Desideria es el nombre de uno de los personajes creados por San Jose Manyanet (1833-1901) para ilustrar su espiritualidad y su pensamiento. Desideria puede ser un hombre o una mujer, una persona joven o adulta. Pero Desideria es, ante todo, un espiritu ingenuo, inquieto e infantil, cuyo deseo de aprender y ser feliz parece no tener limites.
sábado, 10 de enero de 2026
lunes, 8 de diciembre de 2025
jueves, 11 de septiembre de 2025
jueves, 14 de agosto de 2025
martes, 15 de julio de 2025
miércoles, 1 de enero de 2025
1 de enero: Santa María, Madre de Dios
jueves, 22 de agosto de 2024
jueves, 12 de octubre de 2023
viernes, 15 de septiembre de 2023
¿Qué es el Stabat Mater?
No es posible hablar de la Virgen de los Dolores sin tener en cuenta el Stabat Mater, un himno del siglo XIII asociado a la Virgen Dolorosa. Este himno se ha atribuido al fraile franciscano Jacopone da Todi y que comienza con el conocido Stabat Mater dolorosa. Es una bella oración que se centra en los sufrimientos de la Virgen durante la Pasión de su hijo.
Texto del Stabat Mater en el latín:
Dum pendebat filius.
Cuius animam gementem
Contristatam et dolentem
Pertransivit gladius.
Fuit illa benedicta
In tanto supplicio?
Piam matrem contemplari
Dolentem cum filio?
Texto del Stabat Mater en castellano:
embriagado por esta cruz
y por el amor de tu hijo.
Inflamado y ardiendo,
que sea por ti defendido, oh Virgen,
el día del Juicio.
jueves, 14 de septiembre de 2023
Los Siete Dolores Maria, de Adriaen Isenbrandt
¿Qué son los 7 dolores de la Virgen?
atravesándole el corazón, en referencia a la profecía de Simeón,
que dijo a María que una espada le atravesaría el alma.
El 15 de
septiembre, justo un día después de la fiesta de la Exaltación de la Santa
Cruz, la Iglesia celebra una de las grandes devociones marianas, la fiesta de
Nuestra Señora de los Dolores. Dos fiestas que están unidas por la pasión de
Cristo.
Esta fiesta
que recuerda los grandes sufrimientos de la Virgen María es una de las
advocaciones más populares. De tradición antiquísima, la Virgen de los Dolores
se encuentra en miles de iglesias de todo el mundo y su culto popular es uno de
los más importantes.
¿Cuándo
comenzó la devoción a la Virgen de los Dolores?
Nuestra Señora
de los Dolores es una de las advocaciones marianas más universales. No está
vinculada ni a un determinado lugar físico ni a una aparición sino a los
sufrimientos que padeció María por los terribles sufrimientos de su hijo Jesús.
Ya en el siglo
VIII en la Iglesia se escribía acerca de la “Compasión de la Virgen”, en
relación a la participación de María en los dolores de Cristo. Primero surgió
la devoción a los cinco dolores de María, que posteriormente se amplió a los 7
dolores que se meditan actualmente. De este modo, pronto comenzaron a
componerse himnos para honrar a la Mater Dolorosa. Un ejemplo de ellos es el
Stabat Mater.
En Occidente
la fiesta comenzó a celebrarse durante la Edad Media bajo el nombre de
“Transfixión de María” o la “Recomendación de María en el Calvario” y en un
principio se conmemoraba en el tiempo pascual.
Una buena
parte de la responsabilidad de la difusión de esta devoción de la Virgen se
debe a los religiosos servitas, muy devotos de los dolores de María. Fueron
ellos que comenzaron a celebrar esta memoria bajo la Cruz con oficio y misa
especial. Más tarde, ya comenzó a celebrarse el tercer domingo de septiembre. Pero,
además, el viernes anterior al Domingo de Ramos se conmemoraba también el
llamado popularmente como “Viernes de Dolores”.
Benedicto XIII
extendió universalmente la celebración del “Viernes de Dolores” en 1472 y en
1814 el Papa Pío VII fijó la Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores para el 15
de septiembre, un día después a la Exaltación de la Santa cruz.
¿Cuáles son
los siete dolores de la Virgen?
Los Siete
Dolores de la Virgen es una antigua devoción que ha llegado hasta nuestros días
y en las que se repasan siete dolores que la Virgen padeció durante la vida de
Jesús y que es un reflejo del amor y sufrimiento de la Madre de Cristo. Para
meditar los siete dolores se utilizan pasajes del Evangelio en los que aparece
María.
• Primer Dolor: La profecía de Simeón. (Lucas 2,22-35): «Simeón les
bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de
muchos en Israel, y como signo de contradicción. ¡y a ti misma una espada te
atravesará el alma! a fin de que queden al descubierto las intenciones de
muchos corazones». (Lc2,34-35)
• Segundo Dolor: La huida a Egipto. (Mateo 2,13-15): «Cuando ellos
se retiraron, el ángel de Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí
hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle. Él se
levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo
allí hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliera lo dicho por el Señor
por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo». (Mt 2,13-15)
•Tercer Dolor: El Niño perdido en el Templo. (Lucas 2,41 -50): «Al
cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los
maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas…Cuando le vieron quedaron
sorprendidos y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu
padre y yo, angustiados, te andábamos buscando…» (Lc2,46-48)
• Cuarto Dolor – María se encuentra con Jesús camino al Calvario.
(Lam 1,12): «Vosotros que pasáis por el camino, mirad, fijaos bien si hay dolor
parecido…» (Lam 1,12)
• Quinto Dolor – Jesús muere en la Cruz. (Juan 19,17-39): «Junto a
la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de
Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo
a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al
discípulo :»Ahí tienes a tu madre…» (Lc 19, 25-27)
• Sexto Dolor – María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la
Cruz. (Juan 19, 38): «Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de
Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización
para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió.» (Jn 19,38)
• Séptimo Dolor -Jesús es colocado en el Sepulcro. (Lucas 23,
53-54): «…y, después de descolgarle, le envolvió en una sábana y le puso en un
sepulcro excavado en la roca en el que nadie había sido puesto todavía.» (Lc
23, 53-54).
¿Cuáles son
las 7 promesas de la Virgen para quien medite sus dolores?
En sus
revelaciones a santa Brígida de Suecia en el siglo XIV, la Virgen le dijo que
concedería siete gracias a aquellos que cada día la acompañen rezando con
verdadera devoción siete Avemarías meditando acerca de sus dolores y sus
lágrimas. Estas son las 7 promesas:
1. Les
concederá paz a sus familias.
2. Serán
iluminadas de los divinos Misterios.
3. Les dará
consuelo en sus penas y compañía en sus trabajos.
4. Cuando no
se oponga a la voluntad de su Hijo o a la salvación de sus almas, les concederá
lo que le pidan.
5. Protección
en cada momento de la vida y les defenderá en sus batallas espirituales contra
el enemigo.
6. Asistencia
en el momento de la muerte y verán su rostro.
7. Aquellos
que propaguen esta devoción, sean llevados de esta vida terrena a la felicidad
eterna, sus pecados serán perdonados y el Señor será su gozo y consuelo eterno.
¿Por qué se
representa a la Virgen con puñales clavados en su corazón?
La Virgen de los Dolores ha sido tradicionalmente representada o bien con una espada clavada en su corazón o bien con siete puñales. Así ha sido durante siglos tanto en el arte como en la rica imaginería religiosa. El origen se remonta a las propias Escrituras, concretamente en la profecía de Simeón que recoge el Evangelio de San Lucas, en la que el anciano le dice a la Virgen que una espada le atravesará el alma, ante el gran sufrimiento que verá en su hijo Jesús. Tras la devoción de los siete dolores también se empezaron a utilizar siete puñales, uno por cada dolor, para representar a la Virgen Dolorosa.
Así lo recogía
el Evangelio de San Lucas:
“Había por
entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre justo y piadoso,
esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba con él. Le había
sido revelado por el Espíritu Santo que no moriría antes de ver al Cristo del
Señor. Movido por el Espíritu Santo vino al Templo; y al introducir sus padres
al niño Jesús para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, lo tomó en sus
brazos y bendijo a Dios diciendo: ‘Ahora, Señor, ya puedes dejar que tu siervo
se vaya en paz, según tu palabra, porque mis ojos han visto tu salvación, la
que has preparado ante la faz de todos los pueblos, luz para revelación de los
gentiles y gloria de tu pueblo, Israel’. Su padre y su madre estaban admirados
por las cosas que se decían de él. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:
‘Mira, éste ha sido destinado para ser caída y resurrección de muchos en
Israel, y como signo de contradicción –y a ti misma una espada te atravesará el
alma-, para que se descubran los pensamientos de muchos corazones’”. (Lc 2, 22-35).
lunes, 14 de agosto de 2023
San Maximiliano María Kolbe: el amor a la Inmaculada, por Antonio R. Rubio Plo
Pero hay otra faceta de San Maximiliano que no debe pasarnos desapercibida, pues su vida entera gira en torno a ella: el amor a la Inmaculada. No es casualidad que la existencia terrena de san Maximiliano se acabara un 14 de agosto, el de 1941, cuando una inyección letal terminó con su vida, tras ser condenado, con sus compañeros de Auschwitz, a morir lentamente de hambre. Aquel enamorado de María salió al encuentro de su Madre en la víspera de la Asunción. Se había cumplido así lo que la Virgen, según testimonio del propio santo, le anunciara en una aparición cuando tan sólo tenía diez años.
La Señora le ofreció entonces dos coronas, una blanca y otra roja, símbolos respectivos de la pureza y del martirio. Raymond –todavía no había adoptado el nombre de Maximiliano– aceptó las dos.
La madre de Maximiliano que, por cierto se llamaba María, contribuyó a despertar en aquel niño el amor por la Virgen de Czestochowa, faro seguro de tantas generaciones de polacos. María Kolbe influyó decisivamente en que su hijo, un niño inquieto y algo travieso, se acercara a la Virgen. Corrían los primeros años del siglo XX y a la nación polaca le quedaba un duro camino que recorrer: los totalitarismos harían mella en ella Sin embargo, en medio de las tormentas, los católicos polacos tenían siempre un punto de referencia: nuestra Señora de Czestochowa. La Virgen sería también un símbolo de victoria; la Mujer que aplastó la cabeza de la serpiente, despertaría la confianza filial de san Maximiliano que, a finales de la década de 1930, expresaba la convicción profética de que un día se podría ver la estatua de la Inmaculada en el centro de Moscú junto al Kremlin.
Muchos polacos del siglo XX hicieron posible el reencuentro entre Polonia y Europa, comenzando por san Juan Pablo II. Fue elegido Papa en Roma un 16 de octubre de 1978, una significativa coincidencia con otro 16 de octubre: el de 1917, cuando en la Ciudad Eterna san Maximiliano y otros seis religiosos de su Orden se consagraron a la Virgen como caballeros de la Inmaculada. Surgía así la Milicia de la Inmaculada, instrumento de devoción mariana que el santo y sus compañeros extenderían por el mundo desde Polonia a Japón, pasando por la India.
San Maximiliano María Kolbe es también otro ejemplo para nuestro siglo, una demostración con hechos de cómo la defensa de la dignidad de la persona humana se construye más sólidamente si se hace desde el amor. Ese amor, que no es otro que el amor de Cristo, supera con mucho todas las aspiraciones del corazón humano. Con todo, no olvidemos que tenemos la mejor Maestra en la escuela del amor: la Virgen Inmaculada, a la que San Maximiliano consagró su vida entera.
Publicado en El Pilar (revista de la basílica del Pilar de Zaragoza), julio-agosto de 2017.
sábado, 13 de mayo de 2023
sábado, 8 de abril de 2023
Regina Coeli o Reina del Cielo
Durante el tiempo pascual, la Iglesia Universal se une en la oración del Regina Coeli o Reina del Cielo.
De la misma manera que el Ángelus, el Regina Coeli se reza tres veces al día, al amanecer, al mediodía y al atardecer como una manera de consagrar su día a Dios y la Virgen María.
No se conoce el autor de esta composición litúrgica que se remonta al siglo XII y era repetido por los frailes menores franciscanos después de las completas en la primera mitad del siguiente siglo popularizándola y extendiéndose por todo el mundo cristiano.
G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.
T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.
G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.
T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.
G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.
T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.
Oremos:
Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)
Regina coeli laetare, Alleluia,
Quia quem meruisti portare. Alleluia,
Resurrexit, Sicut dixit, Alleluia.
Ora pro nobis Deum. Alleluia.
El aleluya sirve como un estribillo.
De autor desconocido el himno se remonta al siglo 12. Era repetido por los Franciscanos después de las completas en la primera mitad del siguiente siglo.
Fue incorporado a la oficina de curia Romana-Minorista junto a otros himnos marianos. El cual por la actividad de los Franciscanos se popularizó muy pronto en todas partes. Y por orden de Nicolas III (1277-1280) reemplazó los libros mas viejos de oficina en todas las iglesias de Roma.
El Regina Coeli toma el lugar del Angelus durante el tiempo Pascual. El autor de Regina Coeli es desconocido pero la leyenda dice que San Gregorio el Grande (d.604) escuchó las tres primeras líneas cantadas por ángeles cierta mañana pascual en Roma mientras caminaba decalzo en una gran procesión religiosa y que el Santo agregó con eso la cuarta línea: favorables nobis Deum del "Ora. Alleluia".
Fuente: aciprensa.com
sábado, 25 de marzo de 2023
La fiesta de la Anunciación de la Virgen María
En los calendarios antiguos, la fiesta de la Anunciación de la Bienaventurada Siempre Virgen María (25 de marzo) también se llamó Festum Incarnationis, Initium Redemptionis Conceptio Christi, Annuntatio Christi, Annuntiatio Dominica.
En el Oriente, donde el rol desempeñado por María en la redención se celebra con una fiesta especial, el 26 de diciembre, la Anunciación es una festividad de Cristo; en la Iglesia Latina es una celebración mariana.
Probablemente se originó poco antes o después del Concilio de Éfeso (c. 431). En tiempos del Sínodo de Laodicea (372) la festividad no era conocida; San Proclo, obispo de Constantinopla (m. 446), sin embargo, parece mencionarla en una de sus homilías. Indica que la fiesta de la venida de Nuestro Señor y Salvador, cuando tomó la naturaleza humana (quo hominum género indutus), se celebró durante todo el siglo V. Sin embargo, esta homilía no puede ser genuina, o las palabras pueden denotar la fiesta de Navidad.
En la Iglesia Latina esta fiesta se menciona por primera vez en el Sacramentario del Papa San Gelasio I (d. 496), el cual poseemos en un manuscrito del siglo VII; también aparece en el Sacramentario de San Gregorio (d. 604), un manuscrito que se remonta al siglo VIII. Puesto que estos sacramentarios contienen adiciones posteriores al tiempo de Gelasio y Gregorio, Duchesne (Origines du culte chrétien, 118, 261) atribuye el origen de esta fiesta en Roma al siglo VII; Probst, sin embargo, (Sacramentarien, 264) piensa que realmente pertenece al tiempo del Papa Gelasio.
El Décimo Sínodo de Toledo (656), y el Concilio in Trullo (692) hablan de esta fiesta como una que se celebra universalmente en la Iglesia Católica.
Toda la antigüedad cristiana reconoció el 25 de marzo como el día real de la muerte de Nuestro Señor. La opinión que la Encarnación también tuvo lugar en esa fecha se encuentra en la obra pseudo-cipriánica "De Pascha Computus", c. 240, la cual argumenta que la venida de Nuestro Señor y su muerte deben haber coincidido con la creación y caída de Adán. Y puesto que el mundo fue creado en primavera, el Salvador también fue concebido y murió poco después del equinoccio de primavera.
Cálculos imaginarios similares se encuentran en la primera y última parte de la Edad Media, y a ellos, sin duda, deben su origen las fechas de la fiesta de la Anunciación y de Navidad. De allí que los martiriologios antiguos le asignan al 25 de marzo la creación de Adán y la crucifixión de Nuestro Señor; también, la caída de Lucifer, el paso de Israel a través del Mar Rojo y la inmolación de Isaac (Thruston, Christmas and the Christian Calendar, Amer. Eccl. Rev., XIX, 568.)
La fecha original de esta fiesta fue el 25 de marzo. Aunque en los tiempos antiguos, la mayoría de las iglesias no guardó ninguna fiesta en Cuaresma, la Iglesia Griega en el Concilio in Trullo (en 692; can. 52) hizo una excepción a favor de la Anunciación. En Roma se celebraba siempre el 25 de marzo. La Iglesia española la transfirió al 18 de diciembre, y cuando algunos intentaron introducir para ella la observancia romana del 25 de marzo, el 18 de diciembre fue confirmado oficialmente en toda la Iglesia española, por el Décimo Sínodo Toledo (656). Esta ley fue abolida cuando la liturgia romana fue aceptada en España.
La Iglesia de Milán, hasta nuestros días, asigna el oficio de esta fiesta al último domingo de Adviento. El 25 de marzo se canta una Misa en honor de la Anunciación (Ordo Ambrosianus, 1906; Magistretti, Beroldus, 136.)
Los armenios cismáticos celebran esta fiesta ahora el 7 de abril. Debido a que para ellos la Epifanía es la fiesta del nacimiento de Cristo, la Iglesia armenia asignó la Anunciación al 5 de enero, la vigilia de la Epifanía.
Esta fiesta siempre fue un día de precepto en la Iglesia Universal. Fue abrogado como tal primero en Francia y las dependencias francesas el 9 de abril de 1802; y para los Estados Unidos, por el Tercer Concilio de Baltimore, en 1884.
Por un decreto del 23 de abril de 1895 de la Sagrada Congregación de Ritos, el rango de la fiesta se elevó de un doble de segunda clase a un doble de primera clase. Si esta fiesta cae dentro de Semana Santa o Semana de Pascua, su oficio se transfiere al lunes después de la octava de Pascua.
En algunas iglesias alemanas era costumbre guardar su oficio para el sábado antes de Domingo de Ramos, si el 25 de marzo ocurría en Semana Santa. Cuando el 25 de marzo ocurre en uno de los últimos tres días de la Semana Santa, la Iglesia Griega transfiere la Anunciación al lunes de Pascua; en todos los otros días, incluso el Domingo de Pascua, se mantiene su oficio con el del día. Aunque no se permiten octavas en Cuaresma, las diócesis de Loreto y de la Provincia de Venecia, las Carmelitas, dominicos, servitas y redentoristas celebran esta fiesta con una octava.
Fuente: Enciclopedia Católica Online
lunes, 23 de enero de 2023
sábado, 17 de diciembre de 2022
Oraciones a la Virgen de Guadalupe
Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!
Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso,
Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!
Tú, que desde este lugar manifiestas
tu clemencia y tu compasión
a todos los que solicitan tu amparo;
escucha la oración que con filial confianza te dirigimos,
y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.
a Ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores,
te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor.
Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos,
nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.
ya que todo lo que tenemos y somos lo ponernos bajo tu cuidado,
Señora y Madre nuestra.
Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino
de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia:
no nos sueltes de tu mano amorosa.
te pedimos por todos los obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos
de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.
Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda
hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes
vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe
y celosos dispensadores de los misterios de Dios.
la gracia de amar y de respetar la vida que comienza.
con el mismo amor con el que concebiste en tu seno
la vida del Hijo de Dios.
para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.
Esperanza nuestra, míranos con compasión,
enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos
a levantarnos, a volver a El, mediante la confesión de nuestras culpas
y pecados en el sacramento de la penitencia,
que trae sosiego al alma.
que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra.
Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia,
con nuestros corazones libres de mal y de odios,
podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz,
que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
que con Dios Padre y con el Espíritu Santo,
vive y reina por los siglos de los siglos.

















