domingo, 31 de julio de 2022

Sábado de la 9 Semana del Tiempo Ordinario Año II

2 Timoteo 4,1-8
Salmo 70,8-9.14-15ab.16-17.22 
R. Mi boca contará tu salvación, Señor
Marcos 12,38-44



Querido hermano: Ante Dios y ante Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, te conjuro por su venida en majestad: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo de instruir. Porque vendrá un tiempo en que la gente no soportará la doctrina sana, sino que, para halagarse el oído, se rodearán de maestros a la medida de sus deseos y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas. Tú estate siempre alerta; soporta lo adverso, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida.


Salmo 70,8-9.14-15ab.16-17.22 
R. Mi boca contará tu salvación, Señor

Llena estaba mi boca de tu alabanza
y de tu gloria, todo el día.
No me rechaces ahora en la vejez,
me van faltando las fuerzas, no me abandones. 
R. Mi boca contará tu salvación, Señor

Yo, en cambio, seguiré esperando,
redoblaré tus alabanzas;
mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación. 
R. Mi boca contará tu salvación, Señor

Contaré tus proezas, Señor mío,
narraré tu victoria, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. 
R. Mi boca contará tu salvación, Señor

Y yo te daré gracias, Dios mío,
con el arpa, por tu lealtad;
tocaré para ti la cítara,
Santo de Israel. 
R. Mi boca contará tu salvación, Señor


En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo:
—«¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa».
Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo:
—«Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Viernes de la 9 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

2 Timoteo 3,10-17
Salmo 118,157.160.161.165.166.168
R. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor
Marcos 12,35-37



Querido hermano: Tú seguiste paso a paso mi doctrina y mi conducta, mis planes, fe y paciencia, mi amor fraterno y mi aguante en las persecuciones y sufrimientos, como aquellos que me ocurrieron en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones padecí! Pero de todas me libró el Señor. Por otra parte, todo el que se proponga vivir piadosamente en Cristo Jesús será perseguido. En cambio, esos perversos embaucadores irán de mal en peor, extraviando a los demás y extraviándose ellos mismos. Pero tú permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado, sabiendo de quién lo aprendiste y que desde niño conoces la sagrada Escritura; ella puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación. Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud; así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.

Salmo 118,157.160.161.165.166.168
R. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor

Muchos son los enemigos que me persiguen,
pero yo no me aparto de tus preceptos. 
R. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor

El compendio de tu palabra es la verdad,
y tus justos juicios son eternos. 
R. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor

Los nobles me perseguían sin motivo,
pero mi corazón respetaba tus palabras. 
R. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor

Mucha paz tienen los que aman tus leyes,
y nada los hace tropezar. 
R. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor

Aguardo tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandatos. 
R. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor

Guardo tus decretos,
y tú tienes presentes mis caminos. 
R. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor


En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó:
—«¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, dice: «Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies». Si el mismo David lo llama Señor, ¿Cómo puede ser hijo suyo?».
La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.

sábado, 30 de julio de 2022

DOMINGO DE LA 18 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año C


Comentarios:

"Vanidad de vanidades, ...todo es vanidad."



El mensaje que transmiten las lecturas de este domingo no se dirige solamente a un individuo si no a una comunidad de personas que comparten el proyecto de vida del Evangelio. El estilo de vida presentado es una utopia si no aceptamos que Dios nos ha creado para "ser familia" y, estar circuncidado o no, ser griego o judio, esclavo o libre... (segunda lectura) no es motivo de exclusión, sino una oportunidad para aceptarnos y reafirmar nuestra identidad de hijos e hijas de Dios. 

Jesús nos dice que "si le utilizamos" para reclamar lo que creemos que es nuestro, en lugar de realizar el plan que Dios tiene para nosotros, nos separamos de Él; por eso, nos pregunta: "¿Quién me ha nombrado vuestro juez?" (Evangelio). Jesús nos está dando un "toque de atención" porque también nosotros tendemos a hacer de Dios un juez que defiende nuestros intereses.

La imagen de un Dios-Juez es muy común en la Escritura. Pero Jesús cuestiona a los jueces y maestros de la ley que condenan a los pecadores. Cuando Jesús nos habla del Dios-Juez lo hace para mostrarnos que los que se creen justos, se condenan, y los que habían sido excluidos del Reino de los Cielos por los jueces de este mundo entrarán por delante de ellos.

En una sociedad donde la riqueza se consideraba una bendición de Dios, la parábola del evangelio podía ser recibida como "otro delirio de Jesús"; en realidad, el plan de su protagonista (construir graneros más grandes para almacenar su riqueza) está en sintonía con lo que haríamos la mayoría de nosotros. Pero podemos preguntarnos, ¿qué haría Jesús con ese beneficio extra que se nos ha dado? ¿construiría un almacén más grande? ¿abriría cuentas en bancos diferentes?

Al rico que cumplía los mandamientos pero quería ser "perfecto" le dijo que vendiera sus posesiones, diera el dinero a los pobres y le siguiera. El rico se alejó entristecido porque "tenia muchas posesiones". Jesús, entonces, le dedica una frase enigmatica: "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos".

Lucas 12,13-21: "¿Quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?"

Lucas 12,13-21
Lunes de la 29 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia." Él le contestó: "Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?" Y dijo a la gente: "Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes."Y les propuso una parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?" Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios."

DOMINGO DE LA 18 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, C, (Lecturas)

Eclesiastés 1:2; 2:21-23
Salmo 89: Señor, tú has sido nuestro refugio 
de generación en generación
Colosenses 3:1-5, 9-11
Lucas 12:13-21


Eclesiastés 1,2;2,21-23

¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado. También esto es vanidad y grave desgracia. Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol? De día su tarea es sufrir y penar, de noche no descansa su mente. También esto es vanidad.

Salmo 89: Señor, tú has sido nuestro refugio 
de generación en generación

Tú reduces el hombre a polvo, diciendo:
"Retornad, hijos de Adán."
Mil años en tu presencia son un ayer,
que pasó; una vela nocturna.
R. Señor, tú has sido nuestro refugio 
de generación en generación

Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca.
R. Señor, tú has sido nuestro refugio 
de generación en generación

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos.
R. Señor, tú has sido nuestro refugio 
de generación en generación

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.
R. Señor, tú has sido nuestro refugio 
de generación en generación


Colosenses 3,1-5.9-11

Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestios del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo. En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.



En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
— Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.
Él le contestó:
— Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?
Y dijo a la gente:
— Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.
Y les propuso una parábola:
— Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha. Y se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será? Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios."

Oseas 6,1-6: Retorno pasajero de Israel al Señor

Oseas 6,1-6

Vamos a volver al Señor: él, que nos despedazó, nos sanará; él, que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará; al tercero nos resucitará; y viviremos delante de él. Esforcémonos por conocer al Señor: su amanecer es como la aurora, y su sentencia surge como la luz. Bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia tardía que empapa la tierra. "¿Qué haré de ti, Efraín? ¿Qué haré de ti, Judá? Vuestra piedad es como nube mañanera, como rocío de madrugada que se evapora. Por eso os herí por medio de los profetas, os condené con la palabra de mi boca. Quiero misericordia, y no sacrificios; conocimiento de Dios, más que holocaustos."

Martes de la IX Semana del Tiempo Ordinario Año II

2 Pedro 3,12-15a.17-18
Salmo 89, 2. 3-4.10.14 y 16: 
R. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación
Marcos 12,13-17


2 Pedro 3,12-15a.17-18

Queridos hermanos: Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables. Considerad que la paciencia de Dios es nuestra salvación. Así, pues, queridos hermanos, vosotros estáis prevenidos; estad en guardia para que no os arrastre el error de esos hombres sin principios, y perdáis pie. Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien sea la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.

Salmo 89, 2. 3-4.10.14 y 16 
R. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios. 
R. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó;
una vela nocturna. 
R. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan. 
R. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria. 
R. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación


En aquel tiempo, enviaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron:
—«Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?».
Jesús, viendo su hipocresía, les replicó:
—«¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea».
Se lo trajeron.
Y él les preguntó:
—«¿De quién es esta cara y esta inscripción?».
Le contestaron:
—«Del César».
Les replicó:
—«Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios, a Dios».
Se quedaron admirados.

30 de julio: Martirio de los beatos Jaime Puig y Sebastián Llorens (1936)

P. Jaime Puig


Sebastián Llorens

Hoy, 30 de julio, los Hijos de la Sagrada Familia recuerdan el aniversario del martirio de los beatos Jaume Puig Mirosa (1908-1936) y Sebastián Llorens Telarroja (1909-1936) en Blanes (Girona). 

Lo recordamos con esta declaración de uno de los testigos que refiere una conversación mantenida con el Sr. Arturo Sánchez, chófer del coche de línea que venía de la Estación hacia Blanes y fue el primer testigo del hecho: "Los dos Siervos de Dios subían por la acera de la fábrica de tejidos, es decir, por la parte derecha, y al finalizar la pared de la misma y la acera, en la esquina estaban apostados los milicianos que dispararon primero contra el P. Puig. Sebastián se apresuró a abrazarle para sostenerle, pero entonces dispararon también contra él, cayendo encima del P. Puig. Cuando, viniendo de la estación, él vio los bultos en la carretera, paró el coche, reconoció el cadáver de Sebastián y debajo el del P. Puig. Con cuidado arrastró el cadáver de Sebastián y todavía oyó algún gemido. Después arrastró el cadáver del P. Puig. Los retiró del alquitranado para que otros coches no los pisaran. Los movió como un metro fuera de la carretera" (Summ. 1511).

Ellos inauguraban la lista de los mártires de la Congregación de los Hijos de la Sagrada Familia y de Blanes. Siguen vivos en el cielo e interceden eficazmente a favor de los que los invocan con fe y confianza.

Autor: José María Blanquet SF

30 de julio: San Pedro Crisólogo, obispo y doctor de la Iglesia

SÁBADO DE LA 17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Jeremías 26,11-16.24
Salmo 68: Escúchame, Señor, el día de tu favor
Mateo 14,1-12


Jeremías 26,11-16.24

En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los príncipes y al pueblo: "Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como lo habéis oído con vuestros oídos." Jeremías respondió a los príncipes y al pueblo: El Señor me envió a profetizar contra este templo y esta ciudad las palabras que habéis oído. Pero, ahora, enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, escuchad la voz del Señor, vuestro Dios; y el Señor se arrepentirá de la amenaza que pronunció contra vosotros. Yo, por mi parte, estoy en vuestras manos: haced de mí lo que meJor os parezca. Pero, sabedlo bien: si vosotros me matáis, echáis sangre inocente sobre vosotros, sobre esta ciudad y sus habitantes. Porque ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar a vuestros oídos estas palabras." Los príncipes del pueblo dijeron a los sacerdotes y profetas: Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios." Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías, para que no lo entregaran al pueblo para matarlo.

Salmo 68: Escúchame, Señor, el día de tu favor

Arráncame del cieno, que no me hunda;
líbrame de los que me aborrecen,
y de las aguas sin fondo.
Que no me arrastre la corriente,
que no me trague el torbellino,
que no se cierre la poza sobre mí.
R. Escúchame, Señor, el día de tu favor

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
R. Escúchame, Señor, el día de tu favor

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
R. Escúchame, Señor, el día de tu favor



En aquel tiempo oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús, y dijo a sus ayudantes: "Ese es Juan Bautista que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los Poderes actúan en él". Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado por motivo de Herodías, mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: "Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista". El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron y fueron a contárselo a Jesús.

viernes, 29 de julio de 2022

Mateo 5,33-37: Juramento

33 Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: 
     No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor.
34 Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, 
     porque es la Ciudad del gran Rey.
36 No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro 
     uno solo de tus cabellos.
37 Cuando ustedes digan "sí", que sea sí, y cuando digan "no", que sea no. 
     Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

Mateo 5,27-32: Sobre el adulterio y el divorcio

27 Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio.
28 Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
29 Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: 
     es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, 
     y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. 
30 Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: 
     es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, 
     y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. 
31 También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio.
32 Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, 
     la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, 
     comete adulterio.

DOMINGO DE LA 9 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Ciclo C

Reyes 8,41-43
Salmo 116,1.2: Id al mundo entero y predicad el Evangelio
Gálatas 1,1-2.6-10
Lucas 7,1-10


En aquellos días, Salomón oró en el templo diciendo: Los extranjeros oirán hablar de tu nombre famoso, de tu mano poderosa, de tu brazo extendido. Cuando uno de ellos, no israelita, venga de un país extranjero, atraído por tu nombre, para rezar en este templo, escúchale tú desde el cielo, tu morada, y haz lo que te pide el extranjero. Así te conocerán y te temerán todos los pueblos de la tierra, lo mismo que tu pueblo Israel; y sabrán que este templo, que he construido, está dedicado a tu nombre.

Salmo 116,1.2:
R. Id al mundo entero y predicad el Evangelio

Alabad al Señor todas las naciones, 
aclamadlo, todos los pueblos.
R. Id al mundo entero y predicad el Evangelio

Firme es su misericordia con nosotros, 
su fidelidad dura por siempre.
R. Id al mundo entero y predicad el Evangelio


Yo, Pablo, enviado no de hombres, nombrado Apóstol no por hombre, sino por Jesucristo y por Dios Padre qúe lo resucitó, y conmigo todos los hermanos, escribimos a las Iglesias de Galacia. Me sorprende que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por amor a Cristo, y os hayáis pasado a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, lo que pasa es que algunos os turban para volver del revés el evangelio de Cristo. Pues bien, si alguien os predica un evangelio distinto del que os hemos predicado —seamos nosotros mismos o un ángel del cielo—, ¡sea maldito! Os lo dije antes y os lo repito ahora: Si alguien os predica un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea maldito! Cuando digo esto, ¿busco la aprobación de los hombres o la de Dios?; ¿trato de agradar a los hombres? Si siquiera agradando a los hombres, no sería servidor de Cristo.


En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: “Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga”. Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: “ Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: «ve», y va; al otro: «ven», y viene; y a mi criado: «haz esto», y lo hace”. Al oír esto, Jesús se admiró de él, y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: “Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe”. Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.

Domingo de la 9 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo B

Deuteronomio 5,12-15
Salmo 80,3-4.5-6ab.6c-8a.10-11ab: Aclamad a Dios, nuestra fuerza
2 Corintios 4,6-11
Marcos 2,23—3,6


Deuteronomio 5,12-15

Así dice el Señor: —«Guarda el día del sábado, santificándolo, como el Señor, tu Dios, te ha mandado. Durante seis días puedes trabajar y hacer tus tareas; pero el día séptimo es día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios. No haréis trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni tu ganado, ni el forastero que resida en tus ciudades, para que descansen como tú el esclavo y la esclava. Recuerda que fuiste esclavo en Egipto, y que te sacó de allí el Señor, tu Dios, con mano fuerte y con brazo extendido. Por eso te manda el Señor tu Dios, guardar el día del sábado».


Salmo 80,3-4.5-6ab.6c-8a.10-11ab
R. Aclamad a Dios, nuestra fuerza

Acompañad, tocad los panderos,
las cítaras templadas y las arpas;
tocad la trompeta por la luna nueva,
por la luna llena, que es nuestra fiesta. 
R. Aclamad a Dios, nuestra fuerza

Porque es una ley de Israel,
un precepto del Dios de Jacob,
una norma establecida para José
al salir de Egipto. 
R. Aclamad a Dios, nuestra fuerza

Oigo un lenguaje desconocido:
«Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta;
clamaste en la aflicción, y te libré. 
R. Aclamad a Dios, nuestra fuerza

No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto». 
R. Aclamad a Dios, nuestra fuerza



Hermanos: El Dios que dijo: «Brille la luz del seno de las tinieblas» ha brillado en nuestros corazones, para que nosotros iluminemos, dando a conocer la gloria de Dios, reflejada en Cristo. Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

Marcos 2,233,6

Un sábado, atravesaba el Señor un sembrado; mientras andaban, los discípulos iban arrancando espigas. Los fariseos le dijeron: —«Oye, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?». Él les respondió: —«¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros». Y añadió: —«El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado». Entró otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis: —«Levántate y ponte ahí en medio». Y a ellos les preguntó: —«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?».
Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: —«Extiende el brazo». Lo extendió y quedó restablecido. En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

Romanos 3,27-31: La justificación por la fe

Romanos 3,27-31:
La justificación por la fe

27 ¿Qué derecho hay entonces para gloriarse? Ninguno. Pero, ¿en virtud de qué ley se excluye 
     ese derecho? ¿Por la ley de las obras? No, sino por la ley de la fe. 
28 Porque nosotros estimamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley. 
29 ¿Acaso Dios es solamente el Dios de los judíos? ¿No lo es también de los paganos? 
     Evidentemente que sí, 
30 porque no hay más que un solo Dios, que justificará a los circuncisos en virtud de la fe 
     y a los incircuncisos por medio de esa misma fe. 
31 Entonces, ¿por medio de la fe, anulamos la Ley? ¡Ni pensarlo! 
     Por el contrario, la confirmamos.

Romanos 3,21-26: La revelación de la justicia de Dios

Romanos 3,21-26:
La revelación de la justicia de Dios

21 Pero ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios atestiguada por la Ley 
     y los Profetas: 
22 la justicia de Dios, por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. 
     Porque no hay ninguna distinción: 
23 todos han pecado y están privados de la gloria de Dios,
24 pero son justificados gratuitamente por su gracia, 
     en virtud de la redención cumplida en Cristo Jesús. 
25 Él fue puesto por Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, 
     gracias a la fe. De esa manera, Dios ha querido mostrar su justicia: 
26 en el tiempo de la paciencia divina, pasando por alto los pecados cometidos anteriormente, 
     y en el tiempo presente, siendo justo y justificando a los que creen en Jesús.

Romanos 3,9-20: La universalidad del pecado

Romanos 3,9-20:
La universalidad del pecado

9 En definitiva, entonces, ¿somos o no superiores a los paganos? De ninguna manera.
10 Porque acabamos de probar que todos están sometidos al pecado, tanto los judíos 
     como los que no lo son. Así lo afirma la Escritura: No hay ningún justo, ni siquiera uno;
11 no hay nadie que comprenda, nadie que busque a Dios.
12 Todos están extraviados, igualmente corrompidos; nadie practica el bien, ni siquiera uno solo.
13 Su garganta es un sepulcro abierto; engañan con su lengua, 
     sus labios destilan veneno de víboras, 
14 su boca está llena de maldición y amargura. 
15 Sus pies son rápidos para derramar sangre, 
16 en sus caminos hay ruina y miseria,
17 no conocen la senda de la paz. 
18 El temor de Dios no está ante sus ojos. 
19 Ahora bien, nosotros sabemos que todo lo que dice la Ley es válido solamente 
     para los que están bajo la Ley, a fin de que nadie pueda alegar inocencia 
     y todo el mundo sea reconocido culpable delante de Dios.
20 Porque a los ojos de Dios, nadie será justificado por las obras de la Ley, 
     ya que la Ley se limita a hacernos conocer el pecado.

DOMINGO DE LA 9 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A


Deuteronomio 11,18.26-28.32
Salmo 30,2-3a.3bc-4.17 y 25: Sé la roca de mi refugio, Señor
Romanos 3,21-25a.28
Mateo 7,21-27


Deuteronomio 11,18.26-28.32

Moisés habló al pueblo, diciendo:
—«Meteos estas palabras mías en el corazón y en el alma, atadlas a la muñeca como un signo, ponedlas de señal en vuestra frente. Mirad: Hoy os pongo delante bendición y maldición; la bendición, si escucháis los preceptos del Señor, vuestro Dios, que yo os mando hoy; la maldición, si no escucháis los preceptos del Señor, vuestro Dios, y os desviáis del camino que hoy os marco, yendo detrás de dioses extranjeros, que no habíais conocido. Pondréis por obra todos los mandatos y decretos que yo os promulgo hoy».

Salmo 30,2-3a.3bc-4.17 y 25
R. Sé la roca de mi refugio, Señor

A ti, Señor, me acojo;
no quede yo nunca defraudado;
tú, que eres justo, ponme a salvo,
inclina tu oído hacia mí;
ven aprisa a librarme. 
R. Sé la roca de mi refugio, Señor

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. 
R. Sé la roca de mi refugio, Señor

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
Sed fuertes y valientes de corazón,
los que esperáis en el Señor. 
R. Sé la roca de mi refugio, Señor



Hermanos: Ahora, la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los profetas, se ha manifestado independientemente de la Ley. Por la fe en Jesucristo viene la justicia de Dios a todos los que creen, sin distinción alguna. Pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día, muchos dirán: «Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?». Yo entonces les declararé: «Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados». El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente».

COMENTARIO:

DOMINGO DE LA 10 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A

Oseas 6:3-6
Salmo 49,1 y 8.12-13.14-15:
Al que sigue buen camino le hare ver la salvacion de Dios
Romanos 4:18-25
Mateo 9,9-13

Esforcémonos por conocer al Señor: su amanecer es como la aurora, y su sentencia surge como la luz. Bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia tardía que empapa la tierra. «¿Qué haré de ti, Efraín? ¿Qué haré de ti, Judá? Vuestra piedad es como nube mañanera, como rocío de madrugada que se evapora. Por eso os herí por medio de los profetas, os condené con la palabra de mi boca. Quiero misericordia, y no sacrificios; conocimiento de Dios, más que holocaustos».


Salmo 49,1 y 8.12-13.14-15
R. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí». 
R. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«Si tuviera hambre, no te lo diría;
pues el orbe y cuanto lo llena es mío.
¿Comeré yo carne de toros,
beberé sangre de cabritos?». 
R. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo
e invócame el día del peligro:
yo te libraré, y tú me darás gloria». 
R. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios



Hermanos: Abrahán, apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. No vaciló en la fe, aun dándose cuenta de que su cuerpo estaba medio muerto —tenía unos cien años—, y estéril el seno de Sara. Ante la promesa no fue incrédulo, sino que se hizo fuerte en la fe, dando con ello gloria a Dios, al persuadirse de que Dios es capaz de hacer lo que promete, por lo cual le valió la justificación. Y no sólo por él está escrito: «Le valió», sino también por nosotros, a quienes nos valdrá si creemos en el que resucitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, que fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.


En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
—«Sígueme».
Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
—«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».
Jesús lo oyó y dijo:
—«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «misericordia quiero y no sacrificios»: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».

jueves, 28 de julio de 2022

SÁBADO DE LA DÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I

2 Corintios 5,14-21
Salmo 102: El Señor es compasivo y misericordioso
Mateo 5,33-37



Hermanos: Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Por tanto, no valoramos a nadie según la carne. Si alguna vez juzgamos a Cristo según la carne, ahora ya no. El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación. Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.


Salmo 102: El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso



En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No jurarás en falso" y "Cumplirás tus votos al Señor". Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir "sí" o "no". Lo que pasa de ahí viene del Maligno."

VIERNES DE LA DÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I


2 Corintios 4,7-15
Salmo 115: Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza
Mateo 5,27-32

Hermanos: El tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros. Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: "Creí, por eso hablé", también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.


Salmo 115: Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

Tenía fe, aun cuando dije:
"¡Qué desgraciado soy!"
Yo decía en mi apuro:
"Los hombres son unos mentirosos." 
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. 
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas. 
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. 
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído el mandamiento "no cometerás adulterio". Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: "El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio." Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio."

JUEVES DE LA DÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I

2 Corintios 3,15-4,1.3-6
Salmo 84: La gloria del Señor habitará en nuestra tierra
Mateo 5,20-26


2 Corintios 3,15-4,1.3-6

Hermanos: Hasta hoy, cada vez que los israelitas leen los libros de Moisés, un velo cubre sus mentes; pero cuando se vuelvan hacia el Señor, se quitará el velo. El Señor del que se habla es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor, que es Espíritu. Por eso, encargados de este ministerio por misericordia de Dios, no nos acobardamos. Si nuestro Evangelio sigue velado, es para los que van a la perdición, o sea, para los incrédulos: el dios de este mundo ha obcecado su mente para que no distingan el fulgor del glorioso Evangelio de Cristo, imagen de Dios. Nosotros no nos predicamos a nosotros mismos, predicamos que Cristo es Señor, y nosotros siervos vuestros por Jesús. El Dios que dijo: "Brille la luz del seno de la tiniebla", ha brillado en nuestros corazones, para que nosotros iluminemos, dando a conocer la gloria de Dios, reflejada en Cristo.


Salmo 84: La gloria del Señor habitará en nuestra tierra

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
"Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos."
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. 
R. La gloria del Señor habitará en nuestra tierra

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. 
R. La gloria del Señor habitará en nuestra tierra

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. 
R. La gloria del Señor habitará en nuestra tierra


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último cuarto."

29 de julio: Memorial de Santa Marta, María y Lázaro (Lecturas)

Jeremías 26,1-9; o bien, Ex 40,16-21,34-38
Salmo 33: Bendigo al Señor en todo momento
Juan 11,19-27; o bien, Lc 10,38-42


Jeremías 26:1-9

Al principio del reinado de Yoyaquim, hijo de Josías, rey de Judá, fue dirigida a Jeremías esta palabra de Yahveh: Así dice Yahveh: Párate en el patio de la Casa de Yahveh y habla a todas las ciudades de Judá, que vienen a adorar en la Casa de Yahveh, todas las palabras que yo te he mandado hablarles, sin omitir ninguna. Puede que oigan y se torne cada cual de su mal camino, y yo me arrepentiría del mal que estoy pensando hacerles por la maldad de sus obras. Les dirás, pues: «Así dice Yahveh: Si no me oís para andar según mi Ley que os propuse, oyendo las palabras de mis siervos los profetas que yo os envío asiduamente (pero no habéis hecho caso), entonces haré con esta Casa como con Silo, y esta ciudad entregaré a la maldición de todas las gentes de la tierra.» Oyeron los sacerdotes y profetas y todo el pueblo a Jeremías decir estas palabras en la Casa de Yahveh, y luego que hubo acabado Jeremías de hablar todo lo que le había ordenado Yahveh que hablase a todo el pueblo, le prendieron los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo diciendo: «¡Vas a morir! ¿Por qué has profetizado en nombre de Yahveh, diciendo: "Como Silo quedará esta Casa, y esta ciudad será arrasada, sin quedar habitante"?» Y se juntó todo el pueblo en torno a Jeremías en la Casa de Yahveh.

O, también:

Éxodo 40:16-21,34-38

Moisés hizo todo conforme a lo que Yahveh le había mandado. Así lo hizo. En el primer mes del año segundo, el día primero del mes, fue alzada la Morada. Moisés alzó la Morada, asentó las basas, colocó sus tableros, metió sus travesaños y erigió sus postes. Después desplegó la Tienda por encima de la Morada y puso además por encima el toldo de la Tienda, como Yahveh había mandado a Moisés. Luego tomó el Testimonio y lo puso en el arca; puso al arca los varales y sobre ella colocó el propiciatorio en la parte superior. LLevó entonces el arca a la Morada, colgó el velo de protección y cubrió así el arca del Testimonio, como Yahveh había mandado a Moisés. La Nube cubrió entonces la Tienda del Encuentro y la gloria de Yahveh llenó la Morada. Moisés no podía entrar en la Tienda del Encuentro, pues la Nube moraba sobre ella y la gloria de Yahveh llenaba la Morada. En todas las marchas, cuando la Nube se elevaba de encima de la Morada, los israelitas levantaban el campamento. Pero si la Nube no se elevaba, ellos no levantaban el campamento, en espera del día en que se elevara. Porque durante el día la Nube de Yahveh estaba sobre la Morada y durante la noche había fuego a la vista de toda la casa de Israel. Así sucedía en todas sus marchas.


Salmo 69:5,8-10,14:
R. Que me escuche tu gran bondad, Señor

Son más que los cabellos de mi cabeza los que sin causa me odian; 
más duros que mis huesos los que me hostigan sin razón. 
(¿Lo que yo no he robado tengo que devolver?)
R. Que me escuche tu gran bondad, Señor

Pues por ti sufro el insulto, 
y la vergüenza cubre mi semblante;
para mis hermanos soy un extranjero, 
un desconocido para los hijos de mi madre;
R. Que me escuche tu gran bondad, Señor

Pues me devora el celo de tu casa, 
y caen sobre mí los insultos de los que te insultan.
Mas mi oración hacia ti, Yahveh, 
en el tiempo propicio: 
por tu gran amor, oh Dios, respóndeme, 
por la verdad de tu salvación.
R. Que me escuche tu gran bondad, Señor



En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá." Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará." Marta respondió: "Sé que resucitará en la resurrección del último día." Jesús le dice: "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?" Ella le contestó: "Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo."

O también,


Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Al fin, se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.» Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»

Jn 11,1-44: La resurrección de Lázaro

La resurrección de Lázaro

1 Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta.
2 María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. 
   Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo.
3 Las hermanas enviaron a decir a Jesús: "Señor, el que tú amas, está enfermo".
4 Al oír esto, Jesús dijo: "Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, 
   para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella".
5 Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro.
6 Sin embargo, cuando oyó que este se encontraba enfermo, 
   se quedó dos días más en el lugar donde estaba.
7 Después dijo a sus discípulos: "Volvamos a Judea".
8 Los discípulos le dijeron: "Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte, 
   ¿y quieres volver allá?"
9 Jesús les respondió: "¿Acaso no son doce las horas del día? El que camina de día no tropieza, 
   porque ve la luz de este mundo;
10 en cambio, el que camina de noche tropieza, porque la luz no está en él".
11 Después agregó: "Nuestro amigo Lázaro duerme, pero yo voy a despertarlo".
12 Sus discípulos le dijeron: "Señor, si duerme, se curará".
13 Ellos pensaban que hablaba del sueño, pero Jesús se refería a la muerte.
14 Entonces les dijo abiertamente: "Lázaro ha muerto,
15 y me alegro por ustedes de no haber estado allí, a fin de que crean. Vayamos a verlo".
16 Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: "Vayamos también nosotros a morir con él".
17 Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro días.
18 Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros.

11,19-27

19 Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano.
20 Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, 
     mientras María permanecía en la casa.
21 Marta dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
22 Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas".
23 Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará".
24 Marta le respondió: "Sé que resucitará en la resurrección del último día".
25 Jesús le dijo: "Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?"
27 Ella le respondió: "Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, 
     el que debía venir al mundo".

28 Después fue a llamar a María, su hermana, y le dijo en voz baja: "El Maestro está aquí y te llama".
29 Al oír esto, ella se levantó rápidamente y fue a su encuentro.
30 Jesús no había llegado todavía al pueblo, sino que estaba en el mismo sitio 
     donde Marta lo había encontrado.
31 Los judíos que estaban en la casa consolando a María, 
     al ver que esta se levantaba de repente y salía, la siguieron, 
     pensando que iba al sepulcro para llorar allí.
32 María llegó a donde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: 
     "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto".
33 Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado,
34 preguntó: "¿Dónde lo pusieron?" Le respondieron: "Ven, Señor, y lo verás".
35 Y Jesús lloró. 
36 Los judíos dijeron: "¡Cómo lo amaba!"
37 Pero algunos decían: "Este, que abrió los ojos del ciego de nacimiento, 
     ¿no podía impedir que Lázaro muriera?"
38 Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima,
39 y dijo: "Quiten la piedra". Marta, la hermana del difunto, le respondió: "Señor, huele mal; 
     ya hace cuatro días que está muerto".
40 Jesús le dijo: "¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?"
41 Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: 
     "Padre, te doy gracias porque me oíste.
42 Yo sé que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, 
     para que crean que tú me has enviado".
43 Después de decir esto, gritó con voz fuerte: "¡Lázaro, ven afuera!"
44 El muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. 
     Jesús les dijo: "Desátenlo para que pueda caminar".

Marta, María y Jesús (Ilustración por Fano)

Cada 29 de julio se celebrará a los Santos Marta, María y Lázaro




El 26 de enero de 2021, en la memoria litúrgica de los Santos Obispos Timoteo y Tito, el Cardenal Robert Sarah y el Arzobispo Arthur Roche, respectivamente Prefecto y Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, firmaron un Decreto de variación en el Calendario General Romano referente a la celebración del 29 de julio, que a partir de este año se llamará de los Santos Marta, María y Lázaro.

En el Decreto firmado por el Cardenal Robert Sarah y el Arzobispo Arthur Roche, respectivamente Prefecto y Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos se recuerda que “en la casa de Betania, el Señor Jesús experimentó el espíritu familiar y la amistad de Marta, María y Lázaro, y por eso el Evangelio de Juan afirma que los amaba”. Y se añade:
“Marta le ofreció generosamente hospitalidad, María escuchó atentamente sus palabras y Lázaro salió rápidamente del sepulcro por mandato de Aquél que ha humillado a la muerte”

También se destaca que “la tradicional incertidumbre de la Iglesia latina sobre la identidad de María – la Magdalena, a la que se le apareció Cristo tras su resurrección, la hermana de Marta, la pecadora a la que el Señor perdonó sus pecados – que motivó la inscripción únicamente de Marta el 29 de julio en el Calendario Romano, se ha resuelto en estudios y tiempos recientes, como testimonia el actual Martirologio Romano, que también conmemora a María y Lázaro en ese mismo día”.

Asimismo, se explica que “en algunos Calendarios particulares los tres hermanos se celebran juntos en ese día. Por ello, considerando el importante testimonio evangélico que dieron al hospedar al Señor Jesús en su casa, al escucharlo atentamente, al creer que él es la resurrección y la vida”: “El Sumo Pontífice Francisco, acogiendo la propuesta de este Dicasterio, ha dispuesto que el 29 de julio se inscriba en el Calendario Romano General la memoria de los santos Marta, María y Lázaro

Por tanto, dicha memoria deberá aparecer con esta denominación en todos los Calendarios y Libros litúrgicos para la celebración de la Misa y la Liturgia de las Horas; las variaciones y añadidos que han de ser adoptados en los textos litúrgicos, adjuntos al presente decreto, deben ser traducidos, aprobados y, después de la confirmación de este Dicasterio, publicados por las Conferencias Episcopales.
Marta, María y Lázaro en las enseñanzas de Francisco

Las reflexiones del Papa sobre estos tres Santos hermanos son numerosas. En el primer año de su Pontificado, a la hora del Ángelus del 21 de julio, citando el episodio narrado por el Evangelista Lucas de la visita de Jesús a sus amigos Marta, María y Lázaro, en la pequeña aldea a pocos kilómetros de Jerusalén, recordó que mientras "María, a los pies de Jesús, escuchaba su palabra", "Marta estaba ocupada en muchos servicios". Y dijo que "ambas ofrecieron hospitalidad al Señor de paso, pero lo hicieron de manera diferente: María escuchaba (...), mientras que Marta se dejaba absorber por las cosas que había que preparar, y estaba tan ocupada que se dirigió a Jesús diciendo: 'Señor, ¿no te importa nada que mi hermana me haya dejado sola para servir? Así que dile que me ayude".

Francisco explicó entonces que la cariñosa reprimenda de Jesús: "Marta, Marta, te afanas y te preocupas por muchas cosas, pero una sola... es la que se necesita", pone de relieve que la mujer estaba demasiado absorbida y preocupada por las cosas que había que hacer. Pero no define la de Marta y la de María como "dos actitudes opuestas", sino que "nunca deben estar separadas, deben vivirse en profunda unidad y armonía", hasta el punto de que "en un cristiano, las obras de servicio y de caridad nunca se desprenden de la fuente principal", es decir, "la escucha de la Palabra del Señor, estando – como María – a los pies de Jesús".

Por esta razón el Papa señaló en aquella oportunidad que "una oración que no lleva a una acción concreta hacia el hermano pobre, enfermo, necesitado de ayuda”, es una oración estéril e incompleta. Pero, del mismo modo, cuando en el servicio eclesial se está atento sólo al hacer, se da más peso a las cosas, a las funciones, a las estructuras, y se olvida la centralidad de Cristo, no se reserva tiempo para el diálogo con Él en la oración, se corre el riesgo de servirse a sí mismo y no a Dios presente en el hermano necesitado".

El quinto domingo de Cuaresma de 2014, era el 6 de abril, Francisco comentó la resurrección de Lázaro y su salida del sepulcro al grito de Jesús: "¡Lázaro, sal!". Y dijo en aquella oportunidad: “Este grito perentorio se dirige a todo hombre porque todos estamos marcados por la muerte”. 

Por otra parte, el 5 de noviembre del año pasado, con el episodio de la resurrección de Lázaro, en el Evangelio de la Misa por el sufragio de los Cardenales y Obispos fallecidos, Francisco se refirió nuevamente a Marta, invitando a mirar su fe. Lázaro está muerto y ha sido enterrado, pero Marta, cree firmemente que Jesús podrá todo. "Yo soy la resurrección y la vida; quien crea en mí, aunque muera, vivirá; quien viva y crea en mí, no morirá eternamente": le dice Jesús. Y "la gran luz de estas palabras prevalece sobre las tinieblas del grave duelo causado por la muerte" de su hermano, dijo el Papa. Marta acepta todo y con una firme profesión de fe declara: “Sí, Señor, creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que viene al mundo”. Las palabras de Jesús, concluía el Santo Padre, “trasladan la esperanza de Marta del futuro lejano al presente: la resurrección está ya cerca de ella, presente en la persona de Cristo”.

Fuente: Vaticannews.va