lunes, 20 de febrero de 2017

SALMO 37 (36)

SALMO 37 (36)

Los humildes heredarán la tierra
37:1 De David.
No te exasperes a causa de los malos,
ni envidies a los que cometen injusticias,
37:2 porque pronto se secarán como el pasto
y se marchitarán como la hierba verde.
37:3 Confía en el Señor y practica el bien;
habita en la tierra y vive tranquilo:
37:4 que el Señor sea tu único deleite,
y él colmará los deseos de tu corazón.
37:5 Encomienda tu suerte al Señor,
confía en él, y él hará su obra;
37:6 hará brillar tu justicia como el sol
y tu derecho, como la luz del mediodía.
37:7 Descansa en el Señor y espera en él;
no te exasperes por el hombre que triunfa,
ni por el que se vale de la astucia
para derribar al pobre y al humilde.
37:8 Domina tu enojo, reprime tu ira;
no te exasperes, no sea que obres mal:
37:9 porque los impíos serán aniquilados,
y los que esperan al Señor, poseerán la tierra.
37:10 Un poco más, y el impío ya no existirá;
si buscas su casa, ya no estará;
37:11 pero los humildes poseerán la tierra
y gozarán de una gran felicidad.
37:12 El malvado urde intrigas contra el justo,
y al verlo, rechinan sus dientes;
37:13 pero el Señor se burla de él,
sabiendo que se le acerca la hora.
37:14 Los impíos desenvainan la espada
y tienden sus arcos para matar al justo;
37:15 pero su espada les atravesará el corazón
y sus arcos quedarán destrozados.
37:16 Vale más la pobreza del justo
que las grandes riquezas del malvado:
37:17 porque los brazos del impío se quebrarán,
pero el Señor sostiene a los justos.
37:18 El Señor se preocupa de los buenos
y su herencia permanecerá para siempre;
37:19 no desfallecerán en los momentos de penuria,
y en tiempos de hambre quedarán saciados.
37:20 Pero los malvados irán a la ruina,
y los enemigos del Señor pasarán
como la hermosura de los prados,
se disiparán más pronto que el humo.
37:21 El impío pide prestado y no devuelve,
el justo, en cambio, da con generosidad;
37:22 los que el Señor bendice, poseerán la tierra,
y los que él maldice, serán exterminados.
37:23 El Señor asegura los pasos del hombre
en cuyo camino se complace:
37:24 aunque caiga no quedará postrado,
porque el Señor lo lleva de la mano.
37:25 Yo fui joven, ahora soy viejo,
y nunca vi a un justo abandonado,
ni a sus hijos mendigando el pan;
37:26 él presta siempre con generosidad
y su descendencia será bendecida.
37:27 Aléjate del mal, practica el bien,
y siempre tendrás una morada,
37:28 porque el Señor ama la justicia
y nunca abandona a sus fieles.
Los impíos serán aniquilados
y su descendencia quedará extirpada,
37:29 pero los justos poseerán la tierra
y habitarán en ella para siempre.
37:30 La boca del justo expresa sabiduría
y su lengua dice lo que es recto:
37:31 la ley de Dios está en su corazón
y sus pasos no vacilan.
37:32 El malvado está al acecho del justo
con la intención de matarlo,
37:33 pero el Señor no lo abandona en sus manos
ni deja que lo condenen en el juicio.
37:34 Espera en el Señor y sigue su camino:
él te librará de los impíos;
te honrará con la posesión de la tierra
y tú mismo verás la ruina de los malos.
37:35 Yo vi a un impío lleno de arrogancia,
que florecía como un cedro frondoso;
37:36 pasé otra vez, y ya no estaba,
lo busqué, y no se lo pudo encontrar.
37:37 Observa al inocente, fíjate en el bueno:
el que busca la paz tendrá una descendencia;
37:38 pero los pecadores serán aniquilados
y su descendencia quedará extirpada.
37:39 La salvación de los justos viene del Señor,
él es su refugio en el momento del peligro;
37:40 el Señor los ayuda y los libera,
los salva porque confiaron en él.

SOBRE EL SALMO 37 (36)
En la liturgia de la Iglesia:
36,3-4.18-19.27-28.39-40  
La Biblia en imágenes:  

Marcos 9,30-37: Segundo anuncio de la Pasión. La verdadera grandeza

Marcos 9,30-37
Martes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, año III
Domingo de la 25 Semana del Tiempo Ordinario, Año B

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se entera se, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

SOBRE EL MISMO TEMA:  
Trepadores en la Iglesia
Imágenes del Evangelio:

MARTES DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (lecturas)

Eclesiástico 2,1-13
Salmo 36,3-4.18-19.27-28.39-40:
Encomienda tu camino al Señor, y él actuará
Marcos 9,30-37

Eclesiástico 2,1-13

Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente, no te asustes en el momento de la prueba; pégate a él, no lo abandones, y al final serás enaltecido. Acepta cuanto te suceda, aguanta enfermedad y pobreza, porque el oro se acrisola en el fuego, y el hombre que Dios ama, en el horno de la pobreza. Confía en Dios, que él te ayudará; espera en él, y te allanará el camino. Los que teméis al Señor, esperad en su misericordia, y no os apartéis, para no caer; los que teméis al Señor, confiad en él, que no retendrá vuestro salario hasta mañana; los que teméis al Señor, esperad bienes, gozo perpetuo y salvación; los que teméis al Señor, amadlo, y él iluminará vuestros corazones. Fijaos en las generaciones pretéritas: ¿quién confió en el Señor y quedó defraudado?; ¿quién esperó en él y quedó abandonado?; ¿quién gritó a él y no fue escuchado? Porque el Señor es clemente y misericordioso, perdona el pecado y salva del peligro.

Salmo 36,3-4.18-19.27-28.39-40:
Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

Confía en el Señor y haz el bien,
habita tu tierra y practica la lealtad;
sea el Señor tu delicia, y él te
dará lo que pide tu corazón.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

El Señor vela por los días de los buenos,
y su herencia durará siempre;
no se agostarán en tiempo
de sequía, en tiempo de hambre se saciarán.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles.
Los inicuos son exterminados,
la estirpe de los malvados se extinguirá.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados
y los salva porque se acogen a él.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

Marcos 9,30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: -«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará. » Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: -«¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: -«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: -«El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mi, sino al que me ha enviado. »

Eclesiástico 2,1-13: Confianza en Dios

Eclesiástico 2,1-13
Martes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente, no te asustes en el momento de la prueba; pégate a él, no lo abandones, y al final serás enaltecido. Acepta cuanto te suceda, aguanta enfermedad y pobreza, porque el oro se acrisola en el fuego, y el hombre que Dios ama, en el horno de la pobreza. Confía en Dios, que él te ayudará; espera en él, y te allanará el camino. Los que teméis al Señor, esperad en su misericordia, y no os apartéis, para no caer; los que teméis al Señor, confiad en él, que no retendrá vuestro salario hasta mañana; los que teméis al Señor, esperad bienes, gozo perpetuo y salvación; los que teméis al Señor, amadlo, y él iluminará vuestros corazones. Fijaos en las generaciones pretéritas: ¿quién confió en el Señor y quedó defraudado?; ¿quién esperó en él y quedó abandonado?; ¿quién gritó a él y no fue escuchado? Porque el Señor es clemente y misericordioso, perdona el pecado y salva del peligro.

Salmo 36,3-4.18-19.27-28.39-40: Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

Martes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Salmo 36,3-4.18-19.27-28.39-40: 
Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

Confía en el Señor y haz el bien,
habita tu tierra y practica la lealtad;
sea el Señor tu delicia, y él te
dará lo que pide tu corazón.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

El Señor vela por los días de los buenos,
y su herencia durará siempre;
no se agostarán en tiempo
de sequía, en tiempo de hambre se saciarán.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles.
Los inicuos son exterminados,
la estirpe de los malvados se extinguirá.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados
y los salva porque se acogen a él.
R. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

SOBRE EL SALMO 37 (36)  

Marcos 9,14-29: Curación de un endemoniado epiléptico

Marcos 9,14-29 (Cf. Mt 17,14-20; Lc 9,37-43)
Lunes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discutís?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces."Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración."

SOBRE EL MISMO TEMA:
El mal más fuerte que nosotros
El fracaso de los discípulos
Imágenes del Evangelio:

Marcos 9,14-29: El fracaso de los discípulos

Marcos 9,14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discutís?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces."Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración."

— Comentario del texto:
"El fracaso de los discípulos"

• El descenso del monte al valle

Este pasaje establece un fuerte contraste con el anterior. Veamos algunos detalles:

– De la gloria de Dios que vieron en el monte, bajaron a encontrarse con un joven poseído por Satanás.
– De la compañía de Moisés y Elías, pasaron a estar en medio de los escribas incrédulos.
– Del esplendor de la transfiguración, volvieron a las escenas de dolor y debilidad en el valle.
– De la sensación de triunfo que sintieron los tres discípulos en el monte, fueron al encuentro de los otros nueve que se encontraban inmersos en una situación de fracaso.

Pero si los discípulos sintieron este contraste al bajar del monte, esto no era nada comparado con el descenso que el Señor había hecho al dejar el trono de Dios en el cielo para venir a este mundo (Fil 2:6-7). Su propósito era revelarnos la gloria del Padre, tal como había hecho en el monte de la transfiguración pero esto no servía para cambiar la situación de los hombres y mujeres que agonizan en este mundo por causa del pecado. Esto queda ilustrado en este episodio en el que Cristo libera a hijo poseído por Satanás.

• "Toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron"

¿A qué se debía este asombro? Algunos opinan que se debió a su llegada repentina e inesperada. Otros piensan que algo del resplandor de la transfiguración era visible en el rostro de Jesús. Recordemos que algo similar le había ocurrido a Moisés al descender del monte después que Dios le diera las tablas de la ley (Ex 34:29).

• "Dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron"

Los discípulos no habían podido echar al espíritu maligno que atormentaba a un pobre muchacho. Esto no pasó inadvertido a los escribas, que siempre estaban buscando alguna ocasión para ridiculizarlos y desacreditarlos ante la gente.

Esto es siempre así; el mundo nos observa buscando nuestros fallos. Y es triste admitir, que los tenemos, que no siempre alcanzamos lo que el Señor espera de nosotros.

Cuando Jesús les preguntó qué era lo que discutían con los escribas, ellos estaban avergonzados y no contestaron nada. Fue entonces cuando salió un hombre de entre la multitud que explicó cómo había venido buscándole a él, pero al no encontrarle, trajo a su hijo endemoniado a los discípulos, con el fin de que lo sanasen, pero la experiencia con ellos había sido frustrante.

La misma experiencia del padre ha sido compartida por muchas personas que en algún momento han quedado desilusionadas por los discípulos del Señor.

• "Mi hijo tiene un espíritu mudo..."

El padre explica a Jesús cuál era la situación de su hijo: "Tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando... desde niño... muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle".

Su penosa condición física la había producido un espíritu inmundo. En este caso, la enfermedad estaba relacionada con la posesión demoniaca; sin embargo, debemos ser cautelosos, porque no siempre hay una relación entre enfermedad y la presencia de un espíritu inmundo.

Dicho esto, no es difícil entender la angustia del padre, viendo el trágico efecto de la obra de Satanás en el muchacho. Y por supuesto, el dolor del propio muchacho, que bajo la influencia de un poderoso demonio era llevado una y otra vez a su propia autodestrucción.

Tal vez, lo que más nos cuesta entender es cómo el demonio había logrado tomar posesión de este muchacho cuando aun era un niño, tal como indica el padre. En cualquier caso, el pasaje sirve para ilustrar con claridad que ni siquiera la infancia es la edad de la inocencia, pues como vemos aquí, en algunos casos, el diablo adquiere dominio sobre el corazón en una edad muy temprana.

• "¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo os he de soportar?"

La angustia de este hombre no era nada en comparación con la que Dios mismo sentía viendo cómo su pueblo no manifestaba una fe auténtica. Así que, antes de atender al muchacho, era necesario también hacer una seria llamada de atención a todos los presentes: "¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar?".

¿A quién dirigió Jesús esta severa amonestación? Su indignación era contra la incredulidad que se había extendido por toda aquella generación:

– Los escribas, siempre buscando una ocasión para altercar con Jesús y sus discípulos con el fin de desprestigiarles.
– La multitud, que a pesar de haber presenciado tantas manifestaciones del poder de Cristo, no hacían sino curiosear, dispuestos a vitorear al vencedor o silbar al vencido.
– Los discípulos, que a pesar de que en otras ocasiones habían echado demonios en su Nombre, en esta ocasión, todavía se resistían a aceptar los planes del Señor, y en especial el anuncio de la cruz, por lo que su poca fe no daba frutos.
– El padre, que fluctuaba entre la fe y la desesperación.

La gravedad de esta amonestación se deja ver por el lenguaje empleado por Jesús, muy similar al que Moisés usó siglos atrás para amonestar a su pueblo Israel por haberse apartado de Dios para ir en pos de los ídolos: "Generación torcida y perversa. ¿Así pagáis a Dios, pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? El te hizo y te estableció?" (Dt 32:6) … "Pero sacrificaron a los demonios y no a Dios; a dioses que no habían conocido" (Dt 32:17) … "y lo vio Dios y se encendió en ira por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas" (Dt 32:19) … "y dijo: veré cuál será su fin; porque son una generación perversa, hijos infieles" (Dt 32:20).

En estas circunstancias, Jesús hace una pregunta que pone en evidencia la resistencia que aquella generación estaba ofreciendo a su misión divina: "¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar?".

• “¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?”

Aunque los discípulos habían fracasado en sus intentos de liberar al muchacho del poder diabólico que lo dominaba, Jesús pidió que trajeran al muchacho. Esto nos recuerda que siempre podemos acudir a Jesús cuando todo lo demás falla.

Una vez que el joven estuvo delante de Jesús, el espíritu comenzó a sacudirlo con violencia, de tal manera que cayó en tierra revolcándose y echando espumarajos. Sin duda era una escena terrible pero, a pesar de esto, Jesús no hizo todavía nada por el joven, sino que comenzó una conversación con el padre. ¿Por qué? Pues porque si bien era importante que su hijo fuera restablecido, no eran menos importantes los problemas de fe que el padre arrastraba. Esto quedó claro inmediatamente por la forma en que el padre hizo su petición al Señor.

• "Si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos"

Tal vez el fracaso de los discípulos había llevado a este hombre a dudar de Jesús, así que cuando hizo su petición parecía no estar muy seguro de que Jesús pudiera ayudar a su hijo.

Recordamos también cómo el leproso de Galilea se acercó a Jesús diciéndole "si quieres, puedes limpiarme" (Mc 1:40). Ninguno de los dos comprendían que Jesús quiere y puede salvar a todos los que se acercan a él con fe. Pero la cuestión era si realmente tenían fe.

• "Si puedes creer, al que cree todo le es posible"

El Señor llevó el asunto al mismo centro del problema: la falta de fe. Todos tenemos esta tendencia a ver los fracasos de los demás y justificar con ellos los nuestros propios. Pero esto es una forma de engañarnos a nosotros mismos. Como el Señor dijo: “Al que cree todo le es posible”. Por lo tanto, si no avanzamos más en la vida cristiana, es por nuestra falta de fe, y no por culpa de otros.

En cuanto a la frase "al que cree todo le es posible", es probable que se refiera no tanto a lo que podemos hacer mediante la fe sino a lo que Dios nos dará en respuesta a esa fe tal como le ocurrió al padre del muchacho. Y por supuesto, no quiere decir "cualquier cosa que nosotros queramos", porque la verdadera fe se somete siempre a la voluntad de Dios y confía en él.

• "Creo; ayuda mi incredulidad"

Con total honestidad expresó su fe, al mismo tiempo que reconocía la flaqueza de la misma. Es dramática, a la vez que conmovedora, la lucha que se percibe en el corazón de este hombre entre la fe y la incredulidad. Sin embargo, había algo de fe, tal vez tan pequeña como una semilla de mostaza, pero siendo genuina, el Señor se encargaría de robustecerla y hacerla crecer.

De esto debemos aprender también que la forma correcta de enfrentar nuestra incredulidad es llevándosela a Jesús, igual que le llevamos también todos nuestros pecados y debilidades.

• "Jesús reprendió al espíritu inmundo: 
yo te mando, sal de él, y no entres más en él"

Mientras Jesús hablaba con el padre, la multitud empezó a agolparse en torno a ellos con el fin de ver el resultado. Como ya hemos visto en otras muchas ocasiones, Jesús huía de toda espectacularidad, así que aceleró la curación del muchacho.

Y aunque aquel espíritu maligno era realmente poderoso, como más adelante indicó Jesús, no pudo resistir el poder del Señor, que no sólo le mandó salir del muchacho, sino que también le prohibió volver a él.

Al salir, el espíritu le hizo al muchacho todo el daño que pudo, dejándole tirado en el suelo como muerto. Pero el Señor, en un gesto realmente hermoso, le tomó de la mano y lo restauró plenamente, devolviéndole las fuerzas y levantándolo a la vida.

• "¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?"

Los discípulos, una vez que estuvieron a solas con él, le preguntaron por qué ellos no habían podido echar fuera al demonio.

Seguramente recordaban la ocasión en que Jesús les había enviado a ellos solos y cómo habían echado a muchos espíritus inmundos sin que recordaran un fracaso tan vergonzoso como este (Mc 3:14-15). ¿Qué había fallado en esta ocasión?

Pero el Señor ya había contestado a esta pregunta: "¡Oh generación incrédula!". La falta de fe era la causa de su fracaso. Como el Señor le había dicho al padre del muchacho; "al que cree todo lo es posible".

El problema de los discípulos era que si bien habían llegado a entender quién era Jesús y lo habían reconocido como el Cristo (Mc 8:29), sin embargo, no aceptaban que él tuviera que morir en una cruz. Este rechazo a la voluntad de Dios, les estaba llevando a actuar al margen de su poder. En esas circunstancias no era de extrañar la derrota que acababan de sufrir.

• "Este género con nada puede salir sino con oración"

El Señor también les explicó que había diferentes géneros de demonios, algunos más poderosos y malignos que otros. Y por sus indicaciones, parece que este uno de la peor clase.

El problema de los discípulos es que habían ido a enfrentarse con las fuerzas de Satanás sin estar revestidos de toda la armadura de Dios. Varias cosas habían descuidado: primeramente, como ya hemos indicado, les faltaba fe, pero también "oración". Es por medio de todas estas cosas que entramos en comunión con Dios y en dependencia de él, lo que se traduce en poder para el servicio.

Tal vez los discípulos confiaron en sus éxitos del pasado (Mc 6:7,13), creyendo que iban a repetirse automáticamente, y como consecuencia, no recurrieron a Cristo. Pero todos sabemos que espiritualmente hablando, no se puede vivir de las rentas. Ellos habían recibido la autoridad del Señor, pero necesitaban de la oración para mantenerlo. Sin ella, cualquier don que hayamos recibido, se seca y acaba por morir. Quizá habían comenzado a creer que podían llevar a cabo estas obras por sí mismos. Su fracaso fue la forma dolorosa en la que el Señor les tuvo que enseñar la importancia de la fe y la oración.

Todos nosotros debemos aprender también esta importante lección: todo intento de servicio al Señor, sin tener una comunión constante con él, acabará siendo estéril y vano. Recordemos las palabras de Jesús y guardémoslas en nuestros corazones: (Jn 15:5) "Sin mí nada podéis hacer".

Marcos 9,14-29: El mal más fuerte que nosotros

Marcos 9,14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discutís?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces."Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración."

— Comentario por la Orden Carmelita
"El mal más fuerte que nosotros"

El evangelio de hoy informa que los discípulos de Jesús no fueron capaces de expulsar al demonio del cuerpo del niño. El poder del mal fue mayor que su capacidad. Hoy también, hay muchos males que son mayores que nuestra capacidad de enfrentarlos: violencia, drogas, guerra, dolores, falta de empleo, terrorismo, etc.

Hacemos un gran esfuerzo, pero parece que en vez de mejorar el mundo queda peor aún. ¿De qué sirve luchar? Con esta pregunta en la cabeza vamos a leer y a meditar el evangelio de hoy.

• Marcos 9,14-22: La situación de la gente

Al bajar del monte de la Transfiguración, Jesús encuentra mucha gente alrededor de los discípulos. Un padre estaba desesperado, pues un espíritu mudo se había apoderado de su hijo. Con muchos detalles, Marcos describe la situación del muchacho poseído, la angustia del padre, la incapacidad de los discípulos y la reacción de Jesús.

Lo que más llama la atención son dos cosas: por un lado, la confusión y la impotencia de la gente y de los discípulos ante el fenómeno de la posesión y, por otro, el poder de Jesús y el poder de la fe en Jesús ante la cual el demonio pierde toda su influencia.

El padre había pedido a los discípulos que expulsaran el demonio del muchacho, pero ellos no fueron capaces. Jesús se impacientó y dijo: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!».

Jesús pregunta respecto de la dolencia del muchacho. Por la respuesta del padre, Jesús se entera de que el muchacho, “desde pequeño”, tenía una enfermedad grave que lo ponía en peligro de vida. El padre pide: “Si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros!” La frase del padre expresa la situación bien real de la gente: (a) tiene fe, (b) está sin condicione para resolver los problemas, pero (c) tiene mucha buena voluntad para acertar.

• Marcos 9,23-27: La respuesta de Jesús

El padre había dicho: “¡Si algo puedes,....!” A Jesús no le gustó esta afirmación: “Si el señor pudiera...”. Esta condición no podía ponerse, pues “¡todo es posible a aquel que tiene fe”. El padre responde: Yo creo, ¡Señor, ayuda mi poca fe! La respuesta del padre ocupa un lugar central en este episodio. Muestra cómo ha de ser la actitud del discípulo que, a pesar de sus límites y dudas, quiere ser fiel. Viendo que venía mucha gente, Jesús actuó rápidamente. Ordenó al espíritu que saliera del muchacho y no volviera “¡nunca más!” Señal del poder de Jesús sobre el mal. Señal también de que Jesús no quería propaganda populista.

• Marcos 9,28-29. Profundización con los discípulos

En casa, los discípulos quieren saber por qué no fueron capaces de expulsar al demonio. Jesús responde: Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración. Fe y oración andan juntas. Una sin la otra no existen. Los discípulos habían empeorado. Antes ellos habían sido capaces de expulsar demonios (cf. Mc 6,7.13). Ahora, no lo consiguen más. ¿Qué les falta? ¿Fe u oración? ¿Por qué faltaba? Son preguntas que se salen del texto y entran en nuestra cabeza para que también nosotros hagamos una revisión de nuestra vida.

La expulsión de los demonios en el evangelio de Marcos

En el tiempo de Jesús, mucha gente hablaba de Satanás y de expulsión de demonios. Había mucho miedo y había personas que explotaban el miedo de la gente. El poder del mal tiene muchos nombres. Demonio, Diablo, Belcebú, Príncipe de los demonios, Satanás, Dragón, Dominaciones, Poderes, Potestades, Soberanías, Bestia-fiera, Lucifer, etc. (cf. Mc 3,22.23; Mt 4,1; Ap 12,9; Rom 8,38; Ef 1,21).

Hoy, entre nosotros, el poder del mal tiene también muchos nombres. Basta consultar el diccionario y la palabra Diablo o Demonio. También hoy, mucha gente deshonesta se enriquece, explorando el miedo que otros tienen del demonio.

Ahora bien, uno de los objetivos de la Buena Nueva de Jesús es, precisamente, ayudar a la gente a liberarse de este miedo. La llegada del Reino de Dios significa la llegada de un poder más fuerte.

El hombre fuerte era una imagen para designar el poder del mal que mantenía al pueblo dentro de la cárcel del miedo (Mc 3,27). El poder del mal oprime a las personas y las aliena de sí. Hace que vivan en el miedo y en la muerte (cf. Mc 5,2). Es un poder tan fuerte que nadie consigue agarrarlo (cf. Mc 5,4).

El imperio romano, con sus “Legiones” (cf. Mc 5,9), esto es, con sus ejércitos, era un instrumento usado para mantener esta situación de opresión. Pero Jesús es un hombre más fuerte que vence, agarra y expulsa ¡el poder del mal!

En la carta a los Romanos, el apóstol Pablo hace una enumeración de todos los posibles poderes o demonios que podría amenazarnos, y resume todo de la siguiente manera: “Ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni el presente, ni el futuro, ni los poderes, ni la altura, ni la profundidad, ni ninguna criatura alguna nos separarán del amor de Dios que se ha manifestado ¡en Cristo Jesús, nuestro Señor!” (Rom 8,38-39) ¡Nada!

Y las primeras palabras de Jesús después de la resurrección son éstas: “¡No temáis! ¡Alegraos! ¡No tengáis miedo! ¡La paz sea con vosotros!” (Mc 16,6; Mt 28,9.10; Lc 24,36; Jn 20,21).

Para la reflexión personal

• ¿Has vivido ya una experiencia de impotencia ante el mal y la violencia? ¿Ha sido una experiencia sólo tuya o también de la comunidad? ¿Cómo la venciste y te reencontraste a ti mismo/a?
• ¿Cuál es la clase de poder del mal que, hoy, puede ser arrojada sólo con mucha oración?

LUNES DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (lecturas)

Eclesiástico 1,1-10
Salmo 92,1ab.1c-2.5
El Señor reina, vestido de majestad
Marcos 9,14-29

Eclesiástico 1,1-10

Toda sabiduría viene del Señor y está con él eternamente. La arena de las playas, las gotas de la lluvia, los días de los siglos, ¿quién los contará? La altura del cielo, la anchura de la tierra, la hondura del abismo, ¿quién los rastreará? Antes que todo fue creada la sabiduría; la inteligencia y la prudencia, antes de los siglos. La raíz de la sabiduría, ¿a quién se reveló?; la destreza de sus obras, ¿quién la conoció? Uno solo es sabio, temible en extremo; está sentado en su trono. El Señor en persona la creó, la conoció y la midió, la derramó sobre todas sus obras; la repartió entre los vivientes, segun su generosidad se la regaló a los que lo temen.

Salmo 92,1ab.1c-2.5:
El Señor reina, vestido de majestad

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor vestido y ceñido de poder.
R. El Señor reina, vestido de majestad

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno.
R. El Señor reina, vestido de majestad

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término.
R. El Señor reina, vestido de majestad

Marcos 9,14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas dicutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discutís?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces." Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie. Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración."

Eclesiástico 1,1-10: La Sabiduria, don del Señor

Eclesiástico 1,1-10
Lunes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I  

Toda sabiduría viene del Señor y está con él eternamente. La arena de las playas, las gotas de la lluvia, los días de los siglos, ¿quién los contará? La altura del cielo, la anchura de la tierra, la hondura del abismo, ¿quién los rastreará? Antes que todo fue creada la sabiduría; la inteligencia y la prudencia, antes de los siglos. La raíz de la sabiduría, ¿a quién se reveló?; la destreza de sus obras, ¿quién la conoció? Uno solo es sabio, temible en extremo; está sentado en su trono. El Señor en persona la creó, la conoció y la midió, la derramó sobre todas sus obras; la repartió entre los vivientes, segun su generosidad se la regaló a los que lo temen.

SALMO 93 (92)

SALMO 93 (92)

El Señor es rey; está vestido de poder
93:1 ¡Reina el Señor, revestido de majestad!
El Señor se ha revestido,
se ha ceñido de poder.
El mundo está firmemente establecido:
¡no se moverá jamás!
93:2 Tu trono está firme desde siempre,
tú existes desde la eternidad.
93:3 Los ríos hacen resonar sus voces, Señor,
los ríos hacen resonar su fragor.
93:4 Pero más fuerte que las aguas impetuosas,
más fuerte que el oleaje del mar,
es el Señor en las alturas.
93:5 Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,
la santidad embellece tu Casa
a lo largo de los tiempos.

SOBRE EL SALMO 93 (92):
En la liturgia de la Iglesia:
92,1ab.1c-2.5: El Señor reina, vestido de majestad
Biblia en imágenes:

Salmo 92,1ab.1c-2.5: El Señor reina, vestido de majestad

Lunes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año A
Martes de la Segunda Semana de Pascua

Salmo 92,1ab.1c-2.5: 
El Señor reina, vestido de majestad

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder.
R. El Señor reina, vestido de majestad

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno.
R. El Señor reina, vestido de majestad

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término.
R. El Señor reina, vestido de majestad

SOBRE EL SALMO 93 (92) 

sábado, 18 de febrero de 2017

DOMINGO DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, AÑO A

"Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. 
Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, 
que hace salir su sol sobre malos y buenos, 
y manda la lluvia a justos e injustos. 
Porque, si amáis a los que os aman, 
¿qué premio tendréis? 
¿No hacen lo mismo también los publicanos?"

DOMINGO DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, A:
Lecturas de la Misa
Comentarios:
por Francisco González, SF
por Francisco González, SF  
por Julio González, SF   

"Sed santos porque yo, vuestro Dios, soy santo" (Lev 19,1); "Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial" (Mt 5,48)


Sed santos, sed perfectos... como vuestro Dios y Padre. Esta es la llamada que se hace a todos los bautizados. Algunos piensan que el origen de todos los pecados del ser humano está en querer ser como Dios..., pero la invitación que hoy se nos hace no deja lugar a dudas: "Sed santos y perfectos como lo es vuestro Dios" (Domingo de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, A).

La santidad despierta sentimientos, pensamientos, valoraciones y juicios muy diferentes en las personas. Para algunos es un don, una vocación, un proyecto de vida, un desafío, una meta o cima; para otros, es una insensatez, una pérdida de tiempo, una hipocresía, una provocación, el climax del meapilas.

La Biblia nos muestra que hay más de una manera de entender y sentir lo santo y lo sagrado. Por ejemplo, en muchas páginas se presenta lo santo como algo separado e inalcanzable para el creyente. Entonces, cuando la persona siente la cercanía de lo sagrado, se averguenza de su impureza, no es digno y teme morir...

Los gestores de esta mentalidad son los guardianes de que lo sagrado y lo santo no sea mancillado poniéndolo fuera del alcance del pueblo; sobre todo, de los ignorantes, de los que no conocen la ley o no la practican. Pero como todos necesitamos de la protección y la benevolencia de Dios también establecen vías de acceso "seguras", eso sí, con una regulación muy exigente para que lo sagrado no se desacralice.

En otras páginas de la Biblia, lo santo y lo sagrado no están fuera del alcance del ser humano; es más, la persona es imagen sagrada, tabernáculo, vasija de barro, en donde lo santo y sagrado es glorificado..., o deformado. Desde esta perspectiva, toda la creación, ser humano incluido, se desarrolla en la presencia de lo santo y sagrado: Dios.

Jesús tuvo que recordar a sus discípulos y a los maestros de la ley que nada de lo que Dios ha creado es impuro. En todo caso, la impureza -nos dice- reside en nuestra mirada. Jesús nos mira con los ojos del Padre (mirada amorosa = mirada santa) y su amor le mueve a sacrificarse por todos.

En la espiritualidad cristiana, el conflicto, la discusión, el insulto, la persecución..., es una oportunidad para llegar a ser lo que estamos llamados a ser: santos. Porque uno se muestra tal y como es en la lucha y en la adversidad; entonces, alimentamos el orgullo que llevamos dentro o al santo que llevamos dentro.


Cuando el autor del Levítico y Jesús de Nazaret nos llaman a ser santos y perfectos como nuestro Dios es santo y perfecto, no nos están llamando a que seamos más piadosos sino a que no nos venguemos de nuestros agresores, a que recemos por los que nos insultan y persiguen, a que demos al que nos pide, a que amemos a nuestros enemigos... porque así es nuestro Padre celestial, "que hace salir el sol para los justos y los injustos". El modelo de perfección y santidad que estas palabras describen es el modelo cristiano.

Algunos creyentes piensan que la santidad y la perfección consiste en no pecar nunca. Este ideal de santidad no existe, no es real; para empezar, el santo se reconoce pecador. Desde este instante, empezamos a descubrir que el ideal de santidad cristiano no es solamente muy atractivo sino también universal.

Mateo 5,38-48: Amor a los enemigos

Mateo 5,38-48
Domingo de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo A,
Lunes de la 11 Semana del Tiempo Ordinario, Año II,
Martes de la 11 Semana del Tiempo Ordinario II, Año II,
Sábado de la 1 Semana de Cuaresma (5,43-48)
13 de junio: San Antonio de Padua (5,38-42)

"Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda. "Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo  y odiarás a tu enemigo.  Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,  para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?  Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.

SOBRE EL MISMO TEMA:
por Adsis
por M. Dolors Gaja, MN 

Imágenes del Evangelio:

Salmo 102,1-2.3-4.8.10.12-13: El Señor es compasivo y misericordioso

Domingo de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, A

Salmo 102,1-2.3-4.8.10.12-13
El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

SALMO 103 (102)  

DOMINGO DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A (Lecturas)

Levítico 19,1-2.17-18
Salmo 102: El Señor es compasivo y misericordioso
1 Corintios 3,16-23
Mateo 5,38-48

Levítico 19,1-2.17-18

El Señor habló a Moisés: "Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No odiarás de corazón a tú hermano. Reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.""

Salmo 102,1-2.3-4.8.10.12-13:
El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

1 Corintios 3,16-23

Hermanos: ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros. Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: "Él caza a los sabios en su astucia." Y también: "El señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos." Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

Mateo 5,38-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente." Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica; dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas.Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto."

Levítico 19,1-2.11-18: Deberes religiosos y sociales

Levítico 19,1-2.11-18
Lunes de la 1 Semana de Cuaresma
Domingo de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, A (19,1-2.17-18)

Deberes religiosos y sociales
19:1 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
19:2 Habla a toda la comunidad de los israelitas y diles: Sed santos, porque yo, Yahveh, vuestro Dios, soy santo

Deberes religiosos y sociales
19:11 No hurtaréis; ni os defraudaréis unos a otros.
19:12 No juraréis en falso por mi nombre: profanarías el nombre de tu Dios. Yo, Yahveh.
19:13 No oprimirás a tu prójimo, ni lo despojarás. No retendrás el salario del jornalero hasta el día siguiente.
19:14 No maldecirás a un mudo, ni pondrás tropiezo ante un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo, Yahveh.
19:15 Siendo juez no hagas injusticia, ni por favor del pobre, ni por respeto al grande: con justicia juzgarás a tu prójimo.
19:16 No andes difamando entre los tuyos; no demandes contra la vida de tu prójimo. Yo, Yahveh.
19:17 No odies en tu corazón a tu hermano, pero corrige a tu prójimo, para que no te cargues con pecado por su causa.
19:18 No te vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Yahveh.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Santidad de Dios y respeto por el prójimo    

1 Corintios 3,18-23: Edificación del Templo de Dios y la verdadera sabiduría

1 Corintios 3,16-23
Domingo de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año A (3,16-23)  
Jueves de la 22 Semana del Tiempo Ordinario, Año II (3,18-23)

Edificación del Templo de Dios
3:16 ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
3:17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.

La verdadera sabiduría
3:18 ¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, que se haga insensato para ser realmente sabio.
3:19 Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. En efecto, dice la Escritura: Él sorprende a los sabios en su propia astucia,
3:20 y además: El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos.
3:21 En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes:
3:22 Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes,
3:23 pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.

SOBRE EL MISMO TEMA:
En preparación  

viernes, 17 de febrero de 2017

17 de febrero: Huida a Egipto

Huida a Egipto
Arlene Cisneros
Catedral de Santa Fe
New Mexico, USA

SOBRE LA HUIDA A EGIPTO:
por Celestino Hueso, SF
por Celestino Hueso (2), SF
La fe del ciego (Romance)
En la liturgia de la Iglesia:
28 de diciembre: Fiesta de los Santos Inocentes
Mateo 2,13-15.19-23
En el arte:
Arlene Cisneros Sena  
Museo de Arte Hispano de Nuevo Mexico:
   Arte Hispano de New Mexico
   Arte Hispano de New Mexico (2)
Centro Nazarenum
   Azulejo
   Azulejo 2   
   Azulejo 3
   Azulejo 4
   Pinturas
   María alimentando al Niño
   María alimentando al Niño (2)
   Huida a Egipto
   Relieves
   Relieve   

17 Febrero: Huida a Egipto (2), por Celestino Hueso, SF.

Huida a Egipto
Basílica de la Sagrada Familia, Barcelona

En realidad no es una huida. Es un “echar palante”. José y María estaban comprometidos de los pies a la cabeza con la voluntad de Dios y la voluntad de Dios pasaba por Egipto. En el fondo fueron a llevar la luz a la tierra de los faraones que también estaba en las tinieblas.

La leyenda dice que la Sagrada Familia viajó a Egipto, huyendo del rey Herodes, a lomos de un burrito sabanero y acompañada por una garza blanca que iba borrando las huellas dejadas en la arena del desierto para que nadie les descubriera.

Bonita historia pero leyenda al fin y al cabo, la realidad es que la Sagrada Familia anduvo siempre por el camino del bien y por eso tuvo que huir del camino del mal representado por Herodes, hacia Egipto, para volver sobre sus pasos más tarde porque su destino no era Egipto, ni Belén, ni Jerusalén. Su destino son los hogares de las familias del mundo entero para iluminarnos y llevarnos a todos al Nazareth del Cielo a través del desierto de este mundo.

La fiesta de hoy nos hace presente, pues, que ser cristiano es estar siempre caminando tras las huellas de Cristo que nos invita a seguirle. Santiago nos lo recuerda “la fe sin obras es una fe muerta” o lo que es lo mismo, si no caminamos con Jesús, José y María, repartiendo alegría, paz, justicia… amor, estamos en la olla.

También celebramos hoy a los siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de María. Son sus nombres Bonfilio, Bartolomé, Juan, Benito, Gerardino, Ricovero y Alejo, mercaderes de Florencia que lo dejaron todo para retirarse al monte Senario a fin de servir a la Virgen María. Tal día como hoy murió el último de ellos, Alejo, que tenía ya más de cien años.

17 de febrero: La fe del ciego (De Egipto para Belén)



Camina la Virgen Pura
de Egipto para Belén
y a la mitad del camino
el Niño tenía sed.

- No pidas agua, mi vida,
no pidas agua, mi bien,
que estas aguas bajan turbias
y no se pueden beber.

Allá arriba en aquel huerto,
hay un rico naranjel
y el hombre que lo cuida,
es un ciego que no ve.

- Ciego, dame una naranja,
pa este niño que trae sed.
- Coja usted las que usted quiera,
las que sea menester (que yo no las puedo ver).

El Niño como era niño
no dejaba de coger,
las que cogía la Virgen
volvían a florecer.

Apenas se va la Virgen
el ciego comenza a ver.
¿Quién ha sido esa señora?
¿Quién ha sido esa mujer?

que en los ojos me ha dao luz
y en el corazón también.
Ha sido la Virgen Pura
que va de Egipto a Belén.

jueves, 16 de febrero de 2017

Viernes de la 6ª semana del Tiempo Ordinario, Año I (Lecturas)

Génesis 11,1-9
Salmo 32,10-11.12-13.14-15:
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad
Marcos 8,34–9,1

Génesis 11,1-9

Toda la tierra hablaba una misma lengua con las mismas palabras. Al emigrar los hombres desde oriente, encontraron una llanura en la tierra de Senaar y se establecieron allí. Se dijeron unos a otros:
— Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos al fuego.
Y emplearon ladrillos en vez de piedras, y alquitrán en vez de argamasa. Después dijeron:
— Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance el cielo, para hacernos un nombre, no sea que nos dispersemos por la superficie de la tierra.
El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres. Y el Señor dijo:
— Puesto que son un solo pueblo con una sola lengua y esto no es más que el comienzo de su actividad, ahora nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Bajemos, pues, y confundamos allí su lengua, de modo que ninguno entienda la lengua del prójimo.
El Señor los dispersó de allí por la superficie de la tierra y cesaron de construir la ciudad. Por eso se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó el Señor por la superficie de la tierra.

Salmo 32,10-11.12-13.14-15
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre;
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres.
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones.
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Marcos 8,34–9,1

En aquel tiempo, llamando a la gente y a sus discípulos, Jesús les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma? ¿O qué podrá dar uno para recobrarla? Quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre entre sus santos ángeles». Y añadió: «En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios en toda su potencia».

El libro del Genesis, ¿es una fábula?

Génesis 1,1-2,4: ¿Es verdad que el hombre viene del mono?

Febrero 17: La Huida a Egipto, por Celestino Hueso, S.F.

HUIDA A EGIPTO
por Arlene Cisneros
Catedral de Santa Fe, New Mexico (USA)

Dicen que la Sagrada Familia viajó a Egipto, huyendo del rey Herodes, a lomos de un burrito y acompañada también por una garza blanca que iba borrando las huellas dejadas en la arena del desierto para que nadie les descubriera.

Es muy bonita la historia pero es una leyenda, la realidad es que la Sagrada Familia anduvo siempre por el camino del bien y por eso tuvo que huir del camino del mal, representado por Herodes, hacia Egipto para volver sobre sus pasos más tarde porque su destino, en realidad no era Egipto, ni Nazaret, ni Jerusalén. Su destino era la vida eterna, a través de los caminos de este mundo.

Hoy celebramos la huida a Egipto, fiesta que nos recuerda que Dios también nos invita a nosotros a caminar hacia su Reino. Él no nos ha dado unos mandamientos para obligarnos a cumplirlos. ¡Qué va! Tampoco ha mandado pecar a nadie.

El camino negro del mal lo ha inventado el ser humano que ha querido quitar a Dios de su vida. Dios lo único que hace es poner remedio a ese desatino colocando delante de nuestros ojos, el camino de la vida y el bien y nos invita a entrar por él, pero somos libres de elegir ese sendero o echar por el otro, que es más ancho y no nos exige nada, pero nos lleva directos a la muerte eterna.

Los mandamientos, vividos desde el corazón, son el burrito que Dios pone a nuestra disposición para que nos resulte más cómodo el camino. Tampoco se ha olvidado de la garza y nos ha dado a Cristo para que cargue nuestros pecados y borre las huellas de nuestros malos pasos.

Génesis 11,1-9: La dispersión de Babel

Génesis 11,1-9
Viernes de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Toda la tierra hablaba una misma lengua con las mismas palabras. Al emigrar los hombres desde oriente, encontraron una llanura en la tierra de Senaar y se establecieron allí. Se dijeron unos a otros:
— Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos al fuego.
Y emplearon ladrillos en vez de piedras, y alquitrán en vez de argamasa. Después dijeron:
— Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance el cielo, para hacernos un nombre, no sea que nos dispersemos por la superficie de la tierra.
El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres. Y el Señor dijo:
— Puesto que son un solo pueblo con una sola lengua y esto no es más que el comienzo de su actividad, ahora nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Bajemos, pues, y confundamos allí su lengua, de modo que ninguno entienda la lengua del prójimo.
El Señor los dispersó de allí por la superficie de la tierra y cesaron de construir la ciudad. Por eso se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó el Señor por la superficie de la tierra.

SALMO 33 (32)

SALMO 33 (32)

Aclamen, justos, al Señor

Invitación inicial
33:1 Aclamen, justos, al Señor:
es propio de los buenos alabarlo.
33:2 Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
33:3 entonen para él un canto nuevo,
toquen con arte, profiriendo aclamaciones.

La Palabra creadora de Dios
33:4 Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
33:5 él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor.
33:6 La palabra del Señor hizo el cielo,
y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;
33:7 él encierra en un cántaro las aguas del mar
y pone en un depósito las olas del océano.
33:8 Que toda la tierra tema al Señor,
y tiemblen ante él los habitantes del mundo;
33:9 porque él lo dijo, y el mundo existió,
él dio una orden, y todo subsiste.

Los planes de la Providencia divina
33:10 El Señor frustra el designio de las naciones
y deshace los planes de los pueblos,
33:11 pero el designio del Señor
permanece para siempre,
y sus planes, a lo largo de las generaciones.
33:12 ¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se eligió como herencia!
33:13 El Señor observa desde el cielo
y contempla a todos los hombres;
33:14 él mira desde su trono
a todos los habitantes de la tierra;
33:15 modela el corazón de cada uno
y conoce a fondo todas sus acciones.
33:16 El rey no vence por su mucha fuerza
ni se libra el guerrero por su gran vigor;
33:17 de nada sirven los caballos para la victoria:
a pesar de su fuerza no pueden salvar.
33:18 Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia,
33:19 para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

Expresión de confianza
33:20 Nuestra alma espera en el Señor:
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
33:21 Nuestro corazón se regocija en él:
nosotros confiamos en su santo Nombre.
33:22 Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.

SOBRE EL SALMO 33 (32):  
En la liturgia de la Iglesia:  
33 (32): La misericordia del Señor llena toda la tierra
33 (32),1-2.4-5.18-19: Que tu misericordia venga sobre nosotros
33 (32),10-11.12-13.14-15: Dichoso el pueblo que el Señor...
33 (32),4-5.18-19.20.22: La misericordia del Señor...

Salmo 32,10-11.12-13.14-15: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Viernes de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Salmo 32,10-11.12-13.14-15
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre;
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres.
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones.
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

SOBRE EL SALMO 33 (32)   

Marcos 8,34–9,1: Condiciones para seguir a Jesús

Marcos 8,34–9,1 (Cf. Mt 16,24-28; Lc 9,23-27)
Viernes de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, llamando a la gente y a sus discípulos, Jesús les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma? ¿O qué podrá dar uno para recobrarla? Quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre entre sus santos ángeles». Y añadió: «En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios en toda su potencia».

SOBRE EL MISMO TEMA:  

Imágenes del Evangelio:

Lucas 1:5-25: La Anunciación del Ángel a Zacarías explicada por Edward P. Sri

Lucas 1:5-25: La Anunciación del Ángel a Zacarías


1:5 En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón.
1:6 Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor.
1:7 Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada. 
Lucas 1:5-7.

Zacarías e Isabel son presentados en el Evangelio de Lucas como un matrimonio fiel al judaísmo del siglo I. El sacedote Zacarías y su esposa Isabel, de la familia sacerdotal de Aarón, no son un matrimonio cualquiera sino que representan al pueblo de Israel escogido por Dios para guiar a todos los pueblos. Lucas subraya que ambos son "justos delante de Dios" y "sin culpa" (=”sin falta”). Por este motivo, la declaración del versículo 7 es sorprendente: "No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada".

La esterilidad producía vergüenza en el judaísmo. Algunos veían en la esterilidad un castigo divino (Cf. Deuteronomio 28: 15,18). Para la mentalidad judía de la época, el v.7 junta dos elementos contrapuestos: la santidad y el no tener hijos. Esta situación nos recuerda el sufrimiento de otras mujeres piadosas del Antiguo Testamento –Sara, Rebeca, Raquel y Ana–. Ellas también fueron estériles hasta que Dios las bendijo con un hijo. Zacarías e Isabel, al igual que estas grandes matriarcas de la antigüedad, esperan que Dios actúe en su vida. O, tal vez, no...

“Le tocó entrar en el Santuario del Señor
para quemar el incienso”

1:8 Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, 
1:9 le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. 
1:10 Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso.
1:11 Entonces se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 
Luke 1:8-11

El sacerdote Zacarías sirve en "el turno de Abías". Los sacerdotes se dividían en veinticuatro grupos para el servicio del templo; entonces, echaban a suerte a quién le tocaba el culto en el templo. Ese día, Zacarías fue el escogido para "entrar en el templo del Señor y quemar incienso" (Lucas 1:9).

En este ritual, Zacarías representa a todo Israel y ora ante el Santísmo en nombre de su pueblo. Ofrecer incienso en el templo era una oportunidad única en la vida. Zacarías no volvería a ser elegible para este servicio. Algunos sacerdotes nunca tendrían este honor.

El altar del incienso estaba detrás de una cortina que separaba el lugar más sagrado del templo: el Santo de los Santos. Los judíos creían que en este lugar sagrado el cielo se encontraba con la tierra. Sólo el Sumo Sacerdote podía aventurarse más allá de esa cortina, pudiendo acceder al Santo de los Santos una vez al año: el Día de la Expiación.

“Se le apareció el Ángel del Señor”

1:11 Entonces se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.
1:12 Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo.
1:13 Pero el Ángel le dijo: "No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan.
1:14 Él será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento,
1:15 porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre,
1:16 y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios.
1:17 Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto", Lucas 1:11-17.

Es interesante descubrir que no solamente Zacarías y Isabel, sino también todo el pueblo, serán bendecidos con un niño. El ángel le dice a Zacarías tres cosas asombrosas acerca de este niño.

• No consumirá vino ni bebida fuerte:

Esta información no es para darnos a conocer los futuros hábitos de Juan en relación con la bebida, sino para decirnos que el niño ha sido escogido por Dios para una misión. En el Antiguo Testamento los judíos "naziritas" se consagraban a Dios separándose de los demás y ejercitándose en la áscesos. Abstenerse de beber alcohol era una práctica común para los nazireos (Cf. Números 6:3, Jueces 13:4). Juan también “escogido y separado” para un servicio especial.

• "Lleno del Espíritu Santo desde el vientre de la madre": 

Desde el vientre de su madre Juan es destinado para una misión, es decir, es un profeta. El Espíritu descendió sobre Saúl y lo transformó en profeta (Cf. 1 Samuel 10:10); también el Espíritu del Señor habló por medio de David (Cf. 2 Samuel 23:2). ). El mismo Espíritu se encontró con los profetas Ezequiel, Elías y Eliseo durante su ministerio en Israel (Cf. Ezequiel 11:5, 2 Reyes 2:9-16; Joel 2:28). Cuando el ángel dice que este niño estará lleno del Espíritu Santo "desde el vientre de su madre", presenta a Juan como uno de los grandes profetas de Israel, incluso antes de que nazca.

• "Con el Espíritu y poder de Elías":

La importancia del ministerio profético de Juan es patente en las palabras finales del ángel: "Hará volver a muchos de los hijos de Israel al Señor, y él irá delante del Señor con el espíritu y poder de Elías para volver el corazón de los padres a los hijos”, Lucas 1:16-17.

Estos versos hacen referencia a las últimas palabras proféticas del Antiguo Testamento. El profeta Malaquías anunció que el Señor enviará a su mensajero que preparará al pueblo para su llegada: "He aquí, yo envío mi mensajero para preparar el camino delante de mí", Malaquías 3,1.

Malaquías identifica a este mensajero como el profeta más famoso de Israel: "He aquí que yo os enviaré a Elías antes de que venga el gran y terrible día del Señor. Y él volverá el corazón de los padres a sus hijos y el corazón de los hijos a sus padres...", Malaquías 4,5-6

Por tanto, el ángel prsenta a Zacarías el ministerio profético de Juan como el cumplimiento de la profecía de Malaquías.

Ahora vemos que la historia de Zacarías e Isabel no es solamente la de un piadoso matrimonio judío sin descendia a quienes Dios bendice con un hijo. La vida de Zacarías e Isabel representa la historia de Israel. Así como Zacarías y Isabel son estériles y esperan de Dios la gracia de tener un hijo, así también sufren los judíos del siglo I anhelando que Dios visite a su pueblo, como Malaquías había anunciado.

"Yo soy Gabriel"

1:18 Pero Zacarías dijo al Ángel: "¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada". 
1:19 El Ángel le respondió: "Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. 
1:20 Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo".
1:21 Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario.
1:22 Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. Él se expresaba por señas, porque se había quedado mudo.
1:23 Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa.
Lucas 1,18-23

Zacarías duda sobre si su anciana esposa podrá tener un hijo. Pregunta al ángel: “¿Cómo puedo estar seguro esto? Porque yo soy un anciano y mi mujer es de edad avanzada”. El ángel responde: "Yo soy Gabriel". El ángel, hasta ahora en el anonimato, revela su identidad; en realidad, no responde a la pregunta que se le ha hecho pero revela su nombre.

El ángel da a Zacarías una información que le va a ayudar a juntar las piezas del misterio que tiene ante sí. Zacarías comprende que Dios está actuando en su vida para conducir a Israel al momento culminante de su historia. ¿Cómo? La única vez que el ángel Gabriel es mencionado en el Antiguo Testamento es en las visiones del profeta Daniel.

En Daniel 9 el profeta ora para que Dios se compadezca de su pueblo y termine con los sufrimientos a que son sometidos por el opresor extranjero. Mientras Daniel reza, el ángel Gabriel se le aparece a la hora del sacrificio de la tarde -el tiempo en que el incienso habría sido ofrecido en el templo. Gabriel da buenas y malas noticias a Daniel: por un lado, el pueblo seguirá sufriendo bajo las naciones paganas durante mucho tiempo pero, por otro lado, al final de este tiempo de sufrimiento, Dios enviará a su Ungido —el Mesías—. Este Ungido inaugurará la justicia eterna y cumplirá todas las profecías (Cf. Daniel 9:24-27).

Gabriel no es un ángel cualquiera en la historia del Pueblo de Dios. Gabriel anuncia el fin de la opresión y el comienzo de la era mesiánica; ahora, Gabriel se aparece a Zacarías.

Los paralelos entre lo que sucedió a Daniel y lo que le acaba de suceder a Zacarías subrayan esta conexión. Como Daniel, Zacarías ora en favor de Israel mientras ofrece el incienso en el templo. Como Daniel, Zacarías ora mientras ofrece el sacrificio en el templo. Mientras Zacarías realiza el servicio litúrgico en el templo se le aparece el mismo ángel Gabriel. El evangelista Lucas muestra a sus lectores la correspondencia que hay entre Daniel y Zacarías: ambos momentos se funden en la historia de la salvación del pueblo de Dios.

Al decir "Yo soy Gabriel", el ángel revela a Zacarías que el largo período de sufrimiento de Israel está terminando. La profecía de Daniel 9 se va a cumplir y el hijo de Zacarías va a desempeñar un papel clave en la preparación del pueblo ante la llegada inminente del "Ungido" —Mesías—.


FUENTE: Sri, Edward P. Dawn of the Messiah: The coming of Christ in Scripture.  St. Anthony Messenger Press. Servant Books, 2011.

Lucas 1,5-25: Anuncio del nacimiento de Juan Bautista

Lucas 1,5-25
19 de diciembre  

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada. Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.

Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacía los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto.»

Zacarías replicó al ángel: «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.»

El ángel le contestó: «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento.»

El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: «Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.»

SOBRE EL MISMO TEMA:
Biblia en imágenes 














Comentarios:
Edward P. Sri  
Hermelindo Fernández, OP
Monasterio de Santa Ana (Dominicas)
Orden Carmelita