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sábado, 15 de noviembre de 2025

Domingo de la 33 Semana del Tiempo Ordinario, C


Comentario por Julio González, S.F.
 
Nos aproximamos al final del año litúrgico y los discursos y mensajes apocalípticos van a ser muy normales en estas dos últimas semanas. La crisis, los hechos y los acontecimientos, que afectan a las vidas de las personas se mezclan con sus emociones, expectativas, miedos y dramas; por eso, las imágenes y los símbolos utilizados en los episodios que proclaman la llegada del final son tan ilustrativos y variados como difíciles de asimilar.
 
Para entender estos episodios con tinte apocalíptico podemos cambiar el anuncio del final del mundo por el anuncio del final de una época, una cultura, unos valores, unas prioridades, etc.
 
¿Que pasaría si un presentador o un periodista anunciara hoy el final del mundo? Seguramente muchos pensaríamos que es una broma. Pero ¿qué pasaría si ese mismo presentador o periodista dijera que nuestra cultura, estilo de vida, forma de gobierno, valores y prioridades, van a desaparecer junto con los políticos, banqueros, hombres de negocios? Entonces, más de uno prestaría atención.
 
Esto nos ayuda a comprender mejor los motivos y el alcance del discurso apocalíptico muy presente en algunos pasajes de la Biblia. Porque el mensaje apocalíptico de Jesús no se refiere tanto al final del mundo cuanto al final de una época con una novedad que alumbrará un nuevo estilo de vida en las personas: un "nacer de nuevo".
 
Este anuncio en lugar de asustarnos debería motivarnos a estar "vigilantes y alerta" porque también nosotros vivimos el final de una época. Observando a los ancianos de mi parroquia me doy cuenta de que una cultura esta expirando y otra cultura está naciendo. Al recordar las historias, experiencias y anécdotas que mis abuelos y padres compartieron conmigo no puedo evitar sentir la nostalgia de un mundo que está finalizando, si es que no ha finalizado ya. El momento histórico que ahora nos toca vivir es similar a una encrucijada, a un cruce de caminos. Algunos quieren dar marcha atrás pero las promesas de Dios no son para iluminar el pasado sino el por-venir. Por eso, el evangelio de hoy es tan importante para todos.
 
Jesús de Nazaret no anuncia solamente el final de una sociedad sino el final de un templo y de una manera de practicar la religión. A Jesús no parece importarle demasiado lo que hacen los soldados romanos y el emperador; su mensaje y enseñanzas se centran en otros individuos, otras instituciones, otros asuntos muy sensibles a la religiosidad y mentalidad de su propio pueblo.

lunes, 26 de agosto de 2024

Mateo 15,1-9: Jesús y las tradiciones de los antepasados

Mateo 15,1-9: Jesús y las tradiciones de los antepasados

1 Entonces, unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron:
2 "¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros antepasados 
   y no se lavan las manos antes de comer?"
3 Él les respondió: "¿Y por qué ustedes, por seguir su tradición, no cumplen el mandamiento de Dios?
4 En efecto, Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre y: 
   El que maldice a su padre o a su madre, será condenado a muerte.
5 Pero ustedes afirman: El que diga a su padre o a su madre: 
   "He ofrecido al Templo los bienes que tenía para ayudarte",
6 está libre de los deberes hacia ellos. Así ustedes, en nombre de su tradición, 
   han anulado la Palabra de Dios.
7 ¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo:
8 Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
9 En vano me rinden culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos".

Juan 7,1-36: Enseñanza de Jesús en Jerusalén

Viaje de Jesús a Jerusalén

1 Después de esto, Jesús recorría la Galilea; 
   no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo.
2 Se acercaba la fiesta judía de las Chozas,
3 y sus hermanos le dijeron: "No te quedes aquí; ve a Judea, 
   para que también tus discípulos de allí vean las obras que haces.
4 Cuando uno quiere hacerse conocer, no actúa en secreto; 
   ya que tú haces estas cosas, manifiéstate al mundo".
5 Efectivamente, ni sus propios hermanos creían en él.
6 Jesús les dijo: 
   "Mi tiempo no ha llegado todavía, mientras que para ustedes cualquier tiempo es bueno.
7 El mundo no tiene por qué odiarlos a ustedes; 
   me odia a mí, porque atestiguo contra él que sus obras son malas.
8 Suban ustedes para la fiesta. 
   Yo no subo a esa fiesta, porque mi tiempo no se ha cumplido todavía".
9 Después de decirles esto, permaneció en Galilea.
10 Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, 
     también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver.
11 Los judíos lo buscaban durante la fiesta y decían: "¿Dónde está ese?"
12 Jesús era el comentario de la multitud. 
     Unos opinaban: "Es un hombre de bien". Otros, en cambio, decían: "No, engaña al pueblo".
13 Sin embargo, nadie hablaba de él abiertamente, por temor a los judíos.

Enseñanza de Jesús en Jerusalén

14 Promediaba ya la celebración de la fiesta, cuando Jesús subió al Templo y comenzó a enseñar.
15 Los judíos, admirados, decían: "¿Cómo conoce las Escrituras sin haber estudiado?"
16 Jesús les respondió: "Mi enseñanza no es mía, sino de aquel que me envió.
17 El que quiere hacer la voluntad de Dios conocerá si esta enseñanza es de Dios 
     o si yo hablo por mi cuenta.
18 El que habla por su cuenta busca su propia gloria, 
     pero el que busca la gloria de aquel que lo envió, ese dice la verdad y no hay nada de falso en él.
19 ¿Acaso Moisés no les dio la Ley? Pero ninguno de ustedes la cumple. 
     ¿Por qué quieren matarme?"
20 La multitud respondió: "Estás poseído por el demonio: ¿quién quiere matarte?"
21 Jesús continuó: "Por una sola obra que realicé, ustedes están maravillados.
22 Moisés les dio la circuncisión —aunque ella no viene de Moisés, sino de los patriarcas— 
     y ustedes la practican también en sábado.
23 Si se circuncida a un hombre en sábado para no quebrantar la Ley de Moisés, 
     ¿cómo ustedes se enojan conmigo porque he curado completamente a un hombre en sábado?
24 No juzguen según las apariencias, sino conforme a la justicia".

Discusiones sobre el origen del Mesías

25 Algunos de Jerusalén decían: "¿No es este aquel a quien querían matar?
26 ¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! 
     ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías?
27 Pero nosotros sabemos de dónde es este; 
     en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es".
28 Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: 
     "¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? 
     Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, 
     y ustedes no lo conocen.
29 Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió".
30 Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, 
     porque todavía no había llegado su hora.
31 Muchos de la multitud creyeron en él y decían: "Cuando venga el Mesías, 
     ¿podrá hacer más signos de los que hace este hombre?"
32 Llegó a oídos de los fariseos lo que la gente comentaba de él, 
     y enviaron guardias para detenerlo.

Anuncio de la partida de Jesús

33 Después Jesús dijo: "Poco tiempo estaré aún con ustedes y me iré a aquel que me envió.
34 Me buscarán y no me encontrarán, porque allí donde yo estoy ustedes no pueden venir".
35 Los judíos comentaban entre ellos: 
     "¿A dónde irá, para que no podamos encontrarlo? 
     ¿Acaso irá a reunirse con los judíos dispersos entre los paganos, para enseñar a los paganos?
36 ¿Qué quiso decir con estas palabras: 
     "Me buscarán y no me encontrarán, y allí donde yo estoy ustedes no pueden venir"?

Jn 7,1-2.10.25-30

En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: "¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene." Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: "A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado." Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

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sábado, 23 de marzo de 2024

Mc 14,53-65: Jesús ante el Consejo

Jesús ante el Consejo
Cf. Mt 26,57s; Lc 22,54s; cfr. Jn 18,12-16 

53 Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote, 
     y se reunieron todos los sumos sacerdotes con los ancianos y los letrados. 
54 Pedro le fue siguiendo a distancia hasta entrar en el palacio del sumo sacerdote. 
     Se quedó sentado con los empleados, calentándose junto al fuego. 

Cf. Mt 26,59-63a

55 El sumo sacerdote y el Consejo en pleno buscaban un testimonio contra Jesús 
     que permitiera condenarlo a muerte, y no lo encontraban, 
56 ya que aunque muchos testimoniaban en falso contra él, sus testimonios no concordaban. 
57 Algunos se levantaron y declararon en falso contra él: 
58 —Le hemos oído decir: Yo he de destruir este santuario, construido por manos humanas, 
     y en tres días construiré otro, no edificado con manos humanas. 
59 Pero tampoco en este punto concordaba el testimonio de ellos. 
60 Entonces el sumo sacerdote se puso de pie en medio y preguntó a Jesús: 
     —¿No respondes nada a lo que éstos declaran contra ti? 
61a Él callaba y no respondía nada. 

Cf. Mt 26,63b-66; Lc 22,66-71; cfr. Jn 18,19-21

61b De nuevo le preguntó el sumo sacerdote: —¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito? 
62 Jesús respondió: —Yo soy. Verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Todopoderoso 
     y llegando entre las nubes del cielo. 
63 El sumo sacerdote, rasgándose sus vestiduras, dijo: —¿Qué falta nos hacen los testigos? 
64 Ustedes mismos han oído la blasfemia. ¿Qué les parece? Todos sentenciaron que era reo de muerte. 

Cf. Mt 26,67; Lc 22,63-65; cfr. Jn 18,22s

 65 Algunos se pusieron a escupirle, a taparle los ojos y darle bofetadas diciendo: 
      —¡Adivina quién fue! También los empleados le daban bofetadas.

domingo, 23 de abril de 2023

Hechos 6,8-15: Arresto de Esteban

Hechos 6,8-15


En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Indujeron a unos que asegurasen: "Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios." Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, agarraron a Esteban por sorpresa y lo condujeron al Sanedrín, presentando testigos falsos que decían: "Este individuo no para de hablar contra el templo y la Ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá el templo y cambiará las tradiciones que recibimos de Moisés." Todos los miembros del Sanedrín miraron a Esteban, y su rostro les pareció el de un ángel.

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LUNES DE LA TERCERA SEMANA DE PASCUA (lecturas)

Hechos 6,8-15
Salmo 118: Dichoso el que camina en la voluntad del Señor
Juan 6,22-29


En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Indujeron a unos que asegurasen: "Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios." Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, agarraron a Esteban por sorpresa y lo condujeron al Sanedrín, presentando testigos falsos que decían: "Este individuo no para de hablar contra el templo y la Ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá el templo y cambiará las tradiciones que recibimos de Moisés." Todos los miembros del Sanedrín miraron a Esteban, y su rostro les pareció el de un ángel.


Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
tu siervo medita tus leyes;
tus preceptos son mi delicia,
tus decretos son mis consejeros.
R. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
enséñame tus leyes;
instrúyeme en el camino de tus decretos,
y meditaré tus maravillas.
R. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu voluntad;
escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos.
R. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor



Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo has venido aquí?" Jesús les contestó: "Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios." Ellos le preguntaron: "Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?" Respondió Jesús: "La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado."

lunes, 17 de abril de 2023

Hechos 2,42-47: La primera comunidad cristiana


42 Se reunían frecuentemente para escuchar la enseñanza de los apóstoles, 
     y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. 
43 Ante los prodigios y señales que hacían los apóstoles, 
     un sentido de reverencia se apoderó de todos.
44 Los creyentes estaban todos unidos y poseían todo en común. 
45 Vendían bienes y posesiones y las repartían según la necesidad de cada uno. 
46 A diario acudían fielmente e íntimamente unidos al templo; en sus casas partían el pan,
     compartían la comida con alegría y sencillez sincera. 
47 Alababan a Dios y todo el mundo los estimaba.
     El Señor iba incorporando a la comunidad a cuantos se iban salvando

lunes, 20 de marzo de 2023

Ezequiel 47,1-9.12: La fuente del templo

Ezequiel 47,1-9.12


En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante -el templo miraba a levante-. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho. El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia levante. Midió mil codos y me hizo atravesar las aguas: ¡agua hasta los tobillos! Midió otros mil y me hizo cruzar las aguas: ¡agua hasta las rodillas! Midió otros mil y me hizo pasar: ¡agua hasta la cintura! Midió otros mil. Era un torrente que no pude cruzar, pues habían crecido las aguas y no se hacía pie; era un torrente que no se podía vadear. Me dijo entonces: "¿Has visto, hijo de Adán?" A la vuelta me condujo por la orilla del torrente. Al regresar, vi a la orilla del río una gran arboleda en sus dos márgenes. Me dijo: "Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente. A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales." 


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sábado, 25 de febrero de 2023

Mateo 4,1-11: Las tentaciones de Jesús en el desierto

Mateo 4,1-11 (Cf. Mc 1,12-15; Lc 4,1-13)

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo:
— Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.
Pero él le contestó, diciendo:
— Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice:
— Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.
Jesús le dijo:
— También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo:
— Todo esto te daré, si te postras y me adoras.
Entonces le dijo Jesús:
— Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.
Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.


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sábado, 18 de febrero de 2023

1 Corintios 3,18-23: Edificación del Templo de Dios y la verdadera sabiduría

1 Corintios 3,16-23


Edificación del Templo de Dios
16 ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. 
     Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.

La verdadera sabiduría
18 ¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, 
     que se haga insensato para ser realmente sabio.
19 Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. 
     En efecto, dice la Escritura: Él sorprende a los sabios en su propia astucia,
20 y además: El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos.
21 En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes:
22 Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes,
23 pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.

sábado, 12 de noviembre de 2022

Lucas 21,5-19: "En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo"

Lucas 21,5-19
Martes de la 34 Semana del Tiempo Ordinario I y II (21,5-11)
Miércoles de la 34 Semana del Tiempo Ordinario I y II (21,12-19)

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: "Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido. "Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder? "Él contesto: "Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida. "Luego les dijo: "Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas."


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domingo, 30 de octubre de 2022

Lucas 18,9-14: Parábola del fariseo y el publicano

Lucas 18,9-14


9 Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, 
   dijo también esta parábola: 
10 "Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. 
11 El fariseo, de pie, oraba en voz baja: 
     "Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, 
     que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. 
12 Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas". 
13 En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, 
     no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, 
     sino que se golpeaba el pecho, diciendo: 
     "¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!"
14 Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. 
     Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado".


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miércoles, 26 de octubre de 2022

Marcos 11,11-26: Expulsión de los mercaderes del templo

Marcos 11,11-26
Viernes de la 8 Semana del Tiempo Ordinario, año I y II

Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo:
— Nunca jamás coma nadie de ti.
Los discípulos lo oyeron. Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo. Y los instruía, diciendo:
— ¿No está escrito: "Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos." Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos.
Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz. Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús:
— Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
Jesús contestó:
— Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte: "Quítate de ahí y tirate al mar", no con dudas, sino con fe en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas.


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Lucas 19,45-48: Expulsión de los vendedores del Templo

Lucas 19,45-48 
Viernes de la 33 Semana del Tiempo Ordinario I y II


En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: "Escrito está: "Mi casa es casa de oración"; pero vosotros la habéis convertido en una "cueva de bandidos"." Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

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Mateo 21,12-17: La expulsión de los vendedores del Templo

Mt 21,12-17: La expulsión de los vendedores del Templo


12 Después Jesús entró en el Templo y echó a todos los que vendían y compraban allí, 
     derribando las mesas de los cambistas y los asientos de los vendedores de palomas.
13 Y les decía: "Está escrito: Mi casa será llamada casa de oración, 
     pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".
14 En el Templo se le acercaron varios ciegos y paralíticos, y él los curó.
15 Al ver los prodigios que acababa de hacer y a los niños que gritaban en el Templo: 
     "¡Hosana al Hijo de David!", los sumos sacerdotes y los escribas se indignaron
16 y le dijeron: "¿Oyes lo que dicen estos?" "Sí, respondió Jesús, ¿pero nunca han leído este pasaje: 
     De la boca de las criaturas y de los niños de pecho, has hecho brotar una alabanza?"
17 En seguida los dejó y salió de la ciudad para ir a Betania, donde pasó la noche.


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Juan 2:13-25: Expulsión de los vendedores del templo

Juan 2:13-25 (Cf. Mt 21,12-17; Mc 11,15-19; Lc 19,45-46)


13 Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén
14 y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, 
     ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas.
15 Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; 
     desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas
16 y dijo a los vendedores de palomas: 
     "Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio".
17 Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: 
     El celo por tu Casa me consumirá.

Anuncio de la resurrección de Jesús

18 Entonces los judíos le preguntaron: "¿Qué signo nos das para obrar así?"
19 Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar".   
20 Los judíos le dijeron: "Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, 
     ¿y tú lo vas a levantar en tres días?"
21 Pero él se refería al templo de su cuerpo.
22 Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, 
     y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.
23 Mientras estaba en Jerusalén, durante la fiesta de Pascua, 
     muchos creyeron en su Nombre al ver los signos que realizaba.
24 Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos
25 y no necesitaba que lo informaran acerca de nadie: él sabía lo que hay en el interior del hombre.


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sábado, 15 de octubre de 2022

Mateo 23,13-22: Cerráis a los hombres el reino

Mateo 23,13-22
Lunes de la 21 Semana del Tiempo Ordinario, Año I, II

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis digno del fuego el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: "Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga"! ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? O también: "Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga." ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él."

lunes, 11 de julio de 2022

Isaías 44,24-28: Yo soy el Señor

Yo soy el Señor

24 Así dice el Señor, tu redentor, que te formó en el vientre: Yo soy el Señor, creador de todo; 
     Yo solo desplegué el cielo, yo afiancé la tierra. Y, ¿quién me ayudaba? 
25 Yo soy el que frustra los presagios de los magos y muestra la necedad de los adivinos; 
     el que echa atrás a los sabios y muestra que su saber es ignorancia; 
26 pero realiza la palabra de sus siervos, cumple el proyecto de sus mensajeros; el que dice: 
     ¡Jerusalén, serás habitada; ciudades de Judá, serán reconstruidas; ruinas, las levantaré!; 
27 el que dice: Océano, aridece, secaré tus corrientes; 
28 el que dice: Ciro, tú eres mi pastor y cumplirás todo mi designio; el que dice: 
     Jerusalén, serás reconstruida; templo, serás cimentado.

lunes, 4 de julio de 2022

Isaías 64,1-11: El pueblo pide una teofanía. Confesión de pecado y súplica

 El pueblo pide una teofanía

¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes

Capítulo 64,1-11

1 con tu presencia, como fuego que prende en los sarmientos o hace hervir el agua! 
   Para mostrar a tus enemigos quién eres, para que tiemblen ante ti las naciones, 
2 cuando hagas maravillas que no esperábamos. 
3 Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios fuera de ti que hiciera tanto por el que espera en él.
4 Sales al encuentro del que practica gozosamente la justicia y tiene presentes tus caminos.

Confesión del pecado y súplica

   Estabas enojado, y nosotros fracasamos: aparta nuestras culpas, y seremos salvos. 
5 Todos estábamos contaminados, nuestra justicia era un trapo sucio; 
   todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento.
6 Nadie invocaba tu Nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; 
   porque nos ocultabas tu rostro y nos entregabas en poder de nuestra culpa. 
7 Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre,
   nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano.
8 No te irrites tanto, Señor, no recuerdes siempre nuestra culpa: mira que somos tu pueblo. 
9 Tus santas ciudades son un desierto, Sión se ha vuelto un desierto, Jerusalén una desolación. 
10 Nuestro templo, nuestro orgullo, donde te alabaron nuestros padres, ha sido incendiado, 
     y lo que más queríamos está reducido a escombros.
11¿Te quedas insensible a todo esto, Señor, te callas y nos afliges sin medida?

domingo, 3 de julio de 2022

Isaías 66,18-24: Reunión de todos los pueblos

Reunión de todos los pueblos

18 Pero yo vendré para reunir  a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mi gloria; 
19 les daré una señal, y de entre ellos despacharé supervivientes a las naciones: a Tarsis, Etiopía, 
     Libia, Masac, Tubal y Grecia; a las costas lejanas, que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria, 
     y anunciarán mi gloria a las naciones.
20 Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor, traerán a todos sus hermanos a caballo y en carros 
     y en literas, en mulos y dromedarios, hasta mi Monte Santo de Jerusalén –dice el Señor–, 
     como los israelitas traen la ofrenda en una vasija pura al templo del Señor. 
21 De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas –dice el Señor–. 
22 Como el cielo nuevo y la tierra nueva, que voy a hacer, durarán ante mí –oráculo del Señor–, 
     así durará su descendencia y el nombre de ustedes. 
23 Cada luna nueva y cada sábado vendrá todo mortal a postrarse ante mí –dice el Señor–. 
24 Y al salir verán los cadáveres de los que se rebelaron contra mí: su gusano no muere, 
     su fuego no se apaga, y serán el horror de todos los mortales