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sábado, 23 de julio de 2022

Números 24,10-25: El cuarto oráculo de Balaam

Números 24,10-25:
El cuarto oráculo de Balaam

10 Entonces Balac, enfurecido contra Balaam golpeó las manos y le dijo: 
     «Yo te llamé para que maldijeras a mis enemigos, y tú ya los has bendecido tres veces.
11 Huye a tu patria cuanto antes. Estaba dispuesto a colmarte de honores, 
     pero el Señor te ha privado de ellos».
12 Balaam le respondió: «Ya le había anticipado a los mensajeros que me enviaste:
13 «Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, yo no podría transgredir una orden del Señor, 
     haciendo algo por mi cuenta, ni bueno ni malo. Yo debo decir únicamente lo que dice el Señor».
14 Y ahora que regreso a mi cada, déjame anunciarte lo que este pueblo hará con el tuyo en los días 
     que vendrán».
15 Entonces pronunció su poema, diciendo: 
     «Oráculo de Balaam, hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante;
16 oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo;
     del recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis pero con los ojos abiertos.
17 Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca: una estrella se alza desde Jacob, 
     un cetro surge de Israel: golpea las sienes de Moab y el cráneo de todos los hijos de Set.
18 Edom será un país conquistado. Seír será conquistado por sus enemigos, 
     mientras que Israel hará proezas:
19 un vencedor sale de Jacob y elimina a los fugitivos de Ar».
20 Al ver a Amalec, Balaam pronunció su poema, diciendo: 
     «Amalec es la primicia de las naciones, pero su destino es desaparecer para siempre».
21 Al ver a los quenitas, Balaam pronunció su poema, diciendo: 
    «Firme es tu morada, Caín, y tu nido está asentado en la roca,
22 sin embargo, va ser consumido, cuando Asur te lleve prisionero».
23 Finalmente pronunció su poema, diciendo: «¿Quién subsistirá cuando Dios haga esto?
24 Vendrán barcos del lado de Quitím, oprimirán a Asur, oprimirán a Eber; 
     y ellos, a su vez, desaparecerán para siempre».
25 Entonces Balaam emprendió el camino de regreso a su patria, y también Balac siguió su camino.

Números 23,16-30: El segundo oráculo de Balaam

Números 23,16-30:
El segundo oráculo de Balaam

16 El Señor se reveló a Balaam y se puso una palabra en su boca. 
     Luego le dijo: «Regresa adonde está Balac y háblale de esta manera».
17 Al llegar, lo encontró de pie junto a su holocausto, acompañado de los jefes de Moab. 
     Balac le preguntó: «¿Qué ha dicho el Señor?».
18 Entonces Balaam pronunció su poema, diciendo: 
     «¡Levántate, Balac, y escucha, préstame atención, hijo de Sipor!
19 Dios no es un hombre, para mentir; ni es un mortal, para desdecirse: 
     ¿Acaso él dice y no hace, promete una cosa y no cumple?
20 Yo recibí la misión de bendecir: él ha bendecido y no lo puedo contradecir.
21 No se ve ningún mal en Jacob ni se percibe ninguna desgracia en Israel. 
     El Señor, su Dios, está con él, y entre ellos se oye proclamar a un rey.
22 Dios, que lo hace salir de Egipto, es para él como los cuernos de un búfalo.
23 No hay magia en Jacob ni adivinación en Israel: 
     a su debido tiempo se le dirá a Jacob y a Israel lo que hace Dios.
24 Un pueblo se alza como una leona, se yergue como un león: 
     no se recuesta hasta devorar la presa y beber la sangre de sus víctimas».
25 Balac dijo entonces a Balaam: «Si no lo maldices, ¡por lo menos no lo bendigas!».
26 Pero Balaam respondió a Balac: «Ya te advertí que haría todo lo que el Señor me dijera».
27 Luego Balac dijo a Balaam: 
     «Ven, te llevaré a otro lugar. Tal vez Dios vea con buenos ojos que me los maldigas desde allí».
28 En seguida lo llevó a la cima del Peor, que domina la región desértica,
29 y Balaam dijo a Balac: «Constrúyeme aquí siete altares y prepárame siete novillos y siete carneros».
30 Balac hizo lo que Balaam le había indicado, y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.

Números 23,1-15: El primer oráculo de Balaam

Números 23,1-15:
El primer oráculo de Balaam

1 Balaam dijo de Balac: «Constrúyeme aquí siete altares y prepárame siete novillos y siete carneros».
2 Balac hizo lo que Balaam le había indicado, y entre los dos ofrecieron un novillo y un carnero 
   en cada altar.
3 Luego Balaam dijo a Balac: «Quédate junto a tus ofrendas, mientras voy a ver si el Señor 
   me hace una revelación. Yo te comunicaré lo que él me manifieste». Y se fue a una colina desierta.
4 El Señor se reveló a Balaam, y este le dijo: 
   «Yo erigí los siete altares, y ofrecí un novillo y un carnero en cada altar».
5 Entonces el Señor puso una palabra en la boca de Balaam y le dijo: 
   «Regresa adonde está Balac y háblale de esta manera».
6 Balaam regresó y lo encontró de pie junto a su holocausto, acompañado de todos los jefes de Moab.
7 Entonces pronunció su poema, diciendo: 
   «Desde Aram me hizo venir Balac, el rey de Moab desde las montañas del este: 
   "¡Ven, maldíceme a Jacob, ven, pronuncia una execración contra Israel!".
8 ¿Cómo maldeciré a quien Dios no ha maldecido? ¿Cómo execraré a quien Dios no ha execrado?
9 Cuando lo miro desde la cima de las montañas y lo contemplo desde las colinas, 
   veo un pueblo que vive aparte y no se cuenta entre las naciones.
10 ¿Quién puede contar el polvo de Jacob, o numerar la polvareda de Israel? 
     ¡Que yo muera la muerte de los justos, y que mi fin sea como el suyo!».
11 Balac dijo a Balaam: «¿Qué me has hecho? Yo te traje para que maldijeras a mis enemigos, 
     y tú los has bendecido».
12 «Yo sólo puedo repetir fielmente lo que el Señor pone en mi boca», respondió Balaam.
13 Entonces Balac le dijo: «Ven conmigo a otro lugar desde donde podrás verlos, si no a todos, 
     por lo menos a una parte de ellos, y maldícemelos desde allí».
14 En seguida lo llevó al campo de Sufím, en la cima del Pisgá. 
     Allí construyó siete altares, y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.
15 Entonces Balaam dijo a Balac: 
     «Quédate aquí, junto a tu holocausto, mientras yo voy más allá en busca de una revelación».

Numeros 22,15-21: El segundo llamado a Balaam

Numeros 22,15-21:
El segundo llamado a Balaam

15 Entonces Balac envió otros jefes, más numerosos y distinguidos que los primeros.
16 Ellos se presentaron a Balaam y le dijeron: «Así habla Balac, hijo de Sipor: 
     «Por favor, no te niegues a venir en mi ayuda.
17 Yo te colmaré de honores y haré todo lo que me digas. 
     Te ruego que vengas y me maldigas a este pueblo».
18 Pero Balaam respondió a los servidores de Balac: 
     «Aunque Balac me diera su casa llena de planta y oro, yo no podría transgredir, 
     ni siguiera en lo más mínimo, una orden del Señor, mi Dios.
19 Con todo, quédense aquí también ustedes esta noche, y veré qué me dice el Señor esta vez».
20 Durante la noche, Dios se manifestó a Balaam y le dijo: 
     «Si esta gente ha venido a buscarte, puedes ir con ellos. 
     Pero no hagas nada fuera de lo que yo te ordene».
21 Por la mañana, Balaam se levantó, ensilló su asna y partió junto con los jefes de Moab.

Números 22,1-14: El primer llamado de Balac a Balaam

Números 22,1-14:
El primer llamado de Balac a Balaam

1 Luego los israelitas reanudaron la marcha y fueron a acampar en las estepas de Moab, 
   el otro lado del Jordán, a la altura de Jericó.
2 Balac, hijo de Sipor, vio todo lo que los israelitas habían hecho a los amorreos,
3 y los moabitas sintieron un gran temor a la vista de ese pueblo tan numeroso. 
   Atemorizados por la presencia de los israelitas,
4 los moabitas dijeron a los ancianos de Madián: 
   «Ahora esta turba va a devorarlo todo a nuestro alrededor como un buey devora la hierba del campo». 
   Entonces Balac, hijo de Sipor, que era rey de Moab en aquel tiempo,
5 envió unos mensajeros a Balaam, hijo de Beor –que vivía en Petor, junto al Eufrates, 
   en el país en Petor, junto al Eufrates, en el país de los descendientes de Amav– 
   para que le hicieran esta invitación: «Un pueblo que salió de Egipto y cubrió toda la tierra se ha 
   establecido frente a mí.
6 Ven, por favor, y maldíceme a este pueblo, porque es más fuerte que yo. 
   Tal vez así podré derrotarlo y expulsarlo del país. Porque yo sé que el que tú bendices, 
   queda bendecido, y el que maldices, queda maldecido».
7 Los ancianos de Moab y de Madián partieron, llevando la retribución para el adivino. 
   Cuando se presentaron a Balaam y le transmitieron el mensaje de Balac,
8 Balaam les respondió: «Pasen aquí la noche, y yo les daré la respuesta que el Señor me inspire». 
   Entonces los jefes de Moab se quedaron con Balaam.
9 Pero Dios se manifestó a Balaam y le dijo: «¿Quiénes son esos hombres que están contigo?».
10 Balaam respondió a Dios: «Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, me envió este mensaje:
11 «Aquí hay un pueblo que salió de Egipto y cubrió toda la tierra. 
     Por eso, ven a maldecírmelo. Tal vez así podré combatir contra él y expulsarlo».
12 Dios dijo a Balaam: «No vayas con ellos ni maldigas a ese pueblo, porque está bendecido».
13 A la mañana siguiente, Balaam se levantó y dijo a los jefes enviados por Balac: 
     «Vuélvanse a su país, porque el Señor me prohíbe acompañarlos».
14 Entonces los jefes de Moab partieron, y cuando estuvieron de regreso dijeron a Balac: 
     «Balaam se niega a venir con nosotros».

jueves, 24 de junio de 2021

Carta de San Pablo a los Gálatas 3,10-14: La ley, fuente de maldición

3,10-14: La Ley, fuente de maldición

10 En efecto, todos los que confían en las obras de la Ley están bajo una maldición, 
     porque dice la Escritura: Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito 
     en el libro de la Ley. 
11 Es evidente que delante de Dios nadie es justificado por la Ley, ya que el justo vivirá por la fe. 
12 La Ley no depende de la fe, antes bien, el que observa sus preceptos vivirá por ellos. 
13 Cristo nos liberó de esta maldición de la Ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, 
     porque también está escrito: Maldito el que está colgado en el patíbulo. 
14 Y esto, para que la bendición de Abraham alcanzara a todos los paganos en Cristo Jesús, 
     y nosotros recibiéramos por la fe el Espíritu prometido.

domingo, 12 de agosto de 2018

Mateo 26:69-75: Las negaciones de Pedro

Las negaciones de Pedro
Cf. Mc 14,66-72; Lc 22,54-62; Jn 18,15-18.25-27

26:69 Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio. Una sirvienta se acercó y le dijo: "Tú también estabas con Jesús, el Galileo".
26:70 Pero él lo negó delante de todos, diciendo: "No sé lo que quieres decir".
26:71 Al retirarse hacia la puerta, lo vio otra sirvienta y dijo a los que estaban allí: "Este es uno de los que acompañaban a Jesús, el Nazareno".
26:72 Y nuevamente Pedro negó con juramento: "Yo no conozco a ese hombre".
26:73 Un poco más tarde, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: "Seguro que tú también eres uno de ellos; hasta tu acento te traiciona".
26:74 Entonces Pedro se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre. En seguida cantó el gallo,
26:75 y Pedro recordó las palabras que Jesús había dicho: "Antes que cante el gallo, me negarás tres veces". Y saliendo, lloró amargamente.

domingo, 18 de febrero de 2018

Romanos 12,14-21: El amor a los enemigos

Romanos 12,14-21 

12:14 Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca.
12:15 Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran.
12:16 Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes. No presuman de sabios.
12:17 No devuelvan a nadie mal por mal. Procuren hacer el bien delante de todos los hombres.
12:18 En cuanto dependa de ustedes, traten de vivir en paz con todos.
12:19 Queridos míos, no hagan justicia por sus propias manos, antes bien, den lugar a la ira de Dios. Porque está escrito: Yo castigaré. Yo daré la retribución, dice el Señor.
12:20 Y en otra parte está escrito: Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Haciendo esto, amontonarás carbones encendidos sobre su cabeza.
12:21 No te dejes vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien.

viernes, 14 de julio de 2017

Génesis 27,1-46: Isaac bendice a Jacob

Génesis 27,1-46:

27:1 Cuando Isaac era ya viejo y había perdido la vista, llamó a Esaú, su hijo mayor y le dijo: ¡Hijo mío!" El cual le respondió: "Aquí estoy."
27:2 "Mira, dijo, me he hecho viejo e ignoro el día de mi muerte.
27:3 Así pues, toma tus saetas, tu aljaba y tu arco, sal al campo y me cazas alguna pieza.
27:4 Luego me haces un guiso suculento, como a mí me gusta, y me lo traes para que lo coma, a fin de que mi alma te bendiga antes que me muera."
27:5 —Ahora bien, Rebeca estaba escuchando la conversación de Isaac con su hijo Esaú.— Esaú se fue al campo a cazar alguna pieza para el padre,
27:6 y entonces Rebeca dijo a su hijo Jacob: "Acabo de oír a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú diciendo:
27:7 Tráeme caza, y hazme un guiso suculento para que yo lo coma y te bendiga delante del Señor antes de morir.
27:8 Pues bien, hijo mío, hazme caso en lo que voy a recomendarte.
27:9 Ve al rebaño y tráeme de allí dos cabritos hermosos. Yo haré con ellos un guiso suculento para tu padre como a él le gusta,
27:10 y tú se lo presentas a tu padre, que lo comerá, para que te bendiga antes de su muerte."
27:11 Jacob dijo a su madre Rebeca: ¡Pero si mi hermano Esaú es velludo, y yo soy lampiño!
27:12 ¡A ver si me palpa mi padre, y le parece que estoy mofándome de él! ¡Entonces me habré buscado una maldición en vez de una bendición!"
27:13 Le dice su madre: "¡Sobre mí tu maldición, hijo mío! Tú, obedéceme, basta con eso, ve y me los traes."
27:14 Él fue a buscarlos y los llevó a su madre, y ella hizo un guiso suculento, como le gustaba a su padre.
27:15 Después tomó Rebeca ropas de Esaú, su hijo mayor, las más preciosas que tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo pequeño.
27:16 Luego, con las pieles de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del cuello,
27:17 y puso el guiso y el pan que había hecho en las manos de su hijo Jacob.
27:18 Este entró a donde su padre, y dijo: "¡Padre!" Él respondió: "Aquí estoy; ¿quién eres, hijo?"
27:19 Jacob dijo a su padre: "Soy tu primogénito Esaú. He hecho como dijiste, anda, levántate, siéntate, y come de mi caza, para que me bendiga tu alma."
27:20 Dice Isaac a su hijo: "¡Qué listo has andado en hallarla, hijo!" — Respondió: "Sí; es que el Señor, tu Dios, me la puso delante."
27:21 Dice Isaac a Jacob: "Acércate, que te palpe, hijo, a ver si realmente eres o no mi hijo Esaú."
27:22 Se acercó Jacob a su padre Isaac, el cual le palpó y dijo: "La voz es la de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú."
27:23 Y no le reconoció, porque sus manos estaban velludas, como las de su hermano Esaú. Y se dispuso a bendecirle.
27:24 Dijo, pues: "¿Eres tú realmente mi hijo Esaú?" Respondió: "El mismo."
27:25 Dijo entonces: "acércamelo, que coma de la caza, hijo, para que te bendiga mi alma." Se lo sirvió y comió; le trajo también vino, y bebió.
27:26 Le dijo su padre Isaac: "Acércate y bésame, hijo."
27:27 Él se acercó y le besó, y al aspirar Isaac el aroma de sus ropas, le bendijo diciendo: "Mira, el aroma de mi hijo como el aroma de un campo, que ha bendecido el Señor.
27:28 ¡Pues que Dios te dé el rocío del cielo y la grosura de la tierra, mucho trigo y mosto!
27:29 Que los pueblos te sirvan, y las naciones se inclinen ante ti. Se señor de tus hermanos y que se postren ante ti los hijos de tu madre. ¡Quien te maldijere, maldito sea, y quien te bendijere, sea bendito!"      
27:30 Así que hubo concluido Isaac de bendecir a Jacob, y justo cuando acababa de salir Jacob de la presencia de su padre Isaac, llegó su hermano Esaú de su cacería.
27:31 Hizo también él un guiso suculento y llevándoselo a su padre le dijo: padre, levántate y come de la caza de tu hijo, para que me bendiga tu alma.
27:32 Le dijo su padre Isaac: "¿Quién eres tú?" Le contestó: "Soy tu hijo primogénito, Esaú."
27:33 A Isaac le entró un temblor fuerte, y le dijo: "Pues entonces, ¿quién es uno que ha cazado una pieza y me la ha traído? Porque de hecho yo he comido antes que tú vinieses, y le he bendecido, y bendito está."
27:34 Al oír Esaú las palabras de su padre, lanzó un grito fuerte y por extremo amargo, y dijo a su padre: "¡Bendíceme también a mí, padre mío!"
27:35 Le dijo éste: "Ha venido astutamente tu hermano, y se ha llevado tu bendición."
27:36 Dijo Esaú: "Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces: se llevó mi primogenitura,  y he aquí que ahora se ha llevado mi bendición." Y añadió: "¿No has reservado alguna bendición para mí?"
27:37 Respondió Isaac y dijo a Esaú: "Mira, le he puesto por señor tuyo, le he dado por siervos a todos sus hermanos y le he abastecido de trigo y vino. Según eso, ¿qué voy a hacer por ti, hijo mío?"
27:38 Dijo Esaú a su padre: "¿Es que tu bendición es única, padre mío? ¡Bendíceme también a mí, padre mío!" Isaac guardó silencio y Esaú alzó la voz y rompió a llorar.
27:39 Su padre Isaac le dijo por respuesta: "He aquí que lejos de la grosura de la tierra será tu morada, y lejos del rocío que baja del cielo.
27:40 De tu espada vivirás y a tu hermano servirás. Mas luego, cuando te hagas libre, partirás su yugo de sobre tu cerviz."  
27:41 Esaú se enemistó con Jacob a causa de la bendición con que le había bendecido su padre; y se dijo Esaú: "Se acercan ya los días del luto por mi padre. Entonces mataré a mi hermano Jacob."
27:42 Se dio aviso a Rebeca de las palabras de Esaú, su hijo mayor; y ella envió a llamar a Jacob, su hijo pequeño, y le dijo: "Mira que tu hermano Esaú va a vengarse de ti matándote.
27:43 Ahora, pues, hijo mío, hazme caso: levántate y huye a Jarán, a donde mi hermano Labán,
27:44 y te quedas con él una temporada, hasta que se calme la cólera de tu hermano;
27:45 hasta que se calme la ira de tu hermano contra ti, y olvide lo que has hecho. Entonces enviaré yo a que te traigan de allí. ¿Por qué he de perderlos a los dos en un mismo día?"

Partida de Jacob

27:46 Rebeca dijo a Isaac: "Me da asco vivir al lado de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het como las que hay por aquí, ¿para qué seguir viviendo?"