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miércoles, 31 de julio de 2024

SANTOS ÓLEOS


La sustancia de los óleos debe ser de aceite de oliva o de otros aceites vegetales si es difícil conseguir el de oliva. Los santos óleos, bendecidos o consagrados en la Misa crismal por el obispo, son tres:

Santo Crisma:

Con el Santo Crisma son ungidos los nuevos bautizados en la coronilla tras el baño del agua. También son signados en la frente los que son confirmados para significar la donación del Espíritu.

En la ordenación de presbíteros y obispos se ungen las manos de los presbíteros y la cabeza de los obispos. Por último, con el Santo Crisma se ungen las paredes y los altares en el rito de la consagración de iglesias.

En latín Sacrum Chrisma (SC): “Bálsamo sacro o sagrado”

Al Santo Crisma se le añade un bálsamo o aroma para obtener una fragancia que lo distingue de los otros óleos. La consagración del crisma es competencia del Obispo.

Es competencia de los párrocos recoger y custodiar dignamente los santos óleos para su uso en los sacramentos en los que se precisan. Debe renovarlos cada año.

La liturgia cristiana retoma el uso del Antiguo Testamento, cuando los reyes, sacerdotes y profetas, eran ungidos con el óleo de la consagración; ellos prefiguran a Cristo, que significa “Ungido”. Del mismo modo, los cristianos al ser ungidos con el santo crisma participan por el bautismo en el misterio pascual de Cristo: han muerto, han sido sepultados y resucitados con él y ahora participan de su sacerdocio real y profético.

El Santo crisma se consagra mientras que los otros óleos se bendicen. No es lo mismo bendecir (bene-dicere: desear algo bueno) que consagrar (hacer sagrada una cosa).

La palabra “crisma” proviene del griego e identifica un ungüento aromático mezcla de aceite y bálsamo oloroso. El verbo “chrio”, ungir, ha dado origen al término “Cristos”, que significa ”El Ungido”. De ahí deriva la palabra Cristo, con la que designamos al Salvador.

Óleo de los Catecúmenos:

Con este óleo se unge a los que se preparan para ser bautizados, fortaleciéndoles para renunciar al diablo y al pecado, antes de que se acerquen y renazcan de la fuente de la vida. En latín Oleum Catechumenorum (OC): “óleo de los catecúmenos”; o también, Oleum Sanctum (OS): “óleo santo”.

Óleo de los Enfermos:

Este óleo es utilizado para ungir a los enfermos: de esta manera se les prepara para aliviarse y superar la enfermedad. No sólo está indicado para los moribundos: también es aconsejable ungir a los enfermos graves o ancianos ya muy deteriorados en su salud. Entonces, puede recibirse más de un vez, si hay mejoría y posterior agravamiento.

En latín Oleum Infirmorum (OI), que significa “óleo de los enfermos”.

VER TAMBIÉN:
Aceite  

sábado, 23 de marzo de 2024

Marcos 14,1-9: Complot para matar a Jesús y unción en Betania

Complot para matar a Jesús
(Mt 26,1-5; Lc 22,1s; cfr. Jn 11,45-57)

1 Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua y de los Ázimos. 
   Los sumos sacerdotes y los letrados buscaban apoderarse de él mediante un engaño para darle muerte. 
2 Pero decían que no debía ser durante las fiestas, para que no se amotinase el pueblo.

Unción en Betania
(Mt 26,6-13; cfr. Lc 7,36-50; Jn 12,1-8)

3 Estando él en Betania, invitado en casa de Simón el Leproso, 
   llegó una mujer con un frasco de perfume de nardo puro muy costoso. 
   Quebró el frasco y se lo derramó en la cabeza. 
4 Algunos comentaban indignados:
   —¿A qué viene este derroche de perfume? 
5 Se podía haberlo vendido por trescientos denarios para dárselos a los pobres.
   Y la reprendían.
6 Pero Jesús dijo:
   —Déjenla, ¿por qué la molestan? Ha hecho una obra buena conmigo. 
7 A los pobres los tendrán siempre entre ustedes y podrán socorrerlos cuando quieran; 
   pero a mí no siempre me tendrán.
8 Ha hecho lo que podía: se ha adelantado a preparar mi cuerpo para la sepultura. 
9 Les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se proclame la Buena Noticia, 
   se mencionará también lo que ella ha hecho.

lunes, 18 de julio de 2022

Números 4,1-20: Las obligaciones de los levitas: los quehatitas

 Números 4,1-20:
Las obligaciones de los levitas: los quehatitas

1 El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
2 Realiza un censo especial de los levitas hijos de Quehat, por clanes y por familias.
3 Registra a todos los que puedan entrar en servicio, para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro,       es decir, a los que tengan entre treinta y cincuenta años.
4 Los quehatitas serán los responsables, en la Carpa del Encuentro, de los objetos más santos.
5 Cuando haya que levantar campamento, Aarón y sus hijos irán a descolgar el velo protector 
   y cubrirán con él el Arca del Testimonio.
6 Sobre él pondrán una funda de cuero fino, y encima extenderán una tela, toda de púrpura violeta. 
   Luego le ajustarán las andas.
7 En seguida extenderán una tela de púrpura violeta sobre la mesa de los panes de la ofrenda, 
   y depositarán sobre ella las fuentes, los vasos, las tazas y los jarros para la libación. 
   El pan de la ofrenda perpetua estará sobre la mesa.
8 Encima de todo esto, extenderán una tela de púrpura escarlata 
   y la envolverán con una funda de cuero fino. Luego le ajustarán las andas.
9 Asimismo, tomarán una tela de púrpura violeta y cubrirán el candelabro, sus lámparas, sus tenazas, 
   sus platillos, y todas las vasijas de aceite que se emplean para el servicio del candelabro.
10 Lo pondrán, junto con todos sus enseres, en una funda de cuero fino, 
     y después lo depositarán sobre angarillas.
11 Luego extenderán una tela de púrpura violeta sobre el altar de oro, 
     lo cubrirán con una funda de cuero fino y le ajustarán las andas.
12 Recogerán todos los utensilios que se emplean en el culto del Santuario, les pondrán una tela de 
     púrpura violeta, los cubrirán con una funda de cuero fino, y finalmente los depositarán sobre unas 
     angarillas.
13 Después de haber limpiado las cenizas del altar, extenderán sobre él una tela de púrpura escarlata
14 y pondrán encima todos los enseres que se usan para su servicio: los braseros, los tenedores, las 
     palas y los aspersorios, o sea, todos los enseres del altar. Luego extenderán sobre él una funda de 
     cuero fino y le ajustarán las andas.
15 Y al levantarse el campamento, una vez que Aarón y sus hijos hayan terminado de cubrir 
     los objetos sagrados y todos sus accesorios, vendrán los hijos de Quehat para transportarlos, 
     pero no tocarán los objetos sagrados, porque morirían. Estos son los objetos de la Carpa del 
     Encuentro, que deberán ser transportados por los hijos de Quehat.
16 El sacerdote Eleazar, hijo de Aarón, será el encargado del aceite para iluminación, 
     del incienso aromático, de la ofrenda perpetua y del óleo de la unción; ´
     ejercerá la supervisión de toda la Morada, con todos los objetos sagrados y todos los utensilios que 
     hay en ella.
17 El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
18 No permitan que el grupo de los clanes de los quehatitas sea eliminado del número de los levitas.
19 Por eso, para que puedan vivir y no mueran cuando se acerquen a los objetos más santos, 
     procedan con los quehatitas de la siguiente manera: vendrán Aarón y sus hijos, 
     y asignarán a cada uno de ellos su oficio y su carga;
20 pero los quehatitas no entrarán a ver los objetos sagrados ni siguiera un momento, 
     no sea que mueran.

miércoles, 13 de julio de 2022

Números 3,1-4: La tribu de Leví: los sacerdotes

La tribu de Leví: los sacerdotes

1 Esta era la descendencia de Aarón y de Moisés, 
   cuando el Señor habló a Moisés sobre la montaña del Sinaí:
2 Los nombres de los hijos de Aarón eran los siguientes: 
   Nadab –el primogénito– y Abihú, Eleazar e Itamar.
3 Estos eran los nombres de los hijos de Aarón, 
   los sacerdotes que recibieron la unción y la investidura para ejercer el sacerdocio.
4 Nadab y Abihú murieron en la presencia del Señor, cuando presentaron ante él un fuego profano, 
   en el desierto del Sinaí. Y como no tenían hijos, los que ejercieron el sacerdocio delante de Aarón, 
   su padre fueron Eleazar e Itamar.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Lucas 4,16-30: Enseñanza de Jesús en Nazaret

Lucas 4,16-30 
(Cf. Mt 13,54-58; Mc 6,1-6)

Lunes de la 22 Semana del Tiempo Ordinario I y II,

En aquel tiempo fue Jesús a Nazaret, donde se había criado; entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desarrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor". Y, enrollando el libro, lo devolvió al que lo ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: "Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír". Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: "¿No es éste el hijo de José?" Y les dijo: "Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí, en tu tierra, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm". Y añadió: "Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio". Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.


SOBRE EL MISMO TEMA:

sábado, 14 de julio de 2018

Marcos 6,7-13: Misión de los Doce

Marcos 6,7-13
Jueves de la 4 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros. Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran calzados con sandalias, y que no tuvieran dos túnicas. Les dijo: "Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir. Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos". Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.

SOBRE EL MISMO TEMA:

viernes, 8 de septiembre de 2017

Lv 8,1-36: Rito de consagración

Lv 8,1-36: Rito de consagración
Cf. Éxodo 29,1-37

8:1 Yahveh habló así a Moisés:
8:2 "Toma a Aarón y con él a sus hijos, y también las vestiduras, el óleo de la unción, el novillo para el sacrificio por el pecado, los dos carneros y el canastillo de los ázimos;
8:3 y congrega a toda la comunidad a la entrada de la Tienda del Encuentro."
8:4 Moisés hizo como Yahveh le había mandado, y se congregó la comunidad a la entrada de la Tienda del Encuentro.
8:5 Moisés dijo a la comunidad: "Esto es lo que Yahveh ha ordenado hacer."
8:6 Moisés mandó entonces que Aarón y sus hijos se acercaran y los lavó con agua.
8:7 Puso sobre Aarón la túnica y se la ciñó con la faja; lo vistió con el manto y poniéndole encima el efod, se lo ciñó atándoselo con la cinta del efod.
8:8 Luego, le impuso el pectoral en el que depositó el Urim y el Tummim.
8:9 Colocó también la tiara sobre su cabeza y puso en su parte delantera la lámina de oro, la diadema santa, como Yahveh había mandado a Moisés.
8:10 Después Moisés tomó el óleo de la unción y ungió la Morada con todas las cosas que contenía para consagrarlas.
8:11 Roció con él por siete veces el altar y ungió el altar con todos su utensilios, así como la pila con su base, para consagrarlos.
8:12 Y derramando óleo de la unción sobre la cabeza de Aarón, lo ungió para consagrarlo.
8:13 Luego Moisés mandó que se acercaran los hijos de Aarón; los vistió con las túnicas, les ciñó la faja y les puso las mitras, como Yahveh había mandado a Moisés.
8:14 Después hizo traer el novillo para el sacrificio por el pecado, y Aarón y sus hijos impusieron las manos sobre la cabeza del novillo, víctima por el pecado.
8:15 Moisés lo inmoló. Tomó la sangre y mojó con su dedo los cuernos del altar, todo en derredor, para purificarlo. Después derramó la sangre al pie del altar; de esta manera lo consagró haciendo por él la expiación.
8:16 Tomó luego todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, y los dos riñones con su sebo; y lo quemó Moisés sobre el altar.
8:17 Pero en cuanto a la piel, la carne y los excrementos del novillo, los quemó fuera del campamento, como Yahveh había mandado a Moisés.
8:18 Después hizo traer el carnero del holocausto, sobre cuya cabeza Aarón y sus hijos impusieron las manos.
8:19 Moisés lo inmoló y roció con la sangre todos los lados del altar.
8:20 El carnero fue partido en trozos y Moisés quemó la cabeza, los trozos y el sebo;
8:21 después de lavar en agua las entrañas y las patas, Moisés quemó todo el carnero en el altar, como holocausto de calmante aroma, manjar abrasado para Yahveh, como Yahveh había mandado a Moisés.
8:22 Hizo luego traer el segundo carnero, el carnero del sacrificio de la investidura, y Aarón y sus hijos impusieron las manos sobre la cabeza del carnero.
8:23 Moisés lo inmoló, y, tomando su sangre, mojó el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, el pulgar de su mano derecha de Aarón, el pulgar de su mano derecha y el de su pie derecho.
8:24 Después Moisés hizo que se acercaran los hijos de Aarón, les untó con la sangre el lóbulo de la oreja derecha, el pulgar de su mano derecha y el de su pie derecho; y derramó la sangre sobre el altar, todo en derredor.
8:25 Tomó luego el sebo: el rabo, todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, los dos riñones con su sebo y la pierna derecha.
8:26 Sacó del canastillo de los ázimos que estaba ante Yahveh un pan ázimo, una torta de pan amasada con aceite y otra torta untada, y las puso sobre el sebo y sobre la pierna derecha.
8:27 Entregó todo esto en manos de Aarón y en manos de sus hijos haciéndolo mecer como ofrenda mecida ante Yahveh.
8:28 Moisés lo recibió de sus manos y lo quemó en el altar, encima del holocausto. Era el sacrificio de investidura, calmante aroma, manjar abrasado en honor de Yahveh.
8:29 Moisés tomó entonces el pecho y lo meció como ofrenda mecida ante Yahveh; era ésta la porción del carnero de la investidura que pertenecía a Moisés, como Yahveh se lo había mandado.
8:30 Después Moisés tomó óleo de la unción y sangre de la que había encima del altar, roció a Aarón y sus vestiduras de sus hijos. Así consagró a Aarón y sus vestiduras, así como a sus hijos y las vestiduras de sus hijos.
8:31 Moisés dijo a Aarón y a sus hijos: "Coced la carne a la entrada de la Tienda del Encuentro y comedla allí mismo; comed también el pan del canastillo de la investidura tal como lo he mandado diciendo: Aarón y sus hijos lo comerán.
8:32 Quemaréis la carne sobrante y el pan.
8:33 Y no os apartaréis de la entrada de la Tienda del Encuentro por espacio de siete días, hasta el día en que se cumplan los días de vuestra investidura; porque siete días durará vuestra investidura.
8:34 Yahveh mandó que se procediera como se ha procedido hoy para hacer expiación por vosotros.
8:35 Así quedaréis siete días, día y noche, a la entrada de la Tienda del Encuentro, guardando la norma de Yahveh para no morir, pues así me fue ordenado."
8:36 Aarón y sus hijos hicieron cuanto Yahveh había mandado por medio de Moisés.

Lv 6:7-16: La ofrenda vegetal

Lv 6:7-16

6:7 Esta es la ley de la oblación: Los hijos de Aarón la presentarán delante de Yahveh, frente al altar;
6:8 uno de ellos tomará de la oblación un puñado de flor de harina (con su aceite, y todo el incienso que se añade a la oblación), y lo quemará en el altar, en memorial, como calmante aroma para Yahveh.
6:9 Aarón y sus hijos comerán lo que quede de ella; debe comerse sin levadura, en lugar santo. Han de comerlo en el atrio de la Tienda del Encuentro.
6:10 No se la cocerá con levadura: es la porción que yo les doy de los manjares que se abrasan para mí. Es cosa sacratísima, como el sacrificio por el pecado y como el sacrificio de reparación.
6:11 Todos los varones de los hijos de Aarón podrán comer de ello. Es ley perpetua para vuestros descendientes, relativa a los manjares que se abrasan para Yahveh. Todo cuanto los toque quedará consagrado.
6:12 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
6:13 Esta es la ofrenda que Aarón y sus hijos ofrecerán a Yahveh el día de su unción: una décima de medida de flor de harina, como oblación perpetua, la mitad por la mañana, y la mitad por la tarde.
6:14 Será preparada con aceite en la sartén; la ofrecerás bien frita y la presentarás partida en trozos como una oblación, como calmante aroma para Yahveh.
6:15 También la ofrecerá el sacerdote ungido que le suceda de entre sus hijos. Es decreto perpetuo. La oblación será totalmente quemada para Yahveh.
6:16 Cualquier oblación de sacerdote será total; no se podrá comer.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Éxodo 40,1-15: Orden divina de consagrar la tienda de la presencia

Éxodo 40,1-15: Orden divina de consagrar la tienda de la presencia

40:1 Yahveh habló así a Moisés:
40:2 "El día primero del primer mes alzarás la Morada de la Tienda del Encuentro.
40:3 Allí pondrás el arca del Testimonio y cubrirás el arca con el velo.
40:4 Llevarás la mesa y colocarás lo que hay que ordenar sobre ella; llevarás también el candelabro y pondrás encima las lámparas.
40:5 Colocarás el altar de oro para el incienso delante del arca del Testimonio y colgarás la cortina a la entrada de la Morada.
40:6 Colocarás el altar de los holocaustos ante la entrada de la Morada de la Tienda del Encuentro.
40:7 Pondrás la pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echarás agua en ella.
40:8 En derredor levantarás el atrio y tenderás el tapiz a la entrada del atrio.
40:9 Entonces tomarás el óleo de la unción y ungirás la Morada y todo lo que contiene. La consagrarás con todo su mobiliario y será cosa sagrada.
40:10 Ungirás además el altar de los holocaustos con todos sus utensilios. Consagrarás el altar, y el altar será cosa sacratísima.
40:11 Asimismo ungirás la pila y su base, y la consagrarás.
40:12 Después mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda del Encuentro y los lavarás con agua.
40:13 Vestirás a Aarón con las vestiduras sagradas, le ungirás, y le consagrarás para que ejerza mi sacerdocio.
40:14 Mandarás también que se acerquen sus hijos; los vestirás con túnicas,
40:15 los ungirás, como ungiste a su padre, para que ejerzan mi sacerdocio. Así se hará para que su unción les confiera un sacerdocio sempiterno de generación en generación." 

Éxodo 37,25-29: Altar del incienso

Éxodo 37,25-29: Altar del incienso
Cf. Éxodo 30,1-10

37:25 Hizo también de madera de acacia el altar del incienso, de un codo de largo y uno de ancho, cuadrado, y de dos codos de alto. Sus cuernos formaban un solo cuerpo con él.
37:26 Lo revistió de oro puro, por su parte superior, sus costados y también sus cuernos. Puso en su derredor una moldura de oro.
37:27 Y debajo de la moldura, a los costados, hizo dos anillas a sus dos lados, para meter por ellas los varales con que transportarlo.
37:28 Hizo los varales de madera de acacia y los revistió de oro.
37:29 Preparó también el óleo sagrado de la unción, y el incienso aromático puro, como lo prepara el perfumista.

domingo, 27 de agosto de 2017

Éxodo 31,1-11: Elección de los artesanos

Éxodo 31,1-11: Elección de los artesanos
Cf. Éxodo 35,30—36,1

31:1 Habló Yahveh a Moisés diciendo:
31:2 Mira que he designado a Besalel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá;
31:3 y le he llenado del espíritu de Dios concediéndole habilidad, pericia y experiencia en toda clase de trabajos;
31:4 para concebir y realizar proyectos en oro, plata y bronce;
31:5 para labrar piedras de engaste, tallar la madera y ejecutar cualquier otra labor.
31:6 Mira que yo le he dado por colaborador a Oholiab, hijo de Ajisamak, de la tribu de Dan; y además, en el corazón de todos los hombres hábiles he infundido habilidad para que hagan todo lo que te he mandado:
31:7 la Tienda del Encuentro, el arca del Testimonio, el propiciatorio que la cubre y todos los utensilios de la Tienda;
31:8 la mesa con sus utensilios, el candelabro con todos sus utensilios, el altar del incienso,
31:9 el altar del holocausto con todos sus utensilios, la pila con su base;
31:10 las vestiduras de ceremonia, las vestiduras sagradas del sacerdote Aarón, y las vestiduras de sus hijos para las funciones sacerdotales:
31:11 el óleo de la unción y el incienso aromático para el Santuario. Ellos lo harán conforme a todo lo que te he ordenado. 

miércoles, 16 de agosto de 2017

Éxodo 30,22-33: Aceite de la unción

Éxodo 30,22-33  

30:22 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
30:23 Toma tú aromas escogidos: de mirra pura, quinientos siclos; de cinamomo, la mitad, o sea, 250; de caña aromática, 250;
30:24 de casia, quinientos, en siclos del Santuario, y un sextario de aceite de oliva.
30:25 Prepararás con ello el óleo para la unción sagrada, perfume aromático como lo prepara el perfumista. Este será el óleo para la unción sagrada.
30:26 Con él ungirás la Tienda del Encuentro y el arca del Testimonio,
30:27 la mesa con todos sus utensilios, el candelabro con todos sus utensilios, el altar del incienso,
30:28 el altar del holocausto con todos sus utensilios y la pila con su base.
30:29 Así los consagrarás y serán cosa sacratísima. Todo cuanto los toque quedará santificado.
30:30 Ungirás también a Aarón y a sus hijos y los consagrarás para que ejerzan mi sacerdocio.
30:31 Hablarás a los israelitas, diciendo: Este será para vosotros el óleo de la unción sagrada de generación en generación.
30:32 No debe derramarse sobre el cuerpo de ningún hombre; no haréis ningún otro de composición parecida a la suya. Santo es y lo tendréis por cosa sagrada.
30:33 Cualquiera que prepare otro semejante, o derrame de él sobre un laico, será exterminado de su pueblo.

martes, 15 de agosto de 2017

Éxodo 29,10-37: Sacrificios en la consagración

Éxodo 29,10-37  

29:10 Presentarás el novillo ante la Tienda del Encuentro, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del novillo.
29:11 Luego inmolarás el novillo delante de Yahveh, a la entrada de la Tienda del Encuentro.
29:12 Tomando sangre del novillo, untarás con tu dedo los cuernos del altar, y derramarás toda la sangre al pie del altar.
29:13 Saca todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, y los dos riñones con el sebo que los envuelve, para quemarlo en el altar.
29:14 Pero quemarás fuera del campamento la carne del novillo, con su piel y sus excrementos. Es sacrificio por el pecado.
29:15 Después tomarás uno de los carneros y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del carnero.
29:16 Una vez inmolado el carnero, tomarás su sangre y la derramarás en torno al altar.
29:17 Luego despedazarás el carnero, lavarás sus entrañas y sus patas; las pondrás sobre sus porciones y sobre su cabeza,
29:18 y quemarás todo el carnero en el altar. Es holocausto para Yahveh, calmante aroma de manjares abrasados en honor de Yahveh.
29:19 Tomarás también el segundo carnero, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del carnero.
29:20 Una vez inmolado, tomarás su sangre y untarás con ella el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos; el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho, y derramarás la sangre alrededor del altar.
29:21 Tomarás luego sangre de la que está sobre el altar, y óleo de la unción, para rociar a Aarón y sus vestiduras, a sus hijos y las vestiduras de sus hijos juntamente con él. Así quedará consagrado él y sus vestiduras y con él sus hijos y las vestiduras de sus hijos.
29:22 Toma después el sebo de este carnero: la cola, el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, los dos riñones con el sebo que lo envuelve y la pierna derecha, porque se trata del carnero de la investidura.
29:23 Toma del canastillo de los ázimos que está delante de Yahveh un pan redondo, una torta de pan de aceite y otra, untada de aceite.
29:24 Lo pondrás todo sobre las palmas de las manos de Aarón y de sus hijos; y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yahveh.
29:25 Después lo tomarás de sus manos y lo quemarás en el altar junto al holocausto como calmante aroma ante Yahveh. Es un manjar abrasado en honor de Yahveh.
29:26 Tomarás también el pecho del carnero inmolado por la investidura de Aarón, y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yahveh; esa será tu porción.
29:27 Así santificarás el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda reservada, es decir, lo que ha sido mecido y reservado del carnero de la investidura de Aarón y de sus hijos;
29:28 según decreto perpetuo, pertenecerán a Aarón y a sus hijos, como porción recibida de los israelitas, porque es ofrenda reservada; será reservada de lo que ofrecen los israelitas, en sus sacrificios de comunión como ofrenda reservada a Yahveh.
29:29 Las vestiduras sagradas de Aarón serán, después de él, para sus hijos, de modo que, vestidos con ellas, sean ungidos e investidos.
29:30 Por siete días las vestirá aquel de sus hijos que le suceda como sacerdote y entre en la Tienda del Encuentro para oficiar en el Santuario.
29:31 Tomarás después el carnero de la investidura y cocerás su carne en lugar sagrado;
29:32 Aarón y sus hijos comerán a la entrada de la Tienda del Encuentro la carne del carnero y el pan del canastillo.
29:33 Comerán aquello que ha servido para su expiación al investirlos y consagrarlos; pero que ningún laico coma de ello, porque es cosa sagrada.
29:34 Si a la mañana siguiente sobra algo de la carne o del pan de la investidura, quemarás este resto; no ha de comerse, porque es cosa sagrada.
29:35 Harás, pues, con Aarón y con sus hijos de esta manera, según todo lo que te he mandado. Siete días invertirás en la investidura.
29:36 Cada día ofrecerás un novillo en expiación como sacrificio por el pecado; y purificarás, mediante tu expiación, el altar, que ungirás para consagrarlo.
29:37 Siete días harás la expiación por el altar, y lo santificarás; el altar será cosa sacratísima; todo cuanto toque al altar quedará consagrado.

Éxodo 29,1-9: Ritual

Éxodo 29,1-9: Ritual
Cf. Levítico 8,1-36

29:1 Para consagrarlos a mi sacerdocio has de proceder con ellos de esta manera. Toma un novillo y dos carneros sin defecto,
29:2 panes ázimos y tortas sin levadura: unas, amasadas con aceite, y otras, untadas en aceite. Las harás con flor de harina de trigo.
29:3 Las pondrás en un canastillo y las presentarás en él junto con el novillo y los dos carneros.
29:4 Mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda del Encuentro, donde los bañarás con agua.
29:5 Tomarás las vestiduras y vestirás a Aarón con la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, que ceñirás con la cinta del efod.
29:6 Pondrás la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara colocarás la diadema sagrada.
29:7 Entonces tomarás el óleo de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y así le ungirás.
29:8 Harás igualmente que se acerquen sus hijos y los vestirás con túnicas;
29:9 ceñirás a Aarón y a sus hijos las fajas y les pondrás las mitras. A ellos les corresponderá el sacerdocio por decreto perpetuo. Así investirás a Aarón y a sus hijos. 

sábado, 12 de agosto de 2017

1 Reyes 19,9-18: El encuentro de Elías con Dios

Domingo de la 19 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo A

9 Allí, entró en la gruta y pasó la noche. Entonces le fue dirigida la palabra del Señor.
10 El Señor le dijo: "¿Qué haces aquí, Elías?". Él respondió: "Me consumo de celo por el Señor, 
     el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron 
     a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida".
11 El Señor le dijo: "Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor". Y en ese momento el Señor 
     pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del 
     Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor 
     no estaba en el terremoto.
12 Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, 
     se oyó el rumor de una brisa suave.
13 Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. 
     Entonces le llegó una voz, que decía: "¿Qué haces aquí, Elías?"
14 Él respondió: "Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas 
     abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo 
     solo y tratan de quitarme la vida".
15 El Señor le dijo: "Vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues, 
     ungirás a Jazael como rey de Arám.
16 A Jehú, hijo de Nimsí, lo ungirás rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás 
     profeta en lugar de ti.
17 Al que escape de la espada de Jazael, lo hará morir Jehú; al que escape de la espada de Jehú, 
     lo hará morir Eliseo.
18 Pero yo preservaré en Israel un resto de siete mil hombres: todas las rodillas que no se doblaron ante 
     Baal y todas las bocas que no lo besaron".

SOBRE EL MISMO TEMA:  
El silencio que rodea la venida de Dios  

domingo, 30 de julio de 2017

1 Reyes 1,38-40: La unción real de Salomón

1 Reyes 1,38-40  

1:38 El sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Benaías, hijo de Iehoiadá, los quereteos y los peleteos bajaron, montaron a Salomón en la mula del rey David y lo llevaron a Guijón.
1:39 El sacerdote tomó de la Carpa el cuerno de aceite y ungió a Salomón. Entonces sonó la trompeta y todo el pueblo exclamó: ¡Viva el rey Salomón!
1:40 Después, todo el pueblo volvió a subir detrás de él, al son de las flautas y dando tales señales de alegría, que la tierra parecía estallar bajo sus gritos.

domingo, 2 de abril de 2017

Juan 1,1-45: Resurrección de Lázaro

Juan 11,1-45
Domingo de la 5 Semana de Cuaresma, Año A

En aquel tiempo, un cierto Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta, su hermana, había caído enfermo. María era la que ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera; el enfermo era su hermano Lázaro. Las hermanas mandaron recado a Jesús, diciendo:
— Señor, tu amigo está enfermo.
Jesús, al oírlo, dijo:
— Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba. Sólo entonces dice a sus discípulos:
— Vamos otra vez a Judea.
Los discípulos le replican:
— Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y vas a volver allí?
Jesús contestó:
— ¿No tiene el día doce horas? Si uno camina de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si camina de noche, tropieza, porque le falta la luz.
Dicho esto, añadió:
— Lázaro, nuestro amigo, está dormido; voy a despertarlo.
Entonces le dijeron sus discípulos:
— Señor, si duerme, se salvará.
Jesús se refería a su muerte; en cambio, ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les replicó claramente:
— Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de que no hayamos estado allí, para que creáis. Y ahora vamos a su casa.
Entonces Tomás, apodado el Mellizo, dijo a los demás discípulos:
— Vamos también nosotros y muramos con él.
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos tres kilómetros; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús:
— Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.
Jesús le dijo:
— Tu hermano resucitará.
Marta respondió:
— Sé que resucitará en la resurrección del último día.
Jesús le dice:
— Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?
Ella le contestó:
— Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.
Y dicho esto, fue a llamar a su hermana María, diciéndole en voz baja:
— El Maestro está ahí y te llama.
Apenas lo oyó, se levantó y salió adonde estaba él; porque Jesús no había entrado todavía en la aldea, sino que estaba aún donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con ella en casa consolándola, al ver que María se levantaba y salía deprisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar allí. Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies diciéndole:
— Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano.
Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, sollozó y, muy conmovido, preguntó:
— ¿Donde lo habéis enterrado?
Le contestaron:
— Señor, ven a verlo.
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
— ¡Cómo lo quería!
Pero algunos dijeron:
— Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste? Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa. Dice Jesús:
— Quitad la losa.
Marta, la hermana del muerto, le dice:
— Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.
Jesús le dice:
— ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?
Entonces quitaron la losa. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
— Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.
Y dicho esto, gritó con voz potente:
— Lázaro, ven afuera.
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:
— Desatadlo y dejadlo andar.
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

martes, 28 de marzo de 2017

Juan 5,1-3.5-16: Jesus introduce al pueblo de Israel en la tierra de la promesa

Juan 5,1-3.5-16 

En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: "¿Quieres quedar sano?" El enfermo le contestó: "Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado." Jesús le dice: "Levántate, toma tu camilla y echa a andar." Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano: "Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla." El les contestó: "El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar." Ellos le preguntaron: "¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?" Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: "Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor." Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

— Comentario por Reflexiones Católicas

Los restos arqueológicos testifican que realmente había una piscina al noroeste de Jerusalén, a la que se le atribuían poderes curativos en conexión con cierto movimiento de las aguas, que la creencia popular atribuía a un ángel. ¿Se trataba de una corriente de agua que alimentaba de vez en cuando la piscina? ¿Había una fuente intermitente? La piscina estaba, sin duda, edificada sobre una fuente de aguas medicinales en el barrio norte de Jerusalén.

Entre los enfermos que esperan hay uno que lleva 38 años aguardando su oportunidad. Cuando Juan ofrece datos numéricos de este estilo, hay que suponer una intención profunda. Son muchos años. Muy probablemente el evangelista hace alusión a los 38 años de peregrinación del pueblo de Dios por el desierto. Los 38 años fueron añadidos a los dos que llevaba peregrinando como castigo (Dt 2,14), hasta que desapareciesen todos los hombres de aquella generación.

Así, pues, el paralítico de la piscina simboliza al pueblo de Israel que, después de larga peregrinación, encontraría en Jesús al salvador que lo introdujese en la tierra de la promesa. Después de 38 años de espera “desesperanzada” había llegado el cumplimiento de la promesa. A pesar de todo, el paralítico, el pueblo de Israel, no llega a la fe. Es Jesús quien tiene que tomar la iniciativa (Jn 5,6).

Juan, como en el caso del ciego “de nacimiento” y de la muerte de Lázaro, pone a Jesús ante una situación desesperada, para destacar mejor su poder divino por encima de los límites humanos. El relato viene a proclamar que no es ya el agua de la fuente la que tiene el poder curativo para rehabilitar al hombre, sino la persona misma del Hombre-Dios, depositario eficaz de la vitalidad del agua viva.

Cuaresma es tiempo oportuno para revivir el bautismo. En la solemne Vigilia del sábado santo tendrá lugar su gran conmemoración y la renovación de las promesas bautismales. Cuaresma es como unos ejercicios que preparan para hacer esta renovación con todo compromiso. Por eso las lecturas bíblicas tienen referencias bautismales.

Las antiguas piscinas bautismales con más expresividad y las modernas con menos evocan y superan el poder sanador de la piscina de Betesda. Como afirmaban los Santos Padres, haciendo un juego de palabras, la piscina o pila bautismal es, al mismo tiempo, “shema” y “shoma”, es decir, “cuna” y “sepulcro”: cuna del hombre nuevo y sepultura del hombre viejo.

El bautismo alumbra en el corazón del cristiano una fuente de agua viva que salta hasta la vida eterna (Jn 4,14). Todo bautizado ha de sumergirse en esa fuente sacramental para no incurrir en la parálisis o para recuperarse de ella.

Es lamentable el poco relieve que tiene en la vida del cristiano actual el bautismo como fuente de espiritualidad. Muchos cristianos ni saben el día en que fueron bautizados y otros muchos ni el lugar. Muchos peregrinos sienten una profunda emoción al conmemorar su bautismo en el Jordán, donde Jesús fue bautizado; en realidad tan fecunda puede resultar la conmemoración en el propio templo parroquial en que fuimos bautizados.

Algunos Padres Conciliares en el Vaticano II proponían que se institucionalizase un proceso catequético en orden a la ratificación por parte de los jóvenes de su bautismo, para que verificaran personalmente la opción bautismal. Es lamentable que no se haya puesto en práctica la iniciativa.

Los signos bautismales constituyen una catequesis simbólica, elocuente, conmovedora y comprometedora; ella ha de inspirar una espiritualidad que ahuyenta la mediocridad. Los signos ponen de relieve lo que somos y el camino que hemos de seguir.

El bautismo supone una inmersión en el misterio pascual de Jesús: “Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Aquí empieza el misterio. Por el bautismo entramos a formar parte de la Familia divina, como hijos del Padre, hermanos del Hijo y templos del Espíritu; y entramos a formar parte de la comunidad eclesial, icono de la Trinidad: “La comunidad cristiana te recibe con gran alegría. Entras a formar parte del pueblo de Dios y eres para siempre “miembro de Cristo, sacerdote, profeta y rey”. La imposición del vestido blanco es signo de que el cristiano ha de “revestirse de Cristo”. Esto implica “renunciar” al estilo de vida y a los criterios opuestos al Evangelio, “estar en el mundo sin ser del mundo” (Jn 17,15).

La unción con el óleo evoca la presencia del Espíritu en la lucha contra las agresiones del mal. Esto es lo que significa también la inmersión, en que propiamente consiste el rito bautismal: “ahogamiento del hombre de pecado” (Col 2,3). Una vez liberados del pecado somos enviados al mundo para ser sal, fermento y luz (Mt 5,13-15): “Recibe la luz de Cristo.

La unción con el crisma nos consagra sacerdotes, reyes y profetas para ser testigos del Señor y trabajar por el crecimiento de su Reino en comunión con la comunidad cristiana. El bautizado recibe la imposición del signo de la cruz para que, como Pablo, “no se gloríe sino en ella” (Gá 6,14); ello significa el compromiso de vivir la dinámica pascual de entregar la vida para multiplicarla, como el grano de trigo (Jn 12,24).

Por tanto, el bautismo no puede reducirse a un rito para “lavarse del pecado original” e introducirse en la Iglesia. Los signos bautismales son Palabra viva de Dios, que “significan” la dignidad del cristiano y expresan su misión en la Iglesia y en el mundo. En el bautismo, vivido y revivido, Cristo, agua viva, nos desentumece y rehabilita; por eso hay que volver a él constantemente. Quien vive la espiritualidad bautismal, goza de una vida desbordante y fecunda.

sábado, 29 de marzo de 2014

1 Samuel 16,1b.6-7.10-13a: "El Señor dijo a Samuel: Llena la cuerna de aceite y vete a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos he elegido un rey (...) No te fijes en las apariencias porque Dios no ve como los hombres; el Señor ve el corazón (... ) Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel quien le dijo: Tampoco a éstos los ha elegido el Señor (...) Queda el pequeño, que está cuidando las ovejas (...) Samuel lo ungió. En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor."

1 Samuel 16,1b.6-7.10-13a
4 Domingo de Cuaresma A,

En aquellos días, el Señor le dijo a Samuel: "Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey." Cuando llegó, vio a Eliab y pensó: "Seguro, el Señor tiene delante a su ungido." Pero el Señor le dijo: "No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón." Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo: "Tampoco a éstos los ha elegido el Señor." Luego preguntó a Jesé: "¿Se acabaron los muchachos?" Jesé respondió: "Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas." Samuel dijo: "Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue." Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo. Entonces el Señor dijo a Samuel: "Anda, úngelo, porque es éste." Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante.

lunes, 27 de enero de 2014

2 Samuel 5,1-10: " Las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: Hueso y carne tuya somos (...) Ellos ungieron a David como rey de Israel (...) Tenía treinta años cuando empezó a reinar y reinó cuarenta años (...) David iba creciendo en poderío y el Señor de los ejércitos estaba con él".

2 Samuel 5,1-10
Lunes del 3 semana del tiempo ordinario (ciclo II),

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: "Hueso y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además, el Señor te ha prometido "Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tu serás el jefe de Israel"". Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. Tenía treinta años cuando empezó a reinar y reinó cuarenta años; en Hebrón reinó sobre Judá siete años y medio, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre Israel y Judá. El rey y sus hombres marcharon sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban el país. Los jebuseos dijeron a David: "No entrarás aquí. Te rechazarán los ciegos y los cojos. (Era una manera de decir que David no entraría)". Pero David conquistó el alcázar de Sión, o sea, la llamada: "Ciudad de David". David iba creciendo en poderío y el Señor de los ejércitos estaba con él.