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sábado, 22 de julio de 2023

Mateo 13,24-43: El Reino de los cielos se parece...

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: "El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: "Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?" Él les dijo: "Un enemigo lo ha hecho." Los criados le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?" Pero él les respondió: "No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: 'Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.'"

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: "El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas".

Les dijo otra parábola: "El Reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente". Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas, y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: "Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo".

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: "Acláranos la parábola de la cizaña en el campo." Él les contestó: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga."

SOBRE EL MISMO TEMA:

Tres parábolas:
13,24-30: Parábola de la cizaña
13,31-35: Parábola del grano de mostaza y la levadura
13,36-43: Explicación de la parábola de la cizaña

jueves, 6 de abril de 2023

Juan 13,1-15: El lavatorio de los pies

Juan 13,1-15


Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo." Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos." Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis limpios." Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis."

SOBRE EL MISMO TEMA:

sábado, 25 de febrero de 2023

Domingo de la 1 Semana de Cuaresma: CRISTO TENTADO POR EL DIABLO, por Julián López Martín


Primer Domingo de Cuaresma

El protagonismo que ocupa Cristo en todo el ciclo de los misterios del Señor que se van recordando a lo largo del año litúrgico tiene en este primer domingo de cuaresma una expresión ejemplar.

El episodio de las tentaciones no es sólo un momento decisivo en la vida de Jesús; es, sobre todo, el drama de:
  • Adán en el paraíso
  • Israel en el desierto
  • Cada cristiano en esta vida. 
«En Cristo estabas siendo tentado tú», dirá san Agustín, mientras el prefacio de la misa desvela el sentido de este primer domingo cuaresmal:

«Porque Cristo, al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal, y, al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado; de este modo, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podremos pasar un día a la Pascua que no acaba».

Jesús, en efecto, atravesó el mar Rojo de su bautismo en el Jordán (cf. Lc 4,1) y se adentra en el desierto, donde es tentado. En el bautismo ha sido investido para la misión, pero antes tiene que superar la prueba del desierto, donde el tentador tratará de impedir la realización de su plan divino, que desemboca en la cruz.

Esta es también la experiencia del catecúmeno y del cristiano en su itinerario prebautismal y penitencial de los sacramentos hasta llegar al banquete eucarístico, que sella, en el primero, la iniciación cristiana y, en el segundo, la conversión y la reconciliación con Dios.

En esto consiste «el misterio de esta Pascua», como dice el prefacio; es decir, nuestro paso a través del desierto cuaresmal para llegar cada año a la celebración de la resurrección y, al final de nuestra vida, «a la Pascua que no acaba».

Los restantes textos bíblicos y litúrgicos de este domingo no hacen sino dar vueltas en torno a este contenido fundamental.

Las lecturas del Antiguo Testamento nos presentan los primeros momentos del hombre y del pueblo de Dios, momentos de tentación y de caída.

Las segundas lecturas completan el mensaje haciéndonos reflexionar sobre el pecado, sobre el bautismo y sobre la fe.

El evangelio contiene el relato de las tentaciones, cada año según un evangelista. He aquí el cuadro completo de la liturgia de la Palabra:

Año A

Año B
Salm 24

Año C

El cristiano sólo vencerá la tentación si cumple el aviso-consigna para toda la Cuaresma y para toda su vida: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda la palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4,4 = Dt 8,3).

Palabra salida de la boca de Dios, alimento principal del creyente, es el propio Cristo, que se nos da en la mesa doble de la Palabra y del sacramento:

«Después de recibir el pan del cielo que alimenta la fe, consolida la esperanza y fortalece el amor, te rogamos, Dios nuestro, que nos hagas sentir hambre de Cristo, pan vivo y verdadero, y nos hagas vivir constantemente de toda palabra que sale de tu boca».

Mateo 4,1-11: Las tentaciones de Jesús en el desierto

Mateo 4,1-11 (Cf. Mc 1,12-15; Lc 4,1-13)

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo:
— Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.
Pero él le contestó, diciendo:
— Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice:
— Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.
Jesús le dijo:
— También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo:
— Todo esto te daré, si te postras y me adoras.
Entonces le dijo Jesús:
— Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.
Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.


SOBRE EL MISMO TEMA:

miércoles, 12 de octubre de 2022

Mateo 25,31-46: El juicio final



Mateo 25,31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas, de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistirnos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

domingo, 25 de septiembre de 2022

Sobre el diablo o satanás

 





Significado de la palabra Diablo y Satanás



La palabra diablo nos llega del latín cristiano “diabolus”, que aparece por primera vez en Tertuliano, entre finales del siglo II e inicios del III d.C. Es un préstamo del griego διἁβολοζ (diábolos). En griego dia- significa “a través, entre”. 

El concepto de diáblo como un ser angélico expulsado del paraiso por Dios no es una creación del cristianismo sino que ya aparece en la Biblia hebrea: Isaías 14 (“cómo caíste del cielo”) y Ezequiel 28 (“por tierra te arrojé”). Pero la palabra diabolos es mucho más antigua y la encontramos por lo menos en el siglo V a.C. aunque no se refiera a ese ser Maligno.

El griego διἁβολοζ significa originalmente el que lanza algo a través o entre otros, de ahí que se refiera al que separa o divide y crea odios y envidia. Posteriormente, adquirió el significado de el que calumnia o calumniador. Aristóteles utilizó la palabra διἁβολοζ para referirse al hombre maledicente o calumniador. 

El nombre διἁβολοζ deriva a su vez del verbo διἁβἁλλειν (diaballein), que significa lanzar o disparar a través o entre, separar, desunir, causar inquina o desunión, acusar y calumniar.

Los Padres de la Iglesia de los siglos II, III y IV, adoptaron el término διἁβολοζ para nombrar al espíritu del mal, considerando que el Maligno tiene la misión de separar y destruir la comunidad de fieles cristianos, y en el juicio final de cada alma actuará como acusador y calumniador, detractor del género humano ante el Creador.

Satán

En la Biblia de los LXX, o Septuaginta, διἁβολοζ aparece 12 veces, pero si contamos todas sus declinaciones, la hallamos 20 veces. De estas 20 veces, en 18 ocasiones traduce el hebreo “shatan”, que significa “acusar”, “oponer”, y 16 veces aparace con el artículo “el” para referirse al “acusador” u “opositor”. En la Septuaginta o versión griega de las escrituras hebreas, la palabra diablo se refiere al Satán del Antiguo Testamento.


jueves, 16 de junio de 2022

2 Timoteo 2,14-26: Evita las discusiones necias

2,14-26 Evita las discusiones necias

14 Esto has de enseñar; y conjura en presencia de Dios que se eviten las discusiones de palabras, 
     que no sirven para nada, si no es para perdición de los que las oyen.
15 Procura cuidadosamente presentarte ante Dios como hombre probado, 
     como obrero que no tiene por qué avergonzarse, como fiel distribuidor de la Palabra de la verdad.
16 Evita las palabrerías profanas, pues los que a ellas se dan crecerán cada vez más en impiedad,
17 y su palabra irá cundiendo como gangrena. Himeneo y Fileto son de éstos:
18 se han desviado de la verdad al afirmar que la resurrección ya ha sucedido; 
     y pervierten la fe de algunos.
19 Sin embargo el sólido fundamento puesto por Dios se mantiene firme, marcado con este sello:
     El Señor conoce a los que son suyos; y: Apártese de la iniquidad todo el que pronuncia 
     el nombre del Señor.
20 En una casa grande no hay solamente utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; 
     y unos son para usos nobles y otros para usos viles.
21 Si, pues, alguno se mantiene limpio de estas faltas, será un utensilio para uso noble, 
     santificado y útil para su Dueño, dispuesto para toda obra buena.
22 Huye de las pasiones juveniles. Vete al alcance de la justicia, de la fe, de la caridad, de la paz, 
     en unión de los que invocan al Señor con corazón puro.
23 Evita las discusiones necias y estúpidas; tú sabes bien que engendran altercados.
24 Y a un siervo del Señor no le conviene altercar, sino ser amable, con todos, pronto a enseñar, sufrido,
25 y que corrija con mansedumbre a los adversarios, por si Dios les otorga la conversión 
     que les haga conocer plenamente la verdad,
26 y volver al buen sentido, librándose de los lazos del Diablo que los tiene cautivos, 
     rendidos a su voluntad.

miércoles, 24 de febrero de 2021

LUNES DE LA PRIMERA SEMANA DE CUARESMA (Lecturas)

Levítico 19,1-2.11-18
Salmo 18: Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida
Mateo 25,31-46

Levítico 19,1-2.11-18

El Señor habló a Moisés: "Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No robaréis ni defraudaréis ni engañaréis a ninguno de vuestro pueblo. No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de Dios. Yo soy el Señor. No explotarás a tu prójimo ni lo expropiarás. No dormirá contigo hasta el día siguiente el jornal del obrero. No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezos al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor. No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu conciudadano. No andarás con cuentos de aquí para allá, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.""

Salmo 18,8.9.10.15:
Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Mateo 25,31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."

miércoles, 16 de octubre de 2019

"Un cristiano que no sabe acusarse a sí mismo no es un buen cristiano"

Lecturas del martes de la 28 semana del Tiempo Ordinario. Año II

Jesús no tolera la hipocresía y llama a los fariseos «sepulcros blanqueados». Lo recordó el Santo Padre en su homilía en la misa de esta mañana celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Debemos curarnos de la hipocresía y la medicina es saber acusarse a sí mismo ante Dios. Quien no sabe cómo hacerlo «no es un buen cristiano», dijo Francisco

La hipocresía fue el tema que abordó el Papa en su homilía de la Misa matutina. Y comenzó a partir de la sugerencia del pasaje evangélico del día, en el que se relata que Jesús, invitado a comer por un fariseo, fue criticado por el dueño de casa porque, antes de ponerse a la mesa, no había hecho las abluciones rituales.

Francisco comentó al respecto: «Hay una actitud que el Señor no tolera: la hipocresía. Y esto es lo que leemos en el Evangelio. Invitan a Jesús a comer, pero para juzgarlo, no para hacer amistad». A lo que añadió que “la hipocresía es precisamente presentarse de un modo y ser de otro». Es pensar en secreto de manera diferente a como uno se presenta.

Jesús no soporta la hipocresía. Y a menudo llama a los fariseos “hipócritas”, “sepulcros blanqueados”. Pero no es un insulto de Jesús, “es la verdad”. «Desde afuera eres perfecto”, es más, “almidonado” – reafirmó Francisco – precisamente “siendo correcto”, pero “dentro eres otra cosa». Y afirmó que «la actitud hipócrita nace del gran mentiroso, el diablo». Él es el «gran hipócrita» y los hipócritas son sus «herederos».

La hipocresía es el lenguaje del diablo, es el lenguaje del mal que entra en nuestro corazón y es sembrado por el diablo. No se puede convivir con gente hipócrita, pero existe. A Jesús le gusta desenmascarar la hipocresía. Él sabe que será ciertamente esta actitud hipócrita la que lo llevará a la muerte, porque el hipócrita no piensa si utiliza medios lícitos o no, va adelante: con la calumnia. «Calumniemos, ¿el falso testigo?”… «Busquemos un falso testigo”.

El Papa prosiguió diciendo que alguien podría objetar «que no existe tal hipocresía” en el propio entorno. Sin embargo, añadió, “pensar esto es un error”:

El lenguaje hipócrita, no diré que sea normal, pero es común, es de todos los días. El hecho de presentarse de un modo y ser de otro. En la lucha por el poder, por ejemplo, las envidias, los celos, te hacen parecer con una forma de ser y desde dentro hay veneno para matar, porque la hipocresía siempre mata, siempre, tarde o temprano mata.

Es necesario sanar de esta actitud. Pero ¿cuál es la medicina? se preguntó el Papa. Y la respuesta es decir «la verdad, ante Dios». Es acusarse a sí mismo:

Debemos aprender a acusarnos a nosotros mismos: «He hecho esto, yo pienso así, malamente…. Tengo envidia, me gustaría destruir aquello…», lo que está dentro, lo nuestro, y decirlo ante Dios. Este es un ejercicio espiritual que no es común, no es habitual, pero tratamos de hacerlo: acusarnos a nosotros mismos, vernos en el pecado, en las hipocresías y en la maldad que hay en nuestro corazón. Porque el diablo siembra la maldad y decirle al Señor: «¡Mira, Señor, cómo soy!», y decirlo con humildad.

Aprendemos a acusarnos a nosotros mismos, reafirmó el Papa, a la vez que añadió textualmente:

“Una cosa tal vez demasiado fuerte, pero es así: un cristiano que no sabe acusarse a sí mismo no es un buen cristiano y corre el riesgo de caer en la hipocresía”.

Y concluyó recordando la oración de Pedro cuando dijo al Señor: «Aléjate de mí porque soy un hombre pecador”. «Aprendamos – dijo Francisco – a acusarnos a nosotros mismos».

domingo, 18 de febrero de 2018

Lucas 4,1-15: Tentaciones de Jesús en el desierto y comienzo de la predicación de Jesús

Lucas 4,1-15 (Cf. Mateo 4,1-11; Marcos 1,12-13)
Domingo de la 1 Semana de Cuaresma, ciclo C

1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán 
   y fue conducido por el Espíritu al desierto,
2 donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. 
   No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre.
3 El demonio le dijo entonces: 
   "Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan".
4 Pero Jesús le respondió: "Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan".
5 Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, 
   le mostró en un instante todos los reinos de la tierra
6 y le dijo: "Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, 
   porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero.
7 Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá".
8 Pero Jesús le respondió: 
   "Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto".
9 Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: 
   "Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo,
10 porque está escrito: 
     Él dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden.
11 Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra".
12 Pero Jesús le respondió: 
     "Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".
13 Una vez agotadas todas las formas de tentación, 
     el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.

Comienzo de la predicación de Jesús
Cf. Mt 4,12-17; Mc 1,14-15  

4:14 Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu y su fama se extendió en toda la región.
4:15 Enseñaba en sus sinagogas y todos lo alababan.


SOBRE EL MISMO TEMA:

martes, 1 de agosto de 2017

Mateo 13,36-43: "Acláranos la parábola de la cizaña en el campo"

Mateo 13,36-43
Martes de la 17 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: "Acláranos la parábola de la cizaña en el campo." Él les contestó: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga."

SOBRE EL MISMO TEMA:
Los hijos del Reino y los hijos del maligno
Desconcertados por la resistencia y la oposición   

MARTES DE LA 17 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Exodo 33,7-11;34,5b-9.28
Salmo 102: El Señor es compasivo y misericordioso
Mateo 13,36-43

Exodo 33,7-11;34,5b-9.28

En aquellos días, Moisés levantó la tienda de Dios y la plantó fuera, a distancia del campamento, y la llamó "tienda del encuentro". El que tenía que visitar al Señor salía fuera del campamento y se dirigía a la tienda del encuentro. Cuando Moisés salía en dirección a la tienda, todo el pueblo se levantaba y esperaba a la entrada de sus tiendas, mirando a Moisés hasta que éste entraba en la tienda; en cuanto él entraba, la columna de nube bajaba y se quedaba a la entrada de la tienda, mientras él hablaba con el Señor, y el Señor hablaba con Moisés. Cuando el pueblo veía la columna de nube a la puerta de la tienda, se levantaba y se prosternaba, cada uno a la entrada de su tienda. El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con un amigo. Después él volvía al campamento, mientras Josué, hijo de Nun, su joven ayudante, no se apartaba de la tienda. Y Moisés pronunció el nombre del Señor. El Señor pasó ante él, proclamando: "Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad. Misericordioso hasta la milésima generación, que perdona culpa, delito y pecado, pero no deja impune y castiga la culpa de los padres en los hijos y nietos, hasta la tercera y cuarta generación." Moisés al momento, se inclinó y se echó por tierra. Y le dijo: "Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya." Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días con sus cuarenta noches: no comió pan ni bebió agua; y escribió en las tablas las cláusulas del pacto, los diez mandamientos

Salmo 102: El Señor es compasivo y misericordioso

El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

No nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Mateo 13,36-43

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: "Acláranos la parábola de la cizaña en el campo." Él les contestó: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga."

lunes, 20 de febrero de 2017

Marcos 9,14-29: El mal más fuerte que nosotros

Marcos 9,14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discutís?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces."Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración."

— Comentario por la Orden Carmelita
"El mal más fuerte que nosotros"

El evangelio de hoy informa que los discípulos de Jesús no fueron capaces de expulsar al demonio del cuerpo del niño. El poder del mal fue mayor que su capacidad. Hoy también, hay muchos males que son mayores que nuestra capacidad de enfrentarlos: violencia, drogas, guerra, dolores, falta de empleo, terrorismo, etc.

Hacemos un gran esfuerzo, pero parece que en vez de mejorar el mundo queda peor aún. ¿De qué sirve luchar? Con esta pregunta en la cabeza vamos a leer y a meditar el evangelio de hoy.

• Marcos 9,14-22: La situación de la gente

Al bajar del monte de la Transfiguración, Jesús encuentra mucha gente alrededor de los discípulos. Un padre estaba desesperado, pues un espíritu mudo se había apoderado de su hijo. Con muchos detalles, Marcos describe la situación del muchacho poseído, la angustia del padre, la incapacidad de los discípulos y la reacción de Jesús.

Lo que más llama la atención son dos cosas: por un lado, la confusión y la impotencia de la gente y de los discípulos ante el fenómeno de la posesión y, por otro, el poder de Jesús y el poder de la fe en Jesús ante la cual el demonio pierde toda su influencia.

El padre había pedido a los discípulos que expulsaran el demonio del muchacho, pero ellos no fueron capaces. Jesús se impacientó y dijo: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!».

Jesús pregunta respecto de la dolencia del muchacho. Por la respuesta del padre, Jesús se entera de que el muchacho, “desde pequeño”, tenía una enfermedad grave que lo ponía en peligro de vida. El padre pide: “Si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros!” La frase del padre expresa la situación bien real de la gente: (a) tiene fe, (b) está sin condicione para resolver los problemas, pero (c) tiene mucha buena voluntad para acertar.

• Marcos 9,23-27: La respuesta de Jesús

El padre había dicho: “¡Si algo puedes,....!” A Jesús no le gustó esta afirmación: “Si el señor pudiera...”. Esta condición no podía ponerse, pues “¡todo es posible a aquel que tiene fe”. El padre responde: Yo creo, ¡Señor, ayuda mi poca fe! La respuesta del padre ocupa un lugar central en este episodio. Muestra cómo ha de ser la actitud del discípulo que, a pesar de sus límites y dudas, quiere ser fiel. Viendo que venía mucha gente, Jesús actuó rápidamente. Ordenó al espíritu que saliera del muchacho y no volviera “¡nunca más!” Señal del poder de Jesús sobre el mal. Señal también de que Jesús no quería propaganda populista.

• Marcos 9,28-29. Profundización con los discípulos

En casa, los discípulos quieren saber por qué no fueron capaces de expulsar al demonio. Jesús responde: Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración. Fe y oración andan juntas. Una sin la otra no existen. Los discípulos habían empeorado. Antes ellos habían sido capaces de expulsar demonios (cf. Mc 6,7.13). Ahora, no lo consiguen más. ¿Qué les falta? ¿Fe u oración? ¿Por qué faltaba? Son preguntas que se salen del texto y entran en nuestra cabeza para que también nosotros hagamos una revisión de nuestra vida.

La expulsión de los demonios en el evangelio de Marcos

En el tiempo de Jesús, mucha gente hablaba de Satanás y de expulsión de demonios. Había mucho miedo y había personas que explotaban el miedo de la gente. El poder del mal tiene muchos nombres. Demonio, Diablo, Belcebú, Príncipe de los demonios, Satanás, Dragón, Dominaciones, Poderes, Potestades, Soberanías, Bestia-fiera, Lucifer, etc. (cf. Mc 3,22.23; Mt 4,1; Ap 12,9; Rom 8,38; Ef 1,21).

Hoy, entre nosotros, el poder del mal tiene también muchos nombres. Basta consultar el diccionario y la palabra Diablo o Demonio. También hoy, mucha gente deshonesta se enriquece, explorando el miedo que otros tienen del demonio.

Ahora bien, uno de los objetivos de la Buena Nueva de Jesús es, precisamente, ayudar a la gente a liberarse de este miedo. La llegada del Reino de Dios significa la llegada de un poder más fuerte.

El hombre fuerte era una imagen para designar el poder del mal que mantenía al pueblo dentro de la cárcel del miedo (Mc 3,27). El poder del mal oprime a las personas y las aliena de sí. Hace que vivan en el miedo y en la muerte (cf. Mc 5,2). Es un poder tan fuerte que nadie consigue agarrarlo (cf. Mc 5,4).

El imperio romano, con sus “Legiones” (cf. Mc 5,9), esto es, con sus ejércitos, era un instrumento usado para mantener esta situación de opresión. Pero Jesús es un hombre más fuerte que vence, agarra y expulsa ¡el poder del mal!

En la carta a los Romanos, el apóstol Pablo hace una enumeración de todos los posibles poderes o demonios que podría amenazarnos, y resume todo de la siguiente manera: “Ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni el presente, ni el futuro, ni los poderes, ni la altura, ni la profundidad, ni ninguna criatura alguna nos separarán del amor de Dios que se ha manifestado ¡en Cristo Jesús, nuestro Señor!” (Rom 8,38-39) ¡Nada!

Y las primeras palabras de Jesús después de la resurrección son éstas: “¡No temáis! ¡Alegraos! ¡No tengáis miedo! ¡La paz sea con vosotros!” (Mc 16,6; Mt 28,9.10; Lc 24,36; Jn 20,21).

Para la reflexión personal

• ¿Has vivido ya una experiencia de impotencia ante el mal y la violencia? ¿Ha sido una experiencia sólo tuya o también de la comunidad? ¿Cómo la venciste y te reencontraste a ti mismo/a?
• ¿Cuál es la clase de poder del mal que, hoy, puede ser arrojada sólo con mucha oración?

viernes, 10 de febrero de 2017

Génesis 3,1-8: Responsabilidad del hombre y de la mujer

Génesis 3,1-8

La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer:
— ¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?
La mujer respondió a la serpiente:
— Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: "No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte."
La serpiente replicó a la mujer:
— No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal.
La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió. Entonces se le abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron. Oyeron al señor que pasaba por el jardín a la hora de la brisa; el hombre y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín.

— Comentario por Reflexiones Católicas
"Responsabilidad del hombre y de la mujer"

En este relato interviene, por vez primera, un personaje astuto e inquietante: la serpiente. Esta, en la tradición posterior —tanto en la judía como en la cristiana—, se convertirá en una figura del diablo, del Maligno. Sin embargo, la serpiente era más bien, en el Antiguo Oriente, un símbolo de fertilidad sexual y de salud. Todavía hoy la serpiente sigue siendo el emblema de los farmacéuticos.

Hemos de señalar que, en el relato bíblico, se presenta a la serpiente como un «animal del campo» (v. 1), ni más ni menos que los otros: su figura está completamente desmitificada.

La serpiente, en realidad, no puede hacer ni el bien ni el mal: los únicos responsables del pecado, si nos fijamos bien, los únicos que pueden cometerlo, son el hombre y la mujer, no la serpiente. De ahí que la presencia de la serpiente en el huerto no sirva para explicar el origen del mal en el mundo: es poco más que un recurso narrativo (el animal que habla) destinado a introducir la dinámica seductora que figura en el origen del pecado humano. Son el hombre y la mujer los que pecan, y eso es lo que interesa al narrador.

El animal que habla (en la Biblia, además de la serpiente, encontramos a la burra de Balaán) es un recurso conocido por todas las literaturas para describir lo que pasa en la mente de los protagonistas del relato. En la mente de la mujer adquiere la forma de un diálogo consigo misma sobre el alcance exacto de la prohibición divina y su verdadera motivación (vv. 2ss). El autor bíblico, haciendo gala de una gran penetración psicológica, nos advierte que el pecado, antes aún de consumarse en un gesto, en un acto, tiene lugar en la conciencia, en una duda que se insinúa poco a poco y que versa, a fin de cuentas, sobre la bondad del Creador.

Gn 3 no quiere explicar, por tanto, el origen del mal en el mundo, que sigue siendo un hecho misterioso, sino el origen y la dinámica del pecado humano como un proceso sutil y progresivo de desobediencia a la Palabra de Dios.

A buen seguro, en este proceso pueden intervenir también factores externos, causas sobrehumanas, pero el acento del relato bíblico cae sobre la responsabilidad del hombre-mujer. Por eso hablamos de un “pecado original”: porque nos describe el origen de todo pecado. 

jueves, 2 de febrero de 2017

Hebreos 2,14-18: Cristo, redentor sufriente

Hebreos 2,14-18
2 de enero: Fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo
Miércoles de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenia que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Tenía que parecerse en todo a sus hermanos