miércoles, 16 de agosto de 2017

MIÉRCOLES DE LA 19 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año impar (Lecturas)

Deuteronomio 34,1-12
Salmo 65: Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida
Mateo 18,15-20

Deuteronomio 34,1-12

En aquellos días, Moisés subió de la estepa de Moab al monte de Nebo, a la cima del Fasga, que mira a Jericó; y el Señor le mostró toda la tierra: Galaad hasta Dan, el territorio de Neftalí, de Efraín y de Manasés, el de Judá hasta el mar occidental, el Negueb y la comarca del valle de Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Soar; y le dijo: "Ésta es la tierra que prometí a Abrahán, a Isaac y a Jacob, diciéndoles: "Se la daré a tu descendencia." Te la he hecho ver con tus propios ojos, pero no entrarás en ella."Y allí murió Moisés, siervo del Señor, en Moab, como había dicho el Señor. Lo enterraron en el valle de Moab, frente a Bet Fegor; y hasta el día de hoy nadie ha conocido el lugar de su tumba. Moisés murió a la edad de ciento veinte años; no había perdido vista ni había decaído su vigor. Los israelitas lloraron a Moisés en la estepa de Moab treinta días, hasta que terminó el tiempo del duelo por Moisés. Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés le había impuesto las manos; los israelitas le obedecieron e hicieron lo que el Señor había mandado a Moisés. Pero ya no surgió en Israel otro profeta como Moisés, con quien el Señor trataba cara a cara; ni semejante a él en los signos y prodigios que el Señor le envió a hacer en Egipto contra el Faraón, su corte y su país; ni en la mano poderosa, en los terribles portentos que obró Moisés en presencia de todo Israel.

Salmo 65: Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

Aclama al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: "¡Qué temibles son tus obras!"
R. Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas.
R. Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua.
R. Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

Mateo 18,15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano.Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."

Éxodo 30,34-38: Incienso perfumado

Éxodo 30,34-38  

30:34 Dijo Yahveh a Moisés: Procúrate en cantidades iguales aromas: estacte, uña marina y gálbano, especias aromáticas e incienso puro.
30:35 Prepara con ello, según el arte del perfumista, un incienso perfumado, sazonado con sal, puro y santo;
30:36 pulverizarás una parte que pondrás delante del Testimonio, en la Tienda del Encuentro, donde yo me encontraré contigo. Será para vosotros cosa sacratísima.
30:37 Y en cuanto a la composición de este incienso que vas a hacer, no la imitéis para vuestro uso. Lo tendrás por consagrado a Yahveh.
30:38 Cualquiera que prepare otro semejante para aspirar su fragancia, será exterminado de en medio de su pueblo. 

Éxodo 30,22-33: Aceite de la unción

Éxodo 30,22-33  

30:22 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
30:23 Toma tú aromas escogidos: de mirra pura, quinientos siclos; de cinamomo, la mitad, o sea, 250; de caña aromática, 250;
30:24 de casia, quinientos, en siclos del Santuario, y un sextario de aceite de oliva.
30:25 Prepararás con ello el óleo para la unción sagrada, perfume aromático como lo prepara el perfumista. Este será el óleo para la unción sagrada.
30:26 Con él ungirás la Tienda del Encuentro y el arca del Testimonio,
30:27 la mesa con todos sus utensilios, el candelabro con todos sus utensilios, el altar del incienso,
30:28 el altar del holocausto con todos sus utensilios y la pila con su base.
30:29 Así los consagrarás y serán cosa sacratísima. Todo cuanto los toque quedará santificado.
30:30 Ungirás también a Aarón y a sus hijos y los consagrarás para que ejerzan mi sacerdocio.
30:31 Hablarás a los israelitas, diciendo: Este será para vosotros el óleo de la unción sagrada de generación en generación.
30:32 No debe derramarse sobre el cuerpo de ningún hombre; no haréis ningún otro de composición parecida a la suya. Santo es y lo tendréis por cosa sagrada.
30:33 Cualquiera que prepare otro semejante, o derrame de él sobre un laico, será exterminado de su pueblo.

Éxodo 30,17-21: La pila para el lavatorio ritual

Éxodo 30,17-21  

30:17 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
30:18 Haz una pila de bronce, con su base de bronce, para las abluciones. Colócala entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echa agua en ella,
30:19 para que Aarón y sus hijos se laven las manos y los pies con su agua.
30:20 Antes de entrar en la Tienda del Encuentro se han de lavar con agua para que no mueran; también antes de acercarse al altar para el ministerio de quemar los manjares que se abrasan en honor de Yahveh.
30:21 Se lavarán las manos y los pies, y no morirán. Este será decreto perpetuo para ellos, para Aarón y su posteridad, de generación en generación.

Mateo 18,15-20: La corrección fraterna

Mateo 18,15-20 
Miércoles de la 19 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Domingo de la 23 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo A

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»

16 de Agosto: SAN ESTEBAN, PRIMER REY DE HUNGRÍA (975-1038)

SAN ESTEBAN REY DE HUNGRIA
Basílica de san Esteban, Budapest

Nació en Estrigona en el año 975 y murió el 15 de agosto de 1038.

Fue hijo del príncipe húngaro Géza y de Sarolta, hija del jefe tribal húngaro Gyula. Según la tradición, antes de que el futuro monarca húngaro naciese, el protomártir san Esteban se le apareció a su madre Sarolta y le anunció que su hijo sería un gran monarca. Aunque Esteban recibió el nombre pagano de Vajk, una vez que su familia se cristianizó adoptó el nombre de Esteban. Fue bautizado, junto con su padre, por el arzobispo san Adalberto de Praga en el 985.

Un acontecimiento relevante para la familia de Esteban fue la muerte en 995 del duque germano Enrique, el Pendenciero, de Baviera, vecino de la casa húngara y con el mantenían una tensa relación. Cuando el futuro emperador y santo Enrique II reemplazó a su padre las dos familias se acercaron religiosa y políticamente. Geza, el padre de Esteban, consiguió la mano de la hermana de Enrique II, Gisela de Baviera, para su hijo. El matrimonio se llevó a cabo en 996 en la abadía de Scheyern, en suelo germánico.

— Disputa por el trono

El primitivo Estado medieval húngaro conocido como el Principado de Hungría consistía en una federación de tribus húngaras dirigidas cada una por un jefe, quienes respondían ante un príncipe. Desde la muerte del gran príncipe Árpád en 907, las tribus siguieron políticas independientes sin obedecer directamente a la figura central.

La familia gobernante que conservó el título fue la Casa de Árpád, los ancestros de Esteban, quienes tenían sus terrenos tribales al noroeste de la actual Hungría. Esto los convirtió en vecinos fronterizos del Sacro Imperio Romano Germánico y motivó al príncipe Géza, padre de Esteban, a acercarse política y religiosamente a la figura del emperador germánico y al papado para poder gozar de mayor estabilidad.

Tras la muerte de Géza, Esteban asumió el poder del principado magiar en 997 según tradición cristiana occidental de la primogenitura, donde el hijo del anterior monarca heredaba la corona.

Sin embargo, el Señor de Somogy, Cupan (también descendiente de Árpad), repudiando la nueva fe y las tradiciones europeas medievales se rebeló contra Esteban. Otras tradiciones locales defendían el senioratus, es decir, el pariente mayor de la familia gobernante heredaba el trono. Se produjo entonces la Rebelión de Cupan en 997.

Cupan aspiraba a tomar por esposa a la reina viuda y no reconocer a Esteban. En consecuencia se produjo un enfrentamiento militar cerca de la actual ciudad húngara de Veszprém, donde Cupan fue derrotado por tropas húngaras y germánicas. Puesto que Gisela, la esposa de Esteban, era de Baviera, vinieron con ella muchos caballeros, clérigos y nobles germánicos, quienes con el caudillo húngaro Csanád comandaron la Batalla de Veszprém contra Cupan.
Cupan fue descuartizado (en el sentido propio de la expresión, es decir, cortado en cuatro pedazos) y sus miembros enviados a las cuatro ciudades más importantes de Hungría: Veszprém, Esztergom, Fehérvár y Gyulafehérvár. Fueron colocados en las puertas de cada ciudad como claro mensaje para aquellos paganos que deseasen retar la autoridad de Esteban y de las nuevas tradiciones.

— Primer rey de Hungría e impulsor del cristianismo

En 997 Esteban subió al trono de Hungría. Con el objeto de convertir a Hungría al cristianismo y establecerse a sí mismo como un sólido gobernante, Esteban envió al abad Astrico a Roma para pedirle al papa Silvestre II dignidad real y poder para establecer sedes episcopales. El Papa accedió a sus deseos y se presentó ante él con una corona con la que fue coronado en Gran el 17 de agosto de 1001.

Esteban se convertió oficialmente en un rey cristiano y Hungría pasó a tener el rango de Reino, siendo el segundo reino creado en la Europa central y oriental después de Croacia (Polonia, Bohemia, entre otros, sólo tenían el rango de Principado / Gran Ducado para la fecha).

Muchos obispos y arzobispos sirvieron intelectual y religiosamente al monarca, asistiéndole en la elaboración de leyes, el proceso de cristianización y administración y el desenvolvimiento del orden moral y social.

— Rey compasivo con los pobres y religioso

Esteban promovió la construcción de abadías, claustros, monasterios e iglesias y terminó otros como la abadía de Pannonhalma, cuya construcción fue iniciada por su padre.

La edificación más importante fue la basílica de Székesfehérvár en la que cabían 9000 personas. Ésta se convirtió en la basílica de coronación húngara y el lugar donde fueron enterrados casi tres decenas de monarcas húngaros.

Hacia 1016, Esteban abrió los caminos por tierra a Jerusalén para que los peregrinos pudiesen viajar hasta Tierra Santa (estas misma via a través de Hungría será utilizada por los ejércitos de la Primera Cruzada, de la Segunda y Tercera, así como por millones de peregrinos).

Esteban ordenó la fundación de una residencia en Roma y otra en Jerusalén para que los húngaros pudieran hospedarse en caso de ir de peregrinación. También fundó hospicios para peregrinos en Roma, Ravenna y Constantinopla.

Era amigo personal de San Bruno de Querfurt y mantenía correspondencia con el Abad San Odilo de Cluny.

— Últimos años

Los últimos años de su vida los pasó enfermo y enfrentándose a problemas familiares. El 2 de septiembre de 1031, cuando su único hijo, san Emerico, perdió la vida en una cacería, se desvaneció su esperanza de transferir los reinos de gobierno a las manos de un piadoso príncipe cristiano. Entonces, se produjo una querella entre sus numerosos sobrinos que aspiraban a la sucesión, tomando parte algunos de ellos en una conspiración contra su vida.

— Canonización

Esteban fue enterrado junto a su hijo en Stuhlweissenburg y ambos fueron canonizados en 1083 por el papa Gregorio VII, a petición del rey hungaro san Ladislao I. San Estebán fue el primer rey canonizado como santo sin haber sido mártir. Su fiesta se celebra el 16 de agosto.












Su mano derecha incorrupta es atesorada en la basílica de San Esteban, Budapest, como la reliquia más sagrada en Hungría.

martes, 15 de agosto de 2017

Éxodo 30,11-16: Censo y tributo

Éxodo 30,11-16  

30:11 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
30:12 Cuando cuentes el número de los israelitas para hacer su censo, cada uno pagará a Yahveh el rescate por su vida al ser empadronado, para que no haya plaga entre ellos con motivo del empadronamiento.
30:13 Esto es lo que ha de dar cada uno de los comprendidos en el censo: medio siclo, en siclos del Santuario. Este siclo es de veinte óbolos. El tributo reservado a Yahveh es medio siclo.
30:14 Todos los comprendidos en el censo, de veinte años en adelante, pagarán el tributo reservado a Yahveh.
30:15 El rico no dará más, ni el pobre menos del medio siclo, al pagar el tributo a Yahveh como rescate de vuestras vidas.
30:16 Tomarás el dinero del rescate de parte de los israelitas, y lo darás para el servicio de la Tienda del Encuentro; y será para los israelitas como recordatorio ante Yahveh por el rescate de sus vidas. 

Éxodo 30,1-10: Altar del incienso

Éxodo 30,1-10: Altar del incienso
Cf. Éxodo 37,25-28

30:1 Harás también un altar para quemar el incienso. De madera de acacia lo harás.
30:2 Será cuadrado: de un codo de largo y otro de ancho; su altura será de dos codos. Sus cuernos formarán un solo cuerpo con él.
30:3 Lo revestirás de oro puro, tanto su parte superior como sus costados, así como sus cuernos. Pondrás en su derredor una moldura de oro,
30:4 y debajo de la moldura, a los costados, harás dos anillas. Las harás a ambos lados, para meter por ellas los varales con que transportarlo.
30:5 Harás los varales de madera de acacia y los revestirás de oro.
30:6 Colocarás el altar delante del velo que está junto al arca del Testimonio y ante el propiciatorio que cubre el Testimonio, donde yo me encontraré contigo.
30:7 Aarón quemará en él incienso aromático; lo quemará todas la mañanas, al preparar las lámparas,
30:8 y lo quemará también cuando al atardecer alimente las lámparas. Será incienso continuo ante Yahveh, de generación en generación.
30:9 No ofrezcáis sobre él incienso profano, ni holocausto ni oblación, ni derraméis sobre él libación alguna.
30:10 Aarón una vez al año hará expiación sobre los cuernos de este altar. Con la sangre del sacrificio por el pecado, es decir, el de la expiación, una vez cada año hará expiación por él en vuestras sucesivas generaciones. Cosa sacratísima es el altar en honor de Yahveh. 

Éxodo 29,38-46: Sacrificios diarios

Éxodo 29,38-46: Sacrificios diarios
Cf. Números 28,1-8

29:38 He aquí lo que has de ofrecer sobre el altar: dos corderos primales cada día, perpetuamente.
29:39 Ofrecerás un cordero por la mañana y el otro entre dos luces;
29:40 y con el primer cordero, una décima de medida de flor de harina, amasada con un cuarto de sextario de aceite de oliva molida, y como libación un cuarto de sextario de vino.
29:41 Ofrecerás el otro cordero entre dos luces; lo ofrecerás con la misma oblación que a la mañana y con la misma libación, como calmante aroma del manjar abrasado en honor de Yahveh,
29:42 en holocausto perpetuo, de generación en generación, ante Yahveh, a la entrada de la Tienda del Encuentro, donde me encontraré contigo, para hablarte allí.
29:43 Me encontraré con los israelitas en ese lugar que será consagrado por mi gloria.
29:44 Consagraré la Tienda del Encuentro y el altar, y consagraré también a Aarón y a sus hijos para que ejerzan mi sacerdocio.
29:45 Moraré en medio de los israelitas, y seré para ellos Dios.
29:46 Y reconocerán que yo soy Yahveh, su Dios, que los saqué del país de Egipto para morar entre ellos. Yo, Yahveh, su Dios.

Éxodo 29,10-37: Sacrificios en la consagración

Éxodo 29,10-37  

29:10 Presentarás el novillo ante la Tienda del Encuentro, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del novillo.
29:11 Luego inmolarás el novillo delante de Yahveh, a la entrada de la Tienda del Encuentro.
29:12 Tomando sangre del novillo, untarás con tu dedo los cuernos del altar, y derramarás toda la sangre al pie del altar.
29:13 Saca todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, y los dos riñones con el sebo que los envuelve, para quemarlo en el altar.
29:14 Pero quemarás fuera del campamento la carne del novillo, con su piel y sus excrementos. Es sacrificio por el pecado.
29:15 Después tomarás uno de los carneros y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del carnero.
29:16 Una vez inmolado el carnero, tomarás su sangre y la derramarás en torno al altar.
29:17 Luego despedazarás el carnero, lavarás sus entrañas y sus patas; las pondrás sobre sus porciones y sobre su cabeza,
29:18 y quemarás todo el carnero en el altar. Es holocausto para Yahveh, calmante aroma de manjares abrasados en honor de Yahveh.
29:19 Tomarás también el segundo carnero, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del carnero.
29:20 Una vez inmolado, tomarás su sangre y untarás con ella el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos; el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho, y derramarás la sangre alrededor del altar.
29:21 Tomarás luego sangre de la que está sobre el altar, y óleo de la unción, para rociar a Aarón y sus vestiduras, a sus hijos y las vestiduras de sus hijos juntamente con él. Así quedará consagrado él y sus vestiduras y con él sus hijos y las vestiduras de sus hijos.
29:22 Toma después el sebo de este carnero: la cola, el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, los dos riñones con el sebo que lo envuelve y la pierna derecha, porque se trata del carnero de la investidura.
29:23 Toma del canastillo de los ázimos que está delante de Yahveh un pan redondo, una torta de pan de aceite y otra, untada de aceite.
29:24 Lo pondrás todo sobre las palmas de las manos de Aarón y de sus hijos; y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yahveh.
29:25 Después lo tomarás de sus manos y lo quemarás en el altar junto al holocausto como calmante aroma ante Yahveh. Es un manjar abrasado en honor de Yahveh.
29:26 Tomarás también el pecho del carnero inmolado por la investidura de Aarón, y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yahveh; esa será tu porción.
29:27 Así santificarás el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda reservada, es decir, lo que ha sido mecido y reservado del carnero de la investidura de Aarón y de sus hijos;
29:28 según decreto perpetuo, pertenecerán a Aarón y a sus hijos, como porción recibida de los israelitas, porque es ofrenda reservada; será reservada de lo que ofrecen los israelitas, en sus sacrificios de comunión como ofrenda reservada a Yahveh.
29:29 Las vestiduras sagradas de Aarón serán, después de él, para sus hijos, de modo que, vestidos con ellas, sean ungidos e investidos.
29:30 Por siete días las vestirá aquel de sus hijos que le suceda como sacerdote y entre en la Tienda del Encuentro para oficiar en el Santuario.
29:31 Tomarás después el carnero de la investidura y cocerás su carne en lugar sagrado;
29:32 Aarón y sus hijos comerán a la entrada de la Tienda del Encuentro la carne del carnero y el pan del canastillo.
29:33 Comerán aquello que ha servido para su expiación al investirlos y consagrarlos; pero que ningún laico coma de ello, porque es cosa sagrada.
29:34 Si a la mañana siguiente sobra algo de la carne o del pan de la investidura, quemarás este resto; no ha de comerse, porque es cosa sagrada.
29:35 Harás, pues, con Aarón y con sus hijos de esta manera, según todo lo que te he mandado. Siete días invertirás en la investidura.
29:36 Cada día ofrecerás un novillo en expiación como sacrificio por el pecado; y purificarás, mediante tu expiación, el altar, que ungirás para consagrarlo.
29:37 Siete días harás la expiación por el altar, y lo santificarás; el altar será cosa sacratísima; todo cuanto toque al altar quedará consagrado.

Éxodo 29,1-9: Ritual

Éxodo 29,1-9: Ritual
Cf. Levítico 8,1-36

29:1 Para consagrarlos a mi sacerdocio has de proceder con ellos de esta manera. Toma un novillo y dos carneros sin defecto,
29:2 panes ázimos y tortas sin levadura: unas, amasadas con aceite, y otras, untadas en aceite. Las harás con flor de harina de trigo.
29:3 Las pondrás en un canastillo y las presentarás en él junto con el novillo y los dos carneros.
29:4 Mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda del Encuentro, donde los bañarás con agua.
29:5 Tomarás las vestiduras y vestirás a Aarón con la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, que ceñirás con la cinta del efod.
29:6 Pondrás la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara colocarás la diadema sagrada.
29:7 Entonces tomarás el óleo de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y así le ungirás.
29:8 Harás igualmente que se acerquen sus hijos y los vestirás con túnicas;
29:9 ceñirás a Aarón y a sus hijos las fajas y les pondrás las mitras. A ellos les corresponderá el sacerdocio por decreto perpetuo. Así investirás a Aarón y a sus hijos. 

Éxodo 28,40-43: El resto de las vestiduras

Éxodo 28,40-43  

28:40 Para los hijos de Aarón harás túnicas. Les harás también fajas y mitras que les den majestad y esplendor.
28:41 Vestirás así a tu hermano Aarón y a sus hijos; los ungirás, los investirás y los consagrarás para que ejerzan mi sacerdocio.
28:42 Hazles también calzones de lino, para cubrir su desnudez desde la cintura hasta los muslos.
28:43 Aarón y sus hijos los llevarán al entrar en la Tienda del Encuentro, o al acercarse al altar para oficiar en el Santuario, para que no incurran en culpa y mueran. Decreto perpetuo será éste para él y su posteridad.

Éxodo 28,36-39: La Lámina de oro sobre la tiara

Éxodo 28,36-39

28:36 Harás, además, una lámina de oro puro y en ella grabarás como se graban los sellos: ""Consagrado a Yahveh."
28:37 La sujetarás con un cordón de púrpura violeta, de modo que esté fija sobre la tiara; estará en la parte delantera de la tiara.
28:38 Quedará sobre la frente de Aarón; pues Aarón cargará con las faltas cometidas por los israelitas en las cosas sagradas; es decir, al ofrecer toda clase de santas ofrendas. La tendrá siempre sobre su frente, para que hallen favor delante de Yahveh.
28:39 Tejerás la túnica con lino fino; harás también la tiara de lino fino, y la faja con brocado. 

Éxodo 28,31-35: La túnica

Éxodo 28,31-35

28:31 Tejerás el manto del efod todo él de púrpura violeta.
28:32 Habrá en su centro una abertura para la cabeza; esta abertura llevará en derredor una orla, tejida como el cuello de una cota, para que no se rompa.
28:33 En todo su ruedo inferior harás granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal; y entre ellas, también alrededor, pondrás campanillas de oro:
28:34 una campanilla de oro y una granada; otra campanilla de oro y otra granada; así por todo el ruedo inferior del manto.
28:35 Aarón lo llevará en su ministerio y se oirá el tintineo cuando entre en el Santuario, ante Yahveh, y cuando salga; así no morirá.


Éxodo 28,15-30: El pectoral

Éxodo 28,15-30  

28:15 Bordarás también el pectoral del juicio; lo harás al estilo de la labor del efod. Lo harás de oro, púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal.
28:16 Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y otro de ancho.
28:17 Lo llenarás de pedrería, poniendo cuatro filas de piedras: en la primera fila, un sardio, un topacio y una esmeralda;
28:18 en la segunda fila, un rubí, un zafiro y un diamante;
28:19 en la tercera fila, un ópalo, una ágata y una amatista;
28:20 en la cuarta fila, un crisólito, un ónice y un jaspe; todas estarán engastadas en oro.
28:21 Las piedras corresponderán a los nombres de los hijos de Israel: doce, como los nombres de ellos. Estarán grabadas como los sellos, cada una con su nombre, conforme a las doce tribus.
28:22 Para el pectoral harás cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de cordones;
28:23 y harás también para el pectoral dos anillas de oro que fijarás en sus dos extremos.
28:24 Pasarás los dos cordones de oro por las dos anillas, en los extremos del pectoral;
28:25 unirás los dos extremos de los dos cordones a los dos engarces, y los fijarás en la parte delantera de las hombreras del efod.
28:26 Harás otras dos anillas de oro que pondrás en los dos extremos del pectoral, en el borde interior que mira hacia el efod.
28:27 Harás otras dos anillas de oro y las fijarás en la parte inferior de las dos hombreras del efod, por delante, cerca de su unión encima de la cinta del efod.
28:28 Sujetarán el pectoral por sus anillas a las anillas del efod, con un cordón de púrpura violeta, para que el pectoral quede sobre la cinta del efod y no se desprenda del efod.
28:29 Así llevará Aarón sobre su corazón los nombres de los hijos de Israel, en el pectoral del juicio, siempre que entre en el Santuario, para recuerdo perpetuo delante de Yahveh.
28:30 En el pectoral del juicio pondrás el Urim y el Tummim, que estarán sobre el corazón de Aarón cuando se presente ante Yahveh. Así llevará Aarón constantemente sobre su corazón, delante de Yahveh, el oráculo de los hijos de Israel. 

Éxodo 28,6-14: El efod

Éxodo 28,6-14  

28:6 Bordarán el efod de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal.
28:7 Se le pondrán dos hombreras y se fijará por sus dos extremos.
28:8 La cinta con que se ciña el efod será de la misma hechura y formará con él una misma pieza: de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal.
28:9 Tomarás dos piedras de ónice, sobre las cuales grabarás los nombres de los hijos de Israel:
28:10 seis de sus nombres en una piedra y los seis restantes en la otra, por orden de nacimiento.
28:11 Como se tallan las piedras y se graban los sellos, así harás grabar esas dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; las harás engarzar en engastes de oro.
28:12 Después pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, como piedras que me hagan recordar a los hijos de Israel, y así llevará Aarón sus nombres sobre sus dos hombros para recuerdo delante de Yahveh.
28:13 Harás engarces de oro;
28:14 y también dos cadenillas de oro puro; las harás trenzadas a manera de cordones, y fijarás las cadenillas trenzadas en los engarces. 

Éxodo 28,1-5: Disposición general

Éxodo 28,1-5: Disposición general
Cf. Éxodo 39,1-31

28:1 Manda acercarse a ti de en medio de los israelitas a tu hermano Aarón, con sus hijos, para que ejerza mi sacerdocio: Aarón, con Nadab y Abihú, Eleazar e Itamar, hijos de Aarón.
28:2 Harás para Aarón, tu hermano, vestiduras sagradas, que le den majestad y esplendor.
28:3 Hablarás tú con todos los artesanos hábiles a quienes he llenado de espíritu de sabiduría; ellos harán las vestiduras de Aarón para que sea consagrado sacerdote mío.
28:4 Harán las vestiduras siguientes: un pectoral, un efod, un manto, una túnica bordada, una tiara y una faja. Harán, pues, a tu hermano Aarón y a sus hijos vestiduras sagradas para que ejerzan mi sacerdocio.
28:5 Tomarán para ello oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino. 

15 de agosto: ASUNCIÓN DE MARÍA

¿Es bíblica la Asunción de la Virgen María?, por Jesús Urones



Una de piedras de tropiezo que encuentra el protestante o alguien miembro de alguna secta  de impronta cristiana cuando busca convertirse a la fe católica, son los dogmas marianos; por ello, nos critican que estas doctrinas son antibiblicas.

Debemos saber dar la respuesta a estas objecciones para demostrar que conocemos nuestra fe, leemos la biblia y nuestras creencias no contradicen la Escritura.

Expondremos los principales motivos biblicos por los cuales la Iglesia definió el dogma de la Asunción.

— Magisterio de la Iglesia sobre la Asunción

El Papa Pio XII en 1950 en la Constitución Munificentisimus Deus definió el dogma con estas palabras:

"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".

El Catecismo viene a recoger esta misma enseñanza en su numeral 966:

966 "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte" (LG 59; cf. Pío XII, Const. apo. Munificentissimus Deus, 1 noviembre 1950: DS 3903). La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos:

"Asunta"

El dogma de la asunción no define ni entra a valorar si María murió o no, simplemente enseña que fue asunta al cielo en cuerpo y alma. Es importante recalcar la palabra ASUNTA es decir, fue llevada, no subió por su propio poder, fue su Hijo quien la subió.

En su asunción se enseña como nosotros también resucitaremos y como participamos de la Resurrección de Cristo, sin embargo nosotros haremos esto al fin de los tiempos mientras María por su privilegio y singular gracia fue la primera en participar de esto.

Ahora bien, ¿De donde sacó esta doctrina la Iglesia? ¿La inventó o tiene un sustento biblico?

— La Asunción de María en las Escrituras

1) María como Arca de la Alianza

Salmo 131,8: Levántate, Señor, a tu reposo, tú y el arca de tu santificación:

!Estas palabras", dice San Alberto Magno, "se cree fueron dichas figuradamente de María, cuyo cuerpo fue arca de Cristo; pero el cielo no posee una figura, sino sólo la realidad"

En el Nuevo Testamento el arca es María:

2 Samuel 6:4 vs Lucas 1:41
2 Samuel 6:2vs Lucas 1:39
2 Samuel 6:9 vs Lucas 1:43
Éxodo 40:34 vs Lucas 1:35
Hebreos 9:4 vs Hebreos 3:1, Juan 6:51

"Entonces fue abierto el Templo de Dios, el que está en el cielo, y fue vista en su Templo el Arca de Su Alianza; y hubo relámpagos y voces y truenos y terremoto y pedrisco grande". Ap 11,9

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Ap 12,1

Esa mujer del Apocalipsis es el arca que vio Juan en el Templo de Dios, es decir en el cielo, de manera que aqui se identifica a María con el Arca de la nueva alianza. Algo que si lo vemos tiene su sentido, pues el arca contenia el maná, el pan de Dios al pueblo de Israel, María llevó en su seno a Cristo.

Si Juan ve el arca en el Cielo y lo identifica con mujer, quiere decir vio una mujer, la que dió a luz a Cristo Apoc 12,5 su Madre, María Santisima.

2) Maria como Reina

"Hijas de reyes hay entre tus escogidas, a tu derecha está la reina entre oro de Ofir", Salmo 45,10.

En el antiguo testamento la madre del Rey era a quien se conocía como Reina Madre o Gebirah:

"Betsabé entró en la casa de Salomón para transmitirle el pedido de Adonías. El rey salió a recibirla, se inclinó delante de ella y luego se sentó en su trono. Pusieron un trono para la madre del rey, la que se sentó a su derecha", 1 Reyes 2:19

"Di al Rey y a la Reina Madre: Siéntense en el suelo, porque ha caído de sus cabezas su corona gloriosa", Jeremias 13,18

Este título se usa también en Jeremias 29,2 para referirse a madre de Jeconias como reina y en 2 Reyes 10,13 para designar a la reina madre de Ocozías.

Si las madres de los reyes del Antiguo Testamento fueron Reinas, ¿por qué María no puede serlo? Ella, con más motivo aún es la Reina, por ser madre del Rey de Reyes y Señor y de Señores.

El Salmo 45, es un salmo mesiánico, se aplica a Cristo, veamos algunos versículos:

"Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino", Salmo 45,6
"Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos; Desde palacios de marfil te recrean", Salmo 45,8

Si este salmo se le aplica a Cristo (versículos 45:6 y 7) entonces la reina es su madre y está a la diestra de Cristo. Como Cristo está en el cielo, el trono de la Virgen debe estar en el cielo, a la diestra de su Hijo, teniendo una posición privilegiada con respecto al resto de la mies “ o los que son de Cristo” .

De este modo, María forma parte de las primicias de la resurrección, para que así el reino mesiánico tenga un Rey, Jesucristo, Rey de Reyes y Señor de Señores, y una reina madre, María Santisima.

Cuando dice “oro de Ofir” (Salmo 45,10) se debe ver como vestiduras relucientes. Recordemos que en las Escrituras el Oro de Ofir es muy apreciado ( Isaias 13:12, Job 28:16) Esto si se junta con :

"Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad", 1Corintios 15,53

"Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas", Ap 12,1

"¿Quién es ésta que se muestra como el alba, Hermosa como la luna, Esclarecida como el sol, Imponente como ejércitos en orden?" Cantares 6,10

"Vestida de sol", "vestida de oro de ofir", "vestida de inmortalidad", tres expresiones que se identifican: el oro es incorruptible y brilla como el sol. Todo eso nos situa a María como Reina, al lado del Rey en el cielo y nos prueba que este Salmo es perfectamente aplicable a Maria Santisima.

3) No es el único caso en las Escrituras

En las propias Escrituras encontramos casos de personas que han subido al cielo:

“Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no. Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino”, 2 Reyes 2,9-11

“Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”, Génesis 5,24

“Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios”, Hebreos 11,5

"Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor", 1 Tes 4,17

Dice la Escritura que por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, si la fe de Enoc fue el motivo de ser llevado al Cielo, ¿Porque no podemos pensar en la fe de María, la primera cristiana, la primera en aceptar la voluntad de Dios, con ese famoso "Hágase en mi" como el motivo para que ella fuera asunta al Cielo? Al fin y al cabo el dogma de la asunción es una conclusión lógica de los anterios dogmas, si es Madre de Dios, e Inmaculada, y consagrada a Dios, o sea Virgen, era lógico Dios quisiera se fuera con él y más si Dios mismo fue su Hijo....

— La Historia de la Iglesia enseña también la Asunción de María

Desde los primeros siglos del cristianismo podemos encontrar esta enseñanza en la Historia:

En el Martirio de San Policarpo de Esmirna, en el año 155 d.C se nos dice que los cristianos tras morir el santo obispo recogieron sus huesos los enterraron y veneraron. Es esto una muestra de que ya existía veneración hacia los santos, pero no se puede encontrar que exista en los primeros siglos del Cristianismo ni un solo relato o hallazgo de la veneracón de los restos de la Santisima Virgen María, luego entonces debe concluirse que su cuerpo no había quedado en la Tierra.

Hacia finales del siglo II y primeros del siglo III en el texto apócrifo Transitus Mariae se recoge como María fue llevada a los cielos. Este quizás sea el documento más antiguo que narra el suceso.

La carta de Dionisio, el Egipcio o el Místico, a Tito, Obispo de Creta, publicada por primera vez en alemán por el Dr. Weter de la Facultad de Tubinga en 1887. Escrita en el año 363 dC relata los acontecimientos que ocurrieron durante la asunción.

“Eso supuesto para confirmación de lo que había sucedido, ocurrió que faltaba uno de los santos Apóstoles al tiempo de su reunión. Este llegó más tarde y obligó a los Apóstoles que le enseñasen de una manera palpable y al descubierto el precioso tesoro, es decir, el mismo cuerpo que encerró al Señor. Ellos se vieron, por consiguiente, obligados a satisfacer el ardiente deseo de su hermano. Pero cuando abrieron el sepulcro que había contenido el cuerpo sagrado, lo encontraron vacío y sin los restos mortales. Aunque tristes y desconsolados, pudieron comprender que, después de terminados los cantos celestiales, había sido arrebatado el santo cuerpo por las potestades etéreas, después de estar preparado sobrenaturalmente para la mansión celestial de la luz y de la gloria oculto a este mundo visible y carnal, en Jesucristo Nuestro Señor, a quien sea gloria y honor por los siglos de los siglos. Amén"

Finalmente tenemos el testimonio de varios Padres de la Iglesia: San Epifanio, San German de Constantinopla, San Gregorio de Tours, San Modesto de Jerusalen, San Andres de Creta y San Juan Damasceno, relatan el mismo suceso aunque estos sean de varios siglos más tarde, el relato es identico al narrado anteriormente.

La Iglesia Ortodoxa bizantina, la Iglesia Siria, la Armenia, la Iglesia Etiope y la Copta celebran la fiesta de la Dormición y asunción demostrando así que esta doctrina fue extendida por todo el orbe cristiano y creida en los primeros siglos por todos los Cristianos.

¡Que nuestra Madre Santísima ayude a convetir nuestro corazón diariamente al Señor!

lunes, 14 de agosto de 2017

Las veintidós ciudades mencionadas en el Evangelio, por Luis Antequera

Exactamente veintidós, ni una más ni una menos, las cuáles vamos a intentar enumerar y describir aquí, sucintamente, para Vds..

Para comenzar no está de más especificar que cuando Jesús nace, toda Palestina es una única realidad política bajo el gobierno de Herodes el Grande. Pero cuando éste muere en el año 4 a.C., su reino se divide en tres grandes unidades:

Judea, en la que va a reinar su hijo Arquelao hasta que en el año 6 es depuesto por los propios romanos y la región pasa al gobierno directo de un gobernador romano, puesto que cuando Jesús es crucificado ocupa precisamente Poncio Pilatos;

Galilea, donde va a reinar Herodes Antipas hasta el año 36,es decir, la práctica totalidad de la vida de Jesús;

Herodes Filipo, que gobierna un pequeño reino al norte formado por las regiones de Iturea y Traconítida, con escasa importancia en el relato evangélico.

Dicho esto, las ciudades evangélicas son las siguientes.

BELÉN:

En la que nace Jesús. Sita en Judea, a una decena de kilómetros de Jerusalén. Sólo es citada en dos evangelios, los dos de la infancia, es decir, el de Mateo y el de Lucas. En el de Mateo, Belén parece ser la ciudad originaria de José y María. En el de Lucas, en cambio, sólo es la ciudad a la que la Sagrada Familia tiene que acudir a censarse de acuerdo con las instrucciones emanadas del Emperador, por ser la originaria no de ellos mismos, sino de los ancestros de José.

NAZARET:

Ciudad en la que se desarrolla la infancia de Jesús, sita en Galilea, unos kilómetros al este de Séforis, la capital galilea. En Lucas se presenta como la ciudad originaria de José y María. En Mateo es la ciudad en la que José decide establecerse cuando vuelve de Egipto, para no tener que vivir en las tierras de Judea sobre las que reina el déspota Arquelao, que luego será depuesto por el poder romano. La ciudad de Nazaret es citada en los cuatro evangelios.

BETHABARA:

La ciudad en la que Juan el Bautista hace aquello que le da nombre, esto es, bautizar, y en la que, en consecuencia, Jesús recibe el bautismo de manos de Juan. Cercana a la desembocadura del río Jordán, al norte del Mar Muerto, en el actual territorio, por lo tanto, de Jordania, sólo la cita Juan. Al referirse al bautismo de Jesús los Sinópticos simplemente lo sitúan “en el Jordán”.

CANÁ DE GALILEA:

Ciudad galilea en la que, según el Evangelio de Juan, Jesús se manifiesta por primera vez, incluso antes de lo que tenía previsto, realizando el milagro de la multiplicación del vino. Sólo la cita Juan. Los Sinópticos no citan ni la ciudad ni el episodio. Siempre según Juan, Jesús volverá a Caná en una segunda ocasión, en la que cura al hijo de un funcionario del rey Herodes.

CAFARNAÚM:

Ciudad galilea a orillas del llamado indistintamente “Mar de Galilea" y “Lago Genesaret” en la que se establece Jesús cuando vuelve de ser bautizado y de su retiro de 40 días en el desierto, y una vez que, como describe Lucas, es expulsado de Nazaret por sus convecinos. Se convierte por lo tanto en el cuartel general de Jesús. En ella cura al criado del centurión o a la suegra de Pedro, enrola a sus principales discípulos, etc.. Cafarnaúm es citada en los cuatro evangelios.

AINÓN:

Ciudad en la que Jesús bautiza él mismo. El evangelista Juan, único que la cita, la sitúa cerca de Salim y en la orilla opuesta del Jordán en la que el Bautista extendía su campo de acción.

SICAR:

Ciudad en Samaria en la que Jesús permanece dos días y en la que tiene lugar el episodio conocido como de “la Samaritana”. Tanto la ciudad como el episodio sólo son recogidos por Juan.

CORAZÍN:

No se cita ningún episodio ocurrido en él, pero el propio Jesús menciona su paso por ella cuando la maldice por no apreciar los milagros y prodigios que allí realiza. Como Belén, aparece en los evangelios de Mateo y de Lucas, no así en los de Marcos o Juan.

BETSAIDA:

Es maldita por Jesús en el mismo episodio en el que maldice a Corazín, según recogen tanto Mateo como Lucas. Pero contrariamente a lo sucedido con ésta, Betsaida sí es mencionada en muchos otros sucesos. Así, Marcos sitúa en Betsaida el episodio en el que Jesús camina sobre las aguas y la curación de un ciego. Lucas una de las multiplicaciones de los panes, la profesión de fe de Pedro y el primer anuncio de la Pasión. Juan la ignora por completo.

NAÍN:

Ciudad que sólo cita Lucas, en la que Jesús resucita al hijo de una viuda y recibe a los emisarios del Bautista, que le preguntan si es él “el que ha de venir o deben esperar a otro”. En ella parece situar también el episodio en el que Jesús es ungido por una pecadora en casa de un fariseo.

MAGDALA:

Ciudad a orillas del lago Tiberíades que en realidad no es mencionada en el Evangelio salvo por su toponímico, “magdalena”, habitante de Magdala, el cual, a su vez, da nombre a María, la primera persona que según Mateo, Marcos y Juan (no así Lucas) ve a Cristo una vez que ha resucitado.

TIRO y SIDÓN:

Dos ciudades en el actual territorio del Líbano. Citadas las dos juntas por Mateo, Marcos nos cuenta que en Tiro cura Jesús a la sirofenicia y que luego vuelve a Galilea por Sidón. Ni Lucas ni Juan las mencionan.

DALMANUTÁ:  

Sólo la cita Marcos. Es el lugar en el que unos fariseos piden a Jesús que realice un signo, y donde éste previene de la levadura de fariseos y herodianos.

MAGADÁN:

Sólo la cita Mateo, pero los episodios que emplaza en ella son los mismos que Marcos sitúa en Dalmanutá.

CEAREA DE FILIPO:

Ciudad en el actual territorio de Siria en la que se produce el episodio conocido como “profesión de fe de Pedro”, una escena que según Lucas, se produce, sin embargo, en Betsaida, y que en Mateo, y sólo en Mateo, se amplía hasta convertir a Pedro en cabeza de la Iglesia “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”.

EFRAÍN:

Ciudad en el Desierto de Judea, a la que Jesús, según Juan y sólo según él, se retira a descansar pocos días antes de ser crucificado. Cabe preguntarse por la relación entre este Naín y el “desierto” que citan los tres sinópticos en el que Jesús se retira durante cuarenta días, sólo que no al final de su ministerio, como en Juan, sino a su inicio.

JERICÓ:

En Judea. Citada por Marcos, que sitúa en ella la curación del ciego Bartimeo -en la versión de Mateo los ciegos son dos y no tienen nombre-, y por Lucas, que sitúa allí a Zaqueo, el recaudador que invita a Jesús a comer en su casa.

BETFAGÉ:

En Judea también, junto al Monte de los Olivos. La citan los tres Sinópticos, no Juan, aunque de pasada.

BETANIA:

Ciudad en Judea, “a unos quince estadios de Jerusalén” como explica el evangelista Juan. Según Mateo y Marcos, en Betania es donde un fariseo invita a Jesús a comer y una pecadora le unge con perfumes. Según Marcos, en ella Jesús maldice a la higuera. En Betania vive, según Juan, el gran amigo de Jesús, Lázaro, al que resucita tres días después de muerto. Y según Lucas, desde Betania es que Jesús asciende a los cielos.

JERUSALÉN:

La ciudad santa de los judíos, la sede del Templo, la capital de Judea y del Gran Israel, la ciudad de los profetas, la que constituye el verdadero destino de la misión de Jesús y en la que éste es crucificado. Aparece citada en el Evangelio 68 veces. Los cuatro evangelistas mencionan Jerusalén como lugar en el que tienen lugar los últimos días de Jesús antes de ser crucificado, y donde tienen lugar episodios como la Purificación del Templo, la Ultima Cena, la traición de Judas, el prendimiento juicio y condena de Jesús. Mateo la menciona en su Evangelio de la Infancia con motivo del nacimiento de Jesús y de la visita de los reyes en su Evangelio de la Infancia. Lucas también en su Evangelio de la Infancia, situando en ella episodios como la circuncisión de Jesús, su presentación en el Templo con el cántico de Simeón, la profecía de Ana y también la Pascua que celebra rodeado de los sabios del Templo a los doce años de edad. Juan que, como se sabe, realiza un enfoque muy original del ministerio de Jesús, presentándolo a lo largo de tres años y no de uno como los Sinópticos, nos presenta a Jerusalén en cuatro ocasiones inéditas: la primera Pascua, una visita en la que cura al paralítico de la piscina de Betzatá, una fiesta de las Tiendas y una fiesta de la Dedicación.

EMAÚS:

Ciudad a “sesenta estadios de Jerusalén”, donde tiene lugar la que Lucas presenta como primera aparición de Jesús una vez resucitado.

Amén de todas estas ciudades, son citados en los evangelios algunas regiones y países como, por ejemplo, Egipto, mencionado en el Evangelio de Mateo y sólo en el de Mateo como lugar en el que se oculta la Sagrada Familia huyendo de la matanza de infantes ordenada por Herodes.

“La región de los gerasenos”, “frente a Galilea”, que mencionan Marcos y Lucas, no así Mateo ni Juan.

La Decápolis e Idumea, que sólo menciona Marcos.

Siria, que se menciona como tal en dos ocasiones, una por Lucas y otra por Mateo.

Galilea, que se nombra en más de sesenta ocasiones en los cuatro evangelios.

Judea, mencionada en más de treinta ocasiones también en los cuatro evangelios.

Y bien amigos, este es el repaso de las localizaciones geográficas presentes en el Evangelio. Que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos.

Mateo 17,22-27: Segundo anuncio de la Pasión. El diezmo

Mateo 17,22-27
Lunes de la 19 semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: «Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.» Ellos se pusieron muy tristes. Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?» Contestó: «Sí.» Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?» Contestó: «A los extraños.» Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.»

SOBRE EL MISMO TEMA:
Más allá de la obligación   

Lunes de la 19ª semana del Tiempo Ordinario, Año I (Lecturas)

Deuteronomio 10,12-22
Salmo 147,12-13.14-15.19-20:
Glorifica al Señor, Jerusalén
Mateo 17,22-27

Deuteronomio 10,12-22

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, ¿qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma, que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, y los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien. Cierto: del Señor son los cielos, hasta el último cielo, la tierra y todo cuanto la habita; con todo, sólo de vuestros padres se enamoró el Señor, los amó, y de su descendencia os escogió a vosotros entre todos los pueblos, como sucede hoy. Circuncidad vuestro corazón, no endurezcáis vuestra cerviz; que el Señor, vuestro Dios, es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, fuerte y terrible; no es parcial ni acepta soborno, hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al forastero, dándole pan y vestido. Amaréis al forastero, porque forasteros fuisteis en Egipto. Temerás al Señor, tu Dios, le servirás, te pegarás a él, en su nombre jurarás. Él será tu alabanza, él será tu Dios, pues él hizo a tu favor las terribles hazañas que tus ojos han visto. Setenta eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y ahora el Señor, tu Dios, te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo.»

Salmo 147,12-13.14-15.19-20
R. Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
R. Glorifica al Señor, Jerusalén

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz.
R. Glorifica al Señor, Jerusalén

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
R. Glorifica al Señor, Jerusalén

Mateo 17,22-27

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: «Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.» Ellos se pusieron muy tristes. Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?» Contestó: «Sí.» Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?» Contestó: «A los extraños.» Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.»

Mateo 17, 22-27: Más allá de la obligación

Mateo 17,22-27

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos la Galilea, les dijo: "Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres; lo matarán, pero resucitará al tercer día". Ellos se pusieron muy tristes. Cuando llegaron a Cafarnaúm, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: "¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? Contestó: "Sí". Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?" Contestó "A los extraños". Jesús les dijo: "Entonces los hijos están exentos. Sin embargo, para no darles mal ejemplo, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti".

— Comentario por Adsis
"Más allá de la obligación"

Mateo es un especialista en materia de impuestos. Los judíos habían establecido el sistema de las dos dracmas para el mantenimiento del culto y de todo lo referente al Templo. Jesús como Hijo, no tiene obligación para con el Templo, pero para no provocar escándalo o dar mal ejemplo cumple con el requisito.

Hay muchos momentos en los que no tendríamos la obligación de compartir con los otros, en la Iglesia, pues ya tenemos todo en función de los otros, todos nuestros bienes queremos que estén para ser Iglesia con jóvenes y pobres. Pero qué importante a veces es tener también los mismos gestos que los demás y colaborar en los gastos y necesidades que nos son comunes.

En la colecta en la parroquia, cuando se organiza algún compartir en función de alguna necesidad especial, en los que el gesto es muchas veces más importante que incluso la cantidad. No contribuir, en las mismas condiciones que los demás, puede leerse tantas veces como que esas situaciones no van con nosotros, que nosotros vamos por otro lado.

En muchas ocasiones es necesario ir más allá de los mecanismos de obligación y discernir en cada momento qué y con quiénes compartimos, uniéndonos especialmente a los gestos de la gente más sencilla y humilde de nuestro entorno. Si hay casos en los que nos hemos de distanciar son en los que son compartires suntuosos, o por obligación social que nada tienen que ver con nuestra vocación.

14 de agosto: SAN MAXIMILIANO KOLBE

San Maximiliano María Kolbe: el amor a la Inmaculada, por Antonio R. Rubio Plo


De San Maximiliano María Kolbe se recuerda, sobre todo, su sacrificio que salvó la vida de Franciszek Gajowniczek, aquel prisionero desesperado ante la idea de una muerte tan repentina como injusta que le separaría de su mujer y sus hijos.

Pero hay otra faceta de San Maximiliano que no debe pasarnos desapercibida, pues su vida entera gira en torno a ella: el amor a la Inmaculada. No es casualidad que la existencia terrena de san Maximiliano se acabara un 14 de agosto, el de 1941, cuando una inyección letal terminó con su vida, tras ser condenado, con sus compañeros de Auschwitz, a morir lentamente de hambre. Aquel enamorado de María salió al encuentro de su Madre en la víspera de la Asunción. Se había cumplido así lo que la Virgen, según testimonio del propio santo, le anunciara en una aparición cuando tan sólo tenía diez años.

La Señora le ofreció entonces dos coronas, una blanca y otra roja, símbolos respectivos de la pureza y del martirio. Raymond –todavía no había adoptado el nombre de Maximiliano– aceptó las dos.


Pero antes de que eso llegara, Maximiliano está muy próximo a la Madre del Redentor. Cuando hace los votos solemnes como franciscano, añadirá el nombre de María al de Maximiliano. Desea que sus pensamientos, palabras y acciones pertenezcan por completo a la Inmaculada. Optar por María es adherirse a una teología de la humildad. María es el camino sencillo y de los sencillos. Existen itinerarios espirituales abruptos y dificultosos. En cambio, el itinerario de María es recto. No se le ahorrarán las dificultades a quien lo siga, pero se puede caminar con confianza, con la misma confianza que un hijo pueda tener en su Madre.

La madre de Maximiliano que, por cierto se llamaba María, contribuyó a despertar en aquel niño el amor por la Virgen de Czestochowa, faro seguro de tantas generaciones de polacos. María Kolbe influyó decisivamente en que su hijo, un niño inquieto y algo travieso, se acercara a la Virgen. Corrían los primeros años del siglo XX y a la nación polaca le quedaba un duro camino que recorrer: los totalitarismos harían mella en ella Sin embargo, en medio de las tormentas, los católicos polacos tenían siempre un punto de referencia: nuestra Señora de Czestochowa. La Virgen sería también un símbolo de victoria; la Mujer que aplastó la cabeza de la serpiente, despertaría la confianza filial de san Maximiliano que, a finales de la década de 1930, expresaba la convicción profética de que un día se podría ver la estatua de la Inmaculada en el centro de Moscú junto al Kremlin.

Muchos polacos del siglo XX hicieron posible el reencuentro entre Polonia y Europa, comenzando por san Juan Pablo II. Fue elegido Papa en Roma un 16 de octubre de 1978, una significativa coincidencia con otro 16 de octubre: el de 1917, cuando en la Ciudad Eterna san Maximiliano y otros seis religiosos de su Orden se consagraron a la Virgen como caballeros de la Inmaculada. Surgía así la Milicia de la Inmaculada, instrumento de devoción mariana que el santo y sus compañeros extenderían por el mundo desde Polonia a Japón, pasando por la India.

San Maximiliano María Kolbe es también otro ejemplo para nuestro siglo, una demostración con hechos de cómo la defensa de la dignidad de la persona humana se construye más sólidamente si se hace desde el amor. Ese amor, que no es otro que el amor de Cristo, supera con mucho todas las aspiraciones del corazón humano. Con todo, no olvidemos que tenemos la mejor Maestra en la escuela del amor: la Virgen Inmaculada, a la que San Maximiliano consagró su vida entera.

Publicado en El Pilar (revista de la basílica del Pilar de Zaragoza), julio-agosto de 2017.

domingo, 13 de agosto de 2017

Génesis 50,22-26: Muerte de José

Génesis 50,22-26

50:22 José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre, y alcanzó José la edad de 110 años.
50:23 José vio a los biznietos de Efraím; asimismo los hijos de Makir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.
50:24 Por último, José dijo a sus hermanos: "Yo muero, pero Dios se ocupará sin falta de vosotros y os hará subir de este país al país que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob."
50:25 José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: "Dios os visitará sin falta, y entonces os llevaréis mis huesos de aquí."
50:26 Y José murió a la edad de 110 años; le embalsamaron, y se le puso en una caja en Egipto.

Génesis 50,1-21: Temor de los hermanos de José

Génesis 50,1-21

50:1 José cayó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó.
50:2 Luego encargó José a sus servidores médicos que embalsamaran a su padre, y los médicos embalsamaron a Israel.
50:3 Emplearon en ellos cuarenta días, porque este es el tiempo que se emplea con los embalsamados. Y los egipcios le lloraron durante setenta días.
50:4 Transcurridos los días de luto por él, habló José a la casa de Faraón en estos términos: "Si he hallado gracia a vuestros ojos, por favor, haced llegar a oídos de Faraón esta palabra:
50:5 Mi padre me tomó juramento diciendo: "Yo me muero. En el sepulcro que yo me labré en el país de Canaán, allí me has de sepultar." Ahora, pues, permíteme que suba a sepultar a mi padre, y luego volveré."
50:6 Dijo Faraón: "Sube y sepulta a tu padre como él te hizo jurar."
50:7 Subió José a enterrar a su padre, y con él subieron todos los servidores de Faraón, los más viejos de palacio, y todos los ancianos de Egipto,
50:8 así como toda la familia de José, sus hermanos y la familia de su padre. Tan sólo a sus pequeñuelos, sus rebaños y vacadas, dejaron en el país de Gosen.
50:9 Subieron con él además carros y aurigas: un cortejo muy considerable.
50:10 Llegados a Goren Haatad, que está allende el Jordán, hicieron allí un duelo muy grande y solemne, y José lloró a su padre durante siete días.
50:11 Los cananeos, habitantes del país, vieron el duelo en Goren Haatad y dijeron: "Duelo de importancia es ése de los egipcios." Por eso se llamó el lugar Abel Misráyim, que está allende el Jordán.
50:12 Sus hijos, pues, hicieron por él como él se lo había mandado;
50:13 le llevaron sus hijos al país de Canaán, y le sepultaron en la cueva del campo de la Makpelá, el campo que había comprado Abraham en propiedad sepulcral a Efrón el hitita, enfrente de Mambré.
50:14 Regresó José a Egipto con sus hermanos, y todos cuantos habían subido con él a sepultar a su padre.
50:15 Vieron los hermanos de José que había muerto su padre y dijeron: "A ver si José nos guarda rencor y nos devuelve todo el daño que le hicimos."
50:16 Por eso mandaron a José este recado: "Tu padre encargó antes de su muerte:
50:17 "Así diréis a José: Por favor, perdona el crimen de tus hermanos y su pecado." Cierto que te hicieron daño, pero ahora tú perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre." Y José lloró mientras le hablaban.
50:18 Fueron entonces sus hermanos personalmente y cayendo delante de él dijeron: "Henos aquí, esclavos tuyos somos."
50:19 Replicóles José: "No temáis, ¿estoy yo acaso en vez de Dios?
50:20 Aunque vosotros pensasteis hacerme daño, Dios lo pensó para bien, para hacer sobrevivir, como hoy ocurre, a un pueblo numeroso.
50:21 Así que no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros pequeñuelos." Y les consoló y les habló con afecto. 

Génesis 49,29-33: Muerte y funerales de Jacob

Génesis 49,29-33  

49:29 Luego les dio este encargo: "Yo voy a reunirme con los míos. Sepultadme junto a mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el hitita,
49:30 en la cueva que está en el campo de la Makpelá, enfrente de Mambré, en el país de Canaán, el campo que compró Abraham a Efrón el hitita, como propiedad sepulcral:
49:31 allí sepultaron a Abraham y a su mujer Sara; allí sepultaron a Isaac y a su mujer Rebeca, y allí sepulté yo a Lía.
49:32 Dicho campo y la cueva que en él hay fueron adquiridos de los hititas."
49:33 Y en habiendo acabado Jacob de hacer encargos a sus hijos, recogió sus piernas en el lecho, expiró y se reunió con los suyos.

Génesis 49,1-28: Bendiciones y presagios

Génesis 49,1-28

49:1 Jacob llamó a sus hijos y dijo: "Juntaos, y os anunciaré lo que os ha de acontecer en días venideros:
49:2 Apiñaos y oíd, hijos de Jacob, y escuchad a Israel, vuestro padre.
49:3 Rubén, mi primogénito eres tú, mi vigor y las primicias de mi virilidad , plétora de pasión y de ímpetu,
49:4 espumas como el agua: ¡Cuidado, no te desbordes! porque subiste al lecho de tu padre; entonces violaste mi tálamo al subir.
49:5 Simeón y Leví, hermanos; llevaron al colmo la violencia con sus intrigas.
49:6 ¡En su conciliábulo no entres, alma mía; a su asamblea no te unas, corazón mío!, porque estando de malas, mataron hombres, y estando de buenas, desjarretaron toros.
49:7 ¡Maldita su ira, por ser tan impetuosa, y su cólera, por ser tan cruel! Los dividiré en Jacob, y los dispersaré en Israel.
49:8 A ti, Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; inclínense a ti los hijos de tu padre.
49:9 Cachorro de león es Judá; de la presa, hijo mío, has vuelto; se recuesta, se echa cual león, o cual leona, ¿quién le hará alzar?
49:10 No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus piernas, hasta tanto que se le traiga el tributo y a quien rindan homenaje las naciones;
49:11 el que ata a la vid su borriquillo y a la cepa el pollino de su asna; lava en vino su vestimenta, y en sangre de uvas su sayo;
49:12 el de los ojos encandilados de vino, el de los dientes blancos de leche.
49:13 Zabulón habita en la ribera del mar, y es tripulante de barcos, a horcajadas sobre Sidón.
49:14 Isacar es un borrico corpulento echado entre las aguaderas.
49:15 Aunque ve que el reposo es bueno, y que el suelo es agradable, ofrece su lomo a la carga y termina sometiéndose al trabajo.
49:16 Dan juzgará a su pueblo como cualquiera de las tribus de Israel.
49:17 Sea Dan una culebra junto al camino, una víbora junto al sendero, que pica al caballo en los jarretes y cae su jinete de espaldas.
49:18 En tu salvación espero, el Señor.
49:19 A Gad atracadores le atracan, pero él atraca su retaguardia.
49:20 Aser tiene pingüe su pan, y da manjares de rey
49:21 Neftalí es una cierva suelta, que da cervatillos hermosos.
49:22 Un retoño es José, retoño junto a la fuente, cuyo vástagos trepan sobre el muro.
49: 23 Le molestan y acribillan, le asaltan los flecheros;
49:24 pero es roto su arco violentamente y se aflojan los músculos de sus brazos por las manos del Fuerte de Jacob, por el Nombre del Pastor, la Piedra de Israel,
49:25 por el Dios de tu padre, pues él te ayudará, el Dios Sadday, pues él te bendecirá con bendiciones de los cielos desde arriba, bendiciones del abismo que yace abajo, bendiciones de los pechos y del seno,
49:26 bendiciones de espigas y de frutos, amén de las bendiciones de los montes seculares, y el anhelo de los collados eternos. ¡Sean para la cabeza de José, y para la frente del consagrado entre sus hermanos!
49:27 Benjamín, lobo rapaz; de mañana devora su presa, y a la tarde reparte el despojo."
49:28 Todas estas son las tribus de Israel, doce en total, y esto es lo que les dijo su padre, bendiciéndoles a cada uno con su bendición correspondiente. 

Génesis 48,1-22: Bendición de Jacob sobre Efraím y Manasés

Génesis 48,1-22

48:1 Sucedió tras esto que se le dijo a José: "Mira que tu padre está malo." Entonces él tomó consigo a sus dos hijos Manasés y Efraím,
48:2 y se hizo anunciar a Jacob: "Tu hijo José ha venido a verte." Entonces Israel, haciendo un esfuerzo, se sentó en su lecho.
48:3 Dijo Jacob a José: "El Saday se me apareció en Luz, en país cananeo; me bendijo
48:4 y me dijo: "Mira, yo haré que seas fecundo y que te multipliques; haré de ti una asamblea de pueblos, y daré esta tierra a tu posteridad en propiedad eterna."
48:5 Pues bien, los dos hijos tuyos que te nacieron en Egipto antes de venir yo a Egipto a reunirme contigo, míos son: Efraím y Manasés, igual que Rubén y Simeón, serán míos.
48:6 En cuanto a la prole que has engendrado después de ellos, tuya será y con el apellido de sus demás hermanos se la citará en orden a la herencia.
48:7 Cuando yo venía de Paddán se me murió en el camino Raquel, tu madre, en el país de los cananeos, a poco trecho para llegar a Efratá, y allí la sepulté, en el camino de Efratá, o sea Belén."
48:8 Vio Israel a los hijos de José y preguntó: "¿Quiénes son éstos?"
48:9 Dijo José a su padre: "Son mis hijos, los que me ha dado Dios aquí." Y él dijo: "Tráemelos acá, que yo les bendiga."
48:10 Los ojos de Jacob se habían nublado por la vejez y no podía ver. Acercóselos, pues, y él los besó y los abrazó.
48:11 Dijo Israel a José: "Yo no sospechaba ver más tu rostro, y ahora resulta que Dios me ha hecho ver también a tus hijos."
48:12 José los sacó de entre las rodillas de su padre, y se postró ante él rostro en tierra.
48:13 José los tomó a los dos, a Efraím con la derecha, a la izquierda de Israel, y a Manasés con la izquierda, a la derecha de Israel, y los acercó a éste.
48:14 Israel extendió su diestra y la puso sobre la cabeza de Efraím, aunque era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés: es decir que cruzó las manos, puesto que Manasés era el primogénito;
48:15 y bendijo a José diciendo: "El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que ha sido mi pastor desde que existo hasta el presente día,
48:16 el Ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; sean llamados con mi nombre y con el de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense y crezcan en medio de la tierra."
48:17 Al ver José que su padre tenía la diestra puesta sobre la cabeza de Efraím, le pareció mal, y asió la mano de su padre para retirarla de sobre la cabeza de Efraím a la de Manasés.
48:18 Y dijo José a su padre: "Así no, padre mío, que éste es el primogénito; pon tu diestra sobre su cabeza.
48:19 Pero rehusó su padre, y dijo: "Lo sé, hijo mío, lo sé; también él será grande. Sin embargo, su hermano será más grande que él, y su descendencia se hará una muchedumbre de gentes.
48:20 Y les bendijo aquel día, diciendo: "Que con vuestro nombre se bendiga en Israel, y se diga: ¡Hágate Dios como a Efraím y Manasés!" —y puso a Efraím por delante de Manassés—.
48:21 Dijo entonces Israel a José: "Yo muero; pero Dios estará con vosotros y os devolverá a la tierra de vuestros padres.
48:22 Yo, por mi parte, te doy Siquem a ti, mejorándote sobre tus hermanos: lo que tomé al amorreo con mi espada y con mi arco."

Génesis 47.27-31: Últimos días de Jacob

Génesis 47.27-31

47:27 Israel residió en Egipto, en el país de Gosen; se afincaron en él y fueron fecundos y se multiplicaron sobremanera.
47:28 Jacob vivió en Egipto diez y siete años, siendo los días de Jacob, los años de su vida, 147 años.
47:29 Cuando los días de Israel tocaron a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: "Si he hallado gracia a tus ojos, pon tu mano debajo de mi muslo y hazme este favor y lealtad: No me sepultes en Egipto.
47:30 Cuando yo me acueste con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos." Respondió: "Yo haré según tu palabra."
47:31 "Júramelo", dijo. Y José se lo juró. Entonces Israel se inclinó sobre la cabecera de su lecho.

Génesis 47,13-26: Política de José

Génesis 47,13-26  

47:13 No había pan en todo el país, porque el hambre era gravísima y tanto Egipto como Canaán estaban muertos de hambre.
47:14 Entonces José se hizo con toda la plata existente en Egipto y Canaán a cambio del grano que ellos compraban, y llevó José aquella plata al palacio de Faraón.
47:15 Agotada la plata de Egipto y de Canaán, acudió Egipto en masa a José diciendo: "Danos pan. ¿Por qué hemos de morir en tu presencia ahora que se ha agotado la plata?"
47:16 Dijo José: "Entregad vuestros ganados y os daré pan por vuestros ganados, ya que se ha agotado la plata."
47:17 Trajeron sus ganados a José y José les dio pan a cambio de caballos, ovejas, vacas y burros. Y les abasteció de pan a trueque de todos sus ganados por aquel año.
47:18 Cumplido el año, acudieron al año siguiente y le dijeron: "No disimularemos a nuestro señor que se ha agotado la plata, y también los ganados pertenecen ya a nuestro señor; no nos queda a disposición de nuestro señor nada, salvo nuestros cuerpos y nuestras tierras.
47:19 ¿Por qué hemos de morir delante de tus ojos así nosotros como nuestras tierras? Aprópiate de nosotros y de nuestras tierras a cambio de pan, y nosotros con nuestras tierras pasaremos a ser esclavos de Faraón. Pero danos simiente para que vivamos y no muramos, y el suelo no quede desolado."
47:20 De este modo se apropió José todo el suelo de Egipto para Faraón, pues los egipcios vendieron cada uno su campo porque el hambre les apretaba, y la tierra vino a ser de Faraón.
47:21 En cuanto al pueblo, lo redujo a servidumbre, de cabo a cabo de las fronteras de Egipto.
47:22 Tan sólo las tierras de los sacerdotes no se las apropió, porque los sacerdotes tuvieron tal privilegio de Faraón, y comieron de dicho privilegio que les concedió Faraón. Por lo cual no vendieron sus tierras.
47:23 Dijo entonces José al pueblo: "He aquí que os he adquirido hoy para Faraón a vosotros y vuestras tierras. Ahí tenéis simiente: sembrad la tierra,
47:24 y luego, cuando la cosecha, daréis el quinto a Faraón y las otras cuatro partes serán para vosotros, para siembra del campo, y para alimento vuestro y de vuestros familiares, para alimento de vuestras criaturas."
47:25 Dijeron ellos: "Nos has salvado la vida. Hallemos gracia a los ojos de mi señor, y seremos siervos de Faraón."
47:26 Y José les impuso por norma, vigente hasta la fecha respecto a todo el agro egipcio, dar el quinto a Faraón. Tan sólo el territorio de los sacerdotes no pasó a ser de Faraón. 

Génesis 47,1-12: José provee por su padre y sus hermanos

Génesis 47,1-12  

47:1 Vino, pues, José a dar parte a Faraón, diciendo: "Mi padre, mis hermanos, sus ovejas y vacadas y todo lo suyo han venido de Canaán, y ya están en el país de Gosen."
47:2 Luego, de entre todos sus hermanos tomó consigo a cinco varones y se los presentó a Faraón.
47:3 Dijo Faraón a los hermanos: "¿Cuál es vuestro oficio?" Respondieron a Faraón: "Pastores de ovejas son tus siervos, lo mismo que nuestros padres."
47:4 Y dijeron a Faraón: "Hemos venido a residir en esta tierra, porque no hay pastos para los rebaños que tienen tus siervos, por ser grave el hambre en Canaán. Así pues, deja morar a tus siervos en el país de Gosen."
47:5a Y dijo Faraón a José:
47:5b Jacob, y sus hijos vinieron a Egipto donde José. Faraón, rey de Egipto, se enteró y dijo a José: "Tu padre y tus hermanos han venido a ti.
47:6a Tienes el territorio egipcio por delante: en lo mejor del país instala a tu padre y tus hermanos."
47:6b "Que residan en el país de Gosen. Y si te consta que hay entre ellos gente capacitada, ponles por rabadanes de lo mío."
47:7 José llevó a su padre Jacob y le presentó delante de Faraón, y Jacob bendijo a Faraón.
47:8 Dijo Faraón a Jacob: "¿Cuántos años tienes?"
47:9 Respondió Jacob a Faraón: "Los años de mis andanzas hacen 130 años: pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han llegado a igualar los años de vida de mis padres, en el tiempo de sus andanzas."
47:10 Bendijo, pues, Jacob a Faraón, y salió de su presencia.
47:11 José instaló a su padre y sus hermanos, asignándoles predio en territorio egipcio, en lo mejor del país, en el país de Ramsés, según lo había mandado Faraón.
47:12 Y José proveyó al sustento familiar de su padre y sus hermanos y toda la casa de su padre. 

Génesis 46,28-34: Llegada a Egipto

Génesis 46,28-34  

46:28 Israel mandó a Judá por delante a donde José, para que éste le precediera a Gosen: y llegaron al país de Gosen.
46:29 José engancho su carroza y subió a Gosen, al encuentro de su padre Israel; y viéndole se echó a su cuello y estúvose llorando sobre su cuello.
46:30 Y dijo Israel a José: "Ahora ya puedo morir, después de haber visto tu rostro, pues que tú vives todavía."
46:31 José dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: "Voy a subir a avisar a Faraón y decirle: "Han venido a mí mis hermanos y la casa de mi padre que estaban en Canaán.
46:32 Son pastores de ovejas, pues siempre fueron ganaderos, y, han traído ovejas, vacadas y todo lo suyo."
46:33 Así, cuando os llame Faraón y os diga. "¿Cuál es vuestro oficio?",
46:34 le decís: "Ganaderos hemos sido tus siervos desde la mocedad hasta ahora, lo mismo que nuestros padres." De esta suerte os quedaréis en el país de Gosen." Porque los egipcios detestan a todos los pastores de ovejas.

Génesis 46,1-27: Israel va a Egipto

Génesis 46,1-27

46:1 Partió Israel con todas sus pertenencias y llegó a Berseba, donde hizo sacrificios al Dios de su padre Isaac.
46:2 Y dijo Dios a Israel en visión nocturna: "¡Jacob, Jacob!" —"Heme aquí", respondió.—
46:3 "Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te haré una gran nación.
46:4 Y bajaré contigo a Egipto y yo mismo te subiré también. José te cerrará los ojos."
46:5 Jacob partió de Berseba y los hijos de Israel montaron a su padre Jacob, así como a sus pequeños y mujeres, en las carretas que había mandado Faraón para trasportarle.
46:6 También tomaron sus ganados y la hacienda lograda en Canaán, y fueron a Egipto, Jacob y toda su descendencia con él.
46:7 Sus hijos y nietos, sus hijas y nietas: a toda su descendencia se la llevó consigo a Egipto.
46:8 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto: Jacob y sus hijos. El primogénito de Jacob: Rubén,
46:9 y los hijos de Rubén: Enoc, Pallú, Jesrón y Karmí;
46:10 los hijos de Simeón: Yemuel, Yamín, Ohad, Yakín, Sójar y Saúl, hijo de la cananea;
46:11 los hijos de Leví: Guersón, Quehat y Merarí;
46:12 los hijos de Judá: Er, Onán, Selá, Peres y Zéraj, (¡pero Er y Onán ya habían muerto en Canaán!) y los hijos de Peres: Jesrón y Jamul;
46:13 los hijos de Isacar: Tolá, Puvá, Yasub y Simrón;
46:14 los hijos de Zabulón: Séred, Elón, Yajleel.
46:15 Estos fueron los hijos que Lía había dado a Jacob en Paddán Aram, y también su hija Dina. Sus hijos y sus hijas eran en total 33 personas.
46:16 Los hijos de Gad: Sefón, Jagguí, Suní, Esbón, Erí, Arodí y Arelí.
46:17 Los hijos de Aser: Yimná, Yisvá, Yisví, Beriá y Séraj, hermana de ellos. Hijos de Beriá: Jéber y Malkiel.
46:18 Estos son los hijos de Zilpá, la que Labán diera a su hija Lía; ella engendró para Jacob estas dieciséis personas.
46:19 Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín.
46:20 A José le nacieron en Egipto Manasés y Efraím, de Asnat, hija de Poti Fera, sacerdote de On.
46:21 Los hijos de Benjamín: Belá, Béker, Asbel, Guerá, Naamán, Ejí, Ros, Muppim, Juppim y Ard.
46:22 Estos son los hijos que Raquel dio a Jacob. En total catorce personas.
46:23 Los hijos de Dan: Jusim.
46:24 Los hijos de Neftalí: Yajseel, Guní, Yéser y Sillem.
46:25 Estos son los hijos de Bilhá, la que Labán diera a su hija Raquel, y que aquélla engendró para Jacob: en total siete personas.
46:26 Todas las personas que entraron con Jacob en Egipto, nacidas de sus entrañas, —salvo las mujeres de los hijos de Jacob— hacían un total de 66 personas.
46:27 Los hijos de José, que le habían nacido en Egipto, eran dos. Todas las personas de la casa de Jacob que entraron en Egipto eran setenta.

Génesis 45,1-28: José se da a conocer

Génesis 45,1-28  

45:1 Ya no pudo José contenerse delante de todos los que en pie le asistían y exclamó: "Echad a todo el mundo de mi lado." Y no quedó nadie con él mientras se daba a conocer José a sus hermanos.
45:2 (Y se echó a llorar a gritos, y lo oyeron los egipcios, y lo oyó hasta la casa de Faraón.)
45:3 José dijo a sus hermanos: "Yo soy José. ¿Vive aún mi padre?" Sus hermanos no podían contestarle, porque se habían quedado atónitos ante él.
45:4 José dijo a sus hermanos: "Vamos, acercaos a mí." Se acercaron, y él continuó: "Yo soy vuestro hermano José, a quien vendisteis a los egipcios.
45:5 Ahora bien, no os pese mal, ni os dé enojo el haberme vendido acá, pues para salvar vidas me envió Dios delante de vosotros.
45:6 Porque con éste van dos años de hambre por la tierra, y aún quedan cinco años en que no habrá arada ni siega.
45:7 Dios me ha enviado delante de vosotros para que podáis sobrevivir en la tierra y para salvaros la vida mediante una feliz liberación.
45:8 O sea, que no fuisteis vosotros los que me enviasteis acá, sino Dios, y él me ha convertido en padre de Faraón, en dueño de toda su casa y amo de todo Egipto.
45:9 Subid de prisa a donde mi padre, y decidle: "Así, dice tu hijo José: Dios me ha hecho dueño de todo Egipto; baja a mí sin demora.
45:10 Vivirás en el país de Gosen, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos y nietos, tus ovejas y tus vacadas y todo cuanto tienes.
45:11 Yo te sustentaré allí, pues todavía faltan cinco años de hambre, no sea que quedéis en la miseria tú y tu casa y todo lo tuyo."
45:12 Con vuestros propios ojos estáis viendo, y también mi hermano Benjamín con los suyos, que es mi boca la que os habla.
45:13 Notificad, pues, a mi padre toda mi autoridad en Egipto y todo lo que habéis visto, y en seguida bajad a mi padre acá."
45:14 Y echándose al cuello de su hermano Benjamín, lloró; también Benjamín lloraba sobre el cuello de José.
45:15 Luego besó a todos sus hermanos, llorando sobre ellos; después de lo cual sus hermanos estuvieron conversando con él.
45:16 En el palacio de Faraón corrió la voz: "Han venido los hermanos de José." La cosa cayó bien a Faraón y sus siervos,
45:17 y Faraón dijo a José: "Di a tus hermanos: Haced esto: Cargad vuestras acémilas y poneos inmediatamente en Canaán ,
45:18 tomad a vuestro padre y vuestras familias, y venid a mí, que yo os daré lo mejor de Egipto, y comeréis lo más pingüe del país.
45:19 Por tu parte, ordénales: Haced esto: Tomad de Egipto carretas para vuestros pequeños y mujeres, y os traéis a vuestro padre.
45:20 Y vosotros mismos no tengáis pena de vuestras cosas, que le mejor de Egipto será para vosotros."
45:21 Así lo hicieron los hijos de Israel; José les proporcionó carretas por orden de Faraón; y les dio provisiones para el camino.
45:22 A todos ellos dio sendas mudas, pero a Benjamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas.
45:23 A su padre le envió asimismo diez burros cargados de lo mejor de Egipto y diez asnas cargadas de trigo, pan y víveres para el viaje de su padre.
45:24 Luego despidió a sus hermanos, y cuando se iban les dijo: "No os excitéis en el camino."
45:25 Subieron, pues, de Egipto y llegaron a Canaán, a donde su padre Jacob,
45:26 y le anunciaron: "Todavía vive José, y es el amo de todo Egipto." Pero él se quedó impasible, porque no les creía.
45:27 Entonces le repitieron todas las palabras que José les había dicho, vio las carretas que José había enviado para trasportarle, y revivió el espíritu de su padre Jacob.
45:28 Y dijo Israel: "¡Esto me basta! Todavía vive mi hijo José: iré y le veré antes de morirme."

Génesis 44,1-34: La copa de José

Génesis 44,1-34  

44:1 Entonces él dio esta orden a su mayordomo: "Llena de víveres las talegas de estos hombres, cuanto quepa en ellas, y pones el dinero de cada uno en la boca de su talega.
44:2 Y mi copa, la copa de plata, la pones en la boca del saco del pequeño, además del dinero de su compra." Y él hizo conforme a lo que había dicho José.
44:3 Alumbró el día, y se les despachó a ellos con sus asnos.
44:4 Salieron de la ciudad, y no bien se habían alejado, cuando José dijo a su mayordomo: "Levántate y persigue a esos hombres, les das alcance y les dices: ¿Por qué habéis pagado mal por bien?
44:5 ¡Se trata nada menos que de lo que utiliza mi señor para beber, y también para sus adivinaciones! ¡Qué mal habéis obrado!"
44:6 El les alcanzó y les habló a este tenor.
44:7 Ellos le dijeron: "¿Por qué habla mi señor de ese modo? ¡Lejos de tus siervos hacer semejante cosa!
44:8 De modo que te hemos devuelto desde Canaán la plata que encontramos en la boca de nuestras talegas, ¿e íbamos a robar ahora de casa de nuestro señor plata ni oro?
44:9 Aquel de tus siervos a quien se le encuentre, que muera; y también los demás nos haremos esclavos del señor."
44:10 Dijo: "Sea así como decís: aquel a quien se le encuentre, será mi esclavo; pero los demás quedaréis disculpados."
44:11 Ellos se dieron prisa en bajar sus talegas a tierra y fueron abriendo cada cual la suya;
44:12 él les registró empezando por el grande y acabando por el chico, y apareció la copa en la talega de Benjamín.
44:13 Entonces rasgaron ellos sus túnicas, y cargando cada cual su burro regresaron a la ciudad.
44:14 Judá y sus hermanos entraron a casa de José, que todavía estaba allí, y cayeron rostro en tierra.
44:15 José les dijo: "¿Qué habéis hecho? ¡ ignorabais que uno como yo tenía que adivinarlo sin falta?"
44:16 Judá dijo: "¿Qué vamos a decir al señor, qué vamos a hablar, qué excusa vamos a dar? Dios ha hallado culpables a sus siervos, y henos aquí como esclavos de nuestro señor, tanto nosotros como aquel en cuyo poder ha aparecido la copa."
44:17 Replicó: "¡Lejos de mí, hacer eso! Aquel a quien se le ha hallado la copa, ése será mi esclavo, que los demás subiréis sin novedad donde vuestro padre."
44:18 Entonces se le acercó Judá y le dijo: "Con permiso, señor, tu siervo va a pronunciar una palabra a los oídos de mi señor, y que no se encienda tu ira contra tu siervo, pues tú eres como el mismo Faraón.
44:19 Mi señor preguntó a sus siervos: "¿Tenéis padre o algún hermano?"
44:20 Y nosotros dijimos a mi señor: ""Sí, tenemos padre anciano, y un hijo pequeño de su ancianidad. Otro hermano de éste murió; sólo le ha quedado éste de su madre, y su padre le quiere."
44:21 Entonces tú dijiste a tus siervos: "Bajádmelo, que ponga mis ojos sobre él."
44:22 Y dijimos a mi señor: "Imposible que el muchacho deje a su padre, pues si le dejara, éste moriría."
44:23 Pero dijiste a tus siervos: "Pues si no baja vuestro hermano menor con vosotros, no volveréis a verme la cara."
44:24 Así pues, cuando subimos nosotros a mi padre, tu siervo, le expusimos las palabras de mi señor.
44:25 Nuestro padre dijo: "Volved y compradnos algo de comer."
44:26 Dijimos: "No podemos bajar, a menos que nuestro hermano pequeño vaya con nosotros. En ese caso sí bajaríamos. Porque no podemos presentarnos a aquel hombre si no está con nosotros nuestro hermano el pequeño."
44:27 Mi padre, tu siervo, nos dijo: "Bien sabéis que mi mujer me dio a los dos:
44:28 el uno se me marchó, y dije que seguramente habría sido despedazado, y no le he vuelto a ver más hasta ahora.
44:29 Y ahora os lleváis también a éste de mi presencia, y le ocurre alguna desgracia, y habréis hecho bajar mi ancianidad al seol con amargura."
44:30 Ahora, pues, cuando yo llegue a donde mi padre, tu siervo, y el muchacho no esté con nosotros, teniendo como tiene el alma tan apegada a la suya,
44:31 en cuanto vea que falta el muchacho morirá, y tus siervos habrán hecho bajar la ancianidad de nuestro padre, tu siervo, con tristeza al seol.
44:32 La verdad es que tu siervo ha traído al muchacho de junto a su padre bajo palabra de que: "Si no te lo traigo, quedaré en falta para con mi padre a perpetuidad."
44:33 Ahora, pues, que se quede tu siervo en vez del muchacho como esclavo de mi señor, y suba el muchacho con sus hermanos.
44:34 Porque ¿cómo subo yo ahora a mi padre sin el muchacho conmigo? ¡No quiero ni ver la aflicción en que caerá mi padre!"

Génesis 43,1-34: Segundo viaje a Egipto

Génesis 43,1-34  

43:1 El hambre seguía abrumando la tierra.
43:2 Así pues, en cuanto acabaron de consumir el grano traído de Egipto, les dijo su padre: "Volved y compradnos algo de comer."
43:3 Judá le dijo: "Bien claro nos dio a entender aquel hombre que no veríamos su rostro si no estaba con nosotros nuestro hermano.
43:4 Si mandas a nuestro hermano con nosotros, bajaremos y te compraremos víveres;
43:5 pero si no le mandas, no bajamos, porque aquel hombre nos dijo: "No os presentéis a mí si no está vuestro hermano con vosotros.""
43:6 Dijo Israel: "¿Por qué para desgracia mía hicisteis saber a ese hombre que teníais otro hermano?"
43:7 Dijeron: "!Él empezó preguntándonos por nuestra familia, diciéndonos: ¿Tenéis aún padre? ¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis algún otro hermano? Y nosotros nos limitamos a responder a sus palabras. ¿Podíamos saber que iba a decirnos: Bajad a vuestro hermano?"
43:8 Dijo Judá a su padre Israel: "Deja ir al chico conmigo; deja que vayamos para vivir y no morir ni nosotros, ni tú, ni nuestros pequeños.
43:9 Yo respondo de él, de mi mano lo exigirás si no lo trajere aquí y te lo presentare, y estaría yo en falta contigo a perpetuidad.
43:10 Que lo que es, si no nos hubiéramos entretenido, para estas horas ya estaríamos de vuelta."
43:11 Díjoles su padre Israel: "Siendo así, hacedlo; llevaos de lo más fino del país en vuestras cestas, y bajad a aquel hombre un regalo, un poco de sandácara, un poco de miel, almáciga y ládano, pistachos y almendras.
43:12 Tomáis también con vosotros el doble de plata y devolvéis personalmente la plata devuelta en la boca de vuestras talegas, por si se trata de un error.
43:13 Tomad, pues, a vuestro hermano y volved inmediatamente donde ese hombre;
43:14 que El Sadday os haga hallar misericordia ante ese hombre, y que él os despache y suelte a vuestro otro hermano, y a Benjamín. Por mi parte, si he de perder a mis hijos, qué le vamos a hacer."
43:15 Ellos tomaron dicho regalo y el doble de plata consigo, y asimismo a Benjamín, y poniéndose en marcha bajaron a Egipto y se presentaron a José.
43:16 José vio con ellos a Benjamin, y dijo a su mayordomo: "Lleva a esos hombres a casa, mata algún animal y lo preparas, porque esos hombres van a comer conmigo a mediodía."
43:17 El hombre hizo como le había dicho José, y llevó a los hombres a casa de José.
43:18 Ellos se asustaron porque se les llevaba a casa de José, y dijeron: "Es por lo de la plata devuelta en nuestros sacos la otra vez, por lo que se nos trae acá, para ponernos alguna trampa, caer sobre nosotros y reducirnos a esclavitud, junto con nuestros asnos."
43:19 Y acercándose al mayordomo de José le dijeron a la puerta de la casa:
43:20 "Por favor, señor, nosotros bajamos anteriormente a comprar víveres.
43:21 Pero resultó que cuando fuimos a hacer noche y abrimos nuestras talegas de grano, nos encontramos con que la plata de cada uno estaba en la boca de su talega, nuestra plata bien pesada, y la hemos devuelto con nosotros,
43:22 y además traemos con nosotros más plata para comprar víveres. Ignoramos quién puso nuestra plata en nuestras talegas."
43:23 Díjoles: "La paz sea con vosotros, no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os puso ese tesoro en las talegas. Vuestra plata ya me llegó." Y les sacó a Simeón.
43:24 Luego los introdujo en casa de José, les dio agua y se lavaron los pies, y les dio pienso para sus asnos.
43:25 Entonces ellos prepararon el regalo, mientras llegaba José a mediodía, pues oyeron que iban a comer allí.
43:26 Al entrar José en casa, le presentaron el regalo que llevaban consigo y se inclinaron hasta el suelo.
43:27 El les saludó y les preguntó: "Vuestro anciano padre de quien me hablasteis, ¿vive aún?"
43:28 Y le dijeron: "Está bien tu siervo, nuestro padre: todavía vive." Y postrándose se inclinaron.
43:29 Entonces José volvió los ojos y vio a Benjamín, su hermano de madre, y dijo: "¿Este es vuestro hermano menor, de quien me hablasteis?" Y añadió: "Dios te guarde, hijo mío."
43:30 José tuvo que darse prisa, porque le daban ganas de llorar de emoción por su hermano, y entrando en el cuarto lloró allí.
43:31 Luego se lavó la cara, salió y conteniéndose dijo: "Servid la comida."
43:32 Y le sirvieron a él aparte, aparte a ellos, y aparte a los egipcios que comían con él, porque los egipcios no soportan comer con los hebreos, cosa detestable para ellos.
43:33 Sentáronse, pues, delante de él por orden de antigüedad, de mayor a menor, y unos a otros se daban muestras de asombro.
43:34 El fue tomando de delante de sí raciones para ellos, y la ración de Benjamín era cinco veces mayor que la de todos los demás. Ellos bebieron y se alegraron en su compañía.