sábado, 14 de agosto de 2010

Fiesta de la Asunción de María: El cuerpo no es para "usar y tirar".

ASUNCIÓN DE MARÍA
Nicolás Poussin (1594-1665)



















La creencia de que el cuerpo de la Madre de Dios no podía corromperse o quedarse para siempre hospedado en un sarcófago se remonta a los Padres de la Iglesia.

El misterio de la Dormición (fiesta que la Iglesia Ortodoxa celebra el 15 de agosto) y Asunción de María (fiesta que la Iglesia Católica celebra el mismo día) nos ayudan a seguir profundizando en el misterio de la encarnación: Dios se hizo carne en el vientre de una mujer, María de Nazaret, y ese cuerpo bendecido con la presencia de Dios nos muestra el plan que Dios tiene para todos nosotros.

Dios no nos dio la vida -el cuerpo, el alma, la conciencia- para que la enterrásemos al final de nuestra peregrinación en un sepulcro.

La fiesta de la Asunción de María es una celebración en la que reconocemos que el cuerpo de María no fue tan solo un instrumento o imagen para usar y tirar, sino una imagen sagrada (porque fue creada a imagen de Dios, cf. Genesis 1-2), que el mismo Dios atraía para sí y en el momento de la muerte no fue abandonada.

Aunque la Biblia no contiene el relato de la dormición y asunción de María, la creencia de que el cuerpo, especialmente el cuerpo de quienes han sido fieles al plan de Dios, no está destinado a pudrirse o quedarse en la tumba, se encuentra presente ya en el Antiguo Testamento. Así, se nos dice que personas como Enoch y Elías fueron llevadas al cielo.

El caso de Elías es bien conocido por la tradición cristiana porque sabemos que los judíos esperaban que Elías volviera para anunciar la venida inminente del Mesías. Otra persona que algunos comparan con Elías es Moisés (junto con Elías en la Transfiguración de Jesús), cuya tumba se desconoce y hay tradiciones que afirman que su cuerpo no fue abandonado en una fosa sino que fue recuperado por Yahveh.

DORMICIÓN DE MARIA
Catedral de Estrasburgo















El dogma del Asunción de Maria fue definido por el papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950, no sin que antes el Papa hubiera consultado a todos los obispos a traves de la carta Deiparae Virginis Mariae (1946). La respuesta por parte de los obispos de que fuera promulgado el dogma de la Asunción de María fue casi unánime. De este modo, el 1 de noviembre de 1950 se publicó la bula Munificentissimus Deus, en la cual el Papa, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y por el consenso de los obispos del mundo como "Magisterio Viviente", declaraba como dogma de fe católica la doctrina de la Asunción de la Virgen María.

La catequesis del papa Juan Pablo II
sobre la Asuncion de Maria

"El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio" (2-julio-97).

"Contemplando el misterio de la Asunción, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad: después de Cristo, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos" (Audiencia General del 9-julio-97).

"María nos muestra el destino final de quienes oyen la Palabra de Dios y la cumplen (Lc. 11, 28). Nos estimula a elevar nuestra mirada a las alturas, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha del Padre, y donde está también la humilde esclava de Nazaret, ya en la gloria celestial" (15-agosto-97)

BASÍLICA DE LA DORMICIÓN DE MARÍA
Jerusalén







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