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viernes, 15 de septiembre de 2023

¿Qué es el Stabat Mater?


No es posible hablar de la Virgen de los Dolores sin tener en cuenta el Stabat Mater, un himno del siglo XIII asociado a la Virgen Dolorosa. Este himno se ha atribuido al fraile franciscano Jacopone da Todi y que comienza con el conocido Stabat Mater dolorosa. Es una bella oración que se centra en los sufrimientos de la Virgen durante la Pasión de su hijo.

 

Texto del Stabat Mater en el latín:

Stabat Mater dolorosa
Iuxta crucem lacrimosa,
Dum pendebat filius.
Cuius animam gementem
Contristatam et dolentem
Pertransivit gladius.

O quam tristis et afflicta
Fuit illa benedicta
Mater unigeniti
Quae maerebat et dolebat.
Et tremebat, cum videbat
Nati poenas incliti.

Quis est homo qui non fleret,
Matrem Christi si videret
In tanto supplicio?
Quis non posset contristari,
Piam matrem contemplari
Dolentem cum filio?
 
Pro peccatis suae gentis
Vidit Jesum in tormentis
Et flagellis subditum.
Vidit suum dulcem natum
Morientem desolatum
Dum emisit spiritum.
 
Eja mater fons amoris,
Me sentire vim doloris
Fac ut tecum lugeam.
Fac ut ardeat cor meum
In amando Christum Deum,
Ut sibi complaceam.
 
Sancta mater, istud agas,
Crucifixi fige plagas
Cordi meo valide.
Tui nati vulnerati
Tam dignati pro me pati,
Poenas mecum divide!
 
Fac me vere tecum flere,
Crucifixo condolere,
Donec ego vixero.
Juxta crucem tecum stare
Te libenter sociare
In planctu desidero.
 
Virgo virginum praeclara,
Mihi jam non sis amara,
Fac me tecum plangere.
Fac ut portem Christi mortem,
Passionis eius sortem
Et plagas recolere.
 
Fac me plagis vulnerari,
Cruce hac inebriari
Ob amorem filii,
Inflammatus et accensus,
Per te virgo sim defensus
In die judicii.
 
Fac me cruce custodiri,
Morte Christi praemuniri,
Confoveri gratia.
Quando corpus morietur
Fac ut animae donetur
Paradisi gloria.
Amen.


Texto del Stabat Mater en castellano:

 Estaba la Madre dolorosa
llorando junto a la cruz
de la que pendía su Hijo.
Su alma quejumbrosa,
apesadumbrada y gimiente,
atravesada por una espada.
 
¡Qué triste y afligida
estaba la bendita Madre
del Hijo unigénito!
Se lamentaba y afligía
y temblaba viendo sufrir
a su divino Hijo.
 
¿Qué hombre no lloraría
viendo a la Madre de Cristo
en tan gran suplicio?
¿Quién no se entristecería
al contemplar a la querida Madre
sufriendo con su hijo?
 
Por los pecados de su pueblo
vio a Jesús en el tormento
y sometido a azotes.
Ella vio a su dulce Hijo
entregar el espirítu
y morir desamparado.
 
¡Madre, fuente de amor,
hazme sentir todo tu dolor
para que llore contigo!
Haz que arda mi corazón
en el amor a Cristo Señor,
para que así le complazca.
 
¡Santa María, hazlo así!
Graba las heridas del Crucificado
profundamente en mi corazón.
Comparte conmigo las penas
de tu hijo herido, que se ha dignado
a sufrir la pasión por mí.
 
Haz que llore contigo,
que sufra con el Crucificado
mientras viva.
Deseo permanecer contigo,
cerca de la cruz,
y compartir tu dolor.

Virgen excelsa entre las virgenes,
no seas amarga conmigo,
haz que contigo me lamente.
Haz que soporte la muerte de Cristo,
haz que comparta su pasión
y contemple sus heridas.

Haz que sus heridas me hieran,
embriagado por esta cruz
y por el amor de tu hijo.
Inflamado y ardiendo,
que sea por ti defendido, oh Virgen,
el día del Juicio.

Haz que sea protegido por la cruz,
fortificado por la muerte de Cristo,
fortalecido por la gracia.
Cuando muera mi cuerpo
haz que se conceda a mi alma
la gloria del paraíso.

Amén.


jueves, 14 de septiembre de 2023

Los Siete Dolores Maria, de Adriaen Isenbrandt

 


Los siete dolores de María de Adriaen Isenbrandt
obra gótica en la iglesia de Nuestra Señora de Brujas, 
Flandes c. 1518-1535.


¿Qué son los 7 dolores de la Virgen?

 

La Virgen de los Dolores es tradicionalmente representada con uno o con siete puñales 
atravesándole el corazón, en referencia a la profecía de Simeón, 
que dijo a María que una espada le atravesaría el alma.


El 15 de septiembre, justo un día después de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la Iglesia celebra una de las grandes devociones marianas, la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores. Dos fiestas que están unidas por la pasión de Cristo.

Esta fiesta que recuerda los grandes sufrimientos de la Virgen María es una de las advocaciones más populares. De tradición antiquísima, la Virgen de los Dolores se encuentra en miles de iglesias de todo el mundo y su culto popular es uno de los más importantes.

¿Cuándo comenzó la devoción a la Virgen de los Dolores?

Nuestra Señora de los Dolores es una de las advocaciones marianas más universales. No está vinculada ni a un determinado lugar físico ni a una aparición sino a los sufrimientos que padeció María por los terribles sufrimientos de su hijo Jesús.

Ya en el siglo VIII en la Iglesia se escribía acerca de la “Compasión de la Virgen”, en relación a la participación de María en los dolores de Cristo. Primero surgió la devoción a los cinco dolores de María, que posteriormente se amplió a los 7 dolores que se meditan actualmente. De este modo, pronto comenzaron a componerse himnos para honrar a la Mater Dolorosa. Un ejemplo de ellos es el Stabat Mater.

En Occidente la fiesta comenzó a celebrarse durante la Edad Media bajo el nombre de “Transfixión de María” o la “Recomendación de María en el Calvario” y en un principio se conmemoraba en el tiempo pascual.

Una buena parte de la responsabilidad de la difusión de esta devoción de la Virgen se debe a los religiosos servitas, muy devotos de los dolores de María. Fueron ellos que comenzaron a celebrar esta memoria bajo la Cruz con oficio y misa especial. Más tarde, ya comenzó a celebrarse el tercer domingo de septiembre. Pero, además, el viernes anterior al Domingo de Ramos se conmemoraba también el llamado popularmente como “Viernes de Dolores”.

Benedicto XIII extendió universalmente la celebración del “Viernes de Dolores” en 1472 y en 1814 el Papa Pío VII fijó la Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores para el 15 de septiembre, un día después a la Exaltación de la Santa cruz.

¿Cuáles son los siete dolores de la Virgen?

Los Siete Dolores de la Virgen es una antigua devoción que ha llegado hasta nuestros días y en las que se repasan siete dolores que la Virgen padeció durante la vida de Jesús y que es un reflejo del amor y sufrimiento de la Madre de Cristo. Para meditar los siete dolores se utilizan pasajes del Evangelio en los que aparece María.

• Primer Dolor: La profecía de Simeón. (Lucas 2,22-35): «Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción. ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones». (Lc2,34-35)

• Segundo Dolor: La huida a Egipto. (Mateo 2,13-15): «Cuando ellos se retiraron, el ángel de Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle. Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliera lo dicho por el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo». (Mt 2,13-15)

•Tercer Dolor: El Niño perdido en el Templo. (Lucas 2,41 -50): «Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas…Cuando le vieron quedaron sorprendidos y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando…» (Lc2,46-48)

• Cuarto Dolor – María se encuentra con Jesús camino al Calvario. (Lam 1,12): «Vosotros que pasáis por el camino, mirad, fijaos bien si hay dolor parecido…» (Lam 1,12)

• Quinto Dolor – Jesús muere en la Cruz. (Juan 19,17-39): «Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo :»Ahí tienes a tu madre…» (Lc 19, 25-27)

• Sexto Dolor – María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz. (Juan 19, 38): «Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió.» (Jn 19,38)

• Séptimo Dolor -Jesús es colocado en el Sepulcro. (Lucas 23, 53-54): «…y, después de descolgarle, le envolvió en una sábana y le puso en un sepulcro excavado en la roca en el que nadie había sido puesto todavía.» (Lc 23, 53-54).

¿Cuáles son las 7 promesas de la Virgen para quien medite sus dolores?

En sus revelaciones a santa Brígida de Suecia en el siglo XIV, la Virgen le dijo que concedería siete gracias a aquellos que cada día la acompañen rezando con verdadera devoción siete Avemarías meditando acerca de sus dolores y sus lágrimas. Estas son las 7 promesas:

1. Les concederá paz a sus familias.

2. Serán iluminadas de los divinos Misterios.

3. Les dará consuelo en sus penas y compañía en sus trabajos.

4. Cuando no se oponga a la voluntad de su Hijo o a la salvación de sus almas, les concederá lo que le pidan.

5. Protección en cada momento de la vida y les defenderá en sus batallas espirituales contra el enemigo.

6. Asistencia en el momento de la muerte y verán su rostro.

7. Aquellos que propaguen esta devoción, sean llevados de esta vida terrena a la felicidad eterna, sus pecados serán perdonados y el Señor será su gozo y consuelo eterno.

¿Por qué se representa a la Virgen con puñales clavados en su corazón?

La Virgen de los Dolores ha sido tradicionalmente representada o bien con una espada clavada en su corazón o bien con siete puñales. Así ha sido durante siglos tanto en el arte como en la rica imaginería religiosa. El origen se remonta a las propias Escrituras, concretamente en la profecía de Simeón que recoge el Evangelio de San Lucas, en la que el anciano le dice a la Virgen que una espada le atravesará el alma, ante el gran sufrimiento que verá en su hijo Jesús. Tras la devoción de los siete dolores también se empezaron a utilizar siete puñales, uno por cada dolor, para representar a la Virgen Dolorosa.

Así lo recogía el Evangelio de San Lucas:

“Había por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no moriría antes de ver al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu Santo vino al Templo; y al introducir sus padres al niño Jesús para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo: ‘Ahora, Señor, ya puedes dejar que tu siervo se vaya en paz, según tu palabra, porque mis ojos han visto tu salvación, la que has preparado ante la faz de todos los pueblos, luz para revelación de los gentiles y gloria de tu pueblo, Israel’. Su padre y su madre estaban admirados por las cosas que se decían de él. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: ‘Mira, éste ha sido destinado para ser caída y resurrección de muchos en Israel, y como signo de contradicción –y a ti misma una espada te atravesará el alma-, para que se descubran los pensamientos de muchos corazones’”. (Lc 2, 22-35).

+ SOBRE NTRA. SRA. DE LOS DOLORES

¿Por qué no se celebra durante la Semana Santa?

 

+ SOBRE LA FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ


domingo, 25 de marzo de 2018

La Pasión de Señor según San Marcos (14,1-15-47)

Marcos 14:1-15:47
Domingo de Ramos, ciclo B 

C. Faltaban dos días para la fiesta de pascua y de los panes Azimos. Los sumos sacerdotes y los escribas andaban buscando una manera de apresar a Jesús a traición y darle muerte, pero decían:

S. "No durante las fiestas, porque el pueblo podría amotinarse".

C. Estando Jesús sentado a la mesa, en casa de Simón el leproso, en Betania, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y derramó el perfume en la cabeza de Jesús. Algunos comentaron indignados:

S. "¿A qué viene este derroche de perfume? Podía haberse vendido por más de trescientos denarios para dárselos a los pobres".

C. Y criticaban a la mujer; pero Jesús replicó:

+ "Déjenla. ¿Por qué la molestan? Lo que ha hecho conmigo está bien, porque a los pobres los tienen siempre con ustedes y pueden socorrerlos cuando quieran; pero a mí no me tendrán siempre. Ella ha hecho lo que podía. Se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Yo les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se predique el Evangelio, se recordará también en su honor lo que ella ha hecho conmigo”.

C. Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oírlo, se alegraron y le prometieron dinero; y él andaba buscando una buena ocasión para entregarlo.
El primer día de la fiesta de los panes Azimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos:

S. "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?"

+ "Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entren: 'El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?' Él les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena".

C. Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Al atardecer, llegó Jesús con los Doce. Estando a la mesa, cenando, les dijo:

+ "Yo les aseguro que uno de ustedes, uno que está comiendo conmigo, me va a entregar".

C. Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro:

S. "¿Soy yo?"

C. Él respondió:

+ "Uno de los Doce; alguien que moja su pan en el mismo plato que yo. El Hijo del hombre va a morir, como está escrito: pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre! ¡Más le valiera no haber nacido!

C. Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo:

+ "Tomen: esto es mi cuerpo".

C. Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo:

+ "Esta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios".

C. Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos y Jesús les dijo:

+ "Todos ustedes se van a escandalizar por mi causa, como está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas; pero cuando resucite, iré por delante de ustedes a Galilea".

C. Pedro replicó:

S. "Aunque todos se escandalicen, yo no”.

C. Jesús le contestó:

+ "Yo te aseguro que hoy, esta misma noche, antes de que el gallo cante dos veces, tú me negarás tres".

C. Pero él insistía:

S. "Aunque tenga que morir contigo, no te negaré".

C. Y los demás decían lo mismo. Fueron luego a un huerto, llamado Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos:

+ "Siéntense aquí mientras hago oración".

C. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan; empezó a sentir terror y angustia, y les dijo:

+ "Tengo el alma llena de una tristeza mortal. Quédense aquí, velando".

C. Se adelantó un poco, se postró en tierra y pedía que, si era posible, se alejara de él aquella hora. Decía:

+ "Padre, tú lo puedes todo: aparta de mí este cáliz. Pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres".

C. Volvió a donde estaban los discípulos, y al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:

+ "Simón, ¿estás dormido? ¿No has podido velar ni una hora? Velen y oren, para que no caigan en la tentación. El espíritu está pronto, pero la carne es débil".

C. De nuevo se retiró y se puso a orar, repitiendo las mismas palabras. Volvió y otra vez los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados de sueño; por eso no sabían qué contestarle. Él les dijo:

+ "Ya pueden dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora. Miren que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense! ¡Vamos! Ya está cerca el traidor".

C. Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los Doce, y con él, gente con espadas y palos, enviada por los sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles:

S. "Al que yo bese, ése es. Deténgalo y llévenselo bien sujeto".

C. Llegó, se acercó y le dijo:

S. "Maestro".

C. Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo apresaron. Pero uno de los presentes desenvainó la espada y de un golpe le cortó la oreja a un criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo:

+ "¿Salieron ustedes a apresarme con espadas y palos, como si se tratara de un bandido? Todos los días he estado entre ustedes, enseñando en el templo y no me han apresado. Pero así tenía que ser para que se cumplieran las Escrituras".

C. Todos lo abandonaron y huyeron. Lo iba siguiendo un muchacho, envuelto nada más con una sábana, y lo detuvieron; pero él soltó la sabana y se les escapó desnudo. Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote y se reunieron todos los pontífices, los escribas y los ancianos. Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del patio del sumo sacerdote y se sentó con los criados, cerca de la lumbre, para calentarse. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban una acusación contra Jesús para condenarlo a muerte y no la encontraban. Pues, aunque muchos presentaban falsas acusaciones contra él, los testimonios no concordaban. Hubo unos que se pusieron de pie y dijeron:

S. "Nosotros lo hemos oído decir: 'Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro, no edificado por hombres'".

C. Pero ni aun en esto concordaba su testimonio. Entonces el sumo sacerdote se puso de pie y le preguntó a Jesús:

S. "¿No tienes nada que responder a todas esas acusaciones?"

C. Pero él no le respondió nada. El sumo sacerdote le volvió a preguntar:

S. "¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?,”

C. Jesús contestó:

+ "Sí lo soy. Y un día verán cómo el Hijo del Hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y cómo viene entre las nubes del cielo".

C. El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras exclamando:

S. "¿Qué falta hacen ya más testigos? Ustedes mismos han oído la blasfemia. ¿Qué les parece?"

C. Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirle, y tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían:

S. "Adivina quién fue", y los criados también le daban de bofetadas.

C. Mientras tanto, Pedro estaba abajo, en el patio. Llegó una criada del sumo sacerdote, y al ver a Pedro calentándose, lo miró fijamente y le dijo:

S. "Tú también andabas con Jesús Nazareno".

C. Él lo negó, diciendo:

S. "Ni sé ni entiendo lo que quieres decir".

C. Salió afuera hacia el zaguán, y un gallo cantó. La criada, al verlo, se puso de nuevo a decir a los presentes:

S. "Ese es uno de ellos".

C. Pero él lo volvía a negar. Al poco rato, también los presentes dijeron a Pedro: "Claro que eres uno de ellos, pues eres galileo". Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:

S. "No conozco a ese hombre del que hablan".

C. En seguida cantó el gallo por segunda vez. Pedro se acordó entonces de las palabras que le había dicho Jesús: 'Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres', rompió a llorar.
Luego que amaneció, se reunieron los sumos sacerdotes con los ancianos, los escribas y el sanedrín en pleno, para deliberar. Ataron a Jesús, se lo llevaron y lo entregaron a Pilatos. Este le preguntó:

S. "¿Eres tú el rey de los judíos?"

C. Él respondió:

+ "Sí lo soy".

C. Los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilatos le preguntó de nuevo:

S. "¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan".

C. Jesús ya no le contestó nada, de modo que Pilatos estaba muy extrañado. Durante la fiesta de Pascua, Pilato solía soltarles al preso que ellos pidieran. Estaba entonces en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en un motín. Vino la gente y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilatos les dijo:

S. "¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?"

C. Porque sabía que los Sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilatos les volvió a preguntar:

S. "¿Y qué voy a hacer con el que llaman rey de los judíos?"

C. Ellos gritaron más fuerte:

S. "¡Crucifícalo!"

C. Pilatos, queriendo dar gusto a la multitud, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio, al pretorio, y reunieron a todo el batallón. Lo vistieron con una manto de color púrpura, le pusieron una corona de espinas que habían trenzado, y comenzaron a burlarse de él, dirigiéndole este saludo:

S. "¡Viva el rey de los judíos!".

C. Le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminadas las burlas, le quitaron aquel manto de color púrpura, le pusieron su ropa y lo sacaron para crucificarlo. Entonces forzaron a cargar la cruz a un individuo que pasaba por ahí de regreso del campo, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir "lugar de la Calavera"). Le ofrecieron vino con mirra, pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echando suertes para ver qué le tocaba a cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: "El rey de los judíos". Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: Fue contado entre los malhechores. Los que pasaban por ahí lo injuriaban meneando la cabeza y gritándole:

S. “Anda" Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo y baja de la cruz”.

C. Los sumos sacerdotes se burlaban también de él y le decían:

S. "Ha salvado a otros, pero a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos"

C. Hasta los que estaban crucificados con él también lo insultaban. Al llegar el mediodía, toda aquella tierra se quedó en tinieblas hasta las tres de la tarde. Y a las tres, Jesús gritó con voz potente:

+ "Eloí, Eloí, ¿lamá sabactaní?" (que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?).

C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:

S. "Miren, está llamando a Elías".

C. Uno corrió a empapar una esponja en vinagre, la sujetó a un carrizo y se la acercó para que bebiera, diciendo:

S. "Vamos a ver si viene Elías a bajarlo".

C. Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró. Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El oficial romano que estaba frente a Jesús, al ver cómo había expirado, dijo:

S. "De veras este hombre era Hijo de Dios".

C. Había también ahí unas mujeres que estaban mirando todo desde lejos; entre ellas, María Magdalena, María (la madre de Santiago el menor y de José) y Salomé, que cuando Jesús estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y además de ellas, otras muchas que habían venido con él a Jerusalén.

Al anochecer, como era el día de la preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, miembro distinguido del sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios. Se presentó con valor ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de que ya hubiera muerto, y llamando al oficial, le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto. Informado por el oficial, concedió el cadáver a José. Este compró una sábana, bajó el cadáver, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro excavado en una roca y tapó con una piedra la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de José, se fijaron en dónde lo ponía.

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lunes, 14 de agosto de 2017

Mateo 17,22-27: Segundo anuncio de la Pasión. El diezmo

Mateo 17,22-27
Lunes de la 19 semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: «Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.» Ellos se pusieron muy tristes. Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?» Contestó: «Sí.» Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?» Contestó: «A los extraños.» Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.»

SOBRE EL MISMO TEMA:
Más allá de la obligación   

miércoles, 5 de julio de 2017

Mateo 8,28-34: Meditación sobre la Pasión de Jesús

Mateo 8,28-34

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos:
— ¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron:
— Si nos echas, mándanos a la piara.
Jesús les dijo:
— Id.
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

— Comentario por Reflexiones Católicas:
Meditación sobre la Pasión de Jesús 

La imagen de los «sepulcros», la fuerza de Jesús respecto a los demonios y su «debilidad», casi dócil, respecto a los hombres, convierten esta escena en una meditación sobre la pasión, con todos los claroscuros del poder de Cristo Señor, así como del duro y espantado rechazo por parte de los hombres.

Eficaz es la reacción de rechazo de «toda la ciudad», que lo aleja de su territorio. La expresión "antes del tiempo" expresa esta relación entre la escena y la pasión (el tiempo del cumplimiento), cuando Jesús —aunque expulsado fuera del territorio de la Ciudad Santa— vencerá sobre la fuerza de la muerte, sobre la dispersión de la Iglesia, y conseguirá abrir el paso para pasar por aquel camino.

El es el Señor, a quien "ha sido dado todo poder en la tierra" (Mt 28,18), aunque aparece como tal sólo en el misterio insondable de la cruz.

La Palabra de su Señor guía al hombre para buscar el bien y no el mal. El hombre responde a la Palabra de Dios. Ahora bien, esta respuesta niega el plan de Dios cuando se convierte en seguridad para el hombre; entonces culto, la fiesta, el holocausto, el sacrificio, el don, pierden su alma.

El cristiano tiene su nuevo culto «en el Señor Jesús», en su cuerpo y en su sangre, en el sacrificio puro de su cumplimiento de la voluntad del Padre, que los hombres no comprenden y rechazan.

jueves, 16 de febrero de 2017

Marcos 8,27-33: Primer anuncio de la Pasión

Marcos 8,27-33  

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
— ¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
— Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas.
Él les preguntó:
— Y vosotros, ¿quién decís que soy?
Tomando la palabra Pedro le dijo:
— Tú eres el Mesías.
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos:
— El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
— Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!

— Comentario por Reflexiones Católicas
"Primer anuncio de la Pasión"

Jesús comienza una catequesis particular dirigida a sus discípulos para iniciarlos en la comprensión correcta de su persona y de su misión de Mesías. Encontramos aquí el primero de los tres anuncios de la Pasión (y de la resurrección) que acompasan el camino hacia Jerusalén.

El Nazareno indica «con toda claridad» cómo entiende la función de Mesías: ofrecer la vida, aceptando partir y morir. Sin embargo, el final será la gloria de la resurrección.

El anuncio provoca una reacción inmediata y crea enseguida un foso entre la alegre confesión recién hecha y la nueva actitud de cierre (v.32b). No resulta fácil comprender al Maestro y todavía va a resultar menos fácil seguirle por el camino que piensa abrir.

La protesta de Pedro nace de la primera parte del anuncio, en la que Jesús hace referencia a su pasión y su muerte. Su reacción, un claro rechazo, está motivada por el deseo de ahorrar a Jesús el sufrimiento y la muerte. Sin darse cuenta le está haciendo el juego a Satanás y se está alineando con todos los que querían un Mesías triunfal, cargado de gloria y de éxito.

Jesús regaña de una manera áspera a Pedro y le ordena «ponerse detrás» (v. 33). La expresión suena dura; sin embargo, tiene la suavidad de una invitación, como si Jesús le dijera a Pedro: «¡Sígueme!». 

martes, 10 de enero de 2017

Hebreos 2,5-12: Cristo, hombre glorificado

Hebreos 2,5-12
Martes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero, del que estamos hablando; de ello dan fe estas palabras: «¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que mires por él? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, todo lo sometiste bajo sus pies.» En efecto, puesto a someterle todo, nada dejó fuera de su dominio. Pero ahora no vemos todavía que todo le esté sometido. Al que Dios habla hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos. Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación. El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos, cuando dice: «Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.»

martes, 23 de febrero de 2016

Mateo 20,17-28: por la Orden Carmelitana

Mateo 20,17-28

En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: "Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará." Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella contestó: "Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda." Pero Jesús replicó: "No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?" Contestaron: "Lo somos." Él les dijo: "Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre." Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos."

— Comentario de la Orden Carmelita

El evangelio de hoy habla de tres puntos:

• El tercer anuncio de la pasión (Mt 20,17-19)
• La petición de la madre de los hijos de Zebedeo (Mt 20,20-23)
• La discusión de los discípulos que quieren el primer puesto (Mt 20,24-28).

Mateo 20,17-19: El tercero anuncio de la pasión

Están de camino hacia Jerusalén. Jesús los precede. Sabe que le matarán. El profeta Isaías lo había ya anunciado (Is 50,4-6; 53,1-10). Por esto, su muerte no es consecuencia de un compromiso asumido con la misión recibida del Padre junto con los excluidos de su tiempo.

Jesús alerta a los discípulos sobre la tortura y la muerte que encontrarán en Jerusalén. Pues el discípulo ha de seguir al maestro, aunque fuera para sufrir con él. Los discípulos están asustados y le acompañan con miedo. No entienden lo que está ocurriendo (cf. Lc 18,34). El sufrimiento no concuerda con la idea que ellos tienen del mesías (cf. Mt 16,21-23).

Mateo 20,20-21: La petición de la madre que pide el primer puesto para los hijos

Los discípulos no sólo no entienden el alcance del mensaje de Jesús sino que continúan con sus ambiciones personales. Jesús insistía en el servicio y en la entrega y ellos seguían con sus ambiciones personales y pedían los primeros puestos en el Reino.

La madre de Santiago y de Juan, llevando consigo los dos hijos, llega cerca de Jesús y pide un lugar en la gloria del Reino para sus hijos, uno a la derecha y el otro a la izquierda de Jesús. Los dos no entendieron la propuesta de Jesús. Estaban preocupados solamente con sus propios intereses. Señal de que la ideología dominante de la época había penetrado profundamente en la mentalidad de los discípulos.

A pesar de la convivencia de varios años con Jesús, no habían renovado su manera de ver las cosas. Miraban hacia Jesús con una mirada antigua. Querían una recompensa por el hecho de seguir a Jesús. Las mismas tensiones existían en las comunidades en el tiempo de Mateo y existen hoy en nuestras comunidades.

Mateo 20,22-23: La respuesta de Jesús

Jesús reacciona con firmeza: “¡Ustedes no saben lo que están pidiendo!” Y pregunta si son capaces de beber el cáliz que él, Jesús, va a beber, y se están dispuestos a recibir el bautismo que él va a recibir. Es el cáliz del sufrimiento, el bautismo de sangre.

Jesús quiere saber si ellos, en vez del lugar de primer plano, aceptan entregar su vida hasta la muerte. Los dos contestan: “¡Podemos!” Parece una respuesta de boca hacia fuera, pues pocos días después, abandonarán a Jesús y lo dejarán sólo en la hora del sufrimiento (Mc 14,50). Ellos no tienen mucha conciencia crítica, ni perciben la realidad personal. Cuanto al lugar de primer plano en el Reino al lado de Jesús, aquel que lo da es el Padre. Lo que Jesús tiene que ofrecer es el cáliz y el bautismo, el sufrimiento y la cruz.

Mateo 20,24-27: Entre ustedes no sea así

Jesús habla, de nuevo, sobre el ejercicio del poder (cf. Mc 9,33-35). En aquel tiempo, los que detenían el poder no prestaban atención a la gente. Actuaban conforme a lo que oían (cf. Mc 6,27-28).

El imperio romano controlaba el mundo y lo mantenía sometido por la fuerza de las armas y así, a través tributos, impuestos y tasas, lograba concentrar la riqueza de la gente en manos de pocos allí en Roma. La sociedad estaba caracterizada por el ejercicio represivo y abusivo del poder.

Jesús tiene otra propuesta. Dice: “¡Entre vosotros no debe ser así! Quien quiere ser el mayor, sea el servidor de todos.” Enseña en contra de los privilegios y las rivalidades. Quiere mudar el sistema e insiste en el servicio como remedio contra la ambición personal.

Mateo 20,28: El resumen de la vida de Jesús

Jesús define su misión y su vida: “¡No he venido para ser servido, sino para servir!” Vino a dar su vida en rescate de muchos. El es el Mesías siervo, anunciado por el profeta Isaías (cf. Is 42,1-9; 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12). Aprendió de su madre, que dijo: “¡He aquí la esclava del Señor!”(Lc 1,38). Propuesta totalmente nueva para la sociedad de aquel tiempo.