martes, 14 de agosto de 2018

14 de agosto: SAN MAXIMILIANO KOLBE

Lucas 9,37-43: Curación de un endemoniado epiléptico

Lucas 9,37-43: Curación de un endemoniado epiléptico
Cf. Mt 17,14-20; Mc 9,14-29  

9:37 Al día siguiente, cuando bajaron de la montaña, una multitud vino a su encuentro.
9:38 De pronto, un hombre gritó: "Maestro, por favor, mira a mi hijo, el único que tengo.
9:39 Cada tanto un espíritu se apodera de él y se pone a gritar; lo sacude con violencia y le hace echar espuma por la boca. A duras penas se aparta de él, dejándolo extenuado.
9:40 Les pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron".
9:41 Jesús le respondió: "Generación incrédula y perversa, ¿hasta cuándo estaré con ustedes y tendré que soportarlos? Trae aquí a tu hijo".
9:42 El niño se estaba acercando, cuando el demonio lo arrojó al suelo y lo sacudió violentamente. Pero Jesús increpó al espíritu impuro, curó al niño y lo entregó a su padre.
9:43 Todos estaban maravillados de la grandeza de Dios.

Lucas 20,45-47: Advertencia de Jesús contra los escribas

Advertencia de Jesús contra los escribas
Cf. Mt 23,6-7; Mc 12,38-40  

20:45 Y dijo a los discípulos, de manera que lo oyera todo el pueblo:
20:46 "Tengan cuidado de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y en los banquetes;
20:47 que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Esos serán juzgados con más severidad".

Lucas 20,41-44: El Mesías, hijo y Señor de David

El Mesías, hijo y Señor de David
Cf. Mt 22,41-46; Mc 12,35-37  

20:41 Jesús les dijo entonces: "¿Cómo se puede decir que el Mesías es hijo de David,
20:42 si el mismo David ha dicho en el Libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha,
20:43 hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies?
20:44 Si David lo llama "Señor", ¿cómo puede ser hijo suyo?"

Lucas 20,20-26: El impuesto debido a la autoridad

El impuesto debido a la autoridad
Mt 22,15-22; Mc 12,13-17 

20:20 Ellos comenzaron a acecharlo y le enviaron espías, que fingían ser hombres de bien, para lograr sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones, y entregarlo al poder y a la autoridad del gobernador.
20:21 Y le dijeron: "Maestro, sabemos que hablas y enseñas con rectitud y que no tienes en cuenta la condición de las personas, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios.
20:22 ¿Nos está permitido pagar el impuesto al César o no?"
20:23 Pero Jesús, conociendo su astucia, les dijo:
20:24 "Muéstrenme un denario. ¿De quién es la figura y la inscripción que tiene?" "Del César", respondieron.
20:25 Jesús les dijo: "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios".
20:26 Así no pudieron sorprenderlo en ninguna palabra delante del pueblo y, llenos de admiración por su respuesta, tuvieron que callarse.

Lucas 20,9-19: La parábola de los viñadores homicidas

La parábola de los viñadores homicidas
Mt 21,33-46; Mc 12,1-12  

20:9 Y luego dijo al pueblo esta parábola: "Un hombre plantó una viña, la arrendó a unos viñadores y se fue por largo tiempo al extranjero.
20:10 Llegado el momento, les envió a un servidor para que le entregaran la parte de los frutos que le correspondía. Pero los viñadores lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.
20:11 Envió a otro servidor, y también a este lo golpearon, lo ultrajaron y lo echaron con las manos vacías.
20:12 Mandó después a un tercero, y a él también lo hirieron y lo arrojaron afuera.
20:13 El dueño de la viña pensó entonces: "¿Qué haré? Voy a enviar a mi hijo muy querido: quizá tengan consideración con él".
20:14 Pero los viñadores, al verlo, se dijeron: "Este es el heredero, vamos a matarlo, y la herencia será nuestra".
20:15 Y arrojándolo fuera de la viña, lo mataron.
¿Qué hará con ellos el dueño de la viña?
20:16 Vendrá, acabará con esos viñadores y entregará la viña a otros". Al oír estas palabras, dijeron: "¡Dios no lo permita!"
20:17 Pero fijando en ellos su mirada, Jesús les dijo: "¿Qué significa entonces lo que está escrito: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular?
20:18 El que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquel sobre quien ella caiga, será aplastado".
20:19 Los escribas y los sumos sacerdotes querían detenerlo en ese mismo momento, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero temieron al pueblo.

Lucas 20,1-8: Discusión sobre la autoridad de Jesús

Discusión sobre la autoridad de Jesús
Cf. Mt 21,23-27; Mc 11,27-33  

20:1 Un día en que Jesús enseñaba al pueblo en el Templo y anunciaba la Buena Noticia, se le acercaron los sumos sacerdotes y los escribas con los ancianos,
20:2 y le dijeron: "Dinos con qué autoridad haces estas cosas o quién te ha dado esa autoridad".
20:3 Jesús les respondió: "Yo también quiero preguntarles algo. Díganme:
20:4 El bautismo de Juan, ¿venía del cielo o de los hombres?"
20:5 Ellos se hacían este razonamiento: "Si respondemos: "Del cielo", él nos dirá: "¿Por qué no creyeron en él?"
20:6 Y si respondemos: "De los hombres", todo el pueblo nos apedreará, porque está convencido de que Juan es un profeta"
20:7 Y le dijeron que no sabían de dónde venía.
20:8 Jesús les respondió: "Yo tampoco les diré con qué autoridad hago esto".

Lucas 19,29-40: Entrada mesiánica en Jerusalén

Entrada mesiánica en Jerusalén
Cf. Mt 21,1-11; Mc 11,1-11; Jn 12,12-19  

19:29 Cuando se acercó a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:
19:30 "Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo;
19:31 y si alguien les pregunta: "¿Por qué lo desatan?", respondan: "El Señor lo necesita"".
19:32 Los enviados partieron y encontraron todo como él les había dicho.
19:33 Cuando desataron el asno, sus dueños les dijeron: "¿Por qué lo desatan?"
19:34 Y ellos respondieron: "El Señor lo necesita".
19:35 Luego llevaron el asno adonde estaba Jesús y, poniendo sobre él sus mantos, lo hicieron montar.
19:36 Mientras él avanzaba, la gente extendía sus mantos sobre el camino.
19:37 Cuando Jesús se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos, todos los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por todos los milagros que habían visto.
19:38 Y decían: "¡Bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!".
19:39 Algunos fariseos que se encontraban entre la multitud le dijeron: "Maestro, reprende a tus discípulos".
19:40 Pero él respondió: "Les aseguro que si ellos callan, gritarán las piedras".

Lucas 18,31-34: Tercer anuncio de la Pasión

Tercer anuncio de la Pasión
Cf. Mt 20,17-19; Mc 10,32-34   

18:31 Después, Jesús llevó aparte a los Doce y les dijo: "Ahora subimos a Jerusalén, donde se cumplirá todo lo que anunciaron los profetas sobre el Hijo del hombre.
18:32 Será entregado a los paganos, se burlarán de él, lo insultarán, lo escupirán
18:33 y, después de azotarlo, lo matarán. Pero al tercer día resucitará".
18:34 Ellos no comprendieron nada de todo esto; les resultaba oscuro y no captaban el sentido de estas palabras.

Lucas 18,28-30: La recompensa prometida a los discípulos

La recompensa prometida a los discípulos
Mt 19,27-30; Mc 10,28-31; Lc 22,28-30

18:28 Pedro le dijo: "Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido".
18:29 Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos, por el Reino de Dios,
18:30 recibirá mucho más en este mundo; y en el mundo futuro, recibirá la Vida eterna".

Lucas 18,24-27: El peligro de las riquezas

El peligro de las riquezas
Cf. Mt 19,23-26; Mc 10,23-27   

18:24 Viéndolo así, Jesús dijo: "¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!
18:25 Sí, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios".
18:26 Los que escuchaban dijeron: "Pero entonces, ¿quién podrá salvarse?"
18:27 Jesús respondió: "Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios".

Lucas 18,18-23: El hombre rico

Lucas 18,18-23: El hombre rico
Cf. Mt 19,16-22; Mc 10,17-22   

18:18 Un hombre importante le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?"
18:19 Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.
18:20 Tú conoces los mandamientos: No cometerás adulterio, no darás falso testimonio,
18:21 El hombre le respondió: "Todo esto lo he cumplido desde mi juventud".
18:22 Al oírlo, Jesús le dijo: "Una cosa te falta todavía: vende todo lo que tienes y distribúyelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después ven y sígueme".
18:23 Al oír estas palabras, el hombre se entristeció, porque era muy rico.

Lc 18,15-17: Jesús y los niños

Jesús y los niños
Cf. Mt 19,13-15; Mc 10,13-16  

18:15 También le presentaban a los niños pequeños, para que los tocara; pero, al ver esto, los discípulos los reprendían.
18:16 Entonces Jesús los hizo llamar y dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
18:17 Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".

Lucas 14,34-35: El ejemplo de la sal

El ejemplo de la sal
Cf. Mt 5,13-16; Mc 9,49-50

14:34 La sal es una cosa excelente, pero si pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar?
14:35 Ya no sirve ni para la tierra ni para abono: hay que tirarla. ¡El que tenga oídos para oír, que oiga!"

Lucas 12,33-34: El verdadero tesoro

El verdadero tesoro
Cf. Mt 6,19-21

12:33 Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla.
12:34 Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón.

Lucas 12,22-32: Confianza en la Providencia

Confianza en la Providencia
Cf. Mt 6,25-33

12:22 Después dijo a sus discípulos: "Por eso les digo: No se inquieten por la vida, pensando qué van a comer, ni por el cuerpo, pensando con qué se van a vestir.
12:23 Porque la vida vale más que la comida, y el cuerpo más que el vestido.
12:24 Fíjense en los cuervos: no siembran ni cosechan, no tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustedes que los pájaros!
12:25 ¿Y quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un instante al tiempo de su vida?
12:26 Si aun las cosas más pequeñas superan sus fuerzas, ¿por qué se inquietan por las otras?
12:27 Fíjense en los lirios: no hilan ni tejen; sin embargo, les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.
12:28 Si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana es echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
12:29 Tampoco teienen que preocuparse por lo que van a comer o beber; no se inquieten,
12:30 porque son los paganos de este mundo los que van detrás de esas cosas. El Padre sabe que ustedes las necesitan.
12:31 Busquen más bien su Reino, y lo demás se les dará por añadidura.
12:32 No temas, pequeño rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino.

Lc 11,33-36: Parábola de la lámpara

Parábola de la lámpara
Cf. Mc 4,21-23; Lc 8,16-18

11:33 Cuando uno enciende una lámpara, no la esconde ni la cubre, sino que la pone sobre el candelero, para que los que entran vean la claridad.
11:34 La lámpara del cuerpo es tu ojo. Cuando tu ojo está sano, todo tu cuerpo está iluminado; pero si tu ojo está enfermo, también tu cuerpo estará en tinieblas.
11:35 Ten cuidado de que la luz que hay en ti no se oscurezca.
11:36 Si todo tu cuerpo está iluminado, sin nada de sombra, tendrá tanta luz como cuando la lámpara te ilumina con sus rayos".

Lucas 3,23-38: Genealogía de Jesús

Genealogía de Jesús
Cf. Mateo 1,1-17

3:23 Cuando comenzó su ministerio, Jesús tenía unos treinta años y se lo consideraba hijo de José.
José era hijo de Elí;
3:24 Elí, hijo de Matat; Matat, hijo de Leví; Leví, hijo de Melquí; Melquí, hijo de Janai; Janai, hijo de José;
3:25 José, hijo de Matatías; Matatías, hijo de Amós; Amós, hijo de Naúm; Naúm, hijo de Eslí; Eslí, hijo de Nagai;
3:26 Nagai, hijo de Maat; Maat, hijo de Matatías; Matatías, hijo de Semein; Semein, hijo de Iosec; Iosec, hijo de Iodá;
3:27 Iodá, hijo de Joanán; Joanán, hijo de Resá; Resá, hijo de Zorobabel.
Zorobabel era hijo de Salatiel; Salatiel, hijo de Nerí;
3:28 Nerí, hijo de Melquí; Melquí, hijo de Adí; Adí, hijo de Cosám; Cosám, hijo de Elmadám; Elmadám, hijo de Er;
3:29 Er, hijo de Jesús; Jesús, hijo de Eliezer; Eliezer, hijo de Jorím; Jorím, hijo de Matat; Matat, hijo de Leví;
3:30 Leví, hijo de Simeón; Simeón, hijo de Judá; Judá, hijo de José; José, hijo de Jonám; Jonám, hijo de Eliaquím;
3:31 Eliaquím, hijo de Meleá; Meleá, hijo de Mená; Mená, hijo de Matatá; Matatá, hijo de Natán; Natán, hijo de David.
3:32 David era hijo de Jesé; Jesé, hijo de Jobed; Jobed, hijo de Booz; Booz, hijo de Sela; Sela, hijo de Naasón;
3:33 Naasón, hijo de Aminadab; Aminadab, hijo de Admín; Admín, hijo de Arní; Arní, hijo de Esróm; Esróm, hijo de Fares; Fares, hijo de Judá;
3:34 Judá, hijo de Jacob; Jacob, hijo de Isaac; Isaac, hijo de Abraham.
Abraham era hijo de Tera; Tera, hijo de Najor;
3:35 Najor, hijo de Serúj; Serúj, hijo de Ragau; Ragau, hijo de Péleg; Péleg, hijo de Eber; Eber, hijo de Sela;
3:36 Sela, hijo de Cainán; Cainán, hijo de Arfaxad; Arfaxad, hijo de Sem.
Sem era hijo de Noé; Noé, hijo de Lamec;
3:37 Lamec, hijo de Matusalén; Matusalén, hijo de Henoc; Henoc, hijo de Jaret; Jaret, hijo de Malaleel; Malaleel, hijo de Cainán;
3:38 Cainán, hijo de Enós; Enós, hijo de Set; Set, hijo de Adán; Adán, hijo de Dios.

Lucas 2,1-7: El nacimiento de Jesús

El nacimiento de Jesús
Cf. Mt 1,18-25

2:1 En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.
2:2 Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.
2:3 Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
2:4 José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David,
2:5 para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
2:6 Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre;
2:7 y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.

Significado de "discernir"

El discernimiento es fundamental para un cristiano. "Examinadlo todo y quedaos con lo bueno", aconsejaba san Pablo. Discernir viene de "cernir" o "cerner", una palabra que muchos ya no conocen y que significa "separar con el cedazo la harina del salvado"; es decir, quedarse con lo sustancial, lo que vale, lo que alimenta; con el grano y no con la paja. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no es pan, y vuestro salario en lo que no sacia?, clamaba Isaías. Escuchadme con atención, comed lo que es bueno, y vuestra alma disfrutará en la abundancia.

Autor: Bruno M.

lunes, 13 de agosto de 2018

Mc 15,42-47: La sepultura de Jesús

La sepultura de Jesús
Mt 27,57-66; Lc 23,50-56; Jn 19,38-42

15:42 Era día de Preparación, es decir, víspera de sábado. Por eso, al atardecer,
15:43 José de Arimatea —miembro notable del Sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios— tuvo la audacia de presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús.
15:44 Pilato se asombró de que ya hubiera muerto; hizo llamar al centurión y le preguntó si hacía mucho que había muerto.
15:45 Informado por el centurión, entregó el cadáver a José.
15:46 Este compró una sábana, bajó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en ella y lo depositó en un sepulcro cavado en la roca. Después, hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.
15:47 María Magdalena y María, la madre de José, miraban dónde lo habían puesto.

Mc 15,29-32: Injurias a Jesús crucificado

Injurias a Jesús crucificado
Cf. Mt 27,39-44; Lc 23,35-38

15:29 Los que pasaban lo insultaban, movían la cabeza y decían: "¡Eh, tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar,
15:30 sálvate a ti mismo y baja de la cruz!"
15:31 De la misma manera, los sumos sacerdotes y los escribas se burlaban y decían entre sí: "¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo!
15:32 Es el Mesías, el rey de Israel, ¡que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos!" También lo insultaban los que habían sido crucificados con él.

Mc 15,23-27: La crucifixión de Jesús

Mc 15,23-27: La crucifixión de Jesús
Cf. Mt 27,32-38; Lc 23,33-34; Jn 19,17-22

15:23 Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó.
15:24 Después lo crucificaron. Los soldados se repartieron sus vestiduras, sorteándolas para ver qué le tocaba a cada uno.
15:25 Ya mediaba la mañana cuando lo crucificaron.
15:26 La inscripción que indicaba la causa de su condena decía: "El rey de los judíos".
15:27 Con él crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y el otro a su izquierda.


Mc 15,21-22: El camino hacia el Calvario

El camino hacia el Calvario
Cf. Mt 27,32-38; Lc 23,26-33a; Jn 19,17-22

15:21 Como pasaba por allí Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que regresaba del campo, lo obligaron a llevar la cruz de Jesús.
15:22 Y condujeron a Jesús a un lugar llamado Gólgota, que significa: "lugar del Cráneo".


Mc 13,14-23: La gran tribulación de Jerusalén

La gran tribulación de Jerusalén
Cf. Mt 24,15-25; Lc 21,20-24

13:14 Cuando vean la Abominación de la desolación usurpando el lugar que no le corresponde —el que lea esto, entiéndalo bien— los que estén en Judea, que se refugien en las montañas;
13:15 el que esté en la azotea de su casa, no baje a buscar sus cosas;
13:16 y el que esté en el campo, que no vuelva atrás a buscar su manto.
13:17 ¡Ay de las mujeres que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días!
13:18 Rueguen para que no suceda en invierno.
13:19 Porque habrá entonces una gran tribulación, como no la hubo desde el comienzo del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás.
13:20 Y si el Señor no abreviara ese tiempo, nadie se salvaría; pero lo abreviará a causa de los elegidos.
13:21 Si alguien les dice entonces: "El Mesías está aquí o está allí", no lo crean.
13:22 Porque aparecerán falsos mesías y falsos profetas que harán milagros y prodigios capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos.
13:23 Pero ustedes tengan cuidado: yo los he prevenido de todo.

Mc 13,5-13: El comienzo de las tribulaciones

El comienzo de las tribulaciones
Cf. Mt 24,4-14; Lc 21,8-19

13:5 Entonces Jesús comenzó a decirles: "Tengan cuidado de que no los engañen,
13:6 porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: "Soy yo", y engañarán a mucha gente.
13:7 No se alarmen cuando oigan hablar de guerras y de rumores de guerras: es necesario que esto ocurra, pero todavía no será el fin.
13:8 Se levantará nación contra nación y reino contra reino. En muchas partes, habrá terremotos y hambre. Este será el comienzo de los dolores del parto.
13:9 Estén atentos: los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas, y por mi causa serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos.
13:10 Pero antes, la Buena Noticia será proclamada a todas las naciones.
13:11 Cuando los entreguen, no se preocupen por lo que van a decir: digan lo que se les enseñe en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu Santo.
13:12 El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los matarán.
13:13 Serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero el que persevere hasta el fin, se salvará.

Mc 13,1-4: Anuncio de la destrucción del Templo

Anuncio de la destrucción del Templo
Cf. Mt 24,1-3; Lc 21,5-7

13:1 Cuando Jesús salía del Templo, uno de sus discípulos le dijo: "¡Maestro, mira qué piedras enormes y qué construcción!"
13:2 Jesús le respondió: "¿Ves esa gran construcción? De todo esto no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".
13:3 Y después, estando sentado en el monte de los Olivos, frente al Templo, Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron en privado:
13:4 "Dinos cuándo sucederá esto y cuál será la señal de que ya están por cumplirse todas estas cosas".

Mc 11,1-11: La entrada mesiánica en Jerusalén

La entrada mesiánica en Jerusalén
Cf. Mt 21,1-11; Lc 19,29-40; Jn 12,12-19

11:1 Cuando se aproximaban a Jerusalén, estando ya al pie del monte de los Olivos, cerca de Betfagé y de Betania, Jesús envió a dos de sus discípulos,
11:2 diciéndoles: "Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo;
11:3 y si alguien les pregunta: "¿Qué están haciendo?", respondan: "El Señor lo necesita y lo va a devolver en seguida"".
11:4 Ellos fueron y encontraron un asno atado cerca de una puerta, en la calle, y lo desataron.
11:5 Algunos de los que estaban allí les preguntaron: "¿Qué hacen? ¿Por qué desatan ese asno?"
11:6 Ellos respondieron como Jesús les había dicho y nadie los molestó.
11:7 Entonces le llevaron el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús se montó.
11:8 Muchos extendían sus mantos sobre el camino; otros, lo cubrían con ramas que cortaban en el campo.
11:9 Los que iban delante y los que seguían a Jesús, gritaban:
"¡Hosana! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
11:10 ¡Bendito sea el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! ¡Hosana en las alturas!"
11:11 Jesús llegó a Jerusalén y fue al Templo; y después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce hacia Betania.

Marcos 9,11-13: Elías, figura de Juan el Bautista

Elías, figura de Juan el Bautista
Cf. Mateo 17,10-13

9:11 Y le hicieron esta pregunta: "¿Por qué dicen los escribas que antes debe venir Elías?"
9:12 Jesús les respondió: "Sí, Elías debe venir antes para restablecer el orden en todo. Pero, ¿no dice la Escritura que el Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser despreciado?
9:13 Les aseguro que Elías ya ha venido e hicieron con él lo que quisieron, como estaba escrito".

Mateo 27,57-66: La sepultura de Jesús

La sepultura de Jesús
Cf. Mc 15,42-47; Lucas 23,50-56; Jn 19,38-42

27:57 Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús,
27:58 y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran.
27:59 Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia
27:60 y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue.
27:61 María Magdalena y la otra María estaban sentadas frente al sepulcro.
27:62 A la mañana siguiente, es decir, después del día de la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron y se presentaron ante Pilato,
27:63 diciéndole: "Señor, nosotros nos hemos acordado de que ese impostor, cuando aún vivía, dijo: "A los tres días resucitaré".
27:64 Ordena que el sepulcro sea custodiado hasta el tercer día, no sea que sus discípulos roben el cuerpo y luego digan al pueblo: "¡Ha resucitado!" Este último engaño sería peor que el primero".
27:65 Pilato les respondió: "Ahí tienen la guardia, vayan y aseguren la vigilancia como lo crean conveniente".
27:66 Ellos fueron y aseguraron la vigilancia del sepulcro, sellando la piedra y dejando allí la guardia.

Mateo 27,55-56: Las mujeres que siguieron a Jesús

Las mujeres que siguieron a Jesús
Cf. Mc 15,40-41; Lc 23,49; Jn 19,25

27:55 Había allí muchas mujeres que miraban de lejos: eran las mismas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo.
27:56 Entre ellas estaban María Magdalena, María —la madre de Santiago y de José— y la madre de los hijos de Zebedeo.

Mateo 27,39-44: Injurias a Jesús crucificado

Injurias a Jesús crucificado
Cf. Mc 15,29-32; Lc 23,35-38

27:39 Los que pasaban, lo insultaban y, moviendo la cabeza,
27:40 decían: "Tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!"
27:41 De la misma manera, los sumos sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, se burlaban, diciendo:
27:42 "¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es rey de Israel: que baje ahora de la cruz y creeremos en él.
27:43 Ha confiado en Dios; que él lo libre ahora si lo ama, ya que él dijo: "Yo soy Hijo de Dios"".
27:44 También lo insultaban los bandidos crucificados con él.

Mateo 27,32-38: La crucifixión de Jesús

La crucifixión de Jesús
Cf. Mc 15,23-27; Lc 23,33-34; Jn 19,17-22

27:32 Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz.
27:33 Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa "lugar del Cráneo",
27:34 le dieron de beber vino con hiel. Él lo probó, pero no quiso tomarlo.
27:35 Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron;
27:36 y sentándose allí, se quedaron para custodiarlo.
27:37 Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: "Este es Jesús, el rey de los judíos".
27:38 Al mismo tiempo, fueron crucificados con él dos bandidos, uno a su derecha y el otro a su izquierda. 

Mateo 27,27-31: La coronación de espinas

La coronación de espinas
Cf. Mc 15,16-20; Jn 19,2-3

27:27 Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él.
27:28 Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo.
27:29 Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: "Salud, rey de los judíos".
27:30 Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban la cabeza.
27:31 Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar.

Mt 27,15-26: Jesús y Barrabás

Jesús y Barrabás
Cf. Mc 15,6-15; Lc 23,18-25; Jn 18,39-40

27:15 En cada Fiesta, el gobernador acostumbraba a poner en libertad a un preso, a elección del pueblo.
27:16 Había entonces uno famoso, llamado Barrabás.
27:17 Pilato preguntó al pueblo que estaba reunido: "¿A quién quieren que ponga en libertad, a Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?"
27:18 Él sabía bien que lo habían entregado por envidia.
27:19 Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: "No te mezcles en el asunto de ese justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho".
27:20 Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitud que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.
27:21 Tomando de nuevo la palabra, el gobernador les preguntó: "¿A cuál de los dos quieren que ponga en libertad?" Ellos respondieron: "A Barrabás".
27:22 Pilato continuó: "¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?". Todos respondieron: "¡Que sea crucificado!"
27:23 Él insistió: "¿Qué mal ha hecho?" Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: "¡Que sea crucificado!"
27:24 Al ver que no se llegaba a nada, sino que aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: "Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes".
27:25 Y todo el pueblo respondió: "Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos".
27:26 Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.

Mateo 27,11-14: Jesús ante Pilato

Jesús ante Pilato
Cf. Mc 15,2-5; Lc 23,2-5; Jn 18,28-40

27:11 Jesús compareció ante el gobernador, y este le preguntó: "¿Tú eres el rey de los judíos?" Él respondió: "Tú lo dices".
27:12 Al ser acusado por los sumos sacerdotes y los ancianos, no respondió nada.
27:13 Pilato le dijo: "¿No oyes todo lo que declaran contra ti?"
27:14 Jesús no respondió a ninguna de sus preguntas, y esto dejó muy admirado al gobernador.

13 de agosto: SAN PONCIANO, Papa, y SAN HIPÓLITO, presbítero, mártires

13 de agosto: San Hipólito presbítero y mártir

Martirio de san Hipolito. Obra de 1468.
Museum of Sint Salvador Kathedral, Brujas.

San Hipólito es uno de los personajes importantes de la antigüedad cristiana de perfiles biográficos más oscuros y confusos. No es romano de nacimiento, sino hombre venido del Oriente, posiblemente de Alejandría: piensa y escribe en griego, conoce bien la filosofía helénica y los misterios griegos, y su postura teológica sobre el Logos demuestra su formación alejandrina.

Debió de llegar a Roma durante el pontificado de Ceferino (199-217) y perteneció como presbítero a la iglesia local romana. Si, como afirma Focio, fue discípulo de S. Ireneo, habría participado del celo de su maestro por la defensa de la tradición contra las herejías.

Atacó vigorosamente el modalismo trinitario de Noeto y Sabelio, extremando su postura hasta acercarse a un subordinacianismo diteísta.

Por causa de esto se enfrentó con el papa S. Calixto I (217-222), que mantenía una postura media entre el modalismo sabeliano, que condenó, y el subordinacianismo de Hipólito. Pero, sobre todo, su actitud rigorista en la disciplina penitencial le convirtió en enemigo acérrimo de Calixto y le llevó a constituirse en cabeza de un grupo disidente.

Parece que fue elegido obispo de Roma por un reducido círculo, llegando así a ser el primer antipapa. Continuó en su postura cismática durante los pontificados de Urbano I (222-230) y Ponciano (230-235).

Durante la persecución de Maximino Tracio fue desterrado junto con Ponciano a Cerdeña y en el destierro se reconcilió con la Iglesia, muriendo mártir ca. 235.

El papa Fabián (236-250) hizo trasladar los cuerpos de ambos a Roma, enterrando a Ponciano en la cripta papal de San Calixto y a Hipólito en el cementerio de la vía Tiburtina, que aún lleva su nombre. La Iglesia celebra la fiesta de los dos mártires el 13 de agosto.

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13 de agosto: Santos mártires Ponciano, papa, e Hipólito, presbítero

Los santos mártires Ponciano, Papa, e Hipólito, presbítero, fueron deportados juntos a Cerdeña, y con igual condena, ejecutados por sus creencias subversivas contra el imperio romano. Los restos de ambos mártires fueron trasladados finalmente a Roma: Hipólito, al cementerio de la vía Tiburtina, y el papa Ponciano, al cementerio de Calisto (c. 236).

Al ser elegido Ponciano sucesor del apóstol Pedro en el año 230, encontró la Iglesia dividida por un cisma, uno de cuyos principales instigadores era el sacerdote Hipólito, reconocido por su conocimiento de la Escritura y por la profundidad de su pensamiento.

Hipólito no había aceptado la elección del diácono Calixto como papa (217) y se había erigido en el lider de una comunidad disidente, convencido de que él representaba a la tradición mientras que Calixto y sus sucesores cedían a la influencia secular del momento.

El año 235 se produjo la persecución del emperador Maximiano Tracio, el cual viendo que los cristianos de Roma se apoyaban en los dos obispos, ordenó que arrestasen a ambos y les condenó a trabajos forzados.

Para que la Iglesia no se viera privada de cabeza en circunstancias tan difíciles, el papa Ponciano renunció a su cargo e Hipólito hizo lo mismo. Deportados a Cerdeña, se unieron en una misma confesión de fe y no tardaron en encontrar la muerte.

Después de la persecución, el papa Fabián (236-250), pudo llevar a Roma los cuerpos de ambos mártires. El 13 de agosto es el aniversario de esta traslación.

Pronto se echó en olvido que Hipólito había sido el autor del cisma. Sólo se tuvo presente al mártir y doctor, hasta tal punto que un dibujo del siglo IV asocia sus nombres a los de Pedro y Pablo, Sixto y Lorenzo.

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domingo, 12 de agosto de 2018

Mateo 26:69-75: Las negaciones de Pedro

Las negaciones de Pedro
Cf. Mc 14,66-72; Lc 22,54-62; Jn 18,15-18.25-27

26:69 Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio. Una sirvienta se acercó y le dijo: "Tú también estabas con Jesús, el Galileo".
26:70 Pero él lo negó delante de todos, diciendo: "No sé lo que quieres decir".
26:71 Al retirarse hacia la puerta, lo vio otra sirvienta y dijo a los que estaban allí: "Este es uno de los que acompañaban a Jesús, el Nazareno".
26:72 Y nuevamente Pedro negó con juramento: "Yo no conozco a ese hombre".
26:73 Un poco más tarde, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: "Seguro que tú también eres uno de ellos; hasta tu acento te traiciona".
26:74 Entonces Pedro se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre. En seguida cantó el gallo,
26:75 y Pedro recordó las palabras que Jesús había dicho: "Antes que cante el gallo, me negarás tres veces". Y saliendo, lloró amargamente.

Mateo 26,57-68: Jesús ante el Sanedrín

Jesús ante el Sanedrín
Cf. Mc 14,53-65; Lc 22,66-71; Jn 18,12-14

26:57 Los que habían arrestado a Jesús lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos.
26:58 Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote; entró y se sentó con los servidores, para ver cómo terminaba todo.
26:59 Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un falso testimonio contra Jesús para poder condenarlo a muerte;
26:60 pero no lo encontraron, a pesar de haberse presentado numerosos testigos falsos. Finalmente, se presentaron dos
26:61 que declararon: "Este hombre dijo: "Yo puedo destruir el Templo de Dios y reconstruirlo en tres días".
26:62 El Sumo Sacerdote, poniéndose de pie, dijo a Jesús: "¿No respondes nada? ¿Qué es lo que estos declaran contra ti?"
26:63 Pero Jesús callaba. El Sumo Sacerdote insistió: "Te conjuro por el Dios vivo a que me digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios".
26:64 Jesús le respondió: "Tú lo has dicho. Además, les aseguro que de ahora en adelante verán al Hijo del hombre sentarse a la derecha del Todopoderoso y venir sobre las nubes del cielo".
26:65 Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: "Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes acaban de oír la blasfemia.
26:66 ¿Qué les parece?" Ellos respondieron: "Merece la muerte".
26:67 Luego lo escupieron en la cara y lo abofetearon. Otros lo golpeaban,
26:68 diciéndole: "Tú, que eres el Mesías, profetiza, dinos quién te golpeó".

Mt 26,47-56: Arresto de Jesús

Arresto de Jesús
Cf. Mc 14,43-52; Lc 22,47-53; Jn 18,2-11

26:47 Jesús estaba hablando todavía, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de una multitud con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo.
26:48 El traidor les había dado esta señal: "Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo".
26:49 Inmediatamente se acercó a Jesús, diciéndole: "Salud, Maestro", y lo besó.
26:50 Jesús le dijo: "Amigo, ¡cumple tu cometido!". Entonces se abalanzaron sobre él y lo detuvieron.
26:51 Uno de los que estaban con Jesús sacó su espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja.
26:52 Jesús le dijo: "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere.
26:53 ¿O piensas que no puedo recurrir a mi Padre? Él pondría inmediatamente a mi disposición más de doce legiones de ángeles.
26:54 Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, según las cuales debe suceder así?"
26:55 Y en ese momento dijo Jesús a la multitud: "¿Soy acaso un bandido, para que salgan a arrestarme con espadas y palos? Todos los días me sentaba a enseñar en el Templo, y ustedes no me detuvieron".
26:56 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

Mateo 26,36-46: La oración de Jesús en Getsemaní

Oración de Jesús en Getsemaní
Cf. Mc 14,32-42; Lc 22,39-46; Jn 18,1

26:36 Cuando Jesús llegó con sus discípulos a una propiedad llamada Getsemaní, les dijo: "Quédense aquí, mientras yo voy allí a orar".
26:37 Y llevando con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse.
26:38 Entonces les dijo: "Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo".
26:39 Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: "Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya".
26:40 Después volvió junto a sus discípulos y los encontró durmiendo. Jesús dijo a Pedro: "¿Es posible que no hayan podido quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora?
26:41 Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".
26:42 Se alejó por segunda vez y suplicó: "Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad".
26:43 Al regresar los encontró otra vez durmiendo, porque sus ojos se cerraban de sueño.
26:44 Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
26:45 Luego volvió junto a sus discípulos y les dijo: "Ahora pueden dormir y descansar: ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.
26:46 ¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar".

Mateo 26,30-35: Anuncio de las negaciones de Pedro

Anuncio de las negaciones de Pedro
Cf. Mc 14,26-31; Lucas 22,31-34; Jn 13,36-38

26:30 Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.
26:31 Entonces Jesús les dijo: "Esta misma noche, ustedes se van a escandalizar a causa de mí. Porque dice la Escritura: Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.
26:32 Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea".
26:33 Pedro, tomando la palabra, le dijo: "Aunque todos se escandalicen por tu causa, yo no me escandalizaré jamás".
26:34 Jesús le respondió: "Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces".
26:35 Pedro le dijo: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré". Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

Mateo 26,26-29: La institución de la Eucaristía

La institución de la Eucaristía
Cf. Mc 14,22-25; Lc 22,19-20; 1 Cor 11,23-27

26:26 Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y coman, esto es mi Cuerpo".
26:27 Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: "Beban todos de ella,
26:28 porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados.
26:29 Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre".