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martes, 7 de mayo de 2024

MARTES DE LA SEXTA SEMANA DE PASCUA (Lecturas)

Hechos 16,22-34
Salmo 137,1-2a.2bc.3.7c-8: 
Señor, tu derecha me salva
Juan 16,5-11



En aquellos días, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados dieron orden de que los desnudaran y los apalearan; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo. A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los otros presos escuchaban. De repente, vino una sacudida tan violenta que temblaron los cimientos de la cárcel. Las puertas se abrieron de golpe, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pablo lo llamó a gritos: "No te hagas nada, que estamos todos aquí." El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó y les preguntó: "Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?" Le contestaron: "Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia." Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa. El carcelero se los llevó a aquellas horas de la noche, les lavó las heridas, y se bautizó en seguida con todos los suyos, los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.


Señor, tu derecha me salva

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario.
R. Señor, tu derecha me salva

Daré gracias a tu nombre
por tu misericordia y tu lealtad.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.
R. Señor, tu derecha me salva

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
R. Señor, tu derecha me salva



En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: "¿Adónde vas?" Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, lo que os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor. En cambio, si me voy, os lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado, de una justicia, de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el Príncipe de este mundo está condenado."

sábado, 17 de febrero de 2024

Marcos 1,12-15: Tentaciones en el desierto y comienzo de la predicación de Jesús

Marcos 1,12-15
Tentaciones de Jesús en desierto Cf. Mt 4,1-11; Lc 4,1-13
Comienza la predicación de Jesús Cf. Mt 4,12-17; Lc 4,14-15

En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivió allí entre animales salvajes, y los ángeles le servían. Después de que, arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”.

SOBRE EL MISMO TEMA:

jueves, 31 de agosto de 2023

VIERNES DE LA 21 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

I Tesalonicenses 4,1-8
Salmo 96: Alegraos, justos, con el Señor
Mateo 25,1-13


I Tesalonicenses 4,1-8

Hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios; pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús. Esto quiere Dios de vosotros: una vida sagrada, que os apartéis del desenfreno, que sepa cada cual controlar su propio cuerpo santa y respetuosamente, sin dejarse arrastrar por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios. Y que en este asunto nadie ofenda a su hermano ni se aproveche con engaño, porque el Señor venga todo esto, como ya os dijimos y aseguramos. Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino sagrada. Por consiguiente, el que desprecia este mandato no desprecia a un hombre, sino a Dios, que os ha dado su Espíritu Santo.


Salmo 96: Alegraos, justos, con el Señor

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Justicia y derecho sostienen su trono.
R. Alegraos, justos, con el Señor

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.
R. Alegraos, justos, con el Señor

El Señor ama al que aborrece el mal,
protege la vida de sus fieles
y los libra de los malvados.
R. Alegraos, justos, con el Señor

Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre.
R. Alegraos, justos, con el Señor



En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas." Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis." Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos." Pero él respondió: "Os lo aseguro: no os conozco." Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora."

sábado, 3 de junio de 2023

2 Corintios 13,11-13 Saludos y doxología final

13,11-13 Saludos y doxología final

11 Por lo demás, hermanos, alegraos; sed perfectos; animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, 
     y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros.
12 Saludaos mutuamente con el beso santo. Todos los santos os saludan.
13 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo 
     sean con todos vosotros.

domingo, 21 de mayo de 2023

LUNES DE LA SÉPTIMA SEMANA DE PASCUA (Lecturas)

Hechos 19,1-8
Salmo 67,2-3.4-5ac.6-7ab: Reyes de la tierra, cantad a Dios
Juan 16,29-33


Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó: "¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?" Contestaron: "Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo." Pablo les volvió a preguntar: "Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?" Respondieron: "El bautismo de Juan." Pablo les dijo: "El bautismo de Juan era signo de conversión, y él decía al pueblo que creyesen en el que iba a venir después, es decir, en Jesús." Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres. Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses habló en público del reino de Dios, tratando de persuadirlos.



Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian;
como el humo se disipa, se disipan ellos;
como se derrite la cera ante el fuego,
así perecen los impíos ante Dios.
R. Reyes de la tierra, cantad a Dios

En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría.
Cantad a Dios, tocad en su honor,
su nombre es el Señor.
R. Reyes de la tierra, cantad a Dios

Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece.
R. Reyes de la tierra, cantad a Dios



En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús: "Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios." Les contestó Jesús: "¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo."

lunes, 15 de mayo de 2023

Juan 16,5-11: Me voy al que me envió

Juan 16,5-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: "¿Adónde vas?" Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, lo que os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor. En cambio, si me voy, os lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado, de una justicia, de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el Príncipe de este mundo está condenado."

domingo, 14 de mayo de 2023

Juan 15,26-16,4a: Os excomulgarán de la sinagoga

Juan 15,26-16,4a


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho."

LUNES DE LA SEXTA SEMANA DE PASCUA (Lecturas)

Hechos 16,11-15
Salmo 149: El Señor ama a su pueblo
Juan 15,26-16,4a


En aquellos días, zarpamos de Troas rumbo a Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, colonia romana, capital del distrito de Macedonia. Allí nos detuvimos unos días. El sábado salimos de la ciudad y fuimos por la orilla del río a un sitio donde pensábamos que se reunían para orar; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo. Se bautizó con toda su familia y nos invitó: "Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa." Y nos obligó a aceptar.


El Señor ama a su pueblo

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
R. El Señor ama a su pueblo

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
R. El Señor ama a su pueblo

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas,
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles.
R. El Señor ama a su pueblo



En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho."


SOBRE LAS LECTURAS DE HOY:

lunes, 17 de abril de 2023

Hechos 4,23-31: Oración de la comunidad

Hechos 4,23-31

23 Al verse libres, se reunieron con sus compañeros 
     y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los letrados. 
24 Al oírlos, íntimamente unidos a una voz oraron a Dios diciendo:
     —Señor, que hiciste el cielo, la tierra, el mar y cuanto contienen; 
25 que por boca de tu siervo David, inspirado por el Espíritu Santo, dijiste:
     ¿Por qué se agitan las naciones y los pueblos planean en vano?
26 Se levantaron los reyes de la tierra 
     y los gobernantes se aliaron contra el Señor y contra su Ungido.
27 De hecho, en esta ciudad, se aliaron contra tu santo siervo Jesús, tu Ungido, 
     Herodes y Poncio Pilato con paganos y gente de Israel, 
28 para ejecutar cuanto había determinado tu mano y tu designio. 
29 Ahora, Señor, fíjate en sus amenazas y concede a tus siervos anunciar tu mensaje
     con toda franqueza. 
30 Extiende tu mano para que sucedan sanaciones, 
     señales y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús.
31 Al terminar la súplica, tembló el lugar donde estaban reunidos, 
     se llenaron de Espíritu Santo y anunciaban el mensaje de Dios con franqueza.

domingo, 16 de abril de 2023

Juan 20,19-31: Apariciones de Jesús a sus discípulos

Juan 20,19-31


Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
– Paz a vosotros.
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
– Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y dicho esto exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
– Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
– Hemos visto al Señor.
Pero él les contestó:
– Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
A los ocho días estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
– Paz a vosotros.
Luego dijo a Tomás:
– Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Contestó Tomás:
– ¡Señor mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
– ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos que están escritos en este libro hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

SOBRE EL MISMO TEMA:

lunes, 12 de diciembre de 2022

Lucas 1,26-38: Anunciación del Señor

Lucas 1,26-38
22 de agosto: María Reina
8 de diciembre: Inmaculada Concepción
12 de diciembre: Ntra. Sra. de Guadalupe


A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel.

SOBRE EL MISMO TEMA:

sábado, 1 de octubre de 2022

La fe crece arriesgando. No hay fe si no hay riesgo.


Comentario por Julio González, S.F.

Santa Teresa de Ávila le decía a Jesús: "Señor, no me extraña que tengas tan pocos amigos si les tratas como a mí." En la primera lectura escuchamos la súplica de un creyente que lucha con su fe y, a fin de cuentas, con Dios:

"Hasta cuando, Señor, 
he de pedirte ayuda sin que tu me escuches? 
Hasta cuando he de quejarme de la violencia 
sin que tu nos salves? 
¿Por qué me haces presenciar calamidades? 
¿Por qué debo contemplar el sufrimiento?"

Algunas veces oramos diciendo "Señor, aumenta mi fe", cuando lo que queremos decir es "Señor, aumenta mi felicidad, mi comodidad, mi salud, mis seguridades...", pues esto lo que en realidad queremos. Pero la fe es otra cosa.

El cristiano que dice "Señor, aumenta mi fe" no le pide a Dios un cambio de planes, sino "esperanza, fortaleza, sabiduría, para enfrentarse a sus inseguridades y debilidades, a sus desafíos y conflictos".

La fe nos sostiene cuando nuestra paz, comodidad y seguridades, están en peligro. Por eso, oramos diciendo "aumenta mi fe". La fe no nos da la seguridad de que tendremos éxito, pero el miedo al fracaso no nos paraliza porque la misión del cristiano no consiste en asegurar la salud, la vida, las propiedades, sino en compartirlas, perderlas por algo o, mejor, por Alguien mas importante y querido que uno mismo.

Por eso, la fe es un don. No podemos inventarnos esa llamada, esa misión que da sentido a nuestra vida y a nuestra muerte. Esto es algo que se nos propone poco a poco, crece desde lo pequeño, sin prisas, sin embargo, una vez que se hace presente en la oración y vida del creyente, entonces, ya sólo tenemos dos opciones: o lo damos todo o abandonamos.

Cuando un amigo de Martin Luther King, Jr., le dijo: "Si continuas luchando por los derechos de nuestros hermanos, te van a matar", King respondió: "Si abandono ahora, mi vida sería mucho más tranquila y mi familia dejaría de preocuparse por mí, pero entonces viviría sin un propósito, sin un motivo, sin una causa por la que dar mi vida".

¿Qué es mejor: una vida llena de sentido, con entrega y sacrificio, o una vida sin entrega y sacrificio, pero sin sentido? Algunos aspiran a vivir una vida llena de sentido sin preocuparse y sin sacrificarse. ¿Es esto posible? No será que la entrega y el sacrificio son también necesarios en nuestra realización y crecimiento personal?

La entrega y el sacrificio no son malos, algo que hay que debemos evitar a toda costa. A veces este es el único camino para no vivir instalado en la mediocridad, pero para eso hace falta tener fe.

lunes, 4 de julio de 2022

Isaías 63,7-14: Meditación histórica

Meditación histórica

7 Voy a recordar la misericordia del Señor, las alabanzas del Señor: 
   todo lo que hizo por nosotros el Señor, sus muchos beneficios a la casa de Israel, 
   lo que hizo con su compasión y su gran misericordia.
8 Él dijo: Son mi pueblo, hijos que no engañarán. Él fue su salvador 
9 en el peligro: no fue un mensajero ni un enviado, él en persona los salvó, 
   por su amor y su clemencia los rescató, 
   y los liberó y los llevó siempre en brazos en todos los peligros. 
10 Pero ellos se rebelaron e irritaron su Santo Espíritu; 
     entonces él se volvió su enemigo y luchó contra ellos. 
11 Se acordaron del pasado, del que sacó a su pueblo: 
    ¿Dónde está el que sacó de las aguas al pastor de su rebaño? 
    ¿Dónde el que metió en su pecho su Santo Espíritu? 
12 ¿El que estuvo a la derecha de Moisés guiándolo con su brazo glorioso? 
     ¿El que dividió el mar ante ellos, ganándose renombre perpetuo? 
13 ¿El que los hizo andar por el fondo del mar como el caballo por el desierto sin tropezar, 
14 y como ganado que baja al valle?, el Espíritu del Señor los llevó al descanso: 
     así condujiste a tu pueblo ganándote renombre glorioso.

sábado, 18 de junio de 2022

Hebreos 6,1-20:

Hebreos 6,1-20:

1 Por eso, dejando aparte la enseñanza elemental acerca de Cristo, 
   elevémonos a lo perfecto, sin reiterar los temas fundamentales del arrepentimiento 
   de las obras muertas y de la fe en Dios;
2 de la instrucción sobre los bautismos y de la imposición de las manos; 
   de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.
3 Y así procederemos con el favor de Dios.
4 Porque es imposible que cuantos fueron una vez iluminados, 
   gustaron el don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
5 saborearon las buenas nuevas de Dios y los prodigios del mundo futuro,
6 y a pesar de todo cayeron, se renueven otra vez mediante la penitencia, 
   pues crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia.
7 Porque la tierra que recibe frecuentes lluvias y produce buena vegetación 
   para los que la cultivan participa de la bendición de Dios.
8 Por lo contrario, la que produce espinas y abrojos es desechada, y cerca está de la maldición, 
   y terminará por ser quemada.
9 Pero de vosotros, queridos, aunque hablemos así, esperamos cosas mejores 
   y conducentes a la salvación.
10 Porque no es injusto Dios para olvidarse de vuestra labor y del amor que habéis mostrado 
     hacia su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los santos.
11 Deseamos, no obstante, que cada uno de vosotros manifieste hasta el fin la misma diligencia 
     para la plena realización de la esperanza,
12 de forma que no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, 
     mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.
13 Cuando Dios hizo la Promesa a Abraham, no teniendo a otro mayor por quien jurar, 
     juró por sí mismo
14 diciendo: ¡Sí!, te colmaré de bendiciones y te acrecentaré en gran manera.
15 Y perseverando de esta manera, alcanzó la Promesa.
16 Pues los hombres juran por uno superior y entre ellos el juramento es la garantía 
     que pone fin a todo litigio.
17 Por eso Dios, queriendo mostrar más plenamente a los herederos de la Promesa 
     la inmutabilidad de su decisión, interpuso el juramento,
18 para que, mediante dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta, 
     nos veamos más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos 
     a la esperanza propuesta,
19 que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, 
     y que penetra hasta más allá del velo,
20 adonde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho, a semejanza de Melquisedec,
     Sumo Sacerdote para siempre.

viernes, 17 de junio de 2022

Hebreos 2,1-5: Una salvación tan grande

2,1-5 Una salvación tan grande

1 Por tanto, es preciso que prestemos mayor atención a lo que hemos oído, para que no nos extraviemos.
2 Pues si la palabra promulgada por medio de los ángeles obtuvo tal firmeza que toda transgresión 
   y desobediencia recibió justa retribución,
3 ¿cómo saldremos absueltos nosotros si descuidamos tan gran salvación? 
   La cual comenzó a ser anunciada por el Señor, y nos fue luego confirmada por quienes la oyeron,
4 testificando también Dios con señales y prodigios, con toda suerte de milagros 
   y dones del Espíritu Santo repartidos según su voluntad.

Tito 3,1-11: Justificados por la gracia

Justificados por gracia

1 Amonéstales que vivan sumisos a los magistrados y a las autoridades, 
   que les obedezcan y estén prontos para toda obra buena;
2 que no injurien a nadie, que no sean pendencieros sino apacibles, 
   mostrando una perfecta mansedumbre con todos los hombres.
3 Pues también nosotros fuimos en algún tiempo insensatos, desobedientes, descarriados, 
   esclavos de toda suerte de pasiones y placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y 
   aborreciéndonos unos a otros.
4 Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres,
5 él nos salvó, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia, 
   por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo,
6 que derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador,
7 para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna.
8 Es cierta esta afirmación, y quiero que en esto te mantengas firme, para que los que creen en Dios
   traten de sobresalir en la práctica de las buenas obras. Esto es bueno y provechoso para los hombres.
9 Evita discusiones necias, genealogías, contiendas y disputas sobre la Ley, porque son inútiles y vanas.
10 Al sectario, después de una y otra amonestación, rehúyele;
11 ya sabes que ése está pervertido y peca, condenado por su propia sentencia.

domingo, 12 de junio de 2022

2 Corintios 6,1-10: El combate apostólico

6,1-10: El combate apostólico

1 Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. 
2 Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, 
   y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación. 
3 En cuanto a nosotros, no damos a nadie ninguna ocasión de escándalo, 
   para que no se desprestigie nuestro ministerio.
4 Al contrario, siempre nos comportamos como corresponde a ministros de Dios, 
   con una gran constancia: en las tribulaciones, en las adversidades, en las angustias, 
5 al soportar los golpes, en la cárcel, en las revueltas, en las fatigas, en la falta de sueño, en el hambre. 
6 Nosotros obramos con integridad, con inteligencia, con paciencia, con benignidad, con docilidad al      
   Espíritu Santo, con un amor sincero, 
7 con la palabra de verdad, con el poder de Dios; usando las armas ofensivas y defensivas de la justicia; 
8 sea que nos encontremos en la gloria, o que estemos humillados; que gocemos de buena 
   o de mala fama; que seamos considerados como impostores, cuando en realidad somos sinceros; 
9 como desconocidos, cuando nos conocen muy bien; como moribundos, cuando estamos llenos de vida; 
   como castigados, aunque estamos ilesos; 
10 como tristes, aunque estamos siempre alegres; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; 
     como gente que no tiene nada, aunque lo poseemos todo.

jueves, 9 de junio de 2022

Hechos 21,1-16: Viaje de Pablo a Jerusalén

Hechos 21,1-16: Viaje de Pablo a Jerusalén

1 Nos separamos de ellos, zarpamos y navegamos directamente a Cos, al día siguiente hasta Rodas 
   y desde allí hasta Pátara. 
2 Encontrando un barco que cruzaba hacia Fenicia, nos embarcamos y zarpamos. 
3 Avistando Chipre y dejándola a nuestra izquierda, navegamos hacia Siria y llegamos a Tiro, 
   donde la nave tenía que descargar. 
4 Encontramos a los discípulos y nos detuvimos allí siete días. Algunos, movidos por el Espíritu, 
   aconsejaban a Pablo que no subiera a Jerusalén. 
5 Cuando se cumplió nuestro plazo, salimos para continuar el viaje. Todos, con sus mujeres e hijos, 
   nos acompañaron hasta fuera de la ciudad. Nos arrodillamos en la playa y oramos. 
6 Después nos despedimos mutuamente, embarcamos y ellos se volvieron a casa. 
7 Desde Tiro atravesamos hasta llegar a Tolemaida. Saludamos a los hermanos y nos quedamos 
   con ellos un día.
8 Al día siguiente salimos y llegamos a Cesarea; entramos en casa de Felipe, uno de los siete 
   evangelistas, y nos hospedamos con él. 
9 Tenía éste cuatro hijas solteras profetisas. 
10 Tras varios días de estadía, bajó de Judea un profeta llamado Ágabo. 
11 Se acercó a nosotros, tomó el cinturón de Pablo y se ató con él de manos y pies, y dijo:
     —Esto dice el Espíritu Santo: Al dueño de este cinturón los judíos lo atarán en Jerusalén 
     y lo entregarán a los paganos. 
12 Al oírlo, nosotros y los vecinos del lugar le suplicábamos a Pablo que no subiera a Jerusalén. 
13 Pero Pablo respondió: —¿Qué hacen llorando y ablandándome el corazón? 
     Por el nombre del Señor Jesús yo estoy dispuesto a ser encadenado y a morir en Jerusalén. 
14 Como no podíamos convencerlo, nos tranquilizamos diciendo: Que se cumpla la voluntad del Señor. 
15 Pasados aquellos días hicimos los preparativos y emprendimos la subida hacia Jerusalén. 
16 Algunos discípulos de Cesarea nos acompañaron hasta la casa de un viejo discípulo, 
     Nasón de Chipre, que nos dio alojamiento.

Hechos 20,17-38: Despedida de Pablo a los presbíteros de Éfeso

20,17-38: Despedida de Pablo a los presbíteros de Éfeso

20,17-27
Martes de la 7 Semana de Pascua

17 Desde Mileto envió un mensaje a Éfeso convocando a los ancianos de la comunidad. 
18 Cuando llegaron les dijo: —Ya saben cómo me he comportado siempre con ustedes desde 
     el primer día que pisé Asia. 
19 He servido al Señor con toda humildad, con lágrimas y en todas las pruebas que me han causado 
     las intrigas de los judíos. 
20 No he dejado de hacer todo lo que pudiera ser útil: les prediqué y les enseñé tanto en público como 
     en sus casas. 
21 A judíos y griegos les he inculcado el arrepentimiento frente a Dios y la fe en nuestro Señor Jesús. 
22 Ahora, encadenado por el Espíritu, me dirijo a Jerusalén sin saber lo que allí me sucederá. 
23 Sólo sé que en cada ciudad el Espíritu Santo me asegura que me esperan cadenas y persecuciones. 
24 Pero poco me importa la vida, con tal de completar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor 
     Jesús: anunciar la Buena Noticia de la gracia de Dios. 
25 Ahora sé que ustedes, cuyo territorio he atravesado proclamando el reino, no volverán a verme. 
26 Por eso hoy declaro que no soy responsable de la muerte de ninguno, 
27 porque nunca dejé de anunciar plenamente el designio de Dios. 


28 Cuídense ustedes y cuiden a todo el rebaño que el Espíritu Santo les encomendó como a pastores 
     de la Iglesia de Dios, que Él adquirió pagando con su sangre.
29 Sé que después de mi partida se meterán entre ustedes lobos rapaces que no respetarán el rebaño. 
30 Incluso de entre ustedes saldrán algunos que dirán cosas equivocadas para arrastrar tras de sí 
     a los discípulos. 
31 Por tanto, estén atentos y recuerden que durante tres años no he cesado de aconsejarlos con lágrimas 
     ni de día ni de noche. 
32 Ahora los encomiendo al Señor y al mensaje de su gracia, que tiene poder para hacerlos crecer 
     y otorgar la herencia a todos los consagrados. 
33 No he codiciado la plata ni el oro ni los vestidos de nadie. 
34 Ustedes saben que con mis manos he atendido a las necesidades mías y de mis compañeros. 
35 Les he enseñado siempre que, trabajando así, hay que ayudar a los débiles, recordando el dicho 
     del Señor Jesús: más vale dar que recibir. 
36 Dicho esto, se arrodilló con todos y oró. 
37 Todos se pusieron a llorar; lo abrazaban y lo besaban afectuosamente, 
38 entristecidos sobre todo por lo que había dicho, que no volverían a verlo. Después lo acompañaron 
     hasta el barco.