miércoles, 30 de noviembre de 2016

Mateo 4,12-23: Comienzo de la predicación de Jesús. Primeros discípulos

Mateo 4,12-23
Domingo de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, ciclo A  
30 de noviembre: San Andrés, apóstol (4,18-22)

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que habla dicho el profeta Isaías: "País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló." Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos."
Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

SOBRE EL MISMO TEMA:  
por M. Dolors Gaja, MN  

30 de Noviembre: San Andrés, Apóstol (Lecturas)

Romanos 10,9-18
Salmo 18,2-3.4-5:
A toda la tierra alcanza su pregón
Mateo 4,18-22

Romanos 10,9-18

Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.Dice la Escritura: "Nadie que cree en él quedará defraudado." Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues "todo el que invoca el nombre del Señor se salvará". Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo si no creen en él?; ¿cómo van a creer, si no oyen hablar de él?; y ¿cómo van a oír sin alguien que proclame?; y ¿cómo van a proclamar si no los envían? Lo dice la Escritura: "¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el Evangelio!"Pero no todos han prestado oído al Evangelio; como dice Isaías: "Señor, ¿quién ha dado fe a nuestro mensaje?" Así, pues, la fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo. Pero yo pregunto: "¿Es que no lo han oído?" Todo lo contrario: "A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los límites del orbe su lenguaje."

Salmo 18,2-3.4-5
A toda la tierra alcanza su pregón

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa su mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.
R. A toda la tierra alcanza su pregón

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.
R. A toda la tierra alcanza su pregón

Mateo 4,18-22

En aquel tiempo, pasando Jesús ante el lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

sábado, 26 de noviembre de 2016

BENDICIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO


Señor Dios, bendice con tu poder
nuestra corona de adviento 
para que, al encenderla, 
despierte en nosotros el deseo 
de esperar la venida de Cristo 
practicando las buenas obras, 
y para que así, cuando Él llegue, 
seamos admitidos al Reino de los Cielos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Todos: Amén.

ADVIENTO: Ambientación del lugar donde la comunidad celebra su fe


La ambientación del lugar donde la comunidad celebra su fe debe ayudar a que todos se den cuenta de que comienza una nueva etapa dentro del año litúrgico. El lugar de la celebración debería ambientarse con un aire peculiar, no de penitencia, pero sí de austeridad.

— Color morado, ausencia de flores

En primer lugar, debe resaltar el tono morado de la decoración, junto con la ausencia de flores en el altar; de este modo, la comunidad participará mejor y gozará más de la alegría festiva de la Navidad con sus ornamentos blancos y los arreglos florales.

Aunque no debe haber flores, es oportuno colocar plantas de interior en el presbiterio. Puede ser muy expresivo, también, una pancarta en un lugar visible del templo con frases como: “Ven, Señor Jesus”, “Esperamos tu venida”, “Preparemos los caminos del Señor”, etc.

— Música

Se debe escoger cuidadosamente el canto de entrada, el cual debe recrear el ambiente de la celebración. Cantos como: “Ven, Señor, no tardes”, “Esperando al Mesias”, “Ven, Salvador”, etc., son los más apropiados. Es preferible repetir un canto los cuatro domingos en lugar de cambiarlo y perderse la atmósfera propia del Adviento.

La presentación de los dones es conveniente hacerla en silencio o con una melodía suave, para resaltar el caracter austero del Adviento y permitir la meditación de los fieles.

— Liturgia de la Palabra

Conviene recordar durante el Primer Domingo de Adviento que se inicia un nuevo ciclo de lecturas.

El "Aleluya" debería cantarse los domingos y mejor omitirse los dias feriales.

— La Corona de Adviento















La corona de adviento es un círculo de follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas.

El círculo nos recuerda que Dios no tiene ni principio ni fin, es eterno.
Las ramas verdes simbolizan que Dios no cambia.
Sobre las ramas se ponen cuatro velas, una por cada semana del Adviento. Significan la luz que disipan las tinieblas del pecado; la proxima venida de la Navidad. Recordamos la espera de la Humanidad que, cayendo en el pecado, vivió en la oscuridad. Tres son de color morado, que expresan el deseo de conversión y una rosa, que expresa la alegría de la comunidad con María por la inminente llegada de Jesús. La vela blanca (quinta vela) del centro es la luz de Jesús, que con su nacimiento, viene a iluminar la vida del hombre.

Bendición de la Corona de Adviento    

Lucas 21,34-36: "No se os embote la mente con el vicio y los agobios de la vida"

Lucas 21,34-36
Sábado de la 34 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»

SOBRE EL MISMO TEMA:
Claves de lectura  

SÁBADO DE LA 34 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Apocalípsis 22,1-7
Salmo 94: Marana tha! Ven, Señor Jesús
Lucas 21,34-36

Apocalípsis 22,1-7

El ángel del Señor me mostró a mí, Juan, el río de agua viva, luciente como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. A mitad de la calle de la ciudad, a ambos lados del río, crecía un árbol de la vida; da doce cosechas, una cada mes del año, y las hojas del árbol sirven de medicina a las naciones. Allí no habrá ya nada maldito. En la ciudad estarán el trono de Dios y el del Cordero, y sus siervos le prestarán servicio, lo verán cara a cara y llevarán su nombre en la frente. Ya no habrá más noche, ni necesitarán luz de lámpara o del sol, porque el Señor Dios irradiará luz sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos. Me dijo: "Estas palabras son ciertas y verdaderas. El Señor Dios, que inspira a los profetas, ha enviado su ángel para que mostrase a sus siervos lo que tiene que pasar muy pronto. Mira que estoy para llegar. Dichoso quien hace caso del mensaje profético contenido en este libro."

Salmo 94: Marana tha! Ven, Señor Jesús

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
R. Marana tha! Ven, Señor Jesús

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
R. Marana tha! Ven, Señor Jesús

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
R. Marana tha! Ven, Señor Jesús

Lucas 21,34-36

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre."

viernes, 25 de noviembre de 2016

Lucas 21,29-33: "Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios"

Lucas 21,29-33
Viernes de la 34 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, puso Jesús una parábola a sus discípulos: "Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, os basta verlos para saber que el verano está cerca. Pues, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Os aseguro que antes que pase esta generación todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán."

SOBRE EL MISMO TEMA:  
Clave de lectura   

VIERNES DE LA 34 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II

Apocalípsis 20,1-4.11-15
Salmo 83: Ésta es la morada de Dios con los hombres
Lucas 21,29-33


Apocalipsis 20,1-4.11-15

Yo, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo llevando la llave del abismo y una cadena grande en la mano. Agarró al dragón, que es la serpiente primordial, el diablo o Satanás, y lo encadenó para mil años; lo arrojó al abismo, echó la llave y poso un sello encima, para que no pueda extraviar a las naciones antes que se cumplan los mil años. Después tiene que estar suelto por un poco de tiempo. Vi también unos tronos y en ellos se sentaron los encargados de juzgar; vi también las almas de los decapitados por el testimonio de Jesús y la palabra de Dios, los que no habían rendido homenaje a la bestia ni a su estatua y no habían recibido su señal en la frente ni en la mano. Éstos volvieron a la vida y reinaron con Cristo mil años. Luego vi un trono blanco y grande, y al que estaba sentado en él. A su presencia desaparecieron cielo y tierra, porque no hay sitio para ellos. Vi a los muertos, pequeños y grandes, de pie ante el trono. Se abrieron los libros y se abrió otro libro, el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados según sus obras, escritas en los libros. El mar entregó sus muertos, muerte y abismo entregaron sus muertos, y todos fueron juzgados según sus obras. Después muerte y abismo fueron arrojados al lago de fuego-el lago de fuego es la segunda muerte-. Los que no estaban escritos en el libro de la vida fueron arrojados al lago de fuego. Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Salmo 83: Ésta es la morada de Dios con los hombres

Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo.
R. Ésta es la morada de Dios con los hombres

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío.
R. Ésta es la morada de Dios con los hombres

Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza:
caminan de baluarte en baluarte.
R. Ésta es la morada de Dios con los hombres

Lucas 21,29-33

En aquel tiempo puso Jesús una comparación a sus discípulos: "Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, os basta verlos para saber que la primavera está cerca. Pues cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios. Os aseguro que, antes que pase esta generación, todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán".

jueves, 24 de noviembre de 2016

Jueves de la 34 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

Apocalípsis 18,1-2.21-23;19,1-3.9a
Salmo 99,2.3.4.5: 
Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero
Lucas 21,20-28

Apocalípsis 18,1-2.21-23;19,1-3.9a

Yo, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo; venía con gran autoridad y su resplandor iluminó la tierra. Gritó a pleno pulmón: "¡Cayó, cayó la gran Babilonia! Se ha convertido en morada de demonios, en guarida de todo espíritu impuro, en guarida de todo pájaro inmundo y repugnante." Un ángel vigoroso levantó una piedra grande como una rueda de molino y la tiró al mar, diciendo: "Así, de golpe, precipitarán a Babilonia, la gran metrópoli, y desaparecerá. El son de arpistas y músicos, de flautas y trompetas, no se oirá más en ti. Artífices de ningún arte habrá más en ti, ni murmullo de molino se oirá más en ti; ni luz de lámpara brillará más en ti, ni voz de novio y novia se oirá más en ti, porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra, y con tus brujerías embaucaste a todas las naciones." Oí después en el cielo algo que recordaba el vocerío de una gran muchedumbre; cantaban: "Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos y justos. Él ha condenado a la gran prostituta que corrompía a la tierra con sus fornicaciones, y le ha pedido cuenta de la sangre de sus siervos." Y repitieron: "Aleluya. El humo de su incendio sube por los siglos de los siglos." Luego me dice: "Escribe: "Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.""

Salmo 99,2.3.4.5: 
Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.
R. Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
R. Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre.
R. Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero

"El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades."
R. Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero

Lucas 21,20-28

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción. Entonces los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo temblarán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación".

miércoles, 23 de noviembre de 2016

23 de noviembre: San Columbano, Abad


SOBRE SAN COLUMBANO:  
Vídeo de Diócesis TV

23 de noviembre: San Clemente I, Papa y mártir


SOBRE SAN CLEMENTE I:
Vídeo de Diócesis TV    

MIÉRCOLES DE LA 34 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Apocalípsis 15,1-4
Salmo 97,1.2-3ab.7-8.9
Grandes y maravillosas son tus obras, 
Señor, Dios omnipotente
Lucas 21,12-19

Apocalípsis 15,1-4

Yo, Juan, vi en el cielo otra señal, magnífica y sorprendente: siete ángeles que llevaban siete plagas, las últimas, pues con ellas se puso fin al furor de Dios. Vi una especie de mar de vidrio veteado de fuego; en la orilla estaban de pie los que habían vencido a la fiera, a su imagen y al número que es cifra de su nombre; tenían en la mano las arpas que Dios les había dado. Cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: "Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de los siglos! ¿Quién no temerá, Señor, y glorificará tu nombre? Porque tú solo eres santo, porque vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, porque tus juicios se hicieron manifiestos."

Salmo 97,1.2-3ab.7-8.9
Grandes y maravillosas son tus obras, 
Señor, Dios omnipotente

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
R. Grandes y maravillosas son tus obras, 
Señor, Dios omnipotente

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.
R. Grandes y maravillosas son tus obras, 
Señor, Dios omnipotente

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes.
R. Grandes y maravillosas son tus obras, 
Señor, Dios omnipotente

Al Señor, que llega para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud.
R. Grandes y maravillosas son tus obras, 
Señor, Dios omnipotente

Lucas 21,12-19

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Os echarán mano, os perseguirán, estregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas".

martes, 22 de noviembre de 2016

MARTES DE LA 34 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Apocalípsis 14, 14-19
Salmo 95,10.11-12.13: El Señor llega a regir la tierra
Lucas 21,5-11

Apocalípsis 14,14-19

Yo, Juan, miré y en la visión apareció una nube blanca; estaba sentado encima uno con aspecto de hombre, llevando en la cabeza una corona de oro y en la mano una hoz afilada. Del santuario salió otro ángel y gritó fuerte al que estaba sentado en la nube: "Arrima tu hoz y siega; ha llegado la hora de la siega, pues la mies de la tierra está más que madura." Y el que estaba sentado encima de la nube acercó su hoz a la tierra y la segó. Otro ángel salió del santuario celeste llevando él también una hoz afilada. Del altar salió otro, el ángel que tiene poder sobre el fuego, y le gritó fuerte al de la hoz afilada: "Arrima tu hoz afilada y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque las uvas están en sazón." El ángel acercó su hoz a la tierra y vendimió la viña de la tierra y echó las uvas en el gran lagar del furor de Dios. Pisotearon el lagar fuera de la ciudad, y del lagar corrió tanta sangre, que subió hasta los bocados de los caballos en un radio de sesenta leguas.

Salmo 95,10.11-12.13
El Señor llega a regir la tierra

Decid a los pueblos: "El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente."
R. El Señor llega a regir la tierra

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque.
R. El Señor llega a regir la tierra

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad.
R. El Señor llega a regir la tierra

Lucas 21,5-11

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: "Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido." Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?" Él contestó: "Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca", no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida."  Luego les dijo: "Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Lucas 21,1-4: "Esa pobre viuda ha echado más que nadie"

Lucas 21,1-4
Lunes de la 34 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II  

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: "Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir."

SOBRE EL MISMO TEMA:
Claves de lectura
por fr. Domenico Sprecacenere, O.P.  

Lunes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, Año II

Apocalipsis 14,1-3.4b-5
Salmo 23,1-2.3-4ab.5-6:
Esta es la generación que busca tu rostro, Señor
Lucas 21,1-4

Apocalipsis 14,1-3.4b-5

Yo, Juan, miré y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban grabados en la frente su nombre y el nombre de su Padre. Oí también como una voz del cielo, como voz de muchas aguas y como voz de un trueno poderoso; y la voz que escuché era como de citaristas que tañían sus citaras. Estos siguen al Cordero adondequiera que vaya. Estos fueron rescatados como primicias de los hombres para Dios y el Cordero. En su boca no se halló mentira: son intachables.

Salmo 23,1-2.3-4ab.5-6:
R. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor

V/. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.
R. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor

V/. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos.
R. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor

V/. Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob.
R. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor

Lucas 21,1-4

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo: «En verdad os digo que esa viuda pobre ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

sábado, 19 de noviembre de 2016

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY, C (Lecturas)

II Samuel 5, 1-3
Salmo 121:Vamos alegres a la casa del Señor
Colosenses 1,12-20
Lucas 23, 35-43

II Samuel 5,1-3

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: "Hueso tuyo y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además el Señor te ha prometido: "Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel." "Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.

Salmo 121: Vamos alegres a la casa del Señor

¡Qué alegría cuando me dijeron:
"Vamos a la casa del Señor"!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
R. Vamos alegres a la casa del Señor

Allá suben las tribus, las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.
R. Vamos alegres a la casa del Señor

Colosenses 1,12-20

Hermanos: Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él.Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Lucas 23,35-43

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido." Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: "Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo." Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: "Éste es el rey de los judíos." Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros." Pero el otro lo increpaba: "¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada." Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino." Jesús le respondió: "Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso."

Lucas 23,35-43: "Si tú eres el rey de los judíos, ¡sálvate!"

Lucas 23,35-43
Solemnidad de Cristo Rey C,

Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo:
— Ha salvado a otros; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido.
También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre  y le decían:
— Si tú eres el rey de los judíos, ¡sálvate!»
Había encima de él una inscripción: Este es el rey de los judíos. Uno de los malhechores colgados le insultaba:
— ¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!
Pero el otro le increpó:
— ¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio éste nada malo ha hecho.
Y decía:
— Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino.
Jesús le dijo:
— Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso.

SOBRE EL MISMO TEMA:  
por M. Dolors Gaja, MN  

Lucas 20,27-38: Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer?"

Lucas 20,27-40
Domingo de la 32 Semana del Tiempo Ordinario C, (20,27-38)
Sábado de la 33 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella."Jesús les contestó: "En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos." Intervinieron unos escribas: "Bien dicho, Maestro." Y no se atrevían a hacerle más preguntas.

SOBRE EL MISMO TEMA:
por M. Dolors Gaja, MN

SÁBADO DE LA 33 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Apocalípsis 11,4-12
Salmo 143,1.2.9-10: Bendito el Señor, mi Roca
Lucas 20,27-40

Apocalípsis 11,4-12

Me fue dicho a mí, Juan: "Éstos son mis dos testigos, los dos olivos y los dos candelabros que están en la presencia del Señor de la tierra. Si alguno quiere hacerles daño, echarán fuego por la boca y devorarán a sus enemigos; así, el que intente hacerles daño morirá sin remedio. Tienen poder para cerrar el cielo, de modo que no llueva mientras dura su profecía; tienen también poder para transformar el agua en sangre y herir la tierra a voluntad con plagas de toda especie. Pero, cuando terminen su testimonio, la bestia que sube del abismo les hará la guerra, los derrotará y los matará. Sus cadáveres yacerán en la calle de la gran ciudad, simbólicamente llamada Sodoma y Egipto, donde también su Señor fue crucificado. Durante tres días y medio, gente de todo pueblo y raza, de toda lengua y nación, contemplarán sus cadáveres, y no permitirán que les den sepultura. Todos los habitantes de la tierra se felicitarán por su muerte, harán fiesta y se cambiarán regalos; porque estos dos profetas eran un tormento para los habitantes de la tierra." Al cabo de los tres días y medio, un aliento de vida mandado por Dios entró en ellos y se pusieron de pie, en medio del terror de todos los que lo veían. Oyeron entonces una voz fuerte que les decía desde el cielo: "Subid aquí." Y subieron al cielo en una nube, a la vista de sus enemigos.

Salmo 143,1.2.9-10: Bendito el Señor, mi Roca

Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea.
R. Bendito el Señor, mi Roca

Mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos.
R. Bendito el Señor, mi Roca

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo.
R. Bendito el Señor, mi Roca

Lucas 20,27-40

En aquel tiempo se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano". Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella". Jesús les contestó: "En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos están vivos". Intervinieron unos letrados: "Bien dicho, Maestro". Y no se atrevían a hacerle más preguntas.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Lucas 19,11-28: Parábola del discípulo y del rey rechazado

Lucas 19,11-28

En aquel tiempo dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén y se pensaban que el Reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro. Dijo, pues: "Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negociad mientras vuelvo". Sus conciudadanos, que le aborrecían, enviaron tras de él una embajada para informar: "No queremos que él sea nuestro rey". Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez". El le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades". El segundo llegó y dijo: "Tu onza, señor, ha producido cinco". A ése le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades". El otro llegó y dijo: "Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo porque eres un hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras". El le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses". Entonces dijo a los presentes: "Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez". Le replicaron: "Señor, si ya tiene diez onzas". Os digo: "Al que tiene se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a esos enemigos míos que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia"". Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

— Comentario por Reflexiones Católicas   
"Parábola del discípulo y del rey rechazado"

Para comprender la parábola de los talentos es preciso tener presentes dos motivos fundamentales que se entrelazan en esta perícopa del Evangelio según san Lucas: por un lado, Lucas quiere explicar lo que significa ser discípulo; por otro, introduce la imagen del rey rechazado. El primer motivo prosigue y desarrolla el tema de las páginas precedentes, mientras que el segundo introduce tema de las páginas que siguen.

Debemos prestar atención al inicio de esta parábola (v. 11), porque Lucas desarrolla el tema de la inminencia escatológica, enlazando con el acontecimiento histórico de la entrada de Jesús en Jerusalén y con la cuestión del «cuándo vendrá el Reino de Dios» (cf. Lc 17,20).

Todos estos temas producen una interpretación múltiple de la misma parábola.

"País lejano"

La alusión al «país lejano» (v. 12) al que se marchó el noble indica, según Lucas, que queda todavía mucho tiempo antes de que vuelva el Señor. También en 21,8 pondrá en guardia contra un posible error de valoración en la espera del retorno del Señor.

Deber de hacer fructificar los talentos

Si bien el Señor tarda en venir, no es menos cierto que vendrá y que lo hará como juez; ante él es preciso presentarse con frutos en las manos para que no nos diga que no nos conoce (cf. también Lc 12,47ss). La exhortación evangélica llega así a todo verdadero discípulo de Jesús.

Criado bueno y fiel: fidelidad y bondad

La parábola nos invita a reflexionar sobre algunas actitudes del discípulo al que se le dice que ha sido un criado bueno y fiel. Pero es preciso excavar en estos dos adjetivos calificativos para entrar en el mensaje evangélico. Jesús no recomienda una fidelidad genérica o una bondad común, sino una fidelidad que se concreta en la obediencia a la voluntad del Señor y una bondad que se manifiesta en la disponibilidad total.

Estas dos actitudes revelan el ideal evangélico que Jesús quiere presentar. La fidelidad y la bondad son como las dos caras de una medalla.

A diferencia de san Mateo, que califica al siervo malo de “perezoso”, Lucas le califica de «desobediente»: he aquí otra pequeña diferencia que pone de relieve una comparación sinóptica entre los dos evangelistas.

Si pasamos al ámbito del Jesús histórico, es casi seguro que Jesús invita a sus discípulos, con esta parábola, a vencer todo miedo respecto a Dios y a alimentar una confianza profunda y total, que no teme a veces el riesgo y mantiene siempre abierto el corazón del discípulo al abandono total en su Dios.

MIÉRCOLES DE LA 33 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Apocalípsis 4,1-11
Salmo 150,1-2.3-4.5: S
anto, Santo, Santo es el Señor, 
soberano de todo
Lucas 19,11-28

Apocalípsis 4,1-11

Yo, Juan, en la visión vi en el cielo una puerta abierta; la voz con timbre de trompeta que oí al principio me estaba diciendo: "Sube aquí, y te mostraré lo que tiene que suceder después." Al momento caí en éxtasis. En el cielo había un trono y uno sentado en el trono. El que estaba sentado en el trono brillaba como jaspe y granate, y alrededor del trono había un halo que brillaba como una esmeralda. En círculo alrededor del trono había otros veinticuatro tronos, y sentados en ellos veinticuatro ancianos con ropajes blancos y coronas de oro en la cabeza. Del trono salían relámpagos y retumbar de truenos; ante el trono ardían siete lámparas, los siete espíritus de Dios, y delante se extendía una especie de mar transparente, parecido al cristal. En el centro, alrededor del trono, había cuatro seres vivientes cubiertos de ojos por delante y por detrás: El primero se parecía a un león, el segundo a un novillo, el tercero tenía cara de hombre y el cuarto parecía un águila en vuelo. Los cuatro seres vivientes, cada uno con seis alas, estaban cubiertos de ojos por fuera y por dentro. Día y noche cantan sin pausa: "Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo: el que era y es y viene." Y cada vez que los cuatro seres vivientes dan gloria y honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran ante el que está sentado en el trono, adorando al que vive por los siglos de los siglos, y arrojan sus coronas ante el trono, diciendo: "Eres digno, Señor, Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; porque por tu voluntad lo que no existía fue creado."

Salmo 150,1-2.3-4.5
Santo, Santo, Santo es el Señor, 
soberano de todo

Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.
Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.
R. Santo, Santo, Santo es el Señor, 
soberano de todo

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,
alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas.
R. Santo, Santo, Santo es el Señor, 
soberano de todo

Alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.
Todo ser que alienta
alabe al Señor.
R. Santo, Santo, Santo es el Señor, 
soberano de todo

Lucas 19,11-28

En aquel tiempo dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén y se pensaban que el Reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro. Dijo, pues: "Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negociad mientras vuelvo". Sus conciudadanos, que le aborrecían, enviaron tras de él una embajada para informar: "No queremos que él sea nuestro rey". Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez". El le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades". El segundo llegó y dijo: "Tu onza, señor, ha producido cinco". A ése le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades". El otro llegó y dijo: "Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo porque eres un hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras". El le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses". Entonces dijo a los presentes: "Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez". Le replicaron: "Señor, si ya tiene diez onzas". Os digo: "Al que tiene se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a esos enemigos míos que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia"". Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

martes, 15 de noviembre de 2016

16 de noviembre: Santa Margarita de Escocia


SOBRE SANTA MARGARITA DE ESCOCIA:
Vida de la santa  
Vídeo de Diócesis TV  

SANTA MARGARITA DE ESCOCIA (1045-1093)


Primeros años

Margarita (Hungría 1045–+16 de noviembre de 1093) era hija del príncipe inglés Eduardo el Exiliado y hermana de Edgar Atheling, heredero anglosajón a la corona de Inglaterra. Su padre huyó de Inglaterra cuando el rey Canuto de Dinamarca invadió el país. Ágata, su madre, se cree que pudo haber sido hija del rey San Esteban I de Hungría o familiar cercana de Gisela de Baviera, la esposa del monarca húngaro.

Margarita nació durante un periodo convulso de la historia de Hungría. Gobernaba Pedro Orseolo de Hungría, sobrino del fallecido monarca. Una salvaje revuelta pagana sucedió en 1046, cuando Margarita tenía tan sólo un año de edad. Los extranjeros que vivían en Hungría fueron atacados (principalmente germánicos, pues muchos habían acudido a apoyar a Orseolo).

En 1046 fue coronado rey Andrés I de Hungría, quien luchó contra los paganos y reforzó el cristianismo con tal fervor que fue conocido como "Andrés el Católico". Fue en esta atmósfera en la que creció Margarita, lo que muy probablemente la llevó a una vida piadosa y devota a Cristo.

Vuelta a Inglaterra

Se estima que viajó a suelo inglés alrededor de 1057, cuando su familia fue llamada a ocuparse de asuntos sucesorios en Inglaterra. Cuando su tío, Eduardo el Confesor, el rey anglosajón y francófono de Inglaterra, murió en 1066, Margarita ya vivía en territorio inglés. Su hermano, Edgar Atheling, había decidido reclamar el trono vacante.

Cuando Inglaterra cayó en poder del normando Guillermo el Conquistador, la viuda Agatha decidió dejar Northumbria en compañía de sus hijos y volver al continente, pero una tormenta desvió su barco a Escocia, donde buscaron la protección del rey Malcolm III. El sitio donde se cree que desembarcaron se conoce actualmente como St Margaret's Hope (La Esperanza de Santa Margarita), próximo a la villa North Queensferry.

Malcolm era probablemente viudo y se sintió atraído por la idea de casarse con alguna de las pocas mujeres restantes de la familia real anglosajona. El matrimonio entre Malcolm y Margarita, que tenía 24 años, tuvo lugar poco después y fue seguido por numerosas invasiones de Northumbria por el rey escocés, en apoyo de su cuñado Edgar. Esto, sin embargo, tuvo muy pocos resultados.

La familia de Margarita de Escocia

Margarita y Malcolm tuvieron ocho hijos, seis varones y dos mujeres: Edward, asesinado en 1093; Edmundo de Escocia; Ethelred, abad de Dunkeld; Edgardo de Escocia; Alejandro I de Escocia; David I de Escocia; Edith de Escocia, también conocida como Matilde, contrajo matrimonio con Enrique I de Inglaterra; María de Escocia, casada con Alexis Hasink I

Malcolm III, y su primogénito, Edward, fueron asesinados en el asedio contra los ingleses en el castillo de Alnwic, el 13 de noviembre de 1093. Su hijo Edmundo fue el responsable de informarle sobre sus muertes. Margarita exclamó entonces: "Te doy gracias Dios mío, porque al mandarme tan dolorosas noticias me purificas de mis pecados". Margarita estaba enferma y falleció tres días después, el 16 de noviembre de 1093.

Semblante humano y espiritual

Cada día servía el almuerzo a niños huérfanos. En su palacio se atendía diariamente a los pobres y cuando salía por las calles volvía a la casa sin dinero, sin joyas y hasta sin el manto, porque todo lo regalaba a los necesitados.

Su esposo Malcon III era cruel y rudo, pero la amabilidad de Margarita lo fue volviendo amable y caritativo. A sus hijos los educó con mucho esmero en la religión católica.

Costeó la construcción de conventos y templos y organizó una asociación de señoras para dedicarse con ellas a tejer y bordar ornamentos para las iglesias. Se esmeraba en conseguir sacerdotes fervorosos para las parroquias. A su esposo, le pedía que hiciera obras a favor de la Iglesia y de los pobres, y que fuera compasivo con sus enemigos.

Construyó una catedral. Insistía mucho a la gente en el deber de santificar el domingo. En Cuaresma y en Adviento ayunaba cada día.

El pueblo empezó a honrarla como santa y su popularidad ha sido inmensa en Escocia y en otros países. Es recordada sobre todo por su admirable generosidad para con los pobres y afligidos.

Canonización

El papa Inocencio IV canonizó a Margarita en 1251 por su santidad y fidelidad a la Iglesia. Patrona de Escocia.

Lucas 19,1-10: La conversión de Zaqueo

Lucas 19,1-10
Domingo de la 31 Semana del Tiempo Ordinario C,
Martes de la 33 Semana del Tiempo Ordinario, I y II,

En aquel tiempo entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió en una higuera para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: "Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa". El bajó en seguida, y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: "Ha entrado ha hospedarse en casa de un pecador". Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: "Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más". Jesús le contestó: "Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido".

SOBRE EL MISMO TEMA:
Escandalizar a la multitud
La salvación de Zaqueo   

MARTES DE LA 33 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Apocalípsis 3,1-6.14-22
Salmo 14,2-3ab.3cd-4ab.5: Al que salga vencedor 
lo sentaré en mi trono, junto a mí
Lucas 19,1-10

Apocalípsis 3, 1-6.14-22

Yo, Juan, oí cómo el Señor me decía: "Al ángel de la Iglesia de Sardes escribe así: "Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Conozco tus obras; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras perfectas a los ojos de mi Dios. Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Ahí en Sardes tienes unos cuantos que no han manchado su ropa; ésos irán conmigo vestidos de blanco, pues se lo merecen. El que salga vencedor se vestirá todo de blanco, y no borraré su nombre del libro de la vida, pues ante mi Padre y ante sus ángeles reconoceré su nombre. Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias." Al ángel de la Iglesia de Laodicea escribe así: "Habla el Amén, el testigo fidedigno y veraz, el principio de la creación de Dios: Conozco tus obras, y no eres frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente, pero como estás tibio y no eres frío ni caliente, voy a escupirte de mi boca. Tú dices: 'Soy rico, tengo reservas y nada me falta'. Aunque no lo sepas, eres desventurado y miserable, pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro refinado en el fuego, y así serás rico; y un vestido blanco, para ponértelo y que no se vea tu vergonzosa desnudez; y colirio para untártelo en los ojos y ver. A los que yo amo los reprendo y los corrijo. Sé ferviente y arrepiéntete. Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos. Al que salga vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí; lo mismo que yo, cuando vencí, me senté en el trono de mi Padre, junto a él. Quien tenga oídos, oiga la que dice el Espíritu a las Iglesias.""

Salmo 14,2-3ab.3cd-4ab.5: Al que salga vencedor 
lo sentaré en mi trono, junto a mí

El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua.
R. Al que salga vencedor 
lo sentaré en mi trono, junto a mí

El que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor.
R. Al que salga vencedor 
lo sentaré en mi trono, junto a mí

El que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará.
R. Al que salga vencedor 
lo sentaré en mi trono, junto a mí

Lucas 19,1-10

En aquel tiempo entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió en una higuera para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: "Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa". El bajó en seguida, y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: "Ha entrado ha hospedarse en casa de un pecador". Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: "Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más". Jesús le contestó: "Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido".

lunes, 14 de noviembre de 2016

SAN ALBERTO MAGNO (1206-1280), Dominico, Obispo y Doctor de la Iglesia


Alberto Magno nace en el seno de la una familia noble, los Ingollstad, (Lauingen, Baviera, 1206 – +Colonia, 15 de noviembre de 1280). Llegó a ser un destacado teólogo, geógrafo, filósofo y figura representativa de la química y, en general, de la ciencia medieval.

Estudios y magisterio

Alberto desea cursar la carrera de Leyes por lo que sus padres le envían primero a Bolonia, que más tarde será cumbre de los estudios juristas; pasa más adelante a Venecia, para terminar en Padua. En Padua profundizó en el conocimiento de la filosofía aristotélica, y en París, doctorándose en 1245.

En 1228 enseña, primero en Colonia, luego en Hildesheim, Friburgo, Ratisbona, Estrasburgo y en la Sorbona de París, donde tendrá como discípulo predilecto a Tomás de Aquino. También desempeñó su trabajo en distintos conventos de Alemania.

En la universidad de París tradujo, comentó y clasificó textos antiguos, especialmente de Aristóteles. Añadió a estos sus propios comentarios y experimentos, aunque Alberto Magno no veía los experimentos como lo verían luego los fundadores de la ciencia moderna y, en especial, Galileo Galilei, sino que en su opinión la experimentación consistía en observar, describir y clasificar. Este gran trabajo enciclopédico sentó las bases para el trabajo de su discípulo Tomás de Aquino.

Trabajó en botánica y en alquimia, destacando por el descubrimiento del arsénico en 1250. En geografía y astronomía explicó, con argumentos sólidos, que la tierra es esférica.

Fraile dominico

En Padua, 1223, conoce a su compatriota el Bto. Jordán de Sajonia que sucederá a Domingo de Guzmán en el gobierno de la Orden Dominicana. Alberto queda prendado por la predicación y las cualidades de este hombre; recibe la llamada de Dios y decide ingresar en la Orden de Predicadores en 1224. La oposición de su familia es frontal, pero él permanece fiel a su decisión.

En 1248 le encontramos, de nuevo, en Colonia dirigiendo el Estudio General de la Orden en esta ciudad. En los años 1254 a 1257 es elegido Provincial de la Provincia de Teutonia.

En 1256 está en Roma y allí, con San Buenaventura, franciscano, defiende los derechos de las Ordenes Mendicantes de enseñar en las universidades de entonces, frente a Guillermo de San Amor y otros profesores.

Obispo y renuncia 

En 1259 ó 1260, el papa Alejandro IV le nombra obispo y, a pesar de su oposición, es consagrado Obispo de Ratisbona, cargo que dejaría dos años después habiendo remediado algunos de los problemas que tenía la diócesis. El papa Urbano IV acepta su renuncia (1263), permitiéndole volver de nuevo a la vida de comunidad en el convento de Wurzburgo y a enseñar en Colonia.

De 1261 al 1263 es nombrado Predicador de la Cruzada y profesor de la Curia Pontificia.

Su misión y su campo es la enseñanza, la investigación por la que sigue dictando su sabiduría en las Cátedras Wurzburgo, Estrasburgo y Lyon. Participa en el II Concilio de Lyon, donde media para que sea reconocido como Rey de Alemania Rodolfo de Augsburgo.

Sus obras, recogidas en 21 volúmenes, fueron publicadas en Lyon en 1629.

Muerte

En 1279 se debilita física y mentalmente. Ese mismo año redacta su testamento y muere en Colonia, con serenidad y paz. Era el 15 de noviembre de1280.

Semblanza espiritual

Alberto era un hombre abierto a lo universal; escritor y profesor incansable. Como naturalista era un hombre de vocación analítica y observador nato. En sus obras destacan afirmaciones talas como: "Yo lo observé" "Yo hice el experimento" "Esto me lo han referido pescadores o cazadores expertos".

Es preciso destacar que Alberto estudia, investiga, analiza todo en función de la santa predicación; por eso, utiliza tanto las Ciencias Naturales, Biología, Botánica, Química, Zoología, Arqueología, como la Filosofía y la Teología. Pero ante todo es un teólogo, observante y mortificado, hombre de oración. Pasa muchas noches en la oración, amante de la Eucaristía: "Celebraba los misterios divinos con la más grande pureza y el más ardiente amor".

Es un místico que descubre a Dios en el encanto de la creación. Y un místico mariano, con una sencilla y profunda devoción a la virgen María. Su amor a María es ingenuo y profundo a la vez.

Beatificación y canonización

Fue beatificado en 1622 por el papa Gregorio XV. En 1872 y en 1927, los obispos alemanes pidieron a la Santa Sede su canonización, pero sin éxito. Finalmente, el 16 de diciembre de 1931, Pío XI proclamó a Alberto Magno Doctor de la Iglesia lo que equivalía a la canonización. Pio XII, en 1941, lo declara Patrono de los científicos.

Su fiesta en la Iglesia Católica se celebra el 15 de noviembre. San Alberto es el patrono de los estudiantes de ciencias naturales, ciencias químicas y de ciencias exactas.

Fuentes:
dominicos.org
wikipedia.org

LUNES DE LA 33 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

Apocalípsis 1,1-4; 2,1-5a
Salmo 1,1-2.3.4.6Al que salga vencedor 
le daré a comer del árbol de la vida
Lucas 18,35-43

Apocalípsis 1,1-4; 2, 1-5a

Ésta es la revelación que Dios ha entregado a Jesucristo, para que muestre a sus siervos lo que tiene que suceder pronto. Dio la señal enviando su ángel a su siervo Juan. Éste, narrando lo que ha visto, se hace testigo de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo. Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan las palabras de esta profecía y tienen presente lo que en ella está escrito, porque el momento está cerca. Juan, a las siete Iglesias de Asia: Gracia y paz a vosotros de parte del que es y era y viene, de parte de los siete espíritus que están ante su trono. Oí cómo el Señor me decía: "Al ángel de la Iglesia de Éfeso escribe así: "Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha y anda entre los siete candelabros de oro: Conozco tus obras, tu fatiga y tu aguante; sé que no puedes soportar a los malvados, que pusiste a prueba a los que se llamaban apóstoles sin serlo y descubriste que eran unos embusteros. Eres tenaz, has sufrido por mí y no te has rendido a la fatiga; pero tengo en contra tuya que has abandonado el amor primero. Recuerda de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a proceder como antes.""

Salmo 1,1-2.3.4.6: Al que salga vencedor 
le daré a comer del árbol de la vida

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
R. Al que salga vencedor 
le daré a comer del árbol de la vida

Será como un árbol,
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
R. Al que salga vencedor 
le daré a comer del árbol de la vida

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.
R. Al que salga vencedor 
le daré a comer del árbol de la vida

Lucas 18,35-43

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello, y le explicaron: "Pasa Jesús Nazareno". Entonces gritó: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!" Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!" Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?" El dijo: "Señor, que vea otra vez". Jesús le contestó: "Recobra la vista, tu fe te ha curado". En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

sábado, 12 de noviembre de 2016

12 de noviembre: SAN JOSAFAT


SOBRE SAN JOSAFAT:
Vida del santo  

12 de noviembre: SAN JOSAFAT (1580-1623), Obispo y mártir


Juan Kuncewycz (Vladimir de Volhinia 1580 - Vítebsk, 12 de noviembre de 1623).

La nación de Lituania es ahora de mayoría católica pero hubo un tiempo en que la religión en ese país estaba bajo el control de cismáticos ortodoxos. La conversión de Lituania al catolicismo se debe en buena parte a San Josafat. El santo derramó su sangre para que sus paisanos aceptaran el catolicismo.

— Unión de Brest

En Octubre de 1595, el metropolitano de los ortodoxos disidentes de Kiev y otros cinco obispos, que representaban a millones de rutenos (hoy llamados ucranios), reunidos en Brest-Litovsk (Lituania), decidieron someterse al Papa y entrar en comunión con la Iglesia católica. Se trata de la histórica Unión de Brest.

La unificación dio lugar a controversias, a veces, con episodios de violencia. Josafat por aquel tiempo era muy jovencito. Aquellos eventos tendrían un profundo impacto en su vida ya que el mismo daría su vida por la unidad de la Iglesia.

— Familia y juventud

San Josafat nació en Vladimir de Volhinia en 1580. Su nombre de bautismo fue Juan Kuncewycz. Juan se formó en Vilna (actual Lituania) en un periodo caracterizado por el intenso combate entre la Iglesia ortodoxa tradicional y la Iglesia Greco-Católica Bielorrusa de rito griego, la cual, en el Concilio de Florencia (1451-1452), había entrado en comunión con la Iglesia católica romana reconociendo al Papa con una jerarquía superior sobre los otros obispos.

- Unión de Brest (1595):

En Octubre de 1595, el metropolitano de los ortodoxos disidentes de Kiev y otros cinco obispos, que representaban a millones de rutenos (hoy llamados ucranios), reunidos en Brest-Litovsk (Lituania), decidieron someterse al Papa y entrar en comunión con la Iglesia católica. Se trata de la histórica Unión de Brest.

La unificación dio lugar a controversias, a veces, con episodios de violencia. Josafat por aquel tiempo era muy joven. Aquellos eventos tendrían un profundo impacto en su vida ya que el mismo daría su vida por la unidad de la Iglesia.

Juan entró a trabajar como aprendiz para un comerciante de tela de Vilna, pero empleaba sus tiempos libres a aprender el eslavo eclesiástico para comprender mejor los divinos oficios y poder recitar diariamente el oficio bizantino.

En aquella época conoció a Pedro Arcudius, rector del colegio oriental de Vilna, y a los jesuitas Valentín Fabricio y Gregorio Gruzevsky, quienes le alentaron a seguir adelante en su vocación. Al principio, el patrón de Juan no veía con muy buenos ojos sus inquietudes religiosas. El joven cumplía bien con sus obligaciones y el comerciante le ofreció que se asociase con él y tomase por esposa a una de sus hijas. Juan rehusó ambas proposiciones, pues estaba decidido a hacerse monje.

— Monje y sacerdote

En 1601 ingresó en el monasterio de la Santísima Trinidad de la Orden de San Basilio, en Vilna. Indujo también a seguir su ejemplo a José Benjamín Rutsky, un hombre muy culto, convertido del calvinismo. Los dos jóvenes monjes empezaron a trazar planes para promover la unión y reformar la observancia en los monasterios rutenos.

Desde entonces se llamó Josafat, nombre hebreo que significa "Dios es mi juez". Recibió el diaconado, después el sacerdocio (1609) y pronto adquirió fama por sus sermones sobre la unión con Roma.

En 1614, José Benjamín Rutsky fue elegido metropolitano de Kiev y Josafat Ie sucedió en el cargo de abad de Vilna. Cuando el nuevo metropolitano fue a tomar posesión de su catedral, Juan le acompañó y aprovechó la ocasión para visitar el famoso monasterio de las Cuevas de Kiev. La comunidad, que se componía de más de 200 monjes, vivía de una manera relajada su compromiso religioso y el reformador católico estuvo a punto de ser arrojado al río Dnieper.

— Obispo ejemplar

En 1617, Josafat fue consagrado obispo de Vitebsk con derecho de sucesión a la sede de Polotsk. Pocos meses después murió el anciano arzobispo y Josafat se halló al frente de una eparquía extensa pero poco fervorosa. Muchos se inclinaban al cisma porque temían que Roma interfiriese en sus ritos y costumbres. Muchas iglesias se hallaban manos de los laicos.

La vida monástica estaba en decadencia. Josafat pidió ayuda a algunos de sus hermanos de Vilna y emprendió la tarea: reunió sínodos en las ciudades principales, publicó e impuso un texto de catecismo, redactó ordenaciones sobre la conducta del clero y combatió la interferencia de los "señores" en los asuntos de las iglesias locales. A todo ello añadió el ejemplo de su vida, su celo en la instrucción, la predicación, la administración de sacramentos y la visita a los pobres, a los enfermos, a los prisioneros y a las aldeas más remotas.

Hacia 1620, prácticamente toda la eparquía era ya católica pero, ese mismo año, los disidentes establecieron obispos paralelos contrarios a Roma. Así, un tal Melecio Smotritsky fue nombrado arzobispo de Polotsk, sede de Josafat, y se dedicó enérgicamente a destruir la obra del arzobispo católico, diciendo que Josafat se había "convertido al latinismo" y que el catolicismo no era la forma tradicional del cristianismo ruteno.

La nobleza y la mayoría del pueblo estaban por la unión, pero habían zonas disidentes. Cuando el rey de Polonia proclamó un decreto afirmando que Josafat era el arzobispo legítimo de Polotsk, se produjeron desórdenes no sólo en Vitebsk, sino en la misma Vilna.

El canciller de Lituania, León Sapieha, prestó oídos a los rumores esparcidos por los disidentes que acusaban a Josafat de haber sido el causante de los desórdenes con su política. En 1622, Sapieha escribió a Josafat acusándole de emplear la violencia para mantener la unión, de exponer el reino al peligro de una invasión de los cosacos, de sembrar la discordia entre el pueblo y de haber clausurado por la fuerza iglesias no católicas. Tan solo era cierto que Josafat había pedido el auxilio del gobierno para recobrar la iglesia de Mogilev, de la que se habían apoderado los disidentes. Una de las razones por la que que una parte del pueblo fácilmente se dejó llevar por las falsas acusaciones fue para evitar la disciplina y las exigencias morales del renacimiento católico.

En octubre de 1623, sabedor de que Vitebsk era el centro de la oposición, Josafat decidió ir a la ciudad. Sus amigos no lograron disuadirle ni convencerle de que llevase una escolta militar. Durante dos semanas predicó en las iglesias de Vitebsk y visitó a los fieles. El día de la fiesta de San Demetrio, una turba enfurecida rodeó al mártir, el cual les dijo: "Sé que queréis matarme y que me acecháis en todas partes: en las calles, en los puentes, en los caminos, en la plaza central. Pero yo estoy entre vosotros como vuestro pastor y quiero que sepáis que me consideraría muy feliz de dar la vida por vosotros. Estoy pronto a morir por la sagrada unión, por la supremacía de San Pedro y del Romano Pontífice."

— Martirio

Smotritsky, fomentador de la agitación, probablemente solo pretendía obligar al santo a salir de la ciudad. Pero sus partidarios empezaron a conspirar para asesinar a Josafat el 12 de noviembre.

Un sacerdote llamado Elías fue el encargado de entrar en el patio de la casa del arzobispo e insultar a sus criados por su religión y al amo a quien servían. La escena se repitió varias veces y Josafat dio permiso a sus criados de arrestar al sacerdote, si volvía a presentarse.

En la mañana del 12 de noviembre de 1623, cuando el arzobispo se dirigía a la iglesia para el rezo del oficio de la aurora, Elías le salió al encuentro y comenzó a insultarle. Josafat dio permiso a su diácono para que mandase encerrar al agresor en un aposento de la casa. Eso era precisamente lo que deseaban sus enemigos. La multitud empezó a clamar que se pusiese en libertad a Elías y se castigase al arzobispo. Después del oficio, Josafat volvió a su casa y liberó a Elías, no sin antes haberle amonestado. A pesar de ello, el pueblo penetró en la casa, exigiendo la muerte de Josafat y golpeando a sus criados. Josafat salió al encuentro de la turba y preguntó: "¿Por qué golpeáis a mis criados? Si tenéis algo contra mí, aquí estoy; dejadlos a ellos en paz." (Palabras muy parecidas a las de Santo Tomás Becket en ocasión semejante). La turba comenzó entonces a gritar: "¡Muera el papista!" Josafat cayó atravesado por una alabarda y herido por una bala. Su cuerpo fue arrastrado por las calles y arrojado al río Divna.

Desgraciadamente, la controversia se prolongó con violencia y los disidentes tuvieron también un mártir, el abad Anastasio de Brest, quien fue ejecutado en 1648. El arzobispo Melecio Smotritsky se reconcilió más tarde con la Santa Sede.

La unión rutena existió, con altos y bajos, hasta que con la repartición de Polonia, los soberanos rusos obligaron por la fuerza a los rutenos católicos a unirse a la Iglesia Ortodoxa de Rusia. El  comunismo favoreció la opresión de la fe católica. Hoy como ayer sigue siendo necesaria la intercesión y el ejemplo de San Josafat a favor de la unión.

— Beatificación y canonización

San Josafat Kunsevich fue beatificado en 1643 por Urbano VIII y canonizado en 1867 por el Papa Pío IX. Fue el primer santo de la Iglesia de oriente canonizado con proceso formal de la Sagrada Congregación de Ritos. Quince años más tarde, León XIII fijó el 14 de noviembre como fecha de la celebración de su fiesta en toda la Iglesia de occidente. La reforma litúrgica movió la fiesta al 12 de noviembre.

El Papa Pío XI declaró a San Josafat Patrón de la Reunión entre Ortodoxos y Católicos el 12 de noviembre de 1923, III centenario de su martirio.

El 25 de Noviembre de 1963, durante el Concilio Vaticano II y por petición del Papa Juan XXIII, quién estaba muy interesado en la unidad, el cuerpo de San Josafat finalmente encontró su descanso en el altar de San Basilio en la Basílica de San Pedro.

Lucas 18,1-8: Parábola del juez y la viuda

Lucas 18,1-8
Domingo de la 29 Semana del Tiempo Ordinario, ciclo C
Sábado de la 32 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: "Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario"; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara"". El Señor añadió: "Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?, ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

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Insistencia en la oración
Perseverancia en la oración
Dios es digno de fe  

SÁBADO DE LA 32 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

3 Juan 1,5-8
Salmo 111,1-2.3-4.5-6
Dichoso quien teme al Señor
Lucas 18,1-8

3 Juan 1,5-8

Querido amigo Gayo, te portas con plena lealtad en todo lo que haces por los hermanos, y eso que para ti son extraños. Ellos han hablado de tu caridad ante la comunidad de aquí. Por favor, provéelos para el viaje como Dios se merece; ellos se pusieron en camino para trabajar por él sin aceptar nada de los gentiles. Por eso debemos nosotros sostener a hombres como éstos, cooperando así en la propagación de la verdad.

Salmo 111,1-2.3-4.5-6
Dichoso quien teme al Señor

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.
R. Dichoso quien teme al Señor

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
R. Dichoso quien teme al Señor

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.
R. Dichoso quien teme al Señor

Lucas 18,1-8

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: "Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario"; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara"". El Señor añadió: "Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?, ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

viernes, 11 de noviembre de 2016

La Caridad de San Martín, por Louis Anselme Longa

Louis-Anselme Longa

La Caridad de San Martín, por Jean Fouquet

Jean Fouquet

Martín (de Tours) renuncia a ser soldado, fresco de Simone Martini

Fresco de Simone Martini

Basilica de San Martín de Tours y tumba del santo

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La cripta de la basílica alberga los restos del santo 

Website de la basílica  

San Martín y el Mendigo, por Anthony van Dyck

San Martín y el Mendigo
Anthony van Dyck

Lucas 17,26-37: El día del Hijo del hombre

Lucas 17,26-37
Viernes de la 32 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejaran." Ellos le preguntaron: "¿Dónde, Señor?" Él contestó: "Donde se reunen los buitres, allí está el cuerpo."

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