lunes, 31 de octubre de 2016

LUNES DE LA 31 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Filipenses 2,1-4
Salmo 130,1.2.3: 
Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor
Lucas 14,12-14

Filipenses 2,1-4

Hermanos: Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.

Salmo 130,1.2.3: 
Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad.
R. Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor

Sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
R. Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor

Espera Israel en el Señor
ahora y por siempre.
R. Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor

Lucas 14,12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a uno de los principales fariseos que lo había invitado: "Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos."

Lucas 14,12-14: "Cuando des una comida o una cena invita a los pobres, lisiados, cojos, ciegos... te pagarán cuando resuciten los justos"

Lucas 14,12-14
Lunes de la 31 Semana del Tiempo Ordinario I y II  

En aquel tiempo, dijo Jesús a uno de los principales fariseos que lo había invitado: "Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos."

domingo, 30 de octubre de 2016

Lucas 19,1-10: La salvación de Zaqueo, por el papa Francisco

Lucas 19,1-10

Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. Vivía en ella un hombre rico llamado Zaqueo, jefe de los que cobraban impuestos para Roma. Quería conocer a Jesús, pero no conseguía verle, porque había mucha gente y Zaqueo era de baja estatura. Así que, echando a correr, se adelantó, y para alcanzar a verle se subió a un árbol junto al cual tenía que pasar Jesús.
Al llegar allí, Jesús miró hacia arriba y le dijo:
— Zaqueo, baja en seguida porque hoy he de quedarme en tu casa.
Zaqueo bajó aprisa, y con alegría recibió a Jesús. Al ver esto comenzaron todos a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un pecador.  Pero Zaqueo, levantándose entonces, dijo al Señor:
— Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si he robado algo a alguien, le devolveré cuatro veces más.
Jesús le dijo:
— Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.

— Comentario por el papa Francisco
«La salvación de Zaqueo»

El papa Francisco, como cada domingo, se ha asomado a la ventana del estudio en el Palacio Apostólico del Vaticano, para rezar el ángelus con los fieles y los peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro. Estas son las palabras del Santo Padre para introducir la oración mariana:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy nos presenta un hecho sucedido en Jericó, cuando Jesús llegó a la ciudad y fue acogido por la multitud (cfr Lc 19,1-10). En Jericó vivía Zaqueo, el jefe de los “publicanos”, es decir, de los recaudadores de impuestos.

Zaqueo era un colaborador rico de los odiados ocupantes romanos, un explotador de su pueblo. También él, por curiosidad, quería ver a Jesús, pero su condición de pecador público no le permitía acercarse al Maestro; aún más, era de baja estatura; por eso sube a un árbol, una higuera, en el camino por donde Jesús tenía que pasar.

Cuando llega cerca de ese árbol, Jesús levanta la mirada y le dice: Zaqueo, baja en seguida porque hoy he de quedarme en tu casa” (v. 5). ¡Podemos imaginar el estupor de Zaqueo!

¿Pero por qué Jesús dice ‘he de quedarme en tu casa’? ¿De qué deber se trata? Sabemos que su deber supremo es realizar el diseño del Padre sobre la humanidad, que se cumple en Jerusalén con su condena a muerte, la crucifixión y, al tercer día, la resurrección. Es el diseño de salvación de la misericordia del Padre. Y en este diseño está también la salvación de Zaqueo, un hombre deshonesto y despreciado por todos, y por eso necesitado de conversión. De hecho, el Evangelio dice que, cuando Jesús lo llamó, “comenzaron todos a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un pecador” (v. 7).

El pueblo ve en él un villano, que se ha enriquecido a costa del prójimo. Y si Jesús hubiera dicho “baja tú, explotador, traidor del pueblo y ven a hablar conmigo para hacer cuentas’ seguro el pueblo hubiera aplaudido. Pero aquí comenzaron a murmurar. Jesús va a su casa, el pecador, el explotador.

Pero Jesús, guiado por la misericordia, le buscaba precisamente a él. Y cuando entra en casa de Zaqueo dice: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido” (vv. 9-10).

La mirada de Jesús va más allá de los pecados y los prejuicios; y esto es importante  y debemos aprenderlo. Jesús ve a la persona con los ojos de Dios, que no se detiene en el mal pasado, sino que ve el bien futuro; no se detiene a las apariencias, sino que mira al corazón. Y aquí ha mirado el corazón herido de este hombre, herido del pecado, la avaricia, cosas feas que había hecho Zaqueo y mira este corazón herido y va ahí.

A veces tratamos corregir y convertir a un pecador reprochándole, echándole en cara sus errores y su comportamiento injusto. La actitud de Jesús con Zaqueo nos indica otro camino: el de mostrar a quien se equivoca su valor, ese valor que Dios continúa viendo a pesar de todo. A pesar de todos sus errores. Esto puede provocar una sorpresa positiva, que enternece el corazón y empuja a la persona a sacar lo bueno que tiene. Es el dar confianza a las personas que le hace crecer y cambiar.

Así se comporta Dios con todos nosotros: no está bloqueado por nuestro pecado, sino que lo supera con el amor y nos hace sentir la nostalgia del bien. Y esto, todos hemos sentido esta nostalgia del bien después de un error. Y así hace nuestro Padre Dios, así hace Jesús. No existe una persona que no tiene algo bueno. Esto mira Dios para sacarlo del mal.

sábado, 29 de octubre de 2016

Lucas 19,1-10: Escandalizar a la multitud, por Julio González, SF.

Lucas 19:1-10

Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad. Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, que era muy rico. Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura. Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí.
Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo:
—Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa.
Así que se apresuró a bajar y, muy contento, recibió a Jesús en su casa.
Al ver esto, todos empezaron a murmurar:
- Ha ido a hospedarse con un pecador.
Pero Zaqueo dijo resueltamente:
—Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.
—Hoy ha llegado la salvación a esta casa —le dijo Jesús—, ya que éste también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Comentario de Julio González, S.F:
"Escandalizar a la multitud"

En este episodio Jesús escandaliza no solamente a los fariseos y escribas (maestros de la ley) sino también a la multitud, al ciudadano de a pie. Cuando Jesús se autoinvitó a la casa de Zaqueo, "jefe" de los recaudadores de impuestos, la multitud se sintió defraudada. Jesús iba a la guarida de Zaqueo. Para algunos, entrar en la casa de Zaqueo significaba reconocer el modo de vida de ese indeseable.

Zaqueo era odiado por el pueblo. Jesús sabía que comer en su mesa era un gesto incomprensible para la mayoría. Además, Zaqueo podía malinterpretar aquella comida.

Hoy no me preocupa que "todos" se escandalizaran; lo que me preocupa es que algunos hijos e hijas de la Iglesia sigan escandalizándose de los gestos de Jesús. En este gesto (entrar en la casa de un pecador y comer con él) siempre habrá un misterio que no podemos comprender del todo. Porque Jesús no llama a Zaqueo para recriminarle sus actividades y oír su confesión. ¡Claro que Zaqueo puede está contento! La presencia de Jesús en su casa le trae honra (¿justificación?) y, por eso, la gente se ha escandalizado.

Pero Zaqueo está de buenas y habla utilizando el corazón en vez de la cabeza: "Mira, Jesús, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad".

Ahora nos podemos hacer una idea de la riqueza de Zaqueo. Dar cuatro veces la cantidad que ha defraudado nos muestra que Zaqueo era inmensamente rico. Los recaudadores eran profesionales en sacar provecho de los impuestos a los ciudadanos, pues de eso vivían. Zaqueo era el jefe.

Este episodio me hace imaginar que las mil familias más ricas del planeta dan la mitad de sus fortunas a los pobres y cuatro veces la cantidad que han esquilmado a los trabajadores de sus industrias, empresas y mercados. Entonces, me digo, un mundo mejor es posible para los pobres. Sin embargo, la respuesta de Jesús no va en esa dirección, sino que otra vez se centra en Zaqueo y en su familia: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa".

DOMINGO DE LA 31 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año C (Lecturas)

Sabiduría 11:22-12:2
Salmo 144,1-2.8-9.10-11.13cd-14:
Bendecire tu nombre por siempre jamas, 
Dios mio, mi rey
2 Tesalonicenses 1:11-2:2
Lucas 19:1-10

Sabiduría 11,22–12,2

Tú de todos tienes compasión, porque lo puedes todo y no te fijas en los pecados de los hombres, para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado. ¿Cómo podrían existir los seres, si tú no lo hubieras querido? ¿Cómo podrían conservarse, si tú no lo ordenaras? Tú tienes compasión de todos, porque todos, Señor, te pertenecen y amas todo lo que tiene vida, porque en todos los seres está tu espíritu inmortal. Por eso, a los que pecan los corriges y reprendes poco a poco, y les haces reconocer sus faltas, para que apartándose del mal crean en ti, Señor.

Salmo 144,1-2.8-9.10-11.13cd-14
Bendeciré tu nombre por siempre, 
Dios mío, mi rey

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.
R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas.
R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

Tesalonicenses 1,11–2,2

Con este fin oramos siempre por vosotros, pidiendo a nuestro Dios que os tenga por dignos de haber sido llamados por él, y que cumpla con su poder todos vuestros buenos deseos y los trabajos que realizáis impulsados por la fe. De esta manera el nombre de nuestro señor Jesús será honrado por vuestra causa, y él os honrará conforme a la bondad de nuestro Dios y del señor Jesucristo. Ahora, hermanos, en cuanto al regreso de nuestro señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos que no cambiéis fácilmente de manera de pensar ni os dejéis asustar por ningún mensaje espiritual, discurso o carta que recibáis, como si fuera nuestra, diciendo que el día del Señor ya ha llegado.

Lucas 19,1-10

Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. Vivía en ella un hombre rico llamado Zaqueo, jefe de los que cobraban impuestos para Roma. Quería conocer a Jesús, pero no conseguía verle, porque había mucha gente y Zaqueo era de baja estatura. Así que, echando a correr, se adelantó, y para alcanzar a verle se subió a un árbol junto al cual tenía que pasar Jesús.
Al llegar allí, Jesús miró hacia arriba y le dijo:
— Zaqueo, baja en seguida porque hoy he de quedarme en tu casa.
Zaqueo bajó aprisa, y con alegría recibió a Jesús. Al ver esto comenzaron todos a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un pecador.  Pero Zaqueo, levantándose entonces, dijo al Señor:
— Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si he robado algo a alguien, le devolveré cuatro veces más.
Jesús le dijo:
— Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.

SOBRE ESTE DOMINGO:
por Mons. Francisco González, SF  

Lucas 14,1.7-11: "Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola"

Lucas 14,1.7-11
Sábado de la 30 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: "Cédele el puesto a éste." Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

SOBRE EL MISMO TEMA:
¿Qué es lo que estoy buscando?   

Lucas 14,1.7-11: ¿Qué es lo que estoy buscando?, por Reflexiones Cristianas

Lucas 14,1.7-11  

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: "Cédele el puesto a éste." Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

— Comentario por Reflexiones Cristianas
“¿Qué es lo que estoy buscando?”

Jesús interpreta la vida cotidiana, con las ocupaciones que la caracterizan y con los acontecimientos que marcan su curso, para hacer comprender unas verdades que abren, a quienes las acogen, los horizontes de la «vida nueva» de los hijos de Dios. Así ocurre cuando, habiendo sido invitado a casa de un jefe fariseo, nota el afán que anima a los invitados por ocupar los primeros puestos (v. 7).

El relato-parábola propuesto por Jesús es una enseñanza de buena educación, de respeto de las precedencias según la escala social. Quien ocupa un puesto que no le corresponde se expone al ridículo y a la vergüenza: la ambición, alterando el justo concepto de sí mismo, es un obstáculo para las relaciones con los otros. En cambio, el que no presume de ser digno de honores puede encontrarse con la sorpresa de recibir atenciones imprevistas por parte del señor de la casa.

El don de Dios es gratuito y no consecuencia de méritos humanos. Jesús advierte que deben recordarlo los que ambicionan recibir reconocimientos. La humildad, es decir, la confianza total puesta en el amor de Dios, es la condición que permite recibir la gloria y el honor que concede el mismo Dios (cf. 1,46-48.52; Sal 2 1,6-8), que consisten en estar unidos a él en la obra de salvación (cf. Lc 22,28-30; Mc 10,3 5-40).

La Palabra del Señor nos invita hoy a formarnos una conciencia realista, que nos haga ver el puesto que ocupamos, la responsabilidad que se nos ha confiado, la tarea que estamos llamados a desarrollar. El presuntuoso, que suele mirarse en un espejo que dilata las proporciones, se situa «fuera de su sitio». ¡Qué provechoso, en cambio, es estar en el sitio que nos corresponde! Fuera de las lógicas de los que aspiran a hacer carrera, lejos de los delirios de protagonismo, se experimenta que la humildad auténtica no es una mal soportada reducción de nuestras propias cualidades, sino un ponerlas al servicio de los otros con generosidad, sin autoexaltaciones.

Hoy siento que se me dirige una pregunta: ¿Qué es lo que estás buscando? Si busco un puesto bien vistoso, si busco el predominio sobre los otros, corro el riesgo de ser catapultado al final de la fila. Si busco el crecimiento del bien y la promoción de los demás, entonces aprendo a celebrar todo aquello que pueda ayudarles, aunque suponga un sacrificio para mí. ¿Qué es lo que estoy buscando?

El mundo me sacude a derecha e izquierda: con mil enseñas brillantes me atrae a sus redes, imponiéndome tomar posición. Cada una compite para hacerse con mi atención, con mi tiempo, con mi consentimiento, con mi inteligencia, con mis brazos, con mis votos y, sobre todo, con un pedazo de mi cartera... Con sonrisas amistosas, la vida me invita a que me acomode en su banquete, hasta tal punto que es casi imposible sustraerse, hacer valer lo que más cuenta: el bien último, mi salvación y la de mis hermanos. Es más fácil un beneficio egoísta inmediato que esperar hasta quién sabe cuándo, que ilusionarse con que un día alguien salga afuera y me diga: «Amigo, pasa más adelante! ¡Tú mereces más: eres una persona valiosa!».

Tu Palabra me inquieta, me ilumina, me infunde ánimo. Me impone confrontarme con la verdad de mí mismo. Me llama a la humildad (que no es autodenigración), me presenta la promoción de los hermanos, me ensancha los horizontes hasta los confines de la vida eterna. Gracias, Señor, por esta luz que no disminuye. Permanece siempre cerca y llévame de la mano a ocupar mi sitio.

Sábado de la 30ª semana del Tiempo Ordinario, Año II (Lecturas)

Filipenses 1,18b-26
Salmo 41: Mi alma tiene sed del Dios vivo
Lucas 14,1.7-11

Filipenses 1,18b-26

De la manera que sea, con segundas intenciones o con sinceridad, se anuncia a Cristo, y yo me alegro; y me seguiré alegrando, porque sé que esto será para mi bien, gracias a vuestras oraciones y al Espíritu de Jesucristo que me socorre. Lo espero con impaciencia, porque en ningún caso saldré derrotado; al contrario, ahora, como siempre, Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger. Me encuentro en este dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Convencido de esto, siento que me quedaré y estaré a vuestro lado, para que avancéis alegres en la fe, de modo que el orgullo que sentís por mí en Jesucristo rebose cuando me encuentre de nuevo entre vosotros.

Salmo 41: Mi alma tiene sed del Dios vivo

Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío.
R. Mi alma tiene sed del Dios vivo

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
R. Mi alma tiene sed del Dios vivo

Recuerdo como marchaba a la cabeza del grupo
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.
R. Mi alma tiene sed del Dios vivo

Lucas 14,1.7-11

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: "Cédele el puesto a éste." Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

viernes, 28 de octubre de 2016

28 de octubre: San Judas Tadeo y San Simón, apóstoles

Consagración a san Judas Tadeo
























San Judas, Apóstol de Cristo y Mártir glorioso,
deseo honrarte con especial devoción.
Te acojo como mi patrón y protector.
Te encomiendo mi alma y mi cuerpo,
todos mis intereses espirituales y temporales
y asimismo los de mi familia.
Te consagro mi mente para que en todo proceda a la luz de la fe;
mi corazón para que lo guardes lleno de amor a Jesús y María;
mi voluntad para que, como la tuya,
esté siempre unida a la voluntad de Dios.

Te suplico me ayudes a dominar mis malas inclinaciones y tentaciones
evitando todas las ocasiones de pecado.
Obténme la gracia de no ofender a Dios jamás,
de cumplir fielmente con todas las obligaciones de mi estado de vida
y practicar las virtudes necesarias para salvarme.

Ruega por mí, Santo Patrón y auxilio mío,
para que, inspirado con tu ejemplo y asistido por tu intercesión,
pueda llevar  una vida santa,
tener una  muerte dichosa
y alcanzar la gloria del Cielo
donde se ama y da gracias a  Dios eternamente.
Amén.

Fuente: aciprensa.com

8 cosas sobre el popular san Judas Tadeo

San Judas Tadeo es uno de los santos más populares y queridos entre los católicos debido a los numerosos “favores” que sus devotos aseguran haber conseguido por su intercesión.

8 cosas que tal vez no sabías sobre san Judas Tadeo, el conocido patrono de los imposibles.

1. Tadeo significa “magnánimo”

La tradición en la Iglesia llama a este apóstol Judas Tadeo. Los Evangelistas San Mateo y San Marcos lo nombran simplemente “Tadeo” (Mt 10,3; Mc 3,18) y Lucas lo denomina “Judas de Santiago” (Lc 6,16; Hch 1,13). Judas significa “alabanzas sean dadas a Dios”.

No se sabe exactamente de dónde proviene el sobrenombre Tadeo y se considera que viene del arameo “taddà'”, que quiere decir “pecho” y por lo tanto significaría “magnánimo”. O tal vez surgió de la abreviación de un nombre griego como “Teodoro, Teódoto”.

2. Era primo de Jesús

Hay quienes afirman que Judas Tadeo era hermano del apóstol Santiago, el hijo de Alfeo (Cleofás), quien era hermano del justo san José. Según sostiene un documento publicado por la Congregación para el Clero, Cleofás se casó con María de Cleofás, después de enviudar de su primer matrimonio del que nació san Judas Tadeo.

Esta otra María es la “hermana” de la virgen María que estaba al pie de la cruz (Jn 19,25). Por lo tanto, Santiago el Menor y Judas serían primos de Jesús y sobrinos de san José y la santísima Virgen. Sin embargo, no se ha logrado especificar si María de Cleofás era “hermana” de sangre de la virgen María o sólo su cuñada porque en ese tiempo se llamaba  “hermanos” a los parientes en general.

3. Era muy parecido a Jesús

Se suele representar a San Judas Tadeo con un medallón en el pecho que tiene el rostro de Cristo. Esto debido al parecido no sólo físico, sino también espiritual del popular santo con Jesús. Además lleva una llama de fuego en la cabeza porque recibió al Espíritu Santo en Pentecostés.

Otros artistas lo muestran portando una Biblia en referencia al libro que lleva su nombre. En su mano sostiene un hacha, que hace mención a su martirio, o un bastón como símbolo de las grandes distancias que recorrió mientras predicaba.

4. Murió mártir junto a san Simón

San Judas Tadeo predicó primero en Judea, luego fue a Mesopotamia y Persia. Ahí se reunió con el apóstol Simón y juntos combatieron las herejías de Zaroes y Arfexat, dos sacerdotes paganos que levantaron al pueblo contra las obras de los apóstoles. Ambos apostóles recibieron juntos la corona del martirio y por eso la Iglesia los celebra el mismo día. Las reliquias de los dos santos se encuentran en un altar de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

5. Tuvo una visión de Jesús antes de morir

Judas Tadeo y Simón buscaron alojamiento donde un discípulo llamado Semme. A la mañana siguiente unos sacerdotes idólatras con una gran multitud rodearon la casa y exigieron a Semme que les entregara a los apóstoles o quemarían la casa. Los santos se entregaron, pero no pudieron hacer que adorasen a sus ídolos.

Antes de morir Judas se volvió a Simón y le dijo que veía al Señor que los llamaba hacia Él. Según la antigua tradición, a Simón lo mataron cortando su cuerpo en dos y a Judas Tadeo le cortaron la cabeza con un hacha. La Iglesia en occidente los celebra el 28 de octubre.

6. Es patrono de las causas imposibles

Santa Brígida de Suecia, mística y patrona de Europa, escribió que un día Jesús le recomendó que cuando quisiera obtener ciertos favores, los pidiera por medio de Judas Tadeo. Por esta razón es considerado patrono de las causas imposibles y comparte este patronazgo con santa Rita de Cascia.

7. Tiene una epístola en la Biblia

La Epístola o Carta de Judas forma parte del Nuevo Testamento y es atribuida a san Judas Tadeo. Fue escrita en griego entre los años 62-65, antes de la caída de Jerusalén. La escribe un Judas, hermano de Santiago, y no está dirigida a ninguna persona, ni Iglesia en particular.

En ella se reprende a los falsos maestros y se hace una invitación a mantener la pureza de la fe. La carta termina con una bella oración que dice: “Al único Dios que es nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea la gloria, el honor, la fuerza y el poder, desde antes de todos los tiempos, ahora y para siempre. Amén”.

8. La Iglesia no avala las polémicas cadenas de oración

Con frecuencia circulan en Internet y en papeles dejados en hogares o templos, una supuesta “Cadena o Novena Milagrosa a San Judas Tadeo” que exige que se comparta el contenido a un número determinado de personas y en un lapso de tiempo para obtener bendiciones y amenaza con males a quienes rompan su circulación. El origen es desconocido, pero la Iglesia no avala estas iniciativas.

Fuente: aciprensa.com

Lucas 6,12-19: Elección de los Doce

Lucas 6,12-19
San Simón y San Judas, apóstoles (28 de octubre),
Martes de la 23 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que se puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Claves de lectura
Jesús reza por nosotros   

Lucas 6,12-19: Jesús reza por nosotros, por el papa Francisco

Lucas 6,12-19 

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que se puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

— Comentario del papa Francisco
“Jesús reza por nosotros”

El Papa Francisco ha celebrado este viernes misa en Santa Marta en la festividad de los apóstoles Simón y Judas Tadeo. En su homilía, el Papa ha recordado que cada elección de Jesús, incluso el fin de su vida terrena en la Cruz, se distingue por la oración. Por tanto, ha invitado a confiar en la oración del Señor.

Jesús elige a los discípulos después de haber rezado mucho e intensamente. “La piedra angular es el mismo Jesús”. “Sin Jesús no hay Iglesia”, ha asegurado. De este modo, ha recordado que Jesús se fue al monte para rezar y pasó toda la noche rezando a Dios. Y después viene todo lo demás: la gente, la elección de los discípulos, las sanaciones, expulsa los demonios…

El Papa ha añadido que Cristo ha rezado y continúa rezando por la Iglesia. “La piedra angular de la Iglesia es el Señor delante del Padre, que intercede por nosotros, que reza por nosotros. Nosotros le rezamos, pero el fundamento es Él que reza por nosotros”. Jesús, ha recordado el Papa, siempre ha rezado por los suyos, también en la Última Cena. Jesús “antes de hacer cualquier milagro, reza”.

El Santo Padre ha recordado que en el Monte de los Olivos reza y en la Cruz termina rezando. Su vida –ha señalado– terminó en oración. “Y esta es nuestra seguridad, este es nuestro fundamento, esta es nuestra piedra angular: Jesús que reza por nosotros, Jesús que reza por mí”, ha explicado Francisco.

Cada uno de nosotros puede decir esto: estoy seguro, estoy segura que Jesús reza por mí; está delante del Padre y me nombra. Esta es la piedra angular de la Iglesia: Jesús en oración.

Por otro lado ha insistido que antes de la Pasión Jesús le dijo a Pedro: “Satanás ha pedido poder para zarandearlos como el trigo, pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe”. Y esto que dijo a Pedro, ha explicado el Santo Padre, nos lo dice a cada uno de nosotros.

Finalmente ha asegurado que esto “nos da una gran seguridad”. “Yo pertenezco a esta comunidad, firme porque tiene como piedra angular a Jesús, pero Jesús que reza por mí, que reza por nosotros”, ha señalado.

De este modo ha precisado que “nos hará bien” pensar en la Iglesia, reflexionar en este misterio de la Iglesia. “Somos todos como una construcción, pero el fundamento es Jesús, es Jesús que reza por nosotros. Es Jesús que reza por mí”.

28 de octubre: SAN SIMON Y JUDAS, APOSTOLES (Lecturas)

Efesios 2,19-22
Samo 18,2-3.4.5: A toda la tierra alcanza su pregón
Lucas 6,12-19

Efesios 2,19-22

Hermanos: Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se ha levantado hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Salmo 18,2-3.4-5
A toda la tierra alcanza su pregón

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.
R. A toda la tierra alcanza su pregón

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.
R. A toda la tierra alcanza su pregón

Lucas 6,12-19

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que se puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

jueves, 27 de octubre de 2016

Lucas 13,31-35: "Márchate porque Herodes quiere matarte"

Lucas 13,31-35
Jueves de la 30 Semana del Tiempo Ordinario I y II,

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: "Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte." Él contestó: "Id a decirle a ese zorro: "Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios: pasado mañana llego a mi término." Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: "Bendito el que viene en nombre del Señor."

SOBRE EL MISMO TEMA:
Claves de lectura 
Dios llora  
Criterio de actuación de Jesús  

Lucas 13,31-35: Dios llora, por el papa Francisco

Lucas 13,31-35  

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: "Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte." Él contestó: "Id a decirle a ese zorro: "Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios: pasado mañana llego a mi término." Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: "Bendito el que viene en nombre del Señor."

— Comentario por el papa Francisco
“Dios llora”

El Papa Francisco ha celebrado la misa matinal en la Casa Santa Marta y ha afirmado durante su homilía que Dios llora por la humanidad que no entiende “la paz que Él nos ofrece, la paz del amor”.

En el Evangelio del día, ha recordado el Papa, Jesús define a Herodes como un “zorro”, después de que algunos fariseos le dijeran que querían matarlo. Y el Papa aclara lo que sucederá: “Se prepara para morir”.

Jesús se dirige a la “Jerusalén cerrada”, que mata a los profetas que le han enviado. Entonces cambia el tono y “comienza a hablar con ternura”, “la ternura de Dios”, ha explicado Francisco. Jesús “mira a su pueblo, mira a la ciudad de Jerusalén”. Y ese día “lloró sobre Jerusalén”.

De este modo, el Santo Padre ha explicado que es Dios el que llora aquí en la persona de Jesús. “¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como el pájaro reúne a sus pollitos bajo las alas!”.

Francisco ha observado que “alguno ha dicho que Dios se ha hecho hombre para poder llorar, llorar lo que habían hecho sus hijos. El llanto delante de la tumba de Lázaro es el llanto del amigo. Este es el llanto del Padre”.

Francisco ha recordado al padre del hijo pródigo, que no fue a lamentarse de lo sucedido con sus vecinos. Quizá –ha precisado– se fue a llorar solo a su habitación. “El padre continuamente subía a la terraza a mirar el camino para ver si el hijo volvía”, ha indicado. Y un padre que hace esto es un padre que vive en el llanto, esperando que el hijo vuelva. “Este es el llanto de Dios Padre. Y con este es el llanto el Padre recrea en su Hijo toda la creación”, ha señalado Francisco.

Dios también llora hoy

El Papa ha explicado que en el momento en el que Jesús va con la cruz al calvario, Jesús dice a las mujeres que lloraban, que no llorasen por Él, sino por sus hijos.  Por lo tanto, “un llanto de padre y de madre que Dios también hoy continúa haciendo”.

También hoy –ha aseverado– delante de las calamidades, de las guerras que se hacen para adorar al dios dinero, a muchos inocentes asesinados por las bombas que lanzan los adoradores del ídolo dinero, también hoy el Padre llora. “Jerusalén, Jerusalén, ¿qué estás haciendo?”. El Padre dice también hoy esto “a las pobres víctimas y también a los traficantes de armas y a todos los que venden la vida de la gente”.

Finalmente ha asegurado que “nos hará bien” pensar que “nuestro Padre Dios se ha hecho hombre para poder llorar y nos hará bien pensar que nuestro Padre Dios hoy llora”. Llora “por esta humanidad que no termina de entender la paz que Él nos ofrece, la paz del amor”.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Lucas 13,31-35: Criterio de actuación de Jesús, por Adsis

Lucas 13,31-35

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: "Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte." Él contestó: "Id a decirle a ese zorro: "Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; y al tercer día termino mi obra." Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos baja las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: "Bendito el que viene en nombre del Señor.""

Comentario del Movimiento Adsis:
"Criterio de actuación de Jesús"

La amenaza o el peligro de Herodes, no impiden a Jesús, continuar su camino a Jerusalén. Él tiene puesta su confianza en Dios y no tiene otro deseo que anunciar su Reino, y eso pasa por ir a Jerusalén. El dueño de su vida no es Herodes, sino su Padre. Él ha venido para hacer su Voluntad, anunciar la Buena Noticia.

Por eso, a pesar de que su objetivo de reunir a los hijos de Jerusalén, como la gallina reúne a sus pollitos bajos sus alas, no se cumplirá, su criterio de actuación no es la búsqueda del éxito a cualquier precio, sino la de seguir los pasos trazados por el Padre, en la entrega de su propia vida.

Y es en el Padre, en quien tiene puesta su confianza. Vive en la certeza de que él tiene la última Palabra, por eso, no me volverán a ver, dice Jesús, hasta el día en que exclamen: «Bendito el que viene en nombre del Señor».

También nosotros, en el seguimiento de Jesús, no estamos condenados a tener éxito, sino que somos llamados a vivir en fidelidad y dejar que sea Dios mismo quien haga a su manera.

Lucas 13,31-35: Claves de lectura

Lucas 13,31-35 

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: "Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte." Él contestó: "Id a decirle a ese zorro: "Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios: pasado mañana llego a mi término." Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: "Bendito el que viene en nombre del Señor."

Comentario por la Orden Carmelita:
Claves de lectura

— “Aquel mismo día llegaron unos de los Fariseos” (v. 31a): 

El texto conecta con el que lo precede –“Señor, ¿son pocos los que se salvan?” (v. 23) y Jesús responde, “Esforzaros por entrar por la puerta angosta; porque muchos intentarán entrar y no podrán” (v. 24). Y advirtió, “Será el llanto y crujir de dientes cuando veáis a Abraham, Isaac, Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios y vosotros excluidos. Vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Mediodía, y se sentarán en la mesa del reino de Dios. Y he aquí, que los últimos serán los primeros y los primeros los últimos” (vv. 28-30).

—“Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar” (v. 31b):

Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, es hijo de Herodes el Grande. El padre intentó matar a Jesús en su infancia (Mateo 2:16-18). Ahora, estos fariseos avisan a Jesús de que el hijo, Antipas, también quiere matarle.

Algunos autores dicen que son fariseos hostiles a Jesús. Recuerdan lo que Lucas había dicho sobre los fariseos: “Acechándole y procurando escuchar algo de su boca para acusarle” (11:54), mientras que Herodes había mostrado interés en ver a Jesús (9:9).

Otros piensan que estos fariseos presionan a Jesús para que vaya a Judea donde ellos tienen más influencia y podrán controlar a Jesús.

Algunos autores creen que estos fariseos quieren proteger a Jesús. Herodes ya había ejecutado a Juan Bautista (9:9). Los fariseos no siempre se oponen a Jesús según Lucas: almuerza con ellos en sus casas (7:36; 11:37; 14:1), aunque es evidente que a los fariseos les preocupa la falta de ortodoxia de Jesús.

Otros fariseos en el Evangelio de Lucas:

José de Arimatea es un discípulo secreto que se asegura de que Jesús sea enterrado de manera adecuada. Es miembro del consejo (23:50) y seguramente es fariseo.

Gamaliel convence al consejo de no matar a los apóstoles debido a la posibilidad de que sea obra de Dios (Hechos 5:34-39).

• Lucas describe a los fariseos como creyentes (Hechos 15:5).

• El Apóstol Pablo, dirigiéndose a fariseos, dice: “Hermanos, yo soy Fariseo, hijo de Fariseo” (Hechos 23:6).

Sin embargo, nuestra comprensión del texto no depende de que sea Herodes, los fariseos, o ambos los que ponen en peligro la vida de Jesús. Jesús, en realidad, ni huye de Herodes ni permite que los fariseos cancelen su misión.

— “Hoy y mañana, y al tercer día soy consumado” (v. 32): 

Los planes de Herodes y de los fariseos no se “consumarán” (realizarán). No hay político o dictador que puede impedir el cumplimiento del plan de Dios. Jerusalén es el lugar reservado para el sacrificio de Jesús.

— “Id y decid a aquella zorra” (v. 32a): 

En la literatura clásica griega, “zorra” hace referencia a una persona ingeniosa y astuta. En la literatura rabínica, la palabra zorra es a menudo una palabra de desprecio.

— “Al tercer día” (v. 32b):

Lucas utiliza la expresión “al tercer día” para referirse a la resurrección de Jesús (9:22; 18:33; 24:7, 21, 46; Hechos 10:40). El lector escucha este versículo en el contexto de la resurrección.

— “Soy consumado”, “llego a mi término”... (v. 32b): 

Tteleioumai, de teleioo: Se puede traducir de varias maneras: “terminaré”, “cumpliré lo que debo hacer”, “seré consumado”, “llego a mi término”. Es la misma palabra que Jesús utiliza en la cruz cuando dice “todo se ha cumplido”, “todo se ha consumado” (Jn 19:30). La combinación de “al tercer día” y “teleioumai” señala a la cruz.

— “Pero es menester que ("dei") hoy y mañana y pasado mañana camine” (“poreuomai”: me vaya) (v. 33a):

El griego “dei” implica la voluntad de Dios. El uso de “dei” como imperativo divino es un tema recurrente en el Evangelio de Lucas (2:49; 4:43; 9:22; 17:25; 19:5; 22:37; 24:7, 26, 44) y en Hechos (1:22; 5:29; 9:16; 26:23): Jesús no es una víctima de la casualidad o del azar.

Variaciones del verbo griego “poreuomai”, “irse”, aparecen tres veces en los versículos 31-33. Los fariseos aconsejan a Jesús que se vaya (v. 31). Jesús les dice que “vayan y digan a aquella zorra” (v. 32); y Jesús dice que “me voy¨ porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén” (v. 33).

Se trata de un interesante juego de palabras que pasa desapercibido en algunas traducciones. Y es que aunque Jesús “se vaya,” como le aconsejan estos fariseos, su marcha no se debe a que su vida está en peligro. Jesús “se marcha” para cumplir el propósito divino de su misión: a saber, “porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén” (v. 33b)

— “¡Jerusalén, Jerusalén! que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían” (v.34)

Este lamento por Jerusalén es el primero de cuatro en el Evangelio de Lucas (13:31-35; 19:41-44; 21:20-24; 23:27-31). La ciudad ha rechazado a los profetas y enviados de Dios.

A menudo la repetición de un nombre expresa tristeza, dolor y gran frustración: “¡Hijo mío Absalom, hijo mío, hijo mío Absalom! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalom, hijo mío, hijo mío!” (2 Samuel 18:33)“Marta, Marta” (10:41)“Simón, Simón” (22:31).

Jesús se lamenta debido a la frustrada relación de Dios con Jerusalén. Recuerda al lamento de Jeremías cuando declaró el juicio de Dios sobre Jerusalén. Cuando Jesús llega a Jerusalén llora sobre ella “por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación” (19:41-44).

¡Note la ironía! Jerusalén es la Ciudad Sagrada, la Ciudad de David, el prototipo de la ciudad de Dios, lugar del templo y destino de las peregrinaciones judías. Sin embargo, Jesús dice “que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían”. El tentador sabe de la fuerza que tienen la alabanza y la peregrinación y concentra aquí sus fuerzas para manipular lo que consideramos más sagrado. El tentador sigue concentrando ahí sus fuerzas: en lo sagrado. Cuando creemos que hemos llegado lo bastante cerca de Dios, entonces, Satanás comienza a hacer de la suyas entre los creyentes; por eso, el lamento de Jesús sobre Jerusalén es muy instructivo para todos los creyentes.

— “¡Cuántas veces quise juntar tus hijos como la gallina sus pollitos bajo sus alas y no quisiste!” (v. 34b): 

El salmista reza: “Habitaré en tu tabernáculo para siempre: Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas” (Salmo 61:4). Jesús quiere proteger la ciudad; la tragedia es que Jerusalén no acepta su protección.

— “Vuestra casa se quedará vacía” (v. 35a):

En el año 587 a.C., Jerusalén fue arrasada por Babilonia. Muchos habitantes murieron y los sobrevivientes sufrieron el exilio. Finalmente, a unos pocos se les permitió regresar. El exilio resultó ser juicio y purificación para el pueblo de Dios.

Ahora Jesús dice que Jerusalén será abandonada de nuevo. Más adelante, Jesús llorará por ella: “¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este día lo que toca a tu paz! Más ahora están cubiertos tus ojos. Porque vendrán días en que tus enemigos te pondrán cerco y te derribarán con tus hijos dentro de ti. No dejarán piedra sobre piedra porque no conociste el tiempo de tu visitación” (19:41-44).

Camino del Calvario les dirá a mujeres que se lamentan: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos pues vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles y los vientres que no engendraron y los pechos que no criaron. Entonces dirán a los montes: caed sobre nosotros; y a los collados: cubridnos” (23:28-30).

Cuando Lucas escribe estas palabras Jerusalén ya estaba en ruinas. En el año 68 d.C.,  respondiendo a una sublevación judía, Vespasio atacó la ciudad. Titos, hijo de Vespasio, destruyó Jerusalén en el 70 d.C. Tras otra sublevación judía en 132-135 d.C., Adriano construye una ciudad romana en Jerusalén: una ciudad que prohibirá a judíos.

— “Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor” (v. 35b): 

La cita es de Salmo 118:26. Con la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén escucharemos estas palabras de nuevo. Pero no será Jerusalén sino los discípulos los que dicen, “¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor!” (19:37-38).

El énfasis de este pasaje no recae en la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén durante el Domingo de Ramos sino en su “parousia” (segunda venida). Esta bendición se puede interpretar de manera positiva pues, para entonces, Israel se habrá dirigido al Señor con fe o, de manera negativa, porque serán forzados a reconocerle en el día final del juicio cuando ya será demasiado tarde para su salvación.

JUEVES DE LA 30 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Efesios 6,10-20
Salmo 143,1.2.9-10: Bendito el Señor, mi Roca
Lucas 13,31-35

Efesios 6,10-20

Hermanos: Buscad vuestra fuerza en el Señor y en su invencible poder. Poneos las armas que Dios os da, para poder resistir a las estratagemas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra los principados, autoridades y poderes que dominan este mundo de tinieblas, contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal. Por eso, tomad las armas de Dios, para poder resistir en el día fatal y, después de actuar a fondo, mantener las posiciones. Estad firmes, repito: abrochaos el cinturón de la verdad, por coraza poneos la justicia; bien calzados para estar dispuestos a anunciar el Evangelio de la paz. Y, por supuesto, tened embrazado el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias del malo. Tomad por casco la salvación y por espada la del Espíritu, es decir, la palabra de Dios, insistiendo y pidiendo en la oración. Orad en toda ocasión con la ayuda del Espíritu. Tened vigilias en que oréis con constancia por todos los santos. Pedid también por mí, para que Dios abra mi boca y me conceda palabras que anuncien sin temor el misterio contenido en el Evangelio, del que soy embajador en cadenas. Pedid que tenga valor para hablar de él como debo.

Salmo 143,1.2.9-10: Bendito el Señor, mi Roca

Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea.
R. Bendito el Señor, mi Roca

Mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos.
R. Bendito el Señor, mi Roca

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo.
R. Bendito el Señor, mi Roca

Lucas 13,31-35

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: "Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte." Él contestó: "Id a decirle a ese zorro: "Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios: pasado mañana llego a mi término." Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: "Bendito el que viene en nombre del Señor.""

Lucas 13,22-30: Los nuevos elegidos del Reino

Lucas 13,22-30
Miércoles de la 30 Semana del Tiempo Ordinario I y II   
Domingo de la 21 Semana del Tiempo Ordinario C,

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: "Señor, ¿serán pocos los que se salven?" Jesús les dijo: "Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: "Señor ábrenos" y él os replicará: "No sé quiénes sois" Entonces comenzaréis a decir: "Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas". Pero él os replicará: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados". Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos".

SOBRE EL MISMO TEMA:
La salvación
¿Son muchos o pocos los que se salvan?  
¿Quiénes se salvan?

martes, 25 de octubre de 2016

Lucas 13,22-30: ¿Quiénes se salvan? por Julio González, SF.

Lucas 13,22-30

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: "Señor, ¿serán pocos los que se salven?" Jesús les dijo: "Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: "Señor ábrenos" y él os replicará: "No sé quiénes sois" Entonces comenzaréis a decir: "Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas". Pero él os replicará: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados". Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos".

Comentario de Julio González, SF:
"¿Quiénes se salvan?"

El Concilio Vaticano II tuvo que recordarnos que otras religiones y culturas pueden ser portadoras de "semillas de verdad", como ya habían enseñado los Padres de la Iglesia. Todas las personas, bautizadas o no, reciben junto con el don de la vida unos dones que cuando se ponen al servicio del bien común, sobre todo de los más débiles, producen frutos que no solamente agradan a los hombres sino también a Dios.
 
Algunos creyentes creen que están en posesión de la verdad. Nos ocurre a muchos cristianos pero también a nuestros hermanos judíos y musulmanes. No hay nada peor para algunas personas con poca tolerancia hacia prácticas religiosas que no sean las suyas que verse rechazados por otros grupos o familias religiosas. Algunos están convencidos de que quienes rechazan la salvación de su Dios están condenados. Esta manera de pensar no es nueva.
 
Cuando una persona o un pueblo afirma que ha sido escogido por Dios tiende a creer que está llamado a salvar a los demás; por eso, quienes no abrazan su credo se condenan. Esto es lo que pensaban muchos paisanos de Jesús. Estas personas son incapaces de diferenciar entre el Dios que nos libera y el testimonio que estamos llamados a presentar ante los demás de la nueva vida que hemos recibido de Dios. No saben que "su" testimonio y "su" predicación no salvan a nadie; en realidad, deberían ayudar a los demás a acercarse a Dios pero cuando esto no se produce, entonces, el rechazo se traduce en condena.
 
Los pueblos a los que Jesús hace referencia cuando dice: "Habrá quienes lleguen de oriente y de occidente, del norte y del sur, para sentarse al banquete en el reino de Dios", son pueblos paganos.
 
Jesús dice que "hay últimos que serán primeros": aquí, los "últimos", no son solamente los siervos que aparecen en las enseñanzas de Jesús, sino también los que no han sido escogidos por Dios... según el pensar de Israel; "y primeros que serán últimos", es decir, hay escogidos cuya elección no les habrá servido de nada.
 
Vale, pues, la pena que nos demos cuenta de que si bien es cierto que la llamada forma parte de las enseñanzas de Jesús, decir que unos están salvados y otros están condenados según la elección que Dios ha hecho, es una creencia que el evangelio de hoy pone en entredicho.

MIÉRCOLES DE LA 30 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Efesios 6,1-9
Salmo 144: El Señor es fiel a sus palabras
Lucas 13,22-30

Efesios 6,1-9

Hijos, obedeced a vuestros padres como el Señor quiere, porque eso es justo. "Honra a tu padre y a tu madre" es el primer mandamiento al que se añade una promesa: "Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra." Padres, vosotros no exasperéis a vuestros hijos; criadlos educándolos y corrigiéndolos como haría el Señor. Esclavos, obedeced a vuestros amos según la carne con temor y temblor, de todo corazón, como a Cristo. No por las apariencias, para quedar bien, sino como esclavos de Cristo que hacen lo que Dios quiere; con toda el alma, de buena gana, como quien sirve al Señor y no a hombres. Sabed que lo que uno haga de bueno, sea esclavo o libre, se lo pagará el Señor. Amos, correspondedles dejándoos de amenazas; sabéis que ellos y vosotros tenéis un amo en el cielo y que ése no es parcial con nadie.

Salmo 144: El Señor es fiel a sus palabras

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas.
R. El Señor es fiel a sus palabras

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.
R. El Señor es fiel a sus palabras

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
R. El Señor es fiel a sus palabras

Lucas 13,22-30

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: "Señor, ¿serán pocos los que se salven?" Jesús les dijo: "Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: "Señor ábrenos" y él os replicará: "No sé quiénes sois" Entonces comenzaréis a decir: "Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas". Pero él os replicará: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados". Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos".

Romanos 8,18-25: La esperanza es la expectativa de la revelación de Dios, por el Papa Francisco

Romanos 8,18-25

Hermanos: Sostengo que los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvados. Y una esperanza que se ve ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que ve? Cuando esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia.

Comentario del papa Francisco:
"La esperanza es la expectativa de la revelación de Dios"

La esperanza no es optimismo, sino "una ansiosa espera" ante la revelación del Hijo de Dios. Son las palabras del papa Francisco en la misa de la mañana del martes en la Casa Santa Marta. El papa dijo que los cristianos deben cuidarse del clericalismo y de las actitudes cómodas, ya que la esperanza cristiana es dinámica y vivificante.

¿Cuál es la esperanza de un cristiano? El santo padre ha tomado las palabras de san Pablo, en la Primera lectura, para subrayar la dimensión única de la esperanza cristiana. No se trata de optimismo, advirtió, sino de "una ansiosa espera" ante la revelación del Hijo de Dios. La creación, dijo, "fue sujetada a la caducidad" y el cristiano vive por lo tanto la tensión entre la esperanza y la esclavitud.

"La esperanza --dijo haciéndose eco de san Pablo--, no decepciona, es segura". Sin embargo, reconoció, “no es fácil entender la esperanza". A veces, dijo, "pensamos que ser personas de esperanza es como ser personas optimistas". Pero no lo es.

"La esperanza no es el optimismo, no es aquella capacidad de ver las cosas con buen ánimo y seguir adelante. No, eso es optimismo, no es esperanza. Ni la esperanza es una actitud positiva frente a las cosas. Esas personas brillantes, positivas... esto es bueno, ¡eh!, pero no es la esperanza. No es fácil entender lo que es la esperanza. Se dice que es la más humilde de las tres virtudes, porque está oculta en la vida.

La fe se ve, se siente, se sabe lo que es. La caridad se hace, se sabe lo que es. Pero, ¿qué es la esperanza? ¿Qué es esa actitud de la esperanza? Para acercarnos un poco a ella, podemos decir primero que la esperanza es un riesgo, es una virtud riesgosa; es una virtud, como dice san Pablo 'de una ansiosa espera ante la revelación del Hijo de Dios’. No es una ilusión".

Tener esperanza, añadió, es lo siguiente: "estar en expectativa hacia esta revelación, hacia esta alegría que llenará nuestra boca de sonrisas". San Pablo, dijo Francisco, hace hincapié en que la esperanza no es optimismo, es aún más. Es “otra cosa diferente". Los primeros cristianos, recordó el papa, la "pintaban como un ancla: la esperanza era un ancla, un anclaje fijo en la ribera" del más allá. Y nuestra vida es justamente caminar hacia esta ancla:

"Se me ocurre la pregunta, ¿dónde estamos anclados nosotros, cada uno de nosotros? Estamos anclados justamente allá, en la orilla de aquel océano tan inmenso o estamos anclados en una laguna artificial que hemos construido nosotros, con nuestras normas, nuestros comportamientos, nuestros horarios, nuestros clericalismos, nuestras actitudes eclesiásticas o no eclesiales, ¿eh? ¿Estamos anclados allí? Todo cómodo, todo seguro, ¿acaso?, esa no es la esperanza. Donde está anclado mi corazón, allá en esta laguna artificial, con un comportamiento irreprensible de verdad..."

San Pablo, indica a continuación otro modelo de la esperanza, el del parto. "Estamos a la espera, esto es un parto. Y la esperanza entra en esta dinámica", de "dar vida". Sin embargo, agregó, "la primicia del Espíritu no se puede ver". Sin embargo, sé que "el Espíritu obra". Obra en nosotros "como un grano de mostaza diminuto, pero que por dentro está lleno de vida, de fuerza, que va hacia adelante" hasta convertirse en árbol. El Espíritu obra como la levadura. Así, continuó, la "obra el Espíritu: no se ve, pero existe. Es una gracia para pedir".

"Una cosa es vivir en la esperanza, porque en la esperanza hemos sido salvados, y otra cosa es vivir como buenos cristianos no más. Vivir a la espera de la revelación o vivir bien con los mandamientos; estar anclados en la orilla del más allá o instalados en la laguna artificial. Pienso en María, una niña joven, cuando después de haber oído que sería mamá ha cambiado su actitud y va, ayuda y canta ese cántico de alabanza. Cuando una mujer queda embarazada es mujer, pero no es (solamente) mujer: es madre. Y la esperanza tiene algo de esto. Nos cambia la actitud: somos nosotros, pero no somos nosotros; somos nosotros, buscando más allá, anclados más allá".

Fue entonces que el papa concluyó su homilía dirigiéndose a un grupo de presbíteros mexicanos presentes en la misa, con motivo de su vigésimo quinto aniversario de ordenación. “Pidan a la Virgen, Madre de la esperanza”, dijo, para que sus años "sean años de esperanza, para vivir como presbíteros de la esperanza, dando esperanza".

Lucas 13,18-21: "¿A qué se parece el reino de Dios?"

Lucas 13,18-21
Martes de la 30 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, decía Jesús: "¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas." Y añadió: "¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta."

SOBRE EL MISMO TEMA:
Claves de lectura  

Martes de la 30ª semana del Tiempo Ordinario, Año II (Lecturas)

Efesios 5,21-33
Salmo 18,2-3.4-5: Dichosos los que temen al Señor
Lucas 13,18-21

Efesios 5,21-33

Sed sumisos unos a otros con respeto cristiano. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia. Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.» Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.

Salmo 18,2-3.4-5
R. Dichosos los que temen al Señor

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien.
R. Dichosos los que temen al Señor

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa.
R. Dichosos los que temen al Señor

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.
R. Dichosos los que temen al Señor

Lucas 13,18-21

En aquel tiempo, decía Jesús: «¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.» Y añadió: «¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.»

lunes, 24 de octubre de 2016

24 de octubre: San Antonio María Claret (1807-1870)


SOBRE SAN ANTONIO MARÍA CLARET:
Misionero y pastor con olor a oveja
Apóstol de Jesucristo   

San Antonio María Claret, apóstol de Jesucristo, por el P. José María Iraburu


Hoy, 24 de octubre, celebramos la memoria litúrgica de San Antonio María Claret, uno de los más grandes misioneros del siglo XIX. En la Liturgia de las Horas se nos da esta síntesis biográfica:

Nació en Sallent (España) el año 1807. Ordenado sacerdote, recorrió Cataluña durante varios años predicando al pueblo. Fundó la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, usualmente llamados claretianos. Fue nombrado arzobispo de Santiago de Cuba, cargo en el que se entregó de lleno al bien de las almas. Habiendo regresado a España, sus trabajos por el bien de la Iglesia le proporcionaron aún muchos sufrimientos. Murió en Fontfroide (Francia) el año 1870.

En el Oficio de lectura se nos da un precioso texto, tomado de sus escritos, en el que el mismo Santo expresa cómo él entiende y vive la acción misionera, prolongando fielmente el espíritu evangelizador de Jesucristo, e incluso sus modos concretos: total entrega personal, parresía de fuego en su palabra, testimonio de vida, caridad y fortaleza para gastarse y desgastarse por la gloria de Dios y la salvación de los hombres, humildad, abnegación, pobreza:

«Inflamados por el fuego del Espíritu Santo, los misioneros apostólicos han llegado, llegan y llegarán hasta los confines del mundo, desde uno y otro polo, para anunciar la palabra divina; de modo que pueden decirse con razón a sí mismos las palabras del apóstol san Pablo: Nos apremia el amor de Cristo.

«El amor de Cristo nos estimula y apremia a correr y volar con las alas del santo celo. El verdadero amante ama a Dios y a su prójimo; el verdadero celador es el mismo amante, pero en grado superior, según los grados de amor; de modo que, cuanto más amor tiene, por tanto mayor celo es compelido. Y, si uno no tiene celo, es señal cierta que tiene apagado en su corazón el fuego del amor, la caridad. Aquel que tiene celo desea y procura, por todos los medios posibles, que Dios sea siempre más conocido, amado y servido en esta vida y en la otra, puesto que este sagrado amor no tiene ningún límite.

«Lo mismo practica con su prójimo, deseando y procurando que todos estén contentos en este mundo y sean felices y bienaventurados en el otro; que todos se salven, que ninguno se pierda eternamente, que nadie ofenda a Dios y que ninguno, finalmente, se encuentre un solo momento en pecado. Así como lo vemos en los santos apóstoles y en cualquiera que esté dotado de espíritu apostólico.

«Yo me digo a mí mismo: Un hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura, por todos los medios, encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra, se goza en las privaciones, aborda los trabajos, abraza los sacrificios, se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. No piensa sino cómo seguirá e imitará a Jesucristo en trabajar, sufrir y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Autobiografía

«Autobiografía» de San Antonio María Claret (Ed. Claret, Barcelona 1985, 530 pgs.). La escribió en la plenitud de su vida: la inició a los 54 años, la terminó a los 58 y murió a la edad de 63 años. La obra, en la edición citada, está dividida en 349 números.

Transcribo algunos textos, a modo de muestra, para alentar a buscarla y leerla completa. Así como pedimos al Padre celestial qu nos dé «el pan de cada día», también hemos de pedirle que nos conceda «las lecturas» que más bien nos pueden hacer en cada tiempo de nuestra vida.

–Recibí de Dios un buen natural o índole, por puro efecto de su bondad (18). ¡Oh Dios mío, qué bueno sois!… ¡Si a otro hubiérais hecho las gracias que a mí, cómo habría correspondido mejor que yo! (21).

–Madre mía, os suplico y pido la destrucción de todas las herejías, que están devorando el rebaño de vuestro santísimo Hijo (155)… ¿Cómo tendré caridad si, sabiendo que los carnívoros lobos están degollando a las ovejas de mi Amo, callo? (158). No, no callaré, aunque supiese que de mí han de hacer pedazos. No quiero callar; llamaré, gritaré, daré voces al cielo y a la tierra a fin de que se remedie tan gran mal (159). ¡Qué sabio el que se holgó que le tuviesen por loco, pues lo llamaron a la misma Sabiduría! ¡Que pocos hay ahora por nuestros pecados!… ¡Oh mundo, mundo, cómo vas ganando honra por haber pocos que te conozcan! (244).

–[En aquel viaje que]  no era de recreo, sino para trabajar y sufrir por Jesucristo, consideré que debía buscar el lugar más humilde, más pobre  y en que más tuviese oportunidad de sufrir. Al efecto, pagué el flete de andar sobre cubierta… que es el lugar más pobre y barato de la embarcación (130).

–No sólo tuve que sufrir los calores, fríos, nieves y lodos, lluvias y vientos, ríos y mares… sino también los demonios, que me perseguían muchísimo (462). Si era grande la persecución que me hacía el infierno, era muchísimo mayor la protección del cielo (463).

–[Una religiosa] me dijo: ¿Le gustaría a usted ir a predicar a aquellas Islas? Yo le contesté que no tenía gusto ni voluntad; que únicamente me gustaba de ir a donde mi Prelado de Vich me mandase» (478). El fin de mi predicaciónes la gloria de Dios y bien de las almas. Predico el Santo Evangelio, me valgo de sus semejanzas y uso su estilo… No admito limosna alguna para la predicación… De los [muy numerosos] libritos y papeles que he dado a luz no he reportado interés alguno,por esto no me he reservado la propiedad, y en cuanto a mí el mundo los puede reimprimir y vender (Apéndice III). Con el tiempo saldrán más almas de América que de Europa (Apéndice XX, 4).

–[Plan de vida] 1. Jesús y María son todo mi amparo y guía y los modelos que me propongo seguir e imitar… 2. Meacordaré de las palabras del Apóstol (Tim 1-4,16): Attende tibi et doctrina… 3. Cada año haré los santos ejercicios espirituales. 4. Cada mes tendré un día de retiro espiritual. 5. Cada semana, a lo menos una vez, me reconciliaré. 6. Tres días a la semana tomaré disciplina y otros días me pondré el cilicio… 7. Todos los viernes del año y vigilias de las fiestas del Señor y de la Santísima Virgen ayunaré (644). 8. Cada día me levantaré a las tres… y me recogeré a las diez…  (645)… Etc.

–Si algo bueno hay en mí, es todo de Dios; yo no soy más que un puro nada (796). Bendito sea el Señor, que se dignó valerse de esta miserable criatura para hacer cosas grandes… Él me ha dado salud, fuerzas, palabras y todo lo demás. Siempre he conocido que el Señor en mí siempre se hacía el gasto (703).

–Había algunos días que me hallaba muy fervoroso y deseoso de morir por Jesucristo. No sabía ni atinaba a hablar sino del divino amor con los familiares y con los de afuera que me venían a ver. Tenía hambre y sed de padecer trabajos y de derramar la sangre por Jesús y María… (573) El burrico es un animal muy paciente; lleva las gentes y las cargas y sufre los golpes sin quejarse. Yo también debo ser muy paciente en llevar las cargas de mis obligaciones y sufrir con resignación y mansedumbre las penas, trabajos, persecuciones y calumnias (667).

–La oración vocal a mí me va quizá mejor que la pura mental… En la oración mental también me concede el Señor, por su bondad y misericordia, muchas gracias; pero en la vocal lo conozco más (766).

–Delante del Santísimo Sacramento siento una fe tan viva, que no lo puedo explicar. Casi se me hace sensible, y estoy  continuamente besando sus llagas y quedo, finalmente, abrazado con él. Siempre tengo que separarme y arrancarme con violencia de su divina presencia cuando llega la hora (767).
Et sic de caeteris. Si quieren saber más del Santo, compren su Autobiografía.

Oración

Oh Dios, que concediste a tu obispo san Antonio María Claret una caridad y un valor admirables para anunciar el Evangelio a los pueblos, concédenos, por su intercesión, que, buscando siempre tu voluntad en todas las cosas, trabajemos generosamente por ganar nuevos hermanos para Cristo. Por nuestro Señor Jesucristo.

Claret, misionero y pastor con olor a oveja, por Alfredo Barahona


Antonio Mª Claret ha sido reconocido como uno de los grandes misioneros españoles del siglo XIX y una de las figuras relevantes en España durante ese siglo.

Antonio Claret y Clará nació el 23 de diciembre de 1807 en el pueblito barcelonés de Sallent, hijo de una típica y muy religiosa familia catalana de clase media que con tesón había consolidado una pequeña industria textil.

Parecía destinado a superar a sus ancestros como empresario del tejido pero su religiosidad profunda, sumada a varios hechos inconvencionales en los que pareció salvar la vida por milagro, lo inclinaron al sacerdocio. A ello contribuyeron peligros inminentes, el ser estafado por un amigo, y el continuo tintineo en su alma de la prevención evangélica "¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si al final malogra su vida?"

Bajo esta consigna ingresa al seminario diocesano de Vic. Poco después busca recluirse como monje cartujo, pero el Señor le muestra que su destino no es el silencio de un monasterio, y regresa para continuar su formación sacerdotal.

Misionero ideal

Ordenado sacerdote a los 27 años, siente pronto un impulso misionero que lo lleva a predicar la palabra salvadora de Dios por todas partes.

Su vida adquiere un ritmo de apóstol infatigable, obsesionado por "encender a todo el mundo en el fuego del divino amor". El pueblo lo llama "Padre Claret" y por varios hechos considerados sobrenaturales alcanza pronto fama de santo.

Pero España le queda chica. "Mi espíritu es para todo el mundo", dice. A los 31 años parte a Roma para ofrecerse como misionero apostólico (enviado por el Papa) en tierras de infieles.

Termina ingresando al noviciado de la Compañía de Jesús. Pero el Señor tampoco lo quiere jesuita aunque sí imbuido en el espíritu de Ignacio de Loyola y regresa a España. Dos años después recibe de Roma el anhelado título de "misionero apostólico". Se siente así acreditado como evangelizador universal al estilo de los Apóstoles.

Decide serlo "por todos los medios posibles". Funda instituciones apostólicas de diverso tipo, las "Religiosas en sus casas", actual instituto secular Filiación Cordimariana, e interviene en la fundación de numerosas congregaciones religiosas. Escribe 15 libros, 81 opúsculos, centenares de folletos y volantes, y traduce 27 obras de interés para la evangelización. Se calcula que llegaría a distribuir más de 8 millones de ejemplares de esas publicaciones.

Hasta derramar su sangre

Pero su realización que él mismo llamó su "gran obra" es la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, conocidos hoy también como Claretianos, la que funda el 16 de julio de 1849.

Un mes después es nombrado arzobispo de Santiago de Cuba. Se resiste a ello pero al fin acepta. Recibe la consagración episcopal, en la que agrega a su nombre el de María, cuando no cumplía los 43 años. Luego parte a la isla cubana, que por más de 14 años había permanecido "como oveja sin pastor".

Llega allí a comienzos de 1851. De inmediato se enfrenta a una profunda decadencia moral, gran discriminación racial y tremendas injusticias contra los sectores más débiles y desposeídos, lo que denuncia con valentía profética. Funda las Religiosas de María Inmaculada de la Enseñanza, para educar al pueblo abandonado. Crea escuelas técnicas y agrícolas, bibliotecas, cajas de ahorro, asilos.

Los escozores que provocan entre los poderosos sus prédicas de justicia y moralidad le engendran enemigos encarnizados quienes pagan a un sicario para que lo asesine. Este casi lo degüella, logrando provocarle un gran tajo en el rostro y en una mano.

Sólo la voz de Dios

Claret culminaba así seis años de infatigable labor en la isla. En marzo de 1857 es llamado a Madrid y designado consejero espiritual de la reina Isabel II de España, lo que sólo acepta por considerarlo voluntad de Dios, y bajo condición de no llevar una vida palaciega, no menoscabar su labor misionera ni inmiscuirse en política.

Vive así once años en medio de una de las convulsiones sociopolíticas más profundas de España, en la que los enemigos de la monarquía lo envuelven como presunto "orejero real" y conspirador. Lo hacen objeto de una campaña soez que llega hasta la pornografía y de numerosos atentados contra su vida.

Entretanto preside el Monasterio del Escorial, misiona por donde va, visita hospitales y cárceles, escribe sin cesar, funda instituciones apostólicas.

En 1868 es derrocada y desterrada la reina, situación que arrastra también a Claret hasta Francia. No descansa allí en su labor apostólica. Apoya a sus misioneros, también desterrados, y al año siguiente parte a Roma, donde en 1870 participa activamente en el Concilio Vaticano I, descollando por su fidelidad al Papa.

Vuelto a Francia, lo persigue hasta allí la saña de sus enemigos y debe refugiarse en el monasterio cisterciense de Fontfroide, donde muere el 24 de octubre de 1870 sin llegar a cumplir los 63 años.

Es beatificado en 1934 por el Papa Pío XI, y el 7 de mayo de 1950 lo eleva a los altares el Papa Pío XII.

LUNES DE LA 30 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Efesios 4,32-5,8
Salmo 1,1-2.3.4.6: Seamos imitadores de Dios, 
como hijos queridos
Lucas 13,10-17

Efesios 4,32-5,8

Hermanos: Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor. Por otra parte, de inmoralidad, indecencia o afán de dinero, ni hablar; es impropio de santos. Y nada de chabacanerías, estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de sitio. Lo vuestro es alabar a Dios. Meteos bien esto en la cabeza: nadie que se da a la inmoralidad, a la indecencia o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con argumentos especiosos; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos; porque en otro tiempo erais tinieblas,`ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz.

Salmo 1,1-2.3.4.6: Seamos imitadores de Dios, 
como hijos queridos

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
R. Seamos imitadores de Dios, 
como hijos queridos

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
R. Seamos imitadores de Dios, 
como hijos queridos

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.
R. Seamos imitadores de Dios, 
como hijos queridos

Lucas 13,10-17

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad". Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: "Seis días tenéis para trabajar: venid esos días a que os curen, y no los sábados". Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: "Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo llevaba a abrevar, aunque sea sábado? Y a está, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?". A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.