viernes, 2 de noviembre de 2018

2 de noviembre: Conmemoración de los fieles difuntos


Sobre la Conmemoración de los Fieles Difuntos:
   La práctica de orar por los difuntos
   La oración por los difuntos
Liturgia:
   Lecturas del día: 1, 2, 3
   Apuntes litúrgicos
   Oraciones por nuestros difuntos
Comentarios:
   Celestino Hueso SF 
Biblia:
   ¿La Biblia habla del Purgatorio?
Catecismo de la Iglesia Católica:
   La purificación final o purgatorio  
Congregación para la Doctrina de la Fe
   Sobre la sepultura de difuntos y la conservación de las cenizas
Historia:
   Breve reseña histórica

Sobre el PURGATORIO  

2 de Noviembre: Los fieles difuntos, por Celestino Hueso SF

Ayer celebrábamos a Todos los Santos. Hoy le toca el turno a los difuntos. Pero no a todos, solamente a los fieles.

¡Ojo! Los fieles no son los católicos ni los cristianos. Ni siquiera los creyentes. Lo dice Jesús “No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos”. Los fieles son quienes intentan realizar en su vida lo que Dios propone.

El examen final de ingreso a la fiesta de Dios no va a ser recitar el Credo, o el Ave María, ni tampoco el Padre Nuestro como un papagayo.

Jesús, que nos ama tanto, nos dice en que va a consistir ese examen “Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estuve enfermo y me visitasteis, desnudo y me vestisteis… “ Por eso nos recuerda San Juan de la Cruz que al atardecer de la vida nos examinarán del amor.

Todos los que han vivido preocupándose por los demás han convertido su vida en oración y han conseguido la entrada para tribuna preferente en el Reino de los Cielo. La fiesta de hoy es para ellos.

Buenos días.

+ SOBRE LOS FIELES DIFUNTOS  

jueves, 1 de noviembre de 2018

La oración por los difuntos


Desde los comienzos del cristianismo y aún antes -en la tradición judía- la oración por los difuntos ha sido una costumbre que no se ha interrumpido nunca. 

Antiguo Testamento 

La tradición de los judíos está clara en el Segundo Libro de los Macabeos. Judas, comandante de las fuerzas de Israel “reuniéndolos…envió doce mil dracmas de plata a Jerusalén para ofrecer en sacrificio por los pecados de los muertos, pensando bien y religiosamente en relación a la resurrección (porque si él no esperara que aquellos que fueron esclavos pudieran levantarse nuevamente, habría parecido superfluo y vano orar por los muertos).

Es, por lo tanto, un pensamiento sagrado y saludable orar por los muertos, que ellos pueden ser librados de los pecados” (2 Mac 12,43-46). En los tiempos de los Macabeos los líderes del pueblo de Dios no tenían dudas en afirmar la eficiencia de las oraciones ofrecidas por los muertos para que aquellos que habían partido de ésta vida encuentren el perdón por sus pecados y esperanza de resurrección eterna.

Nuevo Testamento

Hay varios pasajes en el Nuevo Testamento que apuntan a un proceso de purificación después de la muerte. Es por esto que Jesucristo declara (Mt 12,32) “Y quien hable una palabra contra el Hijo del Hombre, será perdonado: pero aquel que hable una palabra contra el Espíritu Santo, no será perdonado ni en este mundo ni en el que vendrá”. De acuerdo con san Isidoro de Sevilla (Deord. creatur., c. XIV, n. 6) estas palabras prueban que en la próxima vida “algunos pecados serán perdonados y purgados por cierto fuego purificador“.

San Agustín también argumenta “que a algunos pecadores no se les perdonarán sus faltas ya sea en este mundo o en el próximo no se podría decir con verdad a no ser que hubieran otros (pecadores) a quienes, aunque no se les perdone en esta vida, son perdonados en el mundo por venir.” (De Civ. Dei, XXI, XXIV).

San Gregorio el Grande (Dial., IV, XXXIX) hace la misma interpretación; San Beda (comentario sobre este texto) y San Bernardo (Sermo LXVI en Cantic., n.11) también lo entienden así.

Un nuevo argumento es dado por san Pablo en 1 Cor 3,11-15: “Un día se verá el trabajo de cada uno. Se hará público en el día del juicio, cuando todo sea probado por el fuego. El fuego, pues, probará la obra de cada uno. Si lo que has construido resiste al fuego, serás premiado. Pero si la obra se convierte en cenizas, el obrero tendrá que pagar. Se salvará, pero no sin pasar por el fuego.” Este pasaje es visto por muchos de los Padres y teólogos como evidencia de la existencia de un estado intermedio en el cual el alma purificada será salvada.

Tradición 

El testimonio de la Tradición es universal y constante. Llega hasta nosotros por un triple camino:

1) la costumbre de orar por los difuntos privadamente y en los actos litúrgicos

2) las alusiones explícitas en los escritos patrísticos a la existencia y naturaleza de las penas del purgatorio

3) los testimonios arqueológicos, como epitafios e inscripciones funerarias en los que se muestra la fe en una purificación ultraterrena

Esta doctrina de que muchos que han muerto aún están en un lugar de purificación y que las oraciones valen para ayudar a los muertos es parte de la tradición cristiana más antigua.

Tertuliano (155-225) en “De corona militis” menciona las oraciones para los muertos como una orden apostólica y en “De Monogamia” (cap. X, P. L., II, col. 912) aconseja a una viuda “orar por el alma de su esposo, rogando por el descanso y participación en la primera resurrección”; además, le ordena “hacer sacrificios por él en el aniversario de su defunción,” y la acusó de infidelidad si ella se negaba a socorrer su alma. 

Del siglo II  se conservan ya testimonios explícitos de las oraciones por los difuntos. Del siglo III hay testimonios que muestran que es común la costumbre de rezar en la Misa por ellos.

San Cirilo de Jerusalén (313-387) explica que el sacrificio de la Misa es propiciatorio y que «ofrecemos a Cristo inmolado por nuestros pecados deseando hacer propicia la clemencia divina a favor de los vivos y los difuntos» (Catequesis Mistagógicas 5,9: PG 33,1116-1117).

San Epifanio estima herética la afirmación de Aerio según el cual era inútil la oración por los difuntos (Panarión, 75,8: PG 42,513).

Refiriéndose a la liturgia, comenta san Juan Crisóstomo (344-407): «Pensamos en procurarles algún alivio del modo que podamos… ¿Cómo? Haciendo oración por ellos y pidiendo a otros que también oren... Porque no sin razón fueron establecidas por los apóstoles mismos estas leyes; digo el que en medio de los venerados misterios se haga memoria de los que murieron… Bien sabían ellos que de esto sacan los difuntos gran provecho y utilidad…» (In Epist. ad Philippenses Hom., 3,4: PG 62,203).

Y san Agustín (354-430): «Durante el tiempo que media entre la muerte del hombre y la resurrección final, las almas quedan retenidas en lugares recónditos, según es digna cada una de reposo o de castigo, conforme a lo que hubiere merecido cuando vivía en la carne. Y no se puede negar que las almas de los difuntos reciben alivio por la piedad de sus parientes vivos, cuando por ellas se ofrece el sacrificio del Mediador o cuando se hacen limosnas en la Iglesia» (Enquiridión, 109-110: PL 40,283).

Escribe San Efrén (306-373) en su testamento: “En el trigésimo de mi muerte acordáos de mí, hermanos, en las oraciones. Los muertos reciben ayuda por las oraciones hechas por los vivos” (Testamentum).

Entre los testimonios arqueológicos, se encuentra el conocido epitafio de Abercio. En este epitafio leemos: “Estas cosas dicté directamente yo, Abercio, cuando tenía claramente sesenta y dos años de edad. Viendo y comprendiendo, reza por Abercio”. Abercio era un cristiano, probablemente obispo de Ierápoli, en Asia menor, que antes de morir compuso de propia mano su epitafio, es decir la inscripción para su tumba. Se puede fácilmente comprender cómo la Iglesia primitiva, la Iglesia de los primeros siglos, creía en el Purgatorio y en la necesidad de rezar por las almas de los difuntos.

«Ofrecer el sacrificio por el descanso de los difuntos -escribía San Isidoro de Sevilla (560-636)- … es una costumbre observada en el mundo entero. Por esto creemos que se trata de una costumbre enseñada por los mismos Apóstoles. En efecto, la Iglesia católica la observa en todas partes; y si ella no creyera que se les perdonan los pecados a los fieles difuntos, no haría limosnas por sus almas, ni ofrecería por ellas el sacrificio a Dios» (De ecclesiasticis officiis, 1,18,11: PL 83,757).

Fuente: L. F. Mateo Seco

+ CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS  

1 de noviembre: FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

La devoción a los difuntos


“Estos que visten estolas blancas,
¿quiénes son y de dónde han venido…?
Éstos son los que vienen de la gran tribulación
y han lavado sus estolas y las han blanqueado
en la sangre del Cordero.
Por eso están ante el trono de Dios,
y le adoran día y noche en su templo.”
(Apocalipsis 7,13-15)

HONOR Y RESPETO A LOS DIFUNTOS

La Iglesia Católica, ya desde la época de los primeros cristianos, ha rodeado a los muertos de una atmósfera de respeto sagrado. Esto y las honras fúnebres que siempre les ha tributado permiten hablar de un cierto culto a los difuntos: culto no en el sentido teológico estricto, sino entendido como un amplio honor y respeto sagrados hacia los difuntos por parte de quienes tienen fe en la resurrección de la carne y en la vida futura.

El cristianismo en sus primeros siglos no rechazó el culto para con los difuntos de las antiguas civilizaciones, sino que lo consolidó, previa purificación, dándole su verdadero sentido trascendente, a la luz del conocimiento de la inmortalidad del alma y del dogma de la resurrección; puesto que el cuerpo —que durante la vida es “templo del Espíritu Santo” y “miembro de Cristo” (1 Cor 6,15-9) y cuyo destino definitivo es la transformación espiritual en la resurrección— siempre ha sido, a los ojos de los cristianos, tan digno de respeto y veneración como las cosas más santas.

Este respeto  se ha manifestado, en primer lugar, en el modo mismo de enterrar los cadáveres.

Vemos, en efecto, que a imitación de lo que hicieron con el Señor José de Arimatea, Nicodemo y las piadosas mujeres, los cadáveres eran con frecuencia lavados, ungidos, envueltos en vendas impregnadas en aromas, y así colocados cuidadosamente en el sepulcro.

En las actas del martirio de San Pancracio se dice que el santo mártir fue enterrado “después de ser ungido con perfumes y envuelto en riquísimos lienzos”; y el cuerpo de Santa Cecilia apareció en 1599, al ser abierta el arca de ciprés que lo encerraba, vestido con riquísimas ropas.

Pero no sólo esta esmerada preparación del cadáver es un signo de la piedad y culto profesados por los cristianos a los difuntos, también la sepultura material es una expresión elocuente de estos mismos sentimientos. Esto se ve claro especialmente en la veneración que desde la época de los primeros cristianos se profesó hacia los sepulcros: se esparcían flores sobre ellos y se hacían libaciones de perfumes sobre las tumbas de los seres queridos.

LAS CATACUMBAS

En la primera mitad del siglo segundo, después de tener algunas concesiones y donaciones, los cristianos empezaron a enterrar a sus muertos bajo tierra. Y así comenzaron las catacumbas. Muchas de ellas se excavaron y se ampliaron alrededor de los sepulcros de familias cuyos propietarios, recién convertidos, no los reservaron sólo para los suyos, sino que los abrieron a sus hermanos en la fe.

Andando el tiempo, las áreas funerarias se ensancharon, a veces por iniciativa de la misma Iglesia. Es típico el caso de las catacumbas de San Calixto: la Iglesia asumió directamente su administración y organización, con carácter comunitario.

Con el edicto de Milán, promulgado por los emperadores Constantino y Licinio en febrero del año 313, los cristianos dejaron de sufrir persecución. Podían profesar su fe libremente, construir lugares de culto e iglesias dentro y fuera de las murallas de la ciudad y comprar lotes de tierra sin peligro de que se les confiscasen.

Sin embargo, las catacumbas siguieron funcionando como cementerios regulares hasta el principio del siglo V, cuando la Iglesia volvió a enterrar exclusivamente en la superficie y en las basílicas dedicadas a mártires importantes.

Pero la veneración de los fieles se centró de modo particular en las tumbas de los mártires; en realidad fue en torno a ellas donde nació el culto a los santos. Sin embargo, este culto especialísimo a los mártires no suprimió la veneración profesada a los muertos en general. Más bien podría decirse que, de alguna manera, quedó realzada.

En la mente de los primeros cristianos, el mártir, víctima de su fidelidad inquebrantable a Cristo, formaba parte de las filas de los amigos de Dios, de cuya visión beatifica gozaba desde el momento mismo de su muerte: ¿qué mejores protectores que estos amigos de Dios? Los fieles así lo entendieron y tuvieron siempre como un altísimo honor el reposar después de su muerte cerca del cuerpo de algunos de estos mártires, hecho que recibió el nombre de sepultura ad sanctos.

Por su parte, los vivos estaban también convencidos de que ningún homenaje hacia sus difuntos podía equipararse al de enterrarlos al abrigo de la protección de los mártires. Consideraban que con ello quedaba asegurada no sólo la inviolabilidad del sepulcro y la garantía del reposo del difunto, sino también una mayor y más eficaz intercesión y ayuda del santo.

Así fue como las basílicas e iglesias, en general, llegaron a constituirse en verdaderos cementerios, lo que pronto obligó a las autoridades eclesiásticas a poner un límite a las sepulturas en las mismas.

FUNERALES Y SEPULTURA

Pero esto en nada afectó al sentimiento de profundo respeto y veneración que la Iglesia profesaba y siguió profesando a sus hijos difuntos. De ahí que a pesar de las prohibiciones a que se vio obligada para evitar abusos, permaneció firme en su voluntad de honrarlos. Y así se estableció que, antes de ser enterrado, el cadáver fuese llevado a la Iglesia y, colocado delante del altar, fuese celebrada la Santa Misa en sufragio suyo.

Esta práctica, ya casi común hacia finales del s. IV y de la que San Agustín nos da un testimonio claro al relatar los funerales de su madre Santa Mónica en sus Confesiones, se ha mantenido hasta nuestros días.

San Agustín también explicaba a los cristianos de sus días cómo los honores externos no reportarían ningún beneficio ni honra a los muertos si no iban acompañados de los honores espirituales de la oración: “Sin estas oraciones, inspiradas en la fe y la piedad hacia los difuntos, creo que de nada serviría a sus almas el que sus cuerpos privados de vida fuesen depositados en un lugar santo. Siendo así, convenzámonos de que sólo podemos favorecer a los difuntos si ofrecemos por ellos el sacrificio del altar, de la plegaria o de la limosna” (De cura pro mortuis gerenda, 3 y 4).

Comprendiéndolo así, la Iglesia, que siempre tuvo la preocupación de dar digna sepultura a los cadáveres de sus hijos, brindó para honrarlos lo mejor de sus depósitos espirituales. Depositaria de los méritos redentores de Cristo, quiso aplicárselos a sus difuntos, tomando por práctica ofrecer en determinados días sobre sus tumbas lo que tan hermosamente llamó San Agustín sacrificium pretii nostri, el sacrifico de nuestro rescate.

Ya en tiempos de San Ignacio de Antioquia y de San Policarpo se habla de esto como de algo fundado en la tradición. Pero también aquí el uso degeneró en abuso, y la autoridad eclesiástica hubo de intervenir para atajarlo y reducirlo. Así se determinó que la Misa sólo se celebrase sobre los sepulcros de los mártires.

LOS DIFUNTOS EN LA LITURGIA

Por otra parte, ya desde el s. III es cosa común a todas las liturgias la memoria de los difuntos. Es decir, que además de algunas Misas especiales que se ofrecían por ellos junto a las tumbas, en todas las demás sinaxis eucarísticas se hacía, como se sigue haciendo todavía, memoria —memento— de los difuntos. Este mismo espíritu de afecto y ternura alienta a todas las oraciones y ceremonias del maravilloso rito de las exequias.

La Iglesia hoy en día recuerda de manera especial a sus hijos difuntos durante el mes de noviembre, en el que destacan la “Conmemoración de todos los Fieles Difuntos”, el día 2 de noviembre, especialmente dedicada a su recuerdo y el sufragio por sus almas; y la “Festividad de todos los Santos”, el día 1 de ese mes, en que se celebra la llegada al cielo de todos aquellos santos que, sin haber adquirido fama por su santidad en esta vida, alcanzaron el premio eterno, entre los que se encuentran la inmensa mayoría de los primeros cristianos.

Fuente: primeroscristianos.com

+ SOBRE TODOS LOS SANTOS  

¿Quieres celebrar Holywins y no sabes cómo? Aquí una ayuda: materiales, horarios, disfraces...


A estas alturas del mes de octubre ya son muchas las parroquias las que están iniciando los preparativos para Holywins Este juego de palabras que se traduciría “lo santo vence” se está convirtiendo en una gran alternativa cristiana a Halloween, y así realizar una celebración cristiana y festiva de la conmemoración de Todos los Santos. Además, es un momento propicio para evangelizar a muchos niños y adolescentes.

Esta iniciativa se ha ido consolidando en España durante los últimos años. Son ya muchas las parroquias en toda España las que habían organizado celebraciones relacionadas con Holywins. Además, colegios católicos y otras instituciones religiosas se han sumado con entusiasmo.

Juegos, oración y catequesis

En Holywins hay diversión, juegos, música, pero también tiempo para la adoración, la oración y las catequesis. Es una mezcla que conjuga a la perfección.

Holywins nació en París en 2002 y llegó a España en 2008 a través de la Diócesis de Alcalá de Henares. Desde entonces se fue extendiendo poco a poco y en los últimos años ha crecido mucho más rápido.

La Pastoral Juvenil de la Diócesis de Cádiz y Ceuta es una de las que mejor organiza Holywins. Lleva años ofreciendo un material muy trabajado y pormenorizado para ayudar a las parroquias a celebrar esta actividad con sus niños y adolescentes.

Una ayuda para quien quiera festejar Holywins

Este material que propone incluye una catequesis sobre la llamada universal a la santidad con varias vidas de santos adaptadas para que los niños vivan esta verdad de fe. Además, se invita a los niños a que vayan disfrazados de santos de modo sencillo y alegre, aunque pueden también participar sin disfrazarse. Para ello se incluyen algunas ideas en el material que se propone y también un horario “tipo” de lo que puede ser un festival de Holywins. (Pinche aquí para acceder a todo el material)

Un posible horario

Este es el que propone la diócesis:

- 17.00h. Acogida.
- 17.15h. Presentación del festival.
- 17.20h. Juegos
- 17.45h. Catequesis acerca de:
               ¿qué es la santidad?
               ¿Qué es Holywins?
- 18.05h. Concurso de disfraces.
               Desfile: por edades, por grupos de catequesis…
               Cada uno dice su nombre y de qué santo va disfrazado.
- 18.40h. Merienda
               Mientras delibera el jurado
               se pueden vender chuches, patatas...
- 19.00h. Entrega de premios y explicación de santos ganadores
- 19.30h. Adoración con Exposición del Santísimo
               El esquema puede ser:
               - Exposición del Santísimo + canto
               - Palabras de adoración + canto
               - Evangelio (ejemplo: Mc 10,13-16 u otro)
               - Breve meditación + Canto
               - Coger Palabras de la Biblia (se pueden preparar en un cesto las palabras del documento Palabras de la Biblia recortadas, y en este momento cada uno se acerca al cesto a coger una Palabra de Dios y vuelve a su sitio. Se puede acompañar este momento con cantos.)
               - Oración a la Virgen
               - Canto + Bendición y reserva
- 20.15. Clausura del acto y despedida.

Fuente: religionenlibertad.com

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1 de Noviembre: Todos los Santos, por Celestiono Hueso


Cada día comentamos la vida y milagros de algún santo. De vez en cuando recibo un mensaje “Hoy es san fulanito, el santo de mi hijo” “hoy es san menganito, patrón de la Conchinchina. Aquí se hace una fiesta por todo lo alto.”

El año tiene 365 días y el número de los santos es incontable según dice el Apocalipsis por eso la Iglesia ha colocado la fiesta de hoy para que quepan todos los santos habidos y por haber. Desde el más sublime hasta San Cucufate, patrón de los carboneros.

También entran en esta celebración todas las personas que están en la presencia de Dios en su Reino. No están en la lista oficial de santos pero lo son. Entre ellos debe haber muchísimos familiares de cada uno de nosotros.

Bien, quiero recordar que los santos están para que los celebremos, pero sobre todo para recordarnos que los llamados a la santidad somos todos “Sean santos, porque yo soy santo” nos recuerda el Señor en el Antiguo Testamento; y Jesús nos dirá “sean perfectos como Dios es perfecto” Y es que en el Cielo hay una fiesta grande y estamos todos invitados. La entrada es solamente un corazón generoso cargado de amor. Eso sí es una fiesta como Dios manda. Vale la pena aceptar la invitación.

Hoy celebramos a todos los que ya acudieron y están celebrando la Fiesta que nunca se acaba porque es una fiesta de amor y el anfitrión es Dios.

Es un día de alegría aunque, infortunadamente, nosotros le hemos dado un sentido medio tristongo al celebrar a nuestros difuntos, acudiendo en masa a los cementerios, cuando la fiesta de los Fieles Difuntos, en realidad, es mañana. Una vez más confundimos la velocidad con el tocino.

Hoy sí, felicidades a todos y buenos días.

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miércoles, 31 de octubre de 2018

Holywins se afianza en España

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Alcalá de Henares

Holywins ("lo santo vence") cumple 10 años en Alcalá de Henares. Con la veteranía se adquiere práctica y se amplian las actividades: para niños, para adolescentes cristianos: lo que quieren de 12 a 17 años es pasar juntos toda la noche, sin sus padres, quizá en un local parroquial o un colegio: si hay turnos de adoración les parece perfectamente bien.

En algunas diócesis, como Alcalá, se aprovecha para que toda la familia, con disfraces y todo, vayan juntos a la misa de Víspera de Todos los Santos el día 31 por la tarde o noche. En otras diócesis se celebra antes, especialmente en los colegios cristianos, que organizan concursos los días previos en los que se valora el disfraz de santo, el conocimiento del santo y la presentación.

Holywins nació en París en 2002 como unas jornadas juveniles para recristianizar la fiesta de Todos los Santos. Llegó a Alcalá de Henares en 2008 y desde entonces no ha dejado de celebrarse en esta diócesis.

A la prensa local y a las televisiones les parece una historia interesante y cada año publican reportajes de color local sobre el tema. Los niños, encantados, explican a las televisiones su santo preferido y sus hazañas. En ciudades grandes o en parroquias de pueblo, Holywins no es muy difícil de organizar y a los niños y familias les gusta.

Cáceres

El Colegio Diocesano de Cáceres ha animado a los niños a ir disfrazados de santos el día 30 de octubre, explica la prensa local. Han celebrado una eucaristía y actividades lúdicas como castañadas. Es su cuarto año de Holywins. Además, el miércoles 31 de octubre, a las 17,30 horas la Delegación de Familia y Vida organiza en el centro pastoral Jesucristo Resucitado un Holywins para niños disfrazados de su santo favorito.

Beas, Huelva

Beas, una población de 4.000 habitantes en Huelva, celebra su tercer Holywins. Los niños de la parroquia de San Bartolomé se han disfrazado de santos y han escuchado sus historias. Han conocido, por ejemplo, que el patrón de Huelva, San Sebastián, fue un soldado romano que valientemente se enfrentó al emperador por profesar su fe.

Los niños también han jugado a descubrir qué santos ocupaban alguno de los altares de su iglesia, y han encendido velas y recordado a sus difuntos en el altar de ánimas. Han celebrado una merienda y recibido regalos y han jugado con sus compañeros en la plaza del pueblo, con sus mantos y coronas, trayendo a la localidad un ambiente festivo en la víspera de Todos los Santos.

Beas es un pueblo con ritos funerarios muy arraigados, explica el Diario de Huelva. En la noche de los “to Santos” se ilumina el precioso cementerio de la localidad con muchas velas, sin ningún tipo de luz artificial, momento que aprovechan muchos beasinos para visitar a sus seres queridos en un ambiente íntimo y casi etéreo.

Murcia y Cartagena

Algunas parroquias de Murcia y Cartagena han celebrado Holywins durante el fin de semana previo a Todos los Santos. El domingo, la Parroquia San Antonio María Claret de Cartagena organizó un desfile por la calle con los niños que acudieron disfrazados de santos. Y este miércoles, día 31, se celebrará esta actividad en la Parroquia San Fulgencio de la ciudad portuaria, a partir de las 17.30 horas; y a las 18.00 horas tendrá lugar en la plaza Santiago Apóstol de Santiago y Zaraiche de Murcia, organizada por la Parroquia Inmaculada Concepción.

Como informa La Verdad de Murcia, la iglesia de Santa Eulalia de Murcia también lo celebrará el miércoles, a partir de las 17.30 horas, con una fiesta infantil con hinchables, juegos, merienda y otras actividades. A las 20.30 horas habrá una representación teatral de la vida de Santa Eulalia y a las 21.00 horas se realizará una oración ante el Santísimo. La celebración continuará este jueves, 1 de noviembre, día en que invitan a los niños a disfrazarse de santos para hacer una procesión en familia, desde las 11.45 horas; y después, a las 13.00 horas, celebración de la Eucaristía. Para el 1 de noviembre, a las 11.00 horas, la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Murcia ha organizado una procesión tras la celebración de la misa de las 11.00 horas, además de juegos y otras actividades.

Herencia, Ciudad Real

En Herencia, población de 8.000 habitantes de la provincia de Ciudad Real, celebraron el pasado sábado su segundo Holywins. Los niños se vistieron de santos y un concurso premió los mejores disfraces. La lluvia en la Plaza de España no impidió celebrar esta actividad, que se trasladó al Centro Parroquial. Allí se celebraron juegos y concursos con los pequeños. El Grupo Scout La Inmaculada se encargó de organizar la jornada.

Ceuta

En Ceuta, los niños acudieron vestidos de santos a la parroquia de Santa Teresa el pasado día 25. En la iglesia escucharon fragmentos bíblicos y se explicaron las historias de varios de los santos que representaban.

Aranda de Duero

En Aranda de Duero organizan este 31 de octubre su primer Holywins, muy ambicioso. Esta población burgalesa de 30.000 habitantes tomó la idea de Alcalá de Henares, cuyo Holywins visitaron los organizadores del arciprestazgo el año pasado. Maribel Martín García, la portavoz, explicó: “Fue toda una experiencia acudir allí y hemos decidido acercar la fiesta a Aranda para pasar una tarde de fiesta donde los niños y las familias sean los protagonistas, porque llamados a la santidad estamos todos. Ser santo es aquella persona que vive una vida de fe cristiana y el gran premio después de dejar la vida es celebrar la gloria de Dios”, comenta.

“Es otra manera de celebrar este día y el día siguiente recordando a todos los que nos han precedido”, señala Mercedes Herrera, quien declaró a la prensa local que está convencida de que tras la muerte “hay algo mejor y lo más alegre es la esperanza”.

La fiesta comenzará a las 17:30 horas a las puertas de la iglesia de Santa María y desde allí tendrá lugar un desfile con los niños disfrazados por las calles. Acompañarán al estandarte con la imagen de Jesús. Después habrá merienda. Los adolescentes y jóvenes tienen la posibilidad de participar en un juego de rol pensado para ellos llamado "Dry Bones" (huesos secos... una alusión al profeta Ezequiel). La jornada finaliza con una misa de Vigilia de Todos los Santos y adoración en la calle, siguiendo el modelo de Alcalá de Henares.

Getafe

Holywins se celebra en distintas poblaciones de Getafe, siempre combinando disfraces, oración y festival. En Colmenar del Arroyo, la parroquia de la Asunción invita a toda la familia a un festival con juegos el día 31 a las seis de la tarde, con una explicación sobre la santidad y un concurso de disfraces de santos. Se finaliza con adoración al Santísimo.

En la Parroquia Virgen del Carmen se ha convocado a los niños a las 17.30 horas. El que quiera puede asistir disfrazado de su santo preferido y contar la historia de su vida. Se entregará un premio al mejor disfraz. A las 18.30 habrá una festiva merienda para todos.

En la ciudad de Getafe, el grupo de evangelización Koinonía ha organizado un encuentro en la Catedral Santa María Magdalena (Getafe) el 31 de octubre, a las 19.00 horas, con misa, adoración y rosario. Después habrá un envío de misioneros a evangelizar por las calles. La conclusión del encuentro llegará con la bendición y una oración a la Virgen, tras escuchar los testimonios de todos los que se hayan querido acercar hasta la Catedral y rezar al Señor.

Móstoles

En Móstoles, la Parroquia San José Obrero invita a los niños de entre tres y 12 años a disfrazarse de su santo favorito y a asistir el 31 de octubre a la fiesta y a la merienda que ha organizado para festejar la santidad, que empezará a las 17.00 horas. A continuación habrá un desfile de disfraces, en el que cada participante mostrará su traje y contará la historia del santo al que representa. "Habrá premios para los más ingeniosos y creativos", añaden.

Después habrá una gran yincana y se entregarán los premios a los ganadores. Habrá misa a las 19.30, seguida de exposición del Santísimo y una ceremonia de envío de los misioneros que saldrán a evangelizar por las calles del municipio hasta las 23.00 horas. Tras ese tiempo se realizará una rueda de experiencias en el templo para poner en común los testimonios de evangelización. A medianoche se dará la bendición final y se reservará el Santísimo, con lo que se dará por concluida la fiesta.

En la Ermita de Nuestra Señora de los Santos también se celebrará la santidad, pero el jueves 1 de noviembre, a las 11.00 horas. Habrá una celebración eucarística para niños de catequesis y los jóvenes que están preparándose para recibir el Sacramento de la Confirmación. Después, de 12.00 a 14.00 horas todos juntos participarán en ‘El juego de los santos’.

En la Parroquia San Juan de Ávila que también se suma a la fiesta, el día 31 rezarán por los difuntos y organizarán una gymcana para los más pequeños sobre la santidad. Terminarán con  una merienda. En Moraleja de Enmedio, la fiesta de la santidad se celebra el día 1 de noviembre, a las 12.00 horas, con la invitación a todos los niños a asistir a la misa en la Parroquia San Millán, disfrazados de sus santos favoritos.

En Pelayos de la Presa también la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción invita a los niños, a sus catequistas, y a los jóvenes a celebrar Holywins con una gran eucaristía festiva y también con una merienda, disfraces, y muchos juegos. En San Martín de Valdeiglesias, la fiesta comienza a las 18.00 horas, del día 31 de octubre, en la Parroquia San Martín Obispo. Allí se celebrará una misa con los niños. A continuación se trasladarán a los salones donde se ha organizado un concurso de disfraces, juegos variados y una merienda cena muy festiva.

En Valdemoro, la parroquia de la Asunción invita a los niños a participar en la misa de 11.00 horas, el jueves 1 de noviembre, Festividad de Todos los Santos. El que quiera puede acudir disfrazado de su santo favorito. Para ellos se ha organizado una fiesta con canciones y premios a los disfraces más elaborados. Los niños más mayores este año visitarán los hogares del municipio vestidos de santos para dar a las familias su testimonio de fe. Después, todas sus experiencias se pondrán en común para favorecer el mutuo enriquecimiento.

La Parroquia San Carlos Borromeo, en Villanueva de la Cañada, invita a niños y mayores el próximo 31 de octubre, a las 17.30 horas,  a la fiesta de la santidad. Habrá merienda, ‘chuches’, juegos y  desfile de disfraces. La fiesta terminará con la celebración eucarística. La única condición para participar es ir disfrazado de santo y compartir con todos la historia del santo elegido.

Estos son algunos ejemplos de como se consolida Holywins en España, siempre combinando disfraces, niños, juegos y oración.




Autor: P. J. Ginés

Parroquia: Celebración de todos los Santos

La fiesta de todos los Santos es una de las celebraciones que más gustan a los niños/as y a sus familias. Por este motivo, el Consejo Parroquial y el Parroco de nuestra Comunidad Parroquial decidieron celebrar todos los Santos el domingo mas proximo al dia 1 de Noviembre. Ese dia, las lecturas y oraciones son las propias del domingo en el que estamos, pero los niños/as celebran la misa vestidos de su santo o santa favorito y participan en la procesión de entrada. Durante lo homilia, el sacerdote, ademas de comentar las lecturas del domingo, invita a las familias a dejarse inspirar por las vidas de los santos/as. Al final de la celebración nos hacemos una foto en los jardines de la parroquia que aparecerá publicada en el boletin parroquial.




Reseña histórica de la Fiesta de Todos los Santos, por Luis Antequera


Celebramos los cristianos la fiesta de todos los santos. Y la pregunta que me formulo hoy es: ¿de cuándo data dicha fiesta y desde cuándo la celebramos el 1 de noviembre? ¿qué es lo que realmente celebramos?

Todo parece indicar que el emplazamiento de la festividad el 1 de noviembre se la debemos al Papa Gregorio III, que reina diez años entre el 731 y el 741. Algo que corrobora el gran hagiógrafo medieval Jacobo de la Vorágine en su magna obra “Leyenda Dorada” cuando nos dice:

“Otro papa, también llamado Gregorio, dispuso que en adelante esta fiesta se celebrase el primer día de noviembre”.

El cual, además, habría dedicado un oratorio con dicha advocación en lo que era ya entonces la basílica de San Pedro.

La fecha elegida no es casual. Nos lo cuenta el mismo Jacobo:

“Como era muchísima la gente que todos los años acudía a Roma para celebrar esta nueva solemnidad […] dispuso [el Papa Gregorio] que en adelante se celebrase el primer día de noviembre, fecha más conveniente, al estar ya recolectadas las mieses y efectuada la vendimia, Roma disponía de provisiones para abastecer a los peregrinos”.

Lo que nos habla además, de una festividad muy popular.

Según Jacobo de la Vorágine, la festividad, aunque celebrada en fecha diferente del 1 de noviembre, era sin embargo anterior al Papa Gregorio III, y habría que atribuír su instauración al Papa Bonifacio IV que, en el año 605, en tiempos del Emperador Focas, habría consagrado al cristianismo bajo la advocación de “la Santísima Virgen y todos los santos” un templo pagano existente en Roma con los ídolos y deidades de las diversas ciudades y provincias bajo el poder imperial.

Testimonios de que ya se celebraba la festividad con anterioridad podrían encontrarse, según recoge la Enciclopedia Católica, en un sermón de San Efrén el Sirio datable en 373, y en la Homilía 74 de San Juan Crisóstomo, datable en 407.

De La Vorágine atribuye al mismo Papa Gregorio III la ampliación de la celebración a todo el orbe cristiano, si bien otros escritos atribuyen dicha ampliación a un Papa Gregorio, sí, pero no al tercero sino al cuarto, el cual en el año 835 habría solicitado al emperador Ludovico Pío, hijo de Carlomagno, su extensión a todo el Imperio bajo su jurisdicción, hablamos del actual territorio francés y de parte del territorio alemán.

La celebración pretende acoger a todos los mártires que no tienen una festividad específicamente dedicada. Una vez más, cedemos la palabra a Vorágine, quien nos dice:

“En la carta al lector que San Jerónimo a modo de introducción antepuso a su calendario, advierte que a excepción del primero de enero, no hay un solo día del año que no tenga asignados varios millares de mártires. Con razón pues la Iglesia, ante la imposibilidad de honrar individualmente a cada uno de los santos, dispuso que hubiese anualmente una fecha dedicada a venerarlos a todos colectivamente”.

La intencionalidad de la fiesta no es sino la de rendir homenaje a los mártires del cristianismo, y sólo a los mártires, no a otro tipo de santo. El propio De la Vorágine cae en la cuenta de ello:

“Conviene advertir que cuando se hizo esta dedicación, no se había introducido aún en la Iglesia la costumbre de honrar con actos de culto a los confesores [esto es, los santos que no han pasado por el martirio]”.

Hoy, sin embargo, el espíritu de la fiesta trasciende el martirio, como demuestran las palabras de Juan Pablo II en la celebración de la festividad del año 1980.

“Cuando un día, uno preguntó a Jesús: ‘Señor, ¿son pocos los que se salvan?’, El no respondió directamente; sin embargo, aun recordando la necesidad de ‘entrar por la puerta estrecha", prosiguió: ‘Vendrán de Oriente y de Occidente, del Septentrión y del Mediodía, y se sentarán en la mesa del reino de Dios’” (Lc 13,22.24.29).

Hasta considerar “santo” no sólo a aquéllos que tienen un lugar en el santoral de la Iglesia, sino a todos aquellos de los que sin ser necesariamente conocedora la Iglesia, gozan ya del cielo junto al Creador. O en otras palabras, todos aquellos que, según la doctrina cristiana, no se hallan ni en el infierno ni en el purgatorio.

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La devoción a los santos: Jesucristo es el único mediador pero todos podemos ser intercesores

Si Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres, ¿por qué pedimos a los santos que intercedan por nosotros?

La devoción a los santos es uno de los temas por los que somos criticados lo católicos. Nuestros hermanos separados (y muchos católicos dentro de la Iglesia) no terminan de entender el por qué de este tipo de devociones y suelen mencionar este pasaje de la Biblia:

“Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre” (1 Timoteo 2,5).

Al leer este pasaje surge la siguiente pregunta: Si Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres ¿Por qué le pedimos a los santos?

Jesucristo, el único mediador entre Dios y los hombres

Muchos creen que los católicos hacemos mal pidiendo a los santos que recen por nosotros porque no entienden bien en qué consiste la mediación de Jesús. Por eso debemos conocer el contexto judío en el que vivió Jesús. Israel, el pueblo de Jesús, tenía un rito con las siguientes características:

– Era el rito principal de la Antigua Alianza.
– Tenían un sumo sacerdote.
– El sumo sacerdote entraba una vez al año al lugar santísimo del templo.
– El sumo sacerdote ofrecía la sangre de un cordero sin mancha para el perdón de sus pecados y los de todo el pueblo de Israel.
– Por eso el sumo sacerdote era el mediador entre Dios y el pueblo de Israel.

Pero con la muerte y resurrección de Jesucristo se establece una Nueva Alianza con estas características:

– Jesús hace perfecto el rito de la Antigua Alianza.
– Jesús es el nuevo sumo sacerdote.
– Jesús asubió a la cruz como sumo sacerdote y víctima.
– Jesús murió en la cruz como verdadero Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
– Por eso Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres.

Como pueden notar en este breve paralelo (que está explicado en los capítulos 9 y 10 del libro de los Hebreos), la mediación de Jesús es sacerdotal y no tiene que ver con llevar recados de los hombres para Dios. Esto otro es intercesión.

Mediación de Jesús vs Intercesión de los Santos

Como ya hemos explicado, la mediación única de Jesús es sacerdotal y tiene que ver específicamente con la perfección del antiguo rito con el derramamiento de su sangre, sangre de la alianza nueva y eterna.

¿Cómo entendemos entonces la intercesión de los santos? Un intercesor es todo aquel que reza para que Dios se compadezca de otra persona.

Todos podemos ser intercesores; de hecho, el pasaje bíblico más usado por los protestantes para decir que la intercesión no es bíblica en realidad comienza así:

“Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador“, (1 Timoteo 2,1-3).

En la Biblia hay numerosos ejemplos de personas santas que intercedieron por sus hermanos:

– En Génesis 18, 23-33 Abraham intercede por Sodoma.
– En Romanos 15,30 San Pablo le pide a sus hermanos que recen por él.

Si en vida rezaban por sus hermanos ¡cuánto más en el cielo que están frente a Él! Por eso podemos dirigirnos con confianza a nuestros hermanos los santos para pedirles que nos ayuden rezando por nuestras necesidades.

Conclusión: Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, y todos podemos ser intercesores.

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¿Enseña la Biblia sobre la Comunión de los Santos?, por Jesús Urones


El 1 de noviembre, fecha de Todos los Santos, la iglesia celebra la memoria de aquellos que han alcanzado la santidad. La doctrina de la comunión de los Santos es una enseñanza que no compartimos con nuestros hermanos separados, ni con las sectas.

Con frecuencia los círculos protestantes nos acusan de que la doctrina de intercesión de los santos no es bíblica, que no existe ningún caso en la Escritura de que un muerto haya intercedido por los vivos. Por ello, comparto unos argumentos que responden a estos ataques y cuestionamientos:

Moisés y Samuel

Para empezar, os propongo esta cita de Jeremías:

Entonces Yavhé me dijo:
«Aunque Moisés y Samuel
se pusieran delante de mí,
no estaría mi voluntad con este pueblo.
Échalos de mi presencia,
y que salgan (Jeremías 15:1)

Moises y Samuel eran conocidos por su poderosa intercesión ante el pueblo de Israel (Ex 32:11-12; 1 Sam 7:9; Sal 99: 6; Jer 15:1).

En el momento que Dios dice esto al profeta Jeremias, Moises y Samuel estaban muertos, sin embargo Dios enseña la posibilidad de que se pongan delante de él para pedir por el pueblo, aún asi, Dios no cambiará de voluntad, y no los quiere delante de él. Esto muestra como dos personas ya fallecidas aún pueden interceder por otros.

Moisés y Samuel son también nombrados en otros dos pasajes de la Escritura donde vemos existe un contacto directo entre la tierra y el mundo espiritual:

“Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: ¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra. El le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia. Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer. Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Yavhé se ha apartado de ti y es tu enemigo? (1Samuel 28:12-16)

El medio usado por Saúl es pecaminoso e ilícito, pero yo no argumento sobre el medio, sino sobre como Dios permite exista un contacto entre un profeta ya fallecido y un rey, para comunicarle a este, lo que le va a pasar, y lo que Dios ha decidido para él. 

Es evidente Samuel, ya estaba muerto, pero aun así profetizó lo que le pasaría a Saúl. Esto viene apoyado al leer Eclesiástico (Sirácida) 6,19-20: "Samuel después de que él se había quedado dormido, profetizó y... reveló al rey de su muerte, y alzó su voz de la tierra en la profecía, para borrar la maldad de la gente".

Ahora vamos con Moisés:

“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías” (Mateo 17,1-4)

En un monte, en la Tierra se aparecen dos fallecidos, Moisés y Elías, hablaban con Jesús, pero Pedro, Santiago y Juan estaban presentes. Otra prueba de que el contacto espíritu y hombre es posible y no es malo, nadie condenaría a Cristo y a Pedro por hablar con muertos ¿no? Si Dios permite los muertos interactúen con los seres humanos para un buen fin, con mayor motivo permitirá nos ayuden en nuestras debilidades y escuchen nuestras súplicas, pues son conscientes como ya hemos demostrado de lo que sucede en la tierra.

Elías

Aquí se menciona además de Moisés, ya conocido como poderoso intercesor (Jeremías 15,1) a Elías, uno de los más grandes profetas, tanto que Dios no quiso que conociera muerte, y se fue al cielo:

“Mientras iban caminando y conversando, de pronto apareció un carro de fuego, tirado por caballos de fuego. Pasó entre los dos hombres y los separó, y Elías fue llevado al cielo por un torbellino. Eliseo lo vio y exclamó: «¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Veo los carros de Israel con sus conductores!». Mientras desaparecían de su vista, rasgó su ropa en señal de angustia” (2 Reyes 2:11-12)

Elías era muy conocido entre la Tradición judía como un poderoso intercesor, tenemos la prueba de que el pueblo judío si creía en la intercesión de los profetas y patriarcas, en este versículo bíblico:

“Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: Mirad, llama a Elías. Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a bajarle” (Marcos 15,34-36)

Si los judíos no creyeran en la intercesión de Elías, nunca habrían dicho, "llama a Elías" o "Esperad a ver si viene Elías a bajarle". Parece invocar a Elías era algo común en la Tradición judía.

Debemos tener en cuenta que en Marcos 15:34 se usa ßοαω —clamar, implorar—, también usada en Lucas18,7 y 1 Samuel 7,8 para implorar a Dios en oración o intercesión. Esta palabra se puede encontrar en contexto de intercesión/oración en dichos pasajes, lo cual refuerza la idea de que Jesús estaba rezando, pero a Dios no a Elías. Sin embargo, los judíos que allí estaban pensaban se trataba de Elías, como prueba los versículos 35 y 36.

Esto es lógicamente posible ya que Elías se había aparecido a Cristo antes en el monte, (Mateo 17,3-4) por lo que no es de extrañar los evangelistas aquí mencionaran este dato.

La Torah

Por otro lado, sabemos que dentro de la Torah judía se recogen enseñanzas sobre la intercesión de los profetas y patriarcas:

Tenemos en Sota 34b, como uno de los espías que mandó Moises a la tierra de Canaán hizo un desvío a Hebron para rezar delante de la tumba de Abraham Sara e Isaac y pedir por su alma y luego se salvó de la decisión que tomaron los otros espías.

En Taanit 16c se nos dice que es costumbre visitar un cementerio en día de ayuno, para pedir que los que están allí enterrados intercedan por nosotros.

Eliseo

Para finalizar, me gustaría citar la última prueba de la intercesión de un difunto con los vivos:

“Y cuando estaban sepultando a un hombre, he aquí, vieron una banda de merodeadores y arrojaron al hombre en la tumba de Eliseo. Y cuando el hombre cayó y tocó los huesos de Eliseo, revivió, y se puso en pie (2 Reyes 13,21).

Dios se vale de los huesos de un santo profeta, Eliseo, para revivir a un Muerto. Esto muestra la posibilidad de que aun muerto, los profetas podían hacer milagros a través de Dios, y Dios los seguía usando, aunque no se pidió revivir al muerto. El contacto de un hombre con un santo lo resucita, la intercesión se ve en que el hombre muerto "toca los huesos del Santo" estos huesos son el medio que Dios usa para que el muerto resucite.

Nuestro medio es la oración a los justos —Santiago 5:16—, la cual tiene mucho poder para solicitarles su intercesión en nuestras aflicciones.

Abraham

Igualmente, con Abraham:

“Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. En el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces, gritando, dijo: “Padre Abraham, ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.” Pero Abraham le dijo: “Hijo, acuérdate de que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quieran pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá.” Entonces le dijo: “Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.” Abraham le dijo: “A Moisés y a los Profetas tienen; ¡que los oigan a ellos!” Él entonces dijo: “No, padre Abraham; pero si alguno de los muertos va a ellos, se arrepentirán.” Pero Abraham le dijo: “Si no oyen a Moisés y a los Profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos” (Lc 16,22-31).

En este pasaje vemos como se pide al Padre Abraham que se envíe al mendigo a casa del padre del rico para que dé testimonio de lo que estaba por venir. Esto es que un ser desde el seno de Abraham puede testificar en la Tierra sobre lo que ha de venir, para que las personas se conviertan al evangelio. Es muy significativa la frase“ si alguno de los muertos va, ellos se arrepentirán”.

Por tanto, si existe un contacto entre muertos y vivos, tal y como esta frase indica ¿por qué los vivos no pueden pedir que estos intercedan por ellos? Curiosamente el rico desde el Hades, está pidiendo la intercesión de un muerto por los vivos (sus padres y hermanos). Esto es una prueba más de la posibilidad que existe de intercesión una vez muerto.

Noviembre 1: FIESTA DE TODOS LOS SANTOS (Lecturas)

Apocalípsis 7,2-4.9-14
Salmo 23,1-2.3-4ab.5-6: 
Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor
1 Juan 3,1-3
Mateo 5,1-12a

Apocalípsis 7,2-4.9-14

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles: "No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos en la frente a los siervos de nuestro Dios." Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel. Después esto apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritaban con voz potente: "¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!" Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y rindieron homenaje a Dios, diciendo: "Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén." Y uno de los ancianos me dijo: "Ésos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?" Yo le respondí: "Señor mío, tú lo sabrás." Él me respondió: "Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero."

Salmo 23,1-2.3-4ab.5-6: 
Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.
R. Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos.
R. Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.
R. Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor

1 Juan 3,1-3

Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él es puro.

Mateo 5,1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: "Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo."

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martes, 30 de octubre de 2018

Martes de la 30ª semana del Tiempo Ordinario, Año II (Lecturas)

Efesios 5,21-33
Salmo 18,2-3.4-5: Dichosos los que temen al Señor
Lucas 13,18-21

Efesios 5,21-33

Sed sumisos unos a otros con respeto cristiano. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia. Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.» Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.

Salmo 18,2-3.4-5
R. Dichosos los que temen al Señor

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien.
R. Dichosos los que temen al Señor

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa.
R. Dichosos los que temen al Señor

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.
R. Dichosos los que temen al Señor

Lucas 13,18-21

En aquel tiempo, decía Jesús: «¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.» Y añadió: «¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.»

lunes, 29 de octubre de 2018

LUNES DE LA 30 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Efesios 4,32-5,8
Salmo 1,1-2.3.4.6: Seamos imitadores de Dios, 
como hijos queridos
Lucas 13,10-17

Efesios 4,32-5,8

Hermanos: Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor. Por otra parte, de inmoralidad, indecencia o afán de dinero, ni hablar; es impropio de santos. Y nada de chabacanerías, estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de sitio. Lo vuestro es alabar a Dios. Meteos bien esto en la cabeza: nadie que se da a la inmoralidad, a la indecencia o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con argumentos especiosos; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos; porque en otro tiempo erais tinieblas,`ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz.

Salmo 1,1-2.3.4.6: Seamos imitadores de Dios, 
como hijos queridos

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
R. Seamos imitadores de Dios, 
como hijos queridos

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
R. Seamos imitadores de Dios, 
como hijos queridos

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.
R. Seamos imitadores de Dios, 
como hijos queridos

Lucas 13,10-17

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad". Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: "Seis días tenéis para trabajar: venid esos días a que os curen, y no los sábados". Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: "Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo llevaba a abrevar, aunque sea sábado? Y a está, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?". A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

sábado, 27 de octubre de 2018

Domingo de la 30 Semana del Tiempo Ordinario, Año B

Marcos 10,46-52: Curación del ciego de Jericó

Marcos 10, 46-52
Jueves de la 8 Semana del Tiempo Ordinacio, año I y II
Domingo de la 30 Semana del Tiempo Ordinario, ciclo B

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
— Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.
Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:
— Hijo de David, ten compasión de mí.
Jesús se detuvo y dijo:
— Llamadlo.
Llamaron al ciego, diciéndole:
— Ánimo, levántate, que te llama.
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo:
— ¿Qué quieres que haga por ti?
El ciego le contestó:
— Maestro, que pueda ver.
Jesús le dijo:
— Anda, tu fe te ha curado.
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Quiero ver (anablepso)
Claves de lectura
por Francisco González, SF.
por José Antonio Pagola, 2015
por Julio César Rioja

DOMINGO DE LA 30 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año B (Lecturas)

Jeremías 31,7-9 
Salmo 125: El Señor ha estado grande 
con nosotros, y estamos alegres
Hebreos 5,1-6 
Marcos 10,46-52

Jeremías 31,7-9 

Así dice el Señor: «Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el mejor de los pueblos; proclamad, alabad y decid: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel. Mirad que yo os traeré del país del norte, os congregaré de los confines de la tierra. Entre ellos hay ciegos y cojos, preñadas y paridas: una gran multitud retorna. Se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos; los llevaré a torrentes de agua, por un camino llano en que no tropezarán. Seré un padre para Israel, Efraín será mi primogénito.»

Salmo 125: El Señor ha estado grande 
con nosotros, y estamos alegres

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.
R. El Señor ha estado grande 
con nosotros, y estamos alegres

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.
R. El Señor ha estado grande 
con nosotros, y estamos alegres

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.
R. El Señor ha estado grande 
con nosotros, y estamos alegres

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas.
R. El Señor ha estado grande 
con nosotros, y estamos alegres

Hebreos 5,1-6

Todo sumo sacerdote, escogido entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. A causa de ellas, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo. Nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama, como en el caso de Aarón. Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy», o, como dice otro pasaje de la Escritura: «Tú eres sacerdote eterno, se gún el rito de Melquisedec.»

Marcos 10,46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
— Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.
Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:
— Hijo de David, ten compasión de mí.
Jesús se detuvo y dijo:
— Llamadlo.
Llamaron al ciego, diciéndole:
— Ánimo, levántate, que te llama.
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo:
— ¿Qué quieres que haga por ti?
El ciego le contestó:
— Maestro, que pueda ver.
Jesús le dijo:
— Anda, tu fe te ha curado.
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

domingo, 14 de octubre de 2018

Domingo de la 28 Semana del Tiempo Ordinario, Año B

Mc 10,17-30: Con Jesús en medio de la crisis

Mc 10,17-30: Con Jesús en medio de la crisis
por Jose A Pagola

Antes de que se ponga en camino, un desconocido se acerca a Jesús corriendo. Al parecer tiene prisa para resolver su problema: «¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?». No le preocupan los problemas de esta vida. Es rico. Todo lo tienen resuelto.

Jesús lo pone ante la Ley de Moisés. Curiosamente, no le recuerda los diez mandamientos, sino solo los que prohíben actuar contra el prójimo. El joven es un hombre bueno, observante fiel de la religión judía: «Todo eso lo he cumplido desde joven».

Jesús se le queda mirando con cariño. Es admirable la vida de una persona que no ha hecho daño a nadie. Jesús lo quiere atraer ahora para que colabore con él en su proyecto de hacer un mundo más humano, y le hace una propuesta sorprendente: «Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, dale el dinero a los pobres... y luego ven y sígueme».

El rico posee muchas cosas, pero le falta lo único que permite seguir a Jesús de verdad. Es bueno, pero vive apegado a su dinero. Jesús le pide que renuncie a su riqueza y la ponga al servicio de los pobres. Solo compartiendo lo suyo con los necesitados podrá seguir a Jesús colaborando en su proyecto.

El hombre se siente incapaz. Necesita bienestar. No tiene fuerzas para vivir sin su riqueza. Su dinero está por encima de todo. Renuncia a seguir a Jesús. Había venido corriendo entusiasmado hacia él. Ahora se aleja triste. No conocerá nunca la alegría de colaborar con Jesús.

La crisis económica nos está invitando a los seguidores de Jesús a dar pasos hacia una vida más sobria, para compartir con los necesitados lo que tenemos y sencillamente no necesitamos para vivir con dignidad. Hemos de hacernos preguntas muy concretas si queremos seguir a Jesús en estos momentos.

Lo primero es revisar nuestra relación con el dinero: ¿qué hacer con nuestro dinero? ¿Para qué ahorrar? ¿En qué invertir? ¿Con quiénes compartir lo que no necesitamos? Luego revisar nuestro consumo para hacerlo más responsable y menos compulsivo y superfluo: ¿qué compramos? ¿Dónde compramos? ¿Para qué compramos? ¿A quiénes podemos ayudar a comprar lo que necesitan?

Son preguntas que hemos de hacernos en el fondo de nuestra conciencia y también en nuestras familias, comunidades cristianas e instituciones de Iglesia. No haremos gestos heroicos, pero, si damos pequeños pasos en esta dirección, conoceremos la alegría de seguir a Jesús contribuyendo a hacer la crisis de algunos un poco más humana y llevadera. Si no es así, nos sentiremos buenos cristianos, pero a nuestra religión le faltará alegría.

sábado, 13 de octubre de 2018

Mc 10,17-30: ¡Qué difícil es que un rico entre en el Reino de los Cielos!

Mc 10,17-30: ¡Qué difícil es que un rico entre en el Reino de los Cielos! por Raniero Cantalamessa

Una observación preliminar es necesaria para despejar el terreno de posibles equívocos al leer lo que el Evangelio de este domingo dice de la riqueza. Jesús jamás condena la riqueza ni los bienes terrenos por sí mismos. Entre sus amigos está también José de Arimatea, «hombre rico»; Zaqueo es declarado «salvado», aunque retenga para sí la mitad de sus bienes, que, visto el oficio de recaudador de impuestos que desempeñaba, debían ser considerables. Lo que condena es el apego exagerado al dinero y a los bienes, hacer depender de ellos la propia vida y acumular tesoros sólo para uno (Lc 12,13-21).

La Palabra de Dios llama al apegamiento excesivo al dinero «idolatría» (Col 3,5; Ef 5,5). El dinero no es uno de tantos ídolos; es el ídolo por antonomasia. Literalmente «dios de fundición» (Ex 34,17). Es el anti-dios porque crea una especia de mundo alternativo, cambia el objeto a las virtudes teologales. Fe, esperanza y caridad ya no se ponen en Dios, sino en el dinero. Se realiza una siniestra inversión de todos los valores. «Nada es imposible para Dios», dice la Escritura, y también: «Todo es posible para quien cree». Pero el mundo dice: «Todo es posible para quien tiene dinero».

La avaricia, además de la idolatría, es asimismo fuente de infelicidad. El avaro es un hombre infeliz. Desconfiado de todos, se aísla. No tiene afectos, ni siquiera entre los de su misma carne, a quienes ve siempre como aprovechados y quienes, a su vez, alimentan con frecuencia respecto a él un solo deseo de verdad: que muera pronto para heredar sus riquezas. Tenso hasta el espasmo para ahorrar, se niega todo en la vida y así no disfruta ni de este mundo ni de Dios, pues sus renuncias no se hacen por Él. En vez de obtener seguridad y tranquilidad, es un eterno rehén de su dinero.

Pero Jesús no deja a nadie sin esperanza de salvación, tampoco al rico. Cuando los discípulos, después de lo dicho sobre el camello y el ojo de la aguja, preocupados le preguntaron a Jesús: «Entonces ¿quién podrá salvarse?», Él respondió: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios». Dios puede salvar también al rico. La cuestión no es «si el rico se salva» (esto no ha estado jamás en discusión en la tradición cristiana), sino «qué rico se salva».

Jesús señala a los ricos una vía de salida de su peligrosa situación: «Acumulaos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan» (Mt 6,20); «Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas» (Lc 16,9).

¡Se diría que Jesús aconseja a los ricos transferir su capital al exterior! Pero no a Suiza, ¡al cielo! Muchos –dice Agustín– se afanan en meter su propio dinero bajo tierra, privándose hasta del placer de verlo, a veces durante toda la vida, con tal de saberlo seguro. ¿Por qué no ponerlo nada menos que en el cielo, donde estaría mucho más seguro y donde se volverá a encontrar, un día, para siempre? ¿Cómo hacerlo? Es sencillo, prosigue San Agustín: Dios te ofrece, en los pobres, a los porteadores. Ellos van allí donde tú esperas ir un día. La necesidad de Dios está aquí, en el pobre, y te lo devolverá cuando vayas allí.

Pero está claro que la limosna de calderilla y la beneficencia ya no es hoy el único modo de emplear la riqueza para el bien común, ni probablemente el más recomendable. Existe también el de pagar honestamente los impuestos, crear nuevos puestos de trabajo, dar un salario más generoso a los trabajadores cuando la situación lo permita, poner en marcha empresas locales en los países en vías de desarrollo. En resumen, poner a rendir el dinero, hacerlo fluir. Ser canales que hacen circular el agua, no lagos artificiales que la retienen sólo para sí.