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miércoles, 21 de agosto de 2024

Libro de Josué 20,1-9: Ciudades refugio

Libro de Josué
Capítulo 20

Ciudades refugio
Ex 21,13ss; Nm 35,9-14; Dt 19,1-13

1 El Señor dijo a Josué: 
2 –Di a los israelitas: Determinen cuáles serán las ciudades de refugio, 
   de las que les habló Moisés, 
3 donde pueda buscar asilo el que haya matado a alguien sin intención. 
   Ellas les servirán de refugio contra el vengador de la sangre. 
4 El que busque asilo en una de esas ciudades, 
   se colocará en la plaza junto a la puerta de la ciudad y expondrá su caso a los ancianos, 
   éstos lo admitirán en la población y le señalarán una casa para vivir entre ellos. 
5 Si el vengador de la sangre llega en su persecución, no le entregarán al homicida, 
   porque mató involuntariamente, sin estar enemistado con el otro. 
6 Vivirá en aquella ciudad mientras no comparezca a juicio ante la asamblea, 
   hasta que muera el sumo sacerdote en funciones por entonces. 
   Después el asesino podrá volver a su ciudad y a su casa, a la ciudad de la que huyó. 
7 Entonces los israelitas consagraron las siguientes ciudades: 
   Cades de Galilea, en los montes de Neftalí; 
   Siquén, en la serranía de Efraín; 
   Villa Arbá –o sea, Hebrón–, en la serranía de Judá. 
8 En Transjordania, al este de Jericó, sañalaron Béser Bamidbar, en la llanura de la tribu de Rubén; 
   Ramot de Galaad, en la tribu de Gad, y Golán de Basán, en la tribu de Manasés. 
9 Ésas fueron las ciudades designadas para los israelitas y emigrantes que vivieran entre ellos, 
   con el fin de que pudiera encontrar asilo en ellas el homicida involuntario, 
   librándose de morir a manos del vengador de la sangre, antes de comparecer ante la asamblea. 

domingo, 24 de julio de 2022

Números 35,9-34: Las ciudades de refugio

Números 35,9-34:
Las ciudades de refugio

9 Luego el Señor dijo a Moisés:
10 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando crucen el Jordán para entrar en la tierra de Canaán,
11 encontrarán ciudades que les servirán como ciudades de refugio, donde puedan huir los homicidas 
     que hayan matado a alguien involuntariamente.
12 Esas ciudades servirán de refugio contra el vengador del homicidio, 
     y así el homicida no morirá sin haber comparecido delante de la comunidad para ser juzgado.
13 Ustedes tendrán que señalar seis ciudades de refugio:
14 tres el otro lado del Jordán y tres en el territorio de Canaán.
15 Esas seis ciudades podrán servir de refugio no sólo a los israelitas, sino también a los extranjeros 
     residentes o que estén de paso entre ustedes, de manera que todo el que haya matado a otro 
     involuntariamente, pueda refugiarse en ellas.
16 Pero el que mata a otro golpeándolo con un objeto de hierro, 
     es un asesino, y el asesino será castigado con la muerte.
17 Si lo mata de una pedrada capaz de causar la muerte, es un asesino, 
     y el asesino será castigado con la muerte.
18 Si lo mata golpeándolo con un palo capaz de causar la muerte, 
     es un asesino, y el asesino será castigado con la muerte.
19 El vengador del homicidio en persona debe matar al asesino apenas lo encuentre.
20 Si el homicida mató a la víctima por odio, 
     o si le arrojó intencionalmente un objeto capaz de causar la muerte,
21 o si por enemistad lo hirió a golpes de puño hasta matarlo, el agresor será castigado con la muerte: 
     es un asesino, y el vengador del homicidio lo matará apenas lo encuentre.
22 Pero si lo hirió fortuitamente, sin que mediara enemistad, 
     o si le arrojó un objeto sin intención de alcanzarlo,
23 o si dejó caer sobre él, inadvertidamente, una piedra capaz de matarlo y de esa manera 
     le causó la muerte, sin tener odio contra él y sin desearle ningún mal,
24 la comunidad juzgará, conforme a estas reglas, entre el homicida y el vengador del homicidio,
25 y librará a aquel de las manos de este. Luego la comunidad lo hará volver a la ciudad de refugio,      
     adonde había huido, y él permanecerá allí hasta la muerte del Sumo Sacerdote 
     que ha sido ungido con el óleo santo.
26 Si el homicida sale de la ciudad de refugio adonde había huido,
27 y el vengador del homicidio lo encuentra fuera de los límites de su ciudad de refugio, 
     lo podrá matar sin temor a ninguna represalia,
28 porque el homicida debe permanecer en su ciudad de refugio hasta la muerte del Sumo Sacerdote, 
     y solamente después podrá volver al lugar donde está su propiedad.
29 Estas disposiciones serán una norma jurídica para ustedes y para sus descendientes, 
     en cualquier lugar donde se encuentren.
30 Si alguien mata a una persona, el homicida será condenado a muerte por la declaración de testigos, 
     pero el testimonio de uno solo no basta para condenar a muerte a alguien.
31 No aceptarán ningún rescate por la vida de un asesino, porque debe morir,
32 Tampoco lo aceptarán de aquel que huyó a sus ciudad de refugio, 
     permitiéndole que habite nuevamente en su propia tierra antes de la muerte del Sumo Sacerdote.
33 No profanen la tierra donde viven, porque la sangre profana la tierra, y no hay para la tierra otra 
     expiación por la sangre derramada, que la sangre de aquel que la derramó.
34 No hagas impuro el país donde vives y en el cual yo habito. 
     Porque yo, el Señor, habito entre los israelitas.