sábado, 16 de junio de 2018

El Consejo de Pastoral y de Economía de la Parroquia

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DOMINGO DE LA 11 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año B (Lecturas)

Ezequiel 17,22-24
Salmo 91:  Es bueno darle gracias, Señor
2 Corintios 5,6-10
Marcos 4,26-34

Ezequiel 17,22-24

Esto dice el Señor Dios: Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré. De sus ramas más altas arrancaré una tierna y la plantaré en la cima de un monte elevado; la plantaré en la montaña más alta de Israel; para que eche brotes y dé fruto y se haga un cedro noble. Anidarán en él aves de toda pluma, anidarán al abrigo de sus ramas. Y todos los árboles silvestres sabrán que yo soy el Señor, que humilla los árboles altos y ensalza los árboles humildes, que seca los árboles lozanos y hace florecer los árboles secos. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.

Salmo 91: Es bueno darle gracias, Señor

Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad.
R. Es bueno darle gracias, Señor

El justo crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano;
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios.
R. Es bueno darle gracias, Señor

En la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.
R. Es bueno darle gracias, Señor.

2 Corintios 5,6-10

Hermanos: Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos en el cuerpo, estamos desterrados, lejos del Señor. Caminamos guiados por la fe, sin ver todavía. Estamos, pues, llenos de confianza y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor. Por eso procuramos agradarle, en el destierro o en la patria. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el premio o el castigo por lo que hayamos hecho en esta vida.

Marcos 4,26-34

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha". Les dijo también: "¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra". Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

Marcos 4,26-34: Parábola de la semilla y del grano de mostaza

Marcos 4,26-34
Viernes de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II
Domingo de la 11 Semana del Tiempo Ordinario, ciclo B

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha". Les dijo también: "¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra". Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

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jueves, 14 de junio de 2018

«Ofrecimiento de la propia vida»: una nueva vía de beatificación

El Motu Proprio Maiorem hac dilectionem del papa Francisco que abre una nueva vía para la beatificación y canonización: la del ofrecimiento de la propia vida de aquellos que impulsados por el amor aceptan libre y voluntariamente una muerte cierta y en un breve plazo.

“Son dignos de especial consideración y honor aquellos cristianos que, siguiendo más de cerca las huellas y las enseñanzas del Señor Jesús, han ofrecido voluntaria y libremente su vida por los demás y han perseverado hasta la muerte en este propósito”, asegura el texto.

De este modo, el ofrecimiento de la “propia vida” se une a las otras tres causas ya existentes y utilizadas por la Congregación para las Causas de los Santos: el martirio, las virtudes heroicas y las causas excepcionales.

El Papa explica que “es cierto que el heroico ofrecimiento de la vida, sugerido y sostenido por la caridad, expresa una verdadera, plena y ejemplar imitación de Cristo y, por lo tanto, es merecedor de aquella admiración que la comunidad de los fieles suele reservar a aquellos que voluntariamente han aceptado el martirio de sangre o han ejercido en grado heroico las virtudes cristianas”.

Qué criterios debe cumplir

Para que sea válida y eficaz para la beatificación de un Siervo de Dios, el ofrecimiento de la propia vida debe responder a los siguientes criterios:

a) ofrecimiento libre y voluntario de la propia vida y heroica aceptación propter caritatem de una muerte cierta y en breve plazo;

b) existencia de un vínculo entre el ofrecimiento de la propia vida y la muerte prematura;

c) ejercicio, al menos en grado ordinario, de las virtudes cristianas antes del ofrecimiento de la propia vida y, luego, hasta la muerte;

d) existencia de la fama de santidad y de signos de ella, el menos después de la muerte;

e) necesidad del milagro para la beatificación, sucedido después de la muerte del Siervo de Dios y por su intercesión.

Algunos posibles ejemplos

A falta de que el Vaticano ofrezca más datos sobre en qué casos concretos se podría aplicar esta nueva vía de beatificación y canonización publicada por el Papa Francisco, algunos ejemplos podrían ser los siguientes:

- madres embarazadas que rechazan algún tratamiento médico aún sabiendo que morirá para así salvar la vida de su hijo. Este sería el caso por ejemplo de Chiara Corbella.

- un soldado que antes de que explosione una granada y alcance al resto de sus compañeros pone su cuerpo como parapeto y salvar así las vidas de otros.

- el que en un naufragio ofrece su vida para salvar a todas las personas atrapadas a sabiendas que no podrá salir.

- misioneros que ofrecen su vida para que las personas a las que protege tengan tiempo de huir.

Estos son sólo algunos ejemplos en los que previsiblemente, siempre y cuando cumplan las condiciones de la Santa Sede, se podrá utilizar esta vía.

Una nueva vía para las causas de beatificación y canonización
L´Osservatore Romano detalla cuáles eran hasta ahora las otras tres vías:

-En el martirio se contempla la “aceptación voluntaria de la muerte violenta por amor de Cristo, de parte de la víctima”; “el odio del perseguidor por amor de Cristo, de parte de la víctima”; “la mansedumbre y el perdón de la víctima que imita el ejemplo de Jesús, el cual en la cruz invocó la misericordia del Padre por sus nuevos asesinos”.

-En el caso de las virtudes heroicas, se deben ejercer “convenientemente, con prontitud, agradablemente y sobre el modo de acción común, para un fin sobrenatural y por un coherente periodo de tiempo, es decir, hasta hacerlo convertirse en un modo habitual de ser y de actuar conforme al Evangelio”.

-Los casos excepcionales son los menos conocidos y habituales y son llamados así por el propio Derecho Canónico.

PARROQUIA: de consumidores de sacramentos a discípulos

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lunes, 11 de junio de 2018

11 de junio: SAN BERNABÉ

11 de Junio: San Bernabé, apóstol, por Celestino Hueso SF


Con eso del título de apóstol hay un lío de mucho cuidado. Para unos como san Mateo, se llama apóstol a cada uno de los doce discípulos que vivieron con Jesús, acompañándole a todas partes menos al Calvario que no les molaba mucho; para otros, entre ellos el mismo san Pablo, se es apóstol por vocación y dedicación a la causa del Evangelio.

Pues bien hoy celebramos a uno de éstos, a san Bernabé a quien el mismo libro de los Hechos de los Apóstoles le aplica el título y nos cuenta al mismo tiempo que vendió un campo que tenía y entregó el dinero para la causa de los pobres.

La rumorología popular dice que perteneció al grupo de los 72 discípulos enviados por Jesús que regresaron más contentos que unas pascuas porque habían dado vista a ciegos, pies de gacela a rencos, movilidad a paralíticos, incluso echaron demonios y toda la pesca al tiempo que proclamaban el Evangelio; pero lo realmente atestiguado es que fue compañero de san Pablo que lo quería un montononón y que fundó la comunidad cristiana de Antioquía donde el número de creyentes creció tan rápidamente que, por primera vez, les dieron el nombre de cristianos.

En Listra, a propósito de una curación realizada por san Pablo con Bernabé de compañero, que hizo caminar a un tullido, la gente sorprendida comenzó a gritar “¡Los dioses han venido a nosotros!” Y a Bernabé le llamaban Júpiter y a Pablo, Mercurio porque era el que llevaba la voz cantante. Los apóstoles pusieron el grito en el cielo y dijeros que ni hablar del peluquín; que el único Salvador es Cristo y lo demás son zarandajas.

Según una tradición, Bernabé, murió lapidado por unos judíos en Salamina.

sábado, 9 de junio de 2018

Domingo de la 10 Semana del Tiempo Ordinario, Año B (Lecturas)

Génesis 3,9-15
Salmo 129,1b-2.3-4.5-7ab.7cd-8 (R/.: 7cd)
R. Del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa
2 Corintios 4,13–5,1
Marcos 3,20-35

Génesis 3,9-15

Cuando Adán comió del árbol, el Señor Dios lo llamó y le dijo:
– ¿Dónde estás?
Él contestó:
– Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.
El Señor Dios le replicó:
– ¿Quién te informó de que estabas desnudo?, ¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?.
Adán respondió:
– La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí.
El Señor Dios dijo a la mujer:
– ¿Qué has hecho?
La mujer respondió:
– La serpiente me sedujo y comí.
El Señor Dios dijo a la serpiente:
– Por haber hecho eso, maldita tú entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón».

Salmo 129,1b-2.3-4.5-7ab.7cd-8 (R/.: 7cd)
R. Del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi Voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
R. Del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes temor.
R. Del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora.
R. Del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa

Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
R. Del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa

2 Corintios 4,13–5,1

Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos presentará con vosotros ante él. Pues todo esto es para vuestro bien, a fin de que cuantos más reciban la gracia, mayor sea el agradecimiento, para gloria de Dios. Por eso, no nos acobardamos, sino que, aun cuando nuestro hombre exterior se vaya desmoronando, nuestro hombre interior se va renovando día a día. Pues la leve tribulación presente nos proporciona una inmensa e incalculable carga de gloria, ya que no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve; en efecto, lo que se ve es transitorio; lo que no se ve es eterno. Porque sabemos que si se destruye esta nuestra morada terrena, tenemos un sólido edificio que viene de Dios, una morada que no ha sido construida por manos humanas, es eterna y está en los cielos.

Marcos 3,20-35

En aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí. Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:
– Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.
El los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:
– ¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo. Llegan su madre y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dice:
– Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan.
Él les pregunta:
– Quiénes son mi madre y mis hermanos?
Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice:
– Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.

9 de junio: SAN EFRÉN, diácono y doctor

9 de junio: San Efrén, diácono y doctor


Nació en Mesopotamia poco antes de proclamarse el edicto de Milán, firmado por el emperador Constantino y a través del cual dejó de perseguirse a los cristianos; pero eso a él no le facilitó las cosas para nada ya que, aunque su madre era una cristiana de oro puro, su padre era un sacerdote pagano y algo cafre. De ahí que recibiera el bautismo a los 18 años y hubiera de vivir de su propio trabajo como empleado de unos baños públicos en Edesa. ¡Ojo, no confundir, eran baños de verdad, aunque no se tratara de nuestras piscinas actuales!

Poco después los persas atacaron su ciudad y el santo tuvo que acudir a defenderla. En esa época ya era diácono.

San Efrén fue conocido como “el arpa del Espíritu Santo” porque trasmitía su enseñanza cristiana a través de la poesía. Y, además, era un poeta superior, aunque unos cuantos escalones por debajo de San Juan de la Cruz que es el “no va más”. ¡Eso sí, con el arpa era un hacha!

El 9 de Junio del año 373 se averió un arpa en el cielo y San Efrén fue llamado a repararla. Allá se quedó formando parte de los coros celestiales.

Buenos días

Fiesta del Inmaculado Corazón de María


Lecturas de la Misa 
Imágenes del Inmaculado Corazón de María  

Imágenes del Inmaculado Corazón de María









viernes, 8 de junio de 2018

Juan 19,31-37: La herida del costado

Juan 19,31-37 
Sagrado Corazón de Jesús, Año B   

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Oseas 11,1b.3-4.8c-9
Salmo Is 12,2-3.4bcd.5-6:
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación
Efesios 3,8-12.14-19
Juan 19,31-37

Oseas 11,1b.3-4.8c-9

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Yo enseñe a andar a Efraín lo alzaba en brazos; y él comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me commueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Salmo Is 12,2-3.4bcd.5-6
R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación

El Señor es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré, porque mi fuerza
y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso.
R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti el santo de Israel.»
R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación

Efesios 3,8-12.14-19

A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, y aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él. Por esta razón, doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

Juan 19,31-37

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

martes, 5 de junio de 2018

5 de junio: SAN BONIFACIO

5 de junio: Del apóstol de Alemania, San Bonifacio


Bautizado Winfrido, el importante santo al que dedicamos nuestra reseña de hoy ve la luz en algún momento entre el 672 y el 680 en algún lugar de Inglaterra, presumiblemente Wessex o Devonshire, en una familia de alta alcurnia.

En el monasterio de Adescancastre, en la actual Exeter, primero, y en la abadía de Nhutscelle, entre Winchester y Southampton, después, recibe una esmerada educación.

Tras profesar en la orden benedictina, a los treinta años se ordena, y en 716 parte de misión para Frisia, en la parte noroeste de Holanda, aunque sólo un año después es elegido abad de Nhutscelle y ha de retornar a la isla en que naciera. Allí consigue convencer al Obispo Daniel de Winchester de nombrarle un sustituto y dejarle partir a Alemania, lo que hace no sin pasar por Roma, donde el 15 de mayo de 719, el Papa Gregorio II le otorga títulos para predicar el Evangelio en la orilla derecha del Rin. Allí se encuentra un territorio repaganizado tras el asesinato del Duque Gotzbert y su hijo Hethan II, convertidos por San Killian que le había precedido en la evangelización de la región.

De vuelta en Frisia, se pone a las órdenes del Obispo Willibrord, luego santo, que le ofrece la sede, dignidad que como antes la de abad, Winfrido rechaza. De ahí se dirige a Turingia y luego a Hessia, donde con la ayuda de unos jefes locales a los que convierte establece una fundación monástica en Amöneburg.

En Roma en 722, el Papa lo consagra obispo con el nombre por el que lo conocerá el santoral y la historia, Bonifacio, una latinización más o menos libre de su nombre.

De vuelta en Turingia y Hessia, Bonifacio lleva a cabo el más famoso de sus hechos, derribando la encina sagrada dedicada a Thor, dios del trueno, en Geismar, acto al que algunos atribuyen el origen de la cristiana costumbre del árbol de navidad. Con su madera construye una capilla dedicada a san Pedro. El hecho de salir indemne de semejante afrenta a los ídolos locales le gana a Bonifacio el respeto de todos y la conversión de muchos. En Eschwege, poco después, lleva a cabo un acto similar con la estatua del ídolo Stuffo.

Bonifacio sigue levantando iglesias y hasta un monasterio cerca de Altenberga, nombrando abades y abadesas en Kitzingen, en Bischofsheim, en Heidenheim, etc..

El sucesor de Gregorio II, Gregorio III, lo asciende a arzobispo, aunque sin determinar la sede. Bonifacio amplía el monasterio de Amöneburg, construye una iglesia a san Miguel, funda un nuevo monasterio en Fritzlar, visita a Gregorio III en Roma y regresa a la misión, esta vez en Baviera. Reorganiza la jurisdicción nombrando nuevos obispos para Salzburgo, Freising y Ratisbona, y fundando nuevas diócesis en Buraburgo, Eichstätt y Erfurt.

Muerto el rey de los francos Carlos Martel en 741, su hijo Carlomán recurre a Bonifacio para enviar al nuevo papa Zacarías una carta solicitando la convocatoria de un sínodo, primero de los celebrados en Alemania, en algún lugar que no se ha podido determinar. A él seguirá un segundo en Litinia en 743, un tercero en Zoizos en 744, y muchos más.

Sínodos que son verdaderos órganos de gobierno no sólo religioso, sino también civil, al modo de los celebrados poco antes en la España ahora dominada por el islam, concretamente en Toledo. Sólo seis años después, Carlomán renuncia al trono y se retira a la vida monacal. Bonifacio corona a su hermano Pipino, padre que será de Carlomagno.

Entretanto la autoridad de Bonifacio se extiende a Gdula, y a la muerte de San Willibrord, también a Utretch. En 748 el Papa Zacarías lo hace Arzobispo de Mainz con jurisdicción sobre las diócesis de Tongem, Colonia, Worms, Speyer, Utretch y las por él fundadas, y le otorga el Primado de Alemania, mientras él sigue trabajando por la vida monástica y sobre todo, por el importante monasterio de Fulda. Su último acto como arzobispo consiste en el rechazo de la reclamación del Arzobispo de Colonia sobre la diócesis de Utretch.

En 754 renuncia a la archidiócesis de Mainz a favor de su discípulo Lullus y se entrega de lleno a la obra con la que había soñado toda su vida, la evangelización de los frisios. Pero al pasar por el río Borne, un 5 de junio del año 754 o 755, a una edad indeterminada pero cercana a los ochenta, unos paganos se abalanzan sobre él y lo matan junto a todos sus compañeros, cincuenta según algunas crónicas, treinta y siete según otras.

Su cuerpo será llevado a Utretch, luego a Mainz y finalmente, y de acuerdo con lo que era su deseo, a la abadía de Fulda. Sus reliquias se reparten por Lovaina, Mechlin, Praga, Bruges, Erfurt, Eichfeld, y su fama de santidad trasciende, concentrándose el culto en torno a su tumba. Inglaterra es la primera en celebrarlo como santo, y el 11 de junio de 1874, Pío IX extiende su culto a todo el mundo.

De su pluma nos llega una “Colección de Cartas”, sus “Poemas y Adivinanzas”, un “Poenitentiale”, un “Compendio de la Lengua Latina” y un “Compendio de la Prosodia Latina”. Es tenido por “el apóstol de Alemania”, uno de los copatronos del país así como patrón de cerveceros, sastres y leñadores, y de numerosas ciudades alemanas.

En España es patrón de Carcajente, en Valencia. Se celebra su onomástica el 5 de junio.

Y sin más por hoy sino felicitar a cuantos de Vds. lleven el sonoro nombre de Bonifacio, y también a la parroquia de San Bonifacio en Madrid, que me es muy querida, a su párroco y a sus feligreses, que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos. Mañana más. Aquí, en la columna.

Autor: Luis Antequera

5 de Junio: San Bonifacio, obispo y mártir, por Celestino Hueso SF


Llamándose Bonifacio (Bienhechor) no le quedaba más remedio que ser santo, aunque en realidad su nombre de pila era más sencillo, Winfrido nada menos, pero el papa san Gregorio II cuando lo envió de misionero le dijo “como enviado de Cristo te llamarás Bonifacio”, pero no adelantemos acontecimientos.

Era inglés y entró muy joven en la abadía de Nursling y ahí escribió la primera gramática latina que se conoció en Inglaterra, se ordenó sacerdote a los 30 años y poco después el Papa lo envió a Evangelizar Alemania. Aquello resultó comer y cantar gracias a sus dotes de misionero y, sobre todo, a su santidad. Las conversiones se dieron por miles.

Nuestro santo, nombrado metropolitano para todo el territorio con potestad de crear obispados y nombrar obispos, se dedicó en cuerpo y alma a esa labor hasta que el 5 de Junio de 754, mientras se preparaba para celebrar unas confirmaciones, un grupo de paganos hostiles acabó con su vida. Sus últimas palabras fueron “Dios salvará nuestras almas”

Una vez más el obispo dejó de serlo entre nosotros para convertirse para siempre en “El Apóstol de Alemania”.

lunes, 4 de junio de 2018

Lunes de la 9ª semana del Tiempo Ordinario, año II

2 Pedro 1,1-7
Salmo 90:1-2,14-15b,15c-16: 
Dios mío, confío en ti
Marcos 12,1-12

2 Pedro 1,1-7

Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo les ha cabido en suerte una fe tan preciosa como a nosotros. Crezca vuestra gracia y paz por el conocimiento de Dios y de Jesús, nuestro Señor. Su divino poder nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, dándonos a conocer al que nos ha llamado con su propia gloria y potencia. Con eso nos ha dado los inapreciables y extraordinarios bienes prometidos, con los cuales podéis escapar de la corrupción que reina en el mundo por la ambición, y participar del mismo ser de Dios. En vista de eso, poned todo empeño en añadir a vuestra fe la honradez, a la honradez el criterio, al criterio el dominio propio, al dominio propio la constancia, a la constancia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, al cariño fraterno el amor.

Salmo 90:1-2,14-15b,15c-16: 
Dios mío, confío en ti

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.»
R. Dios mío, confío en ti

«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación.»
R. Dios mío, confío en ti

«Lo defenderé, lo glorificaré,
lo saciaré de largos días
y le haré ver mi salvación.»
R. Dios mío, confío en ti

Marcos 12,1-12

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado; a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: "Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia." Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Que hará el dueño de la viña? Acabará con los ladrones y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?» Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon. 

domingo, 3 de junio de 2018

Solemnidad del Corpus Christi

Benedicto XVI
Liturgia de la Palabra:       
Año A: Lecturas 
             Los dos cuerpos de Cristo 

Año B: Lecturas
            ¡En medio de vosotros hay uno a quien no conocéis!
            Francisco González, S.F.

Año C: Lecturas
             Francisco González, S.F.
             Julio González, S.F.

¡En medio de vosotros hay uno a quien no conocéis!


Creo que lo más necesario que hay que hacer en la fiesta del Corpus Domini no es explicar tal o cual aspecto de la Eucaristía, sino reavivar cada año el estupor y la maravilla ante el misterio. La fiesta nació en Bélgica, a principios del siglo XIII; los monasterios benedictinos fueron los primeros en adoptarla; Urbano IV la extendió a toda la Iglesia en 1264, parece también que por influencia del milagro eucarístico de Bolsena, hoy venerado en Orvieto.

¿Qué necesidad había de instituir una nueva fiesta? ¿Es que la Iglesia no recuerda la institución de la Eucaristía el Jueves Santo? ¿Acaso no la celebra cada domingo y, más aún, todos los días del año? De hecho, el Corpus Domini es la primera fiesta cuyo objeto no es un evento de la vida de Cristo, sino una verdad de fe: la presencia real de Él en la Eucaristía. Responde a una necesidad: la de proclamar solemnemente tal fe; se necesita para evitar un peligro: el de acostumbrarse a tal presencia y dejar de hacerle caso, mereciendo así el reproche que Juan Bautista dirigía a sus contemporáneos: «¡En medio de vosotros hay uno a quien no conocéis!».

Esto explica la extraordinaria solemnidad y visibilidad que esta fiesta adquirió en la Iglesia católica. Por mucho tiempo la del Corpus Domini fue la única procesión en toda la cristiandad, y también la más solemne.

Hoy las procesiones han cedido el paso a manifestaciones y sentadas (en general de protesta); pero aunque haya caído la forma exterior, permanece intacto el sentido profundo de la fiesta y el motivo que la inspiró: mantener despierto el estupor ante el mayor y más bello de los misterios de la fe. La liturgia de la fiesta refleja fielmente esta característica. Todos sus textos (lecturas, antífonas, cantos, oraciones) están penetrados de un sentido de maravilla. Muchos de ellos terminan con una exclamación: «¡Oh sagrado convite en el que se recibe a Cristo!» (O sacrum convivium), «¡Oh víctima de salvación!» (O salutaris hostia).

Si la fiesta del Corpus Domini no existiera, habría que inventarla. Si hay un peligro que corren actualmente los creyentes respecto a la Eucaristía es el de banalizarla. En un tiempo no se la recibía con tanta frecuencia, y se tenían que anteponer ayuno y confesión. Hoy prácticamente todos se acercan a Ella... Entendámonos: es un progreso, es normal que la participación en la Misa implique también la comunión; para eso existe. Pero todo ello comporta un riesgo mortal. San Pablo dice: «Quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual a sí mismo y después coma el pan y beba de la copa. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo».

Considero que es una gracia saludable para un cristiano pasar a través de un período de tiempo en el que tema acercarse a la comunión, tiemble ante el pensamiento de lo que está apunto de ocurrir y no deje de repetir, como Juan Bautista: «¿Y Tú vienes a mí?» (Mateo, 3,14). Nosotros no podemos recibir a Dios sino como «Dios», esto es, conservándole toda su santidad y su majestad. ¡No podemos domesticar a Dios!

La predicación de la Iglesia no debería tener miedo -ahora que la comunión se ha convertido en algo tan habitual y tan «fácil»- de utilizar de vez en cuando el lenguaje de la epístola a los Hebreos y decir a los fieles: «Vosotros en cambio os habéis acercado a Dios juez universal..., a Jesús, Mediador de la nueva Alianza, y a la aspersión purificadora de una nueva sangre que habla mejor que la de Abel» (Hebreos 12, 22-24). En los primeros tiempos de la Iglesia, en el momento de la comunión, resonaba un grito en la asamblea: «¡Quien es santo que se acerque, quien no lo es que se arrepienta!»

Uno que no se acostumbró a la Eucaristía y hablaba de Ella siempre con conmovido estupor era San Francisco de Asís. «Que tema la humanidad, que tiemble el universo entero, y el cielo exulte, cuando en el altar, en las manos del sacerdote, está el Cristo Hijo de Dios vivo... ¡Oh admirable elevación y designación asombrosa! ¡Oh humildad sublime! ¡Oh sublimidad humilde, que el Señor del universo, Dios e Hijo de Dios, tanto se humille como para esconderse bajo poca apariencia de pan!»

Pero no debe ser tanto la grandeza y la majestad de Dios la causa de nuestro estupor ante el misterio eucarístico, cuanto más bien su condescendencia y su amor. La Eucaristía es sobre todo esto: memorial del amor del que no existe mayor: dar la vida por los propios amigos.

Autor: P. Raniero Cantalamessa, ofm

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI, B

Éxodo 24,3-8
Salmo 115,12-13.15-18
Hebreos 9,11-15
Marcos 14,12-16.22-26


Éxodo 24,3-8

En aquellos días, Moisés bajó del monte Sinaí y refirió al pueblo todo lo que el Señor le había dicho y los mandamientos que le había dado. Y el pueblo contestó a una voz: “Haremos todo lo que dice el Señor”. Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano, construyó un altar al pie del monte y puso al lado del altar doce piedras conmemorativas, en representación de las doce tribus de Israel. Después mandó a algunos jóvenes israelitas a ofrecer holocaustos e inmolar novillos, como sacrificios pacíficos en honor del Señor. Tomó la mitad de la sangre, la puso en vasijas y derramó sobre el altar la otra mitad.  Entonces tomó el libro de la alianza y lo leyó al pueblo, y el pueblo respondió: “Obedeceremos. Haremos todo lo que manda el Señor”. Luego Moisés roció al pueblo con la sangre, diciendo: “Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con ustedes, conforme a las palabras que han oído”.

Salmo 115,12-13.15-18: 
Levantaré el cáliz de la salvación

¿Cómo le pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Levantaré el cáliz de salvación
e invocaré el nombre del Señor.
R. Levantaré el cáliz de la salvación

A los ojos del Señor es muy penoso
que mueran sus amigos.
De la muerte, Señor, me has librado, a mí,
tu esclavo e hijo de tu esclava.
R. Levantaré el cáliz de la salvación


Te ofreceré con gratitud un sacrificio
e invocaré tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor
ante todo su pueblo.
R. Levantaré el cáliz de la salvación


Hebreos 9,11-15

Hermanos: Cuando Cristo se presentó como sumo sacerdote que nos obtiene los bienes definitivos, penetró una sola vez y para siempre en el “lugar santísimo”, a través de una tienda, que no estaba hecha por mano de hombres, ni pertenecía a esta creación. No llevó consigo sangre de animales, sino su propia sangre, con la cual nos obtuvo una redención eterna. Porque si la sangre de los machos cabríos y de los becerros y las cenizas de una ternera, cuando se esparcían sobre los impuros, eran capaces de conferir a los israelitas una pureza legal, meramente exterior, ¡cuánto más la sangre de Cristo purificará nuestra conciencia de todo pecado, a fin de que demos culto al Dios vivo, ya que a impulsos del Espíritu Santo, se ofreció a sí mismo como sacrificio inmaculado a Dios, y así podrá purificar nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, para servir al Dios vivo! Por eso, Cristo es el mediador de una alianza nueva. Con su muerte hizo que fueran perdonados los delitos cometidos durante la antigua alianza, para que los llamados por Dios pudieran recibir la herencia eterna que él les había prometido.

Marcos 14,12-16.22-26

El primer día de la fiesta de los panes Azimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?” El les dijo a dos de ellos: “Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: ‘El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?’ El les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena”. Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen: esto es mi cuerpo”. Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: “Esta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”. Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos.

domingo, 27 de mayo de 2018

DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD (Solemnidad)


Sobre la Santísima Trinidad: 
     Reseña histórica
Liturgia de la Palabra: 
     Año A: Lecturas
     Año B: Lecturas
                  Francisco González, S.F.
     Año C: Lecturas
                  Francisco González, S.F.
                  Julio González, S.F.

SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD, Año B

Deuteronomio 4,32-34.39-40
Salmo 32: Dichoso el pueblo escogido por Dios
Romanos 8,14-17
Mateo 28,18-20

Deuteronomio 4,32-34.39-40

En aquellos días, habló Moisés al pueblo y le dijo: “Pregunta a los tiempos pasados, investiga desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra. ¿Hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, una cosa tan grande como ésta? ¿Se oyó algo semejante? ¿Qué pueblo ha oído, sin perecer, que Dios le hable desde el fuego, como tú lo has oído? ¿Hubo algún dios que haya ido a buscarse un pueblo en medio de otro pueblo, a fuerza de pruebas, de milagros y de guerras, con mano fuerte y brazo poderoso? ¿Hubo acaso hechos tan grandes como los que, ante sus propios ojos, hizo por ustedes en Egipto el Señor su Dios? Reconoce, pues, y graba hoy en tu corazón que el Señor es el Dios del cielo y de la tierra y que no hay otro. Cumple sus leyes y mandamientos, que yo te prescribo hoy, para que seas feliz tú y tu descendencia, y para que vivas muchos años en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre”.

Salmo 32: Dichoso el pueblo escogido por Dios

Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios

La palabra del Señor hizo los cielos
y su aliento, los astros;
pues el Señor habló y fue hecho todo;
lo mandó con su voz y surgió el orbe.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios

Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en épocas de hambre les da vida.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios

En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo.
Muéstrate bondadoso con nosotros,
puesto que en ti,Señor, hemos confiado.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios

Romanos 8,14-17

Hermanos: Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. No han recibido ustedes un espíritu de esclavos, que los haga temer de nuevo, sino un espíritu de hijos, en virtud del cual podemos llamar Padre a Dios. El mismo Espíritu Santo, a una con nuestro propio espíritu, da testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también herederos de Dios y coherederos con Cristo, puesto que sufrimos con él para ser glorificados junto con él.

Mateo 28,18-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban. Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.

sábado, 26 de mayo de 2018

SABADO DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Ciclo II (Lecturas)

Santiago 5,13-20
Salmo 141,1-2.3.8: Suba mi oración 
como incienso en tu presencia, Señor
Marcos 10,13-16

Santiago 5,13-20

Queridos hermanos: ¿Sufre alguno de vosotros? Rece. ¿Está alegre alguno? Cante cánticos. ¿Está efermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él, después de ungirlo con óleo, en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo curará, y, si ha cometido pecado, lo perdonará. Así, pues, confesaos los pecados unos a otros, y rezad unos por otros, para que os curéis.Mucho puede hacer la oración intensa del justo. Elías, que era un hombre de la misma condición que nosotros, oró fervorosamente para que no lloviese; y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Luego volvió a orar, y el cielo derramó lluvia y la tierra produjo sus frutos.Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo encamina, sabed que uno que convierte al pecador de su extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados.

Salmo 141,1-2.3.8: Suba mi oración 
como incienso en tu presencia, Señor

Señor, te estoy llamando, ven deprisa,
escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.
R. Suba mi oración 
como incienso en tu presencia, Señor

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
un centinela a la puerta de mis labios.
Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indenfenso.
R. Suba mi oración 
como incienso en tu presencia, Señor

Marcos 10,13-16

En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: "Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él." Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

26 de mayo: SAN FELIPE NERI

San Felipe Neri: humor y humildad


Desde hacía muchos años por las calles de Roma se solía encontrar a un humilde capuchino de estatura mediana y de modales amables y graciosos. Llevaba siempre en sus espaldas una bolsa y era llamado por la población “Fra Deo gratias”, ya que a quienquiera que encontrase por el camino, se dirigía a él con este particular saludo, que significa “Gracias a Dios”. Era el religioso una especie de hermano lego que pasaba la vida haciendo el bien por las calles de Roma y pidiendo limosnas. Su nombre era Felice da Cantalice, quien, por humildad, solía llamarse a sí mismo “el asno de los capuchinos”.

Un día, teniendo cierta prisa y en medio de una multitud, comenzó a decir:
- ¡Paso, señores! ¡Dejad pasar el asno de los frailes!

La gente, haciéndose a un lado, se preguntaba dónde estaría dicho animal.
- ¿No lo veis? –respondía Fra Felice–, soy yo, ¡el asno de los capuchinos!.

Su compostura era tan similar a la de Felipe Neri que casi podría decirse que eran almas gemelas. Cuando ambos se encontraban parecía como si quisiesen ver quién hacía el mayor ridículo. Uno se arrodillaba frente al otro; el otro bailaba una pieza en su honor y, cuando se despedían, se decían:

- ¡Podría verte morir reventado por amor de Dios!
A lo que el otro respondía:
- ¡Y yo podría verte colgado y destrozado por el mismo amor!

La gente que asistía a estos extraños encuentros se divertía sobremanera y quedaba totalmente edificada por tanta gracia y simplicidad.

Narremos otro episodio entre ambos.

Una calurosa tarde, Fra Felice se encontró en Vía dei Banchi Vecchi con Felipe; luego de las acostumbradas payasadas de bienvenida, le preguntó:
- ¡Eh, florentino!, ¿tienes sed?
- Es la Providencia que te manda con este calor endemoniado –respondió Felipe.
- ¿Sabes? Tengo aquí un vino realmente bueno –dijo el fraile.

En tanto, algunos de los que pasaban por allí comenzaron a observar el espectáculo. Fra Felice tomó la botella que le acababan de donar para los capuchinos y se la dio al Padre Felipe. Éste, mostrando mucha avidez, la tomó con ambas manos y la llevó hasta la boca como si fuese todo un borracho profesional, bebiendo con enorme placer. La gente reía y se decía para sí:
- ¡Mira, mira a estos dos frailes cómo beben!

Luego de que Felipe bebiera, le tocaba el turno a su amigo:
- Ahora quiero que tú también te mortifiques públicamente –le dijo en voz baja.

Fra Felice haciendo lo mismo, se llevó la botella a la boca y después de haber terminado hasta la última gota, se saludaron mutuamente y siguieron cada uno su camino.
Eran muestras públicas de humildad para no pasar por santos.

Autor: P. Javier Olivera Ravasi

jueves, 24 de mayo de 2018

Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, primer jueves después de Pentecostés

Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote


El jueves posterior a la Solemnidad de Pentecostés en algunos países se celebra la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, festividad que no aparece en el calendario de la Iglesia universal (como sí lo hacen las fiestas del Sagrado Corazón de Jesús o Jesucristo Rey del Universo), pero que se ha expandido por muchos países.

Esta fiesta tiene sus orígenes en la celebración del sacerdocio de Cristo que en la misa latina se introdujo en algunos calendarios y que tras la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II fue renovada por la Congregación de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote.

La celebración fue introducida en España en 1973 con la aprobación de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y contiene textos propios para la Santa Misa y el Oficio que fueron aprobados dos años antes.

Además de España, otras Conferencias Episcopales incluyeron esta fiesta en sus calendarios particulares como Chile, Colombia, Perú, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela. En algunas diócesis este día es también la ‘Jornada de Santificación de los Sacerdotes’.

San Juan Pablo II, en el documento “Ecclesia de Eucharistia” señala que “el Hijo de Dios se ha hecho hombre, para reconducir todo lo creado, en un supremo acto de alabanza, a Aquél que lo hizo de la nada”.

“De este modo, Él, el sumo y eterno Sacerdote, entrando en el santuario eterno mediante la sangre de su Cruz, devuelve al Creador y Padre toda la creación redimida. Lo hace a través del ministerio sacerdotal de la Iglesia y para gloria de la Santísima Trinidad”.

Pueblo sacerdotal  

Con la palabra “sacerdote” no solo se nombra a los ministros, sino que se reserva especialmente para denominar a Cristo y a todo el pueblo de Dios, unidos como un Sacerdocio real: "Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz" (1 Pedro 2,9)

Cara a los Hebreos  

En el capítulo 4 de Hebreos se explica el Sumo Sacerdocio de Jesucristo de esta forma: "Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos -Jesús, el Hijo de Dios- mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna" (Hebreos 4,14-16)

La carta a los Hebreos también interpreta el sacrificio de Cristo como el nuevo, único y definitivo sacerdocio, diferenciándose así de los sacrificios de los sacerdotes de la antigua alianza: "Así también Cristo no se apropió la gloria de ser sumo sacerdote, sino que Dios mismo le había dicho: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice también en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre igual que Melquisedec" (Hebreos 5,5-6)

La misma carta a los Hebreos añade: "Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos" (Hebreos 9,11)

JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE (Lecturas)

Primera lectura (opciones):
Génesis 14,18-20
Génesis 22,9-18

Salmo (opciones):
39,6.7. 8-9.10.11:
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
109: Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec

Evangelio (opciones)
Mateo 26,36-42
Lucas 9,11b-17

PRIMERA LECTURA: 

Génesis 14,18-20

En aquellos días, Melquisedec, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino y bendijo a Abrán, diciendo: «Bendito sea Abrán por el Dios altísimo, creador de cielo y tierra; bendito sea el Dios altísimo, que te ha entregado tus enemigos.» Y Abrán le dio un décimo de cada cosa.

Génesis 22,9-18 

En aquellos días, llegaron Abrahán e Isaac al sitio que la había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán alargó la mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
– ¡Abrahán, Abrahán!.
Él contestó:
– Aquí estoy.
El ángel le ordenó:
– No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora he comprobado que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo.
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abrahán llamó aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy, «En el monte el Señor es visto». El ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo y le dijo:
– Juro por mí mismo, oráculo del Señor: por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu hijo único, te colmaré de bendiciones y multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra bendecirán con tu descendencia, porque has escuchado mi voz.

SALMO:

Salmo 39,6.7. 8-9.10.11
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad


Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
entonces yo digo. «Aquí estoy».
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Como está escrito en mi libro
para hacer tu voluntad.
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas».
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

He proclamado tu justicia
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios,
Señor, tú lo sabes.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

No me he guardado en el pecho tu justicia,
he contado tu fidelidad y tu salvación.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: Grande es el Señor,
los que desean tu salvación.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Salmo 109: Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec


Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos estrado de tus pies.»
R. Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
R. Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec


«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»
R. Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec


El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec.»
R. Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec


EVANGELIO:

Mateo 26,36-42

Jesús fue con sus discípulos a un huerto, llamado Getsemaní, y le dijo:
– Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.
Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo:
– Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo.
Y adelántandose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
– Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú.
Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
– ¿No habéis podido velar huna hora conmigo? Velad y orad par ano caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil.
De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
– Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.

Lucas 9,11b-17  

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.» Él les contestó: «Dadles vosotros de comer.» Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío.» Porque eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.» Lo hicieron así, y todos se echaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

martes, 22 de mayo de 2018

MARTES DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Santiago 4,1-10
Salmo 54: Encomienda a Dios tus afanes, 
que él te sustentará
Marcos 9,30-37

Santiago 4,1-10

Queridos hermanos: ¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis; matáis, ardéis en envidia y no alcanzáis nada; os combatís y os hacéis la guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para dar satisfacción a vuestras pasiones. ¡Adúlteros! ¿No sabéis que amar el mundo es odiar a Dios?El que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios. No en vano dice la Escritura: "El espíritu que Dios nos infundió está inclinado al mal." Pero mayor es la gracia que Dios nos da. Por eso dice la Escritura: "Dios se enfrenta con los soberbios y da su gracia a los humildes." Someteos, pues, a Dios y enfrentaos con el diablo, que huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y Dios se acercará a vosotros. Pecadores, lavaos las manos; hombres indecisos, purificaos el corazón, lamentad vuestra miseria, llorad y haced duelo; que vuestra risa se convierta en llanto y vuestra alegría en tristeza. Humillaos ante el Señor, que él os levantará.

Salmo 55,7-8.9-10a.10b-11.23:
Encomienda a Dios tus afanes,
que él te sustentará

Pienso: "¡Quién me diera alas de paloma
para volar y posarme!
Emigraría lejos,
habitaría en el desierto."
R. Encomienda a Dios tus afanes, 
que él te sustentará

Me pondría en seguida a salvo de la tormenta,
del huracán que devora, Señor;
del torrente de sus lenguas."
R. Encomienda a Dios tus afanes, 
que él te sustentará

Violencia y discordia veo en la ciudad:
día y noche hacen la ronda
sobre sus murallas.
R. Encomienda a Dios tus afanes, 
que él te sustentará

Encomienda a Dios tus afanes,
que él te sustentará;
no permitirá jamás que el justo caiga.
R. Encomienda a Dios tus afanes, 
que él te sustentará

Marcos 9,30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará." Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: "¿De qué discutíais por el camino?" Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: "Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos." Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: "El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado."

lunes, 21 de mayo de 2018

LUNES DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Santiago 3,13-18
Salmo 19,8.9.10.15: Los mandatos del Señor son rectos 
y alegran el corazón
Marcos 9,14-29

Santiago 3,13-18

Queridos hermanos: ¿Hay alguno entre vosotros sabio y entendido? Que lo demuestre con una buena conducta y con la amabilidad propia de la sabiduría. Pero, si tenéis el corazón amargado por la envidia y las rivalidades, no andéis gloriándoos, porque sería pura falsedad. Esa sabiduría no viene del cielo, sino que es terrena, animal, diabólica. Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia.

Salmo 19,8.9.10.15:
Los mandatos del Señor son rectos 
y alegran el corazón

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.
R. Los mandatos del Señor son rectos 
y alegran el corazón

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos.
R. Los mandatos del Señor son rectos 
y alegran el corazón

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.
R. Los mandatos del Señor son rectos 
y alegran el corazón

Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío.
R. Los mandatos del Señor son rectos 
y alegran el corazón

Marcos 9,14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discutís?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces."Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración."

domingo, 20 de mayo de 2018

DOMINGO DE PENTECOSTÉS (Solemnidad)

Las raíces judías de Pentecostés


Las festividades judías son una forma de catequizar a la comunidad, de enseñarle su historia. Y éstas no sólo apuntan a recordar hechos del pasado o a nutrir el presente, sino que a la vez son signos que son llevados a su plenitud en los tiempos mesiánicos.

Esto lo que veremos en este artículo con la fiesta de Pentecostés, que refleja de formas cómo Jesús no vino a abolir ni la ley ni los profetas, sino a llevarlas a su plenitud.

La festividad de Pentecostés existía antes de la venida del Espíritu Santo a los apóstoles. Lo leemos en los Hechos de los Apóstoles y quizás, sin conocer el judaísmo, este dato pasa desapercibido:

"Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua” (Hechos 2,1-6).

La fiesta de Shavuot

El relato dice que estaban todos reunidos en Jerusalén, de todas las naciones. Y estaban allí precisamente porque estaban celebrando mediante una peregrinación al Templo, la fiesta de Shavuot (Pentecostés).

El nombre de esta festividad, Shavuot, viene de la palabra Shavuá, que quiere decir “semana”. Sería la fiesta de las semanas, ya que se celebra 7 semanas después de la Pascua Judía. Estas 7 semanas se comienzan a contar al día siguiente de la Pascua, de modo que son 50 días después. Y por eso se la designa como pentecostés (proveniente del griego πεντηκοστ  [pentecosté], que significa ‘quincuagésimo’).

Esta fiesta tiene varios significados. Uno de ellos es agrícola: corresponde a la época del año en la cual en Israel se recogen los primeros frutos. Y éstos eran consagrados al Templo de Jerusalén como símbolo de agradecimiento a Dios y demostración de confianza en su providencia. Es por esto que la festividad también es llamada la Fiesta de las Primicias. (El libro de Levítico 23,9-32 y el Deuteronomio 16,9-12 relatan la instauración de la festividad y el modo en que debía celebrarse la ceremonia.)

Otro de sus significados es que se conmemora la entrega de la Torá (Las Tablas de la Ley) por parte de Dios a Moisés, en el Monte Sinaí. Y a partir de ese evento se sella la alianza de Dios con su pueblo: “Yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo” (Éx 6,7)

De este intercambio de juramentos viene otro de los significados que se le atribuye a esta festividad, Shvuot (Shvuá quiere decir juramento en hebreo). Uno de los juramentos fue el del pueblo de Israel de cumplir con los mandatos de la Torá y el otro fue el de Dios, quien al dar la Torá al pueblo de Israel juró que iba a ser su pueblo elegido y no iba a cambiarlo nunca. No importa lo que nosotros hagamos, el juramento de Dios nos unió más allá de todo. Es una alianza, no un contrato. Dios no cambia su promesa, a pesar de que nosotros no cumplamos lo que prometemos.

Y esto se ve claramente demostrado sólo 40 días después, cuando el pueblo de Israel cae en la idolatría construyendo el becerro de oro y rompiendo el propio juramento que ellos hicieron días atrás. Sin embargo, Dios no los abandonó jamás.

La ley y la Gracia 

¿Por qué ocurrió esto y todas las traiciones e incumplimientos de esta alianza por parte del pueblo de Israel, a lo largo de toda la historia de la salvación?

Un acercamiento al tema tiene la siguiente propuesta: la primera ley no se podía cumplir sin la gracia de Dios, sin el Espíritu Santo que Dios envía en Pentecostés.Y quizás podemos preguntarnos: ¿Cómo es esto posible? ¿Por qué Dios nos va a dar una ley que no podamos cumplir? ¿Acaso está jugando con nosotros? ¿O hay en realidad un significado mucho más profundo que quiere enseñarnos? Claro que sí. Dios no quiere que seamos soberbios y pensemos que por nuestra cuenta todo lo podemos. Quiere que lo busquemos, que pidamos su ayuda, que busquemos su participación en nuestra historia.

Los israelitas sí querían cumplir la ley, porque el amor a Dios siempre fue grande por parte de este pueblo, pero no podían hacerlo, no tenían la capacidad de cumplirla sin el espíritu. Pero no se daban cuenta que lo necesitaban y por eso no lo pedían: “Ustedes no tienen, porque no piden” (Santiago 4,2). La ley fue dada para que busquemos la gracia de cumplirla.

En el Antiguo Testamento, la ley fue dada, escrita en piedra. Una piedra tan dura “como la dureza de nuestros corazones” (Mt 19,8). En cambio, bajo la nueva alianza que vino a traer Jesús, la ley fue escrita directo en nuestros corazones (Jeremías 31) con el “espíritu de Dios”. Como bien lo describe San Pablo: “Evidentemente ustedes son una carta que Cristo escribió por intermedio nuestro, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente, no en tablas de piedra, sino de carne, es decir, en los corazones” (2 Co 3,3).

Y esto se dio a la vez para que podamos, con esta gracia, cumplir la ley que fue dada en primera instancia, y que aún sigue vigente. Porque Jesús no vino a abolir ni una i ni una coma de ella (Mt 5, 17).

Jeremías y Ezequiel  

Las profecías de Jeremías y Ezequiel son muy claras y realmente brillan si las analizamos a la luz de estos eventos. Comencemos por el profeta Jeremías:

"Llegarán los días –oráculo del Señor– en que estableceré una nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá. No será como la Alianza que establecí con sus padres el día en que los tomé de la mano para hacerlos salir del país de Egipto, mi Alianza que ellos rompieron, aunque yo era su dueño –oráculo del Señor. Esta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel, después de aquellos días –oráculo del Señor–: pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo" (Jr 31,31-33).

Y Ezequiel dice lo siguiente, siglos antes de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés, aunque parecería que está describiendo el evento como si lo estuviera viendo:

"Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios” (Eze 36,24-28).

Estos pasajes son claves para entender lo ocurrido con los apóstoles el día de Pentecostés. En esta nueva alianza, este nuevo éxodo, Dios no iba a darles simplemente la ley, sino Su Espíritu para que fueran capaces de cumplirla.

El evangelista Lucas 

El evangelista Lucas ve esta relación que hay entre la ley dada a Moisés y la venida del Espíritu Santo. En su descripción de los hechos, se encuentran muchísimos paralelos entre lo ocurrido el día de la entrega de la ley en el Monte Sinaí y lo ocurrido en el día de Pentecostés. Vamos a mencionar sólo algunos, que a la vez son analizados por muchos de los padres de la Iglesia como San Jerónimo, San Atanasio y San Agustín, entre otros.

En el libro del Éxodo 19,16-19 leemos acerca de la teofanía en el Sinaí, que ocurre con un sonido fuerte: “Truenos y relámpagos, una densa nube cubrió la montaña y se oyó un fuerte sonido de trompeta”. En el capítulo 2 de Hechos, Lucas describe: “De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban.”

En el Éxodo, Dios descendió en forma de fuego: “La montaña del Sinaí estaba cubierta de humo, porque el Señor había bajado a ella en el fuego. El humo se elevaba como el de un horno, y toda la montaña temblaba violentamente”. En Hechos leemos: “Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos”.

Del mismo modo que “El Señor bajó a la montaña del Sinaí, a la cumbre de la montaña”, en Pentecostés Dios desciende al Monte Sión, donde estaba el cuarto en el que estaban reunidos los apóstoles, en forma de fuego.

Por último, Lucas nos cuenta que ese día “3.000 almas” se unieron a la comunidad cristiana luego de escuchar las palabras de Pedro. Y esto equilibra lo ocurrido en el Éxodo, cuando luego de haber adorado al becerro de oro, 3.000 personas mueren en manos de los Levitas (Ex 32,28) .

Estos signos externos apuntan a algo aún mucho más profundo. La primera ley dada era externa, la segunda interna y celestial. La primera humana, la otra divina, que nos da la capacidad de cumplir la primera. Y ya no por miedo a ser castigados si no lo hacemos, sino por amor: “La observancia de la ley ya no es la causa, sino el efecto de la justificación" (padre Raniero Cantalamessa).

A partir del día de Pentecostés nace la Iglesia, y ésta se vuelve el templo de Dios. Ya Dios no habita más en el Templo de Jerusalén. Ni siquiera el velo del Santo de los Santos, que separaba a Dios de los hombres, a lo sagrado de lo profano, está entero. Éste se ha quebrado y ahora la gloria de Dios habita en cada una de las personas que son receptoras del Espíritu Santo y capaces de actuar como templo del mismo, como “piedras vivas del templo” (1 Pe 2,5): “Porque nosotros somos el templo del Dios viviente, como lo dijo el mismo Dios: Yo habitaré y caminaré en medio de ellos; seré su Dios y ellos serán mi Pueblo” (2 Co 6,16).

Y así como el pueblo de Israel necesitaba del Espíritu, de la gracia, para poder cumplir la ley y transmitirla, nosotros también lo necesitamos. Y para eso tenemos individualmente nuestro propio Pentecostés, que es el sacramento de la Confirmación, “a fin de que no vivamos ya para nosotros mismos, sino para Él, que por nosotros murió y resucitó” (Plegaria Eucarística IV).

Autor: Luciana Rogowicz