, «levanta los ojos al cielo y dice la acción de gracias». La Tierra y todo lo que nos alimenta lo hemos recibido de Dios. Es regalo del Padre destinado a todos sus hijos e hijas. Si vivimos privando a otros de lo que necesitan para vivir es que lo hemos olvidado. Es nuestro gran pecado aunque casi nunca lo confesemos.

Al compartir el pan de la eucaristía, los primeros cristianos se sentían alimentados por Cristo resucitado, pero, al mismo tiempo, recordaban el gesto de Jesús y compartían sus bienes con los más necesitados. Se sentían hermanos. No habían olvidado todavía el Espíritu de Jesús.

Juan 6:1-15, por Adsis

Juan 6:1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

— Comentario por Adsis

Jesús nos compromete, en la solidaridad, con los hambrientos de la otra orilla del lago. ¡Cuántas veces nos sentimos incapaces de aliviar el sufrimiento ajeno! En todo caso hemos de apostar con todas nuestras fuerzas, aunque éstas sean aparentemente pocas.

«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero ¿qué es esto para tanta gente?». Estas palabras de Andrés reflejan lo que en el Credo expresamos: «el sufrimiento de tanta miseria y la experiencia de nuestra incapacidad para acabar con ella...»

Sin embargo, lo poco que somos y podemos hemos de ponerlo en manos de Jesús, porque donde hay disponibilidad y amor, Dios se empeña hasta el fondo. Donde nosotros sembramos la pequeña semilla, el Señor da el incremento para la cosecha. Nunca debemos desconfiar, de la definitiva aportación divina en toda vida generosa y comprometida.

Los panes y los peces en las manos de Jesús son alimento para muchos.

La gente entiende a Jesús por sus signos, especialmente, cuando éstos se realizan remediando sus necesidades y dando consuelo a los más desfavorecidos.

Juan 6:1-15, por Julio César Rioja, cmf

Juan 6:1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

— Comentario de Julio César Rioja, cmf

Queridos hermanos:

Se interrumpe en este domingo la lectura de Marcos y se inicia la del capítulo sexto de Juan, que durará cinco domingos. Es importante leer todo, en el contexto del discurso de Jesús sobre el Pan de Vida, que recorre todos estos días. El relato de hoy sobre la multiplicación de los panes y los peces, sirve de introducción. La intención de Juan no es hablarnos sólo del pan material, (es curioso en este relato no aparece la expresión: “Dadles vosotros de comer” Marcos 6,37), sino también del hambre de Dios.

“Lo seguía mucha gente porque habían visto los signos que hacía con los enfermos”. Jesús decide intervenir a su manera, parece querer probar la fe de sus discípulos  y la de todo ese gentío, saber si lo buscan a Él o le siguen por otras motivaciones. Por eso pregunta a Felipe, dónde comprar pan para toda esa gente, y dice el evangelista: “Lo decía para tantearlo, pues bien sabia él lo que iba a hacer”. Felipe y Andrés cuentan lo mucho que les falta: “doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo”, “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?”, están en la lógica del no podemos hacer nada, pero Jesús quiere contar con lo poco que tienen.

Sin duda este texto da para muchas interpretaciones, pero dada la necesidad de brevedad quiero resaltar hoy cuatro aspectos:

El primero:

El gesto subraya la generosidad de Dios, se da de comer a más de cinco mil hombres, con cinco panes y dos peces, sobran doce canastos de pan y el pueblo se sacia. El mensaje es claro, se desbordan todos los cálculos humanos, trasciende toda lógica, todo esquema mental.  Lo grande y actual de este relato, es que todo esto es posible realizarlo hoy en nuestro mundo. Nunca como es este tiempo, tenemos la posibilidad de alimentar a las multitudes hambrientas, somos la primera generación que podemos acabar con el hambre en el mundo, este es un pecado grave, por el que seremos seriamente juzgados.

El segundo: 

El signo de Jesús, no se realiza sin la aportación pequeña pero concreta, de un muchacho, que tal vez animó a otros a la solidaridad y esto provocó el milagro. Lo comprobamos en nuestras comidas comunitarias, cuando todos ponen un poco y se comparte, suele sobrar. No ir por la vida calculando, guardando y previniendo, sino aprendiendo a compartir, a entregar, a ofrecerse, es el más asombroso de los milagros.

El tercero:

Jesús distribuye los panes, con el mismo rito que aparece en la Eucaristía: “Tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió”. Juan hace referencia a que estaba cerca la Pascua. Partiendo del pan, podemos descubrir la necesidad de otro alimento, que de verdadero sentido a nuestra existencia como creyentes. Tenemos hambre de Dios, por eso es necesario que los cristianos, nos juntemos durante la semana para profundizar en el mensaje, celebrar la vida, para actuar como Jesús, rescatar nuestra vida de la prisa, del consumo, de la eficacia, para escuchar sus palabras, que son de vida y dan la vida.

El cuarto:

Fue tan sorprendente el signo que la gente exclamó. “Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo. Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vea a la montaña, él solo”. Nos fabricamos al profeta que necesitamos y pretendemos convertirlo a nuestro modo de pensar. Nos da una lección clara y nos hace pensar porqué le seguimos.

Como diría Martín Descalzo: “Dios ha bajado a comer la tortilla con nosotros”, desciende hasta el prado, la llanura con mucha hierba de aquel sitio, para comer junto a nosotros el pan de la vida. Purifiquemos nuestra mentalidad para que Jesús sea el centro de nuestra mesa, el objetivo de nuestras luchas y el espejo en el que mirarnos, huyendo del triunfalismo y del poder. Cuando se parte y se reparte lo que hay, siempre sobra para el futuro, eso ya le pasó a Eliseo.

Juan 6:1-15 Imágenes del Evangelio















Juan 6,1-15: La multiplicación de los panes

Juan 6,1-15
Viernes de la 2 Semana de Pascua
Domingo de la 17 Semana del Tiempo Ordinario, Año B

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: "¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?" Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: "Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo." Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?" Jesús dijo: "Decid a la gente que se siente en el suelo." Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: "Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie." Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: "Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo." Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

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José Antonio Pagola
Julio César Rioja CMF
Orden Carmelita
Imágenes del Evangelio

DOMINGO DE LA 17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año B (Lecturas)

2 Reyes 4,42-44 
Salmo 144: Abres tú la mano, Señor, y nos sacias
Efesios 4,1-6
Juan 6,1-15

2 Reyes 4:42-44

En aquellos días, uno de Baal-Salisá vino a traer al profeta Eliseo el pan de las primicias, veinte panes de cebada y grano reciente en la alforja. Eliseo dijo: «Dáselos a la gente, que coman.» El criado replicó: «¿Qué hago yo con esto para cien personas?» Eliseo insistió: «Dáselos a la gente, que coman. Porque así dice el Señor: Comerán y sobrará.» Entonces el criado se los sirvió, comieron y sobró, como había dicho el Señor.

Salmo 144,10-11.15-16.17-18:
Abres tú la mano, Señor, y nos sacias

Que todas tus criaturas te den gracias,
Señor, que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas.
R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.
R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias

El Señor es justo en todos sus caminos,
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.
R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias

Efesios 4,1-6

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

Juan 6,1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

viernes, 24 de julio de 2015

Mateo 13,18-23: "Oíd lo que significa la parábola del sembrador"

Mateo 13,18-23
Viernes de la 16 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno."

jueves, 23 de julio de 2015

23 de julio: Santa Brígida, santa patrona de Europa, por Luis Antequera


Celebramos hoy a Santa Brígida de Siena, una de las tres santas mujeres a las que el también santo papa Juan Pablo II declaró patrona de Europa junto a Santa Catalina de Siena y a Teresa Benedicta de la Cruz el 1 de octubre del año 1999 mediante carta apostólica en forma motu proprio, engrosando así una nómina en la que ya militaban San Benito de Nursia y los hermanos San Cirilo y San Metodio.

Deja claro el papa el hecho de que la elección es personal: “el motivo que ha orientado específicamente mi opción por estas tres santas se halla en su vida misma”. Y destaca que se haya dirigido su elección hacia tres mujeres:

“Considero particularmente significativa la opción por esta santidad de rostro femenino, en el marco de la tendencia providencial que, en la Iglesia y en la sociedad de nuestro tiempo, se ha venido afirmando, con un reconocimiento cada vez más claro de la dignidad y de los dones propios de la mujer. En realidad, la Iglesia, desde sus albores, no ha dejado de reconocer el papel y la misión de la mujer, aun bajo la influencia, a veces, de los condicionamientos de una cultura que no siempre la tenía en la debida consideración”.

Por lo que hace a la que hoy festejamos, Brígida nace en Uppland 1303, en el seno de una aristocrática familia. Es su padre Birger Persson, gobernador de Uppland, pariente del rey y uno de los grandes terratenientes del país. Es su madre Ingeborg Bengtsdotter, a la que pierde a la temprana edad de doce años. Brígida recibe una piadosa educación que dirige su tía y que continuará toda su vida gracias al contacto con los hombres más importantes de su época y de su entorno, así el teólogo Nicolás Hermanni, después obispo de Linköping, así Matías, canónigo de Linköping, así Pedro de Alvastrâ o Pedro Magister, exhibiendo ya desde su infancia una acendrada religiosidad que le lleva a tener incluso apariciones. Tan pronto como a los trece años de edad, Brígida es unida en matrimonio con Ulf Gudmarsson, al que dará hasta ocho hijos, la cuarta de ellos nada menos que Santa Catalina de Suecia.

Trasladada a la corte de Magnus Eriksson, Brígida va a ejercer sobre el rey una gran influencia. Con unos cuarenta años, hace la peregrinación a Santiago de Compostela en compañía de su marido, que enferma durante la misma y morirá poco después, en 1344, en el monasterio cistercense de Alvastrâ en Gothland del este.

Una vez viuda, Brígida se da por entero a la vida religiosa. Se reiteran sus apariciones, entre las cuales la del mismísimo Jesucristo. Escribe las revelaciones que recibe, traducidas al latín por Matías Magister y el Prior Pedro. Y funda una congregación religiosa, las Brigitas u Orden del Santo Salvador, confirmada por el Papa Urbano V en 1370.

En 1349 viaja a Roma, donde va a residir ya hasta su muerte, no sin realizar una nueva peregrinación, esta vez a Tierra Santa, en 1373. A las gestiones de Brígida cabe atribuir buena parte del regreso del papado desde Avignon a Roma, en tiempos de Gregorio XI (1370-1378). Fallecida en 1373 a la edad de setenta años, Brígida no tardará en ser canonizada, cosa que lleva a cabo el 7 de octubre de 1391 el Papa Bonifacio IX.

Fuente: religionenlibertad.com

Juan 15,1-8: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador"

Juan 15,1-8
Domingo de la 5 Semana de Pascua, Año B
Miércoles de la 5 Semana de Pascua
23 de julio: Santa Brígida

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto. Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes,si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.

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23 de julio: Santa Brígida, religiosa, patrona de Europa, Fiesta

Gálatas 2,19-20
Salmo 33: Bendigo al Señor en todo momento
Juan 15,1-8

Gálatas 2,19-20

Para la Ley yo estoy muerto, porque la Ley me ha dado muerte; pero así vivo para Dios. Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.

Salmo 33,2-3.4-5.6-7.8-9.10-11
R. Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.
R. Bendigo al Señor en todo momento

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.
R. Bendigo al Señor en todo momento

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias.
R. Bendigo al Señor en todo momento

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.
R. Bendigo al Señor en todo momento

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.
R. Bendigo al Señor en todo momento

Juan 15,1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mi no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

martes, 21 de julio de 2015

Se necesitan sacerdotes: la Iglesia crece en todo el mundo y las parroquias no dan abasto, por Matt Hadro

Un nuevo estudio sobre tendencias en la Iglesia en el mundo arrojó que la población católica mundial está creciendo tan rápidamente que el número de sacerdotes y parroquias simplemente ya no se dan abasto. Esta realidad plantea un desafío: Con un crecimiento global en el número de católicos, especialmente en África y Asia, pero con un crecimiento no lo suficiente en el número de parroquias y sacerdotes, los católicos tienen menos oportunidades de recibir los sacramentos y participar en la vida parroquial.

«La Iglesia aún enfrenta un problema global del siglo XXI respecto al compromiso permanente de los católicos con la parroquia y la vida sacramental», señala el estudio realizado por el Centro de Investigación Aplicada en el Apostolado (CARA en sus siglas en inglés) de la Universidad de Georgetown, Estados Unidos.

El estudio titulado Global Catholicism (Catolicismo global) recogió estadísticas del Vaticano y otras encuestas a partir del año 1980 para indagar sobre los lugares en los que la Iglesia Católica ha crecido y disminuido a nivel parroquial y para predecir los datos demográficos para la Iglesia en las próximas décadas.

La investigación señala que «este crecimiento se analizó a nivel de parroquia, ya que en última instancia esta es el «ladrillo y el cemento» de la Iglesia, donde los católicos reciben los sacramentos, se relacionan con otros fieles y llevan una vida de fe activa.

El estudio destacó el crecimiento en el número de católicos, sacerdotes, religiosos, parroquias, recepción de los sacramentos, seminaristas e instituciones católicas como hospitales y escuelas en todo el mundo.

La conclusión general del informe apunta a que la Iglesia se encuentra en medio de un «dramático realineamiento». Experimenta una disminución del número de católicos en el centro histórico de Europa, va en desaceleración en América y Oceanía y su auge se concentra en Asia y África.
También se proyecta un desplazamiento católico lejos de los centros tradicionales de Europa y América hacia el «Sur Global», mayoritariamente los países en vía de desarrollo, en los que se incluyen Centro y Sudamérica, África subsahariana, Oriente Medio, Asia del Sur, Oceanía y gran parte del Extremo Oriente.

En entrevista con ACI Prensa, el Dr. Mark Gray, destacado investigador asociado a CARA, explicó las implicancias de este cambio.

Un problema destacado por el estudio es que la mayoría de las parroquias del mundo aún se concentran en Europa y América, donde la Iglesia experimenta un declive o estancamiento en población. El mundo en vías de desarrollo está sumando más católicos, pero no existen suficientes parroquias para servirlos.

«Tienen todas estas hermosas parroquias» en Europa, afirmó Gray. «No puedes tomarlas y moverlas de una parte del mundo a otra tan fácilmente. En consecuencia, en un lugar la Iglesia va a tener que cerrar parroquias y en otro va a tener que construir muchísimas, además de encontrar la manera de organizar su clero».

Otro descubrimiento apunta a que los católicos están participando menos en la Iglesia a medida que crecen en edad, lo cual se ve plasmado en las tasas de participación sacramental.

En todas las regiones, el número de bautismos infantiles por cada mil católicos es mayor al número de primeras comuniones, el cual supera el número de confirmaciones, el que está por sobre el número de matrimonios celebrados dentro de la Iglesia.

Si bien esto era esperable en regiones como Europa en donde se experimenta una baja general de sacerdotes y religiosos, esto también ocurre en todas las demás regiones donde el número de miembros de la Iglesia va en crecimiento.

América tiene una tasa de asistencia a Misa y un número de matrimonios por cada mil católicos inferiores a Europa, pese a que la población católica del continente de la Esperanza es cada vez mayor. Gray subrayó que estos resultados aún deben ser analizados.

Por otra parte, el número de sacerdotes, religiosos y religiosas disminuyó en América desde 1980, a pesar de que el número de católicos y sacerdotes diocesanos ha aumentado en la región.

Incluso en África, continente que experimenta el más alto crecimiento de la Iglesia, hay una fuerte caída en la participación sacramental desde el bautismo al matrimonio. La tasa de matrimonio es en realidad tan baja en África como en América.

Esto puede explicarse debido a la rapidez del crecimiento demográfico que supera rápidamente el crecimiento de sus parroquias. Este continente es el líder mundial con más de 13 mil católicos por parroquia.

«En África, más que en cualquier otro lugar, la Iglesia necesita estudiar la posibilidad de que algunos renuncien o retrasen la actividad sacramental debido a la falta de acceso a una parroquia cercana», sostiene el informe de CARA.

Asia, sin embargo, lidera en la participación sacramental y supera a todas las demás regiones en las tasas de primeras comuniones, confirmaciones y matrimonios.

«Algo sucede en Asia que es notable. Va en contra de la tendencia de todas las demás regiones», señaló Gray, quien agregó que los líderes católicos deberían prestar atención a lo que está pasando allí.

A excepción de China continental, de la que el Vaticano no proporcionó datos, la población católica en Asia aumentó en un 63 por ciento desde 1980. En general, la asistencia a la Misa tampoco se redujo de manera significativa, aunque algunos países asiáticos reportaron una asistencia a la Celebración Eucarística más alta que otros.

El número de sacerdotes diocesanos aumentó en más del doble en Asia desde 1980 y el número tanto de sacerdotes, religiosos y religiosas, aumentó casi al doble, durante ese periodo.

¿Cuáles son las consecuencias de tener muy pocos sacerdotes, religiosos y parroquias para responder al el crecimiento global de los católicos en todo el mundo?

En algunos lugares, el fenómeno de cierres y consolidaciones de comunidades parroquiales tendrán como consecuencia la existencia de «mega parroquias». Sobre todo en Europa y América del Norte, donde esto ya sucede. Gray explicó que el resultado podría ser una crisis de la comunidad en la que muchos católicos experimentan el «anonimato» en medio de tantos feligreses.

Estos católicos «anónimos» estarían menos entusiasmados de participar en la vida de su parroquia: donarían menos, participarían menos en los sacramentos y traerían cada vez menos a sus hijos a la Iglesia.

Esto es particularmente difícil para Europa y América del Norte, señaló Gray, porque históricamente estas regiones eran bien atendidas con parroquias y sacerdotes, y se acostumbraron a tener comunidades locales más pequeñas en lugar de grandes parroquias misioneras.

Ahora, no sólo las parroquias serían más grandes, también los sacerdotes servirían a múltiples parroquias, dejando a los católicos con menos oportunidades para relacionarse con su párroco.
«Por mucho tiempo las personas esperaban ir a su parroquia local cuando quisieran, llamaban a la puerta y les abría un sacerdote. Especialmente cuando alguien estaba muy enfermo», recordó Gray. Ahora esto pareciera no ser el caso.

Europa va a tener una disminución del cinco por ciento en su población católica para el 2050, predice el informe, pero lo más alarmante es que el número de sacerdotes diocesanos y religiosos con votos ya ha caído en un 40 por ciento desde 1980, así como también ha disminuido el número total de parroquias.

En consecuencia, sacerdotes de otros continentes, como África, ya han tenido que trasladarse para servir a los católicos de Europa y América. Esto pone una presión adicional sobre la Iglesia en África, donde el crecimiento significativo en las parroquias, sacerdotes y religiosos todavía no logra responder al mayor auge de su población católica.

«Mientras que algunos sacerdotes africanos sirven internacionalmente en parroquias de todo el mundo, esto puede llegar a ser más difícil en las próximas décadas con las necesidades más apremiantes en el continente», señala el informe.

De las regiones incluidas en el informe, África experimentó el mayor aumento de católicos por parroquia desde 1980, pasando de 8.193 católicos por parroquia en 1980 a 13.050 en 2012.

Pese a que el número de sacerdotes y parroquias en África han subido por más del cien por ciento en ese periodo de tiempo, el número de católicos se ha disparado en un 238 por ciento, lo que aumenta la brecha entre el número de católicos y el número de sacerdotes y religiosos.

Según el estudio, el esplendor católico que vive el continente es una consecuencia del auge de su población, ya que las tasas de fertilidad en cualquier región se relaciona directamente con la vitalidad de la Iglesia en esa zona.

Cuando la tasa de fecundidad está por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por pareja - como en la mayoría de los países de Europa - la Iglesia está en una situación compleja.

Cuando la tasa de fecundidad es más alta y está por encima de la tasa de reemplazo - como en el África subsahariana con un 5,15 - la Iglesia está creciendo rápidamente.

Y cuando la tasa de fecundidad se acerca al nivel de la tasa de reemplazo - como en América Latina y el Caribe, donde cayó de 4,2 en 1980 a 2,18 en 2012 - el crecimiento de la Iglesia está en desaceleración.

La explicación de Gray para esto es simple: Menos nacimientos «significa eventualmente un menor número de bautizos, primeras comuniones, menos matrimonios, poblaciones más pequeñas».

Traducido por Bárbara Bustamante
Fuente: infocatolica.com

¿Qué es la contemplación?, por José Luis Vázquez Borau


René Voillaume define la vida contemplativa como “un conocimiento experimental y sobrenatural de Dios, percibido por connaturalidad de amor; bajo el influjo de los dones del Espíritu Santo” (R. VOILLAUME, Lettres aux Fraternités I, Cerf, Paris 1960, 178).

Así, la contemplación sobrenatural, en sí misma, está fuera del alcance directo de la persona y responde a una gracia que sólo Dios puede otorgar. Pero existe, no obstante, todo un conjunto de actos que nos preparan y encaminan hacia ella, en cuanto que, normalmente, son necesarios para llegar a la contemplación, si bien la donación de esta gracia jamás estará exigida por la preparación, ella suele ser, sin embargo, su prolongación, y la continuación normal, aunque misteriosamente gratuita, de nuestro encaminamiento hacia Dios. Lo cierto es que, con frecuencia, muchas personas quedan privadas de la gracia de la contemplación, al carecer de la debida preparación para acoger este don.

La gracia de la contemplación presupone la disposición última de la persona a “abandonar todo aquello que no es Dios”. Lo cual supone un desasimiento profundo de todo lo creado y, particularmente, de sí mismo. No significa esto que tal muerte esté totalmente en nuestro poder, porque las mismas gracias de contemplación habrán de consumarla en nosotros, al hacer penetrar el fuego acrisolador del amor en aquellas profundidades del alma en las que nada podemos por nosotros mismos. Con todo, ese desasimiento radical, aun cuando no podamos realizarlo actualmente sino de un modo imperfecto, ha de ser, al menos, intencional mente querido y deseado, a la espera de que sea consumado por la acción de Dios en nuestras personas (Ibid., 180).

Pero esta muerte por la que la persona va alcanzando la debida disposición, no ha de entenderse en un sentido sólo ni primariamente negativo. El movimiento de desprendimiento viene como fruto de nuestra adhesión a Dios por el amor. Esto implica que la contemplación cristiana es todo lo contrario de un asunto de técnica. La espiritualidad natural, como la de la India, por ejemplo, tiene técnicas bien determinadas. Y como bien dicen el matrimonio Maritain:

Este aparato de técnicas es lo primero que impresiona a quien comienza a estudiar la mística comparada. Pues bien, una de las diferencias más obvias entre la mística cristiana y las otras místicas es su libertad en lo que respecta a la técnica y a todas las recetas y fórmulas (J. y R. MARITAIN, Liturgie et contemplation, Brujas 1959, 64-65).

La meditación, la adoración, el retiro, el silencio son instrumentos al servicio del amor, y conservan toda su eficacia sólo en la medida en que conducen al desarrollo de la caridad. Pues es precisamente por relación a la caridad, por lo que pueden disponer a la contemplación.

Esto explica que por falta de generosidad de la persona estas prácticas puedan ser ineficaces. Por esto, cuando falta la generosidad, las observancias, que debían favorecer el desapego del corazón para su dilatación en el amor, pueden pasar a ser refugio de una actitud mezquina para con Dios y para con el prójimo (R. VOILLAUME, Au cœur des masses, Cerf, París, 1950, 183-186).

Fuente: religiondigital.com

¿No se ha preguntado Vd. alguna vez por qué el Moisés de Miguel Angel tiene cuernos?, por Luis Antequera



…los famosos cuernos que exhibe la magnífica estatua que del liberador de los judíos del yugo egipcio realiza el gran artista florentino, la cual puede Vd. admirar en Roma en la tumba de Julio II de la iglesia de San Pietro in Vincoli.

Pues bien, la respuesta es muy sencilla: porque así lo dice la Biblia, -concretamente el libro del Éxodo-, cuando narra el episodio en el que Moisés recibe las tablas de la Ley por segunda vez (porque Dios se las da dos veces), al que la Vulgata de San Jerónimo pone este colofón:

“Luego, Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas del Testimonio en su mano. Al bajar, no sabía que su rostro tenía cuernos, por haber hablado con Yahvé” (Ex. 34,29).

Versículo sobre el que en la Biblia de Jerusalén, nos encontramos esta nota a pie de página:

“Los versículos 29-35 son de origen dudoso, Refieren una tradición sobre la irradiación del rostro de Moisés, expresada por el verbo qaran, derivado de queren “cuerno”, de donde la traducción literal de la Vulgata “su rostro tenía cuernos””.

De acuerdo con lo cual, la traducción que del texto hace la misma Biblia de Jerusalén, aunque separándose en ello de la Vulgata, es la siguiente:

“Luego, Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas del Testimonio en su mano. Al bajar, no sabía que la piel de su rostro se había vuelto radiante, por haber hablado con Yahvé” (Ex. 34,29).

Ahora bien, no es Miguel Angel el único artista que retrata a Moisés de semejante manera. Por no ser ni siquiera es el primero. De parecida guisa lo contemplamos en las ilustraciones de la paráfrasis bíblica escrita por el monje Aelfric de Eynsham, de principios del s. XI, según algunos la representación más antigua de Moisés con cuernos, o en los famosos frescos de la iglesia Keldby, en la isla de Møn, en Dinamarca, realizados entre los siglos XIII y XV; o en las esculturas de la Cartuja (Charteuse) de Champmol, cerca de Dijon; o en la estatua que realiza Giovan Maria Morlaiter hacia 1750.

Fuente: religionenlibertad.com

21 de Julio: San Lorenzo de Brindisi (1559-1619), por Celestino Hueso, S.F.


Se llamaba César y era una lumbrera. Ya con tan solo seis añitos asombraba a todos por su memoria pues era capaz de aprender varias páginas enteras y repetirlas en público. Se educó con los franciscanos y acabó pidiendo el ingreso en los capuchinos de Verona. El superior le advirtió que le iba a ser difícil aquella vida de trabajo y oración, a lo que respondió el joven “Con un crucifijo en mi habitación, lo puedo todo”.

Al hacer su profesión religiosa tomó el nombre de Lorenzo y pronto destacó como gran predicador, lo que le permitió realizar grandes servicios a la Iglesia y a toda Europa, pues sabía además griego, hebreo, alemán, bohemio, francés y español y llegó a conocer muy a fondo el texto de la Biblia.

En unos tiempos revueltos por la codicia de los turcos que pretendían dominar Europa, supo reconciliar entre sí a muchos gobernantes que no se podían tragar y ponerlos de acuerdo ante el enemigo común.

Murió en Lisboa después de entrevistarse con Felipe II al que había acudido para interceder por los Napolitanos que sufrían las injusticias del duque de Osuna. La Iglesia le celebra como San Lorenzo de Brindisi.

MARTES DE LA 16 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Exodo 14,21-15,1
Éxodo 15,8-17: Cantaré al Señor, sublime es su victoria
Mateo 12,46-50

Exodo 14,21-15,1

En aquellos días, Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto,mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos del Faraón y los carros con sus guerreros. Mientras velaban al amanecer, miró el Señor al campamento egipcio, desde la columna de fuego y nube, y sembró el pánico en el campamento egipcio. Trabó las ruedas de sus carros y las hizo avanzar pesadamente. Y dijo Egipto:
— Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto.
Dijo el Señor a Moisés:
— Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes.
Y extendió Moisés su mano sobre el mar; y al amanecer volvía el mar a su curso de siempre. Los egipcios, huyendo, iban a su encuentro, y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar. Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó. Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar; las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda. Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar. Israel vio la mano grande del Señor obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor, y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico al Señor:

Éxodo 15,8-17: Cantaré al Señor, sublime es su victoria

Al soplo de tu nariz, se amontonaron las aguas,
las corrientes se alzaron como un dique,
las olas se cuajaron en el mar.
Decía el enemigo: "Los perseguiré y alcanzaré,
repartiré el botín, se saciará mi codicia,
empuñaré la espada, los agarrará mi mano.
R. Cantaré al Señor, sublime es su victoria

Pero sopló tu aliento, y los cubrió el mar,
se hundieron como plomo en las aguas formidables.
Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra.
R. Cantaré al Señor, sublime es su victoria

Introduces a tu pueblo y lo plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos.
R. Cantaré al Señor, sublime es su victoria

Mateo 12,46-50

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: "Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo." Pero él contestó al que le avisaba: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?" Y, señalando con la mano a los discípulos dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre."

sábado, 18 de julio de 2015

Domingo de la 16 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo B: Pistas para la reflexión

Cliquea sobre la imagen para acceder a Pistas para la Reflexión

Marcos 6,30-34: Imágenes del Evangelio

Marcos 6,30-34:

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» 
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.



DOMINGO DE LA 16 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, por Mons. Francisco González, SF.

Jeremías 23,1-6
Salmo 22:  El Señor es mi pastor, nada me falta
Efesios 2,13-18
Marcos 6,30-34

Jeremías 23,1-6

Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño –oráculo del Señor–.
Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: «A los pastores que pastorean mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las expulsasteis, no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de vuestras acciones –oráculo del Señor–. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá –oráculo del Señor–. Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: El-Señor-nuestra-justicia.»

Salmo 22:  El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Efesios 2,13-18

Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

Marcos 6,30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Comentario de Mons. Francisco González, S.F.

Somos iglesia, somos comunidad, somos pueblo, somos asamblea. En todas ellas se necesita alguien que dirija. Los reyes y líderes religiosos del pueblo de la Biblia se les llamaba también pastores. La primera lectura y el santo evangelio de hoy es lectura obligada para los responsables de grupos, en particular los que han recibido el sacramento del Orden, pues la cosa es seria.

En la primera lectura el Señor se queja de los pastores que dispersan a las ovejas y dejan perecer las ovejas de su rebaño. Se queja de esos pastores que dispersaron, expulsaron y no guardaron sus ovejas. Por lo cual tendrán que rendir cuentas “por la maldad de sus acciones”. El Señor mismo tendrá que cuidarse de ellas, les pondrá pastores buenos y al final mandará a un vástago de David para que las cuide.

La simple lectura es una llamada a cada uno de nosotros, pastores, para un examen concienzudo de cómo tratamos a los que el Señor ha puesto a nuestro cuidado.

¿Cómo cuidarlas? La lectura evangélica de este domingo nos habla de la actitud de Jesús ante el rebaño.

Los apóstoles vuelven gozosos y cuentan, me imagino que todos a la vez, lo que habían hecho y enseñado. Jesús los quiere oír, es importante para él, al fin y al cabo, él es quien los envió. Todos felices se subieron a la barca para ir a un lugar donde los pudiera atender personalmente, escuchar las maravillas de esa primera evangelización, hacerles preguntas, incluso de cómo los habían recibido.

El plan se distorsionó pues la gente de todas las aldeas vieron hacia donde se iban y salieron corriendo, tanto que llegaron antes que Jesús, quien mirando desde la barca aquella multitud “le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor”. Así es Jesús, se compadece de todo el mundo, de cada enfermo, y de las multitudes que le siguen.

El pastor provee comida, el pastor lleva las ovejas al lugar preciso, el pastor da seguridad a las ovejas y las protege del enemigo, el pastor es cariñoso con ellas pues las llama por su nombre y a las que tienen dificultad la carga sobre sus hombros. Al mirar a ese grupo que se le ha adelantado ve a las que necesitan consuelo y nadie se los da; se da cuenta de las que no encuentran sentido a la vida y él se los quiere proporcionar; descubre, pues se les nota en la cara y principalmente en el corazón, que quieren hablar, desahogarse con alguien y nadie las escucha; buscan unos hombros para aligerar sus pasos y nadie los ofrece… y Jesús no puede resistir, y pospone ese pasar un rato junto con sus apóstoles y dirigiéndose a la muchedumbre “se puso a enseñarles con calma”. Jesús no tiene prisa y da a cada necesitado el tiempo que requiere. Y es que Jesús siempre mira con compasión, es su estilo, y con eso ojos mira a la viuda que ha perdido a su único hijo; mira con cariño a ese joven que quería saber qué era necesario para la salvación y no sería diferente la mirada que ofreció a Pedro después de haberle negado tres veces.

Es una realidad que mucha de nuestra gente se está marchando de nuestras iglesias. ¿Por qué será? No es cuestión de estadísticas y consolaciones de bajo valor que algunas de nuestros templos siguen estando llenos. En estos momentos de la Nueva Evangelización hemos de examinar nuestro pastoreo. ¿Cómo tratamos al rebaño que el Señor nos ha confiado? Hay quienes buscan y no nos encuentran, o nos encuentran pero no tenemos tiempo… ganas… palabras… compasión… vida que dar.

A veces los pastores nos escudamos detrás de nuestros cargos y posiciones para evitar tener que escuchar, tanto que para algunas gentes les sería más fácil escalar el Everest que conseguir una cita con el pastor… claro que es exageración. Pero no es exageración el buscar de cómo imitar al Maestro, al Buen Pastor en su forma de tratar a las personas y mirarlas, acercarnos a ellas como Jesús lo hacía para juntos disfrutar de un descanso, compartir unas experiencias, orar juntos, reírnos de nosotros mismos, y así evitar que el activismo, la productividad, los dos o tres trabajos que tenemos para poder vivir mejor, destruyan los verdaderos valores y nos impidan vivir la vida.

Ojalá sepamos los pastores, o los que tengan responsabilidad de pastoreo, actuar como el Buen Pastor, para que como dice el salmo, no falte nada a los que nos han sido confiados.

DOMINGO DE LA 16 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Ciclo B (Lecturas)

Jeremías 23,1-6
Salmo 22:  El Señor es mi pastor, nada me falta
Efesios 2,13-18
Marcos 6,30-34

Jeremías 23,1-6

Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño –oráculo del Señor–.
Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: «A los pastores que pastorean mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las expulsasteis, no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de vuestras acciones –oráculo del Señor–. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá –oráculo del Señor–. Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: El-Señor-nuestra-justicia.»

Salmo 22:  El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Efesios 2,13-18

Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

Marcos 6,30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

viernes, 17 de julio de 2015

Mateo 12,14-21: " Los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús"

Mateo 12,14-21
Sábado de la 15 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.»

Sábado de la 15ª semana del Tiempo Ordinario, Año I (Lecturas)

Éxodo 12,37-42
Salmo 135: Porque es eterna su misericordia
Mateo 12,14-21

Éxodo 12,37-42

En aquellos días, los israelitas marcharon de Ramsés hacia Sucot: eran seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños; y les seguía una multitud inmensa, con ovejas y vacas y enorme cantidad de ganado. Cocieron la masa que habían sacado de Egipto, haciendo hogazas de pan ázimo, pues no había fermentado, porque los egipcios los echaban y no los dejaban detenerse; y tampoco se llevaron provisiones. La estancia de los israelitas en Egipto duró cuatrocientos treinta años. Cumplidos los cuatrocientos treinta años, el mismo día, salieron de Egipto las legiones del Señor. Noche en que veló el Señor para sacarlos de Egipto: noche de vela para los israelitas por todas las generaciones.

Salmo 135,1.23-24.10-12.13-15
R. Porque es eterna su misericordia

En nuestra humillación, se acordó de nosotros.
R. Porque es eterna su misericordia

Y nos libró de nuestros opresores.
R. Porque es eterna su misericordia

Él hirió a Egipto en sus primogénitos.
R. Porque es eterna su misericordia

Y sacó a Israel de aquel país.
R. Porque es eterna su misericordia

Con mano poderosa, con brazo extendido.
R. Porque es eterna su misericordia

Él dividió en dos partes el mar Rojo.
R. Porque es eterna su misericordia

Y condujo por en medio a Israel.
R. Porque es eterna su misericordia

Mateo 12,14-21

En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.»

jueves, 16 de julio de 2015

16 Julio: La Virgen del Carmen, por Celestino Hueso, SF.


En varias ocasiones hemos comentado que nuestra madre, la Santísima virgen, tiene una bella colección de vestidos. Pero no son para presumir sino para servir a todos los que se acogen bajo su manto maternal.

Hoy María se ha vestido de chocolate. Y chocolate de la mejor marca “el Carmelo” para endulzar la existencia de todos los que se encuentran pasando un purgatorio en este mundo o en el otro, y de las gentes del mar que la invocan como patrona y de los conductores de muchos países del mundo que también la tienen como guía, y de todos los atribulados que fijan en ella su mirada.

Hoy se bendice e impone el escapulario del Carmen en todas partes. El escapulario es el hábito del Carmen. Pero ya sabéis que el hábito no hace al monje, es el monje quien hace al hábito.
Colocarse el escapulario significa comprometerse a repartir chocolate entre los hermanos, a derramar dulzura a nuestro alrededor, a levantar al caído, a servir a todos siguiendo los pasos de nuestra madre la Santísima Virgen del Carmen.

Felicidades, pues, a todos los conductores, los marineros y gentes del mar y no olvidemos una oración por las almas del purgatorio.

16 de Julio: Fiesta de Nuestra Señora del Carmen o Carmelo.























En las palabras de Benedicto XVI, 15.VII.06:

"El Carmelo se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, y tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de Elías, surgió al Orden contemplativa de los Carmelitas, familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Virgen del Monte Carmelo, como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí (Valle de Aosta). Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración”.

Monte Carmelo y María del Carmen

El nombre de María del Carmen viene del Monte Carmelo, en Israel. A este monte se retiraba a rezar el profeta Elías, y en una ocasión en la cual Dios había castigado a su pueblo rebelde con un verano de tres años, Elías estando rezando en la cima del Monte Carmelo envió a su secretario a que observara en el horizonte para ver si veía algo. El otro volvió a contarle que se veía una pequeña nube. Con esto entendió Elías que ya iban a llegar las lluvias. Y en efecto la nube fue creciendo y se convirtió en una inmensa y muy provechosa lluvia que alegró enormemente a aquellas gentes que llevaban 36 meses sin agua.

— Carmen

La Iglesia Católica ha creído que esa nubecilla que apareció en el Monte Carmelo era imagen o anuncio de María, la cual al aparecer en este mundo nos trajo la más bella noticia: la de que por medio de su Hijo Jesucristo nos llegaría la más provechosa lluvia de gracias sobre todos nosotros, pecadores.

Carmen significa tierra fértil que produce muy buenos frutos. Nuestra Señora de Monte Carmelo, referida comúnmente como Virgen del Carmen, es una de las diversas advocaciones de la Virgen María. Su denominación procede del llamado Monte Carmelo, un nombre que deriva de la palabra Karmel o Al-Karem y que se podría traducir como jardín.

Esta advocación da nombre a todas aquellas personas que se llaman Carmen, Carmela o Carmelo, celebrando su onomástica el día de la fiesta de esta Virgen, el 16 de julio.

Los Carmelitas

Hace muchos siglos se reunieron en el Monte Carmelo varios monjes para rezar y hacer penitencia. La gente los llamaba Los Carmelitas. Estos religiosos tenían una gran devoción a la Virgen María y le erigieron un templo en esa montaña. Ellos interpretaron la visión del profeta Elías (1 Re 18:44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XV, cinco años antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una misa para la Inmaculada Concepción.

En el siglo XIII llegaron los Sarracenos y destruyeron todo. Muchos monjes, murieron mientras cantaban himnos a la Virgen, pero algunos lograron huir y llegar hasta Italia. Allá empezaron a propagar la devoción a la Virgen del Monte Carmelo y las gentes los seguían llamando Los Carmelitas.

— Simon Stock y el Escapulario

Entre los monjes llegados del Monte Carmelo hubo uno que se hizo célebre por su santidad, por su amor a la Virgen y sobre todo por una aparición que recibió. Fue san Simón Stock, superior general de la Orden. Dice la tradición que un 16 de julio de 1251 la Virgen María se le apareció y le prometió conceder ayudas muy especiales a quienes llevasen el Santo Escapulario como un acto de cariño y devoción con el deseo de llevar una vida más santa.

Pronto empezaron a llegar de todas partes relatos y testimonios de las bendiciones y ayudas que la Madre de Dios concedía a los que llevaban el Santo Escapulario. Incendios que se detenían. Inundaciones que se calmaban; tentaciones que se alejaban. Pecadores que se convertían. En Francia, en plena batalla, el rey Luis XI vio que a un soldado le llegaba una flecha dirigida hacia su corazón y en cambio se le clavaba en el escapulario y no le hacía ningún daño. Inmediatamente el rey y todos sus generales pidieron el escapulario y se lo colocaron.

La Iglesia Católica ha declarado que el Escapulario se puede reemplazar por una medalla de la Virgen. Y la Virgen sigue haciendo prodigios cada día en favor de quienes llevan con devoción el santo escapulario o su medalla y se esfuerzan por ser mejores creyentes.

— El Purgatorio

Antiguas tradiciones narraban que la Virgen María había prometido visitar en el purgatorio a sus devotos, el sábado próximo a la muerte de ellos y concederles descanso. Por eso, la devoción a la Virgen del Carmen está muy ligada a la devoción a las benditas almas, creencia que ha sido respaldada por los Pontífices. La iconografía presenta a la Virgen del Carmen portando dicho escapulario.

— El escapulario es un sacramental

Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia ha aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.

El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos sino que nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición del pecado si los recibimos con devoción.

Las personas nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios. Los laicos no llevan hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos.

Dice san Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: "Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios."

— ¿Cómo se originó el escapulario?

La palabra escapulario viene del Latín "scapulae" que significa "hombros". Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que llevamos sobre nuestros hombros. Para los Carmelitas pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.

La estrella del Mar (Stella Maris) y los Carmelitas

Los marineros dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con la Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

Los carmelitas, nacidos espiritualmente en el monte Carmelo le llamaron a la Virgen “Estrella del Mar”. Muchos escritores desde la antigüedad también llamaron así a la Virgen: S. Jerónimo (siglo IV), Isidoro de Sevilla (siglo VI), Alcuino de York y Rábano Mauro (siglo IX). Pascasio Radberto escribe en el siglo IX: “María es la Estrella del Mar a la que debemos seguir con nuestra fe y comportamiento mientras damos tumbos en el mar proceloso de la vida. Ella nos iluminará para creer en Cristo nacido de ella para salvación del mundo”.

El Himno Ave Maris Stella (Salve estrella del mar) es del siglo VIII o IX.

Propagación de la devoción

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo.

A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se les llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.

La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas se establecieron.

La devoción mariana hacia la Virgen del Carmen se extendió a muchos países de Europa y América, destacando entre ellos España, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Perú, Colombia, Chile y Argentina.























Oración a la Virgen del Carmen
SÚPLICA PARA TIEMPOS DIFÍCILES

Tengo mil dificultades: ayúdame.
De los enemigos del alma: sálvame.
En mis desaciertos: ilumíname.
En mis dudas y penas: confórtame.
En mis enfermedades: fortaléceme.
Cuando me desprecien: anímame.
En las tentaciones: defiéndeme.
En horas difíciles: consuélame.
Con tu corazón maternal: ámame.
Con tu inmenso poder: protégeme.
Y en tus brazos al expirar: recíbeme.
Virgen del Carmen, ruega por nosotros.
Amén.