Mostrando entradas con la etiqueta Cafarnaún. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cafarnaún. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de septiembre de 2024

Marcos 9,30-37: Segundo anuncio de la Pasión. La verdadera grandeza


Marcos 9,30-37
Martes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, año III

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se entera se, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

SOBRE EL MISMO TEMA:


domingo, 23 de abril de 2023

Juan 6,22-29: Discurso sobre el pan de vida

Juan 6,22-29

Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo has venido aquí?" Jesús les contestó: "Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios." Ellos le preguntaron: "Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?" Respondió Jesús: "La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado."

SOBRE EL MISMO TEMA:

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Mateo 4,12-23: Comienzo de la predicación de Jesús. Primeros discípulos

Mateo 4,12-23

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que habla dicho el profeta Isaías: "País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló." Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos."
Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

SOBRE EL MISMO TEMA:

domingo, 27 de noviembre de 2022

Mateo 8,5-17: "Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades"

Mateo 8,5-17

Mt 8,5-13: Curación del sirviente de un centurión

5 Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole:
6 "Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente".
7 Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo".
8 Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra     y mi sirviente se sanará.
9 Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a 
   mis órdenes: "Ve", él va, y a otro: "Ven", él viene; y cuando digo a mi sirviente: "Tienes que hacer 
   esto", él lo hace".
10 Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie 
     en Israel que tenga tanta fe.
11 Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con 
     Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos;
12 en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y      
     rechinar de dientes". 
13 Y Jesús dijo al centurión: "Ve, y que suceda como has creído". Y el sirviente se curó en ese mismo 
     momento.

Mt 8,14-15: Curación de la suegra de Pedro
Cf. Marcos 1,29-31; Lucas 4,38-39

14 Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de éste en cama con fiebre.
15 Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.

Mt 8,16-17: Diversas curaciones
Cf. Marcos 1,32-34; Lucas 4,40-41

16 Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a 
     todos los que estaban enfermos,
17 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: Él tomó nuestras 
     debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.

sábado, 2 de julio de 2022

Lucas 10,1-12: Misión de los 72 discípulos

Lucas 10,1-12
26 de enero: Santos Timoteo y Tito, obispos
14 de febrero: Santos Cirilo y Metodio
Domingo de la Semana 14 del Tiempo Ordinario, Año C
Jueves de la 26 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

1 Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, 
   y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
2 Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. 
   Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
3 ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
4 No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
5 Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!"
6 Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
7 Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, 
   porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
8 En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
9 curen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca de ustedes".
10 Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
11 "¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! 
    Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca".
12 Les aseguro que en aquel Día, será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

SOBRE ESTE TEMA:
De los 72 discípulos que no eran apóstoles  

sábado, 8 de febrero de 2020

Cafarnaún


El nombre Cafanaún es una palabra de origen semita, compuesta por kefar (pueblo) y Nahum (nombre de una persona). En la época de Jesús fue una de las ciudades más importantes situadas sobre el lago de Tiberiades.

Varios sucesos importantes de la vida de Jesús sucedieron aquí: la llamada de los discípulos, la curación de la suegra de Pedro, el milagro del paralítico, la curación del siervo del Centurión, la resurrección de la hija de Jairo, así como las primeras discusiones con los escribas y fariseos.

A mediados del siglo I d.C. se formó la comunidad de judeocristianos, llamados Nazarenos y conocidos en Cafarnaún como los Minim, nombre que los judíos daban a los herejes; ellos fueron los que conservaron la memoria de los lugares y tradiciones cristianas en Cafarnaún y otros lugares desde sus orígenes.

En el siglo V pasó a manos de una nueva comunidad de fieles no judíos, a quienes se debe la construcción la iglesia octogonal. En el siglo VII tanto la sinagoga como la iglesia octogonal bizantina fueron abandonadas, lo que sugiere que Cafarnaún estuvo ocupada por musulmanes durante los dos siglos previos a su abandono total, en el siglo IX.

DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS

En la investigación arqueológica se han encontrado restos de ocupación de la época en que empezó a extenderse la vida urbana, a comienzos del tercer milenio antes de Cristo. No se han encontrado restos de la Edad de Hierro, pero sí del periodo persa, helenístico, romano y bizantino, periodos de mayor expansión del poblado.

En 1838 comenzaron las excavaciones arqueológicas y en1894 las ruinas de la sinagoga y parte de su entorno fueronadquiridas por la Custodia de Tierra Santa, con lo que los franciscanos evitaron el destrozo de las ruinas por parte de los beduinos.

Restos de Cafarnaún. Al fondo la antigua sinagoga

Las investigaciones arqueológicas tomaron un nuevo impulso en la primera década del siglo XX. En 1905 excavaron en la sinagoga los alemanes Kohl y Watzinger, labor continuada por el franciscano Wendelin von Menden; el franciscano Gaudencio Orfalicomenzó a descubrir la iglesia octogonal y a reconstruir la sinagoga.

CASA DE PEDRO

Su identificación se basa en el conjunto de los datos proporcionados por las fuentes literarias y la arqueología. Fue construida a mediados del siglo I a.C. Se conserva prácticamente toda la planta, bastante amplia, con unos muros de hasta un metro de altura. De construcción irregular y sencilla, rústica, pero formando un bloque cerrado con una sola puerta exterior en el noreste. Los pavimentos estaban construidos a base de un lecho de piedras cubiertas con una capa de tierra apisonada.

Esta 1ª fase subsistió hasta el siglo IV, si bien desde el siglo I d.C. experimentó ciertos cambios al convertirse en un lugar de veneración y culto de la primera comunidad cristiana, lo que se llama iglesia doméstica: el pavimento de tierra se sustituyó por un revestimiento de mortero blanco, además de la decoración de las paredes con pintura.

Durante la 2ª fase la domus-ecclesia fue ampliada y reforzada por un gran arco central y se construyó un nuevo pavimento policromado y algunos muros se pintaron de nuevo. Todo el bloque de la antigua vivienda se aíslo del resto del poblado por un muro de 11 metros de perímetro con forma trapezoidal, con dos puertas al Norte y al Sur.

Restos de la casa de San Pedro. Cafarnaún

A esta fase se refiere Egeria cuando dice: “En Cafarnaún, la casa del príncipe de los apóstoles ha sido convertida en Iglesia, y sus paredes están como entonces”. Esto indica que la reforma respetó la estructura original primitiva.

En la investigación aparecieron gran cantidad de fragmentos con restos de dibujo policromo y cantidad de grafitos en griego, arameo, latín,…, que demuestran el carácter cristiano de la casa de Pedro. La 3ª fase se corresponde con la iglesia octogonal de mediados del siglo V, construida sobre la casa de Pedro.

Tenía un templete central sobre el lugar de culto de la fase anterior y un pórtico exterior abierto que la circundaba por cinco de sus lados. El extremo oriental terminaba en un arco y ábside dentro del cual pueden verse restos del baptisterio. El pavimento era de mosaico, destacando el del octógono interior, que representa un pavo real.

LA SINAGOGA

Se hallaba construida sobre una plataforma, lo que realzaba la blancura de sus piedras calcáreas, con una decoración muy atrevida, alejada de los cánones del judaísmo, que la hacía resaltar con respecto a las casas de basalto oscuro, lo que la convertía en símbolo de la riqueza y prestigio de la ciudad.

El edificio, de estilo helenístico-romano, se componía de dos partes principales: la sala de oración, de planta rectangular y tres naves, orientada en dirección N-S, y un patio porticado al este, de planta trapezoidal.

Restos de la sinagoga de Cafarnaún

Las naves se hallaban separadas por las filas de columnas que sostenían los muros perimetrales y una galería de las mismas dimensiones que el deambulatorio. No es ésta la sinagoga en la que predicó Jesús, como se ha afirmado muchas veces y no hay seguridad de que la sinagoga del siglo IV esté en el emplazamiento exacto de la sinagoga construida por el centurión en el siglo I.

Es discutida la funcionalidad de una pequeña sala exterior cuadrada adosada al muro, aunque parece claro que tenía una dependencia estrecha con la sinagoga. También se ha discutido sobre el origen de algunos juegos conservados en ciertas losas del patio, aunque hay motivos para pensar que son de origen árabe.

La investigación arqueológica parece haber zanjado la polémica sobre el origen de la sinagoga. La estratigrafía muestra que el edificio principal y la salita norte fueron construidos a finales del siglo IV. En cambio el patio oriental fue construido en una segunda fase, avanzado ya el siglo V. Cerca de la puerta de salida todavía pueden verse algunas piedras de la sinagoga con la Menorá o Candelabro de Siete Brazos y un militar de tiempos de Adriano.

miércoles, 15 de enero de 2020

Marcos 1,21-28: "Enseñanza de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún"

Marcos 1,21-28
Martes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año III

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
— ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.
Jesús lo increpó:
— Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
— ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Este enseñar con autoridad es nuevo
Tres características que dan autoridad al sacerdote  

lunes, 3 de septiembre de 2018

Lucas 4,16-30: Enseñanza de Jesús en Nazaret

Lucas 4,16-30 
(Cf. Mt 13,54-58; Mc 6,1-6)

Lunes de la 22 Semana del Tiempo Ordinario I y II,

En aquel tiempo fue Jesús a Nazaret, donde se había criado; entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desarrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor". Y, enrollando el libro, lo devolvió al que lo ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: "Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír". Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: "¿No es éste el hijo de José?" Y les dijo: "Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí, en tu tierra, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm". Y añadió: "Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio". Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.


SOBRE EL MISMO TEMA:

sábado, 18 de agosto de 2018

Juan 6,52-59: Discurso sobre el pan de vida

Juan 6,52-59
Viernes de la 3 Semana de Pascua
Domingo de la 20 Semana del Tiempo Ordinario, Año B

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?" Entonces Jesús les dijo: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre." Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

SOBRE EL MISMO TEMA: 
por Francisco González, SF.
Alimentarnos de Jesús

domingo, 18 de febrero de 2018

Mateo 4,12-17: El comienzo de la predicación de Jesús

Mateo 4,12-17 (Cf. Mc 1,14-15; Lc 4,14-15)

4:12 Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.
4:13 Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,
4:14 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
4:15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!
4:16 El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; Isaías sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
4:17 A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”.

viernes, 6 de octubre de 2017

VIERNES DE LA 26 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Baruc 1,15-22
Salmo 78: Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre
Lucas 10,13-16

Baruc 1,15-22

Confesemos que el Señor, nuestro Dios, es justo, y a nosotros nos abruma hoy la vergüenza: a los judíos y vecinos de Jerusalén, a nuestros reyes y gobernantes, a nuestros sacerdotes y profetas y a nuestros padres; porque pecamos contra el Señor no haciéndole caso, desobedecimos al Señor, nuestro Dios, no siguiendo los mandatos que el Señor nos había dado. Desde el día en que el Señor sacó a nuestros padres de Egipto hasta hoy, no hemos hecho caso al Señor, nuestro Dios, hemos rehusado obedecerle. Por eso, nos persiguen ahora las desgracias y la maldición con que el Señor conminó a Moisés, su siervo, cuando sacó a nuestros padres de Egipto para darnos una tierra que mana leche y miel. No obedecimos al Señor, nuestro Dios, que nos hablaba por medio de sus enviados, los profetas; todos seguimos nuestros malos deseos, sirviendo a dioses ajenos y haciendo lo que el Señor, nuestro, Dios reprueba.

Salmo 78: Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.
Echaron los cadáveres de tus siervos
en pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus fieles
a las fieras de la tierra.
R. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

Derramaron su sangre como agua
en torno a Jerusalén,
y nadie la enterraba.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor?
¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera?
R. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados.
R. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre.
R. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

Lucas 10,13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidas de sayal y sentadas en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Quien a vosotros os escucha a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado."

domingo, 17 de septiembre de 2017

Lucas 7,1-10: Curación del sirviente de un centurión

Lucas 7,1-10
Lunes de la 24 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.» Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; y a mi criado: "Haz esto", y lo hace.» Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.» Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande

martes, 5 de septiembre de 2017

Lucas 4:31-37: Enseñanza de Jesús en Cafarnaúm

Lucas 4:31-37
Martes de la 22 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de la Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios". Jesús le intimó: "¡Cierra la boca y sal!" El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: "¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen". Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

SOBRE EL MISMO TEMA:

lunes, 14 de agosto de 2017

Las veintidós ciudades mencionadas en el Evangelio, por Luis Antequera

Exactamente veintidós, ni una más ni una menos, las cuáles vamos a intentar enumerar y describir aquí, sucintamente, para Vds..

Para comenzar no está de más especificar que cuando Jesús nace, toda Palestina es una única realidad política bajo el gobierno de Herodes el Grande. Pero cuando éste muere en el año 4 a.C., su reino se divide en tres grandes unidades:

Judea, en la que va a reinar su hijo Arquelao hasta que en el año 6 es depuesto por los propios romanos y la región pasa al gobierno directo de un gobernador romano, puesto que cuando Jesús es crucificado ocupa precisamente Poncio Pilatos;

Galilea, donde va a reinar Herodes Antipas hasta el año 36,es decir, la práctica totalidad de la vida de Jesús;

Herodes Filipo, que gobierna un pequeño reino al norte formado por las regiones de Iturea y Traconítida, con escasa importancia en el relato evangélico.

Dicho esto, las ciudades evangélicas son las siguientes.

BELÉN:

En la que nace Jesús. Sita en Judea, a una decena de kilómetros de Jerusalén. Sólo es citada en dos evangelios, los dos de la infancia, es decir, el de Mateo y el de Lucas. En el de Mateo, Belén parece ser la ciudad originaria de José y María. En el de Lucas, en cambio, sólo es la ciudad a la que la Sagrada Familia tiene que acudir a censarse de acuerdo con las instrucciones emanadas del Emperador, por ser la originaria no de ellos mismos, sino de los ancestros de José.

NAZARET:

Ciudad en la que se desarrolla la infancia de Jesús, sita en Galilea, unos kilómetros al este de Séforis, la capital galilea. En Lucas se presenta como la ciudad originaria de José y María. En Mateo es la ciudad en la que José decide establecerse cuando vuelve de Egipto, para no tener que vivir en las tierras de Judea sobre las que reina el déspota Arquelao, que luego será depuesto por el poder romano. La ciudad de Nazaret es citada en los cuatro evangelios.

BETHABARA:

La ciudad en la que Juan el Bautista hace aquello que le da nombre, esto es, bautizar, y en la que, en consecuencia, Jesús recibe el bautismo de manos de Juan. Cercana a la desembocadura del río Jordán, al norte del Mar Muerto, en el actual territorio, por lo tanto, de Jordania, sólo la cita Juan. Al referirse al bautismo de Jesús los Sinópticos simplemente lo sitúan “en el Jordán”.

CANÁ DE GALILEA:

Ciudad galilea en la que, según el Evangelio de Juan, Jesús se manifiesta por primera vez, incluso antes de lo que tenía previsto, realizando el milagro de la multiplicación del vino. Sólo la cita Juan. Los Sinópticos no citan ni la ciudad ni el episodio. Siempre según Juan, Jesús volverá a Caná en una segunda ocasión, en la que cura al hijo de un funcionario del rey Herodes.

CAFARNAÚM:

Ciudad galilea a orillas del llamado indistintamente “Mar de Galilea" y “Lago Genesaret” en la que se establece Jesús cuando vuelve de ser bautizado y de su retiro de 40 días en el desierto, y una vez que, como describe Lucas, es expulsado de Nazaret por sus convecinos. Se convierte por lo tanto en el cuartel general de Jesús. En ella cura al criado del centurión o a la suegra de Pedro, enrola a sus principales discípulos, etc.. Cafarnaúm es citada en los cuatro evangelios.

AINÓN:

Ciudad en la que Jesús bautiza él mismo. El evangelista Juan, único que la cita, la sitúa cerca de Salim y en la orilla opuesta del Jordán en la que el Bautista extendía su campo de acción.

SICAR:

Ciudad en Samaria en la que Jesús permanece dos días y en la que tiene lugar el episodio conocido como de “la Samaritana”. Tanto la ciudad como el episodio sólo son recogidos por Juan.

CORAZÍN:

No se cita ningún episodio ocurrido en él, pero el propio Jesús menciona su paso por ella cuando la maldice por no apreciar los milagros y prodigios que allí realiza. Como Belén, aparece en los evangelios de Mateo y de Lucas, no así en los de Marcos o Juan.

BETSAIDA:

Es maldita por Jesús en el mismo episodio en el que maldice a Corazín, según recogen tanto Mateo como Lucas. Pero contrariamente a lo sucedido con ésta, Betsaida sí es mencionada en muchos otros sucesos. Así, Marcos sitúa en Betsaida el episodio en el que Jesús camina sobre las aguas y la curación de un ciego. Lucas una de las multiplicaciones de los panes, la profesión de fe de Pedro y el primer anuncio de la Pasión. Juan la ignora por completo.

NAÍN:

Ciudad que sólo cita Lucas, en la que Jesús resucita al hijo de una viuda y recibe a los emisarios del Bautista, que le preguntan si es él “el que ha de venir o deben esperar a otro”. En ella parece situar también el episodio en el que Jesús es ungido por una pecadora en casa de un fariseo.

MAGDALA:

Ciudad a orillas del lago Tiberíades que en realidad no es mencionada en el Evangelio salvo por su toponímico, “magdalena”, habitante de Magdala, el cual, a su vez, da nombre a María, la primera persona que según Mateo, Marcos y Juan (no así Lucas) ve a Cristo una vez que ha resucitado.

TIRO y SIDÓN:

Dos ciudades en el actual territorio del Líbano. Citadas las dos juntas por Mateo, Marcos nos cuenta que en Tiro cura Jesús a la sirofenicia y que luego vuelve a Galilea por Sidón. Ni Lucas ni Juan las mencionan.

DALMANUTÁ:

Sólo la cita Marcos. Es el lugar en el que unos fariseos piden a Jesús que realice un signo, y donde éste previene de la levadura de fariseos y herodianos.

MAGADÁN:

Sólo la cita Mateo, pero los episodios que emplaza en ella son los mismos que Marcos sitúa en Dalmanutá.

CEAREA DE FILIPO:

Ciudad en el actual territorio de Siria en la que se produce el episodio conocido como “profesión de fe de Pedro”, una escena que según Lucas, se produce, sin embargo, en Betsaida, y que en Mateo, y sólo en Mateo, se amplía hasta convertir a Pedro en cabeza de la Iglesia “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”.

EFRAÍN:

Ciudad en el Desierto de Judea, a la que Jesús, según Juan y sólo según él, se retira a descansar pocos días antes de ser crucificado. Cabe preguntarse por la relación entre este Naín y el “desierto” que citan los tres sinópticos en el que Jesús se retira durante cuarenta días, sólo que no al final de su ministerio, como en Juan, sino a su inicio.

JERICÓ:

En Judea. Citada por Marcos, que sitúa en ella la curación del ciego Bartimeo -en la versión de Mateo los ciegos son dos y no tienen nombre-, y por Lucas, que sitúa allí a Zaqueo, el recaudador que invita a Jesús a comer en su casa.

BETFAGÉ:

En Judea también, junto al Monte de los Olivos. La citan los tres Sinópticos, no Juan, aunque de pasada.

BETANIA:

Ciudad en Judea, “a unos quince estadios de Jerusalén” como explica el evangelista Juan. Según Mateo y Marcos, en Betania es donde un fariseo invita a Jesús a comer y una pecadora le unge con perfumes. Según Marcos, en ella Jesús maldice a la higuera. En Betania vive, según Juan, el gran amigo de Jesús, Lázaro, al que resucita tres días después de muerto. Y según Lucas, desde Betania es que Jesús asciende a los cielos.

JERUSALÉN:

La ciudad santa de los judíos, la sede del Templo, la capital de Judea y del Gran Israel, la ciudad de los profetas, la que constituye el verdadero destino de la misión de Jesús y en la que éste es crucificado. Aparece citada en el Evangelio 68 veces. Los cuatro evangelistas mencionan Jerusalén como lugar en el que tienen lugar los últimos días de Jesús antes de ser crucificado, y donde tienen lugar episodios como la Purificación del Templo, la Ultima Cena, la traición de Judas, el prendimiento juicio y condena de Jesús. Mateo la menciona en su Evangelio de la Infancia con motivo del nacimiento de Jesús y de la visita de los reyes en su Evangelio de la Infancia. Lucas también en su Evangelio de la Infancia, situando en ella episodios como la circuncisión de Jesús, su presentación en el Templo con el cántico de Simeón, la profecía de Ana y también la Pascua que celebra rodeado de los sabios del Templo a los doce años de edad. Juan que, como se sabe, realiza un enfoque muy original del ministerio de Jesús, presentándolo a lo largo de tres años y no de uno como los Sinópticos, nos presenta a Jerusalén en cuatro ocasiones inéditas: la primera Pascua, una visita en la que cura al paralítico de la piscina de Betzatá, una fiesta de las Tiendas y una fiesta de la Dedicación.

EMAÚS:

Ciudad a “sesenta estadios de Jerusalén”, donde tiene lugar la que Lucas presenta como primera aparición de Jesús una vez resucitado.

Amén de todas estas ciudades, son citados en los evangelios algunas regiones y países como, por ejemplo, Egipto, mencionado en el Evangelio de Mateo y sólo en el de Mateo como lugar en el que se oculta la Sagrada Familia huyendo de la matanza de infantes ordenada por Herodes.

“La región de los gerasenos”, “frente a Galilea”, que mencionan Marcos y Lucas, no así Mateo ni Juan.

La Decápolis e Idumea, que sólo menciona Marcos.

Siria, que se menciona como tal en dos ocasiones, una por Lucas y otra por Mateo.

Galilea, que se nombra en más de sesenta ocasiones en los cuatro evangelios.

Judea, mencionada en más de treinta ocasiones también en los cuatro evangelios.

Y bien amigos, este es el repaso de las localizaciones geográficas presentes en el Evangelio. Que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos.

Mateo 17, 22-27: Más allá de la obligación

Mateo 17,22-27

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos la Galilea, les dijo: "Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres; lo matarán, pero resucitará al tercer día". Ellos se pusieron muy tristes. Cuando llegaron a Cafarnaúm, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: "¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? Contestó: "Sí". Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?" Contestó "A los extraños". Jesús les dijo: "Entonces los hijos están exentos. Sin embargo, para no darles mal ejemplo, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti".

— Comentario por Adsis
"Más allá de la obligación"

Mateo es un especialista en materia de impuestos. Los judíos habían establecido el sistema de las dos dracmas para el mantenimiento del culto y de todo lo referente al Templo. Jesús como Hijo, no tiene obligación para con el Templo, pero para no provocar escándalo o dar mal ejemplo cumple con el requisito.

Hay muchos momentos en los que no tendríamos la obligación de compartir con los otros, en la Iglesia, pues ya tenemos todo en función de los otros, todos nuestros bienes queremos que estén para ser Iglesia con jóvenes y pobres. Pero qué importante a veces es tener también los mismos gestos que los demás y colaborar en los gastos y necesidades que nos son comunes.

En la colecta en la parroquia, cuando se organiza algún compartir en función de alguna necesidad especial, en los que el gesto es muchas veces más importante que incluso la cantidad. No contribuir, en las mismas condiciones que los demás, puede leerse tantas veces como que esas situaciones no van con nosotros, que nosotros vamos por otro lado.

En muchas ocasiones es necesario ir más allá de los mecanismos de obligación y discernir en cada momento qué y con quiénes compartimos, uniéndonos especialmente a los gestos de la gente más sencilla y humilde de nuestro entorno. Si hay casos en los que nos hemos de distanciar son en los que son compartires suntuosos, o por obligación social que nada tienen que ver con nuestra vocación.

lunes, 10 de julio de 2017

Mateo 9,18-26: La fe en Jesús (comentario incompleto)

Mateo 9,18-26  

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo:
— Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría. Jesús se volvió y, al verla, le dijo:
— ¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.
Y en aquel momento quedó curada la mujer. Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo:
— ¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

— Comentario por Reflexiones Católicas 

Este relato presenta la típica estructura de encaje: se trata de dos episodios tan insertados entre sí que se revelan como dos aspectos de una única realidad: la fe en Jesús, que, si es auténtica, hace pasar de la muerte a la vida.

Jairo, jefe de la sinagoga de Cafarnaún, se postra ante Jesús en casa de Mateo precisamente cuando estaba hablando de bodas, de ropa nueva y de vino nuevo (cf. 9,16ss). En su discurso de vida se inserta la pena de quien acaba de ver morir a su hija de doce años (cf. Lc 8,42), la edad de las nupcias para los judíos.

La mujer con hemorragias:

Entre toda la gente que acompaña a Jesús por el camino hacia la casa de Jairo se encuentra una mujer con hemorragias.

La hemorragia (cfr. Lev 15) es causa de impureza y de exclusión de la sociedad. El contacto con una persona afectada por la hemorragia o con objetos de su uso la hacen impura (Lev 15,19-27). Por lo mismo, entrar en el templo o participar en la celebración de las fiestas es imposible para los que padecen hemorragias.

La mujer ha hecho todo lo posible para liberarse de la enfermedad. Debe haber sido adinerada, pero ha gastado todo su dinero buscando la curación por medio de los médicos. Sin embargo, durante doce años cada vez se agravó más su enfermedad. Como consecuencia, debía soportar el rechazo de la sociedad y al final se acostumbró a comportarse con una discreción continua. Después de la desilusión que le habían producido los médicos, pone ahora su esperanza religiosa en Jesús.

Pero la mujer —como persona que era considerada impura— no se atreve a pedirle ayuda a Jesús públicamente. Como muchos otros enfermos (cfr. Mc 3,10), busca tocarlo, pensando poder recibir de este manera el auxilio de su poder milagroso. Por eso se abre paso desde atrás y toca su manto.

Este «tocar a Jesús» se diferencia de todos los demás por su fe. Jesús quiere poner esto de manifiesto; pero también quiere ayudarle para que se reintegre en la vida. Esto último lo hace en tres pasos: primero pregunta quién lo ha tocado, luego viene la objeción de los discípulos y finalmente la mujer supera su temor y confiesa su situación a Jesús.

Jesús hace que ella confiese su impureza y sus esfuerzos por curarse. Él alaba su fe y confirma su curación. «El temor y temblor» de la mujer y las palabras bondadosas que Jesús le dirige dejan reconocer que él obra con el poder de Dios y con su misericordia.

lunes, 27 de marzo de 2017

Juan 4,43-54: Curación del hijo de un funcionario real

Juan 4,43-54

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: "Un profeta no es estimado en su propia patria." Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: "Como no veáis signos y prodigios, no creéis." El funcionario insiste: "Señor, baja antes de que se muera mi niño." Jesús le contesta: "Anda, tu hijo está curado." El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: "Hoy a la una lo dejó la fiebre." El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: "Tu hijo está curado." Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.


SOBRE EL MISMO TEMA:
 
Biblia en imágenes:
 

sábado, 21 de enero de 2017

Mateo 4,12-23: Comienzo de la predicación de Jesús y primeros discípulos

Mateo 4,12-23 (Cf. Mc 1,14-20; Lc 5,1-11)
Domingo de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, Año A

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que habla dicho el profeta Isaías: "País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló." Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos." [Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.]

SOBRE EL MISMO TEMA:
¿Cómo es posible vivir hoy la fe?
Curaba toda enfermedad y dolencia en el pueblo
Dios ha aceptado nuestros límites

Imágenes del Evangelio:
Cliquea en las imágenes para agrandarlas














viernes, 13 de enero de 2017

Marcos 2,1-12: Curación de un paralítico

Marcos 2,1-12
Viernes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaúm, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos, que no quedaba sitio ni a la puerta. El les proponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico, y como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico:
— Hijo, tus pecados quedan perdonados.
Unos letrados que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: "¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados fuera de Dios?"
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:
— ¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico: Tus pecados quedan perdonados, o decirle: Levántate, coge la camilla y echa a andar? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados..., entonces le dijo al paralítico: Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios diciendo:
— Nunca hemos visto una cosa igual.

SOBRE LE MISMO TEMA:  
Exégesis y comentario  
Los camilleros 



viernes, 30 de septiembre de 2016

Lucas 10,13-16: Lamentación de Jesús por Galilea

Lucas 10,13-16
Viernes de la 26 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. T tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado"