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jueves, 2 de diciembre de 2021

Isaías 5,8-25: Amenazas contra los malvados

Isaías 5,8-25:
Amenazas contra los malvados


8 ¡Ay de los que añaden casas a casas y juntan campos con campos, hasta no dejar sitio, 
   y vivir ellos solos en medio del país! 
9 Soy testigo: lo ha jurado el Señor Todopoderoso: Sus muchas casas serán arrasadas, 
   sus palacios magníficos quedarán deshabitados, pastarán corderos como en praderas propias, 
   chivos cebados comerán en sus ruinas, 
10 diez cuadras de viña no darán más que un tonel, y una carga de semilla dará solo una canasta.
11 ¡Ay de los que madrugan en busca de licores, y hasta el crepúsculo los enciende el vino!
12 Todo son cítaras y arpas, panderetas y flautas y vino en sus banquetes, 
     y no atienden a la actividad de Dios ni se fijan en la obra de su mano. 
13 Y así mi pueblo, inconsciente, va deportado; sus nobles mueren de hambre, 
     y el pueblo se quema de sed. 
14 El abismo ensancha sus fauces, dilata la boca sin medida: allá bajan los nobles y el pueblo, 
     su tumulto y sus festejos. 
15 Será doblegado el mortal, será humillado el hombre, los ojos arrogantes serán humillados. 
16 El Señor Todopoderoso será exaltado al juzgar, el Dios santo mostrará su santidad en la sentencia.
18 ¡Ay de los que arrastran a sí la culpa con cuerdas de bueyes, y el pecado con sogas de carretas! 
19 Los que dicen: Que se dé prisa, que apresure su obra, para que la veamos; 
     que se cumpla en seguida el plan del Santo de Israel, para que lo comprobemos. 
20 ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz 
     y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! 
21 ¡Ay de los que se tienen por sabios y se creen inteligentes! 
22 ¡Ay de los valientes para beber vino y campeones para mezclar licores; 
23 de los que por soborno absuelven al culpable y niegan justicia al inocente! 
24 Por eso, como la lengua de fuego devora el rastrojo y la paja se consume en la llama, 
     su raíz se pudrirá, sus brotes volarán como polvo. Porque rechazaron la ley del Señor Todopoderoso 
     y despreciaron la Palabra del Santo de Israel.
25 Por eso se enciende la ira del Señor contra su pueblo y extiende la mano para herirlo. 
     Tiemblan los montes, yacen los cadáveres como basura por las calles. 
     Y con todo eso no se aplaca su ira, sigue extendida su mano.

lunes, 5 de julio de 2021

2 Corintios 1,12-22: La sinceridad de Pablo

12 Este es para nosotros un motivo de orgullo: el testimonio que nos da nuestra conciencia de que 
     siempre, y particularmente en relación con ustedes, nos hemos comportado con la santidad y la 
     sinceridad que proceden de Dios, movidos, no por una sabiduría puramente humana, sino por la 
     gracia de Dios. 
13 En efecto, nuestras cartas no son ambiguas: no hay en ellas más de lo que ustedes pueden leer y 
     entender. Y espero que comprenderán plenamente 
14 –como ya lo han comprendido en parte– que en el Día de nuestro Señor Jesús, podrán sentirse 
     orgullosos de nosotros, como nosotros de ustedes.
15 Convencido de esto, me propuse visitarlos primero a ustedes, para darles una nueva alegría, 
16 y de allí pasar a Macedonia. Después, a mi regreso de Macedonia, ustedes me ayudarían a 
     proseguir mi viaje a Judea. 
17 Al proponerme esto, ¿obré precipitadamente?, ¿o bien mis proyectos estaban fundados en motivos 
     puramente humanos, de manera que yo digo al mismo tiempo "sí" y "no"? 
18 Les aseguro, por la fidelidad de Dios, que nuestro lenguaje con ustedes no es hoy "sí", y mañana "no". 
19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, el que nosotros hemos anunciado entre ustedes –tanto Silvano y 
     Timoteo, como yo mismo– no fue "sí" y "no", sino solamente "sí". 
20 En efecto, todas las promesas de Dios encuentran su "sí" en Jesús, de manera que por él decimos 
     "Amén" a Dios, para gloria suya. 
21 Y es Dios el que nos reconforta en Cristo, a nosotros y a ustedes; el que nos ha ungido, 
22 el que también nos ha marcado con su sello y ha puesto en nuestros corazones las primicias del 
     Espíritu.