Respuesta: Estimado hermano, antes de comentar las citas que nos envías, te sugiero leer estos dos artículos donde se analiza de manera detallada la historia del dogma de la inmaculada concepción y lo que han dicho los padres de la Iglesia al respecto: Historia del dogma de la inmaculada concepción, por Pascual Rambla, La inmaculada concepción, Enciclopedia Católica
En ellos se explica a detalle cómo fue avanzando la Iglesia en la comprensión de esta verdad de fe, las dificultades que encontró al tratar de conciliar esta doctrina con la universalidad del pecado original y como estas dificultades fueron posteriormente superadas. Ahora entremos a analizar las citas patrísticas que tu amigo protestante te ha suministrado.
Esta cita es falsa. Puede consultarse la exposición del Salmo 34 de san Agustín en Exposition on Psalm 34; y el otro texto citado aquí en De Peccatorum Meritis.
Si se compara con la cita fraudulenta y manipulada, ni se menciona el pecado original ni se dice que se transmitió a María. Han necesitado aumentar y deformar la frase para adaptarla. Adicionalmente a esto el autor omite que cuando san Agustín disputando con Juliano (un hereje partidario del pelagianismo), es acusado por este de atribuir a María la condición pecadora en virtud de su defensa de la universalidad del pecado original. Juliano rechazaba la doctrina del pecado original mientras que san Agustín la defendía. Juliano argumentaba que san Agustín al defender la doctrina del pecado original estaba afirmando que María era una pecadora.
Decía Juliano: “«Tú entregas a María al diablo por razón del nacimiento», es decir, si afirmas que el pecado original se trasmite por generación natural, María fue súbdita del diablo, porque de esta manera descendió y de este modo fue concebida por sus padres”, a esto san Agustín no concedió que María hubiera sido concebida en pecado sino que respondió: “No consignamos a María al diablo por la condición de su nacimiento –ésta era la acusación-, sino que –esta era la respuesta- la condición del nacimiento fue eliminada por la gracia de la regeneración”, (San Agustín, C. Iul. O. i. 4,122).
Nota: Luego de que se iniciara un debate en Catholic.net sobre esta controversial cita, un apologeta protestante tuvo que reconocer que san Agustín creía que María nunca había cometido pecado en toda su vida, defendiendo solo que él creía que ella había contraido el pecado original. Evidentemente esta confesión ya de por sí dice mucho del pensamiento de Agustín, siglos distante al pensamiento protestante que afirma que María era una «pecadora». Es importante notar que también han sido incapaces de verificar la segunda cita atribuida a san Agustín, donde se dice que María era «carne de pecado» contraria a las mismas palabras de Agustín de que la carne de María era la misma que la de Jesús.
(1) La vida de Pánfilo, (2) Un antiguo Martirologio, (3) Sobre los Mártires de Palestina, (4) La Crónica, (5) Historia Eclesiástica, (6) Vida de Constantino, IV Libros., (7) Contra Hierocles, (8 ) Contra Porfirio, (9) «Præparatio Evangelica», en XV Libros., (10) «Demonstratio Evangelica», (11) «Præparatio Ecclesiastica», (12) «Demonstratio Ecclesiastica», (13) Objeciones y defensa, en II Libros, (14) La Teofanía, (15) Sobre la genealogía de los antiguos, (16) Eusebio narra en la «Vida de Constantino» (IV, 36, 37), como fue comisionado por el emperador a preparar quinces copias de la Biblia para uso de las Iglesias de Constantinopla., (17) Sesiones y Cánones., (18 ) Una edición de la Septuaginta, (19) (a) Interpretación etimológica de vocablos hebreos de las Escrituras; (b) Cronografía de los Patriarcas de Judea; (c) A plan of Jerusalem and the Temple; (d) Sobre los nombres y lugares de las Escrituras., (20) Nomenclatura sobre los nombres de los libros de los Profetas, (21) Comentarios sobre los Salmos, (22) Comentario sobre Isaías., (23 al 28 ) Comentarios sobre diferentes libros de las Escrituras (perdidos), (29) Comentario de San Lucas (perdido), (30) Comentario de la I de Corintios (perdido), (31) Comentario a los hebreos (perdido),(32) Sobre las Discrepancias de los Evangelios, II Libros, (33) Introducción a la teología (Perdido), (34) Apología para Orígenes, (35) «Contra Marcelo, Obispo de Ancira», (36) «Sobre la Teología de la Iglesia» (Solo existen fragmentos) , (37) «Sobre la Fiesta de la Pascua» (perdido), (38 ) Contra los maniqueos (perdido), (39) Dedicación a la Iglesia de Tiro, (40) Carta a Constantino, (41) Sobre la sepultura del Salvador, (42) «De Laudibus Constantini», (43) Plegaria de los Mártires, (44) Tres cartas: (a) A Alejandro de Alejandría (b) A Eufrasio (c) A la Emperatriz Constancia, (45) A la Iglesia de Cesárea,
Como vemos, del largo catálogo de obras de este historiador, no existe nada que pueda abreviarse como «Emiss,en Orat.2 de Nativ.».
Tertuliano es reconocido como un notable escritor eclesiástico muy leído en la Iglesia Católica antes de abrazar la herejía del montanismo y terminar luego fundando su propia secta (los tertulianitas). Llamarlo una de las máximas autoridades de la Iglesia cristiana primitiva es bastante exagerado.
Ahora bien, la cita en cuestión no tiene la fuente, y tampoco hemos encontramos ningún texto donde haga referencia a la inmaculada concepción en ninguna de sus obras. En sus obras rechaza más bien la virginidad de María en y después del parto. Escribe “aunque era virgen cuando concibió, fue mujer cuando dio a luz” (De Carne Christi 23) y por hermanos de Jesús entiende a los hijos de María según la carne.
El papa Gelasio, en el año 492, escribia: “Corresponde sólo al Cordero Inmaculado el no tener pecado alguno” (Gelassii papae Dicta, Tomo 4,Colosenses). Otra cita bastante sospechosa, porque no existe ni un solo recurso que pruebe tal cita. “Gelasii” no es el nombre de ningún papa y ni siquiera existe esa palabra de forma latinizada.
Lo más aproximado a la abreviación «OP. P» de san Anselmo es la obra Opuscula Patrum que es un compendio de Patrología que hizo la ed. Hurter de alemania en 1886 y que en él contiene la obra de san Anselmo llamada Monologium. En dicha obra no aparece en ningún lado lo que se cita en el párrafo anterior.
Hay que objetar que esta afirmación oculta muchos acontecimientos que de haberlos mencionado mostrarían que ciertamente el papa Sixto IV estaba de acuerdo con la doctrina de la inmaculada concepción de la Virgen, simplemente no quiso hacer una declaración dogmática a este respecto.
El autor de esta cita por ejemplo, no dice que fue precisamente el papa Sixto IV quien emitió un Decreto de 28 de Febrero de 1476 donde adopta la fiesta de la inmaculada concepción para toda la Iglesia Latina y otorgó una indulgencia a todos cuantos asistieran a los Oficios Divinos de la solemnidad (Denzinger, 734). Esto ciertamente era un reconocimiento implícito de su apoyo a la doctrina.
Sixto IV en la Constitución Cum praeexcelsa, el 28 de febrero de 1476:
Sin embargo esto no calmó totalmente las disputas en este tema y entonces publicó en 1483 una constitución en la que penaba con la excomunión a todo aquel cuya opinión fuese acusada de herejía (Grave nimis, 4 de Septiembre de 1483; Denzinger, 735). Reprendía así a quienes predicaban que quienes creían que María había sido concebida sin mancha pecaban gravenente, y también reprendía a quienes acusaran de herejía a los maculinistas siendo que no había pronunciación dogmática a este respecto:
Allí lo que realmente dice es: “En este Hijo de la Bienaventurada Virgen únicamente produjo una simiente que fue bendita y libre de la culpa de su linaje. Y cada uno participa de este origen espiritual en la regeneración; y cada uno, cuando renace, las aguas del bautismo son como el vientre de la Virgen; por que el mismo Espíritu Santo que llena la fuente, llenó a la Virgen, que el pecado que esta sagrada concepción ha derrocado, puede ser removido por esta agua mística”.
En este texto San León consideraba a María como totalmente llena del Espíritu Santo, y que pone similitud entre el agua del bautismo, liberador del pecado y el vientre de María. La cita que da el autor del artículo realidad corresponde al sermón 25 la cual hemos podido conseguir desde el latín:
Agnoscat igitur catholica fides in humilitate Domini gloriam suam, et de salutis suae sacramentis gaudeat Ecclesia, quae corpus est Christi: quia nisi Verbum Dei caro fieret et habitaret in nobis, nisi in communionem creaturae Creator ipse descenderet, et vetustatem humanam ad novum principium sua nativitate revocaret, regnaret mors ab Adam (Rom. V, 14) usque in finem, et super omnes homines condemnatio insolubilis permaneret, cum de sola conditione nascendi, una cunctis esset causa pereundi. Solus itaque inter filios hominum Dominus Jesus innocens natus est, quia solus sine carnalis concupiscentiae pollutione conceptus. Factus est homo nostri generis, ut nos divinae naturae possimus esse consortes. Originem quam sumpsit in utero virginis, posuit in fonte baptismatis; dedit aquae, quod dedit matri; virtus enim Altissimi et obumbratio Spiritus sancti (Luc. I, 35), quae fecit ut Maria pareret Salvatorem, eadem facit ut regeneret unda credentem. Quid autem sanandis aegris, illuminandis caecis, vivificandis mortuis aptius fuit, quam ut superbiae vulnera humilitatis remediis curarentur? Adam praecepta Dei negligens, peccati induxit damnationem; Jesus factus sub lege reddidit justitiae libertatem. Ille diabolo obtemperans usque ad praevaricationem, meruit ut in ipso omnes morerentur; hic Patri obediens usque ad crucem, fecit ut in ipso omnes vivificarentur. Ille cupidus honoris angelici, naturae suae perdidit dignitatem; hic infirmitatis nostrae suscipiens conditionem, propter quos ad inferna descendit, eo dem in coelestibus collocavit. Postremo illi per elationem lapso dictum est: Terra es, et in terram ibis (Genes. III, 19); huic per subjectionem exaltato dictum est: Sede a dextris meis, donec ponam inimicos tuos scabellum pedum tuorum (Ps. CIX, 1).
Por ejemplo, Fulgencio, en De ceritate praedest et gratiae Dei, lib 2, cap 2, nos dice prácticamente lo mismo que san León Magno en su Sermón XXV, 5. Pero en otra obra, en Sermo 2, De duplici Nativ Christi, No. 6, no toma reparos en admitir la absoluta santidad de María. En un comentario sobre el Saludo del Ángel a María, él explica con extremada precisión el significado de «llena de gracia», haciéndola prácticamente a lo que hoy se entiende como su inmunidad al pecado original. (Sermo 36, De laudibus Mariae ex partu Salvatoris; PL 65:899C).
La «New Advent Encyclopedia» nos da el siguiente listado de las obras de San Gregorio Grande: «Moralium Libri XXXV»; «Regulae Pastoralis Liber»; «Dialogorum Libri IV»; «Homiliarum in Ezechielem Prophetam Libri II»; «Homiliarum in Evangelia Libri II»; «Epistolarum Libri XIV»; «In Librum Primum Regum Variarum Expositionum Libri VI»; «expositio super Cantica Canticorum»; «Expositio in VII Psalmos Poenitentiales»; «Concordia Quorundam Testimoniorum S. Scripturae»
70. Él, que solo es puro por Sí mismo, es el que puede limpiar las cosas impuras. El hombre que vive en la carne corruptible, tiene la inmundicia de la tentación impresa en sí, la cual carga desde su nacimiento. Por su concepción, al ser por satisfacción carnal, es impuro. Por eso, el salmista dijo «He aquí que en maldad fui formado y en pecado me concibió mi madre» [Salmo 51, 7]. Tal es la razón por la que es frecuentemente tentado hasta en contra de sus deseos. Por eso es que él está sujeto a las impurezas en su mente, aún cuando se esfuerce contra ellas, porque siendo concebido en impureza, aún incluso después de su purificación, continúa esforzándose por lograr ser mejor de lo que es. Pero quien ha vencido los acechos de las tentaciones ocultas y ha dominado las impurezas del pensamiento, nunca debe atribuir esa pureza a sí mismo, ya que nadie puede purificar algo concebido en simiente impura, salvo Aquel quien Solo es puro por sí mismo. Puesto que según su juicio ya ha alcanzado la pureza, debe poner su mirada hacia el origen de su concepción, y por consiguiente se convenza a sí mismo que por su propia fuerza no tiene ninguna pureza de vida, ya que el comienzo de su existencia fue de forma impura. Pero el significado aquí, puede que el bienaventurado Job se refiriera a la Encarnación del Redentor, ya que este Hombre único en el mundo no fue concebido de semilla impura, Él que entró en el mundo desde el seno de la Virgen, que en nada ha provenido de una concepción impura. Él no procede del hombre y la mujer, sino del Espíritu Santo y de la Virgen María. Solo Él ha resultado ser verdaderamente puro en su carne, Él que fue incapaz de ser afectado por la satisfacción de la carne, siendo que no fue por la satisfacción de la carne que Él vino.
Sin embargo este texto en particular no podría ser utilizado para probar que el papa Gregorio el Grande estaba en contra de la perfecta santidad de María. En primer lugar porque en el texto en cuestión no afirma que ella fuera concebida de semilla impura, sino que Cristo no lo fue. Ni siquiera afirma que solamente él no lo fue. Si nos fijamos también la cita protestante ha sido alterada y se ha cortado lo que sigue, pues habla de la Virgen más adelante:
«Pero el significado aquí, puede que el bienaventurado Job se refiriera a la Encarnación del Redentor, ya que este Hombre único en el mundo no fue concebido de semilla impura, Él que entró en el mundo desde el seno de la Virgen, que en nada ha provenido de una concepción impura. Él no procede del hombre y la mujer, sino del Espíritu Santo y de la Virgen María. Solo Él ha resultado ser verdaderamente puro en su carne, Él que fue incapaz de ser afectado por la satisfacción de la carne, siendo que no fue por la satisfacción de la carne que Él vino.»
Sin embargo esperamos que el análisis de estas citas sirva para ser más precavidos, después de todo en internet pulula mucha información falsa, adulterada y muchas veces descontextualizada, y se comete frecuentemente el error de asumir que por estar publicada en la Web es verdadera. El problema se suele incrementar cuando otras personas toman dichas citas y las incorporan en nuevos estudios sin previamente verificarlas, generando así un círculo vicioso distorsionando la historia.
Colaborador: José Miguel Arráiz
%20St%20John%20Museum,%20La%20Valletta.jpg)
%20Galleria%20Borghese,%20Rome.jpg)
