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lunes, 8 de mayo de 2023

"Amar, esto es la vida", Joan Maragall



 "Vivir es desear más, siempre más: 
desear, no por apetito, sino por ilusión. 
La ilusión, ésta es la señal de vida; 
amar, esto es la vida. 
Amar hasta hasta el punto de poder darse por el amado. 
Poder olvidarse de sí mismo, esto es ser uno mismo; 
poder morir por algo, esto es vivir. 
El que sólo piensa en sí no es nadie, está vacío; 
el que no es capaz de sentir gusto de morir, 
es que ya está muerto. 
Sólo el que puede sentirlo, 
el que puede olvidarse de sí mismo, 
el que puede darse, el que ama, 
en una palabra, está vivo"

Joan Maragall, Obres Completes, Selecta, Barcelona, 1947.

sábado, 23 de julio de 2022

Números 33,37-49: De Cades a Moab

Números 33,37-49:
De Cades a Moab

37 Partieron de Cades y acamparon el monte Hor, en los límites de Edom.
38 El sacerdote Aarón, por orden del Señor, subió al monte Hor y allí murió, 
     el primer día del quinto mes, cuarenta años después que los israelitas salieron de Egipto.
39 Cuando murió en el monte Hor, Aarón tenía ciento veintitrés años.
40 El cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Négueb, en el país de Canaán, 
     recibió entonces la noticia de la llegada de los israelitas.
41 Luego partieron del monte Hor y acamparon en Salmoná.
42 Partieron de Salmoná y acamparon en Punón.
43 Partieron de Punón y acamparon en Obot.
44 Partieron de Obot y acamparon sobre el territorio de Moab, en Iyé Ha Abarím.
45 Partieron de Iyím y acamparon en Dibón Gad.
46 Partieron de Dibón Gad y acamparon en Almón Diblataim.
47 Partieron de Almón Diblataim y acamparon en las montañas de Abarím, frente al Nebo.
48 Partieron de las montañas de Abarím y acamparon en las estepas de Moab, junto al Jordán, 
     a la altura de Jericó.
49 Acamparon junto al Jordán, desde Bet Ha Iesimot hasta Abel Sitím, en las estepas de Moab.

Colosenses 2,12-14

Colosenses 2,12-14
Domingo de la 17 Semana del Tiempo Ordinario, Año C

Hermanos: Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo, y habéis resucitado con él, porque habéis creído en la fuerza de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Estabais muertos por vuestros pecados, porque no estabais circuncidados; pero Dios os dio vida en él, perdonándoos todos los pecados. Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas y era contrario a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz.

jueves, 21 de julio de 2022

Números 20,22-29: La muerte de Aarón

Números 20,22-29:
La muerte de Aarón

22 Toda la comunidad partió de Cades y los israelitas llegaron al monte Hor.
23 En el monte Hor, que está en la frontera de Edom el Señor dijo a Moisés y a Aarón:
24 «Que Aarón vaya a reunirse con los suyos, porque él no entrará en la tierra que yo di a los israelitas, 
     ya que ustedes se rebelaron contra mis órdenes junto a las aguas de Meribá.
25 Toma a Aarón y a su hijo Eleazar, y llévalos al monte Hor.
26 Allí despojarás a Aarón de sus vestiduras y se las pondrás a su hijo Eleazar. 
     Entonces Aarón se reunirá con los suyos, porque allí morirá».
27 Moisés hizo lo que el Señor le había mandado: 
     él, Aarón y su hijos Eleazar subieron al monte Hor a la vista de toda la comunidad.
28 Luego Moisés quitó las vestiduras a Aarón y se las puso a su hijo Eleazar. 
     Aarón murió en la cima de la montaña. Cuando Moisés y Eleazar bajaron de la montaña,
29 toda la comunidad supo que Aarón había muerto. Y todo Israel lloró a Aarón durante treinta días.

Números 20,1-13: La muerte de Miriam. El agua brotada de la roca

Números 20,1-13:
La muerte de Miriam. El agua brotada de la roca

1 En el primer mes, toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Sin, 
   y el pueblo se estableció en Cades. Allí murió y fue enterrada Miriam.
2 Como la comunidad no tenía agua, se produjo un amotinamiento contra Moisés y Aarón.
3 El pueblo promovió una querella contra Moisés diciendo: 
   «¡Ojalá hubiéramos muerto cuando murieron nuestros hermanos delante del Señor!
4 ¿Por qué trajeron a este desierto a la asamblea del Señor, para que muriéramos aquí, 
   nosotros y nuestro ganado?
5 ¿Por qué nos hicieron salir de Egipto, para traernos a este lugar miserable, donde no hay sembrados, 
   ni higueras, ni viñas, ni granados, y donde ni siquiera hay agua para beber?
6 Moisés y Aarón, apartándose de la asamblea, fueron a la entrada de la Carpa del Encuentro 
   y cayeron con el rostro en tierra. Entonces se les apareció la gloria del Señor,
7 y el Señor dijo a Moisés:
8 «Toma el bastón y convoca a la comunidad, junto con tu hermano Aarón. 
   Después, a la vista de todos, manden a la roca que dé sus aguas. 
   Así harás para ellos agua de la roca y darás de beber a la comunidad y a su ganado».
9 Moisés tomó el bastón que estaba delante del Señor, como él se lo había mandado.
10 Luego Moisés y Aarón reunieron a la asamblea frente a la roca, y Moisés lees dijo: 
     «¡Escuchen, rebeldes! ¿Podemos hacer que brote agua de esta roca para ustedes?».
11 Y alzando su mano, golpeó la roca dos veces con el bastón. 
     El agua brotó abundantemente, y bebieron la comunidad y el ganado.
12 Pero el Señor dijo a Moisés y a Aarón: 
     «Por no haber confiado lo bastante en mí para que yo manifestara mi santidad ante los israelitas, 
     les aseguro que no llevarán a este pueblo hasta la tierra que les he dado».
13 Estas son las aguas de Meribá –que significa «Querella»– donde los israelitas promovieron una 
     querella contra el Señor y con las que él manifestó contra el Señor y con las que él manifestó su 
     santidad.

martes, 7 de diciembre de 2021

Isaías 22,1-14: Contra Jerusalén

Isaías 22,1-14:
Contra Jerusalén


1 Oráculo del Valle de la Visión: pero, ¿qué te pasa que te subes en masa a las azoteas?, 
2 llena de ruido, ciudad estridente, ciudad divertida. Tus caídos no han caído a espada, 
   no han muerto en combate; 
3 todos tus jefes desertaron en bloque, sin un disparo de arco cayeron prisioneros; 
   todas sus tropas fueron apresadas cuando se alejaban huyendo. 
4 Por eso digo: Dejen de mirarme y lloraré amargamente, 
   no insistan en consolarme de la derrota de mi pueblo. 
5 Aquél era un día de pánico, de humillación y desconcierto que enviaba el Señor Todopoderoso. 
   En el Valle de la Visión socavaban los muros, y se oían gritos por los montes. 
6 Elam se cargaba la aljaba, había jinetes y carros de Aram, Quir desnudaba el escudo.
7 Tus valles mejores se llenaban de carros, los jinetes cargaban contra la puerta, 
8 dejando desguarnecido a Judá. Aquel día, inspeccionaban el arsenal en el palacio de columnas 
   de madera  
9 y miraban cuántas brechas tenía la ciudad de David; recogían el agua en la cisterna de abajo, 
10 hacían recuento de la casas de Jerusalén, demolían casas para reforzar la muralla, 
11 entre los dos muros hacían un depósito para el agua del pozo viejo. 
     Pero no se fijaban en el que lo ejecutaba ni miraban al que lo dispuso hace tiempo. 
12 El Señor Todopoderoso los invitaba aquel día a llanto y a luto, a raparse la cabeza y a ceñir sayal; 
13 pero ustedes, fiesta y alegría, a matar vacas, a degollar corderos, a comer carne, a beber vino,
     a comer y a beber, que mañana moriremos. 
14 Me ha comunicado su decisión el Señor Todopoderoso: Juro que no se expiará ese pecado 
     de ustedes hasta que mueran –lo ha dicho el Señor Todopoderoso–.

sábado, 18 de agosto de 2018

Juan 6,52-59: Discurso sobre el pan de vida

Juan 6,52-59
Viernes de la 3 Semana de Pascua
Domingo de la 20 Semana del Tiempo Ordinario, Año B

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?" Entonces Jesús les dijo: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre." Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

SOBRE EL MISMO TEMA: 
por Francisco González, SF.
Alimentarnos de Jesús

sábado, 24 de junio de 2017

Mateo 10,24-33: No tengan miedo

Mateo 10,24-33
Sábado de la 14 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II
Domingo de la 12 Semana del Tiempo Ordinario, ciclo A

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

SOBRE EL MISMO TEMA: 
No tengáis miedo 
Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día 

miércoles, 8 de febrero de 2017

Génesis 2,4b-9.15-17: El drama del Paraíso

Génesis 2,4b-9.15-17
Miércoles de la 5 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

EL DRAMA DEL PARAÍSO

2:4 Esos fueron los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron creados. El día en que hizo el Señor Dios la tierra y los cielos,
2:5 no había aún en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había germinado todavía, pues el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre que labrara el suelo.
2:6 Pero un manantial brotaba de la tierra, y regaba toda la superficie del suelo.
2:7 Entonces el Señor Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en su nariz aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.
2:8 Luego plantó el Señor Dios un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había formado.
2:9 El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.
2:10 De Edén salía un río que regaba el jardín, y desde allí se repartía en cuatro brazos.
2:11 El uno se llama Pisón: es el que rodea todo el país de Javilá, donde hay oro.
2:12 El oro de aquel país es fino. Allí se encuentra el bedelio y el ónice.
2:13 El segundo río se llama Guijón: es el que rodea el país de Kus.
2:14 El tercer río se llama Tigris: es el que corre al oriente de Asur. Y el cuarto río es el Eufrates.
2:15 Tomó, pues, el Señor Dios al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase.
2:16 Y Dios impuso al hombre este mandamiento: "De cualquier árbol del jardín puedes comer,
2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, morirás sin remedio".

sábado, 1 de noviembre de 2014

Romanos 5:1-11: El fruto de la justificación

Romanos 5,1-11

1 Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
2 Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, 
   y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
3 Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, 
   porque sabemos que la tribulación produce la constancia;
4 la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza.
5 Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado 
   en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
6 En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.
7 Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; 
   tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor.
8 Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros 
   cuando todavía éramos pecadores.
9 Y ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos librados 
   por él de la ira de Dios.
10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, 
     mucho más ahora que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.
11 Y esto no es todo: nosotros nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, 
     por quien desde ahora hemos recibido la reconciliación. 

lunes, 10 de mayo de 2010

Evangelio segun san Juan 16:2 "Viene el dia en que quien os mate pensara que esta haciendo un servicio a Dios"

El evangelio de hoy (Juan 15:26-16:4) me propone reflexionar a partir de dos preguntas:

- Cual es mi excusa para matar?
- Cual es mi motivo para dar mi vida?

La excusa de muchos de nosotros para matar es que yo no mato pues otros lo hacen por mi. Yo no me tengo que preocupar. Otros se preocupan para que yo viva sin temor a una invasion, sin temor a los terroristas, sin temor al enemigo... La excusa de muchos de nosotros es la ignorancia: yo no sabia que tanta gente estaba muriendo violentamente, yo no me podia imaginar que mis representates estaban vendiendo armas a otros paises u organizaciones, yo no sabia que estaba matando a una persona cuando aborte, creia que tan solo era un pedazo de carne... La excusa de muchos de nosotros es que se lo merecia: ojo por ojo y diente por diente, ese no merece compasion, pues que lo maten... La excusa de muchos de nosotros es el miedo, el sentirse amenazado: si lo mato o lo matan, un peligro menos... Jesus nos dice hoy que algunos tambien matan creyendo que estan cumpliendo la voluntad de Dios:"Viene el dia en que quien os mate pensara que esta haciendo un servicio a Dios". Y nosotros? Cual es nuestra excusa para matar o permitir que otros maten?

La segunda pregunta no debe contestarse como si mi excusa para matar se hubiera vuelto en contra de mi, es decir, yo queria matarle pero el otro me pudo y me mato a mi y, por lo tanto, di mi vida por... No, esta pregunta no se refiere a morir matando sino a "dar mi vida". Veamos: tienes algun motivo para dar tu vida? Amas tanto tu vida que si alguien te dijera "si sigues por ese camino vas a morir", y a ti no te importaria? O simplemente estas esperando tu turno para morir? A que el medico te diagnostique una enfermedad que no tiene cura... O morir de viejo... O, tal vez, a morir de un accidente de moto, de coche o avion? He conocido a algunas personas que les gustaba tanto las grasas o la comida basura que, decian: "Antes morir de un ataque de corazon o de una embolia que privarse de esto"... Algunos consideran que es una suerte morir escalando una montana, o pilotando un ultraligero, o en los toros... porque morir haciendo lo que a uno le gusta es mejor que morir con el cuerpo acribillado por la radiacion o la quimio... Y, tu? Tienes algun motivo para morir o, todavia no has encontrado ninguno y nunca lo encontraras porque la muerte... caramba, quien es el quiere morirse?!

La fe cristiana nos dice que la vida es un peregrinaje, que aqui estamos de paso, de prestado... Y que todo lo que no hemos dado lo perdimos, incluso la vida.