lunes, 14 de enero de 2019

Juan 2,2-11: Las Bodas de Caná

Juan 2,2-11
Domingo de la 2 Semana del Tiempo Ordinario, ciclo C

Las bodas de Caná
2:1 Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.
2:2 Jesús también fue invitado con sus discípulos.
2:3 Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: "No tienen vino".
2:4 Jesús le respondió: "Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía".
2:5 Pero su madre dijo a los sirvientes: "Hagan todo lo que él les diga".
2:6 Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una.
2:7 Jesús dijo a los sirvientes: "Llenen de agua estas tinajas". Y las llenaron hasta el borde.
2:8 "Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete". Así lo hicieron.
2:9 El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo
2:10 y le dijo: "Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento".
2:11 Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.
2:12 Después de esto, descendió a Cafarnaún con su madre, sus hermanos y sus discípulos, y permanecieron allí unos pocos días.

SOBRE EL MISMO TEMA:
María en las bodas de Caná 
Un gesto poco religioso 
Tres días después y anticipación de la hora
Anuncio de la unión del Verbo con la humanidad
Simbolismo matrimonial y eucarístico 
El simbolismo de la boda de Caná
2,4 Mujer, ¿qué tengo yo contigo? Todavía no llega mi hora
2,12 Los hermanos de Jesús 
        Sobre los hermanos de Jesús  

Bodas de Caná: un gesto poco religioso


"Había una boda en Galilea". Así comienza este relato en el que se nos dice algo inesperado y sorprendente. La primera intervención pública de Jesús, el Enviado de Dios, no tiene nada de religioso. No acontece en un lugar sagrado. Jesús inaugura su actividad profética "salvando" una fiesta de bodas que podía haber terminado muy mal. En aquellas aldeas pobres de Galilea, la fiesta de las bodas era la más apreciada por todos. Durante varios días, familiares y amigos acompañaban a los novios comiendo y bebiendo con ellos, bailando danzas festivas y cantando canciones de amor.

El evangelio de Juan nos dice que fue en medio de una de estas bodas donde Jesús hizo su "primer signo", el signo que nos ofrece la clave para entender toda su actuación y el sentido profundo de su misión salvadora.

El evangelista Juan no habla de "milagros". A los gestos sorprendentes que realiza Jesús los llama siempre "signos". No quiere que sus lectores se queden en lo que puede haber de prodigioso en su actuación. Nos invita a que descubramos su significado más profundo. Para ello nos ofrece algunas pistas de carácter simbólico. Veamos solo una.

La madre de Jesús, atenta a los detalles de la fiesta, se da cuente de que "no les queda vino" y se lo indica a su hijo. Tal vez los novios, de condición humilde, se han visto desbordados por los invitados. María está preocupada. La fiesta está en peligro. ¿Cómo puede terminar una boda sin vino? Ella confía en Jesús.

Entre los campesinos de Galilea el vino era un símbolo muy conocido de la alegría y del amor. Lo sabían todos. Si en la vida falta la alegría y falta el amor, ¿en qué puede terminar la convivencia? María no se equivoca. Jesús interviene para salvar la fiesta proporcionando vino abundante y de excelente calidad.

Este gesto de Jesús nos ayuda a captar la orientación de su vida entera y el contenido fundamental de su proyecto del reino de Dios. Mientras los dirigentes religiosos y los maestros de la ley se preocupan de la religión, Jesús se dedica a hacer más humana y llevadera la vida de la gente.

Los evangelios presentan a Jesús concentrado, no en la religión sino en la vida. No es solo para personas religiosas y piadosas. Es también para quienes se han quedado decepcionados por la religión, pero sienten necesidad de vivir de manera más digna y dichosa. ¿Por qué? Porque Jesús contagia fe en un Dios en el que se puede confiar y con el que se puede vivir con alegría, y porque atrae hacia una vida más generosa, movida por un amor solidario.

Autor: José Antonio Pagola

+ SOBRE Jn 2,1-11    

Bodas de Caná: Simbolismo matrimonial y eucarístico


"El evangelista, subrayando la iniciativa de María en el primer milagro y recordando su presencia en el Calvario, al pie de la Cruz, ayuda a comprender que la cooperación de María se extiende a toda la obra de Cristo.

La petición de la Virgen se sitúa dentro del designio divino de salvación. "En el primer milagro obrado por Jesús los Padres de la Iglesia han vislumbrado una fuerte dimensión simbólica, descubriendo, en la transformación del agua en vino, el anuncio del paso de la antigua alianza a
la nueva.

En Caná, precisamente el agua de las tinajas, destinada a la purificación de los judíos y al cumplimiento de las prescripciones legales (cfr. Mc 7, 1-15), se transforma en el vino nuevo del banquete nupcial, símbolo de la unión definitiva entre Dios y la humanidad.

"El contexto de un banquete de bodas, que Jesús eligió para su primer milagro, remite al simbolismo matrimonial, frecuente en el Antiguo Testamento para indicar la alianza entre Dios y su pueblo (cfr. Os 2, 21 Jr 2, 1-8, Sal 44, etc.), y en el Nuevo Testamento para significar la unión de Cristo con la Iglesia (cfr. Jn 3, 28-30; Ef 5, 25-32; Ap 21, 1-2; etc.).

"La presencia de Jesús en Caná manifiesta, además, el proyecto salvífico de Dios con respecto al matrimonio. En esa perspectiva la carencia de vino se puede interpretar como una alusión a la falta de amor, que lamentablemente es una amenaza que se cierne a menudo sobre la unión conyugal. María pide a Jesús que intervenga en favor de todos los esposos, a quienes sólo un amor fundado en Dios puede librar de los peligros de la infidelidad, de la incomprensión y de las divisiones. La gracia del sacramento ofrece a los esposos esta fuerza superior de amor, que puede robustecer su compromiso de fidelidad incluso en las circunstancias difíciles.

"Según la interpretación de los autores cristianos el milagro de Caná encierra, además, un profundo significado eucarístico. Al realizarlo en la proximidad de la solemnidad de la Pascua judía (cfr. Jn 2,13), Jesús manifiesta, como en la multiplicación de los panes (cfr. Jn 6,4), la intención de preparar el verdadero banquete pascual, la Eucaristía. Probablemente, ese deseo, en las bodas de Caná, queda subrayado aún más por la presencia del vino, que alude a la sangre de la nueva alianza, y por el contexto de un banquete.

"De este modo María después de estar en el origen de la presencia de Jesús en la fiesta, consigue el milagro del vino nuevo, que prefigura la Eucaristía, signo supremo de la presencia de su Hijo resucitado entre los discípulos".

SOBRE Jn 2,2-11

Fuente:
San Juan Pablo II
Discurso en la audiencia general
5-III-1997.

Bodas de Caná: "Tres días después y anticipación de la hora"


A primera vista, el milagro de Caná parece que se separa un poco de los otros signos empleados por Jesús. ¿Qué sentido puede tener que Jesús proporcione una gran cantidad de vino (unos 520 litros) para una fiesta privada?

Tres días después 

Debemos, pues, analizar el asunto con más detalle, para comprender que en modo alguno se trata de un lujo privado, sino de algo con mucho más alcance. Para empezar, es importante la datación: "Tres días después había una boda en Caná de Galilea" (Jn 2,1).

No está muy claro a qué fecha anterior hace referencia con la indicación del tercer día; pero precisamente por eso parece evidente que el evangelista otorga una gran importancia a esta indicación temporal simbólica que él nos ofrece como clave para entender el episodio.

"En el Antiguo Testamento, el tercer día hace referencia al día de la teofanía como, por ejemplo, en el relato central del encuentro entre Dios e Israel en el Sinaí: "Al amanecer del tercer día, hubo truenos y relámpagos... El Señor había bajado sobre él en medio del fuego" (Ex 19,16-18).

Al mismo tiempo, es posible percibir aquí una referencia anticipada a la teofanía final y decisiva de la historia: la resurrección de Cristo al tercer día, en la cual los anteriores encuentros con Dios dejan paso a la irrupción definitiva de Dios en la tierra; la resurrección en la cual se rasga la tierra de una vez por todas, sumida en la vida misma de Dios. Se encuentra aquí una alusión a que se trata de una primera manifestación de Dios que está en continuidad con los acontecimientos del Antiguo Testamento, los cuales llevan consigo un carácter de promesa y tienden a su cumplimiento (...).

No le ha llegado su hora 

"Hay otro elemento fundamental del relato relacionado con esta datación. Jesús dice a María, su madre, que todavía no le ha llegado su "hora". Eso significa, en primer lugar, que Él no actúa ni
decide simplemente por iniciativa suya, sino en consonancia con la voluntad del Padre, siempre a
partir del designio del Padre.

De modo más preciso, la "hora" hace referencia a su "glorificación", en que cruz y resurrección, así como su presencia universal a través de la palabra y el sacramento, se ven como un todo único. La hora de Jesús, la hora de su "gloria", comienza en el momento de la cruz y tiene su exacta localización histórica: cuando los corderos de la Pascua son sacrificados, Jesús derrama su sangre como el verdadero Cordero.

Su hora procede de Dios, pero está fijada con extrema precisión en el contexto de la historia, unida a una fecha litúrgica y, precisamente por ello, es el comienzo de la nueva liturgia en "espíritu y verdad". Cuando en aquel instante Jesús habla a María de su hora, está relacionando precisamente ese momento con el del misterio de la cruz concebido como su glorificación. Esa hora no había llegado todavía, esto se debía precisar antes de nada. Y, no obstante, Jesús tiene el poder de anticipar esta "hora" misteriosamente con signos. Por tanto, el milagro de Caná se caracteriza como una anticipación de la hora y está interiormente relacionado con ella.

"¿Cómo podríamos olvidar que este conmovedor misterio de la anticipación de la hora se sigue produciendo todavía? Así como Jesús, ante el ruego de su madre, anticipa simbólicamente su hora y, al mismo tiempo, se remite a ella, lo mismo ocurre siempre de nuevo en la Eucaristía: ante la oración de la Iglesia, el Señor anticipa en ella su segunda venida, viene ya, celebra ahora la boda con nosotros, nos hace salir de nuestro tiempo lanzándonos hacia aquella "hora".

"De esta manera comenzamos a entender lo sucedido en Caná. La señal de Dios es la sobreabundancia. Lo vemos en la multiplicación de los panes, lo volvemos a ver siempre, pero sobre todo en el centro de la historia de la salvación: en el hecho de que se derrocha a sí mismo por la mísera criatura que es el hombre. Este exceso es su "gloria". La sobreabundancia de Caná es, por ello, un signo de que ha comenzado la fiesta de Dios con la humanidad, su entregarse a sí mismo por los hombres.

El marco del episodio -la bodase convierte así en la imagen que, más allá de sí misma, señala la hora mesiánica: la hora de las nupcias de Dios con su pueblo ha comenzado con la venida de Jesús. La promesa escatológica irrumpe en el presente".

Autor: Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, vol. I

Bodas de Caná: anuncio de la unión de Dios con la humanidad


Al finalizar el largo período de Nazaret, el Señor comenzó a predicar la llegada del reino de Dios. Todos los evangelistas recogen el primer acto de esta nueva etapa: la recepción del bautismo que el Precursor administraba a orillas del Jordán, sin embargo, sólo Juan señala la presencia de la Virgen en esos comienzos de la vida pública: al tercer día -anota- se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la Madre de Jesús.

También fueron invitados a la boda Jesús y sus discípulos

Una lectura rápida del texto lleva a constatar que Jesús realiza un milagro a ruegos de su Madre. La celebración de las bodas duraba siete días; y en una aldea pequeña, como Caná, es probable que todos los habitantes participaran de un modo u otro en los festejos. Jesús se presentó en compañía de los primeros discípulos. No resulta extraño que, con tantos asistentes, llegase a escasear el vino. María, atenta siempre a las necesidades de los demás, fue la primera en darse cuenta y lo comunicó a su Hijo: no tienen vino (Jn 2,3). Después de una respuesta difícil de
interpretar, Jesús atendió la petición de su Madre y realizó el gran milagro de la conversión del agua en vino.

Sin embargo, lo que Juan desea relatarnos no acaba ahí. Cuando escribe su evangelio, al final de su vida, iluminado por el Espíritu Santo, ha meditado largamente sobre los milagros y las enseñanzas de Jesús. Ha profundizado en el significado de este primer signo y pone de relieve su sentido más profundo. Así lo afirma el Magisterio pontificio reciente, acogiendo las conclusiones a las que han llegado los estudiosos de la Sagrada Escritura en los últimos decenios.

Al tercer día

La precisión cronológica con que el evangelista sitúa el acontecimiento tiene un profundo significado. Según el libro del Éxodo, la manifestación de Dios a Israel para hacer la alianza tuvo lugar tres días después de haber llegado al monte Sinaí. Ahora, al tercer día desde el regreso a Galilea en compañía de los primeros discípulos, Jesús va a manifestar su gloria por primera vez. Por otra parte, la glorificación plena de su Santa Humanidad tuvo lugar al tercer día después de la muerte, mediante la resurrección.

“Mujer”

Más allá del hecho histórico de las bodas, Juan pone de relieve que la presencia de María al principio y al final de la vida pública de Jesús obedece a un designio divino. El apelativo con que el Señor se dirige a Ella en Caná -llamándola mujer en lugar de madre- parece manifestar su intención de formar una familia fundada, no en los lazos de la sangre, sino sobre la fe. Viene espontáneamente a la memoria que del mismo modo se dirigió Dios a Eva en el Paraíso, cuando prometió que de su descendencia saldría el Redentor (cfr. Gn 3, 15).

En Caná, pues, María advierte que su misión materna no se acaba en el plano natural: Dios cuenta con Ella para ser Madre espiritual de los discípulos de su Hijo, en los que desde este momento, gracias a su intervención cerca de Jesús, comienza a nacer la fe en el Mesías prometido. Lo afirma el mismo San Juan al final de la narración: así, en Caná de Galilea, hizo Jesús el primero de los signos con el que manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él (Jn 2, 11).

Bodas: unión del Verbo con la humanidad

La mayor parte de los estudiosos afirma que esas bodas son un símbolo de la unión del Verbo con la humanidad. Lo habían anunciado los profetas: sellaré con vosotros una alianza eterna (...). Naciones que no conocías correrán hacia ti (Is 55, 3.5). Y los Padres de la Iglesia habían explicado que el agua de las tinajas de piedra, preparadas para las purificaciones de los judíos (Jn 2, 6), representaban a la antigua Ley, que Jesús va a llevar a su perfección mediante la Ley nueva del Espíritu impresa en los corazones.

La nueva alianza prometida en el Antiguo Testamento para los tiempos mesiánicos se anunciaba con la imagen de un banquete de bodas; abundarían todo tipo de bienes, especialmente el vino. Es significativo que, en el relato de San Juan, precisamente el vino alcance gran protagonismo: se le menciona cinco veces, y se afirma que el que Jesús hizo surgir con su poder era mejor que el que empezó a faltar (cfr. Jn 2,10). También es notable el volumen de agua convertida en vino: más de 500 litros. Esta sobreabundancia es típica de los tiempos mesiánicos.

Mujer, ¿qué a ti y a mí? Aún no ha llegado mi hora

Cualquiera que sea el significado exacto de estas palabras (que además estarían matizadas por el tono de la voz, el gesto de la cara, etc.), resulta claro que la Virgen no pierde la confianza en su Hijo: ha dejado la cuestión en sus manos y dirige a los sirvientes una exhortación -haced lo que Él os diga (Jn 2,5)- que son las últimas palabras suyas recogidas en el evangelio.

En esta breve frase resuena el eco de lo que el pueblo de Israel respondió a Moisés cuando, de parte de Dios, pedía su asentimiento a la alianza del Sinaí: haremos todo lo que el Señor nos ha dicho (Ex 19,8). Aquellos hombres y mujeres fueron muchas veces infieles al pacto con el Señor; los sirvientes de Caná, en cambio, obedecieron con prontitud y plenamente. Jesús les dijo: -Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta arriba.

Entonces les dijo: -Sacad ahora y llevad al maestresala. Así lo hicieron (Jn 2,7-8). María ha depositado su confianza en el Señor y adelanta el momento de su manifestación mesiánica. Precede en la fe a los discípulos, que creerán en Jesús después de realizado el prodigio. De este modo, la Virgen colabora con su Hijo en los primeros momentos de la formación de la nueva familia de Jesús. Así parece sugerirlo el evangelista, que concluye su narración con las siguientes palabras: después de esto bajó a Cafarnaún con su madre, sus hermanos y sus discípulos; y se quedaron allí unos días (Jn 2,12). Ya está todo preparado para que el Señor, con el anuncio de la Buena Nueva, con sus palabras y sus obras, dé comienzo al nuevo Pueblo de Dios,
que es la Iglesia.

por J.A. Loarte
opusdei.org

domingo, 13 de enero de 2019

María en las bodas de Caná


1. En el episodio de las bodas de Caná, san Juan presenta la primera intervención de María en la vida pública de Jesús y pone de relieve su cooperación en la misión de su Hijo.

Ya desde el inicio del relato, el evangelista anota que «estaba allí la madre de Jesús» (Jn 2, 1) y, como para sugerir que esa presencia estaba en el origen de la invitación dirigida por los esposos al mismo Jesús y a sus discípulos (cf. Redemptoris Mater, 21), añade: «Fue invitado a la boda también Jesús con sus discípulos» (Jn 2, 2). Con esas palabras, san Juan parece indicar que en Caná, como en el acontecimiento fundamental de la Encarnación, María es quien introduce al Salvador.

El significado y el papel que asume la presencia de la Virgen se manifiesta cuando llega a faltar el vino. Ella, como experta y solícita ama de casa, inmediatamente se da cuenta e interviene para que no decaiga la alegría de todos y, en primer lugar, para ayudar a los esposos en su dificultad. Dirigiéndose a Jesús con las palabras: «No tienen vino» (Jn 2, 3), María le expresa su preocupación por esa situación, esperando una intervención que la resuelva. Más precisamente, según algunos exegetas, la Madre espera un signo extraordinario, dado que Jesús no disponía de vino.

2. La opción de María, que habría podido tal vez conseguir en otra parte el vino necesario, manifiesta la valentía de su fe porque, hasta ese momento, Jesús no había realizado ningún milagro, ni en Nazaret ni en la vida pública.

En Caná, la Virgen muestra una vez más su total disponibilidad a Dios. Ella que, en la Anunciación, creyendo en Jesús antes de verlo, había contribuido al prodigio de la concepción virginal, aquí, confiando en el poder de Jesús aún sin revelar, provoca su «primer signo», la prodigiosa transformación del agua en vino.

De ese modo, María precede en la fe a los discípulos que, como refiere san Juan, creerán después del milagro: Jesús «manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos» (Jn 2, 11). Más aún, al obtener el signo prodigioso, María brinda un apoyo a su fe.

3. La respuesta de Jesús a las palabras de María: «Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti? Todavía no ha llegado mi hora » (Jn 2, 4), expresa un rechazo aparente, €como para probar la fe de su madre.

Según una interpretación, Jesús, desde el inicio de su misión, parece poner en tela de juicio su relación natural de hijo, ante la intervención de su madre. En efecto, en la lengua hablada del ambiente, esa frase da a entender una distancia entre las personas, excluyendo la comunión de vida. Esta lejanía no elimina el respeto y la estima; el término «mujer», con el que Jesús se dirige a su madre, se usa en una acepción que reaparecerá en los diálogos con la cananea (cf. Mt 15, 28), la samaritana (cf. Jn 4, 21), la adúltera (cf. Jn 8, 10) y María Magdalena (cf. Jn 20, 13), en contextos que manifiestan una relación positiva de Jesús con sus interlocutoras.

Con la expresión: «Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti?», Jesús desea poner la cooperación de María en el plano de la salvación que, comprometiendo su fe y su esperanza, exige la superación de su papel natural de madre.

4. Mucho más fuerte es la motivación formulada por Jesús: «Todavía no ha llegado mi hora» (Jn 2, 4).

Algunos estudiosos del texto sagrado, siguiendo la interpretación de san Agustín, identifican esa «hora» con el acontecimiento de la Pasión. Para otros, en cambio, se refiere al primer milagro en que se revelaría el poder mesiánico del profeta de Nazaret. Hay otros, por último, que consideran que la frase es interrogativa y prolonga la pregunta anterior: «¿Qué nos va a mí y a ti? ¿no ha llegado ya mi hora?» (Jn 2, 4). Jesús da a entender a María que él ya no depende de ella, sino que debe tomar la iniciativa para realizar la obra del Padre. María, entonces, dócilmente deja de insistir ante él y, en cambio, se dirige a los sirvientes para invitarlos a cumplir sus órdenes.

En cualquier caso, su confianza en el Hijo es premiada. Jesús, al que ella ha dejado totalmente la iniciativa, hace el milagro, reconociendo la valentía y la docilidad de su madre: «Jesús les dice: "Llenad las tinajas de agua". Y las llenaron hasta el borde» (Jn 2, 7). Así, también la obediencia de los sirvientes contribuye a proporcionar vino en abundancia.

La exhortación de María: «Haced lo que él os diga», conserva un valor siempre actual para los cristianos de todos los tiempos, y está destinada a renovar su efecto maravilloso en la vida de cada uno. Invita a una confianza sin vacilaciones, sobre todo cuando no se entienden el sentido y la utilidad de lo que Cristo pide.

De la misma manera que en el relato de la cananea (cf. Mt 15, 24-26) el rechazo aparente de Jesús exalta la fe de la mujer, también las palabras del Hijo «Todavía no ha llegado mi hora», junto con la realización del primer milagro, manifiestan la grandeza de la fe de la Madre y la fuerza de su oración.

El episodio de las bodas de Caná nos estimula a ser valientes en la fe y a experimentar en nuestra vida la verdad de las palabras del Evangelio: «Pedid y se os dará» (Mt 7, 7; Lc 11, 9).

Fuente:
María en las bodas de Caná
por Juan Pablo II
Audiencia General
Miércoles 26 de febrero de 1997

+ SOBRE Jn 2,2-11   

El simbolismo de las bodas de Caná


Con el relato de las "bodas de Caná", situado al inicio del evangelio, el autor busca transmitirnos el primer retrato de Jesús. Una lectura literal lo desfigura al reducirlo a un episodio anecdótico que roza lo mágico y lo priva de su significado para nosotros. El autor no ha querido empezar su evangelio –sumamente elaborado- con una mera anécdota familiar.

Sabemos que los relatos evangélicos que han llegado a nosotros tuvieron un largo recorrido hasta quedar plasmados en la forma en que hoy los leemos. Fueron textos transmitidos oralmente, adaptados a las diferentes situaciones de las comunidades primeras, elaborados y trabajados con fidelidad al trasfondo histórico pero, al mismo tiempo, con una gran creatividad, de cara a responder a las nuevas situaciones y hacerlos comprensibles en los nuevos contextos. El autor nos ha mostrado su intención al terminar su escrito (el capítulo 21 es un añadido posterior) con estas palabras: "Estos (signos) han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios; y para que, creyendo, tengáis en él vida eterna" (20,31).

Por lo que refiere al relato de hoy, si lo leemos con atención descubriremos algunos "guiños" del autor que nos hacen caer en la cuenta de su carácter simbólico. Planteo algunos en forma de interrogantes:

¿Cómo puede ser que, en una fiesta de bodas no hayan preparado vino suficiente (teniendo en cuenta, además, de que se trata de gente importante y que la comida está a cargo de un mayordomo?).
¿Cómo entender que esa falta escapa al propio mayordomo que está al tanto de todo y, sin embargo, es advertida por una invitada (María)?
¿Por qué Jesús se dirige a su madre llamándola "mujer", un término que designaba a la esposa?
¿Qué sentido tiene que hubiera nada menos que seiscientos litros de agua (!) para el rito simple de las purificaciones?
¿Por qué la insistencia del autor del evangelio en que se trata del "primer signo" de Jesús? ¿Cuál es su significado? ¿A qué otros remite?

Todos estos interrogantes encuentran pleno sentido cuando acogemos el relato desde la que fue, probablemente, la intención del autor. Además de estas cuestiones, una lectura atenta y conocedora del transfondo histórico, cultural y religioso de nuestro evangelio, encuentra unos elementos portadores de significado preciso. Entre ellos, hay que destacar los siguientes:

• la boda,
• la referencia a la "hora",
• el tercer día,
• el número seis,
• que las tinajas sean "de piedra" y utilizadas para la purificación,
• la carencia de vino,
• el hecho de llenarlas de agua "hasta arriba",
• la presencia de la madre de Jesús (a quien nunca llama María, sino "mujer"),
• la frase: "Haced lo que él os diga", etc.

A partir de estos elementos parece que pueden detectarse fácilmente las claves que hacen posible la comprensión del relato en profundidad.

• El agua simboliza la religión vacía;
• el vino, la alegría y la vida abundante que proceden de Dios;
• María es la "mujer", el resto fiel de Israel, "desposado" con Dios;
• las bodas son el símbolo de la unión (alianza) de Dios con el pueblo;
• las tinajas de piedra (seis es el número de lo imperfecto e incompleto) representan a la Ley, que pretende purificar al ser humano, pero que en realidad es algo vacío;
• la expresión "haced lo que él os diga" es prácticamente idéntica a la que pronunció el pueblo el día de la alianza (pacto, desposorio) del Sinaí: "Nosotros haremos todo lo que el Señor ha dicho" (Libro del Éxodo 19,8);
• que sea el "comienzo de los signos" hace de éste el prototipo y clave de interpretación de los que seguirán (en total, serán "siete", el número que expresa la plenitud).

Con estas claves podemos comprender que lo que ocurre en Caná preanuncia las bodas de la Cruz (19,25-27) y de la mañana de Pascua (20,1-18):

María será llamada de nuevo "mujer", como símbolo del pueblo fiel del Antiguo Testamento que ha generado al Mesías y al nuevo pueblo (el "discípulo amado": "Mujer, ahí tienes a tu hijo");
María Magdalena, por su parte, es la otra "mujer", símbolo de la iglesia que se desposa con Jesús en el huerto o jardín (imagen del Edén y del huerto del Cantar de los Cantares).

Con todo ello, Caná declara que el judaísmo está caducado; de hecho, a continuación, el evangelio presentará a Jesús...

• como el "nuevo templo": "destruid este templo y en tres días yo lo levantaré de nuevo»: el templo del que hablaba Jesús era su propio cuerpo": 3,19-21)
• y proclamando que "para dar culto al Padre, no tendréis que subir a este monte ni ir a Jerusalén... Ha llegado la hora en que los que rindan verdaderamente culto al Padre, lo harán en espíritu y en verdad... Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad" (4,21-24).

La boda en la que falta el vino simboliza la antigua alianza que va a ser sustituida por la nueva, en la que se dará el vino del Espíritu. Jesús inaugura una nueva relación del hombre con Dios que no estará mediatizada por la Ley sino creada por el mismo Espíritu de Dios. Jesús, el nuevo Esposo (1,15.30) o centro de la nueva comunidad humana, anuncia el cambio, que tendrá lugar cuando llegue su hora, la de su muerte-resurrección.

La Nueva Alianza 

El texto, en el conjunto del evangelio de Juan, significa la obra entera de Jesús, que proclama y posibilita las "bodas" de Dios con el ser humano (que en el Antiguo Testamento se entendían como alianza). Para el evangelista, la nueva alianza se inicia ahora con la vida pública de Jesús; su consumación vendrá en la cruz. Esa será la "hora" de Jesús.

En este evangelio, la obra de Jesús, desde sus mismos comienzos, está revestida de nupcialidad. Por eso, desde el comienzo mismo –desde el "primer signo"- anuncia el cumplimiento: el "nuevo pueblo" vive unas bodas con Dios, en las que el "vino" -la Vida, el Gozo y el Amor- se muestra sabroso y desbordante.

Las "bodas" son el símbolo de lo real. Todo se halla "desposado" con todo, constituyendo una gran Red que se sostiene en la misma interrelación. Todo es divino-humano-cósmico al mismo tiempo. No como realidades sumadas, ni siquiera unidas, sino como expresión no-dual de la Realidad única que en todo se expresa y manifiesta.

En las "bodas de Caná", el agua puede bien simbolizar la ignorancia en que nos encerramos cuando nos reducimos al ego y a la mente: una ignorancia que es carencia y sufrimiento. El vino, por el contrario, es expresión de la Vida y el Gozo y, como Jesús, accedemos a él en cuanto nos liberamos de nuestra perspectiva egoica (nos desidentificamos de nuestra "identidad" mental), para empezar a percibir nuestra verdadera identidad, no-separada de lo Real. La persona que lo descubre –como si se tratara, dirá Jesús, de "un tesoro en el campo"-, experimenta su existencia llena del "vino" de la Alegría.

Autor: Enrique Martínez Lozano

+ SOBRE Jn 2,2-11  

sábado, 12 de enero de 2019

lunes, 7 de enero de 2019

7 de Enero: San Raimundo de Peñafort

7 de Enero: San Raimundo de Peñafort, por Celestino Hueso SF



Hoy celebramos a un sabio además de santo. Raimundo nació en el castillo de Peñafort cerca de Vilafranca del Penedés, cuando todavía no existía el cava (champán).

Tuvo el mejor de los maestros de su época, San Alberto Magno; y es contemporáneo de los santos Pedro Nolasco, Francisco de Asís, Tomás de Aquino y Antonio de Padua ¡menudo póker!

Se especializó en Derecho en la universidad de Bolonia y allí fue un catedrático de los de aúpa durante muchos años, hasta que el obispo Berenguer de Palou lo llamó a su lado para organizar su diócesis en Barcelona.

Eso no era lo suyo. Él quería ser santo pero pobre; y se hizo fraile dominico. Ni así pudo estar tranquilo. Fue confesor de Papas y de reyes y superior general de la orden de Santo Domingo. Lo dejó todo para impulsar las misiones y colaborar con San Pedro Nolasco y Jaime I en la fundación de los mercedarios para la redención de cautivos.

Cuando el Señor le encontró sitio en el cielo San Raimundo de Peñafort tenía ya 99 años, dedicados todos ellos a alabar a Dios y a servir al prójimo.

+ SOBRE SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT  

7 de enero: Nacimiento y bautismo de San José Manyanet

7 de enero: San Raimundo de Peñafort



— Patrón de los abogados

Es el santo patrón de los juristas, del Derecho canónico, de los abogados y de los Colegios de Abogados (Cataluña).

— Entre Peñafort y Barcelona

Raimundo nace en el castillo de Peñafort, cerca de Barcelona, hacia el año 1175. Hijo del señor de Peñafort y de su esposa Sara. Joven, ingresa en la comunidad de la catedral de Barcelona para prepararse al presbiterado.

— Bolonia

Hacia los 30 años de edad se traslada a Bolonia para perfeccionar su conocimiento de las ciencias jurídicas. Allí obtiene el doctorado en derecho civil y eclesiástico. En Bolonia conoce a Domingo de Guzmán así como la vida y misión de los dominicos. Pide a su obispo Berenguer de Palou la creación de una comunidad dominicana en Barcelona.

— Miembro de la Orden de Predicadores

Raimundo vuelve a la capital de Cataluña donde, como eminente jurisconsulto, se dedica a la enseñanza del derecho y es árbitro en pleitos y litigios.

Visita con frecuencia la nueva comunidad de hermanos predicadores. El obispo le nombra canónigo de Barcelona. Raimundo lo acepta consagrándose más al retiro, a la celebración de las Horas y a la docencia. Anhela un estilo de vida más evangélico, por eso, a los 47 años, el viernes santo de 1222, renuncia a la canonjía y entra en la Orden de Predicadores. Opta así por una vida de austeridad y trabajo.

— Colaborador en la fundación de la Orden de la Merced

Los mahometanos encarcelan y torturan a cristianos para hacerlos abandonar su fe. En 1223 colabora con Pedro Nolasco, de quien era confesor, y con el rey Jaime I de Aragón en la fundación de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, para liberar a los cristianos cautivos y esclavizados por los musulmanes. Raimundo de Peñafort colabora en la redacción de las Constituciones de la nueva Orden.

— El Código de Derecho Medieval

En 1228 acompañó al legado papal, Jean d'Abbeville, en su visita a los reinos hispánicos para implantar la reforma y decisiones del Concilio de Letrán IV. Con Jean d'Abbeville viajó a Roma en donde alcanzó el rango de capellán y penitenciario (1232) del papa Gregorio IX, quien le encargó la elaboración del Corpus Decretalium o las Decretales, es decir, el Código de Derecho Canónico Medieval. Su publicó en 1234 y junto a los libros posteriores, fue el cuerpo de Derecho canónico que usó la Iglesia Católica hasta la aprobación del Código de Derecho Canónico de 1917.

Como reconocimiento a los servicios prestados, Gregorio IX normalizó la Orden de la Merced, creada por San Pedro Nolasco y apoyada desde sus orígenes por Raimundo de Peñafort. El Papa también quiso premiarle con la concesión del arzobispado de Tarragona, pero cansado y enfermo, lo rechazó para retirarse a un convento, en Barcelona (1236).

Poco tiempo después reinició su actividad. Raimundo parece incansable y colabora en las Cortes de Monzón de 1236, intercede en favor de Jaime I para que no se le excomulgue (1237), favorece la dimisión del obispo de Tortosa y los nombramientos de los obispos de Huesca y Mallorca (reconquistada recientemente); también participa en actividades jurídicas: ejercer de juez o asesor en procesos de herejía y nulidades matrimoniales.

— Tercer Superior General de los dominicos

En 1238, el capítulo general de su orden le confía la revisión de sus Constituciones y en 1239 es elegido tercer general de la orden de los dominicos, sucediendo a Jordano de Sajonia. En ese puesto visita los principales conventos y obtiene bulas papales para el desarrollo de la Orden y la integración de la rama femenina dentro de los dominicos.

En 1240 dimite tras un breve pero intenso período de gobierno, regresando al Convento de Santa Catalina de Barcelona, donde ejerce como inquisidor del Reino y asesor jurídico. Es, además, confesor y consejero del rey Jaime I.

— Pastor y misionero

Raimundo de Peñafort desempeñó una importante acción pastoral y misionera. Fundó un Studium o escuela de lengua árabe en Túnez (1245) y en Murcia (1266) para facilitar la conversión de los musulmanes.

Solicitó a Santo Tomás de Aquino, también dominico, la redacción de un manual apologético, conocido como Summa contra gentiles (1259 - 1261), cuyo fin principal era el de proporcionar argumentos racionales y filosóficos a los predicadores para convertir a judíos y árabes.

— Autor prolífico

Además, es autor de una Summa Iuris Canonici (escrita aproximadamente entre 1218 y 1221), de las Dubitalia cum responsionibus ad quaedam ad Pontificem (primera mitad S. XIII) y de pequeños tratados sobre afinidades y consanguinidades matrimoniales, de casos jurídicos (Summa de casibus poenitentiae) y compilaciones de las Decretales para el uso de los dominicos.

— Muerte y santidad

Falleció el día 6 de enero de 1275 en la ciudad de Barcelona, a los 95 ó 100 años. Se le atribuyen milagros y hechos extraordinarios, de entre los cuales destaca la utilización de su capa como embarcación para llegar a Barcelona desde Sóller. El Concilio de Tarragona de 1279 solicitó su canonización, que aconteció en 1601 por el Papa Clemente VIII, previa beatificación en 1542 por Pablo III.

Su festividad se introdujo en 1671 en el santoral católico para el día 23 de enero, siendo desplazada al 7 de enero (día posterior a su muerte) en 1969.

Sus restos mortales fueron depositados en el Convento de Santa Catalina; en 1838 fueron trasladados a la Catedral de Barcelona. Ocupan la capilla actual desde 1879.

domingo, 6 de enero de 2019

6 de enero: Epifanía del Señor

Actitudes muy diferentes, por José Antonio Pagola


Ante Jesús se pueden adoptar actitudes muy diferentes. El relato de los magos nos habla de la reacción de tres grupos de personas. Unos paganos que lo buscan, guiados por la pequeña luz de una estrella. Los representantes de la religión del Templo, que permanecen indiferentes. El poderoso rey Herodes que solo ve en él un peligro.

Los magos no pertenecen al pueblo elegido. No conocen al Dios vivo de Israel. Nada sabemos de su religión ni de su pueblo de origen. Solo que viven atentos al misterio que se encierra en el cosmos. Su corazón busca verdad.

En algún momento creen ver una pequeña luz que apunta hacia un Salvador. Necesitan saber quién es y dónde está. Rápidamente se ponen en camino. No conocen el itinerario preciso que han de seguir, pero en su interior arde la esperanza de encontrar una Luz para el mundo.

Su llegada a la ciudad santa de Jerusalén provoca el sobresalto general. Convocado por Herodes, se reúne el gran Consejo de "los sumos sacerdotes y los escribas del pueblo". Su actuación es decepcionante. Son los guardianes de la verdadera religión, pero no buscan la verdad. Representan al Dios del Templo, pero viven sordos a su llamada.

Su seguridad religiosa los ciega. Conocen dónde ha de nacer el Mesías, pero ninguno de ellos se acercará a Belén. Se dedican a dar culto a Dios, pero no sospechan que su Misterio es más grande que todas las religiones, y que tiene sus caminos para encontrarse con sus hijos e hijas. Nunca reconocerán a Jesús.

El rey Herodes, poderoso y brutal, solo ve en Jesús una amenaza para su poder y su crueldad. Hará todo lo posible por eliminarlo. Desde el poder opresor solo se puede "crucificar" a quien trae liberación.

Mientras tanto, los magos prosiguen su búsqueda. No caen de rodillas ante Herodes: no encuentran en él nada digno de adoración. No entran en el Templo grandioso de Jerusalén: tienen prohibido el acceso: La pequeña luz de la estrella los atrae hacia el pequeño pueblo de Belén, lejos de todo centro de poder.

Al llegar, lo único que ven es al "niño con María, su madre". Nada más. Un niño sin esplendor ni poder alguno. Una vida frágil que necesita el cuidado de una madre. Es suficiente para despertar en los magos la adoración.

El relato es desconcertante. A este Dios, escondido en la fragilidad humana, no lo encuentran los que viven instalados en el poder o encerrados en la seguridad religiosa. Se les revela a quienes, guiados por pequeñas luces, buscan incansablemente una esperanza para el ser humano en la ternura y la pobreza de la vida.

+ SOBRE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR  

"Cuando alguien encuentra a Jesús, cambia de camino, como hicieron los Reyes Magos"


La solemnidad de la Epifanía del Señor "es la fiesta de la manifestación de Jesús, simbolizada por la luz", dijo el Papa antes de rezar el Angelus de este domingo 6 de enero en la Plaza de San Pedro, en Roma.

La promesa de la luz que hace Isaías (60,1) al pueblo elegido justo tras pasar sus momentos más difíciles se nos aplica también a nosotros en el tiempo de Navidad, que "nos anima a dejarnos alcanzar por la luz de Belén" y así "recorrer con una nueva vida nuestro camino de hombres y de creyentes". Porque esa luz anunciada por el profeta "se encuentra en el Evangelio", pues Jesús "a venido a traer la salvación a próximos y alejados, a todos".

Recordó Francisco que también las Escrituras muestran, como es el caso de Herodes o de los escribas de Jerusalén, a personas "que tienen un corazón duro que se obceca y rechaza la visita de aquel Niño". "Es una posibilidad, cerrarse a la luz", añadió, como en nuestros días todos aquellos que "tienen miedo de la venida de Jesús y cierran su corazón a los hermanos que tienen necesidad de ayuda".

Todo lo contrario que los Reyes Magos, que afrontan "un viaje largo y arriesgado para llegar a la meta y conocer la verdad sobre el Mesías", "la mayor y más sorprendente novedad de la historia: Dios hecho hombre".

Porque "buscar al Señor", dijo el Papa, "implica no solamente perseverar en el camino, sino también generosidad del corazón". Como cuentan los Evangelios, los Reyes Magos regresaron a su casa "por otro camino", y esto también es una lección: "Queridos hermanos, cada vez que un hombre o una mujer encuentra a Jesús, cambia de camino, vuelve a la vida de modo diferente, regresa renovado, 'por otro camino'". Como aquellos sabios de Oriente, "llevando dentro de sí el misterio de aquel Rey humilde y pobre; podemos imaginar que contaron a todos la experiencia vivida: la salvación ofrecida por Dios en Cristo es para todos los hombres cercanos o lejanos. No es posible 'apropiarse' de ese Niño: Él es un don para todos".

Francisco concluyó pidiendo que "hagamos un poco de silencio en nuestro corazón" y "no permitamos que nuestros miedos cierren nuestro corazón", sino que, al contrario, "tengamos el coraje de abrirnos a esta luz suave y discreta".

+ SOBRE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR  

sábado, 5 de enero de 2019

EPIFANÍA DEL SEÑOR (Lecturas)

Misa de la Solemnidad (blanco)
Hoy no se permiten otras celebraciones, tampoco la misa exequial.

Isaias 60,1-6
Salmo 71 “Se postrarán ante ti, Señor, 
todos los reyes de la tierra”
Efesios 3,2-3,5-6
Mateo 2,1-12

Isaias 60,1-6

¡Levántate y resplandece, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Es verdad que la tierra está cubierta de tinieblas y los pueblos de oscuridad, pero sobre ti amanece el Señor y se manifiesta su gloria. A tu luz caminarán los pueblos, y los reyes al resplandor de tu aurora. Levanta los ojos y mira a tu alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Al ver esto te pondrás radiante, palpitará y se emocionará tu corazón, porque derramarán sobre ti los tesoros del mar y te traerán las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.

Salmo 7: Se postrarán ante ti, Señor, 
todos los pueblos de la tierra

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.
R. Se postrarán ante ti, Señor, 
todos los pueblos de la tierra

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.
R. Se postrarán ante ti, Señor, 
todos los pueblos de la tierra

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo.
Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.
R. Se postrarán ante ti, Señor, 
todos los pueblos de la tierra

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres.
R. Se postrarán ante ti, Señor, 
todos los pueblos de la tierra

Efesios 3,2-6

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha confiado en favor de ustedes. Por revelación se me dio a conocer este misterio, que no fue manifestado a los hombres de otras generaciones y que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: un plan que consiste en que todos los pueblos comparten la misma herencia, son miembros del mismo cuerpo y participan de la misma promesa en Jesucristo, por medio del Evangelio.

Mateo 2,1-12

Jesús nació en Belén de Judá en tiempo del rey Herodes. Por entonces, Magos de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo».Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y todo Jerusalén con él; entonces convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel».Entonces, Herodes llamó en secreto a los Magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén con este encargo: «Vayan y averigüen cuidadosamente sobre ese niño; y, cuando lo encuentren, avísenme para ir yo también a adorarlo».Después de oír al rey, los Magos se pusieron en camino, y la estrella que habían visto en oriente los guió hasta que llegó y se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con su madre María y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra. Y advertidos en sueños de que no volvieran donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

SOBRE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR  

martes, 1 de enero de 2019

Enero 1: SOLEMNIDAD DE MARÍA, MADRE DE DIOS (Lecturas)

Misa de la Solemnidad (blanco)
Jornada por la Paz:
   alusión en la monición de entrada y en la homilía
   intención en la oración universal
Hoy no se permiten otras celebraciones, tampoco la misa exequial.

Números 6,22-27
Sal 66: El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Gálatas 4,4-7
Lucas 2, 16-21

Números 6,22-27

El Señor habló a Moisés: - «Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: "El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz." Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.»

Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8: 
El Señor tenga piedad y nos bendiga

El Señor tenga piedad nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
R. El Señor tenga piedad y nos bendiga

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con Justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
R. El Señor tenga piedad y nos bendiga

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben,
que Dios nos bendija;
que le teman hasta los confines del orbe.
R. El Señor tenga piedad y nos bendiga

Gálatas 4,4-7

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «Abba! Padre.» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Lucas 2,16-21

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

La Iglesia tiene 3 tipos básicos de celebración: memoria, fiesta y solemnidad

La palabra “fiesta” es usada por los católicos en referencia a cualquier celebración de la Iglesia: días dedicados a santos, a Nuestra Señora, a Cristo. No hay ningún error en usar el término “fiesta” para todos los casos, pero es recomendable aprender que en la Iglesia existe una jerarquía de celebraciones. Estas se estructuran en tres tipos básicos: las memorias, las fiestas y las solemnidades.

Solemnidades

Las solemnidades son las celebraciones reservadas a los misterios más importantes de nuestra fe: por ejemplo, la Pascua, Pentecostés, la Inmaculada Concepción, los principales títulos de Jesús, como Cristo Rey o el Sagrado Corazón, además de celebraciones que honran a algunos santos de especial importancia en la historia de la salvación, como es el caso de las solemnidades de los santos Pedro y Pablo y la del nacimiento de san Juan Bautista.

En las solemnidades, así como en los domingos, la celebración eucarística tiene:

  • tres lecturas 
  • la oración de los fieles
  • el Credo
  • Gloria (incluso cuando la solemnidad cae en Adviento o en Cuaresma).

Las solemnidades también tienen oraciones propias exclusivas: antífona de entrada, oración inicial, oración sobre las ofrendas, antífona de comunión y oración después de la comunión. En la mayoría de los casos, también hay un prefacio especial.

Algunas solemnidades son fiestas de precepto y otras no: esto depende de la realidad pastoral de cada país y, por tanto, del criterio de la respectiva conferencia episcopal.

Las solemnidades que caen en domingo se celebran como tales durante el tiempo ordinario y el tiempo de Navidad, pero acostumbran a ser trasladadas al lunes cuando caen en un domingo de Adviento, de Cuaresma, de Semana Santa y del tiempo pascual.

Fiestas

Las fiestas honran algún misterio o título de Jesús, de Nuestra Señora y de santos muy relevantes, como los apóstoles, los evangelistas y otros de gran importancia histórica como san Lorenzo.

La fiesta acostumbra a tener oraciones propias, pero se hacen solo dos lecturas y el Gloria. A diferencia de otras fiestas, las dedicadas a Jesús -como la Transfiguración y la Exaltación de la Santa Cruz- se celebran también cuando caen en domingo y en ese caso tienen tres lecturas, el Gloria y el Credo.

Memorias

La memoria es generalmente la celebración de un santo, pero podría también celebrar algún aspecto de Jesús o de María. Es el caso de la memoria facultativa del Santo Nombre de Jesús y de la memoria obligatoria del Inmaculado Corazón de María.

En lo que respecta a la liturgia, no hay diferencia entre la memoria facultativa y la memoria obligatoria. Toda memoria tiene al menos una oración propia de apertura. En cuanto a las lecturas, pueden ser específicas o no: en general se prefiere que se mantengan las lecturas del día para evitar que se interrumpa excesivamente el ciclo continuo de las lecturas propias de cada tiempo; al mismo tiempo hay lecturas específicas que deben usarse en el caso de algunos santos, especialmente los mencionados en la propia Sagrada Escritura, por ejemplo Marta, María Magdalena y Bernabé.

Durante la Cuaresma y en parte del Adviento (del 17 al 24 de diciembre) se usa sólo la oración colecta del santo; todo el resto es lo ordinario de ese día.

— Caso especial

El día de difuntos, celebrado el 2 de noviembre, tiene prioridad sobre el domingo a pesar de no ser una solemnidad.

— Variaciones geográficas

Hay casos en los que una determinada celebración tiene una clasificación diferente según la región, ya que algunos santos son más venerados en un lugar que en otros, por ejemplo. Es el caso de san Benito: su día es memoria obligatoria en el calendario universal, pero es fiesta en Europa por ser uno de los patrones del continente y es solemnidad en la diócesis de Montecassino, donde está enterrado.

Hay solemnidades, como el Corpus Christi, que pueden ser precepto o no conforme a la determinación de la conferencia episcopal de cada país: la decisión se basa en una realidad pastoral local. Por eso hay países que mantienen la tradicional celebración el jueves como fiesta de precepto, otros mantienen el día pero no como precepto y otros, que ya son mayoría, en los que la celebración se traslada al domingo siguiente para garantizar la máxima participación de los fieles.

Fuente: Aleteia

1 de enero: Jornada Mundial por la Paz

1 de enero: Santa María, Madre de Dios

viernes, 28 de diciembre de 2018

28 de diciembre: Los Santos Inocentes

Liturgia:  
   Lecturas de la Misa
Sobre los Santos Inocentes:
   De la historicidad
   ¿Qué fue la matanza de los inocentes?
   por Celestino Hueso, SF
   A propósito de las inocentadas 
Arte:
   Catedral de Pisa (Italia)
   Cornelis Van Haarlem (1590)
   Fra Angelico
   Giotto  
   Manuscrito alemán del siglo X  
   Miguel de Verdiguier
   Rubens (1618)
   Rubens  

A PROPÓSITO DE LAS "INOCENTADAS", por Celestino Hueso, SF


A propósito de las inocentadas de este día está claro que se llaman así por darse en el día de los Santos Inocentes, pero su origen nada tiene que ver con ellos, sino con una fiesta de la Edad Media, llamada "Fiesta del obispillo"

Esta fiesta consistía en investir como "obispo" en plan chascarrillo, a un niño de la escolanía de la catedral. Se solía hacer el día 6 que es la fiesta de San Nicolás, santo que, como explicaba el otro día, está en el origen del Papá Noel.

La fiesta duraba hasta el 28 de Diciembre y se generalizó en España y en algunos países latinoamericanos; en otros muchos lugares, incluso países latinos como Francia o Italia, la fiesta de las bromas es el 1 de Abril.

+ SOBRE LOS SANTOS INOCENTES  

28 de Diciembre: Santos Inocentes, por Celestino Hueso, SF


Herodes también quería ver al Niño. ¡Claro que él no quería posibles rivales para su trono! Por eso buscaba al Niño pero para cortarle el gañote.

Los magos ya se habían olido algo así, además el ángel les advirtió que regresaran a sus pueblos sin hacer ruido, por otro camino.

Cuando Herodes se enteró que se la habían dado con queso, puso el grito en el cielo. Es un decir, seguramente donde puso el grito fue en el infierno, y pensó que de todas formas a él no se le escapaba aquel mocoso, así es que mandó matar a todos los bebés nacidos en Belén y sus alrededores en los últimos dos años. Aquello fue Troya.

A pesar de todo se le escaparon dos. Jesús que fue llevado a Egipto por San José y la Virgen, siguiendo el consejo del ángel, y el bebé que, según la leyenda, escondió Artabán, el cuarto rey mago debajo de su manto. A todos los demás los celebramos hoy como los primeros que entregaron su vida por el nombre de Jesús.

+ SOBRE LOS SANTOS INOCENTES   

jueves, 27 de diciembre de 2018

¿Qué significa en español la palabra «Navidad»?

La palabra «Navidad» es un cultismo que viene del latín «Nativitate», que significa:

Nati = nacimiento
vita = de la vida
te = para ti

Por lo tanto, «Navidad» significa en español: «Nacimiento de la vida para ti». Que así sea.

27 de diciembre: San Juan, Apóstol y Evangelista

Lecturas de la Misa  
por Celestino Hueso SF  

27 de diciembre: San Juan, evangelista por Celestino Hueso, SF


Hoy celebramos a un santo grande. Nada más y nada menos que san Juan Evangelista. Sí, el mejor amigo de Jesús. Se conocieron un día que Juan y su hermano Santiago estaban echando las redes en el mar de Galilea. Jesús también echaba redes pero de otro tipo. A Él le interesaba pescar hombres y los dos hermanitos se enredaron en su red.

La imagen que tenemos de san Juan es la de un santo delicado y dulce que en la Última Cena recostó su cabeza en el pecho de Jesús y que estuvo también en el Calvario, donde Jesús le regaló como madre a su propia madre. La cuestión es que, al comienzo, no debía ser así. De hecho Jesús, que conoce a la gente mejor que nadie, les puso a los dos hermanitos el mote de “los truenos” porque seguramente eran de esas personas que explotan antes de que las mires.

En todo caso su seguimiento del Maestro fue de tal calibre que cambió por completo su vida y su carácter y llegó a convertirse en el amigo más cercano del Salvador, el discípulo que nunca lo abandonó, el que acudió como una flecha al sepulcro en cuanto escuchó la noticia de que había resucitado, el que no necesitó ver para creer, el que dicen que vivió más de cien años, el único que no murió martirizado. Y el que, finalmente, nos dejó el testamento de vida eterna de Jesús a través del cuarto Evangelio.

Hoy los Juanes tienen otro motivo para celebrar.

+ SOBRE SAN JUAN  

miércoles, 26 de diciembre de 2018

26 DE DICIEMBRE: Martirio de San Estaban (lecturas)


Hechos de los apóstoles 6,8-10;7,54-60
Salmo 30,3cd-4.6 y Sab 16bc-17: 
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu
Mateo 10,17-22

Hechos de los apóstoles 6,8-10;7,54-60

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.» Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.» Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y, con estas palabras, expiró.

Salmo 30,3cd-4.6 y Sab 16bc-17
R/. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirigeme y guíame.
R/. A tus manos, Señor, 
encomiendo mi espíritu

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción.
R/. A tus manos, Señor, 
encomiendo mi espíritu

Líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
R/. A tus manos, Señor, 
encomiendo mi espíritu

Mateo 10,17-22

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará.»

martes, 25 de diciembre de 2018

25 de diciembre: La Natividad del Señor


Lecturas de la Misa de la Vigilia de Navidad
     Calenda de Navidad  
     ¿Qué es la Calenda de Navidad?
Lecturas de la Misa de Medianoche
Lecturas de la Misa del Día de Navidad
     por Francisco González SF

Arte:
Alberto Durero, Natividad 9,
Bartolomé E Murillo, Natividad con ángeles (3)
Betty Brantmayer, Natividad con animales,
Caroline Sando, Natividad India (18)
Charlie Carrillo, Natividad con ángel (6)
Chile, Natividad (20),
Colegio Padre Manyanet, Natividad (14),
Diana Bryer, Natividad (17),
Eskimo, Natividad (22),
Fra Angelico, Natividad (12),
Jozsef Dragan, Natividad (16),
Lorenzo Di Credi, Natividad (11),
Lorenzo Lotto, Natividad (10),
Monastery of Our Lady of Angels, Natividad 6,
National Shrine of Our Lady of Lourdes, Natividad 7
Nazarenum:
   Natividad,
   Natividad 2,
   Natividad 3,
   Natividad 4,
   Natividad con ángeles,
   Natividad con ángeles 2,
   Natividad con ángeles (5),
   Natividad con animales (2),
   Natividad con anuncio a los pastores,
   Natividad con Boys Scouts,
   Natividad con niños,
   Natividad con Espíritu Santo (paloma),
   Natividad con palomas,
   Natividad con el ángel Gabriel,
   Natividad con san Juan Bautista,
   Nativdad con reyes magos, Herodes, pastores,
Nicolas Poussin, Natividad 8,
Rembrandt Van Rij, Natividad con ángeles (4)
Sandro Botticelli, Natividad (13)
Perú, Natividad (19),
Templo de la Sagrada Familia, Natividad (15),
Teodora Blanco, Natividad 5,
Zimbawe, Natividad (21),

Artículos y comentarios:
  De la fecha en que nació Jesús
  Del año en que nació Jesús
  Historia de la Navidad
  La auténtica historia del 25 de diciembre
  Los orígenes de la Navidad
  Origen de la palabra "Navidad" 

Sobre el belén


Villancicos    
  Blanca Navidad    
  El Tamborilero   
  Oh Holy Night    
    Celine Dion   
    Celtic Version