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sábado, 8 de octubre de 2022

Salvación universal y agradecimiento, por Mons. Francisco González, S.F.


Comentario por Mons. Francisco González SF

Domingo vigésimo octavo del Tiempo Ordinario. Entramos en la tercera etapa del camino de Jesús a Jerusalén. De hecho el evangelio de hoy comienza con la frase: “En aquel tiempo, de camino a Jerusalén”. Si tuviera que resumir el mensaje de este domingo en pocas palabras serían salvación universal y agradecimiento.

Era común, principalmente entre los líderes del Pueblo Elegido que ellos y sólo ellos se iban a salvar, pues Yavé Dios los había escogido como pueblo suyo. 

Mirando la primera lectura vemos que un extraño, un extranjero recibe la sanación (salvación) en Israel. Naamán, el sirio, siguiendo las instrucciones del profeta Eliseo, se baña en el río Jordán y queda limpio de su enfermedad. Tan agradecido está por esta curación que hasta se lleva tierra de Israel para construir con dicha tierra el altar donde desde ahora en adelante ofrecerá sacrificios al verdadero Dios.

En el evangelio leemos cómo el Señor sana a diez hombres. Forman un grupo heterogéneo, judíos y samaritanos. El hecho de que están en el pueblo, puede muy bien indicar que tienen una mentalidad nacionalista, que no quieren saber de los demás. Debido a su enfermedad están legalmente marginados, están fuera de la comunidad. Las leyes no están para salvarlos, sino para oprimirlos y cuando han conseguido ser sanados, uno sólo se da cuenta y reconoce que la salvación viene de Jesús y no del templo, uno sólo vuelve para dar gracias y lo extraño del caso es, que el mismo Jesús lo menciona, el agradecido no pertenece a los que se sientan cercanos a Dios, sino un samaritano, un extranjero/un inmigrante.

El samaritano y el sirio nos ofrecen prueba palpable de que la salvación es para todos. Que estamos llamados a evangelizar a todos. La Buena Nueva se ha de anunciar, la Buena Nueva de que Dios quiere la salvación de todos, se debe proclamar a todo el mundo y en todo el mundo.

El agradecimiento que el samaritano muestra a Jesús, es la actitud que debe tener todo cristiano, ante la vida en sí y ante la salvación. El cristiano tiene que siempre estar con Jesús, y cuando ha habido una separación, debe volver a Jesús. Nuestra fe nos dice que Él es el único camino por el que llegaremos a la salvación: Si perseveramos con Él, reinaremos con Él.

Sufrir por sufrir no tiene sentido, sin embargo vivimos una vida imperfecta y el sufrimiento es parte de la misma. Cristo Jesús, recuerda Pablo a Timoteo ha sufrido y muerto antes que nosotros, pero también ha resucitado. Si acompañamos al Señor en el sufrimiento y muerte, también le acompañaremos en la resurrección.

Después de una lectura/oración de la Palabra de Dios en este domingo, el camino es claro: reconocer que el llamado a la salvación es para todos, que si Dios no discrimina, tampoco debemos hacerlo nosotros y que el agradecimiento, cuando sale del corazón agrada a Dios.

Bueno será recordar que la eucaristía es acción de gracias, y cuando asistimos a la Santa Misa estamos celebrando una acción de gracias a Dios por todo lo que nos ha dado, especialmente su Hijo Jesucristo.

DOMINGO DE LA 28 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año C (Lecturas)

2 Reyes 5, 14-17
Salmo 97: El Señor revela a las naciones su salvación
2 Timoteo 2, 8-13
Lucas 17, 11-19


2 Reyes 5, 14-17

En aquellos días, Naamán de Siria bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta Eliseo, y su carne quedó limpia de la lepra, como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: "Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel. Acepta un regalo de tu servidor." Eliseo contestó: "¡Vive Dios, a quien sirvo! No aceptaré nada." Y aunque le insistía, lo rehusó. Naamán dijo: "Entonces, que a tu servidor le dejen llevar tierra, la carga de un par de mulas; porque en adelante tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios a otros dioses fuera del Señor."

Salmo 97: El Señor revela a las naciones su salvación

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
R. El Señor revela a las naciones su salvación

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia
y su fidelidad en favor de la casa de Israel.
R. El Señor revela a las naciones su salvación

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad.
R. El Señor revela a las naciones su salvación

2 Timoteo 2,8-13

Querido hermano: Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Éste ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada: Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna. Es doctrina segura: si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.



Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros."Al verlos, les dijo: "Id a presentaros a los sacerdotes."Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: "¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?" Y le dijo: "Levántate, vete; tu fe te ha salvado."

sábado, 25 de junio de 2022

1 Reyes 19,19-21: La vocación de Eliseo

1 Reyes 19,19-21


19 Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. 
     Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. 
     Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto.
20 Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: 
     "Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré". 
     Elías le respondió: "Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?"
21 Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. 
     Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. 
     Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Lucas 4,16-30: Enseñanza de Jesús en Nazaret

Lucas 4,16-30 
(Cf. Mt 13,54-58; Mc 6,1-6)

Lunes de la 22 Semana del Tiempo Ordinario I y II,

En aquel tiempo fue Jesús a Nazaret, donde se había criado; entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desarrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor". Y, enrollando el libro, lo devolvió al que lo ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: "Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír". Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: "¿No es éste el hijo de José?" Y les dijo: "Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí, en tu tierra, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm". Y añadió: "Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio". Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.


SOBRE EL MISMO TEMA:

lunes, 29 de febrero de 2016

2 Reyes 5,1-15a: Curación del sirio Naamán

2 Reyes 5,1-15a
Lunes de la 3 Semana de Cuaresma

En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria. Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra. En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora: "Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaría: él lo libraría de su enfermedad." Naamán fue a informar a su señor: "La muchacha israelita ha dicho esto y esto." El rey de Siria le dijo: "Ven, que te doy una carta para el rey de Israel." Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así: "Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad." Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando: "¿Soy yo un dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí." El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado: "¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel. Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo. Eliseo le mandó uno a decirle: "Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia." Naamán se enfadó y decidió irse, comentando: "Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?" Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: "Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes." Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: "Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel."

jueves, 14 de noviembre de 2013

I Reyes 19,16b.19-21: "Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última. Elías pasó a su lado y le echó encima el manto"

I Reyes 19,16b.19-21
13 Domingo del Tiempo Ordinario, C

En aquellos días, el Señor dijo a Elías: "Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Prado Bailén." Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última. Elías pasó a su lado y le echó encima el manto. Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió: "Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo." Elías le dijo: "Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?" Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio.