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miércoles, 21 de agosto de 2024

Libro de Josué 24,1-33: El pacto de Siquem

Libro de Josué
Capítulo 24

LA GRAN ASAMBLEA DE SIQUEM
Recuerdo de la vocación de Israel

1 Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. 
   Convocó a los ancianos de Israel, a los jefes de familia, a los jueces y escribas, 
   y se presentaron ante el Señor. 
2 Josué habló al pueblo: 
   –Así dice el Señor, Dios de Israel: Al otro lado del río Éufrates vivieron antiguamente sus padres, 
   Téraj, padre de Abrahán y de Najor, sirviendo a otros dioses. 
3 Pero yo tomé a Abrahán, su padre, del otro lado del río, 
   lo conduje por todo el país de Canaán y multipliqué su descendencia dándole a Isaac. 
4 A Isaac le di Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír, 
   mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. 
5 Envié a Moisés y a Aarón para castigar a Egipto con los portentos que hice, 
   y después los saqué de allí. 
6 Saqué de Egipto a sus padres, y llegaron al mar. 
   Los egipcios persiguieron a sus padres con caballería y carros hasta el Mar Rojo; 
7 pero gritaron al Señor, y él puso una nube oscura entre ustedes y los egipcios; 
   después desplomó sobre ellos el mar, cubriéndolos. 
   Sus ojos vieron lo que hice en Egipto. Después vivieron en el desierto muchos años. 
8 Los llevé al país de los amorreos, que vivían en Transjordania; 
   los atacaron y se los entregué; ustedes se apoderaron de sus territorios; 
    y yo se los quité de delante. 
9 Entonces Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, atacó a Israel; 
   mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que los maldijera; 
10 pero yo no quise oír a Balaán, que no tuvo más remedio que bendecirlos, 
     y los libré de sus manos. 
11 Pasaron el Jordán y llegaron a Jericó. Los jefes de Jericó los atacaron: 
     los amorreos, fereceos, cananeos, hititas, guirgaseos, heveos y jebuseos, pero yo se los entregué; 
12 sembré el pánico ante ustedes, y expulsaron a los dos reyes amorreos 
     no con tu espada ni con tu arco; 
13 y les di una tierra por la que no habían sudado, ciudades que no habían construido 
     y en las que ahora viven; viñedos y olivares que no habían plantado y de los que ahora comen.

Israel elige a Yahvé
 
14 Por lo tanto, teman al Señor y sírvanlo con toda sinceridad; 
     dejen de lado a los dioses que sirvieron sus padres al otro lado del río y en Egipto, 
     y sirvan al Señor. 
15 Y si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir: 
     a los dioses que sirvieron sus padres al otro lado del río 
     o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitan, que yo y mi familia serviremos al Señor. 
16 El pueblo respondió: 
     –¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses! 
17 Porque el Señor, nuestro Dios, es quien nos sacó a nosotros 
     y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto, quien hizo ante nuestros ojos 
     aquellos grandes prodigios, nos guardó en todo nuestro peregrinar 
     y entre todos los pueblos que atravesamos. 
18 El Señor expulsó ante nosotros a los pueblos amorreos que habitaban el país. 
     Por eso también nosotros serviremos al Señor: ¡él es nuestro Dios! 
19 Josué dijo al pueblo: 
     –No podrán servir al Señor, porque es un Dios santo, un Dios celoso. 
     No perdonará sus delitos ni sus pecados. 
20 Si abandonan al Señor y sirven a dioses extranjeros, se volverá contra ustedes, 
     y después de haberlos tratado bien, los maltratará y aniquilará. 
21 El pueblo respondió: –¡No! Serviremos al Señor. 
22 Josué insistió: 
     –Son testigos contra ustedes mismos de que han elegido servir al Señor. 
     Respondieron: 
     –¡Somos testigos! 
23 –Entonces dejen de lado los dioses extranjeros que conservan 
     y pónganse de parte del Señor, Dios de Israel. 
24 El pueblo respondió: 
     –Nosotros serviremos al Señor, nuestro Dios, y le obedeceremos. 

El pacto de Siquén

25 Aquel día Josué selló una alianza con el pueblo y les dio leyes y mandatos en Siquén. 
26 Escribió las cláusulas en el libro de la ley de Dios, agarró una gran piedra y la erigió allí, 
     bajo la encina del santuario del Señor, 
27 y dijo a todo el pueblo: 
    –Miren esta piedra, que será testigo contra nosotros, 
    porque ha oído todo lo que el Señor nos ha dicho. 
    Será testigo contra ustedes para que no renieguen de su Dios. 
28 Luego despidió al pueblo, cada cual a su herencia. 

Muerte de Josué
Jc 2,6-10

29 Algún tiempo después murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años. 
30 Lo enterraron en el territorio de su herencia, en Timná Séraj, en la serranía de Efraín, 
     al norte del monte Gaas. 
31 Israel sirvió al Señor mientras vivió Josué y durante toda la vida de los ancianos 
     que le sobrevivieron y que habían visto las hazañas del Señor en favor de Israel. 

Los huesos de José
Muerte de Eleazar

32 Los huesos de José, traídos por los israelitas de Egipto, los enterraron en Siquén, 
     en el campo que había comprado Jacob a los hijos de Jamor, padre de Siquén, por cien pesos, 
     y que pertenecía a los hijos de José. 
33 También murió Eleazar, hijo de Aarón. Lo enterraron en Guibeá, población de su hijo Fineés, 
     que la había recibido en propiedad en la serranía de Efraín.


Libro de Josué 22,1-34: Conflicto entre las tribus

Libro de Josué 
Capítulo 22

Despedida de las tribus de Transjordania

1 Entonces Josué llamó a los de Rubén, a los de Gad y a la mitad de la tribu de Manasés, 
2 y les dijo: 
   –Ustedes han obedecido las órdenes de Moisés, siervo del Señor, 
   y también me han obedecido a mí en todo lo que yo les he mandado; 
3 no han abandonado a sus hermanos desde hace muchos años; 
   han cumplido las órdenes que les dio el Señor, su Dios. 
4 Ahora bien, el Señor, su Dios, ha dado ya el descanso a sus hermanos, como les había prometido. 
   Así que ustedes márchense a casa, a la tierra de su propiedad, 
   la que les dio Moisés, siervo del Señor, en Transjordania. 
5 Cumplan a la letra los mandatos y leyes que les dio Moisés, siervo del Señor: 
   amar al Señor, su Dios, caminar por sus sendas, cumplir sus mandamientos 
   y mantenerse fieles a él, sirviéndolo con todo el corazón y toda el alma. 
6 Josué los bendijo y los despidió. Ellos marcharon a sus casas. 
7 Moisés había dado tierras en Basán a media tribu de Manasés; 
   a la otra media tribu Josué le dio tierras en medio de sus hermanos, en Cisjordania. 
   También a éstos los bendijo y los despidió diciéndoles: 
8 –Vuelvan a casa llenos de riquezas, con rebaños abundantes, 
   con plata y oro, con bronce y hierro y ropa abundante. 
   Repartan con sus hermanos el botín tomado al enemigo. 

Erección de una altar a orillas del Jordán

9 Los de Rubén, los de Gad y los de la media tribu de Manasés dejaron a los israelitas 
   en Siló de Canaán y emprendieron la marcha hacia el país de Galaad, la tierra de su propiedad, 
   que Moisés les había entregado por orden del Señor. 
10 Fueron a la zona del Jordán, en Canaán, y levantaron allí un altar junto al Jordán, 
     un altar grande, bien visible. 
11 Los israelitas se enteraron de que los de Rubén, los de Gad y los de la media tribu de Manasés 
     habían levantado un altar frente al país de Canaán, en la zona del Jordán, 
     al margen del territorio israelita, 
12 y reunieron la asamblea en Siló, para ir a luchar contra ellos. 

Reproches dirigidos a las tribus de la Transjordania

13 Los israelitas les enviaron a los de Rubén, a los de Gad y a los de la media tribu de Manasés, 
     que estaban en el país de Galaad, a Fineés, hijo del sacerdote Eleazar, 
14 con diez notables, uno por cada tribu de Israel, jefes de familia. 
15 Se presentaron a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, del país de Galaad, 
     y les dijeron: 
16 –Así dice la asamblea del Señor: 
     ¿Qué pecado es ése que han cometido contra el Dios de Israel, apostatando hoy del Señor, 
     haciéndose un altar, rebelándose contra el Señor? 
17 ¡Como si no nos bastara el crimen de Fegor, que no hemos logrado borrar de nosotros hasta hoy, 
     y eso que vino un castigo a la comunidad del Señor! 
18 ¡Ustedes se han apartado hoy del Señor! 
      Y si ustedes se rebelan hoy contra el Señor, 
      mañana él estará encolerizado contra toda la comunidad de Israel. 
19 Si la tierra que les ha tocado está contaminada, vengan a la tierra del Señor, 
     en la que está su santuario, y elijan una propiedad entre nosotros. 
     Pero ¡no se rebelen contra el Señor, no nos hagan cómplices de su rebeldía 
     levantando otro altar además del altar oficial del Señor, nuestro Dios! 
20 Cuando Acán, hijo de Zéraj, pecó con lo consagrado, él pereció por su pecado; 
     pero la ira de Dios alcanzó a toda la comunidad de Israel, y eso que se trataba de uno sólo. 

Justificación de las tribus de la Transjordania

21 Los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés 
     respondieron a los jefes de familia de Israel: 
22 –¡El Señor, Dios de los dioses; el Señor, Dios de los dioses, lo sabe bien, y que Israel lo sepa! 
     Si ha habido rebelión o pecado contra el Señor, que nos castigue hoy mismo. 
23 Si hemos hecho un altar para apostatar del Señor, para ofrecer en él holocaustos, 
     presentar ofrendas y hacer sacrificios de comunión, que el Señor nos pida cuentas. 
24 Pero no. Nosotros lo hicimos con esta preocupación: 
     el día de mañana sus hijos dirán a los nuestros: 
     ¿Qué tienen que ver ustedes con el Señor, Dios de Israel? 
25 El Señor puso el Jordán como frontera entre nosotros y ustedes, los de Rubén y los de Gad. 
     ¡Ustedes no tienen nada que ver con el Señor! 
     Y así sus hijos alejarán a los nuestros del culto del Señor. 
26 Entonces nos dijimos: 
     Vamos a hacernos un altar no para ofrecer holocaustos ni sacrificios de comunión, 
27 sino como testimonio entre ustedes y nosotros con nuestros sucesores 
     de que seguiremos dando culto al Señor en su templo 
     con nuestros holocaustos y sacrificios de comunión. 
     Que el día de mañana no digan sus hijos a los nuestros: 
     Ustedes no tienen nada que ver con el Señor. 
28 Nos dijimos: 
     Si el día de mañana nos dicen algo a nosotros y a nuestros sucesores, les diremos: 
     Fíjense en la forma de ese altar del Señor que hicieron nuestros padres: 
     no sirve para holocaustos ni sacrificios de comunión, 
     sino como testimonio entre ustedes y nosotros. 
29 Ni pensar en rebelarnos contra el Señor ni en apostatar hoy del Señor 
     levantando un altar para ofrecer holocaustos, 
     presentar ofrendas y sacrificios de comunión fuera del altar del Señor, nuestro Dios, 
     que está en su santuario. 

Restablecimiento de la concordia

30 Cuando el sacerdote Fineés, los notables de la comunidad y los cabezas de familia israelitas 
     que lo acompañaban oyeron la explicación de los rubenitas, 
     los gaditas y la media tribu de Manasés, les pareció bien. 
31 Y Fineés, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los rubenitas, 
     a los gaditas y a la media tribu de Manasés: 
     –Ahora sabemos que el Señor está entre nosotros, 
     porque no han cometido ese pecado contra él. 
     Han librado a los israelitas del castigo del Señor. 
32 Luego el sacerdote Fineés, hijo de Eleazar, y los notables 
     dejaron a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés en el país de Galaad, 
     y se volvieron al país de Canaán, a los israelitas, y les informaron de lo ocurrido. 
33 El informe convenció a los israelitas. 
     Bendijeron al Señor, Dios de Israel, y no se habló más de subir contra ellos 
     en plan de guerra para destruir la zona donde se habían instalado los rubenitas y los gaditas. 
34 Éstos últimos llamaron a aquel altar Altar del Testimonio, explicando: 
     –Nos servirá de testimonio de que el Señor es Dios. 

Libro de Josué 21,1-45: Ciudades levíticas

Libro de Josué
Capítulo 21

Ciudades levíticas
Nm 35,1-8; 1 Cro 6,39-66

1 Los jefes de familia de la tribu de Leví se acercaron al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, 
   y a los jefes de familia de las tribus de Israel, 
2 en Siló, en el país de Canaán, y les dijeron: 
   –El Señor mandó, por medio de Moisés, que se nos dieran ciudades para vivir 
   y campos de pastoreo para nuestros ganados. 
3 Entonces los israelitas, siguiendo la orden del Señor, 
   dieron de sus territorios a los levitas las siguientes ciudades con sus campos de pastoreo. 
4 Se echó a suertes para el clan de Quehat; 
   a los levitas descendientes del sacerdote Aarón 
   les tocaron trece ciudades de las tribus de Judá, Simeón y Benjamín. 
5 A los otros hijos de Quehat, por clanes, 
   les tocaron en el sorteo diez ciudades de las tribus de Efraín, 
   Dan y la mitad de Manasés. 
6 A los hijos de Guersón, por clanes, 
   les tocaron en el sorteo diez ciudades de las tribus de Isacar, 
   Aser y Neftalí y de la mitad de Manasés, en Basán. 
7 A los hijos de Merarí, por clanes, 
   les tocaron doce ciudades de las tribus de Rubén, Gad y Zabulón. 
8 Los israelitas asignaron a los levitas por sorteo aquellas ciudades con sus campos de pastoreo, 
   como había mandado el Señor a Moisés. 

Parte de los queatitas

9 De las tribus de Judá y Simeón les asignaron las poblaciones que se indican a continuación: 
10 a los levitas hijos de Aarón, de los clanes de Quehat –porque a ellos les tocó primero la suerte–, 
11 Villa Arbá –el padre de Enac– o sea, Hebrón, en la sierra de Judá, 
     con sus campos de pastoreo alrededor. 
12 Los campos de cultivo y los poblados próximos se los habían dado en propiedad a Caleb, 
     hijo de Jefoné. 
13 Con derecho de asilo para los homicidas les asignaron Hebrón y sus campos de pastoreo, 
     y además asignaron Libná, 
14 Yatir, Estemó 
15 Jolón, Debir, 
16 Ayin, Yutá y Bet-Semes cada una con su correspondiente campo de pastoreo. 
     Nueve ciudades de las dos tribus dichas. 
17 De la tribu de Benjamín les dieron: Gabaón, Guibeá, 
18 Anatot y Almón cada una con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
19 Suma total de las ciudades de los sacerdotes hijos de Aarón, 
     trece ciudades con sus campos de pastoreo. 
20 A los restantes levitas descendientes de Quehat, de los clanes de Quehat, 
     les tocaron en suerte ciudades de la tribu de Efraín; 
21 les asignaron, con derecho de asilo para los homicidas, Siquén y sus campos de pastoreo, 
     en la serranía de Efraín, y también Guézer, 
22 Quibsáin y Bet-Jorón cada una con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
23 De la tribu de Dan les dieron: Elteque, Gabatón, 
24 Ayalón, Gat Rimón cada una con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
25 Y de la media tribu de Manases les dieron: 
     Taanac y Gat Rimón cada una con sus campos de pastoreo: dos ciudades. 
26 Suma total de las ciudades con sus campos de pastoreo 
     para los clanes de los restantes hijos de Quehat: diez. 

Parte de los hijos de Guersón

27 Para los levitas hijos de Guersón y sus familias les dieron: 
     de la media tribu de Manasés, con derecho de asilo para los homicidas, 
     Golán de Basán y sus campos de pastoreo 
     y también Astarot y sus campos de pastoreo; dos ciudades. 
28 De la tribu de Isacar les dieron: Quisión, Daberat, 
29 Yarmut y En Ganim, todas con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
30 De la tribu de Aser les dieron: Misal, Abdón, 
31 Jelcá y Rejob todas con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
32 De la tribu de Neftalí les dieron, con derecho de asilo para los homicidas: 
     Cades de Galilea y sus campos de pastoreos, 
     y además Jamat de Dor y Población cada una con sus campos de pastoreo; tres ciudades.  
33 Suma total de las poblaciones de los guersonitas, por clanes, trece ciudades 
     y sus campos de pastoreo. 

Parte de los hijos de Merarí

34 Para los otros clanes levíticos descendientes de Merarí 
     les dieron de la tribu de Zabulón, Yocneán, Cartá, 
35 Dimna y Nahalal cada una con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
36 De la tribu de Rubén, en Transjordania, les dieron con derecho de asilo para los homicidas: 
     Béser y sus campos de pastoreo, y además Yahas, 
37 Quedemot y Mepaat cada una con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
38 De la tribu de Gad les dieron, con derecho de asilo para los homicidas: 
     Ramot de Galaad con sus campos de pastoreo y además Majnaym, 
39 Jesbón y Yazer y sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
40 Suma total de poblaciones que tocaron por sorteo a los otros clanes levíticos 
     descendientes de Merarí, por clanes, doce ciudades. 
41 Suma total de ciudades levíticas en medio del territorio propiedad de los israelitas, 
     cuarenta y ocho ciudades con sus campos de pastoreo. 
42 Cada una de esas ciudades incluía los campos de pastoreo que tenían a su alrededor; 
     lo mismo sucedía con todas las ciudades mencionadas. 

Conclusión del reparto

43 Así fue como el Señor les dio a los israelitas todo el territorio que les había prometido 
     bajo juramento a sus antepasados y ellos se establecieron y vivieron allí. 
44 El Señor les dio paz con todos los pueblos vecinos, 
     exactamente como lo había jurado a sus padres; ni un enemigo pudo resistirles; 
     el Señor les entregó a todos sus enemigos. 
45 No dejó de cumplirse una palabra de todas las promesas 
     que había hecho el Señor a la casa de Israel. Todo se cumplió. 

Libro de Josué 18,1-28: La tribu de Benjamín

Libro de Josué
Capítulo 18

DESCRIPCIÓN DE LAS OTRAS SIETE TRIBUS
Descripción del territorio

1 La asamblea israelita en pleno se reunió en Siló e instalaron allí la tienda del encuentro. 
   El país les estaba sometido. 
2 Pero quedaban siete tribus israelitas que no habían recibido aún su heredad. 
3 Josué les dijo: 
   –¿Hasta cuándo van a estar con los brazos cruzados, 
   sin ir a tomar posesión de la tierra que les ha dado el Señor, Dios de sus padres? 
4 Elijan tres hombres de cada tribu; 
   yo los mandaré a recorrer el país para que hagan un plano dividido por herencias, 
   y después volverán a mí. 
5 Dividirán el país en siete lotes. 
   Judá seguirá en su territorio, al sur, y la casa de José en el suyo, al norte. 
6 Hagan el plano del país dividiéndolo en siete lotes y tráiganme el proyecto. 
   Después lo echaré a suertes aquí, ante el Señor, nuestro Dios. 
7 A los levitas no les tocará ninguna parte porque lo que les toca a ellos es el sacerdocio del Señor. 
   Por su parte, Gad, Rubén y media tribu de Manasés ya recibieron en Transjordania 
   la herencia que les asignó Moisés, siervo del Señor. 
8 Cuando aquellos hombres emprendían el camino para hacer el mapa del país, 
   Josué les ordenó: 
   –Vayan a recorrer el país y hagan un mapa; 
   cuando vuelvan, yo lo echaré a suertes ante el Señor, aquí en Siló. 
9 Ellos marcharon y atravesaron el país, registrando por escrito las ciudades en siete lotes, 
   y se lo llevaron a Josué al campamento de Siló. 
10 Josué echó las suertes entre los israelitas, ante el Señor 
     y distribuyó la tierra a cada una de las tribus de Israel. 

La tribu de Benjamín
Gn 49,27; Dt 33,12

11 Salió la suerte de Benjamín, por clanes. 
     El territorio que le tocó está entre Judá y José. 
12 Su límite norte partía del Jordán, subía por la vertiente norte de Jericó, 
     luego el monte hacia el oeste y terminaba en el desierto de Bet-Avén. 
13 De allí pasaba a Luz –es decir, Betel– por su vertiente sur, bajando después a Atarot Adar 
     por el monte que hay al sur de Bet-Jorón de Abajo. 
14 Después torcía, dando la vuelta por la parte oeste, hacia el sur, 
     desde el monte que está frente a Bet-Jorón, al sur, y terminaba en Quiriat-Baal 
     –o sea, Quiriat Yearim–, ciudad que pertenecía a Judá. Ése era el límite occidental. 
15 Por el sur, desde el término de Quiriat Yearim, iba hacia la fuente del arroyo de Neftoj. 
16 Después, por la punta del monte que hay frente al valle de Hinnón, al norte del valle de Refaim, 
     bajaba al valle de Hinnón por la vertiente sur de los jebuseos, hasta En-Roguel; 
17 después torcía hacia el norte, llegaba a En Semes y a los cerros que hay frente a Maalé Adumim, 
     bajaba a la Piedra de Bohán, hijo de Rubén, 
18 pasaba por la vertiente norte frente a Bet-Arabá, bajaba hacia la estepa, 
19 pasaba por la vertiente norte de Bet-Joglá, terminando en el cabo del Mar Muerto, el cabo norte, 
     en la desembocadura del Jordán. Ésta era la frontera sur. 
20 Por el este, el Jordán le servía de límite. 
     Ésa fue la herencia de Benjamín, por clanes, siguiendo el trazado de sus límites. 

Ciudades de Benjamín

21 Ciudades de la tribu de Benjamín, por clanes: Jericó, Bet-Joglá, Valle Quesís, 
22 Bet-Arabá, Semaraym, Betel, 
23 Avim, Zaca, Ofrá, 
24 Villar del Amonita, Ofní, Guibeá. Doce ciudades con sus poblados. 
25 Gabaón, Haramá, Beerot, 
26 Mispá, Quefirá, Mosá, 
27 Requen, Yirfel, Tarela, 
28 Sela Haelep, Jebús –o sea, Jerusalén–, Guibeá, Quiriat Yearim. 
     Catorce ciudades con sus poblados. 
     Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Benjamín. 

Libro de Josué 17, 1-18: La tribu de Manasés. Reclamaciones

Libro de Josué
Capítulo 17

La tribu de Manasés
Gn 49,22-26; Dt 33,13-17

1 Suerte de la tribu de Manasés, primógénito de José. 
   A Maquir, primogénito de Manasés, padre de Galaad, que era hombre belicoso, 
   le tocaron Galaad y Basán. 
2 También se sortearon las tierras que les tocarían, según el número de sus clanes, 
   a los otros hijos de Manases: a Abiézer, Jélec, Asriel, Siquén, Jéfer y Semidá, 
   o sea, los hijos varones de Manasés, nietos de José. 
3 Pero Salfajad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manases, 
   no tuvo hijos varones, sino sólo hijas; se llamaban Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá. 
4 Éstas se presentaron al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los representantes de tribus, 
   reclamando: 
   –El Señor mandó a Moisés que nos diera una herencia entre nuestros parientes. 
   Entonces les dieron, según la orden del Señor, una herencia entre los parientes de su padre. 
5 Así, le tocaron a Manasés diez partes, además de Galaad y Basán, en Transjordania, 
6 porque las hijas de Manasés recibieron una herencia entre sus parientes, 
   mientras que el país de Galaad fue para los otros hijos de Manasés. 
7 La frontera Manasés por el lado de Aser iba por Micmetá, frente a Siquén, 
   seguía por el sur de En Tapuj 
8–la zona de Tapuj pertenecía a Manasés, pero el poblado, en el confín de Manasés, era de Efraín–, 
9 y bajaba al torrente de Caná; las ciudades al sur del torrente eran las ciudades que tenía Efraín 
   en medio de Manasés; Manasés llegaba hasta la parte norte del torrente; 
   su límite terminaba en el mar. 
10 Limitaban con el mar: al sur, Efraín, y al norte, Manasés éste limitaba al norte con Aser, 
     al este con Isacar. 
11 Manasés tenía enclaves en Isacar y Aser: Beisán y sus poblados, Yiblán y sus poblados, 
     los vecinos de Dor y sus poblados, los vecinos de Endor y sus poblados, 
     los vecinos de Taanac y sus poblados, los vecinos de Meguido y sus poblados; 
     y la tercera parte de la región. 
12 Pero Manasés no logró desalojar aquellas ciudades, 
     y los cananeos pudieron seguir en aquella región. 
13 Cuando los israelitas se hicieron fuertes, los sometieron a trabajos forzados, 
     aunque no llegaron a expulsarlos. 

Reclamación de los hijos de José

14 Los hijos de José reclamaron ante Josué: 
     –¿Por qué nos has asignado como herencia en el sorteo sólo una porción de territorio, 
     cuando somos tantos, gracias a Dios? 
15 Josué les contestó: 
     –Si son tantos que no caben en los montes de Efraín, 
     suban a los bosques y desmonten tierras en la región de los fereceos y refaimitas.  
16 Los de José replicaron: 
     –Es verdad que estos montes no nos alcanzan. Pero los cananeos que viven en el valle 
     –los de Beisán y los del valle de Yezrael– tienen carros de hierro. 
17 Josué contestó a los hijos de José, a Efraín y Manasés: 
     –Ustedes son muchos y fuertes: no tendrán una sola porción de territorio. 
18 De ustedes será una montaña; es verdad que es boscosa, 
     ero la talarán y sus confines serán de ustedes. 
     Además, expulsarán a los cananeos, aunque tengan carros de hierro y sean poderosos. 

martes, 20 de agosto de 2024

Libro de Josué 14,1-15: Tres grandes tribus al oeste del Jordán

Libro de Josué
Capítulo 14

DESCRIPCIÓN DE LAS TRES GRANDES TRIBUS AL OESTE DEL JORDÁN


1 Éstos son los territorios que los israelitas recibieron como herencia en el país de Canaán, 
   repartidos por el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, 
   y los cabezas de familias de las tribus de Israel. 
2 Ellos lo repartieron echando suertes, como había ordenado el Señor, por medio de Moisés, ´
   a las nueve tribus y media. 
3 Ya antes Moisés les había asignado herencia en Transjordania 
   a dos tribus y media pero a los levitas no les asignó ninguna herencia en medio de ellos. 
4 Los descendientes de José formaban dos tribus: Manasés y Efraín; 
   pero a los levitas no les asignaron ningún territorio en el país, 
   sino ciudades para habitar con sus correspondientes campos para criar sus ganados y rebaños. 
5 Los israelitas hicieron el reparto de tierra como el Señor había mandado a Moisés. 

La parte de Caleb 
Nm 14

6 Los de Judá se acercaron a Josué en Guilgal, y Caleb, hijo de Jefoné, el queniceo, le dijo: 
   –Ya sabes el encargo que, por orden del Señor, te dio para mí, 
   Moisés hombre de Dios en Cades Barnea. 
7 Cuarenta años tenía yo cuando Moisés, siervo del Señor, 
   me envió desde Cades Barnea a reconocer el país, y volví con una información fidedigna. 
8 Los compañeros que habían ido conmigo desanimaron a la gente; 
   yo, en cambio, seguí plenamente al Señor, mi Dios, 
9 y Moisés juró aquel día: 
   La tierra que han pisado tus pies será tu herencia y la de tus hijos por siempre, 
   porque has seguido plenamente al Señor, mi Dios. 
10 Ahora ves que el Señor me ha conservado la vida, como prometió. 
     Cuarenta y cinco años han pasado desde que el Señor se lo dijo a Moisés, 
     cuando Israel andaba por el desierto; hoy cumplo ochenta y cinco años, 
11 y todavía estoy tan fuerte como el día en que me envió Moisés: 
     me siento ahora tan fuerte como entonces para luchar y para emprender lo que sea. 
12 Por eso, dame ese monte que me prometió aquel día el Señor. 
     Tú lo oíste: que aquí vivían los enaquitas y que sus ciudades eran grandes y fortificadas. 
     Ojalá el Señor esté conmigo y logre expulsarlos como él prometió. 
13 Entonces Josué lo bendijo y dio Hebrón en herencia a Caleb, hijo de Jefoné. 
14 Por eso Hebrón pertenece por herencia a Caleb, hijo de Jefoné, el queniceo, hasta el día de hoy, 
     por haber seguido plenamente al Señor, Dios de Israel. 
15 Hebrón se llamaba antiguamente Quiriat Arbá, por el gigante enaquita. Y el país quedó en paz. 

Libro de Josué 13,1-33: Reparto del país entre las tribus

Libro de Josué
Capítulo 13
REPARTO DEL PAÍS ENTRE LAS TRIBUS

Tierras que quedan sin conquistar
 
1 Josué era viejo, de edad avanzada, y el Señor le dijo: 
   –Ya eres viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por ocupar, 
2 toda la parte filistea y todo Guesur; 
3 desde el Sijor, en tierra de Egipto, hasta el límite de Ecrón, al norte, 
   zona considerada como cananea; 
   allí están los cinco principados filisteos –Gaza, Asdod, Ascalón, Gat, y Ecrón– y los heveos 
4 del sur. Además queda todo el país cananeo, desde la Cueva de los Fenicios hasta Afec, 
   y hasta la frontera de los amorreos. 
5 Y por último todo el país de Biblos y el Líbano oriental, desde Baal-Gad, al pie del Hermón, 
   hasta el Paso de Jamat. 
6 Yo expulsaré ante los israelitas a todos los habitantes de la montaña, 
   desde el Líbano hasta Misrepot Maym, y a todos los fenicios. 
   Tú sólo tienes que repartir el país entre los israelitas mediante un sorteo, 
   según te lo he mandado. 
7 Sí, ya es hora de que repartas esta tierra entre las nueve tribus 
   y la media tribu de Manasés para que la posean como herencia.

DESCRIPCIÓN DE LAS TRIBUS DE LA TRANSJORDANIA
Nm 32; Dt 3,12-17

8 La otra media tribu de Manasés, los de Rubén y los de Gad habían recibido ya la herencia 
   que Moisés, siervo del Señor, les había asignado en Transjordania: 
9 desde Aroer a la orilla del Arnón, con la ciudad que está en medio del valle, 
   toda la llanura de Mandaba hasta Dibón, 
10 y todas las ciudades de Sijón, rey amorreo que reinaba en Jesbón, 
     hasta la frontera de los amonitas. 
11 Además les había asignado Galaad, el territorio de los guesureos y macateos, 
     todo el Hermón y todo el Basán hasta Salcá, 
12 y todo el reino de Og de Basán, que reinaba en Astarot y Edrey, 
     y era uno de los últimos refaimitas a los que Moisés derrotó y expulsó. 
13 En cambio, los israelitas no pudieron expulsar a guesureos y macateos, 
     que han seguido viviendo en medio de Israel hasta hoy. 
14 Sólo a la tribu de Leví no le asignó Moisés una herencia; 
    el Señor, Dios de Israel, es su herencia, como les había prometido. 

La tribu de Rubén
Gn 49,3-4; Dt 33,6

15 A la tribu de Rubén Moisés le asignó, por clanes, 
16 una herencia cuyo territorio era: desde Aroer a la orilla del Arnón, 
     con la ciudad que está en medio del valle, toda la llanura de Madabá; 
17 Jesbón y todos los pueblos de la meseta: Dibón, MotBaal, Bet-Baal-Maón, 
18 Yasá, Cademot, Mepaat, 
19 Quiriataym, Sibmá y Séret Sajar, en el monte y en el valle, 
20 Bet-Fegor, las estribaciones del Fasga y Bet-Yesimot: 
21 todos los pueblos de la llanura y todo el reino de Sijón, rey amorreo que reinaba en Jesbón, 
     al que derrotó Moisés, lo mismo que a los príncipes de Madián: Eví, Requen, Sur, 
     Hur y Reba, vasallos de Sijón que vivían en el país. 
22 Al adivino Balaán, hijo de Beor, los israelitas lo acuchillaron con los demás. 
23 Así que el territorio de los rubenitas fue el Jordán y su ribera. 
     Ésa fue, con sus ciudades y poblados, la herencia de los rubenitas, repartida por clanes. 

La tribu de Gad
Gn 49,19; Dt 33,20-21

24 A la tribu de Gad –a los gaditas– Moisés le asignó, por clanes, 
25 una herencia cuyo territorio comprendía Jezer, todos los pueblos de Galaad, 
     la mitad del país amonita, hasta Aroer, frente a Rabat, 
26 y a partir de Jesbón hasta Ramat Hammispe y Betonim, 
     desde Majnaym hasta los términos de Lodabar. 
27 En el valle: Bet Haram y Bet-Nimrá, Sucot y Safón, 
     lo que quedaba del reino de Sihón, rey de Jesbón. 
     El Jordán servía de límite hasta la orilla del Mar de Galilea en Transjordania. 
28 Ésa fue, con ciudades y poblados, la herencia de los gaditas, repartida por clanes. 

La media tribu de Manasés

29 A la media tribu de Manases, Moisés le había asignado, por clanes, 
30 una herencia cuyo territorio comprendía desde Majanaim, todo Basán, 
     todo el reino de Og, rey de Basán, todas las villas de Yair en Basán: sesenta poblaciones. 
31 Medio Galaad, Astarot y Edrey, ciudades del reino de Og de Basán, 
     les tocaron a los mauiritas de Manases, media tribu de Manasés, por clanes. 
32 Ésa fue la tierra que Moisés repartió en herencia en los llanos de Moab, en Transjordania, 
     al este de Jericó. 
33 A la tribu de Leví no le asignó herencia. El Señor, Dios de Israel, es su herencia, como les había prometido. 

Libro de Josué 12,1-24: Reyes vencidos al este y oeste del Jordán

Libro de Josué 
Capítulo 12

Los reyes vencidos al este del Jordán

1 Reyes de Transjordania a los que derrotaron los israelitas y de cuyas tierras se apoderaron, 
   desde el río Arnón hasta el monte Hermón, incluyendo toda la estepa oriental: 
2 Sijón, rey amorreo con residencia en Jesebón. Sus dominios eran: 
   desde Aroer, a orillas del Arnón, y desde la parte central del valle, 
   la mitad de Galaad hasta el Yaboc, frontera de los amonitas, 
3 la estepa, desde la parte oriental del Mar de Galilea hasta la parte oriental del mar del desierto, 
   el Mar Muerto, hasta el camino de Bet-Yesimot y las estribaciones del Fasga, en el sur. 
4 Og, rey de Basán, de los últimos refaimitas, con residencia en Astarot y Edrey. 
5 Sus dominios eran: el monte Hermón, Salcá y todo Basán hasta la frontera de los guesureos 
   y macateos, además de medio Galaad, hasta la frontera de Sijón, rey de Jesbón. 
6 Moisés, siervo del Señor, y los israelitas los derrotaron, y Moisés, siervo del Señor, 
   dio sus tierras en propiedad a los de Rubén, Gad y media tribu de Manasés.

Los reyes vencidos al oeste del Jordán
 
7 Reyes de Cisjordania a los que derrotaron Josué y los israelitas, desde BaalGad, 
   en el valle del Líbano, hasta el Monte Jalac, que sube a Seír, 
   cuyas tierras dio Josué en propiedad a las tribus de Israel, repartiéndolas en lotes; 
8 en la montaña, en la Sefela, en la estepa, en las estribaciones de la sierra, en el desierto 
   y en el Negueb, donde estaban los hititas, amorreos, cananeos, fereceos, heveos y jebuseos: 
9 el rey de Jericó y el rey de Ay, junto a Betel; 
10 el rey de Jerusalén y el rey de Hebrón; 
11 el rey de Yarmut y el rey de Laquis; 
12 el rey de Eglón y el rey de Guézer; 
13 el rey de Debir y el rey de Gueder; 
14 el rey de Jormá y el rey de Arad; 
15 el rey de Libná y el rey de Adulán; 
16 el rey de Maqueda y el rey de Betel; 
17 el rey de Tapuj y el rey de Jéfer; 
18 el rey de Afec y el rey de Sarón; 
19 el rey de Madón y el rey de Jasor; 
20 el rey de Simerón y el rey de Acsaf; 
21 el rey de Taanac y el rey de Meguido; 
22el rey de Cades y el rey de Yocneán del Carmelo; 
23 el rey de Dor, en el distrito de Dor; el rey de los pueblos de Galilea; 
24 y el rey de Tirsá. Suma total: treinta y un reyes.

Libro de Josué 11,1-23: Conquista del norte

Libro de Josué
Capítulo 11
CONQUISTA DEL NORTE

Coalición de los reyes del norte

1 Cuando se enteró Yabín, rey de Jasor, mandó mensajeros a Yobab, rey de Madón, 
   al rey de Simerón, al de Acsaf 
2 y a los reyes del norte de la montaña y del desierto, al sur de Genesaret, de la Sefela 
   y del distrito de Dor, junto al mar, 
3 a los cananeos de este y oeste, a los amorreos, hititas y fereceos, 
   a los jebuseos de la montaña y a los heveos al pie del Hermón, en la región de Mispá. 
4 Salieron con todos sus ejércitos, una tropa numerosa como la arena de la playa, 
   muchísimos caballos y carros. 

Victoria de Merón

5 Se aliaron todos aquellos reyes, y todos juntos fueron a acampar cerca del arroyo de Merón 
   para luchar contra Israel. 
6 El Señor dijo a Josué: –No les tengas miedo, que mañana, a estas horas, 
   a todos ellos los haré caer ante Israel; les romperás las patas a sus caballos 
   y les quemarás los carros. 
7 Josué y sus soldados marcharon contra ellos hacia el arroyo de Merón 
   y cayeron sobre ellos de repente. 
8 El Señor se los entregó a Israel, que los derrotó y persiguió hasta la capital de Sidón, 
   Misrepot Maym y la parte oriental del valle de Mispá. 
   Los desbarataron hasta que no quedó un superviviente. 
9 Josué los trató como había dicho el Señor: 
   les quebró las patas a los caballos y les quemó los carros. 

Toma de Jasor y de otras ciudades del norte

10 Luego se volvió, se apoderó de Jasor y ajustició a su rey 
     porque Jasor era desde antiguo la capital de aquellos reinos, 
11 y pasó a cuchillo a todos sus habitantes, consagrándolos al exterminio; 
     no quedó uno vivo. A Jasor la incendió. 
12 Josué se apoderó de todas aquellas poblaciones y sus reyes; los pasó a cuchillo, 
     consagrándolos al exterminio, como había ordenado Moisés, siervo del Señor. 
13 Pero los israelitas no incendiaron las ciudades emplazadas sobre montículos; 
     la única excepción fue Jasor, incendiada por Josué. 
14 Se llevaron todo su botín y el ganado; a las personas en cambio las pasaron a cuchillo, 
     no dejando una viva. 

El mandato de Moisés ejecutado por Josué

15 Lo que el Señor había ordenado a su siervo Moisés, éste se lo ordenó a Josué y Josué lo cumplió; 
     no descuidó nada de cuanto el Señor había ordenado a Moisés. 
16 Así fue como se apoderó Josué de todo el país: de la montaña, el Negueb, 
    la región de Gosén, la Sefela y el desierto, la montaña de Israel y su llanura, 
17 desde el monte Jalac, que sube hacia Seír, hasta Baal-Gad, en el valle del Líbano, 
     al pie del monte Hermón. Se apoderó de todos sus reyes y los ajustició. 
18 Josué estuvo mucho tiempo haciendo la guerra a todos aquellos reyes.
19 Ninguna ciudad hizo las paces con los israelitas, 
     a excepción de los heveos que vivían en Gabaón; a todas las conquistaron con las armas, 
20 porque fue cosa de Dios endurecer sus corazones para que opusieran resistencia a Israel, 
     con intención de que Israel los exterminara sin piedad, aniquilándolos, 
     como el Señor había ordenado a Moisés. 

Exterminio de los enaquitas

21 Josué aniquiló a los enaquitas de la montaña, de Hebrón, de Debir, de Anab, en una palabra, 
     de los montes de Judá y de los montes de Israel. Los exterminó con sus poblaciones. 
22 No quedaron enaquitas en territorio de Israel; sólo en Gaza, Gat y Asdod quedaron algunos. 
23 Josué se apoderó de todo el país, como el Señor había dicho a Moisés. 
     Y se lo dio a Israel en herencia, repartiéndolo en lotes a las tribus. El país quedó en paz.

Libro de Josue 9,1-27: Tratado entre Israel y los gabonitas

Libro de Josué
Capítulo 9
EL TRATADO ENTRE ISRAEL Y LOS GABAONITAS

Coalición contra Israel

1 Cuando se enteraron los reyes de Cisjordania, de la montaña, de la Sefela 
   y de toda la costa mediterránea hasta el Líbano –hititas, amorreos, cananeos, fereceos, heveos 
   y jebuseos– 
2 se aliaron para luchar contra Josué e Israel bajo un mando único. 
3 Los de Gabaón se enteraron de lo que había hecho Josué con Jericó y con Ay

Engaño de los gabaonitas
 
4 y actuaron por su parte astutamente; fueron y tomaron provisiones, 
   cargaron los burros con alforjas viejas y odres de vino viejos, rotos y recosidos; 
5 se pusieron sandalias viejas y remendadas y se echaron encima unos mantos viejos; 
   todo el pan que llevaban de comida era pan duro y desmigajado. 
6 Fueron al campamento de Guilgal y dijeron a Josué y a los israelitas: 
   –Venimos de un país lejano. Hagan un tratado de paz con nosotros. 
7 Los israelitas respondieron a aquellos heveos: 
   –A lo mejor viven aquí cerca. ¿Cómo vamos a hacer un tratado de paz con ustedes? 
8 Ellos contestaron a Josué: 
   –Somos vasallos tuyos. Él insistió: 
   –¿Quiénes son ustedes y de dónde vienen? 
9 Le respondieron: –Venimos de un país muy lejano, atraídos por la fama del Señor, tu Dios; 
   porque hemos oído hablar de él, de todo lo que hizo en Egipto, 
10 y de la manera cómo trató a los dos reyes amorreos de Transjordania: 
     Sijón, rey de Jesbón, y Og, rey de Basán, en Astarot. 
11 Nuestros ancianos y la gente de nuestro país nos encargaron: 
     Tomen provisiones para el viaje y marchen a su encuentro a ofrecerse como vasallos suyos. 
     Hagan por tanto una alianza con nosotros. 
12 Miren nuestro pan: lo tomamos caliente en casa el día que emprendimos el viaje hasta aquí, 
     y ya lo ven, está duro y convertido en migajas. 
13 Éstos son los odres de vino: los llenamos nuevos, y ahora están rotos. 
     Éstos son nuestros mantos y las sandalias, gastados por el largo camino.
14 Entonces los israelitas probaron de las provisiones de los viajeros, sin consultar al Señor. 
15 Y Josué les firmó un tratado de paz, comprometiéndose a respetar sus vidas; 
     así se lo juraron también los representantes de la asamblea. 
16 Pero tres días después de haber pactado con ellos se enteraron de que eran vecinos, 
     que vivían allí cerca; 
17 porque los israelitas levantaron el campamento 
     y al tercer día de marcha llegaron a sus poblados: Gabaón, Quefira, Beerot y Quiriat Yearim. 
18 No los atacaron, porque los representantes de la asamblea les habían hecho un juramento 
     por el Señor, Dios de Israel; pero toda la asamblea murmuró contra sus representantes.

Estatuto de los gabaonitas

19 Entonces los representantes dieron explicaciones a la asamblea: 
     –Nosotros les hicimos un juramento por el Señor, Dios de Israel; 
     así que ahora no podemos atacarlos. 
20 Pero vamos a hacer lo siguiente: respetaremos sus vidas, 
     y así no nos vendrá un castigo por quebrar el juramento que les hicimos. 
21 Los representantes les dijeron: Que queden con vida, 
     pero que sean leñadores y aguateros de todo el pueblo.
     Se acordó lo que habían propuesto los representantes. 
22 Josué mandó llamar a los gabaonitas y les dijo: 
     –¿Por qué nos engañaron, diciendo que eran de muy lejos, 
     siendo así que viven cerca de nosotros? 
23 Ahora pesa sobre ustedes una maldición, 
     serán para siempre leñadores y aguateros del templo de mi Dios. 
24 Le contestaron: –Nosotros, servidores tuyos, estábamos informados de lo que el Señor, 
     tu Dios, había dicho a su siervo Moisés: que les daría todo el país, 
     y a todos sus habitantes los aniquilaría ante ustedes; 
     entonces, temblando por nuestra vida, discurrimos aquello. 
25 Ahora estamos en tus manos: haz de nosotros lo que te parezca bien y justo. 
26 Josué los trató como había dicho: los protegió de los israelitas para que no los mataran, 
27 pero aquel día los hizo leñadores y aguateros de la asamblea y del altar del Señor, 
     hasta el día de hoy, donde el Señor quisiera. 


lunes, 19 de agosto de 2024

Libro de Josué 8,1-35: Conquista de Ay

Libro de Josué 
LA CONQUISTA DE AY
Eclo 46,2

Capítulo 8
Orden dada a Josué

1 El Señor dijo a Josué: –No temas ni te acobardes. 
    Vete con tu ejército a atacar Ay, que yo te pongo en las manos a su rey, 
    su gente, la ciudad y sus campos. 
2 Trata a la ciudad y a su rey como trataste a Jericó y a su rey. 
   Sólo se llevarán el botín y el ganado. Pon emboscadas al otro lado del pueblo. 
3 Josué y su ejército prepararon el ataque de Ay. 
   Josué escogió treinta mil soldados y los envió durante la noche 
4 con estas instrucciones: –Presten atención, ustedes estarán emboscados detrás del pueblo, 
   pero sin alejarse mucho, manténganse alerta; 
5 yo y los míos nos acercaremos. Cuando el enemigo salga contra nosotros, 
   como la primera vez, huiremos ante ellos; 
6 ellos saldrán detrás, pensando que huimos como la primera vez, 
   y así lograremos alejarlos del pueblo. 
7 Entonces salgan de la emboscada y apodérense de la ciudad –el Señor se las entregará– 
8 y en cuanto la ocupen, la incendiarán. Hagan lo que ha dicho el Señor. Éstas son mis órdenes. 
9 Los despachó, y fueron a ubicarse en el lugar de la emboscada entre Betel y Ay, al oeste de Ay. 
   Josué pasó aquella noche entre la tropa. 
10 Se levantó temprano, pasó revista a la tropa y marchó contra Ay. 
     El iba a la cabeza, con los ancianos de Israel. 
11 Todos los soldados que los acompañaban fueron acercándose a Ay, hasta llegar frente a ella, 
     y acamparon al norte, dejando el valle entre ellos y el pueblo. 
12 Josué había tomado unos cinco mil hombres y los había emboscado entre Betel y Ay, 
     al oeste de la villa. 
13 El grueso del ejército acampó al norte, la retaguardia al oeste de la villa. 
     Josué fue aquella noche hasta la mitad del valle. 

Batalla de Ay

14 Cuando el rey de Ay lo descubrió, despertó a toda prisa a la gente 
     y salió con su ejército a presentar batalla a Israel, en la bajada frente al desierto, 
     sin saber que le habían tendido una emboscada detrás de la ciudad. 
15 Josué y los israelitas cedieron ante ellos y emprendieron la fuga camino del desierto. 
16 Los de Ay salieron gritando tras ellos y persiguieron a Josué, alejándose de la ciudad; 
17 no quedó uno en Ay que no saliera en persecución de los israelitas 
     y por perseguirlos dejaron la ciudad desguarnecida. 
18 El Señor dijo a Josué: –Extiende en dirección de Ay la lanza que llevas en la mano, 
     porque la entrego en tu poder. 
19 Josué extendió en dirección de Ay la lanza que llevaba en la mano, 
     y los de la emboscada salieron corriendo de sus posiciones, entraron en la ciudad, 
     la ocuparon y la incendiaron en seguida. 

Desastre de la gente de Ay

20 Los de Ay se volvieron a mirar y vieron que subía de la ciudad una humareda hasta el cielo 
     y que no tenían escapatoria por ninguna parte, porque los que habían huido hacia el desierto 
     se volvieron contra sus perseguidores. 
21 Ya que Josué y los israelitas, viendo que los de la emboscada habían incendiado la ciudad, 
     por la humareda que subía, se dieron la vuelta y atacaron a los de Ay 
22 y por su parte los de la emboscada salieron de Ay a su encuentro, 
     y así se vieron encerrados entre dos ejércitos israelitas. 
     Israel los derrotó hasta no dejarles un superviviente ni un fugitivo. 
23 Al rey de Ay lo apresaron vivo y se lo llevaron a Josué. 
24 Cuando los israelitas acabaron de matar a todos los de Ay que habían salido a campo abierto 
     en su persecución, haciéndolos caer a todos a filo de cuchillo, hasta el último, 
     se volvieron contra Ay y pasaron a cuchillo a sus habitantes. 
25 Las bajas de aquel día fueron doce mil entre hombres y mujeres, toda gente de Ay. 

El anatema y la ruina

26 Josué tuvo extendido el brazo con la lanza hasta que exterminaron a todos los de Ay. 
27 Los israelitas se llevaron sólo el ganado y el botín, como había ordenado el Señor a Josué. 
28 Josué incendió la ciudad, reduciéndola a un montón de escombros, que dura hasta hoy. 
29 Al rey de Ay lo ahorcó de un árbol y lo dejó allí hasta la tarde; 
     al ponerse el sol mandó bajar del árbol el cadáver, 
     lo tiraron junto a la puerta de la ciudad y lo cubrieron con un montón enorme de piedras, 
     que se conserva hasta hoy. 

SACRIFICIO Y LECTURA DE LA LEY SOBRE EL MONTE EBAL
El altar de piedras sin labrar

30 Entonces levantó Josué un altar al Señor, Dios de Israel, en el monte Ebal, 
31 como había mandado Moisés, siervo del Señor, a los israelitas 
     –está escrito en el libro de la ley de Moisés–: un altar de piedras enteras, no labradas a hierro, 
     y ofrecieron sobre él holocaustos y sacrificios de comunión. 

Lectura de la Ley

32 Allí escribió Josué sobre las piedras una copia de la ley 
     que Moisés había escrito en presencia de los israelitas. 
33 Todo Israel, los ancianos, los escribas y los jueces estaban a ambos lados del arca, 
     frente a los sacerdotes levitas portadores del arca de la alianza del Señor. 
     Tanto el extranjero como el nativo: la mitad hacia el monte Garizín, 
     la otra mitad hacia el monte Ebal, 
     como había mandado Moisés, siervo del Señor, 
     cuando bendijo por primera vez al pueblo israelita. 
34 Josué leyó todo el texto de la ley, bendiciones y maldiciones, 
     tal como está escrito en el libro de la Ley. 
35 De cuanto prescribió Moisés no quedó ni una palabra 
     que Josué no leyera ante la asamblea de Israel, 
     incluidos niños, mujeres y los extranjeros que iban con ellos. 

Libro de Josué 1,1-18

CONQUISTA DE LA TIERRA
PREPARATIVOS
 
Capítulo 1
Invitación a entrar en la tierra prometida

1 Después que murió Moisés, siervo del Señor, dijo el Señor a Josué, 
   hijo de Nun, ministro de Moisés:
2 –Moisés, mi siervo, ha muerto. Ahora, levántate y pasa el Jordán con todo este pueblo, 
     para ir hacia el país que voy a darles.
3 La tierra donde ustedes pongan la planta del pie yo se la doy, tal como prometí a Moisés.
4 Su territorio se extenderá desde el desierto hasta el Líbano, 
   desde el gran río Éufrates hasta el Mediterráneo, al occidente.
5 Mientras vivas nadie podrá resistirte. Como estuve con Moisés estaré contigo; 
   no te dejaré ni te abandonaré.

La fidelidad a la Ley, condición de la ayuda divina
Dt 3,28; 31,7-8.23

6 ¡Ánimo, sé valiente!, que tú repartirás a este pueblo 
   la tierra que prometí con juramento a sus padres.
7 Tú ten mucho ánimo y sé valiente para cumplir todo lo que te mandó mi siervo Moisés; 
   no te desvíes ni a derecha ni a la izquierda, y tendrás éxito en todas tus empresas.
8 Que el libro de esa ley no se te caiga de los labios; medítalo día y noche, 
   para poner en práctica todas sus cláusulas; así prosperarán tus empresas y tendrás éxito.
9 ¡Yo te lo mando! ¡Ánimo, sé valiente! No te asustes ni te acobardes, 
   que el Señor, tu Dios, estará contigo en todas tus empresas.
 
Colaboración de las tribus de Transjordania
 
10 Entonces Josué ordenó a los escribas del pueblo:
11 –Recorran el campamento y ordenen al pueblo que prepare provisiones 
     porque dentro de tres días pasarán el Jordán para ir a tomar posesión de la tierra que el Señor, 
     su Dios, les da en propiedad.
12 A los de las tribus de Rubén y de Gad y a la media tribu de Manasés les dijo:
13 –Recuerden lo que les mandó Moisés, siervo del Señor cuando dijo: 
     El Señor, su Dios, les va a dar descanso entregándoles esta tierra.
14 Sus mujeres, chiquillos y ganado pueden quedarse en la tierra 
    que les dio Moisés en Transjordania; 
    pero ustedes, los soldados, pasarán el Jordán bien armados al frente de sus hermanos, 
    para ayudarlos
15 hasta que el Señor les dé el descanso lo mismo que a ustedes 
     y también ellos tomen posesión de la tierra que el Señor, su Dios, les va a dar; 
     después volverán a la tierra de su propiedad, la que Moisés, siervo del Señor, 
     les dio en Transjordania.
16 Ellos le respondieron: –Haremos lo que nos ordenes, iremos a donde nos mandes;
17 te obedeceremos a ti igual que obedecimos a Moisés. 
     Basta que el Señor esté contigo como estuvo con él.
18 El que se rebele y no obedezca tus órdenes, las que sean, que muera. 
     ¡Tú ten ánimo, sé valiente!

sábado, 24 de febrero de 2024

DOMINGO DE SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA, Ciclo B (Lecturas)

Génesis 22,1-2.9a.10-13.15-18
Salmo 115: Caminaré en presencia del Señor 
en el país de la vida
Romanos 8,31b-34
Marcos 9,2-10


En aquellos días Dios puso a prueba a Abrahán llamándole:
— ¡Abrahán!
Él respondió:
—  Aquí me tienes.
Dios le dijo:
—  Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo en sacrificio, sobre uno de los montes que yo te indicaré.
Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí un altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor gritó desde el cielo:
— ¡Abrahán, Abrahán!
Él contestó:
— Aquí me tienes.
Dios le ordenó:
— No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo.
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo:
— Juro por mí mismo —oráculo del Señor—: Por haber hecho eso, por no haberte reservado tu hijo, tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistaran las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.


Salmo 115: Caminaré en la presencia del Señor, 
en el país de la vida

Tenía fe, aun cuando dije:
“Qué desgraciado soy."
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de tus fieles.
R.- Caminaré en la presencia del Señor, 
en el país de la vida

Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
R.- Caminaré en la presencia del Señor, 
en el país de la vida

Cumpliré al Señor mis votos,
en presencia de todo el pueblo;
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti Jerusalén.
R.- Caminaré en la presencia del Señor, 
en el país de la vida



Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros, ¿cómo no nos dará todo con Él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica, ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?



En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les apreció Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:
— Maestro. ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Estaban asustados y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:
—  Este es mi Hijo amado; escuchadlo.
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús los mandó:
— No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.
Esto se les quedó grabado y discutían que querría decir aquello de resucitar de entre los muertos.

sábado, 17 de junio de 2023

Exodo 19,1-15: El Señor propone la alianza

Exodo 19,1-15

1 Al tercer mes después de la salida de Egipto, ese mismo día, 
   llegaron los hijos de Israel al desierto de Sinaí.
2 Partieron de Refidim, y al llegar al desierto de Sinaí acamparon en el desierto. 
   Allí acampó Israel frente al monte.
3 Moisés subió hacia Dios. Yahveh le llamó desde el monte, y le dijo: 
   "Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los hijos de Israel:
4 "Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila 
   y os he traído a mí.
5 Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, 
   vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra;
6 seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." 
   Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel."
7 Fue, pues, Moisés y convocó a los ancianos del pueblo 
   y les expuso todas estas palabras que Yahveh le había mandado.
8 Todo el pueblo a una respondió diciendo: "Haremos todo cuanto ha dicho Yahveh." 
    Y Moisés llevó a Yahveh la respuesta del pueblo.
9 Dijo Yahveh a Moisés: "Mira: Voy a presentarme a ti en una densa nube para que el pueblo 
   me oiga hablar contigo, y así te dé crédito para siempre." 
   Y Moisés refirió a Yahveh las palabras del pueblo.
10 Yahveh dijo a Moisés: "Ve donde el pueblo y haz que se santifiquen hoy y mañana; 
     que laven sus vestidos
11 y estén preparados para el tercer día; porque al día tercero descenderá Yahveh 
     a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.
12 Deslinda el contorno de la montaña, y di: 
     Guardaos de subir al monte y aun de tocar su falda. Todo aquel que toque el monte morirá.
13 Pero nadie pondrá la mano sobre el culpable, sino que será lapidado o asaeteado; 
     sea hombre o bestia, no quedará con vida. Cuando resuene el cuerno, subirán ellos al monte."
14 Bajó, pues, Moisés del monte, adonde estaba el pueblo, y ellos lavaron sus vestidos.
15 Y dijo al pueblo: "Estad preparados para el tercer día, y absteneos de mujer." 

jueves, 6 de abril de 2023

Exodo 12,1-14: El Cordero Pascual

Exodo 12,1-14: El cordero pascual 
Cf. Esdras 6,19-22 Mateo 26,2; Marcos 14,1; Lucas 2,41; 1 Corintios 5, 7 


1 Dijo Yahveh a Moisés y Aarón en el país de Egipto:
2 "Este mes será para vosotros el comienzo de los meses; será el primero de los meses del año.
3 Hablad a toda la comunidad de Israel y decid: 
   El día diez de este mes tomará cada uno para sí una res de ganado menor por familia, 
   una res de ganado menor por casa.
4 Y si la familia fuese demasiado reducida para una res de ganado menor, 
   traerá al vecino más cercano a su casa, según el número de personas y conforme 
   a lo que cada cual pueda comer.
5 El animal será sin defecto, macho, de un año. Lo escogeréis entre los corderos o los cabritos.
6 Lo guardaréis hasta el día catorce de este mes; 
   y toda la asamblea de la comunidad de los israelitas lo inmolará entre dos luces.
7 Luego tomarán la sangre y untarán las dos jambas y el dintel de las casas donde lo coman.
8 En aquella misma noche comerán la carne. 
   La comerán asada al fuego, con ázimos y con hierbas amargas.
9 Nada de él comeréis crudo ni cocido, sino asado, con su cabeza, sus patas y sus entrañas.
10 Y no dejaréis nada de él para la mañana; lo que sobre al amanecer lo quemaréis.
11 Así lo habéis de comer: ceñidas vuestras cinturas, calzados vuestros pies, 
     y el bastón en vuestra mano; y lo comeréis de prisa. Es Pascua de Yahveh.
12 Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto, 
     desde los hombres hasta los ganados, y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. 
     Yo, Yahveh.
13 La sangre será vuestra señal en las casas donde moráis. 
     Cuando yo vea la sangre pasaré de largo ante vosotros, 
     y no habrá entre vosotros plaga exterminadora cuando yo hiera el país de Egipto.
14 Este será un día memorable para vosotros, 
     y lo celebraréis como fiesta en honor de Yahveh de generación en generación. 
     Decretaréis que sea fiesta para siempre".

sábado, 18 de febrero de 2023

Marcos 9,2-10: Se transfiguró delante de ellos

Marcos 9,2-10 (Cf. Mt 17,1-9; Lc 9,28-36)
Sábado de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, I y II

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les apreció Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:
— Maestro. ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Estaban asustados y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:
—  Este es mi Hijo amado; escuchadlo.
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús los mandó:
— No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.
Esto se les quedó grabado y discutían que querría decir aquello de resucitar de entre los muertos.


SOBRE EL MISMO TEMA:

Imágenes del Evangelio:

martes, 25 de octubre de 2022

Exodo 17,8-16: Victoria sobre los amalecitas

Exodo 17,8-16

8 Vinieron los amalecitas y atacaron a Israel en Refidim.
9 Moisés dijo a Josué: "Elígete algunos hombres, y sal mañana a combatir contra Amalec. 
   Yo me pondré en la cima del monte, con el cayado de Dios en mi mano."
10 Josué cumplió las órdenes de Moisés, y salió a combatir contra Amalec.
     Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima del monte.
11 Y sucedió que, mientras Moisés tenía alzadas las manos, prevalecía Israel; 
     pero cuando las bajaba, prevalecía Amalec.
12 Se le cansaron las manos a Moisés, y entonces ellos tomaron una piedra y se la pusieron debajo; 
     él se sentó sobre ella, mientras Aarón y Jur le sostenían las manos, uno a un lado y otro al otro. 
     Y así resistieron sus manos hasta la puesta del sol.
13 Josué derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
14 Yahveh dijo Moisés: "Escribe esto en un libro para que sirva de recuerdo, 
     y haz saber a Josué que yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo de los cielos."
15 Después edificó Moisés un altar, al que puso por nombre Yahveh Nissí
16 diciendo: "La bandera de Yahveh en la mano; 
     Yahveh está en guerra con Amalec de generación en generación."

sábado, 15 de octubre de 2022

DOMINGO DE LA 29 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Ciclo C (Lecturas)

Exodo 17:8-13
Salmo 121: El Auxilio me viene del Señor 
que hizo el cielo y la tierra
2Timoteo 3:14-4:2
Lucas 18:1-8


Los amalecitas vinieron a Refidín y atacaron a los israelitas. Entonces Moisés le ordenó a Josué:
— Escoge algunos de nuestros hombres y sal a combatir a los amalecitas. Mañana yo estaré en la cima de la colina con la vara de Dios en la mano.
Josué siguió las órdenes de Moisés y les presentó batalla a los amalecitas. Por su parte, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima de la colina. Mientras Moisés mantenía los brazos en alto, la batalla se inclinaba en favor de los israelitas; pero cuando los bajaba, se inclinaba en favor de los amalecitas. Cuando a Moisés se le cansaron los brazos, tomaron una piedra y se la pusieron debajo para que se sentara en ella; luego Aarón y Jur le sostuvieron los brazos, uno el izquierdo y otro el derecho, y así Moisés pudo mantenerlos firmes hasta la puesta del sol. Fue así como Josué derrotó al ejército amalecita a filo de espada.

Salmo 120: El auxilio me viene del Señor, 
que hizo el cielo y la tierra

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
R. El auxilio me viene del Señor, 
que hizo el cielo y la tierra

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa el guardián de Israel.
R. El auxilio me viene del Señor, 
que hizo el cielo y la tierra

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.
R. El auxilio me viene del Señor, 
que hizo el cielo y la tierra

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.
R. El auxilio me viene del Señor, 
que hizo el cielo y la tierra

2 Timoteo 3:4–4:2

Pero tú, permanece firme en lo que has aprendido y de lo cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo aprendiste. Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra. En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo: Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar.


Jesús les contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Les dijo:
— Había en cierto pueblo un juez que no tenía temor de Dios ni consideración de nadie. En el mismo pueblo había una viuda que insistía en pedirle: "Hágame usted justicia contra mi adversario." Durante algún tiempo él se negó, pero por fin concluyó: "Aunque no temo a Dios ni tengo consideración de nadie, como esta viuda no deja de molestarme, voy a tener que hacerle justicia, no sea que con sus visitas me haga la vida imposible."
Continuó el Señor:
— Tengan en cuenta lo que dijo el juez injusto. ¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Les digo que sí les hará justicia, y sin demora. No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?


SOBRE LAS LECTURAS DE ESTE DOMINGO:

domingo, 24 de julio de 2022

Números 36,1-13: La herencia de la mujer casada

Números 36,1-13:
La herencia de la mujer casada

1 Los jefes de familia del clan de los descendientes de Galaad –hijo de Maquir, hijo de Manasés, 
    uno de los clanes de los descendientes de José– se presentaron delante de Moisés 
    y de los principales jefes de familia de Israel
2 y les dijeron: El Señor mandó a Moisés que repartiera el país entre los israelitas mediante un sorteo, 
   y Moisés también recibió del Señor la orden de entregar a sus hijas la herencia de nuestro hermano 
   Selofjad.
3 Ahora bien, si ellas se casan con un miembro de otra tribu de Israel, 
   su parte será sustraída de la herencia de la tribu a la que van a pertenecer. 
   De esa manera, disminuirá la herencia que nos ha tocado en suerte.
4 Y cuando los israelitas celebren el año del jubileo, 
   la herencia de ellas se sumará a la de la otra tribu y será sustraída del patrimonio de nuestra tribu.
5 Entonces Moisés, por orden del Señor, dio estas instrucciones a los israelitas: 
   La tribu de los descendientes de José tiene razón.
6 Esto es lo que el Señor ha ordenado respecto de las hijas de Selofjad: 
   Ellas pueden casarse con quien les parezca mejor, con tal que lo hagan dentro de un clan perteneciente 
   a la tribu de su padre.
7 La parte hereditaria de los israelitas no pasará de una tribu a otra, 
   sino que cada israelita deberá retener la herencia de su tribu paterna.
8 Por lo tanto, toda joven que posea una herencia en alguna tribu de los israelitas, 
   se casará dentro de un clan de su tribu paterna, 
   de manera que los israelitas conserven cada uno la herencia de sus padres.
9 Así, ninguna herencia pasará de una tribu a otra, 
   sino que cada una de las tribus de los israelitas retendrá su parte.
10 Las hijas de Selofjad procedieron como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
11 Majlá, Tirsá, Joglá, Milcá y Noá, hijas de Selofjad, se casaron con hijos de sus tíos paternos.
12 Y como lo hicieron dentro de los clanes de los descendientes de Manasés, 
     la herencia de ellas quedó en la tribu del clan de su padre.

Conclusión

13 Estos son los mandamientos y las leyes que el Señor dio a los israelitas por medio de Moisés, 
     en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó.