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lunes, 19 de agosto de 2024

Libro de Josué 8,1-35: Conquista de Ay

Libro de Josué 
LA CONQUISTA DE AY
Eclo 46,2

Capítulo 8
Orden dada a Josué

1 El Señor dijo a Josué: –No temas ni te acobardes. 
    Vete con tu ejército a atacar Ay, que yo te pongo en las manos a su rey, 
    su gente, la ciudad y sus campos. 
2 Trata a la ciudad y a su rey como trataste a Jericó y a su rey. 
   Sólo se llevarán el botín y el ganado. Pon emboscadas al otro lado del pueblo. 
3 Josué y su ejército prepararon el ataque de Ay. 
   Josué escogió treinta mil soldados y los envió durante la noche 
4 con estas instrucciones: –Presten atención, ustedes estarán emboscados detrás del pueblo, 
   pero sin alejarse mucho, manténganse alerta; 
5 yo y los míos nos acercaremos. Cuando el enemigo salga contra nosotros, 
   como la primera vez, huiremos ante ellos; 
6 ellos saldrán detrás, pensando que huimos como la primera vez, 
   y así lograremos alejarlos del pueblo. 
7 Entonces salgan de la emboscada y apodérense de la ciudad –el Señor se las entregará– 
8 y en cuanto la ocupen, la incendiarán. Hagan lo que ha dicho el Señor. Éstas son mis órdenes. 
9 Los despachó, y fueron a ubicarse en el lugar de la emboscada entre Betel y Ay, al oeste de Ay. 
   Josué pasó aquella noche entre la tropa. 
10 Se levantó temprano, pasó revista a la tropa y marchó contra Ay. 
     El iba a la cabeza, con los ancianos de Israel. 
11 Todos los soldados que los acompañaban fueron acercándose a Ay, hasta llegar frente a ella, 
     y acamparon al norte, dejando el valle entre ellos y el pueblo. 
12 Josué había tomado unos cinco mil hombres y los había emboscado entre Betel y Ay, 
     al oeste de la villa. 
13 El grueso del ejército acampó al norte, la retaguardia al oeste de la villa. 
     Josué fue aquella noche hasta la mitad del valle. 

Batalla de Ay

14 Cuando el rey de Ay lo descubrió, despertó a toda prisa a la gente 
     y salió con su ejército a presentar batalla a Israel, en la bajada frente al desierto, 
     sin saber que le habían tendido una emboscada detrás de la ciudad. 
15 Josué y los israelitas cedieron ante ellos y emprendieron la fuga camino del desierto. 
16 Los de Ay salieron gritando tras ellos y persiguieron a Josué, alejándose de la ciudad; 
17 no quedó uno en Ay que no saliera en persecución de los israelitas 
     y por perseguirlos dejaron la ciudad desguarnecida. 
18 El Señor dijo a Josué: –Extiende en dirección de Ay la lanza que llevas en la mano, 
     porque la entrego en tu poder. 
19 Josué extendió en dirección de Ay la lanza que llevaba en la mano, 
     y los de la emboscada salieron corriendo de sus posiciones, entraron en la ciudad, 
     la ocuparon y la incendiaron en seguida. 

Desastre de la gente de Ay

20 Los de Ay se volvieron a mirar y vieron que subía de la ciudad una humareda hasta el cielo 
     y que no tenían escapatoria por ninguna parte, porque los que habían huido hacia el desierto 
     se volvieron contra sus perseguidores. 
21 Ya que Josué y los israelitas, viendo que los de la emboscada habían incendiado la ciudad, 
     por la humareda que subía, se dieron la vuelta y atacaron a los de Ay 
22 y por su parte los de la emboscada salieron de Ay a su encuentro, 
     y así se vieron encerrados entre dos ejércitos israelitas. 
     Israel los derrotó hasta no dejarles un superviviente ni un fugitivo. 
23 Al rey de Ay lo apresaron vivo y se lo llevaron a Josué. 
24 Cuando los israelitas acabaron de matar a todos los de Ay que habían salido a campo abierto 
     en su persecución, haciéndolos caer a todos a filo de cuchillo, hasta el último, 
     se volvieron contra Ay y pasaron a cuchillo a sus habitantes. 
25 Las bajas de aquel día fueron doce mil entre hombres y mujeres, toda gente de Ay. 

El anatema y la ruina

26 Josué tuvo extendido el brazo con la lanza hasta que exterminaron a todos los de Ay. 
27 Los israelitas se llevaron sólo el ganado y el botín, como había ordenado el Señor a Josué. 
28 Josué incendió la ciudad, reduciéndola a un montón de escombros, que dura hasta hoy. 
29 Al rey de Ay lo ahorcó de un árbol y lo dejó allí hasta la tarde; 
     al ponerse el sol mandó bajar del árbol el cadáver, 
     lo tiraron junto a la puerta de la ciudad y lo cubrieron con un montón enorme de piedras, 
     que se conserva hasta hoy. 

SACRIFICIO Y LECTURA DE LA LEY SOBRE EL MONTE EBAL
El altar de piedras sin labrar

30 Entonces levantó Josué un altar al Señor, Dios de Israel, en el monte Ebal, 
31 como había mandado Moisés, siervo del Señor, a los israelitas 
     –está escrito en el libro de la ley de Moisés–: un altar de piedras enteras, no labradas a hierro, 
     y ofrecieron sobre él holocaustos y sacrificios de comunión. 

Lectura de la Ley

32 Allí escribió Josué sobre las piedras una copia de la ley 
     que Moisés había escrito en presencia de los israelitas. 
33 Todo Israel, los ancianos, los escribas y los jueces estaban a ambos lados del arca, 
     frente a los sacerdotes levitas portadores del arca de la alianza del Señor. 
     Tanto el extranjero como el nativo: la mitad hacia el monte Garizín, 
     la otra mitad hacia el monte Ebal, 
     como había mandado Moisés, siervo del Señor, 
     cuando bendijo por primera vez al pueblo israelita. 
34 Josué leyó todo el texto de la ley, bendiciones y maldiciones, 
     tal como está escrito en el libro de la Ley. 
35 De cuanto prescribió Moisés no quedó ni una palabra 
     que Josué no leyera ante la asamblea de Israel, 
     incluidos niños, mujeres y los extranjeros que iban con ellos. 

Libro de Josué 7,1-26: Derrota y castigo

Libro de Josué
Capítulo 7
La violación del anatema

1 Pero los israelitas cometieron un pecado con lo consagrado. 
   Porque Acán, hijo de Carmí, de Zabdí, de Zéraj, de la tribu de Judá, robó de lo consagrado. 
   Y el Señor se encolerizó contra Israel. 

Derrota ante Ay, castigo del sacrilegio

2 Josué envió gente desde Jericó hacia Ay, al este de Betel, con esta orden: 
   –Vayan a reconocer la región. Fueron, hicieron el reconocimiento 
3 y, al volver, dijeron a Josué: –No hace falta que vaya toda la tropa; 
   bastan unos dos mil o tres mil para conquistar la ciudad. 
   No canses a toda la tropa en este ataque, que ellos son pocos. 
4 Entonces fueron hacia Ay unos tres mil del ejército; pero tuvieron que huir ante los de Ay, 
5 que les hicieron unas treinta y seis bajas y los persiguieron desde las puertas de la ciudad 
   hasta Hassebarim, derrotándolos en la cuesta. El valor del ejército se deshizo en agua.

Oración de Josué
 
6 Josué se rasgó el manto, cayó rostro en tierra ante el arca del Señor, 
   y estuvo así hasta el atardecer, junto con los concejales de Israel, echándose polvo a la cabeza. 
7 Josué oró: –¡Ay Señor mío! ¿Para qué hiciste pasar el Jordán a este pueblo?, 
   ¿para entregarnos después a los amorreos y exterminarnos? 
   ¡Ojalá nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán! 
8 ¡Perdón, Señor! ¿Qué voy a decir después que Israel ha vuelto la espalda ante el enemigo? 
9 Lo oirán los cananeos y toda la gente del país, nos cercarán y borrarán nuestro nombre de la tierra. 
   ¿Y qué harás tú con tu ilustre nombre? 

Respuesta de Yahvé

10 El Señor le respondió: –Anda, levántate. ¿Qué haces ahí, caído rostro en tierra? 
11 Israel ha pecado, han quebrantado el pacto que yo realicé con ellos, 
     han tomado de lo consagrado, han robado, han disimulado escondiéndolo entre su ajuar. 
12 No podrán los israelitas resistir a sus enemigos, les volverán la espalda, 
     porque se han convertido ellos mismos en algo que debe ser consagrado al exterminio. 
     No estaré más con ustedes mientras no eliminen lo que ordené que se destruyera. 
13 Levántate, purifica al pueblo y diles: 
     Purifíquense para mañana, porque así dice el Señor, Dios de Israel: 
     ¡Hay algo que debió ser consagrado al exterminio dentro de ti, Israel! 
     No podrás hacer frente a tus enemigos mientras no lo destruyas y lo eches fuera de ti. 
14 Por la mañana se acercarán por tribus. La tribu que el Señor indique por sorteo se acercará 
     por clanes; el clan que el Señor indique por sorteo se acercará por familias; 
     la familia que el Señor indique por sorteo se acercará por individuos. 
15 El que sea sorprendido con algo consagrado, será quemado con todos sus bienes, 
     por haber quebrantado el pacto del Señor y haber cometido una infamia en Israel.

Descubrimiento y castigo del culpable
 
16 Josué madrugó y mandó a los israelitas acercarse por tribus. La suerte cayó en la tribu de Judá. 
     Se fue acercando la tribu de Judá por clanes, y la suerte cayó en el clan de Zéraj. 
17 Se fue acercando el clan de Zéraj por familias, y la suerte cayó en la familia de Zabdí. 
18 Se fue acercando la familia de Zabdí por individuos, y la suerte cayó en Acán, hijo de Carmí, 
     de Zabdí, de Zéraj, de la tribu de Judá. 
19 Josué dijo a Acán: –Hijo mío, glorifica al Señor, Dios de Israel, haciendo tu confesión. 
     Dime lo que has hecho, no me ocultes nada. 
20 Acán respondió a Josué: 
     –Es verdad, he pecado contra el Señor, Dios de Israel. He hecho esto y esto: 
21 vi entre los despojos un manto babilonio muy bueno, 
     doscientas monedas de plata y una barra de oro de medio kilo; 
     se me fueron los ojos y lo agarré. 
     Mira, está todo escondido en un hoyo en medio de mi tienda, el dinero debajo. 
22 Josué mandó a unos que fueran corriendo a la tienda de Acán: 
     todo estaba allí escondido, el dinero debajo. 
23 Lo sacaron de la tienda, se lo llevaron a Josué y a los israelitas y lo depositaron ante el Señor. 
24 Josué tomó a Acán, hijo de Zéraj –con el dinero, el manto y la barra de oro–, 
     a sus hijos e hijas, sus bueyes, burros y ovejas, y su tienda con todos sus bienes. 
     En compañía de todo Israel los subió al Valle de Acor, 
25 y Josué dijo: –¡El Señor te haga sufrir hoy mismo la desgracia que nos has acarreado! 
    Todos los israelitas apedrearon a Acán. Luego los quemaron y los cubrieron de piedras. 
26 Después levantaron encima de él un montón de piedras, que todavía hoy se conserva. 
     Y el Señor aplacó el incendio de su ira. Por eso aquel sitio se llama hasta hoy Valle de Acor. 


Libro de Josué 6,1-27: La conquista de Jericó

Libro de Josué 
Capítulo 6
La toma de Jericó
Nm 10,1-10; Ap 8

1 Jericó estaba cerrada a cal y canto ante los israelitas. Nadie salía ni entraba. 
2 El Señor dijo a Josué: –Mira, entrego en tu poder a Jericó y su rey. 
3 Todos los soldados den una vuelta diaria alrededor de la ciudad durante seis días. 
4 Siete sacerdotes llevarán siete trompetas delante del arca; 
   al séptimo día darán siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las trompetas, 
5 a la señal dada con el cuerno, cuando oigan el sonido de las trompetas, 
   todo el ejército lanzará el grito de guerra; entonces se desplomarán las murallas de la ciudad, 
   y cada uno la asaltará desde su puesto. 
6 Josué, hijo de Nun, llamó a los sacerdotes y les mandó: 
   –Lleven el arca de la alianza, y que siete sacerdotes lleven siete trompetas 
   delante del arca del Señor. 
7 Y luego dijo a la tropa:
    –Marchen a rodear la ciudad; los que lleven armas pasen delante del arca del Señor. 
8 Después que Josué dio estas órdenes a la tropa, siete sacerdotes, llevando siete trompetas, 
   se pusieron delante del Señor y empezaron a tocar. El arca del Señor los seguía; 
9 los soldados armados marchaban delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas; 
    el resto del ejército marchaba detrás del arca. Las trompetas acompañaban la marcha. 
10 Josué había dado esta orden a la tropa: 
     –No lancen ningún grito de guerra, ni dejen oír su voz, no se les escape una palabra 
     hasta el momento en que yo les mande gritar; entonces gritarán. 
11 Dieron una vuelta a la ciudad con el arca del Señor 
     y se volvieron al campamento para pasar la noche. 
12 Josué se levantó de madrugada, y los sacerdotes tomaron el arca del Señor. 
13 Siete sacerdotes, llevando siete trompetas delante del arca del Señor, 
     acompañaban la marcha de los soldados con las trompetas. 
     Y la retaguardia marchaba tras el arca al son de las trompetas. 
14 Aquel segundo día dieron una vuelta a la ciudad y se volvieron al campamento. 
     Así hicieron seis días. 
15 El día séptimo, al despuntar el sol, madrugaron y dieron siete vueltas a la ciudad, 
     conforme al mismo ceremonial. 
     La única diferencia fue que el día séptimo dieron siete vueltas a la ciudad. 
16 A la séptima vuelta, los sacerdotes tocaron las trompetas y Josué ordenó a la tropa:
      –¡Griten, que el Señor les entrega la ciudad! 

Jericó consagrada al anatema

17 Esta ciudad, con todo lo que hay en ella, se consagra al exterminio en honor del Señor. 
     Sólo han de quedar con vida la prostituta Rajab y todos los que estén con ella en su casa, 
     porque escondió a nuestros emisarios. 
18 En cuanto a ustedes, tengan cuidado, no se les vayan los ojos 
     y recojan algo de lo consagrado al exterminio; 
     porque pondrán bajo maldición el campamento de Israel y le acarrearán la desgracia. 
19 Toda la plata y el oro y el ajuar de bronce y hierro se consagran al Señor: irán a parar a su tesoro. 
20 Sonaron las trompetas. Al oír el toque, lanzaron todos el grito de guerra. 
     Las murallas se desplomaron y el ejército dio el asalto a la ciudad, cada uno desde su puesto, 
     y la conquistaron. 
21 Consagraron al exterminio todo lo que había dentro: 
     hombres y mujeres, muchachos y ancianos, vacas, ovejas y burros, todo lo pasaron a cuchillo. 

La casa de Rajab preservada

22 Josué había encargado a los dos espías: 
     –Vayan a la casa de la prostituta y sáquenla de allí con todo lo que tenga, tal como le juraron. 
23 Los espías fueron y sacaron a Rajab, a su padre, madre y hermanos y todo lo que tenía, 
     y a todos los parientes, y los dejaron fuera del campamento israelita. 
24 Incendiaron la ciudad y cuanto había en ella. 
     Sólo la plata, el oro y el ajuar de bronce y hierro lo destinaron al tesoro del Templo del Señor. 
25 Josué perdonó la vida a Rajab, la prostituta, a su familia y a todo lo suyo. 
     Rajab vivió en medio de Israel hasta hoy, por haber escondido a los emisarios que envió Josué 
     a explorar Jericó. 

Maldición a quien reconstruya Jericó

26 En aquella ocasión juró Josué: –¡Maldito de Dios el que reedifique esta ciudad! 
     Pondrá los cimientos sobre su primogénito y colocará las puertas sobre su hijo menor. 
27 El Señor estuvo con Josué, y su fama se divulgó por toda la región. 


Libro de Josué 4,1-24: doce piedras conmemorativas en Guilgal

Libro de Josué 
Capítulo 4
Las doce piedras conmemorativas

1 Cuando todo el pueblo acabó de pasar el Jordán, dijo el Señor a Josué: 
2 –Elige a doce hombres del pueblo, uno de cada tribu, 
3 y mándales sacar de aquí, del medio del Jordán, donde han pisado los sacerdotes, doce piedras; 
   que las lleven y las coloquen en el sitio donde van a pasar la noche. 
4 Josué llamó a los doce hombres de Israel que había elegido, uno de cada tribu, 
5 y les dijo: –Vayan hasta el medio del Jordán, ante el arca del Señor, su Dios, 
   y cargue cada uno al hombro una piedra, una por cada tribu de Israel, 
6 para que queden como monumento entre ustedes. 
   Cuando sus hijos el día de mañana les pregunten qué son esas piedras, 
7 ustedes les contestarán: 
   Es que el agua del Jordán dejó de correr frente al arca de la alianza del Señor; 
    cuando el arca atravesaba el Jordán, dejó de correr el agua. 
    Esas piedras se lo recordarán perpetuamente a los israelitas. 
8 Los israelitas hicieron lo que mandó Josué: sacaron doce piedras del medio del Jordán, 
   como había dicho el Señor a Josué, una por cada tribu de Israel; 
   las llevaron hasta el sitio donde iban a pasar la noche y las colocaron allí. 
9 Después Josué erigió doce piedras en medio del Jordán, 
    en el sitio donde se habían detenido los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza, 
    y todavía hoy están allí.

Fin del paso
 
10 Los sacerdotes que llevaban el arca estuvieron quietos en medio del Jordán 
     hasta que terminaron de hacer todo lo que Josué mandó al pueblo por orden del Señor. 
     La gente se apresuró a pasar. 
11 Y cuando acabaron de pasar todos, pasó el arca del Señor, 
     y los sacerdotes se pusieron a la cabeza del pueblo. 
12 Los de Rubén, Gad y media tribu de Manasés pasaron bien armados al frente de los israelitas, 
     como les había mandado Moisés. 
13 Unos cuarenta mil hombres equipados militarmente desfilaron ante el Señor 
     hacia la llanura de Jericó. 
14 Aquel día el Señor engrandeció a Josué ante todo Israel, 
     para que lo respetaran como habían respetado a Moisés mientras vivió. 
15 El Señor dijo a Josué: 
16 –Manda a los sacerdotes portadores del arca de la Alianza que salgan del Jordán. 
17 Josué les mandó: –Salgan del Jordán. 
18 Y cuando los sacerdotes portadores del arca de la alianza del Señor, salieron del Jordán, 
     y pusieron los pies en tierra seca, el agua del Jordán volvió a su cauce y corrió como antes, 
     hasta los bordes. 

Llegada a Guilgal

19 El pueblo salió del Jordán el día diez del mes primero y acampó en Guilgal, 
     al este de Jericó. 
20 Josué colocó en Guilgal aquellas doce piedras sacadas del Jordán, 
21 y dijo a los israelitas: 
     –Cuando el día de mañana sus hijos les pregunten qué son esas piedras, 
22 les responderán: Israel pasó el Jordán a pie, sin mojarse. 
      El Señor, su Dios, secó el agua del Jordán ante ustedes hasta que pasaron, 
23 como hizo con el Mar Rojo, que lo secó ante nosotros hasta que lo pasamos. 
24 Para que todas las naciones del mundo sepan que la mano del Señor es poderosa 
     y ustedes respeten siempre al Señor, su Dios. 

Libro de Josué 3,1-17: El paso del Jordán

Capítulo 3
EL PASO DEL JORDÁN
Éx 14ss

Preliminares del paso

1 Josué madrugó, levantó el campamento de Sittim, 
   llegó hasta el Jordán con todos los israelitas y pasaron allí la noche antes de cruzarlo. 
2 Al cabo de tres días, los escribas recorrieron el campamento, 
3 dando esta orden a la gente: 
   –Cuando vean moverse el arca de la alianza del Señor, nuestro Dios, 
   llevada por los sacerdotes levitas, empiecen a caminar desde sus puestos detrás de ella. 
4 Pero dejen entre ustedes y el arca una distancia aproximada de mil metros, no se acerquen a ella. 
   Así sabrán por dónde tienen que ir, porque ninguno de ustedes ha pasado antes por ese camino. 
5 Y Josué ordenó al pueblo: 
   –Purifíquense, porque mañana el Señor hará prodigios en medio de ustedes. 
6 Josué ordenó a los sacerdotes: –Levanten el arca de la alianza y pasen el río delante de la gente. 
   Levantaron el arca de la alianza y marcharon delante de la gente.

Últimas instrucciones
 
7 El Señor dijo a Josué: 
   –Hoy empezaré a engrandecerte ante todo Israel, para que vean que estoy contigo 
   como estuve con Moisés. 
8 Tú ordena a los sacerdotes portadores del arca de la alianza 
   que cuando lleguen a la orilla se detengan en el Jordán. 
9 Josué dijo a los israelitas: –Acérquense aquí a escuchar las palabras del Señor, su Dios. 
10 Y dijo Josué: Así conocerán que un Dios vivo está en medio de ustedes, 
     y que va a expulsar ante ustedes a cananeos, hititas, heveos, fereceos, guirgaseos, 
     amorreos y jebuseos. 
11 Miren, el arca de la alianza del dueño de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de ustedes. 
12 Ahora elijan doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. 
13 Y cuando los pies de los sacerdotes que llevan el arca de la alianza del dueño de toda la tierra 
     pisen el Jordán, la corriente del Jordán se cortará: 
     el agua que viene de arriba se detendrá formando un embalse. 

El paso del río

14 Cuando la gente levantó el campamento para pasar el Jordán, 
     los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza caminaron delante de la gente. 
15 Y al llegar al Jordán, en cuanto se mojaron los pies en el agua 
      –el Jordán va hasta los bordes todo el tiempo de la cosecha–, 
16 el agua que venía de arriba se detuvo, creció formando un embalse que llegaba muy lejos, 
     hasta Adán, un pueblo cerca de Sartan, y el agua que bajaba al mar del desierto, al Mar Muerto, 
     se cortó del todo. Así, el pueblo cruzó a la altura de Jericó. 
17 Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor estaban quietos en el cauce seco, 
     firmes en medio del Jordán, mientras Israel iba pasando por el cauce seco, 
     hasta que todo el pueblo terminó de pasar el Jordán. 

jueves, 21 de julio de 2022

Números 17,16-28: La vara de Aarón

Números 17,16-28:
La vara de Aarón

16 Y el Señor dijo a Moisés:
17 «Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales 
     te entreguen cada uno una vara: deberán ser doce en total. 
     Tú escribirás el nombre de cada uno en su propia vara;
18 y en la de Leví escribirás el nombre de Aarón, ´
     porque tendrá que haber una sola vara por cada jefe de familia.
19 Luego las pondrás en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, 
     donde yo me encuentro con ustedes.
20 La vara del hombre que yo elija florecerá, 
     y así acallaré las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes».
21 Moisés transmitió esta orden a los israelitas, y todos los jefes de las familias patriarcales 
     le entregaron una vara cada uno: eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarón.
22 Moisés las depositó delante del Señor, en la Carpa del Testimonio,
23 y al día siguiente, cuando fue a la Carpa del Testimonio, 
     la vara de Aarón –correspondiente a la familia de Leví– 
     estaba florecida: había dado brotes, flores y almendros.
24 Entonces Moisés sacó de la presencia del Señor todas las varas, y las presentó a los israelitas: 
     ellos las identificaron y cada uno recuperó la suya.
25 Luego el Señor dijo a Moisés: «Vuelve a colocar la vara de Aarón delante del Arca del Testimonio, 
     como un signo para los rebeldes. Así alejarás de mí sus protestas, 
     y no serán castigados con la muerte».
26 Moisés hizo exactamente lo que el Señor le había ordenado.
27 Pero los israelitas dijeron a Moisés: «¡Vamos a morir! ¡Todos estamos perdidos!
28 ¡El que se acerque a la Morada del Señor morirá! ¿Tendrá que morir hasta el último de nosotros?».

martes, 19 de julio de 2022

Números 10,29-36: La invitación de Moisés a Jobab

Números 10,29-36:
La invitación de Moisés a Jobab

29 Moisés dijo a Jobab, que era hijo de su suegro Reuel, el madianita: 
     «Nosotros vamos a emprender la marcha hacia el lugar que el Señor prometió darnos. 
     Ven con nosotros, y seremos generosos contigo, porque el Señor prometió ser generoso con Israel».
30 El replicó: «No iré con ustedes, sino que regresaré a mi país natal».
31 «Por favor, no nos abandones, le insistió Moisés; 
     tú sabes muy bien en qué lugar del desierto podemos acampar, y por eso nos servirás de guía.
32 Si vienes con nosotros, te haremos participar de los bienes que el Señor nos conceda».

La partida

33 Ellos partieron de la montaña del Señor y recorrieron un camino de tres días. 
     Durante todos ese tiempo, el Arca de la Alianza del Señor avanzó al frente de ellos, 
     para buscarles un lugar donde hacer un alto.
34 Desde que dejaron el campamento, la nube del Señor estaba sobre ellos durante el día.
35 Cuando el Arca se ponía en movimiento, Moisés exclamaba: 
     ¡Levántate, Señor! ¡Que tus enemigos se dispersen y tus adversarios huyan delante de ti!
36 Y cuando se detenía, exclamaba: ¡Descansa, Señor, entre los diez mil millares de Israel!

lunes, 18 de julio de 2022

Números 7,84-89: Conclusión

Números 7,84-89:
Conclusión

84 Esta fue la ofrenda de los jefes de Israel para la dedicación del altar, el día en que fue ungido: 
     doce fuentes de plata, doce tazones de plata y doce navetas de oro.
85 Cada fuente pesaba ciento treinta siclos, y cada tazón, setenta. 
     Toda la plata de estos objetos sumaba en total dos mil cuatrocientos siclos, en siclos del Santuario.
86 Las doce navetas de oro llenas de incienso –a razón de diez siclos del Santuario por naveta– 
     sumaban en total ciento veinte siclos.
87 Los animales presentados para los holocaustos fueron en total doce novillos, doce carneros y doce 
     corderos de un año, con sus oblaciones correspondientes; y los presentados para el sacrificio por el 
     pecado fueron doce chivos.
88 Los animales ofrecidos para los sacrificios de comunión fueron en total veinticuatro novillos, sesenta 
     carneros, sesenta chivos y sesenta corderos de un año. Estas fueron las ofrendas para la dedicación 
     del altar, cuando fue ungido.

El diálogo de Dios con Moisés

89 Cuando moisés entraba en la Carpa del Encuentro para conversar con el Señor, oía la voz que le 
     hablaba desde lo alto de la tapa que estaba sobre el Arca del Testimonio, entre los dos querubines. 
     Así el Señor le hablaba a Moisés.

Números 4,1-20: Las obligaciones de los levitas: los quehatitas

 Números 4,1-20:
Las obligaciones de los levitas: los quehatitas

1 El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
2 Realiza un censo especial de los levitas hijos de Quehat, por clanes y por familias.
3 Registra a todos los que puedan entrar en servicio, para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro,       es decir, a los que tengan entre treinta y cincuenta años.
4 Los quehatitas serán los responsables, en la Carpa del Encuentro, de los objetos más santos.
5 Cuando haya que levantar campamento, Aarón y sus hijos irán a descolgar el velo protector 
   y cubrirán con él el Arca del Testimonio.
6 Sobre él pondrán una funda de cuero fino, y encima extenderán una tela, toda de púrpura violeta. 
   Luego le ajustarán las andas.
7 En seguida extenderán una tela de púrpura violeta sobre la mesa de los panes de la ofrenda, 
   y depositarán sobre ella las fuentes, los vasos, las tazas y los jarros para la libación. 
   El pan de la ofrenda perpetua estará sobre la mesa.
8 Encima de todo esto, extenderán una tela de púrpura escarlata 
   y la envolverán con una funda de cuero fino. Luego le ajustarán las andas.
9 Asimismo, tomarán una tela de púrpura violeta y cubrirán el candelabro, sus lámparas, sus tenazas, 
   sus platillos, y todas las vasijas de aceite que se emplean para el servicio del candelabro.
10 Lo pondrán, junto con todos sus enseres, en una funda de cuero fino, 
     y después lo depositarán sobre angarillas.
11 Luego extenderán una tela de púrpura violeta sobre el altar de oro, 
     lo cubrirán con una funda de cuero fino y le ajustarán las andas.
12 Recogerán todos los utensilios que se emplean en el culto del Santuario, les pondrán una tela de 
     púrpura violeta, los cubrirán con una funda de cuero fino, y finalmente los depositarán sobre unas 
     angarillas.
13 Después de haber limpiado las cenizas del altar, extenderán sobre él una tela de púrpura escarlata
14 y pondrán encima todos los enseres que se usan para su servicio: los braseros, los tenedores, las 
     palas y los aspersorios, o sea, todos los enseres del altar. Luego extenderán sobre él una funda de 
     cuero fino y le ajustarán las andas.
15 Y al levantarse el campamento, una vez que Aarón y sus hijos hayan terminado de cubrir 
     los objetos sagrados y todos sus accesorios, vendrán los hijos de Quehat para transportarlos, 
     pero no tocarán los objetos sagrados, porque morirían. Estos son los objetos de la Carpa del 
     Encuentro, que deberán ser transportados por los hijos de Quehat.
16 El sacerdote Eleazar, hijo de Aarón, será el encargado del aceite para iluminación, 
     del incienso aromático, de la ofrenda perpetua y del óleo de la unción; ´
     ejercerá la supervisión de toda la Morada, con todos los objetos sagrados y todos los utensilios que 
     hay en ella.
17 El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
18 No permitan que el grupo de los clanes de los quehatitas sea eliminado del número de los levitas.
19 Por eso, para que puedan vivir y no mueran cuando se acerquen a los objetos más santos, 
     procedan con los quehatitas de la siguiente manera: vendrán Aarón y sus hijos, 
     y asignarán a cada uno de ellos su oficio y su carga;
20 pero los quehatitas no entrarán a ver los objetos sagrados ni siguiera un momento, 
     no sea que mueran.

miércoles, 13 de julio de 2022

Números 3,14-39: El censo de los levitas

El censo de los levitas

14 El Señor dijo a Moisés en el desierto del Sinaí:
15 Inscribe en un registro, por familias y por clanes, 
     a todos los levitas varones que tengan más de un mes.
16 Moisés los registró, según la orden que había recibido del Señor.
17 Los nombres de los hijos de Leví eran Gersón, Quehat y Merarí.
18 Los nombres de los hijos de Gersón, por clanes, eran Ligní y Semei;
19 los hijos de Quehat, por clanes, eran Amram, Ishar, Hebrón y Oziel;
20 y los hijos de Merarí, por clanes, eran Majlí y Musí. ´
     Los clanes de los levitas, repartidos por familias, eran los siguientes:
21 De Gersón procedían el clan de los libnitas y el clan de los semeítas: 
     estos eran los clanes de los gersonitas.
22 Los registrados, contando todos los varones de un mes en adelante, eran en total 7.500 hombres.
23 Los clanes de los gersonitas acampaban detrás de la Morada, hacia el oeste.
24 El jefe de la casa paterna de los gersonitas era Eliasaf, hijo de Lael.
25 Los gersonitas tenían a su cargo, en la Carpa del Encuentro, la Morada y la Carpa, 
     su toldo y el tapiz que estaba a la entrada de la Carpa del Encuentro;
26 las cortinas del atrio y el cortinado para la entrada del atrio que rodea la Morada, 
     las cuerdas y el altar; todo el servicio relacionado con esos objetos.
27 De Quehat procedían el clan de los amritas, el clan de los isharitas, 
     el clan de los hebronitas y el clan de los ozielitas: estos eran los clanes de los quehatitas
28 Contando todos los varones de un mes en adelante, eran en total 8.300 hombres. 
     Ellos tenían a su cargo el servicio del Santuario.
29 Los clanes de los quehatitas acampaban en el lado sur de la Morada.
30 El jefe de la casa paterna de los clanes de los quehatitas era Elisafán, hijo de Oziel.
31 Ellos tenían a su cargo el Arca, la mesa, el candelabro, los altares, los utensilios sagrados 
     que se usaban en el culto, el cortinado que dividía el Santuario y todo el servicio relacionado 
     con esos objetos.
32 El jefe supremo de todos los levitas era Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, 
     que tenía la supervisión de todos los que realizaban las tareas del Santuario.
33 De Merarí procedían el clan de los majilitas y el clan de los musitas: 
     estos eran los clanes de los meraritas.
34 Los registrados, contando todos los que tenían de un mes en adelante, eran en total 6.200 hombres.
35 El jefe de la casa paterna de los clanes de los meraritas era Suriel, hijo de Abijail. 
     Estos acampaban al norte de la Morada.
36 Los hijos de Merarí tenían a su cargo el cuidado de los bastidores de la Morada, 
     sus travesaños, sus postes, sus bases y todos sus enseres; 
     todo el servicio relacionado con esos objetos.
37 También debían ocuparse de las columnas que rodean el atrio, de sus bases, 
     sus estacas y sus cuerdas.
38 Al este, frente a la Morada, delante de la Carpa del Encuentro, 
     acampaban Moisés, Aarón y sus hijos, que realizaban las tareas del Santuario, 
     en favor de los israelitas. Cualquier extraño que se acercara debía ser castigado con la muerte.
39 Los levitas inscritos –los varones mayores de un mes, que Moisés y Aarón registraron por familias, 
     según las orden del Señor– fueron en total 22.000 hombres.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Éxodo 40,16-33: Ejecución del mandato divino

Éxodo 40,16-33: Ejecución del mandato divino

40:16 Moisés hizo todo conforme a lo que Yahveh le había mandado. Así lo hizo.
40:17 En el primer mes del año segundo, el día primero del mes, fue alzada la Morada.
40:18 Moisés alzó la Morada, asentó las basas, colocó sus tableros, metió sus travesaños y erigió sus postes.
40:19 Después desplegó la Tienda por encima de la Morada y puso además por encima el toldo de la Tienda, como Yahveh había mandado a Moisés.
40:20 Luego tomó el Testimonio y lo puso en el arca; puso al arca los varales y sobre ella colocó el propiciatorio en la parte superior.
40:21 Llevó entonces el arca a la Morada, colgó el velo de protección y cubrió así el arca del Testimonio, como Yahveh había mandado a Moisés.
40:22 Colocó también la mesa en la Tienda del Encuentro, al lado septentrional de la Morada, fuera del velo.
40:23 Dispuso sobre ella las filas de los panes de la Presencia delante de Yahveh, como Yahveh había ordenado a Moisés.
40:24 Luego instaló el candelabro en la Tienda del Encuentro, frente a la mesa, en el lado meridional de la Morada,
40:25 y colocó encima las lámparas delante de Yahveh, como Yahveh había mandado a Moisés.
40:26 Asimismo puso el altar de oro en la Tienda del Encuentro, delante del velo;
40:27 y quemó sobre él incienso aromático como Yahveh había mandado a Moisés.
40:28 A la entrada de la Morada colocó la cortina,
40:29 y en la misma entrada de la Morada de la Tienda del Encuentro colocó también el altar de los holocaustos, sobre el cual ofreció el holocausto y la oblación, como Yahveh había mandado a Moisés.
40:30 Situó la pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echó en ella agua para las abluciones;
40:31 Moisés, Aarón y sus hijos se lavaron en ella las manos y los pies.
40:32 Siempre que entraban en la Tienda del Encuentro y siempre que se acercaban al altar, se lavaban, como Yahveh había mandado a Moisés.
40:33 Por fin alzó el atrio que rodeaba la Morada y el altar, y colgó el tapiz a la entrada del atrio. Así acabó Moisés los trabajos. 

Éxodo 40,1-15: Orden divina de consagrar la tienda de la presencia

Éxodo 40,1-15: Orden divina de consagrar la tienda de la presencia

40:1 Yahveh habló así a Moisés:
40:2 "El día primero del primer mes alzarás la Morada de la Tienda del Encuentro.
40:3 Allí pondrás el arca del Testimonio y cubrirás el arca con el velo.
40:4 Llevarás la mesa y colocarás lo que hay que ordenar sobre ella; llevarás también el candelabro y pondrás encima las lámparas.
40:5 Colocarás el altar de oro para el incienso delante del arca del Testimonio y colgarás la cortina a la entrada de la Morada.
40:6 Colocarás el altar de los holocaustos ante la entrada de la Morada de la Tienda del Encuentro.
40:7 Pondrás la pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echarás agua en ella.
40:8 En derredor levantarás el atrio y tenderás el tapiz a la entrada del atrio.
40:9 Entonces tomarás el óleo de la unción y ungirás la Morada y todo lo que contiene. La consagrarás con todo su mobiliario y será cosa sagrada.
40:10 Ungirás además el altar de los holocaustos con todos sus utensilios. Consagrarás el altar, y el altar será cosa sacratísima.
40:11 Asimismo ungirás la pila y su base, y la consagrarás.
40:12 Después mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda del Encuentro y los lavarás con agua.
40:13 Vestirás a Aarón con las vestiduras sagradas, le ungirás, y le consagrarás para que ejerza mi sacerdocio.
40:14 Mandarás también que se acerquen sus hijos; los vestirás con túnicas,
40:15 los ungirás, como ungiste a su padre, para que ejerzan mi sacerdocio. Así se hará para que su unción les confiera un sacerdocio sempiterno de generación en generación." 

Éxodo 37,1-9: El Arca de la Alianza

Éxodo 37,1-9: El arca de la alianza
Cf. Éxodo 25,10-40; Éxodo 27,1-8; Éxodo 30,1-10

37:1 Besalel hizo el arca de madera de acacia, de dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho, y codo y medio de alto.
37:2 La revistió de oro puro, por dentro y por fuera, y además puso en su derredor una moldura de oro.
37:3 Fundió cuatro anillas de oro para sus cuatro pies, dos anillas a un costado y dos anillas al otro.
37:4 Hizo también varales de madera de acacia, que revistió de oro;
37:5 pasó los varales por las anillas de los costados del arca, para transportarla.
37:6 Después hizo un propiciatorio de oro puro, de dos codos y medio de largo, y de codo y medio de ancho.
37:7 Hizo igualmente dos querubines de oro macizo; los hizo en los dos extremos del propiciatorio;
37:8 el primer querubín en un extremo y el segundo en el otro; hizo los querubines formando un cuerpo con el propiciatorio en sus dos extremos.
37:9 Estaban los querubines con las alas extendidas por encima, cubriendo con ellas el propiciatorio, uno frente al otro, con las caras vueltas hacia el propiciatorio. 

jueves, 3 de agosto de 2017

1 Reyes 8,14-21:Alocución de Salomón al pueblo

1 Reyes 8,14-21:Alocución de Salomón al pueblo
Cf. 2 Crónicas 6,3-11

8:14 Después el rey se volvió y bendijo a toda la asamblea de Israel, mientras esta permanecía de pie.
8:15 Él dijo: "Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, que ha cumplido con su mano lo que su boca había anunciado a mi padre David, cuando le dijo:
8:16 'Desde el día en que hice salir de Egipto a mi pueblo Israel, no había elegido ninguna ciudad, entre todas las tribus de Israel, para que allí se edificara una Casa donde residiera mi Nombre, sino que elegí a David para que estuviera al frente de mi pueblo Israel'.
8:17 Mi padre David pensó edificar una Casa para el Nombre del Señor, el Dios de Israel.
8:18 Pero el Señor dijo a mi padre David: 'Tú has pensado edificar una Casa para mi Nombre, y has hecho bien al pensar así.
8:19 Sin embargo, no serás tú el que edificará la Casa, sino un hijo nacido de tus entrañas: él construirá la Casa para mi Nombre'.
8:20 Y el Señor cumplió la palabra que había dicho: yo he sucedido a mi padre David, y me he sentado en el trono de Israel, como lo había dicho el Señor. Yo edifiqué la Casa para el Nombre del Señor,
8:21 y allí he asignado un lugar para el Arca, donde se encuentra la Alianza que el Señor concluyó con nuestros padres cuando los hizo salir del país de Egipto".

1 Reyes 8,1-13: Dedicación del Templo y traslado del Arca

1 Reyes 8,1-13: Dedicación del Templo y traslado del Arca
   8,1-7.9-13
   Lunes de la 5 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

1 Reyes 8,1-9: Dedicación del Templo y traslado del Arca
Cf. 2 Crónicas 5,2-10

8:1 Entonces Salomón reunió junto a él en Jerusalén, a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los príncipes de las casas paternas de los israelitas, para subir el Arca de la Alianza del Señor desde la Ciudad de David, o sea, desde Sión.
8:2 Todos los hombres de Israel se reunieron junto al rey Salomón en el mes de Etaním —el séptimo mes— durante la Fiesta.
8:3 Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los sacerdotes levantaron el Arca,
8:4 y subieron el Arca del Señor, con la Carpa del Encuentro y todos los objetos sagrados que había en la Carpa. Los que trasladaron todo eso fueron los sacerdotes y los levitas.
8:5 Mientras tanto, el rey Salomón y toda la comunidad de Israel reunida junto a él delante del Arca, sacrificaban carneros y toros, en tal cantidad que no se los podía contar ni calcular.
8:6 Los sacerdotes introdujeron el Arca de la Alianza en su sitio, en el lugar santísimo de la Casa —el Santo de los santos— bajo las alas de los querubines.
8:7 Porque los querubines desplegaban sus alas sobre el sitio destinado al Arca, y resguardaban por encima el Arca y sus andas.
8:8 Las andas eran tan largas que sus extremos se veían desde el Santo, por delante del lugar santísimo, aunque no se las veía desde afuera. Allí han estado hasta el día de hoy.
8:9 En el Arca se encontraban únicamente las dos tablas de piedra que Moisés, en el Horeb, había depositado allí: las tablas de la Alianza que el Señor había hecho con los israelitas a su salida de Egipto.

1 Reyes 8,10–13: La Gloria del Señor en el Templo
Cf. 2 Crónicas 5,11—6, 2

8:10 Mientras los sacerdotes salían del Santo, la nube llenó la Casa del Señor,
8:11 de manera que los sacerdotes no pudieron continuar sus servicios a causa de la nube, porque la gloria del Señor llenaba la Casa.
8:12 Entonces Salomón dijo: "El Señor ha decidido habitar en la nube oscura.
8:13 Sí, yo te he construido la Casa de tu señorío,
un lugar donde habitarás para siempre".

SOBRE EL MISMO TEMA:
Por Vivian Boland, O.P.

viernes, 28 de julio de 2017

Exodo 25,10-22: El Arca de la Alianza

Exodo 25,10-22: El Arca de la Alianza
Cf. Éxodo 37,1-9;  Éxodo 27,1-8; Éxodo 30, 1-10

25:10 Harás un arca de madera de acacia de dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y codo y medio de alto.
25:11 La revestirás de oro puro; por dentro y por fuera la revestirás; y además pondrás en su derredor una moldura de oro.
25:12 Fundirás para ella cuatro anillas de oro, que pondrás en sus cuatro pies, dos anillas a un costado, y dos anillas al otro.
25:13 Harás también varales de madera de acacia, que revestirás de oro,
25:14 y los pasarás por las anillas de los costados del arca, para transportarla.
25:15 Los varales deben quedar en las anillas del arca, y no se sacarán de allí.
25:16 En el arca pondrás el Testimonio que yo te voy a dar.
25:17 Harás asimismo uno propiciatorio de oro puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho.
25:18 Harás, además, dos querubines de oro macizo; los harás en los dos extremos del propiciatorio:
25:19 haz el primer querubín en un extremo y el segundo en el otro. Los querubines formarán un cuerpo con el propiciatorio, en sus dos extremos.
25:20 Estarán con las alas extendidas por encima, cubriendo con ellas el propiciatorio, uno frente al otro, con las caras vueltas hacia el propiciatorio.
25:21 Pondrás el propiciatorio encima del arca; y pondrás dentro del arca el Testimonio que yo te daré.
25:22 Allí me encontraré contigo; desde encima del propiciatorio, de en medio de los dos querubines colocados sobre el arca del Testimonio, te comunicaré todo lo que haya de ordenarte para los israelitas. 

miércoles, 27 de enero de 2016

2 Samuel 7,4-17: Promesa de Yahvé a David, por la Hna. Sr. Verónica Rosier, O.P.

2 Samuel 7,4-17

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: "Ve y dile a mi siervo David: "Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta hoy, no he habitado en una casa, sino que he viajado de acá para allá en una tienda que me servía de santuario. Y, en todo el tiempo que viajé de acá para allá con los israelitas, ¿encargué acaso a algún juez de Israel, a los que mandé pastorear a mi pueblo Israel, que me construyese una casa de cedro?" Pues bien, di esto a mi siervo David: "Así dice el Señor de los ejércitos: Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo; si se tuerce, lo corregiré con varas y golpes como suelen los hombres, pero no le retiraré mi lealtad como se la retiré a Saúl, al que aparté de mi presencia. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre."" Natán comunicó a David toda la visión y todas estas palabras.

— Comentario por la Hna. Sr. Verónica Rosier, O.P.

Studium

Los dos libros de Samuel cuentan la historia de Samuel, el último de los jueces de Israel, enviado por Dios para ungir a Saúl como rey y, más tarde, a David, un pastor, el candidato más joven y menos probable.

El segundo libro de Samuel narra los 40 años del reinado de David como rey, 7 años en Judá (mitad sur de Israel) y 33 años en el Reino Unido de Judá e Israel; un reinado de intriga, energía, pasión y promesa.

El capítulo 7 del Segundo libro de Samuel es uno de los pasajes clave de toda la Biblia hebrea y del Nuevo Testamento: el pacto davídico, es decir, la promesa solemne de Yahvé a David: "Tu casa y tu reino serán confirmados" para siempre, un legado que nosotros heredamos como seguidores de Jesucristo, hijo de David.

Un elemento central en la historia es el Arca de la Alianza. Acompañado de alegría, solemnidad y sacrificios, David trae a Jerusalén el Arca, un tabernáculo que contenía las tablas de piedra del Sinaí. El Arca, una tienda móvil, era el signo visible de la presencia providencial de Dios en el pueblo elegido a partir del Éxodo. Jerusalén se convertiría en el centro del poder y de la adoración.


Los dos oráculos pronunciados por Natán, profeta de la corte, están unidos entre sí. En el primero, David, preocupado porque su "casa de cedro" es mayor que la tienda del santuario (2 Sam. 7: 2), propone la construcción de una casa para el Señor, pero explica también que Dios rechaza la idea (vv. 1- 4).

El segundo oráculo de Natán asume el antiguo reto para todas las familias de riqueza e influencia: quién sucedería a David como rey (vv. 4-17), el tema de la lectura de hoy.

Los dos oráculos están unidos por el doble sentido de la palabra "casa" (bayit). David no puede construir a Dios una "casa", es decir, un "templo" (bayit, vv. 5, 6, 13), pero Dios construirá a David una "casa" (bayit, vv. 11, 16), una "dinastía "que va a durar para siempre.

El amor fuerte de Dios levantaría al hijo de David (Salomón) a seguirlo, una relación entre Dios y el rey como de padre e hijo. Incluso después de la destrucción del Templo de Salomón 400 años después, la casa de David continuará de alguna manera. El cuidado, el amor y las bendiciones de Dios se extienden a todas las generaciones.

En la liturgia de hoy la promesa del Señor a David está ya en nuestros labios, recordando a Dios su pacto: "Para siempre voy a mantener mi amor por mi siervo" (Salmo 89).

Meditatio

¿Quién no salta de gozo "para siempre" cuando el anhelo y la esperanza llegan a su cumplimiento? Saber que somos amados es todo lo que importa, la fuente del verdadero poder, verdadera pasión y promesa.

El pacto de Dios con David se convirtió en la base de una esperanza mesiánica en un tiempo futuro. El Israel del AT (la mujer de Apocalipsis 12:5) dio a luz a Jesús, el rey mesiánico tan esperado. Al llevar al salvador de la humanidad en su interior, María se convirtió en la morada, el tabernáculo, el "Arca de la Nueva Alianza", pues "la Palabra se hizo carne" (Juan 1:14). En el bautismo, el Amor divino nos llama a cada uno de nosotros a ser un tabernáculo, una "casa", un templo del Espíritu Santo.

El David de Miguel Ángel, listo para la batalla con Goliat, no puede revelarlo plenamente: amante de Dios, rey dotado y poderoso, amigo íntimo, vulnerable, falible y pecador; aplastado a veces por circunstancias de la vida. Pero David conoció el amor inquebrantable de Dios. La verdad básica es que todos son elegidos y amados por Dios. También nuestra iglesia herida está siendo llamada al arrepentimiento y la renovación, porque somos amados, y así entramos en el misterio de la comunión entre Dios y la humanidad.

Dios no está interesado en lo que tenemos o lo que podemos hacer, o si somos alguien o un don nadie. Nos anima el hecho de que Dios "no mira lo que los mortales ven ... sino que el Señor mira el corazón" (1 Sam. 16: 7). La gracia de Dios construye una "casa" con una belleza creada a partir de la santidad de nuestras vidas. No tenemos que hacerlo nosotros solos. Este amor "para siempre" es para ser entregado a nuestro prójimo. En última instancia, conduce a la felicidad de "la nueva Jerusalén" cuando "no habrá más sufrimiento, ni clamor, ni muerte, y el mismo Dios" enjugará las lágrimas de los ojos de su pueblo "(Apocalipsis 21: 4).

Oratio

Tu promesa eterna, oh Dios, se acerca a nosotros en la persona de Jesús, tu Hijo. Nos convoca a la fe en su amor y así, transforma nuestras vidas. Únenos en un solo pueblo y haznos valientes para proclamar la Buena Noticia de salvación para todos. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Mesías, que reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios por los siglos de los siglos. Amen.

Contemplatio

El Amor del pacto de Dios abre la plenitud del poder verdadero, la pasión y la promesa, y nos fortalece para abrazar un amor que exige todo y ofrece todo.

jueves, 14 de enero de 2016

1 Samuel 4,1-11: El Arca de la Alianza no es un talismán ante el peligro, por la Hna. María Pilar Garrúes, O.P.

1 Samuel 4,1-11:

Por entonces se reunieron los filisteos para atacar a Israel. Los israelitas salieron a enfrentarse con ellos y acamparon junto a Piedrayuda, mientras que los filisteos acampaban en El Cerco. Los filisteos formaron en orden de batalla frente a Israel. Entablada la lucha, Israel fue derrotado por los filisteos; de sus filas murieron en el campo unos cuatro mil hombres. La tropa volvió al campamento, y los ancianos de Israel deliberaron: "¿Por qué el Señor nos ha hecho sufrir hoy una derrota a manos de los filisteos? Vamos a Siló, a traer el arca de la alianza del Señor, para que esté entre nosotros y nos salve del poder enemigo". Mandaron gente a Siló, a por el arca de la alianza del Señor de los ejércitos entronizado sobre querubines. Los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, fueron con el arca de la alianza de Dios. Cuando el arca de la alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel lanzó a pleno pulmón el alarido de guerra, y la tierra retembló. Al oír los filisteos el estruendo del alarido, se preguntaron: "¿Qué significa ese alarido que retumba en el campamento hebreo?" Entonces se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento, y, muertos de miedo, decían: "¡Ha llegado su dios al campamento! ¡Ay de nosotros! Es la primera vez que nos pasa esto. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos, los dioses que hirieron a Egipto con toda clase de calamidades y epidemias? ¡Valor, filisteos! Sed hombres, y no seréis esclavos de los hebreos como lo han sido ellos de nosotros. ¡Sed hombres, y al ataque!" Los filisteos se lanzaron a la lucha y derrotaron a los israelitas, que huyeron a la desbandada. Fue una derrota tremenda: cayeron treinta mil de la infantería israelita. El arca de Dios fue capturada, y los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, murieron.

- El Arca de la Alianza no es un talismán ante el peligro, por la Hna. María Pilar Garrúes, O.P.

El Arca es uno de los signos de la presencia de Dios, es el santuario móvil que acompaña a Israel desde el Sinaí. En ella se manifiesta la Alianza  de Dios con su pueblo, es emblema de la guerra santa. El pueblo tiene su confianza  puesta en ella, por eso la lleva al campo de batalla, no obstante, Israel sufre una gran derrota, y se pregunta: ¿Por que nos ha derrotado Yahveh?, no son los filisteos, es Yhavhe quien les ha humillado.

El Arca, que contiene las Tablas de la Ley “escrita por el dedo de Dios”, no es un talismán que ayuda en los peligros, es un compromiso con Yhaveh de cumplir lo que Él les ha mandado: “Si hacen lo que les digo, Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo”. El pueblo olvida la promesa. Sólo se  acuerda de Dios ante el peligro, no para ser fiel, sino para que realice el “milagro” contra los filisteos.

¿No nos pasa a nosotros lo mismo.? Cuantas veces escuchamos:¿Por qué me pasa esto a mi? En lugar de preguntarnos ¿Cómo soy fiel al Señor en medio de este problema?

1 Samuel 4,1-11: Derrota de Israel ante los filisteos

1 Samuel 4,1-11
Jueves de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

Por entonces se reunieron los filisteos para atacar a Israel. Los israelitas salieron a enfrentarse con ellos y acamparon junto a Piedrayuda, mientras que los filisteos acampaban en El Cerco. Los filisteos formaron en orden de batalla frente a Israel. Entablada la lucha, Israel fue derrotado por los filisteos; de sus filas murieron en el campo unos cuatro mil hombres. La tropa volvió al campamento, y los ancianos de Israel deliberaron: "¿Por qué el Señor nos ha hecho sufrir hoy una derrota a manos de los filisteos? Vamos a Siló, a traer el arca de la alianza del Señor, para que esté entre nosotros y nos salve del poder enemigo". Mandaron gente a Siló, a por el arca de la alianza del Señor de los ejércitos entronizado sobre querubines. Los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, fueron con el arca de la alianza de Dios. Cuando el arca de la alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel lanzó a pleno pulmón el alarido de guerra, y la tierra retembló. Al oír los filisteos el estruendo del alarido, se preguntaron: "¿Qué significa ese alarido que retumba en el campamento hebreo?" Entonces se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento, y, muertos de miedo, decían: "¡Ha llegado su dios al campamento! ¡Ay de nosotros! Es la primera vez que nos pasa esto. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos, los dioses que hirieron a Egipto con toda clase de calamidades y epidemias? ¡Valor, filisteos! Sed hombres, y no seréis esclavos de los hebreos como lo han sido ellos de nosotros. ¡Sed hombres, y al ataque!" Los filisteos se lanzaron a la lucha y derrotaron a los israelitas, que huyeron a la desbandada. Fue una derrota tremenda: cayeron treinta mil de la infantería israelita. El arca de Dios fue capturada, y los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, murieron.

SOBRE EL MISMO TEMA:
¿Por qué el Señor nos ha abandonado en manos de los filisteos? 
El Arca de la Alianza no es un talismán ante los peligros
Fue una derrota tremenda  

1 Samuel 4,1-11: “¿Por qué el Señor nos ha abandonado en manos de los filisteos?”

1 Samuel 4,1-11

Por entonces se reunieron los filisteos para atacar a Israel. Los israelitas salieron a enfrentarse con ellos y acamparon junto a Piedrayuda, mientras que los filisteos acampaban en El Cerco. Los filisteos formaron en orden de batalla frente a Israel. Entablada la lucha, Israel fue derrotado por los filisteos; de sus filas murieron en el campo unos cuatro mil hombres. La tropa volvió al campamento, y los ancianos de Israel deliberaron: "¿Por qué el Señor nos ha hecho sufrir hoy una derrota a manos de los filisteos? Vamos a Siló, a traer el arca de la alianza del Señor, para que esté entre nosotros y nos salve del poder enemigo". Mandaron gente a Siló, a por el arca de la alianza del Señor de los ejércitos entronizado sobre querubines. Los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, fueron con el arca de la alianza de Dios. Cuando el arca de la alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel lanzó a pleno pulmón el alarido de guerra, y la tierra retembló. Al oír los filisteos el estruendo del alarido, se preguntaron: "¿Qué significa ese alarido que retumba en el campamento hebreo?" Entonces se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento, y, muertos de miedo, decían: "¡Ha llegado su dios al campamento! ¡Ay de nosotros! Es la primera vez que nos pasa esto. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos, los dioses que hirieron a Egipto con toda clase de calamidades y epidemias? ¡Valor, filisteos! Sed hombres, y no seréis esclavos de los hebreos como lo han sido ellos de nosotros. ¡Sed hombres, y al ataque!" Los filisteos se lanzaron a la lucha y derrotaron a los israelitas, que huyeron a la desbandada. Fue una derrota tremenda: cayeron treinta mil de la infantería israelita. El arca de Dios fue capturada, y los dos hijos de Elí, Jofni y Finés, murieron.

— Comentario de Monjas Dominicas Contemplativas
“¿Por qué el Señor nos ha abandonado en manos de los filisteos?”

En el capítulo 4º del primer libro de Samuel, se narra la batalla de Afeq contra los filisteos. Israel es derrotado, y los hombres de guerra piden que el arca de la alianza (señal de la presencia de Dios) sea trasladada de Silo al campamento. Los hijos de Elí: Jofní y Finés, llevan el arca y a su llegada los israelitas lanzan grandes gritos de entusiasmo. Esto llena de temor a los filisteos, pero luego cobran valor y no sólo infligen una terrible derrota a los israelitas sino que también capturan el arca de la alianza y mueren los hijos de Elí.

El salmo 43 expresa de forma poética el clamor del pueblo de Israel al Señor, que en ésta como en otras ocasiones lo ha abandonado a sus propias fuerzas a causa de su infidelidad y del comportamiento perverso de los sacerdotes Jofní y Finés.

“Ahora nos rechazas y nos avergüenzas, 
y ya no sales, Señor, con nuestras tropas…

Despierta, Señor, ¿por qué duermes?;
levántate, no nos rechaces más…”

Podemos también nosotros gritar así al Señor, cuando a causa de nuestros pecados e infidelidad, nos alejamos de Él: “¿Por qué nos escondes tu rostro?” Si Dios, nuestro Padre, ve el menor movimiento de arrepentimiento en nuestro corazón, correrá a nuestro encuentro, se echará a nuestro cuello, nos abrazará y besará como al hijo pródigo que vuelve a Él.

Monasterio Stma. Trinidad y Sta. Lucia Orihuela, España.