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domingo, 18 de agosto de 2024

Juan 6,60-71: Discípulos que abandonan y profesión de fe de Pedro


En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: "Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?" Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: "¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen." Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: "Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede." Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También vosotros queréis marcharos?" Simón Pedro le contestó: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios."

6:70 Jesús continuó: "¿No soy yo, acaso, el que los eligió a ustedes, los Doce? Sin embargo, uno de ustedes es un demonio".
6:71 Jesús hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, que era uno de los Doce, el que lo iba a entregar.

martes, 23 de mayo de 2023

MIÉRCOLES DE LA 7 SEMANA DE PASCUA (Lecturas)

Hechos 20,28-38
Salmo 67: Reyes de la tierra, cantad a Dios
Juan 17,11b-19


En aquellos días, decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso: "Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre. Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra de gracia, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia de los santos. A nadie le he pedido dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. Siempre os he enseñado que es nuestro deber trabajar para socorrer a los necesitados, acordándonos de las palabras del Señor Jesús: "Hay más dicha en dar que en recibir."" Cuando terminó de hablar, se pusieron todos de rodillas, y rezó. Se echaron a llorar y, abrazando a Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba era lo que había dicho, que no volverían a verlo. Y lo acompañaron hasta el barco.


Oh Dios, despliega tu poder,
tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo.
R. Reyes de la tierra, cantad a Dios

Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor,
que avanza por los cielos,
los cielos antiquísimos,
que lanza su voz, su voz poderosa:
"Reconoced el poder de Dios."
R. Reyes de la tierra, cantad a Dios

Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder, sobre las nubes.
¡Dios sea bendito!
R. Reyes de la tierra, cantad a Dios



En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: "Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad."

viernes, 21 de abril de 2023

Hechos de los Apóstoles 2,12-36: Primer discurso de Pedro


12 Unos a otros se decían con asombro: "¿Qué significa esto?"
13 Algunos, burlándose, comentaban: "Han tomado demasiado vino".
14 Entonces, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: 
     "Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, 
     porque voy a explicarles lo que ha sucedido.
15 Estos hombres no están ebrios, como ustedes suponen, ya que no son más que las nueve de la mañana,
16 sino que se está cumpliendo lo que dijo el profeta Joel:
17 En los últimos días, dice el Señor, derramaré mi Espíritu sobre todos los hombres 
     y profetizarán sus hijos y sus hijas; los jóvenes verán visiones y los ancianos tendrán sueños proféticos.
18 Más aún, derramaré mi Espíritu sobre mis servidores y servidoras, y ellos profetizarán.
19 Haré prodigios arriba, en el cielo, y signos abajo, en la tierra: 
     verán sangre, fuego y columnas de humo.
20 El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que llegue el Día del Señor, 
     día grande y glorioso.
21 Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
22 Israelitas, escuchen: A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes 
     realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen,
23 a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, 
     ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles.
24 Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, 
     porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él.
25 En efecto, refiriéndose a él, dijo David: Veía sin cesar al Señor delante de mí, 
     porque él está a mi derecha para que yo no vacile.
26 Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. 
     También mi cuerpo descansará en la esperanza,
27 porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción.
28 Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia.
29 Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, 
     y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy.
30 Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo 
     se sentaría en su trono.
31 Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, 
     cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción.
32 A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos.
33 Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, 
     y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen.
34 Porque no es David el que subió a los cielos; al contrario, él mismo afirma: 
     Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha,
35 hasta que ponga a todos tus enemigos debajo de tus pies.
36 Por eso, todo el pueblo de Israel debe reconocer que a ese Jesús que ustedes crucificaron, 
     Dios lo ha hecho Señor y Mesías".

lunes, 17 de abril de 2023

Juan 3,5a.7b-15: "De lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio"

Juan 3,5a.7b-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: "Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu." Nicodemo le preguntó: "¿Cómo puede suceder eso?" Le contestó Jesús: "Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna."

sábado, 17 de diciembre de 2022

Mateo 1,18-25: Concepción virginal y el nacimiento de Jesús

Mateo 1,18-25



18 Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, 
     cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
19 José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, 
     resolvió abandonarla en secreto.
20 Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: 
     "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, 
     porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
21 Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, 
     porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".
22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:
23 La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, 
     que traducido significa: "Dios con nosotros".
24 Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa,
25 y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús


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sábado, 1 de octubre de 2022

DOMINGO DE LA 27 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO C (Lecturas)

Habacuc 1:2-3; 2:2-4
Salmo 95 “Ojalá escuchen hoy la voz del Señor, 
no endurezcan el corazón”
2 Timoteo 1:6-8,13-14
Lucas 17:5-10


Habacuc 1,2-3; 2, 2-4

¿Hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches?¿Te gritaré: "Violencia", sin que me salves?¿Por qué me haces ver desgracias, me muestras trabajos, violencias y catástrofes, surgen luchas, se alzan contiendas?El Señor me respondió así: "Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acerca su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse. El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe."


Salmo 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: 
No endurezcáis vuestro corazón

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: 
No endurezcáis vuestro corazón

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: 
No endurezcáis vuestro corazón

Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masa en el desierto;
cuando vuestros padres
me pusieron a prueba y me tentaron,
aunque habían visto mis obras."
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: 
No endurezcáis vuestro corazón


2 Timoteo 1,6-8.13-14

Querido hermano: Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas y vive con fe y amor en Cristo Jesús. Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.


En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: "Auméntanos la fe." El Señor contestó: "Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." Y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa"? ¿No le diréis: 'Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.""

COMENTARIOS:

sábado, 13 de agosto de 2022

Lucas 12:49-53, "He venido a arrojar fuego sobre la tierra" por M. Dolors Gaja, M.N.



Comentario por M. Dolors Gaja, M.N.

El domingo pasado leíamos tres parábolas de ausencia. Y esa ausencia de Cristo es, en este domingo, una presencia tan fuerte que se convierte en fuego que abrasa y cauteriza las heridas.

EL FUEGO

En muchas culturas el fuego, por lo que tiene de inaprensible y potente, es símbolo de la divinidad. Y con este sentido  se usa, tanto en la escena de Pentecostés como en la frase inicial de este fragmento; porque Jesús ha venido a traer el fuego del Espíritu.

Un fuego que contagia la pasión por el Reino, que purifica de todo mal, que enciende los corazones para el bien, que conforma el alma en el molde del corazón de Cristo; un fuego, un Espíritu, que en Jesús se revela en el ansia por cumplir la Voluntad del Padre y en la cercanía amorosa con los más necesitados.

El Fuego que enciende Jesús en nuestros corazones al hacer camino con nosotros es “dulce huésped del alma, suave alivio, descanso en el trabajo, alegría en nuestro llanto. Es fuego que penetra hasta lo más hondo, purifica nuestras manchas, enciende  nuestra aridez, sana nuestras heridas, elimina con su calor nuestra frialdad y corrige nuestros desvíos”...

Pero es fuego. Y quema. Quema orgullos y soberbias, protagonismos e intolerancias…Los Tres de Nazaret vivieron siempre encendidos en este Fuego.  

LA PAZ DE DIOS Y EL CONFLICTO

Todos ansiamos la paz y, unos más y otros menos, tememos el conflicto. Pero lo que queda claro es que la paz de Jesús no es la que da el mundo y, por lo mismo, llegar a obtenerla pasa por entrar en conflicto con ese mundo, chocar con él, sentir el desgarro del corazón cuando se hace preciso optar.

Porque Jesús pone de relieve actitudes de nuestro corazón que son incompatibles, luces y sombras propias; y también la llamada a ser profeta.

Por el bautismo todos somos profetas. Enviados de Dios para ser la conciencia del pueblo. El evangelio de hoy nos llama a “ser conflictivos” a denunciar lo que nos deshumaniza, a no callar ante la injusticia, a ver las cosas bajo otra Luz…

La paz de Dios nada tiene que ver con la calma y la tranquilidad. Puede ser muy dura y llegar envuelta en soledad. Pero es paz.

sábado, 23 de julio de 2022

DOMINGO DE LA 17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, ciclo C (Lecturas)

Génesis 18,20-32
Salmo 137: Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste
Colosenses 2, 12-14
Lucas 11,1-13



En aquellos días, el Señor dijo:
- La acusación contra Sodoma y Gomorra es fuerte, y su pecado es grave; voy a bajar, a ver si realmente sus acciones responden a la acusación; y si no, lo sabré.
Los hombres se volvieron y se dirigieron a Sodoma, mientras el Señor seguía en compañía de Abrahán. Entonces Abrahán se acercó y dijo a Dios:
- ¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás al lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti hacer tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia?
El Señor contestó:
- Si encuentro en la ciudad de Sodoma cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos.
Abrahán respondió:
- Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Si faltan cinco para el número de cincuenta inocentes, ¿destruirás, por cinco, toda la ciudad?
Respondió el Señor:
- No la destruiré, si es que encuentro allí cuarenta y cinco.
Abrahán insistió:
Quizá no se encuentren más que cuarenta.
Le respondió:
- En atención a los cuarenta, no lo haré.
Abrahán siguió:
- Que no se enfade mi Señor, si sigo hablando. ¿Y si se encuentran treinta?
Él respondió:
- No lo haré, si encuentro allí treinta.
Insistió Abrahán:
- Me he atrevido a hablar a mi Señor. ¿Y si se encuentran sólo veinte?"
Respondió el Señor:
- En atención a los veinte, no la destruiré.
Abrahán continuo:
- Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más. ¿Y si se encuentran diez?
Contestó el Señor:
- En atención a los diez, no la destruiré.

Salmo 137:
Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario.
R. Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste

Daré gracias a tu nombre,
por tu misericordia y tu lealtad.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.
R. Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste

El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.
Cuando camino entre peligros, me conservas la vida;
extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo.
R. Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste

Y tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
R. Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste



Hermanos: Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo, y habéis resucitado con él, porque habéis creído en la fuerza de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Estabais muertos por vuestros pecados, porque no estabais circuncidados; pero Dios os dio vida en él, perdonándoos todos los pecados. Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas y era contrario a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz.


Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
— Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.
Él les dijo:
— Cuando oréis decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación."
Y les dijo:
— Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: "Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle." Y, desde dentro, el otro le responde: "No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos." Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?

SOBRE EL MISMO TEMA:    
La oración de Abraham y de Jesús  
Señor, enséñanos a orar  

DOMINGO DE LA 17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, ciclo C: La oración de Abraham y de Jesús, por Mons. Francisco González, S.F.



Comentario por Mons. Francisco González SF

Me encanta la primera de las lecturas de este domingo. Abrahán recibe varios títulos, en parte dependiendo de las diferentes misiones que Dios le ha confiado. Hoy le vemos –por decirlo de alguna manera- luchando con Dios, mejor dicho intercediendo ante Dios por las ciudades de Sodoma y Gomorra. Ha habido acusaciones contra ellas y Dios ha decidido visitarlas, y si las acusaciones son verdaderas, Él las destruirá.

Abrahán comienza un regateo con el Señor para salvar a los inocentes, y por extensión a las ciudades. Cuanto más uno lo piensa, da la impresión que la misericordia de Dios hace más caso a la oración del inocente que a la maldad de la multitud. Por eso el Papa gusta decir que el nombre de Dios es misericordia.

En el santo evangelio Lucas nos presenta a Jesús en algo en lo que pasaba bastante tiempo: orando. Al terminar sus discípulos quedaron maravillados de cómo lo hacía y le pidieron: “Señor, enséñanos a orar”.

En mis años de sacerdote bastante gente me han preguntado por alguna clase de libro que les enseñara a orar, una petición digna de alabanza. La gente quiere relacionarse con Dios. Y la verdad es que hay muchos libros que hablan de la importancia de la oración, que explican técnicas, y muchas otras cosas. Cuando buscamos mucha técnica se puede caer en una oración muy impersonal, en recitar lo que otros han dicho, pero no exactamente lo que te sale del corazón. Claro que cuando estamos en oración comunitaria debemos aprender a personalizar y hacer nuestro lo que decimos, pero que queda fortalecido por la voz unida y el corazón ardiente de los hermanos/as.

Jesús les enseña una oración simple, pero profunda, se reconoce a Dios como Padre, origen de la vida, un padre con un profundo sentimiento de madre. Al decir esta oración pedimos que esa familia que lo llama Padre lo glorifique, y que su plan se haga realidad, al expresar nuestro deseo de que “su reino venga”, para que la humanidad sea más humana, más justa, más fraternal, más familia, más hijas e hijos del mismo Padre.

Al Padre, que sabemos nos ama, le pedimos por lo que necesitamos para el futuro, para nuestro continuo viaje hacia Él, y como en la primera lectura queremos que no haya egoísmo que nos separe y por eso la petición del perdón vertical, que nos viene de Él así ayudarnos en ese otro sentido horizontal, el de perdonarnos unos a otros. Y finalmente la última petición. Jesús ha experimentado la tentación, y por eso añade “que el Padre nos ayude a no caer en la tentación que nos separaría tanto del mismo Padre como de los hermanos.

Hoy estamos acostumbrados a la “instantaneidad”, “al ya”, “al ahora mismo”. Esta cultura de rapidez puede afectar nuestra oración, especialmente de intercesión o petición: “Señor esto lo necesito ya”, y nos disgustamos, a veces hasta perdemos la fe en el Señor que no contesta inmediatamente. En la segunda parte de este pasaje evangélico nos pone un ejemplo para enseñarnos la perseverancia, la necesidad del insistir, cuando verdaderamente necesitamos algo.

Jesús, como buen Maestro, nos alienta indicando que debemos confiar en el Padre, como confiamos en el nuestro natural, que hace hasta lo imposible para cuidarnos, que no evita el propio sacrificio para que no carezcamos de lo necesario y por eso nos señala tres acciones que tienen sus consecuencias: pedir, llamad y buscar. Pues al que pide se le da, al que llama se le abrirá y el que busca encontrará.

Estos días hemos visto al Papa de visita en Brasil con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud, quien ha tenido palabras de esperanza para todos, para que nadie pierda la confianza en el Señor Jesús. El papa Francisco decía que “no traía plata ni oro, sino lo más precioso que él había recibido: Jesucristo”. “He venido, continuaba, en su nombre, para mantener viva la llama del amor fraterno que arde en todo corazón”. Es ese amor fraterno el que nos hace llamar a Dios Padre, y el reconocerlo como tal, nos recuerda que esa relación con Él crea la gran hermandad que es la humanidad entera.

sábado, 25 de junio de 2022

DOMINGO DE LA 13 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año C (Lecturas)

1 Kings 19:16-21
Salmo 16, “Tú eres, Señor, mi lote y mi heredad”
Gálatas 5:1,13-10
Lucas 9:51-62

I Reyes 19,16b. 19-21

En aquellos días, el Señor dijo a Elías: "Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Prado Bailén." Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última. Elías pasó a su lado y le echó encima el manto. Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió: "Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo." Elías le dijo: "Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?" Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio.

Salmo 15: Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: "Tú eres mi bien."
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano.
R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.
R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Gálatas 5,1.13-18

Hermanos: Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud. Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la Ley se concentra en esta frase: "Amarás al prójimo como a ti mismo." Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente. Yo os lo digo: andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais. En cambio, si os guía el Espíritu, no estáis bajo el dominio de la Ley.

Lucas 9,51-62

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron:
— Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?
Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea. 

Mientras iban de camino, le dijo uno:
— Te seguiré adonde vayas.
Jesús le respondió:
— Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.
A otro le dijo:
— Sígueme.
Él respondió:
— Déjame primero ir a enterrar a mi padre.
Le contestó:
— Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.
Otro le dijo:
— Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.
Jesús le contestó:
— El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.

REFLEXIONES PARA ESTE DOMINGO:  
Vuestra vocación es la libertad   

jueves, 23 de junio de 2022

FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, Año C (Lecturas)

Ezequiel 34, 11-16
Salmo 22: El Señor es mi pastor, nada me falta
Romanos 5, 5b-11
Lucas 15,3-7

Ezequiel 34,11-16

Así dice el Señor Dios: "Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro. Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones. Las sacaré de entre los pueblos, las congregaré de los países, las traeré a su tierra, las apacentaré en los montes de Israel, en las cañadas y en los poblados del país. Las apacentaré en ricos pastizales, tendrán sus dehesas en los montes más altos de Israel; se recostarán en fértiles dehesas y pastarán pastos jugosos en los montes de Israel. Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios. Buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas; vendaré a las heridas; curaré a las enfermas; a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré como es debido."

Salmo 22: El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,
porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Tu bondad y tu misericordia
me acompañan todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta

Romanos 5,5b-11

Hermanos: El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado. En efecto, cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos del castigo! Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos, salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

Lucas 15,3-7

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos y escribas esta parábola: "Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido." Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse."

domingo, 12 de junio de 2022

Hechos 28,15-31: Pablo con los judíos de Roma

28,15-31: Pablo con los judíos de Roma
                28,16-20.30-31: Sábado de la 7 Semana de Pascua

15 Los hermanos, informados de nuestra llegada, salieron a nuestro encuentro hasta el Foro Apio 
     y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Dios y cobró ánimos.
16 Cuando entramos en Roma se le permitió a Pablo permanecer en casa particular con un soldado 
     que le custodiara.
17 Tres días después convocó a los principales judíos. Una vez reunidos, les dijo: 
     «Hermanos, yo, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de los padres, 
     fui apresado en Jerusalén y entregado en manos de los romanos,
18 que, después de haberme interrogado, querían dejarme en libertad porque no había en mí ningún 
     motivo de muerte.
19 Pero como los judíos se oponían, me vi forzado a apelar al César, sin pretender con eso acusar a los 
     de mi nación.
20 Por este motivo os llamé para veros y hablaros, pues precisamente por la esperanza de Israel 
     llevo yo estas cadenas.»
21 Ellos le respondieron: «Nosotros no hemos recibido de Judea ninguna carta que nos hable de ti, 
     ni ninguno de los hermanos llegados aquí nos ha referido o hablado nada malo de ti.
22 Pero deseamos oír de ti mismo lo que piensas, pues lo que de esa secta sabemos es que en todas 
     partes se la contradice.»
23 Le señalaron un día y vinieron en mayor número adonde se hospedaba. 
     El les iba exponiendo el Reino de Dios, dando testimonio e intentando persuadirles acerca de Jesús, 
     basándose en la Ley de Moisés y en los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.
24 Unos creían por sus palabras y otros en cambio permanecían incrédulos.
25 Cuando, en desacuerdo entre sí mismos, ya se marchaban, Pablo dijo esta sola cosa: 
     «Con razón habló el Espíritu Santo a vuestros padres por medio del profeta Isaías:
26 "Ve a encontrar a este pueblo y dile: Escucharéis bien, pero no entenderéis, miraréis bien, 
     pero no veréis.
27 Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; 
     no sea que vean con sus ojos, y con sus oídos oigan, y con su corazón entiendan y se conviertan, 
     y yo los cure."
28 «Sabed, pues, que esta salvación de Dios ha sido enviada a los gentiles; ellos sí que la oirán.»
29 [[Y después de haber dicho esto, los judíos se fueron discutiendo fuertemente entre sí.]]
30 Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado 
     y recibía a todos los que acudían a él;
31 predicaba el Reino de Dios y enseñaba lo referente al Señor Jesucristo con toda valentía, 
     sin estorbo alguno.

sábado, 20 de mayo de 2017

Hechos 8,4-25: Felipe en Samaria


4 Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra.
5 Felipe descendió a la ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo.
6 Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe.
7 Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, 
   y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados.
8 Y fue grande la alegría de aquella ciudad.

Simón el mago

9 Desde hacía un tiempo, vivía en esa ciudad un hombre llamado Simón, 
   el cual con sus artes mágicas tenía deslumbrados a los samaritanos y pretendía ser un gran personaje.
10 Todos, desde el más pequeño al más grande, lo seguían y decían: 
     "Este hombre es la Fuerza de Dios, esa que es llamada Grande".
11 Y lo seguían, porque desde hacía tiempo los tenía seducidos con su magia.
12 Pero cuando creyeron a Felipe, que les anunciaba la Buena Noticia del Reino de Dios 
     y el nombre de Jesucristo, todos, hombres y mujeres, se hicieron bautizar.
13 Simón también creyó y, una vez bautizado, no se separaba de Felipe. 
     Al ver los signos y los grandes prodigios que se realizaban, él no salía de su asombro.
14 Cuando los Apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los samaritanos habían recibido 
     la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan.
15 Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo.
16 Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, 
     sino que solamente estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús.
17 Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.
18 Al ver que por la imposición de las manos de los Apóstoles se confería el Espíritu Santo, 
     Simón les ofreció dinero,
19 diciéndoles: "Les ruego que me den ese poder a mí también, 
     para que aquel a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo".
20 Pedro le contestó: "Maldito sea tu dinero y tú mismo, 
     porque has creído que el don de Dios se compra con dinero.
21 Tú no tendrás ninguna participación en ese poder, porque tu corazón no es recto a los ojos de Dios.
22 Arrepiéntete de tu maldad y ora al Señor: quizá él te perdone este mal deseo de tu corazón,
23 porque veo que estás sumido en la amargura de la hiel y envuelto en los lazos de la iniquidad".
24 Simón respondió: "Rueguen más bien ustedes al Señor, 
     para que no me suceda nada de lo que acabas de decir".
25 Y los Apóstoles, después de haber dado testimonio y predicado la Palabra del Señor, 
     mientras regresaban a Jerusalén, anunciaron la Buena Noticia a numerosas aldeas samaritanas.


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sábado, 11 de febrero de 2017

1 Corintios 2,6-10: Una sabiduría que no es de este mundo

1 Corintios 2,6-10
Domingo de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año A

Hermanos: Hablamos, entre los perfectos, una sabiduría que no es de este mundo, ni de los príncipes de este mundo, que quedan desvanecidos, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. Sino, como está escrito: "Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman." Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu. El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.

lunes, 23 de enero de 2017

Marcos 3,22-30: Jesús y Belzebú

Marcos 3,22-30




En aquel tiempo, unos letrados de Jerusalén decían: "Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios". El los invitó a acercarse y les puso estas comparaciones: "¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil, no puede subsistir; una familia dividida, no puede subsistir. Si satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre". Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.


SOBRE EL MISMO TEMA:  



Marcos 3,22-30: La blasfemia imperdonable y cómo Cristo Sacerdote actúa en 3 momentos, por el papa Francisco

Marcos 3,22-30 
Lunes de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: "Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios." Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: "¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre." Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

— Comentario del papa Francisco   
“La blasfemia imperdonable y cómo Cristo Sacerdote actúa en 3 momentos”

En su homilía en la misa matinal, el Papa Francisco ha comentado la llamada “imperdonable blasfemia”, que es la que va contra el Espíritu Santo. Para explicarlo, ha hecho referencia a la "unción sacerdotal de Jesús": la ha hecho el Espíritu en el seno de María.

Los sacerdotes, cuando son ordenados, son ungidos con aceite.También en Jesús hay una unción: la del Espíritu Santo sobre la carne de María. Al respecto, el Papa comenta que quien blasfema sobre esto, blasfema sobre el fundamento del amor de Dios, que es la redención, la re-creación; blasfema sobre el sacerdocio de Cristo. Lo feo de la blasfemia contra el Espíritu Santo es no dejarse perdonar, porque reniega la unción sacerdotal de Jesús, que ha hecho el Espíritu Santo.

Los tres momentos del sacerdocio de Jesús

Francisco ha señalado tres etapas o momentos del sacerdocio de Cristo.

El primero es “la Redención”. Mientras que los sacerdotes de la Antigua Alianza debían cada año ofrecer sacrificios, “Cristo se ofreció a sí mismo, una vez para siempre, para el perdón de los pecados”. Con esta maravillas, “nos ha llevado al Padre”, “ha recreado la armonía de la creación”, ha señalado.

La segunda maravilla –ha proseguido Francisco– es la que el Señor hace ahora, es decir, “rezar por nosotros”. Al respecto ha precisado que mientras que “nosotros rezamos aquí”, Él “reza por nosotros, por cada uno de nosotros”. Asimismo, ha señalado que muchas veces se pide a los sacerdotes que recen porque sabemos que la oración del sacerdote tiene una cierta fuerza, precisamente en el sacrificio de la misa.

Finalmente, la tercera maravilla será cuando Cristo vuelva, pero esta tercera vez no será en relación con el pecado, será para “hacer el Reino definitivo”, cuando nos lleve a todos con el Padre.

Tres memorias presentes en la misa

Francisco ha asegurado que nos hará bien pensar durante la misa “que aquí en el altar se hace la memoria viva, porque Él estará presente allí, el primer sacerdocio de Jesús, cuando ofrece su vida por nosotros”.

Está también la memoria viva del segundo sacerdocio, “porque Él rezará aquí”; pero también en esta misa “está ese tercer sacerdocio de Jesús, cuando Él vuelva y nuestra esperanza de la gloria”.

Por esta razón, ha invitado a pedir la gracia al Señor de que nuestro corazón no se cierre nunca a esta maravilla, a esta gran gratuidad.

domingo, 15 de enero de 2017

Juan 1,29-34: Juan presenta a Jesús

Juan 1,29-34
Domingo de la 2 Semana del Tiempo Ordinario, Año A

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: "Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.” Y Juan dio testimonio diciendo: "He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios."

SOBRE EL MISMO TEMA:
¡He ahí el Cordero de Dios! El dolor de los inocentes
¿Qué significa Jesús para nosotros?
La misión de la Iglesia  

Imágenes del Evangelio:

jueves, 12 de enero de 2017

Hebreos 3,7-14: Exhortación a la fidelidad

Hebreos 3,7-14
Jueves de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Como dice el Espíritu Santo: «Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis el corazón, como cuando la rebelión, cuando la prueba del desierto, donde me pusieron a prueba vuestros padres y me tentaron, a pesar de haber visto mis obras durante cuarenta años; por eso me indigné contra aquella generación, y dije: "Siempre tienen el corazón extraviado; no han conocido mis caminos, por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso."» ¡Atención, hermanos! Que ninguno de vosotros tenga un corazón malo e incrédulo, que lo lleve a desertar del Dios vivo. Animaos, por el contrario, los unos a los otros, día tras día, mientras dure este «hoy», para que ninguno de vosotros se endurezca, engañado por el pecado. En efecto, somos partícipes de Cristo, si conservamos firme hasta el final la actitud del principio.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Mateo 3,1-12: Predicación de Juan Bautista

Mateo 3,1-12
2 Domingo de Adviento, año A

Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos." Éste es el que anunció el profeta Isaías diciendo: "Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos." Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán. Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: "¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: "Abrahán es nuestro padre", pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga."

jueves, 6 de octubre de 2016

Lucas 11,5-13: El don más importante, el Espíritu Santo

Lucas 11,5-13

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Si alguno de vosotros tiene un amigo y viene a medianoche para decirle: "Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle", y, desde dentro, el otro le responde: "No me molestes; la puerta está cerrada, mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos". Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide, recibe; quien busca, halla, y al que llama, se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuanto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?"

— Comentario por Reflexiones Católicas
"El don más importante: el Espíritu Santo"

No es casualidad que Lucas inserte esta reflexión de Jesús sobre la oración inmediatamente después del Padre nuestro. Ahora se trata de aprender cuál debe ser la actitud interior del que se dirige a un Dios Padre.

La enseñanza está coloreada con dos parábolas: la primera es la del que va a media noche a casa de un amigo. La petición a esa hora, en condiciones incómodas para quien debe abrir la puerta de su casa, no puede ser atendida de inmediato. El acento del relato está puesto en la insistencia de quien sabe que llama al corazón (más que a la puerta) de un amigo.

La segunda parábola profundiza en la categoría de la Paternidad usando vivas imágenes de contraste: pan/piedra, pez/serpiente, huevo/escorpión.

El pez, como el pan, es símbolo de Cristo; la serpiente evoca a la serpiente de Gn 3, el enemigo por excelencia del hombre. El huevo es símbolo de la vida; el escorpión, que lleva el veneno en la cola, evoca la muerte.

La serie de verbos correlacionados entre sí que aparecen después de la primera parábola —“Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis llamad y os abrirán, quiere persuadirnos de que la oración nunca es una pérdida de tiempo.

La pregunta de Jesús que aparece después de la segunda parábola interpela nuestra sensibilidad más profunda. Sabemos que no somos buenos por naturaleza; sin embargo, el vínculo de la paternidad es tal que un padre, por el hecho de serlo, no puede más que dar cosas buenas a su hijo. Y el bien por excelencia es el don de los dones: el Espíritu Santo, que se concede siempre a quien ora. Eso es lo que dice Lucas, a diferencia de Mateo (Mt 7,11).

Aunque la oración parezca no tener respuesta según nuestra lógica, siempre es escuchada. Que Dios dé su Santo Espíritu a quien ora significa que el don incluye todo verdadero bien en orden a la salvación.