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viernes, 29 de julio de 2022

Romanos 3,9-20: La universalidad del pecado

Romanos 3,9-20:
La universalidad del pecado

9 En definitiva, entonces, ¿somos o no superiores a los paganos? De ninguna manera.
10 Porque acabamos de probar que todos están sometidos al pecado, tanto los judíos 
     como los que no lo son. Así lo afirma la Escritura: No hay ningún justo, ni siquiera uno;
11 no hay nadie que comprenda, nadie que busque a Dios.
12 Todos están extraviados, igualmente corrompidos; nadie practica el bien, ni siquiera uno solo.
13 Su garganta es un sepulcro abierto; engañan con su lengua, 
     sus labios destilan veneno de víboras, 
14 su boca está llena de maldición y amargura. 
15 Sus pies son rápidos para derramar sangre, 
16 en sus caminos hay ruina y miseria,
17 no conocen la senda de la paz. 
18 El temor de Dios no está ante sus ojos. 
19 Ahora bien, nosotros sabemos que todo lo que dice la Ley es válido solamente 
     para los que están bajo la Ley, a fin de que nadie pueda alegar inocencia 
     y todo el mundo sea reconocido culpable delante de Dios.
20 Porque a los ojos de Dios, nadie será justificado por las obras de la Ley, 
     ya que la Ley se limita a hacernos conocer el pecado.

martes, 14 de junio de 2022

2 Corintios 7,1-7: Exhortación fraternal de Pablo

7,1-7: Exhortación fraternal de Pablo

1 Teniendo, pues, estas promesas, queridos míos, purifiquémonos de toda mancha de la carne 
   y del espíritu, consumando la santificación en el temor de Dios.
2 Dadnos lugar en vuestros corazones. A nadie hemos ofendido; a nadie hemos arruinado; 
   a nadie hemos explotado.
3 No os digo esto con ánimo de condenaros. Pues acabo de deciros que en vida y muerte estáis unidos 
   en mi corazón.
4 Tengo plena confianza en hablaros; estoy muy orgulloso de vosotros. Estoy lleno de consuelo 
   y sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.
5 Efectivamente, en llegando a Macedonia, no tuvo sosiego nuestra carne, sino, 
   toda suerte de tribulaciones: por fuera, luchas; por dentro, temores.
6 Pero el Dios que consuela a los humillados, nos consoló con la llegada de Tito,
7 y no sólo con su llegada, sino también con el consuelo que le habíais proporcionado, 
   comunicándonos vuestra añoranza, vuestro pesar, vuestro celo por mí hasta el punto de colmarme 
   de alegría.

domingo, 12 de junio de 2022

2 Corintios 5,11-15: La actitud apostólica de Pablo

5,11-15: La actitud apostólica de Pablo

11 Por lo tanto, compenetrados del temor del Señor, tratamos de persuadir a los hombres. 
     Dios ya nos conoce plenamente, y espero que también ustedes nos conozcan de la misma manera. 
12 No pretendemos volver a recomendarnos delante de ustedes: solamente queremos darles un motivo 
     para que se sientan orgullosos de nosotros y puedan responder a los que se glorían de lo exterior 
     y no de lo que hay en el corazón. 
13 En efecto, si hemos procedido como insensatos, lo hicimos por Dios; y si somos razonables, 
     es por ustedes. 
14 Porque el amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, 
     entonces todos han muerto. 
15 Y él murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, 
     sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

sábado, 24 de febrero de 2018

Génesis 22,1-24: Sacrificio de Isaac

Génesis 22,1-24
Vigilia Pascual (22,1-18)

1 Después de estas cosas sucedió que Dios tentó a Abraham y le dijo: 
   "¡Abraham, Abraham!" El respondió: "Heme aquí",
2 Le dijo: "Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria 
   y ofrécelo allí en holocausto   en uno de los montes, el que yo te diga."
3 Se levantó, pues, Abraham de madrugada, aparejó su asno y tomó consigo a dos mozos y a su hijo 
   Isaac. Partió la leña del holocausto y se puso en marcha hacia el lugar que le había dicho Dios.
4 Al tercer día levantó Abraham los ojos y vio el lugar desde lejos.
5 Entonces dijo Abraham a sus mozos: "Quédense aquí con el asno. 
   Yo y el muchacho iremos hasta allí, haremos adoración y volveremos donde ustedes".
6 Tomó Abraham la leña del holocausto, la cargó sobre su hijo Isaac, 
   tomó en su mano el fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos.
7 Dijo Isaac a su padre Abraham: "¡Padre!" Respondió: "¿qué hay, hijo?" 
    — "Aquí está el fuego y la leña, pero, ¿dónde está el cordero para el holocausto?"
8 Dijo Abraham: "Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío." 
   Y siguieron andando los dos juntos.
9 Llegados al lugar que le había dicho Dios, construyó allí Abraham el altar, y dispuso la leña; 
   luego ató a Isaac, su hijo, y le puso sobre el ara, encima de la leña.
10 Alargó Abraham la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.
11 Entonces le llamó el Ángel del Señor desde los cielos diciendo: ¡Abraham, Abraham!" 
     Él dijo: "Heme aquí."
12 Dijo el Ángel: "No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, 
     que ahora ya sé que tú eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único."
13 Levantó Abraham los ojos, miró y vio un carnero trabado en un zarzal por los cuernos. 
     Fue Abraham, tomó el carnero, y lo sacrificó en holocausto en lugar de su hijo.
14 Abraham llamó a aquel lugar "el Señor provee", de donde se dice hoy en día: 
     "En el monte "el Señor provee""
15 El Ángel del Señor llamó a Abraham por segunda vez desde los cielos,
16 y dijo: "Por mí mismo juro, oráculo del Señor, que por haber hecho esto, 
     por no haberme negado tu hijo, tu único,
17 yo te colmaré de bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia 
     como las estrellas del cielo y como las arenas de la playa, 
     y se adueñará tu descendencia de la puerta de sus enemigos.
18 Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, 
     en pago de haber obedecido tú mi voz."
19 Volvió Abraham al lado de sus mozos, y emprendieron la marcha juntos hacia Berseba. 
     Y Abraham se quedó en Berseba.

Noticias sobre el clan

20 Después de estas cosas, se anunció a Abraham: 
     "También Milká ha dado hijos a tu hermano Najor:
21 Us, su primogénito; Buz, hermano del anterior, y Quemel, padre de Aram,
22 Késed, Jazó, Pildás, Yidlaf y Betuel."
23 (Betuel engendró a Rebeca.) Estos ocho le dio Milká a Najor, hermano de Abraham.
24 Su concubina, llamada Reumá, también dio a luz a Tébaj, Gájam, Tájas, y Maaká.

lunes, 1 de enero de 2018

Lucas 2,8-21: Visita de los pastores y circuncisión de Jesús

1 de enero: María, Madre de Dios (Lc 2,16-21)

Lucas 2,8-20: Visita de los pastores

8 En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.
9 De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. 
   Ellos sintieron un gran temor,
10 pero el Ángel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, 
     una gran alegría para todo el pueblo:
11 Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
12 Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales 
     y acostado en un pesebre".
13 Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, 
     que alababa a Dios, diciendo:
14 "¡Gloria a Dios en las alturas,
     y en la tierra, paz a los hombres amados por él!"
15 Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: 
     "Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado".
16 Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.
17 Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño,
18 y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
19 Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
20 Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, 
     conforme al anuncio que habían recibido.

SOBRE EL MISMO TEMA:
por Orden Carmelitana
por P. Raniero Cantalamessa

Lucas 2:21: Circuncisión de Jesús

2:21 Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.

viernes, 28 de julio de 2017

Exodo 20,18-21: Moisés mediador

Exodo 20,18-21: Moisés mediador
Cf. Deuteronomio 5,22-23

20:18 Todo el pueblo percibía los truenos y relámpagos, el sonido de la trompeta y el monte humeante, y temblando de miedo se mantenía a distancia.
20:19 Dijeron a Moisés: "Habla tú con nosotros, que podremos entenderte, pero que no hable Dios con nosotros, no sea que muramos."
20:20 Respondió Moisés al pueblo: "No temáis, pues Dios ha venido para poneros a prueba, para que su temor esté ante vuestros ojos, y no pequéis".
20:21 Y el pueblo se mantuvo a distancia, mientras Moisés se acercaba a la densa nube donde estaba Dios.

Exodo 18,13-27: Nombramiento de jueces

Exodo 18,13-27: Nombramiento de jueces
Cf. Deuteronomio 1, 9-18

18:13 Al día siguiente, se sentó Moisés para juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo ante Moisés desde la mañana hasta la noche.
18:14 El suegro de Moisés vio el trabajo que su yerno se imponía por el pueblo, y dijo: "¿Cómo haces eso con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo haciendo que todo el pueblo tenga que permanecer delante de ti desde la mañana hasta la noche?"
18:15 Contestó Moisés a su suegro: "Es que el pueblo viene a mí para consultar a Dios.
18:16 Cuando tienen un pleito, vienen a mí; yo dicto sentencia entre unos y otros, y les doy a conocer los preceptos de Dios y sus leyes."
18:17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: "No está bien lo que estás haciendo.
18:18 Acabarás agotándote, tú y este pueblo que está contigo; porque este trabajo es superior a tus fuerzas; no podrás hacerlo tú solo.
18:19 Así que escúchame; te voy a dar un consejo, y Dios estará contigo. Sé tú el representante del pueblo delante de Dios y lleva ante Dios sus asuntos.
18:20 Enséñales los preceptos y las leyes, dales a conocer el camino que deben seguir y las obras que han de practicar.
18:21 Pero elige de entre el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres fieles e incorruptibles, y ponlos al frente del pueblo como jefes de mil, jefes de ciento, jefes de cincuenta y jefes de diez.
18:22 Ellos juzgarán al pueblo en todo momento; te presentarán a ti los asuntos más graves, pero en los asuntos de menor importancia, juzgarán ellos. Así se aliviará tu carga, pues ellos te ayudarán a llevarla.
18:23 Si haces esto, Dios te comunicará sus órdenes, tú podrás resistir, y todo este pueblo por su parte podrá volver en paz a su lugar."
18:24 Escuchó Moisés la voz de su suegro e hizo todo lo que le había dicho.
18:25 Eligió, pues, hombres capaces de entre todo Israel, y los puso al frente del pueblo, como jefes de mil, jefes de ciento, jefes de cincuenta, y jefes de diez.
18:26 Estos juzgaban al pueblo en todo momento; los asuntos graves se los presentaban a Moisés, mas en todos los asuntos menores juzgaban por sí mismos.
18:27 Después Moisés despidió a su suegro, que se volvió a su tierra.

jueves, 20 de julio de 2017

Exodo 3,1-22: Vocación de Moisés

Ex 3,1-22      
Ex 3,1-8a.13-15
   Domingo de la 3 Semana de Cuaresma, ciclo C
Ex 3,1-6.9-12
   Miércoles de la 15 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Ex 3,13-30
   Jueves de la 15 Semana del Tiempo Ordinario, Año I  

3:1 Moisés era pastor del rebaño de Jetró su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las ovejas más allá del desierto; y llegó hasta Horeb, la montaña de Dios.
3:2 El ángel de Yahveh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía.
3:3 Dijo, pues, Moisés: "Voy a acercarme para ver este extraño caso: por qué no se consume la zarza."
3:4 Cuando vio Yahveh que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza, diciendo: "¡Moisés, Moisés!" El respondió: "Heme aquí."
3:5 Le dijo: "No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra sagrada."
3:6 Y añadió: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob." Moisés se cubrió el rostro, porque temía ver a Dios.
3:7 Dijo Yahveh: "Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos.
3:8 He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebuseos.
3:9 Así pues, el clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto además la opresión con que los egipcios los oprimen.
3:10 Ahora, pues, ve; yo te envío a Faraón, para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto."
3:11 Dijo Moisés a Dios: ¿Quién soy yo para ir a Faraón y sacar de Egipto a los israelitas?"
3:12 Respondió: "Yo estaré contigo y esta será para ti la señal de que yo te envío: Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto daréis culto a Dios en este monte."
3:13 Contestó Moisés a Dios: "Si voy a los israelitas y les digo: "El Dios de los padres de ustedes me ha enviado a vosotros"; cuando me pregunten: "¿Cuál es su nombre?", ¿qué les responderé?"
3:14 Dijo Dios a Moisés: "Yo soy el que soy." Y añadió: "Así dirás a los israelitas: "Yo soy" me ha enviado a vosotros."
3:15 Siguió Dios diciendo a Moisés: "Así dirás a los israelitas: Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, por él seré invocado de generación en generación."
3:16 "Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: "Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: Yo os he visitado y he visto lo que os han hecho en Egipto.
3:17 Y he decidido sacaros de la tribulación de Egipto al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, perizitas, jivitas y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel."
3:18 Ellos escucharán tu voz, y tú irás con los ancianos de Israel donde el rey de Egipto; y le diréis: "Yahveh, el Dios de los hebreos, se nos ha aparecido. Permite, pues, que vayamos camino de tres días al desierto, para ofrecer sacrificios a Yahveh, nuestro Dios."
3:19 Ya sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino forzado por mano poderosa.
3:20 Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con toda suerte de prodigios que obraré en medio de ellos y después os dejará salir."
3:21 "Yo haré que este pueblo halle gracia a los ojos de los egipcios, de modo que cuando partáis, no saldréis con las manos vacías,
3:22 sino que cada mujer pedirá a su vecina y a la que mora en su casa objetos de plata, objetos de oro y vestidos, que pondréis a vuestros hijos y a vuestras hijas, y así despojaréis a los egipcios."

SOBRE EL MISMO TEMA:
por Reflexiones Católicas  
¿Quién es Jetró, Raguel, Jobab?   

martes, 6 de junio de 2017

SALMO 112 (111)

SALMO 112 (111)
Dichoso el que honra al Señor


112:1 ¡Aleluya!
Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
112:2 Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida.
112:3 En su casa habrá abundancia y riqueza,
su generosidad permanecerá para siempre.
112:4 Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:
es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo.
112:5 Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
112:6 El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre.
112:7 No tendrá que temer malas noticias:
su corazón está firme, confiado en el Señor.
112:8 Su ánimo está seguro, y no temerá,
hasta que vea la derrota de sus enemigos.
112:9 Él da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad.
112:10 El malvado, al verlo, se enfurece,
rechinan sus dientes y se consume;
pero la ambición de los malvados se frustrará.

Liturgia de la Palabra:
   111,1-2.3-4.5-6
   111,1-2.7-8.9

lunes, 29 de mayo de 2017

Cómo entender el "temor de Dios"

El Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Cardenal Robert Sarah, afirmó durante la presentación de su libro «La fuerza del silencio», que el temor de Dios no es «miedo», sino «respeto y veneración filial».

«La Sagrada Escritura está llena de referencias al “temor de Dios”: initium sapientiae timor Domini. Y el temor de Dios es uno de los siete dones del Espíritu Santo», recordó la autoridad vaticana durante la presentación del libro en lengua alemana.

En ese sentido, explicó que «este temor no es miedo, porque, como dice San Juan, la caridad echa fuera el miedo, pero es respeto y veneración filial. Respeto por las cosas de Dios que es mucho más grande que el hombre. Él es Creador, nosotros somos criaturas. La intimidad con Dios no cancela el respeto por Él».

El Cardenal Sarah añadió en su discurso que «el silencio no es un fin en sí mismo, sino una condición necesaria: el silencio crea aquel clima que hace posible el acogimiento de la encarnación».

«Dios no está a nuestra disposición», aclaró el Purpurado, quien señaló que «si no hay respeto por Dios, no podemos tampoco tomar en serio su Palabra salvífica, interrogarnos e iluminarnos por ella».

sábado, 20 de mayo de 2017

SALMO 66 (65): Qué admirables, Señor, son tus obras

SALMO 66 (65)

¡Oh Dios, qué admirables son tus obras!
66:1 Del maestro de coro. Canto. Salmo.

Invitación a la alabanza
¡Aclame al Señor toda la tierra!
66:2 ¡Canten la gloria de su Nombre!
Tribútenle una alabanza gloriosa,
66:3 digan al Señor: "¡Qué admirables son tus obras!"
Por la inmensidad de tu poder,
tus enemigos te rinden pleitesía;
66:4 toda la tierra se postra ante ti,
y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.
66:5 Vengan a ver las obras del Señor,
las cosas admirables que hizo por los hombres:
66:6 él convirtió el Mar en tierra firme,
a pie atravesaron el Río.
Por eso, alegrémonos en él,
66:7 que gobierna eternamente con su fuerza;
sus ojos vigilan a las naciones,
y los rebeldes no pueden sublevarse. Pausa
66:8 Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,
hagan oír bien alto su alabanza:
66:9 él nos concedió la vida
y no dejó que vacilaran nuestros pies.
66:10 Porque tú nos probaste, Señor,
nos purificaste como se purifica la plata;
66:11 nos hiciste caer en una red,
cargaste un fardo sobre nuestras espaldas.
66:12 Dejaste que cabalgaran sobre nuestras cabezas,
pasamos por el fuego y por el agua,
¡hasta que al fin nos diste un respiro!

Liturgia de acción de gracias
66:13 Yo vengo a tu Casa a ofrecerte holocaustos,
para cumplir los votos que te hice:
66:14 los votos que pronunciaron mis labios
y que mi boca prometió en el peligro.
66:15 Te ofreceré en holocausto animales cebados,
junto con el humo de carneros;
te sacrificaré bueyes y cabras. Pausa
66:16 Los que temen al Señor, vengan a escuchar,
yo les contaré lo que hizo por mí:
66:17 apenas mi boca clamó hacia él,
mi lengua comenzó a alabarlo.
66:18 Si hubiera tenido malas intenciones,
el Señor no me habría escuchado;
66:19 pero Dios me escuchó
y atendió al clamor de mi plegaria.
66:20 Bendito sea Dios,
que no rechazó mi oración
ni apartó de mí su misericordia.

Liturgia de la Palabra:
   65,1-3a.4-5.6-7a: Aclamad al Señor, tierra entera
   65,1-3a.4-5.6-7a.16 y 20: Los obras del Señor son admirables.

lunes, 20 de febrero de 2017

Eclesiástico 2,1-13: Confianza en Dios

Eclesiástico 2,1-13
Martes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente, no te asustes en el momento de la prueba; pégate a él, no lo abandones, y al final serás enaltecido. Acepta cuanto te suceda, aguanta enfermedad y pobreza, porque el oro se acrisola en el fuego, y el hombre que Dios ama, en el horno de la pobreza. Confía en Dios, que él te ayudará; espera en él, y te allanará el camino. Los que teméis al Señor, esperad en su misericordia, y no os apartéis, para no caer; los que teméis al Señor, confiad en él, que no retendrá vuestro salario hasta mañana; los que teméis al Señor, esperad bienes, gozo perpetuo y salvación; los que teméis al Señor, amadlo, y él iluminará vuestros corazones. Fijaos en las generaciones pretéritas: ¿quién confió en el Señor y quedó defraudado?; ¿quién esperó en él y quedó abandonado?; ¿quién gritó a él y no fue escuchado? Porque el Señor es clemente y misericordioso, perdona el pecado y salva del peligro.

miércoles, 8 de febrero de 2017

SALMO 128 (127)

SALMO 128 (127)

Que el Señor te bendiga desde Sión
128:1 Canto de peregrinación.
¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
128:2 Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien.
128:3 Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa.
128:4 ¡Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!
128:5 ¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén
128:6 y veas a los hijos de tus hijos!
¡Paz a Israel!

En la liturgia de la Iglesia:
Salmo 127,1-2.3.4-5 
Bendición y temor de Dios   

Biblia en imágenes:    

SALMO 128 (127): Bendición y temor de Dios, por Reflexiones Católicas

SALMO 128 (127)

Que el Señor te bendiga desde Sión
128:1 Canto de peregrinación.
¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
128:2 Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien.
128:3 Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa.
128:4 ¡Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!
128:5 ¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén
128:6 y veas a los hijos de tus hijos!
¡Paz a Israel!

— Comentario por Reflexiones Católicas
“Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida“

Se trata de un salmo sapiencial que ofrece una propuesta concreta de felicidad y de bendición («dichoso el que teme al Señor», «tranquilo y feliz»). Como el resto de salmos de este tipo pretende mostrar dónde se encuentra el sentido de la vida y en qué consiste la felicidad.

El cuerpo de este salmo, que carece de introducción y de conclusión, se compone de dos partes: 1b-3 y 4-6.

— Primera parte: 1b-3

La primera parte comienza con la proclamación de felicidad («Dichoso...»); la segunda (4-6) comienza con la bendición. Estos dos elementos, felicidad y bendición, están destinados a la misma persona, el hombre que teme al Señor (compárese 1b con 4).

Con toda probabilidad, se trata, en ambos casos, de realidades proclamadas por un sacerdote. Nos encontraríamos, por tanto, en el contexto del templo de Jerusalén.

Proclama dichoso al hombre que teme al Señor y que sigue sus caminos, es decir, que observa sus mandamientos (1b). El cumplimiento de los mandamientos tiene tres consecuencias que constituyen la felicidad.

En primer lugar: lo referido al trabajo, acompañado de tranquilidad y felicidad (2). Producir y poder disfrutar del fruto del propio trabajo es sinónimo de felicidad. Lo contrario es la maldición, la infelicidad. El que teme al Señor participa, en cierto modo, de su proyecto creador (cf Gén 2,15).

La segunda consecuencia se refiere a la comunión entre el esposo y la esposa. La fecundidad es un don de Dios (cf Sal 127). Aquí se compara a la esposa con una parra fecunda; esta es la característica más importante de una mujer en la concepción patriarcal de aquel tiempo. De hecho, la vida de la mujer se circunscribe a la «intimidad del hogar» y, desde la concepción patriarcal de este salmo, parece que su fecundidad depende de la fidelidad del esposo a los mandamientos.

La palabra «intimidad» es muy importante en este salmo. En su lengua original, el primer sentido de este término es «muslo», «genitales». En sentido figurado significa «intimidad», el lugar más reservado de la casa... Podemos descubrir aquí una atrevida alusión a la sexualidad, don de Dios. Podemos oír el eco de Gén 1,28. Siendo fecundos, los seres humanos imitan al Creador.

La tercera consecuencia deriva de la anterior (3b): la presencia de hijos numerosos, sobre todo varones. La escena recuerda las comidas, en las que el padre y los hijos varones se sentaban a la mesa (entre los nómadas se trataba de una alfombra en el suelo). Alrededor de la mesa, los hijos semejan unos lozanos brotes de olivo. Esta imagen resulta interesante porque el olivo con sus retoños representa la vida que se renueva a partir de un tronco envejecido pero lleno de vitalidad. Es la concreción del mandamiento de Dios que aparece en Gén 1,28. El trabajo, una mesa abundante, la intimidad con la esposa y la fecundidad, la convivencia con los hijos, esto es la felicidad.

— Segunda parte: 4-6

La segunda parte arranca con el tema de la bendición de la misma persona que teme al Señor. Pero ahora se pasa del trabajo y de la casas, a la ciudad, a la capital. Por medio del sacerdote el Señor bendice a Sión con una bendición de triple consecuencias.

En primer lugar, la prosperidad de Jerusalén durante todos los días de la vida del justo (5). «Ver la prosperidad» no significa sólo poder contemplarla, sino participar de ella. En segundo lugar; la bendición se refiere a una larga vida, es decir, poder llegar a conocer a los propios nietos (6a). En tercer lugar (6h), la bendición tiene una manifestación que envuelve a todo el pueblo con la paz: «Paz a Israel.

— Últimos escritos del Antiguo Testamento

Los salmos sapienciales son como esas frutas que se ven expuestas al calor del verano pero que no maduran hasta el otoño. Dicho de otro modo, se encuentran entre los últimos escritos del Antiguo Testamento, son los últimos textos en madurar.

Fueron cristalizando a lo largo de siglos. Eliminaron todo lo innecesario, quedándose con lo esencial para que el hombre sea feliz y bendito: el temor del Señor, que se expresa en el cumplimiento de sus mandamientos. Se supera la ambición, la explotación del otro, la violación de sus derechos. La imagen de sociedad que anhela este salmo carece totalmente de la explotación de unas personas por otras (cada uno disfruta tranquilo y feliz del trabajo de sus propias manos) y elimina por completo la dominación de un grupo sobre otro o de una nación sobre otra (la prosperidad de Jerusalén, la paz en Israel). Conviene fijarse en que, del bienestar personal (el disfrute del fruto del propio trabajo, la fecundidad, los hijos, una vida larga), se pasa al bienestar social, extendiendo la situación de shalom a todo el pueblo.

— Temor de Dios

Este salmo está basado en las bendiciones de Lev 26 y Dt 28. Está vinculado a la «teología de la retribución», que sostiene que la prosperidad y el bienestar son fruto del temor de Dios. El libro de Job ayuda a corregir esta visión.

En dos ocasiones se menciona el temor de Dios y en una se desea su bendición. Por tanto, se habla de él tres veces. Temer a Dios no significa tenerle miedo, sino respetarlo y respetar sus mandamientos como fuentes de felicidad y bendición.

Así pues, el Señor desea que el ser humano viva feliz y disfrute de su bendición, y esto está vinculado a los mandamientos, las condiciones que Israel, como aliado del Señor, acepta cumplir. Estamos, pues, ante el Dios de la alianza que quiere la vida de todo el pueblo y, en especial, de cada persona que lo teme y sigue sus caminos.

Además, este Dios es el aliado de todo el pueblo, el que bendice a cada uno desde Jerusalén, ciudad que alberga el templo. 

Salmo 128 (127),1-2.3.4-5: Dichosos los que temen al Señor

Jueves de la 5 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Salmo 127,1-2.3.4-5
R. Dichosos los que temen al Señor

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien.
R. Dichosos los que temen al Señor

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa.
R. Dichosos los que temen al Señor

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.
R. Dichosos los que temen al Señor

SOBRE EL SALMO 128  

lunes, 5 de diciembre de 2016

Lucas 5,17-26: "Tus pecados te quedan perdonados"

Lucas 5,17-26
Lunes de la 2 Semana de Adviento

Un día que estaba enseñando, había sentados algunos fariseos y doctores de la ley que habían venido de todos los pueblos de Galilea y Judea, y de Jerusalén. El poder del Señor le hacía obrar curaciones. En esto, unos hombres trajeron en una camilla a un paralítico y trataban de introducirle, para ponerle delante de él. Pero no encontrando por dónde meterle, a causa de la multitud, subieron al terrado, le bajaron con la camilla a través de las tejas y le pusieron en medio, delante de Jesús. Viendo Jesús la fe que tenían, dijo: «Hombre, tus pecados te quedan perdonados.» Los escribas y fariseos empezaron a pensar: «¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?» Conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: «¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: `Tus pecados te quedan perdonados', o decir: `Levántate y anda'? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dijo al paralítico-: `A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'.» Y al instante, levantándose delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa, glorificando a Dios. El asombro se apoderó de todos y glorificaban a Dios. Y llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto cosas increíbles.»

SOBRE EL MISMO TEMA:   
por la Orden Carmelitana 

viernes, 22 de abril de 2016

Hechos 13,26-33: Discurso de Pablo

Hechos 13,26-33

En aquellos días, habiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga: "Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: A vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación. Los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las profecías que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que lo habían acompañado de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. Nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a los hijos resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo: "Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Lucas 5,1-11: "Simón, rema mar adentro y echad las redes para pescar (...) Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes (...) hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca para que vinieran a echarles una mano (...) Al ver esto, Simón Pedro, se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador (...) Jesús dijo a Simón: "No temas: desde ahora serás pescador de hombres"

Lucas 5,1-11
Jueves de la 22 Semana del Tiempo Ordinario II,

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Rema mar adentro y echad las redes para pescar". Simón contestó: "Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes". Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro, se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador". Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: "No temas: desde ahora serás pescador de hombres". Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

miércoles, 8 de enero de 2014

1 Juan 4,11-18: "Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros (...) Nos ha dado de su Espíritu (...) Hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo (...) Dios es amor (...) No hay temor en el amor, sino que el amor expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor".

1 Juan 4,11-18
Navidad: 8 de enero,

Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. En esto ha llegado el amor a su plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo. No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Salmo 127: Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos

Fiesta de la Sagrada Familia A,
Salmo 127,1-2.3.4-5
R. Dichosos los que temen al Señor 
y siguen sus caminos

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien.
R. Dichosos los que temen al Señor 
y siguen sus caminos

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa.
R. Dichosos los que temen al Señor 
y siguen sus caminos

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.
R. Dichosos los que temen al Señor 
y siguen sus caminos