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jueves, 9 de junio de 2022

Hechos 21,27-40: Arresto de Pablo en el templo

21,27-40: Arresto de Pablo en el templo

27 Cuando se iban a cumplir los siete días, los judíos de Asia, viéndolo en el templo, alborotaron 
     a la gente y se apoderaron de él 
28 gritando: —¡Auxilio, israelitas! Éste es el hombre que enseña a todo el mundo y en todas partes 
     una doctrina contraria al pueblo, a la ley y al lugar sagrado. Ahora acaba de introducir a unos griegos
     en el templo profanando este santo lugar. 
29 Decían esto porque poco antes lo habían visto con Trófimo el efesio y pensaban que Pablo lo había 
     introducido en el templo. 
30 La ciudad entera se conmovió y todo el pueblo acudió corriendo. Tomaron a Pablo, lo arrastraron 
     fuera del templo y cerraron las puertas.
31 Cuando intentaban darle muerte, llegó al comandante de la cohorte la noticia de que toda Jerusalén 
     estaba amotinada. 
32 Reunió soldados y centuriones y acudió a toda prisa. Ellos, al ver al comandante con los soldados, 
     dejaron de golpear a Pablo.
33 Entonces el comandante detuvo a Pablo, lo mandó atar con dos cadenas y luego preguntó quién era 
     y qué había hecho. 
34 Todos gritaban al mismo tiempo. No pudiendo averiguar la verdad, a causa del tumulto, 
     el comandante mandó que lo condujeran a la fortaleza. 
35 Cuando llegaron a la escalinata, los soldados tuvieron que alzarlo para evitar la violencia de la 
     multitud. 
36 Porque el pueblo en masa los seguía gritando: —¡Muera!
37 Cuando lo iban a introducir en la fortaleza, Pablo dice al comandante: —¿Puedo decirte una palabra? 
     Le contestó: —¿Cómo? ¿sabes hablar griego? 
38 ¿No eres tú el egipcio que hace unos días provocó un motín y llevó al desierto a cuatro mil terroristas?
39 Respondió Pablo: —Yo soy judío de Tarso, ciudadano de una ciudad nada despreciable. Te pido  
     permiso para dirigir la palabra al pueblo. 
40 Se lo concedió, y Pablo, de pie sobre la escalinata, hizo un gesto con la mano hacia el pueblo. 
     Se hizo un silencio profundo y Pablo les habló en hebreo:

miércoles, 8 de junio de 2022

19,21-40: El motín de los orfebres de Éfeso

19,21-40: El motín de los orfebres de Éfeso

21 Terminada toda esa tarea, Pablo se propuso ir a Jerusalén pasando por Macedonia y Acaya; 
     él decía que, después de estar allí, tenía que visitar Roma. 
22 Envió a Macedonia a dos de sus asistentes, Timoteo y Erasto, y él se quedó una temporada en Asia. 
23 Por entonces sobrevino una gran crisis a causa del Camino del Señor.
24 Un tal Demetrio, platero, fabricaba en plata reproducciones del templo de Artemisa 
     y proporcionaba buenas ganancias a los artesanos. 
25 Los reunió con todos los del gremio y les dirigió la palabra:
     —Compañeros, ustedes saben que nuestra prosperidad depende de esta actividad. 
26 Pero ahora ustedes ven y oyen que ese Pablo, no sólo en Éfeso, sino en Asia entera, 
     está ganando con su propaganda mucha gente, diciendo que los dioses que se fabrican con manos 
     humanas, no son dioses. 
27 Con lo cual no sólo está en peligro de descrédito nuestra profesión, sino que el templo 
     de la gran diosa Artemisa, venerada en toda Asia y en el mundo entero, va a perder toda su grandeza. 
28 Al oírlo se enfurecieron y se pusieron a gritar: —¡Viva la gran Artemisa de Éfeso!
29 Se produjo un gran tumulto en la ciudad y todos se precipitaron hacia el teatro, arrastrando consigo 
     a Gayo y a Aristarco, macedonios compañeros de Pablo. 
30 Pablo intentaba acudir a la asamblea, pero los discípulos no se lo permitieron. 
31Algunas autoridades de Asia, amigos suyos, le enviaron un mensaje aconsejándole que no acudiera 
    al teatro.
32 Entretanto, cada uno gritaba una cosa, había una gran confusión en la asamblea 
     y muchos de la concurrencia ni siquiera sabían la causa. 
33 Algunos de la multitud explicaron el asunto a Alejandro, a quien los judíos habían empujado al frente 
     de todos. Éste, haciendo un gesto con la mano, intentaba dar una explicación a la asamblea. 
34 Pero, al reconocer que era judío, todos se pusieron a gritar durante dos horas: 
     —¡Viva la gran Artemisa de Éfeso! 
35 El secretario logró calmar a la multitud y les habló: —Efesios, ¿hay alguien que no sepa que Éfeso 
     custodia el templo de la gran Artemisa y su imagen caída del cielo? 
36 Como eso es indiscutible, lo importante es que conserven la calma y no obren con precipitación. 
37 Han traído a esos hombres, que ni son sacrílegos ni han insultado a nuestra diosa. 
38 Si Demetrio y sus artesanos tienen alguna queja contra alguien, ahí están los jueces y prefectos: 
     que allí resuelvan su pleito. 
39 Si se trata de un asunto más grave, podrá resolverlo la asamblea legal. 
40 De hecho, corremos peligro de ser acusados de agitadores por el tumulto de hoy ya que no tenemos 
     motivo que justifique tal alboroto. Con estas palabras disolvió la asamblea.

sábado, 30 de abril de 2016

Hechos 16,1-10: Pablo y Timoteo

Hechos 16,1-10: Pablo y Timoteo
Sábado de la 5 Semana de Pascua

1 Así llegó a Derbe y Listra. Había allí un discípulo llamado Timoteo, hijo de madre judía convertida 
   y de padre griego, 
2 muy estimado por los hermanos de Listra e Iconio. 
3 Pablo quería llevarlo consigo; así que lo circuncidó, en consideración a los judíos que habitaban 
   por allí, porque todos sabían que su padre era griego. 
4 Al atravesar las poblaciones, les encargaban que observaran las normas establecidas por los apóstoles 
   y los ancianos de Jerusalén. 
5 Las Iglesias se robustecían en la fe y crecían en número cada día.
6 Como el Espíritu Santo no les permitía predicar el mensaje en Asia, atravesaron Frigia y Galacia. 
7 Llegados a Misia, intentaron pasar a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús se lo impidió. 
8 Así que dejaron Misia y bajaron hasta Tróade.
9 Una noche Pablo tuvo una visión: un macedonio estaba de pie y le suplicaba: Ven a Macedonia a 
   ayudarnos. 
10 Apenas tuvo esa visión, intentamos ir a Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba 
     a anunciarles la Buena Noticia.