viernes, 31 de julio de 2015

Mateo 14,1-12: "Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos"

Mateo 14,1-12
Sábado de la 17 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes: "Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes actúan en él." Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: "Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista." El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

SÁBADO DE LA 17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Levítico 25,1.8-17
Salmo 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben
Mateo 14,1-12

Levítico 25,1.8-17

El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí: "Haz el cómputo de siete semanas de años, siete por siete, o sea cuarenta y nueve años. A toque de trompeta darás un bando por todo el país, el día diez del séptimo mes. El día de la expiación haréis resonar la trompeta por todo vuestro país. Santificaréis el año cincuenta y promulgaréis manumisión en el país para todos sus moradores. Celebraréis jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y retornará a su familia. El año cincuenta es para vosotros jubilar; no sembraréis ni segaréis el grano de ricio ni cortaréis las uvas de cepas bordes. Porque es jubileo; lo considerarás sagrado. Comeréis de la cosecha de vuestros campos. En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad. Cuando realices operaciones de compra y venta con alguien de tu pueblo, no lo perjudiques. Lo que compres a uno de tu pueblo se tasará según el número de años transcurridos después del jubileo. Él a su vez te lo cobrará según el número de cosechas anuales: cuantos más años falten, más alto será el precio; cuantos menos, menor será el precio. Porque él te cobra según el número de cosechas. Nadie perjudicará a uno de su pueblo. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor, vuestro Dios."

Salmo 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben

Mateo 14,1-12

En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes: "Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes actúan en él." Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: "Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista." El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

31 de julio: SAN IGNACIO DE LOYOLA, por Celestino Hueso, S.F.


Íñigo de Loyola quería ser soldado. Y lo consiguió. Y disfrutaba como un cosaco en medio de las batallas. Hasta que una bala de cañón le cortó las alas. Bueno, las alas exactamente, no fue lo que le cortó, quedó malherido de una pierna y no tuvo más remedio que pasarse una buena temporada en cama.

Se aburría como una ostra, así es que empezó a pedir con insistencia libros de caballería para leer, pero el Capitán Trueno aún no existía y en el castillo de Loyola lo único que encontraron fue la Vida de Cristo y un libro de las vidas de los santos.

A falta de pan, buenas son tortas, se dijo; pero la lectura de las vidas de los santos, cambió por completo su propia vida, pues marchó a Montserrat donde realizó una confesión general y se decidió a cambiar definitivamente la espada por la cruz. En una cueva de Manresa, donde se retiró, vieron la luz los ejercicios espirituales.

Desde entonces se dedicó a la causa de Cristo, estudió, entre otros lugares, en París, donde se ganó a varios compañeros para la causa y finalmente fundó la Compañía de Jesús o Jesuitas que tanto bien ha hecho y sigue haciendo en nuestro mundo. Y el antiguo soldado se convirtió así en un gran campeón del reino de Cristo.

Bueno, felicidades a los Ignacios, Iñakis y Nachos.

Mateo 13,54-58: Visita de Jesús a Nazaret

Mateo 13,54-58
Viernes de la 17 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: "¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?" Y aquello les resultaba escandaloso. Jesús les dijo: "Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta." Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

VIERNES DE LA 17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Levítico 23,1.4-11.15-16.27.34b-37
Salmo 80: Aclamad a Dios, nuestra fuerza
Mateo 13,54-58

Levítico 23,1.4-11.15-16.27.34b-37

El Señor habló a Moisés: "Estas son las festividades del Señor, las asambleas litúrgicas que convocaréis a su debido tiempo. El día catorce del primer mes, al atardecer, es la Pascua del Señor. El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes ázimos, dedicada al Señor. Comeréis panes ázimos durante siete días. El primer día, os reuniréis en asamblea litúrgica, y no haréis trabajo alguno. Los siete días ofreceréis oblaciones al Señor. Al séptimo, os volveréis a reunir en asamblea litúrgica, y no haréis trabajo alguno." El Señor habló a Moisés: "Di a los israelitas: "Cuando entréis en la tierra que yo os voy a dar, y seguéis la mies, la primera gavilla se la llevaréis al sacerdote. Éste la agitará ritualmente en presencia del Señor, para que os sea aceptada; la agitará el sacerdote el día siguiente al sábado. Pasadas siete semanas completas, a contar desde el día siguiente al sábado, día en que lleváis la gavilla para la agitación ritual, hasta el día siguiente al séptimo sábado, es decir, a los cincuenta días, haréis una nueva ofrenda al Señor. El día diez del séptimo mes es el Día de la expiación. Os reuniréis en asamblea litúrgica, haréis penitencia y ofreceréis una oblación al Señor. El día quince del séptimo mes comienza la Fiesta de las tiendas, dedicada al Señor; y dura siete días. El día primero os reuniréis en asamblea litúrgica. No haréis trabajo alguno. Los siete días ofreceréis oblaciones al Señor. Al octavo, volveréis a reuniros en asamblea litúrgica y a ofrecer una oblación al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No haréis trabajo alguno. Éstas son las festividades del Señor en las que os reuniréis en asamblea litúrgica, y ofreceréis al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión y libaciones, según corresponde a cada día.""

Salmo 80: Aclamad a Dios, nuestra fuerza

Acompañad, tocad los panderos,
las cítaras templadas y las arpas;
tocad la trompeta por la luna nueva,
por la luna llena, que es nuestra fiesta.
R. Aclamad a Dios, nuestra fuerza

Porque es una ley de Israel,
un precepto del Dios de Jacob,
una norma establecida para José
al salir de Egipto.
R. Aclamad a Dios, nuestra fuerza

"No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto."
R. Aclamad a Dios, nuestra fuerza

Mateo 13,54-58

En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: "¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?" Y aquello les resultaba escandaloso. Jesús les dijo: "Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta." Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

jueves, 30 de julio de 2015

30 Julio: San Pedro Crisólogo, por Celestino Hueso, S.F.


Hoy celebramos a un gran santo, aunque también es de la época de Mari Castaña; pero ya sabemos que la santidad no tiene épocas ni edades, es eterna.

Cornelio, el obispo de Imola, convenció a Pedro que el camino hacia la auténtica grandeza pasa por el dominio de sí mismo y el servicio a los demás. Así vivió siempre, incluso cuando ya era arzobispo de Rávena, amigo del Papa y del emperador y estaba dedicado casi plenamente a la predicación, buscando la conversión de los muchos paganos de su diócesis.

Hizo auténticas filigranas porque fueron muchos los convertidos al cristianismo gracias a su predicación. ¡Por cierto! Se le llama Crisólogo que significa “el que habla muy bien” porque sus predicaciones eran cortas, claras y sencillas. Hasta el más torpe le entendía. La gente se admiraba de que en predicaciones tan cortas fuera capaz de resumir las verdades más profundas de la fe.

Pasó definitivamente al Padre el 31 de este mes del año 450 y desde entonces se le conoce como San Pedro Crisólogo.

SOBRE EL SANTO:
El cristiano es en Cristo sacerdote y víctima

Mateo 13:44-53, "El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo (...) Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes

Mateo 13:44-53
Domingo de la 17 Semana del Tiempo Ordinario, Año A 
Miércoles de la 17 Semana del Tiempo Ord., Año I (Mt 13,44-46)
Jueves de la 17 semana del Tiempo Ord., Año I y II (Mt 13,47-53)

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?» Ellos le contestaron: «Sí.» Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.» Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

JUEVES DE LA 17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Exodo 40,16-21.34-38
Salmo 83: ¡Qué deseables son tus moradas, 
Señor de los ejércitos!
Mateo 13,47-53

Exodo 40,16-21.34-38

En aquellos días, Moisés hizo todo ajustándose a lo que el Señor le había mandado. El día uno del mes primero del segundo año fue construido el santuario. Moisés construyó el santuario, colocó las basas, puso los tablones con sus trancas y plantó las columnas; montó la tienda sobre el santuario y puso la cubierta sobre la tienda; como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Colocó el documento de la alianza en el arca, sujetó al arca los varales y la cubrió con la placa. Después la metió en el santuario y colocó la cortina de modo que tapase el arca de la alianza; como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro, y la gloria del Señor llenó el santuario. Moisés no pudo entrar en la tienda del encuentro, porque la nube se había posado sobre ella, y la gloria del Señor llenaba el santuario. Cuando la nube se alzaba del santuario, los israelitas levantaban el campamento, en todas las etapas. Pero, cuando la nube no se alzaba, los israelitas esperaban hasta que se alzase. De día la nube del Señor se posaba sobre el santuario, y de noche el fuego, en todas sus etapas, a la vista de toda la casa de Israel.

Salmo 83: ¡Qué deseables son tus moradas, 
Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo.
R. ¡Qué deseables son tus moradas, 
Señor de los ejércitos!

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío.
R. ¡Qué deseables son tus moradas, 
Señor de los ejércitos!

Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza;
caminan de baluarte en baluarte.
R. ¡Qué deseables son tus moradas, 
Señor de los ejércitos!

Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados.
R. ¡Qué deseables son tus moradas, 
Señor de los ejércitos!

Mateo 13,47-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?" Ellos le contestaron: "Sí." Él les dijo: "Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo." Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

miércoles, 29 de julio de 2015

La diócesis de Cádiz y Ceuta explica las razones por las que un transexual no puede ser padrino de bautismo


El Obispado de Cádiz impide a un transexual ser padrino de bautizo de su sobrino


29 de julio: Santa Marta (Ilustración por Fano)

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MIÉRCOLES DE LA 17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Exodo 34,29-35
Salmo 98: Santo eres, Señor, Dios nuestro
Mateo 13,44-46

Exodo 34,29-35

Cuando Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas de la alianza en la mano, no sabía que tenía radiante la piel de la cara, de haber hablado con el Señor. Pero Aarón y todos los israelitas vieron a Moisés con la piel de la cara radiante, y no se atrevieron a acercarse a él. Cuando Moisés los llamó, se acercaron Aarón y los jefes de la comunidad, y Moisés les habló. Después se acercaron todos los israelitas, y Moisés les comunicó las órdenes que el Señor le había dado en el monte Sinaí. Y, cuando terminó de hablar con ellos, se echó un velo por la cara. Cuando entraba a la presencia del Señor para hablar con él, se quitaba el velo hasta la salida. Cuando salía, comunicaba a los israelitas lo que le había mandado. Los israelitas veían la piel de su cara radiante, y Moisés se volvía a echar el velo por la cara, hasta que volvía a hablar con Dios.

Salmo 98: Santo eres, Señor, Dios nuestro

Ensalzad al Señor, Dios nuestro,
postraos ante el estrado de sus pies:
Él es santo.
R. Santo eres, Señor, Dios nuestro

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,
Samuel con los que invocan su nombre,
invocaban al Señor,
y él respondía.
R. Santo eres, Señor, Dios nuestro

Dios les hablaba desde la columna de nube;
oyeron sus mandatos y la ley que les dio.
R. Santo eres, Señor, Dios nuestro

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante su monte santo:
Santo es el Señor, nuestro Dios.
R. Santo eres, Señor, Dios nuestro

Mateo 13,44-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra."

martes, 28 de julio de 2015

MARTES DE LA 17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Exodo 33,7-11;34,5b-9.28
Salmo 102: El Señor es compasivo y misericordioso
Mateo 13,36-43

Exodo 33,7-11;34,5b-9.28

En aquellos días, Moisés levantó la tienda de Dios y la plantó fuera, a distancia del campamento, y la llamó "tienda del encuentro". El que tenía que visitar al Señor salía fuera del campamento y se dirigía a la tienda del encuentro. Cuando Moisés salía en dirección a la tienda, todo el pueblo se levantaba y esperaba a la entrada de sus tiendas, mirando a Moisés hasta que éste entraba en la tienda; en cuanto él entraba, la columna de nube bajaba y se quedaba a la entrada de la tienda, mientras él hablaba con el Señor, y el Señor hablaba con Moisés. Cuando el pueblo veía la columna de nube a la puerta de la tienda, se levantaba y se prosternaba, cada uno a la entrada de su tienda. El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con un amigo. Después él volvía al campamento, mientras Josué, hijo de Nun, su joven ayudante, no se apartaba de la tienda. Y Moisés pronunció el nombre del Señor. El Señor pasó ante él, proclamando: "Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad. Misericordioso hasta la milésima generación, que perdona culpa, delito y pecado, pero no deja impune y castiga la culpa de los padres en los hijos y nietos, hasta la tercera y cuarta generación." Moisés al momento, se inclinó y se echó por tierra. Y le dijo: "Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya." Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días con sus cuarenta noches: no comió pan ni bebió agua; y escribió en las tablas las cláusulas del pacto, los diez mandamientos

Salmo 102: El Señor es compasivo y misericordioso

El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

No nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Mateo 13,36-43

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: "Acláranos la parábola de la cizaña en el campo." Él les contestó: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga."

lunes, 27 de julio de 2015

Mateo 13,31-35: "El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza (...) El Reino de los cielos se parece a la levadura"

Mateo 13,31-35
Lunes de la 17 Semana del Tiempo Ordinario I y II,

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: "El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas". Les dijo otra parábola: "El Reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente". Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas, y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: "Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo".

Lunes de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, Año I (Lecturas)

Éxodo 32,15-24.30-34
Salmo 105: Dad gracias al Señor porque es bueno
Mateo 13,31-35

Éxodo 32,15-24.30-34

En aquellos días, Moisés se volvió y bajó del monte con las dos tablas de la alianza en la mano. Las tablas estaban escritas por ambos lados; eran hechura de Dios, y la escritura era escritura de Dios, grabada en las tablas. Al oír Josué el griterío del pueblo, dijo a Moisés: «Se oyen gritos de guerra en el campamento.» Contestó él: «No es grito de victoria, no es grito de derrota, que son cantos lo que oigo.» Al acercarse al campamento y ver el becerro y las danzas, Moisés, enfurecido, tiró las tablas y las rompió al pie del monte. Después agarró el becerro que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta hacerlo polvo, que echó en agua, haciéndoselo beber a los israelitas. Moisés dijo a Aarón: «¿Qué te ha hecho este pueblo, para que nos acarreases tan enorme pecado?» Contestó Aarón: «No se irrite mi señor. Sabes que este pueblo es perverso. Me dijeron: "Haznos un Dios que vaya delante de nosotros, pues a ese Moisés que nos sacó de Egipto no sabemos qué le ha pasado." Yo les dije: "Quien tenga oro que se desprenda de él y me lo dé"; yo lo eché al fuego, y salió este becerro.» Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo: «Habéis cometido un pecado gravísimo; pero ahora subiré al Señor a expiar vuestro pecado.» Volvió, pues, Moisés al Señor y le dijo: «Este pueblo ha cometido un pecado gravísimo, haciéndose dioses de oro. Pero ahora, o perdonas su pecado o me borras del libro de tu registro.» El Señor respondió: «Al que haya pecado contra mí lo borraré del libro. Ahora ve y guía a tu pueblo al sitio que te dije; mi ángel irá delante de ti; y cuando llegue el día de la cuenta, les pediré cuentas de su pecado.»

Salmo 105,19-20.21-22.23
R. Dad gracias al Señor porque es bueno

En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen de un toro
que come hierba.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno

Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en el país de Cam,
portentos junto al mar Rojo.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno

Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la brecha frente a él,
para apartar su cólera del exterminio.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno

Mateo 13,31-35

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.» Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.»
Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.» 

sábado, 25 de julio de 2015

Domingo de la 17 Semana del Tiempo Ordinario: Apuntes para la reflexión

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Juan 6:1-15, por la Orden de los Carmelitas

Juan 6:1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

— Comentario por la Orden de los Carmelitas

• Hoy empieza la lectura del capítulo 6 del evangelio de Juan que trae dos señales o milagros: la multiplicación de los panes (Jn 6,1-15) y Jesús que camina sobre las aguas (Jn 6,16-21). Inmediatamente después, aparece el largo diálogo sobre el Pan de Vida (Jn 6,22-71). Juan sitúa el hecho cerca de la fiesta de Pascua (Jn 6,4). El enfoque central es la confrontación entre la antigua Pascua del Éxodo y la nueva Pascua que se realiza en Jesús. El diálogo sobre el pan de vida aclarará la nueva Pascua que se realiza en Jesús.

• Juan 6,1-4: La situación. En la antigua pascua, el pueblo atravesó el Mar Rojo. En la nueva pascua, Jesús atraviesa el Mar de Galilea. Una gran multitud siguió a Moisés. Una gran multitud siguió a Jesús en este nuevo éxodo. En el primer éxodo, Moisés subió a la montaña. Jesús, el nuevo Moisés, también sube a la montaña. El pueblo seguía Moisés que realizó señales. El pueblo sigue a Jesús porque había visto las señales que él realizaba para los enfermos.

• Juan 6,5-7: Jesús y Felipe. Viendo a la multitud, Jesús confronta a los discípulos con el hambre de la gente y pregunta a Felipe: "¿Dónde nos procuraremos panes para que coman éstos?" En el primer éxodo, Moisés había obtenido alimento para el pueblo hambriento. Jesús, el nuevo Moisés, hará lo mismo. Pero Felipe, en vez de mirar la situación a la luz de la Escritura, miraba la situación con los ojos del sistema y respondió: "¡Doscientos denarios de pan no bastan!" Un denario era el salario mínimo de un día. Felipe constata el problema y reconoce su total incapacidad para resolverlo. Se queja, pero no presenta ninguna solución.

• Juan 6,8-9: Andrés y el muchacho. Andrés, en vez de quejarse, busca soluciones. Encuentra a un muchacho con cinco panes y dos peces. Cinco panes de cebada y dos peces eran el sustento diario del pobre. El muchacho entrega su alimento. Hubiera podido decir: "Cinco panes y dos peces, ¿qué es esto para tanta gente? ¡No va a servir para nada! ¡Vamos a compartirlos entre nosotros con dos o tres personas!" En vez de esto, ¡tuvo el valor de entregar los cinco panes y los dos peces para alimentar a 5000 personas (Jn 6,10)! ¡Quien hace esto o es loco o tiene mucha fe, pensando que, por amor a Jesús, todos se disponen a compartir su comida como hizo el muchacho!

• Juan 6,10-11: La multiplicación. Jesús pide que la gente se recueste por tierra. En seguida, multiplica el sustento, la ración del pobre. El texto dice: “Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, y comieron todo lo que quisieron." Con esta frase, escrita en el año 100 después de Cristo, Juan evoca el gesto de la Ultima Cena (1Cor 11,23-24). La Eucaristía, cuando se celebra como es debido, llevará a compartir como hizo el muchacho, y a entregar el propio sustento para ser compartido.

• Juan 6,12-13: Sobraron doce canastos. El número doce evoca la totalidad de la gente con sus doce tribus. Juan no informa si sobraron peces. Lo que le interesa es evocar el pan como símbolo de la Eucaristía. El evangelio de Juan no tiene la descripción de la Cena Eucarística, pero describe la multiplicación de los panes como símbolo de lo que debe acontecer en las comunidades a través de la celebración de la Cena Eucarística. Si entre los pueblos cristianos hubiese un verdadero compartir, habría comida abundante para todos y sobrarían doce canastas ¡para mucha más gente!

• Juan 6,14-15: Quieren hacerlo rey. La gente interpreta el gesto de Jesús diciendo: "¡Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo!" La intuición de la gente es correcta. De hecho, Jesús es el nuevo Moisés, el Mesías, aquel que el pueblo estaba esperando (Dt 18,15-19). Pero esta intuición estaba siendo desviada por la ideología de la época que quería un gran rey que fuera fuerte y dominador. Por esto, viendo la señal, ¡el pueblo proclamaba a Jesús como Mesías y avanza para hacerle rey! Jesús percibiendo lo que iba a acontecer, se refugia sólo en la montaña. Y así no acepta ser mesías y espera el momento oportuno para ayudar a la gente a dar un paso.

Fuente: Orden Carmelita

Juan 6:1-15, por José Antonio Pagola

Juan 6:1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

— Comentario por José Antonio Pagola

El episodio de la multiplicación de los panes gozó de gran popularidad entre los seguidores de Jesús. Todos los evangelistas lo recuerdan. Seguramente, les conmovía pensar que aquel hombre de Dios se había preocupado de alimentar a una muchedumbre que se había quedado sin lo necesario para comer.

Según la versión de Juan, el primero que piensa en el hambre de aquel gentío que ha acudido a escucharlo es Jesús. Esta gente necesita comer; hay que hacer algo por ellos. Así era Jesús. Vivía pensando en las necesidades básicas del ser humano.

Felipe le hace ver que no tienen dinero. Entre los discípulos, todos son pobres: no pueden comprar pan para tantos. Jesús lo sabe. Los que tienen dinero no resolverán nunca el problema del hambre en el mundo. Se necesita algo más que dinero.

Jesús les va a ayudar a vislumbrar un camino diferente. Antes que nada, es necesario que nadie acapare lo suyo para sí mismo si hay otros que pasan hambre. Sus discípulos tendrán que aprender a poner a disposición de los hambrientos lo que tengan, aunque solo sea «cinco panes de cebada y un par de peces».

La actitud de Jesús es la más sencilla y humana que podemos imaginar. Pero, ¿quién nos va enseñar a nosotros a compartir, si solo sabemos comprar? ¿Quién nos va a liberar de nuestra indiferencia ante los que mueren de hambre? ¿Hay algo que nos pueda hacer más humanos? ¿Se producirá algún día ese «milagro» de la solidaridad real entre todos?

Jesús piensa en Dios. No es posible creer en él como Padre de todos, y vivir dejando que sus hijos e hijas mueran de hambre. Por eso, toma los alimentos que han recogido en el grupo, «levanta los ojos al cielo y dice la acción de gracias». La Tierra y todo lo que nos alimenta lo hemos recibido de Dios. Es regalo del Padre destinado a todos sus hijos e hijas. Si vivimos privando a otros de lo que necesitan para vivir es que lo hemos olvidado. Es nuestro gran pecado aunque casi nunca lo confesemos.

Al compartir el pan de la eucaristía, los primeros cristianos se sentían alimentados por Cristo resucitado, pero, al mismo tiempo, recordaban el gesto de Jesús y compartían sus bienes con los más necesitados. Se sentían hermanos. No habían olvidado todavía el Espíritu de Jesús.

Juan 6:1-15, por Adsis

Juan 6:1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

— Comentario por Adsis

Jesús nos compromete, en la solidaridad, con los hambrientos de la otra orilla del lago. ¡Cuántas veces nos sentimos incapaces de aliviar el sufrimiento ajeno! En todo caso hemos de apostar con todas nuestras fuerzas, aunque éstas sean aparentemente pocas.

«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero ¿qué es esto para tanta gente?». Estas palabras de Andrés reflejan lo que en el Credo expresamos: «el sufrimiento de tanta miseria y la experiencia de nuestra incapacidad para acabar con ella...»

Sin embargo, lo poco que somos y podemos hemos de ponerlo en manos de Jesús, porque donde hay disponibilidad y amor, Dios se empeña hasta el fondo. Donde nosotros sembramos la pequeña semilla, el Señor da el incremento para la cosecha. Nunca debemos desconfiar, de la definitiva aportación divina en toda vida generosa y comprometida.

Los panes y los peces en las manos de Jesús son alimento para muchos.

La gente entiende a Jesús por sus signos, especialmente, cuando éstos se realizan remediando sus necesidades y dando consuelo a los más desfavorecidos.

Juan 6:1-15, por Julio César Rioja, cmf

Juan 6:1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

— Comentario de Julio César Rioja, cmf

Queridos hermanos:

Se interrumpe en este domingo la lectura de Marcos y se inicia la del capítulo sexto de Juan, que durará cinco domingos. Es importante leer todo, en el contexto del discurso de Jesús sobre el Pan de Vida, que recorre todos estos días. El relato de hoy sobre la multiplicación de los panes y los peces, sirve de introducción. La intención de Juan no es hablarnos sólo del pan material, (es curioso en este relato no aparece la expresión: “Dadles vosotros de comer” Marcos 6,37), sino también del hambre de Dios.

“Lo seguía mucha gente porque habían visto los signos que hacía con los enfermos”. Jesús decide intervenir a su manera, parece querer probar la fe de sus discípulos  y la de todo ese gentío, saber si lo buscan a Él o le siguen por otras motivaciones. Por eso pregunta a Felipe, dónde comprar pan para toda esa gente, y dice el evangelista: “Lo decía para tantearlo, pues bien sabia él lo que iba a hacer”. Felipe y Andrés cuentan lo mucho que les falta: “doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo”, “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?”, están en la lógica del no podemos hacer nada, pero Jesús quiere contar con lo poco que tienen.

Sin duda este texto da para muchas interpretaciones, pero dada la necesidad de brevedad quiero resaltar hoy cuatro aspectos:

El primero:

El gesto subraya la generosidad de Dios, se da de comer a más de cinco mil hombres, con cinco panes y dos peces, sobran doce canastos de pan y el pueblo se sacia. El mensaje es claro, se desbordan todos los cálculos humanos, trasciende toda lógica, todo esquema mental.  Lo grande y actual de este relato, es que todo esto es posible realizarlo hoy en nuestro mundo. Nunca como es este tiempo, tenemos la posibilidad de alimentar a las multitudes hambrientas, somos la primera generación que podemos acabar con el hambre en el mundo, este es un pecado grave, por el que seremos seriamente juzgados.

El segundo: 

El signo de Jesús, no se realiza sin la aportación pequeña pero concreta, de un muchacho, que tal vez animó a otros a la solidaridad y esto provocó el milagro. Lo comprobamos en nuestras comidas comunitarias, cuando todos ponen un poco y se comparte, suele sobrar. No ir por la vida calculando, guardando y previniendo, sino aprendiendo a compartir, a entregar, a ofrecerse, es el más asombroso de los milagros.

El tercero:

Jesús distribuye los panes, con el mismo rito que aparece en la Eucaristía: “Tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió”. Juan hace referencia a que estaba cerca la Pascua. Partiendo del pan, podemos descubrir la necesidad de otro alimento, que de verdadero sentido a nuestra existencia como creyentes. Tenemos hambre de Dios, por eso es necesario que los cristianos, nos juntemos durante la semana para profundizar en el mensaje, celebrar la vida, para actuar como Jesús, rescatar nuestra vida de la prisa, del consumo, de la eficacia, para escuchar sus palabras, que son de vida y dan la vida.

El cuarto:

Fue tan sorprendente el signo que la gente exclamó. “Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo. Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vea a la montaña, él solo”. Nos fabricamos al profeta que necesitamos y pretendemos convertirlo a nuestro modo de pensar. Nos da una lección clara y nos hace pensar porqué le seguimos.

Como diría Martín Descalzo: “Dios ha bajado a comer la tortilla con nosotros”, desciende hasta el prado, la llanura con mucha hierba de aquel sitio, para comer junto a nosotros el pan de la vida. Purifiquemos nuestra mentalidad para que Jesús sea el centro de nuestra mesa, el objetivo de nuestras luchas y el espejo en el que mirarnos, huyendo del triunfalismo y del poder. Cuando se parte y se reparte lo que hay, siempre sobra para el futuro, eso ya le pasó a Eliseo.

Juan 6:1-15 Imágenes del Evangelio















Juan 6,1-15: La multiplicación de los panes

Juan 6,1-15
Viernes de la 2 Semana de Pascua
Domingo de la 17 Semana del Tiempo Ordinario, Año B

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: "¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?" Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: "Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo." Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?" Jesús dijo: "Decid a la gente que se siente en el suelo." Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: "Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie." Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: "Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo." Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

COMENTARIOS:
Adsis,
José Antonio Pagola,
Julio César Rioja CMF,
Orden Carmelita,

DOMINGO DE LA 17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año B (Lecturas)

2 Reyes 4,42-44 
Salmo 144: Abres tú la mano, Señor, y nos sacias
Efesios 4,1-6
Juan 6,1-15

2 Reyes 4:42-44

En aquellos días, uno de Baal-Salisá vino a traer al profeta Eliseo el pan de las primicias, veinte panes de cebada y grano reciente en la alforja. Eliseo dijo: «Dáselos a la gente, que coman.» El criado replicó: «¿Qué hago yo con esto para cien personas?» Eliseo insistió: «Dáselos a la gente, que coman. Porque así dice el Señor: Comerán y sobrará.» Entonces el criado se los sirvió, comieron y sobró, como había dicho el Señor.

Salmo 144,10-11.15-16.17-18:
Abres tú la mano, Señor, y nos sacias

Que todas tus criaturas te den gracias,
Señor, que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas.
R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.
R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias

El Señor es justo en todos sus caminos,
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.
R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias

Efesios 4,1-6

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

Juan 6,1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

SÁBADO DE LA 16 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Exodo 24,3-8
Salmo 49: Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza
Mateo 13,24-30

Exodo 24,3-8

En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todo lo que había dicho el Señor y todos sus mandatos; y el pueblo contestó a una: "Haremos todo lo que dice el Señor." Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer al Señor holocaustos y vacas como sacrificio de comunión. Tomó la mitad de la sangre, y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después, tomó el documento de la alianza, y se lo leyó en alta voz al pueblo, el cual respondió: "Haremos todo lo que manda el Señor y lo obedeceremos." Tomó Moisés la sangre y roció al pueblo diciendo: "Ésta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos."

Salmo 49: Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
Desde Sión, la hermosa, Dios resplandece.
R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

"Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio."
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar.
R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo
e invócame el día del peligro:
yo te libraré, y tú me darás gloria.
R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

Mateo 13,24-30

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: "El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: "Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?" Él les dijo: "Un enemigo lo ha hecho." Los criados le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?" Pero él les respondió: "No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: 'Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.'""

viernes, 24 de julio de 2015

Mateo 13,18-23: "Oíd lo que significa la parábola del sembrador"

Mateo 13,18-23
Viernes de la 16 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno."

VIERNES DE LA 16 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Exodo 20,1-17
Salmo 18: Señor, tú tienes palabras de vida eterna
Mateo 13,18-23

Exodo 20,1-17

En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras: "Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud. No tendrás otros dioses frente a mí. No te harás ídolos, figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un dios celoso: castigo el pecado de los padres en los hijos, nietos y biznietos, cuando me aborrecen. Pero actúo con piedad por mil generaciones cuando me aman y guardan mis preceptos. No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque no dejará el Señor impune a quien pronuncie su nombre en falso. Fíjate en el sábado para santificarlo. Durante seis días trabaja y haz tus tareas, pero el día séptimo es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios: no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado, ni el forastero que viva en tus ciudades. Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra y el mar y lo que hay en ellos. Y el séptimo día descansó: por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó. Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás testimonio falso contra tu prójimo. No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él."

Salmo 18: Señor, tú tienes palabras de vida eterna

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.
R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos.
R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.
R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna

Más preciosos que el oro,
más que el oro fino;
más dulces que la miel
de un panal que destila.
R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna

Mateo 13,18-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno."

jueves, 23 de julio de 2015

23 de julio: Santa Brígida, santa patrona de Europa, por Luis Antequera


Celebramos hoy a Santa Brígida de Siena, una de las tres santas mujeres a las que el también santo papa Juan Pablo II declaró patrona de Europa junto a Santa Catalina de Siena y a Teresa Benedicta de la Cruz el 1 de octubre del año 1999 mediante carta apostólica en forma motu proprio, engrosando así una nómina en la que ya militaban San Benito de Nursia y los hermanos San Cirilo y San Metodio.

Deja claro el papa el hecho de que la elección es personal: “el motivo que ha orientado específicamente mi opción por estas tres santas se halla en su vida misma”. Y destaca que se haya dirigido su elección hacia tres mujeres:

“Considero particularmente significativa la opción por esta santidad de rostro femenino, en el marco de la tendencia providencial que, en la Iglesia y en la sociedad de nuestro tiempo, se ha venido afirmando, con un reconocimiento cada vez más claro de la dignidad y de los dones propios de la mujer. En realidad, la Iglesia, desde sus albores, no ha dejado de reconocer el papel y la misión de la mujer, aun bajo la influencia, a veces, de los condicionamientos de una cultura que no siempre la tenía en la debida consideración”.

Por lo que hace a la que hoy festejamos, Brígida nace en Uppland 1303, en el seno de una aristocrática familia. Es su padre Birger Persson, gobernador de Uppland, pariente del rey y uno de los grandes terratenientes del país. Es su madre Ingeborg Bengtsdotter, a la que pierde a la temprana edad de doce años. Brígida recibe una piadosa educación que dirige su tía y que continuará toda su vida gracias al contacto con los hombres más importantes de su época y de su entorno, así el teólogo Nicolás Hermanni, después obispo de Linköping, así Matías, canónigo de Linköping, así Pedro de Alvastrâ o Pedro Magister, exhibiendo ya desde su infancia una acendrada religiosidad que le lleva a tener incluso apariciones. Tan pronto como a los trece años de edad, Brígida es unida en matrimonio con Ulf Gudmarsson, al que dará hasta ocho hijos, la cuarta de ellos nada menos que Santa Catalina de Suecia.

Trasladada a la corte de Magnus Eriksson, Brígida va a ejercer sobre el rey una gran influencia. Con unos cuarenta años, hace la peregrinación a Santiago de Compostela en compañía de su marido, que enferma durante la misma y morirá poco después, en 1344, en el monasterio cistercense de Alvastrâ en Gothland del este.

Una vez viuda, Brígida se da por entero a la vida religiosa. Se reiteran sus apariciones, entre las cuales la del mismísimo Jesucristo. Escribe las revelaciones que recibe, traducidas al latín por Matías Magister y el Prior Pedro. Y funda una congregación religiosa, las Brigitas u Orden del Santo Salvador, confirmada por el Papa Urbano V en 1370.

En 1349 viaja a Roma, donde va a residir ya hasta su muerte, no sin realizar una nueva peregrinación, esta vez a Tierra Santa, en 1373. A las gestiones de Brígida cabe atribuir buena parte del regreso del papado desde Avignon a Roma, en tiempos de Gregorio XI (1370-1378). Fallecida en 1373 a la edad de setenta años, Brígida no tardará en ser canonizada, cosa que lleva a cabo el 7 de octubre de 1391 el Papa Bonifacio IX.

Fuente: religionenlibertad.com

JUEVES DE LA 16 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Exodo 19, 1-2. 9-11. 16-20
Salmo Daniel 3: Bendito seas, Señor, santo y glorioso
Mateo 13,10-17

Ex 19, 1-2. 9-11. 16-20

Aquel día, a los tres meses de haber salido de Egipto, los israelitas, que habían partido de Refidim, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon frente al monte. Entonces el Señor le dijo a Moisés: “Voy a acercarme a ti en una nube espesa, para que el pueblo pueda escuchar lo que te digo y tenga siempre fe en ti”. Moisés comunicó al Señor lo que el pueblo le había dicho. Y el Señor le dijo: “Vuelve a donde está el pueblo y ordénales que se purifiquen hoy y mañana; que laven su ropa y estén preparados para pasado mañana, pues el Señor bajará al monte Sinaí a la vista del pueblo”. Al rayar el alba del tercer día, hubo truenos y relámpagos; una densa nube cubrió el monte y se escuchó un fragoroso resonar de trompetas. Esto hizo temblar al pueblo, que estaba en el campamento. Moisés hizo salir al pueblo para ir al encuentro de Dios; pero la gente se detuvo al pie del monte. Todo el monte Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en medio del fuego. Salía humo como de un horno y todo el monte retemblaba con violencia. El sonido de las trompetas se hacía cada vez más fuerte. Moisés hablaba y Dios le respondía con truenos. El Señor bajó a la cumbre del monte y le dijo a Moisés que subiera.

Salmo Daniel 3, 52. 53. 54. 55. 56
R. Bendito seas, Señor, santo y glorioso

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres.
Bendito sea tu nombre santo y glorioso.
R. Bendito seas, Señor, santo y glorioso

Bendito seas en el templo santo muy glorioso.
Bendito seas en el trono de tu reino.
R. Bendito seas, Señor, santo y glorioso

Bendito eres tú, Señor,
que penetras con tu mirada los abismos
y te sientas en un trono rodeado de querubines.
Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo.
R. Bendito seas, Señor, santo y glorioso

Mateo 13,10-17

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús sus discípulos y le preguntaron: “¿Por qué les hablas en parábolas?” El les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos; pero a ellos no. Al que tiene se le dará más y nadará en la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: Ustedes oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve. Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.

Juan 15,1-8: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador"

Juan 15,1-8
Domingo de la 5 Semana de Pascua, Año B
Miércoles de la 5 Semana de Pascua
23 de julio: Santa Brígida

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto. Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes,si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.

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23 de julio: Santa Brígida, religiosa, patrona de Europa, Fiesta

Gálatas 2,19-20
Salmo 33: Bendigo al Señor en todo momento
Juan 15,1-8

Gálatas 2,19-20

Para la Ley yo estoy muerto, porque la Ley me ha dado muerte; pero así vivo para Dios. Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.

Salmo 33,2-3.4-5.6-7.8-9.10-11
R. Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.
R. Bendigo al Señor en todo momento

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.
R. Bendigo al Señor en todo momento

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias.
R. Bendigo al Señor en todo momento

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.
R. Bendigo al Señor en todo momento

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.
R. Bendigo al Señor en todo momento

Juan 15,1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mi no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

martes, 21 de julio de 2015

Se necesitan sacerdotes: la Iglesia crece en todo el mundo y las parroquias no dan abasto, por Matt Hadro

Un nuevo estudio sobre tendencias en la Iglesia en el mundo arrojó que la población católica mundial está creciendo tan rápidamente que el número de sacerdotes y parroquias simplemente ya no se dan abasto. Esta realidad plantea un desafío: Con un crecimiento global en el número de católicos, especialmente en África y Asia, pero con un crecimiento no lo suficiente en el número de parroquias y sacerdotes, los católicos tienen menos oportunidades de recibir los sacramentos y participar en la vida parroquial.

«La Iglesia aún enfrenta un problema global del siglo XXI respecto al compromiso permanente de los católicos con la parroquia y la vida sacramental», señala el estudio realizado por el Centro de Investigación Aplicada en el Apostolado (CARA en sus siglas en inglés) de la Universidad de Georgetown, Estados Unidos.

El estudio titulado Global Catholicism (Catolicismo global) recogió estadísticas del Vaticano y otras encuestas a partir del año 1980 para indagar sobre los lugares en los que la Iglesia Católica ha crecido y disminuido a nivel parroquial y para predecir los datos demográficos para la Iglesia en las próximas décadas.

La investigación señala que «este crecimiento se analizó a nivel de parroquia, ya que en última instancia esta es el «ladrillo y el cemento» de la Iglesia, donde los católicos reciben los sacramentos, se relacionan con otros fieles y llevan una vida de fe activa.

El estudio destacó el crecimiento en el número de católicos, sacerdotes, religiosos, parroquias, recepción de los sacramentos, seminaristas e instituciones católicas como hospitales y escuelas en todo el mundo.

La conclusión general del informe apunta a que la Iglesia se encuentra en medio de un «dramático realineamiento». Experimenta una disminución del número de católicos en el centro histórico de Europa, va en desaceleración en América y Oceanía y su auge se concentra en Asia y África.
También se proyecta un desplazamiento católico lejos de los centros tradicionales de Europa y América hacia el «Sur Global», mayoritariamente los países en vía de desarrollo, en los que se incluyen Centro y Sudamérica, África subsahariana, Oriente Medio, Asia del Sur, Oceanía y gran parte del Extremo Oriente.

En entrevista con ACI Prensa, el Dr. Mark Gray, destacado investigador asociado a CARA, explicó las implicancias de este cambio.

Un problema destacado por el estudio es que la mayoría de las parroquias del mundo aún se concentran en Europa y América, donde la Iglesia experimenta un declive o estancamiento en población. El mundo en vías de desarrollo está sumando más católicos, pero no existen suficientes parroquias para servirlos.

«Tienen todas estas hermosas parroquias» en Europa, afirmó Gray. «No puedes tomarlas y moverlas de una parte del mundo a otra tan fácilmente. En consecuencia, en un lugar la Iglesia va a tener que cerrar parroquias y en otro va a tener que construir muchísimas, además de encontrar la manera de organizar su clero».

Otro descubrimiento apunta a que los católicos están participando menos en la Iglesia a medida que crecen en edad, lo cual se ve plasmado en las tasas de participación sacramental.

En todas las regiones, el número de bautismos infantiles por cada mil católicos es mayor al número de primeras comuniones, el cual supera el número de confirmaciones, el que está por sobre el número de matrimonios celebrados dentro de la Iglesia.

Si bien esto era esperable en regiones como Europa en donde se experimenta una baja general de sacerdotes y religiosos, esto también ocurre en todas las demás regiones donde el número de miembros de la Iglesia va en crecimiento.

América tiene una tasa de asistencia a Misa y un número de matrimonios por cada mil católicos inferiores a Europa, pese a que la población católica del continente de la Esperanza es cada vez mayor. Gray subrayó que estos resultados aún deben ser analizados.

Por otra parte, el número de sacerdotes, religiosos y religiosas disminuyó en América desde 1980, a pesar de que el número de católicos y sacerdotes diocesanos ha aumentado en la región.

Incluso en África, continente que experimenta el más alto crecimiento de la Iglesia, hay una fuerte caída en la participación sacramental desde el bautismo al matrimonio. La tasa de matrimonio es en realidad tan baja en África como en América.

Esto puede explicarse debido a la rapidez del crecimiento demográfico que supera rápidamente el crecimiento de sus parroquias. Este continente es el líder mundial con más de 13 mil católicos por parroquia.

«En África, más que en cualquier otro lugar, la Iglesia necesita estudiar la posibilidad de que algunos renuncien o retrasen la actividad sacramental debido a la falta de acceso a una parroquia cercana», sostiene el informe de CARA.

Asia, sin embargo, lidera en la participación sacramental y supera a todas las demás regiones en las tasas de primeras comuniones, confirmaciones y matrimonios.

«Algo sucede en Asia que es notable. Va en contra de la tendencia de todas las demás regiones», señaló Gray, quien agregó que los líderes católicos deberían prestar atención a lo que está pasando allí.

A excepción de China continental, de la que el Vaticano no proporcionó datos, la población católica en Asia aumentó en un 63 por ciento desde 1980. En general, la asistencia a la Misa tampoco se redujo de manera significativa, aunque algunos países asiáticos reportaron una asistencia a la Celebración Eucarística más alta que otros.

El número de sacerdotes diocesanos aumentó en más del doble en Asia desde 1980 y el número tanto de sacerdotes, religiosos y religiosas, aumentó casi al doble, durante ese periodo.

¿Cuáles son las consecuencias de tener muy pocos sacerdotes, religiosos y parroquias para responder al el crecimiento global de los católicos en todo el mundo?

En algunos lugares, el fenómeno de cierres y consolidaciones de comunidades parroquiales tendrán como consecuencia la existencia de «mega parroquias». Sobre todo en Europa y América del Norte, donde esto ya sucede. Gray explicó que el resultado podría ser una crisis de la comunidad en la que muchos católicos experimentan el «anonimato» en medio de tantos feligreses.

Estos católicos «anónimos» estarían menos entusiasmados de participar en la vida de su parroquia: donarían menos, participarían menos en los sacramentos y traerían cada vez menos a sus hijos a la Iglesia.

Esto es particularmente difícil para Europa y América del Norte, señaló Gray, porque históricamente estas regiones eran bien atendidas con parroquias y sacerdotes, y se acostumbraron a tener comunidades locales más pequeñas en lugar de grandes parroquias misioneras.

Ahora, no sólo las parroquias serían más grandes, también los sacerdotes servirían a múltiples parroquias, dejando a los católicos con menos oportunidades para relacionarse con su párroco.
«Por mucho tiempo las personas esperaban ir a su parroquia local cuando quisieran, llamaban a la puerta y les abría un sacerdote. Especialmente cuando alguien estaba muy enfermo», recordó Gray. Ahora esto pareciera no ser el caso.

Europa va a tener una disminución del cinco por ciento en su población católica para el 2050, predice el informe, pero lo más alarmante es que el número de sacerdotes diocesanos y religiosos con votos ya ha caído en un 40 por ciento desde 1980, así como también ha disminuido el número total de parroquias.

En consecuencia, sacerdotes de otros continentes, como África, ya han tenido que trasladarse para servir a los católicos de Europa y América. Esto pone una presión adicional sobre la Iglesia en África, donde el crecimiento significativo en las parroquias, sacerdotes y religiosos todavía no logra responder al mayor auge de su población católica.

«Mientras que algunos sacerdotes africanos sirven internacionalmente en parroquias de todo el mundo, esto puede llegar a ser más difícil en las próximas décadas con las necesidades más apremiantes en el continente», señala el informe.

De las regiones incluidas en el informe, África experimentó el mayor aumento de católicos por parroquia desde 1980, pasando de 8.193 católicos por parroquia en 1980 a 13.050 en 2012.

Pese a que el número de sacerdotes y parroquias en África han subido por más del cien por ciento en ese periodo de tiempo, el número de católicos se ha disparado en un 238 por ciento, lo que aumenta la brecha entre el número de católicos y el número de sacerdotes y religiosos.

Según el estudio, el esplendor católico que vive el continente es una consecuencia del auge de su población, ya que las tasas de fertilidad en cualquier región se relaciona directamente con la vitalidad de la Iglesia en esa zona.

Cuando la tasa de fecundidad está por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por pareja - como en la mayoría de los países de Europa - la Iglesia está en una situación compleja.

Cuando la tasa de fecundidad es más alta y está por encima de la tasa de reemplazo - como en el África subsahariana con un 5,15 - la Iglesia está creciendo rápidamente.

Y cuando la tasa de fecundidad se acerca al nivel de la tasa de reemplazo - como en América Latina y el Caribe, donde cayó de 4,2 en 1980 a 2,18 en 2012 - el crecimiento de la Iglesia está en desaceleración.

La explicación de Gray para esto es simple: Menos nacimientos «significa eventualmente un menor número de bautizos, primeras comuniones, menos matrimonios, poblaciones más pequeñas».

Traducido por Bárbara Bustamante
Fuente: infocatolica.com

¿Qué es la contemplación?, por José Luis Vázquez Borau


René Voillaume define la vida contemplativa como “un conocimiento experimental y sobrenatural de Dios, percibido por connaturalidad de amor; bajo el influjo de los dones del Espíritu Santo” (R. VOILLAUME, Lettres aux Fraternités I, Cerf, Paris 1960, 178).

Así, la contemplación sobrenatural, en sí misma, está fuera del alcance directo de la persona y responde a una gracia que sólo Dios puede otorgar. Pero existe, no obstante, todo un conjunto de actos que nos preparan y encaminan hacia ella, en cuanto que, normalmente, son necesarios para llegar a la contemplación, si bien la donación de esta gracia jamás estará exigida por la preparación, ella suele ser, sin embargo, su prolongación, y la continuación normal, aunque misteriosamente gratuita, de nuestro encaminamiento hacia Dios. Lo cierto es que, con frecuencia, muchas personas quedan privadas de la gracia de la contemplación, al carecer de la debida preparación para acoger este don.

La gracia de la contemplación presupone la disposición última de la persona a “abandonar todo aquello que no es Dios”. Lo cual supone un desasimiento profundo de todo lo creado y, particularmente, de sí mismo. No significa esto que tal muerte esté totalmente en nuestro poder, porque las mismas gracias de contemplación habrán de consumarla en nosotros, al hacer penetrar el fuego acrisolador del amor en aquellas profundidades del alma en las que nada podemos por nosotros mismos. Con todo, ese desasimiento radical, aun cuando no podamos realizarlo actualmente sino de un modo imperfecto, ha de ser, al menos, intencional mente querido y deseado, a la espera de que sea consumado por la acción de Dios en nuestras personas (Ibid., 180).

Pero esta muerte por la que la persona va alcanzando la debida disposición, no ha de entenderse en un sentido sólo ni primariamente negativo. El movimiento de desprendimiento viene como fruto de nuestra adhesión a Dios por el amor. Esto implica que la contemplación cristiana es todo lo contrario de un asunto de técnica. La espiritualidad natural, como la de la India, por ejemplo, tiene técnicas bien determinadas. Y como bien dicen el matrimonio Maritain:

Este aparato de técnicas es lo primero que impresiona a quien comienza a estudiar la mística comparada. Pues bien, una de las diferencias más obvias entre la mística cristiana y las otras místicas es su libertad en lo que respecta a la técnica y a todas las recetas y fórmulas (J. y R. MARITAIN, Liturgie et contemplation, Brujas 1959, 64-65).

La meditación, la adoración, el retiro, el silencio son instrumentos al servicio del amor, y conservan toda su eficacia sólo en la medida en que conducen al desarrollo de la caridad. Pues es precisamente por relación a la caridad, por lo que pueden disponer a la contemplación.

Esto explica que por falta de generosidad de la persona estas prácticas puedan ser ineficaces. Por esto, cuando falta la generosidad, las observancias, que debían favorecer el desapego del corazón para su dilatación en el amor, pueden pasar a ser refugio de una actitud mezquina para con Dios y para con el prójimo (R. VOILLAUME, Au cœur des masses, Cerf, París, 1950, 183-186).

Fuente: religiondigital.com

¿No se ha preguntado Vd. alguna vez por qué el Moisés de Miguel Angel tiene cuernos?, por Luis Antequera



…los famosos cuernos que exhibe la magnífica estatua que del liberador de los judíos del yugo egipcio realiza el gran artista florentino, la cual puede Vd. admirar en Roma en la tumba de Julio II de la iglesia de San Pietro in Vincoli.

Pues bien, la respuesta es muy sencilla: porque así lo dice la Biblia, -concretamente el libro del Éxodo-, cuando narra el episodio en el que Moisés recibe las tablas de la Ley por segunda vez (porque Dios se las da dos veces), al que la Vulgata de San Jerónimo pone este colofón:

“Luego, Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas del Testimonio en su mano. Al bajar, no sabía que su rostro tenía cuernos, por haber hablado con Yahvé” (Ex. 34,29).

Versículo sobre el que en la Biblia de Jerusalén, nos encontramos esta nota a pie de página:

“Los versículos 29-35 son de origen dudoso, Refieren una tradición sobre la irradiación del rostro de Moisés, expresada por el verbo qaran, derivado de queren “cuerno”, de donde la traducción literal de la Vulgata “su rostro tenía cuernos””.

De acuerdo con lo cual, la traducción que del texto hace la misma Biblia de Jerusalén, aunque separándose en ello de la Vulgata, es la siguiente:

“Luego, Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas del Testimonio en su mano. Al bajar, no sabía que la piel de su rostro se había vuelto radiante, por haber hablado con Yahvé” (Ex. 34,29).

Ahora bien, no es Miguel Angel el único artista que retrata a Moisés de semejante manera. Por no ser ni siquiera es el primero. De parecida guisa lo contemplamos en las ilustraciones de la paráfrasis bíblica escrita por el monje Aelfric de Eynsham, de principios del s. XI, según algunos la representación más antigua de Moisés con cuernos, o en los famosos frescos de la iglesia Keldby, en la isla de Møn, en Dinamarca, realizados entre los siglos XIII y XV; o en las esculturas de la Cartuja (Charteuse) de Champmol, cerca de Dijon; o en la estatua que realiza Giovan Maria Morlaiter hacia 1750.

Fuente: religionenlibertad.com

21 de Julio: San Lorenzo de Brindisi (1559-1619), por Celestino Hueso, S.F.


Se llamaba César y era una lumbrera. Ya con tan solo seis añitos asombraba a todos por su memoria pues era capaz de aprender varias páginas enteras y repetirlas en público. Se educó con los franciscanos y acabó pidiendo el ingreso en los capuchinos de Verona. El superior le advirtió que le iba a ser difícil aquella vida de trabajo y oración, a lo que respondió el joven “Con un crucifijo en mi habitación, lo puedo todo”.

Al hacer su profesión religiosa tomó el nombre de Lorenzo y pronto destacó como gran predicador, lo que le permitió realizar grandes servicios a la Iglesia y a toda Europa, pues sabía además griego, hebreo, alemán, bohemio, francés y español y llegó a conocer muy a fondo el texto de la Biblia.

En unos tiempos revueltos por la codicia de los turcos que pretendían dominar Europa, supo reconciliar entre sí a muchos gobernantes que no se podían tragar y ponerlos de acuerdo ante el enemigo común.

Murió en Lisboa después de entrevistarse con Felipe II al que había acudido para interceder por los Napolitanos que sufrían las injusticias del duque de Osuna. La Iglesia le celebra como San Lorenzo de Brindisi.